DIOS AMULETO: Se trata de un Dios al que se va solamente cuando se tienen
problemas, para que los resuelva favorablemente a conveniencia de la
persona. Un Dios así es el que permanece haciendo milagros constantemente,
cumpliendo las demandas que la gente le presenta.
DIOS SUPERMERCADO: Se trata de un Dios que exige cultivar la imagen, que es
alguien que puede comerciarse. Por eso la relación con ese dios se torna
mercantilista: “te hago para que me des”...
DIOS SOBREPROTECTOR: Se trata de un Dios que vende la salvación a cambio
de lo que Él va pidiendo para sentirse complacido. Un Dios así pide cuentas
rigurosas, más por lo que hace la gente que por lo que es en sí misma.
DIOS JUEZ: Se trata de un Dios que no admite ningún tipo de error, pues todo lo
quiere a la perfección, ya que Él es perfecto. Un Dios así no tolera las faltas, por
mínimas que sean, pues le molesta grandemente que la gente no haga las
cosas correctamente.
DIOS PRIVADO: Es el Dios de mi propiedad, a quien manejo: lo hago a “mi
imagen y semejanza”, para mí; es un Dios exclusivo porque es de mi propiedad.
DIOS FATALISTA: Se trata de un Dios que nos exige cosas que cuesten, cosas que
sangren, cosas que duelan, que nos hace sentir, creer y decir, por principio,
“mientras más difícil sea, ¡más signo es de Dios!”.
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“Jornada Pascual 2023”