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Actividades Económicas Agrícolas en Argentina

La producción agrícola en Argentina incluye oleaginosas, cereales, forrajes y otros cultivos. Los principales cultivos son la soja, el trigo y el maíz. Argentina tiene alrededor de 37,5 millones de hectáreas de cultivo agrícola y es líder mundial en la exportación de algunos productos agrícolas como la harina y el aceite de soja. La producción varía según la región debido a las diferencias climáticas.
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Actividades Económicas Agrícolas en Argentina

La producción agrícola en Argentina incluye oleaginosas, cereales, forrajes y otros cultivos. Los principales cultivos son la soja, el trigo y el maíz. Argentina tiene alrededor de 37,5 millones de hectáreas de cultivo agrícola y es líder mundial en la exportación de algunos productos agrícolas como la harina y el aceite de soja. La producción varía según la región debido a las diferencias climáticas.
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Actividades Económicas

Definición
Una actividad económica es cualquier actividad relacionada con la producción, el
intercambio y el consumo de bienes o servicios e incluso información. Son parte
importante de la identidad de una población y contribuyen fuertemente a la economía de
ella.

Los conceptos básicos que delimitan una actividad económica son:

– Producción. Es la creación, elaboración o fabricación de objetos, bienes o servicios


que gozan de un valor económico.

– Intercambio. Se trata del cambio recíproco, entre dos o más agentes, de los bienes o
servicios, de manera que todas las partes obtengan un beneficio.

– Consumo. Uso de un bien o servicio para satisfacer un deseo.

– Riqueza. Toda actividad económica genera riqueza.


– Producción:

Tipos de producción agrícola en Argentina

La producción agrícola en Argentina es una de las principales actividades. Los productos


generados no solo abastecen a toda la población, sino que además, el excedente es destinado
a la exportación. Las oleaginosas y los cereales son los tipos de producción agrícola que más
superficie ocupan. Entre ambos suman un 68,9% de la superficie total de producción del país.
Según las estimaciones del Censo Nacional Agropecuario entre julio 2017 y junio de 2018
(fuente: BCR, Censo Nacional Agropecuario 2018)

Según el último censo, el área destinada a uso agrícola a nivel nacional asciende a 33,2
Mha. De ellas, en 4,2 M ha se practicó el doble cultivo. Las oleaginosas ocuparon el
38,5% del área, con los cereales alcanzando el 30,4% del total.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó los resultados


preliminares del Censo Nacional Agropecuario 2018 (CNA 2018), que consistió en un
relevamiento sobre todas las explotaciones agropecuarias del país, con el objetivo de
obtener información de distinto tipo sobre la actividad.

En este informe se relevaron 594.064 terrenos con una superficie total 206.690.905,9 ha
hectáreas, de los cuales 508.676 terrenos (168.837.695,4 hectáreas) son de uso
agropecuario y forestal. La provincia con mayor superficie destinada a estos usos es
Buenos Aires (superficie de 25,47 Mha; con una participación del 15% del total),
seguido por Chubut (18,3 Mha; 10,8%) y Rio Negro (13,2 Mha, 7,8%). La provincia de
Santa Fe, según el relevamiento utiliza 10.049.347 Mha en la actividad, participando del
6% del área nacional. 

Dentro de este universo de explotaciones agropecuarias, y adentrándonos en la actividad


agrícola, se estimó que entre julio de 2017 y junio de 2018 el total de superficie
destinada a uso agrícola fue de 33.182.639 ha, dejando 124.241.292 ha para otros
usos. A su vez, a estas más de 33 Mha, pueden sumársele 4.229.353 correspondientes a
cultivos de segunda ocupación, lo que nos da una superficie total a lo largo del año de
37.411.993 ha para la campaña de referencia. El 69% de esta superficie implantada
estuvo dedicada a cultivos anuales, con un 11% destinada a forrajes anuales, un 11% a
forrajes perennes, con el resto del área ocupándose para los demás cultivos.
Los principales cultivos en área fueron las oleaginosas con 14.391.625 Mha (el 38,5%
de la superficie total), con la superficie destinada a los cereales (para grano) en
11.387.352 Mha (30,4% del total), ambos al considerar la suma de la superficie con
cultivos de primera y segunda ocupación, por lo que el mismo campo puede haberse
utilizado para producir ambos u otros cultivos.

Entre las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe explicaron el 75,84% de la


superficie destinada a la producción de oleaginosas, y cerca de un 72,7% del área
implantada con cereales para la producción de grano. En estas tres provincias la
superficie sembrada con oleaginosas fue superior a la sembrada con cereales,
presentándose esta tendencia más fuerte en la provincia de Santa Fe, con un 60% más de
área destinada a las primeras por sobre las segundas. 
Sin embargo, al realizar la comparación contra los datos que arroja el CNA 2008, se
puede destacar que las tres principales provincias han presentado una intensificación
relativa en la siembra de cereales, mejorando el ratio cereales/oleaginosas de manera
notable. En la provincia de Buenos Aires, en el 2008 este ratio marcaba 0,83 (esto
significa que por cada hectárea sembrada con oleaginosas se sembraban 0,83 ha con
cereales), contra el 0,87 de la nueva estimación, una mejora del 4,8% en este indicador.
En el caso de la provincia de Córdoba, la mejora fue del 8,9% para situarse el ratio en
0,72. Por último, para la provincia de Santa Fe la variación fue aún más intensa,
creciendo este indicador un 17,8% en la década, para situarse ahora en 0,62.

Analizando las diez provincias con mayor producción de cereales y oleaginosas, vemos
que todas han tendido a un proceso de intensificación en el cultivo de cereales entre
ambos censos. En el siguiente cuadro se expone la variación en el ratio (que mide
intensificación relativa) en los últimos diez años en el eje de las ordenadas, con el
tamaño de los círculos reflejando la superficie implantada de ambos cultivos en la
provincia. Vemos la mayor intensificación en las provincias de La Pampa, Salta y
Santiago del Estero. 
En cuanto a los demás cultivos, los cultivos de forrajeras ocupan el tercer lugar en
superficie total a nivel nacional, con 7.938.960 ha (21,2% del total) sembradas, seguidos
por los bosques y montes implantados con 1.230.245 ha (3,3%) y los cultivos
industriales en 893.696 ha (2,4%)

La siembra de frutales abarcaron el 1,4% de la superficie implantada total, con 514.700


Ha, mostrando la mayor concentración geográfica en la provincia de Mendoza, donde se
implantaron 193.349 Ha (37,6% del total), seguido por la provincia Tucumán con
52.962 (10,3%) y San Juan con 51.899 Ha (10,1%).
El cultivo de legumbres, por otro lado, abarcó en la campaña 2017/18 363.441
hectáreas, con una fuerte concentración en la provincia de Salta, dado que aquí estuvo el
54% del área nacional destinada al cultivo (197.007 ha). Destaca también la provincia
de Córdoba con un 13% del área total (48.961 ha).

El restante de las más de 37 Mha que se implantaron en el país en dicha campaña, se


repartieron entre hortalizas con 134.993 ha; aromáticas, medicinales y condimentarías
con 7.067 ha, viveros con 2.372 Ha, y flores de corte con 814 Ha. Además, 546.723 Ha
se declararon sin discriminar tipo de cultivo.

Por último, analizando la intensidad en el uso de la tierra, sobre el 13% de la superficie


se realizaron cultivos de segunda ocupación, siendo las oleaginosas los principales
cultivos sembrados de esta forma, con 2.747.268 ha en total, el 65% del total. En
segundo lugar encontramos los cereales, con 814.835 hectáreas sembradas con cereales
de segunda (19,3% del total), seguido por las forrajeras anuales con 381.217 (9%). La
provincia que utiliza cultivos de segundo término en mayor proporción es Catamarca,
donde los cultivos de segunda se realizan sobre el 33% del área sembrada, seguido por
la provincia de Santa Fe con el 23% y Entre Ríos con el 28%. Las demás provincias por
encima del promedio nacional son Chaco (15%) y Córdoba (13%). 

La producción Agrícola en Argentina


La producción agrícola en el país es muy variada y de alta calidad. Los tipos de
producción agrícola en Argentina se pueden dividir en:

 Oleaginosas.
 Cereales.
 Forrajeras.
 Bosques y montes implantados.
 Cultivos industriales.
 Frutales.
 Legumbres.
 Hortalizas
 Aromáticas, medicinales y condimentos.
 Viveros.
 Flores de corte.

Argentina cuenta con una superficie de alrededor de 2,8 millones de kilómetros


cuadrados y cuenta con 37,5 millones de hectáreas de cultivo agrícola. Los cultivos que
se destacan son: soja, trigo, maíz, girasol, sorgo y cebada.

En cuanto al ranking mundial, Argentina es:

 1° exportador mundial de harina y aceite de soja, aceite y manufactura de mani


 1° exportador de jugo y esencia de limón, fruta fresca a la UE
 1° exportador de yerba mate
 2° exportador de limones frescos y mosto
 3° exportador mundial de maíz, ajo, aceites y grasas, harinas y aceite de girasol

Si tomamos en cuenta la posición mundial en cuanto producción total:

 2° productor mundial de yerba mate


 3° productor mundial de soja y harina de soja
 4° productor mundial de maíz, limón, aceite de soja y biodiesel en base de aceite de
soja, semilla y aceite de girasol.

Tipos de producción agrícola por región

Se podría dividir al país en 4 regiones, dentro de las cuales, solo a 3 se las tiene en
cuenta como de producción agrícola. Estas regiones se dividen de acuerdo a diferencias
climáticas y su aptitud para la agricultura.
Región de clima templado: su relieve de llanura, la fertilidad del suelo, su superficie y
su clima benigno, la convierten en una de las mejores regiones del mundo para la
actividad agrícola.

Se cultivan cereales como trigo desde el sudoeste de la provincia de Buenos Aires hasta
la ciudad de Balcarce. En Entre Ríos se destacan mandarinas, naranjas y limones. Más
hacia el centro del país, la producción de maíz y soja es la principal.

Región de clima cálido: esta región se subdivide en oriental, central y occidental.

 Subtropical oriental: se encuentra la meseta misionera y la provincia de Corrientes,


donde se cosecha yerba mate, tung y té. El tung es un oleaginoso de Asia que se
adaptó muy bien a esta región (su aceite se utiliza para el lustrado de maderas)
 Subtropical central: se ubica en el centro y norte de Argentina, la integra la llanura
chaqueña. Allí se cosecha más del 80% de la producción nacional de algodón. También
la compone Santiago del Estero, donde además se cultivan frutas y hortalizas.
 Subtropical occidental: en la región, zona del valle de Lerma, se cosechan cereales,
tabaco, caña de azúcar, soja y algodón. En los Valles Calchaquíes se destacan las vides,
cítricos y frutas tropicales. Y finalmente la producción de limones en Tucumán.

Región de clima árido: ocupa el 75% del territorio argentino. La producción agrícola
en esta zona solo se desarrolla donde sea posible el aprovechamiento de aguas de ríos
para riego.
Este es el caso de la Cuenca del Desaguadero en Cuyo, donde la vid ocupa la mayor
parte de la superficie cultivada. Abarca Mendoza, San Juan y La Rioja.

En la patagonia se destaca el Alto Valle del Río Negro dedicado al cultivo de manzanas
y peras, y su aplicación agroindustrial.

Producción por época del año

La producción agrícola en Argentina se puede dividir en estival e invernal, siendo la


estival la de mayor importancia. Dentro de la misma se encuentran cultivos como
maíz, soja, sorgo, arroz, entre otros.

Dentro de producciones invernales se destacan el trigo, avena, cebada, centeno


nombrando los más importantes.

En el país, la mayor producción se concentra en verano, dejando los lotes vacíos durante
el invierno. En los últimos años comenzó un fuerte movimiento para cultivar más
especies invernales favoreciendo el control de malezas y absorción de agua.

La producción agrícola argentina está concentrada en cultivos estivales.

El agua en el suelo y el precio del cereal suelen ser las limitantes más importantes que el
productor se plantea a la hora de sembrar dicho cultivo.

Características de la producción agrícola en Argentina


Argentina cuenta con 37.411.993 ha. cultivables (Censo 2018), de las cuales
14.392.625 ha. corresponden a oleaginosas (38,5%), 11.387.352 ha. a cereales (30,4%)
y 7.938.960 ha. a forrajeras (21,2%).

Las principales provincias productoras son:

 Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, concentran el 75,84% de la superficie


destinada a la producción de oleaginosas y un 72,7% de área destinada a la
producción de cereales.
 Mendoza, Tucumán y San Juan, en orden decreciente, suman el 58% de la
superficie implantada con frutales.
 Salta, Córdoba y Santiago del Estero, se destacan en el cultivo de legumbres, en
orden decreciente

Según datos de la BCR, el área sembrada de trigo aumentaría esta campaña con respecto
a la anterior. La producción de maíz fue levemente menor, con mayor superficie
sembrada pero menores rindes.

Por último, la producción de soja bajó debido al decaimiento en los rindes y no tanto
por la baja de ha. sembradas.

Cómo potenciar la producción 


Algunos factores que determinan la producción no se pueden cambiar, como por
ejemplo lluvias, inundaciones, granizos, etc. Pero sí existen otros que podemos
interferir y mejorar. Algunos casos son:

 La fertilidad química, física y biológica del suelo en el cual se va a sembrar. No


es algo que se pueda cambiar de un dia para otro, pero con buenos manejos de
fertilización y rotaciones, es posible.
 Control de insectos, malezas y enfermedades. No se puede eliminarlas, pero sí
controlarlas y AgroSpray puede ayudarte a realizarlo.
 Control de siembra y cosecha. Se puede mejorar ambas tareas para que se
realicen adecuadamente y sin pérdidas.

Conclusiones
La producción agrícola en Argentina es muy variada debido a su extenso territorio.
Gracias a esto se destaca como un importante país exportador de diversos productos.

La mayor producción está dada por cereales y oleaginosas, estacionada en verano.


Siendo los de mayor producción, soja y maí[Link] producción siempre se puede
potenciar con el uso de nuevas tecnologías y mejorando manejos dentro de cada lote.
En caso de aplicaciones con pulverizadoras, AgroSpray cuenta con profesionales
capacitados para ayudar.

La agricultura en Argentina es una de las principales actividades económicas ya que


no solo abastece al país, sino que, el excedente se destina a la exportación. Argentina
tiene una superficie continental de alrededor de 2,8 millones de kilómetros cuadrados, y
cuenta con 37,5 millones de hectáreas de cultivos agrícolas. Los principales cultivos que
ocupan esa superficie son: soja, trigo, maíz, girasol, sorgo y cebada.

¿Cuál es la producción de los principales cultivos en Argentina?

Los 6 cultivos principales y su producción en millones de toneladas en 2021/22:


Soja: 40,5 MTn, Maíz: 48,5 MTn, Trigo: 22,1 MTn, Girasol: 3,5 MTn, Cebada: 4,6
MTn, Sorgo: 3,7 MTn

¿Cuántas hectáreas productivas tiene Argentina?

Argentina cuenta con 37.411.993 ha productivas (último Censo 2018), de las cuales
14.391.625 ha corresponden a cultivo de oleaginosas (38,5%), 11.387.352 ha se
destinan a producción de cereales (30,4%), y 7.938.960 ha a forrajeras (21,2%) .

¿Cuáles son los productos agrícolas que más exportan en Argentina?

1.° exportador mundial de harina y aceite de soja, aceite y manufactura de maní, jugo y
aceite esencial de limón, fruta fresca orgánica a la UE, yerba mate.
2.° exportador mundial de limones frescos, y mosto
3.° exportador mundial de maíz, ajo, aceites y grasas, harina y aceite de girasol.
¿Cuál es la posición de la producción agrícola de Argentina en el mundo?

2.° productor mundial de yerba mate


3.° productor mundial de poroto de soja y harina de soja
4.° productor mundial de maíz, limón, aceite de soja y biodiesel en base a aceite de soja,
semilla y aceite de girasol.

¿Cuáles son las principales provincias productoras agrícolas de Argentina?

Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe: concentran el 75,84% de la superficie destinada a


la producción de oleaginosas, y suman un 72,7% del área implantada que corresponde
a cereales.
Mendoza, Tucumán y San Juan: las tres provincias, en orden decreciente, suman
58% de la superficie implantada de fruta.

Salta, Córdoba y Santiago del Estero: se destacan en el cultivo de legumbres, en orden


decreciente.

¿Cómo se distribuyen los cultivos agrícolas en el territorio argentino?

La actividad agrícola se desarrolla en tres zonas: templada, subtropical y árida; que se


diferencian por sus condiciones climáticas y su aptitud para la agricultura. Los distintos
suelos y climas del país, ofrecen una diversidad de producciones agrícolas, adaptadas a
las posibilidades de cada región.

Agricultura en Argentina 2021/2022


PRINCIPALES CULTIVOS

SOJA MAÍZ TRIGO GIRASOL CEBADA SORGO

16,1 MHa 7,96 MHa 6,9 MHa 1,7 MHa 1,3 MHa 1,1 MHa

40,5 MTn 48,0 MTn 22,1 MTn 3,5 MTn 4,6 MTn 3,7 MTn

TOTAL DE SUPERFICIE Y PRODUCCIÓN DE LOS 6 CULTIVOS


PRINCIPALES

Superficie Producción

38.800.0003 144.500.000

Incluye también otros cultivos (alpiste, arroz, avena, centeno, mijo, trigo candeal,
cártamo, colza, maní, algodón y porotos)

Panorama agrícola en Argentina 2022, estadísticas y


evolución de los cultivos
Información detallada, características, zona de producción, estadísticas y evolución
histórica de la producción

 Hortalizas Yerba Mate


 CítricosLimón Algodón
 PomáceasManzana y pera Tabaco
 Vid Caña de Azúcar
 Flores Producción Forestal y Madera

Estimación de producción de trigo, maíz y soja para


2021/2022

De acuerdo a las estimaciones de producción de trigo, maíz y soja, para la campaña


2021/2022 (Fuente BCR), se estarían indicando valores inferiores a los de 2020/2021 para el
maíz y la soja, y algo superior en el caso del trigo, por mayores rindes.

Producción agrícola de Argentina en el mundo


Posición de Argentina en el mercado mundial de granos
Argentina produce el 5% del total de granos del mundo. Tiene, además, una
participación en el comercio mundial de granos y subproductos del 15%

¿Qué granos se exportan?


 1.° exportador mundial de harina de soja y aceite de soja
 1.° exportador mundial de aceite de maní y maní manufacturado
 3.° exportador mundial de poroto de soja
 3.° exportador mundial de aceites y grasas
 3.° exportador mundial de maíz
 3.° exportador mundial de harina de girasol y aceite de girasol
 4.° exportador mundial de aceite de oliva
 5.° exportador mundial de trigo
 5.° exportador de maní crudo
 8.° exportador mundial de semilla de girasol

¿Qué granos se producen?

 3.° productor mundial de poroto de soja y harina de soja


 4.° productor mundial de maíz
 4.° productor y procesador de aceite de soja y biodiesel en base a aceite de soja
 4.° productor mundial de semilla y aceite de girasol
 7.° productor mundial de aceites y grasas
 7.° productor mundial de maní en caja
 8.° exportador mundial de semilla de girasol
 9.° productor mundial de trigo

Posición de Argentina en el mercado mundial


de otros cultivos
¿Qué otros cultivos se exportan?
 1.° exportador mundial jugo de limón y aceite esencial de limón
 1.° exportador a la UE de fruta fresca orgánica, principalmente peras y
manzanas
 1.° exportador mundial de yerba mate
 2.° exportador mundial de mosto
 2.° exportador mundial de limones frescos
 10.° exportador mundial de vino.

¿Qué otros cultivos se producen?


 2.° productor mundial de yerba mate y 1.° país con mayor superficie cosechada
 4.° productor mundial de limón
 5.° productor mundial de vinos
 8.° productor mundial de cítricos

Qué superficie del territorio argentino ocupa cada


cultivo en el último Censo 2018
1- Área que ocupa cada cultivo. Censo Nacional Agropecuario 2018
La cifra del total implantado surge de computar los cultivos de 1° y 2° ocupación

Según los estimaciones del Censo Nacional Agropecuario entre julio de 2017 y junio
de 2018 (Fuente: BCR, ver Censo Nacional Agropecuario 2018), la superficie ocupada
por cada tipo de cultivo, tomando en cuenta los cultivos de 1° y 2° ocupación, serían:

Total superficie implantada:


37.411.993 ha

Analizando las cifras presentadas, el área destinada a uso agrícola a nivel nacional en
Argentina, asciende a 33.182.639 ha. Cabe destacar que de ellas, 4.229.353 ha se
destinaron al doble cultivo, lo que nos da una superficie total de 37.411.993 ha,
durante 2017/2018.

38,5% Oleaginosas
14.391.625 ha

Sin duda, los cultivos que se destacan con mayor superficie de ocupación del suelo, son
las oleaginosas que ocuparon el 38,5% (14.391.625 ha) del área. La principales
oleaginosas son soja y girasol.

30,4% Cereales
11.387.352 ha

Por su parte los cereales alcanzaron el 30,4% (11.387.352 ha) del total. Los
principales cereales cultivados son el trigo, maíz, sorgo, cebada, arroz, y centeno. La
zona por excelencia para el cultivo de cereales es la pampa húmeda, con una superficie
total de alrededor de 210.000 km² concentra el 80% de la producción de cereales.
21,2% Forrajeras
7.938.960 ha

En lo que se refiere a los cultivos de forrajeras, ocupan el tercer lugar en superficie


total a nivel nacional, con el 21,2% del total, es decir 7.938.960 ha sembradas. En la
zona templada, se concentra gran parte de la actividad ganadera, por lo que también
produce el mayor porcentaje de cultivos forrajeros entre los que se destacan la alfalfa,
avena, sorgo, cebada y centeno.

10% otros cultivos


+ de 3.000.000 ha

Luego le siguen en superficie, los bosques y montes implantados con 3, 3%


(1.230.245 ha) y los cultivos industriales con 2,4% (893.696 ha)

El restante de las más de 37 Mha que se implantaron en el país en dicha campaña, se


repartieron entre hortalizas con 134.993 ha; aromáticas, medicinales y
condimentarías con 7.067 ha, viveros con 2.372 ha, y flores de corte con 814 ha.
Además, 546.723 Ha se declararon sin discriminar tipo de cultivo.

Principales provincias productoras agrícolas en


Argentina
A continuación te contamos cuales son las principales provincias productoras de
cereales, oleaginosas, frutas y legumbres:

Provincias productoras de cereales y oleaginosas

Las 10 principales provincias productoras de cereales y oleaginosas son: Buenos Aires,


Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero, Entre Ríos, La Pampa, Chaco, Salta San
Luis y Tucumán. (Fuente: BCR)
2- Comparativo de superficie sembrada con cereales y oleaginosas, en las 10 principales
provincias productoras de Argentina.
(Censo 2018 FUENTE: BCR)

Sin embargo, de las 10 provincias analizadas en el gráfico, hay 3 provincias: Buenos


Aires, Córdoba y Santa Fe; que concentran el 75,84% de la superficie destinada a la
producción de oleaginosas, y cerca de un 72,7% del área implantada corresponde a
cereales. En estas tres provincias, la superficie destinada a oleaginosas supera a la
sembrada con cereales. (Fuente: BCR)

La tendencia de la siembra de oleaginosas por sobre los cereales, se hace más evidente,
en Santa Fe, que tiene un 60% más de superficie sembrada de oleaginosas, por
sobre la de cereales.

Las especies oleaginosas son plantas de cuyas semillas o frutos se extraen aceites para
dos tipos de fines principales: alimenticio e industrial. En este grupo de cultivos,
algunos de los más conocidos son: girasol, soja, maíz, y maní; en menor proporción
cártamo, colza y lino, entre otros.

El denominado “complejo oleaginoso” es hoy el principal bloque exportador y uno de


los pilares de la economía nacional. Las estrellas que hacen brillar la producción
argentina de oleaginosas, en el contexto mundial, son el girasol y la soja, que
continuamente mejoran su genética y protagonizan incrementos en la producción.
Provincias productoras de frutas y legumbres

3- Gráfico comparativo de las superficies implantadas con frutas y cereales en las distintas
provincias. (Censo 2018. FUENTE: BCR)

Con respecto a la fruta, las tres provincias que tienen la mayor superficie implantada
son en orden decreciente: Mendoza, Tucumán y San Juan. En cambio, en relación a
las legumbres, Salta, Córdoba y Santiago del Estero se destacan.

Analizando, de acuerdo al gráfico 1, corresponde al cultivo de frutas el 1,4% de la


superficie implantada total de Argentina. Es decir, que son 514.700 ha, de las cuales la
mayor proporción se encuentra en la provincia de Mendoza con 37,6% (193.349 ha). A
esta le sigue la provincia Tucumán con 10,3% (52.962 ha). La tercera en superficie
cultivada con frutas, es San Juan con 10,1% (51.899 ha).

En cuanto al cultivo de legumbres, representa el 1% del área total cultivada de


Argentina (Censo 2018). Este porcentaje equivale a 363.441 hectáreas del total
nacional. En el cultivo de legumbres se destaca claramente la provincia de Salta el 54%
(197.007 ha), seguida por Córdoba con 13% (48.961 ha).

Expansión agrícola en Argentina


Récord histórico en 2018/19

Expansión del área sembrada por cultivo en Argentina desde 1899 a 2020 (Fuente: BCR)
Otros*: Alpiste, arroz, avena, centeno, mijo, trigo candeal, cártamo, colza, maní, algodón y
porotos Nota: Para el cálculo de las hectáreas se consideran todos los cultivos extensivos en
Argentina.

Con 37,5 millones de hectáreas sembradas en 2018/19, Argentina expande su frontera


agrícola, llegando a su valor récord.

El total de la superficie sembrada, destinada a cultivos de granos gruesos, granos finos,


e industriales, se ha venido incrementando lo largo de los últimos 30 años.

Contabilizando todos los cultivos extensivos, la campaña 2018/19 alcanzó un récord


histórico de producción de 141,5 millones de t. El máximo productivo se dio tanto en
granos gruesos (115 Mt) como granos finos (25 Mt). La 2019/20 promete un volumen
similar.

FUENTE: BCR ver Campaña 18/19


Evolución de la producción por cultivo en Argentina desde 1899 a 2020 (Fuente: BCR)
Otros cultivos: Alpiste, arroz, avena, centeno, mijo, trigo candeal, cártamo, colza, maní,
algodón y porotos

La producción agrícola argentina se ha incrementado en gran medida durante los


últimos años, pasando la producción de los principales granos (soja, maíz, trigo y
girasol) de 34 a 143 millones de toneladas entre 1990 y 2019. En 2013, Argentina fue
el tercer exportador mundial de soja y maíz y el décimo tercero de trigo
(FAOSTAT, 2018), representando la agricultura una fuente de divisas y de ingresos
fiscales clave para el país.

Si se mantuviera la tendencia, según estimaciones de la BCR, en la campaña 2019/20,


se podría llegar a valores similares en superficie sembrada y producción.

Cultivos agrícolas por zonas climáticas


A continuación presentamos en el mapa la información de la distribución geográfica de
la producción agrícola según zona climática: zona templada, subtropical y árida.
También se indica en la infografía las distintas regiones geográficas del país, que
favorecen la producciones agrícolas de distintos cultivos.
Mapa de zonas climáticas y los correspondientes cultivos por región geográfica
1- Agricultura en zona templada

La zona templada está formada por la parte meridional de la llanura platense o


llanura pampeana. Su relieve de llanura, la fertilidad de su suelo, su superficie y su
clima benigno convierten a esta región en una de las mejores del mundo para la
actividad agrícola.

Se cultivan cereales como el trigo con extraordinarios rindes en el sudeste de la


provincia de Buenos Aires; y hortalizas entre las que se destaca la papa de Balcarce,
también en la provincia de Buenos Aires. Frutos como los cítricos, duraznos y
ciruelas, son las preferidos de las zonas de Rosario y San Pedro. En tanto en Entre
Ríos se destacan las mandarinas, naranjas y limones. El 50% del total de producción
florícola argentina se concentra en la provincia de Buenos Aires.
2- Agricultura en zona subtropical:

Campo cultivado en zona subtropical. Tucumán

La zona subtropical se divide en oriental, central y occidental.

1. Cultivos en la zona subtropical oriental:


Ubicada al noreste de Argentina, se encuentra la meseta misionera y la provincia de
Corrientes donde se cosecha yerba mate, tung y té. El tung, es un oleaginoso
originario de Asia que se adaptó muy bien a esta región y se utiliza para el lustrado de
maderas.
2. Cultivos en la zona subtropical central:
Está ubicada en el centro y norte de Argentina, la integra la llanura chaqueña. Allí, se
cosecha más del 80% de la producción nacional de algodón; así también como en
Santiago del Estero, donde además se cultivan frutas y hortalizas.
3. Cultivos en la zona subtropical occidental:
Ubicada al noroeste del territorio argentino. En esta región, en la zona del valle de
Lerma, se recogen cereales, tabaco, caña de azúcar, soja y algodón. Por otra parte en
los valles Calchaquíes, se destacan por sus vides que deparan exquisitos vinos, además
de cítricos y frutas tropicales. Finalmente, tenemos la producción de limones en
Tucumán, que es considerada como una de las más importantes del país.
3- Agricultura en zona de clima árido:

Campo cultivado en zona árida. Mendoza

La zona árida ocupa un 75% del territorio de Argentina. La actividad agrícola en


esta zona, dada la escasez de lluvias, se desarrolla en donde es posible el
aprovechamiento del agua de los ríos para riego.

Este es el caso de la Cuenca del Desaguadero en Cuyo, donde la vid ocupa la mayor
parte de la superficie cultivada en Mendoza, San Juan y La Rioja.

En la Patagonia extraandina se destaca el Alto Valle del río Negro dedicado a la


actividad agrícola con el cultivo de manzanas y pera y su aplicación agroindustrial.

Mapa de principales zonas agropecuarias en Argentina


Mapa Nacional de Cultivos campaña 2018/2019 por zonas PAS (Fuente: INTA)
Mapa de las principales zonas agropecuarias en Argentina.
Campaña 2018-2019
Se consideró una zonificación que incluye las principales áreas agropecuarias del país
basadas en las zonas del Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de
Buenos Aires (2019), conocidas como Zonas PAS.

El informe correspondiente de INTA se puede encontrar Mapa Nacional de Cultivos


campaña 2018/2019

Los principales cultivos que ocupan esa superficie son: soja, trigo, maíz, girasol, sorgo
y cebada.

Para hacer un seguimiento de los distintos cultivos, la Bolsa de Cereales de Buenos


Aires publica el Panorama Agrícola Semanal (PAS), reporte sobre el avance de los
cultivos.

Principales productos agrícolas en Argentina


Ya anticipamos cuales han sido los cultivos estrella por extensión de superficie
sembrada y producción en 2018/19. Acá vamos a analizar cada uno de los siguientes
cultivos y la evolución de su producción:

 SOJA
 MAÍZ
 TRIGO
 GIRASOL
 CEBADA

 SORGO
 MANÍ
 ARROZ
 LINO

Soja

Cultivo de soja
Argentina es el primer exportador mundial de harina de soja y aceite de soja.
Tercer exportador mundial de poroto de soja, y tercer productor mundial de
poroto de soja y harina de soja. Dentro del mercado mundial de oleaginosas la
producción argentina representa el 18% del total.

Las principales provincias que cultivan soja son Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

La campaña de soja 2018/2019, sierra con 56,5 millones de toneladas, sobre un área
sembrada de 17,3 millones de hectáreas, con un rinde de 33,8 quintales la hectárea. La
superficie sembrada en 2020 es de 17,7 Mha y se espera un resultado similar.

Evolución de la producción de soja

Producción de soja en Argentina


Evolución 1988-2018

A modo de ejemplo del crecimiento en una década, Argentina pasa de una producción
de 31,5 millones de toneladas en 2003/2004 y 14,5 millones de hectáreas sembradas; a
53 y 55 millones de toneladas en el 2013/2014 y más de 20 millones de hectáreas
sembradas.

Según datos de la Bolsa de Cereales en el 2014/2015 se sembraron 20,6 millones de


hectáreas con una producción de 56 millones de toneladas.  La temporada 2015/2016 es
ligeramente superior a los 55,3 millones de toneladas con  20,2 millones de hectáreas
sembradas.

En cambio, para 2017/2018 la sequía provoca una acentuada disminución de la


producción. Sobre 18 millones de hectáreas sembradas se obtuvieron 36 millones de
toneladas. Esto es un 37,4 % inferior a 2016/17 y 35,1 % inferior a las cosechas de los
últimos 5 años (Informe del cierre de campaña 2017/2018 de DEA de la Bolsa de
Cereales de Buenos Aires. PDF descarga)

Sin embargo, la esperada recuperación se produce en 2018/2019, con aumento de la


producción que cierra con 56,5 millones de toneladas, sobre un área sembrada de 17,3
millones de hectáreas.

La disminución en la superficie sembrada de soja, se debe a la quita de retenciones para


el trigo, maíz y otros cereales, por parte del gobierno en diciembre de 2015. La soja
tributa actualmente 30%. En tanto los otros cereales pagan un 12%. Esta política está
dirigida a estimular la rotación de cultivos, y a mejorar las condiciones del sector del
campo.

Maíz

Cultivo de maíz

Argentina es el cuarto productor mundial de maíz, y estaría en condiciones de ocupar


el segundo puesto como exportador mundial con una exportación proyectada récord
para 2019/2020 de 31,5 MTn. (Fuente: USDA ver Argentina Grain and Feed Annual
2019). El maíz se cultiva principalmente en el norte y sureste de la provincia de
Buenos Aires, sur de Santa Fe, sur de Córdoba y norte de La Pampa.
Evolución del cultivo de maíz

Producción de maíz en Argentina


Evolución 2000/2020

La producción de maíz pasó de 23,7 millones de toneladas producidas en la temporada


2010/2011, 25 millones para la temporada 2012/2013 y 29,8 millones de toneladas en
2013/2014.

Según el Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales la cosecha


de maíz de la campaña 2014/2015, fue de 30 millones de toneladas con 3,85 millones de
hectáreas sembradas. En 2015/2016 la producción fue de 30,1 millones de toneladas y
una superficie sembrada de 4,9 millones de hectáreas.

El análisis de GEA, de la Bolsa de Comercio de Rosario, para 2016/2017, calculó sobre


5,8 millones de hectáreas, una producción de de 35,5 millones de toneladas de maíz. El
período 2017/2018 con 6,43 millones de hectáreas plantadas tuvo una producción de
32,04 millones de toneladas. En cambio, se espera una cosecha récord, en base a un
mayor rendimiento para 2018/2019, con 44 millones de toneladas sobre una superficie
plantada de 6,66 millones de hectáreas.

Trigo
Actualmente, Argentina, es aún, uno de los 5 primeros exportadores mundiales de
trigo, el cual fue históricamente su cultivo insignia. El trigo es una planta anual de la
familia de las gramíneas, y es el tercer cereal más cultivado en el mundo, después del
maíz y el arroz. (Fuente FAO: ver Cereales y granos)

De acuerdo.a la campaña 2018/2019, la producción de trigo fue de 19 millones de


toneladas con una superficie sembrada de 6,46 millones de hectáreas. Estos valores,
duplican los resultados en los últimos 5 años y sostienen una tendencia ascendente en
sus rindes. (Fuente: BCR ver 2019/20 con potencial récord en producción y exportación
de trigo)

Como podemos ver en el gráfico, a continuación, las principales provincias de


Argentina productoras de trigo, en orden decreciente son Buenos Aires, Córdoba,
Santa Fe, entre Ríos y La Pampa. Se destacan los valores estimados para la campaña
de trigo 2019/2020, que continúa la tendencia ascendente con 6,8 Mha sembradas y 19,5
Mt de producción.
Estimado de producción de trigo por provincia en Argentina.
Campaña 2019/2020

Evolución de la producción de trigo

Producción de trigo en Argentina. Evolución 1988-2019

Efectivamente, a partir de diciembre de 2015, la política de disminución de las


retenciones, tendió a la recuperación del sector. En ese momento resultaron
beneficiados el trigo, maíz, girasol y otros cultivos, con retenciones del 11%, medida
dirigida a restablecer el equilibrio, entre el cultivo de los distintos cereales. Después que
asume el gobierno el presidente Alberto Fernández, y en función del déficit fiscal, se
fijaron retenciones del 12 % para el trigo.

Despega la campaña 2014/15 con 11,2 Mt, un 10,9% más que la campaña anterior.
(Bolsa de Cereales). Se obtienen valores ligeramente inferiores en la temporada
2015/2016, el área sembrada fue de 3,9 Mha con una producción de 10,9 Mt. (GEA de
la BCR). Se produce entonces un considerable aumento del 57% de la producción,
llegando a 17 Mt para 2017/2018, con un área sembrada de 5,4 Mha (Bolsa de Cereales
de Buenos Aires).

La campaña 2018/2019, según indica la BCR, tuvo una producción de trigo de 19 Mt


con una superficie sembrada de 6,46 Mh. En tanto el estimado para 2019/2020 es de 6,8
Mha y 19,5 Mt, es decir que se esperan valores superiores a la cosecha anterior.

Resumiendo, en los últimos cinco años, Argentina duplicó la producción de trigo y


triplicó sus exportaciones. Para la campaña 2019/20, se espera que la tendencia se
profundice, alcanzando el volumen de cosecha y despachos al exterior más altos de su
historia.
Girasol

La producción de aceite de girasol de Argentina, representa un 9% del total mundial,


detrás de Rusia, Ucrania y la Unión Europea.

Si bien el 50% de la producción de girasol se encuentra localizada en la Provincia de


Buenos Aires, las restantes áreas sembradas tienen lugar en zonas marginales del país:
provincia de Chaco, norte de Santa Fe, Santiago del Estero, este de La Pampa y
sudoeste de Buenos Aires. Zonas alejadas de las fábricas y puertos del Gran Rosario,
Bahía Blanca y Quequén. Según ASAGIR, la Asociación Argentina de Girasol, esta
situación disminuye su rinde y aumenta su costo.

Además, el girasol fue fuertemente afectado por las retenciones de 32% en su grano y
30% para sus subproductos.
Evolución del cultivo de girasol

Mientras su área sembrada promedio fue de 2.021.667 hectáreas en los ciclos 2003/2004
y 2005/2006, se redujo un 27% con 1,48 millones de hectáreas en el 2013. En tanto la
producción de girasol se redujo un 34%: de 3,53 millones a 2,32 millones de toneladas,
en igual período.

Debido a la baja de las retenciones a los cereales que se operó en diciembre de 2015, el
sector está experimentando un incremento en la producción de girasol.

Analizando el 2016/2017 se advierte un ligero aumento del área sembrada de girasol,


que fue de 1,7 millones de hectáreas (ASAGIR), con una producción de 3,3 millones de
toneladas. Esto significa un aumento en la superficie sembrada del 31%, y de un 20% en
la producción aproximadamente, en relación al 2015/2016. El pronóstico para
2018/2019, es de 2 millones de hectáreas sembradas, con una producción gradualmente
en aumento respecto de períodos anteriores, de 4,3 millones de toneladas.

Cebada
Cultivo de cebada

La cebada es una gramínea, utilizada a nivel global principalmente como forraje y en


segunda instancia para la industria alimenticia. En cambio en Argentina, el producto
está asociado básicamente a la industria cervecera.

Por otra parte, en Argentina, la cebada, ocupa el quinto lugar en importancia dentro de
la producción de cereales y granos, después de la soja, maíz, trigo y girasol.

Sin embargo, de acuerdo a la FAO, la cebada es el cuarto cultivo de cereales en


términos de producción, en el mundo, después del maíz, arroz y trigo (FUENTE FAO:
ver Informe poscosecha de cereales y granos).

Las zonas más importantes cultivadas con cebada se encuentran en el sudeste y


centro/norte de la provincia de Buenos Aires, que concentra aproximadamente un
90% de la producción, el resto se divide en sur de La Pampa, sur de Córdoba y la
provincia de Santa Fe.

Para la campaña 2019/2020 se habrían implantado 1,0 Mha de cebada con una
producción estimada en 4,0 Mtn por la BCBA.

Sorgo
Cultivo de sorgo

El sorgo es una gramínea utilizada para consumo humano y animal (en la producción de
forrajes), y para la elaboración de bebidas alcohólicas, escobas y bioetanol.

Se destaca a nivel mundial ocupando el quinto lugar, entre los cereales más
importantes, después del maíz, trigo, arroz y cebada. En cambio en Argentina, por su
desarrollo aún insipiente, se encuentra en sexto lugar, por área de cultivo y producción,
después de la soja, maíz, trigo, girasol, y cebada.

Es notable su resistencia a la sequía y al calor por lo que es un cultivo importante en


regiones semiáridas. En Argentina, la distribución de la superficie implantada se
encuentra en principio en la provincia de Buenos Aires. Le siguen en orden de
importancia, Santa Fe, Córdoba, La Pampa, Entre Ríos. También, se cultiva pero en
menor medida en Chaco, Corrientes, Catamarca, Formosa, San Luis, Santiago del
Estero y Tucumán. (FUENTE: MAGYP ver Perfil del sorgo)

En la campaña 2018/19 el área cultivada ascendió 730.000 Ha con una producción de


2,5 Mtn de sorgo. Se estima en cambio que son 750.000 las hectáreas proyectadas para
la campaña 2019/20. (Fuente; BCBA)

Maní
Argentina es el mayor exportador mundial de maní manufacturado, aceite de maní y
principal proveedor de la Unión Europea.

Las provincias productoras de maní son en orden decreciente: Córdoba 88,39%, San
Luis 6.67%, La Pampa 3.24%, Santa Fe 0.95 %, Salta 0.51%, Buenos Aires 0.17%,
Jujuy 0.05%

El maní es una especie leguminosa originaria de Sudamérica, actualmente difundida en


todo el mundo. A pesar de ser una legumbre, en la legislación alimentaria internacional
es considerada una nuez. Muchas veces también se considera al maní dentro de los
cultivos oleaginosos por su alto contenido de aceite

Tanto el cultivo como la industrialización del maní constituyen una economía regional.
Está localizada principalmente en el sector del centro y suroeste de la provincia de
Córdoba. Casi la totalidad de su producción se destina a los mercados internacionales.

El maní cultivado en Córdoba lleva la denominación de Maní de Córdoba- Certificación


de Origen. (BCCBA)

Evolución del cultivo de maní


Como se observa en el gráfico la tendencia es creciente, salvo algunas campañas
afectadas por el clima como en 2017/2018. Para el 2016/2017 se cosecharon 323.600
has, y la producción resultó en 1.288.300 toneladas en caja. En tanto en el 2017/2018, a
381.700 hectáreas cosechadas corresponden 866.900 toneladas debido a factores
climáticos.

Por último en la campaña 2018/2019, el volumen total de maní producido en la zona de


influencia fue de 1.419.100 tn en caja. Se cosecharon un total un total de 325.600 ha de
maní. (Bolsa de Cereales de Córdoba).

La superficie manisera, relevada por la Bolsa de Cereales de Córdoba, abarca las


provincias de Córdoba, San Luis, La Pampa y el Oeste de Buenos Aires. (Fuente:
BCCBA ver Informe N° 190 – diciembre 2019)

Arroz

Cultivo de arroz

El arroz es una especie perteneciente a la familia de las gramíneas, cuya semilla


debidamente procesada constituye la base alimentaria de más de un tercio de la
población mundial. Ocupa el segundo lugar en la producción a nivel global después del
maíz. (Fuente: MAGyP ver Mercado del arroz)

La producción de arroz en Argentina se concentra en las provincias de Entre Ríos


(32%), Corrientes (50%), Santa Fe (13%), Chaco, Formosa y Misiones. (MinAgri).
La producción promedio de los últimos años solía ser de 1,5 millones de toneladas.

Si bien el arroz forma una parte importante de la economía regional del litoral
argentino, la superficie sembrada de 59.950 hectáreas para el ciclo 2018/19, sería la
tercera más baja de los últimos 19 años y el cuarto año consecutivo con caída de
área.

A modo de ejemplo, la superficie implantada en la campaña 2018/2019 es la cuarta


parte de la superficie cosechada en 2015: que fueron 232.590 hectáreas, que produjeron
1.558.100 toneladas, valor que de por sí era 1,5% inferior al período anterior 2014.
(Bolsa de Cereales de Entre Ríos)

La caída en el área de cultivo, se debe a la disminución de los productores arroceros,


falta de financiamiento, factores climáticos y el incremento de la energía. Las
estimaciones a cosecha son a la baja. (Coninagro) Hasta la fecha de actualización del
artículo no se dispone de mayor información.

Lino
En las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires se destaca la producción de lino
utilizado en la industria textil y para la fabricación de aceite industrial.

Argentina fue el principal exportador del mundo de lino (linaza) pero el mercado
colapso en la década de 1930.

Cultivo de frutas
La producción de frutas coincide en gran parte con las zonas hortícolas.

En el caso de los cítricos se cultivan en NOA y NEA en esta última particularmente en


el margen del Río Paraná entre Rosario y San Pedro, favorecida por el largo período
libre de heladas y los altos coeficientes de humedad.

Por otra parte se cultiva con éxito la vid en las regiones del Noroeste, Centro Oeste o
Cuyo, y Sur, próximas a la Cordillera de los Andes, que proporciona el agua de
deshielo formando ríos que son utilizados para riego. (SeNaSa)

En cambio las frutas de pepita o pomáceas brillan en el Valle del río Negro o Alto
Valle del río Negro. Esta región está a orillas del río formado por la confluencia de los
ríos Limay y Neuquén. Ubicada al norte de la Patagonia extraandina en Argentina, esta
zona se caracteriza por su agricultura intensiva y bajo riego de frutales.

Cítricos
Argentina es el octavo productor mundial de cítricos, el primer exportador mundial de
jugo de limón y aceites esenciales, y el segundo exportador de limones frescos y el
cuarto productor mundial de limones frescos. (DCA del Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca, Argentina, ver Cadena del limón)

Las principales provincias argentinas productoras de citrus comercial, ordenadas por


importancia en la producción son: Tucumán, Entre Ríos, Salta, Corrientes, Jujuy y
Misiones. Tucumán, es la principal productora de limón, Entre Ríos de naranja y
mandarinas, y Salta de pomelos. (EEAOC)

Las provincias del NOA producen el 65,38% y las del NEA el 43.62% de la producción
nacional de cítricos. (INTA)

La producción principal corresponde al limón (47%), seguido por la naranja (29%), la


mandarina (16%) y el pomelo (8%).

Argentina exporta frutas frescas, jugos y aceites esenciales desde 1970.


Evolución de la producción de cítricos

El área cultivada con cítricos es de aproximadamente 147.000 hectáreas, cuya


producción total es de aproximadamente de 3 millones de toneladas anuales,
consolidando su liderazgo en el sector frutícola nacional. En la campaña 2017, se
produjeron más de 3,2 millones de toneladas de cítricos. (INTA)

Limón

Entre los cítricos, el cultivo insignia ha sido el limón. Argentina es el primer exportador
mundial de jugo de limón y aceites esenciales, y el segundo exportador de limones
frescos y el cuarto productor mundial de limones frescos. (DCA del Ministerio de
Agricultura, Ganadería y Pesca, Argentina, ver Informe del limón).
La citricultura argentina, ha sido mundialmente reconocida por su producción,
exportación e industrialización, del limón a lo largo de los años.

En cuanto a la localización de la producción, Tucumán, Salta, Corrientes y Jujuy,


aportan más del 98% del total nacional con un claro predominio de la primera de ellas,
mientras que las restantes cinco provincias aportan valores marginales.

Pomáceas: manzana y pera

Argentina lidera, las exportaciones de peras y manzanas orgánicas, a la Unión Europea


(UE). Se trata de envíos por más de 30 mil toneladas que representan el 20,7% de ese
mercado (DG AGRI, de la Comisión Europea).

El 85 % de la producción de manzana y el 75% de la de pera se concentran en el


Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Esta región se ubica a la vera del río Negro y de
los dos ríos que, al confluir, lo forman: los ríos Limay y Neuquén. Se considera al Alto
Valle, la zona productora de peras y manzanas por excelencia. El resto se genera
principalmente en el Valle de Uco (Mendoza). Con producción mucho menor está, 25
de Mayo (La Pampa) y el Valle del Tulum (San Juan), entre otros puntos.

El eslabonamiento productivo y comercial en pomáceas (manzana y pera), ubicado en


las provincias de Río Negro y Neuquén, representa el 87% de la superficie cultivada del
país (53.500 has), así como el 84.7% de la producción y el 95% de las exportaciones en
fresco e industriales. (Fuente: CAFI)
Argentina produjo aproximadamente algo más de 1,0 millon de toneladas de frutas
pomáceas en 2018 (Fuente: FUMBAPA), distribuido casi por partes iguales entre
manzana y pera.

Mientras que el mayor porcentaje de la producción de peras, 53% se destina a la


exportación, en manzanas solo se exporta un 17%.

Evolución del cultivo de pomaceas

En el 2010, la superficie cultivada con manzana superaba las 27.000 hectáreas, y


la destinada a pera alcanzaba 22.000 hectáreas. (Informe sectorial MinAgri). En cambio,
de acuerdo a los estudios del Senasa, hacia 2017, esa superficie era de 40.428 hectáreas
para el cultivo total de pomáceas. Un claro indicador, que el área sembrada se redujo en
8572 hectáreas, en aproximadamente 7 años. La producción argentina de pomaceas
viene disminuyendo su producción a partir del 2011.
La producción de manzanas viene disminuyendo a partir del 2011. Según se observa en
el gráfico la tendencia decreciente entre 711 mil toneladas (2014) y 563 mil toneladas
(2018) sería de más de un 20%.

En el gráfico observamos que la tendencia decreciente es de un 19% entre las 704 mil
toneladas (2014) a 570 mil toneladas (2018)

Tomando como referencia la última década, en el 2008, el sistema procesaba 1.577.000


toneladas de peras y manzanas. Diez años después, ese volumen llega sólo a algo más
de un millón de toneladas.
Actualmente, la industria consta de aproximadamente 2.200 productores, 270
empacadoras, 260 instalaciones de almacenamiento en frío y 60,000 empleados de
contratación directa, un notable reducción de los aproximadamente 9,000 productores
de fruta de hace quince años. (Fuente: GAIN de USDA ver Fruta fresca de hoja caduca
anual)

Vid

La vid o parra, cuyo nombre científico es Vitis vinifera, es una planta semileñosa
trepadora, cuyo fruto es la uva. El fruto obtenido, se puede utilizar fresco como uva de
mesa, o se destina a la producción de derivados como las uvas pasas, vino, mosto,
jugos de uva y vinagres, entre otros. Es importante destacar que Argentina es el 5to
productor mundial de vino. (Fuente: OIV ver Informe sobre la situación vitivinicola
mundial)

La viticultura se desarrolla en Argentina, una franja comprendida entre los 22º hasta
los 44º latitud sur, con una altitud entre los 500 y 1500 msnm. Según el INV, el área
destinada al cultivo de la vid es de 224 mil hectáreas, ubicadas principalmente en la
provincia de Mendoza (71%) y San Juan (21%). En el caso de Mendoza se destina el
98,65% de la superficie plantada a variedades para vinificar.

En cambio San Juan, representa el 80% de la producción nacional de uva de mesa, de la


cual se exporta el 60-70%. (Fuente: CONINAGRO I, INTA II)

Dónde se cultiva vid en Argentina

La gran amplitud Norte-Sur de Argentina, combinada con la variada topografía, da por


resultado tres diferentes zonas vitícolas, principalmente ubicadas en zonas áridas:
Región Noroeste (provincias de Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca), Región Centro
Oeste o Cuyo (La Rioja, Mendoza y San Juan) y Región Sur (Neuquén, Río Negro y
La Pampa).
La Región Centro-Oeste (Cuyo), se destaca porque representa más del 95% de la
superficie cultivada en el país. Comprende las provincias de Mendoza, San Juan y La
Rioja con características bien diferenciadas.

Mendoza es sin duda, la provincia con mayor superficie destinada al cultivo de la vid,
y representa el 71% de la superficie cultivada con vid del total del país. El 98,65%
de la superficie plantada con vid en esta provincia se destina a variedades para
vinificar.

En cambio, la provincia de San Juan, que representa el 21% de la superficie cultivada,


se posiciona como la principal provincia productora y exportadora de uva de mesa.
Cultiva algo más del 80% del total de la producción nacional, de la cual el 60-70% se
exporta. Se completa el área cultivada con las provincias Mendoza, Río Negro,
Catamarca y La Rioja. Sumando la superficie total implantada con este tipo de vid se
llega a 12.514 ha.

También existen viñedos en otras provincias del país como Córdoba, Buenos Aires,
Entre Ríos, San Luis, Chubut, Santiago del Estero y Misiones.

Evolución de los cultivos de vid

Según últimos datos disponibles en el INV indican que en 2018, se cultivaron 200.953
ha con uvas destinadas a elaboración, 12.514 ha de uvas para consumo fresco y 4.542 ha
de uas pasas (Fuente: INV I).

Se estima que hay 227.000 hectáreas de vid implantadas en el país. En los últimos 20
años, el área cultivada aumentó en un 8%, en tanto los viñedos se redujeron en un 30%,
lo cual estaría indicando la concentración de viñedos en menos productores.
La cosecha de uvas de Argentina en el año 2019 alcanzó los 25.198.862 quintales,
manifestando un decrecimiento del 2%, comparado con 2018. En relación a la
producción, se registraron 23.859.873 qq (94,7%) de uvas aptas para elaboración,
879.459 qq (3,5%) de variedades para consumo en fresco, 313.768 qq (1,2%) de uvas
para pasas en 2019. (Fuente: INV II)

La elaboración 2019 alcanzó los 18.542.666 hl, 3,9% menor a la del año 2018, de los
cuales 13.019.472 hl (70,2%) corresponde a vino, 5.522.903 hl (29,8%) a mosto y 292
hl a jugo de uva (0,002%). Respecto al año anterior, la elaboración de vino registró una
disminución del 10,3%, la de mosto aumentó un 15,7% y la de jugo de uva disminuyó
un 82,1%.

El volumen total de vino exportado en 2018 fue de 2.753.574 hl, por un total de
821.129.000 dólares estadounidenses. Estos valores indican un aumento del 23,3% en
volumen respecto al año 2017 y del 1,4% más en valor.

El vino argentino fue declarado el 24 de noviembre de 2010 bebida nacional. En


2019, Argentina, se ubica como el quinto productor mundial de vinos, segundo
exportador mundial de mosto, y décimo exportador global de vino. Además, presidió
durante 2019, el Grupo Mundial del Comercio del Vino. (Fuente oficial: ver Ministerio
de Agricultura, Ganadería y Pesca: Instituto Nacional de Vitivinicultura)

Cultivo de hortalizas
El cultivo de hortalizas, según un análisis realizado por el INTA (2009-2012), se estima
abarca 600.000 hectáreas.

Según un informe de la SAGPYA (2006) las provincias que más se destacan por su
producción hortícola en orden decreciente son: Buenos Aires, Mendoza, Córdoba,
Santiago del Estero, Misiones y Corrientes.

La horticultura argentina, se caracteriza por su amplia distribución geográfica, y por la


diversidad de especies que produce. El mayor desarrollo de algunas zonas para la
horticultura comercial, se debe a su mayor cercanía con los centros de distribución y
consumo. Así mismo, tiene una importante intervención en las economías regionales
por su demanda de mano de obra e insumos.

Estimados de producción de hortalizas

El volumen de producción es 8-10 millones de toneladas (2009/2010), es muy inferior a


cereales y oleaginosas que ronda los 100 millones de toneladas (2017/2018). Sin
embargo, se destaca fundamentalmente, por su elevado valor económico por unidad de
peso y por su alta producción por unidad de superficie cultivada (Corporación del
Mercado Central de Buenos Aires). 

Lamentablemente, no existe información anual del volumen de la producción hortícola a


nivel nacional, por lo que es difícil aportar datos recientes.

Las hortalizas más cultivadas

El 65% del total de la producción está representado por las siguientes hortalizas: papa,
tomate, cebolla, batata, zapallo, zanahoria, lechuga y ajo. Participan con el 20%
otras 6 especies: acelga, mandioca, zapallito, choclo, berenjena y pimiento. El 15%
restante está cubierto por las demás hortalizas.

La mayor producción de papa se encuentra en Buenos Aires, Santa Fé, Córdoba,


Mendoza y Tucumán. (SeNaSa)
El 90 % de lo producido por el sector hortícola argentino se consume en fresco, el
restante 10 % se industrializa, el destino más importante es la industria de conservas, a
la cual siguen la industria del congelado y del deshidratado.

Qué hortalizas se exportan

Alrededor del 93 % de la producción nacional de hortalizas, se destina al mercado


interno y el 7% se exporta, principalmente a Brasil. Tres cultivos, poroto, ajo y cebolla
representan el 97% del valor de las hortalizas exportadas.

Cultivo de flores

Producción florícola

Según un informe elaborado por la Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura


Familiar de la Nación, el 50 por ciento del total de producción florícola argentina se
concentra en la Provincia de Buenos Aires, en particular en los municipios de La Plata,
José C. Paz, Moreno, Escobar, Pilar, Exaltación de la Cruz, Florencio Varela y
Berazategui.

La otra mitad de las plantas ornamentales y flores que se producen en el país se reparte
entre las provincias de Corrientes, Misiones, Santa Fe, Córdoba, Salta, Jujuy y
Tucumán.

Se calcula que el total de superficie destinada a la producción florícola es de 2.500


hectáreas. Se caracteriza, además, por la poca extensión de las unidades productivas y
su alta rentabilidad.

El mercado interno, consume el 95 por ciento de la comercialización de las flores y


plantas ornamentales, que se producen en el país. Es el mayor mercado de Sudamérica
junto con el brasileño.

Cultivo de plantas
Yerba mate

Argentina es el 1er exportador mundial, 1er país con mayor superficie cosechada, y 2do
productor mundial de yerba mate.

La yerba mate es nativa de las regiones subtropicales de Argentina, Brasil y Paraguay.


Su consumo en nuestro país y, en los limítrofes, es una tradición desde la época de los
jesuitas.

Como mencionamos al principio, Argentina es el país con la mayor extensión de


superficie cultivada de yerba mate en el mundo, seguida por Brasil y finalmente
Paraguay. Estos países junto a Uruguay, el sur de Chile y de Bolivia, conforman el 95%
del consumo mundial.

La zona de producción, es el NEA con un total de 165.326,8 has de superficie cultivada.


Esta región comprende Misiones con 144.118,2 has (87,2%) y Corrientes 21.208,6
(12,8%). (Fuente: 06/2019 DCA de la Secretaría de Agroindustria. Ver: Cadena de la
yerba mate)
Sin lugar a dudas, la yerba mate es un producto de gran importancia en la economía
regional, dado que su producción está en manos de pequeños productores minifundistas.
El 80% de los 19 mil productores de yerba mate de Misiones y Corrientes, están por
debajo de las 10 hectáreas plantadas (Ministerio del Agro y la Producción, 2002).

Evolución del cultivo de yerba mate

La producción de yerba mate envasada fue de 262 millones de kilos en 2018. Esta
cantidad corresponde a una cosecha de aproximadamente de 809 millones de
kilogramos de hoja verde. Sin embargo, en 2019 se llega a 837 millones de kilogramos,
superando la marca de 819 millones de kilogramos, la más elevada de los últimos años
(Instituto Nacional de la Yerba Mate, INYM, I )

Efectivamente, para la campaña 2019, las cifras oficiales indican una recuperación. Se
han cosechado 837.256.020 kilos de hoja verde, se han comercializado 277.332.014
kilos en el mercado nacional y se han exportado 39.834.063 kilos. Lo cual representa un
3,46 % más en la cosecha y un 5,78 % más de consumo con respecto a 2018. En cambio
las exportaciones resultaron ligeramente inferiores que en 2018. (Fuente: 01/2020
Instituto Nacional de la Yerba Mate, INYM, II)

Algodón
Según la Secretaría de Agricultura Estadounidense (USDA), Argentina es 12° país en
superficie de cultivo y producción de algodón. En tanto que, en rendimiento, nuestro
país se ubica en el 20° lugar, de la producción mundial de algodón.

Actualmente, el 90% del algodón se localiza en las provincias de Santiago del Estero
(46%), Chaco (29%) y Santa Fe (15%). También, con menor participación están Salta
(6%), Formosa (2%), y San Luis (2%).

De acuerdo al Ministerio de Agroindustria (MAI), la superficie sembrada de algodón


aumentó el 18,6% (2017/18) en comparación con el ciclo anterior. Este fenómeno se
produjo como consecuencia del aumento del precio de la fibra en el mercado
internacional. Durante los últimos 10 años, un 20% de la producción, se estaría
destinando a la exportación, según la Confederación Intercooperativa Agropecuaria,
Coninagro.

Evolución del cultivo de algodón

Tradicionalmente, la principal zona de producción de algodón, solía ser la Provincia de


Chaco. Además, los registros históricos, indican que en 2012/13 se produjeron 708.000
toneladas de algodón, pero el récord se había dado en 1996, con 1.350.000 (Coninagro).

Sin embargo, en la campaña 2015/2016, Santiago del Estero, con una recolección de
301.612 toneladas superó a Chaco con 291.827 toneladas. Esta situación, se produjo por
segundo período consecutivo. Lo cual indica que la zona algodonera se está trasladando
a Santiago del Estero. En esta provincia, se han logrado mejores rindes -
aproximadamente 3000 Kg por hectárea- con menor superficie implantada.
(Cámara Algodonera Argentina)

Tabaco
Producción familiar de tabaco

Las provincias de Jujuy, Salta y Misiones concentran el 84% de la producción del país,
y las tres concentran más de las tres cuartas partes del área total destinada al tabaco en
el país. El 16% restante de producción tabacalera corresponde a Tucumán, Corrientes,
Catamarca y Chaco.

El tabaco tipo Virginia se cultiva en las provincias de Salta y Jujuy. En cambio, el


tabaco tipo Burley es característico de la provincia de Misiones y Tucumán. Los
tabacos Criollos se producen principalmente en provincias Chaco y Corrientes.
(MAGyP)

Misiones se caracteriza, por el predominio de pequeños productores con escasos o nulos


niveles de tecnificación. Allí se ubican, algo más de las dos terceras partes de los
productores del país, además de ser la primera en superficie cultivada. (MECON)

La producción tabacalera se exporta entre un 70 a un 80% de su producción (Ministerio


de Agroindustria). Pese al aumento de los costos de energía y la baja de la producción,
el sector es optimista. Puede que esta economía regional, se vea favorecida por el
aumento del dolar y la mayor demanda externa.

Evolución del cultivo de tabaco

En el periodo 2006-2018 el promedio de producción fue de 125 mil toneladas. Entre


esos años, se redujo un 28 %.
A su vez, entre los años 2006 y 2017, la superficie sembrada disminuyó un 24% en
simultáneo que el rendimiento se incrementó 7%. (Fuente: Presidencia de la Nación,
Ministerio de Hacienda ver Cadena de valor del tabaco)

En 2018, la producción de tabaco alcanzó las 104 mil toneladas, exhibiendo un


descenso del 11%. La causa central fue el granizo que afectó la producción de Salta. En
2018, las variedades cosechadas fueron Virginia (61%), Burley (36%) y criollas (3%).

Caña de azúcar
Recolección de caña de azúcar. Tucumán

La caña de azúcar es una gramínea, y es la materia prima para elaborar azúcar. Es un


cultivo plurianual con un ciclo de duración que va de 5 a 7 años. La zafra es estacional y
se realiza desde fines de mayo a octubre.

Su producción es típica de la economía regional del NOA: Tucumán, Salta y Jujuy. Esta
región tiene una participación del 98% en el mercado nacional, que se completa con el
2% procedente de Santa Fe y Misiones.

El informe elaborado por el Laboratorio de Sistemas de Información Territorial del


INTA Famaillá, es el primer relevamiento realizado a través de imágenes satelitales, del
área cultivada con caña de azúcar en Argentina. El informe indica que el país cuenta con
376.223 hectáreas, en la zafra 2018.

La producción es de alrededor de poco más de 14 millones de toneladas de caña


(Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, Eeaoc). Esta producción, se
destina a 23 ingenios que elaboran azúcar; y 16 destilerías para la obtención de alcohol,
destinado a la elaboración de biocombustible.

Evolución del cultivo de caña de azucar

Según un informe del Centro Azucarero Argentino (CAA), durante el 2016 se


elaboraron en total 2 millones de toneladas de azúcar, frente al 1,94 millón de toneladas
de 2015. La producción de azúcar 2018 fue apenas mayor que la registrada en 2017, de
1,338 millón de toneladas.

La producción de etanol, habría alcanzado en el año 2018, el récord histórico de 1.150


millones de litros. Esta cifra representaría un incremento del 4,1% respecto al 2017, y
un 24,2% más en comparación al 2016 (USDA).

Producción forestal y maderera


La producción forestal y maderera, principalmente pinos y eucaliptos, se ha venido
expandiendo, con centro en las provincias mesopotámicas. La productividad, también,
tuvo un aumento considerable.

En los últimos 8 años la industria maderera incrementó en 132% su producción y la


de muebles en 115%.

El país, posee 20 millones de hectáreas aptas para la actividad forestal. Las condiciones
de clima y el suelo, permiten lograr altas tasas de crecimiento de los bosques
implantados y reducidos turnos de corte. Estos se ubican, entre los mejores del mundo.

Glosario
 Cultivos extensivos: La explotación extensiva se desarrolla en grandes parcelas con
bajo nivel tecnológico, escasas inversiones de capital y poca mano de obra ocupada
que lleva a cabo escasas actividades.
 Cereales: La explotación extensiva se desarrolla en grandes parcelas con bajo nivel
tecnológico, escasas inversiones de capital y poca mano de obra ocupada que lleva a
cabo escasas actividades.
 Oleaginosas: Las especies oleaginosas son plantas de cuyas semillas o frutos se
extraen aceites para dos tipos de fines principales: alimenticio e industrial. En este
grupo de cultivos, algunos de los más conocidos son: girasol, soja, maíz, maní, colza,
entre otros.
 Cosecha: Es el producto de un cultivo y la acción de recoger el producto.
 Cosecha gruesa: Implica la cosecha de granos gruesos como es el caso de: Arroz, maíz,
mijo, sorgo, girasol, maní, soja.
 Cosecha fina: Implica la cosecha de granos finos: alpiste, avena, cebada, centeno, trigo
candeal, cártamo, colza, lino

Bibliografía:

 Bolsa de Comercio de Rosario: Guía Estratégica para el Agro


 UCA: Análisis de la producción y comercialización del limón en Argentina
 INET: Instituto Nacional De Educación Tecnológica. La Horticultura en la Argentina
Informe Final.
 MINCYT: Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Sobre el perfil
sectorial de la producción de Frutas Cítricas: Debilidades y Desafíos Tecnológicos del
Sector Productivo Frutas Cítricas (Limón, Mandarina y Naranja) Corrientes, Entre Ríos y
Tucumán. 
 EEAOC: Reporte Agroindustrial Relevamiento satelital de cultivos en la provincia de
Tucumán. Área Cosechable y Producción de Caña de Azúcar y Azúcar para la Zafra
2018 en Tucumán
 Área de Economía de CONINAGRO (2017) Informe Técnico N°3: Economías Regionales:
Vitivinicultura (Argentina).
 Víctor Rau. (2008) Yerba Mate en Misiones (Argentina). Estructura y significado de la
producción localizada. IV Congreso Internacional de la Red SIAL. Mar del Plata.
Argentina.
 Área de Economía de CONINAGRO (2018) Informe Técnico N°7: Economías Regionales:
Algodón (Argentina).
 SPE: Subsecretaria de Programación Microeconómica: Cadena de valor del tabaco.
Mayo 2019
 Cámara del Tabaco de Salta: La Producción de Tabaco en la República Argentina
   Caracterización del Sector Productor Tabacalero  en la República Argentina. UCA:
Facultad de Ciencias Agrarias Centro de Altos Estudios Jorge Gándara.

[Link]
[Link]

La importancia de la ganadería para la economía argentina


Las cadenas bovina, avícola y porcina combinadas generan cerca del 30% del Valor Bruto de
Producción de las cadenas agroalimentarias en Argentina, y aportan el 23% de su Valor
Agregado. Presentes en las 23 provincias, emplean a más de 400 mil personas.

El origen de la cría ganadera y el gusto por el consumo de carne de los argentinos es


anterior incluso a la conformación del Estado Argentino. Las primeras vacas
descendieron desde el epicentro del Virreinato del Perú hacia el actual territorio
argentina a mediados del siglo XVI. Se iniciaba así la expansión de la ganadería en las
amplias llanuras pampeanas donde, gracias a las abundantes pasturas en un clima
bondadoso, se mejorarían en el siglo XIX las razas británicas Angus, Hereford y
Shorthorn. Los primeros cerdos, traídos de Europa, llegaron en la misma época a través
del territorio brasileño.

El ingreso de las aves de cría a Argentina es mucho más reciente. Fue el General
Urquiza quien introdujo los primeros pollos en Entre Ríos a mediados del siglo XIX. A
partir de allí, la cría aviar se convirtió rápidamente en una importante actividad familiar
complementaria a la principal fuente de sustento.

El crecimiento de la hacienda bovina en Argentina permitió que, durante muchos años,


el consumo de carne vacuna fuera muy barato, arraigándose así en la dieta de la
población. Fueron los gauchos quienes en la pausa de su labor diaria dieron inicio al rito
del asado, al reunirse para cocinar la carne al fuego y compartir la comida. Las grandes
olas migratorias que recibió posteriormente el país hicieron de la milanesa el plato de
carne más consumido en la actualidad, seguido por el bife y la tira de asado. 

Los pobladores europeos que llegaron a inicios del siglo XX también jugaron un
importante rol en la producción de carne porcina. Ésta se desarrolló, en mayor medida,
en la zona núcleo argentina en las proximidades de los principales centros urbanos y
residencia de inmigrantes, que eran los principales consumidores de esta carne. Sin
embargo, la cría de cerdos incluso en esta zona se dio generalmente como una actividad
secundaria, hasta tiempos recientes cuando la escala de las granjas y la especialización
han crecido notablemente.  
En el caso de las aves, recién en 1920 los primeros visionarios llevaron a una mayor
escala la actividad que hasta el momento realizaban las familias en patios o pequeñas
parcelas. Los primeros emprendimientos estuvieron en Entre Ríos, Buenos Aires, Santa
Fe y Córdoba, valiéndose de las nuevas rutas que ofrecía el ferrocarril.

El intercambio comercial de la carne despegó en el siglo XVIII. La carne trozada se


salaba para mejor su conservación y, además se aprovechaban también los cueros del
animal. Recién en la década de 1880 comienza a funcionar el primer frigorífico de carne
vacuna, mientras que los frigoríficos con faena porcina surgen recién varias décadas
después. 

Impacto de la producción de carne en variables seleccionadas de la economía


argentina

El Valor Bruto de Producción (VBP) de la cría de animales ha crecido un 15% en


los últimos 15 años, pasando de $ 21.900 millones en 2005 a $ 25.200 millones en
2020. El VBP de la cría representa actualmente un cuarto del VBP generado por el
rubro “Agricultura, ganadería, caza y silvicultura”, que tiene una incidencia del 10% en
el VBP de todos los bienes y servicios producidos en Argentina. Con esto, la cría de
animales aporta el 3% del VBP argentino, esto sin tener en cuenta las actividades
industriales y comerciales que se derivan de la cría y completan la cadena.

Reconociendo el importante impacto en las economías regionales que tiene la cría de


animales en Argentina, vale la pena analizar dónde se origina el VBP expuesto
anteriormente. Para ello, se han tenido en cuenta las existencias de ganado bovino
(excepto en tambos), aves (excepto ponedoras) y porcinos en cada provincia del país.

Según datos del último Censo Nacional Agropecuario (CNA18), más de la mitad de
las cabezas de ganado bovino destinadas a la producción de carne se encuentra en
los territorios bonaerense, santafesino y correntino. Si a estas existencias se le suma
la cría de bovinos en Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Chaco, San Luis y Formosa, se
tiene el 90% de las cabezas bovinas argentinas. 

Vale destacar, que la cría bovina es la más atomizada de las tres crías analizadas y se
lleva adelante en las 23 provincias argentinas. No obstante ello, la contribución de
algunos de los territorios es muy pequeña por lo que no aparecen coloreados en el mapa.

En 2018, se contabilizaron en Argentina 94.193 explotaciones agropecuarias (EAP) de


ciclo completo, cría, recría, invernada y cabañas. Las unidades productivas de mayor
escala se ubican en la provincia de Buenos Aires, con un promedio cercano a 600
cabezas por EAP. El tamaño promedio de los rodeos en Corrientes, Santa Fe y La
Pampa está entre 415 y 450 cabezas. El promedio de cabezas por EAP a nivel nacional
está apenas por debajo es este rango, ubicándose en 380 cabezas.
La cría de pollos para la producción de carne exhibe una fuerte concentración
geográfica que responde al tradicional arraigo de la actividad en territorio
entrerriano. En esta provincia del litoral se localiza el 66% de las cabezas. Más aún,
sumando las existencias de Buenos Aires, las dos provincias superan el 90% de las aves
de cría para producción de carne.

Al igual que en el caso bovino, la cría aviar también se practica en todas las provincias
argentinas, aunque en este caso el aporte marginal de las que menos cabezas tienen es
aún menor.

Existen 58.412 explotaciones agropecuarias dedicadas a la cría de pollos en Argentina.


Los criaderos de mayor escala se localizan en las dos provincias líderes en producción:
Entre Ríos, con un promedio de 152.300 cabezas por unidad, y Buenos Aires, con
42.620 cabezas por establecimiento. La escala y, consecuentemente la eficiencia, de las
EAP en dichas provincias está muy por encima del promedio nacional, ubicado en 8.450
cabezas por criadero.
Por último, la cría de cerdos en las provincias de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe
vuelve a concentrar más del 60% de las cabezas. Sumando a este rodeo las cabezas
porcinas en Entre Ríos, Santiago del Estero, San Luis, Chaco, Misiones, Salta y La
Pampa se arriba al 90% del total nacional.

La cría de porcinos también se practica en las 23 provincias argentinas, mostrando en


los últimos años un fuerte crecimiento y expansión.

Los establecimientos dedicados a cría y genética porcina suman 38.907 y albergan, en


promedio, 92 cabezas. Las unidades de mayor escala se encuentran en Santa Fe, con un
promedio de 416 animales por EAP. Cabe destacar también el tamaño de las granjas de
Córdoba y Entre Ríos, que promedian alrededor 330 animales por unidad, mientras que
los desarrollos bonaerenses promedian apenas debajo de las 300 cabezas. 
Analizando ahora las 31 cadenas agroalimentarias (CAA) delineadas por el Ministerio
de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP), se observa que las cadenas de producción
bovina, porcina y avícola tienen una notable importancia relativa. Para este análisis se
tiene en cuenta además de la cría o producción primaria, los procesos industriales, de
transporte y empaque.

Las cadenas bovina, avícola y porcina combinadas generan cerca del 30% del VBP
de las CAA en Argentina, según datos del MAGyP para el año 2018. En cuanto al
Valor Agregado (VA) o valor adicional que adquieren los bienes mediante su
transformación económica, las tres cadenas aportan el 23% del total de VA de las
cadenas agroalimentarias.
Dicho valor agregado, se genera en diferentes momentos de la cadena productiva, que
varía según el rubro productivo. En el caso de la cadena bovina, la mayor parte del valor
se agrega en la etapa primaria (56%), mientras que la transformación manufacturera
tiene también una importante contribución (40%). El valor que aporta el transporte a
esta cadena es, por su parte, del 4%.

En la cadena de producción avícola, en tanto, más del 80% del VA se origina en la etapa
primaria, mientras que la transformación manufacturera contribuye con un 18% del
total. El agregado de valor del transporte en esta cadena es muy pequeño, de apenas el
1%. La cadena de producción porcina se caracteriza por el intensivo agregado de valor
de la actividad manufacturera que representa el 61%. La etapa primaria de la cadena
aporta el 33% del VA y el traslado de los productos en las diferentes etapas contribuye
con el 6% del valor agregado. 

De las tres CAA, la cadena porcina es la que mayor eslabonamiento evidencia, con
fuerte contribución de las actividades manufactureras en el VA. En segundo lugar,
se encuentra la cadena bovina y en tercer lugar la avícola, donde la actividad primaria
conserva un peso relativo muy alto. 
Como parte inherente de la contribución de las tres cadenas al dinamismo de economías
regionales y agregado de valor al producto nacional, destaca la generación de empleo.
Siguiendo datos de MAGyP, la cadena bovina da trabajo a 280.000 personas. La cadena
porcina, en todas sus etapas, emplea más de 100.000 trabajadores y la cadena avícola a
60.000. En conjunto, las tres cadenas bovina, porcina y avícola dan trabajo a
440.000 personas en Argentina, que equivale al 21% del empleo generado por las
31 CAA. La producción cárnica más intensiva en mano de obra es la bovina, seguida
por la porcina y finalmente la avícola. Esta última, utiliza la mitad de mano de obra con
relación al VA que las otras dos, ya que la actividad se presta a una alta automatización
de los procesos.

Bibliografía:

-    El Productor Porcino. (2019). Breve historia del cerdo argentino.
[Link]
-    INDEC. (2021). Censo Nacional Agropecuario 2018.
[Link]
-    Lódola A., Morra F., Picon N. (2019). Cadenas de valor agroalimentarias:
evolución en el nuevo contexto macroeconómico 2016/2018. MAGyP.
[Link]
[Link]
-    Motta, Héctor. (2017). Repaso histórico de la avicultura en Argentina. Paralelo 32.
[Link]
-    Sitio Oficial de la Ciudad de Buenos Aires. (s.f.). Breve historia de la carne
argentina. [Link]
argentina
La importancia de la ganadería
para la economía
argentina
Las cadenas bovina, avícola y porcina combinadas generan
cerca del 30% del Valor Bruto de
Producción de las cadenas agroalimentarias en Argentina, y
aportan el 23% de su Valor Agregado.
Presentes en las 23 provincias, emplean a más de 400 mil
personas.
El origen de la cría ganadera y el gusto por el consumo de carne de los
argentinos es anterior incluso a la conformación
del Estado Argentino. Las primeras vacas descendieron desde el epicentro
del Virreinato del Perú hacia el actual
territorio argentina a mediados del siglo XVI. Se iniciaba así la expansión de
la ganadería en las amplias llanuras
pampeanas donde, gracias a las abundantes pasturas en un clima
bondadoso, se mejorarían en el siglo XIX las razas
británicas Angus, Hereford y Shorthorn. Los primeros cerdos, traídos de
Europa, llegaron en la misma época a través del
territorio brasileño.
El ingreso de las aves de cría a Argentina es mucho más reciente. Fue el
General Urquiza quien introdujo los primeros
pollos en Entre Ríos a mediados del siglo XIX. A partir de allí, la cría aviar
se convirtió rápidamente en una importante
actividad familiar complementaria a la principal fuente de sustento.

El crecimiento de la hacienda bovina en Argentina permitió que, durante


muchos años, el consumo de carne vacuna
fuera muy barato, arraigándose así en la dieta de la población. Fueron los
gauchos quienes en la pausa de su labor diaria
dieron inicio al rito del asado, al reunirse para cocinar la carne al fuego y
compartir la comida. Las grandes olas
migratorias que recibió posteriormente el país hicieron de la milanesa el
plato de carne más consumido en la actualidad,
seguido por el bife y la tira de asado.
Los pobladores europeos que llegaron a inicios del siglo XX también jugaron
un importante rol en la producción de carne
porcina. Ésta se desarrolló, en mayor medida, en la zona núcleo argentina
en las proximidades de los principales centros
urbanos y residencia de inmigrantes, que eran los principales consumidores
de esta carne. Sin embargo, la cría de cerdos
incluso en esta zona se dio generalmente como una actividad secundaria,
hasta tiempos recientes cuando la escala de las
granjas y la especialización han crecido notablemente.
En el caso de las aves, recién en 1920 los primeros visionarios llevaron a
una mayor escala la actividad que hasta el
momento realizaban las familias en patios o pequeñas parcelas. Los
primeros emprendimientos estuvieron en Entre Ríos,
Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, valiéndose de las nuevas rutas que
ofrecía el ferrocarril.

El intercambio comercial de la carne despegó en el siglo XVIII. La carne


trozada se salaba para mejor su conservación y,
además se aprovechaban también los cueros del animal. Recién en la
década de 1880 comienza a funcionar el primer
frigoríficos con faena porcina surgen recién varias décadas después.

Impacto de la producción de carne en variables seleccionadas de la


economía argentina
El Valor Bruto de Producción (VBP) de la cría de animales ha crecido un
15% en los últimos 15 años, pasando de $ 21.900
millones en 2005 a $ 25.200 millones en 2020. El VBP de la cría representa
actualmente un cuarto del VBP generado por
el rubro “Agricultura, ganadería, caza y silvicultura”, que tiene una incidencia
del 10% en el VBP de todos los bienes y
servicios producidos en Argentina. Con esto, la cría de animales aporta el
3% del VBP argentino, esto sin tener en cuenta
las actividades industriales y comerciales que se derivan de la cría y
completan la cadena.
Reconociendo el importante impacto en las economías regionales que tiene la cría de animales en
Argentina, vale la
pena analizar dónde se origina el VBP expuesto anteriormente. Para ello, se han tenido en cuenta las
existencias de
ganado bovino (excepto en tambos), aves (excepto ponedoras) y porcinos en cada provincia del país.
Según datos del último Censo Nacional Agropecuario (CNA18), más de la mitad de las cabezas de
ganado bovino
destinadas a la producción de carne se encuentra en los territorios bonaerense, santafesino y correntino. Si
a estas
existencias se le suma la cría de bovinos en Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Chaco, San Luis y Formosa,
se tiene el 90% de
las cabezas bovinas argentinas.
Vale destacar, que la cría bovina es la más atomizada de las tres crías analizadas y se lleva adelante en las
23 provincias
argentinas. No obstante ello, la contribución de algunos de los territorios es muy pequeña por lo que no
aparecen coloreados en el mapa.
En 2018, se contabilizaron en Argentina 94.193 explotaciones agropecuarias (EAP) de ciclo completo,
cría, recría,
invernada y cabañas. Las unidades productivas de mayor escala se ubican en la provincia de Buenos
Aires, con un
promedio cercano a 600 cabezas por EAP. El tamaño promedio de los rodeos en Corrientes, Santa Fe y
La Pampa está
entre 415 y 450 cabezas. El promedio de cabezas por EAP a nivel nacional está apenas por debajo es este
rango, ubicándose en 380 cabezas.
La cría de pollos para la producción de carne exhibe una fuerte concentración geográ􀃚ca que responde al
tradicional arraigo de la actividad en territorio entrerriano. En esta provincia del litoral se localiza el 66%
de las cabezas. Más aún, sumando las existencias de Buenos Aires, las dos provincias superan el 90% de
las aves de cría para producción de carne.
Al igual que en el caso bovino, la cría aviar también se practica en todas las provincias argentinas, aunque
en este caso el
aporte marginal de las que menos cabezas tienen es aún menor.
Existen 58.412 explotaciones agropecuarias dedicadas a la cría de pollos en Argentina. Los criaderos de
mayor escala se
localizan en las dos provincias líderes en producción: Entre Ríos, con un promedio de 152.300 cabezas
por unidad, y
Buenos Aires, con 42.620 cabezas por establecimiento. La escala y, consecuentemente la e􀃚ciencia, de
las EAP en dichas
provincias está muy por encima del promedio nacional, ubicado en 8.450 cabezas por criadero.
Por último, la cría de cerdos en las provincias de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe vuelve a concentrar
más del 60% de
las cabezas. Sumando a este rodeo las cabezas porcinas en Entre Ríos, Santiago del Estero, San Luis,
Chaco, Misiones, Salta y La Pampa se arriba al 90% del total nacional.
La cría de porcinos también se practica en las 23 provincias argentinas, mostrando en los últimos años un
fuerte crecimiento y expansión.
Los establecimientos dedicados a cría y genética porcina suman 38.907 y albergan, en promedio, 92
cabezas. Las
unidades de mayor escala se encuentran en Santa Fe, con un promedio de 416 animales por EAP. Cabe
destacar también
el tamaño de las granjas de Córdoba y Entre Ríos, que promedian alrededor 330 animales por unidad,
mientras que los
desarrollos bonaerenses promedian apenas debajo de las 300 cabezas.
Analizando ahora las 31 cadenas agroalimentarias (CAA) delineadas por el Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca (MAGyP), se observa que las cadenas de producción bovina, porcina y avícola tienen
una notable importancia relativa.
Para este análisis se tiene en cuenta además de la cría o producción primaria, los procesos industriales, de
transporte y empaque.
Las cadenas bovina, avícola y porcina combinadas generan cerca del 30% del VBP de las CAA en
Argentina, según datos del MAGyP para el año 2018. En cuanto al Valor Agregado (VA) o valor
adicional que adquieren los bienes mediante su transformación económica, las tres cadenas aportan el
23% del total de VA de las cadenas agroalimentarias.
Dicho valor agregado, se genera en diferentes momentos de la cadena productiva, que varía según el
rubro productivo.
En el caso de la cadena bovina, la mayor parte del valor se agrega en la etapa primaria (56%), mientras
que la transformación manufacturera tiene también una importante contribución (40%). El valor que
aporta el transporte a esta cadena es, por su parte, del 4%.
En la cadena de producción avícola, en tanto, más del 80% del VA se origina en la etapa primaria,
mientras que la transformación manufacturera contribuye con un 18% del total. El agregado de valor del
transporte en esta cadena es muy pequeño, de apenas el 1%. La cadena de producción porcina se
caracteriza por el intensivo agregado de valor de la
actividad manufacturera que representa el 61%. La etapa primaria de la cadena aporta el 33% del VA y el
traslado de los productos en las diferentes etapas contribuye con el 6% del valor agregado.

De las tres CAA, la cadena porcina es la que mayor eslabonamiento evidencia, con fuerte contribución de
las actividades
manufactureras en el VA. En segundo lugar, se encuentra la cadena bovina y en tercer lugar la avícola,
donde la actividad primaria conserva un peso relativo muy alto.
Como parte inherente de la contribución de las tres cadenas al dinamismo de economías regionales y
agregado de valor al producto nacional, destaca la generación de empleo. Siguiendo datos de MAGyP, la
cadena bovina da trabajo a 280.000
personas. La cadena porcina, en todas sus etapas, emplea más de 100.000 trabajadores y la cadena avícola
a 60.000. En conjunto, las tres cadenas bovina, porcina y avícola dan trabajo a 440.000 personas en
Argentina, que equivale al 21% del
empleo generado por las 31 CAA. La producción cárnica más intensiva en mano de obra es la bovina,
seguida por la porcina y 􀃚nalmente la avícola. Esta última, utiliza la mitad de mano de obra con relación
al VA que las otras dos, ya que la
actividad se presta a una alta automatización de los procesos.
Bibliografía:
- El Productor Porcino. (2019). Breve historia del cerdo argentino.
[Link]
- INDEC. (2021). Censo Nacional Agropecuario 2018. [Link]
Tema-3-8-87
- Lódola A., Morra F., Picon N. (2019). Cadenas de valor agroalimentarias: evolución en el nuevo
contexto
macroeconómico 2016/2018. MAGyP.
[Link]
pdf
- Motta, Héctor. (2017). Repaso histórico de la avicultura en Argentina. Paralelo 32.
[Link]
de-la-avicultura-argentina/
- Sitio O􀃚cial de la Ciudad de Buenos Aires. (s.f.). Breve historia de la carne argentina.
[Link]

El ciclo ganadero en Argentina


Por sus características específicas, el sector ganadero muestra ciclos en donde los stocks
y los niveles de faena van evolucionando, afectando los niveles de oferta. Repasamos la
evolución de las principales variables en lo que va del nuevo milenio.
El llamado ciclo ganadero incluye a todos las 􀃛uctuaciones y oscilaciones periódicas que experimenta la
ganadería vacuna. Cambios que se van dando en los mercados, en las condiciones económicas y en las
políticas públicas pueden afectar los planes de producción ganaderos. Consecuentemente, un incremento
de la oferta futura de ganado debe interpretarse como una reducción de la oferta presente, y viceversa.
Así, las alzas y bajas en los niveles de comercialización de ganado vacuno se asocian con fases de
retención y liquidación de stocks ganaderos. Por las características propias de la producción ganadera,
entre la decisión de incrementar la producción y el incremento efectivo pasan alrededor de tres años,
donde el ternero se desarrolla, nace y crece hasta
convertirse en novillo (Gluck, 1977).
Esto se explica en vistas del doble carácter del ganado vacuno hembra, que se concibe al mismo tiempo
como un bien de consumo (en tanto puede utilizarse para la producción de carne) y un bien de capital
(permitiendo la reproducción y el incremento del ganado total). Otras visiones también desarrollan
hipótesis según las cuales en la ganadería no se
maximizan los niveles de faena, sino los niveles de stocks (Tobar, 1998).
Dónde estamos ¿Qué fue del último ciclo ganadero?
El último ciclo ganadero tuvo una amplitud próxima a los 13 años, de 2002 a 2014, y se encuentra
esquematizado en el gráfico que sigue a continuación. Los puntos reflejan las existencias de ganado y las
cabezas faenadas en cada año, presentando una forma irregular. Sin embargo, el camino que grafican las
sucesivas coordenadas de puntos presenta una clara trayectoria contraria al giro de las agujas del reloj.
8.8

Comenzando por el año 2002, se observa un aumento en los stocks bovinos hasta 2007, estando la
trayectoria orientada hacia el noreste del gráfico, con la faena presentando al mismo tiempo un
crecimiento. Luego se prosigue en dirección noroeste, con la faena aumentando hasta el 2009, pero las
existencias mostrando una caída a partir de ese año. La
trayectoria luego se orienta hacia el sudoeste, con una retracción tanto en la faena de ganado como en las
existencias, con ambas variables alcanzando un mínimo hacia 2011. Por último, comienza una fase de
recuperación del ciclo, con los stocks creciendo y la faena evidenciando una tendencia alcista.
Inicialmente, uno podría suponer que el stock y la faena debieran tener comportamientos inversos. Sin
embargo, tal como se aprecia en el grá􀃚co, hay años en los que se mueven en la misma dirección. Es
decir, años en los que a pesar de que aumenta la faena, el número de animales crece, y, viceversa, años en
los que a pesar de que disminuye la faena, el
número de animales cae. Esto responde principalmente a la proporción de vientres que se destinan a
faena. Hay años en los que la faena y el stock pueden crecer a la par porque se destina mayor número de
machos a faena, pero se retiene más cantidad de hembras, lo que permite hacer crecer el stock.
Son numerosos los determinantes que in􀃛uyen en la trayectoria del ciclo. Por un lado, los factores
naturales como los estacionales o las condiciones climáticas o la sanidad del ganado, son de peso a la hora
de de􀃚nir los niveles de stocks y de faena vacuna. En años de sequías, para citar a modo de ejemplo, las
zonas en donde se encuentran los rodeos de cría sufren un deterioro en la calidad de los pastizales. Esto
conduce a una reducción en los niveles de preñez de las hembras y afectan a la evolución del stock de
cabezas de vacunos (Fernández, 2011).
Pero también existen factores de política económica que in􀃛uyen fuertemente sobre los ciclos ganaderos.
No resulta novedad que en nuestro país la carne de vaca es un elemento de la dieta que toma un valor que
hasta podría describirse
como idiosincrático. Es por ello que a lo largo de la historia, sucesivas administraciones han intervenido
frecuentemente en el mercado de carnes, aplicando controles de precios o restricciones cuantitativas a la
exportación en un intento por
aumentar la oferta en el mercado doméstico.
De esta manera, se puede entrever que el comportamiento dinámico de la faena y las existencias de
ganado están marcadas por estos diversos tipos de contingencias, de múltiples orígenes y desenlaces. No
son novedad estos ciclos en
nuestro país, de los que hay registros desde el año 1936 (Gluck, 1977).
Pero hay algo que caracteriza al primer ciclo ganadero del nuevo milenio que lo hace resaltar por sobre
los demás. En 2006 se implementó el cierre a las exportaciones de carne, inicialmente por seis meses,
pero que luego se extendió por varios años, entre progresivas reaperturas exportadoras.
La decisión del cierre de exportaciones no pasó desapercibida en los niveles de faena y stocks. Entre 2006
y 2007, se observó el último año del ciclo en el que las existencias de ganado aumentaron, aunque sólo
levemente, mientras que la faena creció en mayor magnitud. De 2007 en adelante, ocurrió una fuerte
contracción del stock ganadero: entre ese año y el 2011, momento en que se alcanza el mínimo de
existencias del ciclo, la contracción del stock fue de 10,7 millones de cabezas, un 22% del total.
Además, en este último ciclo se vio la contracción interanual de stocks más importante de la historia
argentina, ya que de 2009 a 2010 las existencias se redujeron un 10%, es decir, 5,5 millones de cabezas.
Hasta ese entonces, la mayor caída interanual de stocks de ganado bovino se había dado entre 1987 y
1988, cuando las existencias cayeron un 7,6%,
equivalente a 3,9 millones de cabezas.
Que muestran los datos hasta el 2019…
Un nuevo ciclo pareciera haber comenzado en 2015, continuando vigente hasta este momento. Desde
2015 hasta 2019 se observa una fase de crecimiento en los stocks, con las existencias creciendo año tras
año. La faena, en tanto, presentó un comportamiento decreciente en el primer año del ciclo, para luego ir
en aumento en los años subsiguientes.

Aún restan por conocerse los datos de stocks al 1ro de enero del corriente año y habrá que ver cuántos
animales se terminarán faenando en el 2021. Recordemos que la amplitud de estos ciclos puede variar
entre 5 y 13 años (Silva, 2006).
En de􀃚nitiva, los ciclos ganaderos son fenómenos complejos en los que entran en juego una gran serie de
variables. Desde fenómenos propios que responden al carácter biológico de la actividad, como el ciclo
reproductivo y de alimentación y ganado de peso de los animales, hasta fenómenos naturales como el
clima que afectan los niveles de
preñez o la posibilidad de supervivencia de las crías recién nacidas, el conjunto de determinantes de los
ciclos es diverso y multicausal. En este marco, las políticas económicas tienen su peso en tanto las
mismas alteran la dinámica de estas variables a través de los cambios que van generando en las conductas
de los productores.
En función de estos determinantes, la evolución cíclica del sector ganadero se ha repetido a lo largo de la
historia argentina con diversos grados de intensidad y duración. Lo observado en el nuevo milenio no
pareciera romper con lo cíclico, sino más bien continuar esta dinámica.

Bibliografía
Fernández, R. (2011). El Ciclo Ganadero y el Modelo de Díaz Alejandro. UCEMA.
Gluck, S. (Marzo de 1977). Anatomía del Ciclo Ganadero Argentino. Ensayos Económicos. Banco
Central de la República
Argentina.(1), 59-89.
Silva, A. (2006). Descripción y Análisis del Ciclo Ganadero Argentino. Asociación Argentina de
Economía Agraria.
Tobar, J. C. (1998). Notas sobre la estructura económica argentina. Rosario: Homo Sapiens.

Análisis de los mercados concentradores en


el
sector ganadero de Argentina
Los mercados concentradores cumplen un rol mayor a la simple conexión entre la oferta
y la demanda. La transparencia y la seguridad dentro de las transacciones, así como la
información del sector son factores esenciales para el desempeño productivo.
Los mercados concentradores constituyen el ámbito físico o virtual donde con􀃛uyen la oferta y la
demanda, en este caso,de animales, ya sea para faena o engorde. Mediante la transacción de un gran
volumen de oferta, estos ámbitos sirven, entre otros 􀃚nes, para brindar precios de referencia del mercado
ganadero de utilidad incluso para los que no participan activamente de él. Al mismo tiempo, la mayor
transparencia y seguridad de las transacciones otorga al mercado los incentivos su􀃚cientes para
convertirlo en un proveedor con􀃚able de algo tan delicado como es el alimento.
Contexto general:
Argentina históricamente presentó un per􀃚l fuertemente marcado por la producción de ganado bovino.
Tal es así que el consumo por habitante promedio en las décadas de 1960 y 1970 fue de 80,8 Kg/hab/año.
No obstante, desde dicho momento, el consumo nacional ha ido reduciéndose paulatinamente dentro de
las dietas de los argentinos, alcanzando
actualmente unos 49 kg/hab/año, una caída del 39%.
En el cuadro que sigue se comparan las producciones de carne en el año 2020. Con 3,17 millones de
toneladas (eq res/c/hueso), la producción de carne bovina por poco quintuplica los resultados productivos
del sector porcino nacional, ubicándose un 383% por encima del mismo. En adición, el principal
competidor es la carne de pollo que el año pasado logró una producción de 2,22 millones de toneladas,
aún 1 millón de toneladas por detrás de la cadena cárnica bovina.
Las más de 6 millones de toneladas de carnes de diferentes tipos que se produjeron en estos 3 mercados
durante todo el 2020 fueron el resultado de la faena de casi 14 millones de cabezas de ganado bovino, 757
millones de pollos y 7 millones de cerdos.

Para hacerse de este vasto número de animales, los diferentes faenadores debieron realizar compras en el
circuito comercial o realizar la faena de animales que estos mismos sujetos económicos criaron. Esto
genera matices entre los esquemas productivos, en donde se dan diferentes niveles de integración vertical
a lo largo de las cadenas.
Mercado bovino:
El mercado bovino, emblema de la producción y el consumo de los argentinos desde tiempos remotos, es
el que posee mayor tradicionalidad dentro de su operatoria. Por un lado, cuenta con los tan reconocidos
remates de feria, los cuales siguen hoy en día siendo realizados a lo largo y ancho del país y constituyen
el principal canal indirecto de
comercialización. Éstos se caracterizan por su regionalidad; es decir, al realizarse principalmente en
localidades del interior sirven como referentes de precios zonales. Además, en estas ferias se comercializa
hacienda con destino de cría, invernada o de faena. Este canal de comercialización es utilizado por un
vasto número de Explotaciones Agropecuarias (EAP), llegando a concentrar el 21,3% de las ventas
primarias de hacienda de las mismas, según el Censo Nacional Agropecuario del 2018. No obstante, vale
aclarar que esta participación no se ve traducida directamente en participación de hacienda
comercializada a nivel nacional. Esto es así debido a que el tamaño de los productores di􀃚ere entre los
diferentes canales de comercialización.
El siguiente de los canales indirectos de comercialización son los mercados concentradores. En Argentina
se cuenta con la participación de 3 de estos canales. Primeramente, el Mercado de Liniers S.A., el cual
cuenta con más de 100 años de actividad y es el principal referente en cuanto a precio y operatoria. El
número de cabezas que pasa por este mercado
supera la operatoria de los otros dos mercados concentradores, Mercado de Ganado de Rosario y el
Mercado de
Córdoba. Los bovinos vendidos en el mercado son enviados inmediatamente a faena. Por reglamentación
ningún animal
que pase por los predios puede retornar al campo.
En el 2020, teniendo en cuenta que la faena fue de 13,9 millones de cabezas y que, en el Mercado de
Liniers, se
comercializaron unos 1,32 millones de animales para faena, se puede a􀃚rmar que su participación dentro
del comercio de
este segmento fue de aproximadamente el 10% de la faena nacional. No obstante, en términos de EAP
representan una
porción menor de participación, debido a que el 3,1% de estos entes recurren a estas instituciones.
Además de o􀃚ciar de establecimientos donde efectivamente se lleva el ganado y se encuentra la oferta de
bovinos con
los demandantes, los mismos realizan publicaciones con los precios, índices, cantidades operadas y
categorías
comercializadas. Esta información es muy relevante a la hora del descubrimiento del mercado, ya que, al
ubicarse
físicamente en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba (región centro de la actividad agropecuaria nación) y
englobar por cerca
del 10% de la faena nacional, de sus publicaciones se obtienen información de importancia para el
desempeño del
mercado.
Otro segmento que cobra cada vez mayor relevancia son los mercados electrónicos, donde se realizan
remates virtuales o televisados, como es el caso de ROSGAN y Liniers, perteneciente al mencionado
mercado concentrador bonaerense, aunque entre las EAP, este segmento posea una participación
minoritaria. Por otra parte, la comercialización puede ser abarcada por numerosos canales directos entre
los cuales se destacan las
ventas a otros productores (25,3%), consignatarios (18,2%), frigorí􀃚cos/mataderos (12,9%) y
carnicerías (11,8%). En estos 4 canales de comercialización, la regionalidad también desempeña un rol
muy importante, pero la nota predominante son las relaciones directas que surgen entre estos actores,
puesto que no se cuenta con la presencia de entes que controlen más de cerca el avance de las
transacciones y que medien entre las partes. Sin embargo, el 68,1% de las EAP utilizan estos canales de
comercialización, lo cual destaca el aceitado funcionamiento del mercado cárnico.
Mercado porcino:
Esta cadena ha ganado una enorme importancia en los últimos años por el aumento de su consumo a nivel
nacional, contribuyendo a compensar parte de la caída en el consumo de carne bovina. Al mismo tiempo,
la producción porcina a nivel mundial ha adquirido mayor relevancia debido al incremento población y,
principalmente, a la integración de China dentro del comercio internacional. Nuestro país no fue ajeno a
esto y ha ido superando año a año sus resultados productivos.
En cuanto a las instituciones y mercados más importantes de la cadena de carne porcina a nivel nacional,
se debe tener en cuenta que el Mercado de Liniers S.A. dejó de comercializar ganado porcino a
comienzos de la década de los ‘90, lo cual marca un hito dentro de la industria, puesto que esta decisión
generó una ausencia de información de relevancia, así como también de condiciones de mercados de
transparencia. Vale aclarar que, incluso desde antes de dicha década, ya existían esfuerzos privados para
generar un mayor 􀃛ujo de información y mejorar las condiciones generales de la comercialización
nacional de los cerdos. Dichos esfuerzos se materializaron en asociaciones empresariales, las cuales
brindan desde referencias de precios, hasta estudios de mercado. Por nombrar algunas de las más
emblemáticas, la Asociación Argentina de Productores de Porcino (AAPP), la Cámara Argentina de la
Industria de Chacinados y A􀃚nes (CAICHA), PORMAG, el Centro de Información de Actividades
Porcinas (CIAP), la Unión de la Industria Cárnica Argentina (UNICA), etc.
No obstante, las asociaciones privadas si bien propician una sinergia positiva dentro de la cadena de carne
porcina nacional, no se ha logrado generar un mercado de referencia nacional con las condiciones de
transparencia y pública concurrencia que caracteriza a los mercados concentrados de otros sectores. En el
afán de mejorar las condiciones de
mercado, e􀃚cientizar la comercialización y facilitar transacciones seguras para los agentes del sector
porcino, la Bolsa de Comercio de Rosario ha lanzado hace poco menos de un año ROSPORC, un
mercado digital de cerdos, haciendo hincapié en la transparencia, libre concurrencia y distribución de
información pública de manera periódica. Sin embargo, vale
aclarar que, dentro del mercado porcino, el principal canal de comercialización es “Directo de estancia”,
lo cual signi􀃚ca que los mecanismos de negociación se encuentran 􀃚jados mayormente por las relaciones
entre compradores y vendedores. Al mismo tiempo, el sector porcino presenta una baja integración
vertical, por ello la distribución de información debería ser muy e􀃚ciente para alcanzar a todos los
participantes de la cadena de forma homogénea, destacándose la necesidad de las referencias dentro de
los mercados para facilitar este proceso.
Mercado aviar:
El caso aviar, dentro los tres principales mercados de carne argentina, se diferencia del resto puesto que la
integración vertical del sector es mucho mayor. En este caso, las empresas encargadas de la producción
nacional de carne aviar dentro de sus estructuras incluyen las etapas de: cabañas de abuelos, cabañas de
reproducción de padres, planta de
incubación, granjas de engorde, planta frigorí􀃚ca (faena, trozado y elaborados) y de subproductos, planta
de alimento balanceado y comercialización. De esta manera, se cubre prácticamente todo el espectro de la
actividad económica, facilitando el normal desempeño del sector. Al igual que en el mercado porcino, de
momento, el mercado aviar carece de instituciones que o􀃚cien de “mercados concentradores de
referencia”, por lo que las ventas directas o los circuitos dentro de las mismas empresas constituyen los
mecanismos de mercado que imperan en la actividad.
Se debe destacar que poco más del 71% de la faena nacional de aves del 2020, fue generada por 20
empresas, según datos de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA). No obstante, se
destacan nuevamente la decisión del sector privado por brindar información relevante para la toma de
decisiones y gestar condiciones más transparentes
dentro del sector. Desde un mismo ente denominado Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA),
el cual agrupa a las principales empresas productoras de carne aviar, así como también la ya mencionada
CAPIA, se destaca Cátedra Avícola, que o􀃚cia de referencia para los precios publicados por MAGyP,
tanto para la carne aviar como para los huevos que se producen.

Exportación de carne bovina y porcina de


Argentina
La exportación de carne bovina argentina en 2020 fue las más alta en la historia,
traccionada por la demanda de China. Los despachos de carne porcina también
alcanzaron un récord, multiplicando su volumen por 10 en la última década.
Las exportaciones de carne vacuna en el año 2020 fueron las más altas de la historia en Argentina. En
términos brutos, los envíos al exterior de carne congelada y fresca fueron de 605.845 toneladas según el
IPCVA. Este fuerte incremento de las exportaciones que se registra desde el año 2018 se debe
principalmente a la aparición de China en el mercado argentino y las exportaciones de carne congelada
hacia este destino. El país asiático en 2020 y 2021 representa el 75 % de las exportaciones de carne
vacuna de Argentina y en general compra a nuestro país cortes de carne congelada de bajos precios que
provienen de vacas de conserva y manufactura que prácticamente no se consumen en nuestro país.1 China
compra en general cortes de bajo precio y de vaca, ya que el novillo cuesta más caro, como el “Shink and
Shank” (Garrón y Brazuelo), el “Chuck and Blade” (Cogote, Aguja, Carnaza y Paleta) y el set de seis
cortes del cuarto delantero.
El consumo de carne vacuna de China viene creciendo a una tasa del 48 % anual desde el año 2012. A
este factor se le sumó la guerra comercial con Estados Unidos a mediados de 2018 y el brote de peste
porcina africana a 􀃚nes de 2018 haciendo que las importaciones de carne bovina del gigante asiático
aumenten fuertemente, impactando en las compras
de todos los países del mundo incluyendo Argentina. A pesar de la pandemia en 2020, las importaciones
de carne de China siguieron creciendo.
En términos de comercio exterior para nuestro país, si excluimos las exportaciones de carne vacuna a
China se puede observar, en el cuadro adjunto, que las mismas se mantendrían constantes desde 2010 en
adelante. Por lo tanto, se puede decir que el factor de disrupción que ha afectado al mercado local de la
carne vacuna en los últimos años ha sido China,
teniendo sin duda un impacto netamente positivo ya que este destino absorbe los cortes de carne que no se
consumen acá, le da un mayor dinamismo al sector, tornándolo más e􀃚ciente, y aporta divisas al país. Por
otro lado, se ha dicho que China ha comenzado a comprar en mayor cantidad otros cortes que ya venía
haciendo como la Rueda (bola, nalga,
peceto, cuadrada), el “full set” de 24 cortes (todos congelados y sin hueso) y cortes de carnes con hueso
que aparentemente habrían hecho aumentar fuertemente el precio de exportación de la carne.
Respecto de los precios de exportación al mercado chino, el precio por tonelada del corte rueda en abril
2021 se negoció en 5.300 USD la tonelada cayendo un 1 % respecto al año pasado. La misma caída se
evidenció en el set de 6 cortes delanteros y el set de 24 cortes de carne deshuesada y congelada. Por otro
lado, el corte de garrón y brazuelo aumentó
un 12 % interanual en dólares. Si vamos hilando más 􀃚no, en el precio de los cortes que importa China
desde Argentina ha existido un cierto repunte en los últimos meses, pero se encuentran, en muchos casos,
todavía por debajo de los precios del año 2020.

Sector porcino:
Respecto a las exportaciones nacionales del sector porcino, en los últimos años se han tenido enormes
avances, tanto en los volúmenes remitidos al exterior, así como en el ingreso de divisas que ello implica.
Comenzando por los tonelajes, los volúmenes pasaron de 3.900 toneladas en 2010 a 41.000 toneladas en
el 2020, lo que implica que se multiplicaron más de 10 veces las exportaciones porcinas en tan solo 10
años, más específicamente el incremento fue de 959%. Misma suerte presentaron los ingresos cuyo valor
en 2010 rondaba los 6,7 millones de dólares, el año pasado registraron unos 70,3
millones en ingresos FOB. Implicando un aumento del 942%.

Por otra parte, este mercado es el único segmento entre las cadenas pecuarias que posee una balanza
comercial deficitaria. Históricamente, las importaciones han superado (en valores monetarios) a las
exportaciones, siendo esto consecuencia, principalmente, de las importaciones de bienes elaborados. El
incremento percibido en los últimos tiempos en las exportaciones contribuyó notoriamente a virar el peso
histórico del sector en cuanto a los egresos que implicaba en la balanza comercial.
1Respecto a los cortes de carnes y los destinos de exportación sugerimos la lectura del siguiente
artículo del informativo Semanal. Exportación y consumo: ¿Podrá China romper su
complementariedad? ROSGAN.
[Link]
informativosemanal/ exportacion-y

El impacto de la Peste Porcina Africana en


China y sus consecuencias en el mercado
internacional de carnes
En el 2019 se perdieron 117 M de cerdos en China debido a la Peste Porcina Africana.
Con ello, la demanda de importación del gigante asiático ganó dinamismo y Argentina
jugó un rol clave como proveedor, perfilándose perspectivas favorables de cara al 2030.
La estructura del mercado de carnes a nivel mundial ha presentado importantes reajustes en los últimos
años debido al dinamismo que ha adquirido la demanda por parte de China como país importador.
En el año 2019, el país asiático sufrió un importante brote de Peste Porcina Africana (PPA), enfermedad
viral altamente contagiosa y mortal que afecta tanto a los cerdos domésticos como a los salvajes de todas
las edades. Si bien tal afección se encuentra principalmente en África subsahariana, en los últimos años se
extendió por China, Mongolia y Vietnam, así
como dentro de partes de la Unión Europea. Es importante mencionar, sin embargo, que dicha
enfermedad no es una amenaza para la salud humana y no se puede transmitir de los cerdos a los
humanos.
Una de las principales consecuencias que tuvo dicho brote de la enfermedad en China fue una dramática
merma del stock de cerdos, que pasó de 428 millones de cabezas a fines de 2018 a 310,4 millones a
finales del año 2019. Es decir, se perdieron 117,5 millones de animales (↓ 27%) afectando fuertemente la
producción local y, en consecuencia, las posibilidades de abastecimiento interno para satisfacer la
demanda de la principal carne consumida por la población china.
Afortunadamente, si se observan los datos publicados por fuentes oficiales chinas en el mes de febrero de
2021, a finales de 2020 se logró una gran recuperación del stock de cerdos reproductores arribando a 406
millones de cabezas, es decir, un aumento del 31% respecto al año anterior. No obstante, es importante
recalcar que un reciente informe del USDA señala que a fines de 2020 se detectó un resurgimiento del
brote de la PPA implicando pérdidas en el stock de cerdos que continuaron durante el primer trimestre de
2021. De esta forma, aún no se ha logrado dejar atrás este problema, lo cual retrasa la repoblación de
cerdas por parte de los productores.
Por otro lado, si se observa la evolución en la producción de las principales carnes en China, la merma en
el stock de porcinos el año 2019 tuvo como contracara una caída productiva de 11,5 millones de toneladas
de carne de cerdo que no logró recuperarse en el año 2020. Mientras tanto, el aumento en la producción
de carne bovina y aviar lograron
compensar solo marginalmente la merma en el mercado de cerdos. En el caso de la carne bovina, entre el
año 2018 y 2020 se alcanzó un incremento del 4,4% mientras que la carne aviar consiguió un crecimiento
del 18,4%.
A partir de tales circunstancias, China tuvo la necesidad inmediata de incrementar sustancialmente las
importaciones de carnes, para solventar la menor producción doméstica y poder abastecer la demanda
creciente de proteína por parte de
la población.
Tal como se puede observar en el siguiente gráfico, en el año 2020 dicho país más que duplicó las
importaciones de cerdo llegando a acaparar el 48% de la demanda mundial con importaciones por 5,2
millones de toneladas. Para el año 2021, el USDA proyecta que las compras internacionales del gigante
asiático alcancen 4,85 millones de toneladas.
Asimismo, la caída en la producción de cerdo repercutió en la demanda de importación del resto de
carnes para abastecer el mercado local, que ya se encontraban en ascenso. En el caso de la carne bovina,
se arribó a importaciones por 2,7 millones de toneladas en 2020, representando un aumento del 27%
respecto al año previo y del 103% en comparación a 2018. Por último, las importaciones de carne aviar
alcanzaron casi 1 millón de toneladas en 2020 frente a las 580 mil toneladas importadas en 2019.
El creciente dinamismo de importaciones de China tuvo implicancias en las exportaciones de nuestro
país, especialmente en el mercado de cerdos. Según datos de la aduana de China, las compras a Argentina
aumentaron de unas marginales 1.031 toneladas en 2019 a 20 mil en el año 2020, una suba cercana al
2.000%. Luego, en el caso de la carne bovina, las
importaciones chinas provenientes de nuestro país aumentaron de 375 mil toneladas a 482 mil en 2020, o
algo más del 28%, en tanto que en la carne aviar, los despachos aumentaron de 81,5 mil toneladas en el
año 2019 hasta 97 mil toneladas en 2020, un crecimiento del 19%).
Para lo que va del año 2021 hasta el mes de abril, se observa que el crecimiento de despachos de carne
argentina con destino a China se sostiene. En términos generales, dónde mayor relevancia relativa tiene el
mercado argentino para el país asiático es el mercado bovino, donde representamos más del 20% de sus
importaciones en dicho tipo de carnes.

Por último, con objeto de tener una visión a largo plazo del mercado de carnes chino, en el siguiente
cuadro se pueden observar datos de consumo per cápita e importaciones proyectadas para dicho país hasta
el año 2030.
En cuanto al consumo per cápita de las principales carnes, entre el año 2020 y 2018 se registró una
merma del 22% para el caso de cerdo y un aumento del 46% en carne bovina y del 69% en carne aviar.
En base a lo analizado anteriormente, ello re􀃛eja un efecto sustitución por estos dos últimos tipos de
carne ante la caída productiva del mercado de cerdos.
Si se contempla una perspectiva hacia el año 2030 comparando con el año 2018 - previo al suceso que
afectó gravemente el stock de cerdos en China - en términos generales se espera un aumento sostenido en
el consumo per cápita de carnes por parte del país más populoso del mundo. Se proyecta una recuperación
y un leve aumento del 7% en carne de cerdo y un fuerte incremento en el consumo de carne bovina, del
orden del 46%, y aviar, con un crecimiento del 69%.

Esta situación tendrá un efecto estructural en las importaciones de China, debido a que si bien se espera
una desaceleración en el aumento de la población de dicho país (aunque recientemente dicho país aplicó
nuevas políticas de natalidad), la producción de cerdo recién superará lo obtenido en 2018 hacia el año
2030, mientras que la producción de
carne bovina y aviar aumentaran, pero por debajo de las necesidades de demanda de la población. De esta
forma, el USDA proyecta entre 2018 y 2030 un incremento en las importaciones del 278% en carne de
cerdo, 179% en carne bovina y 291% en carne aviar.
A partir de lo anterior es que se presentan grandes oportunidades para los países exportadores de carnes,
donde Argentina es un jugador central en el caso de carne bovina y está desarrollando un potencial
importante en el mercado de cerdos. Las políticas públicas y los incentivos institucionales para aumentar
la producción será clave con objeto de asegurar un adecuado abastecimiento del mercado interno y
aprovechar nuestras ventajas competitivas para acaparar una cuota creciente del mercado externo en estos
tres sectores cárnicos.

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Consumo de carne en Argentina: dinámica


y Tendencia
En los últimos años, el consumo de carne vacuna se ha visto desplazado por otras
fuentes de proteína animal en la dieta de los argentinos. El consumo de carne de pollo y
cerdo se halla en franca expansión, amenazando con destronar a la vaca en el futuro.
En Argentina, el consumo de carne está fuertemente arraigado en la cultura alimenticia nacional,
principalmente el consumo de carne vacuna, producción tradicional de nuestro país y uno de nuestros
productos insignia en los mercados externos. En los últimos años, sin embargo, el consumo de carne
vacuna de la población se ha reducido, pero han empezado a consumirse con mayor intensidad otros tipos
de carne, principalmente la carne aviar y porcina.

En el año 2020, un año de fuerte crisis económica por la pandemia, con caída de ingresos y pérdida de
empleos, se estima que el consumo de carne de vacuna se habría ubicado en 50,2 kilos promedio por
habitante, un 2,2% por debajo de los niveles del año previo, y probablemente el más bajo de la historia
del país (al menos de los últimos 70 años de los que se tienen registros). Esto es un 25% menos de lo que
se consumía a principios del siglo, y un 40% por debajo del consumo medio por habitante hace 50 años.

Para analizar los factores causantes, es necesario destacar que el cálculo del consumo de carne es siempre
un cálculo residual de demanda, compuesto de la siguiente manera. CONSUMO APARENTE =
PRODUCCIÓN + IMPORTACIONES – EXPORTACIONES. Así, con importaciones de carne
inexistentes, o sumamente marginales, los cambios en el consumo
provienen, mayormente, de variaciones en la oferta o en la colocación externa. Sobre esta última variable
parecen hacer foco las recientes medidas de las autoridades nacionales tendientes a cerrar los registros de
exportación por 30 días para afianzar el sistema de controles de las ventas externas y buscar normalizar el
precio de la carne en el mercado interno.
Sin embargo, si bien las exportaciones del período enero-abril 2021 han aumentado en 33.715 toneladas
equivalentes res con hueso (un 13,8%, fundamentalmente por los mayores envíos a China) respecto al
mismo cuatrimestre del año anterior, también ha caído en 24.883 toneladas la faena (un 4,7%). A largo
plazo, el mejor modo de satisfacer la demanda
idiosincrática del consumo interno al mismo tiempo que se potencia la inserción de la carne argentina en
el mercado global (con la consecuente mejora en la balanza externa del país y en la actividad económica
nacional que ello conlleva) es generar un aumento en la oferta ganadera con un crecimiento de los stocks.
Como contracara de la tendencia detectada en el segmento bovino, el consumo de carne aviar ha venido
teniendo un crecimiento fenomenal en nuestro país, ganando lugar en el consumo proteico de origen
animal tradicionalmente asignado a la carne vacuna en las dietas. A pesar de que en lo que va de 2021 el
consumo se redujo en un 3,8% en
términos interanuales, la tendencia es de franca expansión; en los últimos 20 años, el consumo medio por
habitante creció en un 66% desde el año 2000 a esta parte, y un 25% tan solo en la última década.

En efecto, entre 2010 y 2020 la carne de pollo es el producto que presentó el mayor crecimiento relativo
en su demanda en el mercado mundial de carnes, y nuestro país no es la excepción. La mejor relación de
precio con la carne bovina y la mayor disponibilidad en mercado (creció un 40% el peso faenado en los
últimos 10 años), han coadyuvado al incremento en su consumo. La signi􀃚cativa disminución del precio
fue el resultado de la reducción del costo industrial -vía incorporación de tecnología-, la fuerte integración
de la cadena y la incidencia que tuvo la apertura del comercio exterior, según fuentes del sector. Por otro
lado, contribuyeron a aumentar el consumo las buenas cualidades nutricionales de la carne aviar, sumadas
al desarrollo de nuevos productos (congelados, semi-listos, entre otros).
Finalmente, la producción de carne porcina también ha venido incrementándose de forma sostenida en los
últimos 20 años en nuestro país, primero logrando sustituir las importaciones (principalmente
provenientes de Brasil), para luego incluso virar su atención hacia la colocación externa del excedente
productivo nacional. Este incremento productivo fue permitiendo responder a una demanda para consumo
aún baja, pero cada vez más vigorosa.
El cerdo es la fuente de proteína animal más consumida en el mundo. Sin embargo, en nuestro país su
consumo siempre fue poco más que marginal. A principios de siglo, un argentino promedio consumía
apenas 7,8 kg de carne porcina anualmente; desde entonces a esta parte, se duplicó su consumo por
habitante, habiendo alcanzado en el año 2020 los
15,6 kg/habitante/año.
Las amplias disponibilidades hídricas y la posibilidad de autoabastecerse en la provisión de granos
(principalmente maíz y soja) hacen de Argentina uno de los países con mayor potencial de crecimiento en
la producción de porcinos. Así, están dadas las condiciones para que el consumo de este tipo de carne
continúe creciendo en nuestro país y reemplazando a la carne vacuna en adelante.
A la hora de analizar el porqué del cambio en la dieta de los argentinos, podemos argüir una vasta serie de
condicionantes: cambios en las pautas del consumo, cambios en la cultura alimenticia, la búsqueda de un
mayor balance en el origen proteico, entre otras. Sin embargo, muy probablemente el mayor factor causal
sea la conveniencia en
precios.
¿Cómo se posiciona Argentina en consumo de Carnes?
En el año 2020, el mundo consumió un total de 98,7 millones de toneladas de carne de pollo, 96,2
millones de toneladas de carne de cerdo y 59,0 millones de toneladas de carne de vaca, según información
del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Nuestro país continúa preservando la posición
como el que más consumo de carne vacuna por habitante ostenta en el planeta, en tanto ocupa el top-10
en carne de pollo, y se encuentra en el top-25 de consumo de carne de cerdo.

A pesar de la disminución en el consumo en los últimos años, Argentina sigue ostentando la primera
posición en lo que re􀃚ere al consumo mundial de carne por habitante, seguido por Uruguay con 45
kg/habitante/año, y con Estados Unidos en tercera posición con 38 kg/hab/año. Si se tomara a Hong Kong
como un territorio autónomo, este pasaría a ostentar la primera posición en el consumo de carnes vacunas,
incluso por encima de nuestro país; los habitantes de la isla consumieron en 2020 69 kg/habitante/año.
En cuanto al consumo de carne aviar, nuestro país se ubica en el top-ten mundial. El mismo está
encabezado por Qatar, cuya población consumió una media de 52 kg/habitante/año en 2020, seguido por
los Estados Unidos con un consumo de 51 kg/hab/año, mismo que Malasia. Nuestro país se encuentra en
el noveno puesto en cuanto a los países que más
consumen con relación a su población.

Por último, en cuanto al consumo de carne porcina, los argentinos se ubican lejos de las primeras
posiciones, alcanzando el puesto número 23° en el mundo en cuanto al consumo por habitante. El primero
lugar lo ocupa la Unión Europea, con sus 446 millones de habitantes habiendo consumido 44 kg de pollo
cada uno en promedio en el año 2020. Lo sigue Serbia, con un consumo de 41 kg/habitante, y luego
Montenegro con 40 kg/habitante.

Monitor de Commodities
Panel de Capitales
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Termómetro Macro
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