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Eurocentrismo y Eurototalitarismo Filosófico

Este documento discute el eurocentrismo, la eurototalidad y el eurototalitarismo filosóficos. Explica cómo el eurocentrismo se ha convertido en la posición teórica hegemónica de Occidente, encubriendo otras perspectivas críticas. También describe cómo la eurototalidad, mediante la globalización, busca construir un mundo europeizado. Finalmente, señala que el eurototalitarismo filosófico niega la existencia de otras tradiciones filosóficas y ataca posiciones críticas, con el objetivo de imponer la fil

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Eurocentrismo y Eurototalitarismo Filosófico

Este documento discute el eurocentrismo, la eurototalidad y el eurototalitarismo filosóficos. Explica cómo el eurocentrismo se ha convertido en la posición teórica hegemónica de Occidente, encubriendo otras perspectivas críticas. También describe cómo la eurototalidad, mediante la globalización, busca construir un mundo europeizado. Finalmente, señala que el eurototalitarismo filosófico niega la existencia de otras tradiciones filosóficas y ataca posiciones críticas, con el objetivo de imponer la fil

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EUROCENTRISMO, EUROTOTALIDAD

Y EUROTOTALITARISMO FILOSÓFICOS1

Juan Manuel Contreras Colín

La ideología eurocéntrica, que irrumpió junto con la Modernidad temprana del siglo XVI y

que en el transcurso del siglo XVIII fue sistematizada teóricamente2, ha dejado de ser, en el

actual contexto mundial, “un componente enmascarado sutil que subyace en general debajo

de la reflexión filosófica y de muchas otras posiciones teóricas del pensamiento europeo y

norteamericano”3 y ha sido convertida, por medio de complejos procesos socio-históricos y

sin rubor alguno, en la posición teórica hegemónica de Occidente.

Dentro del ámbito filosófico ese desplazamiento ha implicado no sólo el encubrimiento

y la casi total neutralización del contenido crítico-emancipador de la Modernidad europea,

sino sobre todo y principalmente la identificación de la ideología eurocéntrica con la

filosofía misma, de tal modo que el eurocentrismo ha llegado a ser hoy la atmósfera que

tematiza, orienta y constituye las posiciones teóricas y filosóficas acríticas, tanto del centro

1
En este artículo nos hemos visto en la necesidad, a fin de dar razón crítico-integral del fenómeno ideológico
llamado eurocentrismo, de estructurar dos nuevas categorías, a saber: la euro-totalidad y el euro-totalitarismo.
Debido a los límites espaciales propios de un artículo, aquí sólo nos limitaremos a exponer indicativamente el
contenido fundamental de dichas categorías. Evidentemente, y al igual que Samir Amin con su estudio sobre
el Eurocentrismo (1989), nosotros desplegaremos críticamente, en una futura publicación específica sobre ese
tema, los contenidos históricos, sociológicos y filosóficos que constituyen dichas categorías.
2
En el nacimiento, la constitución y el afianzamiento de la ideología eurocéntrica, los procesos de guerra de
invasión y conquista, así como el saqueo que Europa realizó en Abya Yala durante siglos, jugaron un rol
central. Véase Contreras, J. M., Das Nican mopohua: kritischer Ausdruck des indigenen Denkens. Eine
ethische und politische Lektüre, Doktorarbeit, Hochschule für Philosophie, München 2011; Reygadas, P. -
Contreras, J. M., La protofilosofía griega (siglos VII-V a. C.): entre el Mediterráneo, el Egeo y el Jónico.
Mapas de la historia mundial de las filosofías, COLSAN, San Luis Potosí 2009; Dussel, E., 1492: El
encubrimiento del Otro. Hacia el origen del mito de la Modernidad, Nueva Utopía, Madrid 1992; Dussel E.,
Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión, Trotta, Madrid 1998.
3
Dussel, E., 1492: El encubrimiento del Otro. Hacia el origen del mito de la Modernidad, Nueva Utopía,
Madrid 1992, 19.
académico hegemónico europeo y estadounidense como de sus sucursales dependientes

ubicadas en la periferia.

En el transcurso de la Modernidad madura, el eurocentrismo encontró en la expresión

que Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) manifestara en sus Vorlesungen über die

Philosophie der Geschichte, “Lecciones sobre la filosofía de la historia”, a saber: Europa es

el centro y el fin (das Zentrum und das Ende)4 de la historia, la síntesis de sus pretensiones

tanto teóricas como prácticas. Debido a eso asumió ideológicamente la expresión hegeliana

como el contenido programático a seguir: justificar y fundamentar teóricamente e

instrumentalizar y operar prácticamente la centralidad y los objetivos europeos en todos los

ámbitos de la vida humana de todas las sociedades existentes.

Esa pretensión supuso la superioridad cultural europea en relación a todas las demás

culturas, de tal modo que todo tenía en Europa y en lo europeo su modelo paradigmático a

seguir como lo más bueno, justo, libre, democrático, racional y humano. Fuera de la matriz

cultural europea esos valores y sus respectivas justificaciones, instituciones, tradiciones y

prácticas no pasaban de ser intentos fallidos y, en el mejor de los casos, logros imperfectos.

Con base en lo anterior, el eurocentrismo, tanto en su vertiente teórica como práctica, se

adjudicó a sí mismo la misión de sacar del error, corregir, ilustrar y civilizar, aún por la

violencia cuando fuera necesario, al resto de las sociedades a fin de “humanizar” su

incompleto, imperfecto e inferior ser, hacer y querer. Dicha “humanización”, en realidad

europeización, buscó y continúa buscando abarcar y permear todos los ámbitos posibles de

la vida humana (el económico, el político, el religioso, el cultural, el educativo, el sexual, el

de la salud, el artístico, etcétera) pues pretende, dentro de su fundamentalismo teórico y

4
Hegel, G. W. F.,“Vorlesungen über die Philosophie der Geschichte”, in Werke in zwanzig Bänden, Frankfurt
am Main 1970, 235.
práctico, llegar a construir una eurototalidad a nivel mundial o si se prefiere un mundo

europeizado.

La instrumentalización de la eurototalidad como proyecto hegemónico “civilizador” y

“humanizador” actualmente se lleva a cabo mediante el complejo proceso económico-

cultural denominado globalización. Las elites hegemónicas, tanto económico-políticas

como científico-académicas no críticas, son las aliadas naturales de la eurototalidad y

constituyen, al mismo tiempo, el sector socio-histórico que la opera e instrumentaliza

activamente tanto en el centro del sistema hegemónico como en sus periferias dependientes.

Dado su talante impositivo y excluyente, violento en última instancia, la eurototalidad

deviene por su propia naturaleza5 en un eurototalitarismo que abiertamente pregona: no hay

más ruta, ni teórica ni práctica, que la nuestra. Coherentes y consecuentes con ese

“principio”, sus operadores instrumentalizan mecanismos de adoctrinamiento, control y

reproducción del modo europeo de ser y estar en el mundo, los cuales se expresan en

actitudes, comportamientos, maneras de ser y relacionarse, instituciones y sistemas del más

variado tipo que sin empacho y orgullosamente sostienen: no hay más ni mejor filosofía,

teología, democracia, libertad, sistema económico, justicia, educación, cultura, etcétera,

etcétera, que la europeo-estadounidense.

En esa línea, el eurototalitarismo filosófico no sólo niega la existencia de tradiciones

filosóficas no-europeas, sino que ataca, descalifica, excluye, persigue, encubre o subsume a

5
La Escuela de Frankfurt, en su momento más crítico (teóricamente hablando), dio cuenta de esto en muchas
de sus investigaciones. Véase Adorno, Th., Negative Dialektik, Suhrkamp, Frankfurt am Main 1966 (tr. cast.,
Dialéctica negativa, Taurus, Madrid 1995); Adorno, Th., Minima moralia, Suhrkamp, Frankfurt am Main
1994; Benjamin, W., Discursos interrumpidos I, Taurus, Madrid 1989; Horkheimer, A., Zur Kritik der
instrumentellen Vernunft, Fischer, Frankfurt am Main 1967; Horkheimer, A., Traditionelle und kritischer
Theorie, Vier Aufsätze, Fischer, Frankfurt am Main 1970; Horkheimer, A. - Adorno, Th., Dialektik der
Aufklärung, Fischer, Frankfurt am Main 1971; Marcuse, H., El hombre unidimensional, Joaquín Mortiz,
México 1968; Marcuse, H., Eros y civilización, Joaquín Mortiz, México 1981; Gandler, S., Fragmentos de
Frankfurt. Ensayos sobre Teoría Crítica, Siglo XXI, México 2009, 21.
todas aquellas posiciones teóricas críticas, aún europeas, que pretendan fundamentar y

justificar lo contrario.

Dada la vigencia y hegemonía que detenta hoy en día el eurocentrismo dentro de la

filosofía en general y en la tradición filosófica occidental en particular, el presente escrito

quiere contribuir a clarificar, desde una perspectiva crítica, la genealogía, es decir, los

orígenes, precedentes y desarrollo, de su definición y concepción de filosofía, a fin de

evidenciar sus límites e inconsistencias y alertar sobre su peligrosa transformación en

eurototalitarismo filosófico.

Inspirándonos e inscribiéndonos en una de las principales Teorías Críticas de origen

latinoamericano, la filosofía de la liberación, tomaremos como base de nuestra exposición,

por los elementos hermenéutico-epistemológicos críticos que proporcionan, las

concepciones filosóficas que J. Estermann y E. Dussel han elaborado en torno a esta

temática, las cuales explicitaremos y desplegaremos aún más en su componente crítico a fin

de proporcionar referentes teóricos que contribuyan a la deconstrucción o desmontaje

crítico de los fundamentos sobre los que se levanta la eurototalidad filosófica.

1. HACIA EL ORIGEN DE LA CONCEPCIÓN HEGEMÓNICA DE FILOSOFÍA

A lo largo de la historia de la filosofía occidental se puede encontrar un pluralismo

impresionante de definiciones de lo que se entiende por filosofía. No existe en sentido

estricto, al interior de esta tradición de pensamiento, la definición de filosofía sino una

multiplicidad de concepciones, descripciones, enfoques e interpretaciones, las cuales


responden y cambian conforme a la realidad que quieren dar razón. 6 Por ejemplo, el

filósofo, matemático, astrónomo y músico Pitágoras de Samos (Πυθαγόρας 580/582-495 a.

C.) consideraba que la filosofía era “un afán de saber libre y desinteresado”; para el

discípulo de Sócrates y fundador de la Academia de Atenas, Aristocles Podros (428/427-

348/347 a. C.), cuyo seudónimo fue Platón (Πλάτων), la filosofía era la “meditación sobre

la muerte”; para su más grande discípulo y posteriormente preceptor de Alejandro de

Macedonia, llamado el Grande (Μέγας Αλέξανδρος 356-323 a. C.), el Estagirita Aristóteles

(Άριστοτέλης 384-322 a. C.), la filosofía era entendida como el “amor de los mitos”; para el

atomista de Samos llamado Epicuro (Επίκουρος 341-270 a. C.), “la filosofía es una

actividad que procura con discursos y razonamientos la vida feliz”; el jurista, político,

filósofo, escritor y orador romano Marco Tulio Cicerón (106-43 a. C.) la entendía como

una “commentatio mortis” y también como “el cultivo del espíritu”; en esa misma línea la

concibe el también filósofo romano de origen cordobés Lucio Anneo Séneca (4 a. C.-65 d.

C.): filosofía es “la teoría y el arte de la recta conducta de la vida”; para el obispo y filósofo

africano 7 Agustín de Hipona (354-430) es el “amor de la sabiduría de Dios”; para el

filósofo y teólogo dominico Tomás de Aquino (Tommaso D'Aquino 1225-1274) “es el

conocimiento de las cosas por sus razones más elevadas” y también la concibe como “la

sierva de la teología”; para el llamado doctor sutil, el franciscano escocés fray Juan Duns

Escoto (John Duns Scotus 1265-1308), la filosofía “es la consideración del ser en cuanto

6
Véase el interesante libro de los profesores ingléses W. Buckingham, D. Burnham, C. Hill, P. King, J.
Marenbon y M. Weeks titulado The philosophy book (Dorling Kinderley Limited, London 2011) para
corroborar cómo, en general, los filósofos relevantes de la historia mundial de las filosofías desarrollan uno o
dos pares de ideas originales, centrales o nodales, las cuales son la base de su pensamiento y, al mismo tiempo,
de su propia concepción y definición de filosofía.
7
Tanto Tagaste, el lugar de su nacimiento, como Hipona, lugar donde residió y ejerció el ministerio episcopal
hasta su muerte, eran pequeñas ciudades que pertenecían al reino bereber africano llamado Numidia, el cual
fue un vasallo romano y con el tiempo llegó a ser una provincia romana. El reino de Numidia cupaba los
actuales territorios de la franja norte del África argelina. En suma, Agustín no es un filósofo de origen
europeo sino africano.
ser, esto es, de las cosas en su equidad”; el humanista y pensador italiano Giovanni Picco

della Mirandola (1463-1494) la comprendía como “introducción a la religión”; para el

filósofo y jurista español Francisco Suárez (1548-1617) “es el estudio de la sabiduría”.

Como puede verse, no siempre la concepción del llamado “padre de la filosofía moderna” y

creador de la noción de sujeto, el filósofo, matemático y científico francés René Descartes

(1596-1650), de “buscar las primeras causas y verdaderos principios de los que se puedan

deducir las razones de todo aquello que uno es capaz de conocer”, o la del axioma de Georg

Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) de “los pensamientos cristalizados de una época”,

han correspondido con la definición de filosofía. 8

A pesar de esa rica pluralidad de definiciones y concepciones que han surgido al

interior de la tradición filosófica occidental, hay una interpretación que con el paso del

tiempo se ha tornado hegemónica y se ha impuesto como la definición de lo que debe

entenderse por filosofía, a saber: filosofía es el discurso racional que surgió en la Grecia del

siglo VI a. C., el cual ha evolucionado a lo largo del tiempo hasta nuestros días. La verdad

sobre la filosofía está, según esa interpretación 9 , en sus orígenes, tanto terminológicos

(etimología) como fenoménicos (genealogía). 10

1.1. La etimología: del amor y la sabiduría a la ciencia y la técnica

8
Estermann, J., Filosofía andina. Estudio intercultural de la sabiduría autóctona andina, Abya-Yala,
Ecuador 1998, 15-16.
9
El pionero de esta concepción fue Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844-1900), sin embargo, será el autor de
Sein und Zeit, “Ser y Tiempo”, Martin Heidegger (1889-1976), quien introdujo los textos de Nietzsche en la
filosofía académica, su principal representante debido a la exaltación que hace de la antigua filosofía griega
(véase el su texto de 1955 titulado Was ist das - die Philosophie?), particularmente del pensamiento filosófico
de Parménides de Elea (540/535-483/475 a. C.).
10
Ibid., 16.
El proceso de transformación del término filosofía ha sido radical a lo largo de su historia

en Occidente. Uno es el contenido de su significado cuando irrumpe en el Oriente,

específicamente en la región de Anatolia o Asia Menor con los milesios durante el

transcurso del siglo VI a. C., y otro totalmente distinto el que comprende o al que remite

durante el periodo histórico que Occidente ha denominado Modernidad. 11

En su origen, el significado etimológico de la palabra filosofía, compuesta por dos

vocablos que provienen del griego antiguo: φιλος (filos), “amor, amante”, y σοφία (sofía),

“sabiduría”, expresaba el ser y quehacer de quienes invertían gran parte de su tiempo a esa

actividad. Literalmente φιλοσοφία (philosophía) significa “amor por la sabiduría”, “amor a

la sabiduría” y hay quienes prefieren traducirla como “la sabiduría del amor” o “afán de

saber” 12 . El primer elemento que estructura dicha palabra -φιλος (filos)- remite a un

sentimiento que vincula y religa; a un conato o fuerza que necesita y busca el encuentro, la

entrega y la unión con el otro y lo otro; a una relación profunda que compromete y

responsabiliza. Su segundo componente -σοφία (sofía)- hace relación al grado más alto de

conocimiento, el cual tiene implicaciones existenciales en quien lo posee; a la experiencia

prudencial y crítica de la vida; a la madurez personal alcanzada mediante el cuidado en el

comportamiento y forma de conducirse a lo largo de la vida. 13

En la Modernidad, como bien hace notar Josef Estermann, no sólo se constata una

escisión de la filosofía con la religión en general y con la teología en particular (el centro de

la reflexión filosófica no es más Dios, sino el sujeto, quedando excluido, de esta forma, el

campo de lo divino de su ámbito de estudio); un claro distanciamiento de la filosofía en

relación a las ciencias naturales (con la respectiva pérdida de la cosmología) y de las

11
Reygadas, P. - Contreras, J. M., La protofilosofía griega, loc. cit., 4-5.
12
Así la traduce Leopoldo Zea en su Introducción a la filosofía de 1953.
13
Ibid., 84.
llamadas ciencias humanísticas (psicología, sociología y antropología); y un abandono de la

metafísica, la cual se refugió en gran medida en la religión, sino que también los dos

elementos fundamentales del ser y quehacer filosófico de la antigüedad y del medioevo

europeo -φιλος y σοφία- pasaron a formar parte del quehacer extra-filosófico. La filosofía

occidental moderna ya no era más φιλος, “amor”, ni σοφία, “sabiduría”, sino técnica (τέχνη

-téchne-, “arte”) y ciencia (ὲπιστήμη -episteme- “conocimiento”). Las nuevas definiciones

así lo dejaban ver. Por ejemplo, para el hermeneuta, historiador, sociólogo y psicólogo

alemán Wilhelm Dilthey (1833-1911), la filosofía “es la ciencia que engendra un saber

válido”; para el fundador del movimiento fenomenológico, el también alemán Edmund

Gustav Albrecht Husserl (1859-1938), “es, por esencia, la ciencia de los verdaderos

principios, de los orígenes, de las raíces de todas las cosas” y también la llegó a definir, sin

más, como “ciencia estricta”; el filósofo francés Jacques Maritain (1882-1973) la concibe

como “el conocimiento científico que mediante la luz natural de la razón considera las

primeras causas o las razones más elevadas de todas las cosas; o de otro modo, el

conocimiento científico de las cosas por las primeras causas y los más altos principios de

todas las cosas en cuanto éstas conciernen al orden natural”; según el filósofo, ingeniero y

lingüista de origen austriaco Ludwig Wittgenstein (1889-1951), en su primera época

sostiene que “la filosofía intenta la clarificación lógica del pensamiento. La filosofía no es

un cuerpo de doctrina, sino una actividad [...]. El resultado de la filosofía no son

‘proposiciones filosóficas’, sino la clarificación de las proposiciones. Sin la filosofía los

pensamientos serían, por así decirlo, opacos y difusos; su tarea es esclarecerlos y

delimitarlos con precisión”; uno de los más destacados miembro del Círculo de Viena y

defensor del positivismo lógico, el alemán Rudolf Carnap (1891-1970), la definía como

“análisis lingüístico”; y en general, nos recuerda también Estermann, para la filosofía


académica contemporánea la filosofía se había reducido a ser “historia de la filosofía”. 14 En

la modernidad, pues, los contenidos primigenios que una vez constituyeron

fundamentalmente a la filosofía, el amor y la sabiduría, pasaron a ser sólo una

reminiscencia lingüística, específicamente etimológica, de dicho término.

El reduccionista proceso de demarcación metodológica y temática que sufrió la filosofía

occidental durante la Modernidad obligó a los pensadores de esa época a definirla

deslindándola negativamente y desvinculándola de lo que es el mito, la religión, la teología,


15
la cosmovisión, las ciencias específicas, las visiones del mundo, etcétera. Tal

procedimiento de circunscripción excluyente los orilló a recurrir, sin más alternativa, a la

definición genética de filosofía. 16

1.2. La genealogía: del ingenio extraordinario a la recepción creativa

La hegemónica y vigente definición genética de filosofía plantea, en términos generales,

que 1) la filosofía fue creada exclusivamente por los griegos durante los siglos VI y V a. C.,

gracias a su ingenio 17 y a la novedad absoluta cuantitativa y cualitativa de la Grecia de la

Época Arcaica; 2) es imposible e inadmisible que la filosofía derive de Oriente 18; 3) ese

discurso habría evolucionado en Occidente durante las épocas posteriores y en la

14
Estermann, J., Filosofía andina, loc. cit., 16-17.
15
Véase, para una crítica relevante a esta postura, el interesante texto de Hans-Georg Gadamer titulado
Mythos und Vernunft (Mito y razón).
16
Ibid., 19-20.
17
Aquí se inscriben posturas como la de J. Burnet, quien afirma en su famosa tesis del “milagro griego” (La
aurora de la filosofía griega de 1915) que la filosofía, como fruto de la genialidad extraordinaria de los
griegos, habría aparecido en Grecia de una manera abrupta y radical. Tesis que, en términos generales, se
repite hasta el día de hoy en los textos de “historia de la filosofía” de talante heleno y eurocéntrico. Véase, por
ejemplo, el extenso texto de Antiseri, D. - Reale, G., Historia del pensamiento filosófico y científico, Herder,
Madrid 2007.
18
Antiseri, D. - Reale, G., Historia del pensamiento filosófico y científico, loc. cit., 15-17.
Modernidad alcanzaría su pleno desarrollo, y 4) dado su componente “crítico-

emancipador” 19 , estrictamente racional, ese discurso filosófico deberá desplegarse en el

resto del mundo a fin de liberar a todas las demás culturas de las sombras de los mitos, las

quimeras y los prejuicios irracionales y pulsionales que las constituyen y las mantienen en

un gustoso estado de inmadurez o minoría de edad.

Esa comprensión genético-progresiva de la filosofía occidental, que ha llegado a ser

mediante complejos procesos histórico-ideológicos la percepción vigente y tradicional de la

filosofía, se puede esquematizar temporal y espacialmente de la siguiente manera:

OCCIDENTE

5 4 3 2 1

Europeización Mundo Mundo Mundo Romano Mundo Griego

del contemporáneo Europeo Moderno Cristiano Medieval (pagano y cristiano)

Sistema Mundo

OCCIDENTALIZACIÓN

Desde una perspectiva genealógica (origen, precedentes y desarrollo) crítica, esa

definición de filosofía, aparte de trasladar erróneamente, como más adelante veremos, la

19
Evidentemente la moderna definición genética de filosofía no menciona el componente mitológico ni la
violencia irracional concomitante que constituyen también a la Modernidad. Véase Adorno, Th., Minima
moralia, loc. cit.; Echeverría, B., La modernidad de lo barroco, Era, México 1998; Dussel, E., 1492: El
encubrimiento del Otro, loc. cit.; Gandler, S., Fragmentos de Frankfurt, loc. cit.; Contreras, J. M., Das Nican
mopohua, loc. cit.
visión secular moderna al pasado 20, olvida fácilmente o intencionalmente encubre que la

filosofía griega hunde sus raíces en parte de África 21 y Oriente22, ciertamente esa influencia

fundamental no se realizó por medio de un discurso o una ciencia filosófica elaborada, sino

a través de la lengua, de la vivencia, la comprensión y la representación del mundo de la

vida cotidiana, de los conocimientos científicos alcanzados, de los logros tecnológicos

desarrollados y de los gérmenes y el primer despliegue de los conceptos.23

La protofilosofía griega de la Época Arcaica que se afirma en los siglos VI y V a. C.,

tuvo su origen geográfico en la región colonial de Anatolia 24 o Asia Menor comprendida

entre Mileto25 y Esmirna26, en la costa egea del actual territorio de Turquía. La filosofía

griega, pues, geográficamente nace en Oriente y no en Occidente. De la periférica ciudad

de Mileto, ubicada en la región jónica (zona costera de Lidia y Caria), son los primeros
27
pensadores clasificados en Occidente como filósofos (Tales , Anaximándro y

20
Reygadas, P. - Contreras, J. M., La protofilosofía griega, loc. cit., 6.
21
Para un estudio específico sobre el origen africano de la filosofía griega véase, aparte del estudio clásico del
historiador inglés Martin Bernal (Black Athena: The Afroasiatic Roots of Classical Civilization), los trabajos
del Dr. Christos C. Evangeliou, quien es profesor de filosofía en el Departamento de Filosofía de la Towson
University, USA. De nacionalidad griega, estudió las obras clásicas de la filosofía antigua griega en la Εθνικό
και Καποδιστριακό Πανεπιστήμιο Αθηνών, “Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas”. Es autor de
textos que giran en torno a la filosofía antigua de su natal Grecia: Aristotle's Categories and Porphyry
(Philosophia Antiqua 48), Brill Academic Publishing, Boston 1997; Hellenic Philosophy: Origin and
Character, Ashgate, Burlington 2006; Themata Politica: Hellenic and Euro-Atlantic Hardcover, Cambridge
Scholars Publishing, Cambridge 2008.
22
Las sociedades antiguas de Oriente tuvieron una historia intelectual, escrita y filosófica, ciertamente distinta
pero en ciertos aspectos más profunda que la gestada en Occidente. Además contaron, por la experiencia que
les había dado su antigüedad y las relaciones o vínculos con otras sociedades, con un desarrollo mucho más
avanzado en la planificación y administración de las grandes ciudades, del Estado, de la política y la escritura.
23
Ibid., 5.
24
Anatolia viene del griego antiguo Aνατολή (ana-tolé), “oriente o levante”; en alemán se traduce como Der
Osten, (“el oriente”) o Der Aufgang, (“la subida”, “la salida”, en relación al sol).
25
Actualmente la ciudad es llamada en turco Milet. Su nombre, el más antiguo, fue en cario Anactoria; los
hititas la nombraron Milawata o Millawanda y cuando los griegos invadieron esa región la nombraron
Μίλητος (Miletos), “Mileto”.
26
En turco İzmir, contracción de su antiguo nombre griego Σμύρνη (Smýrne), “Smyrna”. Actualmente es el
tercer centro urbano más poblado de Turquía y el segundo puerto más importante después de Estambul.
27
El caso del semita Tales es realmente interesante, pues resulta que “el primer filósofo de Occidente”, nos
dice Herodoto (I, 70), es de origen fenicio:
         “… de Tales, un milesio… fenicio
por su ascendencia de origen…”. Por su parte Diógenes Laercio (I, 22 [DK I I A I init.]) explicita la
Anaxímenes), de otras ciudades, situadas también en Anatolia, proviene la mayoría de los
28
filósofos más relevantes del periodo germinal del pensamiento filosófico: Efeso ,

Colofón 29 , Lámpsaco 30 , Clazomene 31 y de la isleña ciudad de Samos 32 . Otros filósofos

posteriores, como Parménides y Empédocles, serán originarios de la región que será

llamada Magna Grecia (sur de Italia y la isla de Sicilia). 33

Los centros urbanos de la península griega estuvieron vinculados cultural y

materialmente no sólo con las islas del Egeo y las costas de Anatolia, donde nació la

filosofía de esta región cultural, sino también con las grandes civilizaciones antiguas que

los superaban en muchos aspectos: Mesopotamia, Egipto 34 y Persia. De esas grandes

culturas asumieron, entre otras cosas: las técnicas de gestión palaciega o cortesana y

algunos elementos de astronomía (Mesopotamia), la matemática y la geometría (Egipto),

ascendencia semita de Tales: “era descendiente de fenicios exiliados”. Véase Kirk, G. S. – Raven, J. E. –
Schofield, M., Los filósofos presocráticos. Historia crítica con selección de textos, Gredos, Madrid 2008, 112.
28
Así designaron los griegos orientales a Έφεσος (Ephesos), ciudad capital del reino Arzawa que los hititas
llamaron Apasa o Abasa. De esta ciudad son originarios el poeta Calino (primera mitad del siglo VII a. C.), el
filósofo Heráclito (535-484 a. C.), el crítico literario y bibliotecario Zenódoto (330-260 a. C.) y el geógrafo
Artemidoro (finales del siglo II a. C. y principios del s. I a. C.).
29
De la portuaria ciudad de Κολοφών (Kolophốn) se atribuye que son originarios los poetas y músicos
elegiacos y épicos Homero (siglo VIII a. de C.), Mimnermo (siglo VII a. C.), Antímaco (cerca del 400 a. C.) y
los escritores Jenófanes (580/70-475/466 a. C.) y Nicandro (cerca del siglo II a. C.).
30
De la ciudad de Λάμψακηνός (Lampsakenós) son oriundos los filósofos Metrodoro “el viejo” (siglo V a. C.),
amigo de Anaxágoras, y Metrodoro “el joven” (331-277 a. C.).
31
En la itsmeña ciudad de Κλαζομεναί (Klazomenai) nacieron los filósofos Anaxágoras (500-428 a. C.) y
Leucipo (450-370 a. C.).
32
De la isla espórada oriental de Σάμος (Samos) son nativos los filósofos Epicuro (341-270 a. C.) y Pitágoras
(582-507 a. C.).
33
Ibid., 8-9.
34
Para un estudio específico sobre la influencia y conexión que hay entre la milenaria cultura egipcia y el
pensamiento filosófico de los llamados pensadores presocráticos, véase el estudio que hace Octavi Piulats,
egeresado de la Johann Wolfgang Goethe-Universität Frankfurt am Main y profesor de filosofía en la
Universidad de Barcelona, en su libro Egiptosofía. Relectura del mito al logos (Kairós, Barcelona 2006),
donde punto por punto demuestra la formación que tuvo en, la influencia que recibió de y recepción creativa
que hizo de la egiptosofía, entre otros, el semita de origen fenicio Tales de Mileto.
prácticas de adivinación 35 (Persia), elementos de normatividad constitucional 36, el alfabeto,

el arte de la navegación y las instituciones políticas (Fenicia). 37

El intercambio, la colonización y la invasión socio-cultural en el Mediterráneo de esa

época fueron muy dinámicos. La Tebas egipcia fue fundada por fenicios y Atenas, la πόλις

(polis, “ciudad”) griega por excelencia, será fundada por el egipcio Cécrope 38 y por largo

tiempo permenecerá como colonia de la gran Sais (capital antigua del bajo Egipto) 39, otro

egipcio, Danao, fundará Argos. Además, las tierras griegas fueron cultivadas por fenicios y

egipcios, quienes planearon y construyeron en la región grandes obras de manejo y control

35
Recuérdese la importancia y la función fundamental que jugaba la adivinación en la cultura y “sabiduría
griega”. Considérese como ejemplo el “oráculo de Delfos” -í (Delfoi)-. Al respecto, Giorgio Colli
demuestra, con lujo de detalle, en La nascita della filosofia, el papel primordial y decisivo que desempeñaba
la adivinación no sólo en la vida pública y política de los griegos, sino también en la estructuración de su
pensamiento: “De hecho, al dios de Delfos, más que a otro, hay que atribuirle el dominio de la sabiduría. En
Delfos se manifiesta la vocación de los griegos por el conocimiento. … Pero el hecho que Delfos sea una
imagen unificante, una abreviatura de la misma Grecia, indica algo más, y es que el conocimiento fue, para
los griegos, el máximo valor de la vida. Otros pueblos conocieron, exaltaron la adivinación, pero ningún
pueblo la elevó al rango de símbolo decisivo por el que, al más alto grado, la potencia se expresa en
conocimiento, como ocurre entre los griegos” (Colli, G., La nascita della filosofia, Adelphi, Milán 1975, 2).
Efectivamente, en Delfos, “el ónfalo de la tierra” (óós, omphalós, “ombligo”) o “centro del universo”
para los griegos, existía desde el siglo VIII a. C., un templo dedicado al dios Apolo, el cual llegó a ser el
centro religioso del mundo helénico que, entre otras cosas, lo dotaba de cohesión cultural mediante una
dinámica red de peregrinaje. A ese lugar acudían delegaciones sagradas, llamadas teorías (í -theoría-,
“contemplación”), que enviaban las Ciudades, soberanos o simples particulares con la esperanza de que el
dios, mediante su profetisa, la pitia, sentada en su trípode les aconsejara a la hora de tomar decisiones de
importancia. Aunque la funsión esencial del oráculo era dotar de sanción divina a las decisiones políticas de
las ciudades (ratificar leyes, constituciones, fundación de nuevas colonias, empresas bélicas o comerciales,
etc.), la adivinación y la predicción del futuro también jugaron un rol fundamental.
36
Piénsese en la asunción y adaptación que hicieron de las constituciones de la ciudad fenicia de Cartago y de
la ciudad egipcia de Menfis, esta última por parte de Platón.
37
Lancel, S., Cartago, Ed. Crítica, Barcelona 1995, 13-14.
38
Para sorpresa de las mentes eurocéntricas, esta afirmación la encontramos textualmente en las Vorlesungen
de Hegel (véase Hegel, G. W. F., Vorlesungen über die Philosophie der Geschichte, traducción castellana -
Filosofía de la historia-, Ediciones Zeus, Barcelona 1971, 252).
39
Sais fue capital de todo el Egipto durante la dinastía XXVI (del 666 al 524 a. C., cuando se produce la
invasión persa). Los marinos y comerciantes de esta ciudad, consagrada a Neith, Diosa guerrera y Señora de
la ciencia racional (los griegos la llamarán Palas Atenea), fundaron, como una de sus tantas colonias en el
Mediterráneo, la ciudad de Atenas en la península griega. En el año 663 a. C., Samético I, hijo de Neceo, abre
el mercado egipcio a los griegos y los emplea como mercenarios. Véase Bernal, M., Black Athena. The
Afroasiatic Roots of Classical Civilization, Rutgers University Press, New Brunswick 1991, 133 ss; Dussel,
E., Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión, loc. cit., 631-637.
hidráulico (diques y canales), así como por hititas 40. Creta, absorbida por Grecia en la Edad

de Bronce (1500-1200 a. C.), había copiado y adaptado la escritura fenicia. Luego vino la

penetración de los dorios y poco después la caída de los estados prehelénicos llamados

micénicos. Por esa razón no es extraño que muchos de los primeros términos de la filosofía

nacida en Anatolia estén vinculados a otras regiones geográficas y culturales, incluyendo

pensamientos y etimologías de origen acadio, caldeo, hebreo y egipcio. 41

La influencia tocó inevitablemente la vida cotidiana, las creencias y la cosmovisión

misma de los griegos.42 Los macedonios adoraban al sol Ammon Ra, el Dios egipcio. La

religión de los misterios, que por su carácter no dogmático y especulativo es tanto un

basamento como una expresión de los primeros pasos del pensar filosófico de la “sabiduría

griega” antigua, también presenta influencias externas. Así por ejemplo, el fecundo culto a

Dionisos, rico en gérmenes filosóficos, se sitúa en una línea que va del exterior (Tracia,

Lidia o Frigia) hacia Grecia, en donde recorre el camino de Tebas hasta Atenas. 43

Es indudable la importancia de Anatolia o Asia Menor en relación al nacimiento de la

filosofía.44 Sin embargo, no se puede admitir que tal hecho se deba al genio extraordinario

40
Este grupo se estableció en la región central de la península de Anatolia alrededor del siglo XVIII a. C., y
alcanzó su máximo poderío y extensión durante el siglo XIII a. C.
41
Reygadas, P. - Contreras, J. M., La protofilosofía griega, loc. cit., 10. Es muy interesante ver cómo todas
las antiguas cosmogonías griegas (de Hesíodo, Alcmán, Ferecides, Epiménides y Museo) transmitidas por
escrito u oralmente entre el siglo VIII y el VI a. C. (véase Martínez, R., La aurora del pensamiento griego,
Trotta, Madrid 2000), en términos generales, tienen los mismos contenidos y la misma lógica de
desenvolvimiento o desarrollo que las cosmogonías y teogonías elaboradas, con muchos siglos de anterioridad,
en el antiguo Imperio Egipcio (véase Gros, A., Mitología egipcia, Lisma Editores, Italia 2001).
42
El mestizaje cultural está presente desde los orígenes de la sociedad griega, piénsese sólo en la relación
entre los habitantes de los estados micénicos ya establecidos en la península y los grupos dorios que
penetraron la región en el 1200 a. C.
43
Ibid., 11.
44
Es incuestionable que los conocimientos científicos de origen egipcio y sumerio-acadio-babilónico tienen
en las ciudades de Anatolia un nuevo grado de abstracción y desarrollo filosófico; que los términos y
eventualmente conceptos de culturas y lenguas africanas y asiáticas, los cuales entran al Asia Menor por vías
religioso-culturales, con el pensamiento milesio alcanzan un despliegue cada vez más sistemático y se
someten poco a poco a la lógica argumentativa; que allí la práctica y creencia religiosa de los llamados
misterios órficos (religión contrapuesta a la creencia sacra pública, caracterizada principalmente por el culto a
Dionisos y Apolo) logra nutrir la protofilosofía y la perspectiva de totalidad (por medio de la intuición y la fe);
de los milesios o a una novedad absoluta cuantitativa y cualitativa de la Grecia de la Época

Arcaica en relación a las demás culturas que incluso la superaban en muchos aspectos

socio-culturales. En realidad, según hemos visto, ese tipo de pensamiento filosófico pudo

surgir allí, en el oriente griego, gracias a una multiplicidad de causas, antecedentes,

influencias, continuidades, transformaciones o recepciones creativas y relaciones histórico-

culturales complejas y dinámicas tanto internas como externas. 45

2. LA FILOSOFÍA EUROPEA Y LAS COSMOVISIONES DEL RESTO DEL MUNDO

Con base en la moderna definición genética de filosofía, muchos estudiosos, tanto del

centro académico hegemónico como de sus enclaves repetidores situados en la periferia

dependiente, en su búsqueda por delimitar, diferenciar y clasificar lo que es auténtico

pensamiento racional de lo que no lo es, distinguen “claramente” entre cosmovisión 46 y

filosofía. La primera correspondería al conjunto de opiniones 47 y creencias que conforman

la imagen del mundo que tiene una determinada cultura y a partir de la cual interpreta su

propia realidad y todo lo que existe (el mundo, el ser humano y lo trascendente); remite

que allí se transita muy lentamente del μῦθος (mitos), “mito”, y de la religión órfica (de la intuición y del
enigma) al saber argumentativo sistemático sobre la naturaleza, que es ya el conocimiento del hombre de la
πόλις (polis), “ciudad”, y que llegará a centrarse en el λóγος (logos), “palabra” (en cuanto reflexionada o
razonada, es decir: “razonamiento, argumentación, discurso”), la cuenta, la comprensión y la búsqueda de la
Verdad (Ibid., 17). Pero eso no quiere decir, como lo sostienen las interpretaciones helenocéntricas, que en
esas ciudades del oriente griego, ubicadas en el Asia Menor, la filosofía haya nacido autorreferencialmente,
autosuficientemente, sin la necesidad de otros mundos y culturas, con una autonomía autopoiética total.
45
Ibid., 3.
46
El concepto cosmovisión, aparecido en Humboldt y otros, supone ya al Occidente moderno. La propia
Grecia daba un lugar central al oído, y lo hacen otras culturas, además de que es un sentido
ontogenéticamente primario. En África llega a tener relevancia el olfato. La dimensión del gusto es central a
la Estética. El tacto no es sólo vital al invidente e hipoacúsico, sino es la primera condición de la sensorialidad,
del Yo-Piel desde el vientre. De modo que para Reygadas -texto inédito- sería más adecuado reconstruir la
categoría y cambiarla por ‘cosmosensación’.
47
Tanto para Parménides de Elea (540/535-483/475 a. C.) como para Platón (428/427-348/347 a. C.), la δόξα
(doxa) “opinión”, era un tipo de conocimiento que al sustentarse en lo fenoménico resultaba ser engañoso.
también a todo conato o esfuerzo humano por explicar los sumos problemas de la existencia

y su sentido; al esfuerzo por dar respuesta a las preguntas fundamentales y apremiantes que

los seres humanos se han planteado a lo largo de la historia. Ese tipo de pensamiento, según

esos teóricos, estaría presente sin excepción en todos los pueblos y culturas de todos los

tiempos y lugares. La filosofía, por su parte, correspondería a una forma específica y

especializada de pensamiento que opera mediante una racionalidad lógica; que sigue una

metodología sistemática; que parte de una clara distinción y oposición entre el μῦθος

(mitos), “mito” y el λóγος (logos), “palabra” (en cuanto reflexionada o razonada); que tiene

como pretensión principal la cientificidad; que fue sancionada gráficamente y que cuenta

con la identificación histórica y geográfica de la individualidad del sujeto que la elaboró.

Este tipo de pensamiento, filosofía en sentido estricto 48, sería una prerrogativa exclusiva de

Occidente.49

En esa línea, Hegel estableció, en la plenitud de la modernidad occidental, los requisitos

que debía cumplir y las condiciones que debía tener un pueblo para que en él pudiera surgir

la filosofía50, a saber: “conciencia de la libertad, conciencia de la libertad espiritual; que el

Espíritu se separe de lo natural, que el pensamiento sea en sí; que el Espíritu se libere de la

materia, de la intuición, de la condición natural de la voluntad; libertad política, libertad de

pensamiento, Constituciones libres; conocimiento de la sustancia y de lo universal; que el

Espíritu surja, penetre en sí mismo, se establezca como libre, sea para sí; existencia de

Constituciones libres; que el sujeto persevere en lo sustancial, no se degrade a sí mismo,

que no se conduzca como esclavo, como dependiente, destinado al aniquilamiento, con

48
Aquí sentido estricto quiere decir o equivale a “verdadero, auténtico y puro”.
49
Estermann, J., Filosofía andina, loc. cit., 17.
50
Estos requisitos y condiciones los expuso Hegel en las lecciones que impartió sobre die Geschichte der
Philosophie (La historia de la filosofía) entre 1823 y 1830.
miras a entregarse por entero a lo Absoluto; que el sujeto como tal perdure y persevere en

lo sustancial; que la idea surja pura y universal, que la pureza y la universalidad sean lo

esencial, lo verdadero, lo Absoluto, la esencia de todo; que la esencia de las cosas llegue a

la conciencia bajo la forma de pensamiento puro; que se den la mesura y la claridad, lo

universal que a sí mismo se determina y se convierte en concepto, que se une con la

existencia, con lo concreto del mundo espiritual y natural y capta mediante conceptos; que

el mundo no sea concebido como un adorno de lo sustancial, como algo accidental, algo

fugaz, como la nada; que se tenga al pensamiento como concepto; que el concepto se

muestre libre y se piense a sí mismo; que el pensamiento no se aleje de lo que es concreto,

que el concepto se muestre como libre y se piense”51. Para Hegel, el único pueblo que

reunió esos requisitos y condiciones fue el griego. Sólo en Grecia, pues, pudo originarse la

filosofía.

Como el λóγος (logos) filosófico 52 es el privilegio de un solo horizonte cultural

específico, en este caso el europeo, eso quiere decir que todos los demás mundos culturales,

piénsese por ejemplo en las milenarias civilizaciones del África, Asia y América, carecen

de él, ya que teóricamente sólo consiguieron desarrollar a lo largo de su historia, en el

mejor de los casos, ricos sistemas de pensamiento o complejas cosmovisiones, pero jamás

filosofía en sentido estricto. Si esos horizontes culturales no-europeos desearan acceder al

λóγος (logos) filosófico sólo podrían hacerlo en la medida que lograran imitar, copiar o

51
Tola, F. – Draginetti, C., Filosofía de las India. El mito de la oposición entre “pensamiento” indio y
“filosofía” occidental, Kairós, Barcelona 2008, 50-51.
52
Sin conceder, incluso si el logos (palabra-cuenta-razón) es el centro de lo filosófico, toda sociedad tiene un
tesoro peculiar y distinto en su lengua (incluso filosofías de la palabra, como los guaraníes), diversas
sociedades son matemáticamente y astronómicamente equiparables o superiores a Grecia y por supuesto a
Europa (los mayas, los nahuas, los incas, incluso –astronómicamente- los hopi), y la razón y razonabilidad
corresponde a la historicidad-culturalidad de cada pueblo (e incluso, en la silogística, fueron más avanzados
los hindúes y durante siglos los árabes recuperaron más íntegramente el pensamiento aristotélico,
desarrollando además otras dimensiones de lo racional, como la razón poética).
reproducir, lo más perfectamente posible, los resultados de la actividad que sus “auténticos”

creadores y poseedores europeos han generado. 53

Una vez que los estudiosos acríticos interiorizan esa distinción “objetiva”, cuentan,

según ellos, con suficientes argumentos para justificar “racionalmente” la negación, el

desprecio, la exclusión y el encubrimiento que hacen de todas las tradiciones de

pensamiento no-europeo porque sólo son, según el adoctrinamiento recibido, mitología,

cosmovisión, “moral-política” o simple mezcla de religión y pensamiento, pero jamás ni de

modo alguno, filosofía.

Dentro de su eurocentrismo, esos teóricos olvidan o encubren intencionalmente que la

comprensión estricta de filosofía que toman como medida de circunscripción posee, como

bien señala Estermann, serias inconsistencias, contradicciones y distorsiones teóricas,

incluso hacia el interior mismo de la tradición de pensamiento europeo. 54 Para empezar, esa

descripción no corresponde con el ser y quehacer filosófico occidental en general, ya que,

debido a su origen moderno, olvida que la protofilosofía griega, nacida en la región colonial

de Anatolia o Asia Menor durante la Época Arcaica y que se afirma en los siglos VI y V a.

C., no cumple con los criterios que impone como estrictamente filosóficos, pues ésta

continúa siendo en muchos aspectos un pensamiento mitomórfico y metafórico 55 ; la

53
Como muy bien hace notar Josef Estermann, aquí hay un tipo sutil de la falacia de petición de principio
(petitio principii), es decir, la proposición a ser probada se incluye implícita o explícitamente en las premisas:
“Lo que se quiere definir como ‘filosofía’, se presupone como terminus a quo de la distinción con respecto a
otros tipos de pensamiento. En otras palabras, un pensamiento sólo puede ser definido y aceptado como
filosofía estricta en la medida en que corresponda o se adecue al modelo de filosofía (occidental)” (Ibid., 18).
54
Ibid.
55
En los primeros filósofos de Anatolia hay una continuidad que mana de los principios de la antigua teología,
de la mitología que seguirá hasta Platón, de la sabiduría iniciática de Diónisos-Apolo que aún valorarán él y
Aristóteles, y de la poesía. Aunque hay que reconocer que en el llamado periodo protofilosófico se da el inicio
de una ruptura entre el μῦθος (mitos) y el λóγος (logos). A pesar de ello, incluso en filósofos posteriores, se
mantienen vivos la religión y los mitos, mismos que adquieren un nuevo carácter, ya no poético sino
filosófico, como en Platón, por ejemplo (Reygadas, P. - Contreras, J. M., La protofilosofía griega, loc. cit.,
58).
mayoría de ella no fue sancionada en textos escritos 56; contiene un alto grado de “sabiduría

práctica”; está todavía impregnada de muchos elementos religiosos 57; en su elaboración no

se sigue un método argumentativo sistemático 58 ; sus protagonistas no son filósofos

profesionales o académicos, sino hombres profundamente vinculados y comprometidos con

la problemática de su tiempo. 59 A pesar de esas evidencias, la interpretación hegemónica

desliga por completo, a fin de adaptar la historia a su definición, el ámbito religioso, el

artístico (particularmente la poesía), el mitológico y el sociopolítico de la filosofía,

manipulando y deformando de este modo la comprensión del contexto originario del pensar

griego oriental llamado filosofía. 60

Según sus criterios de demarcación, la moderna descripción de filosofía excluye

también a muchos discursos de la Edad Media europea que la consideran, entre otras cosas,

como amor, de acuerdo a la percepción que sobre ella tuvo el obispo, teólogo y filósofo

africano Agustín de Hipona (354-430); como una consolatio, “consuelo“, según el parecer

del filósofo romano Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio (480-524); como una ancilla,

“sierva, servidora“, según la concepción del filósofo y teólogo dominico Tomás de Aquino

56
Casi no contamos con testimonios escritos directos y entre los indirectos varios son ya del siglo IV o
posteriores, contradictorios o poco fidedignos. En tiempos de Aristóteles ya se habían perdido las obras de
Tales y Pitágoras. En el siglo VI d. C., prácticamente toda referencia al pensamiento griego antiguo era
indirecta (Ibid., 56).
57
No es cierto que exista de pronto un λóγος (logos) griego que piensa la totalidad de lo real de manera
racional de golpe, hay grados, transiciones, remanentes ligados al mito, a la religión y a otros ámbitos
geográficos y culturales. No hay que olvidar que de la religión órfica provienen también elementos múltiples
que se trasminarán a los primeros filósofos: en lo que atañe a la existencia de un principio divino, un primer
momento beatífico y de unidad; la participación en el ser humano de un principio divino tras quedar separado
de la divinidad por la culpa o injusta separación primera; los ritos iniciáticos y mitos para alcanzar la
purificación, etcétera (Ibid., 41).
58
Sus testimonios filosóficos están expresados mediante poemas, metáforas, diálogos, pequeñas reflexiones,
aforismos o sentencias.
59
Estermann, J., Filosofía andina, loc. cit., 18.
60
Reygadas, P. – Contreras, J. M., La protofilosofía griega, loc. cit., 43.
(1225-1274) o como la calificaría el filósofo del renacimiento carolingio llamado Juan

Escoto Erígena (810-877): la vera religio, “verdadera religión“.61

Por supuesto que todas las tradiciones vernáculas de pensamiento autóctono de la

Europa profunda y olvidada, las cuales fueron creadas por los pueblos indígenas europeos,

tales como los celtas (celtíberos, lusitanos, galaicos, satures, cántabros, bretones, galos,

etcétera), los germanos (godos, sajones, alamanes, lombardos, francos, burgundios,

vándalos, suevos, etcétera), los eslavos (checos, moravos, casubios, eslovacos, sorbios,

liutiches, mazovianos, polacos, silesios, etcétera), los escandinavos (varegos -noruegos y

suecos-, etcétera), los ligures, los sabelios (sabinos, picentinos, pelignos, samnitas,

frentanos, lucanos, apulios, brucios, marsos, marrucinos, vetinos, etcétera), los ilirios

(nóricos, panonios, réticos, vénetos, istrios, mesapios, yapigios, sículos, dálmatas, liburnios,

escordiscios, autorietaios, tribalios, etcétera), entre muchos otros, al no ajustarse a los

criterios de demarcación filosófica que fueron impuestos en la Modernidad, también son

despreciadas, ignoradas y excluidas.

3. EL COMPONENTE IDEOLÓGICO

DE LA DEFINICIÓN HEGEMÓNICA DE FILOSOFÍA

Muchos especialistas críticos coinciden en que el rasgo más característico y al mismo

tiempo más destructivo de esa auto-designación moderna de la filosofía occidental y de su

respectiva comprensión de lo que es pensamiento filosófico, la cual se ha tornado en la

definición hegemónico-tradicional vigente, es su componente ideológico: lo que surgió en

una cultura específica (la griega jónica), en un lugar concreto (en Anatolia o Asia Menor) y

61
Estermann, J., Filosofía andina, loc. cit., 19.
en una determinada época (siglos VI a. C.), en la Época Moderna es elevado a philosophia

perennis, es decir, en un discurso que trasciende toda cultura, todo tiempo y todo espacio.

En la Modernidad, pues, la mono-culturalidad griega de la filosofía se torna supra-

culturalidad europeo-occidental a nivel mundial. 62

Evidentemente que esa reduccionista, restringida y excluyente concepción de filosofía

representa un grave problema para todo tipo de pensamiento, incluido el europeo no-

moderno mismo, que no cumple o no se adecua al canon que impone para reconocer como

filosófico un determinado discurso teórico. Para superar dicha comprensión y definición

hegemónico-tradicional de filosofía debemos volver a los orígenes y al desarrollo de su

historia pero desde una perspectiva crítica que nos permita evidenciar las distorsiones

ideológicas de las que ha sido objeto por parte de las interpretaciones heleno y

eurocéntricas, a fin de hacerle justicia a su pasado en general y a la gestada en Europa en

particular, pues esas perspectivas hermenéuticas no sólo han negado la existencia de las

filosofías no-europeas sino que han encubierto la auténtica historia de la filosofía europea y

han limitado al máximo su dimensión crítico-transformadora reduciéndola a ser, en algunos

casos, la comparsa teórica de la moderna sociedad capitalista burguesa.

Basta hacer un recorrido crítico de la génesis del pensamiento filosófico para constatar

que la hegemónica concepción moderna de la filosofía europea es producto de una

manipulación histórico-filosófica que resalta, excluye o encubre a conveniencia procesos,

sucesos e información histórica de acuerdo a sus pretensiones hegemónico-totalitarias.63

62
Ibid., 20.
63
Aquí seguimos los aportes de Samir Amin (El eurocentrismo, Siglo XXI Editores, México 1989) y sobre
todo los de Enrique Dussel (“Europa, modernidad y eurocentrismo”, en Lander, E., La colonialidad del saber:
eurocentrismo y ciencias sociales, Perspectivas latinoamericanas, CLACSO, Buenos Aires 2000).
4. DE LA EUROPA ORIGINAL A LA EUROPA MODERNA

Hemos dicho ya que durante la llamada Época Moderna, la tradición de pensamiento

racional europeo se declara a sí misma como la única filosofía posible. Esto lo consigue

mediante: a) la definición genética de filosofía y b) los criterios de demarcación que

permiten distinguir “objetivamente” entre filosofía y cosmovisión. Mediante la primera

estrategia establece y reivindica una legítima sucesión y descendencia, un vínculo directo y

una permanente continuidad entre la antigua filosofía griega y la moderna filosofía europea.

Con la segunda operación asegura, consolida, blinda y totaliza como exclusivamente

filosófica su particularidad teórico-racional.

El trasfondo de este moderno procedimiento histórico-filosófico con pretensiones de

eurototalidad a nivel mundial está plagado, como veremos a continuación, de

inconsistencias históricas y componentes ideológicos insostenibles.

4.1. Europa y los “bárbaros” del norte

El significado del concepto “Europa” no ha sido siempre el mismo. Mediante un

desmontaje histórico-filosófico crítico podemos constatar que el contenido de dicho

concepto ha experimentado intencionalmente, a lo largo de su existencia, transformaciones

totalmente opuestas, las cuales obedecen a intereses y perspectivas ideológicas específicas.

Es comúnmente aceptado entre los lingüistas contemporáneos que la voz “Europa”

proviene de la raíz semítica 'rb o ģrb, cuyo significado en castellano es “ponerse el sol”, en
asirio correspondería a la palabra irib y en fenicio al vocablo ereb. 64 Con esa palabra

designaban los antiguos pueblos de origen semita que habitaban las costas del Levante

(zona que abarca el llamado corredor sirio-palestino) a la región que comprendía los

territorios de Jonia, Lidia, Misia, Frigia, Tracia, Macedonia, Iliria, Pelagonia, Epiro,

Tesalia, Etolia, Eubea, Beocia, Ática, Peloponeso, Mesenia, Laconia, Creta, Sicilia,

Calabria, Salento, Apulia y Campania, es decir, la Grecia continental y sus dominios, los

cuales se encontraban al oeste u occidente en relación a su ubicación geográfica oriental.

Tomando como base esa antigua concepción semita sobre sus territorios, como la región

“donde se pone el sol”, los griegos la nombrarán en su conjunto Ευρώπη, es decir,

Europa65.

Según la mitología griega, Ευρώπη fue una hermosa jovencita princesa semita, hija de

los reyes fenicios Agenor y Telefasa 66, la cual fue, mediante astutas artimañas, manipulada

y engañada por Zeus, quien encubierto bajo la forma de un manso toro blanco la raptó y

condujo, a través del mar, a Creta. Muchos dioses (Cupido, Tritón, Bóreas, Atenea, Tetis,

Posidón, entre otros) presenciaron el rapto y permanecieron indiferentes ante los gritos de

la temblorosa y aterrorizada doncella, cuya familia desesperada y llena de tristeza la buscó

por las playas de Tiro y Sidón sin éxito alguno. Una vez en la isla griega más grande del

mar Egeo, el toro blanco la llevó a través de las colinas hasta Gotirna y ahí, debajo de un

64
Situándose geográficamente desde la perspectiva del Medio Oriente, la puesta del sol se da en la tierra
ubicada al oeste, poniente u occidente. La lengua alemana recoge muy bien ese sentido y perspectiva, pues
designa a Occidente como das Abendland, “la tierra, la región de la tarde o del atardecer”.
65
Algunos especialistas son de la opinión de que con el término Ευρώπη sólo se designaba a la región griega
continental.
66
Al respecto, en 1987, Bernal escribía en su Black Athena. The Afroasiatic Roots of Classical Civilization:
“Homer and Hesiod both referred to Europa, who was always seen as a sister or some other close relative to
Kadmos, as ‘the daughter of Phoinix’[...] Homer’s frequent use of Phoinix in the sense of ‘Phoenician’, and
the later universal identification of Europa and Kadmos with Phoenicia” (Homero y Hesíodo se refieren a
Europa, quien siempre fue vista como una hermana o algún otro pariente cercano de Cadmos, como ‘la hija de
Fénix’ [...] el uso frecuente de Homero de Fénix en el sentido de ‘fenicia’, y la posterior identificación
universal de Europa y Cadmo con Fenicia). Cit. en Dussel, E., “Europa, modernidad y eurocentrismo”,
[Link]., 41.
vasto plátano umbroso, la hizo suya contra su voluntad para después abandonarla y

desaparecer no sin antes dejarle un guardián, a saber: Talos, otro toro, el toro guardián,

centinela de la isla. 67 Por otro lado, el autor de la Ilíada y la Odisea, el poeta épico y

rapsoda Homero (Ὅμηρος, s. VIII a. C.), la presenta como una reina mitológica de Creta.

Esa Europa original (la Grecia continental y sus dominios), designada así por los

antiguos y poderosos pueblos semitas del Levante, que la superaban en muchos aspectos

socio-culturales, y a la cual la misma mitología griega le reconoce su origen semita, no

corresponde geográficamente con la Europa “definitiva” que conocemos como la Europa

moderna, la cual usurpará y se apropiará entonces, como sostiene E. Dussel, de un nombre

que no lo pertenece ni genética, ni histórica, ni geográficamente. 68 Esta última ocupaba los

territorios situados al norte de la Magna Grecia y del área septentrional de la Grecia

continental (más allá de las regiones de Macedonia, Iliria y Epiro), los cuales eran

considerados por los griegos mismos, los auténticos europeos, como lo bárbaro por

excelencia.69 Recuérdese que, por el contrario, tanto al Egipto africano 70 como a las grandes

civilizaciones semitas de Mesopotamia, Asiria y Fenicia, los filósofos griegos las

consideraban en general como los pueblos más desarrollados de la época. Para la Europa

original (Grecia y sus dominios), el territorio de lo que después llegó a ser la Europa

67
Calasso, R., Las bodas de Cadmo y Harmonía, Anagrama, Bercelona 2013: 11-16.
68
Dussel, E., Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión, loc. cit., 31-42.
69
Los griegos empleaban la palabra bárbaro, cuyo significado es “el que balbucea”, para referirse a los
pueblos que no hablaban el griego y a los cuales consideraban culturalmente inferiores. El educador ateniense
Isócrates (436-338 a. C.), calificaba de bárbaros a todos los individuos que carecían de la instrucción griega.
Para la época de la hegemonía romana, el término bárbaro era sinónimo de inculto, incivilizado, rudo o
salvaje.
70
Para los mismos griegos, desde Herodoto, Platón y Aristóteles hasta el siglo XVIII, Egipto será origen de la
cultura y la filosofía griega (Bernal, M., Black Athena. The Afroasiatic Roots of Classical Civilization,
Rutgers University Press, New Brunswick 1991, 189-200).
moderna está fuera de su horizonte porque es lo incivilizado, lo no-político, lo no-

humano.71

Como puede verse hasta aquí, durante la Época Antigua occidental no hay ninguna

correspondencia geográfica ni cultural entre la Europa original y los territorios que ocupará

más tarde la Europa moderna. La supuesta vinculación genético-cultural de la que tanto

alarde hace la moderna definición genética de filosofía en relación a los griegos no es más

que una mendacidad que encubre la verdad histórico-geográfica, pues en realidad la Europa

griega original despreciaba, rechazaba y abiertamente se oponía a los pueblos bárbaros

que habitaban el norte, debido a la asimetría que existía entre ellos en relación al grado de

desarrollo cultural alcanzado.

4.2. El Oriente griego y el Occidente latino

En el año 284 fue aclamado como emperador romano el comandante de caballería Gaius

Aurelius Valerius Diocletianus (245-311), mejor conocido como Diocleciano; un año

después, en el 285, instituyó el régimen de tetrarquía o “gobierno de cuatro” a fin de

superar y evitar reproducir la llamada Crisis del siglo III, de asegurar el control y hacer más

eficiente la administración del Imperio Romano. Diocleciano dividió en dos partes el

Imperio y las designó como Imperium Romanum Occidentale e Imperium Romanum

Orientale, cada una de ellas era gobernada por un Emperador Augusto y un César. Éste

último acataba las disposiciones del Emperador respectivo, lo representaba y lo sucedía al

morir. La parte occidental del imperio tuvo como Augusto a Marco Aurelio Valerio

Maximiano Hercúleo (250-310) con sede en Milán y como César a Cayo Flavio Valerio

71
Dussel, E., “Europa, modernidad y eurocentrismo”, [Link]., 41.
Constancio (250-306) con residencia en Tréveris. La sección oriental, entonces la más

importante del Imperio, tuvo como Augusto a Gayo Aurelio Valerio Diocleciano con sede

en Nicomedia y como César a Cayo Galerio Valerio Maximiano (260-311) con residencia

en Simiun. Cuando Diocleciano abdicó, el régimen de gobierno y organización

administrativa impulsado por él perdió paulatinamente vigencia. Una vez que Flavio

Valerio Aurelio Constantino (272-337) es aclamado Emperador absoluto, lo cual aconteció

después de un largo período de 20 años de sangrientos conflictos internos por el poder, éste

se encargó de unificar nuevamente las dos partes del Imperio Romano y en el año 330

impuso como nueva capital del Imperio a la reconstruida Bizancio ahora llamada

Constantinopla, metrópoli ubicada en la zona estratégica y comercial más importante de la

época. De este modo, Roma pasaba a ser secundaria y dependiente de Constantinopolis

(Κωνσταντινούπολις), “la ciudad de Constantino”.

En el año 395 muere el emperador romano que sucedió a Constantino, Flavio Teodiosio

Augusto I (347-395), y con ese hecho el Imperio Romano se divide definitivamente en dos,

debido a que Teodiosio hereda a su hijo menor Flavio Honorio (384-423) la parte

occidental del Imperio con capital en Roma y a su hijo mayor Flavio Arcadio (377-408) la

parte oriental del Imperio con capital en Bizancio o Constantinopla.

El Imperio Romano de Occidente quedó conformado por las grandes extensiones

territoriales continentales que abarcaban la Península Itálica, la Península Ibérica y todos

los territorios (Galia) ubicados al oeste del río Rhein o Rhin, comprendía también una parte

importante de la isla de Gran Bretaña, parte norte del Magreb africano y las costas de Libia;

su frontera oriental se situó en el actual territorio de Croacia y Serbia. Su lengua oficial fue

el latín. La parte del Imperio Romano de Oriente quedó estructurada territorialmente por la

región balcánica, la península griega, Anatolia o Asia Menor, los reinos helenistas en los
que se desmembró el imperio de Alejandro Magno y que se extendían hasta las riberas del

Indo, también el Nilo ptolomaico (Egipto) y parte de las costas de Libia. Su lengua fue el

griego.72 A esta sección oriental del Imperio la denominaban los habitantes del Occidente

latino como el “Imperio Griego” debido al predominio poblacional y socio-cultural de

origen heleno que la constituían.

En esta época tampoco existe una identificación entre el Occidente y lo griego. Al

contrario, durante este periodo histórico lo occidental está fuera de lo griego. La tradición

griega, incluida desde luego su filosofía, se encuentra cultural y geográficamente en el

Oriente.73

72
Ibid., 42.
73
El llamado periodo patrístico, siglos II al VI, confirma lo arriba expuesto. Los llamados apologistas griegos,
entre los que encontramos a Quadratus, Arístides de Atenas, Aristón de Pella, San Justino de Nablus
(100/114-162/168), Atenágoras de Atenas (siglo II), Melitón de Sardes (+ 180), Teófilo de Antioquia, Ireneo
de Lyon (130-202), Eusebio de Cesarea (265-339), entre otros, emplearon en general la filosofía griega para
fundamentar su creencia religiosa cristiana. Por su parte los apologistas latinos, muy posteriores a los
apologistas griegos, entre los que encontramos a Quinto Septimio Florente Tertuliano (160-245/250), Minucio
Félix (150-270), Firmiano Lactancio (250-325 aprox.), entre otros, tuvieron en general una actitud adversa
hacia la filosofía. Durante la edad de oro de la patrística, del siglo IV a la primera mitad del siglo V, surgen
también en Oriente tres grandes escuelas filosófico-teológicas: la de Alejandría, la de Antioquia y la de
Capadocia. De la primera, filosóficamente caracterizada por su talante platónico; por sintetizar
armónicamente revelación y fe; por ser más mística que racionalista; por acentuar una interpretación alegórica
de la Biblia; y por enfatizar el aspecto divino de Jesucristo, sobresalen personalidades como Clemente de
Alejandría (150-215), Orígenes de Alejandría (185-251), Dionisio de Alejandría (248-265), Atanasio de
Alejandría (295-373), Dídimo de Alejandría (siglo IV) y Cirilo de Alejandría (373-444). La escuela de
Antioquia, caracterizada en general por la abierta recepción que hizo de la filosofía, particularmente de la
filosofía aristotélica; por elaborar una teología más racionalista y menos mística que la de la escuela de
Alejandría; por el empleo de una hermenéutica más apegada al texto bíblico; y por remarcar el aspecto
humano de Jesucristo, sobresalen Luciano de Antioquia (240-312), Teodoro de Mopsuesta (350-428), Juan
Crisóstomo (354-407) y Teodoreto de Ciro (386-458). En la escuela de Capadocia (ubicada en el centro de
Anatolia -actual región central de Turquía-), la cual había acogido favorablemente a la filosofía,
particularmente a la de corte neoplatónico, y había sido fuertemente influida por las reflexiones filosófico-
teológicas de Orígenes, sobresalieron los más grandes pensadores del llamado periodo patrístico, a saber:
Basilio de Cesárea (330-379), Gregorio Nacianceno (330-390) y Gregorio de Nisa (335-394). En Occidente
no se desarrolló ninguna escuela relevante sino sólo personalidades independientes entre las que sobresalieron
Jerónimo de Estridón (340-420), Hilario de Poitiers (320-366), Ambrosio de Milán (340-397) y Agustín de
Hipona (354-430). A excepción de Agustín, los demás padres occidentales no abordaron temáticas filosóficas.
En resumen podemos decir que la filosofía jugó un rol más relevante y fundamental en los Padres de Oriente
(Patrística Griega) que en los de Occidente (Patrística Latina), así lo deja ver la fundamentación y
justificación filosófica a la que recurren y apelan en sus escritos, disputas y posturas teológicas. Véase Gilson,
E., La Filosofía en la Edad Media, Gredos, Madrid 1965; Trevijano, R., Patrología, Biblioteca de Autores
Cristianos, Madrid 1994; Daniélou, J., Mensaje evangélico y cultura helenística. Siglos II y III, Cristiandad,
4.3. El pensamiento griego: entre lo cristiano bizantino y lo semita musulmán

Los territorios que llegó a abarcar el Imperio Romano de Oriente, más tarde llamado

Imperio Bizantino, a pesar de la inevitable influencia romano-occidental que tuvieron en

periodos anteriores, jamás perdieron su particularidad cultural helénica y semita, al

contrario, conforme pasaba el tiempo y acontecían los sucesos que escindían sus territorios

del cada vez más decadente Imperio Romano de Occidente, se afirmaba esa identidad

cultural y dotaba al vigoroso Imperio y a su capital Bizancio de un perfil propio que lo

diferenciaba, distinguía y distanciaba cada vez más del Occidente latino: su talante griego

irrumpía en todos los ámbitos de la vida del Imperio. Esa identidad se dejó sentir

particularmente en la llamada Escuela de Constantinopla, centro de formación

especializada organizado en el año 425 y donde se ofrecían, sobre todo en lengua griega,

cátedras de gramática, retórica, derecho, filosofía 74, matemáticas, astronomía y medicina.

Debido a la estabilidad sociopolítica que garantizaba, producto de la adecuada

administración gubernamental y económica, el Imperio Bizantino llegó a ser el centro

comercial más importante del mundo Mediterráneo antiguo, supliendo así el papel que

antiguamente había jugado Roma con su Mare Nostrum75. Muy pronto se convirtió en el

bastión más importante del cristianismo y el centro cultural más relevante de esa época: allí

se concentraron, conservaron, estudiaron y transmitieron muchas de las producciones

Madrid 2002; Jaeger, W., Cristianismo Primitivo y Paideia Griega, FCE, México 2005; Antiseri, D. - Reale,
G., Historia del pensamiento filosófico y científico, Herder, Madrid 2007.
74
No hay que olvidar que en el 529 se cierra la última escuela filosófica precristiana de Atenas y en el 643 la
escuela filosófica de Alejandría, lo que convertirá a la Escuela de Constantinopla en el centro cultural más
importante de su época. Véase Dussel, E., Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión,
loc. cit., 48.
75
“El mar nuestro” o “nuestro mar”, así llamaban los romanos al mar Mediterráneo durante el esplendor
imperialista de su metrópoli.
literarias, científicas y filosóficas del mundo griego antiguo y de las grandes culturas

semitas del oriente próximo (Babilonia, Asiria, Fenicia, etcétera) así como del antiguo

Egipto. Debido a todo eso, su influencia pronto se dejó sentir en el ámbito económico,

jurídico, sociopolítico y cultural de muchas otras civilizaciones tanto de Occidente como

del Oriente mismo.

Durante cuatro centurias, del siglo III al VII, la tradición filosófica de los antiguos

griegos fue acogida, desarrollada y transmitida por el pensamiento de sus descendientes

directos, los habitantes del ya cristianizado Imperio Bizantino 76 . Posteriormente, el

pensamiento árabe musulmán, cuyo esplendor de inspiración aristotélica comienza en el

siglo VIII y se prolonga hasta el siglo XII, fue el que la acogió, empleó y desarrolló. Fue

también a partir del siglo XII que la filosofía helenística (aristotélica) permeará el tiempo

clásico de la escolástica latina. El renacimiento platónico que se da en la Italia del siglo XV

será también de origen cristiano-bizantino.77

De lo anterior se desprende que la filosofía griega en general y la clásica en particular,

entre ellas la del Estagirita, Aristóteles (384-322 a. C.), fue antes que nada una herencia

cultural que acogió y desarrolló en primer lugar el Oriente, por medio de los cristianos

bizantinos y los semitas musulmanes78 y, en segundo lugar, el Occidente latino.

4.3.1. La recepción semita-musulmana de la filosofía griega

76
Los cristianos de Bizancio se consideraban descendientes directos de los griegos y en realidad lo eran, pues
no sólo los unían vínculos de tipo ancestral, sino también geográficos, lingüísticos y culturales.
77
Amin, S., El eurocentrismo, loc. cit., 26.
78
Dussel, E., “Europa, modernidad y eurocentrismo”, [Link]., 42.
Conforme los semitas musulmanes se van posicionando como la nueva potencia

hegemónica de la región asiático-afro-mediterránea, conquistan y se apoderan

paulatinamente de importantes territorios del Imperio Bizantino. Eso les permitió acceder al

conocimiento de la filosofía griega que los bizantinos habían conservado y cultivado en sus

centros de estudio. En sus metrópolis culturales más importantes, cada una de las cuales

contaba con una Bayt al-Hikmah (‫بيت الحكمة‬, “casa del saber”79), los semitas musulmanes

hicieron una creativa recepción de la falsafa (‫)الفلسفة‬, como ellos designaban a la filosofía

griega, que les permitió realizar interesantes y novedosos despliegues hasta llegar a

constituir una auténtica falsafa-l-islamiya (‫الفلسفة اإلسالمية‬, “filosofía islámica”). Veamos

brevemente, debido a que en general es encubierto o señalado sólo de manera indicativa en

la historia de la filosofía de corte eurocéntrico, cómo fue el proceso histórico-filosófico

musulmán.

a) La expansión de los semitas árabes

A partir del siglo VII d. C., comienza la expansión de los árabes, la cual llega muy pronto a

las fronteras del Imperio Bizantino. Entre el 633 y el 645 los semitas musulmanes despojan

a los cristianos bizantinos de sus provincias más ricas: Siria (Bostra fue tomada en el 634),

Palestina (Jerusalén en el 637) y Egipto (Alejandría en el 643). La pérdida de sus territorios

sureños originó una mayor uniformidad del Imperio Bizantino en torno a la cultura griega.

A mediados del siglo VII las relaciones entre los bizantinos y los musulmanes se

estabilizaron e incluso entablaron relaciones de intercambio comercial y cultural.

79
Los cristianos europeos designarán a este tipo de “casas del saber” como universidades.
La expansión de los musulmanes continuó y gracias a la organización y eficacia de sus

ejércitos 80 tomaron la Península Ibérica en el 711 y llegaron hasta Poitiers en el 732. Desde

el valle del Indo hasta el norte de los Pirineos dominaron el Mediterráneo 81 y tuvieron en

sus manos el control de la región del Turán-Tarim82, clave para los contactos comerciales

de todo el sistema interregional asiático-afro-europeo. El “centro” del mundo musulmán fue

Bagdad (‫ بغداد‬, Baġdād, “Regalo de Dios”), enorme y hermosa metrópoli fundada en el

762.83

Entre el 1095 y el 1221 algunos reinos de la Europa latino-cristiana intentaron, por

medio de las campañas militares llamadas Cruzadas, romper y apropiarse, bajo pretextos

religiosos, del corazón del sistema de organización comercial que los semitas musulmanes

habían instrumentado en Medio Oriente. Sin embargo, fracasaron una y otra vez frente al

poderío militar islámico. Para el siglo XIII, los cristianos, a pesar de contar con centros

universitarios como París, Oxford, Bolonia o Praga, sedes del auge de la filosofía

escolástica, no superarán ni científica ni filosóficamente 84 al “mundo” semita musulmán

que, aparte de aventajarlos en muchos aspectos científico-culturales y militarmente

mantenerlos sitiados, tanto por el poniente (hasta la Península Ibérica) como por el este

80
Véase Rahman, F., Islam, Chicago University Press, Chicago 1979.
81
Matran, R., La expansión musulmana, Ed. Labor, Barcelona 1982; Rondot, R., Der Islam und die
Mahommedaner, Stuttgart 1963.
82
En esta región, que comprendía el territorio que iba desde la ciudad de Samarcanda al sur del lago Aral
hasta el río Tarim (al norte de los Himalayas), la “ruta de la seda” procedente de la China se dividía en dos
direcciones: hacia el sur en dirección a la India y hacia el occidente en dirección a Antioquía pasando por Irán
y Mesopotamia. Los pueblos que lograron hegemonizar esta zona geográfica controlaron la totalidad del
comercio del sistema interregional, primero fueron los persas, poco después los bizantinos y definitivamente
los musulmanes.
83
Véase Endress, G., Einführung in die islamische Geschichte, München 1982.
84
Guichard, P., Al-Andalus, Hachette, Francia 2000, 179-184. Véase además Grunebaum, G. E., El Islam.
Desde la caída de Constantinopla hasta nuestros días, Siglo XXI Editores, Madrid 1992, Cap. 6-8; Rahman,
F., Prophecy in Islam: Philosophy and Orthodoxy, George Allen & Unwin Ltd, 1958; Corbin, H., Historia de
la Filosofía Islámica, Editorial Trotta, Madrid 1994.
(hasta Austria) 85 , domina geopolíticamente desde las Islas Canarias en el Occidente

africano hasta la isla Mindanao de Filipinas en el extremo Oriental. 86 Parte de los territorios

que dominan son los comprendidos por Marruecos, Egipto, la Mesopotamia, el imperio

Mogol del norte de la India y los reinos mercantiles de Malaka.87

b) El control económico musulmán

Las caravanas de los semitas musulmanes, que unían el centro económico del sistema

interregional, la India y la China, con el Mediterráneo, fueron un detonante de intercambio

comercial impresionante 88: el índigo rojo o azul que proviene de la India vía Kabul se

empleará para teñir los tapices de Bujara 89 y llegará hasta Marruecos. El coral procedente

del norte de África lo comercializarán exitosamente en la India. Todo el “sistema” fue un ir

y venir de “productos”: esclavos comprados en Etiopía y vendidos en Oriente; las

especias 90 , muy selectas y apreciadas en toda Europa procedían del archipiélago de la

85
Recuérdese que hasta el 1532 los turcos están todavía junto a los muros de Viena. Véase el interesante
estudio histórico que hace Dussel (1998) en su Ética de la liberación en la edad de la globalización y la
exclusión, pp. 11-49. Allí demuestra, mediante un profundo estudio, la supremacía del mundo musulmán en
relación a la Europa medieval.
86
El impresionanate despliegue cultural (científico, técnico, matemático, económico, literario, filosófico,
etcétera) que alcanzará en general el complejo mundo musulmán y su influencia posterior a nivel mundial se
deberá a que, desde sus propias potencialidades, identifica, sintetiza, incorpora y desarrolla con un talante y
perfil propios el legado cultural de civilizaciones milenarias como la egipcia, la mesopotámica, la persa, la
china y la hindú, así como de las grandes culturas, geográficamente más próximas, que les habían precedido, a
saber: las nordafricanas, la griega y la bizantina.
87
Dussel, E., “Europa, modernidad y eurocentrismo”, [Link]., 43.
88
Véase Cahen, C., El Islam. Desde los orígenes hasta el comienzo del Imperio Otomano, Siglo XXI Editores,
Madrid 1992; Dussel, E., Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión, loc. cit., 40.
89
Es una de las dos ciudades históricas de cultura tayiko-persa en Uzbekistán y uno de los principales centros
de la civilización iraní. Su arquitectura y sitios arqueológicos forman parte de los pilares de la historia y del
arte persa.
90
Éstas servían, entre otras cosas, para condimentar y preservar alimentos. Paulatinamente se fue haciendo
indispensable el uso de pimienta, jengibre, menta, cardamomo, nuez moscada, salvia, perejil, comino, azafrán,
clavo o anís en la vida cotidiana de los europeos. Algunas especias se utilizaban también para fermentar
bebidas y elaborar numerosos brebajes que servían como medicamento.
Sonda (Indonesia). La pimienta, que era el producto más consumido en Europa 91, procedía

de la India (Malabar), al igual que el hierro y la pólvora del cañón. Razón por la cual la

India era el centro económico del sistema asiático-afro-europeo hasta entonces conocido.

La caña de azúcar y el algodón del Sureste asiático, así como el gusano de seda, el papel y

la brújula de la China 92 fueron otros productos muy demandados en el mercado

interregional.

A partir del siglo XIII, el comercio de especias estaba ya organizado y controlado, no

sin problemas, por los musulmanes. A través de rutas trans-asiáticas terrestres (Ruta de la

Seda) y marítimas (Ruta del Índico), llegaban las especias y demás productos al

Mediterráneo oriental (Trebisonda, Constantinopla y Alejandría). Allí concentraban la

mercancía para poco después distribuirla en el mundo cristiano mediante sus socios o

enclaves comerciales ubicados en las prósperas ciudades italianas (Venecia, Génova, Pisa,

Florencia, Nápoles y Sicilia). 93

Sus relaciones con otras culturas en el plano mercantil fueron notables. En el año 758

había mercaderes musulmanes instalados en Kanfu o Cantón (China) y un siglo después

llegaron los chinos a Bagdad. De ellos aprendieron la técnica de la fabricación del papel,

que pronto extendieron por todo su territorio, incluida la Europa cristiana. Existen

testimonios escritos muy antiguos que corroboran los alcances de las empresas comerciales

de los musulmanes mucho más allá de su entorno geográfico inmediato. Uno de esos

testimonios, el cual data del año 851, fue redactado en lengua arábiga por un autor

91
Se estima que representaba un 75% del comercio de especias en general.
92
Recordemos que mientras en China se imprimían libros desde el siglo IX, en Europa sólo existían
manuscritos. El libro chino más antiguo que se ha encontrado hasta ahora fue impreso en el año 9 de la era
Xiantong (咸通) de la Dinastía Tang (唐朝), que equivale al año 868 del calendario gregoriano occidental, y
lleva por título Sutra del diamante (金剛般若波羅蜜多經). En Europa, el alemán Johannes Gensfleisch zur
Laden zum Gutenberg, comúnmente conocido como Johannes Gutenberg (1398-1468), imitando la técnica de
caracteres móviles similares a los que inventaron los chinos, imprimirá la Biblia entre el 1450 y 1456.
93
Cahen, C., El Islam. Desde los orígenes hasta el comienzo del Imperio Otomano, loc. cit., 75.
desconocido y su contenido versa sobre el viaje comercial que en el año 840 emprendió

Suleimán at-Taÿir, “el mercader”. En ese escrito, el autor describe, con detalladas

referencias geográficas y cronológicas, la ruta marítima que siguió Suleimán at-Taÿir desde

el puerto de Bandar-e Sīraf (‫)سيراف‬, ubicado en las costas iraníes del Golfo Pérsico ( ‫خليج‬

‫)فارس‬, hasta su arribo a los prósperos y hegemónicos centros comerciales de China y la

India. Ese antiguo relato arábigo anónimo es 437 años anterior a “El libro de las

Maravillas” o Il milione, como también se conoce al texto de los Viajes de Marco Polo, el

cual data de entre el 1298 y el 1299.94

Hay otros testimonios escritos fechados entre el 1095 y el 1099, los cuales demuestran

que los musulmanes “conocían todos los instrumentos de crédito y de pago y todas las

formas de asociación comercial 95 (no serán entonces las ciudades italianas las inventoras de

ellos, como tan fácilmente ha sido aceptado)” 96 . Contaban además con una extensa

formación económica de mercado que les permitía administrar adecuadamente la

comercialización de los productos agrícolas.97 Llegaron a desarrollar exitosamente, entre

muchas otras cosas, también la trituración o molienda de cereales, el abatanado de lana y el

94
Véase O’Kane, J., The Ship of Suleiman, Londres 1972.
95
Durante el transcurso de cuatro siglos (del VIII al XII) los mercaderes y comerciantes musulmanes
desarrollaron una innovadora y vigorosa organización económica interregional (asiático-afro-europea), la cual
estaba integrada, entre otras muchas cosas, por la circulación de una moneda que garantizaba estabilidad
económica debido a su gran valor, a saber: el dinar (‫) دينار‬. Durante ese tiempo también concibieron e
implementaron los diferentes tipos de sociedades (anónimas, mercantiles y limitadas), los contratos
económicos de compra-venta, las letras de cambio, así como la organización y normatividad del comercio
interregional. Así mismo, percibieron e instrumentalizaron las primeras formas de crédito, beneficio,
inversión, fiscalidad, cheques, pagarés, fideicomisos, cuentas (de ahorro y corrientes), empeños y préstamos.
Implementaron un riguroso control sobre los tipos de cambios, la contabilidad, los depósitos, las cesiones de
derechos, las pérdidas y los pleitos. Pusieron especial énfasis en la organización de los gremios de cambistas
de moneda y banqueros. La muy posterior Europa moderna, primero mercantil y luego capitalista, no hará
otra cosa que acoger y desplegar las innovaciones que, en materia de administración económica, hicieron los
musulmanes.
96
Véase Braudel, F., Las civilizaciones actuales, Tecnos, Madrid 1978.
97
Se estima que para la sola comercialización de los dátiles se empleaban cerca de 100.000 camellos.
descasacarillado del arroz (‫ أرز‬, Ar-ruzz) mediante el uso “industrial” de diferentes tipos de

molino.98

c) El desarrollo cultural y filosófico de los semitas árabes

Debido a que la prescripción religioso-normativa del Corán (‫الﻘرﺃﻦ‬, “la Recitación”) exigía a

sus fieles respeto hacia Ahl al-Kitab (‫ﺃهل الكتاب‬, “la gente del Libro” -la Biblia-), a saber: los

judíos y los cristianos, las sociedades islámicas estuvieron, en general, dotadas de

tolerancia hacia ellos.99 La riqueza cultural que aportaba cada uno de estos grupos a las

comunidades islámicas contribuyó a desplegar aún más sus propias potencialidades.

Gracias a la impresionante movilidad y dinámica comercial que habían generado desde el

Atlántico (pasando por el Mediterráneo, el Golfo Pérsico, el Mar Arábigo, el Océano Índico

y el Golfo de Bengala) hasta el Pacífico, los musulmanes tuvieron también acceso a los

últimos y más elevados desarrollos culturales que las grandes civilizaciones habían

generado, los cuales concentraron para su estudio e investigación en las grandes bibliotecas

de sus “casas de las ciencias”. El número de manuscritos que conformaban sus bibliotecas

superaba con creces, en cantidad, calidad y temáticas, a los de las bibliotecas ubicadas en la

Europa cristiana.100 Por ejemplo, el califa de Córdoba Abû al-`Âs al-Mustansir bi-llah al-

Hakam ibn `Abd ar-Rahman (‫)ﺃبو العاص المستنصر باهلل الحكم بﻦ عبد الرحمﻦ‬, comúnmente

98
A partir del siglo VII, los ingenieros musulmanes, buscando aprovechar la energía hidráulica, idean y crean
el molino de agua (tanto el horizontal como el vertical), el molino de mareas para la energía maremotriz y los
molinos de viento para la energía eólica. Para el 946 d. C., en Seistan, ciudad cercana al Indo, se contaba con
el molino de agua y de viento, mientras que en Basora, mediante la corriente del Tigris, se movían las ruedas
de los molinos flotantes. Los diferentes tipos de molinos y su uso “industrial”, pues, provienen del horizonte
cultural técnica y económicamente más desarrollado de la época: el musulmán y no, como ingenuamente se
cree, de los territorios nordeuropeos que ocuparán los llamados Países Bajos (Holanda).
99
Cahen, C., El Islam. Desde los orígenes hasta el comienzo del Imperio Otomano, loc. cit., 57.
100
Braudel, F., Las civilizaciones actuales, loc. cit., 75.
conocido en Occidente como Al-Hakan II (961-976), llegó a tener en su biblioteca 400.000

manuscritos con 44 volúmenes de catálogos 101, mientras que un Carlos V de Francia (1338-

1380), llamado El Sabio e hijo de Juan El Bueno, tenía solamente 900 manuscritos mucho

tiempo después.102

El despliegue económico, político y militar les permitió, pues, no sólo expandir sus

territorios, sino también allegarse nuevos conocimientos. Efectivamente, a mediados del

siglo VIII dieron con la falsafa (‫)الفلسفة‬, “filosofía”, de los antiguos griegos y la acogieron

en sus centros culturales. 103

A partir del califato abasí de Harún al-Raschid (‫)هارون الرشيد‬, conocido en Occidente

como Aarón el Justo (776- 809), los seguidores de jātim al-anbiyā (‫)خاتم األنبياء‬, “El sello de

los profetas”, como se designa en la religión musulmana a Abu l-Qasim Muhammad ibn

‘Abd Allāh al-Hashimi al-Qurashi, comúnmente conocido sólo como Muhammad (‫ ) ُم َح ِّمد‬o

Mahoma (570/571-632), comenzaron a familiarizarse con la cultura griega y sus

pensadores, particularmente con sus filósofos. Los califas abásidas, ilustrados y un tanto

liberales, encargaron a los sabios cristianos caldeos y sirios de la escuela nestoriana de

Edesa (Mesopotamia) -Efrén de Nisibe 104 , Teodoro de Mopsuestia, Teodoreto de Ciro,

entre otros- y de la escuela monofisitas de Resaina (Siria) la traducción del griego y del

siriaco al árabe las obras de Aristóteles, particularmente su tratado de lógica, el llamado

Όργανον, “instrumento”, aristotélico. Pronto las traducciones se multiplicaron y

aparecieron en árabe textos de Platón (la República y el Timeo), Plotino (las Eneadas),

101
Esto se explica porque en el mundo musulmán, a diferencia de los periféricos reinos cristianos europeos, la
autoridad de los califas no sólo es producto del poder político, económico y militar que poseen sino también
del desarrollo cultural y científico que promueven en su califato.
102
Dussel, E., Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión, loc. cit., 40.
103
Véase Hossein Nasr, S. - Leaman, O. (Eds.), History of Islamic Philosophy, London-New York 1996, 89-
104; Corbin, H., Historia de la Filosofía Islámica, loc. cit., 35.
104
En el 363 d. C., Efrén de Nisibe efectúa las primeras traducciones de Aristóteles al siriaco en la ciudad
mesopotámica de Edesa.
Proclo (Liber de causis), Euclides, Ptolomeo, Teofrastro, Galeno, Hipócrates, Euclides y

Arquímedes, así como la Isagoge, Alejandro de Afrodisia y los escritos del Pseudo-

Dionisio, entre otros.105

A tal grado llegó el interés y la recepción creativa de la filosofía griega por parte de los

musulmanes que durante el gobierno del quinto califa abásida de Bagdad, el intelectual y

poeta Harún al-Rashid (‫)هارون الرشيد‬, llamado en Occidente Aarón el Justo (766-809), se

inicia la construcción de la Bayt al-Hikmah (‫)بيت الحكمة‬, “Casa de la sabiduría” o “Casa del

saber”, la cual fue terminada por su hijo Abu Jafar al-Ma‘mun ibn Harun (786-833),

llamado simplemente al-Ma‘mun (‫)المأمون‬, gran protector también de las letras, del

conocimiento y de la cultura islámica en general. La Bayt al-Hikmah (‫ )بيت الحكمة‬de Bagdad,

aparte de poseer una de las bibliotecas más grandes del mundo islámico, fue la institución

clave del Movimiento de traducción (del persa al árabe) y el centro de formación intelectual

filosófico-teológico más importante de la época. Ahí tuvo su origen una tradición

hermenéutico-teológica de pensamiento islámico caracterizada por su racionalismo y el

empleo riguroso de la lógica, a saber: la escuela Mu‘tazili o al-Mu‘tazilah (‫)المعتزلة‬, cuya

lectura racionalista del Corán fue adoptada en todo el califato como la interpretación oficial

del texto sagrado. Muy pronto la Bayt al-Hikmah (‫ )بيت الحكمة‬o “Casa del saber” de Bagdad

se convirtió en el centro intelectual que albergó a los eruditos más importantes de las

diferentes cortes musulmanas que formaban la dār al-Islām (‫“ )دار اإلسالم‬casa del Islam”106 a

fin de consultar su impresionante biblioteca, exponer o realizar investigaciones, aprender

nuevos conocimientos, compartir sus descubrimientos, debatir sus ideas, etcétera. Durante

105
Peters, F. E., “The Greek and Siriac Background”, en Hossein Nasr, S. - Leaman, O. (Eds.), History of
Islamic Philosophy, London-New York 1996, 40-51.
106
Con ese nombre se designaba a todos los territorios donde la religión islámica se había tornado la creencia
oficial: el llamado mundo islámico.
este periodo de tiempo dominaba la hermenéutica teológica y la organización política la

interpretación racional de la Escuela al-Mu‘tazilah (‫)المعتزلة‬, la cual aspiraba armonizar la

creencia sagrada islámica y la luz de la razón natural en contraposición a la interpretación

literal y menos racionalista de la Escuela al-Asha‘riyya ( ‫)األشعرية‬107.

La llamada “Ilustración” filosófica árabe 108 inició con Abū-Yūsuf Ya‘qūb ibn Isḥāq ibn

as-Ṣabbāḥ ibn ‘Omrān ibn Isma‘īl al-Kindī ( ‫صبّاح ابﻦ عمران ابﻦ‬
ّ ‫ﺃبو يوسف يعﻘوب ابﻦ اسحاق ابﻦ ال‬

‫ )الكندي اسماعيل‬comúnmente conocido en el mundo occidental como Al-kindi (801-873)109.

El también llamado Filósofo de los árabes nació en Al-Kūfa (‫)الكوفة‬, ciudad irakí situada al

sur de Bagdag (‫ ;)بغداد‬se le considera uno de los principales falāsifa (‫)الفالسفة‬, “filósofos”, de

la tradición racionalista al mutazilita. Estudió, entre otras ciencias, matemática, geometría y

medicina. Fue uno de los primeros filósofos musulmanes que acogió, asimiló y desplegó la

filosofía griega; tradujo gran parte de la obra de Aristóteles y se esforzó por acoplar los

puntos de vista de éste con los de Platón. Al-kindi empleó los textos aristotélicos 402 años

antes que Santo Tomás de Aquino para elaborar su Teoría de las categorías y planteó, entre

otros, el problema de la afinidad entre la verdad filosófica y la verdad revelada. El tema del

libre albedrío ocupó un lugar central en toda su obra filosófica y consideró, además, la

necesidad de estructurar un sistema filosófico capaz de agrupar los distintos conocimientos

humanos; tuvo la firme convicción de que la razón podía explicar todo, incluida la

revelación divina que se encontraba en los textos sagrados. Los temas que ocuparon su

reflexión filosófica fueron, pues, la relación entre filosofía y religión, las doctrinas del alma

107
Dussel, E., Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión, loc. cit., 40-41.
108
Véase todo el número 2 del apartado I de Hossein Nasr, S. - Leaman, O. (Eds.), History of Islamic
Philosophy y el texto de Rafael Ramón Guerrero titulado Filosofías árabe y judía (Ed. Síntesis, Madrid 2004).
109
Los datos de cada uno de los falāsifa o filósofos musulmanes que aquí se exponen fueron recuperados de
([Link] 20 de junio
de 2015 y de Guerrero, R., Filosofías árabe y judía, loc. cit.
y del intelecto así como problemas de metafísica y realidad, particularmente el asunto del

Uno y el universo.

Otro gran pensador fue Abū Bakr Muhammad ibn Zakarīyā al-Rāzī ( ‫ابو بکر محمد بن زكريا‬

‫)الرازی‬, conocido en Occidente solamente como Al-Razi (850-953). Fue un filósofo

racionalista de origen iraní que, de acuerdo a la costumbre intelectual de la época, también

se especializó en medicina, química y física. Articuló en su práctica curativa y de

investigación los conocimientos de la tradición médica persa e hindú con la griega, de la

cual era un gran conocedor; sus observaciones médicas lo llevaron a investigar y escribir

los primeros tratados de psicología y psiquiatría; dirigió un hospital en Bagdad donde abrió

una sección, la primera en el mundo conocido, para el cuidado, atención y estudio de los

enfermos mentales; como químico revolucionó con sus hallazgos la ciencia química, ya que

descubrió el ácido sulfúrico y el alcohol etílico o etanol, de este último realizó su

refinamiento y lo empleó con un éxito sorprendente en la medicina; escribió alrededor de

200 libros, entre ellos unos cuarenta versan sobre filosofía, destacando “La conducta

filosófica”, que trata sobre temas de ética, tanto médica como filosófica, y “La medicina

espiritual”, donde expone su doctrina sobre el equilibrio entre filosofía y gnosticismo.

Uno de los más grandes falāsifa (‫ )الفالسفة‬musulmanes fue, sin lugar a dudas, Abū Naṣr

Muḥammad ibn al-Faraj al-Fārābī (‫)ﺃبو نصر محمد الفارابي‬, conocido en Occidente como

Alfarabi (872-950), nació en Kazajistán y estudió en Bagdad gramática, lógica, filosofía,

matemáticas, música y ciencias. Fue, al igual que Al-kindi, de los primeros falāsifa que

estudió, comentó y difundió en el mundo musulmán la filosofía del estagirita Aristóteles, a

él se debe también un comentario del libro platónico La República y un texto denominado

Sumario de las Leyes de Platón. Trató de conciliar creativamente los principios

fundamentales de los dos grandes filósofos griegos en su obra El acuerdo de los filósofos
Platón y Aristóteles. A tal grado llega su conocimiento y aporte filosófico en la línea

aristotélica que fue llamado, tanto por la tradición filosófica islámica y judía como

cristiana, el “Segundo Maestro” en clara alusión al “Primer Maestro”, como se denominaba

en los círculos intelectuales de la época a Aristóteles. Aunque la mayorías de sus obras, 39

en total, están marcadas por su talante aristotélico (particularmente el aporte metafísico y

cosmogónico), su filosofía práctica se apoya en los planteamientos platónicos.

Efectivamente, en su obra Al-Madina al-fadila (‫)اراء اهل المدينة الفاضلة و مضاداتها‬, llamada en

castellano “La ciudad virtuosa”, uno de los tratados más interesantes de filosofía política

del mundo musulmán, sostiene que la filosofía es al mismo tiempo teórica y práctica y que

los filósofos que no encarnan su erudición en actividades prácticas son inútiles. La

verdadera felicidad es el fin de la sociedad ideal, en la construcción de esta última el

filósofo tiene una ineludible responsabilidad pues debe contribuir a establecer una sociedad

virtuosa mediante la curación de las almas, lo cual se logra por la transmisión, a la gente

común, de las verdades abstractas pues sólo por medio su conocimiento y práctica puede

establecerse la justicia. Su apuesta es por una organización política en la que las desiciones

de gobierno están sometidas a la luz de la razón porque para él la falsafa (‫ )الفلسفة‬es un saber

superior a la religión.

Abū ‘Alī al-Husayn ibn ‘Abd Allāh ibn Sīnā (‫)ﺃبو علي الحسيﻦ بﻦ عبدهللا بﻦ سينا‬, llamado en

Occidente Avicena (980-1037), fue un médico, filósofo y científico persa nacido en Bujará

(Uzbekistán), quien escribió alrededor de 450 libros de las más diversas materias,

destacando los que versan sobre medicina y filosofía. Dado el carácter enciclopédico y al

mismo tiempo profundo de su conocimiento fue considerado el “Príncipe de los sabios” y

llamado el “Tercer Maestro”, título este último que recibió en relación a Aristóteles y

Alfarabi. Su obra abarca temáticas que engloban todo el conocimiento de su época:


medicina, psicología, química, física, economía, lógica, matemáticas, astronomía,

lingüística, música, moral, mística, etcétera. Fue el primero que en sus investigaciones

médicas empleó el llamado método de experimentación, procedimiento que él mismo

sistematizó y que Occidente empleará muchos siglos después. Por el importante número de

descubrimientos y tratamientos médicos que hizo se le considera el médico más grande de

todos los tiempos. Sus libros más famosos en la rama de la medicina fueron El libro de la

curación y El canon de medicina. Filosóficamente hablando se inscribe en la tradición

aristotélica vía Alfarabi. Desarrolló una relevante doctrina del intelecto, en la cual plantea

que el mundo es un efecto eterno de una causa eterna denominada Dios, quien a su vez es el

intelecto agente de las mentes humanas. El intelecto humano, en tanto totalidad, es uno e

inmortal, mientras que el particular, el de cada ser humano, es mortal y perecedero. En su

obra Kitab al-Isharat wa-l-tanbihat, también llamada “Libro de las orientaciones y las

advertencias”, expone su famoso argumento del Hombre volátil o volante mediante el cual

formula, seis siglos antes que René Descartes (1596-1650), cómo un hombre que flota en el

aire, es decir, sin contacto alguno, incluido su propio cuerpo (por lo tanto sin tomar en

cuenta a los sentidos) puede llegar a pensar y afirmar que existe e intuir su propio ser. En su

planteamiento antropológico concibe al hombre como una realidad que es al mismo tiempo

individual y social.

Podríamos seguir exponiendo, con cierto detalle, cada uno de los grandes falāsifa

(‫)الفالسفة‬, filósofos islámicos, sin embargo, sólo nos limitaremos a enunciar los nombres de

algunos de ellos a fin de dejar constancia de la gran tradición filosófica que desplegaron a

lo largo y ancho de la dār al-Islām (‫ )دار اإلسالم‬o “casa del Islam”, la cual comprendía

extensos territorios tanto en Asia y África como en Europa, y que la vigente y tradicional

“historia de la filosofía” de talante eurocéntrico niega, encubre o simplemente deja de lado:


Abu Muḥammad ʿAli ibn Aḥmad ibn Saʿīd ibn Ḥazm (‫)أبو محمد علي بن احمد بن سعيد بن حزم‬,

llamado en castellano Ibn Hazm (994-1063), fue un pensador, poeta, teólogo, historiador y

jurista cordobés; Abū Ḥāmid Muḥammad ibn Muḥammad at-Tūsī al-Ghazālī, ( ‫أَبُو َحامد‬

‫ي‬
ِّ ‫)الغَزَ ال‬, conocido simplemente como Algazel (1058-1111), fue un filósofo, teólogo, jurista

y místico persa; Abū ʿAbd Allāh Muḥammad ibn ʿAlī ibn Muḥammad ibnʿArabī al-Ḥātimī

aṭ-Ṭāʾī (‫)ﺃبو عبد هللا محمد بﻦ علي بﻦ محمد بﻦ عربي الحاتمي الطائي‬, o simplemente Ibn al-´Arabi

(1165-1240), fue un filósofo y místico andalusí nacido en Murcia; Abū 'r-Raihān

Muhammad ibn Ahmad al-Bīrūnī ( ‫)أبو الريحان البيروني‬, comúnmente nombrado Al-Biruni

(973-1048), fue un filósofo, matemático, astrónomo, físico, geógrafo, historiador, poeta y

farmacéutico de origen persa;ʾAbū ʿAbd al-Lāh Muḥammad ibn ʿAbd al-Lāh l-Lawātī ṭ-

Ṭanǧī ibn Baṭūṭah (‫)ﺃبو عبد هللا محمد بﻦ عبد هللا اللواتي الطنجي بﻦ بطوطة‬, también llamado solamente

Ibn Baṭūṭah (‫( )ابن بطوطة‬1304-1368), fue un importantísimo escritor, explorador, geógrafo y

cartógrafo marroquí (Tánger), quien recorrió todo el mundo musulmán (África, Asia y

Europa) y más allá (algunos reinos cristianos). Su viaje, que duró más de 24 años, lo

documentó en su libro titulado La Rihla. Ahí narra los encuentros que tuvo con los sabios

eruditos, filósofos, teólogos, médicos y califas más importantes de cada región; Yalal ad-

Din Muhammad Rumí (‫)جالل الدين محمد رومي‬, o simplemente Rumi (1207-1273), fue un

ilustre filósofo y gran poeta místico persa cuyo pensamiento de tradición sufí está

caracterizado por su espíritu de tolerancia y su universalismo integrador; Abu Bakr

Muhammad ibn Yahya ibn al-Sa'ig ibn Bayyah (‫)أبو بكر محمد بن يحيى بن الصايغ‬, mejor

conocido como Avempace (1080-1139), fue un filósofo andalusí (Zaragoza) que estudió

medicina, botánica, física, astronomía, música y poesía. Su estudio filosófico más

importante versa sobre filosofía política; Abu Bakr Muhammad ibn Abd al-Malik ibn

Muhammad ibn Tufail al-Qaisi al-Andalusi, ( ‫بكر محمد بن عبد الملك بن محمد بن طفيل القيسي‬
‫)األندلسي‬, también nombrado sólo Ibn Tufayl (1105-1185), fue un filósofo granadino

(Guadix) enciclopédico que realizó estudios de medicina, astronomía, religión, matemáticas

y literatura. Fue también maestro de Averroes y activo participante en la vida cultural,

política y religiosa de su tiempo; Abū Zayd ‘Abdu r-Raḥman bin Muḥammad bin Khaldūn

Al-Hadrami Al-Isbili Ibn Jaldún ( ‫ولي الدين أبو زيد عبد الرحمن بن محمد بن محمد بن الحسن بن جابر بن‬

‫)محمد بن إبراهيم بن عبد الرحمن بن خالد (خلدون )الحضرمي‬, conocido como Ibn Jaldún (1332-1406),

fue un gran filósofo e historiador tunecino. Estudió el Corán, jurisprudencia islámica,

lengua y literatura árabe, idiomas (griego, latín, persa, turco, arameo), matemáticas,

astronomía, geografía, economía e historia. Su monumental obra Muqaddimah ( ‫مقدِّمة ابن‬

‫ )خلدون‬o Al-Muqaddima constituye el primer y más relevante tratado de filosofía de la

historia y de sociología. 110

Dicha “Ilustración filosófica islámica” culmina con Abū l-Walīd Muḥammad ibn

Aḥmad ibn Muḥammad ibn Rušd ( ‫)ﺃبو الوليد محمد بﻦ ﺃحمد بﻦ محمد بﻦ رشد‬, comúnmente

conocido en Occidente sólo como Averroes (1126-1198), quien fue un filósofo, jurista y

médico cordobés, maestro de filosofía y legislación islámica, matemáticas y medicina.

Escribió, entre otras cosas, un tratado sobre los animales, un compendio de física y

múltiples tratados (de psicología, metafísica, teología, lógica, astronomía y derecho). Es

considerado el más grande comentarista de Aristóteles, de quien el dominico fray Tomás de

Aquino será un “continuador”111. Su obra representa, pues, el culmen de la dialéctica del

pensamiento de los falāsifa o filósofos islámicos. En su obra Tahafut al-tahafut ( ‫تهافت‬

‫ )التهافت‬sostiene que la verdad que los falāsifa obtienen mediante la indagación de la

110
Quien desee conocer muchos más filósofos islámicos y profundizar sobre su pensamiento y las tradiciones
a las que pertenecieron, véase todo el capítulo 8 de la monumental obra del Prof. Randall Collins llamada The
sociology of philosophies. A global theory of intellectual change.
111
Dussel E., Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión, loc. cit., 37.
naturaleza de las cosas, coincide con la verdad revelada presente en la ley divina. Sin

embargo, eso no quiere decir que para los falāsifa la filosofía sea un sustituto de la religión.

En relación al problema del movimiento, sostiene que es eterno y continuo (no tiene

principio ni fin) y sin él no hay temporalidad. El mundo es una creación continua del

espíritu del Universo, es decir, de Dios. Para él la inteligencia humana es independiente de

la constitución orgánico-material y la energía motriz llamada alma, que es un acto de

intelección pura, está dividida en dos partes: una individual y perecedera, llamada νοῦς

παθητικός (nous pathetikós), intelecto pasivo, y otra divina y eterna, llamada νοῦς

ποιητικός (nous poietikós), intelecto activo. Con dicha distinción del νοῦς (nous),

desvincula las especulaciones místico-religiosas y las conjeturas jurídico-políticas de la

reflexión propiamente filosófica. Su pensamiento no sólo marcó la tradición filosófica

occidental vía la escolástica desplegada principalmente por las órdenes mendicantes

(dominicos y franciscanos) sino que impactó también significativamente el periodo

histórico-cultural llamado Renacimiento por medio de autores como Giovanni Pico della

Mirandola (1463-1494) y Giordano Bruno (1548-1600).

Dussel resume muy bien las características de la recepción y recreación que hicieron los

musulmanes de la filosofía griega112: el Organon (Όργανον) aristotélico dotó de precisión y

rigor formal a los falāsifa (‫ ;)الفالسفة‬fueron ellos quienes por primera vez percibieron, vía la

lógica y las categorías metafísicas aristotélicas, la autonomía de un horizonte formal

filosófico propiamente racional; gracias a esto último, se favoreció el nacimiento del Kalam

(‫)علم الكلم‬, “el discurso”, es decir, el uso dialéctico de la filosofía como método hermenéutico

en el despliegue de un discurso racional construido a partir del texto revelado y,

simultáneamente, como cultivo autónomo de una filosofía secularizada en cuanto tal. Los
112
Dussel E., Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión, loc. cit., 41.
filósofos musulmanes dotarán de autonomía a la falsafa (‫)الفلسفة‬, “filosofía”, respecto a la

racionalidad teológica, confundida hasta entonces con una “revelación positiva”. Es verdad

que la secularización (die Säkularisierung) de la filosofía llegará a su culmen en la

Modernidad europea, pero su origen está en la dār al-Islām (‫ )دار اإلسالم‬o “casa del Islam”

desde el siglo IX.113

La magnífica Edad de Oro del Islam, que tuvo lugar entre los siglos VIII y XIII, trajo

consigo grandes avances en las ramás más importantes del conocimiento de la época: las

matemáticas, la astronomía, la geografía, la física y la medicina. En el 820 Abu Abdallah

Muḥammad ibn Mūsā al-Jwārizmī Abu Yā'far ( ‫)محمد بﻦ موسى الخوارزمي ابو جعفر ﺃبو عبد هللا‬,

comúnmente conocido como Al-Juarismi (780-850) 114 , publicó en Bagdad su obra más

importante, un tratado de álgebra llamado Hisāb al-ŷabr wa'l muqābala ( ‫حساب الجبر و‬

‫)المﻘابلة‬. Esta obra fue traducida al latín a finales del siglo XII y significó para Europa un

adelanto revolucionario en torno al tema de las matemáticas de ese tiempo, razón por la

cual las universidades cristianas la adoptaron inmediatamente como el libro de texto en esa

área del conocimiento. Durante este glorioso periodo islámico también se elucidaron los

principios de la óptica, se estableció la circulación sanguínea (que Descartes en el siglo

XVII ignoró, incluso siendo ya conocida en Europa), se dio nombre a estrellas y se dotó de

una Bayt al-Hikmah (‫“ )بيت الحكمة‬casa del saber” o universidad, a los centros urbanos

islámicos más importantes.

113
Shayegan, Y., “The Transmission of Greek philosophy to the Islamic world”, en Hossein Nasr, S. -
Leaman, O. (Eds.), History of Islamic Philosophy, London-New York 1996, 89-104.
114
Al-Juarismi vivió durante el reinado del califa, intelectual y poeta ‫المأمون‬, al-Ma‘mun (786-833). Sus
contribuciones científicas, contenidas en una media docena de libros, son de un interés notable (tratados de
aritmética, álgebra, astronomía, geografía y el calendario). La palabra “álgebra” con la que hoy en día se
designa a una de las ramas de las matemáticas, proviene del término al-ŷabr que aparece en el título de su
obra más importante: Hisāb al-ŷabr wa'l muqābala.
La relevancia e influencia de los musulmanes es de tal envergadura para la historia

intelectual de la Europa occidental que la cumbre del idealismo alemán, el filósofo y

teólogo G. W. F. Hegel, tiene que reconocer y afirmar contundente en sus Vorlesungen que:

La ciencia y los conocimientos, y la filosofía en particular, llegaron al

Occidente por los árabes.115

Por su parte, Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), el más importante poeta y

escritor alemán, consciente de la enorme influencia que el mundo artístico e intelectual

oriental ejerció sobre Europa116, llega a afirmar:

Wer sich selbst und andere kennt, wird auch hier erkennen: Orient und

Occident sind nicht mehr zu trennen (Quien así mismo y a los otros conoce,

reconocerá también aquí: Oriente y Occidente no están más separados).117

Afirmaciones que no deberían olvidar o pasar por alto con tanta premura los estudiosos

eurocéntricos de la filosofía y de la historia de la ideas. Sin oriente, particularmente sin los

musulmanes, Europa habría permanecido sin la ciencia, los conocimientos y la filosofía de

vanguardia de esa época.

d) Las disputas por la hegemonía musulmana

115
Hegel, G. W. F., Filosofía de la historia, Ediciones Zeus, Barcelona 1971, 386.
116
Para darse una idea fundada de la enorme influencia oriental sobre Europa, véase la monumental obra (más
de 930 páginas a doble columna y con la participación de más de 20 especialistas de distintas universidades
alemanas) que coordinan G. Sievernich y H. Budde y cuyo título es Europa und der Orient 800-1900
(Berliner Festspiele, Bertelsmann Lexikon Verlag, Berlin 1999).
117
Cit. en Sievernich, G. - Budde, H., Europa und der Orient 800-1900, [Link]., 938.
El enemigo más peligroso de la hegemonía económico-política islámica promovida y

alcanzada bajo la batuta de los ilustrados mutazilitas no era en modo alguno el adversario

externo: los cristianos, tanto europeos como bizantinos, sino el interno, a saber: los

musulmanes tradicionalistas partidarios de una hermenéutica fundamentalista del Corán.

Poco a poco las interpretaciones dogmáticas y conservadoras se propagaron y fueron

ganando cada vez más adeptos. La confrontación con los partidarios de una interpretación

más liberal del Corán, hasta entonces con cierta hegemonía, no se hizo esperar y en poco

tiempo el conflicto se tornó sangriento. La guerra político-religiosa interna fue ganada por

el cada vez más fortalecido sector fundamentalista, cuya interpretación dogmática del

Corán fue imponiéndose paulatinamente en todos los aspectos del mundo de la vida

islámica. Como consecuencia de eso, el estudio libre de la filosofía, las matemáticas y la

ciencia fue relegado progresivamente del Islam. No faltaron las brillantes excepciones, pero

fueron muy pocas y ocasionales en comparación a lo que habían logrado los semitas

musulmanes durante su Edad de Oro.118

e) El imperio otomano-musulmán

A fin de conservar y asegurar el control político, económico y militar de sus inmensos

territorios, el califato abasí de Bagdad reclutó como soldados, durante el transcurso del

siglo IX, a grupos de la etnia túrquica procedente del Turquestán. Debido a su beligerancia,

los milicianos turcos formaron parte de la guardia del califa y muy pronto llegaron a

118
Paulin, J., “Sunni Kaläm and theological controversies”, en Hossein Nasr, S. - Leaman, O. (Eds.), History
of Islamic Philosophy, London-New York 1996, 105-118.
constituir, exclusivamente ellos, su personal de seguridad y confianza. Eso le permitió a un

número significativo de oficiales turcos ocupar importantes puestos de mando tanto en el

ejército como en la administración pública, mediante lo cual controlaron al califa y a su

gobierno. A tal grado llegó el poder de estos milicianos que optaron por la independencia y

crearon sus propios estados allí donde los grupos tribales de origen turco, que lentamente

habían penetrado en el califato, eran significativos. En cada estado independiente los

oficiales se autodesignaron como emir o amir (‫) ﺃمير‬, “el que ordena”. No satisfechos con

eso, prosiguieron la apropiación bélica del cada vez más desarticulado califato abasí y en el

1055 las tropas turcas selyúcidas toman Bagdad y ponen fin a la sucesión de los califas

abasídas.

Bajo la batuta turco-selyúcida continuó el Islam su efectiva propagación por la región

de Anatolia. Allí establecieron, a partir del 1077 y hasta el 1307, el sultanato de Rüm.

Conforme el antiguo estado selyúcida se debilitaba, debido a las guerras internas por el

poder, algunos de los emiratos que lo integraban emprenden rebeliones de independencia.

Uno de esos emiratos fue el de los osmanlíes del Asia Menor, quienes a la cabeza de

Osman I (1300-1324) se liberarán de control selyúcida e iniciarán una beligerante y

agresiva política de expansión religioso-militar dando inicio a lo que más tarde se llamará

el Imperio Otomano (‫)دولت عاليه عثمانيه‬, el cual ocupará, más o menos, los territorios de los

grandes imperios que le habían antecedido: el romano, el bizantino y el musulmán. 119

En 1453 Mehmed II Fatih, llamado “El conquistador”, séptimo sultán (‫ )سلطان‬de la casa

Osman, tomó Constantinopla y puso fin de manera definitiva al cristiano Imperio de

Bizancio. Con ello los turcos aislaban aún más a la Europa periférica, pues le cerraban no

sólo la puerta que conducía al Oriente, sino también las que le conectaban con el Oriente

119
Cahen, C., El Islam. Desde los orígenes hasta el comienzo del Imperio Otomano, loc. cit., 129.
Próximo y con Egipto, ya que en el año 1517 tomaban definitivamente en su poder también

a Alejandría (Αλεξάνδρεια, ‫)اإلسكندرية‬. Recuérdese que Constantinopla y Alejandría habían

sido hasta entonces las dos puertas de entrada de especias, seda, azúcar y demás productos

orientales que Venecia, Génova y otras ciudades italianas comercializaban en el resto de

Europa. Los cristianos europeos, pues, estaban cercados económicamente y amenazados

militarmente por el hegemónico imperio otomano-musulmán.

Hasta aquí la Europa “definitiva”, la cristiana 120, jamás ha sido el centro del sistema

interregional asiático-afro-europeo ni mucho menos del sistema mundo que aún no existe.

Al contrario, es secundaria, periférica, dependiente y provincial (económica, política,

militar y culturalmente hablando) en relación al hegemónico mundo islámico, tanto

musulmán como turco. Los cristianos europeos de este tiempo jamás sostuvieron, porque

así se los hacía ver la realidad de sus propias posibilidades, que fuesen superiores a los

musulmanes.

Con la toma turca de Constantinopla muchos pensadores griegos, las elites cultas y los

sectores económica y políticamente más poderosos emigraron a los enclaves bizantinos que

se encontraban en el norte de la península itálica, principalmente en Venecia, Génova y

Florencia121, llevando a Occidente la tradición filosófica griega que se había conservado y

120
Recuérdese que para este tiempo ya hay también una Europa musulmana tanto en su extremo oriental
(hasta Viena) como occidental (hasta la Península Ibérica).
121
Tradicionalmente se cree, porque así se enseña, que el llamado periodo renacentista tuvo su origen
simultaneamente en Florencia y Flandes de manera autopoietica, desde las propias potencialidades culturales
occidentales y sin necesidad de influencia externa alguna. En ese sentido se trata, por lo tanto, de un
fenómeno histórico-cultural de origen exclusivamente europeo. Nosotros sostenemos que dichas
interpretaciones no sólo falsean la realidad sino que también hacen una reconstrucción histórica a modo a fin
de “demostrar” la centralidad y autosuficiencia cultural europea a lo largo del tiempo. Son muchos los
estudios críticos que confirman nuestra postura sobre este tema: el Renacimiento europeo, con su necesaria
vuelta a la “antigüedad clásica griega”, tiene su origen en el vigoroso y original despliegue de ciencia islámica.
Véase el interesante estudio del profesor Georg Saliba titulado Islamic Science and the Making of the
European Renaissance (2011) y la relevante investigación sobre la mirada entre Oriente y Occidente del
historiador alemán Hans Belting llamada Florenz und Bagdad. Eine westöstliche Geschichte des Blicks
(2008).
cultivado en Bizancio, esto propició, con mayor ímpetu, el origen del fenómeno filosófico-

cultural que la historia europea ha llamado el Renacimiento. 122

4.4. El encuentro de lo griego oriental y lo latino occidental

Con la forzada emigración de los griegos orientales de Bizancio hacia sus enclaves

comerciales ubicados en el nor-oriente y nor-poniente de la Península Itálica, se acelera aún

más la fusión novedosa que ya se venía dando vía la península ibérica: lo griego oriental

musulmán se une a lo latino occidental cristiano. Mediante este encuentro intercultural, los

griegos bizantinos (vía la península itálica), por un lado, y los semitas musulmanes (vía la

península ibérica), por el otro, introducen a la Europa latino-germánica nueva vida y vigor

cultural dando origen al llamado Renacimiento clásico europeo. A pesar de eso, las

distintas sociedades cristianas de Occidente en su conjunto no dejaron de ser secundarias y

periféricas en relación al poderío económico-militar del mundo otomano (turco) que

todavía en el 1532 mantiene en sitio a Viena y controla el intercambio comercial del

Mediterráneo. Hay que mencionar, sin embargo, que el centro de la preocupación otomana,

profundamente ligada a sus creencias religiosas, era el control económico-militar del

sistema interregional asiático-afro-europeo y el afianzamiento de su hegemonía. El

excesivo desarrollo militar que emprendieron menguó sobremanera su propio despliegue

científico-cultural y no continuaron ni profundizaron la tradición cultural helenístico-

122
Gründer, H., Eine Geschichte der europäischen Expansion. Von Entdeckern und Eroberern zum
Kolonialismus, Theiss, Mannheim 1999, 16-18; Dussel E., Ética de la liberación en la edad de la
globalización y la exclusión, loc. cit., 42.
bizantina que el mundo musulmán anterior a ellos había acogido, profundizado y

desarrollado, la cual quedará poco a poco en el olvido.123

123
Dussel, E., “Europa, modernidad y eurocentrismo”, loc. cit., 43.

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