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Dolor y pérdida en "Lo que no tiene nombre"

Piedad Bonnett escribe sobre el doloroso suicidio de su hijo Daniel a los 28 años en Nueva York. Al enterarse de la noticia, Piedad experimenta un shock que la deja aturdida. Viaja a Nueva York para encontrarse con el cadáver de Daniel y tratar de entender sus últimos pensamientos. El libro explora los sentimientos de pérdida, culpa e incertidumbre que siente una madre ante el suicidio de un hijo en la flor de su juventud. Piedad busca respuestas al doloroso misterio

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Piedad Bonnett escribe sobre el doloroso suicidio de su hijo Daniel a los 28 años en Nueva York. Al enterarse de la noticia, Piedad experimenta un shock que la deja aturdida. Viaja a Nueva York para encontrarse con el cadáver de Daniel y tratar de entender sus últimos pensamientos. El libro explora los sentimientos de pérdida, culpa e incertidumbre que siente una madre ante el suicidio de un hijo en la flor de su juventud. Piedad busca respuestas al doloroso misterio

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Piedad Bonnett

Lo que no tiene nombre


Bogotá: Alfaguara, 2013
Érase un día común en el cual se encontraba buscando un lugar vacío para parquearse
y encontró un sitio a cincuenta metros del viejo edificio. Al abrir el portón Renata,
Camila y Piedad, aparece la sala sombría en la cual un mínimo ruido producía eco
subimos las gradas Pamela les abrió la puerta y la saludaron cruzaron la sala, la cocina
hasta llegar a la habitación de Daniel en la que a primera vista se visualizó una enorme
ventana abierta y detrás la escalera de incendios todo se encontraba tan pulcro
ordenado sus libros su ropa en el closet, su chaqueta de cuadros colocada
exactamente en la silla. Nadie decía nada tampoco lloraban lo único a lo que se
dedicaron fue a cumplir lo que tenían encomendado, reviso sus libros, cuadernos en
busca de una carta o una nota y solo encontró una tarjeta con un billete que ella se lo
envío para algún gusto que el tuviera Rafael su esposo la hizo caer en cuenta que sus
artículos personales estaban sobre el escritorio, en ese momento los ojos se les
llenaron de lágrimas.

Daniel murió en Nueva York el 14 de mayo del 2011 a la una y diez de la tarde, con tan
solo 28 años y estudiando una maestría en la universidad de Columbia; dos horas más
tarde se enteró de esa atroz noticia por una llamada que le hizo su hija Renata, al
comienzo su mente no asimilaba tan terrible noticia; en su cabeza una y otra vez se
repetía Daniel se mató. Tenía que regresar para encontrarse con el cadáver de su hijo
realmente está noticia le causó un shock del que no salía, necesitaba algo que la saqué
de aquella somnolencia, han conseguido los boletos para viajar, llegaron tarde al
aeropuerto en donde el empleado les recibe sus pasaportes y empieza a murmurar.
Quiere dormir, pero en su cabeza hay un zumbido que no la deja tranquila todo lo que
le espera es mucho más angustioso que su reciente operación; trata de saber cuáles
fueron los últimos pensamientos de su querido hijo.

Piedad Bonnett realiza una historia personal; quien con una mezcla de sentimientos
empieza a desarmarlos uno por uno en cada párrafo de este libro, se adentra en el
sentimiento y la impotencia que causa el suicidio de un hijo ya que esto conlleva el
dolor, las preocupaciones, la incertidumbre de porque toman está terrible decisión
cuando supuestamente están disfrutando de su juventud.
Cómo familia siempre deberíamos estar pendientes a cada mínima alerta que se
presente día a día con nuestros hijos, familiares y como siempre el diálogo, el amor, el
interés nos ayudará o aportará para que podamos solucionar sus temores de manera
oportuna.
La comprensión, percepción que tiene este relato trata de una escritura que
adquiere una diversidad de palabras y te invita a realizar una meditación sobre lo
complicado que es aceptar la perdida de tus seres queridos. La cruel Realidad es
el único medio en el que podremos llegar a conocer las verdaderas respuestas a
esas preguntas que aparecen una tras otra sin cesar. La autora profundiza el
dolor, el padecimiento que causa la pérdida de un hijo a todo el entorno familiar, el
sentimiento de culpa, la interrogante de saber que porque lo hizo.

Procura hallar la contestación a esas cosas que te generan zozobra cómo ese
deseo de perdida, decisión de acabar con su vida de un día para el otro, saber si
esa decisión fue un acto de valentía o de cobardía ya que todos los seres
humanos tenemos miedo a la muerte, pero sin embargo sabemos que tarde o
temprano debemos enfrentarla por más dura y cruel que sea. Procurando siempre
de que sea de manera natural y en paz, no de una forma cruel
Esa madre que deseaba con toda su alma que su hijo solamente volviera… Ahora
para que ella y él se encuentren en paz y tranquilidad deberán disipar esos
recuerdos y dejar volar el alma de aquel hijo como un acto de consumación y así
demostrar su infinito amor.

REFERENCIAS:
Bonnett, Piedad.2013. Lo que no tiene nombre. Bogotá: Alfaguara

Leslie Topón
Unidad Educativa Municipal Fernández Madrid,
Ecuador

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