Clase 6: Trabajo de Campo.
Dispositivos de Intervención
Objetivos: a través del desarrollo de los contenidos de la clase se espera que
las y los estudiantes:
• Conozcan las herramientas para el Diagnóstico de Problemas en una comunidad.
• Diferencien entre el proceso de diagnóstico externo de una problemática
comunitaria, y la identificación de las demandas de la comunidad.
• Se familiaricen con los diferentes dispositivos de intervención, y las habilidades a
desarrollar para el uso de cada uno.
• Reconozcan situaciones de aplicación de los dispositivos de intervención según
objetivos planteados.
• Integren los contenidos abordados en las clases anteriores sobre Organizaciones
Sociales, Indicadores, Aprendizaje en Servicio y Diseño de Proyectos, a través de
su reconocimiento en el análisis de casos.
Introducción al Trabajo de Campo.
Hasta ahora se desarrollaron todos los contenidos teóricos relacionados con el fundamento
de las Prácticas Sociales Educativas, y por qué su implementación enriquece nuestra
formación como profesionales de la salud.
Ahora es el momento de la aplicación no solamente de los conceptos recogidos durante este
período, sino también de los saberes disciplinares incorporados durante el desarrollo de la
carrera hasta este punto. Y de eso se trata la integración curricular al momento de resolver
problemas reales, lo que llamamos trabajo de campo.
El diseño de las acciones sobre una comunidad y las etapas de su desarrollo fueron
expuestos en la Clase 5. Ahora abordaremos las diferentes herramientas con las que es
necesario contar para poder llevar adelante cada una de las actividades propuestas, en
cumplimiento de los objetivos de cada acción o proyecto.
La definición de Trabajo de Campo está sobre todo relacionada con las actividades de
investigación, y en particular, con la investigación cualitativa asociada a las Ciencias Sociales
y las Naturales. De hecho, el antropólogo G. W. Stocking la define como más que una técnica
o un conjunto de técnicas, “es una situación metodológica y también en sí un proceso, una
secuencia de acciones, de comportamientos y de acontecimientos, no todos controlados por
el investigador (...)”.
Sin embargo, y como se estuvo desarrollando en las clases previas, durante la
implementación de las Prácticas Sociales Educativas no es la actividad de investigación la
central en la planificación, ni el motivo de este Trabajo de Campo.
La esencia de este trabajo será poder enfrentar una situación real, identificar una
problemática a resolver desde la aplicación de los conocimientos propios de la profesión en
la que nos estamos formando, e instrumentar todas las herramientas necesarias para
diseñar una estrategia que permita cumplir los objetivos que se planteen a partir de la
identificación original.
De estas herramientas a utilizar durante el trabajo de campo, es que trataremos en
particular durante esta clase.
La Intervención
Todo trabajo de Campo implica una intervención. Y como vimos hasta ahora, es esencial al
momento del diseño de la intervención, el estudio y el análisis previo del contexto social.
Según Carballeda (1) la intervención en lo social surgió signada por el propósito pedagógico
como forma de mantener el “todo social”. Remite a la idea de “conjunto de dispositivos de
asistencia y de seguros en función de mantener el orden o la cohesión de lo que llamamos
sociedad”.
La palabra intervención proviene del latín “intervenio” que puede traducirse como “venir
entre” o “interponerse”. De ahí que “intervención” sea tomada como sinónimo de
mediación, ayuda o cooperación, pero por otra parte, también como referencia a
intromisión, intrusión e incluso represión.
En definitiva, la intervención es un espacio, momento y lugar artificialmente constituido
como acción, pero para no ser entendida como intromisión, debe ser la demanda su acto
fundador. En este aspecto, la demanda proviene desde las instituciones, la agenda de
políticas públicas, los medios de comunicación, etc. Pero para ser verdadera en el
microambiente social donde se ejercerá la intervención, esta demanda debe estar legitimada
por los actores comunitarios que serán objeto de la acción. Y en el acto de intervención, el
actor interviniente legitima la demanda a partir del reconocimiento del derecho social hacia
el objeto de carencia. En definitiva, en el acto de intervención está la implicancia de la
existencia de una autoridad que da “status legal” a lo demandado.
En el espacio microsocial la expresión de la intervención es visible a través de múltiples
reclamos y reivindicaciones vinculados a la calidad de vida, que muchas veces tienen un
carácter particular, acotado a una cuestión específica. En este sentido, la demanda de una
organización barrial no involucra al todo social, sino a un espacio local con problematicas
fragmentadas, que de todas maneras están ineludiblemente vinculadas con el todo
integrado de la sociedad.
En fin, es posible definir la intervención en el ámbito de la comunidad como un dispositivo
que intenta producir modificaciones, justamente en las expresiones locales que son efecto
de esta problemática.
Dispositivos de Intervención
Existen varias formas de definir estos elementos, que no son simples herramientas
unidimensionales.
En un documento relacionado con la Educación para la Salud publicado por el Ministerio de
Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2008, se definió a los dispositivos de
intervención como “un artificio técnico que combina diversos elementos con una in-
tencionalidad específica: provocar, mediante la intervención, cambios en los procesos de
salud – enfermedad – atención tendientes a la mejora de la calidad de vida de individuos o
grupos, que en última instancia remiten a una intencionalidad política. Ello se realiza
mediante una metodología flexible, con capacidad de redefinirse durante su implementación
en función del análisis situacional de los escenarios de intervención”. Esta definición retoma
el concepto de intencionalidad, y de que fundamentalmente para elegir estos “artificios
técnicos”, estos diseños de actividad, es necesario tener claros los objetivos que se
pretenden alcanzar con las acciones a tomar.
Un dispositivo de intervención constituye un arreglo organizativo para la intervención en la
realidad, en tanto combina de una manera estratégica diversos elementos, con la
intencionalidad de favorecer transformaciones a partir de una situación identificada como
problemática. En tanto arreglo organizativo, el dispositivo dispone de diferentes condiciones
para su funcionamiento: espacios, tiempos, personas, recursos materiales, ambientes
propicios, acuerdos teóricos y técnicos (2).
En primera instancia, deberemos considerar cuales son los componentes analíticos del
dispositivo a tener en cuenta para poder seleccionar qué actividades son pasibles de ser
realizadas en el contexto de análisis que eventualmente se presente. Estos componentes
son:
Objetivos: Para qué. Indica los fines que se persiguen en la puesta en práctica del
dispositivo.
Persona / Roles: Quiénes. Indica la cantidad de personas intervinientes en el dispositivo y
sus roles (participantes, observadores/as, coordinadores/as).
Tiempo: Cuándo/Cuánto. Alude al momento en que se llevará a cabo el dispositivo, el
tiempo necesario para la realización de las actividades, la cantidad y frecuencia de los
distintos encuentros.
Lugar: Dónde. Hace referencia al espacio físico y sus características, tales como ubicación y
tamaño.
Metodología: Cómo. Hace referencia al particular despliegue o puesta en práctica, y a la
combinación específica de técnicas, herramientas y recursos.
Recursos: Con qué. Se refiere a los recursos materiales, físicos, discursivos, simbólicos, entre
otros, necesarios para llevar a cabo el dispositivo.
Sabiendo entonces cuál es la compleja esencia el concepto de dispositivo de intervención,
veremos una serie de modelos de actividades que nos permiten diseñarlos.
Taller: Es un espacio de encuentro en el que un grupo de personas se reúne para pensar y
aprender sobre distintas temáticas de una forma activa y creativa. Permite fortalecer la
participación, la reflexión, la cooperación y la comunicación. Lo que caracteriza a este
dispositivo es el logro de una construcción colectiva de conocimiento: “Es un aprender
haciendo en grupo” (3).
Charla informativa: “Se trata de una actividad dirigida a un conjunto de personas que no
necesariamente se constituyen en un grupo, sino que pueden encontrarse
momentáneamente compartiendo un ámbito común” (4). En este espacio se brinda
información sobre temáticas diversas relacionadas con la salud (o con la disciplina del
proyecto a realizar) desde una mirada integral.
Juegoteca: Es un espacio de socialización y de interacción en el que niños/as se encuentran
para realizar actividades lúdicas y recreativas. Apunta a efectivizar el derecho de niños/as a
la recreación y el juego, y su revalorización como actividades promotoras de la salud
integral. Cuando se trabaja sobre niños y adolescentes, esta herramienta es muy útil para
transmitir conceptos básicos y diseñar diversas metodologías para subrayar su importancia y
para diferenciarlos de conceptos relacionados. De todas maneras, no necesariamente la
inclusión de juegos como parte de una intervención estará relacionado a población de esta
franja etaria. De acuerdo con la relación entre los actores intervinientes y la comunidad
involucrada, la inclusión de escenarios lúdicos en el trabajo sobre la transmisión de
conceptos también puede resultar muy efectivo entre adultos.
Dispositivos de promoción de la lectura: Son espacios donde se realizan acciones dirigidas a
acercar a las personas a la lectura como práctica cotidiana y fuente de placer, teniendo en
cuenta los múltiples efectos que ésta genera tanto en las dimensiones subjetiva, cognitiva, y
vincular como social. Existen múltiples dispositivos orientados a la promoción de la lectura
considerando las diversas posibilidades que ésta puede ofrecer (silenciosa, en voz alta,
individual, grupal). Estas propuestas pueden incluir actividades individuales o grupales de
escritura y juego, uso de imágenes y actividades plásticas, dramatizaciones, narraciones
orales, etc.
Consultoría/ consejería: Es un espacio de diálogo que intenta promover la autonomía y el
pensamiento crítico de las personas respecto al cuidado de su salud, en un ambiente de
confidencialidad, intimidad y respeto. Este tipo de dispositivo puede aplicarse a diferentes
aspectos de la promoción y prevención en salud, aunque también pueden estar orientados a
aspectos legales, laborales, u otros, según el contexto de aplicación del dispositivo. De esta
manera, podrá basarse en una intervención más integral o focalizarse en una determinada
temática, por ejemplo, son frecuentes este tipo de dispositivos en relación al cuidado de la
salud sexual.
Los aspectos particulares del tema a abordar surgen a partir de una demanda concreta de la
persona, pero el marco de la temática está dado por la identificación del problema inicial a
abordar en la comunidad.
Posta de Salud: Consiste en un espacio delimitado y visible, no necesariamente fijo (los
materiales que lo delimitan suelen ser trasladables), en el que se llevan a cabo distintas
actividades, tanto asistenciales como de promoción de la salud, prevención de
enfermedades y educación para la salud.
Este dispositivo se relaciona, generalmente, con las problemáticas de salud vinculadas a las
enfermedades estacionales o prevalentes.
En el caso de la Universidad de Buenos Aires, existen varios proyectos de extensión
universitaria que involucran este tipo de dispositivo de intervención, para atención
odontológica, nutrición y factores de riesgo cardiovascular, atención en salud sexual,
diagnóstico en salud visual, etc. Este tipo de dispositivo permite al estudiante relacionarse
directamente con los individuos en calidad de “pacientes”, poniendo en juego un abanico de
habilidades relacionadas a la profesión de la salud en cuestión, que no necesariamente son
saberes disciplinares. Son instancias altamente formativas para los estudiantes involucrados,
y de alto impacto para la comunidad receptora.
Visita Domiciliaria: Se trata del “conjunto de actividades de carácter social y sanitario que se
presta en el domicilio de las personas” (5), permitiendo un mayor conocimiento de la
realidad socio-económica, ambiental y cultural de los sujetos y sus familias.
Pueden realizarla distintos/as trabajadores/as del equipo de salud con objetivos
diferenciados, aunque generalmente es llevada a cabo por trabajadores/as sociales, médi-
cos/as, enfermeros/as y/o psicólogos/as.
Entrevistas: La entrevista es una técnica de gran utilidad en la investigación cualitativa para
recabar datos; se puede definir como “una conversación que se propone un fin determinado
distinto al simple hecho de conversar” (6). Como estamos en este contexto hablando de
dispositivos de intervención para Prácticas Sociales Educativas, de todas maneras existen
instancias de “investigación” como el momento de recabar información para realizar el
diagnóstico de la problemática comunitaria, o la necesidad de establecer el contexto para el
diseño integral de todo el dispositivo de intervención. Incluso, al momento de obtener
información para medir impacto y evaluar las actividades, también el elemento de la
entrevista puede ser sumamente útil.
En el ámbito más particular relacionado con la salud, podemos entender a la entrevista
como “una relación de índole particular que se establece entre dos o más personas. Lo
específico o particular de esta relación reside en que uno de los integrantes de la misma es
un técnico […] que debe actuar en ese rol, y el otro –o los otros- necesitan de su
intervención técnica” (7).
Las entrevistas pueden ser clasificadas, según su diseño, en tres tipos (8):
• Entrevistas estructuradas o enfocadas: las preguntas se fijan de antemano,
con un determinado orden y contiene un conjunto de categorías u opciones para que
el sujeto elija. Se aplica en forma rígida a todos los sujetos del estudio. Tiene la
ventaja de la sistematización, la cual facilita la clasificación y análisis, asimismo,
presenta una alta objetividad y confiabilidad. Su desventaja es la falta de flexibilidad
que conlleva la falta de adaptación al sujeto que se entrevista y una menor
profundidad en el análisis.
• Entrevistas semiestructuradas: presentan un grado mayor de flexibilidad que las
estructuradas, debido a que parten de preguntas planeadas, que pueden ajustarse a
los entrevistados. Su ventaja es la posibilidad de adaptarse a los sujetos con enormes
posibilidades para motivar al interlocutor, aclarar términos, identificar ambigüedades
y reducir formalismos.
• Entrevistas no estructuradas: son más informales, más flexibles y se planean de
manera tal, que pueden adaptarse a los sujetos y a las condiciones. Los sujetos tienen
la libertad de ir más allá de las preguntas y pueden desviarse del plan original. Su
desventaja es que puede presentar lagunas de la información necesaria en la
investigación.
Independientemente del tipo de entrevista que se mantenga, pueden reconocerse en su
transcurso distintas fases que si son concientizadas por parte del entrevistador, mejoran su
capacidad de recoger información fidedigna e inequívoca. Estas fases son:
Primera fase: preparación. Es el momento previo a la entrevista, en el cual se
planifican los aspectos organizativos de la misma como son los objetivos, redacción
de preguntas guía y convocatoria.
Segunda fase: apertura. Es la fase cuando se está con el entrevistado en el lugar de la
cita, en el que se plantean los objetivos que se pretenden con la entrevista, el tiempo
de duración. También, es el momento oportuno para solicitar el consentimiento de
grabar o filmar la conversación.
Tercera fase: desarrollo. Constituye el núcleo de la entrevista, en el que se
intercambia información siguiendo la guía de preguntas con flexibilidad. Es cuando el
entrevistador hace uso de sus recursos para obtener la información que se requiere.
Cuarta fase: cierre. Es el momento en el que conviene anticipar el final de la
entrevista para que el entrevistado recapitule mentalmente lo que ha dicho y
provocar en él la oportunidad de que profundice o exprese ideas que no ha
mencionado. Se hace una síntesis de la conversación para puntualizar la información
obtenida y finalmente se agradece al entrevistado su participación
(independientemente si la entrevista se realizó a instancias del entrevistador o por
solicitud del entrevistado, por ejemplo, en caso de la entrevista previa a la toma de
muestra para un estudio de salud).
Una serie de sugerencias de Baez y col. al momento de realizar las preguntas, sirven de guía
para poder formular la base de la entrevista de manera de obtener mejores resultados, e
información concreta y analizable. Estas sugerencias respecto de las preguntas son (9):
• Ser sencillas (breves y comprensibles), pero adecuadas para el objetivo de la
pregunta de investigación.
• Ser válidas, es decir, que los indicadores informen sobre lo que se requiere
explorar.
• Planteadas de tal forma que los entrevistados las entiendan de la misma
manera.
• Aun cuando las preguntas se encuentren en un cuestionario escrito, deben
estar formuladas en la forma de lenguaje oral y no escrito.
• Referirse a un solo hecho.
• No contener presuposiciones.
• Adecuarse a la percepción, el conocimiento y el horizonte de previsión del
entrevistado.
• Evitar enunciarlas de forma sugerente.
La entrevista es entonces una herramienta flexible, adaptable y sumamente útil para
cualquiera de las etapas de desarrollo de las actividades proyectadas con la comunidad. Es
indispensable conocer cómo utilizarlas, tanto como desarrollar habilidades
comunicacionales que permitan entablar un diálogo real con el interlocutor.
Herramientas comunicacionales
Las vías de difusión de contenidos o de actividades, y toda forma de comunicación oral y
escrita que se establezca con la comunidad, también son complementos en el diseño del
dispositivo de intervención.
Las herramientas de comunicación pueden ser gráficas u orales.
Herramientas gráficas: Son medios de comunicación visuales cuyo contenido es expuesto
para una lectura individual o colectiva. Se utilizan principalmente con fines informativos y
permiten alcanzar una mayor cobertura por su facilidad de ubicación y distribución, y la
escasa necesidad de recursos económicos para su elaboración. Otra ventaja es su
perdurabilidad en el tiempo, que permite la relectura y la posibilidad de redistribución. Es
importante para la utilización de estas herramientas, conocer las características en cuanto a
lenguaje propio, habilidades de lecto escritura, e implicancia de ciertos vocablos para la
comunidad objeto de la comunicación. La capacidad de detectar, describir y utilizar estas
características forma parte de las habilidades comunicacionales que los actores
intervinientes deben adquirir para lograr que la efectividad del dispositivo de intervención
sea alta, a través de una comunicación verdadera con los actores comunitarios.
Dentro de las herramientas gráficas, existen varias alternativas. Algunas de ellas son:
• Cartelera: Las carteleras pueden ser móviles o fijas dependiendo de a qué tipo de
intervención se quieran sumar como medio de difusión. La información que contiene
una cartelera debe ser renovada periódicamente ya que, luego de un cierto tiempo,
se vuelve obsoleta. Entre los objetivos de esta herramienta gráfica se cuentan
difundir información, convocar para variadas actividades, instalar un tema o
sensibilizar sobre alguna problemática. Es recomendable que una cartelera tenga
poco contenido textual para que sea de fácil y rápida lectura, y que contenga títulos
que permitan organizar la lectura.
• Afiche: Puede utilizarse también como complemento de dispositivos tales como
talleres, charlas informativas y reuniones de equipo. En este caso se usa a modo de
pizarrón para registrar los comentarios que realizan los/as participantes, para anotar
un resumen de las ideas principales o de los contenidos más importantes. Pero
también un afiche puede cumplir la función de informar, convocar a una actividad o
instalar un tema.
• Folleto: Es un impreso que contiene varias hojas y que sirve para difundir y divulgar
información. Si bien puede entregarse en mano o ponerlo a disposición de las
personas en lugares donde puedan retirarlo por su cuenta, es recomendable que sea
utilizado como complemento de algún otro dispositivo. Ésto se debe a que los
contenidos del folleto pueden ser trabajados con más profundidad durante la
actividad, y a su vez, el folleto permite que los/as asistentes se lleven un material con
la información más importante del tema tratado y con los lugares a los cuales recurrir
para acceder a una consulta de salud, iniciar un trámite o reclamar por un derecho.
• Cartilla: Tiene mayor cantidad de hojas que un folleto, por lo que contiene
información más amplia y profunda sobre un tema.
• Revista: Es un medio gráfico de publicación periódica. Se compone de secciones que
permiten clasificar la información según los temas. Puede contener diversos géneros
periodísticos como noticia, entrevista, crónica, nota editorial, informes especiales y
artículos de opinión.
Herramientas orales: Entre las herramientas orales de intervención, las más completa por su
necesidad de tomar decisiones en cuanto a la organización de responsabilidades y al desa-
rrollo de tareas, es la herramienta radial. A diferencia de otros medios de comunicación,
como la televisión y la prensa gráfica, la radio no cuenta con el recurso de la imagen ni de la
repetición. Algunas de sus ventajas son que sus mensajes pueden llegar a personas que no
saben leer, y que puede apelar a la imaginación de los/as oyentes. Para hablar en radio es
recomendable utilizar palabras sencillas, frases cortas y lenguaje coloquial. Asimismo es
conveniente decir numerosas cosas pero con la menor cantidad de palabras posible. Algunos
de los formatos para uso de esta herramienta son los microprogramas, columnas, spot y
radioteatro.
Esta revisión de dispositivos y herramientas dista mucho de ser completa pero sirve de
aproximación para tener una visión de las posibilidades que existen al momento de
organizar un acción comunitaria, sea ésta en el marco de un proyecto o no, pero siempre
adecuándolas a la índole de los objetivos que se pretende cumplir.
De todas maneras, la selección y la organización de estos elementos estarán íntimamente
relacionadas con, y enmarcadas en, el análisis de contexto, la relación establecida con los
actores comunitarios (repasar clase 1: organizaciones sociales), la formulación de proyectos
(abordado en la clase 5) y la revisión de las fortalezas y habilidades de los actores
involucrados.
Llegó el momento entonces de seleccionar el marco en el que cada uno de ustedes podrá
llevar adelante su trabajo de campo, contando con la formación adquirida en este primer
espacio de la materia, y armados con todas las herramientas teóricas. A trabajar!
Bibliografía
1. Alfredo J. Carballeda. “La intervención en lo Social”. Capítulos 4 y 5, p. 96-139. Ed.
Paidós. Buenos Aires. 2012.
2. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Residencia Interdisciplinaria de Educación para la Salud -
RIEpS (2013). “Dispositivos de Intervención en Educación para la Salud”. Buenos Aires: Ministerio
de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
3. Ander-Egg, Ezequiel (1991). “El taller: una alternativa de renovación pedagógica”. Buenos Aires:
Magisterio del Río de la Plata.
4. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Residencia Interdisciplinaria de Educación para la Salud -
RIEpS (2008). “Dispositivos de Intervención en Educación para la Salud”. Buenos Aires: Ministerio
de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
5. Sánchez Moreno, Antonio; Germán Bes, Concha; Mazarrasa Alvear, Lucía et al (2000). “Enfermería
Comunitaria III: Actuación en Enfermería Comunitaria. Sistemas y programas de Sa-lud”. Madrid:
McGraw-Hill Interamericana.
6. Diccionario de Ciencias de la Educación, Vol. 1. México: Santillana; 1983. p. 208.
7. Bleger, José (1984). “Temas de Psicología. Entrevista y grupos”. Buenos Aires: Nueva Visión.
8. Laura Díaz-Bravo, Uri Torruco-García, Mildred Martínez-Hernández, Margarita Varela-
Ruiz. “La entrevista, recurso flexible y dinámico”. Inv Ed Med 2013;2(7):162-167.
9. Báez y Pérez de Tudela J. Investigación cualitativa. Madrid: ESIC; 2009. p. 98-99.