0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas1 página

El cabrito y el lobo: una fábula de Esopo

El cabrito se escapa del rebaño buscando aventura, pero se encuentra con un lobo que quiere comérselo. El cabrito le pide tocar la flauta como último deseo, y la música alerta a los perros pastores que rescatan al cabrito, forzando al lobo a huir. La moraleja es que la astucia debe ir acompañada de prudencia.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas1 página

El cabrito y el lobo: una fábula de Esopo

El cabrito se escapa del rebaño buscando aventura, pero se encuentra con un lobo que quiere comérselo. El cabrito le pide tocar la flauta como último deseo, y la música alerta a los perros pastores que rescatan al cabrito, forzando al lobo a huir. La moraleja es que la astucia debe ir acompañada de prudencia.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

“El lobo y el cabrito”

Esopo

Había una vez un alocado cabrito, que siempre estaba buscando la forma de escaparse del rebaño,
pues ese modo de vida le resultaba aburrido.

Estaba deseando conocer otros lugares y tener grandes aventuras que poder contar dentro de
muchos años cuando algún día decidiese volver con sus compañeros.

Un día, aprovechando un despiste de los perros, consiguió escaparse. Aprovechó un hueco entre
dos grandes piedras para escabullirse y, una vez fuera de la vista del rebaño, comenzó a correr
rápidamente para alejarse lo máximo posible.

El cabrito estaba loco de contento pues podría vivir todas esas grandes aventuras con las que tanto
soñaba. Ya no tendría que hacer caso a las exigencias del rebaño ni tendría que ir nunca más a donde
le mandasen los perros pastores con sus broncos ladridos.

Al poco rato de ir caminando en soledad, un enorme lobo le salió al paso. El lobo se relamía
pensando en el festín que se iba a dar con el cabrito, quien temblaba asustado pensando en que no
tenía quien le protegiera.

Justo cuando el lobo se disponía a saltar sobre él para devorarlo, al cabrito se le ocurrió una brillante
idea. Le pidió al lobo un último deseo que consistía en poder tocar la flauta. El lobo, que aunque
tenía mucha hambre no era malvado, accedió.

El cabrito comenzó a tocar una melodía que se esparció por todos los alrededores, llegando hasta
los agudos oídos de los perros que custodiaban el rebaño y que se habían percatado de la
desaparición del cabrito.

Rápidamente, echaron a correr hacia el sitio de donde provenía la música y el lobo tuvo que poner
pies en polvorosa, salvándose el cabrito de un final desastroso.

Moraleja: La astucia es buena compañera, pero acompañada de la prudencia.

También podría gustarte