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Legales
Dedicatoria
M
N
Bibliografía
ISBN 978-987-1260-25-6
1. Sueños. I. Título
CDD 130
Un paseo por la Antigüedad
Desde la Antigüedad, el hombre ha estado preocupado por descifrar el
De la Edad Media
Con la caída del Imperio Romano y la cristianización de Occidente, las
prácticas
El sueño del Faraón
Oniromancia (del griego oneiro, que significa “sueño”), es el término con el
Dormir y soñar
En la vigilia desplegamos una gran actividad física y mental con su
una buena salud, es tan vital que se lo considera incluso más importante que
el dormir. Se ha comprobado que la carencia del soñar provoca conductas
psicóticas como alucinaciones, delirios y un alto grado de ansiedad, entre
otras.
Debido al bloqueo sensorial y de motilidad voluntaria que se produce
mientras dormimos, la psiquis descarga —en el acto de soñar— su energía
sensorial a través de los sueños. Esto quiere decir que al reducirse el
contacto con el mundo externo en cuanto a la actividad muscular y la
perceptiva, la actividad psíquica interna se favorece.
Sin embargo, hay momentos en que los estímulos externos —
producidos mientras dormimos— pueden ser incorporados a nuestros
sueños. Tal sería el caso, por ejemplo, del sonido del despertador (que
puede aparecer como el zumbido de un insecto); la baja temperatura (que
podría evocar un paisaje invernal); e incluso se sabe que los niños que se
orinan en la cama suelen soñar que están nadando sumergidos en un lago o
en una piscina. Lo mismo puede suceder con aromas, música y otras
impresiones sensoriales. Lo importante es ver cómo son asimilados estos
estímulos externos en el sueño, ya que este modo particular de ser
incorporados va a variar de acuerdo con la personalidad del que sueña y con
lo que necesite soñar. Esto va a ofrecer una rica información acerca de los
procesos intelectuales, emocionales, motrices, instintivos y sexuales de la
persona.
Pero no siempre el ser humano se encuentra en condiciones de recordar
por completo el episodio que constituye su sueño, sino que generalmente
recuerda una parte del mismo, en el mejor de los casos. Esto se debe al
papel de la censura que aparece apenas despertamos como mecanismo de
defensa frente a los fuertes estímulos que pueden haber sido vivenciados en
el sueño. Esto es debido a que los sueños son una manifestación del
inconsciente, su contenido es una expresión de aquello que está más allá de
la conciencia y que solo puede ser accesible a ésta a través de su
interpretación. Los sueños son, entonces, una manera de expresar aquello
que no se manifiesta de manera consciente.
Algunos sueños pueden estar dotados de una gran carga afectiva que si
surgiera a la conciencia sin ningún tipo de censura podría provocar un
estallido emocional insoportable.
Los sueños, en este sentido, constituyen realmente escenas que expresan
el drama íntimo del inconsciente, aquello en lo que no podemos pensar en
estado de vigilia y que se nos revela en el acto de soñar.
plasma en forma de símbolos lo que es, cómo piensa, qué imagen tiene de sí
mismo, lo que desea y no se atreve a manifestar, y algunas veces hasta lo
que debe hacer. En muchos casos, los sueños aportan soluciones al soñante.
Actualmente los sueños ocupan un lugar privilegiado en la Psicología,
ya que son una vía de acceso fundamental para el conocimiento del ser
humano, teniendo en cuenta que lo que se manifiesta en ellos es el
inconsciente mismo.
El Prof. Dr. Vicente Rubino —presidente de la Asociación Junguiana
Argentina— nos recuerda que Carl Gustav Jung expresó el rol primordial
de los sueños de la siguiente manera: “La conciencia es intermitente,
interrumpida (...) en el fondo hay pocos momentos en los que realmente se
está consciente (...) el inconsciente, en cambio, es un estado constante,
duradero (...) Mientras escuchamos, hablamos, leemos, nuestro inconsciente
sigue funcionando aunque nosotros no notemos nada. Puede demostrarse
que el inconsciente teje perpetuamente un vasto sueño que, imperturbable,
sigue su camino por debajo de la conciencia, emergiendo por la noche en
los sueños, y a veces durante el día”.
Capítulo 4
Los sueños a la luz de la Psicología moderna
Sigmund Freud y el sentido de los sueños
La mayoría de las teorías actuales sobre la interpretación de los sueños se
La teoría junguiana
La función de los sueños en la teoría junguiana está inserta en la concepción
3) Tener una actitud apropiada para interpretar un sueño, que consiste en:
no dar nada por sentado respecto del significado de un sueño; recordar que
el sueño no es un disfraz sino una serie de hechos psíquicos; no esperar que
el sueño sea siempre un indicador o un “guía” que le diga al sujeto lo que
debe hacer; tener en cuenta las características de personalidad tanto del
sujeto que sueña como del interpretador.
Serie onírica
A la hora de realizar la interpretación de un sueño, es importante determinar
si corresponde a una serie onírica. Respecto de esto, hay que aclarar que a
veces puede suceder que veamos que esa serie no está determinada por una
cantidad sucesiva de sueños sino por su contenido. Estaría formada,
entonces, por reiteraciones de un mismo sueño.
Según Jung, estos sueños que se repiten pueden tener tres finalidades:
Los sueños no compensatorios
Como ya hemos visto, Jung consideraba que la mayoría de los sueños
tenían
Sueños anticipatorios
De los no compensatorios, estos son los sueños que ocurren con más
frecuencia. Según Jung, este tipo de sueños “preparan, anuncian o advierten
acerca de determinadas situaciones, a menudo mucho antes de que sucedan
en realidad. Ello no entraña, necesariamente, un milagro o premonición. La
mayoría de las crisis (...) incuban largamente (en lo inconsciente)”. Por lo
tanto, el sueño anticipatorio “es el resultado de la fusión de (...)
percepciones, pensamientos y sentimientos subliminales (…) constituyen
una mera combinación anticipatoria de probabilidades que pueden coincidir
con el auténtico curso de los hechos, aunque no necesariamente (...)
coinciden en cada detalle”.
El contenido de los sueños anticipatorios suele revelar mejor el estado
de ánimo del sujeto antes que los hechos objetivos que pueden estar por
sucederle en su relación con el mundo exterior. Este tipo de sueño parece
aprovechar la capacidad del inconsciente para llevar al soñante una luz que,
desde la conciencia, es incapaz de hallar. Nada hay de mágico, divino o
diabólico en esto. El material onírico anticipatorio es el resultado de un
análisis inconsciente minucioso de lo que ya ha ocurrido en la vida del
sujeto, por lo que —a partir de allí— puede inferirse lo que habrá de
acontecerle.
La conciencia suele tener lo que podríamos llamar una “ceguera típica”
que le impide ser clarividente en el sentido literal del término: ver con toda
la claridad necesaria lo que está exponiéndose así como tener en cuenta las
situaciones que su presente le está provocando y sus desencadenamientos
futuros. Por prejuicios, miedos, experiencias familiares o sociales
acumuladas, el sujeto actúa conscientemente en una forma gravosa para su
conveniencia. En cambio, el análisis de un sueño puede permitirle encontrar
la clave de su error y modificar el rumbo de su vida provechosamente. Pero,
como ya señalamos, el material onírico no suele presentarse totalmente al
descubierto. Lo que emerge suele ser el estado de ánimo, siendo necesario
indagar con qué situación del mundo exterior están vinculados los datos
rescatados.
Sobre este tipo de sueños Jung dejó sentado en su trabajo publicado en
1920 que “la función prospectiva (...) es una anticipación de las futuras
acciones conscientes, que se presenta en lo inconsciente algo así como un
ensayo previo, o como un esbozo o plan proyectado con antelación. Su
contenido simbólico es, en ocasiones, el bosquejo de la solución de un
conflicto (…) La realidad de tales sueños prospectivos no puede negarse.
Sería injustificado llamarles proféticos, pues en el fondo son tan poco
proféticos como un pronóstico médico o meteorológico. Se trata solo de un
previo cálculo de probabilidades que, por cierto, puede concordar
eventualmente con el curso real de los hechos, pero no debe concordar
necesariamente, ni coincidir en todos sus detalles (...) Los pronósticos de la
función prospectiva del sueño son a menudo francamente superiores a las
conjeturas conscientes, y no es de extrañarse, puesto que el sueño proviene
de una fusión de elementos infraconscientes, o combinación de todas las
percepciones, ideas y sentimientos que por su escaso relieve han escapado a
la conciencia. Además el sueño dispone de huellas mnemónicas
subliminales que no podrían influir con eficacia en la vida consciente. Por
eso el sueño se encuentra en una situación mucho más favorable que la
conciencia, a los efectos de un pronóstico”.
Sueños traumáticos
En 1920 Jung escribió que los sueños reactivos son aquellos “en los que
ciertos hechos objetivos han creado un trauma psíquico, cuya configuración
no es puramente psíquica, sino que al mismo tiempo indica una lesión física
del sistema nervioso”. Con el tiempo este tipo de producción onírica fue
conocida como sueños traumáticos. Son los que traen “a la memoria una
situación amenazadora para la vida humana, como una guerra o catástrofe
natural, o reflejan condiciones físicas patológicas, por ejemplo, un fuerte
dolor. Se trata de un sueño reiterado. No es compensatorio porque no
guarda relación con la situación consciente del sujeto (salvo en lo que atañe
a su preocupación por la experiencia traumática) y la asimilación consciente
del fragmento (de la psique), reproducido por el sueño, no pone fin a la
perturbación que determinó el sueño”. Jung explica que “no todos los
sueños reiterados que rememoran experiencias cargadas de emoción son
traumáticos. Para que un sueño pueda calificarse de tal, su significatividad
debe radicar exclusivamente en el hecho de revivir una experiencia real (…)
Los sueños no traumáticos dejan de repetirse una vez que se los ha
interpretado correctamente. Los auténticos sueños traumáticos no son
perturbados por el análisis; siguen repitiéndose hasta que el efecto
emocional del trauma haya disminuido en medida suficiente”.
Sueños extrasensoriales
En sus trabajos iniciales, Jung señala solamente que “los fenómenos
telepáticos también ejercen su influencia sobre los sueños”. De acuerdo con
su experiencia y con exploraciones particulares realizadas en diferentes
comunidades, concluye que existen personas que tienen la particularidad de
ser receptivas y que por esa razón tienen sueños telepáticos frecuentemente.
Y agrega: “He tenido oportunidad de analizar con bastante frecuencia
sueños telepáticos, cuya significación telepática en muchos de ellos era aún
desconocida en el momento del análisis (…) En general la literatura solo
menciona aquellos sueños telepáticos que anticipan por telepatía en el
tiempo y en el espacio, un acontecimiento particularmente afectivo; en
consecuencia, se citan solo aquellos sueños cuyo asunto posee importancia
en la esfera emocional humana (por ejemplo, un deceso) que explica, o al
menos ayuda a comprender, la premonición o la captación a distancia. Los
sueños telepáticos que me fue dado observar correspondían en su mayor
parte a este tipo”.
Por generalización, este tipo de material onírico terminó siendo llamado
sueños extrasensoriales y los discípulos de Jung convinieron en dividirlos
en dos tipos: telepáticos y precognitivos. Así lo ha hecho Mary Ann
Mattoon, por ejemplo. A mi entender corresponde agregar otro subtipo: los
sueños clarividentes. Lo que, inclusive, permite explicar algunos casos de
déjà vu donde la paramnesia no puede invocarse como causa. Al respecto,
Aniela Jaffé —discípula y última secretaria privada de Jung— señala “que
la conocida sensación de lo ya visto pudiera tener su origen precisamente en
un sueño precognitivo que ha sido olvidado”. Se trata de una referencia
incompleta. Porque la sensación de lo ya visto también puede surgir a raíz
de un sueño clarividente que el sujeto no recuerda pero que, al estar
físicamente por primera vez en el lugar descubierto mediante el sueño, el
inconsciente transmite el dato a la conciencia no como si se tratara de un
contenido onírico, sino como si se tratara de un recuerdo perceptivo,
objetivo y concreto, vivido con anterioridad.
Tales imprecisiones, que hallamos tanto en Jung como en Mattoon y
Jaffé, se deben, seguramente, a su desconocimiento de la Parapsicología.
Esta ciencia divide a los fenómenos extrasensoriales en tres tipos: telepatía,
que es la transmisión o captación de un contenido mental sin que en esa
captación intervenga ninguno de los cinco sentidos, así como tampoco
atraviesan la esfera de lo consciente como sucede en la percepción
subliminal. Clarividencia es, en cambio, el conocimiento cierto de un hecho
contemporáneo cuya adquisición hubiera sido imposible de conseguir
mediante la intervención de los cinco sentidos. Pongamos como ejemplo el
caso de Emmanuel Swedenborg (1688-1772) —científico y filósofo sueco,
autor de un gran número de obras religiosas— que describió, por captación
extrasensorial, el incendio que ocurría en Estocolmo, mientras estaba a
decenas de kilómetros del lugar.
Precognición, es el conocimiento cierto de un hecho futuro al que no
puede accederse por razonamiento, ni aún en sus formas de deducción o
inferencia lógica.
Cabe dejar sentado que lo extrasensorial propiamente dicho es algo
único. De allí que la sabiduría popular esté en lo correcto al señalar la
existencia de un “sexto sentido”. Es la ciencia parapsicológica la que, a
efecto de un mejor entendimiento, divide a este “sexto sentido” o captación
extrasensorial en las tres modalidades señaladas (clarividencia, telepatía y
precognición). Pero, insisto, solo se trata de formas diferentes de
manifestación de una misma causa.
Durante un tiempo, Jung entendió que los sueños extrasensoriales
estaban motivados en el acceso que el psiquismo tendría a otras vías de
conocimiento, como pueden serlo las parapsicológicas. Sin embargo no fue
proclive a aceptar rápidamente tal explicación sin un previo análisis
profundo de cada sueño en el que tal intervención pudiera sospecharse.
Comprendió que, en algunos materiales, la causa podría ser la criptomnesia,
recuerdos que el sujeto no reconoce como parte de su experiencia real o
bien de procesos psíquicos paralelos. También hay material onírico
confundible con sueños extrasensoriales, producido por situaciones
paramnésicas.
Hacia el fin de su vida, Jung propuso otro camino explicativo al que
denominó sincronicidad, prefiriéndolo antes de aceptar que se debían a
facultades psíquicas supranormales. A la sincronicidad dedicó varios
capítulos de su libro La Interpretación de la Naturaleza y la Psique donde
aprovecha los resultados de las investigaciones parapsicológicas realizadas
por Joseph Banks Rhine en la Universidad de Duke, en la ciudad de Dirham
(Carolina del Norte, Estados Unidos).
En ese texto señala que “el principio de sincronicidad (es) la
coincidencia cronológica de dos o más acontecimientos que no están
relacionados entre sí por un nexo causal y cuyos contenidos, por lo que
respecta a su significado, son iguales o semejantes”. Tales propuestas son
fruto de investigaciones realizadas en la década del cincuenta.
Todo este material debe ser revisado a la luz de los nuevos hallazgos
producidos tanto en la investigación parapsicológica como en la Física
intraatómica y la Neuroquímica, que, en gran medida, pueden estar en
condiciones de aportar nuevos y reveladores datos. En Parapsicología, por
ejemplo, hay valiosos resultados de experimentos, como los realizados en el
Maimonides Dream Laboratory de Brooklyn (Nueva York), donde se pide
al sujeto que sueñe con determinadas imágenes o figuras —que no conoce
— pero que mientras él duerme otra persona, a la distancia, estará mirando.
Se trata de un experimento de percepción extrasensorial general (donde
puede intervenir tanto la telepatía como la clarividencia) que, en muchas
ocasiones, produjo coincidencias más allá de lo esperable por mero azar.
Signo inequívoco de que una variable específica (la función extrasensorial)
estaba interviniendo. Estos trabajos fueron, inclusive, objeto de críticos
análisis.
Los parapsicólogos Montagne Ullman y Stanley Krippner son
especialistas en investigaciones sobre las relaciones entre fenómenos
extrasensoriales y sueños, y en varias publicaciones han efectuado sus
conclusiones al respecto.
Sueños proféticos
Los sueños proféticos también son de naturaleza extrasensorial y como
refieren únicamente acontecimientos futuros, corresponden a la modalidad
precognitiva dentro de la ya mencionada clasificación parapsicológica de
fenómenos extrasensoriales.
Este tipo de sueños no trata de hechos personales, sino que el material
versa sobre una o más situaciones externas que incumben a grupos de
personas e, incluso, hasta toda una comunidad (por ejemplo el caso de un
miembro de una tribu que sueña sobre lo que ocurrirá en la próxima
temporada de caza, hecho esencial para la supervivencia de su pueblo).
Desde hace muchísimo tiempo, diversas civilizaciones tuvieron en
cuenta los sueños como herramienta para prevenir hechos futuros no
deseables. En América precolombina era parte de la costumbre azteca
interesarse por los sueños del pueblo en épocas en que los tonalpouhque
(astrólogos) anunciaban peligros. Así, a comienzos del siglo XVI el
emperador Moctezuma, el Chico, dio órdenes de que los sacerdotes, los
ancianos, las mujeres y los calpixquis o mayordomos provinciales le
informaran de todos los sueños que soñasen en sus dominios. Como
consecuencia, pronto fueron llegando uno tras otro sueños de mal agüero y
el emperador condenó a muerte a los que los habían soñado.
Los sueños que Carl Gustav Jung clasificó como proféticos no pueden
producirse con demasiada frecuencia. Además, debe tenerse en cuenta que,
para poder asegurar que lo analizado es un sueño profético, lo anunciado
tiene que haber tenido, posteriormente, cumplimiento efectivo.
Sueños paralelos
Aunque no suelen ser presentados dentro de la clasificación junguiana de
sueños no compensatorios y, en general, se los ignora, hay otro tipo de
material onírico bautizado por Jung como sueños paralelos. Ocurren cuando
el mismo sueño tiene lugar en dos o más personas y una de ellas está
directamente implicada con el tema onírico. Para explicar las razones de
este tipo de hechos, donde dos o más personas sueñan lo mismo, en forma
simultánea o con breve diferencia, Jung recurre a la intervención de fuerzas
surgidas desde lo inconsciente colectivo. Serían casos en los que el eje de
tan particular situación es un arquetipo, el cual estaría actuando como
agente “transmisor” desde el psiquismo del soñante, implicando a los
demás.
En todo este proceso no hay —según el pensamiento junguiano—
intervención de fenómeno parapsicológico alguno. Únicamente interviene
lo psíquico. Al respecto conviene recordar que Jung, en algunos escritos,
describe la existencia de algo que denominó arquetipo psicoideo. Al utilizar
esta expresión, se refiere a una figura con características psíquicas
(inmateriales) pero con manifestaciones físicas, a la vez, en el mundo
exterior. Podríamos entender que, en cierta forma, se trata de una
manifestación del psiquismo profundo, de tan intensa carga energética, que
resulta capaz de realizar determinadas formas de concreción física.
Jung se preocupó por dejar constancia de que lo psicoideo no debe ser
confundido con manifestaciones, imágenes o contenidos arquetípicos.
Solamente al “arquetipo en sí mismo” puede considerárselo dotado de tal
característica psicoidea. Y al referirse al “arquetipo en sí mismo”, se da a
entender que es la “magnitud incognoscible” que pertenece a la esfera de lo
que la psicología junguiana denomina lo inconsciente colectivo; una fuerza
no personal, inscripta como esencia en el ser humano. Solo lo psicoideo
contaría con la energía necesaria para generar hechos de sincronicidad entre
los que se hallarían los sueños paralelos. Con lo cual podemos inferir que
tal simultaneidad onírica en diferentes sujetos sería explicable igualmente
por acción telepática, especialmente si el tema sobre el que gira lo soñado
afecta a todo el grupo de soñantes.
Capítulo 7
Guía de símbolos oníricos
Los símbolos más frecuentes
Exclamaba Platón hace ya más de dos mil años: “Dioses sois y lo habéis
Abuelos
Soñar con los propios abuelos es un indicador de la necesidad de
reencontrar las raíces de la existencia, de recuperar algo de lo que ellos eran
portadores (por ejemplo, su sabiduría), o un intento de volver a la época en
que éramos protegidos por ellos.
Agua
Es un símbolo arquetípico que se encuentra representado en todas las
culturas. Es un símbolo del inconsciente por excelencia, el agua sugiere las
profundidades de la mente.
Es también símbolo de la vida del soñador, se puede decir que sin agua
no hay vida. El agua es creadora y conserva la vida y como símbolo onírico
implica que hay algo del orden de la vida que se está gestando, ya sea un
proyecto, una actitud, una toma de conciencia o una vida en sí misma.
Los sueños de agua nos llevan a nuestro mundo inconsciente, a nuestras
profundidades, nos conectan con nuestras emociones que varían de acuerdo
cómo se presente la imagen del agua: si está tranquila y limpia, agitada o
sucia, o inmóvil y estancada.
En nuestros sueños se asocia con los estados de ánimo y el fluir de la
energía emocional. El inconsciente nos está diciendo que el soñador debería
escuchar más atentamente la propia voz interior que le está anunciando
algunas de las cuestiones planteadas.
La inmersión en el agua simboliza el regreso al útero materno donde se
puede encontrar paz, seguridad y la fuente de la propia vida.
Amigo
Cuando soñamos con un amigo debemos recordar qué características de
este se resaltan en el sueño, ya que aluden a partes de nuestra personalidad
que estamos proyectando en esa otra persona. El inconsciente estaría
mostrándonos aquello que vemos en nosotros mismos pero que por alguna
razón tenemos la necesidad de verlo en el otro. Generalmente se elige la
figura de un amigo ya que es un ser cercano en quien se pueden depositar
emociones y afectos.
Ánima y ánimus
Jung determinó que cada uno de nosotros lleva consigo tanto cualidades
masculinas como femeninas, que, conjuntamente, abarcan nuestra totalidad,
es decir, la totalidad de lo que somos. El ánima es el arquetipo de un
hombre que representa su alter ego femenino. Es la personificación de las
cualidades femeninas en la psiquis de un hombre. Dentro de estas
cualidades están la receptividad, la intuición, la compasión, la
irracionalidad y la profundidad emocional. El ánima ha sido descripta como
productora de estados de ánimo, mientras que el ánimus es productor de
opiniones.
Cuando un hombre sueña con la representación de una mujer y siente
una fuerte respuesta emocional hacia ella, quizás haya encontrado su ánima.
En su aspecto positivo, el ánima puede aparecer como una niña, ángel,
diosa, etc. En su aspecto negativo, como bruja o una mujer seductora. Soñar
con el ánima puede significar que el soñante necesita integrar los aspectos
femeninos de sí mismo. Si siente temor por ella, podría reflejar la
incapacidad actual de enfrentar su lado femenino. Por otra parte, si se está
demasiado atraído hacia la propia ánima, entonces podría proyectar sus
cualidades en otras mujeres que conozca en su vida diaria, estableciendo
expectativas irreales. También podría reflejar la tendencia actual a ser
demasiado temperamental e irracional.
Por su parte, el ánimus es el arquetipo de una mujer que representa su
alter ego masculino. Es la personificación de las cualidades masculinas en
la psiquis de una mujer. Estas cualidades podrían incluir la racionalidad,
autoridad, objetividad, iniciativa, valor, convicción, acción, agresión y
brutalidad.
Cuando una mujer sueña con la representación de un hombre y en su
sueño da una fuerte respuesta emocional hacia él, también, como en el caso
del ánima, significa que quizás haya encontrado su ánimus. En su aspecto
positivo, el ánimus puede aparecer representado como padre o figura
autoritaria. En su aspecto negativo, puede representar un asesino, un
violador, etc. Este tipo de sueño, puede significar que esa persona necesita
integrar los aspectos masculinos de sí misma. El temor frente a él puede
reflejar la incapacidad actual de enfrentar su lado masculino. Y si se siente
muy atraída hacia su ánimus, entonces podría proyectar las cualidades de
ese hombre en otros que conozca en su vida cotidiana estableciendo
expectativas poco realistas. También puede estar reflejando una tendencia a
ser demasiado obstinada en sus opiniones y agresiva.
Aprendiendo y abrazando la representación arquetípica del sexo opuesto
dentro de uno mismo, éste nos prepara mejor para entender la naturaleza del
otro sexo.
Araña
La araña habitualmente infunde temor y aparece en nuestros sueños con dos
posibles significados. Por un lado la araña es hábil y teje su telaraña como
un artista produce su obra, en este sentido simboliza creación. Por otra
parte, su obra impresiona y suscita temor porque está hecha para atrapar a la
presa, en este caso significaría destino.
Las arañas, por lo tanto, están conectadas con los dioses que tejen y
hacen girar el destino humano.
La araña se ha asociado a las diosas de la muerte porque en algunas
especies mata y devora a su compañero.
Cuando las arañas a menudo se ven colocadas en el centro de su tela, se
han ligado al centro de la introversión y de uno mismo.
Algunas culturas relacionan a la araña con el alma. La araña se ha
conocido como la encargada de escoltar el alma a la vida futura, de este
modo se la considera un intermediario entre el mundo terrenal y el divino.
También tiene la capacidad de crear, es agresiva, esta asociada con la
madre devoradora que consume a sus crías con su carácter posesivo o su
capacidad de culpabilizar; tejedora de redes para atrapar a otros, es un
símbolo general de la vida y sus complejidades.
Árbol
El árbol representa los procesos de la vida: crecimiento, muerte y
regeneración. Debido a esta última cualidad, los árboles caducos son
símbolos de resurrección e inmortalidad.
En la Biblia, el Árbol de la Vida es una metáfora de la inmortalidad,
mientras que el Árbol del Conocimiento representa la pérdida de la
inocencia humana y nuestra separación de la naturaleza.
Las distintas partes de los árboles simbolizan la unión entre los reinos
bajos, medios y altos: la raíz representa el mundo subterráneo y el
inconsciente, el tronco representa el mundo material y el ego mientras que
la parte superior y las ramas representan una conciencia más elevada. Las
ramas que se extienden sugieren evolución, diversidad y familia.
Un sueño donde aparecen árboles podría señalar un nuevo crecimiento
en la vida del soñante.
Habría que preguntarse qué parte del árbol sobresalía más en el sueño.
Las ramas podrían representar los sentimientos hacia la familia o la
“ramificación” de algo que se ha emprendido.
La parte más alta del follaje, como también cualquier ave que se
cuelgue de las hojas, podría representar las aspiraciones o los sueños.
Las raíces están relacionadas con el pasado y con el inconsciente.
Soñar con un árbol invertido, con sus raíces hacia el cielo, podría
simbolizar el aprendizaje de una sabiduría secreta o la confrontación con los
pensamientos y sentimientos inconscientes.
Automóvil
El soñar con un automóvil está ligado a la percepción del control que
logramos ejercitar en nosotros mismos. Esto es así porque el automóvil ha
asumido para los hombres un significado cada vez más importante, es casi
una extensión de la persona, es en parte un instrumento de su autonomía,
permite que se desplace donde quiera y en cualquier momento y sobre todo
es un símbolo de libertad e independencia que evita que debamos “hacernos
conducir” por otros. Por lo tanto, en sueños, la imposibilidad o la dificultad
de controlar el vehículo representa el temor de no lograr control sobre uno
mismo, de no ser capaz de frenar las emociones.
El control que ejercemos sobre nuestros instintos y emociones a veces
es tan desmedido que el sueño crea una situación en la que este control se
pierde para que la energía psíquica reprimida pueda ser liberada.
Resulta evidente por lo expuesto, que el automóvil es un típico símbolo
fálico.
B
Baño, lavado, limpieza con agua
El baño y el lavado son considerados actos de purificación desde épocas
antiguas para las religiones. El ritual del bautismo, por ejemplo, está basado
en la creencia popular de que el agua es fuente de una pureza tal, que sus
efectos neutralizan y rechazan al demonio y los maleficios.
En la Biblia podemos encontrar que el Diluvio Universal y el Arca de
Noé representan la metáfora de un bautismo a gran escala, en donde toda
una sociedad lava sus pecados, por eso se salvan los inocentes y puros.
El cristianismo, el judaísmo, el budismo, el hinduismo y el islamismo,
tienen en común esta convicción purificadora.
En la Edad Media los caballeros se sumergían en el agua como ritual de
iniciación y los antiguos griegos lavaban las estatuas de sus dioses y diosas.
Asimismo, Poncio Pilatos lavó sus manos como ritual de purificación con el
propósito de negar su responsabilidad por la crucifixión de Jesús y así
quedar librado de toda culpa.
Cuando en un sueño aparece la imagen del lavado o del baño propio,
debemos preguntarnos si responde a una necesidad de purificarnos, de
absolvernos de alguna culpa, de renovar nuestra vida, de encontrar un
medio que nos dé seguridad, de iniciar algo nuevo, o si lo que representa es
la necesidad de liberarnos de algo sucio que sentimos llevar dentro.
Beber
Cuando en un sueño se presenta la necesidad de beber, así como el hambre,
indica deseos sexuales insatisfechos. El acto de beber o de comer sería un
intento de saciar esa necesidad bajo la forma de otra, e indicaría una lucha
interior debido al conflicto generado por la insatisfacción. También puede
significar la necesidad de incorporar algo que está faltando, generalmente, a
nivel afectivo.
Bosque
El bosque es una representación del inconsciente; si se presenta con
animales feroces y peligrosos que acechan amenazantes, es que estamos
frente al temor que ocasiona el desconocimiento, a nivel consciente, de los
instintos que se ocultan a nivel inconsciente.
El bosque representa, entonces, la vida inconsciente.
En el bosque del inconsciente podemos encontrar cualquier tipo de
animal, así como el bosque primitivo de nuestro inconsciente alberga
cualquier tipo de instinto. Nuestro bosque interior encierra y cuida todo lo
que nuestra conciencia no ha logrado conocer aún.
Salir del bosque significa haber recorrido un camino de
autoconocimiento, haber revelado algún enigma del inconsciente, haber
llegado a una situación más consciente.
Explorar las profundidades del bosque, abrirse paso entre ramas y hojas,
tiene más bien el significado de atravesar la naturaleza primitiva para lograr
una existencia más consciente. Ir en busca de frutos significa ir a explorar
nuestro inconsciente en la búsqueda de riquezas escondidas. Además, indica
que se debe buscar interiormente, en lo más profundo de la mente, alguna
respuesta a una situación consciente.
C
Caballo
El caballo es símbolo de fuerza, vitalidad y energía. En distintas tradiciones
el caballo tenía poderes de adivinación y se lo relacionaba también con la
iluminación. Por eso se dice que Buda abandonó su vida mundana sobre el
lomo de un caballo blanco.
La tradición islámica, por ejemplo, lo relaciona con la felicidad, la
riqueza y con el profeta.
Cuando se sueña con un caballo y este es fuerte, imponente y enérgico,
puede estar representando a la figura paterna, a la necesidad de protección y
guía espiritual. Igualmente, está mostrando cuáles son los sentimientos del
soñante con respecto a su energía y sexualidad.
Si en el sueño uno controla al caballo, sugiere que hay dificultades con
las necesidades instintivas; y si el caso es que el caballo arrastra al soñante,
entonces estaría indicando la necesidad de soltar el control de una situación
o de dejarse llevar por un instinto.
Si el caballo se ve cansado o enfermo, habría que poner atención en la
salud física y psicológica de quien está soñando. Y si, por el contrario, el
caballo goza de buena salud y está siendo cabalgado por el soñante, indica
que se tiene suficiente fuerza y autocontrol como para sobrellevar los
posibles conflictos de la vida diaria.
Cabello
El cabello representa la fuerza y el poder personal. El corte o la pérdida de
cabello significan un debilitamiento de las fuerzas del sujeto. Un ejemplo es
el de la historia de Sansón, quien perdió todo su poder y su fuerza cuando
Dalila cortó su cabello.
Antiguamente se creía que el crecimiento del cabello era signo de
fortaleza, por eso a los niños no se lo cortaban durante largos períodos de
tiempo.
Rapar el cabello también marca una transición ritualista o de iniciación,
por eso es que budistas, ascetas, sacerdotes y monjes afeitan su cabeza
como ofrenda al hacer sus votos de pobreza y obediencia.
El cabello ha representado desde épocas remotas la protección tanto de
agentes externos como del frío y de las miradas de los otros.
El cabello también ha sido un símbolo de libertad y estatus social. Es así
como a los prisioneros y esclavos se les rapaba la cabeza para indicar su
baja condición social. Las mujeres que entraban a un convento y los
hombres que se convertían en soldados, también cortaban sus cabellos o
afeitaban sus cabezas.
Algunos mitos con respecto a las diosas madre como Isis, Cybele y Kali
cuentan que estas deidades podían dominar el clima cuando soltaban sus
trenzas y dejaban sus cabellos al aire.
Incluso para la religión cristiana el cabello podía atraer espíritus
malignos, por eso se obligaba a las mujeres a entrar a la iglesia con la
cabeza cubierta.
Cuando un samurai pierde la pelea y su contrincante corta su cabello,
esto simboliza una caída en el deshonor y la desgracia.
Todas estas referencias míticas e históricas justifican por qué el cabello
en nuestros sueños simboliza fuerza y protección. Y habría que preguntarse
al soñar con cabello si se está atravesando por alguna crisis en la que el
soñante se sienta fuerte o debilitado, si apunta a un cambio en su posición
social o si señala su necesidad de protección.
Caída
Este tipo de sueño es más común en la infancia que en la vida adulta porque
la caída refleja la propia vulnerabilidad, y los niños se sienten muy
vulnerables frente a un mundo que van conociendo de a poco. Pero también
nos sucede de adultos, cuando las circunstancias cambian y debemos
adaptarnos a algo inesperado.
Este sueño suele darse en períodos de transición, cuando sentimos una
gran inseguridad sobre cómo actuar frente a una situación nueva o cuando
desconocemos lo que va a suceder.
Denota el temor a perder algo, que puede ser prestigio, autoestima,
dinero, amistades, pareja, etc., y son más frecuentes en hombres que en
mujeres, porque el temor a la pérdida material, aflige más al hombre quien
culturalmente debe ser el sostén de la casa, e implica una pérdida de su
virilidad.
Generalmente la imagen que se presenta es la de la caída propia o de
otra persona (que simboliza al soñante), o simplemente se trata del miedo a
caer; pero en cualquiera de estos casos, se sienten emociones intensas que
incluyen pánico, confusión, miedo, incertidumbre, terror, y a veces una gran
resignación ante el destino inevitable que implica la caída.
Los sueños sobre caídas —en especial si se repiten— son señales claras
de que se debe tomar las riendas de alguna situación, aumentar la
autoestima, buscar nuevas soluciones para conflictos ya existentes y
procurar la ayuda y contención necesaria para no sentirse tan solo e
impotente frente a lo que se está viviendo o lo que está por venir.
Casa
La casa está asociada a la idea de protección, al útero, lo femenino, lo que
nos contiene. También es un símbolo de uno mismo y de la propia
percepción.
La casa en el sueño es una representación del mismo soñante y en ella
se funden los diversos contenidos de su vida psíquica. La casa anuncia
cómo se siente realmente quien está soñando: una casa espaciosa, bien
mantenida y decorada indica una situación interior serena con un gran
espacio vital, amplia posibilidad de comunicación y de acoger nuevas
experiencias; si está vacía o con habitaciones sin habitar, es señal de que
hay algo que está faltando en la vida del soñante, hay un vacío en su
estructura psíquica y puede estar anunciando una patología; una casa nueva
sería el símbolo de una nueva vida; y una casa habitada en el pasado estaría
mostrando la necesidad de refugiarse en una situación anterior, en los
afectos del pasado o que hay que buscar algo en el pasado que es necesario
para el presente.
Cuando el soñante se encuentra en una situación límite o muy
conflictiva y sueña que se refugia en una casa, significa que busca regresar
al útero materno donde no existía peligro y estaba protegido de todo lo
adverso.
Colores
Generalmente se sueña en colores pero rara vez se recuerdan, salvo que
hayan tenido una preponderancia suficiente. El color se presenta para darle
mayor énfasis a la emoción a la que está ligado, y en eso radica su
importancia. Por eso se deben tener en cuenta los colores que han dejado
una fuerte impresión en el soñante y que son los que generalmente se
recuerdan bien.
A veces los colores aparecen con muchas combinaciones, por lo que
conviene primero analizar su significado individual y luego dentro del
contexto del sueño.
A continuación se incluye un listado de los colores, de los temas y
emociones a los que hacen alusión:
Amarillo: simboliza equilibrio físico y psíquico.
Azul: es símbolo de armonía, serenidad, frialdad y claridad. Si es un azul
oscuro indica prudencia.
Beige: casi siempre indica neutralidad. No suele sobresalir en el sueño.
Blanco: sugiere pureza, salud, perfección.
Blanco y negro: cuando los colores blanco y negro se presentan juntos,
como por ejemplo en un mosaico, un tablero de ajedrez, una pareja de
novios (vestido de novia y traje), objetos con franjas negras y blancas, etc.,
lo que están indicando es un cambio decisivo en la vida del soñante,
generalmente de los problemas (negro) a las soluciones (blanco), aunque
puede suceder que sea lo contrario, que haya más extensión de negro que de
blanco, lo que estaría representando un empeoramiento de los problemas.
Colores pálidos o pastel: cuando cualquier color se presenta en esta
tonalidad indica salud, armonía, equilibrio psíquico y físico.
Dorado: habla de esplendor, salud y abundancia, tanto material como
afectiva.
Gris: sugiere enfermedad, melancolía, prudencia, severidad y estaría
indicando un estado depresivo.
Marrón: sugiere problemas inmediatos, enfermedad, severidad, bajeza, y
también puede indicar prudencia.
Morado: hace referencia a la curación o a la nobleza de espíritu.
Naranja: indica fuerza física, cambio en el enfoque de la vida, o puede
estar mostrando una depresión.
Negro: sugiere problemas. También anuncia una muerte, pero que no tiene
que ser física necesariamente, puede ser la muerte de una situación, de una
conducta, de un estilo de vida, de una relación, depende del resto del sueño.
Muchas veces esa muerte supone el fin de algo que se está esperando que
termine.
Plateado: como el dorado sugiere riqueza y abundancia en todos los
órdenes de la vida.
Rojo: simboliza el amor, la ira y las pasiones. Si es un rojo fluido, se trata
de amor y vida. Si es un rojo estático, implica ira. También puede estar
anunciando un peligro inminente.
Rosa: simboliza la salud, el equilibrio emocional y físico, la niñez o una
forma de amor inocente.
Verde: es símbolo de la vida, de la salud, de un equilibrio físico y psíquico,
de desarrollo, de dinero y de abundancia.
Copa
La copa es un símbolo femenino, representa el útero, la matriz, la
receptividad, la fecundidad. Es un clásico símbolo freudiano de la
sexualidad femenina.
El ritual de la Eucaristía para el cristianismo, beber la sangre de Cristo
depositada en una copa, simboliza una promesa de vida eterna, por lo que la
copa es también una representación de la inmortalidad.
La búsqueda del Santo Grial, entendido como el Cáliz Sagrado, iniciada
por los Caballeros Templarios, se convirtió en la búsqueda simbólica de la
salvación y la inmortalidad.
Para Jung el grial mantiene el simbolismo femenino de ser receptáculo
pero incluye a la vez al dador. Por eso es que relacionó la búsqueda del grial
con “la integridad interna que los hombres han estado buscando siempre”.
En el sueño, la copa simboliza lo femenino, la transformación, la
búsqueda de la inmortalidad, la necesidad de integración de lo inconsciente
y lo consciente y muestra el camino al proceso de individuación.
D
Desierto
Soñar que se está en un desierto indica una profunda soledad. Esta soledad
puede manifestarse con sentimientos de desazón, melancolía, angustia, lo
que indicaría el estado de indefensión y vulnerabilidad en el que se halla el
soñante; o puede estar acompañada de sentimientos de serenidad, placidez,
comodidad y sosiego, lo cual estaría manifestando la necesidad de estar
solo, de recluirse de los problemas o de alejarse un tiempo de la vida
cotidiana.
Desnudez
El sueño de estar desnudo en público suele estar acompañado por
sentimientos de angustia y vergüenza, que continúan aún cuando el soñante
despierta, y suelen repetirse varias veces.
Lo que está expresando esta imagen onírica es el estado de
vulnerabilidad en el que se halla el soñante o el miedo a ser vulnerable.
El estar expuesto a las miradas ajenas sin vestimenta, mostrándose al
mundo sin esconder nada, es un indicador del temor a ser visto tal cual es y
a que descubran las verdaderas intenciones del soñante.
Dientes
Los dientes tienen dos funciones, la de morder y la de masticar, y están
ligados al proceso de nutrición, uno de los instintos básicos del individuo.
El acto de morder, en los sueños, tiene un profundo significado sexual,
se “muerde” a la presa para capturarla y poseerla, se quisiera poder “comer”
al otro por amor.
Cuando se muerde o se mastica uno se adueña de algo del mundo
externo para asimilarlo al propio cuerpo. Esto puede ser una búsqueda de
energía física, psíquica o sexual. Por eso, soñar que se caen los dientes es
una demostración de la pérdida de energía del soñante, de su imposibilidad
de sostenerse y de conservarse “entero” frente a las dificultades o a una
situación en particular; también su incapacidad de aferrarse a la vida frente
a la adversidad.
En muchos hombres, soñar con dientes que se caen está indicando su
miedo a la impotencia sexual y a la imposibilidad de poseer al otro, al
tiempo que anuncia una pérdida efectiva de energía sexual.
Soñar con dientes es muy frecuente y su significado va a variar de
acuerdo con el contexto del sueño y, sobre todo, con relación a los
sentimientos y emociones que susciten en el soñante.
Además de los ya descriptos, algunos significados posibles son los
siguientes:
— Como los dientes perduran más que los huesos, pueden estar indicando
resistencia.
— También son un símbolo de poder personal.
— Cuando en el sueño aparecen solo los dientes delanteros, están aludiendo
a la imagen pública y sus responsabilidades.
— Dientes nuevos sugieren nuevos intereses.
— Cuando se sueña que los dientes que se caen son reemplazados por otros,
es una señal de que el soñante se encuentra en un proceso de maduración,
de cambio y transformación.
Dinero
El dinero es siempre un símbolo de poder, tanto en la vida diaria como en
los sueños. Es el elemento que permite “obtener lo que uno quiere” y
“sostener lo que uno tiene”.
Por eso es que el dinero es un símbolo fálico.
En el hombre, soñar con dinero representa su propia virilidad y poder.
Cuando hay abundancia, significa que posee gran capacidad de solucionar
problemas y conflictos. Cuando se sueña con pérdida de dinero, representa
los sentimientos de impotencia del soñante, pérdida de poder, indefensión y
pérdida de la virilidad.
En la mujer, siempre tiene un alto contenido sexual, y depende del
contenido del resto del sueño, puede estar sugiriendo que se trata de una
mujer fálica.
Dormitorio
Soñar que se está en el dormitorio alude —al igual que en el caso de la casa
— a la idea de protección, de lo femenino y lo que nos contiene.
Por ser un lugar muy íntimo, representa los sentimientos y emociones
más profundos del soñante.
También puede estar señalando la necesidad de refugio y contención
frente a una situación determinada.
E
Embarazo
El embarazo en sí mismo es un símbolo de transformación física y psíquica.
Implica un próximo nacimiento, algo se está gestando y esto conlleva una
gran expectativa.
Los sueños sobre embarazos y nacimientos pueden presentarse en
cualquier momento de la vida, incluso los hombres también pueden
tenerlos.
Soñar con este tema refleja que se están generando cambios importantes
y trascendentales en el soñante y es un símbolo de que algo nuevo aparece,
o está por surgir en su vida. También es el resultado de alguna expectativa
importante que puede tener quien sueña en ese momento.
Estos sueños se presentan frecuentemente en períodos de transición de
la vida, cuando se está pasando de una etapa vital a otra.
Su significado es muy importante y generalmente tienen una
connotación positiva y los sentimientos y emociones que lo acompañan son
de expectación, plenitud y alegría, aunque también puede estar presente
algo de ansiedad.
A veces estos sueños tienen relación con experiencias vividas realmente
y repiten lo que se ha sentido en esas oportunidades.
El embarazo en los sueños acerca al soñante a su inconsciente,
haciéndole descubrir su capacidad creadora, de supervivencia, y de
protección.
Representa también un renacer, la gestación de nuevos proyectos, el
inminente nacimiento de algo nuevo, la posibilidad de concretar ideas en el
futuro, y la existencia de un gran caudal creativo.
Podemos afirmar, luego de años de investigación, que este tipo de sueño
en algunas mujeres indica la existencia de un embarazo real que todavía no
fue anunciado, y en otras, el profundo deseo de ser madres.
Escalera
La escalera es un símbolo de la conexión que hay entre lo inconsciente y la
conciencia. Si bien el inconsciente no está ubicado por debajo de la
conciencia, generalmente es considerado como un mundo “subterráneo”; y
la conciencia como lo que está en la superficie.
Por eso, al soñar que se baja una escalera, se está representando el
descenso al terreno de lo inconsciente, quizás se esté necesitando buscar
“allí” lo que hace falta para resolver determinada situación vivida por el
soñante.
Si, por el contrario, se sueña que la escalera asciende, puede indicar el
regreso a la conciencia de algo que se había mantenido en la esfera de lo
inconsciente.
Muchas veces, en algunos estados patológicos, por ejemplo, soñar que
se asciende una escalera significa que se está logrando salir de las
profundidades de una depresión. Y si se sueña, en cambio, que se desciende
y que está oscuro y sombrío, podría estar indicando la entrada a un estado
depresivo.
Espejo
El espejo y la imagen que este refleja son símbolos de la unidad, de la
integración física y psíquica, del auto conocimiento, del auto
descubrimiento, de la capacidad de diferenciación entre el sujeto y el
objeto, de la posibilidad de reconocerse y de aceptarse y de la
representación del propio ego.
El espejo ha sido objeto de formación de mitos y leyendas.
En muchas tradiciones el espejo posee cualidades mágicas, tiene el
poder de “captar” el alma de quien se refleja en él, y es el portal hacia otros
mundos. Estas cualidades han sido retratadas en muchos cuentos: la
madrastra malvada de Blancanieves consulta a su espejo mágico quién es la
mujer más hermosa de todo el reino y es el mismo espejo quien le dice
dónde está escondida; y en Alicia a través del Espejo Mágico, de Lewis
Carrol, también se muestra el poder de los espejos de conducir hacia
mundos desconocidos. Asimismo podemos hacer referencia al mito de
Narciso: su reflejo en el agua simboliza la trampa de la vanidad y el ego.
La Luna para algunos, también es considerada un espejo porque refleja
la luz del Sol.
Cuando alguien sueña con espejos debe preguntarse qué aspecto de sí
mismo reflejaba el sueño; si se estaba pidiendo de alguna forma que se
mostrara la verdadera cara de uno mismo; si la imagen reflejada era
verdadera o falsa, reconfortante o aterradora; si fue un sueño contemplativo
o en el que el soñante participaba activamente; si el espejo mostró alguna
característica en particular de uno mismo o de otra persona; si ese espejo
estaba mostrando alguna imagen del futuro.
De acuerdo cómo se respondan estos interrogantes se puede establecer
qué es lo que el espejo está simbolizando. Puede ser que esté anunciando un
hecho futuro, o que nos esté indicando a qué situación debemos prestarle
atención o a qué parte de nuestra personalidad, qué imagen tenemos de
nosotros mismos, qué conductas debemos reafirmar o corregir, o cómo
creemos que nos ven los demás.
Estrellas
Las estrellas son consideradas desde épocas remotas como símbolos de
guía, orientación y esperanza porque son las que iluminan el cielo
ofreciendo una luz en la oscuridad nocturna, que puede estar representada
por la oscuridad del alma, de lo inconsciente, de lo desconocido.
Muchas constelaciones son reflejos de mitos y deidades, razón por la
cual se ha considerado durante mucho tiempo que las estrellas influían en la
vida humana.
Las estrellas fugaces, por su parte, eran consideradas proféticas.
En algunas culturas, las estrellas representaban a los difuntos que, desde
el cielo, iluminaban la noche.
Como están sobre nosotros, simbolizan la fama, los grandes ideales y la
constancia.
Las estrellas en los sueños pueden estar sirviendo de guía en alguna
situación “oscura”, o indicando la necesidad de encontrar un guía; pueden
estar representando los altos ideales del soñante; reflejando que el soñante
ha alcanzado el éxito; indicando un camino para la concreción de las
aspiraciones; expresando sentimientos esperanzadores; o mostrando que se
debe ser constante para llegar a algún objetivo.
Excremento
A nivel consciente el excremento da la idea de algo repugnante, pero a nivel
inconsciente su significado es muy distinto.
El excremento, para el niño, es su primera creación, el primer producto
propio que puede retener o expulsar a voluntad, por eso es un elemento muy
valioso para él en la denominada “etapa anal”; el excremento para el niño es
su tesoro. Asimismo, el estiércol es utilizado como abono para hacer que la
tierra sea más fértil, y, por lo tanto está relacionado con el crecimiento y con
la generación de una nueva vida.
Es por estas razones que la presencia de excrementos en los sueños
tiene que ver con la riqueza, el dinero y la prosperidad.
Puede suceder que en el sueño el excremento también simbolice algo
que ha perdido su valor, todo depende del contexto en el que la imagen esté
inserta.
F
Flores
Las flores representan el ciclo de la vida: nacimiento, crecimiento, muerte y
renacimiento. Debido a que también simbolizan lo fugaz, efímero y lo breve
de la vida, se utilizan en los funerales para recordar que a pesar de que la
vida terminó, existe la esperanza de renacer.
Por su forma de cáliz y su belleza están asociadas al principio femenino,
cuya característica distintiva es la receptividad.
Cuando se sueña con flores, se debe prestar atención a las emociones
que acompañan a esta imagen onírica; si se siente alegría, representan
esperanza y desarrollo; si se asocian con un funeral o están marchitas,
significa que algo está llegando a su fin, que una situación ha empeorado, o
puede ser una señal de enfermedad, generalmente física. Si la flor que
aparece en el sueño se muestra abierta y receptiva, es un símbolo de los
genitales femeninos. Y si posee dientes o intenta devorar al soñante,
representa a una madre castradora o devoradora.
También puede estar anunciando el florecimiento de una nueva vida,
actitud o proyecto.
Fuego
El fuego se asocia al calor, a la luz, a las pasiones, al corazón y a la ira.
También es asociado a la regeneración cuando consume lo viejo dando paso
a lo nuevo. En ese sentido simboliza la vida eterna, representada por la
llama eterna usada en algunas conmemoraciones.
Junto al aire, el agua y la tierra, el fuego es uno de los cuatro elementos
arquetípicos del Universo, y, a diferencia de los otros, es el único en el cual
no puede existir vida. Por eso se lo ha ligado a seres y deidades míticas. Un
ejemplo es el ave Fénix, que se auto destruye en una pira hecha por él
mismo para renacer de sus propias cenizas, lo cual representa la auto
renovación, el renacimiento y la juventud eterna. Por otro lado se lo liga al
diablo y a los fuegos del infierno, simbolizando destrucción y sufrimiento.
El «bautismo de fuego», implica el paso por una situación dolorosa e
insoportable, que deja una “marca a fuego” en el individuo, pero que le
permite ser más fuerte y tolerante, esto representaría una especie de camino
iniciático.
Su simbolismo es ambivalente, porque por un lado alude a la pasión, al
amor ardoroso, a la energía, a la renovación y la purificación; y por otro, a
la destrucción, el sufrimiento, la ira y el peligro.
A veces, soñar con fuego revela cómo se manifiesta la energía psíquica.
Si se sueña con incendios, es una señal de alarma de que existe algo
destructivo en el soñante que se está nutriendo de sus energías psíquicas,
que tal vez esté consumiendo su salud física y psíquica y que escapa
totalmente a su control. Es una advertencia a la que hay que prestar
atención y buscar ayuda profesional en forma inmediata.
Al soñar con fuego hay que preguntarse si se contuvo o estaba fuera de
control; con qué sentimientos consumía al soñante: amor, culpa o rabia; si
indicaba un medio de regeneración o purificación; si el fuego y el resto del
sueño tienen que ver con alguna conducta o actitud del soñante que deba ser
destruida y transformada; si se está viviendo algún conflicto que se escapa
de control; y, por supuesto, en qué contexto se da la imagen onírica.
G
Gato
Es la representación típica de la feminidad porque simboliza la sensualidad,
la irracionalidad y la impulsividad. También es símbolo de independencia,
intuición y traición.
El gato simboliza al mismo soñante, y de acuerdo qué cualidades estén
siendo resaltadas en el sueño, podría indicar aspectos rechazados o
valorados de sí mismo, depende del contexto y los afectos que lo
acompañen.
Como se lo asocia con la noche y el misterio, en algunas ocasiones
puede indicar que hay algo oscuro en la vida de quien está soñando que es
necesario esclarecer.
El gato fue considerado un animal sagrado por los egipcios y se le
atribuían poderes, por lo que era respetado y venerado. Por eso en algunos
sueños su imagen puede estar representando altos ideales y grandes
proyectos.
Los gatos pequeños simbolizan a los niños, el mundo infantil o
características infantiles del soñante.
Gruta
Las cuevas se asocian con la vida y la muerte. Simbolizan a la matriz de la
tierra que da la vida y, a su vez, el lugar en donde descansan los muertos.
Además, la cueva o la gruta es símbolo de refugio, por lo que en los
sueños suele indicar la necesidad de protección, de regresar al vientre
materno.
Simboliza también al inconsciente como lugar en donde se esconden (de
la conciencia), los instintos.
H
Hermano
El hermano tiene un simbolismo semejante al del amigo, es una figura lo
suficientemente cercana como para permitir proyectar en ella los aspectos
de la propia personalidad que no son aceptados por el mismo soñante o con
los que tiene dificultades. Suele aparecer también como portador de buenas
cualidades, que serían aquellas que el soñante desea adquirir.
Huracán
En un huracán tres de los cuatro elementos tradicionales: fuego (rayos), aire
(viento), agua (lluvia), arremeten contra la tierra (soñante). Esto significa
que existe una situación inesperada, confusa o conflictiva, que está
poniendo a prueba al soñante y por la cual se siente desbordado.
J
Jardín
Uno de los nombres que da la Biblia al Paraíso es “El Jardín del Edén”, y
los musulmanes llaman a Alá “El Jardinero”. Esto significa que el jardín ha
representado siempre el lugar de mayor armonía espiritual, el sitio en el que
mora la divinidad.
Recuperar el paraíso perdido alude a la necesidad de restaurar la propia
vida, resolver conflictos, y alcanzar la salud física y psíquica ideal.
El jardín en los sueños es símbolo de fertilidad, belleza, orden,
crecimiento y armonía. Es una especie de santuario que ofrece seguridad y
refugio.
Representa el “jardín interior”, la vida psíquica, refleja los sentimientos
que el soñante tiene respecto de algo que está cultivando en su vida, y
muestra lo que está creciendo en su interior.
También simboliza al órgano sexual femenino, con su capacidad de dar
vida y propiciar el crecimiento. En ese sentido indica capacidad creadora.
Volviendo al Jardín del Edén, fue el lugar en el que Adán y Eva
cometieron el primer pecado capital al comer el fruto prohibido, que está
aludiendo a su primer acto sexual. Por eso el jardín en los sueños también
tiene connotaciones sexuales.
De acuerdo con las condiciones en que se encuentre el jardín, éstas van
a indicar qué imagen se tiene de la propia vida, de la propia creatividad y
del aspecto sexual. Puede ser que el jardín aparezca en estado salvaje,
ordenado, estructurado, lozano, marchito, si es un lugar de refugio, etc.
L
Luna
La Luna es un símbolo femenino que se opone al Sol (masculino).
Alude a la madre, a lo oculto, a lo profundo del inconsciente, de
acuerdo con el contexto del sueño.
Sirve de espejo al Sol porque refleja su luz, pero también tiene una cara
oculta, por lo que simboliza lo oculto y lo que debe develarse, lo femenino
y lo masculino como opuestos complementarios. Si un hombre sueña con la
Luna puede representar sus aspectos femeninos; y si el sueño lo tiene una
mujer, sus aspectos masculinos.
M
Madre
La madre representa la fertilidad, la nutrición y el nacimiento. Cobija,
alimenta y protege, pero también ahoga y asfixia, por lo que representa la
destrucción, la desintegración y la muerte.
Muchas de las diosas de las culturas antiguas fueron diosas madres,
como es el caso de la diosa egipcia Isis y la diosa asiria Ishtar. A menudo se
las relacionaba con animales como a Nut, la diosa egipcia del cielo,
representada por una puerca alimentando a su cría.
Psicológicamente la madre está asociada a los instintos y las emociones.
El arquetipo de la Gran Madre, es la personificación del misterio y el poder
femenino, que se puede manifestar en la naturaleza humana como
protección y alimento; a través de símbolos como la tierra, el mar, la cueva,
la osa, la loba, la Luna, la flor y algunos tipos de embarcaciones; e incluso a
través de la propia madre.
Cuando aparece en un sueño hay que preguntarse si era la imagen de la
propia madre, de la madre de otra persona, una manifestación arquetípica, si
era protectora o asfixiante, si está indicando la necesidad de ser madre, o si
refiere a algún proyecto que se está gestando.
Mar
El mar, como los sueños de agua, apuntan al mundo inconsciente, a lo que
está en lo profundo de la psiquis, a los instintos y emociones ocultas, por
ser reservorio de tesoros escondidos como morada de seres que se ocultan
en las tinieblas.
Representa también el origen de la vida, y por eso se lo relaciona con la
madre, siendo tanto un símbolo de potencia vital como de abismo que traga,
ahoga y asfixia.
Se debe tener en cuenta en el sueño el tamaño del mar y su profundidad,
si está calmo o agitado, si está limpio o sucio. Todo ello dará una idea de lo
que esta imagen onírica quiere transmitir acerca de lo inconsciente, del
estado del psiquismo profundo y de la energía vital.
Máscara
En las culturas más antiguas las máscaras representaban espíritus o
entidades que transferían sus poderes a quienes las usaran. También se
utilizaban con propósitos teatrales, rituales y funerarios, y permitían asumir
las características de un personaje, dios, demonio o tótem.
La máscara posibilita que quien la usa pueda adoptar otra cara, otros
rasgos de personalidad y pueda cumplir otro rol.
La máscara tiene que ver con la identidad, y simboliza aquello que se
quiere mostrar y lo que se quiere ocultar de uno mismo.
Simboliza el ego, la identidad, la hipocresía, la falsedad, la apariencia,
el rol y la transformación, de acuerdo cómo se presente en el sueño.
Montaña
La montaña es un símbolo del contacto entre el cielo, la tierra y el mundo
subterráneo. En muchas civilizaciones antiguas las montañas eran las
moradas de los dioses y en ellas se hacían sacrificios.
Subir una montaña representa la búsqueda de crecimiento espiritual y el
querer alcanzar grandes ideales.
Como se mantienen inmóviles y poseen la característica de ser estables
y relativamente invariables, son un símbolo de perdurabilidad, terquedad y
constancia. También pueden aludir a grandes obstáculos que se presentan en
el camino.
Hay que tener en cuenta si en el sueño la montaña aparece para que el
soñante la suba, si aparece como un escollo, o si solo se muestra para ser
observada.
Muchas veces puede estar indicando la necesidad del soñante de
adquirir seguridad y constancia cuando atraviesa situaciones difíciles.
N
Niño
Soñar con un niño es la representación de una nueva vida, de nuevos
proyectos y potencialidades, de algo que se está gestando. También puede
estar mostrando una parte de la personalidad del soñante que se encuentra
debilitada o un aspecto de su vida que hay que desarrollar.
Es un símbolo ambivalente; por un lado significa inocencia,
simplicidad, curiosidad, pureza e instinto; y por otro, impotencia,
incapacidad, dependencia, inmadurez e irresponsabilidad.
Como figura arquetípica, el niño a veces aparece representado por el
niño Jesús, Moisés o Buda, quienes nacieron bajo circunstancias inusuales y
fueron expuestos desde edad temprana a la adversidad.
El arquetipo del niño también está relacionado con la vulnerabilidad que
se experimenta al explorar la propia potencialidad.
Jung decía que este arquetipo “siempre presagia el futuro y lleva
consigo el origen de nuestro propio final”, por lo cual también personifica
la idea del destino.
Ante la presencia de esta imagen onírica cabe preguntarse si el soñante
se está comportando en algún ámbito de su vida en forma infantil; si el
comportamiento del niño era curioso e inocente o demandante y
dependiente; o si está representando nuevas oportunidades que aún no han
sido captadas conscientemente por el soñante.
O
Ojos
Los ojos, para la cultura egipcia, eran los órganos de la luz y los que abrían
paso al nacimiento del mundo. Y los griegos atribuían a la vista el primer
lugar del conocimiento.
La vista, mucho antes que el tacto y el olfato, es nuestro primer
instrumento de conocimiento, nos permite descubrir el mundo que nos
rodea y conectarnos con los demás. Asimismo, el dicho que afirma que los
ojos son el espejo del alma, quiere decir que revelan todo tipo de
emociones, y proporcionan indicios acerca de la honestidad, el carácter y la
sinceridad.
El llamado “tercer ojo”, representa la capacidad intuitiva y la mirada
que se tiene de uno mismo.
Soñar con ojos o con la vista, evoca la percepción de uno mismo y del
mundo que nos rodea.
La imposibilidad de ver, estar ciego, con los ojos tapados o no lograr ver
con claridad, indica la pérdida de entendimiento de las reglas de nuestro
mundo, comunica la dificultad de escoger la manera correcta de enfrentar
alguna situación en particular, y simboliza que hay algo que no queremos
ver porque nos infunde temor o porque no nos sentimos preparados para
enfrentarlo.
P
Padre
Soñar con el padre es muy frecuente en la infancia, y va desapareciendo con
los años hasta reaparecer en momentos de dificultad en la vida adulta
simbolizando los conflictos con el mundo externo y con las relaciones
intelectuales.
El padre se asocia al principio masculino y a lo consciente,
representando el dominio y el control. Representa el mundo de las
prohibiciones y los mandatos, es quien frena u obstaculiza la libertad y la
rebelión de los instintos.
Soñar con el propio padre puede aludir a los sentimientos que inspira, a
lo que el soñante siente por él o a cualquier aspecto de la relación entre
ambos.
Pero hay que tener en cuenta que tal vez el sueño no se refiera al padre
real y biológico, sino al arquetipo paterno, uno de los más poderosos
símbolos de poder y orden. El padre representa la autoridad final, la ley y el
orden.
Muchas mujeres sueñan con el padre cuando toman conciencia de sus
impulsos sexuales, y él estaría representando sus sentimientos de culpa. El
complejo paterno puede tener una fuerte implicancia en el inconsciente de
una mujer. El primer hombre que conoce es su padre, y dependiendo de
cómo haya sido su relación con él, va a ser la forma en que pueda
relacionarse con otros hombres y con su propio lado masculino.
La relación de un niño o una niña con su padre y su separación de él
desempeñan un papel fundamental en su desarrollo como hombre o mujer.
El padre simboliza la procreación, el dominio, la autoridad civil y
moral, la razón, la ley y la guerra. Como símbolo masculino, el padre se
conecta al Sol, a los elementos de aire, de fuego y al rayo.
La imagen onírica del padre se relaciona con la autoridad, la lógica y el
conocimiento.
El padre positivo es el sabio, protector y juez.
El padre negativo es el que desalienta la independencia, el tirano, el que
somete y exige sumisión.
Psicológicamente, la única manera para que un individuo logre su
autonomía e independencia es moverse, simbólicamente, lejos de la
influencia de los aspectos negativos del padre.
Perro
El perro es considerado un compañero fiel del hombre, y como tal,
representa la amistad y la fidelidad. Pero también puede tratarse de un perro
feroz, en ese caso estaría simbolizando a los instintos, a lo inconsciente.
El perro muchas veces puede representar al mismo soñante, por eso
habría que ver cuáles son las características que posee en el sueño, y en qué
situación se lo inserta.
Cuando en el sueño aparece el soñante luchando contra perros feroces,
estaría indicando el temor ante una prueba difícil de superar, la angustia
ante posibles asaltos sexuales, la lucha con los propios instintos reprimidos
que pujan por salir, o los miedos que se derivan de las presiones recibidas
del entorno.
Cuando un perro aparece frente a un peligro, indica generalmente que se
está ante una relación afectiva que es nociva para el soñante.
Cuando la imagen del perro, en el sueño, aparece al lado del soñante
brindando compañía y protección, indica claramente la necesidad de
sentirse amado, de amar y de establecer una relación afectiva sólida y
permanente.
Puente
Un puente es un medio que sirve para comunicar dos lugares separados y
permite pasar de uno a otro. Generalmente atraviesa algo: un río, una vía
férrea, un lago que separa dos islas. Otorga la posibilidad de salvar un
obstáculo. Y tiene la característica de ser un lugar de paso, de tránsito.
En algunas culturas antiguas el puente representaba un medio de
comunicación entre la vida y la muerte, entre el cielo y el infierno. Incluso
al arco iris se lo consideraba un puente celestial, una conexión entre la tierra
y el cielo.
Un puente, entonces, simboliza que se está en un período de transición,
o frente a un cambio importante.
Como conectores, los puentes aluden a transiciones entre estados de
conciencia, etapas o cambios en la vida y el pasaje de lo desconocido a lo
conocido, del pasado al presente o del presente al futuro, de lo viejo a lo
nuevo.
También simboliza el camino para superar alguna dificultad por la que
atraviesa el soñante o el triunfo sobre algún obstáculo que se le ha
presentado.
El puente también indica la necesidad de superar una adversidad o de
tomar una decisión importante.
Hay que considerar cómo es el puente que se presenta en el sueño, si es
fuerte y firme, si es ruinoso y frágil, si se logra cruzar o no, y si se sintió
temor al cruzarlo.
El grado de fortaleza del puente representa cuán fuerte es la conexión
que tiene el soñante con los avatares de su vida o el grado de dificultad que
posee para enfrentarse con un momento de transición actual.
Puertas
Las puertas en los sueños simbolizan los pasos hacia cambios importantes.
Indican el camino hacia la resolución de problemas, y conectan un
momento de nuestra vida con otro.
Representan oportunidades que están próximas o que ya están frente al
soñante.
Si la puerta aparece abierta indica que la oportunidad está frente a él, o
que se encuentra en el umbral de un cambio en su vida que le va a permitir
dejar atrás situaciones viejas y que ya no sirven.
Cuando la puerta está cerrada alude a las dificultades que tiene el
soñante para enfrentar nuevas situaciones.
R
Río
El río generalmente nace en la montaña, desciende sinuoso por llanuras y
valles hasta desembocar en el mar, representando la propia existencia. El
fluir de sus aguas se relaciona con el fluir de la vida y las generaciones
pasadas y futuras.
Cuando el río fluye, significa que una corriente de energía fluye en el
soñante, y cuando se ve ese fluir desde lejos puede estar reflejando una
pérdida de energía o sentimientos que no sabe aprovechar.
El nadar contra la corriente de un río simboliza un intento por regresar
al útero materno, o el estar yendo en contra de la propia naturaleza o puede
ser también un signo de resistencia en medio de las situaciones que presenta
la vida.
En la mitología, los ríos aparecen a veces como límites entre una vida y
otra o entre la vida y la muerte. Es por esto que también pueden simbolizar
el pasaje de un estado a otro, un momento de transición en la vida del
soñante o un momento de cambio.
El río simboliza movimiento, cambio, fluidez y alude al paso del
tiempo. Como símbolo de éste último, puede estar anunciando
irrevocabilidad y pérdida.
Cuando el río aparece desembocando en el mar, indica confluencia; la
unión del individuo con sus ideales más altos; la llegada del éxito,
largamente esperado; y muestra que el soñante está en pleno proceso de
transformación.
Hay que considerar, en el caso de haber cruzado un río en el sueño, si se
hizo o no con dificultad, lo cual daría una pauta de cómo se está viviendo
algún período de transición.
Un río inmóvil o estancado puede representar un estancamiento en la
propia vida.
Un río desbordado o muy crecido, es una expresión del propio caudal
inconsciente que puja por abrirse paso a la conciencia. Y un río con una
fuerte corriente indica que los instintos pueden llegar a arrastrar y escapar
del control del soñante si no los reconoce y les da un cauce para que no
interfieran con su vida diaria.
S
Sangre
La sangre es símbolo de fuerza vital, de las emociones y de las pasiones.
Cuando antiguamente se hacían sacrificios, lo que se ofrecía a los dioses
era la sangre de la víctima, que les servía de alimento vital. Incluso en la
religión católica el beber la “sangre de Cristo” en el sacramento de la
Eucaristía simboliza el nutrirnos de su energía.
Jung afirma que cuando en sueños “entra en juego la sangre, la situación
es seria y el engaño representado por excusas, ya ha madurado”. Esto
significa que a través de la imagen de la sangre el inconsciente revela una
situación interior difícil, un sufrimiento intenso pero aún desconocido por la
conciencia.
La sangre menstrual alude a la fertilidad y la sabiduría.
Por ser la sangre de color rojo, incluye las características de ese color en
cuanto alude a las pasiones y, a veces, al peligro.
Serpiente
La serpiente es uno de los símbolos más importantes de lo inconsciente.
Evoca el encuentro con las fuerzas de la tierra y su significado ha
jugado un papel muy importante en muchas tradiciones culturales. Se asocia
con la creación, la sanación, la maldad, el renacimiento y la naturaleza
primitiva.
El ouroborus (anillo que representa a una serpiente mordiéndose la
cola), o la serpiente, simboliza el permanente ciclo de creación y
destrucción. El símbolo del caduceo (dos serpientes entrelazadas alrededor
de un bastón) era el emblema de la sanación en la antigua Grecia y la
Mesopotamia, y permanece como símbolo moderno de la medicina.
La asociación de la serpiente con la maldad surge de la tradición
judeocristiana, a través de la historia de la serpiente en el Jardín del Edén
que representaba la tentación y la peligrosa sabiduría.
Como las serpientes cambian su piel, ello se asocia con la muerte, el
renacimiento y la transmutación.
Psicológicamente, las serpientes representan el lado oscuro de la psique,
entendiendo por éste a lo inconsciente.
La parte menos evolucionada del cerebro humano que los científicos
llaman reptilian, se identifica con nuestros comportamientos más
primitivos. Se manifiesta cuando se pierde la razón y se emplea la agresión.
Una multitud de serpientes en un sueño estaría representando un estado
de confusión emocional del soñante.
La imagen onírica de la serpiente puede indicar una necesidad de los
instintos de manifestarse de alguna manera y que existe en el soñante una
gran tensión psíquica que, probablemente, esté apareciendo como agresión
en la vida diaria.
Sexo
El sueño puramente sexual, que lleva al orgasmo y a la eyaculación, es muy
común en la adolescencia y también se da en adultos con carencia de
actividad sexual.
Estos sueños dan una pauta de cómo se formaron las creencias acerca de
la sexualidad.
La fantasía sexual más corriente es la de verse con una pareja distinta a
la habitual, que tiene la característica de aumentar nuestra autoestima y
elevar la propia excitación sexual. En el sueño, esta figura puede aparecer
como el hombre o mujer ideal, o como alguien que causa rechazo o
repugnancia. Esto sucede así, porque en realidad el partenaire del acto
sexual en los sueños es, nada más ni nada menos, que una proyección de
una parte de nosotros mismos, y puede ser aquello que valoramos o lo que
rechazamos en nosotros.
Lo que aparece es el ánima o ánimus de la persona que sueña, depende
si es hombre o mujer. Esa figura en los sueños va a suscitar determinados
sentimientos o emociones de acuerdo con la medida en que se acepte o no
esa parte sexual opuesta de la personalidad.
Estos sueños son reveladores en el sentido de que muestran claramente
lo que se necesita a nivel sexual o las dificultades que se presentan en ese
plano en la vida diaria.
Muchas veces la figura que aparece en los sueños como coprotagonista
del acto sexual es un ideal, es aquella persona a la que se espera y ansía
encontrar. Una vez que el soñante pueda reconocer que esa es una parte de
sí mismo, le será más sencillo obtener la satisfacción sexual que necesita en
su vida de vigilia porque podrá construir relaciones afectivas más sanas.
La represión del deseo sexual que da lugar a inhibiciones y prejuicios,
muchas veces produce este tipo de sueños como necesidad de descarga de la
energía sexual contenida.
Sombra
La sombra se produce cuando se obstruye la luz y, por lo tanto, se la
relaciona con la oscuridad. En muchas culturas primitivas se creía que la
sombra era el alma o un doble de aquél que la proyectaba. Incluso se creía
que al morir, el alma dejaba el cuerpo a través de la sombra. Esta referencia
a la sombra en relación con la muerte y con la oscuridad se confirma en el
folklore popular con la creencia de que los hombres y los animales que se
unían al demonio y a la maldad quedaban sin sombra porque vendían su
alma.
La sombra arquetípica de Jung se refiere al lado oscuro de la psiquis,
son los aspectos inaceptables y rechazados de uno mismo y es todo aquello
que el individuo rechaza a la hora de reconocerse a sí mismo. Usualmente,
cuando la sombra emerge, se expresa con malos comportamientos, errores
repetidos, lamentos, prejuicios y juicios equivocados. La sombra representa
a aquellas partes de uno mismo que se prefiere mantener ocultas.
Se puede hacer referencia a una “sombra personal” y una “sombra
arquetípica”. Ambas conforman una sola que es nuestra “sombra
particular”.
La evidencia de una sombra personal aparece cuando hacemos
referencia a ella para indicar los aspectos indeseables que hemos reprimido
porque todavía no llegamos a aceptarlos como propios. Es la faceta de la
sombra que creamos nosotros mismos durante nuestra vida.
La sombra arquetípica, en cambio, es la parte inferior de la
personalidad. Tiene relación con aquella instancia que nos vincula a lo
zoológico. Jung gustaba referirse a la sombra llamándola “la cola del
saurio”, a causa de que representa la parte animal que permanece en
nosotros.
La sombra puede estar simbolizada por una imagen demoníaca, una
bruja, una mujer anciana y fea, una mujer sucia, encorvada, trabajando
generalmente en una habitación a oscuras sobre un caldero. Esa es la
imagen arquetípica de la bruja. Y es la imagen con la que en otros tiempos
los padres atormentaban a sus hijos, porque daba miedo, justamente, al
simbolizar todo lo malo, feo y desarmónico que habita en el psiquismo
humano. Esa mujer es la sombra tal como la sentimos: fea, sucia y
retorcida. Así como lo son ciertos aspectos que conviven en y con nosotros.
La bruja inspira temor porque si obtiene sus deseos (si la sombra triunfa)
uno queda a merced de ella.
En sueños, la presencia de la sombra puede presentarse con la imagen
de una persona muy inferior o primitiva y dotada de características
desagradables. Cuando alguien relata que ha soñado con un individuo
parecido a él, pero más chiquito, encorvado, generalmente oscuro, de
mirada que asusta, con dedos terminados en garras, probablemente no ha
hecho más que tener una visión onírica de su propia sombra, de la
contraparte negativa.
El proceso de individualización —explica Jung— exige del sujeto un
fluido diálogo con la sombra. Reprimirla no tiene sentido porque es
sumamente poderosa. Y cuando ya no hay en la psique energía suficiente
para seguir conteniéndola hace una violenta irrupción en la conciencia y
hace que el individuo actúe instintivamente como un animal o el famoso
personaje de Stevenson, Mr. Hyde.
Hall y Norby definen al arquetipo de la sombra de la siguiente manera:
“Contiene más elementos de la naturaleza animal básica del hombre que
cualquier otro arquetipo. Debido a sus profundas raíces en la historia
evolucionaria, es quizás el más poderoso y potencialmente el más peligroso
de todos los arquetipos. Es la fuente de todo lo que es mejor y peor del
hombre, especialmente en sus relaciones con los demás individuos del
mismo sexo”. En efecto, la sombra está, también, vinculada a la relación
entre individuos de un mismo sexo. Quien no ha incorporado
armónicamente su sombra tendrá dificultades en la relación con individuos
de su mismo sexo exhibiendo conductas ásperas, rudimentarias, tajantes y
llenas de dolor. Tanto es así que las experiencias que el niño va teniendo
con su padre determinarán la manera en que, luego, habrá de constituirse la
sombra en sus manifestaciones. Para la niña tendrá importancia, en este
asunto, la relación que mantenga con su madre durante la infancia.
Por un tiempo es posible reprimir a la sombra convirtiendo así a la
persona en lo que se espera de alguien “civilizado”. Pero la compensación
de este esfuerzo energético se advertirá en la pérdida de un alto grado de
espontaneidad, lo que obliga a adquirir, proporcionalmente, una enorme
rigidez para consigo mismo extensiva al trato con los otros. Es por esto que
aquellos que brindan una sensación de ser estrictos en los aspectos morales
suelen manifestar intolerancia, rigidez e irritabilidad.
La espontaneidad, la creatividad, las intuiciones profundas —propias de
cuando sentimos que las ideas surgen como si alguien, en nuestro interior,
las fuera entrelazando convenientemente— son logros que se obtienen
cuando aceptamos la existencia de la sombra que vive en nuestra psique,
atreviéndonos a discutir con ella. Mayor será la intensidad de todo lo
enumerado cuanto más conocimiento de nuestra sombra tengamos.
Si el individuo consigue que el Yo y la sombra actúen armónicamente,
el resultado se trasunta en una vida alegre, plena de felices sentimientos y
próxima al bienestar continuo. Una existencia que vive de cerca la
trascendencia y sabe lo que es llevar la serenidad en lo interno. Así la
persona estará en condiciones de realizar cosas útiles, difícilmente
perecederas, para beneficio de sus semejantes. Es decir, logrará el acceso a
la verdadera creación. La que trasciende todas las fronteras y también los
tiempos.
Sótano
El sótano es un símbolo del propio inconsciente, aquél lugar oscuro y
subterráneo en el que permanecen latentes los instintos, los conocimientos,
las experiencias y posibilidades que no se utilizan, aquello que aún no
hemos sacado a la luz de la conciencia, o que mantenemos “encerrado” y
oculto para que no estorbe.
El sótano en el sueño dice mucho acerca de uno mismo, de los miedos y
las angustias, pero también de las potencialidades.
Si está limpio y ordenado y lleno de cosas útiles, significa que el mundo
interior es rico y ordenado. Mientras que si está sucio y desordenado y lleno
de cosas viejas, estaría mostrando el estado en el que se encuentra el
inconsciente y es una llamada de atención para revisar qué es lo que está
sucediendo que produce tal desarmonía psíquica. Es también una señal de
que hay que empezar a poner las cosas en orden, de hacer una limpieza y un
cambio en las actitudes y de aceptar y asimilar las experiencias y aspectos
rechazados de uno mismo, para lograr integrar y “ordenar” aquello que está
provocando el caos interior.
T
Terremoto
Soñar con un terremoto indica la presencia, en el psiquismo, de emociones
largamente reprimidas, que se sienten como peligrosas y negativas porque,
al no encontrar una vía de escape adecuada, una manera de salir al
descubierto, crecen aumentando la presión de la energía psíquica y esto crea
el temor de que puedan liberarse de repente, con efectos devastadores,
impredecibles y destructivos para uno mismo y para las personas que están
alrededor.
Éstas no son energías negativas por sí mismas, sino que adquieren este
valor de peligro porque fueron reprimidas y relegadas a un lugar inaccesible
(el inconsciente) durante mucho tiempo. La represión a la que están o
estuvieron sujetas las hace oscuras a la vista de la conciencia para la cual
todo lo oscuro entraña un peligro.
Hay que tener en cuenta que cuando la tierra sobre la que reposamos
tiembla y se rompe, está simbolizando que la base de creencias, certezas,
hábitos y actitudes sobre la que descansamos y nos apoyamos para
establecer relaciones y modos de actuar en el mundo, se desestabiliza,
queriendo decir que hay que adoptar nuevas formas apelando a aquellas que
han sido reprimidas y que por algo pujan por salir.
Tren
El tren es un medio de transporte que tiene la característica de llevar
muchos “compañeros de viaje”. Simboliza, entonces, el viaje de la vida en
común con otras personas.
El tren puede conducir la propia meta individual pasando a través de las
relaciones con los demás. Estas otras personas que viajan con el soñante,
pueden ser también elementos psíquicos, la materialización de sus
pensamientos.
El panorama observado por las ventanas del tren es de suma
importancia ya que muestra lo que es realmente significativo para la vida
actual del soñante. El paisaje externo tiene rápidos cambios, como el
panorama interior de las emociones y los sentimientos.
Para subir a un tren hay que comprar un boleto que representa la
posibilidad material de llevar a cabo un viaje y de poder llegar a destino. En
el lenguaje simbólico, el boleto representa la energía psíquica disponible
para emplear, gastar y continuar con el recorrido hacia las metas propuestas
y hacia donde indique el destino.
La red de ferrocarriles es la imagen simbólica del ritmo impersonal e
inflexible del destino, que se impone por encima de las circunstancias
personales y de la propia voluntad, es un símbolo de que el interés general
está por encima de los intereses particulares. Es por ello que el tren
simboliza la vida colectiva, el sentimiento de que el destino nos “arrastra”,
o una evolución psíquica que se debe emprender en una determinada
dirección.
V
Volar
La sensación de volar es una de las primeras que aparecen en los sueños de
la infancia. Con el tiempo este sueño va disminuyendo en frecuencia, pero
nunca desaparece por completo.
El volar por voluntad propia otorga una sensación muy gratificante de
libertad.
El volar se asocia a lo espiritual. Los seres divinos y los semidioses
tenían la capacidad de volar; las almas iluminadas se elevan hacia el cielo; y
al morir, para algunas religiones, ascendemos a él. En relación con estas
creencias, arraigadas fuertemente en la conciencia de algunas personas, es
que el deseo de volar implica trascender los límites del mundo físico.
El simbolismo del vuelo tiene varios componentes, desde la sensación
placentera del movimiento hasta la elevación, que guarda relación con la
búsqueda de valores superiores o de altos ideales.
Pero hay algo muy importante que representa el acto de volar. Si la ley
de gravedad es un símbolo de limitación, el hecho de despegar del suelo
alude a romper con las autolimitaciones, con las inhibiciones, los prejuicios
y las autoexigencias que empobrecen la vida, y a la necesidad de llevar una
vida más libre.
El vuelo también es un símbolo del pensamiento y la imaginación, de la
libertad, y muestra la capacidad que posee el soñante para realizar cambios
en su vida.
Puede ocurrir que el sueño de volar muestre un intento del soñante de
escapar de algún aspecto de su vida, de evadirse de alguna situación que le
genera insatisfacción o que conlleva un conflicto, o de huir de sus propios
condicionamientos que le impiden vivir en armonía consigo mismo y con
los demás.
Z
Zapatos
Los zapatos, como cualquier tipo de vestimenta, muestran el modo de
presentarnos ante los demás y también implican una protección respecto de
los agentes externos.
En el sentido freudiano, el pie es un símbolo fálico, por lo tanto el
zapato, que lo contiene, sería un símbolo del órgano sexual femenino;
entonces presentarse sin zapatos, en un sueño, estaría revelando la situación
sexual del soñador. El hecho de meter el pie en el zapato, por ejemplo, es un
claro símbolo del deseo o el derecho a la posesión de otra persona. Es el
mismo simbolismo que subyace en la historia de la Cenicienta, en el que el
zapato es la personificación de su dueña, por lo cual solo puede ser calzado
por ella.
Soñar que se está sin zapatos en público muestra que el soñante se
siente indefenso, inseguro y desprotegido en el ambiente en que vive. Si se
siente temor, está mostrando el miedo a ser herido, como puede herir la
tierra al caminar descalzos.
En muchas tradiciones de la Antigüedad, el calzado era un símbolo de
libertad, a la vez que constituía una demostración de autoridad, de dominio,
y una garantía de propiedad. Por eso se obligaba a los esclavos a caminar
descalzos. Y de esa convicción procede la clásica pose del cazador
colocando su pie sobre la pieza abatida.
El zapato posee un simbolismo más: el de la marcha. No se puede andar
mucho sin zapatos, y esto puede significar el partir lejos como símbolo del
caminante, como partir al otro mundo, por lo cual en muchas culturas se
enterraba a los muertos con los zapatos puestos para ayudarles en su
partida.
Acerca de las pesadillas
Antes de finalizar, creo conveniente agregar algo con respecto al tema de
las
pesadillas.
Su principal característica es la de estar acompañadas de sentimientos
de temor y angustia. Pueden ser recurrentes o no, e incluso, aunque varíe su
contenido onírico, muchas veces se refieren a un mismo tema.
Ya vimos cómo, en algunos sueños, se refleja la incapacidad del soñante
de enfrentar y resolver conflictos en la vida real. Por eso es que, lejos de
intentar olvidarlas, hay que prestar atención al mensaje que las pesadillas
nos ofrecen porque nos dan la posibilidad de reconocer, identificar y tratar
problemas personales que, de no ser por ellas, tal vez permanezcan ocultos
a la luz de la conciencia.
Cuando se trata de sueños traumáticos, no son susceptibles de ser
tratados a través de análisis porque reviven una situación real y solo cesan
cuando el efecto emocional del trauma disminuye lo suficiente. Pero con
respecto a los sueños no traumáticos que provocan angustia, su análisis sí
permite que la causa que los produce sea identificada, y en la medida en que
es asimilada y se ponen en funcionamiento los mecanismos necesarios para
corregir la actitud incorrecta o los desequilibrios psicológicos que se deben
resolver, cesan completamente o se vuelven a tener pero con otro final: el
ideal, dejando de ser, entonces, pesadillas.
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Acerca de Juan Campodónico
Surrealista místico, como él mismo se define, ha participado en numerosas
exposiciones. Sus obras figuran en colecciones particulares y en museos de
la Argentina y del exterior. Dice C. Magrini en El cronista comercial: “…
pintura lúcida y luminosa, sabia, como si viniera desde el fondo mismo de
la memoria y se anticipase igualmente al futuro, la de Juan Campodónico
es, a la vez, profundamente personal, hasta lírica, en un método de
indagación que el creador materializa en sus cuadros, como una catarsis o
como un exorcismo. Imposible recorrerla, incluso, sin sentir un breve
escalofrío. Lo cual esté indicando, finalmente, la más convincente
dimensión de su grandeza”.
Exposiciones
1959 Galería Alcora
1963 Galería Peuser
1964 Escuela Panamericana de Arte
1964 Galería Van Riel
1965 Galería Van Riel
1966 Galería Teatro Ópera
1966 “Pintura surrealista” Galería Galatea
1967 Galería Rubbers
1967 “Surrealismo en la Argentina”
Instituto Di Tella
1968 Galería Rubbers
1968 “Autorretratos” (muestra colectiva)
Galería Rubbers
1969 “Nueva imagen del hombre” (Berni, Campodónico, Deira, Mampaey,
Peluffo), Galería Contemporánea
1969 “Arte/Deporte”, Galería Rubbers
1969 Invitado Premio Pío Collivadino
1970 “Artistas Argentinos”, Museo Nacional de Bellas Artes / Obras
adquiridas Banco Boston
1970 “Homenaje a Lautréamont” (auspicio Embajada de Francia), Galería
Gradiva
1971 “Salón Arte Sacro”, Galería Rubbers
1972 “Movimiento Espejo” Galería Imagen
1973 Galería Rubbers
1973 “Arte Argentino por la Paz”
1973 “Panorama de la Pintura Argentina”, Trench Gallery, Bahía Blanca
1974 “Latin American Contemporary Artists”, Brickell Gallery, [Link].
1974 “Obras de pequeño formato” Galería del Plaza Hotel
1977 Galería Lagard
1978 “Dibujos”, Bienal de San Pablo (Brasil)
1978 “Adhesión Mundial ’78”, Galería Rubbers
1982 Banco Supervielle
1983 “Plásticos argentinos del siglo XX”,
Galería Marienbad
1983 Galería Marienbad (Campodónico, Chab, Cruz, Nojechowicz, Roux,
Tapia)
1984 “El Surrealismo”, Asociación Argentina de Críticos de Arte, Galería
Centoira
1985 Escuela de Bellas Artes Ciudad de Azul, Prov. de Buenos Aires
1985 Harper’s Espacio de Arte, Centoira Galería de Arte
1986 Centoira Galería de Arte, óleos
1989 Feria de los Marchands, Fundaleu, Centoira
1989 Centoira Galería de Arte
2003 Centro Cultural Borges