REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
INSTITUTO UNIVERSITARIO DE TECNOLOGÍA
ADMINISTRACIÓN INDUSTRIAL SEDE CENTRAL
ESPECIALIDAD: ENFERMERIA
SECCION: 214 A-2
UNIDAD CURRICULAR: ENFERMERIA MATERNO INFANTIL II
PROFESOR: MIRIAM RODRIGUEZ
VACUNAS
Integrante:
Vanessa Pinedo C.I: V-23.632.398
Caracas, Marzo de 2023
INTRODUCCIÓN
En la enfermería, las actividades se encaminan hacia los cuidados de la salud.
Por ello la enfermería y las demás ciencias de la Salud tienen que ampliar el
campo del individuo a la sociedad.
El papel de las enfermeras en la vacunación es fundamental; además de
administrar, gestionar y mantener las vacunas tenemos que estar en permanente
actualización sobre las evidencias que se generan en torno a ellas, para prestar
unos cuidados de calidad, eficaces y eficientes.
La vacunación es un acto primordial para favorecer la salud colectiva
potenciando la individual como lo demuestran las enfermedades erradicadas o en
proceso de erradicación a través de las vacunas (viruela, sarampión y polio).
La labor de las enfermeras es el registro, control y gestión de las vacunas. La
labor de información y divulgación es también muy importante, resolviendo las
dudas, inquietudes o preocupaciones que pueda tener la sociedad en general y las
personas y sus familias en particular sobre el tema.
La vacunación es una forma sencilla, inocua y eficaz de protegernos contra
enfermedades dañinas antes de entrar en contacto con ellas. Las vacunas activan
las defensas naturales del organismo para que aprendan a resistir a infecciones
específicas, y fortalecen el sistema inmunitario.
Tras vacunarnos, nuestro sistema inmunitario produce anticuerpos, como
ocurre cuando nos exponemos a una enfermedad, con la diferencia de que las
vacunas contienen solamente microbios (como virus o bacterias) muertos o
debilitados y no causan enfermedades ni complicaciones. La mayoría de las
vacunas se inyectan, pero otras se ingieren (vía oral) o se nebulizan en la nariz.
Las vacunas ponen en marcha las defensas naturales del organismo y, de ese
modo, reducen el riesgo de contraer enfermedades. Actúan desencadenando una
respuesta de nuestro sistema inmunitario, que:
Reconoce al microbio invasor (por ejemplo, un virus o una bacteria);
Genera anticuerpos, que son proteínas que nuestro sistema inmunitario
produce naturalmente para luchar contra las enfermedades;
Recuerda la enfermedad y el modo de combatirla. Si, en el futuro, nos
vemos expuestos al microbio contra el que protege la vacuna, nuestro
sistema inmunitario podrá destruirlo rápidamente antes de que empecemos
a sentirnos mal.
En definitiva, las vacunas son una forma ingeniosa e inocua de inducir una
respuesta inmunitaria sin causar enfermedades.
Nuestro sistema inmunitario está diseñado para recordar. Tras la
administración de una o más dosis de una vacuna contra una enfermedad
concreta, quedamos protegidos contra ella, normalmente durante años, décadas o
incluso para toda la vida. Por eso las vacunas son tan eficaces: en vez de tratar
una enfermedad cuando esta aparece, evitan que nos enfermemos.
Las vacunas nos protegen durante toda la vida y en diferentes edades, desde
el nacimiento hasta la edad infantil, durante la adolescencia y la edad adulta. La
mayoría de los países proporcionan cartillas de vacunación, tanto a los niños
como a los adultos, en las que se consignan las vacunas que han recibido y las
nuevas vacunas o las dosis de refuerzo que se les deben administrar más
adelante. Todos debemos asegurarnos de estar al día con la vacunación.
Retrasar el momento de vacunarnos es correr el riesgo de enfermarnos
gravemente. Si esperamos a hacerlo hasta arriesgarnos a exponernos a una
enfermedad (por ejemplo, durante un brote), puede ser demasiado tarde para que
la vacuna actúe y para recibir todas las dosis recomendadas.
Si ha omitido alguna de las vacunas recomendadas para usted o su hijo, hable
con su profesional de la salud para ponerse al día.
Si no nos vacunamos, corremos el riesgo de contraer enfermedades graves
como el sarampión, la meningitis, la neumonía, el tétanos y la poliomielitis,
muchas de las cuales pueden ser discapacitantes y mortales. Según los cálculos
de la OMS, las vacunas infantiles salvan la vida de 4 millones de niños cada año.
Aunque algunas enfermedades son actualmente poco frecuentes, los patógenos
que las causan continúan circulando en todo el mundo o en partes de él. Hoy en
día, las enfermedades infecciosas atraviesan fronteras con facilidad e infectan a
las personas que no están protegidas.
Las dos principales razones para vacunarse son protegernos a nosotros
mismos y proteger a las personas que nos rodean. Puesto que no se puede
vacunar a todas las personas por ejemplo, no es recomendable para los recién
nacidos, las personas gravemente enfermas y las que pueden presentar
determinadas alergias, al protegernos nosotros evitamos contagiarles
enfermedades que se pueden prevenir mediante vacunación.
Las vacunas protegen contra muchas enfermedades, entre ellas:
El cáncer cervicouterino
El cólera
La difteria
La encefalitis japonesa
La enfermedad por el virus del Ebola
La fiebre amarilla
La fiebre tifoidea
La hepatitis B
La gripe
Las infecciones por rotavirus
La meningitis
La neumonía
Las paperas
La poliomielitis
La rabia
La rubéola
El sarampión
El tétanos
La tosferina
La varicela
Actualmente se siguen desarrollando otras vacunas, y algunas de ellas ya se
administran experimentalmente. Es el caso de las que protegen contra el virus
Zika o contra el paludismo, que todavía no están disponibles en todo el mundo.
Es posible que, en el país, no necesite todas estas vacunas. Algunas solo es
necesario administrarlas en situaciones específicas: antes de viajar a
determinados lugares, en las zonas de riesgo o cuando una persona corre un
riesgo elevado de infectarse por motivos laborales. Los profesionales sanitarios le
informarán de las vacunas que necesitan usted y su familia.
Prácticamente todo el mundo se puede vacunar. Sin embargo, la vacunación
está desaconsejada o debe postergarse en situaciones específicas o cuando se
presentan determinadas enfermedades orgánicas:
Enfermedades o tratamientos crónicos (como la quimioterapia) que afecten
al sistema inmunitario;
Alergias graves o potencialmente mortales a componentes de las vacunas
(cabe señalar que estas alergias son muy raras);
Alguna enfermedad grave el día de la vacunación. Con todo, los niños que
presentan una enfermedad grave el día de la vacunación deben ser
vacunados en cuanto se encuentren bien. Las enfermedades de intensidad
moderada y la fiebre baja no contraindican la vacunación.
Aun así, estos factores suelen variar en función de la vacuna. Si no está
seguro de que usted o su niño pueden recibir una determinada vacuna, pregúntelo
a los profesionales sanitarios. Ellos le ayudarán a decidir con conocimiento de
causa acerca de su vacunación o de la de su hijo.
Todos los componentes de las vacunas son importantes para garantizar su
inocuidad y su eficacia. Estos son algunos de ellos:
• El antígeno: es una forma muerta o debilitada de un patógeno (por ejemplo, un
virus o una bacteria) que prepara a nuestro organismo para reconocer y combatir
una determinada enfermedad en el futuro.
• Adyuvantes: ayudan a incrementar la respuesta inmunitaria y, así, facilitan la
acción de las vacunas.
• Conservantes: garantizan que la vacuna mantiene su eficacia.
• Estabilizantes: protegen la vacuna durante su transporte y almacenamiento.
Algunos de los componentes que figuran en la etiqueta de las vacunas nos son
desconocidos, pero muchos de ellos están presentes de forma natural en nuestro
organismo, en nuestro entorno y en los alimentos que ingerimos. Para garantizar
su inocuidad, se hace un examen y un seguimiento integral de todas las vacunas y
de sus ingredientes por separado.
La vacunación es inocua y, aunque pueda producir efectos secundarios, como
dolor en el brazo o fiebre baja, suelen ser muy leves y temporales. Si bien no
puede descartarse que ocasionen efectos secundarios graves, estos son
sumamente raros.
Todas las vacunas autorizadas son sometidas a pruebas rigurosas a lo largo de
las distintas fases de los ensayos clínicos, y siguen siendo evaluadas con
regularidad tras su comercialización. Además, los científicos hacen un seguimiento
constante de la información procedente de diversas fuentes en busca de indicios
de que causen efectos adversos.
Es mucho más probable padecer lesiones graves por una enfermedad
prevenible mediante vacunación que por una vacuna. Por ejemplo, el tétanos
puede ocasionar dolores muy intensos, espasmos musculares (por ejemplo, de
músculos que se utilizan para masticar) y coágulos sanguíneos, mientras que
sarampión puede inflamar el encéfalo (encefalitis) y causar ceguera. Muchas
enfermedades prevenibles mediante vacunación nos pueden matar. Los beneficios
de la vacunación superan con creces los riesgos a los que exponen, y sin vacunas
habría muchos más casos de enfermedades y de defunciones.
Efectos secundarios
Como todos los medicamentos, las vacunas pueden causar efectos
secundarios leves por ejemplo, fiebre baja, dolor o enrojecimiento en el lugar de
inyección, que desaparecen espontáneamente a los pocos días.
Raramente producen efectos secundarios más graves o duraderos: la
probabilidad de sufrir una reacción grave a una vacuna es de uno entre un millón.
Las vacunas se someten a una vigilancia continua para garantizar su inocuidad
y detectar posibles efectos adversos, que son infrecuentes.
Se ha demostrado científicamente que administrar varias vacunas al mismo
tiempo no causa efectos negativos. Los niños están expuestos cada día a cientos
de sustancias que desencadenan respuestas inmunitarias. Al ingerir un alimento,
introduce nuevos gérmenes en su organismo, y su nariz y su boca albergan
muchas bacterias.
Cuando se administra a un niño una vacuna múltiple (por ejemplo, contra la
difteria, la tosferina y el tétanos) se reduce el número de inyecciones y se le causa
menos malestar. Además, se garantiza que recibe las vacunas que necesita en el
momento adecuado para no exponerlo al riesgo de contraer enfermedades
potencialmente mortales.
Hay un vínculo entre las vacunas y el autismo
No existen pruebas que demuestren vínculo alguno entre las vacunas y el
autismo u otros trastornos de su espectro. Ello se ha comprobado en numerosos
estudios que han incluido a un número muy alto de individuos.
En 1998 se publicó un estudio que sembró dudas sobre la posible relación
entre una vacuna triple (contra el sarampión, las paperas y la rubeola) y el
autismo. Sin embargo, posteriormente se comprobó que el estudio presentaba
numerosas deficiencias y era fraudulento. La revista que lo había publicado lo
eliminó y a su autor se le retiró la licencia para ejercer la medicina. Por desgracia,
este artículo asustó a algunas personas y las tasas de inmunización contra
algunas enfermedades cayeron en determinados países, con la consiguiente
aparición de brotes.
Es responsabilidad de todos difundir solamente información científica fiable
acerca de las vacunas y de las enfermedades que previenen.
Debería vacunarse al infante contra los papiloma virus humanos (PVH)
Prácticamente todos los casos de cáncer de cuello uterino comienzan con una
infección por PVH de transmisión sexual. Si se administra antes de la exposición
al virus, la vacuna ofrece la mejor protección contra esta enfermedad. Después de
la vacunación, estudios realizados en Australia, Bélgica, Alemania, Nueva
Zelanda, Suecia, el Reino Unido y los Estados Unidos de América han demostrado
reducciones de hasta un 90% en las infecciones por VPH en adolescentes y
mujeres jóvenes. Se ha demostrado que la vacuna contra el VPH es segura y
eficaz. La OMS recomienda que todas las niñas de 9 a 14 años reciban 2 dosis de
la vacuna, junto con la detección del cáncer de cuello uterino más adelante en la
vida.
A continuación haremos una breve reseña de las 10 vacunas que se colocan a
los niños venezolanos, desde recién nacidos hasta los 6 años, las cuales son las
siguientes:
1. BCG (Bacillus Calmett-Guerin)
Es una vacuna que proporciona inmunidad contra la tuberculosis, una enfermedad
producida por una bacteria llamada 'Micobacterium tuberculosis' que ataca
principalmente a los pulmones, pero también puede atacar al cerebro, los riñones
y la columna vertebral.
- Edad:
En recién nacidos, preferiblemente durante sus primeras 24 horas de vida, pero
puede aplicarse hasta los 7 años. Los recién nacidos con prematuridad moderada
a tardía (edad gestacional >31 semanas) y los de bajo peso al nacer (
- Dosis:
Única de 0,1 ml.
- Sitio y vía:
En región del deltoide del brazo izquierdo (en Venezuela) y la vía utilizada es la
intradérmica, dejando a las semanas una cicatriz en el brazo, posterior a su
colocación, que garantiza la aplicación de la misma.
- Efectos secundarios:
Becegeitis, una lesión caseificante en el punto de inoculación de la vacuna
que se presenta entre las primeras 2 semanas y hasta los 6 meses.
Fiebre (muy rara).
Inflamación de los ganglios linfáticos alrededor de la zona.
Área rojiza alrededor de la zona inoculada.
Ardor o molestias para orinar.
Trastornos gastrointestinales: vómitos.
Hematuria (sangre en la orina).
2. Hepatitis B
La AAP (Asociación Americana de Pediatría) recomienda que se coloque la
vacuna hepatitis B en recién nacidos para evitar esta enfermedad tan grave,
producida por el virus de la Hepatitis B, la cual puede provocar en el futuro cáncer
de hígado o cirrosis hepática.
- Edad: Lo ideal es vacunar en las primeras 12 horas de vida del bebé antes de su
egreso de la maternidad y después se volverá a colocar a los 2, 4 y 6 meses de
edad, lo cual forma parte de la vacuna llamada pentavalente.
- Dosis: En Venezuela son 4 dosis de 0,5 ml, incluyendo la del recién nacido,
dependiendo del estado serológico de la madre, por ello es importante consultar la
información con tu pediatra desde el nacimiento de tu bebé.
- Sitio y vía:
Se inocula en la cara anterior del muslo izquierdo y por vía intramuscular.
- Efectos secundarios:
Mialgias (dolor muscular).
Alteraciones gastrointestinales: Vómitos, epigastralgia (dolor de estómago),
diarrea.
Orinas oscuras.
Vacunas en Venezuela
3. Polio oral o intramuscular
Vacuna que protege contra el virus (poliovirus) que produce la enfermedad
Poliomielitis, la cual es muy contagiosa y se transmite por vía oral, a través del
consumo de alimentos o sustancias contaminadas con heces que contienen el
virus o a través de la contaminación directa de persona a persona.
Esta enfermedad provoca lesiones de los nervios causando parálisis, dificultad
para respirar y en algunos casos la muerte.
Se encuentran disponibles dos vacunas polio: una por vía oral VOP tipo Sabin y
otra por vía parenteral VIP tipo Salk (virus inactivados).
- Edad:
Se coloca a los 2, 4 y 6 meses. Con un refuerzo a los 18 meses y otro de 4 a 6
años.
- Dosis:
Actualmente se acompaña con la recomendación de administrar dos dosis de
vacuna de polio inactivada (VPI) sola o con vacuna combinada, y, completar el
esquema con vacuna polio oral (bVPO) así como en los refuerzos y en las
campañas de seguimiento.
- Sitio y vía:
La oral directamente en la boca y la IM en la cara anterior del muslo izquierdo.
- Efectos secundarios:
Reacción alérgica grave.
Dolor y enrojecimiento en el sitio de la inyección.
Fiebre o febrícula.
Somnolencia o irritabilidad.
4. Vacuna anti-Hepatitis A.
En esquema rutinario se administran dos (2) dosis con intervalo entre dosis no
menor de seis (6) meses. La primera dosis se administra a partir de los 12 meses
de edad y la segunda dosis a los seis (6) meses o más de la primera. De manera
ideal sería a los 12 meses y 18 meses de edad. La dosis pediátrica se indica a
menores de 18 años.
Por estar Venezuela dentro de las áreas endémicas se recomienda:
La vacunación a todos los niños de 12 a 23 meses de edad.
Todos los niños de 2 y más años y, adolescentes hasta 18 años que no hayan
recibido la vacuna; sean vacunados y aquellos con esquema incompleto reciban la
dosis de recuperación (2da dosis)
Personas ≥ 1 año de edad con infección por VIH se vacunen de forma rutinaria.
Ha de administrase una (1) dosis de la vacuna durante un brote de hepatitis A
para todas las personas no vacunadas de un año y más de edad que estén en
riesgo de infección por el Virus de Hepatitis A (VHA)
El esquema de la vacuna puede cumplirse en niños y adolescentes a cualquier
edad. La existencia de un factor de riesgo (enfermedad hepática crónica o
embarazo) por la infección por VHA no es contraindicación para la administración
de la vacuna.
Sobre la base las pésimas condiciones que rigen la vida del niño y adolescente
venezolano, estar Venezuela como área endémica, con ausencia de la vacuna del
calendario oficial de MPPS y deterioro de las condiciones socioeconómicas de la
población, déficit en el suministro de agua potable, mal manejo de las aguas
servidas y otros; se mantiene la recomendación para los lactantes de 6 meses a
11 meses de edad, la administración de una dosis de la vacuna dosis que no se
tomara en cuenta para cumplir el esquema de rutina de dos (2) dosis a partir de
los 12 meses de vida.
5. Pentavalente
Es una vacuna que protege contra las siguientes enfermedades: difteria, tétanos,
tosferina, poliomielitis y meningitis por Haemophilus influenzae tipo B.
- Edad:
Se coloca a los 2, 4 y 6 meses. Con refuerzo a los 18 meses y 4 a 6 años.
- Dosis:
Se inocula 0,5 ml.
- Sitio y vía:
A nivel de la cara anterior del muslo izquierdo y por vía intramuscular.
- Efectos secundarios:
Dolor, inflamación y enrojecimiento en el sitio de la inoculación.
Fiebre de 24 a 48 horas.
Alteraciones gastrointestinales: vómito, diarrea...
Malestar general, irritabilidad.
Muy raras convulsiones.
Tipo de vacunación en Venezuela
6. Rotavirus
Esta vacuna protege contra una enfermedad potencialmente grave que es
producida por un virus llamado 'rotavirus' que produce una infección de origen
intestinal cuya sintomatología (vómitos, diarrea, deshidratación) puede provocar la
muerte del bebé.
Se comercializan dos tipos de vacunas: Rotarix y son dos dosis, y Rotateq con 3
dosis. Es importante mencionar que en el Programa Ampliado de Inmunizaciones
(PAI, sistema público de inmunizaciones) del MPPS no se administra desde 2017,
por lo que solo se coloca en consulta privada.
- Edad:
La Rotarix se coloca a los 2 y 4 meses y la Rotateq a los 2, 4 y 6 meses. Para las
dos vacunas la edad mínima de administración de la 1era dosis es 6 semanas y la
edad máxima para la tercera dosis es 32 semanas y 0 días de edad.
- Dosis:
La cantidad es de 1 ml.
- Sitio y vía:
La vacuna rotavirus se administra por vía oral.
- Efectos secundarios:
Alteraciones gastrointestinales: vómitos y diarrea.
Invaginación intestinal (poco frecuente).
7. Neumococo
Vacuna antineumocócica para prevenir enfermedades como meningitis, neumonía,
otitis, sepsis, producidas por la bacteria Streptococcus pneumoniae. Sin embargo,
en 2017 el Ministerio para la Salud en Venezuela eliminó del Programa Ampliado
de Inmunizaciones la vacuna contra el neumococo. Desde entonces solo se
administra en consulta privada.
- Edad:
Se coloca en Venezuela a los 2, 4 y 6 meses y refuerzo a los 18 meses.
- Dosis:
Contiene 0,5 ml.
- Sitio y vía:
Se inocula en la cara anterior del muslo izquierdo y por vía IM.
- Efectos secundarios:
Dolor e inflamación local
Irritabilidad o cansancio.
Dolor de cabeza.
Por lo general, esta vacuna presenta pocos efectos locales y generales.
8. Influenza
La vacuna contra el virus de la influenza o gripe se administra para evitar los
casos graves de esta enfermedad.
- Edad:
La primera dosis a los 6 meses y la segunda a los 7 meses. Esquema para
cumplir: niños con ≥ de 6 meses de edad hasta 8 años y 11 meses de edad que
reciban la vacuna por primera vez, administrar dos dosis con intervalos de cuatro
semanas. Niños de nueve años y más, adolescentes y adultos administrar una
dosis.
- Dosis:
Contiene 0,25 ml.
- Sitio y vía:
En brazo izquierdo región del deltoide y vía IM.
- Efectos secundarios:
Dolor, enrojecimiento e inflamación local.
Dolor de cabeza.
Dolores musculares.
Fiebre.
Náuseas.
9. Trivalente viral
Vacuna que combate 3 enfermedades virales infectocontagiosas: rubéola,
sarampión y parotiditis. Constituida por virus vivos atenuados.
- Edad:
Se debe inocular a los 12 a 18 meses y un refuerzo entre los 4 a 6 años. Desde
2017 está indicada la vacuna para control de brote a partir de los seis meses hasta
los 11 meses de edad. Esta dosis no se contabiliza para el cumplimiento del
esquema de rutina de dos dosis.
- Dosis:
Contiene 0,5 ml.
- Sitio y vía:
En brazo izquierdo región del deltoide y vía IM.
- Efectos secundarios:
Dolor e inflamación local.
Fiebre y erupción en el cuerpo.
10. Fiebre amarilla
Vacuna de virus atenuados de fiebre amarilla o también llamado paludismo, con la
cepa 17D, para combatir esta enfermedad tan infecto contagiosa, que se transmite
por la picadura de un mosquito llamado Aedes aegypti.
- Dosis:
Contiene 0,5 ml.
- Edad:
Se aplica a los 12 meses de vida.
- Sitio y vía:
Se aplica en muslo o brazo y por vía subcutánea o intramuscular.
- Efectos secundarios:
Dolor e inflamación local.
Poca fiebre.
Dolor muscular o de cabeza.
11. Varicela
La vacuna de la varicela se utiliza para combatir una enfermedad infecto
contagiosa muy severa llamada Varicela o Lechina. Está constituida por virus
atenuados y también protege contra el herpes zóster o culebrilla.
- Edad:
Se coloca a los 12 meses y un refuerzo a los 4 a 6 años. Se está en espera de su
inclusión en el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI, sistema público de
inmunizaciones).
- Dosis:
Son 0,5 ml.
- Sitio y vía:
Se inocula en el brazo y por vía subcutánea.
- Efectos secundarios:
Dolor e inflamación local.
Fiebre y erupción.
Dolor de articulaciones.
12. Vacuna anti neumocócica de polisacaridos 23-valente
No debe administrarse antes de los 2 años. Para niños, adolescentes y adultos
de todas las edades se debe cumplir esquema mixto con vacunas
antineumocócica conjugadas (esquemas previos completos de VCN 10 o VCP 13),
el intervalo mínimo con esquema completo previo de vacuna anti neumocócica
conjugada es de 8 semanas.
Desde febrero de 2013 el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunizaciones
(ACIP) recomienda la revacunación hasta dos dosis antes de los 65 años de edad
con VPS23 después de transcurridos cinco años de la primera dosis. Esta pauta
aplica para niños, adolescentes y adultos con asplenia anatómica o funcional,
incluyendo enfermedad de células falciformes o con una condición de
inmunocompromiso. No se recomienda más de dos dosis. Si se administra primero
la PCV-23 debe esperarse un año para administrar la VNC-13.
13. Vacunación contra la Covid-19 para niños en Venezuela
En Venezuela se comenzó a inmunizar contra la Covid-19 a partir del 8 de
noviembre del 2021 en el rango de edad entre 2 y 11 años y la vacuna utilizada es
la cubana Soberana II, también se utiliza otra de la misma isla caribeña, llamada
Abdala y una dosis de la China.
Ante tal situación la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría expuso
en comunicado público su posición de desacuerdo, pues estos preparados tienen
dudosa credibilidad científica. Las vacunas cubanas, sin autorización de la OMS,
no pueden distribuirse en el continente ni administrarse a niños, adolescentes y
adultos. Esto fue criticado por las principales ONG médicas y agencias
gubernamentales ya que estas vacunas no están aprobadas por la OMS
(Organizacion mundial de la salud).
Posterior a esa fecha, llegaron varios lotes de vacunas Sputnik, Sinovac y
Sinopharm que también se están utilizando. Lamentablemente, hay poca
información al respecto.
La mayoría de países del mundo protegen la salud de sus niños con vacunas
para enfermedades que pueden afectar gravemente a los más pequeños.
CONCLUSIÓN
Podemos decir que la importancia de la vacunación y su gran aplicación no
solo crea una mejor calidad de vida, no solo hace que las posibilidades de padecer
algún tipo de enfermedad disminuyan, sino también las probabilidades de que
estas sean erradicadas totalmente. Por esta razón, es necesario que se cree
conciencia de lo importante que es, no solo en situaciones de riesgo sino también
para prevención. El personal a cargo de la salud debe de forma obligatoria impartir
las medidas que son llevadas a cabo al momento de utilizar vacunas como
prevención según la edad de la persona, los esquemas de vacunación son
indispensables al momento de prevenir algún tipo de enfermedad.
En definitiva, en el contexto de la vacunación, la enfermería tiene un papel
protagónico, ya que tiene conocimientos sobre los medios de almacenamiento,
distribución, aplicación de la vacuna, efectos adversos y medidas de eliminación
de los desechos resultantes de este procedimiento. Los profesionales de
enfermería participan en todo este proceso, tienen acceso inmediato a tales
insumos, fundamentalmente, son conscientes de la importancia que tienen para la
supervivencia del ser humano en el escenario actual.
No sólo la población general, sino las autoridades sanitarias y otros colectivos
dentro de la sanidad, se van dando cuenta del papel tan importante que tienen las
enfermera. Pero para que las vacunas tengan los efectos esperados se requiere
de una atención integral, integrada e integradora a la vez que intersectorial en el
que tanto profesionales, ciudadanía, organizaciones sanitarias, instituciones y
organismos nacionales e internacionales se impliquen de manera clara y decidida.
El compromiso de las enfermeras con las vacunas es total, así como su
implicación en el necesario trabajo en equipo que permita obtener los mejores
resultados. Las enfermeras, por lo tanto, son un referente claro, necesario y fiable
para la población a la que atiende, lo que contribuye a que las vacunas sean
identificadas como un valor imprescindible para la Salud Pública.
BIBLIOGRAFIA
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Infectólogo Pediatra. Unidad de Investigación en Infectología Pediátrica de la
Universidad de Carabobo, Venezuela.
Centros para el control y prevención de enfermedades. [Link]
/vaccines/ adults/[Link]
Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. [Link]
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Castillo de Febres, Olga y Carrizo, Juan T. y Figueroa, Lenny y Izaguirre,
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para 2007. Sociedad venezolana de puericultura y pediatría”. Archivos
venezolanos de Puericultura y Pediatría. Vol. 70 (1), pp. 32-35. Disponible en:
[Link]