Hombre y subsistencia en Andes
Hombre y subsistencia en Andes
STEPHEN B. BRUSH
Los ANDES CONSTITUYEN una de las áreas más propICIas para el estudio de
la ecología cultural en el mundo. Es un área marcada por una increíble
variedad ecológica, donde numerosas fajas climáticas se encuentran com-
primidas en pequeñas áreas debido a los rápidos cambios de altitud. Aún
más, es un área donde las aisladas comunidades de subsistencia sobreviven
gracias a su habilidad para explotar diferentes pisos ecológicos. Este tra-
bajo se propone delinear la etnografía de una comunidad andina y suge-
rir tres patrones diferentes por medio de los cuales dive!sas zonas agríco-
las se integran a sistemas únicos de subsistencia en el flanco oriental de
los Andes peruanos.
En el Perú las estrategias de subsistencia de muchas comunidades se-
rranas incluyen métodos que anteceden a la conquista española y sobrepa-
san varias fronteras lingüísticas, étnicas y hasta nacionales. Recientes aná-
lisis etnohistóricos y etnográficos que tratan de la ecología y subsistencia
andinas han aumentado nuestro conocimiento respecto a los patrones gene-
rales de la relación hombre-tierra en el área. Este trabajo se apoya en
gran parte en las investigaciones hechas por botánicos (Weberbauer 1936,
1945) Y geógrafos (Bowman 1916, Troll 1958 y Pulgar Vidal 1946) de ge-
neraciones anteriores.
Una de las contribuciones más importantes para el entendimiento ge-
neral de la etnohistoria de los sistemas económicos y de subsistencia an-
dinos es el modelo de "control vertical" o "verticalidad" sustentado por Mu-
rra (1972). Según Murra "ya en 1967 era evidente que el control simultá-
neo de tales archipiélagos era un ideal andino compartido por etnías muy
distantes geográficamente entre sí, y muy distantes en cuanto a compleji-
dad de su organización económica y política" (Murra, 1972: 430). El mo-
delo de control vertical propuesto por este investigador es que diferentes
grupos étnicos pretenden controlar el máximo número de pisos ecológicos
en su -esfuerzo por lograr la auto-suficiencia. La economía interna de las
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Los Andes, al igual que otras cordilleras, tienen un fuerte declive am~
biental, donde diversas zonas climáticas se aprietan en valles individua-
les y las laderas pueden cubrir varios miles de metros de altitud. Según
un geógrafo, "en ningún otro lugar de la tierra hay mayores contrastes
físicos comprirpidos dentro de espacios tan ,pequeños" (Milstead, 1928: 97).
'Botánicos como Weberbauer (1936, 1945) Y geógrafos como · Tosi (1960)
han descrito la tre~enda variedad de microclimas y comunidades vege-
tales que pueden encontrarse en los Andes, dentro de áreas relativamente
pequeñas. El factor crítico en la relación de esos microclimas es la altura
o ubicación vertical, y constituye el , meollo al cual se relacionan otros fe-
nómenos ambientales como son: precipitaciones, temperatura, viento, decli-
ve, drenaj e y suelos.
Posiblemente el intento más ambicioso para trazar la diversidad climá-
tica de los Andes es' el de Tosi (1000). Siguiendo a Holdridge (1947),
,Tosi delimitó las "zonas de vida natural" del Perú utilizando estudios aero-
fotográficos y haciendo uso de las investigaciones botánicas 9,e Weberbauer.
La zona de vida natural se basa en un cuadro compuesto por tres facto-
, res climáticos: a) la biotemperatura anual promedio; b) l~ precipitación
anual promedio; y c) la proporción potencial de evapotran~piración (ver ,
Tosi and Voertman, 1964). Para el área andina peruana, Tosi establece
siete pisos altitudinales y ocho "provincias de humedad" (Tosi, 1960: 5).
Estos pisos altitudinales y provincias de humedad se combinan en diferen-
tes formas hasta ofrecer treinta y cinco zonas de vida natural o formacio-
nes vegetales, que abarcan desde desiertos intermontanos y tundras alpi-
nas hasta bosques montanos muy húmedos.
A pesar de la tremenda diversidad natural que ello implica, el siste-
ma de recursos de la población indígena de los Andes orientales se limi-
ta a sólo unas cuantas zonas de cosecha. Estas varían de acuerdo con la
localidad, pero el patrón de la mayoría de las comunidades ubicadas en
los flancos orientales de los Andes comprende generalmente cuatro zonas
principales para la obtención de estos u otros recursos. La zona más al-
ta de pastos naturales no es apta para cultivo alguno a causa de las fre-
cuentes heladas. Entre los animales que allí pastan se encuentran la lla-
ma y la alpaca al sur del Perú y en Bolivia, y ganado equino, vacuno y
ovino a lo largo de todos los Andes. Entre los términos que se aplican a
esta zona se hallan los de puna al sur, y jalka en las regiones del centro
y norte. Colindando con ella está la zona de la papa y otros tubérculos, de-
nominada igualmente puna o jalka, y que ha constituido tradicionalmente
el centro principal de las actividades de subsistencia en los Andes. Es allí
donde se domesticaron 'la papa y otros tubérculos andinos, tales como la
oca (Oxalis tuberosa) y el olluco. La gran cantidad de variedades de pa-
pa, que incluye más de 400 tipos conocidos por los indígenas ( U gent,
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284 REVISTA DEL MUSEO NACIONAL - TOMO XL
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altitud, como la papa. Una cosecha importante exclusiva de esta zona es
la arveja (Pisum sativum). La población nucleada de Uchucmarca vive en
ella y la competencia por las chacras es menor que en la zona más baja,
productora de cereales. En general, la tenencia de la tierra se caracteriza
por un mínimo de transacciones comerciales.
La zona ;alka (3,000 a 3,500 metros) empieza inmediatamente arriba
del pueblo de Uchucmarca. Ecológicamente es análoga a la tundra alpina
o páramo sub alpino húmedo de Tosi y a la .zona de puna de los Andes
surperuanos. Sin embargo, es más seca que la primera y más húmeda
qu~ la seg~nda. Aquí el valle se amplía considerablemente y domina la
vegetación matorral y pastos típicos de las grandes alturas andinas, entre
ellos el Stipa ichu. Al igual que la puna sureña, la ;alka es el área de
producción de la papa, a la que se le dedica más tierra y tiempo, con
otros tubérculos, que a cualquier otra cosecha. Hay también otros cultivos,
como el altramuz (Lupinus mutabilis), conocido como chocho o tarwi,
habas y cebada. Hay una relativa abundancia de tierra y poca competencia
pdr las chacras, que fácilmente se consiguen por peticiones al consejo
comunal. .
La ;alka fuerte (3,500 a 4,300 metros) es la zona más alta y extensa
del valle, y ecológicamente cercana a la zona de vida de páramo hÚlredo
subalpino. Llueve mucho, las heladas son frecuentes y no existe ninguna
estación seca apreciable. Su topografía es una combinación de lomas y
series de pedregales y picos. La vegetación está compuesta por matas y
pastos andinos con los que se alimenta el ganado vacuno y caballar. Dichos
pastos son de propiedad comunal, y las únicas viviendas permanentes
corresponden a unidades domésticas que se dedican al pastoreo. El ganado
tiene importancia para la población por la producción de carne y lana y
como medio para obtener dinero en efectivo. El ganado vacuno es el más
importante. Aunque la carne de res, el queso y la leche rara vez se COIl-
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288
Cuadro 1
papa 12 88
oca 19 81
maíz 7 56 35 2
trigo 10 68 22
cebada 16 74 10
arvejas 14 66 10
habas 34
Porcentaje de 2 6 12 3 19 43 15
base total de
tierra "'
* Una aproximación
.
Cuadro 2
Maíz no produce
Trigo los insectos o el "polvillo destru- sequía
yen el grano, o bien el grano se
pudre en el tallo por exceso de
humedad. Muy pOCO gluten.
Papa una helada o bien la "rancha" las plantas se marchitan
mata la planta. y no ' dan tubérculos.
Arveja muy poca producción las arvejas no se cuecen
tal como deben (muy du-
ras).
Cebada muy poco gluten, y las cáscaras sequía
muy gruesas.
EL HOMBRE E N EL ECOSISTEMA ANDINO 291
nas aumenta en altitud a medida que uno se dirige hacia el sur, donde
el período diurno de los meses de verano es más largo que en las inme-
diaciones de la línea ecuatorial. Por lo tanto, en la región de Cajamarca
(7°16'S) la zona kichwa se encuentra aproximadamente a 3,000 metros de
altitud, mientras que en la región del Cuzco (13°36'S) se extiende hasta
3;350 metros de altitud. Dyer (1962: 340) muestra que la mayoría de la
población vive en pequeños pueblos y caseríos en la zona kichwa. Aun-
que puede ser muy difícil de corroborar, parece que la ubicación de la
mayoría de los pueblos y' caseríos no está estrictamente en la zona kichwa,
sino más bien cerca de o en el límite entre las zonas kichwa y jalka, como
es el caso de U chucmarca.
Es evidente que en la reglOn inmediata a Uchucmarca los principales
asentamientos prehispánicos estaban a una altitud mayor que la actual. La
mayoría se ubicaba en la jalka alta, inmediatamente debajo de lajalka
fuerte. Otra manera de explicar . los asentamientos prehispánicos relativa-
mente altos es que la guerra era una situación endémica y forzo a las po-
blaciones prehispánicas a buscar las posiciones más seguras y fáciles de
defender. Por eso los centros poblados, en general, tendían a estar en zonas
más altas que las actuales. Otra explicación relaciona el problema del
asentamiento con los patrones de subsistencia. Troll (1958, 1968) hace no-
tar la importancia de la relación entre las condiciones regulares de las es-
taciones de helada y de lluvia y la posible preparación del chuño (papa
deshidratada) para comprender los patrones culturales y de asentamiento
de la población prehispánica de la región altiplánica.
Las poblaciones prehispánicas andinas generalmente dependían más de
los productos de. las zonas más altas (papas, quinua, llamas) y eran me-
nos dependientes que la población moderna en cuanto a cereales, especial-
mente maíz. La introducción del trigo se debió a los españoles. Como ha
notado Sauer (1950: 494), el maíz no fue artículo principal en la dieta de
la mayoría de la población nativa americana al sur de Honduras. Murra
( 1960) dice que en los Andes el maíz tenía una importancia mayor como
cosecha ceremonial , que como cosecha de subsistencia. La excepción nota-
ble fue el Imperio Inca que aparentemente comenzó, a explotar la región
kichwa para producir maíz, el alimento "preferido" por el ejército (Murra,
1960: 400) . La importancia dada por los incas a la zona baja es evidente
a juzgar por las grandes áreas de terrazas que para el cultivo del maíz
ahí construyeron.
Los españoles, que también se alimentaban con · cereales, complemen-
taron en muchas otras parte del Pérú el proceso que la administración In-
ca había iniciado en el área del Cuzco. Fue la conversión de una base de
subsistencia, compuesta principalmente de tubérculos, a una base mixta
que incluía tanto cereales como tubérculos. En toda la región serrana pe-
ruana del centro y norte del Perú, los cereales europeos tales como el trigo
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y la cebada han llegado a sei' cultivos principales junto con las cosechas
nativas andinas. Esto parece ser menos cierto en la sierra del sur, espe-
cialmente en el altiplano, donde predominan tubérculos, como la papa,
y la quinua.
Durante las reducciones de Toledo en la década de 1570, los espa-
ñoles para consolidar a la población andina movilizaron a gran parte de
los sobrevivientes de las epidemias de Ia Conquista a pueblos nuevos co-
mo Uchucmarca. Estos nuevos poblados nuclearon a la mayoría de la po-
blación campesina de los Andes (Fuenzalida, 1970). Es posible que el in-
terés de los españoles en el trigo, el maíz, en los pastos para el ganado
y en la base tradicional de subsistencia de la población (papas) los haya
conducido a ubicar los nuevos pueblos en sitios con casi igual acceso a las
zonas kichwa y ¡alTea. En Uchucmarc~, al igual que en otras comunidades
andinas, la introducción del trigo dio lugar a un notable cambio de las
actividades de subsistencia.
El tipo compacto
El tipo archipiélago
El tipo extendido
plios de los Andes orientales y centrales. Uno de los ejemplos más claros
lo encontramos en el valle del Vilcanota, al sur del Perú. Este valle que
fue el centro del Imperio Inca, tenía como capital el Cuzco; casi en el
centro del mismo mide, aproximadamente, 300 kil6metros de largo y su
altitud varía entre 4,300 metros a 1,000 metros. El ancho del fondo del
, valle permite el cultivo en casi toda su existencia. Es evidente, por el sis-
tema de terrazas y ruinas incas, que sobre la altura de 1,500 metros todo
el valle fue explotado intensivamente desde antes de la conquista europea.
Su patrón moderno de asentamiento se caracteriza por ~na serie de pue-
blos de tamaño medio, entre los que se encuentran pueblos más pequeños
y casi continuos. Hasta hace poco gran parte del valle estuvo controlado
por haciendas. Los pueblos importantes son: Sicuani (3,531 metros de al-
titud), Urcos (3,12JO metros), Calca (2,950 metros), Urubamba (2,880 me-
tros y Quillabamba (1,050 metros). Cuzco, a la orilla de un tributario del
río Vilcanota, está a 3,382 metros de altitud. La población de mayor den-
sidad se encuentra entre Ollantaytambo (2,790 metros) y Sicuani (3,531
metros). Cade (1967: 74) ha notado que "más del 90% de la gente del
valle del Vilcanota deriva su ' sustento directamente de la agricultura de
uno de los diferentes tipos de unidades productivas que tienen diferentes
orientaciones económicas". Estas abarcan desde haciendas hasta agricultura
de subsistencia. En esta última, aunque en realidad hay poca comerciali-
zación, Cade observó que se da un alto grado de especialización e inter-
cambio entre comunidades campesinas:
"Aunque la economía agrícola de la mayoría del pequeño campesi-
nado del valle del Vilcanota es básicamente de subsistencia, existe
mucho intercambio. Los mercaderes más activos son los que reci-
ben productos de diferentes zonas ambientales. En Chincheros, por
ejemplo, un pueblo muy arriba del valle de Huayllabamba, la pa-
pa es la cosecha .principal y gente de la depresión inferior viene
a intercambiar sus especialidades: traen maíz, leña y hojas de no-
gal de Urquillos; fruta y pan de Urubamba; verduras de Huaylla-
bamba; y maíz y fresas de Yucay y Ollantaytambo. Mercados ac-
tivos como Sicuani pueden desarrollarse también a causa de la ten-
dencia de muchas comunidades indígenas a especializarse en una
cosecha más que en otras. De esta forma, en la parte sur del valle
por lo menos tres comunidades se especializan en trigo, tres en pa-
pas y una en cebollas" (Cade, 1967: 76).