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Prohibicionismo y drogas en América Latina

Este documento analiza la historia y evolución de la política de drogas y prohibición en las Américas desde principios del siglo XX. Explica cómo el prohibicionismo surgió a partir de una combinación de moralismo, racismo y estrategias de salud pública para controlar las poblaciones urbanas en crecimiento. A pesar de décadas de represión, el prohibicionismo no ha logrado eliminar el uso y tráfico de drogas, lo que ha llevado a debates sobre alternativas a las políticas actuales. El documento busca entender el prohibicion
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Prohibicionismo y drogas en América Latina

Este documento analiza la historia y evolución de la política de drogas y prohibición en las Américas desde principios del siglo XX. Explica cómo el prohibicionismo surgió a partir de una combinación de moralismo, racismo y estrategias de salud pública para controlar las poblaciones urbanas en crecimiento. A pesar de décadas de represión, el prohibicionismo no ha logrado eliminar el uso y tráfico de drogas, lo que ha llevado a debates sobre alternativas a las políticas actuales. El documento busca entender el prohibicion
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Drogas, politica y sociedad

en America Latina y el Caribe

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Beatriz Caiuby Labate y Thiago Rodrigues
(editores)

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CIDE

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Beatm Caiuby Labate y Thtago Rod ngues

dos. Leyes de drogas y cdrceles en America Latina. Washington, D.C.:


I. Polltica de drogas y prohibici6n
Washington Office on Latin America (woLA).
Vallejos Saldarriaga, J.F. 2004. Consumo de drogas y foctores de riesgo y pro- en las Americas
teccion en escolares de educacion secundaria. Lima: Comision Nacional
para el Desarrollo y Vida sin Drogas (oEVlDA). Thiago Rodrigues* y Beatriz Caiuby Labate**
Youngers, C. y E. Rosin. 2005. Drogas y democracia en America Latina: El
impacto de Ia polftica de Estados Unidos. Buenos Aires: Biblos.

ace cien aftos el mundo comaba con una "guerra" menos. Emre ro-
H dos los conflictos que en aquel emonces auavesaban las sociedades
y las relaciones entre Estados, no figuraba el combate dirigido comra per-
sonas y grupos espedficos motivada par sus relaciones con drogas psicoac-
tivas. El hecho de embriagarse con Ia intencion de experimentar estados
alterados de euforia, introspeccion o iluminacion era una practica rnilena-
ria existence en Ia mayorfa de las sociedades humanas sin nunca haber sido
considerada una amenaza general al arden y a Ia salud individual o colec-
tiva. Si es verdad que, como afirma Mike Jay (2012: 9), "todasociedad en
Ia Tierra es una 'high society"', es decir, Ia presencia de psicoactivos consti-
tuye parre de Ia hisroria de las sociedades humanas, fue solameme a prin-
cipios del siglo x:x cuando Ia tematica de la produccion, vema y consumo
de algunas sustancias psicoactivas paso a encararse como un problema
susceptible de ser conuolado par !eyes represivas, rrarados internacionales
y regulacion general de habiros y cosrumbres. Desde emonces, el prohibi-
cionismo se ha converrido en Ia base de un regimen imernacional de
control de drogas que ha amparado pollricas nacionales afinadas con el
objetivo de eliminar estas pracricas sociales.
Las decadas de represion, sin embargo, no condujeron al prohibicio-
nismo a su victoria final. AI contrario, Ia econom(a i!fcita de las drogas
crecio, asl como el [Link] de organizaciones ilegales dedicadas a su pro-
duccion y co mercia. El [Link] de consumidores se incremento mientras
• 'Jhi.t~n Rt><lri~llt'' t"!> proft'\Or dcllnMituto de Estudios Estrategicos (I nest) de Ia Universi-
[Link] Ft·[Link]·lurninrn'><' (n 1 ), en Rio dl.' )ant:iro, Brasil.
•• lk.11111 l~tiuhy l~[Link]' l'' pmfi~or,; vi\ilallll' dd Centro de lnvcsrigacionc~ y Esrudios Su-
(l<:IJOJt'S m Aull"l"''"l\i.t "'" 1.11 (c 11 SA\), t·n [Link].n.l, y pmfc\(!fa invc\l i~ador;J invitada en cl
l'tug~.un.l .J,·J'ullu,,t,lc• I hui\.IHII d !'tnllu .lt·lnwlliJ.:·" ic'm y Dc><t'llti.l hnncimit.l\ (nm:) t'll
1\!;n.1 • ,tii~IIICA, McKiu•
Th•ago Rodngues y Beatnz Ca•uby Labate POLITIC A DE DROGAS Y PROHIBICION EN LAS AM~RICAS

los programas de erradicaci6n de culrivos iliciros y el refuerzo de Ia repre- feremes grados para componer un mosaico de violencias y arbitrariedades,
si6n solamente desplazaban acrividades ilegales, recomponiendo grupos y pero tambien de posibilidades invenrivas para Ia crftica y el carnbio.
rutas imernacionales. Nuestro continence ha sido significarivameme im-
pactado porIa criminalizaci6n de las drogas y porIa "guerra" que se ha
Moralismo, racismo y salud publica:
conducido en el imento de suprirnir lo que se ha comprobado resisrente y
Procedencias del prohibicionismo
duradero. Sin embargo, el prohibicionismo en las Americas nose ha esta-
blecido como un fen6meno unitario, sino como una articulaci6n entre El proceso que llev6 a un conjunto de drogas psicoacrivas de Ia parca o
caracterfsricas propias de cada sociedad que se conectaron con polfticas e inexisrenre regulaci6n jurfdico-polftica hasta la severa prohibici6n fue re-
intervenciones de mis amplio espectro. lativamenre rapido, y articulo demandas de grupos organizados en las so-
Este capitulo pretende indicar algunos elementos para un anal isis his- ciedades occidentales, con argumenros como moralismo, racismo y
t6rico-polftico de Ia consrrucci6n del "problema de las drogas" en las xenofobia, sumados a nuevas tacticas gubernamemales hacia las poblacio-
Americas (America del Norte, Cenrroamerica, Sudamerica y el Caribe) nes que emergieron en el siglo XIX bajo el conrexto de Ia crecieme urbani-
siguiendo las indicaciones merodol6gicas de Michel Foucault (2001), zaci6n y dinarnizaci6n de la economfa capitalista. Ese conjumo de racticas
para quien las leyes y las practicas poHticas son producciones hist6ricas fue desarrollado, seglin los anal isis de Michel Foucault (2006), con el rero
modeladas por el entrechoque de fuerzas polfticas y sociales en lucha por de administrar la tension provocada por el crecirnienro poblacional y su
imponer sus valores, intereses y visiones del mundo. lnteresarfa, por lo concentraci6n en centros urbanos, que al mismo tiempo eran necesarios
tanto, comprender que el proceso de elaboraci6n del prohibicionismo no para sostener una economfa industrial (como obreros y consumidores),
se basa unicarnente en terminos represivos policiales 0 militares, ni res- pero que tam bien imerponia el desafio de comener a las masas miserables
ponde s6lo a intereses econ6micos, sino que se establece, argumenrare- azotadas por su condici6n y animadas por los varios discursos revolucio-
mos, por la articulaci6n de cinco niveles de seguridad: moral, sanitaria, narios que inAarnaban corazones y mentes.
publica, nacional e imernacional. Estos niveles corresponden a etapas del En pafses como Francia, Alemania e Inglaterra ese delicado equilibria
proceso de consuucci6n del prohibicionismo que nose suceden simple- entre demografia y conrenci6n revolucionaria fue enfrenrado con novedo-
mente, sino que se complememan y se rerroalimentan. sas polfticas de medicina social dirigidas ala redefinici6n del espacio urba-
Asi, partimos del argumento de que las "drogas" no son un problema no, con miras tanto a Ia ordenaci6n y salubridad del rerrirorio como a Ia
en sf mismas, sino un problema construido como tal a partir de juicios formulaci6n de medidas especfficas de cuidado de la salud de la poblaci6n
morales, esrrategias polfticas para el gobierno de las poblaciones, inrereses y de atencion a los mis pobres -enrendidos como los potencialmeme
medico-sanitarios, econ6micos y geopolfticos. Por lo tanto, para com- mas peligrosos (Foucault, 1999)-. Esas polfticas, seglin Foucault, tenian
prender mfnirnarneme Ia historia de las polfticas de drogas en las Americas 1.0mo blanco las minucias de Ia vida de los individuos y tam bien Ia regula-
y los actuales debates y paradojas emre la represi6n y las alternativas, es d<)n de las dinamicas propias de Ia poblaci6n, entendida como una enti-
necesario desnaturalizar las evaluaciones de que la prohibici6n responde a dad viva. Por eso, para el fil6sofo, estuvieron inscritas en el marco general
inequivocas constataciones de que las "drogas" son "problematicas" y que de una "biopolftica [... ]que tiende a tratar ala 'poblaci6n' como un con-
el crimen del narcotcifico es "malo" y no tiene una hisroria o noes efecto junto de scrcs vivos y coexistentes, que cxhiben rasgos biol6gicos y patol6-
de una construcci6n polftica. ~kos panicularcs y. por consiguiente, corresponden a saberes y tecnicas
Este capitulo presentara esos niveles de seguridad con el objerivo de c~twdficas" (Foucault, 2006: 41 5). La biopolftica serfa asf un conjunto de
proveer algunas claves analfticas para entender el prohibicionismo y la lla- r.i~.tk':as [Link].a d gohicrno de Ia vida de las personas admitiendo que esta
mada "guerra contra las drogas", con enfasis en las Americas. A1 mencionar [Link]~.·mlria lt'>gi~..a y wcMioncs propias -las tasas de natalidad, fecundi-
algunos pocos ejemplos, lcjos de pretender agmar o resumir Ia complcjidad [Link], [Link] lo qul' fl'lllll'rirLa inwrsionl's y trmicas de control es-
dd prnhkma, [Link] mostrar n)mo l'Stos nivdcs \l' t<Hll'tlan l'll di- pedfit.l\, l..a [Link] it111, por [Link], sl'[Link]·[Link]'rpo
Th1ago Rod n gues y Beatnz Caiuby Labate POLfTICA DE DROGAS Y PROHIBICI6N EN LAS AMERICAS

vivo, un "cuerpo-especie" como lo ha llamado Foucault (2006), que ha- tar esa oleada de !eyes y trarados, hubo Ia fermenracion de demandas
bria de ser controlado, disciplinado, gobernado. prohibicionisras en el seno de Ia sociedad civil de los mas variados tipos y
El manejo de las complejas sociedades contemporineas exigiria, de esa grados en los paises americanos.
manera, una sofisticada maquinaria gubernamental que combinara repre- En Esrados Unidos, desde Ia segunda mitad del siglo XIX, se organiza-
sion y asistencia, disciplina individual y atencion general al cuerpo social; ron a nivel estatal y despues nacional grupos relacionados con confesiones
una polltica de Estado interesada no solamenre en disponer y romar Ia religiosas puritanas dedicados a combarir practicas sociales consideradas
vida de los subditos --como hadan las antiguas monarquias absolutas- pecaminosas o inmorales. Sus blancos principales fueron los bares
sino comprometida en ofrecer un adicional de vida, una vida fisica me- (saloons), prosubulos,fomeries (casas para fumar opio) y, principalmente,
jorada para cada uno y para el conjunro de los vivienres, debidamente el habiro de consurnir alcohol. Grupos como el Woman's Christian Tem-
acompaiiada de docilidad y obediencia (Foucault, 2002; 2006). Asi, Ia perance Union, fundado en 1874, y Ia Anti-saloon League, de 1893, pro-
inrervencion del Estado en la salud de la poblacion alcanz6, en el siglo XIX, movieron campaiias nacionales contra el alcohol, el juego, Ia prostirucion
el puesto de uno de los principales campos para el ejercicio del poder poli- y el rabaco, y alcanzaron gran repercusion e infiuencia en los drculos polf-
tico. Las leyes sanitarias, Ia remodelacion de las metropolis, Ia atencion ticos nacionales (Passerri, 1991; Provine, 2007).
universal a Ia salud publica, las campaiias de vacunacion masiva, las !eyes La militancia puritana emergia de practicas sociales establecidas en Ia
de Ia normativa alimenraria, Ia amplia aceptacion oficial de las tesis rugie- cultura estadounidense que conjumaban radicalidad religiosa cristiana,
nistas, entre otras medidas, permitieron atacar problemas percibidos (ac- racismo y xenofobia. La llegada masiva de inmigrantes europeos, latinoa-
ruales o potenciales) que pod dan socavar -segun Ia valoracion de Ia mericanos y asi~ticos desde los Ultimos decenios del siglo XIX profundiz6
moralidad corrienre y de los intereses economico-politicos de ocasion-la el rechazo que parte de Ia sociedad blanca y protesrante estadounidense
fuen.a del Estado y el arden general de Ia sociedad (Foucault, 2006). alimenraba por los distimos colores de pie! y las cosrumbres consideradas
En ese contexto es posible considerar que, en el marco de Ia biopolitica exoticas. La vinculacion entre grupos inmigrantes y minorias ernicas con
de las poblaciones, el control de drogas psicoactivas haya sido una de sus dererminadas sustancias psicoactivas porenciaron los prejuicios y persecu-
[Link] mas tardias, emergida solamente a principios del siglo xx. Las ciones. Los hispanos fueron fuerremenre identificados con Ia mariguana,
primeras inclusiones sistematicas de psicoactivos en !eyes nacionales en las los negros con la cocaina, los irlandeses e iralianos con el alcohol y los chi-
Americas, por ejemplo, sucedieron en las decadas finales del siglo XIX y a nos con el opio Oay, 20 12; Carneiro, 2002). Dicha asociacion, es cierto,
principios del siglo xx, con Ia incorporacion de ciertas reglas sanitarias y no ha creado el prejuicio contra estos grupos etnico-sociales, sino reforza-
conrroles del ambience urbana y de Ia profesion medica (Szasz, 1993; do su incidencia y difusion. Esre nivel moral puede ser considerado como
Rodrigues, 2004). El Drug and Food Act estadounidense, de 1906, asi lo Ia base sin Ia cual el prohibicionismo como fenomeno juridico-politico y
demuesrra, pues es considerada Ia primera ley en este pais en reglamentar pdctica gubernamental no hubiera sido posible y no seguida existiendo.
Ia produccion y embotellamiento de alimentos y drogas, pero sin postu- Mientras las asociaciones puritanas movilizaban fuerzas sociales y po-
lar Ia prohibicion de ninguna sustancia (Szasz, 1993; Escohorado, 1996). liticas, el debate sobre los psicoactivos llego al campo medico y sanitaria.
Sin embargo, Ia ley de 1906 anuncio el comienzo de un periodo de Siguiendo el analisis de Thomas Szasz (1993), Ia clase medica en paises
veloz construccion juridica de las bases de una polftica exrremadamente como Esrados Unidos (EUA) quedo, a principios del siglo xx, bajo Ia do-
restrictiva y selectiva, dirigida hacia algunos psicoacrivos, en un proceso hie presion de los clamores moralisras y de las poliricas gubernamentales
que no quedo resrringido solamente a Estados Unidos. La elaboracion en dirigidas hada d conrrol sanitaria de Ia poblacion. Asimismo, interesada
muchos paises de !eyes del nacieme prohibicionismo estuvo relacionada l' ll consolidar su auwridad en cuesriones medicas, esa clase !aboral acepro
con los primeros encuentros diplomaticos realizados sabre el tema de las 1111 JMliO wn cl E'1ado tl'~JX'CIO del suminisrro de drogas psicoacrivas que
drogas, en un pendulo complementario entre dircctiva~ nacionales e inter- lc [Link]•.oaha d monopolio pam n·cctar l'~;t~ sustancias micnrras d poder
nadonalcs (McAilim~r. 2000). No ohst<tnlt', <lllll'S de <JIICpudk·ra dt'Spun · de regular d wnjun10 dt• drog.1s lcg.1lmcnlt' di~ponihk-s quedah.1 t·n rna-
Th•ago Rodrigues y Beatriz Ca1uby Labate POLfTICA DE DROGAS Y PROHIBICI6N EN LAS AMERICAS

nos escacales. Szasz (1993) identifico en ese acuerdo velado encre Ia clase Auencia redproca y reforzadora de los cracados incernacionales firmados
medica y el Escado el nacimienco de un "Escado terapeucico" imeresado desde Ia decada de 1910. En el caso de Estados Unidos y de ocros paises
en regular Ia salud de cada uno, gobernando Ia vida de codos. que incorporaron el prohibicionismo en las decadas siguienres, se ha esca-
En ese entonces, Ia marea antidrogas en Escados Unidos empez6 a ar- blecido una regularidad que relaciona los cracados imernacionales y las !e-
ticular los argumemos moraliscas difundidos en Ia sociedad con las predi- yes domesticas: la diplomacia de las drogas, iniciada antes de Ia Sociedad
cas medicas y gubernamenrales por Ia defensa de Ia salud publica. Los de Naciones, incorporada por esta y heredada por Ia Organizaci6n de las
cuidados sanicaristas biopolfcicos hacia Ia poblacion fueron acoplados al Naciones Unidas (oNu) eras el final de Ia Segunda Guerra Mundial, esru-
rechazo moral y se aliaron en una lucha por resrricciones cada vex mas ri- vo hist6ricameme articulada con las reformas legales domescicas en un
gurosas hacia Ia produccion y uso de drogas. No obstante, el cema del "uso juego de murua influencia (Rodrigues, 2004).
medicinal" de psicoaccivos fue formulado de man era mas clara en los pri- Entre las decadas de 1910 y 1950, se fue conscruyendo un regimen
meros encuentros imernacionales organizados para cracar el concrol de imernacional de control de drogas que criscaliz6 con Ia aprobaci6n en
drogas. Por iniciativa de Estados Unidos, fue realizado en Shanghai, en 1961 de Ia Convencion Unica de Ia ONU en Nueva York. Ese documenco,
1909, el primer encuentro internacional dedicado especial mente al con- base del prohibicionismo mundial concemporaneo, reuni6 y accualiz6los
trol de una droga, el opio. Debido a Ia falca de empefio de las pocencias cracados anceriores, estableciendo liscas de drogas psicoaccivas por grada-
europeas -ingleses, franceses, alemanes y holandeses-, cuyas empresas ci6n: de las controladas pero legales hasca las complecameme ilicitas. El
lucraban mucho con el mifico de opiaceos, el encuemro no alcanz6 mas concepco que ordena esa clasificaci6n -y que a su vex orienta las legis-
que un semido simbolico (Friedman, 1996). Sin embargo, en Shanghai laciones de paises en codo el mundo- es el mismo principio de "uso me-
fue incroducida por la diplomacia escadounidense Ia juscificacion medico- dicinal" procedenre de las reglamemaciones iniciales de La Haya y EUA
sanitaria para concrolar la produccion, vema y consumo de opio (McAllis- Deese modo, Ia producci6n, venca y consumo de un am plio conjunto de
ter, 2000). Ese argumemo se vio forcalecido en el siguience encuencro drogas psicoactivas, que hasta cornienws del siglo xx escaban escasamenre
internacional realizado en La Haya, Holanda, en 1912. reglamencadas, paso por un periodo de rap ida incorporaci6n a los c6digos
El encuentro en Holanda no definiola prohibicion amplia y general legales. Por esa raz6n, es posible notar que Ia efecriva "legalizaci6n" (emen-
de las drogas psicoaccivas pero, por primera vex, regiscro un compromiso d ida como Ia reglamentacion o incorporaci6n a Ia ley) de las drogas su-
internacional con Ia limicaci6n del mercado de esas suscancias basado en el cedi6 a craves del prisma de los reglamentos sanicarios --como Ia Drug
principio de las finalidades medicas. Seglin William McAllister (2000: 17), and Food Act escadounidense- o de cratados imernacionales conscruidos
ese principio sencenciaba que "codo uso no medicinal [de drogas] era en si wn Ia 16gica del "uso medicinal". Como uno de los blancos de Ia biopoli-
mismo pacol6gico". E1 argumento del "uso medico" comenido en el docu- tic.:a dirigida con era los habicos de imoxicaci6n y hacia las dincimicas sani-
menco diplomacico influy6 en Ia primera ley rescrictiva vocada en Escados [Link] de las poblaciones, y pavimentado sobre espesas capas de xenofobia
Unidos -Ia Harrison Act, de 1914- que, de hecho, inaugur6 el prohibi- y racismo, el remade las drogas psicoaccivas fue consciruido como un
cionismo escadounidense. Ademas, despues de su incorporaci6n porIa pmblema a Ia vex moral y de salud individual y publica.
Sociedad de Naciones, creada en 1919, el documenco de La Haya fue re-
visado sucesivamenre en los afios veince y creinta y sirvi6 de base para Ia
Prohibicion, crimen y castigo
universalizaci6n del prohibicionismo (McAllister, 2000; Escohotado,
1996; Passetti, 1991). El nivel medico-sanicarisca se habia asociado encon- l ..a produn.:ibn hisu)rico-politica del problema de las drogas trajo consigo
ces al nivel moralista como un segundo escalon para soscener Ia prohibi- [Link] rucd1'm dl· acto res y papdcs sociales. I Jasra principios del siglo xx,
ci6n que se conformaba. lm u1mumidon'\ dl· droga~ p~iwauivas ---prinLipalmente los opiaceos
El argumenro medico-sanitarista se consolid6 en cada sociedad que (opio, IIIII I fin.l, lwroina) - [Link] vi~tos (01110 pnsonas cxrrnt ricas, inclu-
lidiab;t con sus [Link] biopoliticos. No obsramc, cso succdi<l h;IJo Ia in MI ~ofi,ti,,[Link], [Link] nulws dt•npio I'll dt·[Link]•·~ {i11nrrit·, (c.t~.ls de fu-
Th,ago Rodngues y Beatnz Ca1uby Labate POLfTICA DE DROGAS Y PROHIBICI6N EN LAS AM ~RICAS

madores de opio). Alimentaban estas prcicticas pimores, escritores, poetas, fue expresada por disringuidos personajes del periodo revolucionario a
imelecruales y polfricos, y sus habitos no eran considerados un grave pro- partir de 1910: el odio a los chinos permaneci6 entre los !ideres revolu-
blema de orden o de salubridad publicos. En esa epoca, otros usos de psi- cionarios y llev6 incluso a Ia prohibici6n de Ia entrada de chinos en 1921
coactivos atravesaban iguaJmente las practicas cotidianas en Ia forma del (Santana, 2004: 131).
consumo de pfldoras estimulantes, res anti-insomnio, somnfferos para ni- Es posible comprender porque porfiristas y revolucionarios manruvie-
[Link], refrescos euforizames, jarabe, bilsamos (Escohorado, 1997). La co- ron posiciones parecidas sobre los chinos y los psicoactivos. Los discursos
caina, la heroina, el opio fumado y Ia codeina, por ejemplo, eran sustancias higienisras, racisras y evolucionistas sobre modernizaci6n y purificaci6n
de compra facil, amplia producci6n industrial y uso tolerado. Asi era Ia racial producidos en Europa yen Estados Unidos encontraban muchos
situaci6n en Estados Unidos y tambien en los paises latinoamericanos, seguidores en las j6venes republicas latinoamericanas de fines del siglo XIX
como [Link], Brasil, Argentina o Chile, donde las "adicciones elegantes" y comienws del siglo XX. En Mexico no fue distinto, y el primer C6digo
eran signo de estatus social o de picardia de j6venes oligarcas o artistas, Sanitario de 1891 estableci6 un Consejo Superior de Salubridad que, eras
mientras los usos tradicionales de hongos u hojas --como Ia coca- en algunas reformas en 1908, defini6 que peligros a Ia salud general de La na-
Norteamerica yen los paises andinos seguian difundidos en Ia vida cotidia- ci6n autorizarian medidas excepcionales como, por ejemplo, el impedi-
na de codas las clases sociales (Carneiro, 1994; Labate y Goulart, 2005). mento de Ia libre circulaci6n de personas, lo que de hecho federalizaba
El escenario de tolerancia cambi6 cuando el habito de consumir psico- "los problemas migrarorios y sanitarios" (Ccirdenas, 1974: 34). Siguiendo
activos excedi6 los !imites establecidos por la moralidad conservadora en el ani! isis de Ccirdenas (1974), Las nuevas !eyes del periodo revolucionario
estos paises y, principaJmente, cuando grupos marginados o minorias ex- profundizaron C;Sa tendencia frente al clamor por Ia creaci6n de una nueva
tranjeras fueron asociadas con sustancias psicoactivas (Labate y Cavnar, naci6n mexicana liberada de los problemas coloniales y los del siglo inicial
20 14). La combinaci6n entre moralismo, racismo y xenofobia no fue ex- de su vida independiente.
clusiva de Ia sociedad esradounidense. En Latinoamerica sucedi6 algo si- Si el combate a las epidemias y el control de Ia circulaci6n de personas
milar seglin las especificidades de cada pais. En [Link], por ejemplo, el uso fueron las motivaciones del C6digo de 1891, Ia Constiruci6n revolucio-
de las drogas sofisticadas y el empleo cotidiano en [Link] y alimentos si- naria de 1917 agreg6las bases para que los remas sanitarios fuesen consi-
gui6, en los [Link] del porfiriato, los patrones de aceptaci6n registrados en derados problemas de seguridad nacional (Cardenas, 1974; Rodrigues,
Europa yen Estados Unidos (Santana, 2004). Esta tolerancia hacia las eli- 2004). El texro constirucional estableci6 un Consejo de Salubridad Publi-
tes no fue compartida con la minorfa china y su costumbre de fumar opio. ca bajo el mando del presidente de Ia republica (C6digo Penal de los Esta-
Uegados a [Link] en las mismas oleadas de inmigranres que arribaron dos Unidos Mexicanos, 1930) responsable, entre otras cosas, de elaborar
hacia Ia costa oeste de EUA o a Peru en las Ultimas decadas del siglo XIX, [Link] "contra el alcoholismo y Ia vema de sustancias que envenenan al
los chinos en Mexico fueron hostilizados y estigmatizados. Santana individuo o degeneran Ia especie humana" (articulo 73, fracci6n 4a). En
(2004) relata que en las primera decadas del siglo xx fueron organizados esos terminos, Ia Consdruci6n defini6 el alcohol y los psicoacdvos (noes-
en varios estados comites antichinos que demandaban Ia prohibici6n de pecificados) como venenos que, en el marco de una tactica biopo!irica,
Ia entrada de nuevos inmigrantes y Ia expulsion de los ya residences en amenazarlan simulraneamente a cada uno de los mexicanos y Ia salud de
Mexico. Los chinos molestaban a parte de Ia sociedad mexicana --como roda Ia poblaci6n. Ademas, el jwcio de valor regisrrado porIa carta magna
suele pasar en casos de reacci6n xen6foba- porque renian habitos ex6ri- dejaba entrever Ia base moralista e higienista preocupada porIa recti cud
cos y comperian por puestos de rrabajo. Entre las practicas que agravaban moral y Ia purificKi6n racial del pais (Campos, 201 0).
aun mas el racismo amichino estaba el rechazo a fumar opio. Segun Considc.-.mdo <.'lit a dt:cision constitucional y Ia presencia de [Link] en
Santana (2004: 130), las "[Link] anciinmigrantes contra los orienta- Ia ConVl'ndt'm de.• Cinchr.t sobrc Drogas de 1931 -organizada porIa
les y su asociaci6n con las drogas, reflcjaban una actitud de corte xc.·nbfilll<l Sm:il·dad de.· Na~ionc.•s y ljllt' wnsolilM Ia u1nka pmhibidonista a nivel
Yracista", que no SC n:srringia a las rlitl'S tradi<:ionab, sino tJllt' {,llnhirll intc.·[Link] ion,al t•s pmihll• wr u'uno d [Link]\ 'l' .[Link] d [Link] mcial.
Thiago Rodngues y Beatriz Ca1uby Labate POLfTICA DE D ROGAS Y PROHIBICI6N EN LAS AMERICAS

politico y diplomatico a las tendencias antidrogas que en aquel entonces se Casi de forma simultanea al C6digo de Salubridad mexicano, Ia ley
diseminaban por el mundo. En ese rnismo afi.o 1931, se aprob6 en Mba- penal brasilefia estableci6 que seria crimen Ia producci6n, comercio y su-
co un nuevo c6digo penal que instituy6 penas para Ia producci6n, vema y ministro de psicoactivos sin Ia indicaci6n medica autorizada por el Estado.
consumo de "drogas enervantes" en el titulo septimo, de "Delitos contra A su modo, esa legislaci6n oficializ6 el pacto medico-estatal de modo ana-
lasalud" (C6digo Penal de los Estados Unidos Mexicanos, 1930: 41-42). logo al estadounidense y el mexicano, consagrando Ia medicina de corte
El texto nombr6 en particular al opio y mencion6 el "fumadero de opio" cientifico occidental y condenando el consumo recreativo y cualquier
como establecimiemo prohibido (articulo 198) mientras dejaba a cargo prictica curativa tradicional 0 popular, mientras limitaba el ejercicio me-
del Consejo de Salubridad la definicion de las demas "drogas enervantes", dico a las determinaciones sanitarias del Estado. En aquel momento, las
para indicar Ia centralidad y visibilidad que la cuestion del opio -y de los sustancias psicoactivas no fueron prohibidas, sino que iniciaron un proce-
chinos y fumaderos de opio-- tenia en el Mbdco de aquellos tiempos. so de legalizaci6n negariva (Rodrigues, 2004), es decir, de incorporaci6n
Con el C6digo Penal de 1931, el circuito completo de producci6n, en el c6digo legal por la via represiva.
venta y uso de algunos psicoactivos alcanz6 el nivel de Ia crirninalizaci6n El control amplio del uso de psicoacrivos estuvo relacionado con el
completa: lo que habfa empezado decadas antes como una preocupaci6n a clima modernizador introducido por las fuerzas politicas republicanas que
la vez moralista, xen6foba, racisra y sanitarista concluy6 su ciclo con una se asociaban con antiguos y nuevos prejuicios. El control social dirigido
resrricci6n legal rigurosa cuando capacit6 al Estado para reprimir, proce- hacia los negros y mestizos, herencia de Ia esclavitud y del modelo econ6-
sar y prender a quienes estuviesen relacionados con esas sustancias. En ese mico-politico colonial y monirquico, fue mantenido rnientras se reforza-
senrido, se adicion6 en Mexico otra escena a las del rechazo moralista y ban las [Link] blanqueamiento de Ia poblaci6n con el incentivo a Ia
de la regulaci6n medico-sanitarisra: lade Ia seguridad publica. A partir de inmigraci6n europea (italianos, espafioles, portugueses, alemanes, pola-
aquel momento, productores, comerciantes (incluso medicos 0 farma- cos, etc.). No obstante, junto con los inmigrantes llegaron las ideas revolu-
ceuticos) y consumidores de sustancias prohibidas empezaron a ser trata- cionarias, especialmenre el anarquismo, pronto establecidas con gran
dos como enemigos de Ia sociedad y, por lo tanto, se convirtieron en impacto en Ia incipiente economia industrial del pais. Para combarir a los
blancos de Ia pol ida (algunos [Link] despues, como veremos, tambien de subversivos, el Estado brasilefio promulg6 una serie de !eyes de expulsion,
las fuerzas armadas). mientras rrataba Ia cuesti6n social como un problema policiaco.
En Brasil ha ocurrido un proceso con muchos trazos similares al caso El uso de drogas rambien fue sumado al clima general de estigma-
mexicano. Durante el periodo monirquico ( 1822-1889) los primeros re- tizaci6n y rechazo cuando, en las dos primeras decadas del siglo :xx, se
glamentos sanitarios empezaron un debil control de las sustancias lla- emprendieron campafias contra el uso de opiaceos por parte de los ex-
madas oficialmente "venenos" --especialmente los opiaceos- buscando tranjeros, en particular por las prostitutas polacas, rusas e italianas. Los
disciplinar la producci6n y vema de psicoactivos. Sin embargo, con el prostibulos elegantes y las fomeries estaban poco conrrolados y los habiros
golpe republicano de 1889 -grandememe influido por Ia doctrina posi- relacionados con psicoactivos eran tolerados cuando esraban asociados a
tivisra y por las tesis del evolucionismo y de la modernizaci6n civilizaro- los clientes de elite. Aunque formal mente prohibido, el comercio de dro-
ria- el proceso de control de drogas se asocia con ideas de regeneraci6n gas para uso recrearivo seguia presente bajo Ia connivencia de los medicos
racial, ordenarniento urbano en patrones europeos y combate a los habitos y las autoridades policiales. Sin embargo, en las decadas de 1910 y 1920,
considerados salvajes o incivilizados. El primer codigo penal republicano, cuando las noticias de muertes de prostitutas y rufianes por sobredosis de
publicado en 1890, en su capitulo III intitulado "De los crimenes contra morfina o herolna desperraron interes en las paginas policiales, el clima
Ia salud publica", criminalizaba desde la practica del "espiritismo y magia'' cambio (Sri~l iano Carneiro, 1993). Asociaciones civiles de motivaci6n
en su articulo 157 (C6digo Penal dos Estados Unidos do Brasil, 1890) moraliMa y ~[Link].t mrnt·m~tron a dt:fcndcr d endurecimiento de Ia ley_ j
hasta el suministro no aurorizado de medicinas, nombrado como "curan- w1m.t l"iw.11..1ivm y tm [Link] wn1 rol del F!llado sobrc los medicos y
derismo" (artfculo 158). "'llll' lm lumlcJ,.,, [Link] y duh,.
Th1dgo Rodrigues y Beatriz Caiuby Labate POLfTICA DE DROGAS Y PROHIBICION EN LAS AMERICAS

En Ia primera decada del siglo xx, las reformas urbanas se inspiraron volucradas como productores, negociantes y consumidores pasaron de
en modelos europeos --como Ia que se llev6 adelanre en Rio de Janeiro, ciudadanos curnplidores de Ia ley a criminales.
en aquel enronces Ia capital federal-, seguidas por campaiias de vacuna- Esra ambici6n amplia y sin antecedentes hist6ricos motiv6la reforma
ci6n masiva contra enfermedades tropicales. Esros programas moderniza- burocratica y represiva del Estado, con Ia creaci6n de agendas especializa-
dores fueron conducidos de modo auroritario, desplazando a los mas das, conrrataci6n de polidas y agenres federales, movilizaci6n del poder
pobres de las areas valoradas de las ciudades. Al mismo tiempo, las politi- judiciario y penitenciario, lo que aumenr6los gastos publicos y agigant6 el
cas de represi6n selecriva dirigidas a negros, mestizos y pobres se intensi- potencial del Estado de intervenir en Ia vida de los ciudadanos. Marco de
ficaban siguiendo el ritmo de Ia credence urbanizaci6n del pais. Entte los ese proceso fue Ia creaci6n del Federal Bureau ofNarcotics (FBN), en 1930,
habitos perseguidos estaban algunos relacionados con drogas, como la liderado por Harry JacobAnslinger (1892-1975), el primer jefedela buro-
ingestion de alcohol entendida como excesiva o fumar mariguana, como cracia antidrogas esradounidense. Es ampliamenre discurido en Ia investi-
solfa suceder en muchos cultos religiosos sincreticos afrobrasilefios. gaci6n sobre politicas de drogas cuales fueron los efecros de Ia Ley Seca:
Las !eyes brasilefias fueron promulgadas siguiendo las presiones do- au memo del consumo desregulado de alcohol, potenciaci6n de los proble-
mesticas, las de orientaci6n higienista del Esrado republicano y adaptan- mas de salud por el consurno de bebidas adulreradas, forralecirniento de las
do anciguos prejuicios y practicas represivas a un nuevo conrexro mafias dedicadas al negocio iliciro, crecimienro del numero de presos, in-
politico, social y econ6mico en el pais. La participaci6n de Brasil en los rensificaci6n de Ia violencia enrre gangr y enrre criminales y las fuerzas de
encuencros diplomaticos del Comite sobre el Opio de Ia Liga de las seguridad, aumenro de Ia corrupci6n de los poderes civiles ... y, mas que
Naciones en los afios veinte y treinta esruvo acorde con Ia edici6n de re- cualquier otto, Ia no eliminaci6n del habiro de beber alcohol (Escohotado,
glas sanitarias y penales que culminaron con Ia completa criminalizaci6n 1997; Robey, 2000). Entonces, Ia prohibici6n del alcohol solamenre afect6
de Ia producci6n, vema y uso de drogas como Ia mariguana, Ia cocaina y a Ia salud publica y cre6 un generalizado problema de seguridad publica.
los opiaceos en el C6digo Penal de 1938, ororgado porIa dictadura de Aunque haya sido revocada en 1933, Ia Ley Seca fij6 el modelo de
Gerulio Vargas ( 1930-1945). Asi, los niveles de Ia seguridad moral y Ia prohibici6n que se aplic6, hasta fines de Ia decada de 1930, a ottos psico-
scguridad sanitaria finalmente se completaron con el de seguridad publi- activos, como Ia mariguana, Ia cocaina y los opiaceos, produciendo de in-
ca: consumir esas drogas pasaba a ser simultaneamenre un peligro para mediato los mismos resultados. Seglin Provine (2007: 43):
hl moralidad social, para Ia salud individual, para Ia salud colectiva y para la
scguridad pt'1blica. La cxperiencia de Ia prohibici6n del alcohol y de las drogas es similar en un
importance aspecto: con Ia racializaci6n de Ia imagen del uso de drogas, los ar-
Un proccso similar sucedi6 en Estados Unidos en esc periodo. El rol
gumentos en favor de los controles criminales se hicieron mas fuertes. Los de-
prorag6nico de Ia diplomacia antidroga esradounidense enconrr6 base y fensores de las penas criminales comprendieron el poder de los estereotipos
espacio para desarrollarse en el ambience domestico. El debate inrerno raciales y los usaron para alcanzar sus objetivos. De esre modo, Ia prohibici6n
gener6 Ia edici6n de Ia Ley Harrison, en 1914, que incorporaba las de- del alcohol y de las dtogas son movimienros asociados, no solamente por su
cisiones del Tratado de La Haya de 1912 e insralaba de hecho el "Esrado proximidad temporal, sino rambien por sus fundamentos politicos.
rerapeutico" en el pais. Los aiios de debates juridicos sobre Ia constirucio-
nalidad del Estado para intervenir sobre Ia esfera de libertad individual de El prohibicionismo produjo un nuevo conjunto de crimenes contta Ia sa-
los ciudadanos se termin6 con Ia aprobaci6n de Ia Ley Volstead --conoci- lud publica y Ia scguridad publica, en un proceso con rasgos internaciona-
da como Ley Seca- en 1919. Esa ley sintetiz6 el inrenro principal del lcs, pcro siempre respondiendo a dinamicas nacionales, como indican los
prohibicionismo emergence al dLterminar Ia prohibici6n de Ia produc- ejl·mplos ml·xicano, brasileno y cstadounidensc. F.l objetivo declarado del
ci6n, almacenaje, importaci6n, exportaci6n, vema y consumo de alcohol prohihidonillmo no ftll' akam.;tdo, pcro suunivcrsali;r.aci6n ha porenciado
(desrilados y fermentados) en EUA. Es decir, de golpe todo el circuito eco- 1111 llll'[Link] ilil ito dl· ~[Link] proporl inm·s lJlll\ a Ia ve-t, ha impulsado lc-
n6mico-comercial de una droga --el alcohol--· asf como las personas in- )'t' y [Link] rrprc.,[Link] l..lll.t W7 m.i, intt'lllla~ y .miu.l.1d,,, a nivd ~lobal.
Thiago Rodrigues y Beatnz Ca1uby Lab ate POLfTICA DE DROGAS Y PROHIBICI6N EN LAS AM~RICAS

En e1 regimen prohibicionista "el valor de las drogas sigui6 extraordi- Basado en esta declaraci6n de guerra, el gobierno estadounidense re-
nariamente inflado y estos productos continuaron siendo vendidos en los form6 su agenda antidrogas, inaugurando en 1974 el Drug Enforcement
mercados ilegales muy por encima de sus precios reales" (Serrano y Toro, Administration (DEA) y empez6 a presionar a otros Estados a adherirse a!
2005: 242). La prohibici6n permiti6la formaci6n del [Link], nego- cornbate frontal de los grupos de narcotraficantes. Esa presion fue ejercida
cio que se ha expandido tras Ia Segunda Guerra Mundial, siguiendo Ia primero sobre Mexico, luego sobre los paises del Caribe y la costa caribeiia
aceleraci6n del capitalismo global con sus flujos de comunicaciones, difu- de Colombia, con base en el combate a Ia mariguana y la heroina (en
si6n de practicas culturales y dinamizaci6n de las relaciones comerciales Mexico), pero con el impulso del consumo de la cocaina a fines de los se-
(Kopp, 2006). Bajo Ia sombra de Ia ilegalidad, que se defini6 como elmo- tenta y comienzos de los ochenta, Ia mirada represiva se rraslad6 hacia los
delo mundial de control de drogas, se ha desarrollado a partir de la decada paises andinos. En aquel momento, organizaciones narcotraficantes loca-
de 1950 una economfa de los psicoactivos prohibidos de expresi6n trans- lizadas en Colombia, principalmente los llamados cirteles de Medellin y
territorial y alcance global. Cali, concemraron Ia etapa mas importance y que mas valor agregaba a!
[Link] de cocaina --el refinarniento del polvo-- miemras que los grupos
bolivianos y peruanos se dedicaban a las etapas iniciales: desde el cultivo
Seguridad nacional, regional y global
de Ia hoja de coca basta Ia producci6n de pasta base (nivel intermedio de Ia
En junio de 1971, el entonces presideme de EUA, Richard Nixon, afir- fabricaci6n de Ia cocaina).
m6, en un discurso televisado, que su pais enfrentaba a un enemigo "nu- El to no de Ia war on drugs parrocinada por EUA desde su inicio enfati-
mero uno" que buscaba corromper a la juvenrud: las drogas. Por esa raz6n, zaba la imerdicci6n de las rutas del trifico y Ia desrrucci6n de cultivos y
el mandarario defendi6 la puesta en marcha de una "guerra contra las laboratorios con ayuda de milirares y tropas de elite policiales entrenadas
drogas", con el objetivo de impedir que los psicoactivos enrrasen en el pals por instructores militares estadounidenses. Ese enfasis se acentu6 en los
y que las organizaciones productoras y [Link] fuesen reprimidos don- gobiernos del presideme Ronald Reagan (1981-1989) que, en 1986, pu-
de fuera necesario. Su argumento dividia el mundo en dos clases de paises, blico un documemo titulado "Narcotics and National Security (NSDD
los "productores" y los "consurnidores", y ubicaba a Estados Unidos en Ia 221)" en el que afirma:
segunda condici6n (Passetti, 191 ). Aunque esa separaci6n absoluta ya no
fuese correcta en aquel emonces, la declaraci6n tenia una fuerza ret6rica Ia amenaza a Ia seguridad nacional presenrada por el rrifico de drogas es espe-
cialmeme seria en las fromeras de Estados Unidos. Son fuenres de preocupa-
importante porque acrivaba un discurso de seguridad nacional y autode- ci6n aquellas naciones con emergenre industria de narc6ticos, donde Ia com-
fensa en el cual Estados Unidos seria la vktima de grupos y sustancias binacion de organizaciones criminales del wifico imernacional, insurgentes
producidas en el extranjero. rurales y terroristas urbanos pueden minar Ia estabilidad de los gobiernos lo-
La combinaci6n entre una fuerte y antigua creencia en el "peligro de las cales [de modo que Ia] expansion de las actividades narcotraficantes [ ... ) ge-
drogas", el miedo provocado en los sectores mas conservadores de la socie- nera tanto un problema regional como un problema espedfico en cada pais
(Reagan, 1986: 1).
dad estadounidense tras las manifesraciones politico-esteticas de los j6venes
en los sesenta y el rradicional vinculo entre xenofobia, racismo y prohibicio- Con cl documemo, Reagan actualiz6la l6gica lanzada por Nixon y Ia
nismo, posibilitarOI). una arnplia aceptaci6n del discurso de la war on drugs. profundiz6, ordenando que las secretarias de Estado (Ia diplomacia) y de
Esa aceptaci6n es, seglin la formulaci6n de Buzan eta/. (1998), fundamen- I >cfcnsa (las fucJ?.as armadas) indicaran las [Link] legales necesa-
tal para que se securitize un tema, o sea, el proceso hist6rico-social y jurfdi- rias para ofrclcr apoyo material y entrenamienro, ademas de poder acruar
co-polirico por el cual una cuesti6n se transforma en un "problema de dirt•t'[Link]•ntt' t•n situadones espcdficas como parte de Ia lucha contra el
seguridad" que justifica medidas excepcionales de fuerza y autoridad, vio- [Link] t•n Amt~ri('a Latin•• y d Caribc. F.l mandarario indicaba su
ladoras muchas veces de derechos conquistados, en nombre de Ia defcnsa intt•nt il'm dt• [Link] [Link] leyt·s dd pais que limitab<Ul cl podcr de las [Link]
de Ia sociedad y el Esrado contra una "amcnaza" a su cxisrcncia. [Link],r~ p.u,t [Link]' l'll misioncs politialt·s, [Link] dt• modo 111ils
Th1ago Rodngues y Beatriz Ca1uby Labate POLfTICA DE DROGAS Y PROHIBIC16N EN LAS AM~RI CAS

directo Ia "guerra contra las drogas" en todo el continente (Marcy, 201 0; don de cultivos de arnapola y mariguana, adem:is de acciones punruales
Bagley, 1993). de combare a grupos traficantes (Alvarez Gomez etal, 2011). A partir de
La militarizacion del combate al narcotcifico, sin embargo, no fue so- los setenta, Ia presion estadounidense combinada con dinirnicas poliricas
larnente una imposicion estadounidense (Isacson, 2005). Un ejemplo de y de seguridad imernas ha permitido el crecimiemo del empleo de mil i-
La absorcion de esa pcictica fue La aceptacion del discurso sabre el "narcote- tares en acciones antidrogas. Sin embargo, los carnbios mas importances
rrorismo", indicando Ia presunta [Link] entre narcorraficantes y guerri- vinieron en Ia primera decada del siglo XXI, cuando el presidente Felipe
lleros de izquierda. Aunque haya sido incorporada y difundida par EUA, Calderon (2006-2012) declaro, a partir de 2007, explicita adhesional
La identificacion de esa "nueva arnenaza'' fue imporrante para reforzar Ia c.:ombate rnilirarizado a los cirteles mexicanos. La elaboracion de la lnicia-
legitimidad de La guerra interna que los Estados de Ia region trababan con- t iva Merida par Estados Unidos, aun en el gobierno de George W Bush
tra grupos armadas insurgences. En Peru, el com bate a Ia guerrilla, princi- (200 1-2009), ha direccionado recursos para equipar y fortalecer las fuer-
palrneme Sendero Lurninoso, fue grandemente forralecido con base en Ia tas rnilitares, principalrneme del ejercito y de Ia armada en su preparacion
justificacion de combatir a un grupo presunrarnente Uegitirno con Ia fina- para combarir grupos como los cirreles del Golfo, de Tijuana, de Sinaloa
lidad de sacar recursos del negocio de las drogas Uegales (Labrousse, 201 0). y los Zetas (Rodriguez, 2010). Los miles de muertos de los aiios de la
Lo mismo ha pasado y con mas duradera imensidad en Colombia, donde "guerra contra las drogas" de Calderon no fueron suficiemes para carnbiar
desde los ochenta el discurso oficial del Esrado se ha alineado al de Ia war l.l fuerza de los grupos narcotraficantes [Link], agrandada por el debi-
on drugs estadounidense, arnparando una credence militarizacion de las litamiento parcial de los narcotraficantes colombianos y potenciada, en-
politicas de seguridad interna del pais. Pasado el perioda de enfrentarnien- rrl' arras razones, porIa permanencia del prohibicionismo y Ia cercania
ro con el cartel de Medellin -de fines de los ochema basta Ia muerre de wn cl mercado consumidor en EUA (Benitez, 201 0).
Pablo Escobar, en 1993--, rarnbien identificado como "narcorerrorismo", Un pais como Brasil, de tradicional prohibicionismo pero sin adhesion
Ia retorica se ha centrado contra las guerrillas, especialmente contra las hisrorica a Ia militarizacion del cornbare al narcotrafico, ha carnbiado su
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARe) (Pecaut, 201 0). pmicion. Desde 1990, los milirares empezaron a actuar en misiones de
La alegada asociacion de las guerrUias con el narcomifico ha justificado 'l"l~uridad publica, principalmente en Rfo de Janeiro, en la ocupacion de
Ia imensificacion de La accion represiva milirarizada, que encuemra apoyo h.1rrios pobres (favelas) par periodos determinados. La justificacion era Ia
diplomatico-rnilitar y financiero extranjero y ayuda de sectores significaci- prcsunra necesidad de apoyar a Ia polida en Ia represion de los grupos
vas de Ia propia sociedad colombiana. El Plan Colombia, elaborado en los r1.1rrotraficanres que comandaban estas favelas. AI mismo tiempo, progra-
momemos finales del gobierno de Andres Pastrana (1998-2002) y aplica- [Link] sofisricados de manito reo par sarelites de Ia Amazonia y de las frome-
do ya en la administracion de Alvaro Uribe (2002-2010), aunque haya [Link] [Link] pasaron a funcionar bajo el control de los milirares. Ese
incluido en su diseiio elementos direccionados bacia la facilitacion del f'IOll'SO se acelero en Ia decada de 2000 cuando nuevas !eyes promulgadas
proceso de conciliacion nacional y las negociaciones de paz, termino por pm d gobierno de Lula da Silva (2003-20 10) permitieron a los milirares
ser un prograrna multimUionario de corte principalrnente rnilitar, policia- illll'[Link] a sospechosos en las fronteras o derribar aeronaves en los casos
co y represivo, arnpliarnente financiado por EUA, que ha logrado dismi- [Link] por el presideme (Rodrigues, 2012a). Emre diciembre de
nuir Ia presencia territorial y la fuerza combativa de las FARC aunque no .!II I 0 y julio de 2012 el ejercito organiz6la Hamada Fuerza de Pacifica-
haya debilirado el volurnen general de la produccion de cocaina en el pais ' j,'m, <Jill' oc.:upo y vinualrnenre goberno dos grandes conjuntos de favelas
(Loveman, 2006; Santos, 2011). I'll I{ in dl· Jam·iro llamados Complexo do Alemao y Complexo da Penha

En Mexico, a su vez, el involucrarniemo de los milirares en el combare (H.u n·ir.a }' Lim.a Botelho, 20 I j). Fsra opcracion fuc integrada a un pro-
al narcorrafico carnbio dr:isticarneme desde la profundizacion de Ia "gue- [Link],a dt: rnupt·[Link] i1in [Link] de las fitvclas por d gobierno estarallla-
rra contra las drogas" de los aiios ochenta. Emre las decadas de 1940 y [Link] l [Link] de l'olit i.a I'.Kifit·.ulor.a (UPI'), 'Jlll' ••wando Ia participacion
1970 Ia presencia de los rnilirarcs se lim ito a apoyar misiones de dcstnK - dt• Jm miJit,ll('\ Cll J.a ~l'f.;lll id,uJ p\a!JJj, l d1' J\r.a~iJ )' [Link]'l,l import,lflll'S
Th1ago Rodngues y Beatnz Ca,uby Labate POLfTICA DE DROGAS Y PROHIBIC16N EN LAS AMERICAS

pregumas sobre el rol de los militares en Ia democracia tras Ia dura y vio- cionismo crecieron en fuerza y vol urnen desde fines de los novema, segui-
lema ex:periencia del periodo dictatorial (1964-1985). das del agrandamiemo del debate publico y de la realizaci6n de reformas
El enfasis en Ia militarizacion es, seglin Bruce Bagley ( 1993), un mito punruales que indicaron carninos alternativos a Ia prohibici6n. La oleada
que se sosriene con Ia conrinuidad de Ia 16gica represiva: mito puesro que de victorias plebiscitarias sobre Ia mariguana medicinal en EVA desde Ia
no es capaz de eliminar un potente negocio iliciro, o Ia demanda de psico- decada de 1990, junto con tendencias reformistas en Europa (Ribeiro,
activos, aunque active muchos miles de millones de dolares y alimeme 20 13), y los avances de las reformas legales que apuman a facilitar una fu-
muchos programas de represion selectiva a grupos sociales y paises esped- lUra descriminalizacion del uso de drogas ilfciras han sido significativos en
ficos. La milirarizacion sigue como Ia tonica general del com bate al narco- paises como Argentina, Brasil, Mexico y Colombia.
mifico en las Americas. No obstante, se ha adaptado desde los ochema, La decision de los ciudadanos de los estados americanos de Colorado y
pasando de Ia retorica violenra de Reagan, de su vicepresideme, y despues Washington, en noviembre de 2012, de aurorizar el uso recreativo de Ia
de su sucesor, George H.W. Bush (1989-1993), basta el discurso de Ia mariguana -seguida de Ia decision del gobierno federal, a finales de
responsabilidad compartida introducido por el gobierno de William Clin- 2013, de no combatir el comienw de Ia producci6n, vema y consumo le-
ton (1993-200 1), que no abandono el apoyo militar pero que lo convirrio gales- ha imroducido un espacio experimental importance en el pals
en un programa de accion antinarc6ricos aceptado porIa gran mayoria de dave del prohibicionismo y de Ia war on dmgr. AI mismo tiempo, Ia apro-
los Esrados del continence (Herz, 2006). haci6n por el Parlamemo uruguayo en 2013 de Ia legalizacion del merca-
El "mito de Ia milirarizacion" sigue seduciendo y convenciendo a gran do y del consumo de Ia mariguana regulado por el Esrado agreg6 otra
parte de las sociedades de las Americas con sus prejuicios y modelos socia- dimension al d~bate internacional sobre alternarivas al prohibicionismo.
les y economicos ex:cluyemes y autoritarios. La creencia de que el tema de Hoy en dfa se ha generalizado Ia evaluaci6n de que el prohibicionismo
las drogas ilkitas es un problema de seguridad nacional y regional no es no ha alcanzado y que jamcis alcanzara la meta que lo ha justificado desde
solamente un elememo retorico del discurso diplomatico-militar estado- principios del siglo xx, a saber, Ia eliminacion definitiva de habitos y del
unidense. La fuerza de esa creencia esta en el hecho de que encuemra rai- mc:rcado relacionados con algunas sustancias psicoactivas. Esta critica ge-
ces en las sociedades mas diversas, cada cual con sus dincimicas hist6ricas y nualizada al prohibicionismo noes facil de mapearse o comprenderse, ya
polfticas que reservaron un Iugar especial para el rechazo a las drogas y a Ia que rcune a un grupo heterogeneo de ex mandatarios prohibicionistas
genre involucrada con elias, sea como producrores y negociames, sea l nnvcrridos en criticos de Ia represion, economistas neoliberales defenso-
como consurnidores. La cuesti6n de las drogas ilegales como problema de IC..' de Ia libre iniciativa, militanres de las libertades individuales compro-
seguridad nacional e internacional seria, emonces, el nivd complemenrario lllctidos con la experimemaci6n libertaria del cuerpo y sus sensaciones,
de esa esrructura de escenarios sobrepuestos que configuran el prohibicio- pmbionales de Ia salud publica convencidos de que prohibir es peor que
nismo, partiendo del nivel moral, al que se agregan los niveles de Ia segu- [Link], entre Otras posiciones etico-polfticas.
ridad sanitaria y de Ia seguridad publica hasta llegar a los niveles de Ia Un cjemplo de como actualmente los caminos no estcin claros es el
seguridad nacional y Ia seguridad imernacional. '.rso de Brasil. La Ley sobre Drogas aprobada en 2006 fue considerada en
uqud emonccs progresista porque diferenciaba a los usuarios de los trafi-
1 llllt''• JWrmiricndo que los primeros no fuesen apresados o procesados
(Militarizacion o reforma?
pnr d E\tado sino tratados como personas que necesitaban cuidados de
La permanencia de Ia militarizacion a principios de siglo XXI es una carac- s,1lud. Sint·mhargo, Ia Icy no establccio las canridades de drogas que dife-
terlstica central del prohibicionismo que se ha esrablecido como marco Hnd.u i.111 .1 1.,, dm ~.11egorias, [Link] en manos de las autoridades poli-
general de las poliricas sobre drogas en las Americas. Esa cominuidad, sin ' i,lb [Link] ([Link], 200H). El fl.'~ultado fuc lo que sc podda considerar
embargo, es dincimica y responde a cambios significativos en las pdcticas 1 [Link], i.11i1.1l it'111 de l.1 \l'h 1ividad pmal ,bdc 'icmprt• pracrkada en

sodak'!. y Ia.\ rdacionc:s polltkas en nucstros paise.,. [Link] crltk.t.' otl prohihi Bt,l\il: elwlor de L1pi1 l,ellug.u dcl,uresto o [Link]·gic'n1 de [Link] l"ll <)Ill'
Th1ago Rodngues y Beatnz Caiuby Labate POLiTICA DE DROGAS Y PROHIBICI6N EN LAS AMtRICAS

el sospechoso vivia pasaron a ser oficialmente los elementos que decidian t~rapeutico". Saber de esta conexion historica y politica permitira ver lo
si el individuo era "traficante" o "usuario". El nt1rnero de presos por mifico <JLIC hay de mas tactico y potente en desplazar las politicas sobre drogas de
de drogas tuvo un incremento importante y hoy en dia Ia enorme pobla- Ia represion hacia el campo de Ia salud publica, evirando que esto recom-
ci6n carcelaria brasUefi.a (Ia tercera en el mundo en terminos proporciona- ponga otras formas de violencia y control de marginados y consumidores,
les despues de Esrados Unidos y China) es alirnentada en casi su mayoda como los tratamientos compulsorios, las pollricas de abstinencia forzada,
por el crimen de narcomifico (Boiteux, 2009; Rodrigues, 20 12). No obs- l.t estigmatizacion social, etcetera (Fiore, 2012).
tante, el debate sobre Ia reglamentaci6n de las drogas, en especial Ia mari- Aquellos interesados en pensar alternativas a las pollticas de drogas
guana, ha ganado espacio en Ia sociedad, con manifestaciones publicas y nc:cesitan preguntarse como es posible que haya descriminalizacion del
discusiones pollticas que involucran a intelectuales, juristas, profesionales usuario combinada con aumento de la represion contra traficantes; c6mo
de salud, politicos y artistas (Burgierman, 2011). c:s posible que poHticas como Ia reduccion de [Link] sea combinada con
Este capitulo l6gicamente no pretende ago tar las paradojas de Ia presen- [Link] de inrernacion compulsoria de consumidores; como es viable
ce siruaci6n de las politicas de drogas en las Americas, pero intenta indicar tJUC los mUitares y las polidas cada ve:z. mas militarizadas en sus tacticas y

algunas daves de lectura de Ia historia de esas pollticas en nuestro continen- mctodos puedan convivir con reformas legales hacia el uso medicinal o
ce [Link] de algunas precauciones de metodo. Esas precauciones induso recreativo de algunas drogas; como es posible reglamentar el uso
estin relacionadas, en primer Iugar, con Ia propia necesidad de analizar medicinal de una sustancia pero no su cultivo o induso como es posible
los procesos hist6rico-poHticos del prohibicionismo, adrnitiendo que en_ el que.· las reformas toquen solamente algunas drogas dejando otras en el
se reunen elementos comunes y espedficos relacionados con cada socte- mismo circuito de ilegalidad, violencia y represion del prohibicionismo
dad. El desaflo, emonces, es comprender lo que de local y original tienen militarista. ~Es posible criticar partes y no Ia logica prohibicionista como
las politicas de drogas en cada palsy c6mo se conecran a nivel inrernacional 1111 todo? ~Hacerlo serla "producto de lo posible", una tactica gradual para

evitando considerarlas iguales o sirnplemente productos de Ia irnposicion .tvanzar con solide:z. o seria un medio de acoplarse a un prohibicionismo
de Esrados Unidos o cualquiera fuerza exterior. La segunda precaucion rie- :lllltalizado y presuntamente mas tolerance?
ne que ver con los niveles articulados del prohibicionismo: es importance Fstas pregunras se plantean al calor del campo de combate de las po-
saber que el prohibicionismo funciona combinando los niveles morales, lit [Link] de drogas y no tienen respuestas listas, simples o genericas. Son
de seguridad sanitaria, de seguridad publica, de seguridad nacional y de till''' iones que [Link] a los que se incomodan con los espirales apa-
seguridad internacional. Es decir, el prohibicionismo no es un fenomeno tnlt~mcme interminables de violencias que marcan esa sangrienta historia
unitario, sino Ia articulaci6n de niveles que operan conjuntamente y con dt· den afios de prohibicionismo. Esperamos que este ejercicio permita
[Link] distintas en imbitos internacionales. Finalmente, el metodo trflc.-xioncs sobre los muchos prohibicionismos y las posibilidades de inven-
del anilisis historico-politico posibilita emender el prohibicionismo como t i1111 de nucvos modos de lidiar con las drogas, sabiendo que todo lo que es

una construcci6n pollrica reciente pero que se relaciona con bases morales t omtruido historican1ente vive Ia dininuca de las luchas y, con elias, las

arraigadas, prejuicios socialmente culrivados, racismos, xenofobia, intere- 1 ')l(lrtllnidades de cam bios, avances, rerrocesos y desplazamientos.

ses biopoHricos para el gobierno de las poblaciones, e imereses de las indus-


trias que lucran con Ia "guerra contra las drogas". Blbllografia
Esas precauciones pueden evirar, por ejemplo, que un defensor de las
politicas alternativas al prohibicionismo, supuestamente progresistas, con- Alv.m·1 <;,·mlc.'l, C. t'l rrl. 201 I. "Las poHticas antidrogas en Mexico y Ia
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1111' 1.'11 Mexico y ver c6mo se fueron plasmando los delitos contra Ia salud
} 1.,, diversas clasificaciones de sustancias ilfcitas en las distintas disposicio-
IH'\ de Ia legislaci6n mexicana.

I .1 primera secci6n describe los inicios de Ia regulaci6n al principia del


''glo xx. Posteriormente, en Ia segunda secci6n, se hace un anilisis de las
dm principales disposiciones en materia de politica de drogas: el C6digo
1\'[Link] Federal y el C6digo Sanitaria (posteriormente Ia Ley General de
:\.dud). Se observaran los procesos legislativos de estas disposiciones y de
1.1\ rcformas que se llevaron a cabo en el Ultimo siglo para tratar de enten-
dl'l d porque del regimen en el que nos encontramos actualmente. Este es

t 111 primer acercamiento a las fuentes primarias de Ia legislaci6n mexicana


t'll materia de polfrica de drogas que nose habfa llevado a cabo antes, por
loqnl' st· podd.n obscrvar resultados originales sabre el pensamiento legis-
[Link] ivo t'n Mexico dur,\nte el siglo pasado.

• f\ l11111h1u d..ll'lu!\"""·1 d1• l'ulitll .[Link]• I liug.1~ I'll rl ( rlllln dr fllvnll~,l< i1'll\ y f)lKCncia
l't"",.'"'[Link] (< " ' ' '· c11 •'[Link] 1 .1hn11 ~. ~1,1kh u ,) '"i'" "".,I,- illlnllf:.Hiillt dd ( rN,·ill lm<itllll'
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