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Coleccsdn GRACIELA QUEIROLO LA ARGENTINA PERONISTA polinca, sindicaliamo, culture Mujeres que trabajan Labores femeninas, Estado y sindicatos (Buenos Aires 1910-1960) se GD eudem oat rere Quetrolo, Graciela ‘Mujeres que trabajan: labores fermeninas, Estado y sindicates : Buenos Aires, 1910-1960 / Graciela Queirola - 1a ed .- Ciudad Auténoma de Buenos. Aires : Grupo Editor Universitario, 2020. + 128 p. ; 2215 cm.- (LaArgentina peronista:poltca, sindicalsmo, cultura 76) ISBN 978-987-8308-27.2 1. Historia Politea Argentina. 2. Peronismo. |. Tuo, COD 320.0982 (©2020 by Ecditorial'de la Universidad Nacional de Mar del Plata, ©2020 by Grupo Editor Universitario San Blas $421, C1407FUQ-CABA Director de la coleccién: Dr. Gustavo Nicolés Contreras Evaluador académico: Or. Adrién Cammarota Correccién de estilo: Carlos Enrique Serra Disefio de taps: Agustina Cosulch, Editorial de la Universidad Nacional de Mar el Plata Foto de tapa: Confeccién de delantales para cosechas. Fbrica Argentina de Al pargatas, Buenos Aires, 1945. Argentina Archivo General dela Nacén, Opto. Doc. Fotogrifico. Consulta INV: 81816. Disefo interior, armado: Luciano Alem, Editorial dela Universidad Nacional de Mar del Plata ISBN 978-987-8308-27-2 ‘Queda hecho el depésito de ley 11.723, ‘No s0 permite fa reproducci6n parcial 0 total, ol almacenamiento, el eiuier, la Iransemisién ola ranstormacion de este lio, en cualquier forma 0 por cualquier ‘medio, sea electrénico 0 mecénico, mediante fotocopias,ciialzacion u oros _métodos, sin el consantimiente previo y escrito del editor. Su infraccién ests ppenada por las leyes 11.723 y 25.446. Impreso en Argentina Indice INTRODUCCION : CAPITULO 1 Trabajo, Genero e Historia: del presente al pasado y del pasado al presente... 1.1. De regreso a octubre, desde octubre. 1.2. "Mujeres que trabajan” 1.3. La Historia de las Mujeres y los estudios de géner CAPITULO 2. Trabajo y Géner 2.1. LQué es trabajo?. 2.2. El contrato sexual: un contrato laboral 2.3, La Historia y el trabajo. 2.4, Trabajos femeninos y trabajos masculinos .. 2.5. Los trabajos del género, CAPITULO 3. Asalariadas. Los empleos de las mujeres... 3.1. (Cuantas eran las mujeres que trabajaban? 3.2. Los fantasmas del trabajo femenino asalariado: degeneracién y “mal paso’ 3.3. El trabajo sexual: la prostitucian.. CAPITULO 4. Personal de servicio doméstico.. 4.1, Las grandes transformaciones: mercantilizacion y feminizacion. 4.2, Las condiciones laborales: ingreso, requisites y salatios.. . CAPITULO 5. Obreras....... 5.1. Obreras en fabricas y talleres 5.2, Obreras en el "trabajo a domi 5.3. Las trabajadoras mas controvertidas ... un recorride conceptual... 6 | musenes que TRABAJAN CAPITULO 6. Empleadas. 6.1. Telefonistas 6.2. Vendedoras 6.3. Dactilégratas 6.4. La “paradoja de la empleada’ .. CAPITULO 7. Profesionale: 7.1. Trabajadoras sanitarias: enfermeras y universitaras.. 7.1.a. Enfermeras..... 7/1.b. Universitarias: médicas, parteras y visitadoras de higiene social. 7.2. Trabajadoras de la educacién: maestras y profesoras, CAPITULO 8. El Estado y las "mujeres que trabajan’.. 8.1. El Codigo Civil y el trabajo femenino asalariado... 8.2, La madre que trabaja 8.3. Brecha salaral y ‘dobies tareas" 8.4, Las reglamentaciones del trabajo a domiciio y del servicio doméstico 111 112, 115 118 123 CAPITULO 9. Las “mujeres que trabajan”: conflictos, sindicatos € ideologias pollticas... — 0.1. Mujeres que protestan: las pobres de dinero. 9.2. Mujeres y organizaciones sindicales: las pobres de tiempo. 9.3, Las-mujeres que trabajar” segin las ideologias policas... 138 Conclusiones.. Agradecimientos... Bibliografia y fuentes citadas.. ‘Anexo bibliografico Introduccion Este libro nacié dentro de las recientes movilizaciones de los feminis- mos, los movimientos de mujeres y las disidencias sexuales que, desde 2016, llenan las calles de la Argentina, pero también las del mundo, bajo las consignas de “ni una menos” o “si nuestras vidas no valen, produz- can sin nosotras". Al mismo tiempo, las siguientes paginas son parte del notable crecimiento que la Historia de las Mujeres y los estudios de género han experimentado en la academia argentina desde la década de 1990, bajo el influjo de las academias europeas y norteamericana. Se traté de un proceso que se potenci6, durante la década siguiente, gracias a politicas publicas de inversion en el sistema cientiico y univer- sitario que positilitaron la formacién de académicas y académicos, entre quienes que me encuentro. Por lo tanto, amasado por la ola académica y entretejido con la ola politica feminista nacié “Mujeres que trabajan’ Labores femeninas, Estado y sindicatos (Buenos Aires, 1910 — 1960). Las mujeres trabajaron en numerosas ocupaciones asalariadas, en infinitas tareas domésticas y en permanentes quehaceres de cuidados, desde siempre. La Historia como una ciencia social que, con método y figurosidad, estudia el pasado mas o menos cercano, permite recons- ttuir los contextos especificos donde se desplegaron los trabajos de las mujeres. El tema no es menor ya que durante muchisimos afios su ac- tividad laboral fue invisibiizada 0 conceptualizada de un modo que hoy en dla resulta inadecuado e injusto. Desde fines del siglo XIX, en la ciudad de Buenos Aires, la moder- nizacién capitalista, -un complejo proceso que entrelazaba la diversifi- cacién de la estructura econémica con los movimientos migratérios y la urbanizacién-, habla originado un dindmico mercado de trabajo que reunia a mujeres y a varones y que, a medida que se consolidaba, se diversificaba. Las ocupaciones de unas y otros excedian los espacios 8 | MUJERES QUE TRABAJAN estrictamente industiales. En el caso de las mujeres, se las encontraba ‘como obreras, empleadas, enfermeras, maestras y personal doméstico, Hacia mediados del siglo XX, cuando los gobiernos presididos por Juan Domingo Perén conducian los destinos del pals, los procesos de ‘modernizacién capitalista hablan consolidado una sociedad industrial en la que el trabajo asalariado constitula una via de integracion social par aquellas personas que s6lo contaban con el recurso de su cuerpo y sus habilidades manuales 0 intelectuales para sobrevivir, es deci, su fuerza de trabajo, ya sea porque no tenian nada mas, porque hablan perdido fortunas pasadas o porque lo que poselan no les alcanzaba, ‘Como demostraré a lo largo del libro, la presencia de las mujeres en los empleos remunerados ha sido una caracteristica del proceso de ‘modernizacién econémica capitalsta, por lo tanto, rechazaré las afir- maciones que sostengan que se trate de algo “reciente” o de la segun- da mitad del siglo XX. demas, de semejante protagonismo en tareas asalariadas, los actuales debates alentados por la economia feminista, llamaron la atencién sobre el trabajo doméstico que, 2 lo largo de la historia, habla ocupado cuerpos y tiempos femeninos. De acuerdo con todo esto, el protagonismo femenino se encuentra tanto en tareas remu- neradas 0 productivas como en tareas domesticas (no remuneradas) 0 reproductivas, por lo tanto, repetiré una vez mas, las mujeres siempre han trabajado. ‘Alo largo de las décadas comprendidas entre 1910 y 1960, perlo- do que recorre este libro, el trabajo femenino se expandid. Se trato de ‘un proceso complejo, porque asi como el empleo remunerado de las ‘mujeres se fue convirtiendo en un problema social que requerla de ex- plicaciones de diversa indole, el trabajo doméstico y de cuidado adqui- tia un cardcter invisible, ya que se lo pretendia natural de la condicion femenina. Por entonces, el trabajo femenino asalariado adquirié un caracter excepcional que obligatoriamente debio explicarse. La necesidad eco- ‘n6mica constituy6 el argumento perfecto para ello: una mujer trabajaba para mantener a su familia frente a una contingencia vital relacionada con las carencias de un varin proveedor. La condicién de transitorio se ‘sum a lo anterior porque las mujeres trabajarian durante un perlodo de sus vidas, por lo general, durante la etapa de solteres 0 como mucho de casadas sin prole, mientras que el caracter de complemento aports racieta queinoio | 8 la idea de que los salarios femeninos conformaban una “ayuda” para el presupuesto familar en manos masculinas. De esta manera, la excepcionalidad se arraigé con el triangulo de la necesidad, la transitoriedad y la complementariedad dando vida a diferentes mecanismos de inequidad mediante los cuales las mujeres sganaron considerablemente menos que los varones, reduciendo su po- der econémico y afianzando su subordinacion social. En especial, estas ideas originaron la “brecha salarial” y desalentaron su continuidad en el mercado. Sin embargo, el continuo ingreso de las mujeres al mercado conformé un desatio a esa supuesta excepcionalidad, a pesar de que la presencia asalariada de las mujeres no las desligaria de sus tareas feproductivas: las “dobles tareas” condicionaron el trabajo femenino asalariado. Las “mujeres que trabajan’, expresién que recorte los afios bajo es- tudio y que condensa las caracteristicas que acabo de presentar, son las protagonistas de este libro, Si bien las préximas paginas se detienen especialmente en las mujeres, como una manera de abordar la diferen- cia sexual dento de las relaciones sociales, no por ello adhieren a un binarismo de corte biologicista que sélo identifique a las personas por Su genitalidad. Las mujeres, en tanto una identidad de género hist6rica- mente construida, que conformaron los sectores trabajadores, son los personajes centrales de cada apartado. En las proximas paginas des- plegaré con mayor profundidad todas estas ideas. El libro se organiza en nueve capitulos. El primero de ellos introduce la coyuntura actual en la que se escribe esta obra, desde la que se vuel- ve hacia el pasado, Lo cierto es que el conocimiento del tiempo pretérito comienza con muchas inquietudes de nuestra contemporaneidad. Ade- ‘mas, el capitulo 1 presenta a las protagonistas del libro, las “mujeres que trabajan’ y delinea la propuesta tebrica y metodolégica de la Historia de las Mujeres y los estudios de género. El capitulo 2 ensaya una definicién de trabajo elaborada a través de Un recorrido por los aportes de diferentes ciencias sociales empapadas dela perspectiva de género. Por lo tanto, presenta, entre otras, los con- Cceptos de trabajo productiv, trabajo reproductivo, contrato sexual, divi- sién sexual del trabajo, doble presencia e ideologla de la domesticidad. El capitulo 3 demuestra el crecimiento de fa cantidad de “mujeres ‘que trabajaban’ en la ciudad de Buenos Aires, junto con los cambios en 10 | museres QUE TRABAJAN la estructura ocupacional que expresaron un incremento de los puestos de los sectores industrial, comercial y administrativo. Asimismo, se des- taca alli la contradictoria proliferacién de discursos que sefialaban las amenazas fisicas y morales a las que se exponian las asalariadas. Por Lltimo, introduce las condiciones del trabajo sexual o prostitucién. Los capitulos 4, 5, 6 y 7 abordan las ocupaciones desempefiadas por mujeres. El personal de servicio doméstico (capitulo 4), las obreras (capitulo 5), Ias empleadas (capitulo 6) y las profesionales de la salud y la educacién (capitulo 7) protagonizen respectivamente cada capitulo. En ellos se reconstruyen los origenes sociales, las tareas realizadas, las condiciones laborales, los niveles salariales cuando es posible y los procesos de ferinizacién que las afect6, con sus correspondientes con- secuencias asociadas. El capltulo 8 se detiene en Ia intervencion del Estado hacia el tra- bajo femenino asalariado a través del analisis del Cédigo Civil, la regla- mentacién de la proteccién a la maternidad de las trabajadoras y las posturas frente a la desiqual remuneracién salarial de las mujeres y sus “dobles tareas’. El noveno y ultimo capitulo indaga en las numerosas acciones de protesta protagonizadas por mujeres, en calidad de esposas, concubi- nas e hijas pero también de asalariadas. Asimismo, postula el limitado espacio que les habilitaron las estructuras sindicales y, finalmente, pre~ senta los andlisis que diferentes ideologias pollticas hicieron del trabajo femenino asalariado. EI libro se cierra con un apartado dedicado a conclusiones en el {que se hilvanan los argumentos expuestos a lo largo de los capitulos. Finalmente, en el anexo bibliografico, se presentan obras y articulos que permitirin a las y los lectores ahondar en aspectos mas especificos, Esta propuesta abarcadora pretende brindar herramientas desde el andlisishistbrico para pensar el trabajo y la sociedad con una mirada atenta a cuestiones de género, para enfrentar con mejores perspectivas tuna de tas injusticias mas importantes que corroen a nuestras socieda- des actuales, que posterga a las mujeres a lugares que hoy en dia son inadmisibles y se hace urgente transformar. CAPITULO 1 Trabajo, Género e Historia: del presente al pasado y del pasado al presente Hacia mediados del siglo XX, la Argentina tenfa ya un extenso recorrido por los procesos de modemnizacién capitalista. La antigua colonia espa- fiola habla encontrado un lugar dentro del orden internacional, un pals politicamente independiente y poseedor de una estructura productiva muy vinculada a la economia mundial. En la ciudad de Buenos Aires, ‘especialmente, aunque también en menor medida en otras ciudades, el mercado laboral era tan amplio como diversificado. El mundo del trabajo cconformaba una via de integracién social: un camino a un relativo bien- estar, a pesar de las relaciones de explotacion que generaba, y los des- ajustes propios de los procesos modernizadores, entre el crecimiento econdmico y la distrbucién de sus beneficios. Dentro de este escenari las mujeres siempre trabajaron. Sin embargo, el trabajo de las mujeres fue (es) una experiencia pro- blematica, porque cuando una mujer se desempefiaba en un empleo, descuidaba su hogar y mucho mas a sus hijas e hijos, sies que los tenia ‘.aspiraba a tenerlos. El tiempo se presentaba como tno de los recursos mas escasos de las mujeres frente a las multiples demandas que ellas asumian dentro de las sociedades modemas. Todavla hoy. [Link]é mujer 1 fantasea con trabajar y cuidar de manera simuitanea, usando un mis- ‘mo tiempo para cumplir con dos tareas diferentes? Este capitulo introduce el trabajo femenino y sus problemas fas “mujeres que trabajan’- desde un presente en el que los movimientos de mujeres colocan el "trabajo" como un tema priortario de sus agendas. Uso las comillas porque el mismisimo concepto atraviesa un proceso de profunda resignificacién que se propone destacar tanto sus lados tr | mustars out TRADAZAN productos y matenales como los reproductivos y afectivos, ambos im- prescindibles para la continuidad ~sostenibiidad- de la vida humana Desde octubte de 2016, cuando las mujeres protagonizaron un paro ;nacional contra las violencias hacia ellas, el capitulo regresa a octubre ‘de 1945, cuando las y los trabajadores paralizaron el pals para mante- ner sus derechos sociales en tas politcas de Estado. En los aos do {os pimeros gobiernos peronisias (1946-1955) maduraron una sene de procesos que se habian iniciado en las ulimmas décadas del tiglo XIX Y que tenlan entre sus protagonistas a las “mujeres que trabajaban" Graclas a la propuesta metodolégica e interpretatwa de la Historia de las Mujeres y los estudios de genero, es posible reconstrurt, entender y testituir semojante protagonismo. 1.1. De regreso a octubre, desde octubre Miércoles 19 de octubre de 2016. Bajo la consigra ‘nosotras para- mos", se produjoel primer paro nacional de mujeres Fue uno jornaca de protesta en la que las mujeres fueron convocadas a tres acoones ves- {irae de negro durante todo el dia, detener todas sus actividades desce {as 13 hasta las 14 horas y reunirse, a partr de las 17. para marchar en En la jornada del miércoles 17 de octubre, las y los trabajadores junto con la dirigencia sindical, ratiicaron su anhelo de bienestar y a Cconviccién de que el camino para obtenerlo era a través de las politicas ensayadas por Perén desde su gestion en la Secretaria de Trabajo y Prevision. All, no solo la negociacién entre sindicalistas y empleadores, mediada por el Estado, habla originado convenios colectivos de trabajo, decretos y leyes favorables @ la clase trabajadora, sino que, fundamen- talmente, el Estado, a diferencia de gestiones anteriores, habia mostrado la voluntad politica de poner en practica semejante aparato legislativo. La extensa bibliografia que analizé la crisis politica de octubre de 11945 concluye que se trat6 de un hecho inédito en la historia del pais, porque Ia irupcién de la clase trabajadora, que ya contaba con una larga historia de organizacién y protesta pero también de violentas represio- 13. Gita Contreras y Ceca Palen “Memorioses, Humberto Agutn Bacaghol y sus tundamentos dol peronisme", en Gustavo Contreras, Rola do histor ober, Buenos ‘Alves - Mar del Pata, Histor Obrea, 2020, racieracueinoro | 17 nes, resolvié con su velez respuesta la crisis a favor de Peron.* Se inau- {gui asl una época signada por la construccién de la “ciudadanta social" y la “democratizacién del bienestar” que traeria nuevas oportunidades para mujeres y varones.* pa \ if eae Imagen 2. 17 de octubre de 1948, AGN DOF, Consulta Int, 251703 ‘A mediados de la década de 1940, las mujeres carectan de una capaci ad civil plena y de derechos politicos. Su presencia en el mercado de lwabajo se incrementaba, y aunque ya existian leyes que reglamentaban sa partcipacién labora, la legislacion practicamente no se respetaba, ‘4 Fel Luna, £745, Buenos Aes, Hyspamiica, 1984 [1969]; Hugo dol Campo, Sina cniseo y poronizmo. Los comieneas de un vineuio parsurabie, Buenos Aves, GLACSO, 1963: Juan Casts Tor, ‘La CGT en el 17 de octubre de 1945", en uan Carlos Tore (conpladon E17 de cctube de 1945, Buenos Aives, Adel, 1995, pp. 23-81; Gustavo [Neelie Conteras, El peronism cbrer Consiseracones 8 pase el devens palico y Snead ls tabajadores do os fgorfcos, Buenes Aires, EUDEM, Grupo Er Usk ‘erst, 2018p. 58-61, Juan Geros Torey EFsa Paslotza, “La democratizacion del bionest’ en Juan Carlos Teme (drecton), Nuova Historia Argantne Tomo Vil. Ls afos perorisias (1843-1955) Buenos Aree, Suderraicana, 2002, pp. 257-312. ws | museres ave TRABAJAN habiendo incluso actividades que quedaban fuera de su alcance, como, por ejemplo, el servicio doméstico. La carrera matrimonial delineaba los recorridos biograficos de las mujeres y les asignaba una sexualidad me- ramente reproductiva. i En los afios peronistas, las mujeres conquistaron su ciudadania po- Iitica, ampliaron sus niveles educativos, mientras que ocupaciones en expansién, como los empleos administrativos y la enfermeria, las con- vocaron ofreciéndoles notables incrementos salariales y considerables cuotas de prestigio social. Una ley de divorcio vincular les permitié re- formular, dentro de los margenes de las relaciones heterosexuales, su carrera matrimonial: ‘Sin embargo, semejantes transformaciones no ocultarlan su condi- ion de subordinacién social que los gestos paternalistas de esos afios destacaron insistentemente. Per6n los ejempliicé el mismo 17 de octu- bre, cuando llamé a la multitud a desconcentrarse pacificamente dando a entender la incomodidad que generaba la presencia femenina: "Re- cuerden que entre ustedes hay muchas mujeres obreras, que han de ser protegidas aqul y en la vida por los mismos obreros".’ La proteccién se expresé con relaciones de inequidad para las mujeres. Esas relacio- nes de inequidad se hablan ido entretejiendo desde décadas pasades y continuarlan luego de los dos primeros gobiernos peronistas. Dentro de cella se movieron las “mujeres que trabajaban’. 1.2. “Mujeres que trabajan” En 1938, se estrend Mujeres que trabajan, pelicula dirigida por Manuel Romero. All, se narraban los periplos de un grupo de vendedoras em- pleadas en una gran tienda departamental de la ciudad de Buenos Aires. Con un tono de comedia, la trama anudaba las historias de las mucha- cchas procedentes de la clase trabajadora, para las que la experiencia asalariada era la via para ganarse la vida, con la de una joven de clase 6, Adriana Marla Valobra, Ciudedanta police de las mujeres en Argentina, Buenos Ai ‘es, EUDEM, Grupo Estor Universitario, 2018; Verénica Giordano, Karina Ramaccott y ‘Adana Valobra (editoras), Conti ni pan nicebotta. Debates y prcticas sobre of divorcio vincwar on Argentine, 1932-1968, Buenos Aes, Editorial Eiblos, 2015, 7. Fel Luna, £145... 0p. ct. p. 328. cracietaaueinoio | 19 ‘acomodada @ la que la ruina econdmica de su padre empujaba al mer- cado laboral. interesante punto de encuentro para reflexionar sobre los origenes sociales de la clase asalariada, como asi también, sobre el trabajo de las mujeres. El titulo elegido por Manuel Romero para referise a la experiencia ferenina asalariada invocaba una expresin presente desde las prime- ras décadas del siglo XX. Asi, hacia 1910, el ciatio Le Rezén celebro “la aparicion en vasta escala (...) de la mujer que trabaja’; la escritora Alfonsina Storni llam6 a una de sus crénicas publicadas en el diario La ‘Nacién, el 20 de junio de 1920, “las mujeres que trabajan" mientras que numerosas columnas de la revista Para Ti, a partir de los afos veinte, junto con gran cantidad de publicidades de los afios trinta y cuarenta, ‘se refireron a “la joven que trabaja’, “la mujer que lucha por su subsis- tencia” 0 “la muchacha que trabaja" “Mujeres que trabajan’ mostraba la dificultad para nombrar un fe- némeno que, desde fines del siglo XIX, no dejaba de expandirse sin prisa pero sin pause: el ingreso incesante de las mujeres al mundo del trabajo asalariado, y especialmente, la diversidad de ocupaciones que alli desempeniaban. Como bien lo transmitia la publicidad del siguiente desodorante ~imagen 3- “Todas las que tienen que trabajar" conformaron el colectivo de asa- latiadas que avanzaba sobre nuevos espacios laborales expandiendo las otrora casi exclusivas ocupaciones del servicio doméstico y de las tareas en industrias y talleres. Las expresiones “mujer trabajadora’, ‘la proletaria’, “la obrera’, frecuentes en publicaciones anarquistas, socia- listas y feministas de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, empe- zaron a estar acompatiadas pot ‘las mujeres que trabajan* y todas sus variaciones.* 8. Ennigue Gomez Cartilo, El encanto de Buonos Ars, Madi Etoral Mundo Latino 1924 (1914), p. 3. 9, Soledad Gustavo, “Alas proetarias, Propaganda anarqusia entre las mujeres, Bbe- teca dela Questione Sociales n°4, Buenos Aes, 1895". en Christian Ferrer y Matin A bownaz (eitores), Foltos anarquistas en Buenos Aires. Publicaciones de los grupos Le Questions Sociales y Le Expropiacén, Buenos Aves, Bibteca Nacional, 2018, pp. 130- “V6; Gabriela Con, “Alas ober, Bibkoteca de Propaganda del Paro Socials, 1002", cen Graciela Teero Con y Andrea Olva, Gabriela do Lapemiiro oo Con. De Burdeos @ 20 | MUJERES QUE TRABAJAN Para las mujeres MUM = hie ecein a Las con Ademis, Mumino detiene atenot- ns que _pieacibe, am necescia para te salad, pero eeealize me olor aoiee de que aparece. iLeve €2 90 carers we pote chico 1 tenga en tu ado woo Mumes un desodoran. fe indicado, roxaut Se puree arucaR ex cuatouue Mommnro ¥ IK UNOS [Link] $ 9,50 y $ 1.50 Brde — Sula todos ein trabsjounos te- rana taf roatias losdiss— 7 cossernard tactical solcescurs corpora, iaa ‘ecesriacualquieravex clase de ou trabajo! QUITA ‘JEL [Link] LA TRANSPIRACION| Imagen 3, Maribel, 23 de septiembre de 1941, ‘Buenos Aiws, Suenos Ares, Edtorial Gienfores, 2016, pp. 207-271; Carona Muzzil,E \vabajo ferenino’, en Boletn go! Museo Soca Argentino, n° 15-16, 1913, pp, 680. His. ‘ona, actas y rabajos de Primer Congreso Famanino inomacional cela Republica Argen tine, Buenos Aies, Imprenta Cepp, 1911 Gracietauerroio | a Estas ciferentes maneras de nombrar el fendmeno destacan la dif- caitad que habla para referse al trabajo femenino, o en otras palabras, la pattcipacion de las mujeres en actvidades asalariadas presentaba paticularidades en relacion a la participacion de los varones, Nos en- contramos en un contexto de afianzamiento del proceso de modemni- zacién capitalista que habia consoldado, no sin confictos y resisten- Cas, las relaciones assalariadas de produccién. Asi, de acuerdo con las ideas que desde fines del siglo XIX se hablan ido construyendo y que permanecerlan vigentes con sutles modulaciones hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX, el trabajo asalariado se pens6 como una atividad constitutva de a identidad mascutina Un varon se integraria desde joven al mercado en el que permane- cerla hasta su vejez. De esta manera, asumirla el papel social de pro- vveedor de su grupo familar, Se trataba de una paricipacion permanente Y constante que otorgaba respetabilidad a sus protagonistas, Sila act- vidad laboral se presentaba como la via pata la integracion social de las clases trabajadoras, su ausencia era un problema que debia resolverse [Link] menos controlarse- de manera inmediata. Las organizaciones sin- icales de diferentes afliaciones ideolégicas ~anarquistas, socialistas, sincicalstas revolucionarios y comunistas- no sélo bregaron por lograr mejores condiciones de trabajo sino que también combatieron a viva vor su falta, Asi, var6n y desocupacién se presentaron como incompa- tibles, un atentado a la masculinidad, al orden familar, y por extensidn, al social En cambio, las ideas dominantes que definian la identidad femenina concluyeron en que fa naturaleza de ésta se encontraba en la mater- ridad. La corporacién médica, valiéndose de la biologia del siglo XIX para legitimar sus premises, tuvo un protagonismo indiscutido en este proceso de construccién social de sentido,"° Entonces, si las mujeres eran madres por su naturaleza bioldgica que las dotaba de una capaci- ad gestante, su actividad debia centrarse en la atencién de sus retorios ejercida dentro de las paredes de la morada, Una madre no podia traba~ jar porque si se ocupaba de otras actividades, .quién haria lo propio con ‘sus crias? Asi, mujer y trabajo asalariado se presentaron como incom- cela Nar, Poficas de matomidad y matemalismo polltco. Buenos Aires (1890- 1940), Buenos Ales, Bibs, 2005. 2 | museres que TRasasan patbles y el trabajo femenino asalariado se convirio en un ue debia expicarse, cuando no soliconarse, porque al Qual ave desocupacion masculine, atentaba contra la feminidad, el orden fama ¥ el social. Dentro de las explcaciones del empleo femenino, entonces se privilegié la de la necesidad material que, a su vez, se acompatié con la idea de “ayuda" para la economia familiar y lade temporaldad De acuerdo con lo anterior, para los varones, el trabajo asalariado constituy6 una responsabilidad social que permitia cubrilatotaldad de! presupuesto de su familia y que se ejercia permanentemente alo trgo de toda a vida adulta, En cambio, para las mujeres, el trabajo aeaarade se realizaba frente a una necesidad material nacida por la ausenciao é incumplimiento del proveedor. Su sueldo se entendla como un comple ‘mento y su presencia como temporaria porque, resuella la necesidad, las mujeres deblan salir del mercado laboral y retomar a la exclisividad del hogar. $i para ellos el empleo remunerado fue una norma, para ellas fue una excepcion. Estos temas de las identidades de género y su supuesta comple mentariedad los profundizaré en el capttulo 2. Ahora, afrmaré en conso- ‘ancia con la socologia del trabajo, que la paricularidad del trabajo de las mujeres demost que la clase trabajadora “lenia dos sexos" Esta expresin puso en evidencia que “las pricticas, la conciencia, las representaciones, las condiciones de traba- joy de desempleo de los trabajadores y las trabajadoras son casi disimeétn- ‘cas y que razonar en terminos de unidad de la clase obrera sin considerar et ‘sexo social acaba en un conocimiento mutilado ~o lo que es peor falso- de Jo que es una clase sociar’." Enootras palabras, el descubrimiento o la visibilizacién de las mujeres en el mundo del trabajo, un primer paso para analizar la diferencia sexual en el campo asalariado, hizo evidente que aquell6 que se consideraba general en las ciencias sociales, se trataba, en realidad, de una parti 11. Helens Hirata y Dante Kergoat, La case obrara tiene dos sexos", en Helena Hits 4 Danitle Kergoal La divsién sexual del trabajo. Permanonaia y cemio, Buenos Aires ‘Asodiacion Trabajo y Sociedad, Cento de Estudios de la Mujer, PIETTE. inca rie lj, PIETTE del CONICET, oracietacueinoto | 23 cularidad masculina que no explicaba la particularidad femenina, y mu- ‘cho menos, la de otras identidades de género, En efecto, hoy en dia, fa demanda de cupo laboral para personas trans, travests y transgénero ‘welve ain mas evidente la diferenciacién sexual porque manifiesta el cardcter socialmente construido del binarismo biologicista (hombre -mu- jep y de las relaciones heterosexvales. Como demostraron las ciencias sociales iluminadas por la teoria fe- minista, este tépico se relaciond con la construccién de un sujeto univer- ‘sal que escondié a un protagonista varén, que ademas era propietario, blanco y heterosexual, ignorando a quienes no ingresaban dentro de ‘esas caracteristicas. Si la Historia Social complejizé al sujeto varon pro- pietario, incorporando a sus andlisis las clases subalternas predominan- temente desposeidas, la antropologla hizo lo propio con lo étnico y lo racial. Al mismo tiempo, los estudios de género introdujeron la diferencia ‘sexual que sumo a la escena principal a las mujeres y a las identdades dela disidencia."* 1.3. La Historia de las Mujeres y los estudios de género Este libro se escribe desde la Historia de las Mujeres y los estudios de sgenero. Una y otros le deben mucho a los movimientos de mujeres y, en la perspectiva aqul seleccionada, a la academia de los mundos nortea~ rmericano y europeo. Asi, Joan Kelly Gadol,historiadora norteamerica- na, enuncié dos objetivos para la Historia de las Mujeres: “estituir a la mujer en la historia y devolver nuestra historia a las mujeres". El primero de ellos originé una gran cantidad de producciones que demostraron et protagonismo femenino en diferentes épocas y lugares. Esta operacion se conocié como hacer visible o visiblizacién, es decir, mostrar que las mujeres han hecho sus contribuciones a los procesos histbricos. El se- ‘gundo objetivo complelizé al primero, porque a fa tarea contibutva era ecesario incorporar la redaccion de una narrativa explicativa donde las protagonistas fueran las mujeres en interaccion directa con los varones y demas personas sexuadas. Semejante propuesta tenia destacadas “2. Aampare Marene Sara, £1 erquotpo vil protgonite de la stone, Barcelona, La sa, 1986 24 | MUJERES QUE TRABAJAN consecuencias, como escribir relatos que cuestionaron las bondades de iertos momentos histéricos. ‘A modo de ejemplo, retomo los casos de la Atenas Clésica y el Re- nacimiento, momentos que Gadol sefiald como coyunturas nada amiga- bles para la condicion femenina: “Para las mujeres el progreso en Atenas signifcd concubinato y confing- rmitento de las ciudadanas al gineceo. En la Europa del Renacimiento, imp ‘66 la domesticacion de Ia esposa burguesa y el aumento de la persecucion de las brujas en todas las clases sociales”. Ademés, la Historia de las Mujeres debia evitar dos tentadores peligros ue anularian sus objetivos fundacionales. Por un lado, el cardcteraisla- do, es decir apartado, tanto de otros actores como de process sociales ‘mas generales porque asi se abandonaban cus intenciones analiticas. Por otro lado, el cardcter anecdético que se encarnaba en razonamien- tos tales como "mi comprensién de la Revolucién Francesa no ha cam- biado por saber que las mujeres participaron en ella’. El género come tuna categoria analitica propuso soluciones a semejantes peligros. Joan ‘Scott, historiadora norteamericana, en su propuesta de sistematizacion del concepto, sostiene que el género, en tanto diferencia sexual, es un ‘elemento constiutivo de las relaciones sociales, al tiempo que es tam- bbign una relacién primaria de poder. Esto implica la necesidad de estu- diar las relaciones sociales que unas y otros construyeron entretejidas por relaciones de poder. Asimismo, Scott propone cuatro dimensiones analiticas para abordar el género: las representaciones o simbolos cub turales, las normas o reglamentaciones, las instituciones u organizacio- nes y las identidades subjetivas."* Con ellas, se pueden desmenuzar las interpretaciones, y por ende, la comprension de las relaciones sociales, 59, Jean Kelly Gadel "La relacién social ent os sexos: impicancias motodoligicas de Ivstoria de ta mujeres", en Carmen Ramos Escandén (omplador), Génor histo: ‘stonogrtfa sobre la mujer, Mexico, Mora, 1992. pp. 123-142. 14, Joan Scot, “La historia de las mujeres" en Joan Wallach Scot, Género @ Historia Méxco, Fondo de Cultura Econémica ~ Unversidad Autonoma oe a Ciudad de Méxic, 2011, pp. 98-47 [1983 15, Joan Set, “El gérero' una categra ii para el ands hist", en Joan Wallact, Scot, Caner @ Histor. op, BB. ABTA GRACIELA QuEIROLO | a5 ‘A modo de ejemplo de las tres primeras dimensiones, y en relacién con fos temas que abordara este libro, sefialaré: el imaginario del “mal p50" ola calda sexual que acechaba alas mujeres y, en especial, alas trabajadoras, como se vera en el capitulo 3; la legislaciOn que protegia ala trabajadora madre que se analizara en el capitulo 8; los sindicatos y las diferentes agrupaciones pallticas en los que nos detendremos a lo largo del capitulo 9."En cambio, las identidades subjetivas de las muje- fes encuentran un analisis transversal en todos los capitulos. Por thtimo, esta propuesta debe atender que las relaciones de gé- nero no contemplan solo las relaciones entre mujeres y varones, sino, on otras identidades disidentes y dentro de los mismos géneros (muje- fes-mujeres; varones-varones), asi como también se observan entrela- zamientos con identidades de clase, identidades étnicas e identidades etarias."" A modo de ejemplo, podemos imaginar las relaciones que se establecen entre una secretaria (mujer) con el director de la compafia (var6n}; una maestra (mujer) con una alumna (mujer); un tornero (varén) on el jefe de la planta industrial (varén) y, asi, al infnito. Por su parte, el concepto de intorseccionalidad estimuld aportes en esa direcci6n al sefalar “el entrecruzamiento de las diferentes modalidades de domina- ibn", hecho promotor de la desigualdad social.” ‘Todos los anteriores desallos teGricos fueron de la mano de desafios. metodologicos que comenzaron con la busqueda de fuentes histéricas -la materia prima-, que permitieran desarrolar la Historia de las Muje- ‘es. Un argumento que todavia resuena, aunque cada vez menos, en algunos reducidos espacios académicos, es el de la ausencia de las ‘mujeres en las fuentes de informacién, al menos en aquellos corpus do- cumentales con los que se habian armado los relatos que no las habian incluido. El razonamiento que legitimaba la exclusion de las mujeres en tales narratvas historiograficas era, precisamente, que las fuentes no las mencionaban, por lo tanto, nada se podia contar de elias. Como sefialé la historiadora francesa Michelle Perrot: *...Hay] una carencia de fuentes, no sobre las mujeres (..), sino sobre su existencia concreta 16. Gisela Bock, “La historia de las mores yl historia del gtero’ aspects de un debal lnteraciona’ en Historia Social, 8, 1991 1988} pp. 55-77. 17, Mara Vivetos Vigoya, “La inereeccionaidad: una aproximacidn stuada ala doming- tn", Debate Feminist, n* $2. 2016, pp. 1-17. 26 | MUJERES QUE TRABAJAN y su historia singular. En el teatro de la memoria, las mujeres son solo sombras’.'® Sin embargo, esto, afortunadamente, no fue un obstacule insalvable, sino un trénsito hacia la busqueda de soluciones. Ha sido necesario iluminar las sombras para encontrar a las mu- jeres. Esto se tradujo en dos operaciones metodologicas: por un lado, realizar nuevas preguntas a viejas fuentes, que incluyeran la diferencia sexual; por otro, sumar nuevas fuentes. Asi, las mujeres se hicieron pre- sentes en el “aluvion de discursos” y en la “avalancha de imagenes’, frente a los que eran obligatorios no sélo los reparos anallticos que toda y todo historiador debe tener ante los materiales que escudfiia, sino fun- damentalmente otros reparos porque, a veces, se trataba de representa: clones construidas en base a imaginarios masculinos, que fue necesaric aprender a desarmar. Las nuevas fuentes rescataron aquellas otras que hablan sido menospreciadas por la historia tradicional —las novelas, las autobiografias, las cartas, las crénicas, las entrevistas orales, las image- nes, entre otras- y promovieron el proceso cognitive porque permitirian elaborar otras representaciones que abrieron la comparacién y la com plejizacién de los relatos canénicos. Finalmente, el diélogo con otras disciplinas sociales, como la Econo- mia, la Antropologia, la Sociologia, la Ciencia Politica y la Semiologia permit el despliegue de la Historia de las Mujeres. De esta manera, st avanz6: de la ausencia a la presencia, de las representaciones mascu- linas de lo femenino a las representaciones que demostraron las rela- ciones de poder entre mujeres y varones, pero también entre mujeres y mujeres, las estrategias de resistencia y sabotaje de ellas frente al ‘avasallamiento de ellos y las miltiples relaciones sociales construidas en particulares momentos histéricos. Esta expansién disciplinar acompafié un proceso mas general y complejo de transformacién de las ciencias sociales que prioriz6 la ac citn de tas y los sujetos y los procesos constitutivos de sus experiencias identidades frente a las determinaciones de las estructuras sociales.” 16. Michelle Perrot, Mi historia de as mujeres, Buenos Aites, Fondo de Cultura Econémi a, 2006, 26, 19, Roger Chatier, “E1 mundo como representacién’, en Roger Chartier, El mu en Roger Chartier, E] mundo come represontacion. Historie cultural: entre préctica y represontacién. Estudios sobro histort racietaquerroLo | 27 [A modo de recapitulacién, diré que si las y los trabajadores mostra- ton su fuerza en octubre de 1945, las mujeres lo hicieron en octubre de 2016. Ambas movilizaciones, tan masivas como desbordantes, inaugu- raron nuevos tiempos sociales porque hicieron visibles demandas que, aunque no eran completamente nuevas, adquirieron un lugar destacado en las agendas del Estado y de las organizaciones de la sociedad civil La elecci6n de ambos acontecimientos puede parecer caprichosa, pero no lo es, Con la propuesta tedrica y metodologica de la Historia de las Mujeres y los estudios de género, las paginas que siguen analizaran, desde una mirada situada en la coyuntura marcada por el octubre de 2016, a las ‘mujeres que trabajan’, en el recorte temporal comprendido entre 1910 y 1960, cuando ellas se convirtieron en protagonistas de la sociedad que ya se encontraba en plena madurez y que estallaria en aque! octubre de 1945.

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