Breve Resumen de la Mitología Griega y Sus Principales Dioses
DIOSES MAYORES: Entre Tesalia y Macedonia, en la parte más árida de Grecia,
la erguida silueta del monte Olimpo se levanta en una sucesión de contrafuertes
rocosos. Su cumbre, coronada de centelleantes nieves eternas, parece elevarse
fantásticamente hasta el cielo.
Sobre esta montaña magnífica e imponente se erguía el “Palacio del Rey del Cielo
y de la Tierra”: Zeus (Júpiter). Los acentos de su cólera resonaban
estruendosamente y repercutían con violencia entre las paredes de los abismos
rocosos. Encima de su cabeza, en los blancos vapores de las nubes, un águila,
símbolo de su poderío, volaba sin cesar.
Y, sin embargo, mucho antes de que se extendiera sobre el mundo el reino de
Zeus y de que se levantara en la cumbre del Olimpo su mansión inaccesible para
los mortales, con sus torres y sus murallas doradas, otro dios gobernaba seres y
cosas. Era Cronos, el inexorable dios del Tiempo, a quien los romanos
identificaron con Saturno. Cronos, hijo de Urano (el Cielo), sabía que el Destino lo
había condenado a ser destronado por uno de sus hijos varones.
Por esta razón se apresuraba a devorar a todos los hijos de sexo masculino que
tenía con su esposa Rea. Ésta, cansada de verlos desaparecer uno tras otro en el
estómago paterno, tuvo un día la idea de remplazar al hijo que acababa de nacer,
con un trozo de roca cuidadosamente envuelto en primorosos pañales. Cronos
cayó en el engaño y Zeus pudo salvarse.
El niño fue criado secretamente sobre el monte Ida en la isla de Creta por
coribantes y ninfas, y alimentado con leche de la cabra Amaltea (uno de sus
cuernos rotos se transformó después en el “Cuerno de la Abundancia”). Para que
Cronos no oyera llorar a su fatal heredero, los coribantes hacían gran alboroto
alrededor de su cuna golpeando los escudos con los sables.
Zeus, ya mayor de edad, empezó por liberar a su padre cautivo de los titanes y
después lo desterró del Olimpo.
Destronado, Cronos huyó, encontrando asilo en el país latino donde reinaba Juno.
El tiempo en que Cronos vivió en Italia se llamó la Edad de Oro. Para defender el
Olimpo, Zeus tuvo que sostener terribles combates. Según la leyenda, los gigantes
habían sobrepuesto montañas —Pelión y Osa— una encima de otra, formando
una escalera para asaltarlo. Mas fueron rechazados por Zeus que se valió de su
arma irresistible: el rayo. Mientras tanto, el crimen empezaba a aparecer sobre la
tierra, y Zeus se vio obligado a castigarlo en la persona de Licaón, rey de Arcadia.
Ese príncipe cruel mataba a todos los extranjeros que se aventuraban •en sus
Estados. Zeus se presentó en su reino pidiendo hospitalidad, y Licaón, como
desafiando al poder supremo, le hizo servir en la comida carne de esclavo.
Indignado, Zeus redujo a cenizas la mansión del perverso rey y lo transformó en
lobo. Pero el dios todopoderoso, que con sólo fruncir el ceño hacía temblar el
Universo, tenía que rendir cuentas al Destino (Fátum). A éste se lo representaba
con el globo terrestre bajo sus pies y tenía en sus manos la urna que encierra el
futuro y la suerte de dioses y de mortales. Fue, pues, el Destino quien dispuso la
boda de Zeus con Hera (Juno), diosa vengativa, con rostro de blancura
deslumbrante, protectora de hogares y familias, mujer de compañía agradable
pero de carácter irascible, y extremadamente celosa.
Zeus, el diseño del rayo, gobernaba el Universo. Cerca de él estaba Hera (Juno),
su esposa, madre de Hefaistos (Vulcano) - El Olimpo, era la más alta montaña
griega, era la residencia de los dioses. Cronos (Saturno), dios del Tiempo, era hijo
de Urano y padre de Zeus (Júpiter). Su esposa, Rea, que los romanos llamaron
Cibeles, era la diosa de la Tierra. Palas Atenea (Minerva) era la diosa de la
Sabiduría y de la Guerra. En el centro de su escudo estaba
la cabeza de la Medusa que transformaba en piedra a aquellos que la miraban. El
“Carro del Sol” de Apolo (Febo) iba de un punto a otro del Cielo. Según cuenta la
leyenda, sólo este dios era capaz de conducirlo.
De la unión de Zeus con Hera nació un hijo cuya fealdad produjo la indignación
materna. Asiéndolo por un pie, Hera lo arrojó desde lo alto del Olimpo hasta la isla
de Lemnos. Esa tremenda caída provocó al pobre Hefaistos (Vulcano) una cojera
eterna.
Arrojado de la comunidad de los dioses se hizo herrero, estableciéndose en las
islas Lípari y bajo el volcán Etna, en el centro de Sicilia. El fuego que brota de esa
montaña es el de la fragua de Hefaistos, a quien Zeus encargó forjar el rayo. Los
compañeros de Hefaistos son los Cíclopes. Zeus pidió también a Hefaistos la
edificación de la morada olímpica y por recompensa le concedió la mano de la
más bella de todas las diosas: Afrodita (Venus).
La flamante pareja presentaba un singular contraste: el marido no podía
embellecer y la mujer no podía afearse. Por eso vivían separados y era muy difícil
encontrarlos’ juntos. De todos los dioses el más hermoso era, sin duda alguna,
Apolo (Febo). Hijo de Zeus y de Latona, había nacido, lo mismo que su hermana
Diana, en la isla de Delos. Pero Diana había quedado aprisionada en las orillas
con cadenas de plata. Desde su niñez, Apolo había mostrado su fuerza
extraordinaria estrangulando con sus manos a la enorme serpiente Pitón; que se
había arrastrado hasta su cuna. Más adelante, para vengar a su hijo Asclepios
(Esculapio), fue minado por Zeus, Apolo mató a los Cíclopes forjadores del rayo. A
su vez, en castigo, el padre de los dioses lo destierran, encargándole el cuidado
de los rebaños de Admeto, esposo de Alcestes. Tiempo después, Apolo, en
compañía de Poseidón (Neptuno), exilado como él, entró al servicio de
Laomedonte (rey de Troya, hijo de Epónimo Llo y de Euricide, hija de Adrasto),
para quien edificó las murallas de Troya. Al fin fue llamado al Cielo por su padre,
quien le confió el Carro del Sol.
Desde ese día se lo pudo ver, con su cabellera de oro al viento, surcando el cielo
de oriente a occidente en su carro arrastrado por briosos caballos. Las Horas lo
acompañaban formando una comitiva rumbosa. Gustaba Apolo descansar sobre el
Parnaso acompañado por las nueve Musas.
Afrodita (Venus) nació de la espuma del mar. Era la diosa de la Belleza y del
Amor. Se casó con Hefaistos, el más feo de los dioses.
Hefaistos (Vulcano) forjaba el rayo en compañía de los Cíclopes. Algunos
ubicaban su fragua debajo del volcán
En cuanto a Hermes (Mercurio), aparecía siempre en lugares diferentes del
Universo. Era el mensajero alado de los dioses. Se lo representa con sombrero de
viaje, un bastón alado en las manos (el caduceo, alrededor del cual se enroscan
dos serpientes) y alas en los pies.
Artemisa (Diana), hermana de Apolo, era la pálida y fría diosa lunar de los
bosques. Su mayor placer era la caza, estaba siempre acompañada por una
comitiva de ninfas, y perseguía incesantemente ciervos, lobos, jabalíes.
Palas Atenea (Minerva) era a la vez diosa de la Guerra y diosa de la Sabiduría. Su
nacimiento se produjo en circunstancias extrañas. El padre de los dioses despertó
un día con violentos dolores de cabeza, que le arrancaban gritos de dolor. Tomó
todos los remedios de los cuales podían disponer entonces los dioses. Más todo
fue en vano. Decidió, pues, ir hasta la fragua de Hefesto y le exigió que le partiera
el cráneo con un hacha.
Hefestos, obediente al pedido paterno, y cuál no sería la sorpresa general al ver
surgir de la cabeza divina una maravillosa criatura, cuyos primeros actos no fueron
los gritos clásicos de los recién nacidos, ni el pedir vino como Gargantúa, sino que
empezó a discutir problemas filosóficos con las otras divinidades que habían
asistido a ese fantástico nacimiento. Después del hachazo, el cráneo paterno se
cerró como por arte de magia...
Sobre los mares reinaba Poseidón (Neptuno). Había luchado con Palas Atenea
para dar su nombre a Atenas. Vencido por la diosa quiso vengarse noblemente
con una acción brillante y creó el caballo. Se representa a Neptuno blandiendo un
tridente con el cual podía, a su antojo, desencadenar las tempestades.
En la guerra de Troya, el rey del mar estaba a favor de los griegos, pero más tarde
se enemistó con Ulises que había matado a su hijo Polifemo.
DIOSES MENORES
Al igual que los dioses mayores aceptados por todos los hombres, aparecían junto
a estas divinidades menores cuyo culto poseía menor extensión. Entre estas
divinidades podemos encontrar a los siguientes:
Hestía: o Vesta para los romanos. Es la diosa del hogar, permaneces virgen,
protectora de la familia, se identifica con el fuego hogareño.
Hécate: es la diosa de las encrucijadas y los caminos, asociada a la luna y al
mundo tenebroso de las sombras y los muertos.
Helios: es el Sol. Su culto está poco extendido solapado por el culto al dios Febo.
Selene: es la Luna. Su persona esa absorbida por el culto a la diosa Artemisa.
Pan: hijo de Hermes, dios de los espacios agrestes, al margen de la civilización.
Tiene cuerpo y patas de macho cabrío.
Hades: o Plutón para los romanos. Dios de los infiernos, su reino es el de los
muertos, su ámbito subterráneo de las sombras. Considerado como un juez
inflexible.
Ilitía: es la diosa del nacimiento, acude en ayuda de las jóvenes parturientas.
También había divinidades menores que se representaban en grupos de mayor o
menor extensión: a veces en tríos como las Moiras (o Parcas), las Carites (o
Gracias), las Gorgona o las Horas. Las Musas eran 9. Las Linfas son incontables,
al igual que los Sátiros, Titanes o Gigantes.
Moiras: son las diosas del nacimiento humano y del destino. La primera es la que
hila el hilo de la vida, la segunda hace con él el ovillo y la tercera es la que lo corta
inesperadamente cuando quiere.
Gracias: son las diosas de la belleza, del encanto y de la alegría.
Horas: son los genios de la vegetación que correspondían a los tres momentos
del desarrollo de las plantas (nacimiento, crecimiento y fructificación).
Musas: son las diosas del canto, de la poesía, las artes y las ciencias.
DIOSES GRIEGOS
Zeus Hera
Hefestos Artemisa Apolo Atenea Afrodita
Hades Poseidón Ares Hermes Dionisio
La Mitología griega son creencias y observancias rituales de los antiguos griegos,
cuya civilización se fue configurando hacia el año 2000 a.C. Consiste
principalmente en un cuerpo de diversas historias y leyendas sobre una gran
variedad de dioses. La mitología griega se desarrolló plenamente alrededor del
año 700 a.C. Por esa fecha aparecieron tres colecciones clásicas de mitos: la
Teogonía del poeta Hesíodo y la Ilíada y la Odisea del poeta Homero.
La mitología griega tiene varios rasgos distintivos. Los dioses griegos se parecen
exteriormente a los seres humanos y revelan también sentimientos humanos. A
diferencia de otras religiones antiguas como el hinduismo o el judaísmo, la
mitología griega no incluye revelaciones especiales o enseñanzas espirituales.
Prácticas y creencias también varían ampliamente, sin una estructura formal —
como una institución religiosa de gobierno — ni un código escrito, como un libro
sagrado.
Principales dioses
Los griegos creían que los dioses habían elegido el monte Olimpo, en una región
de Grecia llamada Tesalia, como su residencia. En el Olimpo, los dioses formaban
una sociedad organizada en términos de autoridad y poderes, se movían con total
libertad y formaban tres grupos que controlaban sendos poderes: el cielo o
firmamento, el mar y la tierra.
Los doce dioses principales, habitualmente llamados Olímpicos, eran Zeus, Hera,
Hefestos, Atenea, Apolo, Artemisa, Ares, Afrodita, Hestia, Hermes, Deméter y
Poseidón.
Zeus es el dios del cielo, en la mitología griega, es el dios máximo del Olimpo.
Gobierna estableciendo orden, la justicia y el destino del Universo.
Homero dice que fue en Ida, y era el hijo menor del titán Cronos y de la titánida
Rea y hermano de las divinidades Poseidón, Hades, Hestia, Deméter y Hera.
De acuerdo con uno de los mitos antiguos sobre el nacimiento de Zeus, Cronos,
temiendo ser destronado por uno de sus hijos, los devoraba cuando nacían y
según la tradición, su madre Rea envolvió una piedra con pañales para engañar a
Cronos y ocultó al dios niño en Creta, confiándolo a las ninfas y a los habitantes
de la región, a los que pidió que bailasen ruidosas danzas guerreras con el fin de
que la criatura divina no delatase con sus gritos su existencia ante su padre
Cronos, que estaba deseoso de devorarlo, como había hecho con sus hermanos.
Amaltea fue su nodriza que lo amamantó con su leche y también fue alimentado
con miel que destilaron las abejas del monte Ida.
Cuando Zeus se hizo adulto, Metis (Prudencia), le proporcionó una planta que
hizo vomitar a Cronos todos los hijos que se había tragado, que estaban deseosos
de vengarse de su padre. Durante la guerra que sobrevino, los titanes lucharon del
lado de Cronos, pero Zeus y los demás dioses lograron la victoria y los titanes
fueron enviados a los abismos del Tártaro. A partir de ese momento, Zeus
gobernó el cielo, y sus hermanos Poseidón y Hades recibieron el poder sobre el
mar y el submundo, respectivamente. Los tres gobernaron en común la tierra.
Cuando no está en el Olimpo, estableciendo orden entre los dioses o decidiendo
asuntos referentes a los mortales, es posible encontrar a Zeus en algún lugar de la
Tierra. También desciende del Olimpo cuando desde lo alto divisa alguna doncella
que le agrada demasiado, ya que Zeus es muy propenso a tener romances, tanto
con diosas o ninfas, como con mortales, pero siempre tiene especial cuidado en
ocultárselo a su esposa Hera (aunque no siempre tiene éxito en esta empresa, de
vez en cuando la diosa se entera de las infidelidades de su esposo).
En épocas de sequía puede provocar la lluvia retorciendo la lana de una oveja;
lanza el rayo y el relámpago y sobre todo, mantiene el orden, el equilibrio y la
justicia en el mundo. Es implacable cuando se encarga de velar por el
mantenimiento de los juramentos y por el respeto de los deberes para con los
huéspedes, quienes siempre deberán ser bien recibidos. Garantiza a los dioses
que se mantenga el poder real, la realización de tributos y sacrificios por parte de
los mortales y el estricto cumplimiento de la jerarquía social.
Casado con su hermana Hera, es padre de Ares, dios de la guerra; de Hebe, diosa
de la juventud; de Hefesto, dios del fuego, y de Ilitía, diosa del parto. Al mismo
tiempo, se describen las aventuras amorosas de Zeus, sin distinción de sexo
(Ganímedes), y los recursos de que se sirve para ocultarlas a su esposa Hera.
En la mitología antigua son numerosas sus metamorfosis en diversos animales
para sorprender a sus enemigos y tuvo numerosas relaciones con diosas y
mujeres mortales, de quienes ha obtenido descendencia. Algunas de sus
relaciones amorosas fueron con: la ninfa Calisto, la semidiosa Antíope, la
sacerdotisa Io, con Semele, Dánae hija del rey de Argos, la bella , Alcamena,
Leda, Elara, Carme, Día, Electra, Europa. Sus amoríos con mortales se explican a
veces por el deseo de los antiguos griegos de vanagloriarse de su linaje divino.
En la escultura, se representa a Zeus como una figura barbada y de apariencia
regia. La más famosa de todas fue la colosal estatua de marfil y oro, del escultor
Fidias, que se encontraba en Olimpia. Sus principales templos estaban en
Dódona, en el Epiro, la tierra de los robles y del templo más antiguo, famoso por
su oráculo, y en Olimpia, donde se celebraban los juegos olímpicos en su honor
cada cuatro años. Los juegos de Nemea, al noroeste de Argos, también estaban
dedicados a Zeus. Zeus corresponde al dios romano Júpiter.
Hera es en la mitología griega, reina de los dioses, hija de los titanes Cronos y
Rea, hermana y mujer del dios Zeus. Para Zeus no fue muy fácil convencer a Hera
del matrimonio, por lo que usó diversas estrategias, hasta que camuflado de
pájaro desvalido pudo llegar al corazón de su amada y conquistarla. Zeus adoptó
su forma natural y volvió a pedirle matrimonio a Hera. La diosa sintió entonces que
se casaría para dar el ejemplo y continuar con el rol de Madre de los Cielos, tal
como lo habían hecho Rea y Gea con Cronos y Urano.
Hera era la diosa del matrimonio y la protectora de las mujeres casadas, pues era
la esposa legítima de Zeus, esto la convertía naturalmente en la protectora de las
mujeres casadas. Se la representaba como celosa, violenta y vengativa Era muy
común que frecuentemente se enfrentara a Zeus, porque las infidelidades de su
esposo significaban para ella verdaderos insultos. Por eso persiguió con ira tanto a
las amantes de Zeus, como a la descendencia extramatrimonial del dios. Hera
mantuvo siempre poder ante su marido y nunca se sintió en inferioridad de
condiciones ya que siempre tuvo presente que ella pertenecía a la misma
generación divina que Zeus, por lo tanto, tenía el mismo rango jerárquico.
Era madre de Ares, dios de la guerra, de Hefesto, dios del fuego, de Hebe, diosa
de la juventud, y de Ilitía (ilitía), diosa del alumbramiento. Mujer celosa, Hera
perseguía a menudo a las amantes y a los hijos de Zeus. Nunca olvidó una injuria
y se la conocía por su naturaleza vengativa. Cierta vez armó un complot para
castigar una infidelidad de su marido, pero la Nereida Tetis, que estaba muy
agradecida por haber concertado su matrimonio con Peleo y además era muy
prudente y sospechaba que este acto desencadenaría una guerra civil, recurrió al
gigante de cien manos llamado Egeón, que libró a Zeus de las cadenas.
Entonces Zeus furioso desató su ira contra Hera y la suspendió entre el cielo y la
tierra, amarrando cada una de sus manos a una anilla de oro y atándole un
yunque en cada pie. Luego hizo jurar a cada uno de los Olímpicos que nunca más
osarían levantarse en su contra.
El único que protestó fue Hefestos, que al ver a su madre castigada de ese modo
se quejó, pero Zeus no tenía paciencia para soportar recriminaciones de ningún
tipo y menos cuando se trataba de un complot en su contra, entonces le profirió un
puntapié tan fuerte que lo arrojó hasta la tierra desde el Olimpo y tras el golpes
Hefesto quedó rengo para toda la eternidad. Hera finalmente fue perdonada y
regresó al Olimpo, a cumplir su rol de protectora de la familia.
Irritada con el príncipe troyano Paris por haber preferido a Afrodita, diosa del amor,
antes que a ella, Hera ayudó a los griegos en la guerra de Troya y no se apaciguó
hasta que Troya quedó destruida. Se suele identificar a Hera con la diosa romana
Juno
Hefestos, en la mitología griega, dios del fuego y de la metalurgia, hijo del dios
Zeus y de la diosa Hera o, en algunos relatos, sólo hijo de Hera. A diferencia de
los demás dioses, Hefesto era cojo y desgarbado. Poco después de nacer lo
echaron del Olimpo: según algunas leyendas, lo echó la misma Hera, quien lo
rechazaba por su deformidad; según otras, fue Zeus, porque Hefesto se había
aliado con Hera contra él. En la mayoría de las leyendas, sin embargo, volvió a ser
honrado en el Olimpo y se casó con Afrodita, diosa del amor, o con Áglae, una de
las tres gracias. Era el artesano de los dioses y les fabricaba armaduras, armas y
joyas. Se creía que su taller estaba bajo el monte Etna, volcán siciliano. A menudo
se identifica a Hefesto con el dios romano del fuego, Vulcano. La Fragua de
Vulcano es el cuadro en el que Velázquez da su visión sobre los dioses
transformándolos en campesinos o artesanos humanos
Ártemis o Artemisa (mitología), en la mitología griega, una de las principales
diosas, equivalente de la diosa romana Diana. Era hija del dios Zeus y de Leto y
hermana gemela del dios Apolo. Era la rectora de los dioses y diosas de la caza y
de los animales salvajes, especialmente los osos, Ártemis era también la diosa del
parto, de la naturaleza y de las cosechas. Como diosa de la luna, se la identificaba
a veces con la diosa Selene y con Hécate.
Aunque tradicionalmente amiga y protectora de la juventud, especialmente de las
muchachas, Ártemis impidió que los griegos zarparan de Troya durante la guerra
de Troya mientras no le ofrecieran el sacrificio de una doncella. Según algunos
relatos, justo antes del sacrificio ella rescató a la víctima, Ifigenia. Como Apolo,
Ártemis iba armada con arco y flechas, armas con que a menudo castigaba a los
mortales que la ofendían. En otras leyendas, es alabada por proporcionar una
muerte dulce y plácida a las muchachas jóvenes que mueren durante el parto.
Apolo (mitología), en la mitología griega, hijo del dios Zeus y de Leto, hija de un
titán. Era también llamado Délico, de Delos, la isla de su nacimiento, y Pitio, por
haber matado a Pitón, la legendaria serpiente que guardaba un santuario en las
montañas del Parnaso. En la leyenda homérica, Apolo era sobre todo el dios de la
profecía. Su oráculo más importante estaba en Delfos, el sitio de su victoria sobre
Pitón. Solía otorgar el don de la profecía a aquellos mortales a los que amaba,
como a la princesa troyana Casandra.
Apolo era un músico dotado, que deleitaba a los dioses tocando la lira. Era
también un arquero diestro y un atleta veloz, acreditado por haber sido el primer
vencedor en los juegos olímpicos. Su hermana gemela, Ártemis, era la guardiana
de las muchachas, mientras que Apolo protegía de modo especial a los
muchachos. También era el dios de la agricultura y de la ganadería, de la luz y de
la verdad, y enseñó a los humanos el arte de la medicina.
Algunos relatos pintan a Apolo como despiadado y cruel. Según la Iliada de
Homero, Apolo respondió a las oraciones del sacerdote Crises para obtener la
liberación de su hija del general griego Agamenón arrojando flechas ardientes y
cargadas de pestilencia en el ejército griego. También raptó y violó a la joven
princesa ateniense Creusa, a quien abandonó junto con el hijo nacido de su unión.
Tal vez a causa de su belleza física, Apolo era representado en la iconografía
artística antigua con mayor frecuencia que cualquier otra deidad.
Atenea, una de las diosas más importantes en la mitología griega. Diosa de la
Sabiduría, Atenea es la inventora de la flauta, la trompeta, el arado, el yugo para
los bueyes, el carro, el barco y la olla de barro para cocinar. Además fue la que
enseñó a los mortales los números y a las mujeres las instruyó en la cocina el
tejido y el hilado.
Atenea es la diosa que nació ya adulta, fruto de la unión de Zeus con Metis, la
diosa de la Prudencia. Durante el embarazo de Metis, Urano y Gea advirtieron a
Zeus que si Metis daba a luz a un varón, éste destronaría a su padre del reino que
tanto trabajo le había costado conseguir. Sin deseos de correr riesgos, Zeus se
tragó a Metis. Pero cuando llegó el día del parto, un tremendo dolor de cabeza
hizo llegar a Zeus hasta los limites de tolerancia, entonces llamó a Hefesto Y a los
gritos le pidió que le abriera la cabeza de un hachazo. Así surgió Atenea, lista para
salir a la batalla.
Fue la hija favorita de Zeus. Él le confió su escudo, adornado con la horrorosa
cabeza de la gorgona Medusa, su 'égida' y el rayo, su arma principal. Diosa virgen,
recibía el nombre de Parthenos ('la virgen'). En agradecimiento a que Atenea les
había regalado el olivo, el pueblo ateniense levantó templos a la diosa, el más
importante era el Partenón, situado en la Acrópolis de Atenas.
A Atenea se la conoce como la diosa guerreras armada con una lanza y la égida
—coraza de piel de cabra—, sin embargo no le agradan las batallas como a su
hermano Ares, porque siempre valoró muchísimo más la inteligencia y la
prudencia que la violencia. Por lo tanto es promotora de la conciliación de los
pleitos a través de medios pacíficos.
Afrodita, en la mitología griega, diosa del amor y la belleza. La diosa del amor
griega, a quien se conoce en la Mitología latina con el nombre de Venus. Casi
todas las culturas antiguas encontraron una personificación para el Amor y la
Belleza. En la Ilíada de Homero aparece como la hija de Zeus y Dione y otras
leyendas posteriores la identifican como hija de Urano, nacida luego de que Crono
cercenara sus órganos sexuales y los arrojara al mar.
La diosa que se dio a conocer emergiendo a través dé las olas del mar, era tan
hermosa que todos los habitantes del mar se reunieron para admirarla. Cuando, la
diosa vio la luz del sol por primera vez, montada en un carro hecho con una
concha de mar, todos los seres comenzaron a disfrutar de la belleza, la alegría y el
amor con verdadera plenitud. Afrodita fue conducida desde el mar por los Céfiros
primero hasta la costa de Citera, y luego a la isla de Chipre. Allí bajó del carro
completamente desnuda, se escurrió su larga cabellera y el agua al caer sobre la
arena se transformó en bellísimos caracoles. En Cnosos se levantó un santuario
en su honor y el piso estaba completamente recubierto de corales, piedras
preciosas y conchas marinas.
Afrodita es la mujer de Hefesto, el feo y cojo dios del fuego. Entre sus amantes
figura Ares, dios de la guerra, que en la mitología posterior aparece como su
marido. Ella era la rival de Perséfone, reina del mundo subterráneo, por el amor
del hermoso joven griego Adonis.
La noticia del nacimiento de la criatura más hermosa que pisó alguna vez la tierra
y fue acariciada por las olas del mar, se divulgó rápidamente en el Olimpo. Las
cualidades de la diosa se comentaron entre todos los Olímpicos y, como
consecuencia todas las divinidades masculinas ardiendo de deseo y las
femeninas, incrédulas y curiosas a la vez, quisieron conocer a esta belleza sin par.
Antes de ser presentada ante los inmortales, las Horas, colocaron en la cabeza de
Afrodita una guirnalda de flores eternas y acompañaron por los aires a la diosa,
que se presentó en el Olimpo. Naturalmente Afrodita superó las expectativas
masculinas y levantó una corriente de celos entre las demás diosas.
Tal vez la leyenda más famosa sobre Afrodita está relacionada con la guerra de
Troya. Eris, la diosa de la discordia, la única diosa no invitada a la boda del rey
Peleo y de la nereida Tetis, arrojó resentida a la sala del banquete una manzana
de oro destinada "a la más hermosa". Cuando Zeus se negó a elegir entre Hera,
Atenea y Afrodita, las tres diosas que aspiraban a la manzana, ellas le pidieron a
Paris, príncipe de Troya, que diese su fallo. Todas intentaron sobornarlo: Hera le
ofreció ser un poderoso gobernante; Atenea, que alcanzaría una gran fama militar,
y Afrodita, que obtendría a la mujer más hermosa del mundo. Paris seleccionó a
Afrodita como la más bella, y como recompensa eligió a Helena de Troya, la mujer
del rey griego Menelao. El rapto de Helena por Paris condujo a la guerra de Troya.
Corresponde a Venus la diosa romana en la mitología latina.
Hades, en la mitología griega, dios de los muertos. Era hijo del titán Cronos y de la
titánide Rea y hermano de Zeus y Poseidón. Cuando los tres hermanos se
repartieron el universo después de haber derrocado a su padre, Cronos, a Hades
le fue concedido el mundo subterráneo. Allí, con su reina, Perséfone, a quien
había raptado en el mundo superior, rigió el reino de los muertos. Aunque era un
dios feroz y despiadado, al que no aplacaba ni plegaria ni sacrificio, no era
maligno. En la mitología romana, se le conocía también como Plutón, señor de los
ricos, porque se creía que tanto las cosechas como los metales preciosos
provenían de su reino bajo la tierra.
El mundo subterráneo suele ser llamado Hades. Estaba dividido en dos regiones:
Erebo, donde los muertos entran en cuanto mueren, y Tártaro, la región más
profunda, donde se había encerrado a los titanes. Era un lugar oscuro y funesto,
habitado por formas y sombras incorpóreas y custodiado por Cerbero, el perro de
tres cabezas y cola de dragón. Siniestros ríos separaban el mundo subterráneo
del mundo superior, y el anciano barquero Caronte conducía a las almas de los
muertos a través de estas aguas. En alguna parte, en medio de la oscuridad del
mundo inferior, estaba situado el palacio de Hades. Se representaba como un sitio
de muchas puertas, oscuro y tenebroso, repleto de espectros, situado en medio de
campos sombríos y de un paisaje aterrador. En posteriores leyendas se describe
el mundo subterráneo como el lugar donde los buenos son recompensados y los
malos castigados
Poseidón, en la mitología griega, dios del mar, hijo del titán Cronos y la titánide
Rea, y hermano de Zeus y Hades. Corno Poseidón necesitaba una esposa para
compartir el reino de los mares, se fijó primero en la Nereida Tetis y la cortejó con
gran caballerosidad, colmándola de regalos preciosos. Pero Temis advirtió al dios
que debía tener cuidado, porque la descendencia que tuviera con Tetis llegaría a
ser más importante que el mismo Poseidón. Esto hizo desistir inmediatamente al
dios de su idea de matrimonio con Tetis y comenzó a poner su atención en otra
nereida llamada Anfitrite (cuyo nombre significa “la que fluye alrededor”).
Sin embargo, ocurrió esta vez que la nereida rechazó abruptamente los
requerimientos del dios y cuando comprobó que Poseidón no dejaría de cortejarla
tan fácilmente, Anfitrite se escapó hacia el monte Atlas. Pero al fin y al cabo
Poseidón era un dios y luego del reparto de los reinos con sus hermanos, había
aprendido que debía pelear por aquello que deseaba, entonces envió unos
mensajeros para que trajeran a la nereida de regreso, donde se destacó la Delfina,
al lograr el matrimonio con Poseidón. Como agradecimiento la Delfina se
transformó en la constelación Delfín.
Poseidón, sin embargo, tuvo otros numerosos amores, especialmente con ninfas
de los manantiales y las fuentes, y fue padre de varios hijos famosos por su
salvajismo y crueldad, entre ellos el gigante Orión y el cíclope Polifemo. Poseidón
y la gorgona Medusa fueron los padres de Pegaso, el famoso caballo alado.
Poseidón desempeña un papel importante en numerosos mitos y leyendas
griegos. Disputó sin éxito con Atenea, diosa de la sabiduría, por el control de
Atenas. Cuando Apolo, dios del sol, y él decidieron ayudar a Laomedonte, rey de
Troya, a construir la muralla de la ciudad, éste se negó a pagarles el salario
convenido. La venganza de Poseidón contra Troya no tuvo límites. Envió un
terrible monstruo marino a que devastara la tierra y, durante la guerra de Troya, se
puso de lado de los griegos.
A Poseidón se lo representaba de pie sobre las olas o en un carro de ruedas de
oro formado por un caracol gigante y conducido por caballos marinos; siempre era
seguido por peces, delfines, nereidas y genios marinos. El emblema que eligió el
dios fue el caballo, ya que siempre dijo que este animal había sido creado por él.
Su única arma era el tridente, con el que agitaba las aguas y podía hacer
naufragar los barcos.
Su figura es muy parecida a la de su hermano Zeus, con larga barba y
majestuosa, de cuerpo robusto y hermoso y siempre acompañado del tridente,
símbolo de poder. Aparece acompañado por un delfín, o bien montado en un carro
tirado por briosos seres marinos. Los romanos identificaban a Poseidón con su
dios del mar, Neptuno.
Ares, en la mitología griega, dios de la guerra e hijo de Zeus, rey de los dioses,
y de su esposa Hera. Ares es representado con coraza, casco, escudo y tina
espada manchada de sangre. Tiene un cuerpo enorme y suele ir acompañado de
sus hijos Deimos (Temor) y Fobo (Terror). Agresivo y sanguinario, Ares
personificaba la brutal naturaleza de la guerra, y era impopular tanto para los
dioses como para los seres humanos.
A pesar de su pasión por la guerra, es derrotado en numerosas oportunidades.
Seguramente la tradición se esfuerza en demostrar que la fuerza bruta, sin ningún
ideal de por medio, es fácilmente susceptible de ser vencida. Ares no era
invencible, ni siquiera frente a los mortales. Es así como se lo ve derrotado en la
Titanomaquia (Guerra de Titanes) ; burlado por Heracles, humillado por Atenea y
herido, por un mortal (Diomedes), durante la guerra de Troya.
La colina de Atenas que lleva el nombre de Areópago, en donde se reunía el
tribunal que juzgaba los crímenes de origen religioso. Va unido a Ares por el
siguiente mito; los dioses habían culpado a Ares por la muerte del hijo de
Poseidón, llamado Halirrotio. Pero Ares se liberó de esta acusación alegando que
lo había matado porque intentó violar a su hija, Acipea. Era la palabra del dios
Ares contra el dios Poseidón, ya que Halirrotio estaba muerto. Nadie confiaba en
el testimonio de Ares, pero finalmente los dioses, tuvieron que absolver al dios de
la guerra, porque Acipea testificó a favor de su padre.
El culto de Ares, que se creía originario de Tracia, no estaba muy difundido en la
antigua Grecia y, donde existía, carecía de significación social o moral. Los
romanos lo identificaban con Marte, también un dios de la guerra.
Hermes, en la mitología griega, mensajero de los dioses, hijo del dios Zeus y de
Maya, la hija del titán Atlas. Como especial servidor y correo de Zeus, Hermes
tenía un sombrero y sandalias aladas y llevaba un caduceo de oro, o varita
mágica, con serpientes enrolladas y alas en la parte superior. Guiaba a las almas
de los muertos hacia el submundo y se creía que poseía poderes mágicos sobre el
sueño. Hermes era también el dios del comercio, protector de comerciantes y
pastores. Como divinidad de los atletas, protegía los gimnasios y los estadios, y se
lo consideraba responsable tanto de la buena suerte como de la abundancia. A
pesar de sus virtuosas características, también era un peligroso enemigo,
embaucador y ladrón.
El día de su nacimiento robó el rebaño de su hermano, el dios del sol Apolo,
oscureciendo su camino al hacer que la manada anduviera hacia atrás. Al
enfrentarse con Apolo, Hermes negó haber robado. Los hermanos acabaron
reconciliándose cuando Hermes le dio a Apolo su lira, recién inventada. En el
primitivo arte griego, se representaba a Hermes como un hombre maduro y
barbado; en el arte clásico, como un joven atlético, desnudo e imberbe como
puede comprobarse en el Hermes de Praxíteles, en Olimpia
Dioniso, dios del vino y del placer, estaba entre los dioses más populares. Los
griegos dedicaban muchos festivales a este dios telúrico, y en algunas regiones
llegó a ser tan importante como Zeus. A menudo lo acompañaba una hueste de
dioses fantásticos que incluía a sátiros, centauros y ninfas. Los sátiros eran
criaturas con piernas de cabra y la parte superior del cuerpo era simiesca o
humana. Los centauros tenían la cabeza y el torso de hombre y el resto del cuerpo
de caballo. Las hermosas y encantadoras ninfas frecuentaban bosques y selvas.