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Claves para una Educación de Calidad

Este documento discute el concepto de calidad en la educación. Define una educación de calidad como aquella que forma buenos ciudadanos con valores éticos que respetan los derechos humanos. Explica que la calidad educativa implica la adquisición de competencias y conocimientos relevantes, pertinentes, eficientes y equitativos. También señala que la calidad no es estática sino que está en constante evolución para adaptarse a nuevos contextos.
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Claves para una Educación de Calidad

Este documento discute el concepto de calidad en la educación. Define una educación de calidad como aquella que forma buenos ciudadanos con valores éticos que respetan los derechos humanos. Explica que la calidad educativa implica la adquisición de competencias y conocimientos relevantes, pertinentes, eficientes y equitativos. También señala que la calidad no es estática sino que está en constante evolución para adaptarse a nuevos contextos.
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Educación de calidad

Entendemos que una educación de calidad es aquella que forma mejores seres
humanos, ciudadanos con valores éticos, respetuosos de lo público, que ejercen
los derechos humanos, cumplen con sus deberes y conviven en paz. Una
educación que genera oportunidades legítimas de progreso y prosperidad para
ellos y para el país.
Aunque la definición de calidad en la educación puede resultar bastante amplia, la
realidad es que es, ante todo, una cualidad. Dicha cualidad está representada por
la adquisición de competencias y conocimientos que brinden relevancia,
pertinencia, eficiencia y equidad.
Ahora bien, la calidad no es, en ningún sentido, estática. Por el contrario, esta
cualidad se encuentra determinada por múltiples características y experiencias
que le permiten evolucionar y adaptarse a nuevos contextos.
La calidad de la educación, entonces, se encuentra en constante movimiento. Es
aquella búsqueda de mejoramiento de procesos, elementos, insumos y logros
estudiantiles. Es la existencia de herramientas necesarias para la construcción de
individuos y estudiantes integrales.
De la mano con lo anterior, la calidad educativa representa también la capacidad
para desarrollar valores y actitudes sociales que proporcionen a los alumnos una
vida de calidad y respeto. Según la UNICEF, los siguientes son los factores clave
para llegar a ella.
Para determinar la calidad educativa se debe, en primer lugar, determinar la
situación actual del contexto educativo, el estado de los procesos y el impacto que
estos han tenido a nivel de cobertura, calidad, acceso, entre otros.
Es debido a esto que se vuelve fundamental estructurar un sistema de gestión de
calidad que cuente con indicadores de calidad en la educación específicos. De
esta manera, se aportará información sobre recursos humanos y financieros y el
rendimiento y evolución de los sistemas de aprendizaje.
Los sistemas de indicadores se componen por 5 categorías esenciales:
 Indicadores de contexto. Ellos son los encargados de identificar condiciones
demográficas, sociales, económicas y culturales en las que se desarrolla la
educación. Dentro de ellos se encuentran factores como la tasa de
crecimiento de la población estudiantil, la demanda por niveles educativos,
las necesidades básicas no satisfechas, entre otros.
 Indicadores de recursos: Como su nombre lo indica, en esta categoría se
evalúa la disponibilidad de recursos humanos y materiales. Ejemplo de
estos es el gasto público por nivel educativo.
 Indicadores de procesos: Estos informarán sobre le desarrollo del proceso
enseñanza-aprendizaje al interior del sistema educativo. Incluyendo
factores como el clima escolar y la relación entre alumnos y docentes.
 Indicadores de resultados: Con ellos se mide el resultado escolar
mediante pruebas de evaluación, graduación y certificación. Acá se
incluyen la taza de deserción, aprobación, etc.
 Indicadores de Impacto: Se relacionan con la injerencia de la educación en
el desarrollo económico y social. Se integran acá la tasa de analfabetismo y
años de escolaridad.

Los procesos de evaluación de la calidad de la educación promulgados por los


organismos internacionales constituyen una clara muestra de este tipo de
acciones paradójicas. A pesar de fundarse, muchas veces, sobre enfoques
teóricos que adoptan los discursos sistémicos de la complejidad y la
diversidad, han terminado por construir un panorama homogéneo de la
escuela, reduciendo a un conjunto de indicadores el discurso de la gestión
educativa y coincidiendo, a priori, en una crisis de la educación pública que es
la misma en todos los contextos. Con base en estos resultados, por lo general
desprovistos de reflexión pedagógica, los expertos de los ministerios de
educación formulan políticas y planes, prescriben acciones, distribuyen
recursos y emplazan a las instituciones educativas de carne y hueso a que
procedan en función de unos propósitos impuestos desde el afuera de la
escuela. En nuestro medio, el enfoque de la calidad de la educación ha puesto
especial énfasis en los modelos eficientistas que privilegian la gestión
institucional sobre el trabajo pedagógico y la investigación curricular. Desde el
enfoque predominante se busca establecer un balance entre inputs y outputs
favorable en términos de racionalización financiera, rendimiento de los
procesos de gestión curricular, eficacia en el aprendizaje de contenidos y el
desarrollo de destrezas por parte de los distintos actores. Los planes
sectoriales en educación para los cuatrienios 2002-2006 y 2006-2010
elaborados por el Ministerio de Educación Nacional de Colombia (MEN, 2003;
MEN, 2008) dentro de la llamada revolución educativa, constituyen un claro
ejemplo de una política que, con algunas variaciones y pocas excepciones, se
ha venido imponiendo en América Latina. En este ámbito se establece un
conjunto de competencias hacia cuyo desarrollo debe orientarse el trabajo
escolar, y su evaluación se define en términos de conductas observables que
pueden ser comparadas con estándares sociales previamente definidos como
deseables y en correspondencia con patrones establecidos en el marco del
sistema político, económico e ideológico hegemónico.

La lectura de la calidad se traduce, así, en un dispositivo de medición que


desarrolla prácticas de evaluación cada vez más instrumentales gracias al
soporte de las tecnologías de la información y al despliegue de un discurso
mediático que promulga las virtudes de la ideología dominante, elude la
discusión sobre los fines intrínsecos de la educación y banaliza el acto
pedagógico. La formulación de política pública en educación llega, incluso, a
promover formas mediáticas de participación ciudadana, confundiendo el
ejercicio democrático con la realización de foros emotivos y encuestas
superficiales que, por lo general, dejan de lado los asuntos políticos de fondo
respecto a la educación2 y en muy poco contribuyen a la cualificación del
ejercicio de la ciudadanía, uno de los propósitos con los que se compromete el
enfoque de educación de calidad.

En efecto, considerar la participación ciudadana como un medio para la


construcción de política educativa, y reducirla a su dimensión instrumental,
plantea un riesgo frente a la búsqueda de la calidad educativa, sobre cuya
necesidad parece haber en principio un consenso mínimo. Este parte por
reconocer, como ya se había señalado, que el problema de la calidad de la
educación reviste multiplicidad de matices que remiten a variadas preguntas y
ponen de manifiesto la naturaleza polisémica del término. Pero pone también
sobre la palestra que, en los tiempos actuales, no solo se precisa de una
escuela mejor sino, y quizás ante todo, de una escuela diferente. Dicho en
otros términos, requerimos de una institucionalidad educadora consonante con
las nuevas dinámicas culturales, capaz de lograr sintonía con las múltiples
expectativas que los niños y jóvenes tienen respecto de la educación (Skinner,
2008). Demandamos instituciones educativas oportunas en sus respuestas a
las demandas sociales y lo suficientemente flexibles como para que puedan
adaptarse a las cambiantes condiciones del entorno sin dejar de ser un
importante referente para la construcción de identidades, la expresión de las
diferencias y el despliegue de las solidaridades. Desde la perspectiva de la
educación de calidad se tiene, entonces, claridad respecto de que el asunto de
la calidad no puede ser asumido únicamente como relacionado con la
eficiencia del sistema educativo, como un asunto de estándar de mínimos. Por
el contrario, es un asunto que remite a consideraciones éticas a propósito de
los fines de la educación y de la correspondencia que se establece entre estos
y los medios para lograrlos. En esta medida es, asimismo, una cuestión que
involucra la dimensión política, tanto en lo expresamente vinculado con la
educación como en lo pertinente al ámbito más amplio de la política económica
y social; así como también en lo relacionado con los marcos normativo y
reglamentario. Precisamos, en consecuencia, de un desplazamiento en el
abordaje de la relación entre educación y calidad. Dicho desplazamiento,
algunos de cuyos alcances procuraremos ilustrar a continuación, implica situar
en primer lugar el asunto de la educación y a su lado el del derecho a la
educación, sin los cuales pierde todo sentido hacer alusión a una educación de
calidad.

La calidad en la educación infantil y cómo mejorarla

El crecimiento educativo integral de los niños es fundamental para una sociedad


estable y duradera. La educación de los más pequeños  requiere cuidado y
estimulación. Solo así se logra un adecuado desarrollo mental, emocional y
físico.
Para fortalecer la calidad de la educación infantil se ha hecho un esfuerzo inmenso
por implementar acciones y recomendaciones que potencien el cierre de
brechas y aseguren el acceso a la educación. Esto es válido tanto para
educación presencial como virtual.
Lo primero por hacer es definir una visión de calidad a través de la cual se logren
acuerdos y estrategias relacionadas con el desarrollo de habilidades y
conocimientos, de la mano con el cuidado, el amor y la protección.
El fortalecimiento familiar y la capacitación de los padres es también fundamental
para asegurar la calidad de la educación. Ellos son el eje principal del inicio de
este proceso y el agente de cambio a futuro.
10 Retos para lograr una educación de calidad. 
El logro de una educación de calidad ha sido objeto de estudio a lo largo de los
años. Es por ello que se definen los siguientes principios para el logro de la
educación de calidad: 

1.- Docentes altamente capacitados y actualizados. 

2.- Incentivar la proactividad del alumno. 

3.- Claridad de los objetivos de aprendizaje planteados. 

4.- Planteo continuo de nuevos desafíos para los alumnos. 

5.- Motivación del estudiante. 

6.- Formación en el marco de los valores de la sociedad. 

7.- El error considerado como crecimiento. 

8.- Mejorar las inversiones en educación. 

9.- Trabajar para que la accesibilidad. 


10.- Igualdad de oportunidades. 
Sistema de gestión de calidad

Cuando hablamos de calidad en la educación nos referimos a aquel


funcionamiento en los centros educativos que permite tener un control de todos
los procesos llevados a cabo en los mismos, así como la correcta gestión de
éstos
Esta implementación de la calidad en educación implica en primer lugar identificar
el sistema de gestión de calidad que se desea implementar para, una vez dado
este paso, proceder a la correcta interpretación de los requisitos del mismo, de
cara a adaptarlo al centro educativo en cuestión y poder lograr el correcto
cumplimiento de los mismos.
Ventajas que arroja una Sistema de Gestión de la Calidad
Al implementar un Sistema de Gestión de la Calidad, su centro educativo se verá
beneficiado por las siguientes ventajas:

 Disposición de un sistema de trabajo común para todo el personal.


 Los protocolos y criterios del centro se unifican.
 Sistema documental optimizado y conciso.
 Responsabilidades perfectamente definidas.
 Mejora en la coordinación y funcionamiento.
 Mejor identificación de las expectativas de los alumnos.
 Se ve optimizada la gestión de los diferentes procesos integrantes
del centro, así como la interrelación entre los mismos.
 Aumenta la involucración del personal en los procesos.
 Gestión de recursos optimizada.
 Fomento de la mejora continua.
 Integración en el centro de canales comunicativos para conocer necesidades de las
partes interesadas.
 Estar actualizado y dando cumplimiento a la normativa aplicable al centro.
 Diferenciación como un centro con sistema de gestión de calidad implementado,
como muestra de su compromiso con la mejora continua.
 Aumenta la confianza depositada en el mismo por parte de alumnos y resto de
grupos de interés.

Acreditación y verificación de los centros educativos


El eje perteneciente a la educación necesita estar a la vanguardia de las
exigencias y compromiso con el entorno, teniendo medidas que evalúan y dan
certeza a los estudiantes respecto a la calidad de la institución. Es vital y
sumamente importante para las Instituciones de Educación Superior, acreditarse y
certificarse ya que al concretarlo podrán ser consideradas dentro de las mejores
instituciones superiores del centro del país.
A continuación se mencionará el significado de cada palabra clave:
La Certificación está orientada a la evaluación del grado de cumplimiento de los
productos y/o servicios respecto normas determinadas.
La Acreditación reconoce la competencia técnica de una organización para la
realización de ciertas actividades bien definidas de evaluación de la conformidad.

Liderazgo Directivo y Educación de Calidad


para que una institución sea de calidad debe existir el apoyo
mancomunado entre el personal del centro escolar
(coordinadores, docentes, secretarias, obreros, estudiantes, padres y
representantes) y la comunidad en general, siendo el director el
impulsador, motivador e interesado porque las metas se cumplan. En
este sentido, el director de la organización educativa, se constituye en
un elemento primordial para el buen desarrollo de los procesos
educativos, debido que la calidad de su gestión puede determinar
el nivel de desempeño de la comunidad escolar en general.
El líder directivo educativo debe poseer una serie de rasgos para
poder desempeñar un buen papel, debe ser motivador, guía y
mediador en situaciones, conflictos, dentro del centro escolar,
buscando la satisfacción de los empleados y el bienestar de la misma.
debe garantizar la enseñanza y el aprendizaje a sus estudiantes,
apoyar a su personal, así como hacer que la institución sea
siempre reconocida por la calidad educativa que desarrolla en
beneficio de la sociedad. Es importante destacar que es importante
que la gestión del director educativo, no se vea limitada por la
burocracia presente actualmente en los centros escolares.
En resumidas palabras, es necesaria que la calidad de la enseñanza y
del aprendizaje que ofrece la institución educativa, sea generada
como resultado de una gestión directiva que promueva el
progreso de la organización en su contexto general.

Fundamentos filosóficos de un modelo educativo de calidad

los fundamentos son las bases o cimientos de algo, que dan solidez y
seguridad a lo que se pretende construir. De ahí que, sin buenos
fundamentos no hay garantía de que lo construido se pueda mantener o
cambiar razonablemente en el tiempo.
Ahora bien, estos fundamentos son eminentemente teóricos, como lo
sustenta Kurt Lewin (1988) al afirmar que “la mejor práctica es una buena
teoría”, sin desconocer que existen también otros tipos de fundamentos, a
saber: económicos, psicológicos, sociológicos, etc. y, por supuesto,
filosóficos; son precisamente éstos los que más importan cuando pensamos
en el diseño de modelos educativos, porque los procesos educativos
demandan de sus actores pensar bien, reflexionar y actuar en forma
coherente.
Los fundamentos filosóficos de un modelo educativo de
calidad tienen que ver principalmente con siete elementos en
estrecha relación: principios, fines, criterios, premisas,
valores, conceptos y contextos .
Los principios son ideas o pensamientos expresados en enunciados o
proposiciones que sustentan y ponen en acción una propuesta educativa
inteligente y ética, sirviéndole de base conceptual y de marco de referencia
estructural; se les conoce también como los pilares fundamentales de la
educación, que según UNESCO son cuatro: Aprender a Ser, Convivir, Conocer
y Hacer.
Los fines de la educación son los propósitos o intencionalidades
fundamentales que confieren sentido, dirección y orden a la actividad
educativa. Se diferencian de los objetivos, en el sentido de que los fines son
más amplios, abarcadores y trascendentes que aquéllos, y por definición,
más concretos y específicos.
Los criterios consisten en emisiones de juicios sobre asuntos determinados,
basados en procesos de discernimiento, que permiten distinguir lo verdadero
de lo falso, lo correcto de lo incorrecto, lo que tiene sentido de lo que no lo
tiene, con el fin de opinar con sensatez, tomar decisiones ponderadas y
direccionar acciones de manera justa y prudente. Si los principios y los fines
mueven a la acción y la sustentan en forma permanente, los criterios ayudan
a la aplicación eficaz de los mismos.
Las premisas son muy importantes, porque permiten conocer los supuestos
teóricos en los que se sustenta un enfoque, un modelo o la posición que
asume un autor o conjunto de autores en torno a temas
Los valores permiten validar la autenticidad de los criterios emitidos a la hora
de aplicar los principios en situaciones concretas
Los conceptos son unidades cognitivas de significado o unidades básicas de
conocimiento, integradas por atributos o características esenciales y
comunes de un objeto concreto o abstracto, que permiten identificarlo,
clasificarlo y describirlo
Los contextos son entornos, situaciones o circunstancias naturales, históricas,
personales y socioculturales, que rodean a un individuo, grupo o comunidad,
influyendo significativamente en su comportamiento y en la manera de ver o
enfocar los problemas y proyectos cotidianos
El sistema educativo en México, ¿visión sustentable?

El sistema educativo mexicano debe plantear retos orientados a disminuir


impactos ambientales, reducir la pobreza, validar el estado de derecho y mejorar
la calidad de vida humana, que unificados dan pauta a la sostenibilidad. De aquí el
objetivo de realizar un recuento histórico del sistema educativo en México, para
detectar elementos críticos que permitan determinar su posible visión sostenible.
Ello a partir del análisis crítico, ya que con este método se buscarán algunas
soluciones holísticas a problemas que aqueja la humanidad. La sostenibilidad
educativa significa que es inclusiva, equitativa, igualitaria y de calidad. Pese a que
en México estos principios se han planteado desde hace más de 150 años,
todavía existen discrepancias de accesibilidad y calidad, por lo tanto, resulta
incongruente las iniciativas de Estado respecto a las necesidades y realidad del
sistema educativo mexicano, razón de plantear acciones estratégicas más
contundentes y ejecutables en las instituciones de educación nacional.

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