La migración Haitiana en Chile
Nombre Estudiante: Paloma Adonis García
Curso: 3º Medio
Asignatura: Plan Común Chile y la Región Latinoamericana
Profesora: Carla Alcarás Larraín
Fecha: 28/11/2022
A lo largo de la historia humana siempre ha existido la necesidad e interés de migrar y buscar
horizontes más favorecedores. En la actualidad, nuestro país se encuentra en una clara crisis
migratoria. Pero a diferencia de nuestros antepasados, quienes mayormente se veían sometidos
ante la presunta motivación o incluso necesidad de colonizar, los migrantes de la actualidad
llegan a nuevos países, incluso continentes, en busca de una mejor calidad de vida. En otras
palabras, huyen de las inestabilidades económicas, políticas y sociales en las que están sumidos
sus paises de origen. Lamentablemente el continente que más afectado se ve por esta causal es
Latinoamérica. Múltiples extranjeros a diario llegan a países que muestran una sustentabilidad
más estable. Este es el caso de los haitianos. La inmigración de haitianos en chile es un
fenómeno migratorio humano de escala abismal. En el presente ensayo se buscará informar al
lector de las características de la migración haitiana en Chile, y se desarrollarán diferentes
interrogantes que funcionarán afin de disparadores para la problemática presentada. Dichas
interrogantes son; ¿Cómo se explica la necesidad de migrar dentro de Latinoamérica?, ¿Por qué
los haitianos llegan a chile?, ¿Qué impacto tiene en chile la actual crisis migratoria?, ¿la
población haitiana ha sufrido vulneraciones en Chile?.
Según una nueva investigación, las transformaciones en América Latina durante la última década
tienen varias dimensiones, que en muchos casos se contraponen. a pesar de haber suficientes
recursos del Estado en la región, no se ha logrado crear un sistema de servicios públicos de alta
calidad y accesible para las mayorías que abarque, además de la tutela de niños y los cuidados
ambulatorios, la educación y la salud, como también la infraestructura general, como el transporte
urbano, la seguridad civil y pública, etc. Haití, a pesar de no ser un país latinoamericano, es
catalogado como el país más pobre de America y uno de los más pobres del mundo. La situación
en Haití desde antes de 2010 era de extrema vulnerabilidad en aspectos sociales, económicos y
políticos, el terremoto de enero de ese año marcó un punto de inflexión, causando que miles de
personas se desplazaran internamente o decidieran migrar al extranjero (OIM & IPPDH, 2017).
Con más de 11 millones de habitantes, un 60% de la población vive por debajo del umbral de la
pobreza, según datos del Banco Mundial. Además de los altos índices de desempleo (70%), en
Haití se vive una grave escasez de alimentos y combustible. Según la ONU, 4,4 millones de
haitianos sufren inseguridad alimentaria, lo que significa que no tienen acceso a los alimentos y
nutrientes necesarios para llevar una dieta saludable. Esta situación se ha visto agravada tras
los desastres naturales que han azotado a esta zona, como el terremoto ocurrido el 14 de agosto
2021, etc. (Vives, 2021). Con el pasar de los años, y con el impacto de dos huracanes y una
nueva ola de cólera en 2012, miles de haitianos de diferentes edades y niveles educativos
decidieron salir de su país de origen. Con este panorama, y con solo cuatro países
sudamericanos que no solicitaban visas a los haitianos (Ecuador, Perú, Argentina y Chile), la
migración a Chile se intensificó y se destacó por la llegada de migrantes haitianos con un perfil
profesional y/o con experiencial laboral (OIM & IPPDH, 2017).
La movilización haitiana provocó el surgimiento del tráfico de migrantes, en gran medida a Chile.
A pesar de que la migración haitiana resulta poco significativa en las estadísticas chilenas, esta
ha ido en un progresivo aumento desde el año 2010. Esto también ha traído importantes efectos
en la dignidad de los haitianos, dado que han sufrido reiteradas vulneraciones, tales como
discriminaciones racistas y xenófobas, dificultades para acceder a la salud y vivienda, entre otros.
En esta línea, resulta trascendental observar las principales aristas de la migración haitiana en
Chile. Para marzo de 2019, Chile tenía cerca de 1.492.522 migrantes, entre ellos el 12.5 % era
de nacionalidad haitiana. Para 2017, la edad promedio de los migrantes haitianos era de 30 años
con una mayor presencia de hombres. Por lo que se abre la posibilidad de deducir por la edad
promedio de los migrantes, que existe una alta participación económica proveniente de los
haitianos y esta migración puede ser caracterizada como esencialmente laboral. La población
haitiana no es diferente a las otras poblaciones sudamericanas y centroamericanas migrantes
en Chile, dado que tiene una baja participación en puestos altos de la jerarquía y una marcada
participación en puestos laborales inferiores. Lo anterior resulta en que el promedio de las
remuneraciones mensuales de los haitianos –junto a los otros países latinoamericanos– sea de
655 dólares, suma levemente inferior al promedio nacional y muy por debajo de los migrantes
extrarregionales (Canales, 2019). En relación con dónde llegan y/o viven los migrantes haitianos
en Chile, se destaca el caso esencialmente de Santiago, la capital, señalada como un fiel reflejo
de la desigualdad en el país por sus claros patrones residenciales. Estos patrones son
igualmente observables entre las personas migrantes.
Desde 2010 se han reportado diversos antecedentes que indicarían vulneraciones a la población
haitiana en Chile, cometidas por parte tanto de actores de la sociedad como del Estado. Para
abordar dichas vulneraciones, esta sección estará dirigida a discriminaciónes raciales y
culturales, acceso a la salud y por último discriminación al acceso a la vivienda.
Discriminación Racial y Cultural
A diferencia de otros países latinoamericanos, la población haitiana se caracteriza por tener un
idioma diferente al del país de destino –los idiomas oficiales de Haití son el criollo haitiano y el
francés, mientras que en Chile el idioma oficial es el español–, lo que ha establecido importantes
barreras para la inserción de esta población en la sociedad chilena. Rojas, Amode & Vásquez
(2015) señalan que: Sin duda la migración haitiana en Chile estaría enfrentando significativas
barreras para su inclusión plena, entre ellas: la barrera lingüística (genera dificultades en cada
momento de la inserción, como en los aspectos burocráticos-legales, laborales y educacionales),
racial-cultural (prejuicios raciales y de clase asociados a la imagen de un país profundamente
“subdesarrollado”), institucional (una ley que no favorece la regularidad migratoria), y educacional
(trabas en la convalidación de títulos que les exige volver a cursar estudios escolares incluso a
quienes cuentan con estudios universitarios). En efecto, la percepción chilena cataloga a los
haitianos como “tontos” y “pobres”, lo que resulta en que exista una comunicación poco fluida
entre chilenos y haitianos y que predomine una relación basada en la superioridad-inferioridad.
Discriminación en el acceso a la salud
En mayo de 2019, Rebeka Pierre, una mujer haitiana con un hijo de cinco años y embarazada
de 9 meses, acudió al Hospital Félix Bulnes en la ciudad de Santiago de Chile por un dolor al
pecho. Ese mismo día le dieron el alta médica y la enviaron a su hogar. Llegando a su residencia,
Pierre se desplomó y en menos de una hora se declaró su deceso (La Tercera, 2019).
Inmediatamente, se acusó de negligencia médica y de discriminación por el idioma, sin embargo,
desde la Secretaría de Mujeres Migrantes, se acusó de que los funcionarios del recinto de salud
son el reflejo del sistema social racista chileno. Desde el sector de salud se señaló que estas son
deficiencias transversales del sistema público de salud (El Desconcierto, 2019). Con este caso y
otras situaciones de vulneraciones alertadas por parte de la población haitiana, en octubre de
2019 se firmó un acuerdo entre Chile y Haití para mejorar el acceso a la salud por parte de los
migrantes en territorio chileno –este se venía trabajando desde 2017–. El proyecto, que tuvo el
apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, buscaba reducir las barreras idiomáticas,
informar a los haitianos sobre sus derechos en materia de salud en Chile y capacitar a
profesionales de la salud sobre particularidades clínicas, culturales y epidemiológicas de los
pacientes haitianos (El Periodista, 2019). Hasta enero de 2021, no se han publicado los
resultados de este proyecto.
Discriminación en el acceso a la vivienda
Los migrantes haitianos tienden a vivir en zonas de menores ingresos en Chile. A esto se le han
de agregar los abusos de algunos de los dueños de los alojamientos, quienes suben los precios
de las rentas o deciden no formalizar los contratos al observar que los arrendatarios son
migrantes, y el constante hacinamiento. Según estadísticas, las experiencias de haitianos en
estas condiciones ocurren reiteradamente. La población haitiana sería la segunda comunidad
que más experimenta hacinamiento. Un ejemplo de esta situación es el caso de Roodnal, un
hombre haitiano que vive junto a 12 de sus compatriotas en una casa de cuatro dormitorios, un
baño y una cocina (Ñuble Digital, 2018). Consecutivamente, uno de los principales factores que
inducen a condiciones más abusivas y arrendar lugares en condiciones precarias e insalubres
es la no formalización de contratos (CNN Chile, 2018). En el caso de los migrantes haitianos, el
acceso a una vivienda digna y formal se complejiza aún más debido a los largos procesos de
trámites que deben experimentar, como, por ejemplo, la difícil comprensión de textos legales en
español, no conocer las políticas de vivienda en Chile o la obligación de tramitar estos
documentos en horarios hábiles –lo que podría afectar y complicar la estabilidad laboral.
Como se observó, esta población experimenta frecuentemente situaciones discriminatorias en
diversos ámbitos de la vida cotidiana en Chile. El color de su piel y su idioma han influido en la
percepción racista y xenófoba de la sociedad chilena. Esto no solo sucede con adultos, sino
también con niños, niñas y adolescentes en escuelas. Probablemente las soluciones a los
problemas que viven los haitianos cotidianamente, como la recepción en centros de salud o en
los procesos del acceso a vivienda, tardarán décadas, dado que, como señalaron expertos,
existe una sociedad chilena racista y xenófoba. Esto significa que hace falta un cambio en la
estructura social.
Bibliografía
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Canales, Alejandro. (2019). La inmigración contemporánea en Chile. Entre la
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