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Evolución demográfica en España (1940-2020)

Este documento resume la evolución de las tasas de natalidad y mortalidad en España entre 1940 y 2020. La tasa de mortalidad disminuyó constantemente entre 1940 y 1980 debido a mejoras en las condiciones de vida, pero aumentó ligeramente entre 1985 y 2000 a medida que la población envejecía. La tasa de natalidad cayó drásticamente entre 1950 y 1995 a medida que España se modernizaba, pero aumentó entre 1995 y 2007 debido a la inmigración. Desde 2010, tanto la tasa de natalidad como la de mortalidad han estado
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Evolución demográfica en España (1940-2020)

Este documento resume la evolución de las tasas de natalidad y mortalidad en España entre 1940 y 2020. La tasa de mortalidad disminuyó constantemente entre 1940 y 1980 debido a mejoras en las condiciones de vida, pero aumentó ligeramente entre 1985 y 2000 a medida que la población envejecía. La tasa de natalidad cayó drásticamente entre 1950 y 1995 a medida que España se modernizaba, pero aumentó entre 1995 y 2007 debido a la inmigración. Desde 2010, tanto la tasa de natalidad como la de mortalidad han estado
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PA. 2 Evolución de los índices de natalidad y mortalidad en España (1940 – 2020).

Realiza una lectura del gráfico, comenta la tendencia de ambos índices a lo largo del periodo
explicando sus causas y sus consecuencias.

Nos encontramos ante un gráfico lineal en el que se refleja la evolución de los índices de
natalidad y mortalidad en España entre los años 1940 y 2020. La fuente es el Instituto Nacional
de Estadística (INE) y se trata de una gráfica elaborada por la subcomisión EBAU de Geografía.

En el gráfico se relacionan tres variables: el año (desde 1940 hasta 2020, de 5 en 5 años), la Tasa
o Índice de Natalidad (medida en ‰) y la Tasa o Índice de Mortalidad (también medida en ‰).
En el eje vertical o de ordenadas aparecen los ‰ (tantos por mil) de 5 en 5, desde 0 hasta el
30‰. En el eje horizontal o de abscisas aparecen los años desde 1940 hasta 2020. La línea de la
evolución de la natalidad está en color azul, y la de la mortalidad aparece en color naranja.

Se analiza, en primer lugar, la tasa de mortalidad. Se observa cómo dicho indicador registra un
descenso continuado entre 1940 y 1980. En los primeros años el descenso de la mortalidad es
importante, fruto del fin de la Guerra Civil (1936-1939) que, lógicamente, elevó la mortalidad.
Así, en treinta años (1940-1970) la mortalidad baja hasta la mitad: del 16,5‰ de 1940 al 8,3‰
de 1970. Entre 1970 y 1975 hay un pequeñísimo repunte (sube del 8,3‰ al 8,4‰), que coincide
con la crisis de 1973. Luego continúa bajando hasta 1980, año en que llega a su punto más bajo:
7,9‰. Todo este proceso es reflejo de una mejora considerable de las condiciones de vida en
España, marcados por el Estado de Bienestar (la implantación de la seguridad social) y las
mejoras en materia de sanidad, higiene o alimentación.

A partir de 1985 y hasta el año 2000 la mortalidad aumenta ligeramente: era patente el
envejecimiento de nuestro país con una natalidad que caía en picado hasta situarse entre las
más bajas del mundo. Desde 1985 hasta el 2000 la tasa de mortalidad aumentó del 8,1‰ al 9‰.
España envejecía a un ritmo lento, pero sin pausa. La mortalidad era debida a que la población
anciana iba falleciendo, aunque la Esperanza de Vida en nuestro país es alta (de unos 80 años,
siendo de 82 para las mujeres y 78 para los hombres). No obstante, pese a ello, si hay mucha
población anciana la mortalidad aumenta irremediablemente, aunque no de forma exponencial.

A partir del año 2000 la tasa de mortalidad vuelve a descender ligeramente: desde el 9‰ del
año 2000 al 8,2‰ del año 2010, volviendo a las cifras de mortalidad de 1985. Las causas sin duda
hay que buscarlas en la inmigración, pues el boom inmobiliario atrajo a millones de personas
jóvenes de países con pautas reproductivas como las españolas de la década de 1960 (elevada
fecundidad). A partir de 2010 se retoma la tendencia alcista, lo que se traduce en el paso de
una tasa de mortalidad del 8,2‰ en 2010, al 9,1‰ en 2015. Cabe destacar que las principales
causas actuales de mortalidad se suelen corresponder con las denominadas “tres ces” esto es;
cáncer, coche y corazón, que son consecuencia directa de un modo de vida urbano, en donde el
estrés, el sedentarismo y los hábitos alimenticios poco saludables favorecen la aparición de
enfermedades cardiovasculares o cánceres. Asimismo, los accidentes de tráfico son una de las
principales causas de muerte en España, a pesar de las campañas preventivas. Los datos de 2020
reflejan que la tendencia ascendente se refuerza, alcanzándose valores de mortalidad que no se
conocían en España desde 1950. En ese año se alcanza una tasa del 10,4‰. A la tendencia
negativa del crecimiento natural, visible ya en 2015, se añaden los efectos de la pandemia Covid-
19.

La tasa de natalidad registra entre 1940 y 1950 un evidente descenso desde el 24,3‰ al 20‰.
Son los años de la posguerra, del aislamiento mundial a un gobierno fascista, del estraperlo, de
la cartilla de racionamiento, del cambulloneo (aquí en Canarias), del hambre, de la miseria de
un país salido de una guerra civil cruenta (1936-1939) y que también se ve afectado por los
estragos de la II Guerra Mundial. Son tiempos amargos, marcados por la autarquía económica y
la pobreza, lo cual generará un retraso en el tejido productivo y social del país, obligando a
muchos españoles a realizar un “éxodo urbano”, tras la desaparición o destrucción de muchas
ciudades, apelando así al campo para trabajar y sobrevivir, alternativa que tampoco ofrecería
muchas esperanzas.

Entre los años 1950 y 1960 hay un aumento esperanzador de la tasa de natalidad: pasamos del
20‰ al 21,6‰. España estaba recuperándose de algunos de los efectos de la Guerra Civil y el
aislamiento ya no era total: el franquismo jugaba bien sus bazas en el contexto de la guerra fría
(anticomunismo y catolicismo conservador) y tanto USA como el Vaticano entendieron que el
régimen franquista podría convertirse en aliado para hacer frente al comunismo en expansión.
Tanto Estados Unidos como el Vaticano van abriendo las puertas al régimen franquista en el
mundo, favoreciendo así la entrada de España a la ONU en 1955. Con ello, hay una mejora
económica que se traduce en una mayor tasa de natalidad, así como del índice sintético de
fecundidad (con una media de más de 2,5), que se verá también favorecido por la política pro-
natalista del Régimen franquista.

Tras el “baby boom” de los sesenta, coincidiendo con el desarrollismo español y la consolidación
tardía del Estado de Bienestar, la natalidad sufre un gran desplome que se cristaliza en el año
1995 con una tasa 9,3‰, una de las más bajas del mundo. La caída es especialmente
considerable a partir de 1975, año de la muerte del dictador Franco. Se trata de un contexto en
donde España se estaba modernizando, la población española iba tomando pautas demográficas
“europeas” como el control de natalidad, planificación familiar, el uso de métodos
anticonceptivos, la mejora de la educación, inserción laboral de la mujer, etc. Eso trajo también
consigo un cambio de mentalidad y la consideración de que el mantenimiento de un hijo en el
espacio urbano conlleva importantes gastos. En el año 1995 la tasa de crecimiento natural era
muy cercana al “crecimiento cero”: 0,5‰ (TCN=9,3-8,8= 0,5‰). La europeización de las
costumbres natalistas unida a una política absolutamente insuficiente de apoyo a la familia
provocó una situación demográfica preocupante.

Desde 1995 hasta 2007 vemos un repunte de la tasa de natalidad, al ascender desde el 9,3‰ al
10,7‰. El “boom inmobiliario” generó puestos de trabajo y atrajo a población inmigrante joven
con pautas pronatalistas. Son especialmente las parejas inmigrantes las que hacen subir la tasa
de natalidad. A partir de 2005 la natalidad vuelve a descender, en una caída que resulta
especialmente acusada a partir del año 2010. La crisis económica y la coyuntura
socioeconómica de la época se deja notar también en la demografía, aumentando la precariedad
y por ende las condiciones para casarse o tener una familia se complican. El dato de 2020 (7,1‰)
es el más bajo del periodo, pues se suma a lo anterior los efectos de la pandemia en esta variable.

En cuanto a la tasa de crecimiento natural, es preciso remarcar la distancia (espacio libre) que
queda entre la línea azul de la natalidad y la línea naranja de la mortalidad. Podemos ver que la
mayor distancia, esto es, el mayor crecimiento natural se da en el año 1960. Entre 1950 y 1960,
aumenta el crecimiento natural hasta llegar al “baby boom” de los años 60. A partir de ahí, la
tasa de crecimiento natural disminuye hasta llegar a un primer mínimo en 1995. Luego, hay un
pequeño y corto aumento hasta 2005, para luego volver a caer ligeramente, coincidiendo con
los años de la crisis económica. Los datos de 2015 muestran que por primera vez en el periodo
de estudio la tasa de mortalidad (9,1‰) supera a la de natalidad (9‰) en nuestro país, lo que
se traduce en un crecimiento natural negativo. Esa tendencia se refuerza en el periodo 2015-
2020, pues al final del mismo la mortalidad se sitúa en el 10,4‰ y la natalidad en un 7,1. Por
tanto, el saldo natural marca una clara tendencia al envejecimiento demográfico, lo que
podría derivar en dificultades para mantener el sistema de bienestar. Sirva esto de reflexión
para valorar el aporte demográfico de los inmigrantes. No cabe duda de que la convivencia
intercultural puede generar conflictos, pero, igualmente, la inmigración legal y controlada
otorga efectos positivos, entre otros, la reposición de población joven en contextos de
crecimiento natural negativo.

Las previsiones futuras van a depender mucho de la evolución de la situación socioeconómica


condicionada desde 2020 por un factor adicional, la crisis COVID-19, que tendrá sin duda
profundas repercusiones desde el punto de vista demográfico muchas de las cuales están aún
por valorar.

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