DESARROLLO DEL
PENSAMIENTO LÓGICO
EN EL NIÑO DE 0 A 6 AÑOS
TEMA 6: INICIACIÓN GEOMÉTRICA Y ORIENTACIÓN ESPACIAL
CONCEPTO BASE DE ESPACIO, ORIENTACIÓN, TAMAÑO, FORMA, ESTRUCTURACIÓN Y
ORGANIZACIÓN ESPACIAL EN EL NIÑO
Semana del 27 de febrero al 5 de marzo
La orientación espacial y la geometría son aspectos relevantes de las matemáticas,
que van enlazados de forma natural, cuyo aprendizaje debe plantearse de forma
temprana porque, en la etapa de la Educación Infantil los pequeños comienzan a
construir las bases del conocimiento matemático y las van relacionando con el
mundo que los rodea.
En esta lectura se detallarán los aspectos relevantes a conocer sobre la Orientación
Espacial (incluyendo las Nociones Espaciales) como una habilidad clave a
desarrollar en los niños, así como la Geometría, como parte esencial de las
Matemáticas en la Etapa Inicial y Preprimaria.
La Orientación Espacial
La orientación espacial es una capacidad cognitiva que no siempre es estimulada y desarrollada de manera
sistemática y que, sin embargo, es decisiva en el aprendizaje de la lectura, escritura y habilidades matemáticas, por
lo que se hace necesario trabajarla desde el nivel infantil. Esta es, además, una habilidad natural en los seres vivos
que permite conocer y determinar la posición del propio cuerpo en relación al espacio. Esto nos permite movernos
con libertad por el mundo y realizar actividades como escribir, dibujar, jugar en ciertos espacios o movernos por
nuestra casa o nuestro pueblo. La orientación espacial nos permite formar un modelo mental del mundo en tres
dimensiones, algo fundamental para poder movernos e interactuar con el entorno.
La orientación espacial es esencial para la exploración y descubrimiento del mundo que los rodea. Los niños
aprenden quiénes son a través de esta exploración y los adultos aprenden y se involucran en el contexto en el que
viven. La importancia de adquirir esta habilidad la podemos observar sobre todo en el ámbito escolar, donde se
define el aprendizaje de la orientación y la representación espacial como una capacidad que permite describirse a
uno mismo en relación a un objeto situado en el espacio, siendo capaz de realizar desplazamientos en los diferentes
ejes, izquierda-derecha, delante-detrás, o arriba-abajo, por medio de las nociones espaciales.
Algunos de los ejercicios que suelen trabajarse en esta etapa, suelen dirigirse a estimular la
orientación espacial. Por ejemplo:
- Identificar la orientación derecha – izquierda tomando como referencia el propio cuerpo.
- Identificar dibujos que comparten la misma orientación espacial: derecha - izquierda -
Organizar y distribuir objetos en el espacio de una manera determinada.
- Ejercitar las habilidades visomotoras, implicadas para la reproducción con lápiz y papel de
figuras, dibujos y trayectorias.
- Análisis visual dividiendo el todo en sus partes o en sus componentes (fracciones). - Praxias constructivas,
ejecutando movimientos manuales voluntarios para realizar construcciones con diferentes elementos.
Uso de las Nociones Espaciales
Las nociones espaciales son relaciones que determinan la posición que ocupa un cuerpo en el espacio. De acuerdo
con Fernández (2017), existen las nociones: arriba-abajo; dentro-fuera; delante-detrás; cerca-lejos; encima-debajo.
El espacio es un elemento propio de una actividad de aprendizaje y/o de una sesión didáctica, por ello resulta
fundamental para el docente que el espacio se organice y armonice en relación a las necesidades de los niños y a
sus características.
En educación inicial, el espacio es considerado como un elemento estratégico en la
metodología de enseñanza, que resulta fundamental en los procesos de enseñanza y
aprendizaje, creando diversos estímulos que motiven a los niños a lograr sus aprendizajes
y que aprenda a comprender y a dominar su espacio sobre el que se desenvuelve. El
concepto noción espacial, está muy asociado al aprendizaje de los niños de educación
inicial, el que se tiene que ir orientando como parte de su formación. Tiene que ver con la
comprensión y manejo del espacio geográfico (ambiente físico organizado por los
individuos) y matemático-geométrico (referido al punto, rectas y planos que forman un
cuerpo).
El término noción espacial ha variado con el tiempo, tal como lo deja entrever Fernández (2015). Rodríguez (2008)
sostiene que la noción espacial tiene que ver con evidencias de impresiones que el niño tiene respecto a su cuerpo.
Es un conjunto de sentimientos ligados a los objetos, a las personas y el propio cuerpo. La noción espacial progresa
a medida que los niños desarrollan su capacidad intelectual. En un primer momento, se va produciendo la
divergencia entre el “yo corporal” y el mundo exterior, posteriormente, se irá desarrollando el esquema corporal.
En todo el proceso, es necesario brindarle a los niños estímulos que lo ayuden a identificar su cuerpo.
Como trabajar las Nociones Espaciales en la Etapa Inicial
Durante la infancia, la orientación espacial se va formando de forma bidireccional en los niños por medio del
desarrollo motor (gatear, caminar, arrastrarse, trepar...), las actividades físicas (paseos, exploración en áreas
verdes, trepar árboles, etc.), el juego libre (juegos de pelota, construcciones, escondite, juegos de mesa...), incluso
en la orientación gráfica al aprender a escribir y a leer. Es importante trabajarla, porque durante la etapa adulta,
tener una adecuada orientación espacial nos ayudará a la hora de conducir, interpretar un mapa, manejar ciertas
herramientas, orientarnos en espacios abiertos... e incluso puede influir en el éxito profesional, pues ciertas
profesiones como marineros, ingenieros, escultores, arquitectos, decoradores, diseñadores o fotógrafos deben
tener bien desarrolla esta habilidad.
Por tanto, y aunque se trate de una habilidad natural en los seres vivos, como cualquier otra habilidad, la
orientación espacial debe ser trabajada desde la etapa de la primera infancia para que pueda desarrollarse
plenamente, tanto en el ambiente familiar como el escolar.
Podemos fomentar la orientación espacial desde bebés con actividades sencillas y cotidianas como la estimulación
del gateo, ideando circuitos de obstáculos, desarrollando actividades que fomenten su motricidad gruesa, jugando
a escondernos o esconder objetos para que los encuentren, o permitiéndoles explorar el entorno que les rodea
mediante el libre movimiento. También, al permitirles explorar las formas en su entorno por medio de la sensación
de juguetes, objetos y elementos del entorno.
Cerca de los tres primeros años podemos ir incorporando otras actividades y
juegos, como enseñarles las partes del cuerpo (pidiéndole que las señale en
su propio cuerpo y en el de la persona que tienen enfrente), mostrarles cuáles
son las nociones espaciales más básicas (encima-debajo, delante-detrás,
dentro-fuera, arriba-abajo, cerca-lejos, izquierda-derecha) con relación a su
cuerpo y su entorno más cercano, o despertar su interés por los juegos de
construcción, los insertables o los rompecabezas de piezas grandes y formas
simples.
A partir de los cuatro o cinco años ya podemos incluir otro tipo de juegos y actividades que requieren de una mayor
precisión, pero que son perfectos para entrenar la orientación espacial. Por ejemplo: puzzles más complejos,
maquetas, construcciones con bloques o piezas de Lego, manejar una cometa o un coche teledirigido, hacer
determinadas manualidades como construcciones con plastilina, arena, cartón, figuras de origami...
En la etapa de los seis años y siempre adaptándonos a las habilidades del niño, podemos estimularles con otros
juegos como los cubos Rubbick, el tangram, las ilusiones ópticas, los laberintos, volar un dron, ciertos videojuegos
que impliquen construir, orientarse o calcular distancias y aplicar juegos de geometría son elementos y recursos
clave en esta edad.
Iniciación a la Geometría
Desde que nacemos estamos inmersos en un mundo que conocemos explorándolo a través de nuestros sentidos,
especialmente, vista y tacto. Esta es la forma en la que nos iniciamos también en el aprendizaje de la geometría.
Con el desarrollo del conocimiento geométrico reconocemos formas que dan sentido a los objetos del entorno, nos
orientamos en el espacio, y nos resulta útil para observar la realidad que nos rodea, como por ejemplo aquellos
elementos geométricos que encontramos en los juguetes, los utensilios de casa, los recursos didácticos en la
escuela, en las obras de arte, en las construcciones arquitectónicas y elementos cotidianos como ventanas, puertas
o pizarras. A través de la geometría, los alumnos observan, manipulan, experimentan y desarrollan su pensamiento
creativo.
Debido a la necesidad de la enseñanza de la geometría por su utilidad en la vida cotidiana,
actualmente la mayoría de los contenidos geométricos que se trabajan en el aula son llevados
a cabo a través de representaciones del espacio y los objetos del mundo real. Además, la
geometría adquiere un carácter interdisciplinar en diferentes áreas como música,
psicomotricidad o plástica; mediante situaciones familiares para los alumnos (canciones,
pinturas, circuitos) y a través de materiales, recursos o actividades dinámicas se puede
promover el conocimiento geométrico.
En cualquier etapa educativa, pero principalmente en el nivel Inicial y Preprimaria, el proceso de
enseñanzaaprendizaje de la geometría, debería comenzar por la manipulación, la exploración, la propia
experiencia, para, de forma progresiva y mediante acciones cada vez más autónomas, poder llegar a integrar
conocimientos realmente significativos en los niños. Con esto quiero decir, que la manera más válida de que un
niño aprenda significativamente, es a través de la experiencia, de la propia vivencia de aquello que pretendemos
que aprendan. De acuerdo con Mequè Edo, es mucho más adecuado “comenzar la aproximación a la geometría
con un tratamiento intuitivo y exploratorio del espacio y de los objetos que nos rodean” (1999, p.54)
El conocimiento geométrico no se puede adquirir a partir de información que procede de un maestro, sin que los
alumnos necesiten vivenciarlo. Si la mente del alumno no trabaja, y sólo se dedica a recibir información, no podrán
tener lugar verdaderos aprendizajes. Para conseguir desarrollar en los alumnos un auténtico conocimiento
geométrico, son necesarios tres pasos, de acuerdo con Mª Antonia Canals (1997):
1. Explorar el espacio: Los niños necesitan de la experiencia para poder construir aprendizajes reales, que no
estén basados solamente en la información que alguien le ofrezca. Desde que nacen, todo lo que aprenden
lo hacen a través de la observación del entorno que les rodea. Por ello, es importante que en los centros
escolares fomentemos esta forma de aprender.
2. Comparar los elementos observados: Está claro que no podemos quedarnos sólo en la exploración, sin ir
a más, ya que, de ser así, no se conseguiría el conocimiento geométrico, porque tampoco inducimos a los
niños a razonar. Deben comparar aquello que ven, que manipulan; para poder establecer relaciones. Deben
actuar sobre aquello que les ofrecemos.
3. Expresar verbalmente: aquello que han observado y las acciones realizadas para poder interiorizar el
conocimiento.
A estos pasos, podríamos agregar un cuarto paso, según lo observado en la educación preescolar:
4. Reproducir lo observado: La reproducción de las formas observadas, sea con otros materiales, con formas
gráficas o con asociación y comparación con objetos similares genera un proceso de producción en el que
el niño interioriza las formas geométricas.
Este proceso nos permite ir generando en el niño conexiones mentales importantes para darle significado y
significancia al proceso de comprender y disfrutar la geometría como parte de su realidad y de su entorno. Si el
niño encuentra una conexión con lo que le rodea, podrá valorarlo y aplicarlo por medio de su pensamiento y de su
acción.
Estimulación de la Geometría en Nivel Inicial y Preprimaria
Iniciaremos a los niños en la geometría por medio de elementos básico, tales como:
• Líneas rectas y curvas. Se pueden dibujar líneas en el suelo (o con cinta aislante)
y seguir recorridos por ellas. Fomentaremos que los niños verbalicen las
acciones que van haciendo, como por ejemplo estoy caminando en línea recta, ahora giro a la derecha, etc.
• Superficies. Podemos ver cuando una superficie es plana tumbándonos y apoyando la espalda en el suelo
o en la pared y cuando es curva acostándonos sobre una “pelota gigante” de las que se usan por ejemplo
en psicomotricidad.
• Volúmenes. Recopilación de materiales «caseros»: cajas de quesitos, bricks de zumos, cajas de
chocolatinas, etc. estamos rodeados de multitud de formas y volúmenes. A partir de tocar, observar y
construir cajas se trabajan prácticamente todas las propiedades geométricas de los cuerpos en tres
dimensiones.
• Posiciones y orientaciones espaciales: uso de laberintos, tangram, geoplanos, planos cartesianos a tamaño
real y en escala.
Algunos de los materiales más relevantes para trabajar geometría en el nivel inicial y preprimaria son:
• Elementos Naturales: Posicionarse en el entorno que le rodea. Espacios físicos en la escuela o en la casa.
Ubicarnos en el parque o buscar
• Bloques geométricos, Tangram
• Juegos de Mesa
• Dados con formas
• Clasificación de formas
• Juegos de luz y espejos con formas
Referencias:
• Quaranta, M. & Ressia de M., B. (2009) La enseñanza de la Geometría en el jardín de infantes. -1a ed.- La
Plata: Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires.