Diversidad en la Orientación Educativa
Diversidad en la Orientación Educativa
C IÓ N2
E D I
Temario
ORIENTACIÓN
EDUCATIVA
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Aspectos de la diversidad de condiciones
personales de los alumnos relevantes
para la educación y el aprendizaje:
aptitudes, motivación, estilos cognitivos,
otras diferencias individuales.
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CONTENIDOS
INTRODUCCIÓN
La psicología diferencial estudia aquellas variables del individuo que le caracterizan como persona y
que dan lugar a las diferencias intra e interindividuales, adquiriendo cada vez mayor importancia las
variables situacionales, así como las de interacción persona-situación.
En este sentido y desde el punto de vista educativo, siempre ha sido una preocupación de los psicó-
logos, pedagogos y educadores conocer y estudiar las diferencias individuales de los alumnos para
poder adaptar las características del sistema educativo a las de estos, de modo que se adecue el qué
enseñar y cómo enseñarlo a las posibilidades e intereses de cada sujeto.
Dicha preocupación se recoge en el actual currículo educativo, cuyo carácter inclusivo, flexible y
abierto a la diversidad de intereses, motivaciones y estilos cognitivos, pretende que la educación sea
una escuela para todos.
A lo largo del tema, veremos los aspectos de la diversidad de condiciones personales de los alumnos
que resultan relevantes en los procesos de enseñanza-aprendizaje, comenzando por la atención de-
dicada a esta diversidad en la actual legislación vigente, que se centra especialmente en la inclusión
y el Diseño Universal del Aprendizaje.
Asimismo, analizaremos algunos de estos aspectos, como pueden ser: las aptitudes, la motivación,
los estilos cognitivos y otras diferencias individuales, entre las que se encuentran la ansiedad, el au-
toconcepto y la autoestima.
Por último, se incluirán algunos criterios para adaptar el currículo que emana de las administraciones
educativas a la realidad diversa del alumnado.
Este tema resume el llamado Bloque de enseñanza-aprendizaje constituido por los temas 1, 2,
3, 4 y 5. Dicho bloque configura la base sobre la que se asienta el trabajo realizado por los pro-
fesionales de la educación en estos momentos, en términos de constructividad, metodologías
activas y participativas, atención a la diversidad, etcétera.
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De acuerdo con la ley, se han de establecer los procedimientos precisos para identificar tempra-
namente las necesidades educativas del alumnado, procurando que la atención integral se inicie
desde el mismo momento en que dicha necesidad sea identificada. Para que estos alumnos pue-
dan alcanzar el máximo desarrollo de sus capacidades personales y los objetivos de la etapa, se
han de establecer las medidas organizativas y curriculares oportunas que aseguren su adecuado
progreso. Las administraciones educativas han de asegurar los recursos necesarios que requieran
estos alumnos y alumnas.
Es de destacar la modificación introducida por la LOMLOE (Disposición adicional cuarta) relativa a
la escolarización y los recursos para el alumnado con discapacidad en los centros ordinarios, –que
ha suscitado cierta polémica entre la opinión pública–, en la que se señala que el Gobierno, en
colaboración con las Administraciones educativas, desarrollará un plan para que, en el plazo de
diez años, de acuerdo la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
de Naciones Unidas y en cumplimiento del cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible de la Agen-
da 2030, los centros ordinarios cuenten con los recursos necesarios para poder atender en las
mejores condiciones al alumnado con discapacidad.
XX Compensación educativa
La actual Ley de educación trata, asimismo, de la compensación de las desigualdades a través
de programas específicos desarrollados en centros escolares o zonas geográficas donde resulte
necesaria una intervención educativa compensatoria, y a través de las becas y ayudas al estudio,
para garantizar el derecho a la educación a los estudiantes con condiciones socioeconómicas
desfavorables.
Estas políticas de educación compensatoria refuerzan la acción del sistema educativo para evitar
desigualdades derivadas de factores sociales, económicos, culturales, geográficos, étnicos o de
otra índole. Suponen, por tanto, una actuación preventiva y compensatoria para garantizar las
condiciones más favorables a los niños cuyas condiciones personales supongan una desigualdad
inicial para acceder a la educación y para progresar en los niveles posteriores.
XX Proyecto educativo
Los centros han de trasladar la normativa educativa de atención a la diversidad a su gestión, para
ello, disponen de los documentos del centro, siendo el más importante el Proyecto educativo. El
Proyecto educativo (PE) es el documento estratégico marco de los centros escolares, que define
el funcionamiento en el ámbito curricular, el organizativo, de gestión económica y de gestión de
personal, adaptado a la realidad de los alumnos y al entorno.
De acuerdo con el artículo 121 de la LOE (modificada por la LOMLOE), el Proyecto educativo del
centro recoge los valores, los fines y las prioridades de actuación. Del mismo modo, el PE incorpo-
ra la concreción de los currículos establecidos por la Administración educativa.
En dicho documento se deben tener en cuenta las características del entorno social, económico,
natural y cultural del alumnado del centro, y se ha de recoger la forma de atención a la diver-
sidad del alumnado, respetando los principios de no discriminación y de inclusión educativa
como valores fundamentales, y especificando las medidas académicas que se adoptarán para
favorecer y formar en la igualdad, particularmente de mujeres y hombres. Por tanto, vemos que el
Proyecto educativo es uno de los ejes donde se recoge la atención a la diversidad dentro de los
centros.
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2.1 Aptitudes
A la hora de predecir el rendimiento académico y analizar la diversidad de aprendizajes, las aptitudes
—y dentro de ellas la inteligencia— son las variables a las que se ha prestado mayor atención por
parte de los investigadores.
Pero ¿qué se entiende por aptitud? Un significado básico del término es el que afirma que se trata
de una capacidad amplia o específica que nos permite realizar con éxito una tarea. Sin embargo, en
el ámbito educativo actual, la aptitud es el potencial o la capacidad que posee una persona para llegar
a la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades. La aptitud, por tanto, comprende capacidades
tanto naturales como adquiridas, de carácter complejo y dinámico, que se ven influenciadas por
otras diferencias individuales las cuales van a permitir efectuar con éxito una actividad.
Desde esta concepción, en nuestro sistema educativo se ha optado por centrar el objeto de la edu-
cación en el desarrollo de las capacidades, pues son las que van a permitir realizar a los alumnos, de
forma permanente y por sí mismos, nuevos aprendizajes. Además, en la actualidad se favorece el
desarrollo no solo de las capacidades cognitivas, sino también de las afectivas, motoras, de relación
interpersonal y de actuación e inserción social.
Las aptitudes pueden agruparse en dos tipos:
Las psicológicas, referidas a las capacidades cognitivas, sensoriales y psicomotoras, tales como
la inteligencia (o mejor dicho «las inteligencias»), la memoria, la agudeza visual, la rapidez ma-
nual… y también a las llamadas «aptitudes especiales», como la aptitud para el canto, la música,
el baile, el dibujo, la poesía, etcétera.
Las pragmáticas, que hacen referencia a aspectos externos, generalmente escolares y profesio-
nales —como la aptitud para la arquitectura, considerada como la disposición para realizar efi-
cazmente los estudios o el ejercicio de esta—, y tienen interés en el campo de la orientación en
relación con la elección de una rama formativa o profesional.
Entre todas ellas, vamos a centrar la atención en las aptitudes cognitivas, (ya que las sensoriales y
psicomotoras se referencian en otros temas relacionados con alumnos con necesidades educativas
especiales).
Recuerda que parte de la información que se desarrolla en este tema se trabaja también en los
temas 2 y 5.
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XX La inteligencia
La inteligencia ha sido entre las aptitudes psicológicas y, dentro de ellas, las cognoscitivas, la que ma-
yor interés y atención ha despertado entre los estudiosos de la psicopedagogía. Tradicionalmente
fue considerada como la principal capacidad para el aprendizaje, entendiéndose a menudo como
una capacidad innata, estática y en cierta medida impermeable a las experiencias educativas.
Sin embargo, hoy día esta concepción está superada y, en nuestro actual contexto educativo, se
define la inteligencia —o mejor dicho, las «inteligencias»— como el conjunto de procesos que se
adquieren en la interacción con el medio y son modificables. Por esta razón resulta imprescindible
conocer cómo intervenir en su mejora, qué programas son más eficaces, qué dificultades entrañan
y si a través de ellos se producen transferencias a otros niveles de comportamiento.
El estudio de la estructura de la inteligencia suele hacerse desde dos enfoques que deben ser con-
siderados, no como alternativos, sino complementarios (Domínguez, 1998), y han permitido la evo-
lución del concepto hasta su noción actual:
Enfoque psicométrico o diferencial, cuyo análisis se centra medir los factores cuantitativos que con-
sideran que componen la inteligencia (como la comprensión o el razonamiento), para predecir el
desempeño futuro a partir de los resultados. Destacan en este grupo de investigadores las teorías
de Spearman, Thurstone, Guilford o Cattell y Horn.
Enfoque cognoscitivo, que centra el análisis en el estudio de los procesos mentales como parte
esencial para entender cómo se produce una respuesta inteligente. Entre los autores encuadra-
dos en esta corriente se encuentran Carroll, Brown, Sternberg o Gardner (Beltrán y Genovard,
1996).
Los pilares básicos para la educación del siglo XXI, según la UNESCO, son:
Aprender a conocer: aprender a aprender mediante el ejercicio de la atención, el pensamien-
to, y la memoria. El placer de saber. La cultura general.
Aprender a hacer: a resolver los problemas y los conflictos, en una dimensión socializadora.
Aprender a convivir: conocer a los demás y sus circunstancias.
Aprender a ser: desarrollo global del individuo, hasta alcanzar un pensamiento autónomo,
crítico, de juicio propio.
El valor intrínseco de las capacidades está relacionado con la adaptación de las capacidades al
desarrollo psicoevolutivo del alumnado, es decir, que las capacidades a alcanzar como potencia-
lidades deberán apoyarse en las capacidades previas.
Dos aspectos influyen en este valor, por un lado, la motivación que depende de varias formas en
el aprendizaje humano constituyendo la razón principal en la que se diferencian las capacidades
que se adquieren, y la creatividad como capacidad humana para innovar y producir nuevas ideas
o soluciones.
En esa línea, uno de los principios educativos más relevantes actualmente, consiste en garantizar al
máximo la funcionalidad de lo aprendido, de manera que los alumnos puedan utilizar las capacida-
des para la resolución de problemas en contextos concretos, distintos a aquellos abstractos en los
que fueron desarrolladas, y manejen la habilidad aprendida tanto en una situación formal como en
una no formal de manera autónoma.
Para el desarrollo de estas capacidades o aptitudes se han creado diferentes Programas de Mejora de
la Inteligencia (Domínguez, 1998) centrados en el trabajo de operaciones cognitivas, de métodos de
indagación y descubrimiento (heurísticos), orientados al desarrollo del pensamiento formal, centra-
dos en el lenguaje o manipulación de símbolos u orientados a pensar sobre el pensamiento.
Entre todos ellos aquí se van a destacar dos programas de enseñar a pensar:
Programa de filosofía para niños (Mathew Lipman). Es uno de los programas para enseñar a pensar
que se ha centrado en el pensamiento como materia.
La aventura de aprender a pensar y a resolver problemas (Pérez, Bados y Beltrán). Es un tipo de
entrenamiento para aprender a pensar que incluye aptitudes y actitudes (motivación) hacia el
aprender a pensar.
Como ya vimos en el tema 2, existen otros programas para desarrollar las capacidades como:
Proyecto de Inteligencia Harvard.
Programa de Reforzamiento de las Habilidades. Sociales, Autoestima y Solución de Proble-
mas (III).
Programa DIE: Programa para el desarrollo de la inteligencia emocional.
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2.2 Motivación
Existe una coincidencia generalizada en subrayar, desde diferentes concepciones, la necesaria inte-
rrelación entre lo cognitivo y lo motivacional. Para aprender, es imprescindible saber hacerlo, poder
hacerlo, lo cual precisa disponer de las capacidades, conocimientos, estrategias y destrezas necesa-
rias (variables cognitivas); pero, además, es necesario querer hacerlo, tener disposición, intención y
motivación suficientes (variables motivacionales), que permitan poner en marcha los mecanismos
cognitivos en la dirección de los objetivos o metas que se pretenden alcanzar. Por tanto, desde el
punto de vista educativo, la motivación es una condición básica para iniciar el proceso de aprendizaje.
Ver el tema 4 para recordar las Pautas que podemos tener en cuenta para mejorar la motivación.
Papel del profesor como mediador.
Por otra parte, según el Modelo de Pintrich y De Groot (1990), son tres las categorías generales
de constructos motivacionales en contextos educativos —las expectativas, el valor y el componente
afectivo-emocional— que se deberán tener muy en cuenta a la hora de valorar su posible incidencia
en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos.
XX Expectativas
Constituyen el conjunto de percepciones y creencias individuales sobre la capacidad para realizar una
tarea (percepciones de competencia, autoeficacia, control, atribuciones).
Entre las expectativas, por tanto, se encuentra el sentimiento de autoeficacia o la confianza que tiene
un alumno en sus habilidades a la hora de enfrentarse a una tarea (Zimmerman y Pintrich, 2000),
pero también las atribuciones causales o interpretaciones que el alumno hace de los resultados ob-
tenidos en su tarea en función de los éxitos o fracasos obtenidos… El proceso de atribución causal,
según Weiner (1986), desempeña un papel central en el aprendizaje, por sus consecuencias tanto a
nivel cognitivo como a nivel afectivo.
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En este proceso hay que tener en consideración, no solo las causas a las que el estudiante suele
atribuir los éxitos o los fracasos escolares —habilidad, esfuerzo, suerte, dificultad de la tarea, fatiga,
ayuda del profesor, etc.— sino las propiedades o dimensiones que los alumnos conceden a las cau-
sas, las cuales repercuten de forma diferente en la conducta.
Weiner establece las siguientes dimensiones:
Locus de control: se refiere a la localización de las causas como internas —situadas en el sujeto,
como la habilidad o el esfuerzo— o externas al individuo —situadas fuera de este, como la difi-
cultad de la tarea o la suerte—.
Estabilidad: designa las causas como estables —por ejemplo, la habilidad o la dificultad de la
tarea— o variables a través del tiempo —como el esfuerzo o la suerte—.
La controlabilidad: define la responsabilidad personal, es decir, indica la creencia que tiene el
sujeto acerca de su capacidad para controlar las causas. Por ejemplo, es controlable el esfuerzo y
no lo es la habilidad, la suerte o la dificultad de la tarea.
Todas estas dimensiones —y no tanto las causas en sí— son las que determinan las expectativas
y los afectos de los sujetos y, por tanto, su motivación, lo que posteriormente repercute en su
rendimiento.
Las investigaciones concluyen, a propósito de estas dimensiones, que se encuentran más gene-
ralizadas las atribuciones externas (Rotter, 1966) y que tienden a atribuirse los éxitos a los factores
internos y los fracasos a los factores externos (Crandall, 1969). En todo caso, parece demostrado que
para mejorar las atribuciones hay que cambiar el locus de control externo a interno y es ahí donde la
orientación puede ayudar a realizar cambios:
Con un feedback de cuestiones internas que se puedan controlar.
Enseñando a usar estrategias eficaces.
Estimulando el sentimiento de competencia (ofrecer un modelo «Puedes»).
Entrenando en expectativas de eficacia (anticipar que lo haré y lo haré bien).
Hay que tener en cuenta la indefensión aprendida de Seligman. Son atribuciones o situacio-
nes donde el sujeto, pudiendo hacer la conducta, no la hace, no lo intenta porque anticipa
el fracaso.
XX Valor
Constituye el conjunto de razones o intenciones para implicarse en una tarea (metas, interés, valor, mo-
tivación intrínseca).
Los trabajos realizados por Alonso Tapia (1991) sobre los determinantes personales de la motivación
por el aprendizaje, ponen de manifiesto que las metas que los alumnos persiguen a la hora de afron-
tar las tareas académicas determinan, en buena medida, la motivación estos hacia el aprendizaje.
Por ejemplo, la motivación o meta del logro —entendida como deseo de superación o fuerza que
nos empuja a tener éxito en nuestro objetivo— «tiene consecuencias cognitivas, afectivas y com-
portamentales» (Dweck y Legget, 1988). En esta meta se aprecian dos dimensiones: buscar el éxito y
evitar el fracaso. Y, a su vez, estas dimensiones dependen de dos elementos: la dificultad de la tarea
(personas con alta motivación de logro buscarán tareas de dificultad media para lograr el éxito) y el
equipo (las personas con alta motivación de logro que buscan el éxito se unirán a personas compe-
tentes en la tarea, que dominen el trabajo).
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Estas metas no son excluyentes; de hecho, cuando un alumno se enfrenta a una actividad escolar,
persigue más de una de ellas.
Algunos autores sugieren que lo que realmente determina la motivación no son tanto las metas,
cuanto ciertos comportamientos y características psicológicas asociadas a las distintas metas que
pueden determinar que el sujeto preste más atención a unas que a otras. Sería el caso de las atribu-
ciones (Weiner, 1986) antes mencionadas y la capacidad de autorregulación cognitiva (Kuhl, 1987).
XX Componente afectivo-emocional
Viene determinado por las relaciones afectivas hacia una tarea (ansiedad, orgullo, vergüenza, culpa,
ira). Entre los factores que inciden en esta componente afectiva destacan:
El conocimiento de las propias emociones.
La capacidad para controlar las emociones adecuándolas al contexto.
La capacidad para motivarse a uno mismo, incrementando la competencia.
El reconocimiento de las emociones de los demás (empatía).
Este modo peculiar de percibir la realidad, de procesar la información, recordar, pensar, resolver pro-
blemas, de aprender o actuar, es lo que se llama estilos cognitivos, y tienen mucha importancia en la
eficacia del aprendizaje, pues no basta con la existencia de un potencial cognitivo y aptitudinal para
aprender, sino que depende en buena medida de cómo utilice cada alumno ese potencial, de cómo
lo explote. Así, para Sternberg (1999, 2003), el estilo es un modo de autogobierno de la mente cen-
trado más en los usos que en los niveles de inteligencia. De ahí que dos individuos que presenten el
mismo nivel de inteligencia pueden ser bastante diferentes intelectualmente, debido a las distintas
maneras en que organizan y dirigen esa inteligencia.
Según Ayala y Galve (2001), los estilos cognitivos son los elementos cognitivos de la personalidad, e
incluyen un conjunto de rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos que sirven de indicadores, relativamente
estables, sobre cómo los alumnos perciben, interaccionan y responden en sus entornos de aprendizaje.
Podemos decir, en resumen, que los estilos cognitivos son las preferencias o tendencias cognitivas
y actitudinales que tienen los alumnos cuando se enfrentan a las tareas de aprendizaje, es decir, el
modo que tienen los alumnos de aprender.
Marton y otros (1984) describen los dos estilos de aprendizaje a su juicio más representativos:
Estilo profundo u holista (nivel de procesamiento profundo): dirige su atención hacia el contenido
intencional del material de aprendizaje (lo que significa), hacia la comprensión de lo que el autor
intenta transmitir.
Estilo superficial o atomista (nivel de procesamiento superficial): dirige su atención hacia el apren-
dizaje del texto en sí mismo con el propósito de memorizar la información necesaria, de forma
desprovista de significado personal (no relacionan el contenido con sus conocimientos previos).
Posteriormente, diversos autores del ámbito de la psicología del aprendizaje (Keefe, Witkin, Kolb,
Honey y Alonso, Dunn y Dunn) han señalado determinados dimensiones o elementos de los estilos
cognitivos:
La dimensión cognitiva. Incluye las diferencias individuales de los alumnos en la forma de adquirir,
almacenar, elaborar y recuperar la información que se encuentra en el material de aprendizaje.
Esta dimensión incluiría aspectos tales como: las metas de los alumnos, la planificación de las
tareas, la utilización de estrategias y técnicas de aprendizaje, la capacidad de reflexión sobre el
proceso de estudio, el nivel de atención y concentración en las actividades, etc.
La dimensión físico-ambiental. Se refiere al modo con el que el alumno se enfrenta al ambiente
de aprendizaje y a la modalidad perceptiva con la que prefiere aprender. Esta dimensión incluiría
aspectos tales como: la valoración del ambiente físico en el que ha de aprender (aula, centro,
casa), la utilización del tiempo de estudio, la modalidad perceptiva de acceso al material (visual,
escrito, experimental), etc.
La dimensión socioafectiva y motivacional. Incluye algunas características de la persona y de las
relaciones con los demás que inciden en el modo de aprender. Esta dimensión incluiría aspectos
tales como: el tipo de motivación de los alumnos, el tipo de agrupamiento preferido, las actitu-
des y el esfuerzo hacia el aprendizaje, el refuerzo preferido por los alumnos, etc.
En general, se admite que la historia personal de éxitos y fracasos, y la experiencia repetida de ciertas
condiciones de aprendizaje conducen a que el alumno consolide su estilo de aprender, sus prefe-
rencias y sus modos de realizar las tareas de aprendizaje.
Durante la infancia, el estilo se podría describir como el modo habitual (que puede observar con
claridad el maestro) de proceder que tiene el niño en las tareas escolares. En la adolescencia, sur-
gen poco a poco las preferencias explícitas sobre el tipo de tarea, las estrategias de aprendizaje
habituales, las actitudes e intereses, los fracasos y problemas en el estudio, etc. Será en esta etapa,
por tanto, cuando el estilo se interiorice y consolide y, condicione el éxito o el fracaso escolar de los
alumnos. Por este motivo es importante conocer cómo funcionan los diferentes estilos cognitivos
de los alumnos.
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XX Percepción
La percepción es una función psíquica que por medio de los órganos de los sentidos permite al organismo
recibir y procesar la información sobre el estado del ambiente y las alteraciones producidas en él (Diccio-
nario de Psicología de Arnold, Eysenck y Meili). En otras palabras, es un proceso a través del cual se
elabora e interpreta la información para organizarla y darle sentido.
Se apoya y parte de las sensaciones, por tanto, ha de haber sensaciones para que se pueda dar, si
bien intervienen también otra serie de factores.
Desde el punto de vista educativo, la percepción resulta fundamental en el aprendizaje de la lectura
y la escritura, siendo necesario poseer una suficiente madurez perceptiva para abordar con éxito
estos aprendizajes en los primeros años escolares.
XX Atención
Como ya vimos en el tema 3 el papel de la atención, en este apartado solo mencionaremos los
aspectos más relevantes.
Los rasgos llamativos de los estímulos o señales: es decir, la capacidad de atracción de los
estímulos.
El ritmo de los acontecimientos: la atención sostenida es inversamente proporcional al ritmo de
la presentación de los hechos.
Todos estos aspectos deberán tenerse en cuenta para favorecer la atención de los alumnos.
XX Memoria
Como ya vimos en el tema 3 el papel de la memoria, en este apartado solo mencionaremos los
aspectos más relevantes.
Hay que señalar que no toda la información recibida previamente es utilizable de forma completa
e inmutable en un momento determinado, porque la memoria actúa como selector (selecciona
información, pues tiene una capacidad de almacenamiento limitada) y como agente modificador
(modifica la información). Durante la fase de retención, el contenido sufre una modificación que
es explicada por la naturaleza del material implicado y, fundamentalmente, por el modo en que el
sujeto considera dicho material (factores emocionales).
La capacidad de retención, tan importante en el aprendizaje, depende de los siguientes factores:
Las condiciones de la adquisición del contenido de memoria (amplitud del material de apren-
dizaje, tiempo de aprendizaje, número de repeticiones, interrupción imprevista del proceso de
aprendizaje, etc.).
La naturaleza del material de aprendizaje (aspectos formales y de contenido, categorización cog-
nitiva).
Los factores físicos y motivacionales del sujeto (grado de fatiga y estado físico general, actitud
hacia el contenido de aprendizaje, atención, concentración, interés, motivación de ejecución,
grado de ansiedad, responsividad, estado de ánimo global, etc.).
La reminiscencia.
Cabe destacar también, en lo que se refiere al aprendizaje, el olvido —considerado como la no ca-
pacitación o modificación de la información almacenada—, en el que influyen cuatro aspectos que
deben tenerse en cuenta para intentar limitar su efecto:
La ausencia de repeticiones, que mantienen o facilitan la retención.
La extinción, puesto que un hábito se «olvida» si no existe un estimulo reforzante.
La interferencia, ya que las informaciones superpuestas se inhiben mutuamente.
La modificación, pues los factores de actitud emocional y motivacional determinan en cierto
grado lo que se retiene y durante cuánto tiempo se retiene.
XX Estrategias de aprendizaje
El estilo entendido como una manera de pensar y de actuar ante determinadas situaciones de una
forma más o menos sistemática, tal y como se ha visto antes, guarda relación con las estrategias,
tanto cognitivas como metacognitivas, «identificadas como operaciones mentales que pone en
marcha el alumno cuando se enfrenta a la tarea de aprendizaje, en la medida que implica una forma
determinada de tratamiento y análisis de la información» (Kirby, 1988; Schmeck, 1988; Smith, 1988;
Sternberg, 1999).
La aproximación a las estrategias de aprendizaje es muy variada. No obstante, pueden agruparse en
dos grandes bloques, por un lado, el de las estrategias cognitivas que permiten elaborar el aprendi-
zaje y, por otro, el de las estrategias metacognitivas que permiten controlarlo. En función de distintos
factores, unas estrategias favorecerán más que otras la adquisición de un aprendizaje significativo y
por consiguiente se alternará su uso.
Revisa el tema 1 donde se aborda en profundidad el concepto, los modelos y las tipologías diver-
sas de las estrategias de aprendizaje.
En líneas generales, las estrategias de aprendizaje (Fernández Martín y Sánchez Burón, 2006):
Incentivan el papel activo del alumno y el de mediador del profesor.
Son flexibles, sujetas a entrenamiento y, por lo tanto, modificables.
Son intencionales, por tanto, el alumno las utiliza para procesar la información, hacer más acce-
sible el conocimiento, activar sus conocimientos previos, planificar y controlar su tarea de apren-
dizaje, etcétera.
Crean las condiciones necesarias para que se produzca un aprendizaje significativo, facilitando su
adquisición, almacenamiento y posterior recuperación.
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XX Creatividad
Entre las diferentes aproximaciones que se han realizado al estudio de la creatividad (entendida
como rasgo de la personalidad, como proceso o fases del proceso creador, como producto o re-
sultado del proceso creativo, etc.) nos centramos en la creatividad como una determinada forma de
funcionamiento cognitivo o modo de elaborar o manipular mentalmente la información (procesarla),
que da lugar a cierto tipo de productos creativos, es decir, resultados, soluciones o comportamientos que
sean de calidad (correctos, ajustados) y originales (poco frecuentes, novedosos).
Las relaciones de la creatividad con el aprendizaje y rendimiento académico suelen considerarse
como muy limitadas (Amelang y Bartussek, 1981) debido a que (Castelló, 1993):
Las actividades académicas suelen estar basadas en procesos no creativos; son frecuentes las
situaciones poco abiertas, en las que el alumno no realiza aportaciones, sino que recibe informa-
ciones y los productos evaluados son frecuentemente convergentes (las respuestas o soluciones
correctas, no las múltiples opciones de solución o las vías nuevas).
Los contenidos académicos son diseñados para que el alumno los integre en sus estructuras de
información de forma sistemática y, frecuentemente, unívoca. En este sentido, el alumno creativo
se ve forzado a incorporar materiales sin poder estructurarlos según sus recursos de procesa-
miento, en detrimento de la calidad y cantidad de los aprendizajes.
Las repercusiones comportamentales del procesamiento creativo (preguntas, sugerencias, co-
mentarios en clase, etc.) suelen ser mal recibidos por los profesores, al menos, los no creativos.
En cualquier caso, las limitaciones en los aprendizajes se originan en la incompatibilidad básica entre
los sistemas escolares habituales y los recursos de procesamiento de la información que necesita
el desarrollo de la aptitud creativa. Por ello, desde el punto de vista instruccional, lo interesante es
crear los modelos de enseñanza que posean en sí mismos algún tipo de motivación creativa y ga-
ranticen su emergencia. Algunos de los criterios y técnicas utilizadas en el aula para la optimización
del rendimiento creativo consisten en garantizar un clima escolar en el que se den dos condiciones:
seguridad y libertad psicológica.
XX Conocimientos previos
El aprendizaje contribuye al desarrollo en la medida en que aprender no es copiar o reproducir la
realidad. Desde una opción constructivista, aprendemos cuando somos capaces de elaborar una
representación personal sobre un objeto de la realidad o contenido que pretendemos aprender. Tal
elaboración implica aproximarse a dicho objeto de conocimiento desde las experiencias, intereses
y conocimientos previos que presumiblemente pueden dar cuenta de la novedad. Este no es un pro-
ceso que conduzca a la acumulación de nuevos conocimientos, sino a la integración, modificación,
establecimiento de relaciones y coordinación entre esquemas de conocimiento que ya poseíamos,
dotados de una cierta estructura y organización que varía, en nudos y en relaciones, en cada apren-
dizaje que realizamos (Coll y otros, 1993).
Las mentes de los alumnos al enfrentarse a nuevos aprendizajes distan mucho de parecerse a pi-
zarras en blanco. Al contrario, el alumno aprende y construye personalmente un significado —o
reconstruye desde un punto de vista social– sobre la base de significados que ha podido construir
previamente. Gracias a esta base es posible continuar aprendiendo, continuar construyendo nuevos
significados. De ahí la importancia de los conocimientos previos para el aprendizaje.
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XX Autoconcepto y autoestima
El autoconcepto se puede definir como las características que utilizan los sujetos para describirse ellos
mismos, mientras que la autoestima es la valoración que se realiza de ese autoconcepto, lo que implica
una valoración afectiva positiva o negativa. En las diferentes investigaciones realizadas se ha puesto
de manifiesto la importancia de la aceptación y calidad del trato que dispensan al niño las personas
significativas de su entorno, así como la historia personal de éxitos y fracasos.
Existen estudios que relacionan la autoestima y el lugar de control, y han encontrado relaciones en-
tre ambas variables. En concreto, los resultados parecen mostrar que los niños con alta autoestima se
atribuyen más responsabilidad personal ante los resultados exitosos que, ante los fracasos. Por tanto,
autoestima positiva y lugar de control interno parecen ir asociados, así como autoestima negativa y
lugar de control externo, con los efectos que ello tiene para el proceso de aprendizaje.
XX Ansiedad
En la ansiedad intervienen componentes de naturaleza neurofisiológica, emotiva, motivacional y
comportamental. Se manifiesta en un patrón de activación fisiológica, de pautas motrices mal ordena-
das y escasamente funcionales y en un estado de ánimo desagradable para el sujeto. De la investigación
se desprende que, como regla general, niveles máximos y mínimos de ansiedad se asocian a rendi-
mientos pobres, mientras que grados medios de ansiedad, permaneciendo constantes el resto de
las variables pertinentes, se asocian a un mejor rendimiento.
Sin embargo, se aprecia una gran diferencia según las personas se enfrenten a tareas simples o
complejas. Una elevada ansiedad puede resultar facilitadora y contribuir a un más alto rendimiento
en tareas muy simples, mientras que, por el contrario, interfiere en la realización apropiada de tareas
más difíciles.
Relaciones análogas parecen darse entre ansiedad y aprendizaje. Grados moderados de ansiedad
favorecen un mejor aprendizaje, y grados elevados de ansiedad contribuyen a interferir y dificultar
los aprendizajes. Por lo tanto, para el aprendizaje es necesario que el sujeto esté afectiva y emo-
cionalmente involucrado, pero no hasta el extremo de que llegue a ser generador de una elevada
ansiedad.
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Puntos
DUA Principios Pautas
de verificación
Para ampliar información sobre el DUA consulta en el campus de CEN el complemento teórico:
Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA).
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CONCLUSIÓN
La diversidad forma parte inherente de todo proceso educativo y los planteamientos actuales nos
llevan a asumir esta diversidad como un elemento enriquecedor e inevitable, que en la legislación
actual cobra un protagonismo singular, pues la educación inclusiva, que atienda la diversidad de las
necesidades de todo el alumnado, se contempla como uno de los principios educativos de la LOE-
LOMLOE.
Como se ha reseñado a lo largo del tema, ningún alumno es igual a otro, las diferencias entre ellos
son evidentes, y repercuten en su proceso de aprendizaje. Estas diferencias no solo radican en las
aptitudes de cada uno de ellos, sino que hay múltiples condiciones que intervienen frenando o
impulsando la potencialidad de estas aptitudes —fundamentalmente la motivación y los estilos
cognitivos, aunque también otros factores como la creatividad o la ansiedad—.
Un buen conocimiento de estas variables y condiciones permitirá intervenir instruccionalmente
para mejorar el rendimiento: entrenando habilidades, desarrollando el estilo más adecuado, asegu-
rando la adquisición de conocimientos previos, eligiendo metas de aprendizaje relacionadas funda-
mentalmente con el proceso, aplicando un sistema de atribución causal adaptado, favoreciendo el
desarrollo de un autoconcepto positivo, o reduciendo el nivel de ansiedad. Todo ello, en aras de la
atención a la diversidad del alumnado.
Por todo ello, una enseñanza lo más individualizada y personalizada posible constituye la expresión
de una educación inclusiva, que atiende la diversidad presente en el aula y contribuye al desarrollo
de «todos» los alumnos, con sus múltiples condiciones personales de aprendizaje. Sin embargo, lo
que caracteriza este tipo de enseñanza no consiste en que un alumno trabaje solo, sino que trabaje
conforme a un plan de aprendizaje adecuado a dichas características individuales, de las que los
docentes deben ser conscientes.
En esa línea, el sistema educativo debe crear un territorio propicio para la práctica de la igualdad
social, contribuyendo al desarrollo de los alumnos desde la no discriminación, permitiendo que
todos tengan acceso al conocimiento en igualdad de oportunidades y apostando por la calidad del
progreso, contando para ello con métodos de enseñanza para la inclusión.
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BIBLIOGRAFÍA y WEBGRAFÍA
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20
RESUMEN
3. La adecuación de la enseñanza X
XCriterios para la adaptación de la metodología
de la enseñanza («cómo enseñar»)
a las características individuales de
Deben tomarse de forma homogénea por el conjunto del
los alumnos: métodos de enseñanza claustro: flexibilizando los agrupamientos y la organización
para la inclusión de trabajo; promoviendo la globalidad a la hora de organi-
zar los conocimientos; favoreciendo un tipo de aprendizaje
Existen diferentes tipos de criterios a la hora de adaptar el activo, funcional y autónomo; fomentando los grupos coope-
currículo que emana de las administraciones educativas a la rativos…
realidad del alumnado.
X
XCriterios para la adaptación de la evaluación
3.1. Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) de la enseñanza («qué, cómo y cuándo evaluar»)
En tanto que la evaluación es un elemento del currículo que
Desde un currículo flexible, el último nivel de ajuste de la
nos proporciona la información que nos permitirá ajustar la
oferta educativa común a las necesidades del alumnado lo
intervención educativa, debe ser una tarea formativa, conti-
constituyen las adaptaciones curriculares individualizadas,
nua y criterial, en la que se tengan en cuenta la adecuación
que tienen como objetivo eliminar las barreras que el niño o
de los criterios de evaluación a las peculiaridades de los
la niña encuentran para el aprendizaje.
alumnos y del centro; la inclusión en los criterios y activida-
Desde hace unos años se ha empezado a utilizar, además, el des de evaluación, los distintos tipos de capacidades y de
término Diseño universal del Aprendizaje (DUA) y, reciente contenidos; la evaluación inicial de los alumnos para detec-
mente, se ha introducido en la nueva normativa curricular. tar tempranamente dificultades de aprendizaje y reajustar la
Según la teoría del DUA, los currículos iguales para todo el respuesta educativa; la diversificación de los momentos y las
mundo levantan barreras y no tienen en cuenta al alumna situaciones de evaluación y de las técnicas e instrumentos de
do situado en los extremos de las estadísticas. Es necesario evaluación…
ofrecer un currículo que contemple estas diferencias desde
el principio. Por ello, el peso de cualquier adaptación que se
realice debe recaer en primer lugar sobre el currículum y no
3.3. Criterios psicopedagógicos para adaptar
sobre el estudiante. El DUA busca dar acceso al alumnado a elementos organizativos de la enseñanza
todos los aspectos del aprendizaje, proporcionando un mar a la diversidad de condiciones personales
co para diseñar currículos que atiendan las necesidades de
todos los estudiantes desde el primer momento. La organización flexible de los recursos materiales y persona-
les de los centros educativos constituye una tarea imprescin-
El DUA está organizado en tres principios, cada uno de ellos
dible para poner en marcha una enseñanza inclusiva. Entre
se desarrolla a través de tres pautas de aplicación y estas, a su
los criterios psicopedagógicos que pueden mejorar la organi-
vez, se desglosan en treinta y un puntos de verificación.
zación escolar destacan:
El establecimiento de las responsabilidades de la comisión
3.2. Criterios psicopedagógicos para adaptar de coordinación pedagógica, de los departamentos didác-
los elementos del currículo a la diversidad ticos y de los equipos docentes en todas las medidas de
de condiciones personales atención a la diversidad.
La distribución de espacios en la organización de las medi-
Los criterios que orientarán la concreción curricular, con la fi- das de atención a la diversidad.
nalidad de adaptar el currículo a la diversidad de situaciones
La distribución de los tiempos en la organización de las
educativas de los centros son los siguientes:
medidas de atención a la diversidad.
X
XCriterios para la adaptación de los objetivos
y contenidos, y su temporalización
(«qué y cuando enseñar»)
Se enfocarán a la adaptación de los objetivos y los contenidos
y de la temporalización en función del centro, priorizando, se-
leccionando o equilibrando los mismos.
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