Poder Judicial de la Nación
Juzgado Nacional en lo Comercial N ° 8
///nos Aires, de noviembre de 2013.
Y VISTOS:
Estos autos caratulados "MAGUNA
SUSANA c/ FEDERACIÓN PATRONAL SEGUROS S.A. s/
ordinario" para dictar sentencia, de los cuales
RESULTA:
I. Que a fs. 27/29 se presentó en sede
Civil SUSANA MAGUNA por medio de apoderado, e inició demanda
contra FEDERACIÓN PATRONAL SEGUROS S.A. por cobro de la
suma de $ 76.000 a las resultas de la prueba a producirse en autos,
con más intereses y costas del pleito, de acuerdo a la versión de
hechos que expuso.
Dijo que era propietaria de una empresa
de transporte de mercaderías y a tal fin adquirió, entre otros, el camión
Chevrolet 14.000, dominio AZC 694 y semiremolque Maldonado
Hnos., dominio RNP 477.
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COSENTINO
Declaró que el 20.04.05 el rodado
mencionado transportó mercadería –cereales- conforme contratación
efectuada telefónicamente por una empresa que indicó, enviando a
tales fines a un acompañante junto con el conductor.
Durante el viaje, el chofer cumplió con sus
obligaciones normales hasta que fue interceptado por un móvil policial
que detuvo al camión y labró actuaciones por robo del cereal
transportado.
Relató que cuando tomó conocimiento de
lo acontecido, procedió a proporcionar los datos del depósito en el que
la mercancía se encontraba y desde donde partió el flete. Agregó que
su colaboración motivó las actuaciones 42/2005, que tramitaron por
ante el Juzgado de Instrucción n° 6.
Adujo que comenzó a concurrir
diariamente e inclusive hizo una presentación por escrito a la U.F.I. n°
5 interviniente en la instrucción, a efectos de informarse acerca de la
oportunidad en que le sería devuelto el camión ya que se trataba de
una unidad productiva de su empresa con las pérdidas consecuentes
por hallarse fuera de servicio.
Siguió relatando que ante su insistencia,
la mesa de entrada lo derivó a hablar con el instructor a cargo de la
causa, quien tampoco se expidió sobre el pedido concreto de entrega
del vehículo. Posteriormente continuó realizando numerosos reclamos
sin éxito.
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COSENTINO
Señaló que ante tal escenario, promovió
acción de amparo donde requirió como medida cautelar la entrega
inmediata de su camión y semiremolque, que tramitó ante el Juzgado
de Primera Instancia en lo Civil y Comercial n° 4 del Depto. Judicial de
La Plata, y que le fue denegada.
Expresó que finalmente en el marco de la
causa caratulada “Robo calificado automotor y otros v/ Menchaca,
Darío Gastón”, se le notificó que se procedería a la entrega del
vehículo secuestrado.
Sostuvo que a los fines de efectivizar la
medida, el 17.01.07 concurrió al depósito judicial con patrocinio
letrado. El perito mecánico presente en dicho acto dictaminó respecto
de las piezas faltantes en el automotor, a cuyo efecto realizó un
inventario obrante en la referida causa penal.
Indicó que denunció en forma inmediata
el siniestro a la demandada, quien no se expidió sobre su aceptación o
rechazo. Ante ello, procedió a remitirle CD que tampoco mereció
respuesta.
Por último, afirmó que efectuó la
mediación previa obligatoria sin mayores resultados y se vio obligada
a realizar en forma privada un dictamen pericial que acompañó a
autos.
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COSENTINO
En el acápite V) cuantificó el daño e
intereses reclamados.
Ofreció prueba e hizo reserva de Caso
Federal.
II. A fs. 61 se imprimió a las actuaciones
el trámite correspondiente al juicio ordinario, y se confirió el traslado
de ley, diligencia cumplida mediante la cédula de fs. 63.
III. A fs. 69/74, radicada ya la causa por
ante este Juzgado, compareció FEDERACIÓN PATRONAL
SEGUROS S.A. por medio de apoderado, y contestó la demanda
instaurada en su contra, negó los extremos fácticos y jurídicos que la
informan y solicitó su rechazo con costas.
En primer lugar, opuso excepción de
prescripción fundada en lo dispuesto en el art. 58 de la ley 17.418,
dado que desde el día en que la actora concurrió al depósito judicial a
retirar el vehículo y constató los supuestos faltantes hasta la fecha de
mediación, ya había transcurrido holgadamente el plazo anual referido
por la norma citada.
En relación a los hechos, manifestó que la
actora en el escrito inaugural insinuó que existió una maniobra
amparada por un fiscal para hurtar piezas de su automotor, lo que
resultaba inverosímil.
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COSENTINO
Le resultó sorpresivo que la accionante
haya dejado pasar dos meses desde que le notificaron que el vehículo
estaba a su disposición hasta que fue efectivamente a retirarlo.
Se preguntó como pudo la actora obtener
piezas por un valor de $ 91.261 de un automóvil que valía $ 59.000, y
se preguntó porqué se encomendó a un licenciado en criminalística un
trabajo que en todo caso debía haber sido efectuado por un experto
mecánico. Agregó que el referido experto fechó su informe en el año
2009 dos años después que el camión fue retirado del depósito.
En el acápite VII) opuso excepción de
falta de legitimación pasiva por riesgo no cubierto, en razón de que la
actora había contratado el seguro el 27.05.06, es decir cuando ya
había transcurrido mas de un año de la fecha en que le secuestraron
el camión.
Sostuvo que la accionante no aclaró en
qué momento se produjo el robo de las piezas que dijo haber sufrido.
Sin embargo, adujo que del relato de la demanda se podía inferir que
pudieron haber sido robadas en cualquier momento entre el 20.04.05
(fecha de secuestro del camión) y el 17.01.07 (fecha de retiro del
depósito).
En la cláusula 22) del anexo del contrato
de seguro expresamente se dispuso que no se indemnizarían los
siniestros producidos y/o sufridos por el vehículo y/o su carga cuando
éste haya estado secuestrado, requisado o incautado, por lo que los
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hechos por los cuales la requirente reclamaba, constituyeron un riesgo
no cubierto.
A continuación consideró improcedente y
exorbitante el monto reclamado, en base que la suma asegurada por
robo de acuerdo a la póliza contratada tenía un limite de $ 59.000.
Ofreció prueba.
IV. A fs. 79/80 y una vez contestadas las
excepciones por la accionante (fs. 75/76) y dirimida la competencia de
este Tribunal para entender, la causa fue recibida a prueba y
designada la audiencia preliminar que preceptúa el CPCC:360, sobre
cuyo resultado da cuenta el acta de fs. 83.
A fs. 84/85 fueron proveídos los medios
probatorios oportunamente ofrecidos, los que se produjeron según
certificación de la Actuaria a fs. 250 ampliada a fs. 258.
Allí la causa fue puesta para alegar, carga
cumplida por ambas partes (fs. 264/271 y 273/274).
Finalmente, a fs. 307 fueron llamados los
autos para dictar sentencia, providencia consentida a la fecha.
Y CONSIDERANDO:
I.a) La actora pretendió, frente a la
aseguradora demandada, el cobro de cierta cantidad dineraria y de
sus accesorias debido al incumplimiento de un contrato de seguro que
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amparaba un rodado de su propiedad, que fue secuestrado en el
marco de un procedimiento policial.
De su lado la accionada resistió la
pretensión y pidió su rechazo, para lo cual sostuvo básicamente que la
acción para el cobro de la obligación se encontraba prescripta.
Subsidiariamente opuso excepción de falta de legitimación pasiva, por
riesgo no cubierto y cuestionó el monto reclamado.
En estos términos genéricos quedó
planteado el conflicto que cabe decidir.
I.b) Corresponde expedirse en primer
término sobre la prescripción, porque de admitirse lo demás resulta
abstracto.
Cabe destacar que conforme la directiva
del CPCC:377, recae sobre quien alega un hecho la carga de la
demostración de que efectivamente ocurrió, ya que las meras
alegaciones procesales resultan insuficientes para proporcionar al
juzgador los instrumentos que necesita para emitir su pronunciamiento
(CSJN, "Kopex Sudamericana SAIC c/ Buenos Aires, Provincia de y
otros", 19.12.95).
La carga señalada no se traduce en una
obligación de probar, sino que importa estarse a las consecuencias
derivadas de que la prueba se produzca o no. Por ello, la actividad
probatoria es una circunstancia de riesgo: pierde el juicio quien no
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acredita aquellos hechos que invoca como fundamento de su derecho
(Sala A, "G.V. y otros c/ Canteras Argentinas S.A.", 23.4.97 y doc. cit.).
De modo tal que los justiciables deben
acreditar los presupuestos que sustentan su pretensión, defensa o
excepción. El actor debe probar los hechos constitutivos de esa
pretensión, y el demandado los extintivos, impeditivos o modificativos
que oponga a aquellos (Sala B, 15.12.89, LL 1990-C-102; id. Sala A,
5.3.80, ED 87-703; Carnelutti, Francesco, La prueba civil, pág. 219. Ed.
Depalma, Buenos Aires 1987).
En virtud de tales postulados, a la
accionada corresponde probar los extremos de su defensa.
Ello sentado, debe tenerse en cuenta que
es principio genérico que la prescripción comienza a correr en cuanto
puede hacerse valer el derecho en justicia, postulado que es de
aplicación en esta materia conforme lo prevé el art. 58 párrafo 1° de la
ley 17.418 (Sala A, "Tamagnone Guillermo c/ Amparo Cía. de
Seguros", 30.7.82; id., "Vaida Daniel c/ Castro María", 31.5.95; Sala E,
"Garfunkel de Radzinsky c/ Omega Coop. de Seg. Ltda.", 21.8.90).
En el caso, no se ha probado la fecha
exacta de ocurrencia del siniestro, el que podría haber tenido lugar
entre el 20.04.05 –fecha en la que se procedió al secuestro del
camión- y el 7.12.06, momento en el cual la demandante habría
tomado conocimiento de la existencia de faltantes según lo que surge
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de las constancias colectadas en la causa penal (fs. 38 y sgtes. y
181/182).
El 17.1.07 se efectuó constatación sobre
el vehículo mediante experto designado al efecto, el que se hallaba
estacionado en un depósito municipal. Allí quedó determinada la
existencia de los faltantes denunciados (fs. 204).
En esa fecha le fue entregado el camión,
aunque no lo retiró efectivamente (fs. 198 y vta. del exp. de
instrucción). La requirente sostuvo que efectuó la denuncia ante la
aseguradora inmediatamente después del retiro del camión, más
ninguna constancia arrimó al pleito. La demandada negó que se haya
cumplido con la realización de la denuncia en término (fs. 70 vta.).
A fs. 75 vta. la accionante indicó que la
denuncia había sido realizada a un agente de la aseguradora, a quien
identificó.
El experto contable al momento de
contestar el requerimiento del tribunal de fs. 316, indicó a fs. 343 y vta.
que a pesar de haber sido solicitadas, no le habían sido exhibidas las
copias de las denuncias sino que solamente había tenido a la vista el
libro contable “de Siniestros Denunciados”, donde constaban los
siguientes datos: “SINIESTRO 84-4-77523: PÓLIZA: 6900452 –
FECHA DE OCURRENCIA: 01.12.06 – FECHA DE ENTRADA:
05.12.06 – MARCA: CHEVROLET 14000 TD LARGO – PATENTE:
AZC 694 – ASEGURADO: MARTINEZ SUSANA MAGUNA DE”.
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Las partes no negaron los nuevos datos
denunciados por el perito. A fs. 346 la actora se limitó a expedirse
sobre la falta de registro del rechazo de los siniestros.
Más allá de las inconsistencias que
surgen del relato de la demandante confrontado con las constancias
indicadas en cuanto a la sucesión de los hechos, del contexto de las
actuaciones desplegadas en el expediente criminal en correlación con
lo denunciado por el experto, puede tenerse por comprobado que la
denuncia fue efectivamente efectuada el 5.12.06.
La carga de pronunciarse dentro del plazo
previsto por la ley 17.418 es sustancial y el mero cumplimiento del
mismo impide desconocer el derecho del accionante a ser
indemnizado y consolida su situación. El silencio traduce la aceptación
del derecho del asegurado, conforme LS:56 in fine, por lo que debe
entenderse que en tales casos existe aceptación tácita del siniestro
(Sala B, "Sánchez Gustavo Daro c/ Alba Cía Arg. de Seg. S.A. s/
ordinario", 12.8.03; id.. "Muzzupappa Oscar c/ Vanguardia Cía. Arg. de
Seg. S.A. s/ ordinario", 23.8.01; id. Sala C, "García Néstor c/ Zurich
Iguazú Cía. de Seg. S.A. s/ ordinario", 17.8.01; id. Sala E, "Melano
Gladys c/ Caja de Ahorro y Seguros S.A. s/ sumario", 21.3.00; id. Sala
A, "Carrizo Ángela c/ Inca S.A. Cía. de Seg. s/ ordinario", 29.2.96;
entre otros).
Aceptado el siniestro, la aseguradora
posee un plazo de 15 días para pagarlo, por lo que el plazo de
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prescripción no corre desde la denuncia del siniestro sino desde el
vencimiento de ese lapso que la accionada poseía para abonar la
indemnización, oportunidad a partir de la cual la actora se hallaba
habilitada para demandar conforme fuera expuesto más arriba (Sala E,
“Unilan S.A. c/ El Cabildo Cía. Arg. de Seg. S.A.”, 30.4.87; Sala A,
“Gaillar Defoix Juana c/ Pergamino Coop. de Seg. Ltda.”, 10.9.85).
En el caso, a partir del 20.1.07 podía la
pretensora ejercer la acción.
La mediación extrajudicial previa
obligatoria se promovió en el mejor de los casos con fecha 12.09.08 (fs.
41) y culminó el 29.9.08 (fs. 40), de manera que incoada la acción el
16.12.09 (fs. 29 vta.), ella se halla efectivamente prescripta aún
considerando los efectos suspensivos previstos por la ley 24.573 -
vigente a esa fecha- o aún computado del modo dispuesto por la ley
26.589:18, es decir extendiendo el plazo de la suspensión hasta 20 días
posteriores de finalizado ese procedimiento.
La CD copiada a fs. 44 remitida el 11.07.07
no posee incidencia ya que más allá de que fue expresamente negada a
fs. 70 vta. y no fue acreditada su autenticidad, lo cierto es que sus
efectos suspensivos de 1 año culminaron con antelación a la
promoción del trámite de mediación referido, conforme CCIV:3986.
Aún obviando la forma de computar los
plazos previsto por el CCIV:3983 para el caso de suspensión de la
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prescripción, el lapso íntegro previsto por la LS:58 transcurrió luego de
finiquitada la mediación hasta que se promovió la demanda.
Si bien la aceptación impide considerar
cualquier causa exonerativa (Sala B, "Figalo de Ramos Carmen c/
Mercantil Andina Cía. de Seg. S.A.", 24.10.03), ello no impide que
opere la prescripción por inactividad del asegurado conforme LS:58
(Scolara Eduardo y Scolara Verónica, De los Seguros, en Código de
Comercio Comentado y Anotado, dirigido por Rouillón Adolfo, T° II,
pág. 89/90, Ed. La Ley 2005; Sala C, “Lombardi Lidia c/ Agrosalta
Coop. de Seg. Ltda., 27.10.06; Sala B, “Fijaciones Impacto S.A. s/
quiebra c/ Columbia S.A. de Seg.”, 29.8.02).
Cabe destacar que no obstante que las
partes no discreparon oportunamente acerca del plazo anual aplicable
(LS:58), la demandante intentó volver sobre sus pasos en oportunidad
de alegar, al pretender aplicable el plazo trienal de prescripción
establecido por la LDC.
Sin embargo, al promover la demanda
omitió toda referencia a dicha normativa, que ni siquiera fue invocada
al contestar la defensa.
Como principio, lo introducido en el
alegato resulta ajeno al thema decidendum. El régimen preclusivo no
admite la modificación o ampliación de las cuestiones objeto del litigio
luego de la oportunidad que la ley de rito fija para demandar y
responder, a salvo las limitadas excepciones referidas a hechos
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nuevos (Podetti Ramiro, Tratado de los Actos Procesales, pág. 443,
Ed. Ediar, Buenos Aires 1955). Atender a esa argumentación, en este
estado, importaría incurrir en causal de arbitrariedad de sentencia por
violación del derecho de defensa en juicio (Carrió Genaro, El recurso
extraordinario por sentencia arbitraria, T° I, pág. 117 y ss. Ed. Abeledo
Perrot, Buenos aires 1967), y del principio de congruencia (CPCC:34-
4).
Apartarse de las normas legales
procesales puede afectar el derecho de defensa de las partes, sin que
en su ineludible aplicación exista exceso ritual; de otro modo, puede
incurrirse en un defecto ritual dañoso para el litigante que
legítimamente se atuvo a las reglas de actuación (Sala D, "Bistrident
S.R.L. c/ Smile S.A.", 12.5.00).
Es así que las normas procesales no
deben interpretarse con desmedro del buen orden del proceso
lesionando la igualdad de las partes y la seguridad jurídica con el
pretexto de verse conculcada la verdad material por sobre la formal
(CNFCyC., Sala II, "Núñez Miguel c/ Ministerio del Interior", 17.2.00).
Más allá de eso, se entiende que la
legislación protectoria instaura un microsistema de protección para un
sujeto determinado en el marco de una relación determinada,
ampliando la tutela del asegurado-consumidor en el contrato de
seguro. En razón de lo dispuesto en el último párrafo del art. 3, en
general el plazo de tres años favorecerá a los usuarios en los
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contratos celebrados habitualmente para consumo o uso particular, al
otorgarle mayor tiempo del que disponían. Además, todas las
disposiciones de la ley 24.240 son de orden público, mientras que en
la ley 17.418 sólo algunas ostentan tal carácter (Farina Juan, Defensa
del Consumidor y del Usuario, Astrea, Buenos Aires, 1995; Lorenzetti
Ricardo, Consumidores, Ed. Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2003; en este
sentido, CNCiv, Sala H, “Núñez Norma c/ Metrovías S.A.”, 28.4.09.).
De modo tal que, dada esta particularidad
de que se trata de disposición de orden público, el juzgador debe
aplicarla con independencia de su oportuna invocación.
Pero ello no releva de la acreditación de
los presupuestos fácticos de aplicación de la norma, carga que la
actora no cumplió. Más allá de ello, de los dichos de la propia
accionante se desprende que el rodado era utilizado para el desarrollo
del giro de su empresa (fs. 27).
De ahí que la normativa protectoria no
resulta aplicable en la especie porque la asegurada no puede ser
calificada como consumidora en los términos del art. 1 de dicha
legislación, esto es persona física o jurídica que contrata a título
gratuito u oneroso bienes o servicios para consumo final o en beneficio
propio o de su grupo familiar o social. La LDC aprecia la posición del
consumidor o usuario en tanto que agota, en sentido material o
económico, ese bien o servicio contratado, lo que implica que no
integrará posteriormente otro proceso productivo al haber sido extraído
Juzgado Nacional en lo Comercial N° 8 14 JAVIER J.
COSENTINO
de circulación por lo que no podrá, en principio, ser objeto de
contratación ulterior.
Es decir, no son empleados para la
obtención de otros bienes o servicios, destinándolos a la satisfacción
de necesidades personales o familiares propias, a diferencia del
empresario que los adquiere para incorporarlos a su proceso de
producción o distribución (Mosset Iturraspe, Jorge y Wajntraub, Javier,
Ley de Defensa del Consumidor, pág. 38/42, Ed. Rubinzal Culzoni,
Santa Fe 2008).
Aquí el servicio se contrató respecto de un
bien integrado a un proceso productivo. Entiendo por ende, que la
acción se encuentra prescripta en los términos de la LS:58 ya que en
el caso, el plazo de aplicación es el que surge de dicha disposición al
no tratarse de un contrato de consumo. La pretendiente, en el
supuesto concreto, no probó la existencia de una relación de consumo
en términos de la ley 24.240.
I.c) De todos modos, la demanda no
habría merecido mejor suerte de allegarse a una solución contraria en
torno a la defensa de prescripción.
La actora, contrató el seguro el 27.05.06
para el camión (fs. 342), es decir cuando ya el rodado llevaba más de
un año de secuestro judicial. Como ya se dijo más arriba, el siniestro
pudo haber tenido lugar entre los días 20.04.05 y 5.12.06.
Juzgado Nacional en lo Comercial N° 8 15 JAVIER J.
COSENTINO
Es de destacar que la buena fe, en sus
manifestaciones de lealtad, probidad y creencia, cumple un rol
esencial en el contrato de seguro, tratándose de un deber contractual
recíproco del asegurador, del tomador, del asegurado y en su caso del
beneficiario (Sala B, “Destefanis Sergio c/ Cigna Arg. Cía. de Seg.
S.A.”, 13.11.02).
Se desconoce todo lo referente a la forma
en que el seguro fue contratado, y si bien es en principio carga de la
aseguradora proceder a la verificación del automóvil al momento de la
contratación, también es cierto que el asegurado debe suministrar toda
la información necesaria sobre el bien objeto del contrato.
No se sabe si la demandante informó a la
aseguradora al momento de contratar que el rodado se hallaba
secuestrado, mas en el caso ello es irrelevante dado que mediante la
estipulación de exclusión, se dejó asentado que en tal supuesto no
habría derecho a reclamo. Por ello tampoco es importante que se
tratare efectivamente de una renovación de la póliza, como se sostuvo
a fs. 269.
En efecto, dentro de las exclusiones de
cobertura, se dispuso que la aseguradora no indemnizaría el siniestro
sufrido por el vehículo cuando estuviera “secuestrado, confiscado,
requisado o incautado” (Apartado I, Capítulos A, B y C, Cláusula 22
del Anexo, fs. 289 y 291).
Juzgado Nacional en lo Comercial N° 8 16 JAVIER J.
COSENTINO
Frente a ello, era a la accionante a quien
correspondía acreditar el distinto alcance de la cobertura. Ello toda vez
que la extensión del riesgo y los beneficios otorgados por la póliza en
el contrato de seguro, deben merituarse estrictamente ya que
cualquier interpretación que importe ampliar tales beneficios produce
un grave desequilibrio en el conjunto de las operaciones de la
compañía, afectando a la comunidad de los asegurados.
En virtud de la vigencia de una cláusula
de exclusión de cobertura del seguro, quien pretende que el siniestro
integre el riesgo asegurado debe probar los presupuestos de hecho de
la norma que le resulte favorable, a fin de neutralizar la exclusión de la
cobertura alegada por el asegurador.
La estipulación no puede tildarse de
abusiva ya que delimita concretamente el riesgo, ni tampoco de
sorpresiva ya que la accionante poseía otros seguros similares
contratados con la accionada (fs. 315).
"El riesgo debe ser individualizado,
precisado, precisión que puede resultar en forma positiva, por las
limitaciones del riesgo asumido, o en forma negativa, por las
exclusiones enumeradas, en las condiciones generales o en las
particulares de la póliza. Estas exclusiones o limitaciones deben ser
formales e individualizadas... El asegurador deberá probar que el daño
proviene de un riesgo excluido, si la determinación es negativa o
directa, a su vez el asegurado deberá probar que proviene de un
Juzgado Nacional en lo Comercial N° 8 17 JAVIER J.
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riesgo incluido si la limitación es positiva o indirecta" (Halperín, Isaac y
Morandi, Juan Carlos, Seguros, T° II, pág. 542, Ed. Depalma, Buenos
Aires 1986).
Entonces, el siniestro no queda cubierto
en cuanto se verifique en circunstancias previstas por el contrato como
no idóneas para hacer funcionar la cobertura asegurativa (Sala B,
"Musante, J. c/ La Agrícola Cía. de Seg.", 14.11.79, LL 1980-C, 160).
Expresamente en la póliza se excluyó un
riesgo, de modo que a su respecto no existe seguro, lo que importa un
supuesto de no seguro que nace con el contrato mismo. Acaecido el
evento, no previsto en el contrato el asegurador no está obligado a
garantizarlo y por lo tanto, el asegurado no dispone de derecho a
exigir resarcimiento.
"El evento no ha sido cubierto por el
asegurador, no ha sido tomado a su cargo, ni percibió prima por
garantizarlo" (Piccard, M. y Besson, A., Les Assurances Terrestres.
L.G.D.J., París 1982).
A fs. 75 vta. la actora impugnó la
estipulación, dijo que no era aplicable y que las circunstancias del
caso no eran las referidas en dicho supuesto, mas no lo probó en
forma alguna. Y las alegaciones de fs. 155 emitidas en oportunidad
de observar la pericia contable, resultan claramente extemporáneas
sin perjuicio de que como se señaló, nada anómalo se observa en
torno a la cláusula de exclusión delimitativa del riesgo.
Juzgado Nacional en lo Comercial N° 8 18 JAVIER J.
COSENTINO
Finalmente, el silencio ante la denuncia no
implica fatalmente la aceptación tácita de la obligación de
indemnizar, al no bonificarse por este mecanismo la existencia de
supuestos que expresamente quedaron fuera de la cobertura.
II. Como corolario de todo lo dicho, la
demanda será rechazada.
III. Las costas se impondrán a la
demandante, por aplicación del principio objetivo de la derrota que
emerge del CPCC:68, sin que se adviertan configurados en el caso
eximentes que permitan decidir de otro modo.
En consecuencia, por las consideraciones
expuestas FALLO:
I. Rechazando la demanda promovida por
SUSANA MAGUNA contra FEDERACIÓN PATRONAL SEGUROS
SEGUROS S.A.
II. Costas a la actora (CPCC:68).
III. Sobre la base del capital demandado
con más intereses prudencialmente estimados a la fecha al solo fin
regulatorio, considerando las etapas cumplidas y la extensión, calidad,
eficacia de las tareas realizadas y demás pautas a que refiere el art. 6-
b) del arancel, se regulan los siguientes honorarios:
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a) los de los letrados apoderado y
patrocinante de la actora, Dres. Antonio Raúl Martínez y Juan C.
Aspiazu Ibarguren, en forma conjunta, en la suma de $ 13.000.-
b) los de los letrados apoderados de la
demandada, Dres. Roberto M. Oliva y Enrique J. Carrega, en forma
conjunta, en la suma de $ 20.000.-
c) los del perito contador Leonardo J.
Rogala en la suma de $ 4.000.-
d) los del perito ingeniero mecánico
Guillermo Beovide en la suma de $ 3.000.-
e) los del consultor técnico mecánico de la
parte actora, Eduardo J. Frigerio, en la suma de $ 300.-
f) los honorarios de la mediadora Dra.
Jorgelina del Carmen Rodríguez se fijan en $ 1.200.-
Todo ello en base a los arts. 6, 7, 9, 11,
19 y 38 de la ley 21.839 según ley 24.432; del dec. ley 16.638/57; del
dec. ley 7787/55; y de la ley 24.573 y dec.1645/07.
Fíjase en cinco días el plazo para su
cumplimiento. Notifíquese.
IV. Notifíquese a las partes por Secretaría.
Cúmplase, regístrese y oportunamente archívese. En cuanto a la
documentación, las partes procederán dentro de los cinco días de
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COSENTINO
quedar firme la presente al retiro de la que hubieren acompañado a la
causa bajo apercibimiento de destrucción, medida que se dispone en
base a la carencia de espacio físico para su guarda.
Javier J. Cosentino
Juez
Juzgado Nacional en lo Comercial N° 8 21 JAVIER J.
COSENTINO