Fundamentos de la Distribución Comercial
Fundamentos de la Distribución Comercial
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Objetivos
1. La distribución comercial
Objetivo general
Objetivos específicos
Objetivos generales
— Describir los diferentes tipos de intermediarios, los nuevos formatos comerciales y las
transformaciones que han sufrido los intermediarios a causa de los cambios en los hábi-
tos de los consumidores.
— Terminar con un análisis sobre los sistemas verticales de distribución contractual, el co-
mercio asociado.
Objetivos generales
— Conocer los diferentes criterios y métodos a utilizar para realizar la adecuada selección
de los canales.
— Analizar los criterios y factores a tener en cuenta para controlar y evaluar los canales de
distribución elegidos.
ÍNDICE
1. La distribución comercial
1.1. Introducción
2. Los intermediarios en la distribución comercial
2.1. La función de los intermediarios comerciales
2.2. Tipos de intermediarios: los mayoristas, minoristas y los intermediarios electró-
nicos
2.3. Los sistemas verticales de distribución contractual: el comercio asociado (otros
modelos de negocio)
3. Estrategias en la intermediación comercial. Selección del canal
3.1. Diseño de los canales de distribución
3.2. Criterios y métodos para la adecuada selección de los canales de distribución
3.3. Control y evaluación de los canales de distribución. Estrategias de fabricantes y
proveedores de servicios
4. Bibliografía
Distribución
comercial
1.1. Introducción
1. La distribución
Desde los tiempos de los fenicios hasta nuestros días, el
comercial comercio ha ocupado un puesto primordial en el desa-
rrollo de las civilizaciones.
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Hoy podemos afirmar que hay que producir y distribuir lo que el cliente busca y pide.
Según esta afirmación, los canales de distribución cumplen un papel crucial para escuchar,
cambiar y crear productos y servicios cerca de los clientes.
Para ir del productor al consumidor, el bien o servicio elaborado debe pasar a través de al-
gún medio. Este medio es el canal de distribución. El término “canal” sugiere un camino o
ruta por el que circula el flujo de productos, desde su creación en el origen hasta llegar a su
consumo o uso en el destino final.
En este sentido, el canal de distribución está constituido por todo aquel conjunto de per-
sonas u organizaciones que facilitan la circulación del producto elaborado hasta llegar
a manos del consumidor o usuario. De acuerdo con este enfoque, el canal de distribución
puede ser considerado también como un conjunto de organizaciones interdependientes, un
sistema que facilita el proceso de intercambio.
Como precisa Martínez Tercero, el canal de distribución puede considerarse como el “con-
junto de elementos materiales y humanos, externos a la empresa, y que la misma utiliza
para completar su acción distribuidora”. Estos elementos son de tres tipos: zonas o locales
de almacenamiento, medios de transporte y personal. Sin embargo, este autor contempla
el canal más bien como un “conjunto de relaciones de control, que ligan los diferentes ele-
mentos necesarios para la distribución del producto.”
— uno funcional, que centra el concepto del canal en el flujo de productos que produce, y
En la mayoría de los casos, los intermediarios son organizaciones independientes del pro-
ductor. Su vinculación con el mismo emana de contratos de compraventa, depósito o comi-
sión. Pero, en algunos casos, no existen organizaciones intermedias, o son propiedad de la
empresa productora que dispone de sucursales propias para efectuar la distribución y venta
de sus productos. Esta situación se da con mayor frecuencia cuando el mercado es reducido
o muy concentrado, el producto es de alto precio o se trata de un servicio. Los ordenadores,
por ejemplo, inicialmente eran vendidos directamente por los propios fabricantes en sus
delegaciones comerciales; posteriormente, cuando el mercado se amplió, la venta empezó
a realizarse fundamentalmente a través de distribuidores independientes, aunque hay ex-
cepciones notables, como Dell que vende directamente sus equipos por teléfono o a través
de Internet. La distribución también puede estar integrada porque el fabricante disponga de
puntos de venta propios, como es el caso de la marca de moda española Zara. En los ser-
vicios, en cambio, la distribución se efectúa, por lo general, de forma directa. Un peluquero,
por ejemplo, presta el servicio y lo vende. Incluso grandes organizaciones, como los bancos
y cajas de ahorros, distribuyen sus servicios de modo directo a través de sucursales propias.
Figura 1. Definición de distribución comercial. Fuente: Sebastián Molinillo Jiménez, Distribución comercial
aplicada, 2014.
Para que las ventas de una empresa se produzcan, no basta con tener un buen producto
a un buen precio y que sea conocido por los consumidores, también es necesario que se
encuentre en el lugar y momento adecuados para que ese producto sea accesible al con-
sumidor tanto a través de los canales tradicionales como de todos aquellos canales que los
medios digitales ofrecen como son las distintas redes sociales y canales online (Instagram,
Facebook). Los nuevos entornos digitales están permitiendo una distribución a las marcas
mucho más enfocada a las audiencias (Cruz Roche, 1991, p. 250). Además, la separación
geográfica entre vendedores y compradores hace necesaria una función que acerque los
productos desde los lugares donde son fabricados hasta los lugares donde son consumi-
dos. Desde este punto de vista, la distribución comercial se puede definir como la función
o instrumento del marketing que relaciona la producción con el consumo y cuya misión
es poner el producto a disposición del consumidor en la cantidad demandada, en el mo-
mento en que lo necesite y en el lugar donde desee adquirirlo, desarrollando además un
conjunto de actividades, como pueden ser las de información, promoción y presentación
del producto en el punto de venta, a fin de estimular la compra por parte de los consumi-
dores (Santesmases, 1999, p. 509).
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berá almacenar el producto en los almacenes o en las estanterías de los puntos de venta,
a la espera del momento en que el consumidor lo solicite, evitándole, de este modo, la
necesidad de comprar y almacenar grandes cantidades de producto para su posterior
consumo.
En definitiva, la utilidad muestra una serie de características y funciones que cumple el sec-
tor y su contribución a la economía en general. Siguiendo a los autores Vázquez y Trespala-
cios (2006), las utilidades creadas para el consumidor por la distribución comercial son las
siguientes (véase la figura 2): forma, tiempo, lugar, posesión e información.
Utilidades
Desajuste en el conocimiento entre oferentes y demandantes.
de posesión
Figura 2. Fuente: Vázquez y Trespalacios; Sebastián Molinillo Jiménez, Distribución comercial aplicada, 2012.
De la misma manera que la distribución comercial genera utilidades para los consumidores,
también genera las siguientes utilidades o servicios para los productores (véase figura 3):
transporte, almacenamiento, información, finalización del producto, financiación y asunción
del riesgo.
d. Servicios de “finalización” del producto: en relación con la información recibida sobre las
necesidades de los consumidores, se produce el fraccionamiento, clasificación, normali-
zación y presentación de los productos (envase, formato, medida, etc.), función realizada
por la distribución comercial.
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letos, se deterioren, los roben, etc.; no obstante, para cubrir ciertos riesgos la distribución
comercial contrata pólizas de seguros.
Analizadas las utilidades aportadas por los canales de distribución desde la perspectiva de
los clientes, así como de los servicios que prestan a los productores (bienes y servicios), se
pone de manifiesto la importancia que tiene hoy en día todo canal de distribución para las
empresas como medio de poner a disposición sus productos y como medio para conocer a
los clientes, por lo que los convierte en elementos estratégicos de primer orden en la cade-
na de valor de todo modelo de negocio que quiera tener éxito en el mercado.
Funciones de la distribución comercial
Podemos afirmar que la función esencial del canal es poner a disposición del cliente final
bienes y servicios desde su lugar de producción, interviniendo en toda esta cadena mu-
chos agentes, como son los mayoristas, agentes comerciales, minoristas, etc., pensando
siempre en servir de forma útil y eficaz a los clientes.
En esta cadena que supone toda distribución, los autores coinciden en que los fabricantes
asumen funciones propias de los canales, como pueden ser el transporte y el almacena-
miento de productos. Actualmente, sucede lo mismo cuando el cliente puede formar parte
de esa cadena de la distribución porque es a raíz de los nuevos modelos de negocio, como
es de Ikea o Leroy Merlin, donde el cliente realizas funciones como las de transporte y mon-
taje de los productos.
Podemos ver, por tanto, que en el canal de distribución se dan una serie de flujos en los que
participan el fabricante o prestador de servicios, intermediarios (como son los mayoristas y
minoristas) y el consumidor final. Siguiendo a Philip Kotler (2010), son ocho los flujos genera-
dos en el canal de distribución (véase la figura 4).
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1. Flujo de pedido de mercancías. Hay indicios de voluntad de compra por parte del con-
sumidor en un sentido ascendente hasta llegar al productor; se crean compromisos de
abastecimientos donde se negocia la cuantía del pedido y las condiciones de venta y
recepción.
4. Flujo físico. Consiste en el movimiento real del producto del fabricante al consumidor. En
este tipo de tareas toman especial relevancia las organizaciones auxiliares como el trans-
porte y el almacenamiento, no llegando en la mayoría de las ocasiones a tomar posesión
de ellos. Este movimiento puede ser bidireccional, en el caso de productos con retorno
(por ejemplo, envases de bebidas), por motivos de reciclado o por devoluciones.
6. Flujo de financiación. Las condiciones de pago se traducen en financiación para las par-
tes que componen el canal, actuando en ambos sentidos: el proveedor financia al com-
prador cuando le concede un aplazamiento posterior a la entrega de la mercancía. En
estos casos es muy habitual la intervención de entidades auxiliares financieras, generali-
zando un pago muy común con tarjetas de crédito, dirigidas al consumidor final.
8. Flujos de riesgo. Son los menos visibles y dependen del tipo de mercancía y del com-
portamiento de la demanda. Se trata de las amenazas de condiciones adversas que pue-
den perjudicar a los miembros del canal; un ejemplo puede ser el descenso de precios,
deterioro de la mercancía o la obsolescencia del producto. Muchas veces este riesgo se
torna en oportunidad, en estos casos las organizaciones auxiliares como las compañías
de seguro cuenta con un papel fundamental.
Conocer estos flujos que se generan en la cadena de la distribución comercial nos permitirá
organizar de forma más eficaz todos los integrantes de esta secuencia, similar a un proceso
productivo, generando alianzas, modelos de negocio, estrategias y siempre pensando en el
objetivo principal, es decir, el cliente: servirle como quiere ser servido y a su vez conocer, en
el proceso de puesta a disposición de los bienes en manos del cliente, qué eslabón o flujo
del proceso es clave. Esto lo saben hacer muy bien empresas como Mango, Zara o Merca-
dona, los cuales son ejemplos de éxito y utilizan diferentes modelos de distribución.
Tipos de estructura y clasificación de los canales de distribución
Siguiendo a los autores Vázquez y Trespalacios, podemos distinguir dos tipos de estructura
en el canal de distribución, la estructura básica y la estructura superficial.
— Estructura superficial: formado por todas aquellos que participan o contribuyen a la dis-
tribución comercial, apoyando a la estructura básica, y que en la mayoría de las ocasio-
nes no toman posesión o propiedad de los bienes, como es el caso de las entidades
financieras, empresas de investigación de mercados, aseguradoras, etc. (ver figura 5).
En relación con la clasificación de los canales y siguiendo a Philip Kotler, podemos hablar de
una primera clasificación según la longitud del canal. Así, nos encontramos con canales di-
rectos o indirectos, y dentro de estos últimos, a su vez, podemos distinguir entre canal corto
y canal largo.
La elección de cada uno de estos tipos de canales será clave la determinación de nuestro
modelo de negocio y nuestra forma de competir, tanto al definir nuestra ventaja competitiva,
como las estrategias que refuerzan nuestro modelo, como la ventaja que nos defina como
empresa.
Son canales directos aquellos en los que no existen intermediarios y, por tanto, la venta al
consumidor final se realiza directamente desde el fabricante o prestador de servicios.
Son canales indirectos aquellos en los que sí existen intermediaros; clasificados, a su vez,
en canales indirectos cortos, cuando se utiliza un solo intermediario que será un minorista
o tienda, y canales indirectos largos cuando hay más de un intermediario, es decir, un ma-
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yorista y un minorista. Un ejemplo claro y tradicional es la distribución de pescado: donde el
proceso o cadena empieza con la pesca, pasa a un mayorista que ha comprado un deter-
minado volumen de producto y este, a su vez, lo distribuye a minoristas (mercados, pesca-
derías, supermercados, hipermercados) que lo ponen a disposición del cliente final (véase
la figura 6).
La utilización de estos tipos de canales no es excluyente entre sí, es decir, hoy en día es
frecuente entre las empresas acudir a la multicanalidad: poner a disposición de los clientes
diferentes formatos de canal para comprar bienes y servicios. Así, las empresas acuden a ca-
nales directos e indirectos. Un ejemplo puede ser la empresa y marca de moda Purificación
García, la cual posee tiendas propias, tienda online y a través de grandes almacenes como
El Corte Inglés.
Hoy en día, es la tendencia para acercar cada vez más los productos a los consumidores: las
empresas optan por la multicanalidad, esto no resta eficacia, sino que se adapta a los dife-
rentes hábitos de compra de los consumidores.
Una segunda clasificación de los canales será según el grado de vinculación entre los miem-
bros del canal que integran la estructura básica. Podemos así clasificar entre canal conven-
cional, sistemas verticales y sistemas horizontales de distribución (figura 7).
Figura 7. Clasificación de los canales según el grado de vinculación entre sus miembros.
— Canal convencional o independiente: el grado de vinculación entre los miembros que
participan en el canal es mínimo, la vinculación establecida solo comprende la compra-
venta de los productos.
— Sistema vertical: la vinculación entre los miembros del canal es mayor al mediar entre
ellos bien una relación contractual, bien de propiedad. Según el grado de esta vincula-
ción podemos hablar de:
• Sistema vertical contractual: la relación entre los miembros del canal se basa en un
contrato, como puede ser el contrato de franquicia. Ejemplo: McDonald´s, 100 Monta-
ditos, Midas…
• Asociaciones espaciales: las empresas que deciden constituir este sistema horizontal,
en defensa y mejora de sus intereses, sí se encuentran ubicadas en una zona delimi-
tada, bien por barrios, municipios, provincias, etc. Un ejemplo son las asociaciones de
empresarios o de gremios por sectores (ferreteros, panaderos…).
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Distribución
comercial
El poner a disposición del cliente los bienes va a suponer el poder disponer de un almacén
que cumpla la función de servir al cliente, evitando roturas de stock o desabastecimiento en
la tienda para cubrir el tiempo que transcurre entre la fabricación y su venta y, por otro lado,
gestionar la limitación de espacio que se da en todo comercio de cara al público.
e. Función de transporte:
f. Financiación:
La entrega del producto y la instalación, en caso de requerirse, son servicios que prestan
con mucha frecuencia los intermediarios. El reparto del producto es un servicio caro que,
en productos de bajo precio como los de alimentación, puede no compensar su realización,
salvo que la compra sea de importe elevado. Algunos mayoristas, por ejemplo, han aplica-
do la fórmula del cash and carry (pagar y llevar) en sus ventas a los detallistas con el fin de
poder ofrecer mejores precios, ya que, al ahorro de los costes de financiación, se suman los
derivados de la entrega y reparto del producto.
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Los detallistas que venden aparatos que requieren una asistencia técnica, como automó-
viles, electrodomésticos, maquinaria de oficina, etc., disponen en muchas ocasiones de ta-
lleres de reparación propios o mantienen conciertos con otras empresas para atender las
garantías, averías, desperfectos o mantenimiento de los equipos. Asimismo, proporcionan
suministros, recambios y accesorios para los equipos que venden. Un distribuidor de au-
tomóviles, por ejemplo, suele vender suministros tales como neumáticos, aceite, baterías,
bujías, etc., piezas de recambio como culatas, cigüeñales, puertas, parachoques, etc., y ac-
cesorios como portaequipajes, remolques, aparatos de radio, equipos de aire acondiciona-
do, etc.
También los distribuidores, tanto mayoristas como minoristas, ofrecen información sobre
los productos que venden y, en algunos casos, los mayoristas proporcionan asesoramiento
a los detallistas como hacen, por ejemplo, los mayoristas de productos farmacéuticos que
asesoran en la gestión de las farmacias.
A veces, los distribuidores llegan incluso a crear centros de formación, como algunos dis-
tribuidores de Microsoft que disponen de institutos donde se imparten cursos sobre los
paquetes informáticos que venden.
h. Asunción de riesgos:
Una vez adquiridos los productos, el intermediario corre el riesgo de no poder vender el
producto o de tener que hacerlo a un precio inferior al previsto o al de compra. Un producto
de temporada puede ser muy difícil de vender una vez transcurrida la misma, salvo que se
rebaje su precio sustancialmente. Pero también una previsión incorrecta de la demanda, un
cambio de moda o de gustos o la aparición de nuevos modelos pueden obligar a una liqui-
dación forzosa de las existencias.
Además de estos riesgos propios del mercado, y de los derivados de las operaciones de
financiación ya comentados, el distribuidor puede sufrir otros percances, como el robo, in-
cendio, inundación u otros desastres, que pueden suponerle un grave quebranto económi-
co, salvo que tenga cubiertas con seguros estas contingencias, en cuyo caso incurre en los
costes adicionales de las primas de estos seguros.
Figura 8. Cálculo de transacciones según el tipo de distribución. Fuente: Santesmases, Mestre. Miguel,
Marketing, Conceptos y estrategias, (p. 527 y ss.).
Los mayoristas son intermediarios comerciales que compran a fabricantes y/o a otros ma-
yoristas para vender los bienes comprados a otros mayoristas y/o minoristas con el fin de
ir acercando los productos a los consumidores finales, que acudirán a estos minoristas o
detallistas para su adquisición. De este concepto se desprende que el consumidor final no
puede acudir al mayorista directamente.
Actualmente, debido a las posibilidades de contacto del cliente directamente con el fa-
bricante, produciendo una fuerte desintermediación gracias a las nuevas tecnologías, se
produce una fuerte transformación tanto en el sector de los minoristas como en el de los
mayoristas que han visto la necesidad de adaptarse a los nuevos hábitos de los consumido-
res, impulsados sobre todo por el fácil acceso a Internet, sin limitaciones de tiempo y espa-
cio. Esto no quiere decir que los mayoristas vayan a desaparecer, pero sí se verán obligados
por la presión de los mercados a revisar sus funciones, ofreciendo mayor nivel de servicios
y tomando decisiones de integración vertical, bien hacia arriba (convirtiéndose algunos en
fabricantes), bien hacia abajo en la cadena, creando su propia red de minoristas.
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A los mayoristas los podemos clasificar de la siguiente manera:
• Comisionistas: a diferencia de los brokers, los comisionistas no median entre dos em-
presas, sino que actúan en nombre de una de las partes para comprar o vender un
determinado producto de manera eventual.
— Mayoristas de servicios completos: cuando realizan todas las funciones propias del ma-
yorista: compraventa, mediación, almacenamiento, transporte, etc.
• Mayoristas de despacho: compran y venden los productos, pero sin disponer física-
mente de ellos, es decir, pasan directamente del fabricante al detallista.
— En origen: son aquellos mayoristas que se ubican en el mismo lugar donde se encuen-
tran las empresas fabricantes o productoras. Este tipo de mayoristas se da con mucha
frecuencia en el sector agropecuario (una explotación de naranjas).
— En destino: al contrario de los de en origen, se establecen cerca de sus compradores,
otros mayoristas y/o minoristas. Utilizado para los productos de alimentación frescos,
como es Mercamadrid ([Link]).
• Mayoristas socios de una central de compras: con los mismos fines que el tipo ante-
rior, constituyen una entidad jurídica propia, con una dirección y recursos propios. La
principal ventaja frente al modelo anterior es la profesionalización de esta agrupación,
ganando credibilidad en el mercado, así como eficiencia organizativa.
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Los intermediarios minoristas
Los minoristas, también denominados “detallistas”, son los encargados de llevar y ofrecer el
producto al consumidor final, ocupando así el último eslabón del canal de distribución. Así,
entre las funciones del minorista hay que destacar que no solo es la puesta a disposición del
cliente del bien, sino que desempeña otras muchas funciones como las de asesoramiento,
imagen de marca, fuente de información de comportamiento del consumidor, tendencias
sobre los productos, etc.
La diferencia con los mayoristas es que los minoristas ofrecen productos para ser utilizados
o consumidos fuera del ámbito empresarial, pues, de no ser así, estaríamos hablando de un
intermediario mayorista.
Para hacer una adecuada clasificación de los comercios minoristas utilizamos el criterio de
disponibilidad de establecimiento. Así, podemos destacar los siguientes tipos:
Se entiende por establecimiento comercial, las instalaciones, locales de carácter fijo y per-
manente con el fin de realizar de manera regular actividades comerciales, independiente-
mente de que se realicen de forma continuada, en días o en temporadas determinadas.
En el comercio tradicional, un minorista cuenta con un establecimiento de dimensiones pe-
queñas, de barrio, de poca variedad de productos, pero de mucha relación personal con los
clientes. Como ejemplo pensemos en las tiendas de ultramarinos. El comercio especializa-
do, contando con las mismas características físicas que el tradicional, ofrece una gama de
productos poco amplia, pero de una gran profundidad, es decir, con mucha variedad sobre
su especialización de productos, como puede ser una juguetería (Poly, Imaginarum).
Los autoservicios, en sus diferentes formatos, tienen en común que los productos están ex-
puestos en los lineales. Los clientes cogen directamente los productos y efectúan el pago
a la salida del establecimiento. La diferencia entre los distintos tipos de autoservicio viene
determinada por el número de metros cuadrados del local.
— Superservicios: con las mismas características que los autoservicios, pero las dimensio-
nes del local están entre los 200 y 399 m2.
— Supermercados: la superficie de venta es de entre los 400 y 2.499 m2, lo que permite
tener mayor variedad de productos. Las dimensiones de estos locales permiten seguir
apostando por una gran cercanía al cliente (como Mercadona en España).
— Tiendas de conveniencia: locales, en torno a los 500 m2, en los que se ofrece mucha va-
riedad de productos, pero poca profundidad, con una apertura de 365 días al año y con
un horario de atención al público de 18 horas. Se ubican mayoritariamente en estaciones
de servicio (gasolineras) y en barrios. Ejemplos en España son Tiendas Depaso, Tangeri-
na, comercios regentados por extranjeros (con amplio surtido y horarios extensos).
— Tiendas propias del fabricante: con el objetivo de controlar toda la cadena de distribución
y, por tanto, la política comercial; los fabricantes optan por tener sus propios estableci-
mientos o tiendas. Un buen ejemplo es el grupo Inditex con sus diferentes marcas, Zara,
Massimo Dutti, Uterque…
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— Factory outlet: minoristas, normalmente del sector de la moda, que venden prendas de
marcas famosas a precios sustancialmente más bajos, entre el 50 y el 70 % de descuento,
al tratarse de prendas de temporadas pasadas o con algunos defectos o taras. Su ubi-
cación se encuentra a las afueras de las ciudades y en polígonos industriales o parques
comerciales. Ejemplo: Factory Outlet, Las Rozas Village (Madrid).
— Tiendas de precio único: ofrecen variedad de productos, con poca profundidad, a precios
bajos, y muy cercanas a los clientes por su ubicación. En España son más conocidas por
tiendas de Todo a 1 €.
Cuando la puesta de los productos a disposición de los clientes se realiza fuera de un esta-
blecimiento, como puede ser la venta a distancia o ventas a través de máquinas de vending,
hablamos de “minoristas sin establecimiento”.
• Venta a puerta fría: no hay conocimiento previo del cliente. Visita programada con el
cliente.
• Venta concertada: acuerdo entre vendedor y comprador potencial para que se le ex-
ponga las bondades del producto.
• Venta con demostración: exhibición del bien, que se lleva a cabo, con frecuencia,
junto a más de un posible comprador. Ejemplo: Thermomix (electrodoméstico para la
preparación de comida).
• Venta multinivel: modelo de venta en que los vendedores ganan vendiendo directa-
mente los productos y mediante las comisiones o porcentajes de las ventas de los
vendedores que hayan incorporado a la red. El ejemplo más conocido es Herbalife.
• Comercio ambulante: el minorista se desplaza de una localidad a otra para vender sus
productos. Un clásico modelo de negocio de este tipo de ventas se da en el sector
textil y de la alimentación, sobre todo en frutas y verduras, participando, formando
parte de los denominados “mercadillos”. Son los minoristas sin establecimiento no
sedentarios.
— Vending: la adquisición de productos a través de máquinas automáticas. Los productos
habituales son las bebidas, tabaco y snacks. Son los minoristas sin establecimiento por
venta automática.
— Venta a través de marketing directo:
• Venta por catálogo.
• Venta por correspondencia.
• Venta por teléfono.
• Venta por Internet.
Llamamos “parques comerciales” a zonas con una alta densidad comercial, de número de
establecimientos superior a los centros comerciales y ubicados en edificios diferentes, aun-
que comparten determinados servicios en común, principalmente el aparcamiento. Por sus
dimensiones se encuentran siempre a las a fueras de las ciudades.
Internet y la desintermediación
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Así, Internet ha propiciado fundamentalmente los siguientes tipos de comercio electrónico:
— B2B (business to business): son transacciones comerciales y de información entre dos em-
presas y suponen actualmente el mayor volumen del comercio electrónico.
— B2C (business to consumer): la empresa desarrolla su propia plataforma por Internet para
comercializar directamente con los clientes, sin otro tipo de intermediarios.
Las posibilidades ofrecidas por Internet en la relación comercial han puesto al servicio de
empresas y consumidores una gran variedad de agentes electrónicos, que no siendo un
medio propiamente de transacción comercial, sí que están fuertemente ligadas a la venta,
puesto que ofrecen un escaparate de indudable influencia Esto es lo que sucede con la
redes sociales, los foros, los blogs, sitios webs evaluadores, comunidades profesionales,
comunidades sectoriales, donde el cliente aporta información y opina, en relación a nuestra
materia del sector comercial, cómo ha sido su experiencia de compra, el resultado del pro-
ducto, del servicio… El ejemplo más conocido, y por supuesto no es el único, es de Tripadvi-
sor en el sector de los viajes.
Por tanto, podemos afirmar que Internet ha abierto nuevos modelos comerciales, nuevos
canales de distribución que son de uso en casi todas las empresas que optan por esta nueva
forma de llegar a los clientes, sin renunciar también, en la mayoría de los casos, a los canales
tradicionales, dando lugar a lo que se llama la multicanalidad, es decir, contar con diferentes
canales alternativos para llegar al cliente, canales que están enfocados y adaptados a seg-
mentos de clientes distintos, pero actualmente es más apropiado hablar de estrategias de
omnicanalidad, es decir estar en todos los canales posibles, es decir, offline y online, compar-
tiendo sinergias entre ambos medios.
El e-commerce
Evidentemente existen modelos de negocio puramente online y exitosos como puede ser
Amazon, ING, Booking, pero hay otros muchos que se plantean qué desarrollo y qué es-
trategia deben tener desde el punto de vista de la distribución, es decir, qué papel juega
actualmente la tienda física.
En este sentido es muy interesante las conclusiones a las que llega la consultora McKinsey
en su estudio Perspective on retail and consumers. Este estudio plantea si las tiendas físicas
que no sean rentables de por sí deben cerrar. La cuestión es qué papel desarrollan estas
tiendas off para el valor global de la compañía, cómo influye en las ventas online. El estudio
señala que una compañía con un alto porcentaje en ventas online en una zona geográfica
concreta tiene cerca una tienda física donde acuden consumidores jóvenes. Es decir, el cre-
cimiento de ventas está influido por la tienda física, desempeñando un papel de showroom,
punto de recogida y devolución de las ventas online, conocer y tocar el producto, etc.
Esto nos lleva a poder afirmar que las empresas pueden y deben desarrollar estrategias om-
nicanal, donde se integra lo físico con lo virtual y así también lo confirma el comportamiento
ROPO de los consumidores (ROPO: research online purchase offline).
ROPO en cifras:
— El 21 % que buscaron online, acudió a la tienda, pero terminó comprando online (ROPO
invertido).
— El 12% de los clientes fueron primero a la tienda y luego compró online (ROPO invertido).
El panorama actual y más tras la situación provocada por la pandemia COVID-19, el e-com-
merce ha crecido tanto en los negocios más tradicionales a las ventas offline y, por supuesto,
en los negocios puramente online. Es decir, la combinación de lo físico y virtual en la distribu-
ción lleva a los negocios a desarrollar estrategias de omnicanalidad donde las ventajas son
evidentes, como son el aumentar las mejoras de servicio al cliente, llegar a mayor número
de clientes potenciales, agilidad en el servicio, contar con datos que con la tecnología big
data permita conocer comportamiento y perfiles de los clientes, abrirse a nuevos mercados,
etc.
Son así muchas las combinaciones que las empresas están aplicando para combinar lo físi-
co con lo virtual, siendo muy habitual los modelos como click&collect, click&car.
Ejemplos:
[Link]
[Link]
Estos modelos se estructuran y coordinan en función del contrato entre sus miembros. Las
principales estrategias de comercio asociado son: la cadena voluntaria, la cooperativa de
detallistas y la franquicia.
La cadena voluntaria
Los mayoristas ostentan el liderazgo en la cadena, ya que tienen un mayor poder de ne-
gociación sobre precios y acceso a productos a los que no pueden acceder los minoristas;
mientras que estos se encargan de la distribución a los consumidores finales y recogen la
información relevante para la cadena.
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Jerárquicamente, las cadenas voluntarias están compuestas por tres niveles o agrupaciones:
— Central nacional: órgano supremo en la toma de decisiones constituido por los mayoris-
tas adheridos de un país. Se encarga de las decisiones de carácter estratégico y opera
como una central de compras general.
— Consejo de agrupación zonal: está presidido por el mayorista de una determinada zona,
y compuesto por representantes de los minoristas sujetos a la cadena que realicen su
actividad en esa misma área.
La cooperativa de detallistas
El liderazgo lo ostentan los minoristas, que realizan una integración hacia atrás para ejercer
control sobre la gestión de surtidos y la política de la red.
Está compuesto por un almacén central, abastecido por la central de compras de la coope-
rativa que abastece, a su vez, a los almacenes “nodriza”, y estos, a su vez, a los almacenes
menores o delegaciones. Todos sus elementos son minoristas, de modo que pueden distri-
buir directamente al consumidor final desde cada nivel.
— La asamblea general: en la que, anualmente, se reúnen todos los socios, en sesión or-
dinaria y de forma democrática, para aprobar las cuentas anuales, elegir a los miembros
del consejo rector y modificar los estatutos y la estrategia a seguir.
Las franquicias
Las franquicias se caracterizan por permitir la transmisión del know-how de modo estanda-
rizado y probado, de modo que la cesión tecnológica tiene unos procesos bien delimitados.
Existen diferencias en relación con el modelo basado en sucursales propias. Principalmente,
existen diferencias en cuanto a inversión inicial, personal, proceso de expansión y gastos que
deben soportar.
Los factores que han propiciado el uso de este modelo de negocio son:
— Permite un mayor tamaño de las empresas comerciales, lo cual permite una mayor ca-
pacidad financiera, de comunicación, de I+D, etc.
— Oportunidad para ampliar el mercado objetivo, utilizando las franquicias como vehículo
de expansión.
— Cuota de publicidad o marketing: puede ser una cantidad fija mensual o un porcentaje
sobre venta que se destina a campañas publicitarias conjuntas de toda la red.
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Distribución
comercial
Selección de canales
Las decisiones de selección de los canales con los que vamos a trabajar son decisiones que
nos comprometen a largo plazo. El incurrir en errores a la hora de su elección implica un alto
coste para la empresa porque se trata de decisiones que no son fáciles de rectificar en el
corto plazo. El cambio de distribuidor motivado por un mal diseño y selección de este nos
obliga a volver a negociar, esta vez con nuevos distribuidores, con la inversión en tiempo que
esto conlleva, situaciones de desabastecimiento, bajada de ventas, pérdida de imagen, etc.
Los objetivos que toda empresa tiene que fijar a la hora de determinar su estrategia en el
diseño y elección de los canales de distribución son los siguientes:
— Objetivo de ventas.
— Objetivo de beneficios.
— Imagen y posicionamiento.
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Objetivos del fabricante en coherencia con el distribuidor
Toda estrategia de distribución debe estar supeditada a conseguir una adecuada cobertura
de mercado y cada estrategia de cobertura determina el tipo de canal que debe elegir la
empresa. Por tanto, es clave para la empresa tener claro qué cobertura es la coherente se-
gún los clientes a los que se dirige, los hábitos de compra de sus clientes actuales y poten-
ciales, el posicionamiento buscado o logrado, la localización geográfica, etc.
Los tipos de distribución relacionados con el objetivo de cobertura de mercado son, funda-
mentalmente, tres: intensiva, exclusiva y selectiva.
Distribución intensiva:
Utiliza un gran número de puntos de venta para alcanzar la mayor cobertura posible del
mercado objetivo propuesto por la empresa. Es decir, se busca colocar nuestros productos
en el mayor número de puntos de venta posible. Normalmente, la elección de una distribu-
ción intensiva no es la más coherente para aquellas empresas que quieran apostar por la
creación de marca o de un alto posicionamiento en el mercado. Es coherente que en la dis-
tribución intensiva el fabricante corra el riesgo de perder el control de su política comercial,
quedando esta en poder del distribuidor.
Distribución exclusiva:
Distribución selectiva:
En resumen, el canal de distribución ha de ser coherente con la imagen del producto que
expresan las otras variables del marketing (product, price, promotion). Hay relación directísi-
ma entre fabricante y canal de distribución para conseguir el posicionamiento deseado y la
imagen de marca que se busca. Un producto de compra poco frecuente, de calidad y pre-
cios altos, que utiliza para darse a conocer revistas especializadas, exige por coherencia que
sea distribuido por un canal donde la empresa tenga un mayor control, como puede ser la
distribución exclusiva o incluso la selectiva. Por el contrario, los productos de precios bajos,
promocionados a través de medios de comunicación masivos, indican como más conve-
niente la distribución intensiva.
Objetivos de venta
Es importante para el fabricante tener claro, a la hora de diseñar y elegir los canales de
distribución, cuáles son sus objetivos de venta en cuanto a volumen de bienes o servicios.
Este volumen se puede expresar bien en unidades físicas bien en unidades monetarias. El
hacerlo en unidades físicas permite comparar los períodos de venta (es decir, en qué meses
se vende más y en cuáles menos) sin que influya la inflación o las variaciones de precio.
Otro objetivo de venta puede expresarse con la cuota de mercado que quiere alcanzar la
empresa fabricante, entendida esta como la proporción de ventas totales de un mercado
que una empresa es capaz de capturar o, dicho de otra forma, el porcentaje de mis ventas
en el mercado en relación con las ventas totales en el mercado (importante delimitar el
mercado: en una provincia, en una ciudad, en un país), con el mismo bien o servicio (sobre
productos similares que ofrece la competencia).
Objetivo de beneficios
A la hora de elegir y hacer seguimiento a nuestros acompañantes de viaje, que son los distri-
buidores, debemos evaluar de forma constante en qué medida estos están condicionando,
positiva o negativamente, la consecución de los objetivos propuestos por el fabricante.
— Márgenes comerciales.
El fabricante tiene que pensar quién es su cliente, entendido este en sentido amplio. El con-
sumidor final es su cliente, esto es obvio, pero también lo son quienes intervienen en toda
la cadena de valor, desde el fabricante hasta la puesta del producto a disposición del con-
sumidor final.
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Imagen y posicionamiento
El canal de distribución ha de ser coherente con la imagen del producto que expresan las
otras variables del marketing mix. Hay relación directa entre el canal de distribución, el po-
sicionamiento y la imagen del producto. La imagen del punto de venta tiene que reforzar la
imagen que la empresa quiere para sus productos.
En este sentido, está en auge el concepto de flagship store —la tienda más importante, el
buque insignia de una firma—. Se ha convertido en una poderosa herramienta de imagen, no
solo de marcas de lujo, sino de firmas que tratan de ofrecer un valor añadido a sus productos.
Una característica de este tipo de tiendas es la enorme superficie de estas, la cual suele
oscilar entre los 1.500-2.000 m2. Están ubicadas en los lugares más céntricos y comerciales
de las grandes ciudades y poseen una arquitectura significativa. La decoración es también
parte del concepto.
En cuanto a la propiedad del canal, en la que media una relación contractual, en un sentido
u otro podemos hablar de distribución por cuenta propia, ajena o mixta.
Empresas que utilizan tanto la distribución propia y por cuenta ajena. Es el caso de fabri-
cantes que venden sus productos con distribuidores propios en zonas cercanas al lugar
donde fabrican, pero a su vez utilizan distribuidores por cuenta ajena para alcanzar una ma-
yor cobertura de mercado. Esta distribución mixta se da con frecuencia en el sector agro-
alimentario, como es el caso del vino y espumosos. Como ejemplo, citamos al fabricante
Sidra Mayador ([Link]), que cuenta con distribución propia en las localidades
cercanas a donde produce la sidra y, para alcanzar una mayor distribución donde geográfi-
camente le es más difícil acceder, recurre a distribuidores ajenos, permitiéndoles alcanzar,
de esta manera, mercados que les resultarían de muy difícil acceso.
Actualmente, la mayor diferenciación de las ofertas para adecuarse a los distintos segmen-
tos, junto con la proliferación de canales para llegar hasta el cliente, ha propiciado el de-
sarrollo de estrategias de distribución multicanal, por lo que es poco frecuente encontrar
empresas que mantengan sistemas monocanal. En este sentido, y como hemos comentado
anteriormente, el uso de las nuevas tecnologías ha abierto y facilitado la multicanalidad a las
empresas.
Ejemplo:
La red de distribución de Nespresso en España triplicará su tamaño para estar más cerca
de sus clientes con 10 cómodas maneras de comprar su café: por un lado, 36 Boutiques
Nespresso en España y Andorra, 20 Boutiques Gourmet en el Club de Gourmet de El Corte
Inglés, más de 2.400 puntos de recogida en oficinas de Correos y una extensa red de comer-
cios con un amplio horario comercial (como floristeías, librerias, etc...) para pedidos realiza-
dos a través de la atención 24 horas del Club Nespresso, por teléfono o por Internet; a lo que
se añade la compra gratuita por Internet y teléfono las 24 horas los 7 días de la semana con
el asesoramiento personalizado de más de 1.000 especialistas en café.
También se abren las posibilidades a la recogida rápida en la Boutique Nespresso más cer-
cana tan solo 2 horas después de la realización del pedido teléfono, aplicación ¡Phone, ¡Pad
y BlackBerry con entrega a domicilio en 48 horas,envíos a domicilio gratuitos según la com-
pra realizada y con entrega programada en el horario más conveniente para el cliente en
pedidos realizados por teléfono o Internet; Exclusive Room para la compra rápida “self-ser-
vice” con sistema de identificación por radiofrecuencia, en la Boutique Nespresso del Centro
Comercial Las Arenas de Barcelona y servicio de control de stock por SMS.
Fuente: [Link].21/12/11.
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Restricciones del canal
En este proceso de diseño de los canales de distribución, existe una serie de restricciones y
condicionantes que hay que tener en cuenta y que informan, a priori, del tipo de canal más
adecuado. Desconocer, o no tener en cuenta estas circunstancias, supone auténticas limita-
ciones para el desarrollo de la estrategia establecida por la empresa fabricante.
— Características del entorno: conocer las limitaciones que nos impone el entorno, como
son las leyes aplicables, el sistema político, las costumbres y cultura; los aspectos tec-
nológicos, sociales y económicos condicionan la elección de unas u otras formas de
distribuir.
— Características del mercado: conocer a quién nos dirigimos, quién nos compra o puede
comprarnos, edad, sexo, renta per cápita, clase social, estado social, hábitos de compra,
sensibilidad al canal de distribución, sensibilidad a los precios, sensibilidad a las promo-
ciones, frecuencia de uso del producto, etc.; es decir, segmentar bien el mercado para
diagnosticar con detalle y diseñar qué canales son los apropiados y cuáles no lo son.
2. Control: refleja la capacidad que tiene el fabricante para influir en las variables comercia-
les (precio, comunicación...) hasta el punto de venta final.
4. Cobertura: alude al grado de disponibilidad del producto para el cliente, tanto en los lu-
gares como en los formatos que este demanda. En la determinación de la cobertura se
debe considerar el ámbito geográfico y los diferentes segmentos objetivos.
5. Imagen: el perfil del distribuidor debe reforzar la imagen que el fabricante quiere que el
consumidor perciba de su producto.
6. Competencia en servicios: se refiere a la aptitud del intermediario para prestar los servi-
cios añadidos al producto, en los términos que el fabricante considera adecuados.
7. Compatibilidad: hace alusión a la posibilidad de que los canales sean concurrentes sin
que se produzcan conflictos.
Por otra parte, De Juan Vigaray (2005), Kotler y Lane (2006) consideran importante, también,
el criterio económico, según el cual el fabricante tiene que analizar, diagnosticar y decidir si
para llegar al cliente final realiza la distribución a través de medios propios o bien por cuenta
ajena.
Para despejar la incógnita de cuál de las dos modalidades de distribución le interesa más,
la directa o la indirecta, la empresa debe conocer sus estructuras de costes para determinar
qué opción le interesa más en función del volumen de ventas. Para ello, igualaremos las
expresiones de costes de las dos modalidades, de manera que podremos estimar la canti-
dad en la que ambas resultan indiferentes; hasta ese volumen, normalmente, resultará más
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interesante la distribución indirecta, y a partir de él, lo será la distribución directa (véase la
Figura 10).
Donde:
Donde:
Figura 10. Curvas de costes totales de la distribución directa (CT1) e indirecta (CT2).
Son dos los métodos más apropiados que pueden ayudar a tomar la decisión sobre qué
canal de distribución es el más adecuado: el método de evaluación compensatorio y el mé-
todo no compensatorio.
Se basa en utilizar una matriz para conocer, entre varias alternativas de canal, cuál es la que
mejor se ajusta a aquellos factores identificados por la empresa que determinan el éxito en
el canal. Se evalúan las alternativas de manera individual a lo largo de todos los factores cla-
ve. La matriz viene dada por dos dimensiones: una externa y otra interna. La dimensión ex-
terna (factores que la empresa no puede modificar) engloba a los factores clave de éxito del
canal y de la empresa. La dimensión interna hace referencia a la valoración de los factores
críticos de la empresa en función de su contribución al éxito de la distribución del producto.
Se compensan las calificaciones desfavorables con las favorables de los factores de cada
uno de los canales objeto de estudio.
1. Detectar los factores clave: el fabricante debe recoger los factores claves para el éxito en
el canal. En estos factores clave no pueden faltar:
— Aspectos clave de éxito desde el punto de vista del fabricante (calidad, materias primas,
asesoramiento, imagen…).
La lista de estos factores debe contemplar entre diez y veinte ítems. De estos, entre cinco
y diez serán oportunidades y fortalezas, y otros tantos corresponderán a amenazas y de-
bilidades.
2. Asignar un peso relativo a cada factor: esto significa asignar un valor a cada uno de los
factores que se consideran claves en función de la importancia para el éxito de la empresa
fabricante, es decir, valorar factores de éxito clave en el modelo de negocio del fabricante.
Para asignar este valor hay que tener en cuenta:
— El valor debe estar comprendido entre 0 y 10, donde 0 no es un factor importante para
alcanzar el éxito, y 10 es un factor muy importante. La suma de las ponderaciones de los
distintos criterios tiene que ser igual a 10.
— Los factores que se consideren de mayor importancia para el éxito del fabricante debe-
rán llevar los pesos más altos.
— Observar qué tipo de distribución utilizan los competidores con un producto o servicio
parecido, qué grado de éxito tiene, qué imagen aporta al mercado…
3. Calificar cada alternativa de canal: se trata de asignar una calificación a cada uno de los
factores determinantes del éxito para cada canal, en función de si esos factores representan
una fortaleza o una debilidad, una oportunidad o bien una amenaza. Es decir, esta califica-
ción recae sobre los factores clave en cada una de las alternativas de canal propuestos (no
del fabricante).
4. Obtener el peso ponderado para cada canal: obtener la puntuación ponderada como
resultado de la multiplicación de los pesos asignados a cada uno de los factores por las
calificaciones asignadas.
5. Calcular el valor total para cada canal: se procede a la suma de todas las calificaciones
ponderadas de cada una de las variables, y así se determina el valor total de cada alternativa
de canal.
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A continuación, se representan, a modo de ejemplo, los factores considerados relevantes
para la selección del canal de distribución de un producto determinado. Se han asignado los
pesos a cada factor y se han calificado las tres opciones que tenía el fabricante.
Del resultado de la tabla y analizados los tres posibles distribuidores, el mejor valorado para
su elección es el canal número 3.
Mediante este método, se desecha una alternativa de canal cuando un atributo o caracte-
rística que funciona bien no se compensa con el funcionamiento deficiente de otro atributo
o característica de este. Es decir, no se van compensando los diferentes atributos del canal,
sino descartando, unos mejores y otros peores, para llegar a un valor ponderado, tal y como
se hace en los métodos compensatorios.
1. Detectar los factores clave: el fabricante debe tener claro qué características deben te-
ner los distribuidores para conseguir el éxito en el mercado.
2. Asignar los niveles aceptables: la empresa establece los niveles mínimos de cada una
de las características determinadas en el punto anterior. Es decir, se fijan las normas para
que se considere una característica o atributo como aceptable. Ejemplo: en cuanto a la
cobertura de mercado, se considerará aceptable este factor si mantiene una proporción
de dos establecimientos por cada 100.000 habitantes.
3. Calificar cada alternativa de canal: calificar cada uno de los factores clave. En esta califi-
cación se utilizan los criterios marcados en el punto 2.
4. Aplicar la regla no compensatoria elegida: es decir, cuando la empresa tiene claro los
factores claves para el canal, establece los criterios para considerarlo aceptable, y los
califica aplicando alguna de las siguientes reglas no compensatorias:
— Regla disyuntiva: se toma la decisión evaluando sólo el factor clave más importante
para la empresa. El fabricante marca el nivel mínimo para ese factor clave y sólo con-
templará aquellas alternativas que sobrepasen ese nivel mínimo. Elegirá el canal que
mejor presente ese factor clave.
— Regla de eliminación secuencial: la empresa determina cuáles son los mínimos que
debe cumplir cada uno de los factores clave que debe reunir el canal, pero no los or-
dena jerárquicamente como en la regla anterior. El canal que no cumpla con el mínimo
establecido en alguno de los factores es eliminado.
— Regla disyuntiva: Elegimos el distribuidor A, por ser el distribuidor con el factor clave me-
jor calificado.
— Regla conjuntiva: El distribuidor B supera o cumple los mínimos exigidos en todos los
factores.
— Regla lexicográfica: Por orden de importancia de los factores clave voy descartando.
Gana el distribuidor B porque supera todos los mínimos por orden de importancia
— Regla eliminación secuencial: Los factores clave no se ordenan por orden de importan-
cia. El distribuidor A, en el factor instalación, no supera el mínimo exigido. El B sería el más
conveniente.
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3.3. Control y evaluación de los canales de distribución. Estrategias
de fabricantes y proveedores de servicios
Un fabricante, para competir junto al canal de distribución, puede optar por una estrategia
push (empujar/presionar), o bien por una estrategia de estímulo del mercado final, pull (tirar,
aspirar, atraer). Santesmases (2001).
La combinación de ambas estrategias, push y pull, permitirá alcanzar unos mejores resulta-
dos al verse, por un lado, distribuidores con la necesidad de tener en sus canales el produc-
to, y, por otro, el consumidor demandando el bien, lo que presiona al distribuidor a satisfacer
al cliente poniendo a su disposición los productos.
Estas estrategias ponen de manifiesto que las relaciones entre el fabricante y distribuidor
son un híbrido entre la competencia y la colaboración: ambos se necesitan, ya que, en esta
relación, el dominio de uno sobre otros dependerá del papel que juegue cada uno en el
mercado. Así, podemos hablar de:
— Integración vertical: el fabricante también puede asumir las funciones de otros niveles
del canal si con ello logran mejorar su posición competitiva (integración de tipo corpora-
tiva, contractual o administrada). En cualquier caso, el fabricante puede realizar funciones
de mayorista, o incluso de minorista. En la actualidad diferentes fabricantes han optado
por esta estrategia, habitualmente, como canal alternativo; es el caso de las tiendas y
franquicias de Apple, Chocolates Valor, etc.
— Cooperación con los distribuidores: para evitar las negociaciones permanentes y los
conflictos entre los miembros del canal, se deben alcanzar acuerdos estables que re-
fuercen el canal de distribución como unidad. Se trata de acuerdos de colaboración entre
fabricante y distribuidor con vocación de colaboración a largo plazo, con el objetivo de
mitigar las incertidumbres de un mercado de gran rivalidad competitiva y en constante
transformación.
Así, podemos afirmar que, según el sector económico en el que trabajamos, es importante
identificar quién domina el mercado, si el distribuidor o el fabricante, sin olvidar que el centro
de la estrategia para ambos jugadores es el cliente, al que tienen que conocer y cuidar para
servirle como quiere ser servido.
Los fabricantes aumentan su poder cuando son líderes en el mercado, gracias a su expe-
riencia, conocimiento, dominio de los mercados, buena imagen de marca, etc., y, en conse-
cuencia, el canal quiere contar con los productos de este fabricante, por razones obvias (no
se entendería que en un distribuidor de alimentación no se vendiera Coca-Cola).
El poder es del distribuidor cuando disponen de medios para dominar el mercado, debido
a su elevado volumen de compras y presencia en amplios mercados, y este poder se verá
incrementado cuando:
— Cuando el cliente no es rehén de la marca, sino que va buscando disponibilidad del pro-
ducto, es decir, la accesibilidad o cercanía del lugar de venta.
— Cuanto mayor es la presencia del distribuidor, más medios tiene para conocer los hábitos
y motivaciones de compra de los consumidores, seleccionando aquellos productos del
fabricante que mejor se adaptan al consumidor final.
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Actualmente, la cooperación entre fabricante y distribuidor es más necesaria que nunca,
llegando en algunos casos a auténticos matrimonios entre ambos, siendo un buen ejemplo
la estrategia desarrollada por la empresa Mercadona, la cual crea la figura de interproveedor
y, de esta forma, se asegura unos estándares de calidad y precio según su política y estrate-
gia, así como el abastecimiento de los productos, a través de una relación de permanencia,
compromiso confianza y de control en la gestión del fabricante (principalmente en el control
de costes).
Entre las consecuencias de las alianzas estratégicas entre fabricantes y distribuidores, surge
lo que se denomina el trade marketing, es decir, el acuerdo entre ambas partes para desa-
rrollar un plan de marketing compartido en beneficio mutuo y del consumidor. La gestión de
trade marketing va enfocada a mejorar la rotación en el punto de venta, impulsar y acelerar
las ventas mediante la planificación y coordinación entre fabricante y distribuidor para la ela-
boración de promociones, desarrollar el merchandising y generar traffic building (conseguir
que el cliente se pasee por el establecimiento).
— Eficiencia: capacidad, por cuenta del canal, para satisfacer la demanda de los clientes de
una manera competitiva.
En este sentido los profesores Vázquez y Trespalacios (2006) proponen el siguiente esque-
ma como guía donde reflejan los aspectos más importantes a controlar y evaluar en un canal
de distribución.
Las medidas de control cualitativas son de carácter más subjetivo, pero no por ello arbitrarias
y carentes de importancia. El buen entendimiento entre los miembros del canal, la confianza,
el consenso en las decisiones, la flexibilidad, el evitar y solucionar conflictos son objetivos de
gran trascendencia para ser competitivos en el mercado.
El resultado de estas medidas de control y evaluación debe servir para (Vázquez y Trespa-
lacios, 2006):
— Tener información acerca de los resultados, cambios o actitud de los miembros del canal.
— Detectar problemas y conflictos y así poder tomas las decisiones para solventarlos.
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Distribución
comercial
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