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Infocracia y su impacto en la democracia

Este documento resume el libro "Infocracia" de Byung-Chul Han y contrasta sus ideas con pensadores nacionales argentinos. Algunos de los puntos clave discutidos incluyen: (1) El régimen de la información busca controlar procesos sociales a través de algoritmos y big data en lugar de ideologías. (2) La democracia digital propuesta no forma una comunidad responsable sino seguidores amaestrados. (3) La verdad mantiene unida a la sociedad pero la información la divide, socavando la distinción entre

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Infocracia y su impacto en la democracia

Este documento resume el libro "Infocracia" de Byung-Chul Han y contrasta sus ideas con pensadores nacionales argentinos. Algunos de los puntos clave discutidos incluyen: (1) El régimen de la información busca controlar procesos sociales a través de algoritmos y big data en lugar de ideologías. (2) La democracia digital propuesta no forma una comunidad responsable sino seguidores amaestrados. (3) La verdad mantiene unida a la sociedad pero la información la divide, socavando la distinción entre

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DIALOGANDO CON BYUNG CHUL HAN (INFOCRACIA)

Por Pedro M. Ascárate

Introducción

El presente trabajo está motivado por la necesidad de indagar acerca de la magnitud de la


influencia de las nuevas herramientas de comunicación en la política y la democracia, sobre
todo en esta época donde se ufanan de poder vulnerar la voluntad de los pueblos.

Resultó muy estimulante en ese sentido la lectura del libro “Infocracia” de Byun Chul Han al
que leí, debo confesarlo, con mucha desconfianza, pero que me sorprendió gratamente al
promediar su lectura por sus muchas coincidencias con el pensamiento clásico.

No conforme con esos contenidos decidí contrastarlo con autores a los que considero
maestros del Pensamiento Nacional, pero más que un fuerte contraste encontré lo que me
pareció un diálogo entre ellos.

El resumen que hago de Infocracia es un macerado con algunas especias pero que mantienen
los conceptos centrales del autor. El mismo procedimiento poco respetuoso adopté para la
selección de los textos de los exponentes del Pensamiento Nacional a los que le tengo más
confianza. Finalmente debo decir que todas las negrillas son mías por lo que me hago cargo
de énfasis de los textos.

El Régimen de la Información

El Régimen de la Información pretende el dominio de la información y su procesamiento


mediante los algoritmos y la inteligencia artificial para el control de los procesos sociales,
económicos y políticos.

Las Ideologías constituyen una reivindicación de una explicación total del mundo. Explicación
del pasado, del presente y la predicción del futuro. Es una narración que elimina toda
incertidumbre o contingencia. El Big Data no narra nada, sino que cuenta numéricamente,
no trasciende la inmanencia como las ideologías. Se ocupa de lo dado (dato), es un
totalitarismo sin ideología.

No forma una masa como la ideología sino un enjambre digital. No se produce una masa
anónima, sino que el hombre digital se dota de un perfil, de un perfil de comportamiento,
como otrora tenían solo los delincuentes.

Como la información que hay que procesar es tan vasta que supera la racionalidad limitada
de los individuos, los partidarios digitales imaginan una racionalidad sin acción comunicativa.
Ven en el Big Data y la inteligencia artificial un equivalente funcional de la esfera pública.
Una Racionalidad digital.

El concepto clásico de razonamiento implica el de aprendizaje, se debe aprender de los fallos.


La inteligencia artificial no razona, sino que computa. Los algoritmos se optimizan en vez de
los argumentos que se mejoran.
La audiencia televisiva está expuesta al peligro de la recaída en la inmadurez. Cautivan al
público como oyente y espectador, pero lo privan de la distancia de la “madurez", de la
posibilidad de hablar y contradecir. Es un público solo en apariencia.

La estructura anfiteatral de los medios de comunicación de masas deja paso a la estructura


“rizomática” de los medios digitales que no tienen un centro.

Democracia Digital

Los “infócratas” imaginan una sociedad que pueda prescindir por completo de la política.
Cuando los conflictos de clase y de intereses disminuyen los partidos políticos pierden su
importancia. La política será sustituida por la gestión de sistemas basada en los datos.

En “Inteligencia Colectiva”, P. Levy, describe la democracia digital como más directa que la
Democracia Directa. Sostiene que la representación crea una distancia, en cambio la digital
en tiempo real es una democracia presencial.

Pero esto que se concibió como una democracia del futuro es pura ilusión. Los enjambres
digitales no forman un colectivo responsable. Los “seguidores” digitales (followers) se dejan
amaestrar por sus “influencers” para convertirse en ganado consumista que ha sido
despolitizado. Se amplía la comunicación sin Comunidad.

El pensamiento que lleva a la formación de la opinión es genuinamente discursivo (Arendt)


por cuanto hace presente la posición del otro. La desaparición del otro significa el fin del
discurso, su expulsión lleva al auto adoctrinamiento como una compulsión, auto propaganda.

La práctica del discurso consiste en escuchar. Actualmente hay crisis del escuchar. La creciente
atomización y narcisificación de la sociedad nos hace sordos a la voz del Otro y a la pérdida
de la empatía.

La búsqueda en la red de identidad y comunidad termina en la “Tribalización”. Para ellas, la


información no es un recurso para el conocimiento, sino un recurso para la identidad. Los
colectivos tribalistas rechazan la racionalidad comunicativa. Las opiniones propias se vuelven
“sagradas”.

La sociedad se está desintegrando en irreconciliables identidades sin alteridad, en lugar del


discurso tenemos una guerra de identidades. La comunicación digital como comunidad sin
comunidad destruye la política basada en escuchar.

Antecedentes en la Democracia Liberal

En el siglo XVIII Rousseau propuso una racionalidad aritmética, sin comunicación, se oponía a
la racionalidad comunicativa. Concebía la Voluntad General como una operación aritmética
(un algoritmo).

Hay bastante diferencia entre la Voluntad de Todos y la Voluntad General. Aquella no tiene
en cuenta sino el interés común, la segunda se refiere al interés privado y solo es una suma
algebraica de voluntades particulares que da como resultado la Voluntad General. Para el
filósofo mencionado esta Voluntad General debía llevarse a efecto sin comunicación, es
más, debía excluirla.
Prohibía incluso la formación de partidos y asociaciones políticas, porque eliminan las
“diferencias” con ventajas a su favor. Cada cual debía mantener su propia convicción, su
opinión individual. Importa pues, que no haya ninguna sociedad parcial en el Estado y que
cada ciudadano opine según él mismo.

Para los “infócratas” Rousseau es el primero de ellos. La Inteligencia Artificial utilizando el


Big Data determina esa Voluntad, es decir, calcula el interés general de una sociedad.

El mundo digital considera y defiende un conductismo digital que rechaza la idea de un


individuo libre que actúa en forma autónoma. Esta racionalidad no tiene su punto de partida
en el individuo sino en lo colectivo. La autonomía es una ficción. Nuestra racionalidad estaría
determinada en gran medida por la estructura social que nos rodea.

Nuestro comportamiento está sujeto a las leyes de la física social. Los humanos no son por
principio diferentes de las abejas y los monos por lo que se pueden derivar reglas referidas al
comportamiento.

La Verdad en la Política y la Democracia

Hay un nuevo nihilismo fruto de las distorsiones patológicas de la sociedad de la información.


Se alza cuando perdemos la fe en la propia verdad. Se pierde la creencia en la facticidad.

Hoy se ha perdido el impulso a la verdad, lo que significa la desintegración de la sociedad en


agrupaciones o tribus donde no hay ningún entendimiento. Se pierde el mundo común,
incluso el lenguaje común.

La verdad ejerce una fuerza centrípeta que mantiene unida a la sociedad. Pero la
información ejerce una fuerza centrífuga que tiene un efecto destructivo sobre la cohesión
social. El discurso se desintegra en información y pone en crisis la democracia.

Este fenómeno no supone que la mentira se haga pasar por verdad o que la verdad sea
difamada como mentira. Más bien socaba la distinción entre verdad y mentira. El mentiroso
no pierde su conexión con la verdad, no es un nihilista.

La racionalidad requiere tiempo porque las decisiones vienen precedidas de una reflexión que
se remite además del momento, al pasado y al futuro. La racionalidad discursiva se ve
amenazada por la comunicación afectiva que es más rápida. Las noticias falsas concitan más
atención que los hechos, tienen un mayor potencial de excitación.

La “truthiness”, se refiere a la verdad como impresión subjetiva que carece de toda


objetividad, de toda solidez factual. La arbitrariedad subjetiva suprime la verdad. Es un
fenómeno patológico de la digitalización.

Quien inventa una nueva realidad no miente en sentido ordinario. La ideología se viste de
verdad. No se limita a difundir noticias falsas aisladas, más bien mantiene a toda costa una
realidad ficticia. El vocabulario se reduce de una forma radical y los matices lingüísticos se
eliminan para impedir el pensamiento diferenciado. La mentira total.

Recibimos la información con la sospecha de que su contenido podría ser diferente, se


acompaña de una desconfianza básica. Se crea una ambigüedad estructural básica, hoy
estamos bien informados pero desorientados. La información está vacía de sentido.
Sin la verdad la sociedad se desintegra internamente, se mantiene solo unida por relaciones
económicas e instrumentales. Todos los valores humanos se han vuelto en la actualidad
económicos y comerciales. La mercancía sustituye la verdad.

Los relatos crean sentido de identidad por eso la crisis narrativa conduce a un vacío de
sentido, a una crisis de identidad y a una falta de orientación. Las teorías de conspiración
como microrrelatos proporcionan así un remedo, en ellos la ficcionalidad se vuelve realidad,
por una coherencia narrativa.

El valor para decir la verdad (parresia) es esencial para la democracia porque eso crea
comunidad. Decir la verdad es un acto genuinamente político. A la verdadera democracia le
es inherente algo heroico. No es la simple libertad de expresión (isegoría).

La filosofía actual carece por completo de referencias a la verdad. Se aparta de la actualidad.


Hoy vivimos presos en una caverna digital, aunque creamos que estamos en libertad.

La verdad tiene una duración y por eso estabiliza la vida, posee firmeza del ser. En el orden
digital la verdad deja paso a la fugacidad de la información. En el Estado totalitario construido
sobre una mentira total, decir la verdad es un acto revolucionario.

DIALOGO CON EL PENSAMIENTO NACIONAL

Juan Domingo Perón (Comunidad Organizada – Modelo Argentino)

Acaso sobre el gran fondo filosófico que es la Verdad, haya prevalecido una cuestión de
tendencias, ajenas al ansia de conocimiento a cuya satisfacción debería consagrarse toda
fuerza creadora. En ausencia de tesis fundamentales defendidas con la gran perseverancia
debida, surgen tesis, muy capaces de sembrar el desconcierto. C.O.

No es lícito dar tales problemas por juzgados para permitirnos después extraviar al hombre,
que ignora las viejas verdades centrales, con nuevas verdades superficiales o simples sofismas.
El hombre está hoy tan necesitado de una explicación como aquellos para quienes Sócrates,
tantos siglos atrás, forzaba sus problemas. C.O.

El hombre puede desafiar cualquier contingencia, cualquier mudanza, favorable o adversa,


si se halla armado de una verdad sólida para toda la vida. Pero si ésta no le ha sido
descubierta al compás de los avances materiales, es de temer que no consiga establecer la
debida relación entre su yo, medida de todas las cosas, y el mundo circundante, objeto de
cambios fundamentales. C.O.

En tal coyuntura la filosofía recupera el claro sentido de sus orígenes. Como misión
pedagógica halla su nobleza en la síntesis de la verdad, y su proyección consiste en
“iluminar”, en el llevar al campo visible formas y objetos antes inadvertidos y, sobre todo,
relaciones. Relaciones directas del hombre con su principio, con sus fines, con sus semejantes
y con sus realidades mediatas. C.O.

Se observa la desaprensiva, o interesada, utilización de los medios de comunicación masivos


como eficaces factores de vasallaje cultural. Me parece que la indebida utilización de tales
mecanismos de difusión cultural enferma espiritualmente al hombre, haciéndolo víctima de
una patología compleja que va mucho más allá de una dolencia física o psíquica. M.A.
En la medida que los valores se vierten hacia lo sensorial, el hombre deja de madurar y se
cristaliza en lo que podemos llamar “un hombre-niño”, que nunca colma su apetencia. M.A.

Resulta obvio insistir en la necesidad de que cada vez estén más al servicio de la verdad y no
de la explotación comercial, de la formación y no del consumo, de la solidaridad social y no de
la competencia egoísta. No debe olvidarse que la información nunca es aséptica, lleva
consigo una interpretación y una valoración; puede ser usada como un instrumento para
despertar la conciencia moral o para destruirla. M.A.

No es posible “vender” ideas al pueblo. Más aún cuando, como en nuestro caso, se concentra
en él una incontenible sed de verdad. M.A.

El desarrollo político deberá sustentarse tomando como premisa fundamental que la verdad
debe primar sobre toda otra consideración y que constituye la única realidad tangible. M.A.

La verdad política debe estar presente en todas las manifestaciones, y debe ser vigorizada de
manera perseverante. Para ello, es necesario que en la lucha política la violencia sea
definitivamente reemplazada por la idea. M.A.

Enuncio el concepto de democracia social al tratar de la vida política, porque la democracia


social no puede entenderse sino en función política. Y esta función política que hace al
vínculo natural y necesario para asegurar la cohesión del cuerpo social, puede tener su
finalidad sólo en la realización se lo que secularmente se ha llamado el “bien común”. M.A.

Alejandro Francisco Álvarez (Así se Hizo Guardia de Hierro)

Información sin inteligencia no es información. Esto sería el verdadero “opio de los


pueblos”. Los medios dicen que algo es verdad simplemente porque ocurre y ahí se esconde
la mentira. La pretensión de resumir en 10 o 30 minutos lo que sucede en 24 horas o sintetizar
en 60 páginas los hechos de una semana es absolutamente imposible. Lo que ocurre es, en
verdad, todo lo que ocurre. ¿Cuál es el criterio de la información? ¿De lo que es
significativo? ¿Según quién? La conclusión que podemos desprender es que hay,
ciertamente, un patrón de manipulación informativa, una pauta interpretativa, que está
oculta.

Ellos no proporcionan una intelección del sino otra cosa: una intelección interesada, no del
mundo sino de una imagen del mundo preformada. En esto consiste la contracultura en
todos los medios de comunicación. Éste es su mecanismo, fuera del romanticismo estúpido
de la primera época de los Mc Luhan, la aldea global y el “¡qué bien estamos todos más
cerca!”. Los hechos demuestran cotidianamente que eso no era cierto y que, en principio,
estamos todos más lejos entre nosotros, pero también más lejos de la verdad, que es mucho
peor. La “teoría de la comunicación” es en realidad teoría de la incomunicación, teoría del
reforzamiento del mensaje de la mentira.

Vemos, pues, cómo la contracultura es un elemento de división, de aislamiento, de


atomización. De individualismo, en suma. Y, aún más, de oposición de todos contra todos, de
competencia salvaje por la nada. Esto es lo que incentivan los medios de comunicación, y lo
hacen con los estímulos más bestiales. Porque la conciencia que detrás supone, sin decirlo
jamás abiertamente, que el hombre es un animal más. Esto ha sido planificado y
desarrollado cuidadosamente.
La primera actitud ante la realidad es estética, la segunda sagrada y la tercera que es profana,
razonable. No racionalista, razonable. Es decir, lo que razonablemente se puede comprender.
Si uno pone primero la razón no entiende nada, lo que va a hacer es cuestionar, porque si bien
la historia, la naturaleza, no dan saltos, el hombre si da saltos. Es lo que ignoran los
evolucionistas y cientificistas. Si no fuera así el hombre no podría vivir, porque no es un
mecanismo sino una vida.

Estos saltos son saltos de lógica también. Por eso el hombre puede razonar y las máquinas
no. Estas son lógicas, pero no analógicas y el proceso analógico, que es un proceso de saltos
en el pensamiento, es el que precisamente da la idea verdadera, lo más verdadera que
podemos de la eternidad. Este salto de una cadena lógica a otra ocurre continuamente entre
nosotros, de lo contrario no podríamos pensar, ni razonar. Para los lógicos no es asi, lo
consideran un problema matemático y nada más.

Papa Francisco (Fratelli Tutti)

En la comunicación digital se quiere mostrar todo y cada individuo se convierte en objeto de


miradas que hurgan, desnudan y divulgan, frecuentemente de manera anónima. El respeto al
otro se hace pedazos …, sin pudor alguno puedo invadir su vida hasta el extremo.

Las relaciones digitales, que eximen del laborioso cultivo de una amistad, de una
reciprocidad estable, e incluso de un consenso que madura con el tiempo, tiene apariencia
de sociabilidad. No construyen verdaderamente un “nosotros” sino que suelen disimular y
amplificar el mismo individualismo que se expresa en la xenofobia y en el desprecio por los
débiles. La conexión digital no basta para tender puentes, no alcanza para unir la humanidad.

Estas relaciones favorecen frecuentemente, la ebullición de formas insólitas de agresividad,


de insultos, maltratos, descalificaciones, latigazos verbales hasta destrozar la figura del otro,
en un desenfreno que no podría existir en el contacto cuerpo a cuerpo sin que termináramos
destruyéndonos entre todos. La agresividad social encuentra en los dispositivos móviles y
ordenadores un espacio de ampliación sin igual.

No cabe ignorar que en el mundo digital están en juego ingentes intereses económicos,
capaces de realizar formas de control tan sutiles como invasivas, creando mecanismos de
manipulación de las conciencias y del proceso democrático. El funcionamiento de muchas
plataformas a menudo acaba por favorecer el encuentro entre personas que piensan del
mismo modo, obstaculizando la confrontación entre las diferencias. Estos circuitos cerrados
facilitan la difusión de informaciones y noticias falsas, fomentando prejuicios y odios.

Lo peor es que este lenguaje, habitual en el contexto mediático de una campaña política, se
ha generalizado de tal manera que todos lo utilizan cotidianamente. El debate
frecuentemente es manoseado por determinados intereses que tienen mayor poder,
procurando deshonestamente inclinar la opinión pública a su favor.

Para que una sociedad tenga futuro es necesario que haya asumido un sentido respeto hacia
la verdad de la dignidad humana, a la que nos sometemos...Una sociedad es noble y
respetable también por su cultivo de la búsqueda de la verdad y por su apego a las verdades
más fundamentales.

El individualismo indiferente y despiadado en el que hemos caído, ¿no es también resultado


de la pereza para buscar los valores más altos, que vayan más allá de nuestras necesidades
circunstanciales? Al relativismo se suma el riesgo de que el poderoso o el más hábil termine
imponiendo una supuesta verdad.

El modelo cultural único que se impone, unifica al mundo, pero divide a las personas y a las
naciones, la globalización nos hace más cercanos, pero no más hermanos. Es un mundo
masificado que hace prevalecer los intereses individuales y debilita la dimensión
comunitaria de la existencia. En este globalismo la política se vuelve cada vez más frágil
frente a los poderes económicos trasnacionales que aplican el “divide y reinarás”.

La política ya no es así una discusión sana sobre proyectos a largo plazo para el desarrollo de
todos y el bien común, sino solo recetas inmediatas de marketing para la descalificación del
otro. La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes
y al paradigma eficientista de la tecnocracia.

Se advierte la penetración cultural de una especie de “deconstruccionismo” donde la


libertad humana pretende construirlo todo desde cero. Deja en pie únicamente la necesidad
de consumir sin límites y la acentuación de muchas formas de individualismo sin contenidos.

La mera suma de los intereses individuales no es capaz de generar un mundo mejor. Nos
hacen creer que acumulando ambiciones y seguridades individuales pudiéramos construir el
bien común.

Acercarse, expresarse, escucharse, mirarse, conocerse, tratar de comprenderse, buscar


puntos de contacto, todo eso se resume en el verbo “dialogar”. Para encontrarnos y
ayudarnos necesitamos dialogar.

La verdad es, ante todo, la búsqueda de los fundamentos más sólidos que están detrás de
nuestras opciones y también de nuestras leyes. Esto supone aceptar que la inteligencia
humana puede ir más allá de las conveniencias del momento y captar algunas verdades que
no cambian. Indagando la naturaleza humana, la razón descubre valores que son universales,
porque derivan de ella.

Aceptar que hay algunos valores permanentes, aunque no siempre sea fácil reconocerlos,
otorga solidez y estabilidad a una ética social. Sin la verdad la emotividad se vacía de
contenidos relacionales y sociales.

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