1. REALIDAD. LA PREGUNTA POR EL SER: FÍSICA Y METAFÍSICA.
1.1. CONCEPTO DE METAFÍSICA
De manera genérica definimos la Metafísica como la disciplina filosófica que intenta responder
a la pregunta ¿Qué es la realidad? Lo que diferencia la metafísica de la física es que ahora esta
pregunta por la realidad es convertida en un problema filosófico y no se trata de responder desde
la ciencia. Apreciar esta diferencia es más difícil si tenemos en cuenta que el térm metafísic
ha adquirido distintos significados desde su aparición en la historia de la filosofía. Para
orientarnos un poco quizás lo mejor sea ver cuál es el sentido que tenía originalmente dentro de la
filosofía de Aristóteles.
Aristóteles define la metafísica, que él denominó filosofía primer como:
"La ciencia del Ser en cuanto Ser y de los atributos que le corresponden por el solo hecho de
ser".
Hay que tener en cuenta que:
1. Se encarga de estudiar la estructura del Ser: lo común a todos los entes. No a un
determinado tipo de ellos, sino a todos en cuanto son.
2. No se confunde con ninguna ciencia ya que ninguna de ellas considera en general
el Ser en cuanto Ser, sino únicamente una parte del mismo.
Como ya vimos en el tema 1 al hablar de las disciplinas filosóficas, la Metafísica formula sus
preguntas sobre la realidad de la siguiente manera:
¿Cómo es? (Material, inmaterial, eterna, creada, con un principio en el tiempo, finita o
infinita,...).
¿Qué principios la rigen? (El azar, la necesidad, tiende al orden o al desorden,...).
¿Cómo funciona? (Es como un organismo vivo, o una máquina, mágicamente,...).
Pero cuando intentamos concretar, surge una nueva pregunta: ¿De qué elementos está compuesta
y qué características tienen éstos? Este es el objeto de estudio de una rama de la Metafísica que
se denomina Ontología, que, a su vez, se formula nuevas preguntas:
La realidad, ¿está constituida por un elemento o por múltiples, éstos son simples o
compuestos, materiales o inmateriales, corruptibles o indestructibles,...?
Un objeto y otro son bien diferentes y sin embargo ambos son objetos y reales:
¿Qué tienen en común todos los objetos que hace que los consideramos como reales?
[Link]ÍSICAS ESPIRITUALISTAS Y MATERIALISTAS.
Como hemos visto, una de las preguntas posibles que se pueden hacer en torno a la
realidad es si todo cuanto existe (ente) es puramente material o si en la constitución de lo real
intervienen elementos inmateriales. Se puede preguntar también si existen seres reales (entes) de
carácter puramente inmaterial, o incluso, llegar a afirmar que no existe nada material sino que toda
la realidad está constituida por entes inmateriales.
Según postulemos la existencia sólo de lo material o admitamos la existencia de aquello que es
inmaterial tendríamos lo que se denominan metafísicas materialistas o espiritualistas,
hablando, caso que se admitan ambos tipos de realidades, ya sean en combinación o sean
separadas, metafísicas dualistas.
La cosa se complica cuando empezamos a identificar aquello que es inmaterial con lo que en la
tradición filosófica se ha denominado "Espíritu", ya que este concepto, además, en la tradición
cristiana está vinculado a la idea de alma y en la filosofía moderna a la idea de sujeto del
conocimiento.
Por todo ello, haremos una aproximación a aquellas metafísicas que afirman la única existencia de
lo material, mientras en el siguiente punto intentaremos clasificar todas las demás
posturas agrupándolas bajo el epígrafe metafísicas espiritualistas nque entre ellas
esta denominación haga referencia a concepciones muy diferentes.
[Link]ÍSICAS MATERIALISTAS.
Una metafísica materialista explica el mundo a partir de él mismo sin apelar a ninguna otra realidad
que no sea la material y mundana. La podríamos definir de la siguiente manera:
Consiste en afirmar que todo lo real es en última instancia material, es decir, que la materia es el
constitutivo último irreductible de toda realidad, sea cual sea la manera en como aquello que es
real se estructura y se nos muestra.
Puesto que la materia es el único tipo de realidad que existe en la naturaleza no hay lugar
para explicaciones que hagan referencia a almas inmateriales o espíritus, sean divinos o humanos.
En el materialismo, cuando hablamos de nuestra mente, no hablamos de algo inmaterial sino que
la mente es simplemente una manera de funcionar del cerebro, es decir, en último extremo se reduce
a materia. Pondremos un ejemplo de este tipo de metafísicas en cada época de la historia de la
filosofía:
A) El materialismo en la filosofía antigua.
El materialismo atomista de Demócrito de Abdera (460- 370 a. C.)
afirma que lo único que existe son los átomos y el vacío. Los átomos son
infinitos en número, materiales, indivisibles, eternos, indestructibles y se
diferencia entre sí por la figura, la colocación y la posición. El vacío cabe
entenderlo como el espacio en el que se encuentran los átomos, en el que se
mueven, se ordenan y se componen entre sí. Todo cuerpo no es más que un
agregado de átomos que se ha formado aleatoriamente a partir de los
choques que se producen entre los átomos que se mueven libremente en el
vacío siguiendo el más férreo determinismo.
Sigue un modelo mecanicista en el que el universo no está presidido por ningún plan
trazado por una inteligencia trascendente ni hay ninguna finalidad inmanente que ordene el
movimiento dando inteligibilidad intencional a los procesos y las relaciones entre los cuerpos.
Aquellas realidades que podrían parecer inmateriales como los dioses o la mente humana también
están constituidas por átomos. En el caso de la mente o el alma humana por átomos de forma
esférica, muy sutiles distribuidos por todo el cuerpo y con una mayor concentración en la cabeza
posibilitando el pensamiento y el conocimiento.
B) El materialismo en la filosofía moderna.
Thomas Hobbes (1.588-1679), precursor del empirismo moderno, defiende el materialismo
corporal. Sigue también un modelo atomista, mecanicista y determinista. Afirma, como el
atomismo antiguo, que la realidad se reduce a materia y movimiento.
La única realidad que existe es el cuerpo y no depende de nuestro pensamiento. La misma alma
es de naturaleza material y el cuerpo humano, el conjunto de afectos y pasiones, responden a las
mismas leyes causales que el resto de la naturaleza.
C) El materialismo en la filosofía contemporánea.
El materialismo histórico de Karl Marx (1.818-1.883) afirma que toda
la realidad se resuelve en materia. Aquello que entendemos con los
términos de conciencia o pensamiento son sólo manifestaciones de la
materia. No hay lugar, pues, para cuestiones referidas al alma o a la
trascendencia sino que éstas se resuelven en fenómenos derivados de
la conciencia y en imposiciones de ideas externas forjadas para el
dominio del ser humano. Marx hace hincapié en la dimensión
práctica y productiva del ser humano como ser natural. Afirma "la
naturaleza del ser humano consiste en la producción de su vida".
Esta producción es por un lado relación con la naturaleza (relación natural), y por otro, relación
con los otros seres humanos (relación social) Según su planteamiento la producción y el intercambio
de productos son la base de todo orden social, de manera que la sociedad se configura
según cómo se produce y se intercambia aquello que se ha producido. Esto es lo que él denomina
el plano material, básicamente de carácter económico, y es el que genera y está en la base de las
diferentes ideologías. De esta manera todas las producciones culturales (del espíritu) son producidas
por el devenir dialéctico e histórico de la realidad, es decir, la acción productiva del ser humano en
la naturaleza y con la naturaleza.
1.2.2. METAFÍSICAS ESPIRITUALISTAS.
Hay otras metafísicas en las que se niega que exista una realidad material o, si se admite su
existencia, le otorga menos realidad, es decir, recibe una valoración ontológica inferior. Se trata de
metafísicas que denominamos spiritualistas o materialistas y que podemos definir de la
siguiente manera:
Consiste en afirmar la existencia y posibilidad de conocimiento de realidades "transfísicas" de
naturaleza inteligible o espiritual, es decir, no materiales.
Hay que destacar que uno de los elementos polémicos de este tipo de metafísicas consiste en afirmar
no sólo este tipo de existencias sino la posibilidad de llegar a conocerlas teniendo en cuenta
que suelen estar en muchos casos más allá de nuestra experiencia posible.
Pondremos algunos ejemplos de este tipo de metafísicas en cada época de la historia de la
filosofía:
A) Metafísicas inmaterialistas en la filosofía antigua.
El concepto espírit es un concepto cristiano, por eso sería más correcto asignar el calificativo de
inmaterialistas a las metafísicas de este tipo que se dan en el mundo griego. Podemos
destacar dos:
La Teoría de las Ideas de Platón (427-347 a. C.) establece la existencia de dos tipos de
realidades separadas (dualismo metafísico) Por un lado el mundo sensible, de carácter material, que
es el que percibimos por los sentidos. Por otro, la auténtica realidad que es el Mundo de las Ideas,
éstas son inmateriales, inmutables, eternas, universales e incorruptibles y sólo pueden ser conocidas
por la razón. El mundo sensible es una mera copia imperfecta del inteligible, y su imperfección
proviene de la tendencia natural al desorden que caracteriza a la materia. El alma humana es afín a
las Ideas y por lo tanto también inmaterial.
La Teoría hilemórfica de Aristóteles (384-322 a. C.), discípulo de Platón, plantea una
única realidad, la que Platón denominaba mundo sensible pero en ella todo cuanto existe está
compuesto de materia (hylé) y forma (morphé) La forma es inmaterial y constituye la esencia de
las cosas, es decir, "aquello que hace que una cosa sea lo que es y no otra cosa". Así en la
constitución de todo ser (ente) hay una mezcla de elementos materiales e inmateriales que aquí
aparecen indisolublemente unidos. Aún así hay una valoración ontológica inferior de la materia,
que se considera el grado más ínfimo del Ser, pues, al ser pura indeterminación, por sí sola no puede
decirse que sea nada. La forma que es la que determina y hace ser al ente lo que es y recibe
una valoración superior aunque no existe separada sino sólo en las cosas.
B) Metafísicas espiritualistas en la filosofía medieval.
El cristianismo asimila el concepto de alma al de espíritu asociándolo a ideas religiosas.
Tomás de Aquino (1225-1274), filósofo cristiano medieval, retoma la metafísica de Aristóteles
cristianizándola. Introduce el concepto de creación, es decir, la procedencia de todo cuanto existe a
partir de la nada, que era ajeno a los griegos. Dios no sólo crea el mundo, sino que ocupa la cúspide
en la escala del Ser, es el ser más perfecto. Esta escala del Ser establece una jerarquía
en la que se sitúan de mayor a menor perfección los distintos tipos de seres. En esta escala
inmediatamente a continuación de Dios, Tomás de Aquino, sitúa la existencia de
seres puramente inmateriales (seres que son formas o esencias que no se plasman en ninguna
materia) a diferencia de Aristóteles en el que todo ser era compuesto de una parte material y otra
inmaterial (forma o esencia) Le siguen los seres compuestos de materia y forma en los que el
lugar más destacado lo ocupa el ser humano, después los animales, los vegetales, los inanimados
y los primeros elementos (agua, aire, tierra, fuego).
C) Metafísicas espiritualistas en la filosofía moderna.
Descartes (1.596-1.650), que es el fundador de la filosofía moderna, es también
quien define los tres objetos de la nueva metafísica. Para él, la realidad
está constituida por tres sustancias: la sustancia divina o infinita (Dios), la
sustancia espiritual o pensante (res cogitans o alma) y la sustancia material o
extensa (res extensa o mundo) Las dos primeras son inmateriales mientras que
la última es material. Si dejamos de lado a Dios, Descartes define a las
otras dos sustancias como mutuamente independientes. Su intención es que en
el mundo natural (res extensa) reine el determinismo (de acuerdo con su visión
mecanicista), y en la mente humana (res cogitans) reine la libertad (algo
imprescindible desde los postulados cristianos ya que sin libertad no hay
posibilidad de juzgar los actos humanos) El problema que se le plantea es el
cómo se relacionan ambas sustancias que coexisten en el ser humano. En
este caso lo inmaterial y lo material solo aparecen en conexión (pero no
mezclados) en un único ser, el ser humano.
Berkeley (1.685-1.753) ofrece la postura más radicalmente espiritualista al negar la existencia
de la realidad material. Argumenta diciendo que todo lo que vemos con nuestros ojos y tocamos
con nuestras manos no son más que experiencias sensoriales que captamos a través de nuestra
alma. Como no podemos estar seguros de la existencia de una realidad material externa a
nosotros, tan sólo se puede asegurar la existencia de unos espíritus (nuestras almas o mentes) que
tienen experiencias sensoriales y la existencia de un espíritu (la divinidad) que nos las envía (ya
que no tenemos las que queremos sino que se nos imponen). Su intención al adoptar esta
postura metafísica era superar el escepticismo que provocaba la idea común de que nuestras
percepciones (que son inmateriales) son causadas por las cosas (que se suponen materiales).
2. LOS GRANDES PROBLEMAS DE LA METAFÍSICA OCCIDENTAL.
La cantidad de problemas planteados por la Metafísica a lo largo de la historia de la filosofía es muy
extensa y su grado de complejidad, su evolución y los diversos matices que los diferentes conceptos
han ido adquiriendo impiden hacer aquí un seguimiento con profundidad. Por ello, nos limitaremos a
introducir algunos de los problemas y a ver algunas de las alternativas más generales que se
han planteado. Ello, además, nos servirá de base para una mejor comprensión de la historia de la
filosofía de segundo de bachillerato.
Siguiendo a Kant, se puede considerar que todos los problemas referidos a la Metafísica se
pueden reducir a tres ámbitos:
1. El ser humano (yo o alma).
2. El mundo como totalidad.
3. Dios.
Estos tres son los objetos de la metafísica moderna. Pasamos a continuación a ver algunos de
los problemas planteados en cada uno de estos tres ámbitos.
2.1. PROBLEMAS EN TORNO AL SER HUMANO, YO O ALMA.
La reflexión filosófica sobre el ser humano se puede centrar en dos problemas:
1. Intentar determinar qué es el ser humano, señalando qué papel tiene el alma en él y cuál es
la naturaleza de ésta.
2. Intentar determinar cuál es sentido de la existencia humana.
Aquí nos ocupamos tan sólo del segundo, centrándonos en la filosofía contemporánea.
2.2. SOBRE EL SENTIDO DE LA EXISTENCIA.
¿Por qué y para qué existimos?, ¿Por qué morimos?, ¿Qué significa la muerte?, ¿Qué sentido
tiene nuestra existencia?, ¿Tiene algún sentido?
Estas preguntas, que todas las personas alguna vez nos formulamos, son inevitables y quizás
irresolubles y han sido respondidas por los filósofos de muy diversa manera. En general, podemos
clasificar las respuestas a la pregunta por el sentido de la existencia humana en tres tipos:
1. Negar que tal sentido exista, por lo que el pensamiento toma un tono profundamente
pesimista.
2. Afirmar que el sentido de la existencia sólo puede hallarse teniendo en cuenta un más allá
trascendente, sin el cual la vida humana carecería de todo sentido.
3. Es posible hallar una finalidad a la vida sin necesidad de recurrir a trascendencia
alguna. Una existencia finita puede colmar una vida humana.
Sólo esbozamos, muy superficialmente, las teorías de algunos filósofos representantes de cada
una de estas actitudes.
2.2.1. No tiene ningún sentido: pesimismo vital.
Arthur Schopenhauer (1.788-1.860), siguiendo la influencia de las filosofías
orientales, considera que el mundo en su expresión más íntima es simplemente
el movimiento ciego de la vida que busca perpetuarse (lo que él denomina
la voluntad). Desde esta perspectiva la vida no tiene ningún sentido porque es
un simple fruto de su propio devenir ciego. En cambio, el ser humano,
buscando el sentido de las cosas, no hace otra cosa que desear, establecerse
metas, que, una vez satisfechas, llevan a plantear otras nuevas sin alcanzar
nunca satisfacción plena porque el sentido que busca no existe. De esta
concepción se deriva inevitablemente un profundo pesimismo puesto que la
frustración y el dolor son esenciales al ser.
El existencialismo francés, corriente filosófica del siglo XX, nos ofrece una visión también de este
tipo. Parte de la idea de que el ser humano no tiene esencia y, por tanto, tiene la necesidad de
autodefinirse. Ha de encontrar su propio sentido individual, pero sabiendo que la definición que dé es
una pura ficción creada por él.
La total gratuidad de la existencia aparece claramente de manifiesto en la novela de Jean
Paul Sartre (1.905-1.980) La Náusea. El ser es contingente, es pero podría no ser, no hay
ninguna razón del ser; el ser simplemente es. Es inútil intentar explicarlo mediante un Dios o un
ser necesario. Así, eliminada toda la razón de la existencia, se ve llevado a afirmar la absurdidad
de todo cuanto existe. Albert Camus (1.913-1.960) considera también que el mundo es absurdo, o
mejor, que no es racional: tan sólo es. De aquí nace en el ser humano el sentimiento de lo absurdo.
Pero ante esto debe rebelarse, y querer vivir; el suicidio, el escapismo, lejos de vencer el absurdo,
representan someterse a él.
2.2.2. Tiene un sentido trascendente: enfoque religioso.
Karl Jaspers (1.883-1.969) es un filósofo alemán también existencialista. Según él, la filosofía es
la toma de conciencia que el ser humano hace de su existencia en el mundo. Los sufrimientos, la
angustia ante la muerte, nos hacen descubrir que el sentido de nuestro ser sólo puede radicar en
una trascendencia divina, que, no obstante, sólo podemos débilmente intuir.
Miguel de Unamuno (1.864-1.936), filósofo y escritor español, también está influido por el
existencialismo contemporáneo. Su pensamiento se centra en la reflexión acerca del anhelo de
inmortalidad que descubre en su ser; este hecho le lleva a afirmar que sólo es posible hallar un
sentido a la existencia humana si existe el Dios capaz de colmar su aspiración más profunda. La
tragedia de la vida humana es la incertidumbre de la razón a este respecto.
2.2.3. La vida es finita y sin sentido predeterminado pero podemos darle un sentido que la
haga digna de ser vivida: vitalismo.
Friedrich Nietzsche (1.844-1.900) considera que negar que ésta sea la
vida auténtica y el afirmar la existencia de un más allá salvador hace
vivir a ser humano de una manera más baja, inferior, pobre. Por eso
parte de la crítica a la moral cristiana porque, para él, defiende valores
contrarios a la vida. Los valores del cristianismo como la humildad, la
resignación, la renuncia imposibilitan vivir en plenitud. La idea de Dios
limita y coarta las posibilidades del ser humano, su realización: "Dios ha
sido el vampiro de la vida". Frente al sentido del cielo , del más allá cristiano,
que niega la vida y la empobrece haciéndonos esclavos de la moral cristiana,
se ha de afirmar el "sentido de la Tierra", tomar conciencia de que ésta
es la única vida que existe.
De este modo los valores fundamentales de la existencia son aquellos que conducen a una afirmación
de la vida. Para poder ejercerlos con plenitud hay que reconocer la "muerte de Dios" y esto debe
significar el nacimiento de un ser humano nuevo, capaz de decir sí a la vida, con todas sus
consecuencias: lo bueno pero también lo trágico y terrible, es lo que él denomina "amor fati", amor
al destino, a la vida.
Desde la conciencia profunda de la ausencia de un sentido, que vaya más allá de la propia tierra, y
sabiendo que no existen valores absolutos, la vida se ha de tomar como un experimento y un juego.
La vida consiste en experimentarse a sí mismo. Desde esta conciencia el superhombre
nietzscheano afirma la vida de forma radical creando sus propios valores y jugando con la vida
como un niño, de forma lúdica y despreocupada, pero también negligente y arriesgada como el
funambulista que en la cuerda floja da saltos mortales. Así cada ser humano se define a sí mismo a
través de los valores que crea (en el caso del superhombre) o ante los que se arrodilla y negando
su propia vida (en el caso del cristiano). Su propuesta de sentido se concreta en la idea del
"eterno retorno", que implica vivir de modo que se sea capaz de desear la eterna repetición de nuestra
existencia.
Karl Marx (1.818-1.883) se muestra también crítico con el cristianismo y la religión en general.
Considera que han sido el "opio para el pueblo" porque adormecen las conciencias de los
proletarios haciéndoles soñar con un más allá que no existe y justificando su sufrimiento en este
mundo, que no es fruto de un orden divino sino que es el resultado una situación injusta que se
puede y debe cambiar.
2.3. PROBLEMAS EN TORNO AL MUNDO COMO TOTALIDAD.
2.3.1. SOBRE SI EXISTE CON INDEPENDENCIA DEL SUJETO O ES UN PRODUCTO SUYO.
La primera pregunta que nos planteamos es: ¿Cuál es la verdadera naturaleza de eso que
llamamos realidad? Aunque parezca paradójico habremos de preguntarnos ¿existe con
independencia de un sujeto que la conozca? Dicho de otra manera: ¿existe,
independientemente del sujeto, un objeto a conocer? ¿No será el objeto un producto del
sujeto? Hay dos corrientes de pensamiento según el tipo de realidad que atribuyan a la existencia de
las cosas:
1. El realismo. La realidad existe en sí misma. Es decir, supone que las cosas el universo-, existen
con independencia de un sujeto que las conozca. Por lo tanto, las cosas son independientes y tienen
una existencia propia.
2. El idealismo. La realidad sólo existe en la conciencia del sujeto. Es decir, considera que las cosas
sólo son tales, tienen realidad y existen, si hay una conciencia, un sujeto que las piense. De esta
manera, las cosas dependen de los sujetos y, por lo tanto, su existencia es dependiente y siempre
relativa a los sujetos. Es el sujeto quien a partir de los datos de la conciencia construye una totalidad
que llamamos objeto. Es la conciencia misma la que constituye el mundo. La realidad, el objeto, es
objeto conocido.
2.3.2. SOBRE SI TIENE UN PRINCIPIO O EXISTE DESDE SIEMPRE.
La segunda pregunta que desde antiguo se ha planteado es ¿Cuál es el origen de lo real? Las
respuestas que se han dado han sido dos:
1. Eternidad de lo real. Es la postura defendida por los pensadores griegos para los que siempre
ha habido algo, sea en su forma actual o con otra forma, a partir de la cual las cosas han llegado a
ser, siguiendo un proceso mecánico o evolutivo, de acuerdo con determinadas leyes, o por simple
azar. Desde esta postura lo real existe desde siempre: es eterno.
2. Creacionismo. Es la postura defendida por los pensadores cristianos según la cual las
cosas, el universo, han llegado a ser por la voluntad soberana de un Ser que ha creado el universo a
partir de la nada. Desde este punto de vista lo real comenzó en un momento determinado y por acción
de Dios.
2.3.3. SOBRE SI ES SIMPLE O COMPUESTO.
Siguiendo con el intento de aclarar cuál es la naturaleza de lo real nos podemos preguntar ¿Cuál
es el componente último de la realidad? Se trata de averiguar ¿de qué están hechas las cosas?,
es decir, ¿hay muchos componentes en ellas o tan sólo hay uno? También aquí y hay dos
alternativas:
1. Monismo. Toda la realidad es, en última instancia, un único elemento; es decir, que está
hecha de un único componente, sea materia, sea espíritu, la energía, el agua, el aire, etc. Las
cosas, tal y como las vemos, no son más que manifestaciones diversas de esa última y única
realidad que se esconde tras los objetos que percibimos. El hecho de que la nieve, el hielo, el vapor,
el granizo, la lluvia, etc. no sea nada más que distintos estados de un único elemento, el agua,
llevó a muchos filósofos a plantearse que había un principio único del cual todo surge a través de
diversas transformaciones.
2. Pluralismo. La realidad es resultado de la combinación de diversos elementos en distintas
proporciones que da lugar a todas las cosas que existen. Aquí se admiten varios elementos
constitutivos de la realidad. Ejemplo sería las teorías atomistas antiguas o contemporáneas.
2.3.4. SOBRE SI RIGE EN ÉL EL DETERMINISMO O EL INDETERMINISMO.
¿En la realidad todo cuanto sucede es fruto de la causalidad o existe el azar? A un nivel
puramente humano, esta pregunta es también una pregunta fundamental: ¿En nuestra vida todo lo
que hacemos está determinado por las leyes naturales siguiendo un orden estricto, único y
necesario o existe la libertad?
Si un día yo, que nunca hago campana, la hago y me voy a tomar algo a un bar, al que nunca
voy; me encuentro a mi madre tomando un café en él, cuando a esa hora ella tendría que estar
llevando a mi hermano al colegio y además ella nunca va a ese caf hecho que me nos
encontremos y me descubra ¿Es fruto de la casualidad o de causalidad?
¿Cuál es el orden de los acontecimientos en el universo y
en la vida humana? Un orden estrictamente causal (no existe el
azar), hay un determinado orden pero no abarca todos los
acontecimientos (hay un cierto orden que es compatible con la
existencia del azar) o no hay ningún orden (sólo existe el azar) Las
dos posturas alternativas aquí son:
1. Determinismo. Considera que todos los acontecimientos tienen una
causa. Están conectados entre sí, son tan dependientes de unos
hechos anteriores que si aquellos no se hubiesen dado, ellos tampoco
habrían sucedido. El azar no existe. El orden causal estaría descrito
por unas reglas que denominamos leyes científicas.
2. Indeterminismo. Considera que pese a que el mundo físico está supeditado a un orden, en
general determinista, no todos los acontecimientos están sujetos a estas cadenas causales. Implica
la aceptación de la existencia del azar y la libertad.
2.4. PROBLEMAS EN TORNO A DIOS O LO ABSOLUTO.
Aquí nos formulamos básicamente dos preguntas: ¿Qué es la divinidad?, ¿Se puede demostrar
su existencia?
2.4.1. DIFERENTES FORMAS DE ENTENDER LA DIVINIDAD.
A lo largo de la historia de las religiones y las sociedades ha habido diferentes formas de
entender la divinidad. Explicadas, de las formas más primitivas a las más elaboradas, tenemos:
1. Animismo. Consiste en atribuir vida animada (alma) y poderes a los elementos naturales (agua,
fuego, rayo, sol, etc.) El ser humano ha de hacer rituales para ganarse el favor de estas fuerzas.
2. Politeísmo. Afirma la existencia de una pluralidad de dioses que además suelen aparecer
personificados (Afrodita la diosa del amor, Marte de la guerra, etc.) Son ejemplos la religión oficial
griega o romana.
3. Monoteísmo. Afirma la existencia de un único Dios. Las tres grandes religiones monoteístas
son la religión judía, la cristiana y el Islam.
4. Panteísmo. Identifica a Dios con el mundo por lo que todo es divino. Son ejemplos la religión
budista o filósofos como Benito Espinosa o Giordano Bruno.
5. Teísmo. Creencia en un dios creador y providente (es decir que interviene en la vida de los
seres humanos y puede alterar las leyes de la naturaleza, por ejemplo para provocar fenómenos
extraordinarios) Habla de un dios personal que se comunica con los seres humanos para
revelarles su verdad. Es la idea defendida por la mayor parte de los filósofos cristianos como Tomás
de Aquino, Descartes o Berkeley.
6. Deísmo. Creencia en un dios que es principio y causa del universo pero que después lo deja
a sus propias leyes. No es un Dios personal. Niega la providencia y la revelación. Es una idea
defendida por algunos filósofos ilustrados (como Locke, Voltaire o Rousseau) que buscaban una
religión natural basada en la razón que prescindiera de textos sagrados.
2.4.2. ACTITUDES ANTE LA POSIBILIDAD DE LA EXISTENCIA DE LA DIVINIDAD.
Se pueden mantener tres posturas diferentes:
1. Creyente o teísta. Es la persona que por diversos motivos, normalmente la educación o la
experiencia mística (de algo divino o sobrenatural), afirma la existencia de alguna forma de divinidad.
En el punto anterior tenemos las distintas opciones y ejemplos de algunas religiones y filósofos
que las han defendido.
2. Agnóstico. Es la persona que considera que no se puede demostrar la existencia de la
divinidad pero tampoco se puede demostrar que no exista por lo que suspende el juicio. Ni cree ni
deja de creer. Son ejemplos de filósofos agnósticos Hume o Kant.
3. Ateo. Es la persona que niega la existencia de la divinidad en cualquiera de sus diversas
acepciones. Hay una variedad que se denomina ateísmo práctico y que define a aquellas personas
que declarándose creyentes actúan en su vida cotidiana como si la divinidad no existiera. Son
ejemplos de filósofos ateos Marx o Nietzsche.