Cuaresma y
Triduo Pascual
Castelo Gutiérrez, V. (2011, 3 septiembre). Pila bautismal, Iglesia de San [Link] del Tietar. La Vera, Extremadura.
Departamento de Liturgia
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PRIMER DOMINGO DE CUARESMA
Febrero 26 de 2023
Monición introductoria de la Misa
Nos hemos reunido para celebrar el día de Señor, escuchando su Palabra y
participando de la fracción del pan. En esta celebración del primer domingo
de cuaresma, iniciamos un camino hacia la pascua, marcado por la
austeridad de los signos litúrgicos, las prácticas de cuaresma y un sincero
espíritu de arrepentimiento de nuestros pecados, todo esto como preparación
para la festiva celebración de la pascua del Señor. Que, al participar de esta
Santa Misa, nos impregnemos de la actitud del Señor, que, venciendo la
tentación, hoy da testimonio a todos los que creemos en Él, de fidelidad y
obediencia al Padre del cielo. Participemos con alegría.
Monición a la Liturgia de la Palabra
La Palabra de Dios en este domingo, nos señala a través del ejemplo de
Jesús, el modo como debemos obedecer al Padre, haciendo gala de una
decidida actitud humilde para vencer la tentación a fuerza del bien.
Escuchemos con atención.
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Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Pidamos al Padre del cielo que, al comenzar este camino de
cuaresma, experimentemos en nuestros corazones arrepentidos su gracia y
su misericordia.
R. Oh Señor, escucha y ten piedad.
1. Por la Iglesia, para que se siga manteniendo firme ante las
tentaciones de los poderes de este mundo. Oremos.
2. Por los ministros ordenados, para que, durante el camino de la
cuaresma, reaviven en el corazón el compromiso de fidelidad y
obediencia a Dios. Oremos.
3. Por los gobernantes para que el afán de poder y tener, no los lleve a
despreciar a las personas y el bien común. Oremos.
4. Por los que sufren, para que, nuestra caridad y el pan de la Palabra,
reavive en ellos la esperanza de tiempos mejores. Oremos.
5. Por quienes estamos aquí reunidos, para que, después de haber
escuchado el Evangelio sepamos con Cristo, vencer la tentación.
Oremos.
Oración conclusiva
Dios Padre,
tú que conoces la fragilidad de la naturaleza humana,
herida por el pecado de Adán,
escucha las oraciones de tu pueblo para que,
venciendo las tentaciones del maligno,
seamos testimonio de verdadera conversión y fidelidad a tu mensaje.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén.
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ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN
Introducción
La Iglesia, el miércoles pasado inició el camino cuaresmal con la imposición
de la ceniza; así, en el primer domingo de cuaresma damos un primer paso
hacia la pascua del Señor, con su testimonio como vencedor de las
tentaciones. El silencio del Aleluya y del Gloria en la misa y la proclamación
de la Palabra, nos preparan para hacer un camino cuaresmal, austero y, a la
vez, muy profundo, en compañía del Señor Jesús; Él nos ayudara domingo
tras domingo a disponer el corazón, para celebrar el acontecimiento
redentor, que ofrece su vida en la cruz y resucita para nuestra salvación.
Cada domingo de cuaresma será un escalón más en ese ascenso al monte
santo de la pascua del Señor.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El libro del Génesis 2,7-9; 3,1-7 cuenta el origen del hombre, del pecado y
la perdida de los dones originales con los que fue creada la humanidad. Hoy
se nos narra cómo después de la gran obra creadora que Dios hizo, nos
encontramos casi de inmediato con la división del corazón mediante el
surgimiento de la tentación y el pecado. En la descripción del origen de todo
lo que existe, incluida la humanidad misma, con un lenguaje lleno de
sabiduría, como aquel detalle en que se recuerda que fuimos hechos de barro
y que todos participamos de esa misma realidad de fragilidad. El texto señala
cómo nuestros primeros padres fueros seducidos por el enemigo, quien les
promete ser como dioses; el hombre alargando su mano y tomando del fruto
prohibido, desobedece a la voluntad y querer de Dios. Las consecuencias de
la desobediencia las contará las páginas que siguen del libro del Génesis.
El salmo 50, nos invita a la oración y a la súplica de perdón: “misericordia,
Señor, hemos pecado, crea en mi un corazón puro, renuévame por
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dentro”. Esta plegaria es con la que hoy la Iglesia, recoge nuestros
sentimientos, puesto que, desde el origen de la humanidad hasta nuestros
días, nos experimentamos débiles y pecadores, hechos todos del mismo
barro.
San Pablo en la carta a los Romanos 5,12-19 hace una especial conexión
entre la primera lectura y el Evangelio, es decir entre Adán y Cristo. Las
consecuencias del pecado del primer Adán, por la que vino la muerte y la
condena, ha quedado superada por entero por el segundo Adán, Cristo
Jesús, consiguiendo el perdón, venciendo la muerte, y rescatando a los
hombres de todos los tiempos, de la muerte definitiva, empezando por el
primer hombre, Adán.
En el Evangelio de Mateo 4,1-11, Jesús después de ser bautizado, es llevado
por el Espíritu para ser tentado, donde el tentador intenta desviarlo de su
misión mesiánica. Pasados cuarenta días de ayuno, Jesús experimenta las
tentaciones; esos cuarenta días nos recuerdan los cuarenta años del pueblo
de Israel caminando en el desierto, superando diversas tentaciones y
dificultades; en el contexto del desierto suceden las tentaciones. El demonio
quiere que Jesús saque provecho para sí, de su condición mesiánica, “Si eres
Hijo de Dios” … “tírate y Dios encargara a sus ángeles” … “todo esto te
daré si te postras y me adoras proponiéndole a Jesús un mesianismo fácil,
con prebendas y prestigio; sin embargo, Jesús sale victorioso al decirle: “No
solo de pan vive el hombre…”, “No tentaras al Señor tu Dios” y “Al Señor
tu Dios adorarás…”. Así, Jesús está listo para llevar a cabo su obra
mesiánica, impulsado por el Espíritu, lleva consigo la Buena Noticia del
Reinado de Dios.
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2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para
decirle a la comunidad?
Hoy debemos enfatizar que estos 40 días en los que vivimos la cuaresma,
están íntimamente unidos a los 50 días de la pascua; es decir que tendremos
90 días para caminar con Jesús, recoger su mensaje, cambiar nuestra manera
de pensar y convertirnos para participar con Él de su muerte; morir a la
esclavitud del pecado y resucitar con Él a una vida nueva, de gracia y amor.
A la luz de los textos litúrgicos de este domingo se puede acentuar el sentido
de la cuaresma como preparación para la pascua del 2023, Hoy se inaugura
ese camino hacia la pascua y nos indica el modo de vencer con Cristo las
tentaciones; de tal modo que, pasando nuestra vida por el acontecimiento de
la muerte del Señor, moriremos al pecado, al hombre viejo, y resucitaremos
a una vida nueva, de gracia y salvación.
Con esta perspectiva pascual, podemos entender el tiempo litúrgico de la
cuaresma, más que un periodo estrictamente penitencial, en un tiempo de
encuentro con el Señor; es un encuentro con sus actitudes y con su amor
misericordioso, es decir, que la cuaresma son 40 días de gracia en los que
experimentamos la fortaleza del Señor quien nos enseña en medio del
desierto y con su Espíritu, a vencer la tentación y el pecado de nuestras
vidas.
Por una parte, Adán y Eva cedieron a la tentación, y por otra, el pueblo de
Israel en su camino por el desierto y luego en la tierra prometida también
cayeron en muchas tentaciones; con la persona de Jesús el adversario fue
vencido y la tentación fue rechazada. La pregunta para nosotros es ¿cómo
estamos enfrentando la tentación? Lo hacemos cómo Adán y Eva que
desobedecieron a Dios o cómo el pueblo de la primera alianza, que se hizo
indiferente e infiel a las promesas y al amor providente del Señor, o cómo
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Jesús que, en el desierto, después de 40 días de ayuno, enfrentó y venció con
grandeza de espíritu al tentador.
Ningún hombre está libre de la lucha entre las fuerzas del bien y del mal,
entre la vida y la muerte por ello, debemos agudizar nuestros sentidos,
nuestra fe, para evitar caer frente a las maniobras del maligno que disfraza
el mal como si fuera algo bueno. Sin duda todos hemos sentido la debilidad
del pecado, pero, quienes creemos en Jesús, también hemos experimentado
la fuerza de su gracia y el poder de su Palabra, que con su entrega amorosa
en la cruz y en su gloriosa resurrección, nos señala el camino que da vida
eterna.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor
compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con
Cristo?
La Iglesia nos invita hoy a caminar juntos, de modo sinodal; ese camino no
está libre de dificultades que nos hagan sufrir y dudar de la vocación a la
santidad a la que fuimos llamados. Con seguridad, quienes hacen este
camino en compañía de Jesús, tienden con mayor empeño, a buscar el bien
y a luchar con dignidad y corazón valiente, contra las tentaciones y el
pecado. Por desgracia muchos de nosotros, al igual que Adán y Eva,
sedemos a la tentación y nos hacemos incapaces de contener la gracia que
Dios nos otorga. Hoy la Iglesia nos regala este tiempo (cuaresma) para que,
en la vivencia de las prácticas cuaresmales, se fortalezca nuestro espíritu y
se consolide el Evangelio que nos hace capaces de descifrar lo que es bueno
y agradable a Dios.
Toda la vida de Jesús está dedicada a la lucha contra el mal; sabemos que
esta escena no fue el único momento en el que el tentador quiso seducir el
corazón del Señor; en la hora más difícil del ministerio del Señor, la muerte,
Jesús tuvo la tentación de rechazar el cáliz de dolor que debía asumir para
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salvar al mundo y también venció; es decir, hasta el final supo hacer la
voluntad de Dios nuestro Padre. Lo mismo pasa con nosotros, nunca vamos
a dejar de tener tentaciones, lo importante es saber asumir con entereza de
corazón la voluntad del Padre del cielo; “vencer” se hace todos los días
pidiendo con fe la fortaleza que viene de lo alto.
Finalmente, la cuaresma es la oportunidad que nos da la vida, para dar el
paso de la muerte a la vida, de la esclavitud del pecado a la libertad de los
hijos de Dios, es decir, que, durante el tiempo de la cuaresma y la pascua,
estamos llamados a celebrarlo, con signos de conversión, de una autentica
vida interior, de amor y servicio a los hermanos, sobre todo, de darle muerte
al pecado para una vida nueva en Cristo resucitado.
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SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA
Marzo 5 de 2023
Monición introductoria de la Misa
Hoy, el Señor nos ha llamado a salir de nuestras seguridades y nos ha traído
a esta celebración, como experiencia de subida al monte. Este segundo
domingo de Cuaresma nos convoca junto al altar para ver resplandecer el
rostro del Señor, pero gustando la grandeza de su amor en el memorial de su
pasión, celebrado en la Eucaristía. Participemos con gozo de esta
experiencia.
Monición a la Liturgia de la Palabra
Llamados a escuchar, hoy nos disponemos como comunidad a un camino de
salida y de subida, a una configuración con Cristo crucificado. Dejemos que
la Palabra hoy vaya haciendo su obra y nos prepare para renovar nuestra fe
en la noche santa de la Pascua.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Subamos al Monte con el Señor y entreguemos nuestra plegaria
para que podamos ser transfigurados y configurados como verdaderos
discípulos.
R. Haz brillar tu rostro sobre nosotros, Señor.
1. Que tu luz ilumine al Papa Francisco, a los obispos y ministros de la
Iglesia para que siempre y en todo lugar sean signo de tu
misericordia. Roguemos al Señor.
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2. Que seamos una gran nación, bendecida en nuestros líderes y
gobernantes, para que vivamos en la libertad y en la fidelidad de la
fe. Roguemos al Señor.
3. Que tomemos parte en los padecimientos por el Evangelio y así seamos
cercanos al pobre, al desvalido, al que vive en soledad y
tristeza. Roguemos al Señor.
4. Que nosotros esperemos siempre en Señor y así fortalezcamos nuestros
esfuerzos por hacer del camino sinodal una práctica permanente en la
vida de la Iglesia. Roguemos al Señor.
5. Que podamos repetir siempre: “Qué bueno es que estemos aquí” y así
seamos una asamblea contemplativa y comprometida con la
transformación del mundo. Roguemos al Señor.
Oración conclusiva
Haz, Señor, que nunca temamos y
podamos contemplar tu acción en el mundo
para que a la luz de tu cruz podamos siempre
responder con generosidad y capacidad a tu llamado.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
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ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN
Introducción
El camino cuaresmal en el ciclo A está marcado por un claro itinerario
catecumenal que lleva a conectar la vida de la comunidad con la experiencia
diaria, siempre tocada por la tentación (primera semana) pero llamada
siempre a una transformación (segunda semana). De esta manera que el
proceso catecumenal y la renovación bautismal para la que se prepara la
comunidad cristiana y que se llevará a cabo en la Pascua parten un llamado
concreto del Señor en dimensiones muy marcadas:
Toda llamada implica salir de sí mismo y de las propias seguridades
para asumir un proyecto en el que el Señor traza el horizonte y la
obediencia del llamado va concretando (primera lectura)
Toda esperanza se basa en la confianza de que Dios siempre cumple
su palabra (Salmo responsorial)
La llamada del Señor es un camino de iluminación, como ocurre en
el camino bautismal (segunda lectura)
Quien se deja llevar por el Señor y responde positivamente a su
llamada, sabe que día a día su vida se transfigura y sigue un camino
que le conduce a la experiencia gloriosa de la resurrección
(Evangelio)
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1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El Texto del libro del Génesis enmarca la experiencia del llamado de
Abraham en un continuo proceso de peregrinación, de salida y de
búsqueda. La experiencia del llamado lleva a desposeerse y a ser motivo de
bendición para los demás, de tal manera que la bendición es el resultado de
la obediencia.
El Salmo 33(32) canta la misericordia y fidelidad de Dios frente a quien sabe
esperar. Toda esperanza se ancla en la certeza de que Dios cumple sus
promesas y que su Palabra siempre se cumple.
El texto de 2 Timoteo es una ayuda en el camino de este domingo porque
configura la llamada con el misterio de la cruz. El hombre de Dios toma
parte en el misterio pascual de Cristo y se configura de tal manera que su
existencia se vuelve un resplandor del Evangelio, de la buena noticia de
salvación.
El centro de la liturgia de la Palabra lo ocupa en este domingo el texto de
Mateo sobre la transfiguración del Señor. Mateo siguiendo el esquema del
evangelista Marcos (9,2-10) presenta una reflexión sobre la misión de Jesús
a partir de una experiencia judía de la revelación de Dios en el monte Sinaí
y ahora muestra que esa revelación es Jesús mismo a quien se debe
escuchar.
Toda la narración habla de manifestación divina: un monte alto, rostro como
el sol, vestidos blanquísimos, Moisés y Elías, nube, voz.
En el segundo domingo de Cuaresma la liturgia de la Palabra nos recuerda
que tenemos una vocación que trae bendición (primera lectura) y ello exige
poder ver, contemplar y esperar (salmo responsorial) que Dios llama e
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ilumina (segunda lectura) y transforma radicalmente la existencia
(Evangelio).
El bautismo fue llamado en la antigüedad cristiana el sacramento de
iluminación.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para
decirle a la comunidad?
En el camino cuaresmal, el ascenso a la montaña santa de la Pascua está
marcado por unas estaciones de abastecimiento muy concretas, que son las
liturgias dominicales. De manera concreta, caminar significa hacer
experiencia de salida y en cuaresma esa salida implica donación y entrega
de sí.
El camino sinodal reclama una comunidad dispuesta a ponerse en camino,
una comunidad que se renueva y resplandece por la respuesta a la llamada
del Señor. No todos caminan hoy bajo la cruz de Cristo, pero sí todos
pueden ver el resplandor de quienes hemos decidido hacer experiencia de
Cruz.
Haremos camino siendo discípulos del Mesías crucificado, viviendo nuestro
bautismo como iluminación y haciendo que todos puedan ver la gloria del
Señor
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor
compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con
Cristo?
El prefacio de la misa de este día, nos insiste en que “por la pasión, se llega
a la gloria de la resurrección” y eso nos lleva a dar gracias a Dios
permanentemente al poder ver el resplandor de su rostro.
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Este misterio se refleja a la comunidad en una vida donada, en una cuaresma
hecha camino y experiencia de peregrinación. Ver el resplandor del rostro
me compromete con el pobre y el necesitado: Ayuno, oración y limosna
tienen que ser verdaderamente pilares de vida cuaresmal y no solamente
ideas bonitas de una predicación. Este domingo debe comprometer a la
comunidad a dejar ver el resplandor del rostro de Dios a otros: caridad,
fraternidad y diálogo.
Una manera concreta de contemplar puede ser repetir siempre en la semana
la frase que resuena del Evangelio: “Su rostro resplandecía como el sol” y
hacer experiencia de vida esta frase.
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TERCER DOMINGO DE CUARESMA
Marzo 12 de 2023
Monición introductoria de la Misa
La eucaristía de este domingo nos evoca un lugar, el pozo de Sicar y nos
lleva al encuentro con el Señor, que sacia nuestra sed y nos reconforta en el
camino. Dejemos que la acción del Resucitado sea una realidad en la vida
de nuestra comunidad y oremos por los catecúmenos que recibirán el
bautismo en la noche santa de la Pascua, para que juntos podamos descubrir
que no hay otra fuente de vida distinta al Señor.
Monición a la Liturgia de la Palabra
El itinerario cuaresmal nos regala ahora una Palabra que refresca y da
vida. El agua se presenta como un símbolo de la vida de Dios en una
comunidad y la garantía de un Dios fiel a sus promesas. Escuchemos con
fe.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Como el sol abrasador que trajo la sed, hoy presentamos
nuestras ansiedades y esperanzas al Señor que siempre nos atiende.
R. Sacia nuestra sed, Señor.
1. Para que El Papa Francisco y los ministros de la Iglesia sepan
acompañar las esperanzas de la humanidad y ayuden a descubrir la
púnica posibilidad de saciar la sed, que es Cristo, el
Señor. Roguemos al Señor.
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2. Para que en las naciones reine siempre la justicia y la paz y se
busquen condiciones dignas para los hombres que tienen ansia de
plenitud. Roguemos al Señor.
3. Para que, en medio del dolor y sufrimiento, el Señor apague la sed
de quienes se ven agobiados y desesperanzados. Roguemos al
Señor.
4. Para que el camino sinodal posibilite a toda la búsqueda de los
intereses comunes y beneficie la humanidad, haciendo de la Iglesia
un hospital de campaña que sea sensible a la sed que agobia a
hombres y mujeres de las diferentes culturas, razas y
credos. Roguemos al Señor.
5. Para que quienes celebramos esta liturgia veamos colmadas nuestras
esperanzas y seamos fortalecidos en la fe que hace brotar agua de las
peñas. Roguemos al Señor.
Oración conclusiva
Tú que eres nuestro Dios y Señor,
recibe las oraciones que te presentamos
y apaga la sed de nuestra peregrinación
bajo la cruz de tu Hijo Jesucristo,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
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ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN
Introducción
El Tercer domingo de cuaresma en la tradición catecumenal está vinculado
al primer escrutinio de quienes van a ser bautizados en la Pascua y
resplandece un tema muy bautismal para guiar la celebración: El agua se
hace protagonista en la historia de la salvación.
El agua brotando de la roca es un signo del don y una respuesta a las
necesidades de la peregrinación (primera lectura)
La ausencia de agua debe ser motivo de búsqueda y crecimiento, no
un motivo de rebeldía y murmuración (salmo responsorial)
Agua y amor de Dios se reclaman para ser siempre derramados en la
vida de quienes se abren a la acción de Dios.
Jesús es el agua viva que sacia y da sentido a la existencia
(Evangelio).
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
La peregrinación de un pueblo en camino de libertad, narrada en la primera
lectura se vuelve la experiencia prototípica del inconforme que suele ver
enorme los límites y muy pequeños los dones y bondades de Dios. El
camino de la murmuración no resuelve nada con Dios, es el acto de
confianza lo que produce resultados y la fe se vuelve acción que sacia la
sed.
El salmo 95 (94) es una clara respuesta a la primera lectura y un memorial
continuo de que tentar a Dios y dudar no es el camino sino entrar por la
voluntad del Señor. El camino de la conversación debe luchar contra el
endurecimiento del corazón y en cuaresma este camino debe tomar formas
concretas en un itinerario de acciones transformadoras.
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La segunda lectura presenta a la comunidad de Roma una realidad humana
que puede ser de oscuridad pero que en el misterio pascual de Cristo se
transforma y se vuelve una efusión de la gracia. Como el agua, el amor se
derrama y da vida.
El tercer domingo de la Cuaresma en el ciclo A, nos presenta la figura de
Jesucristo como el Agua viva. Y nos pone en tónica de redescubrimiento
del Bautismo. Hemos recorrido 2 domingos en los cuales hemos
descubierto que los humanos tenemos la tentación a la puerta pero que
igualmente el poder de Dios puede transfigurarnos y llevarnos a la
experiencia de lo divino y a la certeza de la resurrección. Ahora, el camino
cuaresmal nos dice que, sólo bebiendo de la fuente, que es Cristo, podemos
vencer la duda y la tentación. El texto de la samaritana sigue siendo un texto
catecumenal que se presenta en el movimiento del conocer de la mujer y en
la auto - revelación de Jesús que finalmente se manifiesta como el agua viva,
el agua corre y hace que en creyente brote esa misma agua. El movimiento
del texto de este domingo empieza en el conocer y termina en el creer, pero
esto pasa por la experiencia de Jesús: «Ya no creemos por lo que tú dices;
nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador
del mundo».
En este tercer domingo, nuestra experiencia recorre la suerte de Israel y
clamamos nuevamente al Señor diciendo “Danos agua que beber” (primera
lectura) pero lo hacemos recordando que nuestra fe no puede titubear en el
camino (salmo) debido a que “el amor ha sido derramado en nosotros por el
Espíritu que se nos ha dado” (segunda lectura) y así el culmen de todo es
Cristo como agua viva (Evangelio).
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2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para
decirle a la comunidad?
En una sociedad como la nuestra, con muchas ilusiones no alcanzadas y
sueños no realizados, hay siempre la tentación de detener la marcha y hasta
dudar de las promesas de Dios. La Palabra de Dios dice: “en el peligro grité
al Señor y él me escuchó”, por eso hay que recordar siempre que el proceso
de la fe no excluye las dificultades, sino que las interpreta y les da un
sentido. En Cristo la humanidad haya una respuesta y un sentido.
Proclamar que Jesús es el agua viva nos lleva a pensar que no podemos dejar
de lado el agua viva que no se apaga y nos convierte en torrentes para los
demás, por buscar riachuelos y pequeños estanques que nos prometen
mucho y nos dejan sin esperanzas cumplidas.
En Cuaresma la tentación no tiene la última palabra, es necesario dejarnos
transfigurar para apagar definitivamente la sed.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor
compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con
Cristo?
El prefacio de la Samaritana es motivo de oración y nos relata que la sed
produce un efecto fundamental en la persona “encender en ella el fuego del
amor divino”.
Es necesario un compromiso misionero que surge del encuentro con Jesús,
es necesario salir a invitar para que otros vengan a ver y a escuchar. La sed
debe ser saciada en el conocer: Conocer y ser conocidos por el Señor.
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Para contemplar, puede servir repetir siempre la frase del evangelio que
define lo que ocurre en la vida del bautizado: “Un surtidor de agua que
salta hasta la vida eterna”.
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CUARTO DOMINGO DE CUARESMA
«Laetare»
Marzo 19 de 2023
Monición introductoria de la Misa
Queridos hermanos y hermanas bienvenidos a esta Eucaristía donde
Jesucristo, Luz del mundo, ilumina nuestras vidas con su Palabra y alimenta
nuestra alma con su cuerpo y sangre, restaurándonos y haciendo de nosotros
nuevas creaturas para la misión y el envío. Vivamos con fe y alegría este
encuentro con el Señor.
Monición a la Liturgia de la Palabra
Como oyentes atentos de la Palabra, acojamos con gozo el mensaje del
Señor que abre los ojos de nuestra fe, limpia la ceguera de nuestras tinieblas
y nos invita a ser reflejos de su Luz. Escuchemos con atención la Palabra del
Señor.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Al Señor de la gran misericordia dirijamos ahora nuestras
intenciones en bien de cuantos hoy se acogen a su bondad. A cada una de
las plegarias unámonos diciendo:
R. Ilumínanos, Señor con la Gracia de Tu Espíritu.
1. Te pedimos Dios Padre, que renueves a la Iglesia con el soplo de tu
Espíritu y la purifiques con las aguas del bautismo; para que
podamos ser instrumentos de tu luz ante el mundo.
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2. Te pedimos Dios padre, por los gobernantes de las naciones, para
que, abriendo sus ojos a las necesidades de los pobres, enfermos y
desplazados, puedan atender y ayudar al progreso de sus pueblos.
3. Te pedimos Dios Padre, por nuestra comunidad parroquial para que,
fortaleciendo su fe, alentando su esperanza y enciendo su amor,
atienda las penurias de los más necesitados.
4. Te pedimos Dios Padre, por los enfermos, que se encuentran en las
clínicas y hospitales, los que se encuentran solos y abandonados,
para que muevas hacia ellos el corazón de sus familiares y demás
hermanos.
5. Te pedimos Dios Padre, por cada uno de nosotros que participamos
en esta Eucaristía, para que abras nuestros ojos, renueves nuestras
vidas, y con tu Luz podamos iluminar nuestras tinieblas del pecado
y del egoísmo.
Oración conclusiva
Atiende benigno, Señor
estas súplicas que te presentamos,
Por mediación de Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
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ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN
Introducción
Desde el encuentro personal con la Palabra de Dios, los textos para este
domingo nos ofrecen reflexionar sobre:
Dios ve el corazón, el hombre las apariencias.
El buen Pastor.
Jesucristo, luz del mundo que vence las tinieblas del pecado.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
Este cuarto domingo de cuaresma, Laetare (gozo y alegría por la cercanía
de la Pascua), en que se lee el capítulo noveno del Evangelista según san
Juan, nuestro Señor Jesucristo se manifiesta como la luz del mundo que
vence las tinieblas del pecado y de la muerte. El evangelista San Juan
muestra a Jesucristo como la Luz, mediante una pieza magistral de la
narrativa propia del ciego de nacimiento.
Este Evangelio, introduce al lector en una narrativa fascinante, que esconde
una enseñanza profunda sobre la identidad de Jesucristo que se devela
progresivamente. En esta narración el evangelista ilustra dos formas
pedagógicas de la narrativa: el contraste y la espiral. El contraste, ya que
constantemente está contraponiendo la Luz con las tinieblas, la Gracia con
el pecado, la Resurrección con la muerte; y la espiral, que es la forma
progresiva de ir develándose el Señor, y de irse descubriendo a quienes
tienen un encuentro personal con Él.
Por tanto, en este contraste el evangelista muestra, mediante la narración,
que Jesucristo es la Luz que vence el pecado y la muerte-tinieblas,
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manifestadas en un hecho real de la ceguera física. Los judíos daban una
explicación heredada de la tradición para quienes nacieran con un defecto
físico, asociándolos a un malestar espiritual, producto de un pecado; así, la
ceguera, era consecuencia del pecado heredado de sus padres o ancestros.
Jesucristo corrige esta interpretación mostrando que las deformaciones
congénitas o las enfermedades, no corresponden estrictamente a una
consecuencia de una vida moral pecaminosa; y se vale de la debilidad,
usándola como oportunidad para generar una nueva interpretación, una
nueva creación, una oportunidad de mostrar la obra perfectísima de Dios en
la creación, mediante la Redención de Jesucristo, Dios hecho hombre.
En esta misma línea, se manifiesta Jesucristo, quien vence las tinieblas, por
medio de la Luz, con una nueva creación. Él hace nuevas todas las cosas, Él
vino al mundo a renovar y a redimir. El hecho simbólico de usar barro y
soplar, agua y enviar a lavarse, purificar, indica el sentido de una nueva
creación. En el relato de la creación que se encuentra en las primeras páginas
del Génesis, Dios crea al hombre Adán, con este gesto simbólico del barro
e insufla aliento de vida. Jesucristo, Dios hecho hombre, que obra sobre la
creación, la restaura, la perfecciona y le da un nuevo sentido, un nuevo
horizonte de vida.
En este mismo sentido se mueve la segunda lectura de la carta del Apóstol
San Pablo a los Efesios, puesto que el apóstol contrasta la luz con las
tinieblas, usando la figura de la noche y la oscuridad, con la figura del día
con la luz. Jesucristo, es la Luz que no tiene ocaso, que vence las tinieblas
del pecado y de la muerte, mediante la resurrección y la vida definitiva. Será
en la noche de la Pascua, dónde se develará el misterio escondido, en el que
Jesucristo, Luz del mundo, mediante el Cirio Pascual encendido del Pregón
Pascual, vence toda oscuridad, tiniebla, pecado y, sobre todo, vence la
muerte con su Resurrección.
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Otro aspecto que muestra el Evangelio, es que la ceguera no es simplemente
física, sino que hay una ceguera espiritual, que impide ver la obra de Dios,
que obstaculiza la fe, mediante el increencia; por ello, el evangelista san
Juan también va a indicar este contraste entre los ciegos que no ven, aunque
vean físicamente, pero que, en realidad, están ciegos, porque no creen en la
obra de Dios, que vence las tinieblas del mundo.
La otra forma pedagógica que usa el Evangelista San Juan es la narrativa de
la espiral. En el capítulo nueve, se va mostrando de una manera progresiva,
en un crescendo, la forma cómo se va realizando un itinerario de fe de una
persona que no conoce al Señor, porque era ciego, hasta el punto de ser
interrogado sobre él y su identidad, y desde dentro va emergiendo la forma
como va creciendo el conocimiento del Señor desde lo físico hasta lo
espiritual. Al principio, el ciego de nacimiento ignoraba la identidad de
quién era Jesús, y poco a poco va pasando por pruebas de interrogatorios,
que empuja a la persona a buscar, saber dar respuesta a quienes le preguntan;
y así, paulatinamente, indicar que se trata de un profeta, da cuenta con sus
palabras, que es el Señor, y finalmente, capaz de manifestar que es discípulo,
de confesar que cree en el Señor y postrarse ante Él, asumiendo las
consecuencias de ser expulsado de la sinagoga
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para
decirle a la comunidad?
Las lecturas de este domingo invitan, tanto personal como
comunitariamente, a revisar cuáles son aquellas tinieblas, oscuridades,
pecados que impiden ver la Luz de Cristo, manifestada en cada uno de
nosotros desde el Bautismo.
Los textos sagrados invitan a hacer un recorrido progresivo de nuestra
historia de fe. Identificar los momentos, en que, de manera ciega,
ignorábamos, desconocíamos, o no veíamos las obras de Dios en nuestra
26
vida. Instantes de la vida de desolación, oscuridad y hasta crisis y pérdida
de la fe. La Palabra de Dios, invita, sin ambages, a no quedarse en las
tinieblas, a identificar esos instantes de oscuridad, en donde la luz, puede
vencer las tinieblas, en dónde Jesucristo está rompiendo los moldes de
nuestros egoísmos y pecados y está ungiendo nuestro barro, haciendo nuevas
creaturas e invitando a que renovemos nuestra fe, nuestra esperanza y
nuestro amor.
El Evangelio nos invita a que busquemos en la Iglesia la piscina probática,
dónde lavarnos; la fuente bautismal, donde como manantial de agua viva
nos brinda la oportunidad de verlo, sentirlo, experimentarlo en nuestra vida;
pero también, de confesar su nombre, sin miedo a que seamos rechazados.
El mundo de hoy se debate entre las tinieblas y la luz. Los cristianos de hoy
serán, con su testimonio de vida, quienes puedan mostrar al mundo la vida
nueva que Jesucristo realiza en la comunidad, mediante la alegría del
Evangelio, la fe de poder creer en Él, y la esperanza de poder brindar al
mundo desahuciado, razones para seguir esperando mediante la vivencia
fraterna del amor.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor
compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con
Cristo?
Pedimos al Señor que podamos ser discípulos misioneros al encuentro de
Jesucristo vivo y resucitado, mediante el compromiso misionero de ser
instrumentos de salvación, catequistas, lectores, ministros de la Eucaristía,
evangelizadores, laicos comprometidos en la misión de la Iglesia, para llevar
al mundo sumido en las tinieblas, la luz de Jesucristo. Que podamos iluminar
las tinieblas, ayudar a la humanidad a quitarse las escamas que le impiden
ver al Señor; que podamos confesar nuestra fe, sin miedos al qué dirán, que
podamos llevar a otros hermanos a la fe, que ayudemos encontrar la luz de
27
Jesucristo a muchas personas que carecen de sentido en sus vidas, porque
no han encontrado la forma que Jesucristo les ilumine sus tinieblas.
Le pedimos al Señor que seamos instrumentos de luz mediante las buenas
obras de misericordia.
28
QUINTO DOMINGO DE CUARESMA
Marzo 26 de 2023
Monición introductoria de la Misa
La misa constituye un punto de llegada celebrativa, llegamos ante el altar de
la palabra y el pan, para poner ante Dios y la comunidad, nuestros esfuerzos
de la semana que pasó, por hacer las cosas a la manera de Dios y también
constituye un punto de relanzamiento porque, apoyados en las gracias que
recibamos hoy en esta celebración, podremos meditar y discernir con sentido
cuaresmal, cuáles son los nuevos compromisos y vías que nos permitirán
crecer y superar los riesgos y vacíos que aún nos pueden tener distanciados
en el camino hacia la identificación plena con Dios, en Cristo y su
comunidad Iglesia. Participemos con ánimo y esperanza.
Monición a la Liturgia de la Palabra
La palabra de Dos, hoy, nos recuerda que nuestra vida temporal constituye
el tiempo y el espacio en el cual construimos nuestra historia como historia
de salvación o de condenación. Con Cristo y el Espíritu Santo podemos
recorrer y hacer de nuestra historia un caminar por la vida eterna, en la
medida que la vivimos en sintonía con la voluntad de Dios, de amarnos unos
a otros, y que sólo tenemos esta vida para corregir y retomar nuestro caminar
histórico con Cristo y la Comunidad hacia la gloría de Dios; escuchemos
con atención.
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Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Dirijamos nuestras suplicas al Padre que siempre atiende a sus
hijos y digámosle con fe y esperanza:
R. Padre misericordioso, escúchanos.
1. Por la Iglesia universal, que peregrina en la historia, para que en cada
uno sus miembros, desde el santo Padre Francisco, los obispos, ministros
ordenados, religiosas, religiosos y laicos podamos motivar a todas las
personas con quienes interactuamos en el camino de la evangelización,
a acoger el plan de vida que Dios nos ofrece marcado por el amor como
respeto, servicio y solidaridad hacia los demás y asuman con sinceridad
los propósitos de conversión que sus conciencias les determinen.
2. Por quienes, desde los distintos órganos de poder, conducen y gobiernan
las naciones, especialmente a nuestro país, para que aprovechen este
tiempo cuaresmal como oportunidad para evaluar su desempeño de
servicio al bien común y sirviéndose de la gracia del Espíritu, logren
discernir los ajustes que les permitan crecer en su capacidad de servicio
al progreso y la convivencia de los ciudadanos a los que sirven.
3. Por todos los bautizados en nombre de la trinidad, para que, acogiendo
la gracia bautismal, no nos consideremos totalmente convertidos, sino
que dóciles al Espíritu santo mantengamos una humilde y sincera actitud
de revisión permanente de vida, para asumir los compromisos de
conversión que nos permitan morir al pecado y resucitar con Cristo
Jesús.
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4. Por cada uno de los que habitamos este país, para que desde nuestras
convicciones religiosas y o éticas humanistas, procuremos actuar en
coherencia con esos valores que decimos acoger desde dichas
convicciones, de modo que vivamos con mayor satisfacción y paz
interior y aportemos al mejor vivir de nuestros conciudadanos.
5. Por las personas que sufren todo tipo de negación de su dignidad humana
y negación de sus derechos, para que, manteniéndose firmes en su fe, no
caigan en la desesperanza y no permitan que quienes atentan contra sus
cuerpos también maten su espíritu y a nosotros muévenos, al
compromiso solidario con estas personas que sufren.
Oración conclusiva
Todas estas intenciones te las presentamos, padre bueno,
por intercesión de tu hijo Jesucristo que vive y reina contigo,
en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
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ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN
Introducción
Este quinto domingo de cuaresma, nos enfatiza la bondad y misericordia de
Dios que mantiene su apuesta por la humanidad hasta los momentos más
insospechados de la existencia humana; en ese sentido podemos meditar en
tres apreciaciones que se entrelazan:
-Dios espera contra toda desesperanza que los hombres nos acojamos a la
salvación que Él nos brinda;
-Dios en su misericordia ha puesto múltiples instrumentos de apoyo al
hombre para que se convierta y recupere su vida plena, a lo largo de toda su
existencia humana;
-En los últimos tiempos nos ha dejado en la obra redentora, liberadora y
salvadora de su hijo Jesucristo, en su evangelio de verdad, justicia y amor-
solidaridad la posibilidad, para todo ser humano de lograr, aún en el
momento de la más profunda degradación espiritual y humana, renacer, si
es capaz de reconocer su condición de pecado y acoger la gracia del
bautismo con la fuerza del Espíritu Santo para resucitar con Cristo.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
El profeta Ezequiel, nos recuerda que Dios nos creó como él, seres
comunitarios, por eso el pecado original tiene implicaciones en toda la
humanidad y los pueblos se afectan por el pecado de cada uno de sus
miembros, la comunidad está enferma por el pecado, y el pueblo de Israel,
en el momento en que Dios suscita el profetismo de Ezequiel, estaba muerto
por un pecado compartido, y aunque el verso previo, versículo 11, expresa
la desesperanza de este pueblo, “el fin ha llegado para nosotros”, Yahvé les
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ofrece la esperanza de la resurrección por la acción de su Espíritu
vivificador.
El Salmo 130, por su parte nos muestra que el ser humano que, en medio de
su degradación por el pecado, tiene la sensatez y humildad de reconocer su
condición de caído, pero se acoge a la bondad misericordiosa de Dios, y
asume con voluntad, tomar el camino de conversión con la gracia del
Espíritu, puede recuperar su vida, no solo la redención sino la salvación
plena. Esta alusión del salmo 130 es confirmada por el apóstol Pablo en la
carta a los romanos quien, bajo la forma binaria: Espíritu, es decir la
aceptación de la verdad de Dios, de su proyecto de vida que nos transmite el
espíritu, versus la carne, es decir la acogida al contraproyecto de Dios que
implica negarnos al Espíritu de Dios a su propuesta de vida en la verdad, la
justicia y el amor, nos muestra que toda persona , a pesar de ceder a la
tentación de la carne, en concreto, a la mentira, la injusticia y el egoísmo,
por muy sumido que se encuentre, si se acoge a la misericordia de Dios y
decide volver al espíritu que siempre está latente en su conciencia y
voluntad, podrá resucitar con cristo, la clave está en ceder ente el Espíritu
vivificador.
Finalmente, el Evangelio de Juan nos muestra uno delos tres milagros o
señales de reanimación que Jesús realizo, Jesús devuelve a la vida temporal
a su amigo Lázaro, a pesar de que llevaba 4 días muerto, es significativo que
en el relato, la gente comentaba que Jesús hubiese podido hacer algo para
evitar que Lázaro muriera y consideraban que había llegado tarde, ante la
muerte ya Jesús no podría hacer algo, pero Jesús pide a María y Martha hacer
un reconocimiento de fe o confianza en su palabra, “ si crees vas a ver la
gloría de Dios. Su gloría radica en que, él como ungido, escogido y enviado
de Dios padre, puede restaurar la vida, y si puede restaurar la vida plena en
el Espíritu Santo, con mayor razón puede restaurar la vida temporal. A pesar
de los días que habían transcurrido tras la muerte de Lázaro, Jesús, en
comunión con el Padre devuelve a la vida temporal a Lazaro.
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2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para
decirle a la comunidad?
En los evangelios, Jesús aparece restaurando la vida temporal, es decir
reviviendo a tres persona muertas, pero en distintos tiempos de haber
acaecido su muerte: A la Hija de Jairo la revive a pocos minutos de su
muerte (Mt 9,23-26), acababa de morir; al hijo de la viuda de Naín, lo revive
en la calle, camino al cementerio; lo llevaban a sepultar, habría pasado algo
más de un día (Lc7,11-15); con Lázaro, ya habían pasado cuatro días desde
su muerte, por tanto no había motivo de esperanza para una manifestación
especial de Jesús respecto a su amigo Lázaro. Pero esa muerte natural, es
reflejo de la muerte espiritual de los hombres y Jesús quiere dejar un mensaje
claro al revivir a un amigo que ya parecía no tener ninguna esperanza de
reanimación, como parece no tener esperanza de resurrección quien ha
cometido tal nivel de pecado o de pecados que ha prácticamente liquidado
su espíritu; ya no tendría esperanza de redención. Pero Jesús muestra que él
viene a hacer realidad lo anunciado y prefigurado por el profeta Ezequiel,
en el sentido de que, por muy grave y profundo que sea el pecado que
pudiera tener al hombre muerto en vida y llevarlo a considerar que ya no
tiene arreglo, si quiere, si con humildad reconoce que se ha degradado hasta
la muerte de su espíritu, pero toma la decisión de acoger el amor que Dios
le ofrece, puede si quiere, renacer y recuperar su vida plena. Un renacer que
implica conversión, reparación y resiliencia, haciendo realidad una nueva
afirmación: la conversión de lo pésimo es lo óptimo, y ello solo lo puede el
hombre si se deja llevar por el Espíritu de Dios recibido en el bautismo,
como antípoda de la expresión que refleja el daño que hace el demonio al
hombre que acoge el mal: “la corrupción de lo óptimo es lo pésimo”.
El llamado que nos hace Jesús hoy es a no perder la esperanza de que
seremos capaces de luchar contra el pecado y recuperar no solo la salud sino
la vida espiritual plena, si reconocemos que, sólo siguiendo a Jesús,
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podremos reencausar nuestra vida por los senderos de la restauración de
nuestra dignidad humana y de la dignidad de a quienes hemos negado con
nuestros pecados. Podremos como lázaro, así llevemos varios días muertos,
resurgir con cristo y vencer al príncipe de la muerte. Pero no olvidemos que
en muchas parábolas Jesús nos advierte que sólo tenemos este tiempo
terrenal para la conversión y acogernos a la misericordia del Padre Eterno.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor
compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con
Cristo?
La palabra de Dios prescrita para la liturgia de este domingo, tiene mucha
relación con la advertencia que nos ha hecho el Señor Jesús: Todo pecado
podrá ser perdonado, menos uno, el pecado contra el Espíritu Santo, es decir
el negarnos a aceptar la gracia del Espíritu Santo que recibimos en el
bautismo, porque esa negación nos impide reconocer que necesitamos del
perdón de Dios, que necesitamos convertirnos de los pecados que van
matando nuestro espíritu, negarnos o blasfemar al espíritu Santo es negarnos
a recibir la gracia redentora de Cristo compartida a través de la acción del
mismo Espíritu Santo. Por eso, hoy, en el marco de esta eucaristía,
supliquemos al Señor Jesús, que nos mueva a la humildad y apertura al
Espíritu Santo, para acoger su gracia y actuar, movidos por la fortaleza de
Fe, que transmite ese mismo Espíritu, para vivir a la manera de Jesús y ver
la gloria de Dios. Fe, creer, es hacer, pidamos a Jesús que nos mueva a
acoger el espíritu que nos ha compartido junto con el Padre, para que
podamos retornar a la vida plena, como retornaron los huesos secos
presentados por Ezequiel, como retorno Lázaro; en una palabra, aceptar
dócilmente las orientaciones del Espíritu Santo que nos fue dado en el
bautismo, para hacer, obrar o vivir en la fe de tal modo que podamos “ver la
gloría de Dios”.
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DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR
Abril 2 de 2023
Monición introductoria de la Misa
Como Iglesia peregrina, hemos caminado durante la cuaresma para llegar a
la conmemoración de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Al
participar en esta celebración disponemos nuestro ser para recorrer el mismo
camino de Jesús que triunfante entra en Jerusalén y sube hacia el calvario
para consumar su obra de salvación, verdadero sacrificio que se renueva en
la eucaristía.
Monición a la Liturgia de la Palabra
La Palabra de Dios nos invita a contemplar a Cristo como el siervo doliente
que en la pasión es condenado injustamente para otorgarnos la salvación.
San Pablo nos recuerda que Cristo siendo Hijo de Dios al sufrir la
humillación, fue exaltado a la derecha de Dios Padre. Que al escuchar la
pasión de Cristo permanezcamos en actitud de silencio para contemplar la
obra salvífica de Dios que entregó a su Hijo para nuestra redención.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: al Padre que en la pasión nos ha entregado a su Hijo para la
salvación, elevemos nuestras suplicas unidos a la oración de toda la Iglesia.
Digamos juntos:
R. Por la pasión de tu Hijo, escúchanos Padre.
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1. Oremos por el Papa Francisco, para que viviendo la pasión de Cristo
nos ayude a entrar en el camino de la purificación a través de la cruz
del Señor.
2. Oremos por los gobernantes de las naciones, para que en todo
busquen la justicia y el bien entre los pueblos.
3. Oremos por los que sufren, los pobres, los encarcelados y los
abandonados, para que la cruz de Cristo sea la fuerza que los conforte
durante la prueba.
4. Oremos por lo que se preparan para recibir el bautismo en la vigilia
Pascual, para que la gracia de Dios les otorgue la vida nueva del
Espíritu.
5. Oremos por todos los que celebramos estos días santos, para que
vivamos con espíritu de fe los misterios de la pasión, muerte y
resurrección de Cristo.
Oración Conclusiva
Dios Padre bueno,
escucha las suplicas de tu Iglesia
en oración para que al seguir
el camino de la cruz de tu Hijo
nos dispongamos para ser partícipes
de su gloriosa resurrección.
Por Cristo, Nuestro Señor.
R. Amén.
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ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN
Introducción
En el domingo de ramos la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor,
en Jerusalén para consumar el misterio pascual. Hoy se lee el relato de la
Pasión, con el fin de que la Cruz de Cristo domine toda la semana, desde el
domingo de ramos hasta el domingo de la resurrección. Dentro de todas las
escenas que expone la liturgia de la palabra, el relato de la pasión y muerte
de Jesús que presenta Mateo, para inaugurar esta semana mayor, destaca tres
escenas en particular:
Primera, que la última cena de Jesús fue una cena pascual. Lo que
estaba mandado a los israelitas de recordar el significado de aquella
comida, Jesús lo explica desde el sentido de la nueva cena pascual,
que consiste en el carácter sacrificial, de cómo la sangre de Cristo es
derramada para la remisión de los pecados.
Segunda, la escena del monte de los olivos. Resalta la humanidad de
Jesús, él siente miedo al vislumbrar que la muerte se avecina,
experimenta la traición de sus amigos y la lejanía del Padre.
Tercera, el Sanedrín legaliza la muerte del inocente, pero Jesús
argumenta que su mesianismo no es político, sino que es el Mesías
sufriente, manso y humilde.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
De los episodios más sonados en el relato de la pasión son la traición de
Judas y las negaciones de Pedro. A pocos días de celebrar la pascua cristiana,
el evangelio nos sitúa en el momento inaugural de dicho acontecimiento.
Judas toma contacto con la parte contraria y comienza a vislumbrarse de
modo definitivo la muerte de Jesús; el traidor pacta el precio que se pagaba
por un esclavo. (Ex 21,32). Judas movido por la codicia se aparta del resto
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de los discípulos para sacar ventaja económica entregando al Señor. Así
pues, los tres anuncios de la pasión (Mt 16,21-23; 17,22-23 y 20,17-19) más
las palabras de Jesús al terminar el discurso de las parábolas; "sabéis que
dentro de dos días se celebra la Pascua y el Hijo del hombre va a ser
entregado para ser crucificado" (26,2), tienen un valor profético ya que la
muerte pronto llegará. Por su parte Pedro lo negó por tres ocasiones
consecutivas, lo seguía de lejos y llegó hasta el punto de afirmar “que yo a
ese hombre ni lo conozco”. Al final ambos se arrepintieron. El
arrepentimiento de Judas se convirtió en degeneración y se transformó en
autodestrucción, puesto que decidió ahorcarse (Mt 27,3-5), Pedro, por su
parte, tras su caída se arrepintió y encontró perdón y gracia, debido a que
lloró amargamente su pecado. (Mt 26,75).
Con todo, a Judas lo podemos mirar, además de personaje histórico, como a
un personaje que desempeña un papel corporativo, en el cual los discípulos
de Jesús, de aquel entonces y los de todos los tiempos pueden proyectar su
propia vida. La codicia y el deseo de sacar ventajas siempre han sido temas
vigentes que pueden llevar a entregar a Jesús, bajo distintas modalidades.
Entre ellas: cambiarlo por dinero, por el deseo de estar del lado del más
fuerte; o negociarlo por cualquier otra seducción en razón de que él no ofrece
las satisfacciones pasajeras que el mundo si brinda. En consecuencia, la
pretensión de encontrar la felicidad en realidades distintas a las que Jesús
propone, no fue un asunto ajeno para los Doce, ni tampoco lo ha sido para
los discípulos de todas las épocas.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para
decirle a la comunidad?
En los compañeros de Judas existió la posibilidad de adelantarse al plan
del traidor; esto lo confirma las palabras de Jesús orientadas a los
Discípulos: "Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar". Ellos muy
entristecidos dudaban si sería alguno distinto a Judas el que lo iba a
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traicionar, por eso preguntaban uno tras otro: "¿Soy yo acaso Señor?"
Evidentemente contemplaron adelantarse al proyecto de Judas.
¿Qué los haría dudar? Quizá vacilaron en el seguimiento que reclama
fidelidad por siempre, pues las expectativas que ellos tenían eran diferentes
a las que Jesús les proponía, también es posible que el riesgo que corrían por
estar de parte de Jesús los convertía en objetivo de las autoridades judías y
romanas. Pero más allá de todo, ¿Cuál sería la razón por la que resistieron a
la tentación en este caso? Con precisión no lo sabemos, sin embargo, el
evangelio pone de relieve, cómo al comienzo solo uno se apartó del grupo y
pactó la entrega de Jesús; mientras el resto permanecía congregado y unido
a Jesús, pese a las amenazas que asumían al estar del lado de él.
Hay que poner de relieve cómo los compañeros de Judas siempre se
refirieron a Jesús con el título de Señor (Kirios), mientras que Judas fue el
único en dirigirse a él como maestro (didaskale). Hay mucha diferencia
entre Señor y maestro. Mientras Jesús sea el Señor de nuestra vida
resistiremos mejor a las tentaciones de traicionarlo o negarlo, pero si es un
maestro más, como cualquier otro líder de la historia, la celebración de estos
días santos serán solo manifestaciones externas y sin efectos en el interior
del corazón.
Más allá de juzgar la conducta de Judas, ahora se trata, más bien, de revisar
nuestra respuesta discipular. A Jesús le pedimos en este domingo de ramos,
que nos otorgue la gracia de conocernos más a fondo y que al detectar
nuestras motivaciones, elijamos borrar todo comportamiento que se asemeje
al de Judas traidor y al de Pedro que lo negó, que, pese a que las tentaciones
nos lleven al límite de nuestras fuerzas, aun así, tengamos el valor suficiente
para estar del lado de Jesús y no de la parte contraria de él.
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3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor
compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con
Cristo?
¡Oh Dios! En esta semana mayor, haz que reproduzcamos la acritud de
aquella gente que tendía sus mantos por el camino para el paso de Jesús por
las calles de Jerusalén, que nosotros tendamos el manto de la generosidad,
de la entrega y del desprendimiento de nuestras seguridades. Haz que
nuestras certezas las encontremos en ti y en tu Hijo Jesucristo, danos la
gracia de demostrar nuestro mejor signo de confianza y fidelidad, siguiendo
los pasos de Jesús hasta el final y tomando la propia cruz cada día.
Como las posibilidades de perversión humana son muchas, te imploramos
fuerza de voluntad para evitar traicionar la confianza que nos brindas y para
apartarnos de todo gesto de negación a tu nombre. Para alcanzar tan nobles
ideales, suplicamos la gracia de vivir estos días santos con intensidad,
aprovechando todos los medios espirituales que encontremos en el
transcurso de estos días santos.
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JUEVES SANTO
(Misa vespertina de la Cena del Señor)
Abril 6 de 2023
Moniciones y Oración Universal o de los Fieles
Monición introductoria de la Misa
Con la celebración del Jueves Santo comienza el gran Triduo Pascual: tres
días en los cuales celebramos la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús.
El Jueves Santo, en la Cena del Señor, nos unimos a Jesús quien celebra con
los suyos tres significativos regalos de fe: en primer lugar, la institución de
la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo. En segundo
lugar, Jesús nos entrega su testamento, el mandamiento del amor. Y, por
último, la institución del sacerdocio para servir a la comunidad, con el
testimonio, la palabra, el ministerio y los sacramentos. Dispongámonos para
vivir esta celebración como memorial de la última Cena y el lavatorio de los
pies, celebrados por Jesús antes de su pasión y muerte por nuestra
salvación.
Monición a la Liturgia de la Palabra
La Palabra de Dios viene a iluminar con poder nuestra historia personal de
vida: “éramos esclavos del faraón de Egipto y el Señor Dios nuestro nos hizo
salir de allí con mano fuerte y brazo extendido”. El jueves por la tarde, Jesús
nos ha iniciado a la integridad del Misterio Pascual y así continúa haciéndolo
a lo largo del tiempo, en la actualización eucarística. Entre la mesa del aquel
jueves santo y nuestra mesa eucarística hay una conexión directa. Ya en el
cenáculo se celebra el misterio pascual en su integridad, en la misa está
presente el Cristo que venció la muerte y se anticipa el banquete eucarístico
o “festín mesiánico” de la Parusía (Is 25,6-9). Escuchemos con atención.
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Monición al Lavatorio de los pies
El lavatorio de los pies, quiere ser un símbolo del servicio sacerdotal. Jesús
lo hizo con sus discípulos el día de la Ultima Cena. Él, al lavar los pies a los
suyos, se hace su servidor y les da a ellos categoría de señores, elimina todo
rango, pues en su comunidad cada uno ha de ser libre, son todos señores que
sirven al hermano. El sacerdote, haciendo las veces de Cristo, realiza el
signo del servicio y del amor que hemos de prestarnos los unos a los otros,
como una consigna para nuestra comunidad.
Monición a la preparación de los dones
Las ofrendas de hoy adquieren un significado profundo: el testimonio
cristiano de la caridad nace del ejemplo de Cristo que se entregó totalmente
por todos. Lo que somos y lo que tenemos se haga siempre ofrenda agradable
al Padre, por el Hijo en el Espíritu.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: En este día santo en que Jesús se entrega en el sacramento del
amor, dirijamos al Padre nuestras súplicas confiadas:
R. Señor, ayúdanos a servir a los demás.
1. Por el Papa, los Obispos y los sacerdotes: para que vivan su
sacerdocio como servicio incansable, especialmente con los más
pobres y marginados.
2. Por todos los gobernantes: para que, en Jesús, que lava los pies a los
apóstoles, sepan reconocer los grandes signos de servicio y entrega
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que se deben multiplicar en todas las acciones en favor del bien
común.
3. Por los que favorecen las guerras, violencias y divisiones: para que
este memorial de la santa Cena haga resonar en sus corazones la
ardiente llamada a vivir en comunión, como auténticos hermanos que
se congregan en el sacramento de la unidad.
4. Por las vocaciones: que en este jueves sacerdotal sean muchos los
jóvenes que se motiven a servir al Señor en el sacerdocio, la vida
religiosa o misionera y anuncien con amor el Evangelio.
5. Por todos nosotros que participamos en la Eucaristía: para que
trabajemos por vivir en comunidad los mismos sentimientos de
Cristo y seamos testigos creíbles del amor de Dios y de la entrega de
Cristo.
Oración conclusiva
Dios Padre,
que entregas a tu Hijo por amor,
mira con bondad estas súplicas que te presentamos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
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Monición a la procesión del Santísimo Sacramento
La Iglesia quiere velar con Jesús en la hora decisiva de su existencia. Por
eso en este momento iniciamos la procesión con Jesús Eucaristía al altar de
la reserva para nuestra adoración. El Señor nos pide velar y orar para no
caer en la tentación. Hoy, es un día de mucha oración agradeciendo los dones
recibidos de la Eucaristía, el sacerdocio y el mandamiento del amor, y
pedirle al Señor que se entrega por nosotros, que nos regale la paz y la
reconciliación, bendiga nuestras vidas, familias y proyectos y nos conceda
la perseverancia en nuestras buenas intenciones y radicalidad en nuestra
fidelidad a Él y a su Palabra.
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ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN
Introducción
Las prescripciones sobre la comida pascual (1ª. lectura) fueron seguidas por
Jesús en la última cena con los suyos, él cambió el contenido de las
bendiciones judías sobre el pan y el vino, y las refirió a su cuerpo y sangre
(2ª Lectura) y lo confiesa el salmo. Y en el Evangelio, Jesús completa el
sentido de la pascua como el mayor servicio al Padre y a las personas.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
Éxodo 12,1-8.11-14: Pascua: el paso de la esclavitud a la libertad
La Pascua es una fiesta de liberación cuyos orígenes se remontan a usos
anteriores a la pascua judía. Los pastores antes de emprender su viaje, en
busca de pastos para sus rebaños, en la noche de luna llena, más cercana al
equinoccio de primavera, sacrificaban un cordero o un cabrito menor de un
año, macho, sin defecto; para no perder su energía vital, al comerlo evitaban
romperle los huesos. Y por estar en una región desértica, sin agua, el animal
no era cocido, sino asado al fuego. Con su sangre rociaban las entradas de
sus tiendas para evitar los espíritus malignos portadores de desgracias y
enfermedades. Y al partir antes de la salida del sol, comían de prisa, calzadas
las sandalias y el bastón en la mano listos para caminar.
1 Corintios 11,23-26: Para ser pan partido y vida desgastada para los
demás
He aquí el testimonio más antiguo de la celebración eucarística de los
cristianos. Pablo habla de una nueva pascua, con el anuncio de la liberación
bajo el signo de la sangre, ahora transformado en pan y vino. Es el rito de la
alianza judía y de la reconciliación, con paralelos para superar la pascua
judía con la pascua de Jesús: La noche de la salida de Egipto/la noche de la
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pasión; el cordero del éxodo/el cordero pascual; memorial de las pruebas del
desierto/memorial del sacrificio de Jesús.
Juan 13,1-15: El servicio signo distintivo de Jesús y sus seguidores
En el relato el verbo “lavar” asoma siete veces con un sentido de totalidad.
Lavar los pies era una acción para un esclavo -no hebreo- con el patrón, la
mujer con su esposo, los nietos con sus abuelos, los hijos con el padre (1Sam
25,41) y se usaba antes de la cena y no “mientras cenaban”, como en este
caso (Jn 13,2). Entre los judíos, los alumnos lavaban los pies de su rabí, de
su maestro. Con Jesús sucede lo contrario.
Jesús destruye la idea que las personas están al servicio de Dios como si
fueran esclavos o criados. El Dios Padre de Jesús no obra como un rey con
sirvientes, sino como un servidor de los seres humanos. Cuando Jesús quiere
lavar los pies de Simón Pedro (v6), el discípulo resiste el gesto y reitera su
rechazo (v8). Simón capta el significado profundo del gesto. El discípulo
debe hacer lo mismo de Jesús y Simón Pedro no está dispuesto a ello. La
reacción de Pedro no es un signo de humildad, al contrario, rechaza obrar
como su maestro en la comunidad.
Pedro insiste en su resistencia: “Señor, no solo los pies, sino también las
manos y la cabeza” (v9). Pedro juega la última carta, intenta desviar el gesto
de Jesús hacia el rito judío de purificación, en el cual eran esenciales las
abluciones de la cabeza y las manos. Pero, Jesús corrige a Pedro. Hace puro,
no un rito de purificación al estilo judío, sino asumir este servicio, lavar los
pies, servir a los demás, hacer el bien, evitar el mal.
“Después de lavar los pies de los discípulos, Jesús tomó el manto, volvió a
la mesa y les dijo: ¿Comprenden lo que he hecho?” (v12). Es esencial en el
relato la comparación de esta frase (v12) con el v4. Jesús se levantó de la
mesa y ahora regresa; se quitó el manto y ahora lo retoma; se ciñó a la cintura
47
una toalla -como un delantal- pero ahora, en el v12, no desata su delantal.
La toalla ceñida se transforma en el signo distintivo de la acción de Jesús
y de la presencia de Dios Padre al servicio de todos. Jesús nunca se quitó
el delantal impronta de su incesante servicio a la entera humanidad.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para
decirle a la comunidad?
La Pascua judía, unida a la liberación de Egipto, se actualiza en la liturgia,
es decir “sucede” cuando ellos son los protagonistas y el pasado está vivo;
viene para celebrarlo hoy y proyecta a los creyentes al futuro. La mención
de la sangre nos introduce en un núcleo de la biblia hebrea y por ella se opera
la continuidad entre la Pascua judía y la Pascua cristiana. Pascua es la gran
fiesta de la liberación de la servidumbre y de la muerte, donde la sangre del
cordero significa también la entrega de la vida; más aún, Egipto en la biblia
es la tierra de la opresión y la injusticia; la salida de Egipto es liberación de
la esclavitud y de la maldad.
Cuando el Jueves Santo asumimos la tradición de la Iglesia, la importancia
de celebrar como comunidad la fiesta de la Eucaristía, el mandato al amor
oblativo y la institución del Sacerdocio, cada uno de los creyentes se
compromete a construir con sus acciones los espacios necesarios para crecer
en la solidaridad, en la capacidad de servicio, de tolerancia y respeto de sus
hermanos. La propuesta pascual de Jesús no está muerta, sigue viva en las
decisiones de los creyentes de hoy. Una Iglesia pobre, servidora de la
humanidad, estará siempre cerca de quienes aspiran a una liberación
completa para los caminantes del éxodo cotidiano.
48
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor
compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con
Cristo?
El servicio desinteresado y ejemplar de Jesús elimina los estratos en su
comunidad porque cada uno es libre; todos señores por ser servidores, y el
amor produce libertad. Los discípulos tienen igual misión: crear una
comunidad de iguales y libres. Jesús destruye la pretensión de poder, la
grandeza y erigirse como superior a los demás. ¿Esta semana santa suscita
en mí una acción a favor del servicio y el compromiso con mi comunidad y
con la sociedad? ¿Cuál es mi decisión?
49
VIERNES SANTO EN LA PASIÓN DEL SEÑOR
Abril 7 de 2023
Monición Inicial
Esta tarde estamos reunidos para celebrar la muerte victoriosa de Cristo en
la cruz. Contemplemos y meditemos al Cordero sacrificado por nuestra
liberación. La celebración de hoy no es la Eucaristía, la Iglesia no celebra la
Misa en este día. La liturgia de hoy tiene cuatro partes: lectura de la Palabra
de Dios, oración de los fieles, la adoración de la Cruz y la distribución de la
Sagrada Eucaristía reservada anoche. Comencemos hoy nuestra celebración
en silencio. Después nos arrodillaremos orando ante Jesús desde lo más
profundo de nuestro corazón.
Monición a la postración
La postración es el gesto más completo de humildad que una persona puede
hacer ante Dios, rico en misericordia. En este día lo hace el ministro que
preside la celebración. Nosotros lo acompañamos colocándonos de rodillas.
Monición a la Liturgia de la Palabra
Dispongámonos a escuchar las lecturas de hoy. La profecía de Isaías, el
salmo, el texto de la carta a los Hebreos, y sobre todo la Pasión según san
Juan, nos ayudarán a introducirnos en el misterio que hoy celebramos.
Escuchemos, más todavía, contemplemos, con atención y con el corazón
bien dispuesto, la Palabra de Dios.
50
Monición a la Oración Universal
La Cruz de Cristo, como proclama la liturgia de hoy, ha traído la alegría y
la salvación al mundo entero. Los cristianos, que hemos conocido esa
alegría, no podemos guardar para nosotros ese tesoro de la salvación de
Dios. Por eso, como respuesta a esta Palabra que hoy hemos escuchado,
vamos a hacer la oración de los fieles, que es siempre oración universal,
pidiendo por todos, para que a todos alcance la luz de la Pasión, Muerte y
Resurrección de Cristo. Lo haremos de forma solemne: un lector proclamará
la intención, por la que todos oramos en un momento de silencio, y luego el
sacerdote recoge la oración de todos en una oración que todos elevamos al
Padre diciendo “Amén”.
Oración universal, MR p.173 ss.
Monición a la Adoración de la santa Cruz
La cruz del Señor es el símbolo de nuestra salvación. Nuestra fe en el
Crucificado es el fundamento de nuestra esperanza. Al acercarnos
procesionalmente a la cruz, reconozcamos a Jesús como nuestro único
Salvador y Redentor, y adorémoslo.
Monición a la sagrada comunión
Ahora se trae el Pan que fue consagrado en la celebración de ayer y con Él
comulgaremos. Al comulgar expresemos y vivamos la unión con Aquel que
se entregó por nosotros en la Cruz.
51
Monición final
Después de haber sido testigos del amor del Padre por nosotros, al
entregarnos a su propio Hijo, con la gracia del Espíritu Santo y en compañía
de la Bienaventurada Virgen María, prolonguemos en el silencio de hoy y
de mañana la contemplación del Misterio de la Pasión, y preparémonos al
gozo de la Resurrección.
ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN
Introducción
En la liturgia de la Palabra se lee el cuarto cántico del Siervo de Yahveh; el
salmo 31 con la invocación de Jesús en la cruz «Padre, a tus manos
encomiendo mi espíritu»; el pasaje a los hebreos que proclama el sentido
sacerdotal de la vida de Jesús, y en la pasión según el evangelio de Juan, la
muerte de Jesús es una progresiva exaltación del Señor, Cordero sacrificado
en la Pascua y de su costado abierto nace la Iglesia.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
Isaías 52,13 --- 53,12: El servidor fiel de Yahveh
La vida del servidor fiel de Yahveh es escueta, según la profecía: nacimiento
y crecimiento (v.2), sufrimiento y pasión (7) condena y muerte (8), sepultura
(9) y glorificación (10-11a). Quienes narran los hechos son transformados y
dan cuenta de este cambio. Dios confirma el anuncio testimonial con su
oráculo; anula el juicio humano y declara inocente a su siervo; este
sufrimiento del inocente servirá para la conversión de los demás. El triunfo
del siervo es la realización del plan del Señor (v. 10).
52
Hebreos 4,14-16; 5,7-9: Dios lo proclamó sacerdote en la línea de
Melquisedec
Los versos finales del texto le otorgan el mejor sentido a la celebración de
la Pasión de Jesús, conforman una profesión de fe, procedente de una
tradición antigua. Jesús durante su vida le pidió a su Padre ser salvado de la
muerte y de hecho fue escuchado; según Rm 6, 10 Jesús fue salvado de la
muerte del pecado. Así, Jesús experimentó como el primero la salvación;
nadie salva, sin antes ser salvado. Y Jesús fue salvado, fue fiel a su Padre,
llegó hasta el final (Teleios, en griego) en su proyecto de vida; Jesús es
salvador porque fue fiel hasta la muerte y muerte en cruz.
Juan 18,1---19,42: Jesús se entrega por los seres humanos
El relato está estructurado como una progresiva entronización: Jesús es rey,
pero coronado con espinas (19,2); Pilato lo presenta al pueblo revestido con
los atavíos reales: “Aquí tenéis al hombre” (19,5). También como una burla
Pilato le cede el trono: “Mandó que sacaran fuera a Jesús y lo sentó en
tribunal” (19,13; traducción, Biblia de América). Jesús es Rey de las
naciones (19,19). La inscripción sobre la Cruz aparece en las tres lenguas:
el latín –lengua de la política; el griego –lengua de la cultura- y el hebreo –
lengua de la religión judía-. Jesús es entronizado en la Cruz y admirado en
su realeza: la contemplación de su costado atravesado por la lanza (19,31-
37); luego, el Rey es colocado en su tálamo real con una unción reservada
para él (19,39-42).
La muerte de Jesús es la “hora de la Gloria”, la revelación de Dios: “Todo
está cumplido” (19,30; 19,24.28). Dios está entre nosotros, pero sobre todo
en función de nosotros. En Jesús crucificado se revela el rostro de Dios y el
rostro del ser humano, aquí la última hora citada, el mediodía (Jn 19,14), es
la de la mayor irradiación de luz. El relato comienza en un huerto, lugar
53
donde Jesús formaba a sus discípulos cuando estaba en Jerusalén (19,1-2),
y termina en un jardín, donde salen a la luz los discípulos ocultos, José de
Arimatea y Nicodemo (19,38-39), se acentúa de este modo la “vida”, en
conexión con el “amor”; amanece una nueva creación.
Entre la muerte y la sepultura de Jesús, se abre una nueva escena de oración,
por parte del discípulo a quien Jesús amaba, con signos reveladores: la cita
de Zacarías 12,10 (“Mirarán al que traspasaron”: Jn 19,37), Zacarías habló
de un dolor de Dios, quien se sentía herido por la muerte de un Rey-Pastor;
esta muerte es como un desgarro en el corazón de Dios, y de esa ruptura
brota la reconciliación entre Dios y su pueblo. El don de las lágrimas revela
el paso de un corazón de piedra a uno de carne por la conversión.
Jesús muere con un grito triunfal (“¡Todo está cumplido!”, 19,30). Aflora
en el último instante de la Pasión, el suspiro final de Jesús como la donación
de su Espíritu (19,30; según el texto griego, Jesús no “expira” sino “entrega
su Espíritu”), así el cuerpo herido de Jesús muerto y resucitado se convierte
en el Templo de la Nueva Alianza, de Él brota el río de la vida: el Espíritu
Santo (7,37-39). La cruz de Jesús muestra más allá de la muerte de un ser
humano, la revelación del amor de Dios en el mundo, ésta es su ofrenda de
vida para las personas, es un soplo del Espíritu.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para
decirle a la comunidad?
La muerte es un gran misterio, preocupación del ser humano a través de la
historia. Se han negado muchas verdades, pero, una siempre permanece: la
muerte. Ni siquiera los ateos e indiferentes niegan el final de su existencia
con la muerte. Para el pagano, en tiempos de Jesús, la muerte era toda una
tragedia; no tenían ideas claras sobre el más allá, y aunque admitían una
existencia después de la tumba, dicha existencia estaba rodeada de oscuridad
y enigmas. Además, no todos admitían una vida después de la muerte pues
54
implicaba la desaparición total, el fin de las esperanzas, la frustración de los
anhelos. Jesús no era un vencido, sino un triunfador; no lo aprisionó la
muerte, se liberó de su abrazo mortal; la ignominia se transformó en gloria;
el fin del calvario se trocó en el comienzo de una nueva etapa en la historia
de la salvación.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor
compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con
Cristo?
Al morir Jesús dio un nuevo sentido a la muerte, a la vida, al dolor. La
pregunta desesperada de los seres humanos sobre la muerte encontró una
respuesta. El cambio de la humanidad debe manifestarse en nuestra
existencia, Jesús no aceptó su muerte con la resignación de quien se somete
a un destino ineludible, sino como quien acepta una misión de Dios. La
muerte de Jesús condena la injusticia de los crímenes y asesinatos, nos pide
actuar contra la explotación de los oprimidos, nos pide mejorar su situación;
nos invita a acercarnos al desvalido. ¡Comencemos ahora nuestra lectura
orante de este significativo relato!
55
VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA
Abril 8 de 2023
Lecturas del Antiguo Testamento:
1ª lectura:
Génesis 1,1 - 2,2 (forma larga) o Génesis 1,1. 26-31a (forma
breve)
Salmo 104(103), 1-2a.5-6.10 y 12.13-14ab.24 y 35c. cf. 30) o Salmo
33(32),4-5.6-7.12-13.20 y 22 (R. 5a).
2ª lectura:
Génesis 22,1-18 (forma larga) o Gn 22, 1-2.9a.10-13.15-18 (forma breve)
Salmo 16(15), 5y8.9-10.11 (R. 1).
3ª lectura:
Éxodo 14,15 - 15,1 (nunca se puede omitir)
Salmo Éxodo 15,1-2ab.2cd.3-4. 5-6.17-18 (R. 1a).
4ª lectura:
Isaías 54,5-14
Salmo 30(29),3-4.5-6.12ac-13 (R. 2a).
5ª lectura:
Isaías 55,1-11
Salmo Isaías 12,2-3.4bcd.5-6 (R. 3).
6ª lectura:
Baruc 3,9-15.32 - 4,4
Salmo 19(18),8. 9.10.11 (R. Juan 6,68c).
56
7ª lectura:
Ezequiel 36,16-17a.18-28
Salmo 42(41),3. 5bcd; 43(42),3.4 o,
cuando se celebra el Bautismo,
Salmo 51(50), 12-13.14-15.18-19 (R. 12a) o
Salmo Isaías 12,2-3.4bcd.5-6 (R. 3).
Lecturas del Nuevo Testamento:
Romanos 6,3-11
Aleluya solemne con el Salmo 118 (117),1-2.15cy16ay17.22-23
Evangelio: Mateo 28,1-10
Monición introductoria de la Misa
Exultantes de gozo llegamos al culmen del «Triduo del crucificado,
sepultado y resucitado» en cuya celebración «se hace presente y se realiza
el misterio de la Pascua, es decir el tránsito del Señor de este mundo al
Padre». Participaremos de la abundancia de bienes que brotan esta liturgia,
llenos de la visión de la Luz, de la escucha de la Palabra, de la gracia del
Bautismo y del alimento de la Eucaristía.
(*Carta circular para la preparación de las fiestas pascuales)
Monición introductoria presidencial
La monición que corresponde al Presidente, se encuentra en el MR, p. 194.
Monición a la Liturgia de la Palabra
La monición, que corresponde al Presidente, se encuentra en el MR, p. 204.
57
Monición a la Liturgia Bautismal
La monición, que corresponde al Presidente, se encuentra en el MR pp. 209
ó 214 (según haya o no bautizados en la celebración).
Monición a la Renovación de los compromisos bautismales
La monición, que corresponde al Presidente, se encuentra en el MR, p.215.
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: En la alegría de esta noche santa, presentemos nuestras
plegarias al Padre por medio de su Hijo que ha vencido a la muerte, y
digamos:
R. Jesús Resucitado, ruega por nosotros
1. Por la Iglesia, por todos los cristianos. Que demos siempre
testimonio de la vida nueva de Jesús resucitado y camínenos sin
miedo para anunciarlo a todas las gentes. Oremos:
2. Por los que recibieron el bautismo en esta noche de Pascua. Que el
Señor los bendiga y les aumente constantemente la fe, la esperanza
y el amor. Oremos:
3. Por todas las naciones de la tierra. Que llegue a todas la paz y el
bienestar que Dios quiere para todos sus hijos. Oremos:
4. Por las personas de buena voluntad que trabajan al servicio de los
demás. Que el Espíritu de Dios sea para ellas fuerza y guía en su
caminar. Oremos:
58
5. Por nosotros, los que hoy nos hemos reunido convocados por el
Señor alrededor de su mesa. Que vivamos siempre muy unidos a él,
muy llenos de su amor. Oremos:
Oración conclusiva
Escucha, Padre, bondadoso
las plegarias que te dirigimos con fe ,
en esta celebración de la resurrección de Hijo.
Quien vive y reina, por los siglos de los siglos.
R. Amén.
ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN
Introducción
La Vigilia Pascual en la noche santa propone para la liturgia de la Palabra
un recuento de las mayores maravillas de Dios obradas a lo largo de la
Historia de Salvación y coronadas con el día de gozo en el que fue obrada la
Resurrección de Nuestro Salvador Jesucristo, así los momentos y temas
cruciales de la Escritura son puestos en relación con el Misterio Pascual.
Respecto de las siete Lecturas del Antiguo Testamento es importante
advertir que son «textos representativos que proclaman partes esenciales de
la teología del Antiguo Testamento, desde la creación al sacrificio de
Abrahán, hasta la lectura más importante [entre aquellas], el Éxodo. Las
cuatro lecturas siguientes anuncian los temas cruciales de los profetas»
(Directorio Homilético 48) y las dos lecturas del Nuevo Testamento dan «el
anuncio de la Resurrección junto a la lectura apostólica sobre el bautismo
cristiano como sacramento de la Resurrección de Cristo» (OLM 99). Así,
pueden servir como inspiraciones para la homilía algunos temas como «la
59
Resurrección de Cristo y nuestra resurrección […] la Pascua, el Día del
Señor […y] los Sacramentos de la Iniciación cristiana» (Directorio
Homilético, Apéndice I, Ciclo A).
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
La proclamación de selecciones preciadas del Antiguo Testamento prepara
el anuncio de la Resurrección del Cristo de entre los muertos: inicia con el
relato de la Creación en el Génesis en el que Dios ve que todo lo que había
hecho era muy bueno (Primera lectura: Gen 1,1.26-31a) acompañado de una
doble opción de un canto (Sal 103 o Sal 32) que expresa la admiración del
orante (Primera lectura: Gen 1,1.26-31a) hacia la obra del Creador, ya junto
a la súplica para que renueve su misma obra (Sal 103) ya junto a la confesión
de fe en la grandeza de su Palabra que tiene eficacia creadora y que es
expresión de su misericordia que llena la tierra (Sal 32). Continúa la lectura
del sacrificio del Patriarca Abrahán (Segunda lectura: Gen 22,1-18) quien
movido por el temor de Dios acepta la prueba de entregarle a su hijo único
Isaac en holocausto, cuyo sacrificio no llega a efectuarse por la voluntad
divina que reconoce su obediencia, en cambio es ofrecido un carnero, una
víctima que toma su lugar, a la escucha de esto el pueblo responde invocando
la protección de Dios, que no abandona a sus fieles a la corrupción de la
muerte (Sal 15). Luego se llega al núcleo de las lecturas veterotestamentarias
con el relato del Éxodo principal del pueblo de Israel (Tercera lectura: Éx
14,15—15,1a), que auxiliado por Dios libertador entró en medio del mar en
lo seco obteniendo la libertad y dejando atrás la esclavitud egipcia, la
respuesta ante esta narración es un canto a la gloriosa victoria del Señor que
extiende sus beneficios por los siglos para sus fieles, desde la antigüedad
hasta los días presentes (Éx 15,1b ss.).
En adelante tenemos un gran anuncio profético (desde la Cuarta hasta la
Séptima lectura) en diversos pasajes: el inicial revela la obra libertadora del
Señor como una muestra concreta de su amor eterno hacia Israel a quien
60
cambió su destino (Cuarta lectura: Is 54,5-14), pues del luto lo pasó a la
danza, y esa gratitud se expresa ensalzando la santidad de su Nombre (Sal
29); el siguiente (Quinta lectura: Is 55,1-11) manifiesta el proyecto
reconciliador del Señor para su pueblo que se le ha distanciado, este plan es
una alianza perpetua en la que la palabra que sale de Él cumplirá su deseo
de atraer a sus fieles para que tengan vida, semejante a lo que sucede con la
lluvia o la nieve que sale del cielo para empapar la tierra y promoverla para
hacerla germinar; el que continúa (Sexta lectura: Bar 3,91-5. 32—4,4) es un
llamado al pueblo del Señor a no entregarse a las costumbres paganas porque
a la dignidad de elegidos corresponde el guardar los mandamientos de Quien
elige (Dios), seguir su ley es caminar al resplandor de la luz, a todo esto la
comunidad responde salmodiando al Señor que Él tiene palabras de vida
eterna (Sal 18); el pasaje conclusivo de entre las profecías (Séptima lectura:
Ez 36,16-17a. 18-28) anuncia un bautismo con agua pura que trasformará
definitivamente los corazones de piedra de la casa de Israel con una fuerza
espiritual nueva, ante ese oráculo la asamblea canta su sed de una
purificación tal (Sal 41) proveniente de las fuentes de la salvación (Is 12)
que purifican del pecado (Sal 50).
Corona la liturgia de la Palabra el anuncio de la Resurrección anticipado por
la lectura del Apóstol y el salmo de acción de gracias; la lectura (Epístola:
Rom 6,3-11) declara a Cristo, vencedor de la muerte, quien «una vez
resucitado de entre los muertos, ya no muere más», mientras el salmo (Sal
117) comprende al Resucitado como la profetizada piedra descartada que
ahora es piedra angular. Finalmente, la asamblea orante recibe el anuncio
del evangelista (Evangelio: Mt 28,1-10): «Jesús el crucificado. No está aquí:
¡Ha resucitado!, como había dicho».
61
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para
decirle a la comunidad?
La misma Iglesia nos ayuda a comprender algunos sentidos de la Palabra
que, si bien se fundan sobre la literalidad, avanzan por la amplitud de
matices espirituales que de esta se derivan (cf. Catecismo de la Iglesia
Católica, nn. 116-117). Una manera óptima para comprender qué dicen
estos textos escriturísticos a la Iglesia orante (sobre todo los textos
veterotestamentarios a la luz de Cristo) es revisar las «Oraciones para
después de las lecturas» bíblicas de la liturgia de la Palabra en la Vigilia
pascual en la Noche santa, porque «un riquísimo recurso para comprender
el vínculo entre los temas del Antiguo Testamento y su cumplimiento en el
Misterio Pascual de Cristo lo ofrecen las oraciones que siguen a cada
lectura» (Directorio Homilético 50). De esta forma:
la Pascua es una obra aún más admirable que la creación del mundo;
la descendencia prometida a Abraham sigue abundando con los hijos
adoptivos de Dios ganados por la Pascua del Cristo;
la maravilla del Éxodo en que el Señor que salvó a un pueblo se obra
más ampliamente con todas las naciones en el paso por las aguas del
Bautismo;
Dios no solo prometió que las aguas de Noé no volverían a destruir
la tierra, sino que además aumenta los hijos de la promesa (por el
Bautismo) para ser Dios de toda la tierra;
la salvación ofrecida por el Señor es gratuita y la correspondencia a
Él proviene de su mismo auxilio y no de las propias fuerzas
humanas;
Dios, quien no desamparó al pueblo de la Primera Alianza que había
abandonado la fuente de la sabiduría, protege al pueblo de la Alianza
perpetua a los purificados por la fuente bautismal;
62
la promesa de un lavacro de agua pura que transforma el corazón se
realiza en Jesucristo en quien se renueva lo viejo y recupera su
integridad.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor
compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con
Cristo?
La Iglesia, educada por la abundancia de la Palabra de Dios en esta noche
luminosa, tiene el deseo de que lleguemos a compartir el triunfo sobre la
muerte que ha tenido nuestro Salvador, es decir la escucha atenta y la
comunión con el mensaje fundamental en que se basa nuestra fe sobre la
Resurrección de Jesucristo está asociado también con un paso de la muerte
a la vida en nosotros. En nuestra sociedad, no solo en el ámbito nacional,
estamos rodeados de anuncios y de realidades de muerte que oscurecen
nuestra esperanza, por ello es importante abrir los ojos al resplandor de
Cristo muerto y resucitado que irradia su obra sobre las tinieblas que nos
rodean para dispersarlas.
A propósito de este momento de acercamiento a la Palabra en que nos ocupa
la contemplación y la oración, un objetivo expreso de esta Noche gloriosa
es orar de manera vigilante: «En esta santísima noche, en la que nuestro
Señor Jesucristo pasó de la muerte a la vida, la Iglesia invita a sus hijos,
dispersos por toda la faz de la tierra, a reunirse para vigilar y orar» (monición
inicial de la Vigilia pascual).
63
DOMINGO DE PASCUA
EN LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
Abril 9 de 2023
Monición introductoria de la Misa
Celebramos el gran gozo de este bendecido Domingo de la Resurrección
«este es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y
nuestra Pascua: la Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo»1. Esta es la
alegría que se extenderá a lo largo de todo el año en cada domingo porque
en este día santo «la Palabra del Resucitado ilumina nuestra existencia» y
«la comunión en el Cuerpo y la Sangre de Cristo quiere hacer también de
nuestra vida un sacrificio agradable al Padre»2. ¡Qué gran dicha tomar parte
en esta santa liturgia!
Monición a la Liturgia de la Palabra
Escuchemos la Palabra divina, que «se expresa a lo largo de toda la historia
de la salvación, y llega a su plenitud en el misterio de la encarnación, muerte
y resurrección del Hijo de Dios». ¡Cristo es la «Palabra de Dios encarnada,
crucificada y resucitada»!3
1
Martirologio Romano
2
Desiderio Desideravi 65
3
Verbum Domini 7. 12
64
Oración Universal o de los Fieles
Presidente: Hermanos queridos, animados por la Pascua de Cristo que
venció la muerte supliquemos llenos de confianza al Padre del Cielo que
cuida de todas las criaturas con amor.
R. Te rogamos, óyenos.
1. Oremos por la Iglesia santa de Dios: el Padre de la luz, que la santifica
como sacramento pascual, le conceda resplandecer en la gracia y en la
comunión fraterna.
2. Oremos por los gobernantes: el Padre de todos, que inspira pensamientos
de justicia y de paz, conceda los gobernantes de las naciones buscar
siempre el bien común, el diálogo y la concordia entre los pueblos.
3. Oremos por los sufrientes: el Padre de todo consuelo, que no abandona
la obra de sus manos, conceda cuánto sufren en el cuerpo y en el espíritu
encontrar el alivio y la amistad en la ayuda fraterna.
4. Oremos por nosotros: el Padre celestial, que da vida nueva quien cree en
Él, conceda a todos nosotros, bautizados, expandir por el mundo el buen
perfume del Evangelio.
Oración conclusiva
Escucha, Padre, la invocación de tus hijos
en este día de gozo para la santa Iglesia
y concede a todos conocer la fuerza
de la gracia liberadora de tu Hijo
para poder gustar la gloria de los redimidos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
65
ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN
Introducción
El Domingo de Pascua en la Resurrección del Señor nos abre a un tiempo
de gracia de proclamación y de escucha gozosa de la Palabra de Dios, pero
también de su predicación porque «este es el tiempo litúrgico privilegiado
en el que el homileta puede y debe hacer resonar la fe de la Iglesia sobre lo
que representa el corazón de su proclamación: Jesucristo murió por nuestros
pecados “según las Escrituras”, y ha resucitado el tercer día “según las
Escrituras”» (Directorio Homilético 51). A continuación, ofrecemos
algunos temas presentes en las lecturas bíblicas que pueden inspirar tal
predicación: en primer lugar, que los que hemos comido y bebido con él
después de su resurrección de entre los muertos (alusión a la asamblea que
participa del Sacramento del Altar), somos sus testigos; además, que
corresponde una gran alegría de nuestra parte en razón de la celebración de
la Resurrección de nuestro Señor, quien es nuestra alegría y nuestro gozo;
luego también, que la inmolación de Cristo, nuestra Pascua, requiere un
cambio de vida.
1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?
La Primera lectura presenta un pasaje de los Hechos de los Apóstoles (Hch
10, 34a. 37-43) en el cual, Pedro confirma la misión a los paganos pero más
específicamente da testimonio solemne de Jesucristo crucificado, muerto y
resucitado, a la vez que llama la atención sobre el perdón de los pecados que
obtienen los que creen en Él; es importante advertir que según este apóstol
Dios ha concedido manifestar la resurrección a algunos designados que
comieron y bebieron con el Señor Jesús después de resurgir de la muerte. El
Salmo responsorial es tomado del Sal 117 en el cual, «con ocasión de una
gran solemnidad pública, el salmista entona un himno de acción de gracias
por una victoria recientemente obtenida contra los enemigos de Israel […]
66
Desde el punto de vista literario se debe notar el aire antifonal del salmo:
una voz recita un verso, y el coro responde con una letanía de frases rimadas
en consonancia con la idea principal expuesta por el solista que dirige el
coro. Este salmo es el último del grupo aleluyático («Gran Hallel») y rezuma
un profundo sentido eucarístico, de acción de gracias»
La Segunda lectura, en sus dos opciones, habla del misterio de Cristo vivido
en la Iglesia o podemos pensar también sencillamente en la llamada vida en
Cristo, que tiene implicaciones serias para cada fiel creyente, como el buscar
“los bienes de allá arriba donde está Cristo” (Col 3, 1-4) y como el barrer de
la vida la maldad de la corrupción para adherirse a la sinceridad y a la verdad
(1 Cor 5, 6b-8). Finalmente, como la capitalidad de la proclamación entera
de la liturgia de la Palabra la tiene el santo Evangelio, recordemos que «para
la misa del día de Pascua, se propone la lectura del Evangelio de san Juan
sobre el hallazgo del sepulcro vacío. También pueden leerse, si se prefiere,
los textos de los Evangelios propuestos para la noche Sagrada, o, cuando
hay misa vespertina, la narración de Lucas sobre la aparición a los discípulos
que iban de camino hacia Emaús.
2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para
decirle a la comunidad?
La Colecta de esta «Misa del día» nos ofrece un tono celebrativo que
también interpreta las lecturas de la liturgia de la Palabra con la comprensión
de la Iglesia orante, esta dice: «Oh Dios, que, por medio de tu Unigénito,
vencedor de la muerte, nos abriste en este día las puertas de la eternidad,
concede a todos los que celebramos su gloriosa resurrección que, por la
nueva vida que tu Espíritu nos comunica, lleguemos también nosotros a
resucitar a la luz de la vida». En efecto, en la Primera lectura Pedro habla de
“Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo”, que
nos libra del pecado y así nos da nueva vida.
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Continuando, el Salmo es un canto gozoso por «el día que hizo el Señor»,
que es «nuestra alegría y nuestro gozo», y esto es verdaderamente
celebración de la gloriosa Resurrección. Por otra parte, sobre las opciones
para segunda lectura, es importante recordar que es el Señor el que permite
que nosotros podamos llegar a “resucitar a la luz de la vida” cotidianamente,
porque es su gracia la que nos posibilita el desear las cosas celestiales y el
sacar de nuestra vida toda maldad.
3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor
compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con
Cristo?
Hablar de la luz de nuestro Señor Resucitado, que nos envuelve en esta
celebración pascual, no es utilizar una figura; Él verdaderamente penetra en
nuestros corazones y, puesto que irradia con la fuerza divina, dispersa todo
aquello de nuestra vida que está en oscuridad. La luz también nos hace
pensar en la apertura, porque es propio de la oscuridad la cerrazón. Luego,
sobre si hacemos evidente en la vida el encuentro con la luz de Cristo entre
las “ceguera presente en la sociedad”, es verdad que nuestros esfuerzos, si
bien pequeños, producen un abundante fruto, en este sentido nuestro actuar
cristiano es luz del mundo. Pidamos, entonces, al Señor que renueve en cada
uno de nosotros su fuerza resucitadora que abre nuestros ojos a la claridad
de una vida en justicia y santidad verdaderas.
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Mensaje del papa Francisco para la Cuaresma 2023:
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