Secuencia Didáctica: Literatura Épica 4° 2°
Secuencia Didáctica: Literatura Épica 4° 2°
13:20 a 14:20
14:30 a 15:30
16:50 a 17:50
El grupo de 4° año 2° división, está compuesto por 18 alumnos, de los cuales 6 son varones
y 11 son mujeres. Una alumna se encuentra con PI.
Es un grupo heterogéneo y poco participativo.
Se presenta un alto porcentaje de ausentismo, por lo que se ve afectada la continuidad
pedagógica. A su vez los alumnos se intercalan para asistir a las clases, lo que hace que se
tenga que volver siempre sobre lo visto en la clase anterior, es decir, retomar las lecturas y
actividades.
Hay sólo 2 alumnas que asisten a todas las clases.
- Fundamentación:
- Propósitos:
- Contenidos:
Prácticas Tema
- Estrategias didácticas:
- Recursos didácticos:
- Recursos materiales:
● Notebook;
● Pizarra y fibrones;
● Celular;
● Crucigrama;
● Afiches.
- Evaluación:
● Criterios:
- Producción de textos escritos;
- Participación oral;
- Calidad textual: cohesión, coherencia, puntuación, ortografía;
- Predisposición para aprender;
● Instrumentos:
- Observación directa;
- Corrección de las tareas diarias;
- Presentación de un texto escrito.
HomoSapiens Ediciones.
Comunicación.
Cantar de Roldán
Objetivos:
● Participar en momentos de intercambio oral;
● Comprender el texto mediante la escucha;
● Destacar la función del héroe en la época medieval.
Actividades:
Inicio:
El docente realizará preguntas orales sobre los saberes previos:
- ¿Qué características creen que debe poseer un héroe?
- ¿Con qué relacionan la palabra “caballero”?
- ¿Piensan que un caballero actual es igual o similar a un caballero perteneciente a la
Edad Media?
- ¿Es posible incluir a los caballeros medievales en la categoría héroes?
Desarrollo:
El docente realizará la lectura, en voz alta, del fragmento del “Cantar de Roldán” (Anexo I).
Al finalizar la lectura, preguntará de forma oral:
- ¿Por qué los atacan los sarracenos?
- ¿Por qué Roldán no quería tocar su olifante?
- ¿Roldán fue traicionado?¿Por quién?¿Y por qué causa creen que fue?
Cierre:
El docente dictará lo siguiente, para dejar un registro en la carpeta sobre lo hablado en
clase: “Roldán es el héroe del poema, un caballero valiente pero temerario y demasiado
orgulloso para pedir ayuda, conocido por sus virtudes cristianas, por la vocación guerrera y
por el honor y la moral intachables que priman sobre la existencia misma.”
Cantar de Roldán
Surge entre los años 1100 y 1125. Poema épico de varios cientos de versos, escrito en
francés antiguo, atribuido a un monje normando, Turoldo.
Es el cantar de gesta más antiguo escrito en lengua romance en Europa.
La redacción más antigua de este cantar se descubrió en 1831, en Oxford.
Objetivos:
● Leer la obra literaria perteneciente al género épico;
● Comprender el texto;
● Reflexionar sobre la época medieval.
Actividades:
Inicio:
El docente entregará, a cada uno de los alumnos, el texto leído la clase anterior (Anexo I) y
realizará las siguientes preguntas de forma oral:
- ¿Recuerdan sobre qué trata el texto?
- ¿Quién es el héroe?
Desarrollo:
Los alumnos realizarán la lectura silenciosa del fragmento (Anexo I). Una vez finalizada, el
docente dictará las siguientes consignas para que resuelvan en la carpeta:
1. ¿Qué vestimenta y armas utilizaban los caballeros?
2. ¿Por qué crees que Roldán era considerado un héroe?
3. ¿Dónde ocurrió el enfrentamiento?
4. Menciona tres características que posicionen al texto en la Edad Media. Por ejemplo:
la vestimenta de los caballeros.
5. Busca información sobre la batalla de Roncesvalles.
Cierre:
Se realizará una puesta en común sobre las respuestas de las consignas.
Cantar de Roldán
Objetivos:
● Contextualizar la obra literaria;
● Reconocer las características de la épica francesa.
Actividades:
Inicio:
El docente realizará la pregunta:¿Qué recuerdan sobre lo que vimos la clase pasada?
Desarrollo:
Se continuará con la corrección de las consignas dictadas la clase anterior. El docente dará
una explicación sobre el cantar de gesta francés para contextualizar la obra, mediante el
power point: El cantar de gesta francés (La chanson de Roland)
Cierre:
El docente preguntará, de forma oral, para cerrar el tema:
- ¿En qué contexto histórico surgió el cantar?
- ¿Qué características tiene?
Se trata del más antiguo cantar de gesta conservado y el primer gran testimonio de la
literatura castellana. Fue compuesto aproximadamente en el año 1140 por un poeta
anónimo, y se transmitió gracias a la copia a mano que hizo Per Abbat, un copista,
alrededor del año 1307. Se conserva casi en su totalidad.
Relata las hazañas heroicas inspiradas libremente en los últimos años de la vida del
caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar.
Objetivos:
● Participar en momentos de intercambio oral;
● Comprender el texto mediante la escucha;
● Destacar la función del héroe.
Actividades:
Inicio:
El docente realizará las siguientes preguntas de forma oral:
- ¿Quién era el héroe del cantar anterior?
- ¿Por qué dijimos que era considerado un héroe?¿Qué características poseía?
Desarrollo:
El docente realizará la lectura en voz alta del fragmento del “Poema del Cid” (Anexo II).
Luego indagará sobre el texto:
- ¿Qué similitudes encuentran con el “Cantar de Roldán”?
- ¿Quién es el héroe del texto?¿Qué virtudes tiene?
- ¿Qué creen que sintió el Cid al ser desterrado de sus tierras?
- ¿Quiénes son los infantes de Carrión?¿Por qué se venga el Cid con ellos?
Cierre:
El docente realizará el dictado del siguiente fragmento, para dejar registrada una síntesis de
lo hablado durante la clase: “El Cid es fiel a su rey, aún después de su destierro. Sentía
piedad con los vencidos, algo que lo acercó a los moros. Es un guerrero noble, puesto que
ganó en el campo de batalla. Constituye el arquetipo del buen caballero y del buen padre.
El héroe intenta, durante toda la obra, recobrar su honra.”
Narra hechos históricos, está compuesto por versos con rima incompleta y asonante,
agrupados en estrofas de longitud variable.
La figura de Rodrigo Díaz de Vivar tuvo como marco histórico la guerra de la Reconquista
española.
La obra está constituída en tres partes: “El destierro”, “Las bodas” y “La afrenta de
Corpes”.
Objetivos:
● Reflexionar sobre las similitudes y diferencias entre el cantar de gesta francés con el
español;
● Leer el texto de forma comprensiva;
● Comprender las características de la época medieval y de los cantares de gesta.
Actividades:
Inicio:
El docente entregará a cada uno de los alumnos el fragmento leído en la clase anterior
(Anexo II) y preguntará sobre los paratextos:
- ¿Qué diferencias notan con respecto al otro poema?
- ¿Qué características tenía el Cid?
Desarrollo:
Los alumnos realizarán la lectura del fragmento del “Poema del Cid” (Anexo II) de manera
silenciosa, para que más tarde puedan resolver la actividad final de la clase. El docente les
dará una explicación sobre el cantar de gesta español mostrando el power point:
El cantar de gesta español (Poema del Cid)
Luego les entregará el crucigrama del Anexo III para que resuelvan en duplas.
Cierre:
Se realizará una puesta en común para revisar la resolución de la actividad. Y el docente les
pedirá que busquen información sobre la Reconquista española, para la próxima clase.
Género épico
Objetivos:
● Reflexionar sobre el surgimiento de los cantares de gesta;
● Caracterizar los cantares de gesta;
● Leer un cuadro comparativo.
Actividades:
Inicio:
El docente preguntará sobre la Reconquista española:
- ¿Qué fue la reconquista?
- ¿Qué época comprende?
Desarrollo:
El docente realizará un cuadro en la pizarra, con la ayuda de los alumnos y que luego
copiarán en su carpeta, donde se plantean las diferencias y similitudes entre los dos
cantares de gesta presentados:
Cierre:
El docente realizará una puesta en común preguntando:
- ¿Les parece que actualmente existen héroes?¿Quiénes serían y por qué?
- ¿Qué características comparten los cantares de gesta?
- Actualmente ¿con qué podemos comparar a los juglares?
Se registrarán las conclusiones.
Romances
Objetivos:
● Caracterizar los romances;
● Participar en momentos de intercambio oral;
Actividades:
Inicio:
El docente realizará preguntas de forma oral:
- ¿Qué podemos decir sobre los juglares?¿Qué hablamos la clase pasada?
- ¿Se imaginan los textos que estuvimos viendo, o sus historias en forma de poema?
Desarrollo:
El docente les presentará a los alumnos el “El Cid pide justicia” (Anexo IV) y el “Romance
de la Catalina” (Anexo V). Y preguntará, basándose en los paratextos:
- ¿Sobre qué tratará el poema?
- ¿Qué diferencias existen con respecto a los textos que estuvimos viendo?
Luego el docente leerá el texto en voz alta el primer romance para realizar un intercambio
de forma oral. Además, se mostrará el audio que recita el “Romance de la Catalina”:
¡ESTABA LA CATALINA! 💖
A continuación, se entregará la planilla que se encuentra en el Anexo VI, y el docente
dictará la siguiente consigna:
● Marca, en los dos romances, las diferentes figuras retóricas que encuentres.
Cierre:
Se realizará la corrección de la actividad.
Romances
Objetivos:
● Participar del intercambio oral;
● Caracterizar los romances;
● Escribir un texto literario.
Actividades:
Inicio:
Se retomarán los conceptos de la clase anterior.
Desarrollo:
El docente les explicará a los alumnos las características de los romances y los diferentes
tipos: “Surgen porque el público comienza a perder interés en los cantares de gesta.
Los romances hacen referencia a dos conceptos diferentes, el poema y la narración. Eran
transmitidos por juglares o trovadores. Los trovadores a diferencia de los primeros, no vivían
de su profesión y componían e interpretaban sus propias poesías.
En el poema son una serie indefinida de versos octosílabos con rima asonante en los
versos pares. Eran de transmisión oral, mezcla el diálogo con la narración, se centra en un
momento determinado y cuenta con varios recursos, por ejemplo, anáforas, repeticiones, o
comparaciones (durante la explicación se mostrará un afiche que contendrá un texto
con los recursos marcados). Estos recursos se usan para denominar los procedimientos
que se utilizan tanto en el habla oral como en la lengua escrita para enriquecer el discurso y
cargarlo de sugerencias.
Hay dos tipos de romances: viejos y nuevos. Los romances viejos surgen a finales del siglo
XIV y pertenecen a la literatura tradicional. Hacia finales del siglo XVII muchos poetas
cultos, Cervantes, Lope de Vega, componen los nuevos romances, que amplían y renuevan
el contenido temático y los recursos formales.
En cuanto al romance como narración, es un relato largo en prosa que relata un mundo
imaginario.”
Se procederá a intercambiar lo comprendido sobre el tema. Luego, el docente les entregará
un romance (Anexo VII) a cada uno de los alumnos y pedirá realizar la siguiente actividad:
Secuencia didáctica 4° 2°.
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- Convertí el romance designado en un texto cuento. Tené en cuenta que es posible
que necesites sumar o restar puntuación, separar oraciones, agregar sujetos o
verbos a los fragmentos, o cambiar el orden de las palabras para que la conversión
a prosa tenga sentido. El texto debe tener coherencia, cohesión y adecuación. (El
docente entregará el documento del Anexo VIII)
El docente explicará:
● Coherencia: es la conexión semántica entre las oraciones. Un texto puede presentar
subtemas, que son aspectos del tema central que se van ampliando y desarrollando
en los diversos párrafos.
● Cohesión: se expresa a través de mecanismos lingüísticos. Podemos utilizar:
- Elipsis: omisión de una palabra que puede deducirse en el texto.
- Conectores: palabras o grupos de palabras que establecen relaciones
lógicas, temporales u organizativas entre las oraciones.
- Sustitución: se usa para evitar reiteraciones o repeticiones de palabras o
expresiones completas.
● Adecuación: depende de los conocimientos, deseos, creencias y valoraciones que
poseen emisor y receptor, la relación que existe entre ambos (grado de confianza,
jerarquía jefe-empleado), y las condiciones sociales que pautan los intercambios
sociales.
Cierre:
El docente circulará por las mesas para brindar apoyo y dar recomendaciones cuando los
alumnos estén realizando el cuento.
Texto narrativo
Objetivos:
● Leer textos romances;
● Escribir un texto literario.
Actividades:
Inicio:
El docente le pedirá a los alumnos que compartan lo que escribieron en la clase anterior.
Desarrollo:
El docente le pedirá a los alumnos que entreguen el trabajo en un borrador para que el
docente los pueda corregir.
Se realizará una charla debate final, donde se preguntará sobre lo aprendido:
- ¿Cuándo surgieron los cantares de gesta?
- ¿Cuándo surgieron los romances?
- ¿Quiénes eran los juglares y trovadores?
- ¿Qué similitudes encontramos entre los cantares de gesta y los romances?
- ¿Cómo era el héroe de la época medieval?
Cierre:
El docente les pedirá que transcriban el borrador corregido, para llevarse el trabajo final.
Cantar de Roldán
La batalla de Roncesvalles
LXXIX
Ármanse los infieles con sus cotas sarracenas, casi todas con triple espesor de mallas, atan
sus excelentes yelmos de zaragoza y ciñen sus espadas de acero vienés. Poseen ricos
escudos, picas valencianas y banderas blancas, azules y bermejas. Abandonando sus
mulos, han montado sus corceles y cabalgan en apretadas filas. El día luce claro y brilla el
sol: resplandecen todas las armaduras.
Para realzar tal belleza, resuenan mil clarines. Tal es el zafarrancho que llega a oídos de los
franceses. Y dice el conde Oliveros:
– Señor compañero, puede ser que nos topemos con los sarracenos.
– ¡Ah!¡Así lo permita Dios! – responde Roldán –. Aquí habremos de resistir, por nuestro rey.
Es preciso sufrir por él las mayores fatigas, soportar los grandes calores y los grandes fríos,
y perder la piel y aun el pelo. ¡Cuiden todos de asestar violentas estocadas, para que no se
cante de nosotros afrentosa canción! Mala es la causa de los infieles y con los cristianos
está el derecho. ¡Nunca dirán de mi acción que no fue ejemplar!
LXXX
Oliveros ha subido a una colina. Ve avanzar las huestes de los infieles por un valle cubierto
de hierba. Llama al punto a Roldán, su compañero, y le dice:
– ¡Tan crecido rumor oigo llegar por el lado de España, veo brillar tantas cotas y tantos
yelmos centellear! Esas huestes habrán de poner en grave aprieto a nuestros franceses.
Bien lo sabía Ganelón, el bajo traidor. [...]
LXXXIV
– ¡Roldán, mi compañero, tocad vuestro olifante! Carlos habrá de oírlo y volverá con el
ejército; podrá socorrernos con todos sus barones.
– ¡No permita Dios que por mi culpa sean menoscabados mis parientes y que Francia, la
dulce, arrostre el desprecio! – replica Roldán –. ¡Más bien habré de dar recios golpes con
Durandarte, mi buena espada que llevo ceñida al costado! Veréis su hoja cubierta de
sangre. Los desleales sarracenos se han reunido para desdicha suya. Os lo juro: todos ellos
están señalados para la muerte. [...]
LXXXVIII
Cuando advierte Roldán que está por entablarse la batalla, ostenta más coraje que un león
o leopardo. Interpela a los franceses y a Oliveros:
– Señor compañero, amigo, el emperador que nos dejó sus franceses ha elegido a estos
veinte mil: sabía que no hay ningún cobarde entre ellos. Es necesario soportar grandes
fatigas por su señor, sufrir fuertes calores y crudos fríos, y también perder la sangre y las
carnes. Herid con vuestra lanza, que yo habré de hacerlo con Durandarte, la buena espada
que me dio el rey. [...]
XCI
Pasa Roldán por los puertos de España cabalgando a Briador, su rápido corcel. Su coraza
realza su figura y blande denodadamente su lanza. Hacia los cielos endereza la punta; un
estandarte todo blanco está atado al hierro y las franjas le azotan las manos. Noble es su
apostura, risueño y claro su rostro. Le sigue su compañero, y los caballeros de Francia lo
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Año 2022. 17
proclaman su baluarte. Su mirada se dirige amenazadoramente hacia los sarracenos y
luego, humilde y mansa, hacia los franceses, a los que dice con gran cortesía estas
palabras:
– Señores barones, ¡despacio, cabalgad al paso! Estos infieles van en busca de su martirio.
Antes de que caiga la noche habremos ganado un botín tan bello como suntuoso: nunca rey
de Francia conquistó otro igual.
Y al tiempo que así hablaba, topáronse los dos ejércitos. [...]
CIX
La batalla se ha tornado encarnizada. Francos y sarracenos cambian golpes que es
maravilla verlos. El uno ataca y el otro defiende. ¡Tantas astas se han roto, ensangrentadas!
¡Tantos estandartes yacen desgarrados!¡Son tantos los buenos franceses que han perdido
sus jóvenes vidas! Jamás volverán a ver a sus madres ni a sus esposas, ni a las huestes de
Francia que los aguardan en los desfiladeros. Llorará por ello y gemirá Carlomagno; más
¿de qué le valdrán sus lamentaciones? Nadie podrá socorrerlos. Mala faena le hizo
Ganelón, el día en que se fue a Zaragoza para vender a sus fieles. [...]
CXXXIV
El conde Roldán, con esfuerzo y grandes espasmos, toca dolorosamente su olifante. Por su
boca brota la sangre clara, y se ha roto su sien. El sonido del cuerno difunde a lo lejos.
Carlos, que cruza los puertos, lo ha oído y exclama:
– ¡Es el olifante de Roldán!¡No lo tocaría si no estuviese en trance de batalla!
– ¡No hay batalla! – responde Ganelón –. Sois ya viejo, vuestras sienes están blancas y
floridas; por vuestras palabras parecéis un niño. [...] Por una sola liebre se pasa el día
tocando el olifante. Hoy será algún juego que lleva a cabo entre sus pares. ¿Quién bajo el
firmamento se atrevería a ofrecerle batalla? Cabalguemos, pues. ¿Por qué detenernos? [...]
CXXXVI
El emperador manda tocar sus olifantes. [...] Todos los barones del ejército cabalgan en sus
corceles y clavan espuelas durante el paso de los desfiladeros. Y van diciéndose los unos a
los otros:
– Si Roldán está aún con vida, ¡qué recios golpes daremos con él!
Más, ¿de qué sirven las palabras? Llegarán demasiado tarde. [...]
CXLVII
Siente Oliveros que lo han herido a muerte. Nunca llevará a cabo venganza suficiente. En lo
más compacto de la turba, acomete como verdadero barón. Hace pedazos escudos y picas,
pies y puños, monturas y espinazos. Quien lo hubiera visto descuartizar infieles, amontonar
los muertos sobre los muertos, tendría memoria de un buen caballero. [...]
Luego llama a Roldán, su par y amigo, y le dice:
– Señor compañero, venid a mi lado, muy cerca, ¡con gran dolor habremos de separarnos
en este día!
CLI
Ve Roldán que ha muerto su amigo, y que yace con el rostro contra el suelo. Con gran
dulzura, le dirige palabras de adiós:
– ¡Señor compañero, lástima grande de vuestra intrepidez! Días y años nos vieron juntos:
jamás me causasteis daño alguno, ni yo a vos. Ahora que os veo muerto, me es ya dolor
vivir. [...]
CLVI
El conde Roldán pelea noblemente, mas su cuerpo está empapado de sudor, ardiente;
siente en su cabeza un dolor violento: al hacer resonar su olifante, se rompieron sus sienes.
Pero quiere saber si ha de llegar Carlos. Toma el cuerno y lo toca, pero es débil el sonido. El
emperador se detiene y escucha:
– ¡Señores! – exclama –, ¡gran infortunio nos alcanza! En este día, Roldán, mi sobrino,
CLXXIV
Siente Roldán que la muerte arrebata todo su cuerpo. Corre apresurado a guarecerse bajo
un pino, y se tiende de bruces sobre la verde hierba. Debajo de él pone su espada y su
olifante. Vuelve la faz hacia las huestes infieles, pues quiere que Carlos y los suyos digan
que ha muerto vencedor, el gentil conde. Débil e insistentemente, golpea su pecho, diciendo
su acto de contrición. Por sus pecados, tiende hacia Dios su guante. Los ángeles del cielo
descienden hasta él.
2
Ya aguijan a los caballos, ya les soltaron las riendas.
Cuando salen de Vivar ven la corneja a la diestra,
pero al ir a entrar en Burgos le llevan a su siniestra.
Movió Mío Cid los hombros y sacudió la cabeza:
“¡Ánimo, Álvar Fáñez, ánimo, de nuestra tierra nos echan,
pero cargados de honra hemos de volver a ella!”
3
Ya por la ciudad de Burgos el Cid Ruy Díaz entró.
Sesenta pendones lleva detrás del Campeador.
Todos salían a verle, niño, mujer y varón,
a las ventanas de Burgos mucha gente se asomó.
¡Cuántos ojos que lloraban de grande que era el dolor!
Y de los labios de todos sale la misma razón:
“¡Qué buen vasallo sería si tuviese buen señor!”
4
De grado le albergarían, pero ninguno lo osaba,
que a Ruy Díaz de Vivar le tiene el rey mucha saña.
La noche pasada a Burgos llevaron una real carta
con severas prevenciones y fuertemente sellada
Secuencia didáctica 4° 2°.
Año 2022. 20
mandando que a Mío Cid nadie le diese posada,
que si alguno se la da sepa lo que le esperaba:
sus haberes perdería, más los ojos de la cara,
y además se perdería salvación de cuerpo y alma.
Gran dolor tienen en Burgos todas las gentes cristianas
de Mío Cid se escondían: no pueden decirle nada.
Se dirige Mío Cid adonde siempre paraba;
cuando a la puerta llegó se la encuentra bien cerrada.
Por miedo del rey Alfonso acordaron los de casa
que como el Cid no la rompa no se la abrirán por nada.
La gente de Mío Cid a grandes voces llamaba,
los de adentro no querían contestar una palabra.
Mío Cid picó el caballo, a la puerta se acercaba,
el pie sacó del estribo, y con él gran golpe daba,
pero no se abrió la puerta, que estaba muy bien cerrada.
La niña de nueve años muy cerca del Cid se para:
“Campeador que en bendita hora ceñiste la espada,
el rey lo ha vedado, anoche a Burgos llegó su carta,
con severas prevenciones y fuertemente sellada.
No nos atrevemos, Cid, a darte asilo por nada,
porque si no perderíamos los haberes y las casas,
perderíamos también los ojos de nuestras caras.
Cid, en el mal de nosotros vos no vais ganando nada.
Seguid y que os proteja Dios con sus virtudes santas”.
Esto lo dijo la niña y se volvió hacia su casa.
Bien claro ha visto Ruy Díaz que del rey no espere gracia.
De allí se aparta, por Burgos a buen paso atravesaba,
a Santa María llega, del caballo descabalga,
las rodillas hinca en tierra y de corazón rogaba.
Cuando acabó su oración el Cid otra vez cabalga,
de las murallas salió, el río Arlanzón cruzaba.
Junto a Burgos, esa villa, en el arenal posaba,
las tiendas mandó plantar y del caballo se baja.
Mío Cid el de Vivar que en buen hora ciñó espada
en un arenal posó, que nadie le abre su casa.
Pero en torno suyo hay guerreros que le acompañan.
Así acampó Mío Cid cual si anduviera en montaña.
Prohibido tiene el rey que en Burgos le vendan nada
de todas aquellas cosas que le sirvan de vianda.
No se atreven a venderle ni la ración más menguada.
110
“Mi mujer, doña Jimena, sea lo que quiera Dios.
A vos os digo, hijas mías, doña Elvira y doña Sol,
que con este casamiento ganaremos honor,
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Año 2022. 21
pero sabed que estas bodas no las he arreglado yo:
os ha pedido y rogado don Alfonso, mi señor.
Lo hizo con tanta firmeza, tan de todo corazón,
que a aquello que me pedía no supe decir que no.
Así en sus manos os puse, hijas mías, a las dos.
Pero de verdad os digo: él os casa, que no yo”.
111
Entonces se comenzó a adornar todo el palacio,
los suelos y las paredes con tapices los taparon,
telas de púrpura y seda y muchos paños preciados.
¡Cuánto gusto os daría comer en aquel palacio!
Los caballeros del Cid todos se fueron juntando.
Van entonces a buscar a don Diego y don Fernando:
ya cabalgan los infantes, caminan para palacio
con muy buenas vestiduras, ricamente ataviados.
¡Qué bien y con qué humildad en el alcázar entraron!
Los recibe Mío Cid, con él todos sus vasallos.
Al Cid y a Doña Jimena los infantes saludaron;
luego fueron a sentarse en un magnífico escaño.
Todos los de Mío Cid, prudentes y mesurados,
tenían puesta la vista en su señor bienhadado.
El Campeador Ruy Díaz entonces se ha levantado:
“Ya que tenemos que hacerlo, no hay para qué retardarlo:
venid acá, buen Minaya, a quien tanto quiero y amo,
aquí tenéis mis dos hijas, póngolas en vuestras manos.
Sabéis que con don Alfonso en hacerlo así quedamos,
en nada quiero faltar a lo que está concertado:
dádselas a los infantes de Carrión con vuestras manos,
que la bendición reciban y esto se vaya acabando”.
Álvar Fáñez contestó: “Yo lo haré de muy buen grado”.
Las dos se ponen de pie, él las cogió de la mano,
y a los de Carrión, Minaya así entonces les va hablando:
“Ante Álvar Fáñez estáis presentes los dos hermanos;
por mano del rey Alfonso, que me lo tiene mandado,
estas damas os entrego - y son las dos hijasdalgo -,
tomadlas vos por mujeres para honra y bien de los cuatro”.
Recíbenlas los infantes de corazón y buen grado,
al Cid y a doña Jimena les van a besar la mano.
Cuando hubieron hecho esto se salieron del palacio,
todos a Santa María de prisa se encaminaron.
El obispo don Jerónimo revistiose apresurado
y en la puerta de la iglesia ya los estaba esperando,
bendiciones les echó, la misa les ha cantado.
Cuando salen de la iglesia cabalgan a muy buen paso,
al arenal de Valencia todos los del Cid marcharon.
¡Dios, qué bien que juegan armas Ruy Díaz y sus vasallos!
El que en buen hora nació tres veces mudó su caballo.
Satisfecho se halla el Cid de lo que estaba mirando.
Buenos jinetes allí los de Carrión se mostraron.
Con las damas se volvieron y ya en Valencia han entrado,
muy ricas bodas se hacen en el hermoso palacio.
Al otro día el Cid manda que planten siete tablados
y, antes de comer, las tablas de los siete derribaron.
Quince días bien cumplidos aquellas bodas duraron
y al cabo de ellas empiezan a marcharse los hidalgos.
112
Estaba el Cid con los suyos en Valencia la mayor
y con él ambos sus yernos, los infantes de Carrión.
Acostado en un escaño dormía el Campeador,
ahora veréis qué sorpresa mala les aconteció.
De su jaula se ha escapado, y andaba suelto el león,
al saberlo por la corte un gran espanto cundió.
Embrazan sus mantos las gentes del Campeador
y rodean el escaño protegiendo a su señor.
Pero Fernando González, el infante de Carrión,
no encuentra dónde meterse, todo cerrado lo halló,
metiose bajo el escaño, tan grande era su terror.
El otro Diego González, por la puerta se escapó
gritando con grandes voces: “No volveré a ver Carrión”.
Detrás de una gruesa viga metiose con gran pavor
y, de allí túnica y manto todos sucios los sacó.
Estando en esto despierta en que en buen hora nació
y ve cercado el escaño suyo por tanto varón.
“¿Qué es esto, decid, mesnadas? ¿Qué hacéis aquí alrededor?”
“Un gran susto nos ha dado, señor honrado, el león”.
Se incorpora Mío Cid y presto se levantó,
y sin quitarse ni el manto se dirige hacia el león:
la fiera cuando lo ve mucho se atemorizó,
baja ante el Cid la cabeza, por tierra la cara hincó.
El Campeador entonces por el cuello lo cogió,
como quien lleva un caballo en la jaula lo metió.
Maravilláronse todos de aquel caso del león
y el grupo de caballeros a la corte se volvió.
Mío Cid por sus yernos pregunta y no los halló,
aunque los está llamando no responde ni una voz.
Cuando al fin los encontraron, el rostro traen sin color
tanto broma y tanta risa nunca en la corte se vió,
tuvo que imponer silencio Mío Cid Campeador.
Avergonzados estaban los infantes de Carrión,
gran pesadumbre tenían de aquello que les pasó.
128
En el robledal de Corpes entraron los de Carrión,
[...]
Quédanse solos los cuatro, todo el mundo se marchó.
Tanta maldad meditaron los infantes de Carrión.
“Escuchadnos bien, esposas, doña Elvira y doña Sol:
vais a ser escarnecidas en estos montes las dos,
152
[...]
Que despejaran el campo el rey Alfonso mandó,
las armas que allí quedaron él para sí las tomó.
[...]
Envilecidos se quedan los infantes de Carrión.
Quien a damas escarnece y así abandona a traición,
que otro tanto le acontezca o alguna cosa peor.
Pero dejemos ya a esos infantes de Carrión,
muy pesarosos están de sus castigos los dos.
Hablemos ahora de este que en tan buen hora nació.
¡Qué grandes eran los gozos en Valencia la mayor,
por honrados que quedaron los tres del Campeador!
La barba se acariciaba don Rodrigo, su señor:
“Gracias al rey de los cielos mis hijas vengadas son,
ya están limpias de la afrenta esas tierras de Carrión.
Casaré, pese a quien pese, ya sin vergüenza a las dos”.
Ya comenzaron los tratos con Navarra y Aragón,
y todos tuvieron junta con Alfonso, el de León.
Sus casamientos hicieron doña Elvira y doña Sol,
los primeros fueron grandes pero estos son aún mejor,
y a mayor honra se casan que con esos de Carrión.
Ved cómo crece en honores el que en buen hora nació,
que con sus hijas señoras de Navarra y Aragón.
Esos dos reyes de España ya parientes suyos son,
y a todos les toca honra por el Cid Campeador.
Pasó de este mundo el Cid, el que a Valencia ganó:
en días de Pascua ha muerto, Cristo le dé su perdón.
También perdone a nosotros, al justo y al pecador.
Estas fueron las hazañas de Mío Cid Campeador:
en llegando a este lugar se ha acabado esta canción.
Romance de la Catalina
Estaba la Catalina
sentada bajo un laurel
gozando la frescura
de las aguas al caer.
De pronto pasó un soldado
y lo hizo detener.
- Deténgase usted soldado
que una pregunta le quiero hacer.
- ¿Ha visto a mi marido
que a la guerra fue una vez?
- No he visto a su marido,
ni tampoco sé quién es.
- Es alto, rubio y guapo
tan guapo como usted.
Y en la punta de su espada
lleva escrito Juan Andrés.
- Por sus señas, señora
su marido muerto es;
en la mesa de los dados
lo mató un genovés
Y me ha dejado el encargo
que me case con usted
y que cuide de sus hijos
tal como lo haría él.
- Eso sí que no lo haría,
no me lo permita Dios;
siete años lo he esperado
Y siete más lo esperaré.
-Si a los catorce años no viene
yo de monja entraré
y a mis seis hijos varones
con el rey los llevaré.
Que le sirvan de vasallos
y que mueran por su fe,
y a mis seis hijas mujeres
conmigo las llevaré.
Calla, calla, Catalina.
Calla, calla de una vez,
que estás hablando con tu marido
que no has sabido reconocer.
Anónimo, España.
FIGURAS RETÓRICAS
ROMANCE DE FONTEFRIDA
Fontefrida, Fontefrida,
Fontefrida y con amor,
do todas las avecicas
van tomar consolación,
sino es la tortolica
que está viuda y con dolor.
Por allí fuera a pasar
el traidor del ruiseñor,
las palabras que le dice
llenas son de traición:
-Si tú quisieses, señora,
yo sería tu servidor.
-Vete de ahí, enemigo,
malo, falso, engañador,
que ni poso en ramo verde,
ni en prado que tenga flor,
que si el agua hallo clara,
turbia la bebía yo;
que no quiero haber marido,
porque hijos no haya, no;
no quiero placer con ellos,
ni menos consolación.
¡Déjame, triste enemigo,
malo, falso, mal traidor,
que no quiero ser tu amiga
ni casar contigo, no!
Yo me estaba en Barbadillo,
en esa mi heredad;
mal me quieren en Castilla
los que me habían de aguardar;
los hijos de doña Sancha 5
mal amenazado me han,
que me cortarían las faldas
por vergonzoso lugar,
y cebarían sus halcones
dentro de mi palomar, 10
y me forzarían mis damas,
casadas y por casar;
matáronme un cocinero
so faldas del mi brial.
Si desto no me vengáis, 15
yo mora me iré a tornar.
Allí habló don Rodrigo,
bien oiredes lo que dirá:
–Calledes, la mi señora,
vos no digades a tal, 20
de los Infantes de Salas
yo vos pienso de vengar;
telilla les tengo ordida
bien de la cuido tramar,
que nascidos y por nascer, 25
dello tengan que contar.
Cancionero sin año.