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Expansión japonesa en Asia (1931-1941)

El documento describe la expansión japonesa en el sudeste asiático entre 1931 y 1941. Factores como el creciente nacionalismo y militarismo en Japón, la inestabilidad política en China, y la crisis económica causada por la Gran Depresión llevaron a Japón a expandir su imperio en la región, lo que eventualmente condujo a la guerra con Estados Unidos. Manchuria se volvió estratégica para Japón debido a sus recursos naturales y espacio para la población, y Japón la invadió en 1931.

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Expansión japonesa en Asia (1931-1941)

El documento describe la expansión japonesa en el sudeste asiático entre 1931 y 1941. Factores como el creciente nacionalismo y militarismo en Japón, la inestabilidad política en China, y la crisis económica causada por la Gran Depresión llevaron a Japón a expandir su imperio en la región, lo que eventualmente condujo a la guerra con Estados Unidos. Manchuria se volvió estratégica para Japón debido a sus recursos naturales y espacio para la población, y Japón la invadió en 1931.

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1.2.

La expansión japonesa en el sudeste a


1931-1941
Entre 1931 y 1941, la política exterior japonesa continuó estando definida
por el crecimiento del nacionalismo y el incremento del poder del ejército que
vimos en el capítulo anterior. Esto condujo a la intervención en China, a una relación
deteriorada con Occidente y, en última instancia, al ataque japonés sobre Pearl
Harbor en 1941 y el desencadenamiento de la guerra.

Hay diferentes perspectivas acerca de qué fue lo que condujo al estallido de


la guerra entre los Estados Unidos y Japón en el Pacífico:

● Se podría decir que desde comienzos de la década de los treinta,


Japón había planeado una guerra con el objetivo de dominar Asia.
Los propósitos de Japón en la región solo podrían lograrse mediante
la guerra; por lo tanto, la guerra en la región era inevitable. Japón
usó las negociaciones para retrasar todo lo posible una respuesta
internacional a su expansión.
● Sin embargo, también se podría argumentar que, aunque Japón
planificó expandir su imperio por Asia, la guerra no era inevitable,
pudiendo decirse que Japón estuvo dispuesta a lograr sus objetivos
mediante la negociación. Siempre que fuera posible, debía evitarse
la guerra con las principales potencias. Sin embargo, si la negociación
fracasaba, Japón necesitaba estar preparado para la guerra.
● Adicionalmente, podría argumentarse que Japón fue empujado a la
guerra por las acciones de los Estados Unidos. Japón tenía objetivos
legítimos en la región. Los Estados Unidos y Gran Bretaña estaban
determinadas a contener a Japón.

Causas de la expansión
En la década de los treinta, Japón se había modernizado completamente y
recorrido un largo camino para conseguir la igualdad con Occidente. Las fuerzas del
nacionalismo y el militarismo se habían consolidado y eran populares en la sociedad
japonesa; estas fuerzas habían recibido un importante impulso por el éxito de las
campañas militares contra China y Rusia, que habían permitido a Japón controlar
un amplio territorio en China. La mayoría de los japoneses, en la década de los 30,
entendió la posición de Japón en Asia como algo esencial, no solo por razones
estratégicas o económicas, sino también porque creían que el destino de Japón era
convertirse en el líder de la región.

A lo largo de la década de los treinta, el impacto en Japón del pensamiento


militarista y nacionalista siguió siendo un factor esencial que alentaba una política
expansionista. Igualmente, las crisis gubernamentales y económicas permitieron a
1
estas fuerzas ganar más fuerza y presencia pública. Otro factor clave que favoreció
una política exterior expansionista fue la permanente inestabilidad política en
China.

La inestabilidad política en China

A finales de la década de los 20, una nueva situación había surgido en China.
Fue esta situación, combinada con la fuerza creciente de los militares y la crisis
económica en Japón, lo que precipitó la crisis de Manchuria de 1931.

Alentado por la indignación pública debido al comportamiento de los


extranjeros en China, el nacionalismo vio cómo se incrementaba su influencia en la
sociedad china. El Partido Nacionalista Chino, el Koumintang, liderado por Chiang
Kai-shek, inició una campaña de unificación nacional. Esto incluía una retórica
xenófoba, exigiendo poner fin a los tratados desiguales que las grandes potencias,
incluido Japón, habían forzado a firmar a China.

En 1921, se fundó un nuevo partido político: el Partido Comunista chino.


Inicialmente, los comunistas, liderados por Mao Zedong, se alió con Chiang Kai-shek
para formar el Frente Unido. El Frente Unido lanzó una expedición militar en el
norte de China para consolidar el control del gobierno central y acabar con los
señores de la guerra. Sin embargo, finalmente, los nacionalistas y los comunistas
acabaron enfrentándose en una guerra civil total que, a partir de 1927, dirigió las
energías y la atención de Chiang Kai-shek a derrotar a los comunistas antes que a
los japoneses.

Esta situación cambiante iba a tener un impacto muy significativo sobre las
acciones del gobierno y del ejército japonés.

Asuntos internos de Japón antes de 1932: crisis política y creciente


influencia del ejército.

La Expedición del Norte, que había sido emprendida por Chiang Kai-shek en
alianza con los comunistas, provocó un cierto grado de preocupación en el gobierno
japonés. Los japoneses habían respaldado al señor de la guerra de Manchuria,
Zhang Zoulin. Sin embargo, Zhang se había hecho muy poderoso y amenazaba con
expandirse al resto del norte de China, una amenaza que lo convirtió en objetivo
para Chiang Kai-shek. Si Chiang Kai-shek derrotaba a Zhang, aquel podría poner en
dificultad los intereses de Japón en Manchuria.

El gobierno japonés planeó usar su ejército en Manchuria, el ejército de


Guangdong, para desarmar a Zhang y forzarle a retirarse a Manchuria antes de que
fuera derrotado por Chiang Kai-shek. La política consistía en permitir que Chiang
Kai-shek controlara China, mientras que centraba sus intereses en Manchuria. Sin

2
embargo, algunos líderes militares del Guangdong pensaban que Zhang no debería
ser tratado con tanta indulgencia y decidieron entrar en acción ellos mismos. En
primer lugar, forzaron a la Expedición al Norte de Chiang Kai-shek a frenar su avance
en Jinan. Entonces decidieron asesinar a Zhang el 4 de junio de 1928. Algunos de
los asesinos Guangdong creyeron que las consecuencias de este hecho les darían la
excusa perfecta que ellos querían para conquistar Manchuria.

El primer ministro de Japón, Tanaka, recibió instrucciones del emperador


para que garantizara la disciplina del ejército. Sin embargo, a pesar el enfado de
Tanaka por esta interferencia del ejército de Guangdong en la política del gobierno,
el Estado Mayor no estaba dispuesto a castigar a los perpetradores mientras
afirmaba que esto debilitaría el prestigio del ejército. En julio de 1929, Tanaka fue
forzado a renunciar mientras él era incapaz de cumplir los deseos del Emperador.
Por lo tanto, a comienzos del verano de 1929, estaba claro que el ejército podía
ignorar al gobierno con total impunidad. Esta actitud lo que consiguió fue socavar
la democracia liberal en Japón.

El líder del Partido Minseito, Hamaguchi Yuko, se convirtió en primer


ministro pero tuvo que convocar elecciones en 1930 puesto que no disponía de una
minoría suficiente en el Parlamento. En esas elecciones obtuvo una amplia mayoría
gracias a su programa basado en el establecimiento de buenas relaciones con China,
el desarme y acabar con la corrupción. Sin embargo, muy pronto, su gobierno vaciló
cuando el impacto de la Gran Depresión comenzó a golpear a la economía.
Hamaguchi no tuvo los fondos necesarios para ayudar a la industria, por lo que se
vio obligado a rebajar los salarios de los sectores civiles y militares. Los militares no
vieron con agrado esta medida, pero luego se indignaron cuando Hamaguchi aceptó
las decisiones tomadas en la Conferencia de Desarme Naval de Londres que
limitaban el crecimiento naval de Japón. La crítica al gobierno, especialmente en los
círculos militares, creció. En noviembre de 1930, las cosas llegaron a punto crítico
cuando Hamaguchi fue disparado por un militante de extrema-derecha. Las heridas
le obligaron a renunciar en abril de 1931 y murió en agosto.

Asuntos internos de Japón: la crisis económica

La crisis económica global que empezó en 1929 tras el Crash de Wall Street
puso en cuestión todo el orden económico internacional. Esto, a su vez, arroja
dudas sobre la fiabilidad de Estados Unidos y de otros países democráticos, y sobre
el propio gobierno parlamentario japonés.

Japón dependía del comercio mundial y sus exportaciones cayeron


bruscamente mientras otros países subían sus aranceles aduaneros para proteger a
sus propias industrias. La Ley Tarifaria Smoot-Hawley, convertida en ley por el
presidente Herbert Hoover en 1930, trajo consigo los aranceles proteccionistas más
altos en tiempos de paz para proteger la industria americana. Los aranceles sobre
los productos japoneses llegaron a subir hasta un 200%.

3
La industria más afectada fue la industria de la seda. En 1932, el precio de la
seda cayó a menos de 1/5 de lo que valía en 1923. Los campesinos se vieron
especialmente afectados, ya que más de la mitad de ellos dependía de la producción
de seda. El resultado fue una pobreza muy acusada, mientras que el desempleo
crecía hasta los tres millones.

En esta terrible situación económica, Manchuria se hizo cada vez más


importante para los intereses japoneses. Como vimos en el capítulo anterior, Japón
había conseguido el control de Port Arthur, así como el ferrocarril y los derechos de
explotación mineros, tras haber derrotado a Rusia en la guerra Ruso-Japonesa de
1904-05. La abundancia de recursos de Manchuria (carbón, hierro y madera) era
cada vez más tentadora para un Japón que sufría las deprivaciones de la depresión.
Si Japón se adueñaba de Manchuria controlaría tales recursos y a la vez obtendría
un mercada para sus bienes manufacturados.

Manchuria podría igualmente proveer de nuevos territorios para un


superpoblado Japón. De hecho, Manchuria fue descrita por el diplomático Yosuke
Matsuoko (que se convirtió en ministro de asuntos exteriores en 1940) como un
“salvavidas” y “nuestro único medio de subsistencia”.

A pesar de los planes de Japón para Manchuria, quedó claro que, dados los
objetivos de la Expedición del Norte, China lucharía por Manchuria. La esperanza
del ejército Guangdong de que el asesinato de Zhang desestabilizaría la situación y
le permitiría a Japón tomar el control no se cumplió, en tanto en cuanto el señor de
la guerra fue sucedido por su hijo, Zhang Xueliang, que se alió con Chiang Kai-shek.
Por supuesto, los nacionalistas chinos se unieron detrás de la propaganda anti-
japonesa. Mientras el gobierno japonés todavía afirmaba que mantenía sus
intenciones pacifistas para mantener la posición de Japón en el noreste de China,
miembros del ejército Guangdong estaban preocupados de que su objetivo de
ocupar Manchuria fuera más difícil de lograr.

Por esta razón, un grupo de oficiales del ejército Guangdong tramó un


complot para apoderarse de Manchuria de una vez por todas, contra las políticas
de su propio gobierno. El primer ministro Wakatsuki fue advertido del plan por
funcionarios del consulado japonés en Manchuria. Él informó al emperador, que
ordenó al ministro de la guerra, el general Minami, para detener las intenciones del
ejército Guangdong.

Minami escribió una carta urgente al comandante del ejército Guangdong,


pero esta carta fue intencionadamente retenida por el general encargado de
entregarla. Los conspiradores por tanto ejecutaron su plan antes de recibir la orden
imperial para cancelar cualquier acción contra los chinos.

Acontecimientos en Manchuria, 1931


Las consecuencias del nacionalismo y el militarismo en la política
exterior japonesa.
4
En la tarde del 18 de septiembre de 1931, cerca de Mukden, hubo una
explosión en un tramo de vía de ferrocarril de la Compañía ferroviaria de Manchuria
Meridional de propiedad japonesa. Inmediatamente después, oficiales del ejército
tercer
acontecimiento Guangdong afirmaron que la vía ferroviaria había sido volada por los chinos. Sin
histórico de los embargo, hay pruebas que muestran que los responsables fueron miembros del
4 que habrá ejército Guangdong.
El ejército Guangdong ya tenía su “excusa”. En pocas horas, los japoneses
forzaron a los chinos a retirarse de Mukden. Al día siguiente, el ejército Guangdong
entró en Changchun, al norte.

El gobierno de Wakatsuki intentó recuperar el control y declaró una política


de “no expansión de las hostilidades”, pero el ejército Guangdong estaba
disfrutando de sus victorias militares e hizo caso omiso a las órdenes procedentes
de Tokio. Se comenzó a ocupar un territorio más amplio. El 24 de septiembre, el
gobierno declaró que el ejército retrocedería hasta la zona de la línea ferroviaria,
pero una vez más el ejército Guangdong ignoró al gobierno y avanzó todavía más
hacia el interior de Manchuria.

¿Cuáles fueron los resultados de la crisis de Manchuria?


Los resultados para las relaciones internacionales de Japón

Para el resto del mundo, las proclamas pacifistas de Japón sonaban


engañosas, sobre todo mientras que su ejército continuaba expandiéndose en
Manchuria. La pérdida del control sobre el ejército Guangdong no fue
suficientemente tenido en cuenta.

Esto significó, en la década de los 30, un grave deterioro en las relaciones


entre Japón, por un lado, y Estados Unidos y Gran Bretaña, por otro. Aunque, como
veremos en el siguiente capítulo, la respuesta de Occidente a la crisis de Manchuria
en 1931 fue cauta, sin embargo, la condena de Japón por usar la fuerza provocó que
este abandonara la Liga de las Naciones.

El historiador Kenneth Pyle aprecia la crisis de Manchuria como un


“momento decisivo” para Japón. De hecho, esto condujo al aislamiento de Japón,
ya que ahora parecía haber abandonado la cooperación internacional y el Sistema
de los Tratados de Washington. En el interior de Japón, la Liga de las Naciones, las
leyes internacionales y Occidente fueron atacadas no solo por los militares sino
también por los políticos. Las resoluciones de la Liga sobre Manchuria fueron
comparadas con la Triple Intervención de 1895 y el ministro de Exteriores Uchida
reclamó “El reconocimiento del nuevo estado [de Manchukuo] de ninguna manera
entra en conflicto con el Tratado de las Nueve Potencias”. Como en 1895, Occidente
fue visto como un freno a las necesidades e intereses legítimos de Japón por razones
racistas, que defendía el derecho internacional solo cuando convenía y permitía que
sus propias acciones imperialistas no fueran cuestionadas.

5
A partir de este momento, y mientras el ejército ganaba más poder en la
década de los 30, se constató un incremento de la admiración por la Alemania nazi
que también había abandonado la Liga de las Naciones. Por el contrario, el nuevo
régimen comunista soviético se convirtió en una amenaza ideológica y territorial
para los intereses de Japón en Manchuria. En los 30, los japoneses vieron a los
soviéticos como su potencial oponente clave en la región. Preocupados por la
creciente relación entre China y la Unión Soviética, los japoneses firmó el Pacto
Anti-Comintern con la Alemania nazi en noviembre de 1936. Sin embargo, es
importante señalar que a diferencia de Italia y Alemania, Japón nunca tuvo un
partido fascista dirigiendo el gobierno ni abandonó las elecciones, incluso durante
la Segunda Guerra Mundial.

Las consecuencias para Manchuria y China

En el inicio de 1932 Manchuria estaba totalmente bajo control japonés. Los


japoneses in Manchuria se configuró un gobierno títere bajo el último emperador
de China, Pu Yi, y que recibió el nombre de “Manchukuo”.

En enero de 1932, estallaron enfrentamientos entre fuerzas chinas y


japonesas en Shanghai. La ciudad fue bombardeada por los japoneses provocando
una gran devastación en los distritos chinos. El intenso bombardeo sobre la
densamente poblada área residencial de Chapei, provocando miles de víctimas y
refugiados, intensificó la indignación china y ayudó a cambiar la opinión pública
mundial contra Japón. Cuatro divisiones del ejército japonés acudieron a Shanghai
para proteger a la flota japonesa amarrada en esa ciudad. Después de seis semanas,
las fuerzas chinas se vieron obligadas a retirarse de la ciudad.

Las consecuencias para el Partido Nacionalista de China

La respuesta china a la crisis de Manchuria fue apelar a la Liga de las


Naciones. Chiang Kai-shek, el líder del Partido Nacionalista, en ese momento estaba
concentrado en derrotar a los comunistas chinos y no deseaba involucrarse en otro
conflicto. Él sabía que era poco probable que recibiera la clase de apoyo que él
necesitaba de las potencias occidentales, pero de todos modos esperaba ganar
tiempo para organizar sus defensas. Tampoco negoció directamente con los
japoneses. Era poco probable que esta combinación de “no resistencia”, no
compromiso y negociación no directa pudiera beneficiar la posición china.

Aunque Chiang Kai-shek era renuentes a enfrentarse a Japón directamente,


el pueblo chino respondió con furia a las acciones japonesas. Se produjo un boicot
a los productos japoneses, que tuvo consecuencias en la economía japonesa,
significando una reducción en dos tercios de las ventas de bienes japoneses en
China. Este hecho hizo poco para frenar las acciones japonesas, o para cambiar las
prioridades de Chiang Kai-shek en acordar primero con los comunistas antes de
alcanzar acuerdos con los japoneses. Por lo tanto, tras el bombardeo de Shanghai
y la continua expansión de Japón en el norte, China continúa cediendo territorio. El
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control japonés de manchuria fue aceptado en mayo de 1933 en el Tratado de
Tanggu. Chiang Kai-shek aceptó que los japoneses ocuparan algunas zonas del
interior de Mongolia y acordó retirar todas sus tropas de la provincia de Hebei. La
estrategia de Chiang Kai-shek contra Japón provenía de su creencia de que, dado el
enorme tamaño de China, Japón quedaría exhausto en el proceso de intentar
ocuparla. Según él, los japoneses eran “una enfermedad de la mente mientras los
comunistas lo eran del corazón”; por lo tanto, consideraba que “vender espacio
para comprar tiempo” era una estrategia viable.

Las consecuencias para el gobierno japonés

Japón se benefició económicamente de la ocupación de Manchuria. Sin


embargo, el coste de mantener un ejército de gran tamaño en territorio chino Hasta
cierto punto anulaba los posibles beneficios y, de hecho, en Japón se tuvo que llevar
a cabo un incremento fiscal como consecuencia de ello. En este sentido, Japón, por
el hecho de aislarse internacionalmente y declarar su responsabilidad en el
mantenimiento de la paz en Asia en virtud del principio de la “Doctrina Monroe para
Asia”, Japón se había extendido excediendo potencialmente sus capacidades.
Necesitaba ser capaz de protegerse a sí mismo del ejército soviético y la flota
norteamericana, y también lograr que el gobierno chino aceptase su posición en
Manchuria y el norte de China. Esta situación tan precaria era el resultado del hecho
de que hubiera sido el ejército el que tomara las decisiones antes que el gobierno y
del creciente sentimiento nacionalista japonés.

Tras la crisis de Manchuria, hubo una pequeña esperanza de que el gobierno


recuperara la iniciativa. Sin embargo, la posición del gobierno japonés se vio
socavada por el apoyo de la opinión pública al ejército de Guangdong por sus éxitos
en China. Hubo una celebración dedicada a los “héroes” de Manchuria; el
avergonzado gobierno japonés se vio obligado a seguir la ola favorable de la opinión
pública y aceptar las conquistas realizadas antes que demostrar la pérdida de
control sobre el ejército. La condena y las críticas extranjeras también produjeron
la galvanización de los sentimientos nacionalistas japoneses.

Los años de la confusión: el descenso al “Valle Oscuro”

Después de 1932, existía una evidente división no solo entre el ejército y los
políticos, sino también en el seno del mismo ejército. Esta situación desestabilizaría
posteriormente la situación política y conduciría en última instancia al
establecimiento de un gobierno militar y al descenso de lo que los japoneses llaman
el “Valle Oscuro” (Kurai tanima).

Los asuntos internos en Japón después de 1932


Crisis política y la influencia creciente del ejército

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Aunque algunos generales no querían reemplazar al ejército con una junta
militar, existía un impulso creciente detrás de los que sí querían hacerlo. Había dos
grupos principales que deseaban que el ejército tuviera más influencia: el Kodo-ha
o Facción del Camino Imperial, y el Tosei-ha, la Facción del Control. Ambos grupos
eran imperialistas y deseaban la expansión japonesa. Sin embargo, el Kodo-ha era
por lo general la facción más radical de las dos. Los dirigentes de esta facción veían
en la URSS al principal enemigo de Japón. Pensaban que la guerra con la URSS era
algo inevitable y la conquista de Manchuria sería el primer paso en esta dirección.
Enfatizaron el “espíritu nacional” por encima de la fuerza material. El Tosei-ha era
contrario al terrorismo y al uso de la fuerza para remover al gobierno. Deseaban
usar medios legales para fomentar el poder y la influencia del ejército sobre el
gobierno. Esta facción no veía la guerra con la URSS como un hecho inevitable y
quería mantener buenas relaciones con los soviéticos. Su objetivo era conquistar
China, que requeriría la modernización del ejército y la industria al igual que la
movilización de toda la nación.

Como parte de esta competición por el poder en Japón, tres grandes


complots de asesinato desestabilizaron el gobierno entre 1932 y 1936. Uno de estos
complots tuvo lugar en mayo de 1932, cuando varios oficiales del ejército y la
marina atacaron la sede del banco Mitsubishi, la residencia del jefe del partido en
el gobierno y varias subestaciones eléctricas. Atentaron también contra el primer
ministro Inukai al que dispararon, muriendo como consecuencia de los disparos.

El juicio a los conspiradores demostró que estos gozaban de un apoyo


generalizado por sus acciones y una desilusión general con los principales partidos
políticos. Por lo tanto, el “Incidente del 15 de mayo”, como empezó a conocerse,
fortaleció la influencia del ejército y socavó el gobierno democrático. Los siguientes
gobiernos del Almirante Saito y el Almirante Okada fueron gobiernos interinos,
durante los cuales el ejército mantuvo una lucha de poder entre las facciones Koda-
ha y la Tosei-ha.

El gobierno del Almirante Saito (mayo de 1932 a julio de 1934) parecía estar
a favor de la facción Koda-ha, ya que nombró a tres líderes de esta facción en altos
cargos del gobierno. Sin embargo, Saito adoptó una postura muy firme en contra
de las facciones más radicales del Koda-ha, y, después de que fuera descubierto un
complot contra él, nombró a un miembro del Tosei-ha como ministro de guerra.

El Almirante Okada accedió a la presidencia en julio de 1934. Durante su


presidencia, el Koda-ha llevó a cabo una publicación promoviendo la idea de que el
ejército debería controlar la economía. Cuando un ministro Koda-ha fue cesado por
no mantener el control de sus jóvenes oficiales, un oficial Koda-ha asesinó al líder
de la facción Tosei-ha, el general Nagata.

Durante el juicio de su asesino, Aizawa, este recibió muchas muestras de


simpatía, pero finalmente fue declarado culpable y ejecutado. En respuesta, un
grupo de jóvenes oficiales Koda-ha intentaron dar un golpe de Estado para
adueñarse del poder en febrero de 1936. 1500 soldados marcharon hacia Tokyo y

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ocuparon varios edificios del Parlamento, la sede del ministerio de guerra, el cuartel
principal de la policía y la residencia del primer ministro. Asesinaron brutalmente a
muchos oficiales. Las noticias del intento y de la violencia sangriente del golpe
dieron la vuelta al mundo.

15 de los principales conspiradores fueron juzgados en secreto y ejecutados.


La facción Koda-ha quedó desacreditada. A partir de entonces, los miembros de la
facción Tosei-ha desplazaron a los del Kodo-ha en el desarrollo de la planificación
militar, y esto trajo como consecuencia que el ejército tomara a partir de ahora un
control más firme del país.

El Almirante Okada dimitió después del intento de golpe de Estado y Hirota


Koki se convirtió en el primer ministro. Desde el inicio, se mostró débil y tuvo que
hacer concesiones a los militares, incluyendo el acuerdo de llevar a cabo una política
exterior más firme. En mayo de 1936, acordó que los ministros para el ejército y la
armada fueran siempre oficiales en servicio. Más adelante accedió a un acuerdo de
siete puntos con el ejército, que básicamente consistió en entregar el control del
gobierno a los militares. Hirota accedió a ampliar la producción armamentística y a
apoyar al ejército de Manchuria. También firmó el Pacto Anti-Comitern con Hitler
en noviembre de 1936. Cuando la Dieta Nacional declaró su alarma por la dirección
que estaban tomando los militares, el gobierno fue derribado.

El gobierno del general Hayashi se mantuvo en el poder entre febrero y junio


de 1937. La Dieta fue el único poder que quedaba que intentó limitar el poder de
los militares. Sin embargo, los políticos estaban divididos. En junio, el príncipe
Konoye Fumimaro se convirtió en primer ministro y se esperaba que, con su
prolongada experiencia política, pudiera unir políticamente la nación.

Konoye quería frenar al ejército, pero pronto se hizo evidente que no sería
capaz de hacerlo; la facción Tosei-ha fue dominante en el gobierno y la expansión
en China su principal objetivo. Uno de los generales que lideraban la facción Tosei-
ha, el general Tojo Hidekai, se convirtió en Jefe del Estado Mayor del ejército de
Guangdong en julio de 1937. A las seis semanas de la llegada al poder de Konoye,
los comandantes del ejército japonés ya habían ordenado invadir China. El primer
ministro Konoye fue incapaz de detener la invasión.

La guerra chino-japonesa de 1937

La guerra entre fuerzas chinas y japonesas estalló en el Puente de Marco


Polo, cerca de Pekín , el 7 de julio de 1937. A diferencia del Incidente de Mukden,
The last dance; hay pocas evidencias que hagan pensar en un montaje deliberado por parte de los
el cuarto japoneses, aunque el ejército había desplazado fuerzas a China procedentes de
acontecimiento
Corea sin consultar al gobierno de Tokio. El ministro de la guerra solicitó que se
desplegaran mayores contingentes de tropa de Corea y Manchuria, y aunque el
príncipe Konoye intentó contener al ejército, los refuerzos fueron finalmente
enviados. Esto condujo a una guerra total con China.

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Al final de julio, las fuerzas japonesas habían conquistado Pekín, y después
de un mes estaban combatiendo en Shanghai. Japón estaba comprometido tanto
en el norte como en Shanghai, y por lo tanto se puede afirmar que estaba
combatiendo en una guerra con dos frentes.

El ataque japonés fue brutal, con más ataques aéreos devastadores. Sus
fuerzas se internaron en el territorio chino a lo largo del río Yangtze y los
aterrorizados refugiados chinos huyeron hacia el interior. Algunos han sugerido que
este desplazamiento de refugiados constituiría el éxodo de población más grande
de la historia.

La masacre de Nankín

El gobierno nacionalista chino trasladó su capital a Nankín, pero tuvo que


abandonarla también como consecuencia del avance japonés. Nankín cayó en
manos japonesas el 13 de diciembre, y durante los días que siguieron, los soldados
y civiles chinos fueron sometidos a terroríficas atrocidades. Según el historiador
Akira Iriye: “El desastre de Nankín haría imposible que Japón fuera aceptado como
un miembro respetable de la comunidad internacional”.

¿Cuáles fueron las consecuencias de la guerra chino-japonesa para


Japón?

Según el historiador Pyle, una guerra con China, “no era la guerra que el
Estado Mayor del ejército deseara”. De hecho, hasta este momento, el ejército
japonés se había estado preparando para una guerra de mayores dimensiones con
los soviéticos antes que con los chinos. Sin embargo, una vez que el incidente del
puente de Marco Polo se intensificó, (en parte como resultado de la nueva orden
de Chiang Kai-shek de resistir a los japoneses, como veremos en el siguiente
capítulo) el príncipe Konoye pidió una campaña total para “aniquilar” al régimen
nacionalista.

La esperanza para los japoneses era que los chinos capitularan rápidamente
y aceptaran el dominio japonés dentro del marco de un nuevo orden asiático. Esta
visión subestimaba la extensión del sentimiento nacionalista chino y la indignación
provocada por hechos como la masacre de Nankín.

Por tanto, a pesar de sus derrotas, la carencia de armas eficaces y apoyo


industrial, los chinos se negaron a acordar cualquier tipo de armisticio o tratado de
paz. Esto significó que Japón tenía que combatir y empujar a los chinos hacia el
interior. Esto llevó a que las líneas de suministro se alargaran cada vez más y las
fuerzas japonesas se hicieran más vulnerables a los ataques de las guerrillas chinas.
Se crearon dos centros neurálgicos desde los que se dirigía la resistencia china, uno
en Chonkín bajo control de Chiang Kai-shek, y el otro en el noroeste de China bajo

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el liderazgo de Mao Zedong. Chonkín se convertiría en una de las ciudades más
intensamente bombardeadas durante la Segunda Guerra Mundial.

En noviembre de 1938 el gobierno japonés declaró la creación de una nueva


unión política, cultural y económica entre Japón, Manchukuo y China, un Nuevo
Orden en Asia Oriental. El príncipe Konoye había declarado públicamente el
objetivo japonés de crear esta unión, que significaría un nuevo nivel de
“cooperación” política, económica y cultural entre China, Japón y Manchukuo.
Chiang Kai-shek rechazó esta idea, y continuó la guerra.

El problema clave para Japón en los años siguientes fue cómo terminar la
guerra a su favor. Puso en marcha muchas estrategias incluyendo términos de paz,
una victoria militar decisiva y el establecimiento de un régimen chino alternativo
que acordase con los japoneses los términos de un tratado de paz. Ninguno de estos
métodos funcionó.

¿Por qué el conflicto se agravó a partir de 1938?

Los militares tomaron el control

El príncipe Konoye volvió a ser nombrado primer ministro en julio de 1940


habiendo dimitido en diciembre de 1938. Él todavía aspiraba a limitar el poder de
los militares y creó un un partido para la unidad denominado “Asociación de
Asistencia al Régimen Imperial”, al que se unieron la mayoría de los partidos
políticos. No obstante, volvió fracasar en su intento por controlar a los militares.

De hecho, la política multipartidista fue suprimida en 1940 cuando la


Asociación de Asistencia al Régimen Imperial reemplazó a todos los partidos
políticos. Los militares controlaban todos los resortes del poder cuando en octubre
de 1941 el primer ministro Konoye dimitió y fue sustituido por el general Tojo.

El impacto de la guerra en Europa

Con las rápidas victorias de Hitler en Europa en el verano de 1940, los


militares japoneses se vieron atraídos por nuevas áreas de conquista, las colonias
europeas. En noviembre de 1940, Japón presionó a la Francia ocupada para que
permitiera a las fuerzas japonesas instalar tropas y aeropuertos en Indochina. Este
sería el primer paso de su conquista del sudeste asiático. Los intentos similares de
presionar a los holandeses fracasaron.

Acontecimientos entre 1940-41

El Pacto de las Tres Potencias / el Pacto Tripartito y el Pacto de Neutralidad

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En septiembre de 1940, el ministro de Asuntos Exteriores Matsuoka Yosuke,
firmó el Pacto del Eje Tripartito que adoptó el acuerdo de que Alemania e Italia
dominarían Europa y dejarían a Japón que controlara Asia Oriental. Si las potencias
del Eje pudieran derrotar a las democracias occidentales en Europa sus colonias en
Asia podrían ser fácilmente ocupadas por Japón.

Es más, Japón fue capaz de asegurar su frontera norte después de firmar un


pacto con la Unión Soviética. Durante la guerra con China, Japón había chocado en
dos ocasiones con la Unión Soviética por disputas fronterizas, la primera en 1938 y
otra vez en el verano de 1939. El Pacto Nazi-Soviético de 1939 había constituido un
revés para Japón. Sin embargo, en abril de 1941 Matsuoka firmo un Pacto de
Neutralidad con los soviéticos. Estos pactos tuvieron un efecto positivo para ambos
países, porque permitió a los soviéticos concentrar sus fuerzas en Europa y a los
japoneses desplazar sus fuerzas más al sur.

De hecho, las victorias nazis en Europa crearon grandes oportunidades para


que Japón ocuparan las colonias asiáticas de Gran Bretaña, Francia y Holanda y, el
24 de julio, los japoneses entraron en la Indochina francesa con el objetivo de
mantener el bloqueo de China durante la guerra chino-japonesa. Desde allí podrían
amenazar también Thailandia, Malasia y las Indias Orientales Neerlandesas. Los
Estados Unidos y Gran Bretaña, alarmados por el movimiento japonés, congelaron
todos los activos japoneses y el comercio exterior se detuvo. Además, ambas
potencias fortalecieron sus defensas en la región e incrementaron su ayuda a
Chiang Kai-shek en China.

Se ha sugerido que Japón entró en guerra con China sin un plan claro de
cómo terminarla. De hecho, Japón estaba inmerso en una guerra total en China, sin
un final a la vista, cuando decidió atacar las colonias occidentales en diciembre de
1941.

¿Por qué atacó Japón Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941?

Una vez más, en el año crucial de 1941-42 la política exterior japonesa


estuvo determinada por la política interior; en este caso el creciente control del
gobierno que tenían los militares y las preocupaciones económicas que surgieron
como consecuencia del bloqueo estadounidense.

Problemas económicos

El embargo económico sobre Japón como resultado de su expansión en


Indochina se demostraría fatal para Japón a largo término. Los japoneses no serían
capaces de sostener el esfuerzo de guerra en China si sus suministros clave se vieran
cortados. Por lo tanto, una guerra de conquista para obtener y asegurarse los
recursos procedentes de las colonias europeas parecían ser la única opción. Sin
embargo, la opinión en Japón estaba dividida sobre la cuestión de extender la
guerra. Algunos argumentaban que Japón debían retirar sus fuerzas de Indochina y

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de esta manera lograr levantar el embargo. Otros no querían retirarse y no veían en
los Estados Unidos una amenaza real para sus ambiciones.

Las negociaciones entre los Estados Unidos y Japón continuaron a lo largo


de 1941. Washington deseaba que Japón aceptase el respeto a la integridad
territorial de sus vecinos, perseguir sus políticas por vías pacíficas y continuar
manteniendo una política comercial de puertas abiertas en las áreas bajo su control.
Japón no aceptó estas condiciones y el embargo continuó en agosto a pesar de los
esfuerzos del príncipe Konoye para negociar.

Mientras las negociaciones con los Estados Unidos continuaron, los militares
en Japón diseñaron planes alternativos. La armada japonesa presentó su plan de
guerra al gabinete japonés, y después de algún debate, lo siguiente fue acordado el
4 de septiembre de 1941:

“… En la posibilidad de que en los primeros diez días de octubre no prosperen


nuestras demandas… decidiremos inmediatamente comenzar las hostilidades
contra los Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda.”

Incluso entonces, el gobierno japonés continuó con las negociaciones


diplomáticas con los Estados Unidos. Una misión final japonesa fue enviada a
Washington para intentar acordar los términos de un acuerdo con los americanos.
Sin embargo, al mismo tiempo, una gran fuerza naval estaba siendo preparada en
secreto para atacar. Cuando las negociaciones se estancaron, se hicieron los últimos
preparativos para un ataque sobre la base naval norteamericana en Hawaii.

El 7 de diciembre de 1941, aviones torpederos japoneses atacaron a los


barcos americanos y las instalaciones de Pearl Harbor en un intento por destruir la
flota americana del Pacífico. Si hubiera tenido éxito, esto habría dejado
temporalmente a los [Link]. sin capacidad para frenar la expansión japonesa. Japón
podría entonces conquistar y consolidar su control del sudeste asiático antes de que
los [Link]. tuviera tiempo para reconstruir su capacidad naval.

El ataque sobre Pearl Harbor causó grandes pérdidas para los Estados
Unidos, con el 90% de la potencia aérea y naval del Pacífico central destruido o
gravemente dañado. Sin embargo, los japoneses no habían destruido la capacidad
aerotransportada (portaaviones) norteamericana. De hecho, varios portaaviones
estaban de maniobras y no fueron atacados. Este hecho se demostraría más tarde
como un error fatal para Japón. El brutal ataque, sin una declaración de guerra
previa, causó 2403 muertos y 1178 heridos entre el personal civil y militar de la
base.

Sin embargo, el historiador japonés Michiko Hasegawa argumenta que el


ataque a Pearl Harbor no estaba en los planes japoneses a largo plazo y que fue
provocado por el embargo de petróleo que obligó a Japón a entrar en guerra con
las potencias occidentales. Historiadores revisionistas van incluso más allá al

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afirmar que Roosevelt provocó deliberadamente a Japón para obligarle a entrar en
guerra.

Mientras Japón atacaba Pearl Harbor, simultáneamente atacaba Hong Kong


y Singapur. Las fuerzas japonesas entonces continuaron con el ataque a las Indias
Orientales Neerlandesas, las Filipinas y Malasia el 8 de diciembre. Al final de
diciembre, Japón había tomado el control de Guam, Hong Kong y la Isla Wake.
Habían hundido también dos destructores británicos. A mediados de 1942 habían
ocupado Indochina, Thailandia, las Indias Orientales Neerlandesas, Malasia,
Singapur y Filipinas.

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