Doctrinas Distintivas
de los Amigos
Por:
Dr. Édgar Amílcar Madrid Morales
Seminario Teológico Quákero
Junta Anual “Amigos” de Santidad
Apartado No. 5,
20901 Chiquimula, Guatemala, C.A.
Contenido
INTRODUCCIÓN:......................................................................... 3
I. La Adoración Reverente ....................................................... 4
II. La No Violencia .................................................................. 11
III. Respeto a la Conciencia...................................................... 13
IV. Los Juramentos ................................................................... 15
V. La Luz Interior..................................................................... 18
VI. Simplicidad de los Amigos................................................. 20
VII. La Oración y el Ayuno........................................................ 28
VIII. El Ministerio de la Mujer.................................................... 33
IX. La Salvación........................................................................ 36
X. Ausencia de Ceremonias..................................................... 39
XI. La Comunión Espiritual...................................................... 40
XII. El Bautismo en Cristo ......................................................... 48
XIII. Los Dones Espirituales ....................................................... 73
XIV. Santidad Práctica................................................................. 83
a) Qué es la Santidad .................................................................... 84
b) Cómo se Recibe la Santidad..................................................... 90
c) Bautismo en el Espíritu Santo .................................................. 97
CONCLUSIÓN................................................................................ 107
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Introducción
La Iglesia Evangélica "Amigos", también conocida como
"Cuáqueros", ha ocupado siempre un lugar único entre las iglesias
evangélicas. Es la única iglesia que no hace descansar su fe en ritos ni
ceremonias de la ley mosaica, ni católicorromanas.
Esta razón ha provocado siempre que la Iglesia "Amigos" sea el
blanco de ataque de muchas iglesias, que han recibido su fe en forma
heredada, pero que jamás han tomado el tiempo para analizar minuciosa y
desapasionadamente en la Biblia sus doctrinas, en comparación con las de
los "Amigos". Y, como las Iglesias "Amigos" nunca han tomado una
posición de ataque contra las doctrinas de otras iglesias, esto les ha dado
ventaja a ellas para desprestigiar falsa y despiadadamente estas doctrinas
que están sólidamente fundamentadas en la Biblia y en la razón pura.
En el presente tratado, con el fin de ayudar a los cristianos de las
Iglesias "Amigos" a consolidar su fe en una doctrina tan fiel a las Sagradas
Escrituras, y sin fines polémicos, se ofrece un estudio sincero y
fundamental sobre las bases bíblicas irrefutables de las principales
doctrinas diferenciales de los "Amigos", además de analizar algunas
doctrinas modernas que causan confusión.
Se espera que estos estudios sean leídos en el amor y Espíritu del
Señor Jesucristo, con el sincero deseo de conocer y practicar la Verdad.
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I. La Adoración Reverente
Las Iglesias Amigos se han caracterizado desde su inicio por su
conducta de adoración muy reverente; en algunos grupos con silencio casi
completo, y en otros, con un culto programado con gozo pero, a la vez,
quietud y gran reverencia ante Dios. Se presentarán primero algunas
situaciones no aconsejables de algunos otros grupos, para que se vea la
conveniencia de adorar a Dios en la forma reverente que a Él le agrada.
1. Errores comunes en muchas iglesias:
a) Pláticas:
Muchos acostumbran platicar excesivamente antes y durante el culto,
cosa que es muy desagradable a Dios, puesto que hacen parecer el templo
de Dios como un mercado y, por supuesto, eso a Dios no le agrada. Véase
Juan 2:16; Eclesiastés 5:1-2; Levítico 19:3Ob.
b) Aplausos, brincos y revuelcos:
Cuando cantan, u oran, muchos aplauden, mueven las manos, saltan
y aun se revuelcan. Todo esto tampoco agrada a Dios, porque Él demanda
orden en su templo. I Corintios 14:4O: “Hágase todo decentemente y con
orden.” Muchas veces piden que se dé un aplauso o un “viva” al Señor
Jesucristo, cosa que Él no necesita, porque no es mortal. También, en vez
de decir "Amén", en el mensaje de un predicador, aplauden y silban, como
si estuviesen en el teatro. Si se analiza la Biblia, se descubrirá que en el
Evangelio no se enseña a practicar aplausos, brincos ni revuelcos; tampoco
existe enseñanza de mover las manos, sino una gran seriedad y formalidad
para alabar a Dios. En la ley de Moisés, tampoco aparecen tales cosas, sino
que sólo se veían en la vida civil del tiempo del rey David. Puede revisarse
todo el Pentateuco y, particularmente, los libros de Levítico y
Deuteronomio, que son los que regulan el culto judío, y no aparecen tales
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prácticas, como aplaudir al cantar o predicar, moverse ni otras cosas. De
modo que, no hay razón para que se consideren prácticas del culto
mosaico, ni evangélico. Un cristiano verdadero y lleno del Espíritu Santo,
puede ser muy gozoso, pero a la vez, reverente a Dios y ordenado.
c) Danzas y gimnasias:
Es conveniente considerar los siguientes puntos:
i) Todas las danzas religiosas ceremoniales son de origen pagano:
Al revisar la historia, se ve que, desde los tiempos antiguos, los
hombres danzaban delante de sus dioses falsos para pedir de ellos
misericordia. Los Mayas, cuando no llovía, ofrecían al dios de la lluvia, en
sacrificio humano, a la muchacha más bonita, y danzaban ceremonialmente
ante el sacrificio. En tiempos más antiguos, los hombres danzaban ante el
dios Baco, que era el dios de la bebida.
ii) No Existe “Danza del Espíritu” en Toda la Biblia:
Resulta hasta blasfemo mezclar al Espíritu Santo en cosas inmundas
de la carne. Algunos mencionan como base para la danza a la hija de Jefté,
que salió a recibirlo con danzas, en Jueces 11:34, a María la hermana de
Moisés, en Éxodo 15:20 y a la familia del hijo pródigo, en Lucas 15:25;
pero tendrán que reconocer que Dios siempre dice lo bueno y malo de
todos, sin que esto represente su aprobación o, mucho menos, su
mandamiento. También mencionan el refrán que algunos muchachos
dijeron a Jesús, en Lucas 7:32: “os tañimos con flautas, y no bailasteis”;
pero no es sensato tomar como base bíblica un refrán popular o un suceso
aislado, que no es mandamiento, ni parte del culto establecido. Con todo
engaño, algunos han afirmado también que, cuando la Biblia dice, en San
Lucas 10:21: “En aquella misma hora Jesús se alegró en espíritu”, que esa
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palabra “se alegró”, significa que Él saltó y bailó. Por supuesto, esto no es
verdadero. La palabra griega empleada en los originales es ηγαλλιασατο
(ëgaliásato), que viene del verbo αγαλλιαω (agaliáö), que significa
regocijarse, gozarse, exaltarse de espíritu. Ningún análisis exegético de
persona entendida en el Griego, aceptaría tal interpretación errónea, pero de
esa manera es fácil engañar a personas de menor conocimiento.
iii) Otros utilizan como pretexto decir que David danzaba, e incitaba a
hacerlo, pero se les olvida que David también adulteró con la mujer de Uría
Etheo, y también lo mandó a asesinar (2 Samuel 12:9). Si porque David
danzó diera base bíblica para danzar los cristianos ahora, también daría
base para adulterar y matar. Si se lee 2 Samuel 6:5,14,16 y 21, se dará
cuenta que lo que David hacía era saltar con todas sus fuerzas, y no en el
culto de la sinagoga, sino en la calle, ni tampoco lo que ahora se conoce
como danza o baile, que es algo muy carnal y pecaminoso. David no actuó
conforme a la ley, ni conforme a la gracia. Es también de notar que su
misma esposa, Mical, lo reprendió porque, evidentemente, no era asunto
aceptable lo que hizo, ni la forma deshonesta en que estaba vestido. 2
Samuel 6:16 y 2O. A esto, ellos alegan que, por haber reprendido su danza
a David, Dios castigó a Mical, haciéndola estéril para toda su vida. Esto
también es falso, porque si se ve 2 Samuel 6:23: “Y Michâl hija de Saúl
nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte”, es claro que Mical ya era
estéril cuando todo esto sucedió, pues fue así toda su vida. No tiene nada
qué ver lo sucedido en ese momento.
vi) En la Biblia, tanto el Antiguo, como Nuevo Testamento, se ve que
Dios condena todo tipo de danza o gimnasia rítmica, por tratarse de actos
que estimulan la carne. Véase Isaías 3:16, que dice: “Por cuanto las hijas de
Sión se ensoberbecen, y andan cuellierguidas y los ojos descompuestos;
cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies; por tanto,
pelará el Señor la mollera de las hijas de Sión, y Jehová descubrirá sus
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vergüenzas.” Léase hasta el versículo 24. También véanse I Pedro 2:11; 2
Pedro 2:18; Gálatas 5:16, donde Dios condena las concupiscencias de la
carne, y I Corintios 14:4O, que requiere orden en la Iglesia. Además, en
Gálatas 5:19-21, se condenan los "banqueteos" u "orgías", como frutos de
la carne. La palabra griega por "banqueteos" es κωµοι (kömoi), que
significa "orgía" que, en Castellano, significa una reunión con bebida y
danza, originalmente ofrecida al dios Baco.
d) Es Falso que Exista un “Don de Risa”:
En algunas iglesias, dicen recibir el "don de risa", en el cual, de
repente, alguien comienza a reírse con una risa extraña y con apariencia
satánica; luego, todos gritan: "Ya cayó el espíritu"; rodean al primero, y
comienzan a reírse todos con el mismo tipo de risa. Esto es evidentemente
una manifestación falsa y llena de engaño satánico. Dios siempre ha
desaprobado esas risas desordenadas, excepto aquellas que provienen de
regocijo. Léase Génesis 18:12 y 15, cuando Dios desaprueba la risa de
Sara. También véase Santiago 4:9, donde Dios exhorta a que esa risa se
torne en llanto. Muchas veces, algunos predicadores caen en el error de
hacer reír, innecesariamente, a la congregación, o aun se tiran carcajadas
cuando están predicando; pero Dios desaprueba toda informalidad en el
cristiano. Efesios 5:4 condena las "truhanerías", que son chistes y
payasadas, o sea, toda clase de informalidad. De modo que también es
pecaminoso si los cristianos utilizan payasos para su tarea de educación
cristiana, evangelística o si frecuentan circos mundanos.
e) Algunos afirman que se "embriagan en el espíritu", pero ES
BLASFEMO DECIR ESTO, porque la Biblia manda estar "sobrios",
que es lo opuesto a la embriaguez. Véase I Tesalonicenses 5:6 y 8:
“Velemos y seamos sobrios. Porque...los que están borrachos
[embriagados], de noche están borrachos. Mas nosotros que somos del día,
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estemos sobrios.” Cuando en Efesios 5:18 dice: “No os embraguéis de
vino, en lo cual hay disolución [desorden]; mas sed llenos de Espíritu”, no
está diciendo que el Espíritu de Dios embrague, porque Él, más bien,
nos manda a estar sobrios, que es lo contrario.
f) Ahora se afirma que están restaurando la antigua adoración, y le
llaman la “Teología de la Restauración” [del culto judaico] pero, por un
lado, ya se demostró por medio de la Biblia que, tales prácticas no tienen
base real; por otro lado, eso sería un “retorno al Antiguo Pacto”, con lo
cual, se sale del Nuevo, o sea, del Evangelio, y se invalida, para retornar al
Judaísmo. Eso no lo acepta el Señor Jesús porque, refiriéndose a eso, Él
dijo: “Nadie echa remiendo de paño recio [nuevo] en vestido viejo;
porque el tal remiendo tira [rompe] del vestido, y se hace peor la rotura.
Ni echan vino nuevo en cueros viejos” (San Mateo 9:16-17). No puede el
cristiano convertir al Evangelio en un “remiendo nuevo”, colocado en el
“paño viejo” del Judaísmo. La “nueva alabanza”, se ha salido del redil.
2. La Adoración Reverente que Dios Demanda:
La adoración que Dios demanda de todo creyente, sea en la Iglesia,
como en el hogar, debe ser con toda reverencia y quietud, o sea,
manteniendo silencio en todos los intervalos del culto. En Levítico 19:30
dice: “Mi santuario tendréis en reverencia: Yo Jehová.” También véanse
Salmo 37:7 y Habacuc 2:2O.
a) Silencio antes del culto:
En vez de platicar con otras personas antes de que comience el
servicio, es necesario permanecer en completa quietud y silencio
reverencial a Dios. Ese silencio también es un acto de adoración. No
conviene que el templo parezca un mercado. Véase Juan 2:16. Más bien, el
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cristiano debe orar, leer la Biblia en silencio, meditar o, simplemente, estar
quieto y en silencio. Al mismo tiempo, los padres deben tener cuidado de
los niños, que no anden caminando innecesariamente, corriendo o gritando,
sino que estén sentados en quietud. Tampoco debe salir o entrar al templo
ninguna persona en el momento en que se esté orando o leyendo la Biblia,
para no faltar el respeto a Dios.
b) Reverencia en el culto:
También es esencial, al adorar a un Dios santo, mantener completa
reverencia durante el culto. Esto quiere decir: no platicar, no reírse, no
moverse innecesariamente, no estar moviendo las manos, o el cuerpo, ni
aplaudir al cantar, o durante el mensaje. El aplaudir y mover las manos
nunca fueron prácticas del Evangelio de Jesucristo, ni tampoco estaban
establecidas en la Ley de Moisés. Se trata de algunas prácticas introducidas
por el Rey David, pero no para el culto de la sinagoga, pues ése ya estaba
prescrito cómo habría de ser. No es conveniente que la Iglesia Cristiana
retorne a las prácticas antiguotestamentarias, o estará retrocediendo en su fe
evangélica, para regresar al Judaísmo.
c) Orden en el culto:
Si bien es cierto que no es necesaria la observancia de una liturgia,
debe reconocerse que Dios espera que todo culto dedicado a Él, sea llevado
a cabo en completo orden, como parte del respeto a Él. Esto indica que
tampoco pueden los cristianos correr, saltar o revolcarse en su santo
templo. Léase I Corintios 14:4O.
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d) Himnos espirituales:
Cuando se habla de adorar a Dios con reverencia, también se implica
que todos los himnos que se canten, sea en el templo, casa o programas
radiales cristianos, deben ser genuinos himnos espirituales, o tradicionales,
como se les llama a veces. No sólo es irreverente, sino también impuro,
cantar canciones con música o ritmos mundanos o, peor aún, adaptar
palabras aparentemente cristianas a las canciones del mundo. Dios no
puede usar vasos impuros. Es necesario que le alabemos como todo aquello
que es santo. Léase I Corintios 1O:21; Colosenses 3:16.
e) Sin movimientos de la carne:
Cuando una persona canta en el culto, y comienza a hacer
movimientos rítmicos con sus manos, pies, cabeza u otras partes de su
cuerpo, el efecto es una sensación carnal que lo aleja de la experiencia
espiritual verdadera. De modo que, en la adoración a Dios, uno debe
permanecer en forma quieta y reverente. En el caso del que dirige los
himnos, el asunto es otro, pues sus movimientos de manos, no son de
carácter sensual, sino directriz. Dios exhorta a controlar la carne con su
malos deseos. Gálatas 5:16 dice: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la
concopiscencia de la carne.”
f) Sin instrumentos mundanos:
Muchos instrumentos musicales son de carácter sensual, porque
estimulan la carnalidad humana, a través de ritmos exóticos, mientras que
hay otros muy adecuados para la música espiritual. Algunos
equivocadamente afirman que todos los instrumentos deben usarse porque
son de Dios, y citan como base el Salmo 15O:6, que dice: "Todo lo que
respira alabe a Jah." Este pasaje en ninguna manera puede referirse a los
instrumentos musicales, porque ningún instrumento musical "respira". Los
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que respiran son los humanos y los animales. Por otra parte, los
instrumentos musicales son invención humana, no divina, y los que allí se
mencionan, no son del Evangelio, ni de la Ley de Moisés. Entre los
instrumentos que no conviene usar en la adoración a Dios, pueden
mencionarse: baterías, tambores, “chinchines”, maracas, matracas, cajas de
ritmos, violones, saxofones, guitarras eléctricas y otros, por su tendencia
carnal o mundana. Algunos de éstos podrían utilizarse, si se tocaran de un
modo no mundano, pero eso no es lo común. Dios reprueba que el cristiano
ame "las cosas del mundo". I Juan 2:15 dice: “No améis al mundo, ni las
cosas del mundo. Si alguno ama el mundo, el amor del Padre no está en
él.” Entre los instrumentos más recomendados para uso en la Iglesia están:
Los pianos, órganos sin caja de ritmos, arpa, violín, clarinete, trompetas,
cornos, acordeón o concertina, guitarra, si no se toca conforme al mundo,
mandolina y otros. Siempre debe tenerse presente que, tanto nuestra voz,
como el instrumento musical, debe ejecutarse sin imitación al mundo, de
un modo suave y espiritual, que no incite a la carnalidad mundana.
La adoración a Dios de un cristiano verdadero es muy gozosa pero, a
la vez, ordenada, reverente y muy espiritual.
II. La No Violencia
Otra de las características tradicionales de las Iglesias Amigos, ha
sido siempre su oposición a la guerra, violencia y portación de armas de
este mundo. Éste es un genuino pacifismo. Sin embargo, no puede
considerarse como verdadero pacifismo cuando los hombres salen a las
calles con grandes carteles a hacer protestas, llamadas "pacíficas". Cuando
de veras se cree en la paz, no se ofrece ninguna resistencia ni protesta
contra la maldad de los demás. Jesucristo dijo: “A cualquiera que te hiriere
en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra; y al que quisiere ponerte a
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pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa; y a cualquiera que te
cargare por una milla, ve con él dos.” Mateo 5:39-42.
1. Dios manda amar a los enemigos: Lucas 6:27-3O.
Definitivamente, no es posible amar a los enemigos con un arma en
las manos. De modo que, si una persona, o una nación, ama a sus
enemigos, jamás participará en una guerra. “¿De dónde vienen las guerras y
los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias? Santiago
4:1.
[Link] se opone a la portación de armas materiales:
La armas son definitivamente instrumentos fabricados para matar. Si
un cristiano, u otra persona, porta un arma, no puede tener otro objetivo
más que matar y, en algún momento, se verá tentado a hacerlo. Por esa
razón, Dios se opone a tales armas. Apocalipsis 13:1O dice: “El que a
cuchillo matare, es necesario que a cuchillo sea muerto.” También léase
Juan 18:11, en donde Jesús reprochó a Pedro el uso de las armas.
3. La lucha del cristiano no es carnal:
II Corintios 10:4 dice: “porque las armas de nuestra milicia no son
carnales.” Léase sobre la armadura del cristiano en Efesios 6:11-17. Si
alguien piensa que los cristianos pueden conquistar un gobierno y el
mundo, se equivoca. Juan 18:36 dice las palabras de Jesús: “Mi reino no es
de este mundo.” Y, según este pasaje, no corresponde al cristiano
intervenir en la política terrenal del gobierno, mucho menos luchar
físicamente por alcanzar determinados puestos o logros gubernamentales.
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4. El cristiano debe evitar el servicio militar:
San Mateo 26:52 dice: “Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada a su
lugar; porque todos los que tomaren espada, a espada perecerán.” Es
claro que existe un enorme problema, porque casi todos los gobiernos del
mundo exigen que los jóvenes presten servicio militar. Pero, el joven
cristiano debe hacer todo lo que esté de su parte para evitarlo. Por ejemplo,
puede esconderse. Si no lo logra, por lo menos, debe procurar ser colocado
en las reservas militares, que no actúan en la guerra, o en áreas de servicio,
como cocina, salud u otros así. Si está en el ejército, puede negarse a portar
arma, como lo han hecho algunos cristianos que han sido forzados a entrar,
y lo han logrado. La Iglesia, por su parte, debe orar por ellos. De todos
modos, hay actualmente una recomendación de parte de las Naciones
Unidas, hacia todos los gobiernos miembros, de que el servicio militar no
debe ser obligatorio, sino optativo, o que provean la ley de “objeción por
conciencia”.
Todo cristiano verdadero estará totalmente alejado de la política
partidista, y no tendrá participación alguna en guerras, revoluciones,
protestas, ni cosa semejante. El cristiano debe esperarse porque, cuando el
Señor venga y establezca su reino en la tierra para mil años de perfecta paz,
Él nombrará a los suyos fieles como gobernadores del mundo.
III. Respeto a la Conciencia
Otra doctrina que solamente la Iglesia Amigos ha sostenido por los
siglos, es el respeto a la conciencia santificada. Hay muchas cosas que no
se encuentran anotadas en la Biblia, pero que se suponen malas para la
conducta de un cristiano, por ejemplo, el fumado. En todos aquellos casos
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en los cuales la Biblia no provea una luz completa o directa sobre un
asunto, el cristiano debe respetar su conciencia pero, por supuesto, sólo una
conciencia santificada puede ser confiable al respecto. La regla que se
puede seguir es, evitar todo aquello que la conciencia reprenda.
1. La conciencia testifica en el Espíritu Santo:
En Romanos 9:1 dice: “Verdad digo en Cristo, no miento, dándome
testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo.” Cuando una persona es
llena del Espíritu Santo, tiene la ventaja de que su conciencia es
santificada, y se establece una comunicación entre el Espíritu y su
conciencia. De esta manera Dios revelará su voluntad en determinado
asunto, en el cual no existe suficiente luz.
2. La conciencia se cauteriza:
I Timoteo 4:2 dice: “Que con hipocresía hablarán mentira, teniendo
cauterizada la conciencia.” El problema principal con la conciencia, es
que ésta con frecuencia se cauteriza. Literalmente, esto significa que la
conciencia es quemada e inutilizada y, en consecuencia, ya no funciona.
Esto se ilustra muy bien con el ejemplo puesto por un pastor negro de los
Estados Unidos: Él dijo que la conciencia es como una tabla cuadrada, con
su eje colocado en el pecho de la persona. Cada vez que se hace algo malo,
la tabla cuadrada da vueltas y, con sus esquinas, molesta el corazón. Pero si
la persona continúa haciendo esa cosa mala, la tabla sigue dando vueltas y,
conforme sus esquinas van molestando el corazón, se van gastando sus
picos, hasta que se gastan por completo, y la tabla queda redonda.
Entonces, cuando se hace lo malo, en vez de molestar, como ya están
gastadas las esquinas, mejor le soban el corazón, y se siente agradable.
Debe cuidarse mucho que la conciencia no se cauterice porque, entonces,
aunque se haga lo malo, ella no molestará, y no se le puede confiar más.
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3. Cuando no funciona bien la conciencia:
Como es común que a muchas personas no les funcione bien la
conciencia, éstas no deben decir: "Pues, como mi conciencia no me
reprende, lo puedo hacer." Esto les hará caer en pecado, por desinterés en
buscar la voluntad de Dios. Más bien, si la conciencia no funciona, se debe
acudir a la Palabra de Dios, que dice en I Juan 3:20-21: “Porque si nuestro
corazón nos reprendiere, mayor es Dios que nuestro corazón, y conoce
todas las cosas. Carísimos, si nuestro corazón no nos reprende,
confianza tenemos en Dios.” De modo que, siempre que la conciencia
hable, hay que obedecerla, pero cuando ella no reprenda, de todos modos se
debe obedecer la Palabra de Dios, porque “mayor es Dios que nuestro
corazón”.
4. La conciencia debe limpiarse:
Dios hizo la conciencia para que, constantemente, ilumine al hombre
para que éste haga su voluntad. Pero, si ella no ilumina bien, es necesario
limpiarla para que, con una conciencia santificada, siempre se mantenga su
iluminación, para mantenerse en obediencia a su voluntad. Hebreos 9:14
dice: “¿Cuánto más la sangre de Cristo...limpiará vuestras conciencias de
las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo?”
Se hace necesario que todo cristiano respete la voz tierna de su
conciencia, y la de otros, pero que la mantenga limpia de toda mancha o
contaminación.
IV. Los Juramentos
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La mayor parte de personas acostumbran hacer juramentos de
distintos tipos, cuando quieren reforzar alguna falsedad que han proferido.
Conforme al mandamiento de Dios, todo cristiano debe decir siempre la
verdad, pero sin hacer ningún tipo de juramentos.
1. El Antiguo Pacto demandaba jurar, pero con la verdad:
Deuteronomio 6:13 dice: “A Jehová tu Dios temerás, y a él servirás,
y por su nombre jurarás.” Al analizar en Antiguo Testamento, se descubre
que Dios mandó a los hombres que se comprometieran con un juramento
pero, siempre que dijeran la verdad.
2. Dios prohibió el perjurio:
La base fundamental de un juramento fue siempre la responsabilidad
de decir la verdad. Dios, terminantemente, prohibió el perjurio, que
consiste en jurar diciendo mentira, tal como se ve en Levítico 19:12, que
dice: “Y no juraréis en mi nombre con mentira, ni profanarás el nombre de
tu Dios: Yo Jehová.”
3. Jesús prohibió todo juramento:
En San Mateo 5:33-36, dice: “Además habéis oído que fue dicho a
los antiguos: No te perjurarás; mas pagarás al Señor tus juramentos. Mas
yo [Jesús] os digo: No juréis en ninguna manera: ni por el cielo, porque
es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por
Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza [honor]
jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco o negro.”
Ninguno puede tomar como base el Antiguo Testamento para
respaldar sus juramentos, porque en el Nuevo Pacto, que es el que está
vigente, Jesucristo los prohibió de todo tipo. Y debe recordarse que, según
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los principios de derecho, tanto civil, como canónigo, el Antiguo Pacto o
Testamento es válido, sólo en cuanto no sea abolido o modificado por el
Nuevo. De modo que, las palabras de Jesús "no juréis en ninguna manera",
son válidas para los días presentes.
4. El hablar del cristiano debe ser Sí, o No:
En San Mateo 5:37, dice: “Mas sea vuestro hablar: Sí, si; no, no;
porque lo que es más de esto, de mal procede.” Santiago 5:12 también
dice: “Mas sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la
tierra, ni por otro cualquier juramento; sino vuestro sí sea sí, y vuestro
no sea no; porque no caigáis en condenación.”
Cada vez que una persona jura, uno duda de que lo que dice sea
verdad, porque la costumbre de casi todos es jurar para sostener la falsedad.
Por eso, la palabra segura y verdadera de un cristiano es: Sí, o No. Lo que
es más de esto, de mal procede, y es pecado.
5. El Juramento a la bandera y otros:
Como Jesús dice que no hay que jurar "en ninguna manera", tal como
se demostró en el punto anterior, este mandamiento incluye al juramento a
la bandera que muchos hacen y, a veces, son obligados a hacer. Cuando se
haga el juramento a la bandera, el cristiano debe permanecer con respeto,
pero sin pronunciar ningún juramento; o podría substituirse la palabra
"juro" por "prometo". La misma situación es en los juramentos por
graduaciones o asuntos legales. Aunque el verdadero cristiano no hace
juramentos, es más fiel a la verdad que todos los demás que sí los hacen.
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6. Profanación del nombre de Dios:
Es muy común, además, que muchos, cuando hacen un juramento,
también profanan el nombre de Dios, tomándolo en vano. Esto es más
pecaminoso aún. Debe tenerse cuidado de no mencionar sin causa de
adoración o predicación los nombres de Dios, tales como: Jehová, Dios,
Jesús, Emmanuel, Cristo y otros. Tampoco se debe faltar el respeto a Dios
llamándole "Diocito", "Jesucito", etc., ni decir expresiones como "Ay,
Dios, tan chiquito", u otras, o dar los nombres de Dios a automóviles,
negocios, hijos, etc. Los Judíos, cada vez que mencionaban el nombre de
Jehová, preferían decir "Jah", o "Yah", por temor a faltarle reverencia,
como dice en el Salmo 147:1: “Alabad a Jah.” Éxodo 20:7 dice: “No
tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por
inocente Jehová al que tomare su nombre en vano".
Puede concluirse que todo cristiano fiel no pronunciará ningún
juramento, ni mencionará los nombres de Dios en forma irrespetuosa, ni en
vano.
V. La Luz Interior
Muchos piensan que los hombres primitivos, que nunca oyeron el
mensaje de Jesucristo, no tienen esperanza. Sin embargo, la Biblia enseña
que la Luz de Cristo alumbra a todo hombre.
1. Dios es Luz:
I Juan 1:5 dice: “Y éste es el mensaje que oímos de él, y os
anunciamos: Que Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas.” Todo
comienza desde este principio: "Dios es Luz". Esto quiere decir que Él es el
Autor de la Luz, y de Él proviene todo lo que es luz, sea física o espiritual.
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2. Jesús es la Luz del mundo:
Juan 8:12 dice: “Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz
del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre
de la vida.” Jesús afirmó que Él y el Padre una cosa son (Juan 1O:3O). De
tal manera que, cuando se afirma que Dios es Luz, en I Juan 1:5, también
implica que Jesús es Luz. Él mismo afirmó: "Yo soy la Luz del mundo"; y
esto se refiere en todo sentido, Él es Autor de la luz física, y también el que
ilumina a todo hombre en la vida espiritual.
3. La Luz de Dios alumbra a todo hombre: Juan 1:9.
A veces muchos piensan que el que no ha oído el mensaje de Cristo,
no entiende la diferencia entre el bien y el mal. Pero, esa Luz divina
ilumina a todo hombre, en toda época, y le capacita para distinguir entre el
bien y el mal, tal como se ve en San Juan 1:9, que dice: “Aquél [el Verbo
de Dios] era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este
mundo.”
Cuando unos misioneros llegaron por primera vez a cierta región de La
China, se acercaron al cacique, supuestamente pagano, y le hablaron de
Cristo. Él se maravilló, y les dijo: "Éste es el mismo que se me reveló a mí
hace muchos años, y yo, con todo mi pueblo le estamos sirviendo, pero no
sabíamos cómo se llamaba. Ahora nos alegramos de saber que se llama
Jesús." Ellos le recibieron con gozo; ya habían recibido la Luz de Dios, que
alumbra a todo hombre.
4. El cristiano debe andar en la Luz:
Efesios 5:8 dice: “Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora
sois luz en el Señor: andad como hijos de luz.” Si aquellos que viven en
obscuridad, adquieren responsabilidad de vivir conforme a la poca Luz que
19
reciben, cuánto más el cristiano, que tiene una Luz admirable (I Pedro 2:9),
adquiere la responsabilidad de vivir en obediencia a esa Luz.
5. Desobedecer a la Luz es pecado:
Santiago 4:17 dice: “El pecado, pues, está en aquel que sabe hacer lo
bueno, y no lo hace.” Romanos 2:11-14 también se refiere a que Dios no
hace diferencia entre el que conoce la ley, y el que no la conoce. Ambos
serán juzgados por lo que entienden de la misma. Si se tiene conocimiento
del bien, y no se hace, se peca. Lo mismo es, si se tiene conocimiento del
mal, y se hace. De tal manera que cada persona será juzgada conforme a la
Luz o conocimiento que tenga del bien y el mal.
6. El cristiano también es luz del mundo:
San Mateo 5:14-16 dice: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad
asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una lámpara
y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra a todos
los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres,
para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que
está en os cielos.” Cuando una persona ha sido iluminada por la Luz del
Señor Jesucristo, adquiere la responsabilidad de irradiar, o reflejar, esta Luz
recibida, para que otros también sean iluminados. La Luz se refleja a través
del buen testimonio personal de conducta cristiana. Es necesario que el
cristiano viva en la Luz de Dios que ha recibido, llegando a ser luminaria
del mundo.
VI. Sencillez de los Amigos
La sencillez ha sido una de las características más notables en los
Amigos, desde su fundación. Siempre se han distinguido de otros cristianos
20
por su trato, vestido, falta de adornos en sus casas de reunión y otros
asuntos más.
1. La no acepción de personas:
a) Su trato de tú:
En Europa, el trato siempre fue un motivo de discriminación social,
puesto que se inventaron tratar a los hombres nobles de "vos", para indicar
que ellos valían por muchos, mientras que trataban a los plebeyos o
humildes con el trato de "tú". "Vos" es el equivalente de "you", en Inglés, y
"tú" y "ti", los equivalentes de "Thou" y Thee". Los Amigos, para no hacer
acepción de personas, rehusaban tratar de "you" a los nobles, y trataban a
toda la gente, nobles o plebeyos, con "thee" y "thou". Esto les causó
muchos problemas, porque, por esta razón, los metían presos y torturaban
duramente. Romanos 3:22 dice: “La justicia de Dios por la fe de Jesucristo,
para todos los que creen en él: porque no hay diferencia.”
b) El sombrero:
Otra cosa que acostumbraban en Europa para dignificar a los nobles,
era que los hombres se quitaban el sombrero delante de ellos, pero no se lo
quitaban delante de los plebeyos. Esto también era discriminatorio y, por lo
tanto, los Amigos tampoco se quitaban el sombrero delante de los nobles.
Esto llegó a ser un símbolo de ellos, porque no se quitaban el sombrero en
ninguna ocasión, ni en el culto. También esto, al igual que el trato de "thee"
y "thou", les ocasionó serios problemas de persecución.
Tanto la costumbre del trato igual, como el uso del sombrero, han
casi desaparecido entre los Amigos, debido a que la razón por la cual se
establecieron, ya prácticamente no tienen el mismo significado. Estas
costumbres estaban basadas en Santiago 2:1-9, de lo cual se anota a
21
continuación las partes más notables: “...no tengáis la fe de nuestro Señor
Jesucristo glorioso en acepción de personas. Porque si en vuestra
congregación entra un hombre con anillo de oro, y de preciosa ropa, y
también entra un pobre con vestidura vil, y tuviereis respeto al que trae la
vestidura preciosa, y le dijereis: Siéntate tú aquí en buen lugar: y dijereis al
pobre: Estáte tú allí en pie; o siéntate aquí debajo de mi estrado: ¿No
juzgáis por vosotros mismos, y venís a ser jueces de pensamientos
malos?....Mas si hacéis acepción de personas, cometéis pecado.” Este
pasaje aún tiene gran validez para el cristiano de hoy.
c) Los títulos lisonjeros:
Para no hacer acepción de personas, también los Amigos han
rehusado dar a los hombres títulos lisonjeros, tales como Reverendo, Padre,
Su Santidad y otros semejantes. Job 32:21 dice: “No haré ahora acepción
de personas, ni usaré con hombre de lisonjeros títulos.”
d) Ordenación de pastores:
Casi todas las iglesias hacen una ceremonia de ordenación de
pastores, después de lo cual les hacen llamar "Reverendos", que significa:
"Digno de reverencia". Por supuesto, digno de reverencia, sólo el Señor
Jesucristo. Los Amigos no ordenan pastores, sino que los reconocen,
después de que hay evidencias de que Dios los ha escogido, puesto que es
Dios el que llama, y no el hombre. Isaías 6:8 dice: “Después oí la voz del
Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién nos irá? Entonces respondí yo:
Heme aquí, envíame a mí.”
2. Vestido sencillo y honesto:
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El vestido en las Iglesias Amigos, a un principio, era de un sólo
color, gris en las mujeres, y negro en los hombres. Los hombres usaban
vestido completo, de saco y pantalón largo, y las mujeres, vestido largo,
amplio, sin escotes y con mangas. Aunque, posteriormente se abandonó la
idea de que el vestido fuera de un sólo color, sin embargo, siempre se han
mantenido las normas de honestidad y sencillez, tanto en la hechura, como
en sus colores no brillantes.
La base bíblica de esta práctica, puede encontrarse en I Timoteo 2:9-
1O, que dice: “Asimismo también las mujeres, ataviándose en hábito
[vestido] honesto, con vergüenza y modestia; no con cabellos encrespados
[rizados], u oro, o perlas, o vestidos costosos, sino de buenas obras, como
conviene a mujeres que profesan piedad.” I Pedro 3:3-5 dice: “El adorno
de las cuales no sea exterior con encrespamiento [rizado] del cabello, y
atavío de oro, ni en compostura de ropas; sino el hombre del corazón que
está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo
cual es de grande estima delante de Dios. Porque así también se
ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en
Dios, siendo sujetas a sus maridos.” Deuteronomio 22:11: “No te vestirás
de mistura [injertos].” Levítico 19:19: “No te pondrás vestidos con mezcla
de diversas cosas.”
Tampoco se acepta que un hombre use vestido con características
femeninas, ni que una mujer use ropas masculinas, tales como camisa,
pantalón u otras, porque la Biblia lo considera abominación a Dios, por
tratarse de una confusión de sexos. Deuteronomio 22:5 dice: “No vestirá la
mujer hábito [vestido] de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer;
porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.” Y,
por supuesto, no se puede alegar de que estos pasajes sean del Antiguo
Testamento, porque no son de la ley ritual, sino moral, la cual está
23
confirmada en el nuevo pacto. Es la voluntad de Dios que el hombre se
comporte como hombre, y la mujer como mujer, sin términos intermedios,
como lo que llaman “unisex”.
3. Ausencia de adornos:
a) En el templo:
Las casas de reunión de los Amigos también se caracterizaron por la
ausencia de todo adorno, tales como flores, adornos de papel colgante,
bandas, campanas, u otros. Dicha costumbre había sido introducida desde
la Iglesia Católica, como parte de su adoración idolátrica. Toda idolatría ha
sido frecuentemente acompañada con flores y perfumes. La ausencia de
adornos, quita toda distracción a una adoración pura y verdadera, y es parte
de la sencillez que Dios demanda en Filipenses 2:15, que dice: “Para que
seáis irreprensibles y sencillos” y II Corintios 1:12: “Porque nuestra gloria
es ésta: el testimonio de nuestra conciencia, que con simplicidad y
sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, mas con la gracia de Dios,
hemos conversado en el mundo.”
b) En el cristiano:
Todo adorno que una persona coloque en su cuerpo, es un esfuerzo
de llamar la atención de las demás personas. Esto, por supuesto, estimula el
egoísmo pecaminoso y la vanidad, tal como se explica en la Apología de
Roberto Barclay (Proposición XV, punto VII, pp. 503-507), y se demuestra
en la Biblia. Las Iglesias Amigos nunca han aceptado que sus miembros
utilicen adornos como pinturas, maquillajes, aretes, brazaletes,
prendedores, colgantes, peinados o flecos vanidosos, cabello crecido en los
hombres, ni cabellos cortos o rizados en las mujeres, vestidos o calzados
extravagantes, u otras cosas semejantes, porque están reñidos con la
Palabra de Dios. Véase Isaías 3:16-24, donde se refiere a muchas vanidades
24
que Dios rechaza; I Corintios 11:14-16, donde se refiere al cabello largo en
el hombre y corto en la mujer y I Timoteo 2:9-1O y I Pedro 3:2-5, que se
refieren al vestido honesto y uso de adornos.
4. Los deportes:
Los deportes han robado la atención de muchos jóvenes en todas las
épocas de la historia, sin darse cuenta del daño espiritual, y muchas veces
mental y físico, que los mismos les ocasionan. Desde un principio, el
movimiento de los Amigos se opuso a todo tipo de deporte y otros juegos,
como se puede ver en la Apología de Roberto Barclay (Proposición XV,
punto VIII, pp. 507-5l5), por las siguientes razones:
a) El Apóstol Pablo ridiculizó los deportes de su época como prácticas
vanas, en comparación con las virtudes espirituales. En I Corintios 9:24-27,
él dice que “los que corren en el estadio, todos...corren”, pero sólo “uno
lleva el premio”, mientras que los cristianos, en su carrera, todos llevan su
premio. De modo que, la manera en que Pablo corría era poniendo su
cuerpo “en servidumbre”, para no ser “reprobado”. En relación al ejercicio
físico, dijo: “ Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, más la
piedad para todo aprovecha.” I Timoteo 4:8.
b) Toda competencia persigue escoger a una persona, o grupo de
personas, como "campeones", o sea, mejores que los demás, cosa que
Dios rechaza, porque. En Santiago 2:9 dice: “Mas si hacéis acepción de
personas, cometéis pecado.” Este pasaje incluye la selección de reinas,
señoritas, novias, reyes feos o aun los concursos de belleza.
c) Casi todos los deportes están asociados con deshonestidades, pleitos y
porras de burla. Todo esto está reñido con la Palabra de Dios. I Timoteo
2:9-1O y Santiago 4:1, que ya se leyeron e Isaías 28:22, que dice: “Ahora
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pues, no os burléis [como con las porras], porque no se aprieten más
vuestras ataduras.”
d) La recreación del cristiano debe ser sana y sin acepción de personas.
En Isaías 56:7 dice: “Yo los llevaré al monte de mi santidad, y los recrearé
en mi casa de oración.” Salmo 37:11: “Pero los mansos heredarán la tierra,
y se recrearán con abundancia de paz.” Romanos 15:32: “Para que con
gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y sea recreado juntamente
con vosotros.” También véase I Corintios 1O:31-32. Si un cristiano
necesita hacer algún ejercicio moderado, éste no debe estar asociado con
juegos deportivos, ni de azar, sino que pueden ser sólo algunos
movimientos corporales no rítmicos, y sin exceso, para no perjudicar la
salud mental ni espiritual. Pero, según los pasajes leídos, hay muchas
formas sanas de recrear la mente como la buena conversación,
participación conjunta de comidas u otras.
5. Los juegos de azar:
Por juegos de azar, se entiende todo tipo de juego en el cual se utiliza
la suerte, tales como loterías [aunque sea lotería bíblica], cartas o naipes,
polacas, boliche, billares, “futillo”, damas chinas, “pócker”, rifas, “bingos”,
“chingolingo”, juegos de la suerte, ajedrez u otros semejantes. Referente al
ajedrez, debe saber todo cristiano que es un juego de carácter satánico, en
lo que se refiere al significado del juego. Ninguno puede ganar un juego de
ajedrez sin burlarse del Señor Jesucristo. Debe saberse que Dios condena el
sortilegio. Deuteronomio 18:1O-11 dice: “No sea hallado en ti...practicante
de adivinaciones, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero...ni fraguador de
encantamientos...ni mágico.” Entre los juegos de azar más peligrosos,
están los electrónicos, como “nintendos”, máquinas deportivas u otros.
Estos juegos perturban la mente, fomentan el ocio, que se rechaza en
26
Proverbios 28:19, y algunos estudios científicos realizados en Inglaterra,
han comprobado una gran relación entre éstos y los ataques de epilepsia.
Además, existe otro problema con los juegos de azar, y es que en ellos casi
siempre se juega a ganar o perder dinero, y esto también es pecaminoso,
según puede verse en Lucas 12:15, que dice: “Mirad, y guardaos de toda
avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los
bienes que posee.” También véase Hebreos 13:5; Colosenses 3:5.
6. Las Casas de Reunión:
Los Amigos se dieron cuenta que, llamar a los templos "iglesias", es
un error. La palabra griega εκκλησια (ekklësía), no significa un templo, o
casa, sino el grupo de personas que han sido salvadas, que han sido
sacadas fuera del mundo, del Gr. εκ (ek), y cogidas para Dios, del Gr.
κλεπτος (kleptós). Por esta razón, ellos prefirieron llamar a los lugares
donde se reunían para adorar a Dios, "Casas de Reunión", y a los templos
católicos o anglicanos, les llamaban "casas con campanario", o "casas con
torre", del Inglés "steeple houses". Todo esto se basa en Hechos 7:47-5O,
donde dice que "el Altísimo no habita en templos hechos de mano". Al
conglomerado de sus creyentes, le llamaban "Sociedad Religiosa de los
Amigos". Actualmente, hay unos grupos, especialmente en América Latina,
que se denominan "Iglesia Evangélica Amigos", y otros que todavía se
hacen llamar "Sociedad Religiosa de los Amigos", o sea, en Inglés
"Religious Society of Friends", tal como era al principio.
Aunque en algunos grupos se han perdido algunas de estas virtudes
espirituales, las Iglesias Amigos siempre se identifican por su sencillez
cristiana, como obediencia a la Palabra de Dios.
27
VII. La Oración y el Ayuno
La práctica de la oración y el ayuno, ha sido en los últimos años un
asunto de gran confusión, por la fuerte influencia de algunas iglesias, que
han introducido muchas prácticas que no se enseñan en las Sagradas
Escrituras, sino que son introducciones modernas, o asuntos recibidos por
tradición. A continaución se hará se hará un análisis bíblico de estos
asuntos:
A. La Oración:
La oración puede definirse como un acto por el cual un ser humano
se comunica con Dios. Al respecto, conviene hacer las siguientes
consideraciones:
1. Muchos cristianos piden mucho en oración, y casi nunca reciben lo
que piden, porque no saben pedir. Santiago 4:3 dice: “Pedís, y no recibís,
porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” Olvidan que se debe
pedir conforme a la voluntad de Dios. En I Juan 5:14-15 se lee así: “Y ésta
es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa
conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en
cualquiera cosa que demandáremos, sabemos que tenemos las peticiones
que le hubiéremos demandado.” También muchos olvidan otras
condiciones que se mencionan en los siguientes puntos.
2. Cuando se ora, es necesario hacerlo EN EL NOMBRE DE
JESUCRISTO. Juan 14:13-14 dice: “Y todo lo que pidiereis al Pade en
mi nombre, esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo
pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”. El error que cometen muchos, por
imitación a predicadores famosos, es que oran diciendo "en el nombre del
28
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Esta práctica no la enseña la Biblia,
sino que ha sido aprendida a la tradición de la Iglesia Católica Romana.
Tratándose de eso, no hay ninguna porción en la Santa Biblia que autorice
al hombre a hacer ceremonias "en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo", porque en San Mateo 28:19, la traducción correcta de la
frase griega εις το ονοµα (eis to ónoma), no es "en el nombre de", Gr.
υπερ το ονοµα (juper to ónoma), sino "hacia adentro del nombre". O sea
que, Dios no autoriza a hacer nada en su nombre, excepto Jesucristo, quien
sí nos autoriza a que llamemos a otros a la reconciliación, en II Corintios
5:2O, donde se utiliza la palabra griega υπερ (juper), que sí significa "en
nombre de". Esto ya se demostró en puntos anteriores. Cuando se ora, debe
dirigirse la oración al Padre, en el nombre de Jesucristo, o en el nombre de
Jesús, y con la intercesión del Espíritu Santo.
3. La oración no debe contener vanas repeticiones, como por ejemplo,
decir "Amén y Amén", o repeticiones múltiples de una misma cosa, o de
una misma palabra, como cuando dicen "gloria, gloria, gloria", o "alabanza,
alabanza, alabanza", etc. Tampoco debe hacerse un rezo de la misma
oración muchas veces, ni de repetir el Padre Nuestro, ya que esa oración la
dio el Señor Jesús a sus discípulos como una muestra o ejemplo de cómo
debían orar. Jesucristo rechazó todas esas "vanas repeticiones", o
"parlerías", como se ve en Mateo 6:7-8: “Y orando, no seáis prolijos,
como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos. No os
hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas
tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” Y debe recordarse que éstas
son palabras del Señor Jesús.
4. Dios tiene un lugar para la oración pública. En Juan 11:41-43, se ve
cómo Jesús oró en público, para beneficio de los demás, así como lo
hicieron otros grandes siervos de Dios. Allí dice: “Y Jesús, alzando los ojos
arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me haz oído. Que yo sabía que
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siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije,
para que crean que tú me has enviado....” Pero, la oración pública debe
llenar estas condiciones convenientes:
a) Que sea de beneficio para los demás, b) que sea breve, c) que sea en voz
que se escuche y d) que sea en el Espíritu de Dios.
5. La oración más eficaz para el creyente, es la que se hace en privado.
La Biblia dice: "Mas tú cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu
puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te
recompensará en público" (Mateo 6:6). A Dios no le agrada que se ore
para ser vistos de los hombres pero, si se hace en secreto, se tiene una
mejor oportunidad de comunicarse con Él con confianza. Debe evitarse
cometer algunos errores comunes que se dan frecuentemente. Uno es que
muchos piensan que Dios sólo escucha de noche y, por eso, organizan
vigilias de oración. Deben recordar que Dios escucha a toda hora, puede ser
de día o de noche, suave o recio, en cualquier posición, corto o largo.
También, a veces se puede caer en superstición en las llamadas "cadenas de
oración", pues, dicen que si hay un momento en que alguno deja de orar, se
rompe la cadena. Este método de oración con facilidad cae en una
mecanización estéril, y resta la secretividad que Dios demanda. También
piensan algunos que, para orar, debe hacerse en algún bosque o montaña,
pero esto aumenta el riesgo de un panteísmo, al confundir frecuentemente
la emoción producida por la naturaleza, con la presencia de Dios. No debe
olvidarse que la oración es espiritual, sin imaginaciones materiales y con
toda privacidad, para una mejor comunión. La longitud de la oración debe
ser aquella necesaria para lograr la comunión Dios, y ésta se puede lograr
tanto en un instante, como en una hora o más, dependiendo de la capacidad
espiritual de cada uno.
6. Hay que reconocer que uno no es digno de Dios, pero Él mismo ha
invitado al cristiano a pedir; de modo que se hace con toda la confianza de
30
que Él oye, y da las peticiones del corazón, siempre que se haga dentro de
su voluntad, la cual se necesita conocer. La oración es un privilegio grande
del cristiano fiel.
B. El Ayuno:
La práctica del ayuno ha sido siempre motivo de controversia y
confusión. Muchas personas lo practican sin saber realmente lo que es, y
cuál es la voluntad de Dios al respecto. Es necesario hacer las siguientes
consideraciones:
1. En los tiempos antiguos, el ayuno consistía en privarse de comer,
ponerse saco torturante encima y echarse tierra o ceniza en la cabeza. En
algunas veces, se sentaban en la tierra o la ceniza. También algunos
afirman que el saco que se ponían, era de brin muy picante. Otros, rasgaban
sus vestidos, y todo esto lo hacían en señal de humillación delante de Dios,
para rogar su misericordia. Véase Esther 4:16 y Nehemías 9:1.
2. El mandamiento de ayunar nunca fue dado por Dios para toda
persona, ni mucho menos para los fieles, sino para los pecadores y
personas que se habían alejado de Él, tal como se ve en Joel 2:11-18, del
cual, los versículos 12-13 dicen: “Por eso pues ahora, dice Jehová,
convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno, y lloro y llanto.”
Luego, en Marcos 9:28-29, se ve lo mismo: “Sus discípulos le preguntaron
aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? Y les dijo: Este
género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.” El ayuno era un
medio por el cual la persona alejada de Él podía recuperar su comunión.
Pero, no se ve en la Biblia que Dios haya esperado ayuno por parte de las
personas fieles, a menos que fuera en favor de un pecador.
3. La práctica del ayuno, sólo si iba acompañada de un genuino
arrepentimiento del pecador, era aceptada por Dios pero, de lo contrario,
31
no. En I Samuel 7:6-9, el pueblo de Israel en Mizpa ayunaron aquel día,
pero confesando sus pecados (v. 6) y haciendo el sacrificio de un cordero
(v. 9). Lo mismo se ve en Esdras 8:21,23.
4. Jesús ayunó cuarenta días y cuarenta noches, sin ser pecador, ni
tener necesidad personal de hacerlo pero, lo hizo, porque era necesario
que fuera tentado del diablo, precisamente en el área del hambre. Debía
tener muchísima hambre, para ser tentado a comerse un bocado de pan por
insinuación del tentador. Mateo 4:1-4.
5. Aunque Dios no espera que ayunen los fieles que están en comunión
con Él, según se ve en Marcos 2:19, donde dice: “Y Jesús les dice:
¿pueden ayunar los que están de bodas, cuando el esposo está con ellos?
Entre tanto que tienen consigo al esposo [Jesús] no pueden ayunar”;
sin embargo, toda persona que ayuna, lo debe hacer en absoluto secreto,
porque el Señor dijo en Mateo 6:17-18: "Mas tú, cuando ayunas, unge tu
cabeza y lava tu rostro; para no parecer a los hombres que ayunas." De
modo que no es correcto delante de Dios que las iglesias hagan propaganda
y anuncien que todos estarán haciendo oración y ayuno en tal día, o que
hagan alarde ante otros de que lo hacen, aun cuarenta días y cuarenta
noches, como el Señor. Tampoco es correcto hacer publicaciones impresas,
y con fotografías, de personas que han ayunado, según parece, para ser
vistos de los hombres. A los tales, Jesús les llama "hipócritas", como se
ve en San Mateo 6:16, que dice: “Y cuando ayunáis, no seáis como los
hipócritas, austeros; porque ellos demudan sus rostros para pareceer a
los hombres que ayunan: de cierto os digo, que ya tienen su pago.”
Léase San Mateo 6:16-18. Y, si se lee todo el pasaje, desde el versículo l
hasta el 18, se verá que la misma situación es con las ofrendas, la oración y
el ayuno. Todo debe ser en secreto.
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6. Todo cristiano que está en comunión con Jesucristo, o sea que está
"con el esposo", no necesita ayunar, porque hacerlo, representaría estar
de luto; y no puede estar de luto, porque está con él el Señor Jesús. Marcos
2:18-21. Este pasaje ya se anotó en el punto 5.
7. Aún cuando Dios ha aceptado que, el hombre que siente un verdadero
arrepentimiento y humillación por su pecado, ayune, el verdadero ayuno
que Él desea del cristiano, no consiste en dejar de comer o beber, ni
echarse en ceniza, sino en hacer misericordia hacia los necesitados y
guardarse sin pecado. Dios dice en su Palabra, en Isaías 58:5-7, así: "¿Es
tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que encorve
su cabeza como junco, y haga cama de saco y de ceniza? ¿Llamaréis esto
ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es antes el ayuno que yo escogí,
desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir
libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu
pan con el hambriento, y a los pobres errantes metas en casa: que cuando
vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne? Véase todo el
pasaje de Isaías 58:3-9 y Salmo 51:16-17, donde dice que Dios no quiere
sacrificio, sino un "espíritu quebrantado" y "corazón contrito y
humillado". También dice Santiago 1:27: "La religión pura y sin mácula
delante de Dios y Padre es ésta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus
tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo."
VIII. El Ministerio de la Mujer
Desde los tiempos judaicos, la mujer no tuvo participación alguna en
los ministerios de Dios. En la Iglesia cristiana también se practicó, a un
principio, esa costumbre, tal como se puede ver en las declaraciones del
Apóstol Pablo en I Corintios 14:34-35, que dice: “Vuestras mujeres callen
en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén
33
sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender alguna cosa,
pregunten en casa a sus maridos; porque deshonesta cosa es hablar una
mujer en la congregación.” Sin embargo, él mismo reconoció el privilegio
que ellas podrían tener de profetizar, que consiste en decir la verdad de
Dios, como se ve el I Corintios 11:5: “Mas toda mujer que ora o
profetiza.” Aun posteriormente, el cristianismo continuó privando a las
mujeres de esos privilegios; y fueron los Amigos, los primeros en practicar
y defender el ministerio de la mujer, tomando las bases siguientes:
1. Aunque desde el tiempo antiguo la mujer no tenía ninguna participación
en el ministerio público, Dios dio promesa para el Nuevo Pacto, o sea el
Evangelio, en el cual Él derramaría su Espíritu "sobre toda carne", de modo
que "profetizarían" los hijos e "hijas". Joel 2:28. Y, por supuesto, ahora está
vigente el Nuevo Pacto, donde ya esta promesa se ha cumplido en el día de
Pentecostés. Este cumplimiento lo confirma el Apóstol Pedro en Hechos
2:16-17, que dice: “Mas esto es lo que fue dicho por el profeta Joel: Y será
en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda
carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán.” De modo que, en el
Nuevo Pacto, las mujeres sí pueden profetizar, o sea, hablar por el Señor.
2. Si la promesa para las mujeres es de "profetizar", debe entenderse algo
sobre la palabra profetizar. Las palabras hebreas más comúnmente
empleadas en este sentido son: (nibá), (nabiy) y
(jiznabé) que, comprendidas en el contexto bíblico, significan “anunciar”,
“divulgar”, “hablar por alguien”; en este caso, por Dios. De tal manera que,
la promesa de Joel, incluye el privilegio para la mujer de predicar. Debe
notarse que, en la Biblia, hay tres grandes clases, o tipos, de profetas:
a) Los profetas que hablaron del pasado, como Moisés, quien profetizó de
los tiempos antiguos, desde la creación;
34
b) los profetas que hablaron de la condición presente, como Amós, quien
predicó a las naciones el arrepentimiento y
c) los profetas que hablaron del futuro, como Daniel, Juan el Teólogo y
otros. Puede verse que profetizar no sólo quiere decir "anunciar el futuro",
o lo que hacían los "videntes", al visualizar ciertas situaciones. Lo que sí
debe notarse es que, en la forma más común de profecía bíblica, los
profetas hablaban en su pleno juicio, y no en un estado de trance. De modo
que sí hay en el Evangelio oportunidad para el ministerio público de la
mujer; solamente que no se le puede dar prioridad ante el hombre, como se
ve en I Corintios 11:8-12, ni es correcto que una mujer ponga sus manos
sobre un hombre, supuestamente para transmitirle virtud de Dios. Eso está
fuera del orden.
3. Felipe, el evangelista, tenía cuatro hijas, y ellas profetizaban, dando ya
cumplimiento a la promesa de Joel 2:28. Esto se ve en Hechos 21:8-9, que
dice: “...y entrando en casa de Felipe el evangelista...éste tenía cuatro hijas,
doncellas, que profetizaban.” Esto demuestra que en el Evangelio sí hay un
ministerio público para la mujer.
4. Priscila, esposa de Aquila, también se tomó el privilegio de orientar al
predicador elocuente Apolos, porque éste estaba enseñando el bautismo de
Juan, o sea el de agua, y debería enseñar el bautismo de Cristo, que es en el
Espíritu Santo. Hechos 18:24-26, que dice: “Llegó entonces a Éfeso un
judío, llamado Apolos...enseñando solamente el bautismo de Juan. Y
comenzó a hablar confiadamente en la sinagoga: al cual como oyeron
Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon más particularmente el
camino de Dios.
5. Al mirar hacia la historia cristiana del presente siglo, se verá que el
ministerio de muchas mujeres ha sido honrado por Dios, como un acto de
aprobación hacia el ministerio público de la mujer. Un ejemplo muy
35
notable de esto es el nombre de la misionera Ruth Esther Smith, quien
desarrolló un enorme ministerio entre los Amigos de Guatemala; Doris de
Tamplin, en Bolivia; Helen de Ford, en África Central y otras.
Puede concluirse, entonces, que en el Cristianismo sí hay un
ministerio para las mujeres.
IX. La Salvación
La salvación es el tema de mayor importancia entre toda doctrina.
Pero hay dos grandes corrientes teológicas al respecto, que conviene
revisar, aunque brevemente: La Teología Calvinista, y la Arminiana.
a) Teología Calvinista:
Ésta enseña que Dios, arbitrariamente, escogió a una vasta mayoría
de la humanidad, para que fuera condenada; y no puede hacer nada en lo
absoluto para salvarse.
Al mismo tiempo, Dios escogió a una pequeña minoría para que
fuera salva y, aunque éstos no le sigan, siempre serán salvos. Algunos de
ellos limitan esto sólo a aquellos que acepten el perdón de Jesús. Para
sostener esta teoría, ellos citan pasajes como Efesios 1:4-5, que dice:
"Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que
fuésemos santos y sin mancha...habiéndonos predestinado para ser
adoptados hijos por Jesucristo." Pero esto no habla de predestinación para
condenación, sino sólo para salvación. Es un hecho que Dios predestinó a
TODA LA RAZA HUMANA PARA SER SALVA, pero a través de la fe
en Jesucristo. Es a eso que se refiere el pasaje leído. El infierno no fue
hecho para los hombres, sino para el diablo y para sus ángeles. Mateo
25:41 dice: “Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda:
36
Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y
para sus ángeles.” Si el infierno no fue hecho para los humanos, es falsa
la teoría de que Dios haya predestinado personas para que se fueran al
infierno.
También afirman que, cuando una persona cree en Jesús, ya no puede
ser condenada jamás. Ellos acostumbran decir: "Una vez en gracia, siempre
en gracia." A esto agregan que, si un creyente persiste en pecar, lo único
que Dios puede hacer es matarlo, pero siempre se salva. Para sostener esta
falsa doctrina, han ya cambiado una palabra en el pasaje de I Corintios
9:27, donde dice: "No sea que, habiendo predicado a otros, yo mismo
venga a ser REPROBADO". Ellos cambiaron esta palabra por
ELIMINADO. Pero en el Griego se usa la palabra αδοκιµος (adókimos),
que significa "reprobado" o "desaprobado". De modo que sí es posible
para un cristiano caer de la gracia, aunque ellos afirmen que no. Y, por
supuesto, con haberle cambiado esa palabra a la Biblia verdadera, tendrán
que recibir las sentencias de Dios, en Apocalipsis 22:18-19, contra todo el
que le agregue o quite a las “profecías de este libro”.
b) Teología Arminiana:
En esta Teología, que es la que sostienen los “Amigos” y todos los
que creen en la Santidad, de la cual Dios dice "sin la cual nadie verá al
Señor" (Hebreos 12:14), se afirma que el hombre es salvo "por la fe en
Jesucristo", no por predestinación arbitraria. Y, por supuesto, para
mantener esa gracia, es necesario PERMANECER en esa acción de fe.
San Juan 3:16, dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha
dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él CREE, no se
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pierda, mas tenga vida eterna." En este pasaje, la palabra traducida como
"cree", es πιστευων (pistiúön), o sea el participio presente del verbo, que
correctamente tiene que traducirse como "creyendo". Esto demuestra que
se trata de una acción constante de creer, la que da salvación. La
seguridad del cristiano está en la fe. Por fe se sabe que no se habrá de caer
de la gracia, aunque exista la posibilidad de hacerlo. Además, ya se ha
mencionado Hebreos 12:14, en el cual se ve que la salvación requiere una
vida de santidad, porque dice: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin
la cual nadie verá al Señor.” Y, por supuesto, el Calvinismo rechaza la
doctrina de la santidad.
La salvación se recibe por el acto de creer, y permanecer creyendo
en Jesús. Esto implica que no son necesarias las "obras de la ley" para ser
salvos. Efesios 2:8-9 dice: "Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto
no de vosotros, pues es un don de Dios: No por obras, para que nadie se
gloríe." También Romanos 3:28 dice: "Así que, concluimos ser el hombre
justificado por la fe SIN LAS OBRAS DE LA LEY". Pero, nótese que
dice las "obras de la ley", y no las "buenas obras". Se refiere a que nadie
puede salvarse haciendo los ritos judaicos, que son las obras de la ley. Pero,
según las enseñanzas de Santiago 2:14-24, se ve que las buenas obras van
junto con la fe, porque éstas demuestran la verdadera existencia de la fe
(v.22); y si alguno dice que tiene fe, y no lo demuestra con sus buenas
obras, su fe es vana (v.14, 2O), o sea que no existe. Es mejor citar algunos
versículos de este pasaje: “Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno
dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? (v.14)....Así
también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma (v. 17)....¿No
ves que la fe obró con sus obras, y que la fe fue perfecta por las obras?”
(v.22). De tal manera que, la salvación verdadera, siempre va acompañada
con un fruto de acción. Es el fruto del cual dijo el Señor: “Por sus frutos los
conoceréis”, San Mateo 7:16.
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X. Ausencia de Ceremonias
Casi todas las iglesias practican muchos ritos y ceremonias, algunas
de origen judío, y otras de origen católicorromano. Las Iglesias Amigos no
han acostumbrado practicar ningún tipo de ceremonias por las siguientes
razones:
1. Dios está cansado de ceremonias o ritos:
En Isaías 1:13-14 dice: “No me traigáis más vano presente: el
perfume me es abominación: luna nueva y sábado, el convocar asambleas
no lo puedo sufrir: son iniquidad vuestras solemnidades. Vuestras lunas
nuevas y vuestras solemnidades tiene aborrecidas mi alma: me son
gravosas; cansado estoy de llevarlas.” Desde los tiempos antiguos, el
judaísmo estaba saturado de ritos y ceremonias que Dios había mandado en
la ley. Sin embargo, todas esas ceremonias habían perdido significado,
porque no representaban una transformación en la vida de las personas, que
es lo que Dios espera del hombre. Por esa razón, a Dios llegaron a
desagradarle todas las reuniones ceremoniales, porque estaba cansado de
ver la religiosidad vana del pueblo.
2. Las ceremonias han perdido su significado con el nuevo pacto:
Las partes más esenciales de Hebreos 9:7-12 dicen así: “Mas en el
segundo [pacto]....dando a entender el Espíritu Santo, que aún no estaba
descubierto el camino para el santuario, entre tanto que el primer
tabernáculo estuviese de pie. Lo cual era figura de aquel tiempo presente,
en el cual se ofrecían presentes y sacrificios...consistiendo sólo en viandas
y en bebidas [comidas y bebidas ceremoniales], y en diversos lavamientos
[bautismos], y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo
de la corrección. Mas estando ya presente Cristo...entró una sola vez en el
39
santuario, habiendo obtenido eterna redención.” También dice en Hebreos
10:1: “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la
imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que
ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se allegan.” Las
ceremonias antiguas eran sólo sombras o figuras de lo que había de venir
con el Señor Jesucristo, pero ya venido el Señor, y ejecutado su plan
redentor, toda sombra o antetipo ha perdido su validez, sin confundir la
palabra “antetipo”, con “antitipo”.
3. Adoración espiritual:
Juan 4:24 dice: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y
en verdad es necesario que adoren.” Como todo el conjunto de ritos y
ceremonias ya no tienen validez ante la obra de Jesucristo, Dios ha
establecido, para el Nuevo Pacto, una nueva forma de adoración, y ésta es
la adoración espiritual, que no requiere ninguna práctica externa ni
ceremonial. La adoración que Dios recibe del hombre es aquella de carácter
espiritual, sin ninguna ceremonia externa ni formal.
XI. La Comunión Espiritual
Desde los tiempos antiguos, Dios estableció el rito de la Pascua, en
conmemoración de la salvación de los primogénitos de Israel, al tiempo de
la muerte de los primogénitos egipcios, y la salida de Egipto. Este rito, fue
trasladado gradualmente al Cristianismo, habiéndole dado el nombre de
Eucaristía, entre los católicos e, impropia y no bíblicamente, Santa Cena,
entre los protestantes, pero no es más que una continuación de la Pascua
judía, con una interpretación hacia la verdadera Pascua, el sacrificio de
Jesucristo que, bíblicamente, debe interpretarse como la Comunión.
40
Para entender bien este rito, o ceremonia, es necesario revisar las
teorías sobre la Comunión, que han surgido durante la historia cristiana, las
cuales son cinco:
A. Transubstanciación:
Es la que sostiene la Iglesia Católica, y consiste en que, en la misa, o
eucaristía, al momento de participar de la llamada “Santa Hostia”, o sea el
pan, cuando el sacerdote dice las palabras “milagrosas” de la consagración,
ellos sostienen que, de hecho y verdaderamente, la hostia o pan se convierte
en la carne física o cuerpo de Cristo, y así también, el vino se convierte
literalmente en su sangre, o sea una conmutación, o cambio, de su
substancia. Por esa razón, ellos prohibieron dar el vino a la gente, para que
no fueran a botar parte de la “sangre de Cristo”.
Esta teoría es irrazonable y sin base bíblica, puesto que, primero, se
puede comprobar, en un laboratorio físicoquímico, que no es verdad que el
pan y el vino se hayan transubstanciado, o sea cambiar su materia propia de
pan y vino, y convertirse materialmente en el cuerpo y sangre de Cristo.
B. Consubstanciación:
Es la teoría que sostuvo Martín Lutero, quien creyó que la
transubstanciación católicorromana era irracional. “Lo que se da −dijo él−
es una consubstanciación.” Ésta consiste en que, en la impropiamente
llamada “Santa Cena”, el pan y el vino siguen siendo lo que son, pero que,
juntamente con el pan, está el cuerpo de Cristo, y juntamente con el vino,
está su sangre.
No hay nada en la Biblia que sostenga esta teoría y, además, es sin
razón suponer que el cuerpo y la sangre de Cristo estén donde realmente
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no están. Esto también es irracional, como en el caso de la
Transubstanciación.
C. Conmemoración:
Es la interpretación de la Comunión que sostuvo Ulrico Suinglio, y
consiste en afirmar que, al participar de la llamada “Santa Cena”, se
conmemora la muerte de Cristo. Él enfatiza las palabras “Haced esto en
memoria de mí.”
Esta forma de pensar es aceptable, pero no tiene ningún imperativo
de necesidad, porque es sólo una conmemoración.
D. Simbolismo:
Es la interpretación de la Comunión que sostuvo Juan Calvino, y
consiste en afirmar que, al participar de la llamada “Santa Cena”, se
participa de ella como un símbolo de la participación del cuerpo y sangre
de Cristo. De modo que, según esta teoría, el pan sólo representa al cuerpo
de Cristo, y el vino, su sangre.
Esta teoría sí es razonable, sin embargo, no está de acuerdo con las
enseñanzas del Señor Jesús, respecto a la Comunión, especialmente, en el
capítulo seis de San Juan, el cual se analizará más adelante.
E. Espiritualidad:
Es la interpretación que sostuvo Jorge Fox, y aún sostienen las
Iglesias “Amigos”, despectivamente llamadas Cuáqueras. Ésta consiste en
afirmar que, todo lo que se refiere a la participación del cuerpo y sangre de
Cristo, es un asunto espiritual, lo cual sí está de acuerdo con la razón y las
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Sagradas Escrituras, especialmente si se toma en cuanta la interpretación
que le dio el Señor Jesús, en San Juan capítulo seis. Verlo adelante.
LO QUE DICE LA BIBLIA
1. ¿Qué es la llamada “Santa Cena”?:
En toda la Biblia, no se mencionan las palabras “Santa Cena”. Por
supuesto, en la Versión de 1960 de la Biblia, se agregó el título de:
“Institución de la Cena del Señor” pero, debe recordarse que los títulos
dados en las versiones, no son parte del texto bíblico, sino títulos que se
han agregado para ayudar a encontrar los pasajes. Pero, al leer el pasaje
bíblico mismo, no se encuentra ninguna tal institución. Por lo cual, ninguna
doctrina se puede basar en los títulos agregados por los hombres.
Para darse cuenta sobre qué es realmente la llamada “Santa Cena”, o
“Cena del Señor”, debe leerse en Lucas 22:8 en donde Jesús dijo: “Id,
aparejadnos la pascua para que comamos”. Entonces, continúa todo el
proceso, hasta comer lo que muchos llaman “Santa Cena”, o “Cena del
Señor”. Aquí se ve claramente que, lo que Jesús comió con sus discípulos,
no fue la llamada “Santa Cena”, ni mucho menos estaba estableciendo un
nuevo rito, o una nueva fiesta, sino que estaba comiendo con ellos la
Pascua, una fiesta establecida desde los tiempos de Moisés, como se ve en
el punto siguiente.
2. Cuál era la Pascua:
En Éxodo 12:1-28, se lee del origen de la fiesta de la Pascua: El
pueblo de Dios estaba en Egipto sufriendo la esclavitud, y Dios quería
sacarlos de ella. Después de varias plagas, Dios preparó la más severa de
todas, la muerte de los primogénitos de Egipto. Para eso, Dios previno a los
43
Israelitas que, esa noche, mataran un cordero, se lo comieran en casa y
colocaran sangre del mismo en los postes y dintel de sus casas, de modo
que, las casas en donde estuviera la sangre del cordero, serían pasadas por
alto, para no matar a sus primogénitos. Así los salvó Dios en la primera
Pascua. El versículo 11 dice: “Y así habéis de comerlo: ceñidos vuestros
lomos, vuestros zapatos en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra
mano; y lo comeréis apresuradamente: es la pascua de Jehová”. Continúa
en los versículos 25-27: “Y será, cuando habréis entrado en la tierra que
Jehová os dará, como tiene hablado, que guardaréis este rito. Y cuando os
dijeren vuestros hijos: ¿Qué rito es este vuestro? vosotros responderéis: Es
la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó las casas de los hijos de
Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas.”
Entonces, ¿qué es la Pascua? Es el rito consistente en la fiesta que
conmemoraba la salvación de los primogénitos de Israel en Egipto. Ésa es
la cena que comió Jesús con sus discípulos.
3. Jesús no instituyó la “Cena del Señor”:
Si se observan cuidadosamente los pasajes del Nuevo Testamento,
como San Marcos 14:12-25, al igual que en los otros evangelios, y en I
Corintios 11:17-26, se verá que Jesús no instituyó un nuevo rito llamado
“Santa Cena” sino que, habiéndoles explicado a sus apóstoles judíos, que
su misma muerte en la cruz era el cumplimiento de la Pascua antigua, y que
ellos, judíos, que tenían órdenes de celebrarla perpetuamente, ya no la
celebraran para recordar la salvación de los primogénitos en Egipto sino,
más bien, para celebrar la salvación que Cristo ofrece, no sólo a los
primogénitos, sino a todos, por medio de su muerte en la cruz. En Marcos
14:22, Jesús les dice: “Tomad, esto es mi cuerpo.” Y en el versículo 24 les
dice: “Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es
44
derramada.” Ciertamente, les estaba diciendo que aquel rito antiguo no
era más que una figura del sacrificio que Él haría en la cruz.
Las palabras: “Haced esto en memorias de mí”, las han tomado
muchos como un mandamiento hacia un nuevo rito pero, debe leerse lo
mismo, tal como lo explicó el Apóstol San Pablo en I Corintios 11:25,
donde dice: “Haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de
mí.” Por las palabras “todas las veces que bebiereis”, se ve claramente aquí
que Jesús estaba diciendo, a los que tenían el mandamiento perpetuo de
tomar la Pascua, o sea, a los Judíos, que cuando lo hicieran, debían mejor
hacerlo para recordar su muerte, en vez de recordar la salida de Egipto, que
había sido figura de esto último. No les estaba mandando a hacerlo, porque
esto ya estaba mandado para los Judíos, que tendrían que hacerlo
perpetuamente, sino que les estaba mejorando el significado del viejo rito.
4. La Pascua Cristiana es Cristo:
Entonces, para los cristianos, la Pascua es Jesucristo mismo, y no el
viejo rito. En I Corintios 5:7 se lee: “Limpiad pues la vieja levadura, para
que seáis nueva masa, como sois sin levadura: porque nuestra pascua,
que es Cristo, fue sacrificada por nosotros”. Cristo en la cruz es la Pascua
cristiana, y no una simple comida externa y ceremonial.
5. La Pascua, o “Santa Cena”, es sólo una sombra de lo que había de
venir:
En Colosenses 2:16-17 dice: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o
bebida, o en parte de día de fiesta, o de luna nueva o de sábados: lo cual
es la sombra de lo porvenir; mas el cuerpo es de Cristo.”
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Para entender mejor esto, aquí se da un ejemplo: Un esposo se va a
un país lejano por varios años, y le deja una fotografía de sí mismo a su
esposa, o sea una sombra. Ella, durante todo ese tiempo, pasa
contemplando la fotografía, y se comprende que lo haga, porque su esposo
está lejos. Pero, ¿qué diría su esposo si, cuando regrese a casa, ella ya no le
hace caso porque está muy entretenida en adorar su fotografía? Ahora ya
está presente el esposo; no debe continuar con su fotografía, sino recibirlo a
él. Así les pasa a los que siguen entregados a los ritos, que son sólo
sombras, o figuras de las cosas espirituales. Dios quiere que el hombre dé
su tiempo a Él, y no a sus sombras, que son equivalentes a las imágenes.
Hebreos 8:5 dice: “Los cuales sirven de bosquejo y sombra de las cosas
celestiales”.
6. Jesús explicó que la Comunión cristiana es espiritual:
Todo el capítulo seis de San Juan habla de esto, pero especialmente
los versículos 48 a 63. Jesús comenzó por enfatizar de que Él mismo es el
Pan de Vida que se debe comer. El pan material, que comieron los
israelitas en el desierto, o sea el maná, no les dio vida espiritual, ni física,
porque todos murieron (v.49), pero el que come de Cristo, no muere
(v.50). En el versículo 51, Jesús explica que el Pan que Él da para comer,
es su carne, la cual daría por la vida del mundo. Todos se sorprendieron,
pensando en un verdadero canibalismo. Pero Jesús les explicó luego: “Si
no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no
tendréis vida en vosotros” (v.53). Esto se refiere a la vida eterna (v.54).
Además, les aclaró que su carne no se come materialmente, como el
maná en el desierto (v.58), o sea, que la participación del cuerpo y sangre
de Cristo, no es un comer ritual ni material.
Cuando oyeron todo esto, muchos se escandalizaron por sus palabras,
de la misma manera como muchos cristianos se escandalizan ahora cuando
se les dice que la comunión con Cristo no es ritual, ni material, a pesar de
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que es el mismo Señor Jesús quien está dando esta enseñanza en el capítulo
seis de San Juan. Por eso, Jesús, de una manera muy clara, enfática e
indiscutible, les dijo: “El espíritu es el que da vida; la carne nada
aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida”
(v.63). Y también agregó: “Mas hay algunos de vosotros que no creen”
(v.64), como también en la actualidad hay, no algunos, sino muchos, que
no creen que la verdadera Comunión con Cristo y los hermanos es
espiritual, y no un simple rito material, similar al que se ejecuta en la
Iglesia Católicorromana.
Entonces, queda demostrado por la Biblia que la participación del
cuerpo y sangre de Cristo, es un asunto puramente espiritual, y no
consiste en comer un pedacito de pan, o beber un vino material, porque la
carne de Cristo no se come de la manera material que se comió el maná en
el desierto (v.58). Se sugiere que se lea todo el capítulo seis de San Juan,
con lo cual no quedará ninguna duda, si se lee con sinceridad.
7. Cómo se practica la Comunión y cuántas veces:
La Iglesia Católicorromana practica su eucaristía, o Santa Cena
protestante, todos domingos en la misa, con lo cual invalidan el sacrificio
único y suficiente de Cristo, puesto que le denominan un “sacrificio” que
se tiene que celebrar constantemente, como si el sacrificio de Cristo no
hubiese sido suficiente ni eficaz. Las Iglesias protestantes, por su parte, son
más diversas. Unas celebran la “Santa Cena”, o “Pascua”, cada domingo;
otras, cada tres meses; y aún otras, cada año. Si ese rito fuese la comunión
con Cristo, tal frecuencia del mismo sería totalmente insuficiente.
La verdadera comunión espiritual del Cristiano, debe ser
constante, porque “si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis
su sangre, no tendréis vida en vosotros” (v.53), o sea, que no se tiene vida
eterna.
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Hay dos tipos de Comunión cristiana:
a) Comunión con Cristo:
Es la presencia constante y permanente de Jesucristo dentro del
corazón del hombre redimido. En Apocalipsis 3:20 dice: “He aquí, yo estoy
a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y
cenaré con él, y él conmigo”. En este acto se da la “verdadera Cena del
Señor”, de la cual se participa todo el tiempo de comunión con Él.
b) Comunión con los hermanos:
Es la comunidad espiritual que se da entre los verdaderos cristianos,
tal como se ve en I Corintios 12:14-27, en donde se ve que no hay
desavenencia en el cuerpo de Cristo, la Iglesia, “sino que todos los
miembros se interesan los unos por los otros....que si un miembro padece,
todos los miembros a una se duelen; y si un miembro es honrado, todos los
miembros a una se gozan” (v.25-26). Todos practican el verdadero amor
sublime, a que se refiere el capítulo 13 de I Corintios, donde “todo lo sufre,
todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. La caridad nunca deja de ser
(v.7-8). Amén.
XII. El Bautismo en Cristo
El tema del Bautismo, ha sido siempre el principal elemento de
ataque por parte de casi todas las iglesias cristianas, en contra de las
Iglesias Evangélicas de los “Amigos”. La verdad es que, todos atacan
ciegamente porque no han tenido la oportunidad de estudiar este tema en
la Biblia a fondo. Todos han sido entrenados cuidadosamente para el
ataque, y algunos lo hacen hasta con sinceridad, pensando que están
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luchando contra una herejía. Otros, lo hacen porque se les ha enseñado a
mantener un orgullo denominacional, que no les permite abrir sus ojos para
descubrir la verdad de Dios, tal como aparece en la Biblia, o se les ha
englobado en unos pocos versículos de la Biblia, fuera de contexto, que les
hace parecer tener una doctrina verdadera, aunque no lo sea así. Casi todos,
apasionadamente, no permiten ni siquiera discutir el tema, porque tienen
miedo de ser convencidos por la verdad.
En el presente tratado se demostrará, conforme a las Sagradas
Escrituras, la Biblia, que la doctrina tradicional sobre el bautismo, ha
adolecido por muchos años de una base sólida en la Sagradas Escrituras,
habiéndose recibido como otra herencia más del ritual de la Iglesia
Católicorromana. Debe, por supuesto, el lector, leer este planteamiento sin
pasión y con profunda sinceridad, y no es honesto que haga conclusiones
infundadas, sin antes haber leído cuidadosa y desapasionadamente toda esta
exposición.
A continuación se presentan once proposiciones que, si se estudian
con sinceridad e interés, convencerán plenamente al lector, dado a su
sólida base bíblica y lógica:
1. La palabra “Bautizar”:
La palabra “bautizar” no se originó en el Idioma Español, sino en el
Griego, porque en Griego fue escrito el Nuevo Testamento. En el idioma
Griego, la palabra “bautizar” es βαπτιζω (baptídsö), la cual tiene varios
significados. Por esa razón, en la Biblia, se mencionan varios tipos de
bautismos, de los cuales se mencionarán los siguientes:
a) Bautismo de sufrimiento:
49
Lucas 12:50 dice: “Empero de bautismo me es necesario ser
bautizado: y ¡cómo me angustio hasta que sea cumplido.” Jesús consideró
el sufrimiento que le esperaba en la cruz, como un bautismo.
b) Bautismo en la nube:
I Corintios 10:2 dice: “Y todos en Moisés fueron bautizados en la
nube y en la mar.” Cuando los israelitas estuvieron sumergidos en la nube,
que los cubría del sol en el desierto, eso se interpreta en la Biblia como un
bautismo. En el mismo pasaje, se presenta el hecho de atravesar en seco
el mar Rojo, también como un bautismo, a pesar de que no tocaron el
agua, sino que quedaron en medio de ella, como entre dos grandes paredes
laterales. Ver toda esta historia en Éxodo 14:21-22.
c) Bautismo en agua:
La última vez que el Apóstol Pedro bautizó con agua, antes de darse
cuenta de que no era así el plan de Dios, fue en casa de Cornelio. Allí él
dijo: “¿Puede alguno impedir el agua, para que no sean bautizados éstos
que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? De modo que la
palabra bautizar también se refiere a un bautismo en agua, pero no sólo
así.
d) Bautismo en fuego:
En San Mateo 3:11, Juan el Bautista dice: “Yo a la verdad os bautizo
en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras mí...él os bautizará en
Espíritu Santo y fuego.” De modo que se puede bautizar también en
fuego.
50
e) Bautismo en el Espíritu Santo: En el mismo pasaje de San Mateo 3:11,
citado arriba, se ve también que hay bautismo en el Espíritu Santo.
f) Hay varios tipos más: como bautismo en su muerte, en el nombre de
Jesús y otros.
Todos esos diferentes tipos de bautismos se dan, porque la palabra
“bautizar”, en los originales, significa: “sumergir”, o “dejar en medio, o
cubierto de algo”, lo cual puede ser de agua, fuego, nube, tierra, el Espíritu
Santo, el nombre de Cristo, o algo más.
También se usa en la Biblia la palabra “bautizar” con el significado
de “lavar”, como se ve en San Lucas 11:38, donde dice: “Y el fariseo,
como lo vio, maravillóse de que no se lavó antes de comer.” La palabra que
se usa en el Griego, que tradujeron como lavó, en este pasaje es:
εβαπτισθη (ebaptíszë), que significa bautizó. De modo que en el original
dice que “el fariseo...maravillóse de que no se bautizó [las manos] antes de
comer”.
Entonces, al hablar la Biblia de “bautizar”, no hay razón lógica ni
bíblica para pensar que se trate de un bautismo en agua, a menos de que el
agua se mencione en forma específica, porque puede ser bautismo en algo
más, o aun un simple lavamiento de manos, o cuerpo. Al hablar la Biblia
de bautismo en agua, se refiere precisamente al bautismo administrado por
Juan el Bautista, tal como se demostrará más adelante, o a los lavamientos
antiguos de la ley de Moisés.
2. El bautismo es un rito que viene de la ley de Moisés:
51
En Hebreos 9:1-10 se ve esto con claridad, porque dice: “Tenía
empero también el primer pacto reglamentos del culto, y santuario
mundano....Lo cual era figura de aquel tiempo presente, en el cual se
ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto, cuanto a la
conciencia, al que servía con ellos, consistiendo sólo en viandas y en
bebidas [como la Pascua], y en diversos lavamientos, y ordenanzas
acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la corrección.” Aquí
también, en el original Griego, la palabra lavamientos, es βαπτισµοις
(baptismóis), que significa bautismos. De modo que, la palabra que en el
Nuevo Testamento se conoce como “bautismo”, es la equivalente a los
lavamientos del Antiguo Pacto, como la palabra del Hebreo {7(9*
(yirekjatsú)= lavarán, que se encuentra en Deuteronomio 21:6, que dice:
“Y todos los ancianos de aquella ciudad más cercana al muerto lavarán
sus manos [o bautizarán sus manos] sobre la becerra degollada en el
valle.” En Éxodo 30:l8-21, se ve también que, en el tabernáculo, tenían la
fuente de metal [o bronce], que era equivalente a la pila de bautismos que
tienen muchas iglesias de hoy, pues servía para hacer los lavamientos
ceremoniales, o bautismos, según la ley. Las palabras del Hebreo ;:(1
9|•,, se pueden transliterar así: kiyior nekjishez, que significa fuente de
bronce (v.18). Esa fuente, o lavabo, como otros le denominan, servía para
hacer los lavamientos ceremoniales, tal como se ve en los versículos 19-
21: “Y de ella se lavarán [o bautizarán] Aarón y sus hijos las manos y sus
pies”(v.19). Esa palabra lavar, que equivale al bautismo neotestamentario,
en Hebreo %7(9, se puede transliterar como rakjdsah.
De modo que, queda claramente demostrado en la Biblia que el
bautismo no fue una invención del nuevo pacto, sino que era uno de los
ritos de la ley de Moisés. La confusión viene del hecho de que la palabra
griega que se usa por lavar, no tiene la misma transliteración que su palabra
equivalente del Hebreo, porque son dos idiomas totalmente diferentes.
52
Ahora bien, todos los ritos de la ley fueron clavados con Jesucristo
en la cruz, como se ve en Colosenses 2:10-17. “Rayendo la cédula de los
ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio
y enclavándola en la cruz” (v.l4). Y, por supuesto, este pasaje ya fue
modificado por los hombres en la versión de 1960 de la Biblia, porque así
les convenía para ajustarla a sus doctrinas. Pero, al analizar este pasaje en
el Griego, se ve lo siguiente: La palabra traducida aquí como rayendo, es
εξαλειψας (exaleipsas), que significa anular, cancelar. Luego, lo que se
traduce como cédula, es χειρογραφον (kjeirógrafon), que significa
manuscrito; de ξειρ, ξειρος (kjeir, kjeirós), que significa mano, y γραφη
(grafë), que significa escritura. Finalmente, la palabra traducida como ritos,
es δογµασιν (dógmasin), que viene de δογµα (dogma), que significa
dogma, rito, ordenanza, decreto, doctrina. De modo que lo que se anuló,
con el sacrificio de Cristo en la cruz, fue el manuscrito completo de los
ritos u ordenanzas, porque eran de la ley.
3. El bautismo de Juan fue sólo preparatorio:
En las Sagradas Escrituras se ve que el bautismo de Juan era con
agua, y que algunos de los discípulos también lo practicaron a un principio,
con agua, o sea, el bautismo de Juan. Pero también es claro en la Biblia
que el bautismo en agua fue el ministerio específico de Juan el Bautista,
y no el de Jesús, como se analiza más ampliamente en los puntos 6, 7 y 8
de este tema.
El bautismo de Juan, con agua, vino de Dios, pero ¿con qué fin?
Juan explica esto en San Juan 1:31, donde dice: “Y yo no le conocía; mas
para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con
agua.” ¿No está claro su propósito? ¡Sí! Juan vino bautizando con agua
para que Jesús fuera introducido a Israel. Y el mismo Juan dice en San
Juan 3:30: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.” Era
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necesario que menguara Juan, con su ministerio del bautismo en agua, para
que Jesús creciera con el suyo, o sea el verdadero bautismo espiritual que
Dios manda, tal como se ve más adelante.
4. No hay en la Biblia mandamiento de bautizar en agua:
El versículo que usan todos, para afirmar que Jesús ordenó practicar
el rito del bautismo en agua, es San Mateo 28:19, que dice: “Por tanto, id,
y doctrinad a todos lo gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo.” Aparentemente, éste sería un mandamiento de
bautizar en agua, pero si se estudia a fondo, y desapasionadamente, se
verá que no es así. Analícense las siguientes consideraciones:
a) Debe recordarse que la palabra bautizar significa: sumergir, cubrir,
dejar en medio, tal como ya se demostró en el punto 1 de este tema.
b) El versículo de San Mateo 28:19 no dice bautizándolos en agua. La
palabra agua ha sido agregada por la imaginación de muchos
predicadores, quizá inconscientemente. La Biblia habla de bautizarles en el
nombre, y no en agua. Con la verdad bíblica, se debe tener mucho
cuidado de ver qué dice y qué no dice, para no caer en error
involuntariamente.
c) La frase traducida como “en el nombre”, no es una traducción fiel a
los originales de la Biblia en el Griego, quizá por lo difícil que es traducir.
Hay, por lo menos, cuatro expresiones diferentes en los originales griegos,
que se han traducido como “en el nombre”, pero sus significados son muy
diferentes.
La primera, es υπερ (juper) que, literalmente, quiere decir “en
nombre de”, o “por cuenta de”, como en II Corintios 5:20, que dice:
“Así que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase
54
por medio nuestro; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con
Dios.” Se refiere a cuando uno hace algo en nombre de otro, como en el
caso de un embajador o representante.
La segunda, especialmente utilizada por el Apóstol Pedro, es
εν το ονοµα (en to ónoma), o εν τω ονοµατι (en tö onómati) que,
literalmente, significa “dentro del nombre”, como en Hechos 4:10; 10:48,
que dicen: “Sea notorio a todos vosotros...que en el nombre [dentro del
nombre] de Jesucristo de Nazaret...por él este hombre está en vuestra
presencia sano (v.10). Y les mandó bautizar en el nombre del Señor Jesús”
(v.48).
La tercera, es επι τω ονοµατι (epí tö onómati), que significa “sobre
el nombre”, como en Hechos 2:38, que dice: “Y Pedro les dice:
Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre [sobre el
nombre] de Jesucristo para perdón de los pecados.”
La cuarta, es εις το ονοµα (eis to ónoma) que, literalmente,
significa “hacia adentro del nombre”. La palabra griega εις (eis), es la
que se utiliza para indicar que algo va a penetrar en un lugar o cosa.
Siempre que en el Nuevo Testamento se refiere a hacer algo “en el
nombre” de otra persona, tal como se entiende ahora, se utiliza la palabra
griega υπερ (juper) que, literalmente, significa “en el nombre de” o “en
representación de”. Un ejemplo claro de esto es II Corintios 5:20, que
dice: “Somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por
medio nuestro; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”
Aquí en el Griego dice: υπερ Χριστου (juper Kjristú), que sí significa “en
el nombre de Cristo”.
55
Pero, la verdad del caso es que, en San Mateo 28:19, no se utiliza
esa palabra “υπερ” (juper)= “en el nombre de”, sino “εις το ονοµα”
(eis to ónoma), que significa “hacia adentro del nombre”. Todos los
eruditos, o entendidos en el Griego, están de acuerdo con que la palabra
“εις” (eis) significa “hacia adentro de”. Cuando se le consultó esto a un
erudito bautista norteamericano, él respondió: “Si eso está claro.” Pero, al
preguntarle por qué no lo aclaraba a la gente de su iglesia, respondió: “Ah,
porque eso sería encender un gran fuego.” Quiere esto decir que dicho
erudito prefería esconder la verdad, por no encender un “gran fuego” de
transformación doctrinal tradicional.
Si uno es, realmente, sincero al traducir este versículo, quedaría así:
“Por tanto, id, y discipulad a todas las gentes, sumergiéndolas [o
bautizándolas]] hacia adentro del nombre del Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo.” Entonces, debe entenderse que, sumergirlas hacia
adentro del nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, significa
dejarles cubiertos del nombre y poder de Dios, en sus tres divinas personas,
y no simplemente cubiertos de agua. Y nótese que el versículo no manda
sumergirlos en agua, sino en el nombre [o sea hacia adentro del nombre]
de la Divina Trinidad, puesto que en ningún momento habla de agua. El
agua siempre está en la mente y boca del que habla, pero no en el
mandamiento de Dios. Y ¿de qué manera se logrará sumergirlos hacia
adentro de Dios? El versículo 20 da la respuesta: “Enseñándoles que
guarden todas las cosas que os he mandado.” Se logra a través de la
discipulación. Si alguno no cree esto, es fácil demostrárselo en el Nuevo
Testamento griego.
En Apocalipsis 3:20 dice: “He aquí yo estoy a la puerta y llamo: si
alguno oyere mi voz y abriere la puerta [de su corazón], entraré a él, y
cenaré con él, y él conmigo.” De modo que, cuando una persona cree en
56
Jesucristo, Él entra en ella, y queda sumergida, o bautizada, en el Hijo,
cenando, o teniendo comunión, con Él. Pero como, también dijo Jesús, en
Juan 13:20: “El que a mí recibe, recibe al que me envió,” entonces, por el
hecho de recibir a Jesús, también se recibe al Padre. Entonces, cuando una
persona recibe a Jesucristo, queda bautizada en el Hijo y en el Padre.
Posteriormente, el creyente es bautizado en el Espíritu Santo, como se ve
en Hechos 19:2-6, pasaje que se analizará en otro subtema. De esta manera
queda el creyente bautizado hacia adentro del nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo.
5. Para los cristianos hay sólo un bautismo:
La mayor parte de grupos cristianos afirman que deben practicarse
dos bautismos, el del agua y del Espíritu, y algunos, incluso, agregan un
bautismo por los muertos. Pero, si se escudriñan las Sagradas Escrituras,
tal como Dios manda, se verá que para los cristianos sólo hay un
bautismo, no dos, ni tres, ni más. En Efesios 4:3, 5 y 6 dice: “Solícitos a
guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz....Un Señor, una fe,
un bautismo, un Dios y Padre de todos....” Aquí no dice que haya “dos
señores, dos tipos de fe, dos bautismos, dos dioses”, porque no es así.
Aunque algunos afirmen que deben practicarse dos bautismos, el del agua y
el del Espíritu, pero la Biblia, Palabra Verdadera de Dios y única regla de
fe, dice que hay sólo un bautismo. Pero, ¿por que dice la Biblia que hay
sólo uno que deba practicar el cristiano? Porque, en lo que se refiere al
bautismo en agua, que venía de la ley, ya Cristo se bautizó por los suyos
puesto que, en Colosenses 2:12 se afirma que los cristianos han sido
“sepultados juntamente con él en el bautismo”; y esto se refiere al
bautismo de Jesús en el río Jordán, especialmente a la luz del versículo
anterior, que habla paralelamente de la circuncisión de Cristo. Puede verse,
según este pasaje, que Jesucristo se circuncidó y bautizó por los suyos, de
igual manera como lo hizo con su muerte substitutoria en la cruz. Todo
57
esto fue para que el cristiano no quedara ligado a ninguno de los ritos y
otros símbolos de la ley, que Dios había puesto antes de la redención,
como sombras de lo que iba a venir en Cristo.
Colosenses 2:10-l4 dice: “Y en él estáis cumplidos....En el cual
también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos con el
despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncisión de
Cristo; sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también
resucitasteis con él, por la fe....rayendo la cédula de los ritos que nos era
contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y
enclavándola en la cruz.” El versículo 14, que anula todos los ritos,
como bautismo en agua, Santa Cena, lavamiento ceremonial de pies y
otros, ya se demostró analíticamente en el punto 2 de este tema, que en la
versión de 1960 de la Biblia, se apartaron de una traducción fiel, para
reforzar sus propias doctrinas rituales. Pero, la revisión de 1909, o versión
antigua, lo presenta de una manera confiable y fiel a los originales griegos.
La cédula de los ritos que fue raída o anulada por el sacrificio de Cristo,
se refiere a la totalidad de los manuscritos que los contenían.
Según este pasaje, si el cristiano queda circuncidado espiritualmente
por la circuncisión de Cristo, también queda bautizado con Él en su
bautismo, que recibió en el río Jordán. Ambas cosas están puestas en un
mismo plano, y no se puede decir lógicamente que sólo su circuncisión
vale por el cristiano, pero que su bautismo no. Si vale su circuncisión,
también vale su bautismo por el pecador. El bautismo en agua del cristiano
ya lo hizo Cristo por él, de igual manera que su circuncisión. Y, si alguien
estuviera obligado a un rito de bautismo en agua, también estaría obligado
a circuncidarse físicamente. Si así fuera, estaría caído de la gracia, porque
Pablo dice en Gálatas 5:4: “Vacíos sois de Cristo los que por la ley os
justificáis, DE LA GRACIA HABÉIS CAÍDO.” Jesús anuló todo el
manuscrito que contenía los ritos, y los clavó en la cruz, y no debe
58
olvidarse que, cuando Pablo dice esto, se está refiriendo a los ritos de
bautismo y circuncisión.
Entonces, si para los cristianos SÓLO HAY UN BAUTISMO,
¿cuál es? ¿será el del agua, o el del Espíritu Santo? En los puntos
siguientes se demostrará que el “un bautismo” que Dios pide del
cristiano, es el BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO.
6. Juan el Bautista declaró que el bautismo de Cristo es en el Espíritu
Santo:
En Lucas 3:16, y pasajes equivalentes de los otros evangelios, Juan
dijo públicamente así: “Yo, a la verdad, os bautizo en agua; mas viene
quien es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa
de sus zapatos: él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” Claramente
Juan, el que bautizaba en agua, declaró que el bautismo de Jesús, el un
bautismo, no es con agua, sino en el Espíritu Santo. Y Juan agregó: “A
él conviene crecer, mas a mí menguar” (San Juan 3:30). Esto mismo se
puede verificar también en los otros Evangelios y, quizá, se ve aun más
claro en San Marcos 1:8.
7. Jesús también afirmó que su bautismo es con el Espíritu Santo:
En Hechos 1:5 se leen las palabras de Jesús antes de su ascensión,
que dicen: “Porque Juan a la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis
bautizados con el Espíritu Santo.” Las palabras de Juan fueron
confirmadas por Jesús de que, aunque el bautismo de Juan fuera con
agua, el de Cristo, o sea el que corresponde para los cristianos, es con el
Espíritu Santo. Y no debe olvidarse que las palabras de Cristo son las
únicas infalibles. ¿Quién se atreve a contradecir al Señor Jesús?
59
8. San Pedro también reconoció esta verdad:
Pedro fue un discípulo que, al principio, siempre defendía la ley de
Moisés y todo aquello que era sólo preparatorio para la gracia de Cristo.
Así, puede verse que Pedro no quería relacionarse con los gentiles, porque
no guardaban las ordenanzas de la ley. También quería obligar a que los
gentiles se circuncidaran y guardaran todas las ordenanzas de la ley y otras
costumbres judías. Pero, fue por esta razón que San Pablo se vio en la
necesidad de reprenderlo públicamente, como se ve en Gálatas 2:11-16. Y,
en eso, Pedro estaba muy equivocado, porque Pablo dice en los versículos
11 y 14: “Empero viniendo Pedro a Antioquía, le resistí cara a cara,
porque era de condenar....Mas cuando vi que no andaba derechamente
conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú,
siendo Judío, vives como los Gentiles y no como Judío, ¿por qué
constriñes a los Gentiles a judaizar?”
En Hechos capítulos 10 y 11, se encuentra la historia de cuando Dios
envió a Pedro a los gentiles, a casa de Cornelio, lo cual Pedro temía hacer
porque eran gentiles, pero tuvo que ir, porque Dios le estaba mandando
hacerlo. Cuando comenzó a predicarles, el Espíritu Santo cayó sobre todos
aquellos hombres que no habían sido bautizados en agua, ni
circuncidados. Esto asustó mucho a Pedro porque él, al principio, y
equivocadamente, creía que era necesario practicar todos los ritos judaicos
para llegar a ser cristiano y, por esa razón, mandó rápidamente que los
bautizaran en agua (v.47-48). Pero, ¿por qué lo hizo? Porque estaba muy
sorprendido, y no comprendía, por qué el Espíritu Santo se había
manifestado sobre aquellos que no eran bautizados en agua; porque, hasta
esa fecha, todavía Pedro, y algunos otros de los discípulos, practicaban
varios de los ritos judíos dentro del Cristianismo, sin comprender que esos
ritos les tocaba practicarlos sólo a los judíos, y no a los cristianos.
60
Pero, ¿qué sucedió inmediatamente después de eso?, que Pedro no
fue el único que se sorprendió, sino también algunos de los hermanos de la
Iglesia en Jerusalem. Por esa razón, lo llamaron inmediatamente al
Concilio, para que diera cuenta de lo que había hecho. Entonces, Pedro, les
explicó, en el capítulo 11, cómo fue que Dios les bautizó con el Espíritu
Santo, sin necesidad de que hubieran sido bautizados en agua, lo cual ya no
era necesario en la gracia. En la actualidad también, cuando el Espíritu
Santo llena a una persona que no ha sido bautizada en agua, muchos se
escandalizan; pero, Dios está en lo correcto al hacerlo así. ¿Quién se atreve
a decirle a Dios que no?
Después de dar la explicación de cómo fue que sucedió aquel caso, el
Apóstol Pedro reconoció públicamente, delante de todos los de la Iglesia
de Jerusalem, que el bautismo que Cristo administra en el Espíritu
Santo, ha tomado el lugar reemplazando al bautismo de Juan, que era
en agua. Esto se ve claramente con lo que dice Pedro en los versículos 15-
16, que dicen: “Y como comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre
ellos también, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé del
dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente bautizó en agua; mas
vosotros seréis bautizados en Espíritu Santo.” Esto se refería a lo que
dijo Jesús, al momento de su ascensión, en Hechos 1:5, que ya se consideró
en el punto anterior.
Pedro reconoció públicamente su equivocación y la corrigió, tal
como lo deberían hacer las iglesias de hoy, dejar de seguir su tradición
heredada de la Iglesia Católicorromana, y seguir la Palabra verdadera de
Dios, sin prejuicios denominacionales. Después de que Pedro reconoció su
error, no aparece ningún registro en la Biblia de que él haya vuelto a
bautizar con agua. Para esto, debe leerse detenidamente todo el libro de los
Hechos, después de su declaración pública en el capítulo 11.
61
Al contrario, en vez de continuar bautizando con agua, Pedro, en I
Pedro 3:20-21, aclara que “el bautismo que ahora corresponde, nos
salva”, pero lo hace “no quitando las inmundicias de la carne”, o sea,
que no es un lavamiento material con agua, sino “como demanda de
una buena conciencia delante de Dios, por la resurrección de Cristo.”
Nótese en el versículo 21, que el bautismo que ahora corresponde, el del
Espíritu, y no el de agua, sí es un bautismo que salva, porque no es un
lavamiento material, sino espiritual. Además, Pedro explica que el
bautismo de ahora [con el Espíritu], es “antitípico” [utilizando la misma
palabra griega empleada en este pasaje αντιτυπον (antítüpon)= antitipo]
con el bautismo que representó el suceso del diluvio [con agua], en el
tiempo antiguo. Pedro ahora ya estaba convencido de las palabras de Jesús
en Hechos 1:5, y sabía que, para la purificación del hombre, ya no era
necesario un lavamiento [o bautismo] material en agua, porque el
bautismo de Cristo es con el Espíritu Santo. Por eso dice también Pablo
en I Corintios 12:13: “Porque por un Espíritu somos todos bautizados en
un cuerpo.”
9. San Pablo no reconoció al bautismo en agua como un mandamiento:
Ya se ha visto, en los puntos anteriores que, tanto Juan el Bautista,
como Jesús y el Apóstol Pedro, enseñaron que el verdadero bautismo
cristiano, debe ser con el Espíritu Santo, y no con agua. Ahora se
demostrará que también el Apóstol Pablo enseñó de la misma manera, y
éstos son todos los grandes líderes del cristianismo, de quienes se debe
aprender.
En I Corintios 1:14-17, Pablo dice así: “Doy gracias a Dios, que a
ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo; para que
ninguno diga que habéis sido bautizados en mi nombre. Y también bauticé
a la familia Estéfanas: mas no sé si habré bautizado algún otro. Porque no
62
me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio.” Aquí se ve
claramente que, Pablo no reconoció a San Mateo 28:19 como un
mandamiento de bautizar en agua, como ya se demostró que no lo es, en
el punto 4. Es seguro que, si San Mateo 28:19 fuera un mandamiento de
bautizar en agua, San Pablo, el gran Apóstol de los gentiles, jamás habría
dicho que daba gracias a Dios por no cumplir ese “gran mandamiento”,
como le llaman muchos pastores, por ignorar todo lo que la Biblia enseña
al respecto. Si así fuera el mandamiento, Pablo habría estado rebelándose
contra Dios. Pero, él mismo lo aclara en el versículo 17, que no lo envió
Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio. Sin embargo, al tiempo
presente, muchos pastores pierden su tiempo en alegar en favor del rito del
bautismo en agua, en vez de cumplir el mandamiento de predicar el
Evangelio, según San Marcos 16:15-16, que dicen: “Id por todo el mundo;
predicad el evangelio a toda criatura. El creyere y fuere bautizado, será
salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Nótese que no está
hablando de ser bautizados en agua, puesto que ni siquiera menciona agua,
porque no es ése el bautismo cristiano, y el que será condenado es el que no
creyere, no el que no fuere bautizado.
Es natural, Pablo había leído el mandamiento de San Mateo 28:19,
pero en Griego, el idioma original en que se escribió el Nuevo Testamento,
y no en Español, con sus deficiencias de traducción. Por esa razón, él sabía
que el mandamiento de Mateo 28:19 no era de bautizar con agua, sino de
enseñar (v.20) la doctrina del Evangelio, para que muchos lleguen a
quedar cubiertos o sumergidos [bautizados] hacia adentro del nombre
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, tal como quedó demostrado, por el
original griego, en el punto 4.
Es por esa razón que, sólo se sabe de dos discípulos de Jesús que
fueron bautizados en agua, Pedro y Andrés, porque ellos habían sido antes
discípulos de Juan; y de los que anduvieron con Jesús, sólo Pedro, Andrés
63
y Felipe se menciona que hayan bautizado a alguna persona con agua, y
Pablo, que no anduvo con Jesús mientras Él vivía. Y eso, por supuesto, lo
hicieron únicamente al principio, y no después, como se deduce al
examinar todo el Nuevo Testamento.
¿Cómo es posible que Pablo, siendo el Apóstol que Dios asignó para
los gentiles, sólo haya bautizado a tres o cuatro, como él mismo lo afirma
en I Corintios 1:14 y 16? ¿Qué pasó con todos los demás gentiles? No
fueron bautizados en agua, pero sí participaron del bautismo de Cristo en el
Espíritu Santo, como lo explica I Corintios 12:13, ya mencionado.
Es por esa razón, que Pablo se sorprendió cuando vio que los Efesios,
así como las iglesias de hoy, habían sido bautizados en el bautismo de
Juan, o sea el de agua, y no en el de Cristo, que es en el Espíritu Santo. Esto
se ve en Hechos 19:2-5, que dice: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo
después que creísteis?” Y, por supuesto, el bautismo en el Espíritu lo
habían recibido posteriormente a haber creído y recibido a Jesucristo,
porque la frase griega que se emplea en este pasaje es:
ει πνευµα αγιον ελαβετε πιστευσαντες (ei pneuma jagion elábete
pisteúsantes), que significa literalmente ¿A menos Espíritu Santo
estuvisteis recibiendo habiendo creído? La frase “habiendo creído” es
indiscutiblemente una acción ya ejecutada. Ya habían creído cuando
estuvieron recibiendo el Espíritu Santo. A esa pregunta de Pablo, los
Efesios respondieron: “Antes ni aun hemos oído si hay Espíritu Santo.
Entonces dijo [Pablo]: ¿En qué pues sois bautizados? Y ellos dijeron: En el
bautismo de Juan [o sea con agua]. Y dijo Pablo: Juan bautizó con
bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que
había de venir después de él, es a saber, en Jesús el Cristo. Oído que
hubieron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.” Otra
vez, en este pasaje, dice que fueron bautizados, o sumergidos,
εις το ονοµα (eis to ónoma)= hacia adentro del nombre de Jesús (v.5).
64
Para Pablo, el bautismo de Cristo era en el Espíritu Santo, no el bautismo
en agua que practicó Juan el Bautista, y que han imitado muchos creyentes.
10. Jesús mismo nunca bautizó con agua:
Si se lee en San Juan 3:22, 26 y 4:1, cualquiera pensará que Jesús sí
bautizaba con agua pero, al continuar leyendo su contexto, en Juan 4:2, el
mismo Juan aclara que Jesús no bautizaba. El pasaje en mención dice
así: “Pasando esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea; y
estaba allí con ellos, y bautizaba (v.22)....Y vinieron a Juan, y dijéronle:
Rabí, el que estaba contigo de la otra parte del Jordán, del cual tú diste
testimonio, he aquí bautiza, y todos vienen a él. (v.26)....De manera que
como Jesús entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía y
bautizaba más discípulos que Juan (v.4:1), aunque Jesús no bautizaba,
sino sus discípulos” (v.2). Era algunos de los discípulos de Jesús los que
estaban bautizando con agua, porque ésa era la costumbre de la ley, que
había tomado nueva vigencia con el ministerio de Juan el Bautista. Y no
debe olvidarse que, varios de los discípulos de Jesús, ya antes habían sido
discípulos de Juan.
Ahora bien, ¿cómo es posible que Jesús no se interesara en bautizar
en agua, si ése fuera su mandamiento en San Mateo 28:19? ¿o si se tratara
de algo tan importante, como lo enseñan las iglesias? Porque hay varias
iglesias que, erróneamente, condenan en forma muy severa a quienes no
practican ese rito, amenazándolos con no dejarles entrar al cielo. ¿Por
qué Jesús no lo hizo? Él mismo lo explicó en Hechos 1:5, al decir a sus
discípulos que, aunque el bautismo de Juan fuese con agua, el que Él
administraba es con el Espíritu Santo, tal como se demostró en el punto 7.
Jesús no les prohibió a esos discípulos que lo hicieran, porque estaban
todavía en el período de transición entre el Pacto Antiguo y Nuevo, y
también porque Él aún no había cumplido la ley en la cruz del Calvario. Al
65
momento de morir, Jesús dijo: “Consumado es”, y todo el ritual de la ley
quedó cumplido (San Juan 19:30).
11. ¿Por qué se bautizó Jesús?
Muchos dicen que Jesús se bautizó en agua para dar un ejemplo al
cristiano, y que éste lo haga también. Eso es totalmente falso. Sí Jesús se
hubiese bautizado en agua para dar un ejemplo, con el fin de que todo
cristiano lo hiciera de igual manera, entonces, lo mismo sería cuando Él se
circuncidó, y cuando murió en la cruz. Si eso fuera así, el cristiano también
estaría en la obligación, como si fuese judío, de circuncidarse físicamente y
morir en la cruz por sus propios pecados. Porque estos asuntos están en la
Biblia en un mismo plano con el bautismo. No, la Biblia es clara que Jesús
cumplió todo por el hombre, haciéndolo en forma substitutoria, o sea, en
vez de él.
Cuando Jesús llegó, para ser bautizado por Juan, en San Mateo 3:13-
17, Juan se le oponía, diciéndole: “Yo [Juan] he menester ser bautizado
de ti [Cristo] ¿y tú vienes a mí? (v.14) Pero Jesús le respondió: “Deja
ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejó”
(v.15). Por el momento, o como dice “ahora”, debían hacerlo así, porque
era necesario que Jesús lo cumpliera todo, bautizándose por el pecador,
así como a Juan, le convenía que cumpliera la tarea que Dios le dio de
introducir a Jesús.
¿Acaso no es eso lo que se explica en Colosenses 2:10-14?, donde
dice: “Y en él estáis cumplidos...en el cual también sois circuncidados,
con circuncisión no hecha con manos...en la circuncisión de Cristo;
sepultados juntamente con él en el bautismo...por la fe....Rayendo [Gr.
εξαλειψας (exaleipsas)= cancelando, anulando] la cédula [Gr.
χειρογραφον (kjeirógrafon)= manuscrito] de los ritos [Gr. δογµασιν
66
(dógmasin)= dogma, rito, ordenanza]] que nos era contraria, que era
contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz.”
¿Cuáles eran los ritos contenidos en el manuscrito que fue anulado y
clavado en la cruz? Lo dicen claramente los versículos 11 y 12, la
circuncisión y el bautismo, tal como se demostró en el punto 5, e incluye
también la anulación del sábado y las comidas y bebidas ceremoniales,
como en la llamada “Santa Cena” (v.16-17), para lo cual debe revisarse
todo el capítulo sobre la Comunión, que ya se trató.
El mismo Señor Jesús dijo que Él no vino para abrogar la ley, sino
para cumplirla. Y Él cumplió todo por el cristiano, habiéndolo clavado
en la cruz, cuando dijo: “Consumado es” (San Juan 19:30). Había hecho
una obra completa para la salvación del hombre. Por eso dice la Biblia en
Efesios 2:8-9: “Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe.”
Con los once puntos anteriores, quedó demostrado que el
verdadero bautismo para los cristianos, no es en agua, sino en el
Espíritu Santo, que es el un bautismo, a que se refiere Efesios 4:5, y toda
persona que haya leído este folleto detenidamente, y con sinceridad
completa, reconocerá que esto es la verdad de Dios, dada en su Palabra.
OBJECIONES NO CONTEMPLADAS
Muchos grupos religiosos, y personas individuales, acostumbran
atacar con mucha furia esta doctrina bíblica referente al bautismo. A
continuación, se da la explicación bíblica de los principales versículos que
ellos utilizan para atacar esta doctrina, y se demuestra que ellos no tienen la
razón. La mayor parte de los pasajes que emplean, ya se explicaron en el
texto que antecede. Por esa razón, en esta sección, sólo se tratarán aquellos
que aún no se han discutido.
67
1. Marcos 16:16: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que
no creyere será condenado.”
Algunos erróneamente interpretan este versículo diciendo que,
después de creer, hay que bautizarse en agua; pero, eso no es lo que dice el
versículo. No debe olvidarse lo que ya se demostró, que el bautismo
cristiano es en el Espíritu Santo, y en este pasaje no habla de ser
bautizados en agua. La interpretación correcta es que, el que cree en el
Señor Jesucristo, y es bautizado en el Espíritu Santo, será salvo; pero es el
que no cree, el que será condenado, aunque no sea bautizado en el
Espíritu. En todas partes del Nuevo Testamento, se enseña que lo
necesario para ser salvo, es creer en Jesús, y no ser bautizado. “Cree en
el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31).
2. San Juan 3:5: “El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar
en el reino de Dios.”
Este versículo lo utilizan algunos para afirmar que, para ser salvos, es
necesario ser bautizados en agua y en el Espíritu Santo. Esto es totalmente
falso, porque no tiene base en la Biblia. El versículo no está hablando de
bautismos, sino de nacimientos, que son asuntos muy diferentes. En el
pasaje completo, de Juan 3:1-18, se ve que Jesús estaba hablándole a
Nicodemo sobre la necesidad de un nuevo nacimiento espiritual pero,
Nicodemo pensaba que Jesús se refería a un doble nacimiento físico o
material y, por supuesto, eso lo veía él imposible, y tenía razón. Por esa
razón, Jesús comenzó por explicarle la naturaleza del nuevo nacimiento
espiritual, que las cosas del Espíritu son como el viento, que se siente, pero
no se ve. Pero, como Nicodemo persistía en no entender, Jesús tuvo que
explicarle que “lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del
Espíritu, espíritu es” (v.6), mostrándole la diferencia entre el nacimiento
68
material, que Jesús le llamó del agua, y el espiritual, que es como el viento.
Por eso, Jesús le dijo: “No te maravilles de que te dije: Os es necesario
nacer otra vez”, no dice ser bautizado otra vez. Ni siquiera está hablando
de bautismos.
Esto es claro para toda persona entendida, el nacimiento del agua, es
el nacimiento material, puesto que los seres vivos todos tienen una forma
acuática para nacer: desde el sapo, que primero es un renacuajo que nada en
el agua, hasta el hombre que, cuando nace, surge del agua de su fluido
amniótico, que es la bolsa en la cual se desarrolla su embrión. De modo
que, Juan 3:5 no tiene ningún argumento en favor del bautismo en agua,
pues no
habla de bautismos, sino de dos nacimientos: el físico, o material, y el
espiritual, o nuevo nacimiento.
3. Hechos 2:38: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del
Espíritu Santo.”
Este versículo tampoco da argumento en favor del bautismo en agua
por tres razones fundamentales:
a) El versículo no dice “bautícese en agua.
b) En el original griego de este pasaje dice επι τω ονοµατι (epí tö
onómati), que significa “sobre el nombre”, y no “en el nombre”, que sería
υπερ (juper).
69
c) Que esto lo dijo Pedro antes de haber reconocido su equivocación de
considerar el bautismo en agua como necesario. Véase el punto 8 del tema.
De modo que éste es otro argumento inválido.
4. Hechos 8:36: Es el caso de Felipe con el eunuco, cuando éste tenía
sed espiritual, y oyó hablar del Judaísmo. Por esa razón, viajó hasta
Jerusalem en busca de ayuda espiritual, pero Dios envió a Felipe al camino
del desierto para que le diera el mensaje del Evangelio. Durante el
momento de hacerlo, el eunuco vio agua, y preguntó si podría ser bautizado
en ella, porque eso es lo que él había oído decir, que en Jerusalem estaban
bautizando en agua. A esa pregunta, Felipe le respondió: “Si crees de todo
corazón, bien puedes” (v.37).
Debe notarse que Felipe, en ningún momento le dijo que debería
bautizarse en agua y, ni fue iniciativa de él; pero como había esa
buena intención sincera de parte del eunuco, Felipe le dijo: “bien puedes”,
que no es más que un permiso para hacerlo, y no una orden. Ahora bien,
¿por qué se lo permitió Felipe y lo bautizó con agua? (v.38)
Primero, porque debía
aprovechar el hecho de que este extraño tenía la buena intención de buscar
a Dios; segundo, porque estaban aún en el período de transición entre la ley
y la gracia; tercero, porque todavía no había sucedido el reconocimiento
público de San Pedro ante el Concilio de Jerusalem, que Jesús ya había
advertido que, aunque el bautismo de Juan fuera con agua, el bautismo de
Cristo habría de ser en el Espíritu Santo; (Hechos 11:15-16); y cuatro,
porque todavía no había sucedido el Concilio de Jerusalem, en el cual se
establecieron los puntos que habrían de exigirse a los gentiles convertidos,
los cuales no incluyen el rito del bautismo, ni ningún otro rito. Léase
Hechos 15:1-29.
5. Hechos 9:18: “Y levantándose, fue bautizado.” "La frase fue
bautizado”, no implica que haya sido bautismo en agua pues, si hubiese
70
sido en agua, no diría “fue bautizado”, sino “le bautizó”, porque el
bautismo de agua no puede suceder sin la intervención de otra persona.
Además, el pasaje no dice que hayan descendido al agua sino, al contrario,
“levantándose, fue bautizado”. En vez de descender, se levantó. De modo
que se ve claramente que Pablo fue bautizado en el Espíritu Santo, y no
en agua.
6. Hechos 16:15: “Y cuando fue bautizada”. De nuevo, se trata de la
misma situación del punto anterior, que Lidia “fue bautizada”. La Biblia
no dice que alguien “le bautizó”. San Pablo no lo hizo, como se ve en I
Corintios 1:14-17, que él bautizó sólo a Crispo, Gayo y la familia de
Estéfana; y a él le hubiese correspondido, por ser el Apóstol de los gentiles
(II Timoteo 1:11). De modo que, se entiende claramente que fue bautizada
en el Espíritu Santo, que es el un bautismo, a que se refiere Efesios 4:5.
7. I Juan 5:8: “Y tres son los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu, y
el agua, y la sangre.” Esto en nada está hablando de bautismos, sino de
testimonios. Si hablara de bautismos, entonces serían tres bautismos: de
Espíritu, de agua y de sangre. Pero, todos los que afirman que esto se
refiere al bautismo en agua y al del Espíritu, omiten la sangre. Si uno de
ellos es bautismo, entonces, lo serían los tres. Se trata de una gran falacia,
que engaña sólo al que no es entendido en la Biblia ni en la Lógica.
¿Acaso no es cierto que el Espíritu dio testimonio desde antes de la
creación, cuando el Espíritu de Dios se movía sobre la haz de las aguas?
También dio testimonio de Jesús en el río Jordán, al tiempo de su
bautismo; y da testimonio a nuestros espíritus de que somos hijos de Dios
(Romanos 8:16).
El agua también dio testimonio, desde los tiempos antiguos, a través
de los diversos lavamientos ceremoniales o bautismos que se hacían
71
(Éxodo 29:4; Hebreos 9:10), y también dio testimonio de Cristo, al
momento de su bautismo.
También la sangre, fue el principal testimonio de la redención y
perdón de los pecados. Desde el tiempo antiguo, había que derramar la
sangre de un cordero, para ser perdonados (Éxodo 30:10), y la misma
Biblia dice que “sin derramamiento de sangre no se hace remisión”
(Hebreos 9:22). De modo que I Juan 5:8 no habla de bautismos, sino de
testimonios.
CONCLUYENDO SOBRE EL BAUTISMO:
Al examinar concienzuda, sincera y analíticamente cada uno de
todos los pasajes de la Biblia, que hablan del bautismo, se llega a la
conclusión de que, los cristianos primitivos, sólo en los primeros días,
bautizaron con agua. Todas las veces posteriores, dice la Biblia que “se
bautizaban”, o “eran bautizados”, de tal manera que ningún hombre les
bautizaba ceremonialmente porque, para recibir el bautismo de Cristo,
con el Espíritu Santo, sólo era necesario que invocaran el nombre de
Jesús, tal como le dijo Ananías a Saulo: “Levántate, y bautízate, y lava
tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16). Y, debe notarse que,
para bautizarse, no tuvo que descender al agua, sino levantarse. Y tampoco
le dijo Ananías “te bautizaré”, “sino bautízate”, y ¿cómo habría de
hacerlo? “invocando su nombre”. De tal manera que no había ningún
hombre que les bautizara ceremonialmente, sino el mismo Señor lo hacía, y
sin ceremonia.
Como dice Pablo en Gálatas 3:27: “Todos los que habéis sido
bautizados en Cristo [no dice en agua, sino en Cristo], de Cristo estáis
revestidos [o cubiertos].” Y no se puede negar que, muchos son sometidos
al rito del bautismo en agua, y no quedan revestidos de Cristo; o sea que no
72
hay ningún cambio de Dios en ellos, porque fue en agua que los
sumergieron, y no en la Trinidad de Dios, como Dios manda en San Mateo
28:19. Además, según las normas ceremoniales del rito del bautismo, se
necesita que haya un ministro ordenado, para que lo oficie, y eso sería un
intermediario entre Dios y el hombre, o sea un mediador. Pero la Biblia
dice claramente que sólo Jesucristo puede ser mediador entre Dios y los
hombres, en I Timoteo 2:15, que dice: “Porque hay un Dios, asimismo un
mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”
De modo que, ha quedado demostrado bíblicamente que el
verdadero bautismo cristiano, no es en agua ceremonial, sino en el
Espíritu Santo. Por todo esto, se debe aprender a escudriñar la Biblia,
para no creer todo lo que se dice, ni recibir las doctrinas basadas en simple
tradición, sino verificar lo que realmente Dios enseña y su Palabra.
XIII. Los Dones Espirituales
En los últimos años, ha habido una gran revolución de énfasis sobre
los dones espirituales. Y, claro, lo dones espirituales son buenos pero,
lamentablemente, ha habido un sobre énfasis en los mismos, al grado de
que es común que los creyentes de diversas iglesias finjan tenerlos, sin que
hayan recibido una verdadera experiencia de parte de Dios. Esto se ha
constituido en un constante abuso de fingimientos, por falta de doctrina
sana y constante.
Los dones espirituales, como la misma palabra lo dice, son dones, o
sea, regalos que Dios puede dar a los suyos, pero, en ningún momento
los liga la Biblia con el hecho de ser llenos del Espíritu o no, porque se
73
trata de regalos de Dios, o sea, como dice en el original Griego: χαρισµα
(kjarisma), que significa, regalo, gracia o don. Y tampoco son los dones
evidencias del bautismo en el Espíritu, porque la evidencia bíblica del
bautismo en el Espíritu es poseer el fruto del Espíritu, tal como se ve en
Gálatas 5:22-23, que dice: “Mas el fruto del Espíritu es: caridad [amor
sublime], gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre,
templanza.”
En el capítulo 12 de I Corintios, la Biblia dice que hay
“repartimiento de dones”, “ministerios” y operaciones (v.4-6), por el
“mismo Espíritu” y el “mismo Señor” (v.4-5). Y allí se mencionan los
dones de sabiduría, ciencia, fe, sanidades, milagros, profecía, discreción de
espíritus, lenguas e interpretación de lenguas (v.8-10). Y, por supuesto,
ninguno puede limitar a Dios a que dé sólo estos nueve. Por otra parte,
también es un error considerar como dones espirituales el hecho de cantar,
o tocar una guitarra, porque ésas son capacidades que Dios ha dado a
muchos, no por milagro divino especial, sino por el proceso natural que
Dios creó. I Corintios 12:4-11, 28 dice así: “Empero hay repartimiento de
dones; mas el mismo Espíritu es. Y hay repartimiento de ministerios; mas
el mismo Señor es. Y hay repartimiento de operaciones; mas el mismo
Dios es el que obra todas las cosas en todos. Empero a cada uno le es
dada manifestación del Espíritu para provecho. Porque a la verdad, a éste
es dada por el Espíritu palabra de sabiduría, a otro, palabra de ciencia
según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu, y a otro,
dones de sanidades por el mismo Espíritu; a otro, operaciones de
milagros, y a otro, profecía; y a otro, discreción de espíritus; y a otro,
géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Mas todas estas
cosas obra uno y mismo Espíritu, repartiendo particularmente a cada uno
como quiere....Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles,
luego, profetas, lo tercero doctores; luego facultades¸ luego dones de
sanidades, ayudas, gobernaciones, géneros de lenguas.” Pero, “a cada uno
74
le es dada manifestación del Espíritu para provecho” (v.7), y Dios los
reparte “particularmente a cada uno como quiere” (v.11). De modo que
Dios reparte dones o ministerios, según su voluntad, y cuando son para
provecho (v.7). Esto quiere decir, que es un error afirmar que cada
creyente tiene que tener dones espirituales y, muchos menos, decir que
todos tienen que recibir algún don en particular, como por ejemplo, el don
de lenguas, de sanidades, u otro, porque la Biblia afirma que “en todas
estas cosas obra uno y el mismo Espíritu” (v.11).
San Pablo hace la comparación del cuerpo humano que, a pesar de
tener muchos y diversos miembros, sin embargo, todos juntos forman el
cuerpo. Así también, los miembros de la Iglesia de Cristo, pueden ser
diferentes, y tener diferentes dones, y siempre son del mismo cuerpo de la
Iglesia. Por eso, en los versículos 28-30 dice: “Y a unos puso Dios en la
iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero doctores;
luego facultades; luego dones de sanidades, ayudas, gobernaciones,
géneros de lenguas. ¿Son todos Apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos
doctores? ¿todos facultades? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan
todos lenguas? ¿interpretan todos? La respuesta tácita a todas esas
preguntas es ¡NO! Porque los dones y ministerios no son para todos, sino
para aquellos a quienes Dios se los quiere dar (v.11). A esto Pablo agrega:
“Procurad los mejores dones”, dando a entender que hay unos dones
mejores que otros pero, al mismo tiempo, hay algo mucho mejor que tener
manifestación de dones (v.31), y eso mejor, es la práctica del verdadero
amor, a que se refiere todo el capítulo 13.
Ahora bien, al tiempo presente, el principal problema consiste en
que, infinidad de personas se han lanzado a fingir dones que Dios no les ha
dado, para que todos piensen bien de ellos, como si fueran muy
espirituales. Y, claro, si a alguno le tocara predicar a un grupo salvaje, que
no entiende Español, ni él entiende su lengua, es en ese caso, cuando Dios
75
podría hacer el milagro de que le escucharan en su propia lengua. Pero no
es ése el caso común, porque es muy frecuente ver casos en los cuales,
alguien se levanta a dar un mensaje en lenguas extrañas, a pesar de mostrar
en su vida claras evidencias de pecado o desobediencia e, inmediatamente
después, se levanta otra persona a fingir interpretación de lenguas, muchas
veces hablando de brujerías, o profecías que no se cumplen aunque, por
supuesto, aun profecías satánicas pueden cumplirse. Como es claro, están
cometiendo un pecado muy grave, pero la mayor parte de gente ingenua, se
cree. Más bien, hace falta pedir de Dios discreción de espíritus (I
Corintios 12:10), para no creer a todo espíritu, como dice en I Juan 4:1:
“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de
Dios, porque muchos falsos profetas son salidos por el mundo.” También
muchos, con falsedad, se están inventando nuevos dones, que no tienen
ninguna base en las Sagradas Escrituras, tales como el falso “don de
platinar”, el también falso “don de la risa”, el engañoso “don de volverlo
todo en oro”, o “hacer brotar aceite en las manos”, y muchos engaños más,
por los cuales tendrán que dar dura cuenta delante de Dios, por no tener
base en la Biblia, que es la única regla de fe del verdadero cristiano.
Ya en el capítulo 13, Pablo dice: “Porque en parte conocemos, y en
parte profetizamos; mas cuando venga lo que es perfecto, entonces lo que
es en parte será quitado....Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la
caridad [o amor], estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad
[amor].
EL HABLAR EN LENGUAS EXTRAÑAS:
Con todo el respeto hacia aquellas personas, e iglesias, que practican
alguna forma de hablar en lenguas extrañas en los cultos, se presenta, a
continuación, un estudio sincero y verdadero de lo que la Biblia enseña
referente a ese asunto:
76
1. El hablar en lenguas, es uno de los diferentes dones que Dios puede
dar a los creyentes, como regalo proveniente de su Santo Espíritu. Y la
palabra don, en Griego χαρισµα (kjarisma), significa regalo o gracia, tal
como ya se vio en párrafos anteriores, y es otorgado por Dios a quien Él
quiere (I Corintios 12:10-11). “Mas todas estas cosas obra uno y el mismo
Espíritu, repartiendo particularmente a cada uno como quiere” (v.11).
Esto sucede cuando Dios ve que hay necesidad de un don, como sucedió en
el Día de Pentecostés (Hechos 2). De modo que, al igual que los demás
dones (I Corintios 12:28-30), el hablar en lenguas no es para todos. Por
esa razón, no es correcto pedirlo, sino que Dios lo dará, si hay necesidad
de ello, a quien Él quiere, y cuando quiere.
2. La primera vez que se manifestó el don de lenguas, fue en el Día de
Pentecostés, cuando había gran necesidad de ello, porque la mayor parte de
gente presente procedía de diversos grupos lingüísticos, y era necesario
que comprendieran el mensaje de Dios (Hechos 2:6-8). El milagro fue
mucho más grande de lo que todos creen porque, mientras el Apóstol
hablaba en su propia lengua, o sea en una sola, todos los presentes le oían
en distintas lenguas, o sea, cada uno en la suya propia. La lengua o idioma
del Apóstol se estaba multiplicando, con el resultado de muchos idiomas a
la vez. Era como si fuera un intérprete electrónico múltiple. Por supuesto,
fue un milagro de Dios, a través del Espíritu Santo, en el cual el milagro se
operó en los oídos de los presentes. Fue como si el Apóstol estuviese
hablando, y el Espíritu Santo formara un prisma entre él y sus oyentes, de
tal manera que, ese prisma divino hacía la multiplicación de los idiomas,
para que cada uno le escuchara en su lengua nativa. Para que se comprenda
mejor este asunto, se ha elaborado la siguiente ilustración gráfica:
El Milagro de las Lenguas, Según la Biblia:
77
3. Obsérvese que las lenguas no eran jerigonzas raras, ni inexistentes,
tal como se acostumbra en estos días, sino verdaderos idiomas que la
gente entiende. El motivo de Dios, para dar esas lenguas, fue que la gente
oyera el Evangelio en su propia lengua, para que lo entendieran bien y
creyeran en el Señor Jesús. Por eso dice en I Corintios 14:22: “Las lenguas
por señal son, no a los fieles, sino a los infieles.” Esto también demuestra
que no es correcto exigir el don de lenguas “a los fieles” como “señal” de
haber sido bautizados en el Espíritu Santo, pues como verdadera “señal”
de haber sido bautizados en el Espíritu Santo, Dios dejó el “fruto del
Espíritu”. Esto se ve en Gálatas 5:22-23, que dice: “Mas el fruto del
Espíritu es: Caridad [Gr. αγαπη (agápë)= amor sublime], gozo, paz,
tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza”, como se
expuso anteriormente. Y, por supuesto, donde hay fruto, hay árbol. Si
está el fruto del Espíritu, es porque la persona ha sido llenada, o bautizada,
en Él.
Cuando se exige el hablar lenguas extrañas a los creyentes, muchos
resultan fingiéndolas, para que no les vayan a tomar como “infieles” o
“poco espirituales”, y esto les hace pecar contra Dios, por su gran falsedad,
mintiendo al Espíritu Santo y a los hombres. La evidencia de dicho
fingimiento, es muy fácil de notar porque, cuando hablan, lo hacen con voz
78
fingida, con sílabas repetitivas, que no concuerdan con las características de
ninguna lengua verdadera. Por lo más común, lo hacen en forma aprendida,
o repitiendo simplemente lo que dice el “pastor”. Y más aún, lo que se
acostumbra en estos últimos tiempos, es que el “pastor”, o anciano, les
enseña a repetir infinidad de veces una misma palabra, como gloria, en
forma rápida, para que “aprendan a hablar en lenguas extrañas”. Es
claro, que en esto hay un enorme engaño, y también se corre el gran riesgo
de que el Diablo les dé hablar una lengua satánica, mayormente si no están
bien con Dios, o no tienen capacidad de discernir.
4. No es cierto que existan “lenguas angelicales”, tal como algunos
orgullosamente argumentan. Los seres espirituales, como Dios y los
ángeles, no tienen limitaciones humanas, como lo es la lengua. Esto se
evidencia por el hecho de que, un mismo ángel, daba revelaciones en
distintos idiomas, adaptándose así a las lenguas de los hombres a quienes
llegaban. Por ejemplo, el ángel Gabriel habló al profeta Daniel en Hebreo
(Daniel 8:16-27; 9:21-22) y, posteriormente, habló en Arameo a Zacarías y
a María (Lucas 1:18-19, 26-27).
Cuando el Apóstol Pablo menciona “lenguas angelicales”, en I Corintios
13:1, debe notarse bien, que allí no dice que existan “lenguas angelicales”,
ni que los ángeles tengan que ser interpretados de sus diversos idiomas,
porque ellos no tienen las limitaciones humanas. San Pablo dice: “Si yo
hablase lenguas humanas y angélicas” (v.1). Si alguno entiende la
Gramática castellana, sabe que la palabra “hablase”, está en un tiempo
verbal que significa “aunque así fuera”. De modo que San Pablo está
diciendo que, aunque alguno tuviera la capacidad de hablar muchas
lenguas y buenos idiomas humanos, y hasta pudiese hablar idiomas
angelicales, si así fuera que existieran, aún así, si no tiene amor sublime,
llega a ser como “metal que resuena, o címbalo que retiñe”. Y lo mismo
dice con la Profecía, si alguien entendiera misterios, ciencia, y tuviera
79
mucha fe, pero, si no tiene el verdadero amor sublime −dice él−
“NADA SOY” (I Corintios 13:1-2).
5. No es cierto que el hablar en lenguas sea la sola y única evidencia de
que una persona ha sido bautizada en el Espíritu Santo, tal como lo rezan
muchas doctrinas modernas. En I Corintios 12:4-11, dice claramente que
“hay repartimiento de dones; mas el mismo Espíritu es”, y “a cada uno
le es dada manifestación del Espíritu para provecho”. Si el mismo
Espíritu ha dado diferentes dones a las diversas personas, ninguno tiene
derecho de despreciar a otro porque no tiene el mismo don, que él piensa
tener. La Biblia en ninguna parte dice que el hablar en lenguas, u otro
don, sea la “única y sola evidencia” de haber recibido el Espíritu Santo. Y
cuando dice la Biblia que algunos fueron llenos del Espíritu, en unas veces
dice que recibieron el don de lenguas, y en otras veces, no. Como ejemplo,
se puede ver en Hechos 4:31, que dice: “Y como hubieron orado, el lugar
en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu
Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza.” En este caso,
todos fueron llenos del Espíritu pero, en lugar de hablar en otras lenguas,
“hablaron la palabra de Dios con confianza”, y tampoco fue necesario
que alguno les impusiera las manos para que sucediera, facultad que fue
dada sólo a los apóstoles. Lo mismo sucedió en Hechos 8:15-17, que no
hablaron lenguas, excepto que allí sí los apóstoles les impusieron las manos
(v.17). Con sólo una vez que muestre la Biblia que no se habló en lenguas
al recibir el Espíritu Santo, basta para demostrar que ese don no es la “sola
y única evidencia”, tal como lo afirman muchos, sino que es uno de los
dones o regalos que Dios puede dar cuando Él quiere y ve que hay
necesidad.
Por esa razón, mejor sería procurar recibir el don de discreción de
espíritus”, para distinguir si lo que se recibe viene de Dios, o no. Ya se ha
80
demostrado, en el punto 3, que la evidencia del Bautismo en el Espíritu
Santo, es el fruto del Espíritu, según Gálatas 5:22-23.
6. En I Corintios 14, el Apóstol Pablo se propone a enseñar a los Corintios
que el don de profecía, es más importante y necesario que el don de
lenguas. “Seguid la caridad; y procurad los dones espirituales, mas sobre
todo que profeticéis. Porque el que habla en lenguas, no habla a los
hombres, sino a Dios; porque nadie le entiende, aunque en espíritu hable
misterios. Mas el que profetiza, habla a los hombres para edificación, y
exhortación, y consolación. El que habla lengua extraña, a sí mismo se
edifica; mas el que profetiza, edifica a la iglesia” (v.1-4). Y, cuando la
Biblia habla de profetizar, no se refiere a hablar con voz fingida cosas que
llegan a la imaginación humana, o que alguno haya soñado, porque al
tiempo presente, se ve mucha falsedad en ese respecto, cuando tantas
personas alegan recibir revelaciones que no tienen ninguna evidencia de ser
verdaderas. Cada vez que se imaginan algo, dicen: “Dios me lo reveló”, y
tratan de modificar aquellas doctrinas que los les agradan. Por supuesto, en
esto hay pecado.
En la Biblia se ven tres tipos de profecías:
a) Los profetas del pasado:
Son siervos de Dios consagrados, que dicen las verdades históricas
de la Biblia, tal como Moisés, que escribió todo el Pentateuco, con la
historia del principio del mundo, por inspiración divina.
b) Los profetas del presente:
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Son siervos de Dios consagrados, que dicen el mensaje presente que
Dios envía al mundo, tal como Amós, quien predicó contra los males de los
pueblos de su tiempo, o Juan el Bautista, quien anunció el
arrepentimiento para el perdón de pecados. Así también, un predicador
actual, si es persona santa y muy consagrada a Dios, Dios puede inspirarle
sus mensajes, los cuales dará, no en voz fingida, sino en sus propias
palabras, tal como lo hacían los profetas antiguos, pero guiado por Dios.
c) Los profetas del futuro:
Son siervos de Dios consagrados, que predicen un mensaje de Dios
hacia el futuro, o sea, que anuncian lo que habrá de suceder posteriormente.
De estos profetas hay varios en la Biblia, tales como Isaías, Jeremías,
Daniel, Ezequiel y otros.
Ningún profeta verdadero, del tiempo presente, resultará presentando
nuevas doctrinas, que no estén acordes con la Biblia, porque la doctrina
verdadera ya está dada en forma completa. Y hay graves sentencias, de
parte de Dios, en contra de toda aquel que agregue o quite a las palabras
de la profecía que ya ha sido dada (Apocalipsis 22:18-19). Y estas
sentencias incluyen a aquellos que arreglan, o ajustan, la Biblia a su propia
manera y doctrina. Por eso, es inaceptable decir, como dicen algunos
modernos, que están recibiendo de Dios una “renovación de la revelación”.
Esto es una forma de rechazar la revelación verdadera de Dios que está ya
dada en su Palabra, por innovar falsedad moderna.
Como la Iglesia de Corinto era un tanto desordenada, y habían
convertido el don de lenguas en un asunto anormal, Pablo les insiste en que
éste, cuando los oyentes no entiendan la lengua que se hable, sólo podría
82
edificar a la persona que lo hace, pero no da provecho a la Iglesia (v.4). Por
eso Pablo les explica que “mayor es el que profetiza que el que habla
lenguas” (v.5). Muchas iglesias lo dicen al revés. Porque, muy bien podría
estarse hablando misterios en una lengua desconocida, pero si los oyentes
no las entienden, de nada sirve ([Link] y 11). Pablo dice que, cuando se ora,
debe hacerse en la lengua que se entiende, porque si nadie entiende, no
podrán decir “Amén” a su oración, porque no saben de qué se trata (v.15-
16) y, ¿qué si el que habla está fingiendo, o está poseído de algún demonio
que habla por él? Por eso, no hay que decirle “Amén”, para no participar de
su grave pecado. Pablo hablaba muchos idiomas (v.18), pero nunca quiso
jactarse de ello. Más bien, él dijo lo que conviene hacer en la Iglesia, en I
Corintios 14:19-20, que dice: “Pero en la iglesia más quiero hablar cinco
palabras con mi sentido, para que enseñe también a los otros, que diez
mil palabras en lengua desconocida. Hermanos, no seáis niños en el
sentido, sino sed niños en la malicia: empero perfectos en el sentido.” Y
agrega en el versículo 26: “...hágase todo para edificación.”
7. Finalmente, se puede observar que, la manera en que casi todos
practican las lenguas en la actualidad, está opuesta a la forma que Pablo
enseña de cómo se debe hacer. Porque Pablo dice: “Si hablare alguno en
lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres [no muchos a la vez, como
se acostumbra], y por turno [no todos juntos]; mas uno INTERPRETE. Y
si no hubiere intérprete, CALLE EN LA IGLESIA, y hable a sí mismo
y a Dios” (I Corintios 14:27-28). Por supuesto, que se refiere a verdadera
interpretación, cuando alguien entiende lo que se dijo, porque también hay
muchos que fingen la interpretación mintiendo, y eso es pecado grave.
Luego, dice Pablo: “Si alguno, a su parecer, es profeta, o espiritual,
reconozca lo que os escribo, porque son mandamientos del Señor. Mas el
que ignora, ignore....Empero hágase todo decentemente y con orden”
(v.37,38 y 40).
83
XIV. S A N T I D A D P R Á C T I C A
Son varias las denominaciones que profesan la doctrina de la
Santidad, entre las cuales se encuentran las Iglesias Amigos. Esto es
magnífico, pero el problema radica en que, a menudo, la doctrina de la
Santidad está solamente en los libros de doctrina, pero no se practica a
cabalidad, o se le da a la Santidad un significado ambiguo, insuficiente, o
aun de carácter calvinista, o sea, santidad imputada, la cual se explicará
más adelante. Es importante estudiar este tema, para que la Doctrina de la
Santidad sea un hecho práctico en la vida del cristiano.
A. Qué Es la Santidad
En I Pedro 1:14-16 dice: “Como hijos obedientes, no
conformándoos a los deseos que antes teníais estando en vuestra
ignorancia; sino como aquel que os ha llamado es santo, sed también
vosotros santos en toda conversación: Porque escrito está: Sed santos,
porque yo soy santo.” En este pasaje se ve con toda claridad que Dios
exige una vida de santidad práctica para todo creyente. La palabra
"santidad" llegó al Castellano del vocablo latino "sanctus", y éste, es
84
equivalente al griego αγιος (jaguios), que significa "apartado del pecado",
o "separado del pecado, para Dios".
1. Lo Que No Es la Santidad:
a) Canonización:
La Iglesia Católicorromana practica la canonización de sus fieles, que
consiste en todo un proceso canónigo, hasta promulgar a una persona como
"santa" y, entonces, ya podrá ser colocado su nombre en los calendarios y
santorales, para ser adorada, o venerada, como ellos prefieren decir ahora,
aunque significa lo mismo. En el proceso, exigen que el monje tenga
testimonio de haber realizado algunos milagros, haber transcurrido
determinado tiempo después de su muerte, o sea, que no pueden tener
santos vivos, y otros requisitos. Si hay una recomendación favorable de
parte de la comisión nombrada para el efecto, comienzan por "beatificarle",
que es el primer paso, hasta llegar a la "canonización" posterior. En el caso
del papa, aunque en vida le llaman "Santo Papa" o "Santo Padre", mientras
está en su oficio papal, no lo consideran canonizado.
Esta forma de "santificación", ya muerto, para ser venerado, es inválida,
por no tener base en la Biblia, y en lo que se refiere a la veneración, o
adoración, está terminantemente prohibida en Éxodo 2O:4-5, puesto que se
prohibe hacer imágenes y rendirles cualquier tipo de honra o inclinación
ante ellas.
b) Santidad Imputada:
La Doctrina Calvinista, de muchas iglesias modernas, afirma que el
hombre, aunque sea lavado por la sangre de Cristo, NO PUEDE DEJAR
DE PECAR. Según esa doctrina falsa, los cristianos continúan pecando, y
siempre son salvos. Deberían leer lo que dice I Juan 3:3-1O, porque esta
porción afirma que "cualquiera que permanece en Él, NO PECA;
cualquiera que peca, NO LE HA VISTO, NI LE HA CONOCIDO".
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"EL QUE HACE PECADO, ES DEL DIABLO". "Para esto apareció el
Hijo de Dios, para DESHACER las obras del diablo". "Cualquiera que es
nacido de Dios, NO HACE PECADO, porque su simiente está en él; y
NO PUEDE PECAR, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan
los hijos de Dios y los hijos del diablo".
Esta falsa doctrina afirma que el cristiano sigue pecando, pero se
ESCONDE en Cristo, y cuando Dios le ve PECADOR, tal como es, en vez
de verle a él con su pecado, ve a Cristo. Esto es totalmente falso, porque no
lo enseña la Biblia. En Colosenses 3:3 no dice que el cristiano está
escondido DETRÁS de Cristo, como afirman ellos, escondido sino CON
Cristo. Por eso deben ESCUDRIÑARSE las Escrituras, para no caer en
tan grave error. Para sostener su error, han cambiando la letra original de
algunos himnos, como por ejemplo el himno "Un Día", en el cual, a la
oración "ME DIO justicia", le cambiaron por "ES mi justicia". Por
supuesto, la Biblia continúa sin dar ninguna base a dicha doctrina, puesto
que en Romanos 5:1 dice: “Justificados pues por la fe, tenemos paz para
con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” O sea, que Dios sí
imparte justicia por Jesucristo. Ellos también afirman, que si un
cristiano pecador, persiste en seguir pecando, lo único que Dios puede
hacer es MATARLO, pero que su alma siempre es salva. Esto tampoco
tiene base en las Sagradas Escrituras, pero para aparentar de que la tiene, en
la Revisión de 196O de la Biblia, le cambiaron una palabra al texto de I
Corintios 9:27. Le quitaron "yo mismo venga a ser REPROBADO", y lo
cambiaron por "yo mismo venga a ser ELIMINADO". Este cambio está
plagado de FALSEDAD, porque en el texto griego de ese pasaje no dice
ELIMINADO, como ellos anotaron, sino que utiliza la palabra
αδοκιµος (adókimos), que significa REPROBADO.
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Debe recordarse que Dios tiene una sentencia grave para toda
persona que "quitare" o "añadiere" a "las palabras de la profecía de este
libro". Apocalipsis 22:18-19.
c) Santidad Teórica:
Ya se ha mencionado el error que cometen varias iglesias, que
sostienen la doctrina de la Santidad, pero NO LA VIVEN, o le cambian su
significado verdadero, y cada vez que la Biblia les señala el pecado, dicen:
“Ah, esto no es para nosotros”, “no es para nuestros tiempos”, o “eso es
para los Corintios”. Si así fuera, ninguna parte de la Biblia tendría validez
actual, porque ninguna epístola o libro de la Biblia va dirigido por nombre
a un grupo moderrno. Eso equivale a rechazar la Palabra de Dios. Y de
nada sirve afirmar una doctrina, si esto no va acompañado con la acción
misma. I Juan 3:18 dice: “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de
lengua, asino de obra y en verdad.” También véase I Corintios 2:4-5;
4:2O.
2. Lo que Sí Es la Santidad:
a) Ser Escogidos por Dios:
Cuando hay necesidad de un ministerio, Dios escoge y llama al
creyente y, por supuesto, su llamamiento va acompañado del requisito de
ser santos, o apartados de todo pecado. Números 16:16-17 dice: “Después
dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu séquito [grupo], poneos mañana delante
de Jehová; tú, y ellos, y Aarón. Y tomad cada uno su incensario, y poned
sahum,erio en ellos, y allegad delante de Jehová cada uno su incensario....”
b) Ser Separados o Apartados del Pecado:
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Precisamente, en eso consiste la Santidad. 2 Corintios 6:17 dice:
“Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo
inmundo [el pecado]; y yo os recibiré.” Algunos afirman que la Santidad
sólo tiene que ver con el escogimiento que Dios hace. Entonces, ¿quién
escogió a Dios?, puesto que Él es "Santo, Santo, Santo", como dice Isaías
6:3. Si se lee Efesios 5:26-27, en la descripción de la Iglesia, o esposa,
santa y gloriosa del Señor Jesús, es claro que "sin mancha ni arruga" se
refiere al apartarse de todo pecado, para ser "santa y sin mancha". Esta
es la "purificación" a que se refiere I Juan 3:3-9.
c) La Santidad Envuelve Todo el Ser:
Con mucha frecuencia se escucha en estos tiempos modernos a
predicadores enseñar que "Dios sólo quiere el corazón", y que "no le
importa cómo esté uno en el cuerpo". Esto es definitivamente falso. Es una
falsa profecía, y la afirman para favorecer que los creyentes se entreguen a
pecados de la carne, como la vanidad, deshonestidad, mundanalidad y otras
cosas semejantes. Claro, si ellos permiten el uso de pinturas, maquillajes,
colgantes, vestidos deshonestos o pertenecientes al sexo opuesto, u otros
adornos externos vanidosos, y a la vez, les ofrecen llevarlos al mejor cielo,
grandes multitudes de gente insincera les seguirán. Así llenan sus iglesias
de grandes multitudes, pero sin ninguna evidencia de conversión al Señor
Jesucristo. Esto, por supuesto, es el engaño más grande que se pueda
ofrecer pues, como dice San Pablo en 2 Timoteo 3:1-6, que "en los
postreros días... habrá hombres... sin santidad...teniendo apariencia de
piedad..., y llevan cautivas las mujercillas CARGADAS DE
PECADOS, llevadas de diversas CONCUPISCENCIAS."
Cuando la Biblia habla de Santidad, se ve que Dios demanda
TODO EL SER, para que el "ESPÍRITU, ALMA Y CUERPO sea
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guardado ENTERO SIN REPRENSIÓN" para la venida de nuestro Señor
Jesucristo." En I Tesalonicenses 5:22-24 dice: “Apartaos de toda especie
de mal. Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu,
y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de
nuestro Señor Jesucristo.” Y en 2 Corintios 7:1 dice: “Así que, amados,
pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne
y de espíritu, perfecccionando la santificación en el temor de Dios.”
Algunos no creen que esto sea posible, pero Pablo agrega en el versículo 24
de la primera porción: "Fiel es el que os ha llamado; el cual también lo
hará."
d) La Santidad es Transformación Total:
Ya se ha visto que Dios requiere del cristiano todo el ser: espíritu,
alma y cuerpo. Esto quiere decir que Él espera todo, y no parte. La obra
que Jesucristo hace al santificar a una persona con su Santo Espíritu, es una
REGENERACIÓN TOTAL. Esto significa que hace a la persona de
nuevo. En algunas ciudades grandes, hay un "cementerio de automóviles
destruidos", a los cuales se les llama muchas veces "chatarra". Pero están
en ese lugar esperando su turno para ser "reciclados", o sea "regenerados",
si se habla en términos teológicos. Una gran pala, le deja caer encima a
cada automóvil "chatarra" un enorme peso, y lo transforma en una "tablilla
de lámina vieja". El conjunto de "tablillas de lámina vieja" es llevado a una
fábrica de fundición, en la cual son fundidas, y transformadas en láminas
nuevas. Con estas láminas nuevas, otra empresa, fabrica lindos y nuevos
automóviles del último modelo. Puede verse que, toda aquella "chatarra",
que no servía para nada, llega a convertirse en automóviles muy bellos y
útiles. Así es la obra perfecta que Dios hace en el cristiano que está
dispuesto a ser "fundido" por el Fuego del Espíritu Santo en el Bautismo
del Espíritu, que resulta en Santificación. 2 Corintios 5:17 dice: "De modo
que si alguno está en Cristo, NUEVA CRIATURA ES: las cosas viejas
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pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." Este pasaje, por supuesto, lo
utilizan algunos como falsa base para aceptar en sus iglesias a personas
adúlteras que no han arreglado su vida de adulterio. Definitivamente, este
versículo no da base para ello, porque "las cosas viejas" DEBEN PASAR.
Jesús, a la mujer adúltera, le dijo: "Ni yo te condeno: vete, y NO PEQUES
MÁS." Fue perdonada, pero ERA NECESARIO QUE DEJARA SUS
ADULTERIOS. La vida de santidad es una transformación TOTAL.
e) La Santidad es Relativa al Conocimiento:
Debe saberse que hay dos tipos de santidad, como dos tipos de
perfección: La santidad absoluta, que sólo Dios tiene, porque sólo Él
conoce todas las cosas; y la santidad relativa, que es la que puede tener el
hombre, por su falta de capacidad de entenderlo todo. Esto quiere decir que
la santidad del hombre depende de todo aquello que él ha alcanzado a
comprender. Romanos 4:15 dice: "Porque donde no hay ley, tampoco hay
transgresión." Esto, por supuesto, se refiere al conocimiento de la ley.
Porque, si alguien comete un pecado ignorantemente, ciertamente, lo que
hizo es pecado, pero no le es tomado en cuenta por Dios como tal, porque
no tiene conocimiento. Lo mismo, aunque él no conozca la ley, pero si
entiende que lo que hace es malo, le es pecado. Véase Romanos 2:11-16.
f) La Santidad se Manifiesta en Perfecto Amor:
Ya se demostró que el Bautismo en el Espíritu Santo se manifiesta
por sus frutos (Gálatas 5:22-23), pero tales frutos se resumen en un perfecto
amor, que es indispensable en la vida de santidad. Las descripciones de ese
amor perfecto, se encuentran en I Corintios 13:4-8a, que dice: “La caridad
[o amor sublime] es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la
caridad no hace sin razón, no se ensancha; no es injuriosa, no busca lo
suyo, no se irrita, no piensa el mal; no se huelga de la injusticia, mas se
huelga de la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo
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soporta. La caridad nunca deja de ser....” Y, por supuesto, se refiere no a un
amor mundano, sino al amor abnegado de Dios para con la humanidad, del
Griego αγαπη (agápë), que es el mismo tipo de amor que Dios espera de
cada creyente para con los demás. Léase también Gálatas 5:14 y I
Tesalonicenses 3:12-13.
Se concluye, entonces, que la Santidad consiste en ser separados
del pecado, para servir a Dios y a la humanidad en un perfecto amor.
B. Cómo Se Recibe la Santidad
Ya se sabe que la voluntad de Dios es la santificación: “Que cada uno
sepa guardar su propio VASO en santificación y honor”, I Tesalonicenses
4:3-8. Y, el que menosprecia esta doctrina, no menosprecia a hombre,
sino a Dios (v.8). Por supuesto, para negar esta verdad, la versión de 196O
de la Biblia ha cambiado la palabra VASO, por ESPOSA.
Pero dicho cambio no es honesto, porque la palabra griega utilizada en este
pasaje es σκευος (skéuos), que significa literalmente "vaso, cántaro,
vasija", que es lo que figuradamente se refiere a la persona, alma, o ser. No
puede decirse, como alegan ellos, que “se refiere a la esposa porque el
contexto habla de la fornicación”, porque si se ve todo el contexto (v. 3-8)
se nota que la fornicación es sólo uno de los elementos que se mencionan,
que son: Fornicación, concupiscencia, opresión, engaño e inmundicia.
Léase toda la porción. Es indiscutible que este pasaje está demandando al
cristiano mantener su persona en santidad y honor. I Corintios 7:1 pide
al creyente limpiarse de "toda inmundicia de CARNE y de ESPÍRITU,
perfeccionando la SANTIFICACIÓN en el temor de Dios". Si Dios pide
perfeccionar la Santificación, debe considerarse cómo lograrlo:
1. Hay tres Enemigos de la Vida Santa: Léase I Juan 2:16-17 y Romanos
8:6-8.
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a) La Concupiscencia de la carne:
Concupiscencia significa "deseos impuros" y, por supuesto, la carne
es el enemigo principal del cristiano, la cual lucha contra el espíritu
humano para que no haga la voluntad de Dios. Hay muchos pecados de la
carne, como la fornicación, el adulterio, los placeres, el baile o danza, la
sensualidad, los odios, iras, contiendas y muchos más. Para hacer la
voluntad de Dios y andar en la senda de la Santidad, es necesario
"crucificar", o sea, "sujetar" esa carnalidad, como se ve en Gálatas 5:24:
“Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos y
concupiscencias.” La carne física siempre estará en el ser humano, con sus
necesidades naturales, pero su concupiscencia, o sea, sus malos deseos,
están sujetos en el cristiano santo.
b) La concupiscencia de los ojos:
Éste es, quizá, el problema más grave en las iglesias modernas. Los
medios de comunicación escrita y visual se han corrompido enormemente,
al grado de que el mundo no hace ni una publicación o emisión sin incluir
material obsceno y pecaminoso. Esto está perjudicando a los cristianos,
porque muchos están contaminando sus vidas espirituales con revistas
pornográficas, o semipornográficas, así como con los programas de
televisión que, en general, son motivadores del pecado, y penetran en forma
muy suave y eficaz. Los ojos son una de las ventanas más penetrantes al
alma, y es necesario mantenerlos en pureza, para que no influyan hacia el
mal. Son los que más se oponen a la vida de santidad.
c) La soberbia de la vida:
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La soberbia tiene que ver con el orgullo, vanidad, arrogancia,
pretensión y otros pecados internos. El diablo es muy astuto, y con
facilidad hace que las personas se entreguen a la soberbia. Muchas veces
induce a los creyentes a sentirse hasta "orgullosos" de ser "buenos
cristianos" y, por supuesto, ese "orgullo espiritual", ES PECADO.
Aunque no existe orgullo espiritual, porque todo orgullo es pecado, pero
así se acostumbra llamarle impropiamente.
Todo esto se ve en I Juan 2:16-17, que dice: “Porque todo lo que hay
en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los
ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo. Y el
mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios,
permanece para siempre.” Estos son los elementos principales que se
oponen a la vida de santidad. Por esa razón, para ser santos, hay que sujetar
la carne, los ojos y la soberbia.
2. Qué Es la Carne:
Si se habla literalmente, la carne es el cuerpo físico. Pero, el cuerpo
físico tiene una serie de inclinaciones, o tendencias pecaminosas, como los
deseos y pasiones desordenadas, o fuera de control. Esto es la carne. Pero
también se le llama carne, o carnalidad, a aquellas pasiones internas, o
emocionales que también son desordenadas, como el odio, envidia, celos,
iras y otras. Entre la carnalidad también se cuentan aquellos deseos de
sensualidad, o sea de placer del cuerpo físico, como por ejemplo, la
tendencia a mover el cuerpo físico al ritmo de la música, o sea la danza.
Todas estas cosas son pecaminosas. Y en Gálatas 5:19-21, se da una lista
de los frutos, o sea resultados, de dar lugar a la carne. Este pasaje dice así:
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación,
inmundicia, disolución, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos,
iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras,
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banqueteos, y cosas semejantes a éstas: de las cuales os denuncio...que los
que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.”
3. Lucha Entre la Carne y el Espíritu:
El problema principal de la carne, es que ésta batalla contra el
espíritu de la persona. Mientras el espíritu de uno se esfuerza por acercarse
a Dios, la carne le aleja de Él. O sea que, hay una batalla constante entre
ambos, tal como lo dice Gálatas 5:17: “Porque la carne codicia contra el
Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas dos cosas se oponen la una a
la otra, para que no hagáis lo que quisiereis.”
4. La Carne Debe Ser Sujetada:
Muchos creyentes están tranquilos al vivir conforme a la carne, pero
eso los aleja de una vida espiritual verdadera con Dios. Mientras la carne
esté activa, no se podrá hacer la voluntad de Dios, sino que se morirá
espiritualmente. Léase Romanos 8:12-14, de lo cual se transcribe el
versículo 13, que dice: “Porque si viviereis conforme a la carne, moriréis;
mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis.” Por eso, se
hace urgente para el cristiano sujetar la carne, con sus malos deseos.
Léase Romanos 13:11-14, del cual se transcribe el versículo 14, que dice:
“Mas vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne en sus
deseos.” También en Gálatas 5:16 dice: “Andad en el Espíritu, y no
satisfagáis la concupiscencia de la carne.”
5. Hay Que Buscar Limpieza por la Palabra:
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Cualquiera puede interrogarse cómo sujetar la carne. Pues, hay una
forma segura. El cristiano puede ser limpio por la Palabra de Dios. San
Juan 15:3 dice así: “Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he
hablado.” Dicho de otra manera, el estudio sistemático y constante de la
Biblia, va iluminando y dando discerniento, de tal manera que ofrece un
proceso de constante limpieza en la vida de toda impureza. Esto lo
confirma también el Salmo 119:9 y 11, que dice: "¿Con qué limpiará el
joven su camino? Con guardar tu palabra....En mi corazón he guardado tus
dichos, para no pecar contra ti." Y, por supuesto, no basta con leer o
estudiar su Palabra; es necesario "guardarla", o sea vivir por ella.
6. La Renunciación al Yo:
Las teorías falsas de Sigismund Freud, autor del Psicoanálisis,
sostienen que, desde la infancia, debe fortalecerse el YO, o ego de la
persona, del Griego εγω (egö), pero esa práctica ha producido un mundo
moderno muy convulsionado, violento e infeliz, derivado de su egoísmo.
La Biblia enseña exactamente lo contrario, al demandar, más bien, la
renunciación al YO, y ha logrado sembrar en el hombre paz, tranquilidad
y felicidad. Gálatas 2:2O dice: "Con Cristo estoy juntamente
CRUCIFICADO, y vivo, NO YA YO, mas vive Cristo en mí." Cuando
uno se humilla ante la voluntad de Dios, ese YO orgulloso deja de existir,
y Jesucristo comienza a gobernar la vida. En esta nueva situación, el
creyente ha quedado capacitado para que el Espíritu Santo habite y le
bautice completamente. Entonces, el mismo Espíritu obra en el creyente la
vida de Santidad. II Corintios 5:17 dice: “De modo que si alguno está en
Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son
hechas nuevas”, o sea que, se abandona todo el pecado. Colosenses 3:9-
1O dice: “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo
hombre con sus hechos, y revestídoos del nuevo, el cual por el
conocimiento es renovado conforme a la imagen del que lo crió.”
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7. Necesario el Bautismo en el Espíritu Santo:
Cuando una persona ha renunciado a su egoísmo, o YO, está en la
condición adecuada para pedir el Bautismo en el Espíritu Santo. Y, sin ese
bautismo, le será difícil vivir la vida de Santidad. Muchos tratan de vivir
santamente por sus propias fuerzas y, comúnmente, fracasan; pero, cuando
el Espíritu de Dios satura una vida, Él mismo produce en ella la vida de
Santidad, no por fuerza humana, sino por poder de Dios. Dios ha
prometido dar ese bautismo glorioso. Hechos 1:5,8 dice: “Porque Juan a la
verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu
Santo....Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre
vosotros....” Y Lucas 11:13: “...¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el
Espíritu Santo a los que lo pidieren de él?” Y cuando Dios lo da, no lo
hace con medida, sino en abundancia. Juan 3:34b: “Porque no da Dios el
Espíritu por medida.”
Por supuesto, al hablar del bautismo en el Espíritu Santo, no debe
interpretarse erróneamente como el hecho de recibir algún don del Espíritu,
como el de hablar en lenguas, u otro, sino el verdadero bautismo, que
resulta en el FRUTO del Espíritu, tal como se demostró en Gálatas 5:22-
23. Este tema se presentará más ampliamente adelante en el punto C.
8. La Modestia:
Una vez el cristiano ha sido santificado, como consecuencia del
bautismo en el Espíritu Santo, debe mantener su modestia, para no caer en
lazo del diablo. Muchos son los que andan diciendo a todos que ellos son
"bautizados" en el Espíritu, y lo más probable es que no lo sean, puesto que
están pecando de inmodestia, al jactarse de ello. También, con frecuencia,
los mismos predicadores tienden lazo del diablo a los fieles, al preguntarles
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públicamente y decirles: "Levanten la mano todos los que son
santificados". Y, por supuesto, hasta los más infieles levantan la mano. Con
esto les pueden hacer pecar. Job, el "hombre PERFECTO Y RECTO",
según palabra Dios (Job 1:1), dijo: "Si yo me justificare, me condenará mi
boca; y si me dijere perfecto, esto me hará inicuo." Él se negaba a llamarse
perfecto, por su modestia propia de gente santa, pero Dios lo declara
"perfecto y recto" en Job 1:1.
Pablo, el Apóstol de los gentiles, fue hombre santo, que en Filipenses
3:15, se cuenta entre los PERFECTOS, pero él mismo dijo públicamente
en los versículos 13-14 del mismo capìtulo: "No que ya haya alcanzado, ni
que ya sea perfecto; sino que prosigo por ver si alcanzo aquello para lo cual
fui también alcanzado de Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo NO HAGO
CUENTA DE HABERLO YA ALCANZADO; pero una cosa hago:
olvidando ciertamente lo que queda atrás... prosigo al blanco, al premio de
la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús."
De tal manera que, cuando un cristiano es lleno del Espíritu Santo y,
en consecuencia, santificado, no debe anunciarlo, sino dejar que todos vean
en su vida la obra que el Espíritu Santo ha hecho en él. Ese es su testimonio
personal.
Puede, entonces concluirse que, para que un cristiano sea lleno del
Espíritu Santo y santificado, es necesario que renuncie a su propio
egoísmo, se rinda a Dios de todo corazón, dispuesto a dejar todo pecado y
pida a Dios que lo bautice con su Espíritu. Dios es fiel, y lo hará. I
Tesalonicenses 5:24: “Fiel es el que os ha llamado; el cual también lo
hará.”
C. Bautismo en el Espíritu Santo
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Desde el tiempo antiguo, había una promesa de Dios de dar su
Espíritu Santo a toda persona, hombres, mujeres o niños. Joel 2:28-29 dice:
“Y será que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y
profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros viejos soñarán sueños,
y vuestros mancebos verán visiones. Y aun sobre los siervos y sobre las
siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.” En el Antiguo Pacto, el
Espíritu Santo no permanecía en los hombres, sino que Él descendía
momentáneamente sobre la persona, y ésta profetizaba, o hacía otra labor,
como en el caso de los diseños del tabernáculo, tal como se ve en Éxodo
31:1-7, de lo cual se cita lo más esencial: “....Mira, yo he llamado por su
nombre a Bezaleel...y lo he henchido [llenado] de Espíritu de Dios, en
sabiduría, y en inteligencia, y en ciencia, y en todo artificio, para inventar
diseños...para que hagan todo lo que te he mandado: El tabernáculo del
testimonio, y el arca del testimonio, y la cubierta que está sobre ella, y
todos los vasos del tabernáculo.” Jueces 14:6: “Y el Espíritu de Jehová
cayó sobre él [Sansón].” Ezequiel 11:5: “Y cayó sobre mí el Espíritu de
Jehová, y díjome: Dí: Así ha dicho Jehová....” Pero, para el Nuevo Pacto, la
promesa de Joel fue que el Espíritu habría de permanecer en la persona, o
sea con el Bautismo en el Espíritu Santo, tal como sucedió en el Día de
Pentecostés, según Hechos 2:16-18.
Esta promesa de Joel 2 fue confirmada por el Señor Jesús en Hechos
1:5 y 8, donde Él dijo: “Porque Juan a la verdad bautizó con agua, mas
vosotros [los cristianos] seréis bautizados con el Espíritu Santo....Mas
recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros....” De
tal manera que, hay promesa de Dios de ser llenos de su Espíritu, pero,
¿cómo puede uno recibirlo, y qué es? Hay mucha confusión al respecto en
los últimos tiempos. Por esa razón, se hace necesario hacer un estudio claro
y minucioso al respecto, el cual se incluye a continuación, aunque en forma
breve:
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1. Lo que no es el Bautismo en el Espíritu:
a) Hablar en Lenguas Extrañas:
Muchos grupos han enseñado insistentemente que el hablar en
lenguas extrañas es la "sola y única evidencia del Bautismo en el Espíritu".
Esto es totalmente FALSO, porque la Biblia no lo enseña así. En ninguna
parte la Biblia dice que el don de lenguas, ni mucho menos las falsas
lenguas aprendidas, sean "evidencia" de ello. Más bien la Biblia muestra
cuál es el FRUTO del Espíritu, en Gálatas 5:22-23, que dice: "Mas el
FRUTO del Espíritu es: Caridad [amor sublime], gozo, paz, tolerancia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza." Es asunto lógico, que
NO PUEDE HABER FRUTO, SIN ÁRBOL. Donde está el FRUTO
DEL ESPÍRITU, hay demostración del Bautismo en el Espíritu Santo.
Además, en el libro de los Hechos se registran varios casos en los cuales
algunos creyentes fueron llenos del Espíritu, y no hablaron lenguas. Por
ejemplo, en Hechos 4:31 dice: "Todos fueron llenos del Espíritu Santo, y
HABLARON LA PALABRA DE DIOS CON CONFIANZA"; no hubo
hablar en lenguas. También en Hechos 8:15-17, lo recibieron, y no dice que
hayan hablado lenguas, porque sólo dice: “Los cuales venidos, oraron por
ellos, para que recibiesen el Espíritu Santo...entonces les impusieron las
manos, y recibieron el Espíritu Santo.” Inmediatamente habla de la
codicia de Simón el Mago. Con sólo una vez que no haya sucedido, se
comprueba que no es ésa la evidencia. El hablar en lenguas legítimas
enviadas por Dios, es un DON ESPIRITUAL, PERO NO LA
EVIDENCIA del Bautismo en el Espíritu.
b) Hacer Danzas Religiosas Ceremoniales:
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En los "últimos tiempos", han aparecido diversas doctrinas y
prácticas falsas, que se introducen entre los creyentes ingenuos, y faltos de
una experiencia real en el Señor. Entre éstas están las danzas y bailes que
hacen en las iglesias modernas, en forma opuesta a la Palabra de Dios. Si
se examina la historia del mundo, se descubrirá que las danzas
ceremoniales religiosas son de origen pagano, las cuales se hacían en
honor al dios falso Baco u otros. Los Mayas, también hacían danzas
religiosas cuando no llovía. Traían a la muchacha más bonita, para
sacrificarla al dios de la lluvia, pero, antes de sacrificarla, danzaban
alrededor del sacrificio. Todos los cultos paganos siempre han incluido
danzas ceremoniales, las cuales nunca han sido aprobadas por Dios,
debido a su sensualidad.
Muchos ponen como base el decir que David danzó, pero David no
sólo cometió ese pecado, sino que también adulteró y asesinó. Sólo que
David supo arrepentirse y confesar sus pecados, porque en su corazón
deseaba hacer la voluntad de Dios. Léase el Salmo 51. El hecho de que un
siervo de Dios haga algo malo, no da base para hacerlo uno también.
Además del caso de David, también mencionan como base la Parábola del
Hijo Pródigo, pero olvidan que en la parábola solamente se menciona la
costumbre de la gente, y no es un mandamiento ni una aprobación para
hacerlo. Véase ese pasaje en San Lucas 15:25. También mencionan los
pasajes de San Mateo 11:17 y San Lucas 7:32. Véase cómo dice la porción:
“Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, y que dan voces los
unos a los otros: Os tañimos con flautas, y no bailasteis.” Pero allí sólo
aparece mencionado un "refrán" de la gente mundana, y no un
mandamiento. También mencionan el caso de la hija de Jefté, que danzó
cuando salió a recibir a su padre, en Jueces 11:34-35. Pero tampoco la
Biblia lo aprueba, sino que se describe como un caso sucedido. Se nota la
insinceridad, cuando se mencionan dichos pasajes como base de una
práctica reprobada por Dios.
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Si se analiza la Biblia, se notará que, en toda la prescripción del culto
de la Ley de Moisés, NO EXISTE NINGUNA DANZA, antes bien, en
Isaías 3:16 en adelante, se condenan las danzas de las hijas de Sión, pues
dice: “Asímismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sión se
ensoberbecen, y andan cuellierguidas y los ojos descompuestos; cuando
andan van danzando, y haciendo son con los pies. Por tanto, pelará el
Señor la mollera de las hijas de Sión, y Jehová descubrirá sus vergüenzas.”
En el Nuevo Testamento, también se condena la danzas, porque éstas son
los "banqueteos" u "orgías", a que se refiere Gálatas 5:16-21, que se
mencionan entre las obras de la carne, y "los que hacen tales cosas NO
HEREDARÁN EL REINO DE DIOS" (V.21). La palabra "banqueteos",
del versículo 21, en el original Griego es κωµοι (kömoi), que significa
"orgías", y "orgía", significa "fiesta con bebida y danza". De modo que, si
Dios condena las danzas, éstas no tienen nada qué ver con su Espíritu, el
cual es SANTO.
2. No es lo Mismo TENER el Espíritu, que SER BAUTIZADOS en Él:
Muchas veces se prestan a confusión los términos TENER y SER
BAUTIZADOS en el Espíritu, pero son diferente cosa, como se demuestra
a continuación:
a) Tener el Espíritu:
Tener el Espíritu, Significa tener a Cristo en el corazón. A Cristo no
se le puede recibir en cuerpo; tiene que recibírsele en Espíritu. De modo
que, cuando una persona acepta a Cristo, es el Espíritu de Cristo el que
recibe en su corazón. Por eso se dice que RECIBE al Espíritu. La Biblia
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dice en Romanos 8:9 que "si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no
es de Él." En otras palabras, no es cristiano. Y el Espíritu de Cristo, es el
mismo Espíritu de Dios, o el Espíritu Santo. Entonces, el cristiano tiene el
Espíritu.
b) Ser Bautizados y Ser Llenos del Espíritu:
Ser bautizados, o ser llenos del Espíritu Santo, significa que el
Espíritu Santo SATURA totalmente el ser, tal como lo dice en Efesios
5:18: "Y no os embraguéis de vino, en lo cual hay disolución; mas sed
LLENOS del Espíritu." De la misma manera como el vino, cuando lo
beben los hombres, les llega a la totalidad de las partes del cuerpo, así el
Espíritu Santo SATURA todo el ser. Ésta es la promesa que se encuentra
en Hechos 1:5, 8, que ya se analizaron en este texto.
3. Lo que Sí es el Bautismo en el Espíritu:
a) Ha sido Prometido por Dios, y Él lo da:
La primera promesa de recibir el bautismo en el Espíritu Santo, está
en Joel 2:38, que dice: "Y será que después de esto, derramaré mi Espíritu
sobre toda carne." Esto se cumplió en el día de Pentecostés, según la
interpretación que dio el Apóstol Pedro en Hechos 2:16-17, pues él dijo:
“Mas esto es lo que fue dicho por el profeta Joel” (v.l6), y sigue
cumpliéndose en cada creyente que se rinde a Él, y que cree a su promesa
de Hechos 1:5 y 8, que dice: "Porque Juan a la verdad bautizó con agua,
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mas vosotros seréis BAUTIZADOS CON EL ESPÍRITU SANTO....Mas
recibiréis la virtud del Espíritu Santo."
b) Es una SATURACIÓN TOTAL del Ser:
Esto ya se citó en Efesios 5:18: Pero muchos, erróneamente, enseñan
que Dios sólo quiere el corazón, y no le interesa el cuerpo. Esta es una
falsa profecía, y sólo persigue fomentar la degeneración de la Iglesia en la
práctica de vanidades, deshonestidades de este mundo y otros pecados de la
carne. Pero la Biblia enseña que Dios quiere TODO EL SER, y no sólo
una parte. I Tesalonicenses 5:22-24 dice: "Apartados de TODA ESPECIE
DE MAL. Y el Dios de paz os SANTIFIQUE EN TODO; para que
vuestro ESPÍRITU Y ALMA Y CUERPO sea guardado ENTERO SIN
REPRENSIÓN para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que
os ha llamado; el cual también lo hará."
También deben considerarse los siguientes pasajes que demuestran
que, además del corazón, Dios también demanda santidad en el
cuerpo: "No reine, pues, el pecado en vuestro CUERPO mortal, para que
le obedezcáis en sus CONCUPISCENCIAS; ni tampoco presentéis
vuestros MIEMBROS al pecado por instrumentos de iniquidad," Romanos
6:12-13. "Así que, amados, pues tenemos tales promesas,
LIMPIÉMONOS DE TODA INMUNDICIA DE CARNE Y DE
ESPÍRITU, perfeccionando la santificación en el temor de Dios," 2
Corintios 7:1. Pero alguno dirá "eso es imposible". A eso la Biblia
responde: "Fiel es el que os ha llamado; el cual también LO HARÁ," I
Tesalonicenses 5:24.
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c) Requiere la Rendición o Crucifixión del YO:
Mientras una persona no rinda toda su voluntad a Dios, no podrá ser
llena del Espíritu Santo, puesto que hará su propia voluntad y no la de
Dios. Pero, si uno vacía su corazón de su propia voluntad y orgullo, el
Espíritu Santo lo llena. Gálatas 2:2O dice: "Con Cristo estoy juntamente
CRUCIFICADO, y vivo, NO YA YO, mas VIVE CRISTO EN MÍ."
Cristo, en su Espíritu, toma el lugar del YO, o "ego". La carne siempre está
en el ser, pero SUJETA o CRUCIFICADA. Esa carne no puede actuar,
puesto que el Espíritu Santo controla y dirige la vida. En Romanos 6:6
dice: "Sabiendo esto, que nuestro VIEJO HOMBRE [la carne] juntamente
fue crucificado con Él, para que el cuerpo del pecado sea DESHECHO, a
fin de que NO SIRVAMOS MÁS AL PECADO." Léanse también los
versículos 12 y 13.
d) Se Recibe Como un Acto de Fe, al Pedirlo:
Muchas personas se desesperan pidiendo ser bautizadas en su
Espíritu, y no lo logran. En la mayor parte de veces es porque están
equivocados, al pensar que Él llega en una forma sensacional y dando
experiencias exóticas. Esto no es así. El Espíritu Santo no falta a su
promesa, si se cree realmente en su Palabra. En Lucas 11:13 dice: "Pues si
vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto
más vuestro Padre celestial DARÁ EL ESPÍRITU SANTO a los que lo
PIDIEREN de Él?"
e) Resulta Primero en una Vida Santa:
Muchos esperan recibir experiencias extrañas o exóticas y, por su
insistencia en pedir tales experiencias, es frecuente que el diablo se las dé, y
se engañan, cayendo en sus garras. Por eso, resultan danzando o
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profetizando con falsedad y, en consecuencia, provocan muchas
confusiones e inestabilidades doctrinales. El cristiano verdadero y sincero,
no debe buscar tales experiencias, sino esperar los verdaderos resultados de
una vida llena del Espíritu. Lo primero que hace el Espíritu Santo en una
persona, cuando la llena, es darle una VIDA SANTA que, por cierto, no es
lo natural del hombre, pero Dios lo cumple conforme a sus promesas.
Romanos 6:22 dice: "Mas ahora, LIBRADOS DEL PECADO, y hechos
siervos de Dios, tenéis por FRUTO la SANTIFICACIÓN, Y POR FIN
LA VIDA ETERNA." Y, la palabra "santificación" significa:
"conversión en santo". Ése es el primer fruto que se recibe al ser
LLENOS DEL ESPÍRITU.
f) Luego, Resulta en PODER para TESTIFICAR DE CRISTO:
Como puede verse, la Biblia no respalda la idea de recibir
experiencias exóticas ni extrañas. Hechos 1:8 dice: "Mas recibiréis la
VIRTUD del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me SERÉIS
TESTIGOS." En Hechos 4:31 también dice: "Y como hubieron orado, el
lugar en que estaban congregados tembló; y TODOS FUERON LLENOS
DEL ESPÍRITU SANTO, y HABLARON LA PALABRA DE DIOS
CON CONFIANZA." El Espíritu les dio PODER para HABLAR de Él.
Y, cuando el Espíritu da ese PODER, nadie puede resistir a su voz, como
en el caso de Esteban, cuando lo martirizaron en Hechos 6:1O, que dice:
“Mas no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.”
g) Su Evidencia es el FRUTO DEL ESPÍRITU:
Éste es otro asunto que ha causado mucha confusión, porque hay
demasiadas iglesias que afirman en sus doctrinas que el "hablar en lenguas"
es la "única y sola evidencia del bautismo en el Espíritu Santo". Esto,
definitivamente, es FALSO. La Biblia no lo enseña así. Ellos dicen tener
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base en el hecho de que, algunas veces cuando fueron llenos del Espíritu,
Dios dio también el don de lenguas; pero esto no da una base concreta,
puesto que también se mencionan en la Biblia otros casos en los cuales
todos fueron "llenos del Espíritu Santo" y, sin embargo, no hablaron en
otras lenguas. Hechos 4:31 dice: "Y TODOS fueron llenos del Espíritu
Santo, y HABLARON LA PALABRA DE DIOS CON CONFIANZA."
También puede verse otro caso en Hechos 8:15-17, que ya se mencionó en
puntos anteriores.
Debe entenderse que el don de lenguas no es un FRUTO del
Espíritu, sino un DON, o sea REGALO, del Griego χαρισµα (kjarisma),
que significa "don, gracia, regalo, tal como se ve en I Corintios 12:4, ya
considerado en puntos anteriores. Un FRUTO es una consecuencia
incuestionable del árbol, mientras que un don, es sólo un REGALO, que
Dios puede dar A QUIEN ÉL QUIERE, como lo dice en I Corintios 12:11;
y lo da, solamente para EDIFICACIÓN DE LA IGLESIA, como se ve en I
Corintios 14:26, ya estudiado. Por otro lado, lo que se ve comúnmente en
las iglesias modernas, no es el "don de lenguas" a que se refiere la
Biblia, sino un "BALBUCEO, FRECUENTEMENTE APRENDIDO"
a través de la repetición continua de ciertas sílabas, que no coincide con
una lengua verdadera, tal como lo enseña Hechos 2:7-11, ya demostrado en
este tratado. Si alguien aprende a hacer algo así, cae en el pecado grave
del engaño, cosa que no la hará ningún cristiano sincero y verdadero.
La verdadera EVIDENCIA del Bautismo en el Espíritu Santo, según
la Biblia, es el FRUTO DEL ESPÍRITU, tal como lo dice Gálatas 5:22-
24: "Mas el FRUTO DEL ESPÍRITU es: caridad, gozo, paz, tolerancia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.... Porque los que son de
Cristo, han crucificado la carne con los afectos y concupiscencias."
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Luego, el fruto del Espíritu, resulta en PERFECTO AMOR, como
lo dice en I Juan 2:5:” Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios
[amor sublime] está verdaderamente perfecta en él: por esto sabemos que
estamos en él.” Esta caridad es el amor sublime, del Griego αγαπη
(agápë), que se describe en I Corintios 13:4-8,13, que dice: "La caridad
[amor sublime] es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la
caridad no hace sinrazón, no se ensancha; no es injuriosa, no busca lo suyo,
no se irrita, no piensa el mal; no se huelga de la injusticia, mas se huelga de
la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. La
caridad nunca deja de ser: mas las profecías se han de acabar, y cesarán
las lenguas, y la ciencia ha de ser quitada....Y ahora permanecen la fe,
la esperanza y la caridad [amor sublime], estas tres: empero la mayor de
ellas es la caridad." Este amor sublime es superior que el hablar en otras
lenguas, y cualquier otro don, tal como se ve en I Corintios 13:1, ya
estudiado y, para el cristiano actual, permanecen la fe, la esperanza y el
amor, tal como se ve en los versículos 8 y 13.
Puede concluirse, entonces, conforme a la Biblia, Palabra de Dios,
que todo cristiano necesita ser bautizado con el Espíritu Santo, y éste
bautismo se reconoce a través de ver en el creyente la totalidad del
FRUTO del Espíritu, según Gálatas 5:22-25. ¡Amén!
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CONCLUSIÓN
Por mucho tiempo, la doctrina de las Iglesias Amigos, ha sido
combatida por muchos, especialmente por aquellos que rechazan la
doctrina bíblica de la Santidad, y los que descansan su fe en ritos y
ceremonias judaicas o católicorromanas, cuyo significado original dejó de
existir con el establecimiento del Nuevo Pacto.
En el presente tratado se ha dado una demostración clara, bíblica y
lógica, de que las doctrinas de los Amigos son verdaderas, aunque en
ningún momento se ha pretendido afirmar que solamente personas de esta
fe sean salvas, porque la Iglesia verdadera de Jesucristo es espiritual, y no
una simple oraganización humana. Sólo tiene la persona que ser sincera, y
analítica de las Escrituras, para convencerse de estas verdades, las cuales
no se han presentado con un ánimo de controversia, sino de defender
bíblicamente una fe verdadera, que ha sido injusta e ignorantemente
perseguida.
Se espera que esta exposición se reciba en el temor de Dios, y con el
buen deseo de descubrir y hacer la voluntad voluntad de Dios.
ִִִִִִִִִִִִ
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Vosotros sois mis Amigos, si hiciereis
las cosas que yo os mando.
San Juan 15:14.
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“Solícitos en guardar la unidad del
Espíritu.....Un Señor, una fe, un
bautismo.”
Efesios 4:3-4.
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El presente trabajo es presentado
por el Licenciado Édgar Amílcar
Madrid Morales, como cumplimiento
del pre-requisito de LiGMQ-13,
Autoridad y Publicación Libro
Teológico o Pedagó-gico, para optar al
grado académico de Magíster Magnus
en Docencia Teoló-gica, en el Seminario
Teológico Quá-kero.
Chiquimula, Guatemala, 29 de noviembre de 1996.
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