Aristóteles: Obras Biológicas y Contexto
Aristóteles: Obras Biológicas y Contexto
De Partibus Animalium
De Motu Animalium
De Incessu Animalium
Introducción y notas
Alfredo Marcos
Introducción
Aristóteles (384-322)
Como de costumbre entre los griegos, la fácil acusación de impiedad no era sino la
cara visible de otros motivos más hondos para el odio. Aristóteles era amigo de la corte de
Macedonia, lo había sido abiertamente a lo largo de su vida, se carteaba con Antípatro y con
el propio Filipo, padre de Alejandro, de cuya educación, como es bien sabido, se había
encargado durante dos años. Esta relación venía de lejos, pues ya el padre de Aristóteles, de
nombre Nicómaco y también hijo de colonos procedentes probablemente de la isla de Andros,
2
había sido médico en la corte Macedonia, con el rey Amintas III. En Atenas, por otra parte,
existía un fuerte partido nacionalista y xenófobo, liderado por el gran orador y reputado
demagogo Demóstenes. Los nacionalistas atenienses nunca vieron con buenos ojos la
ampliación de la unidad de los griegos bajo el liderazgo de la corte de Macedonia y siempre
consideraron a Aristóteles un meteko tan sospechoso como bien relacionado. En los
momentos álgidos de Filipo y Alejandro, sus buenas relaciones con éstos le habían
garantizado la seguridad en Atenas, pero los rumores sobre la muerte de Alejandro
comenzaban a arreciar por el verano del 323. Además, el propio Aristóteles se había
distanciado ya de Alejandro por los nuevos modos orientalizantes adquiridos por éste y por el
cruel trato que había dispensado a Calístenes (pariente de Aristóteles que había servido a
Alejandro como cronista de hazañas bélicas). En el Otoño de ese mismo año Aristóteles
consideró que debía ponerse a salvo él mismo y buscar un lugar seguro para los suyos.
3
Tras este período, Aristóteles fue llamado a la capital de Macedonia, Pella, para cuidar
de la educación de Alejandro y también para informar a Filipo sobre la posibilidad de utilizar
Atarneo como cabeza de puente en una proyectada campaña contra los persas. Por supuesto,
los persas no tardaron en sopechar alguna alianza entre Filipo y Hermias. Capturaron a éste y
le sometieron a tortura hasta la muerte. Los planes de Filipo se vieron frustrados y Aristóteles
sufrió con dureza la pérdida de quien era para él un amigo. Ahora, ya al final de sus días,
debía parecerle extraño a Aristóteles que el poema compuesto con ocasión de la muerte del
amigo, tantos años atrás, tan conocido y notorio, fuese rescatado como ficticia piedra de
escándalo y base de acusación.
No sabemos qué sentía Aristóteles en su último retiro de Eubea, no nos consta que
añorase la actividad y la vida cultural de Atenas, pero, ciertamente, eso fue lo que ocurrió tras
su primera salida de esta ciudad. Así pues, allá por el 335, desde su tierra natal de Estagira,
volvió al centro intelectual que, tiempo atrás, durante su juventud, entre los diecisiete y los
treinta y siete años, había frecuentado. Desde el punto de vista de vista político no podía ser
mejor hora, Alejandro se había hecho ya con las riendas de lo que comenzaba a ser un gran
imperio, acababa de derrotar a los tebanos y desde Atenas, quienes, como Demóstenes, habían
azuzado el conflicto, rendían en ese momento honores al vencedor.
Era el tiempo, pues, de volver a Atenas. La primera vez que Aristóteles pisó esta
ciudad contaba tan sólo dicisiete años (aunque corren noticias inciertas de un viaje anterior).
Llegaba con el bagaje intelectual de quien ha crecido en una familia asclepíada. El propio
padre de Aristóteles había sido un prestigioso médico y en la familia materna también había
profesionales de la medicina. En esos tiempos, los saberes de la profesión médica se
transmitían de padres a hijos. Es pues más que probable que la inclinación de Aristóteles
hacia los estudios naturalistas se hubiese desarrollado ya antes de su primer viaje a Atenas, de
la mano de su padre. Pero Aristóteles también traía a Atenas su curiosidad, su amor al saber y
4
las expectativas generadas en su alma por la lectura de alguna obra de Platón, probablemente
el Fedón. En la época de su primer viaje a Atenas habían muerto ya los padres de Aristóteles
y éste vivía bajo la tutela de su hermana mayor y el esposo de la misma, a los que profesó
siempre cariño y agradecimiento. Es problable que llegase a tener noticia de la obra de Platón
a través de su tutor.
Cuando regresa a Atenas, tras su época de viajes por Assos, Mitilene, Pella y Estagira,
lo hace no ya como un muchacho desconocido, sino como un intelectual prestigioso, con una
obra ya importante, con discípulos brillantes, con reconocidas conexiones con el hombre más
poderoso del momento y, en consecuencia, sin ninguna necesidad de integrarse de nuevo en la
Academia fundada por Platón.
Cuando llegó por primera vez a Atenas para estudiar en la Academia, Platón se
encontraba en Sicilia, en uno de sus frustrantes viajes a la isla. La Academia estaba regida, en
su ausencia, por el gran astrónomo Eudoxo. El contacto con intelectuales de primera línea,
como Eudoxo y el propio Platón, resultaba sin duda atractivo para el joven Aristóteles. Pero al
arribar a Atenas por segunda vez, ya en su madurez, la Academia se hallaba regida por
Jenócrates, a quien Aristóteles podía considerar de menor talla intelectual que él mismo.
A veces se ha comentado que quizá Aristóteles se sintió desairado por no haber sido
nombrado por Platón como su sucesor. Lejos de ello, no pudo ni siquiera haberlo esperado, ya
que la gestión de la Academia llevaba aparejada la que sus bienes inmuebles en la cuidad de
Atenas, en la que Aristóteles, un extranjero, se sabía sin derecho a ser titular de tal tipo de
propiedades.
Además, el rumbo intelectual tomado por la Academia platónica, muy sesgado hacia la
matemática, tampoco parecía atraer demasiado a Aristóteles, centrado en estudios naturalistas.
En consecuencia, decidió establecer su propia escuela en Atenas. Lo hizo en los jardines
públicos del santuario dedicado a Apolo Liceo, de donde toma nombre su escuela, también
llamada peripetética, ya que el santuario contaba en su arquitectura con un perípato o paseo
porticado.
En el ambiente intelectual del Liceo, Aristóteles debió sentirse a gusto entre sus
nuevos discípulos y otros que ya se habían convertido en profesores y conducían la
investigación en amplias zonas del saber, como por ejemplo Teofrasto, quien se encargó de
modo más directo de los estudios botánicos. La dirección y orientación investigadora de un
centro que ganaba prestigio, el cultivo de la ciencia y la reflexión filosófica, ambas de modo
5
conjunto, fueron la ocupación principal de Aristótles durante su segunda estancia en Atenas
que, como la primera, también se vio truncada por problemas de caracter político.
Este hombre, que Diógenes Laercio nos retrata con ojos pequeños, piernas delgadas y
voz balbuciente, que vestía cuidadamente, llevaba la barba y el cabellos recortados, este
hombre que moría en Eubea con el estómago dolido, dejaba tras de sí, además de una
institución prestigiosa en pleno funcionamiento y la mejor biblioteca privada de la antigüedad,
6
una obra intelectual que aún hoy, en muchos de sus extremos, permanece viva. Aristóteles
fundó y dio forma para muchos siglos a la ciencia de la lógica, escribió sobre el lenguaje, nos
legó tratados acerca de la retórica y la poética, sobre física y cosmología, en torno a la política
y a la ética, escribió también sobre economía, meteorología o química y biología, reflexionó
con enorme profundidad sobre el conocimiento humano y construyó una de las mejores
explicaciones metafísicas de la realidad. Fue, en definitiva, el inventor de un buen número de
disciplinas científicas y el fundador de gran parte de las filosóficas, en el caso de que para él
esta distinción hubiese tenido algún sentido.
Tras la muerte de Aristóteles las tornas cambiaron de tal manera que Antípatro, su
albacea testamentario y amigo, volvió a ocupar Atenas. Demóstenes acabó suicidándose. Las
placas en honor de Aristóteles fueron repuestas. Incluso el nuevo gobernador de Atenas fue un
miembro del Liceo. Y, como sabemos, bajo la influencia intelectual de esta escuela ateniense
y de su fundador comenzó a cultivarse la ciencia en la ciudad egipcia de Alejandría.
La obra biológica
7
Creemos, por tanto, que la mejor manera de entender la obra de Aristóteles y la
génesis de la misma es precisamente bajo la metáfora de la ontogénesis del ser vivo. Su obra
es un cuerpo vivo: Aristóteles leía, conversaba y leía, observaba, experimentaba -como
establece Rom Harré- y leía, reflexionaba larga y hondamante, escribía, reflexionaba mientras
escribía, volvía una y otra vez sobre el mismo problema, tomaba otra bifurcación y proseguía.
La epigénesis de su obra va avanzando por diferenciación. Cada vez que trata un problema,
sin anular completamente sus ideas anteriores sobre el mismo, las matiza, las especifica, las
acerca más a la realidad de las cosas. La obra de Aristóteles, y en especial sus escritos
biológicos, por lo que sabemos, estuvieron abiertos a sucesivas revisiones cada vez que eran
utilizados en el Liceo.
Así pues, de la obra aristotélica conservada una parte importante por extensión y
contenido está constituida por escritos biológicos. Tres de ellos son grandes tratados a los que
solemos referirnos por el nombre latino (que figura entre paréntesis junto al griego): Sobre
las partes de los animales (De Partibus Animalium, Peri\ z%¯wn mori¿wn), cuya traducción
figura en el presente volumen, Historia de los animales (Historia Animalium, Peri\ ta\
z%½a i¨stori¯ai), Sobre la generación de los animales (De Generatione Animalium, Peri\
z%¯wn genh¯sewj). A éstos hay que añadir el tratado Sobre el alma (De Anima, Peri\
yuxhÍj) que puede ser tomado como puente entre la biología general, por un lado, y la
metafísica y la ética por otro. Conservamos asimismo dos pequeñas monografías también
traducidas en el presente volumen: Sobre la locomoción de los animales (De Incessu
Animalium, Peri\ z%¯wn porei¿aj) y Sobre el movimiento de los animales (De Motu
Animalium, Peri\ z%¯wn kinh¯sewj), importante como fundamento, junto con el De Anima y
la obras éticas, de la teoría aristotélica de la acción. Como tendremos que referirnos a todos
ellos con frecuencia, utilizaremos las abreviaturas: PA, HA, GA, DA, IA y MA
respectivamente.
Algunas otras obras, de tema entre psicológico y biológico, aparecen agrupadas bajo el
título común Parva Naturalia (Pequeños estudios naturales, que abreviaremos PN): Sobre la
sensación y lo sensible, Sobre la memoria y el recuerdo, Sobre el sueño y la vigilia, Sobre los
sueños, Sobre la adivinación por los sueños, Sobre la vida larga y breve, Sobre la vida y la
muerte, Sobre la juventud y vejez y Sobre la respiración.
Todos estos tratados menores, tanto los agrupados en Parva Naturalia como las
monografías sobre la locomoción y sobre el movimiento de los animales, por su asunto y
fecha estimada, están vinculados o bien al DA o bien a PA.
8
Se ha perdido una recopilación de leyendas y tradiciones sobre los animales fabulosos,
un tratado sobre las plantas, una colección de descripciones sobre animales nunca publicada y
un conjunto de dibujos anatómicos a los que con frecuencia se refiere Aristóteles en sus
tratados zoológicos1.
Aristóteles dejó sin escribir, como meros proyectos anunciados, un tratado sobre la
nutrición2 y otro sobre la salud y la enfermedad.
-Medicina y farmacia popular griega cuyos orígenes hay que buscar en los
conocimientos de los recolectores de raíces medicinales (r¸izoto¿moi) y vendedores de
remedios (farmakopw¿lai).
-Los escritos de los filósofos presocráticos. Existe una auténtica biología presocrática,
cargada de implicaciones filosóficas que esperan ser rescatadas del olvido, pero que
Aristóteles conoció muy bien. Hay que destacar a Anaximandro de Mileto (n. c. 610/609),
1
Acerca de un tratado sobre las plantas supuestamente aristotélico, puede verse Hett, 1980; y, en general, sobre
obras de Aristóteles perdidas véase Chroust, 1973.
2
Hay referencia a este tratado, por ejemplo, en PN 456b 5-6. En esta referencia Aristóteles parece hablar de un
tratado ya escrito. En mi opinión, la parte central de PA puede ser vista como un tratado sobre la nutrición, pero
allí también hay referencias a un tratado sobre la nutrición. En relación al tratado aristotélico sobre la nutrición
puede verse Louis (1952).
3
La obra zoológica de Aristóteles debió de ejercer, sobre los escritos de este campo, un "efecto resumen" similar
al que tuvieron la geometría de Euclides, la astronomía de Ptolomeo o la botánica de Teofrasto en sus
respectivos ámbitos. El aspecto impresionante de estos escritos obró en detrimento de la copia y conservación de
otros anteriores sobre tópicos afines.
9
Jenófanes de Colofón (c. 570-480), Pitágoras (c. 540-490) y el pitagórico Alcmeón de
Crotona (c. 500), Parménides (c. 540-480), Empédocles de Acragas (c. 495-435), Anaxágoras
(500-428), Diógenes de Apolonia (c. 450) y el ya dicho Demócrito de Abdera.
-Los escritos sobre cría y selección de caballos de Simón de Atenas (primera mitad del
siglo V a. C.) o de Jenofonte (el discípulo de Sócrates, c. 430-355).
-Las obras sobre dietética de los médicos Diocles de Caristo (mediados del siglo IV a.
C.) o Mnesiteo de Atenas (mediados del siglo IV a. C.), ambas bajo la preocupación
clasificatoria de la escuela platónica.
-La sabiduría popular griega sobre los caracteres de los animales, muchas veces
expresada en fábulas como las de Esopo (siglo VI a. C.)4.
Todos estos conocimientos llegaron a Aristóteles por las vías más diversas. Nos consta
que era un gran lector y que poseía una nutrida biblioteca, sabemos que incluso en la
Academia se le apodaba "el lector", parece que por su costumbre, inusitada en la época, de
leer sin articular los sonidos, sólo mentalmente. Por otra parte, los conocimientos médicos
seguramente pudo obtenerlos en el seno de su propia familia, pues era frecuente entre los
griegos que la profesión médica se comunicase de padres a hijos. Además, Aristóteles
conversaba con expertos, e interrogaba a marineros, cazadores o ganaderos. Pero estas vías
indirectas de acceso a la naturaleza viva no fueron las únicas que exploró Aristóteles. Él
mismo llevó a cabo numerosas observaciones e incluso podemos decir sin faltar a la exactidud
4
Puede hallarse información más detallada sobre la biología pre-aristotélica, griega y no griega, en Jahn, Lother
y Senglaub (1989) y sobre las fuentes de la biología aristotélica en Manquat (1932, prácticamente todo el libro
está dedicado a las fuentes de la biología de Aristóteles), Lones (1912), Le Blond (1939), Bourgey (1955), Louis
(1964-69), Preus (1975), Byl (1980), Lloyd (1978, 1979, 1987), Gual (1992), Mosterín (1984), Vara (1990),
Düring (1990). Sobre ciencia y conocimiento popular en Grecia puede verse G.E.R. Lloyd (1983).
10
que realizó algún experimento (lo cual, por cierto, no era una práctica extraña entre los
científicos griegos, en contra de lo que tradicionalmente se viene afirmando5).
¿Pero en qué sentido puede decirse que este estudio sea un experimento? [...]
En el uso controlado de la serie de huevos tenemos un ejemplo de técnica
investigadora que presupone cierta interferencia y planificación6.
Resulta un asunto controvertido el establecer en qué proporción son los datos resultado
de la observación directa realizada por el mismo autor o sus colaboradores y en qué
proporción se obtienen por vías indirectas, cuán indirectas son estas vías y si son o no
sometidas a crítica. Podemos encontrar en la literatura todo tipo de opiniones, desde quien
estima que la biología aristotélica reposa sobre una sólida base observacional7, hasta quien
hace de Aristóteles un "biólogo" especulativo y libresco. Aquí no podemos dirimir la
cuestión, pero sí ofrecer una información plural de las diferentes posiciones. Lloyd (1966) cita
como casos en contraste los estudios de Bourgey (1955) y Lewes (1864). Este último
mantiene posiciones muy críticas respecto a la biología de Aristóteles:
Hemos visto -afirma Lewes- que el título de gran observador no puede serle
reconocido con justicia. Lejos de merecer este rango, él no puede ocupar plaza
alguna, ni grande ni pequeña entre los hombres especialmente distinguidos
como observadores, en el sentido científico del término [...] En la medida en
que lo consideremos en su posición histórica, ninguna culpa seria puede
justamente atribuírsele por no haber apreciado la importancia de la
verificación8.
Aún dentro de la reciente literatura en español podemos encontrar serias diferencias;
por ejemplo Carlos García Gual (1992) nos habla de los "minuciosos datos" recogidos por
Aristóteles,
5
Véase a este respecto E. Pérez Sedeño, 1995 y G.E.R. Lloyd, 1987a.
6
Harré, 1986, pg. 31.
7
Lones, 1912; D'Arcy W. Thompson, 1910, 1913; Lee, 1948.
8
Lewes, 1864, pg. 376.
11
hijo de médico, atento siempre a la justificación de los fenómenos, observador
tan preciso como buen teórico, [que] combinaba las lecturas con la propia
observación de los fenómenos.
Hay -matiza García Gual- un gran fondo libresco en sus anotaciones, como se
ha hecho notar. Pero hay también una gran dosis de observación personal,
unida a las noticias recogidas de muy varios observadores: pescadores,
cazadores, viajeros, etc
Y justifica esta pluralidad de fuentes con el siguiente comentario:
9
García Gual, 1992, pgs. 7, 8, 20.
10
Mosterín, 1984, pg. 240.
11
HA 565b 15, HA 533a 3.
12
Por ejemplo, el muy citado PA 644b 28-645a 5.
13
Mosterín, 1984, pg. 244.
14
HA 492a 23 y 516a 23.
12
a comprobación; de haberlo sido -afirma Mosterín- Aristóteles hubiese podido ver que es
falsa.
Tómense veinte o más huevos, y pónganse a empollar con dos o más cluecas.
Después, a partir del segundo día de incubación, hasta el último, el de la
eclosión, se va retirando diariamente un huevo que se abre para examinarlo. Se
15
Mosterín, 1984, pg. 246-7.
16
Vara Donado, 1990, pgs. 25 y 28.
17
HA 561a 6-562a 21.
18
Véase a este respecto Harré, 1986, pg. 21 y ss..
13
encontrará que todo concuerda con lo que he dicho, hasta el extremo de que la
naturaleza del ave debería ser comparada con la del hombre19.
El largo texto de Aristóteles describe hasta el detalle el proceso experimental y relata
con toda suerte de pormenores lo que llega a observar. Citaré una pequeña selección del
pasaje referido a fin de que pueda captarse el tenor del mismo:
El primer indicio del embrión se tiene después de tres días y tres noches [...]
Aparece el corazón, semejante a una mota de sangre [...] Desde él parten dos
conductos venosos, que contienen sangre, y que tienden, siguiendo un curso
sinuoso... [...] El cuerpo queda diferenciado, siendo al principio blanquecino y
muy pequeño [...] los ojos están muy hinchados y sobresalen en gran medida
[...] cuando el polluelo tiene ya diez días todas sus partes son visiblemente
distinguibles. La cabeza sigue siendo mayor que el resto de su cuerpo, y los
ojos mayores que la cabeza, pero todavía carentes de visión. Si hacia este
tiempo se le extraen los ojos, se encuentra que son mayores que habichuelas y
negros; si se retira la capa de la cutícula, se encuentra en su interior un líquido
blanco y frío, que reluce intensamente a la luz del sol; pero sigue sin haber
sustancia dura ninguna...20
El ya citado Harré, sobre el experimento del polluelo, expresa su impresión en estos
términos:
19
Sobre la Naturaleza del niño. Trad. según Harré 1986.
20
La cita comienza en HA 561a 6 y el texto prosigue en el mismo tono hasta 562a 20. Trad. de los fragmentos
seleccionados según Harré 1986.
21
Harré, 1986, pg. 31.
22
Lloyd, 1987, pgs. 53-63.
14
los tratados zoológicos muestran familiaridad con una gama considerable de
especies animales; la exactitud de muchas de sus descripciones de partes
externas e internas de los animales y de aspectos del comportamiento animal ha
sido a menudo correctamente alabada, y en muchos casos su explicación refiere
a, o presupone, un uso de la disección, ya sea llevada a cabo por el mismo
Aristóteles o por sus colaboradores23.
Podemos encontrar estudios detallados de la observación en la biología de Aristóteles,
tanto en Manquat (1932) como en Bourgey (1955). Manquat asegura que Aristóteles
23
Lloyd, 1978, pg. 215. Véase también Lloyd, 1966 [1987], donde valora la función crítica de las disecciones
respecto a la teoría de la diferenciación sexual y otras (pgs. 56, 75, 79) y el papel de la observación en Mete (pgs.
77-8).
24
Manquat, 1932, pg. 83. Se pueden encontrar multitud de ejemplos de observación directa a lo largo del capítulo
10.
25
Bourgey, 1955, pg. 94.
26
Tal noticia rueda ya desde Plinio (Hist. Nat. libro VIII, c. 16). De él la recoge Camus, traductor a la lengua
francesa de HA allá por el 1783. En la nota de su traducción se puede leer que Alejandro puso a disposición de
Aristóteles algunos miles de hombres y una suma de dinero que Ateneo estimaba aledaña a los 800 talentos.
Eliano, empero, atribuye la generosa donación a Filipo (Camus, 1783 pg. XX del Vol. I).
15
Por lo que hace al propio contenido y estructura de los tratados, no ya a las fuentes de
información, nos referiremos en breve a HA, GA y DA y reservaremos apartados especiales
para los tratados aquí traducidos: PA, IA y MA
27
Menciono sólo algunas ediciones relativamente recientes y accesibles: D'Arcy W. Thompson (1910), Balls
(1947), Tricot (1957), Louis (1964-69), Peck (1965-70), Lanza y Vegetti (1971), Vara Donado (1990), Balme
(1991), Pallí (1992).
28
Quien quiera seguir el pormenor de la cuestión puede ver, por ejemplo, Balme (1987, y la introducción a su
traducción de HA VII-X de 1991); y Düring (1990).
16
animales sanguíneos (entre los que incluye los que hoy llamamos mamíferos29, reptiles,
anfibios, aves, peces). A continuación aborda el estudio morfológico de los animales no
sanguíneos o carentes de sangre roja, como cefalópodos (sepias, calamares...), crustáceos
(langostas, gambas, cangrejos...), testáceos30 (mejillones, ostras y también erizos de mar...) e
insectos (entre los que incluye también arácnidos). Todo ello ocupa la primera mitad del libro
IV.
El orden adoptado se debe a que, según Aristóteles, el hombre es para nosotros el más
conocido de todos los animales; de manera que, por analogía y comparación, puede
ofrecernos la clave para el estudio del resto. La gran división aristotélica de los animales en
sanguíneos y no sanguíneos equivale a la división, más familiar para nosotros, entre
vertebrados e invertebrados.
La segunda mitad del libro IV atañe ya a cuestiones fisiológicas relacionadas con los
sentidos y la voz de los animales.
El libro VIII atiende al estudio de la nutrición, con lo que se cierra la parte dedicada a
la fisiología y se emprende la exposición de asuntos que tienen más que ver con el
comportamiento y carácter. Esta investigación psicológica y etológica (e incluso vagamente
29
Utilizo aquí la nomenclatura que nos resulta más habitual, pero ha de tenerse en cuenta, por ejemplo, que los
mamíferos actuales equivalen sólo aproximadamente a los cuadrúpedos vivíparos de Aristóteles: nosotros
incluimos entre los mamíferos a los monotremas, como el equidna y el ornitorrinco, que son ovíparos.
30
Algunas clases de moluscos (gasterópodos y lamelibranquios) son incluidos por Aristóteles, junto con erizos de
mar y ascidias, en una especie de cajón de sastre que denomina "ostrakoderma" y que suele traducirse por
"testáceos", es decir, animales dotados de concha. Los testáceos, así entendidos, no tienen correspondencia en la
17
ecológica) se continúa en el libro IX, de modo que ambos, VIII y IX, pueden ser vistos como
parte integrante del plan original del tratado.
Tras coleccionar las diferencias, habrá que mostrar sus agrupaciones, las
constelaciones en que se arraciman (cuatro estómagos, cuernos, carencia de ciertos dientes y
alimentación herbívora, por ejemplo). Con esta segunda operación, quedamos a un paso de la
explicación causal (teleológica), pues las diferencias morfológicas, fisiológicas o etológicas,
se encuentran agrupadas en relación a la forma de vida del animal y con vistas a su buena
funcionalidad. Adaptación, llamamos hoy a este fenómeno.
... antes que nada, [hay que] comprender las diferencias existentes y las
concomitancias comunes a todos los animales. Tras esto, habrá que procurar
descubrir las causas que las motivan31.
Düring, al citar este pasaje en que se formula el propósito de dar explicación causal de
las diferencias, anota: "éste es el programa del escrito PA II-IV"32. Es decir, ante la ausencia
de la parte explicativa en HA se ha tendido tradicionalmente a pensar que la promesa de
explicación causal remite a PA y GA.
sistemática actual (el término se emplea actualmente para un orden de protozoos rizópodos que no tiene nada que
ver con los ostracodermos de Aristóteles)
31
HA 491a 7 y ss., cursiva añadida.
32
Düring, 1990, pg. 785.
18
Una gran parte de HA está dedicada al estudio de la reproducción en los animales. Este
tema parecía preocupar especialmente a Aristóteles, hasta el punto de dedicarle un extenso
tratado en cinco libros, De Generatione Animalium33. Su autenticidad se estima bien
establecida. La fecha de su composición, en opinión de la mayor parte de los estudiosos,
debió de ser tardía (según Jesús Mosterín, Aristóteles aún trabajaba en él poco antes de
morir). No obstante, en GA, según Pierre Louis, podemos encontrar material procedente de
diversas épocas de la vida del autor. David Balme sugiere, incluso, que gran parte de HA es
posterior a GA y que tanto GA como PA fueron compuestos durante la estancia del autor en la
Academia. Como en el caso de las otras obras mencionadas, la conclusión que parece emerger
de este disenso es que la cronología exacta es difícil de establecer, ya que según todos los
indicios, las obras de Aristóteles estuvieron expuestas a sucesivas reelaboraciones, lo cual, por
otra parte, rebaja el grado de interés de esa empresa.
33
Ediciones y traducciones: Rodier (1900), Hicks (1907), Platt (1912), Peck (1953), Louis (1961), Balme (1992),
Sánchez (1994), Lanza y Vegetti (1971).
19
El libro V trata de los caracteres congénitos. Muchos de ellos (color de los ojos, timbre
de la voz o aspecto del pelo) pueden no responder a causa final discernible y deben ser
explicados, en ese caso, únicamente conforme a la necesidad y eficiencia.
Por otra parte, el tratado no deja en ningún momento de ser teórico ni de utilizar los
resortes conceptuales y metodológicos de la filosofía del autor. Ello, unido a un buen cúmulo
de datos sobre el tema que aborda, le permite la obtención de valiosos aciertos explicativos
(por ejemplo, sobre el funcionamiento de la placenta y el cordón umbilical) y distinciones
(entre caracteres sexuales primarios y secundarios, de la que sólo se hallan precedentes en
Empédocles), así como el rechazo de doctrinas erróneas sobre la procreación y la herencia
(como la preformación, la pangénesis, la teoría seminal encéfalo-mielógena o la teoría
derecha-izquierda para la distinción del sexo39).
34
GA III 760b 31.
35
En general este prejuicio juega en contra de la valoración de la hembra respecto al macho, pero no siempre es
así; por ejemplo, en GA 775a 4 y ss., se explica que nacen más hombres deformes que mujeres, debido a que el
embrión masculino posee más calor, se mueve más (HA 584a 26) y está más expuesto, por tanto, a
malformaciones.
36
PA 665a 11 y ss..
37
PA 665a 22 y ss..
38
PA 666b 6 y ss.. El ejemplo está tomado de Lloyd, 1987, pg. 57. Allí figuran otros de la misma índole.
39
La teoría preformacionista sostiene que el nuevo individuo se halla completo en el residuo seminal del macho o
de la hembra (según versiones). El proceso de desarrollo embrionario se reduce a mero crecimiento de los
órganos y miembros preformados. La pangénesis es la doctrina según la cual los fluidos seminales reciben
20
Por último, creemos que se debe incluir dentro de los tratados biológicos el escrito
aristotélico Acerca del Alma40, pues en él se intenta nada menos que una teoría general de la
vida: ¿qué diferencia a un ser vivo de un cadáver? Para Aristóteles la respuesta es el alma, es
decir, lo que permite al organismo realizar el conjunto de funciones que caracterizan al ser
vivo, como la nutrición, crecimiento y reproducción, movimiento, sensación y percepción,
emoción y pensamiento. La división más importante y general que se puede establecer entre
seres vivos se fundamenta en las funciones de que son capaces: las plantas, tan sólo nutrición,
crecimiento y reproducción; los animales, todas esas más el movimiento, la sensación y la
percepción (y algún tipo de emoción); el ser humano, todas las arriba aludidas.
aportación de todas y cada una de las partes del organismo que los produce. Esta doctrina sirve, entre otras cosas,
para dar explicación racional a la herencia de los caracteres adquiridos, ya que las aportaciones de un
determinado órgano (o miembro o tejido) al fluido seminal pueden variar en la medida en que lo haga aquél. Aún
el propio Darwin creyó en la teoría pangenetista.
El nombre de ambas doctrinas procede de la biología del siglo XVII, pero su contenido ya fue propuesto antes de
Aristóteles por Anaxágoras y los Atomistas respectivamente.
La teoría encéfalo-mielógena parte de Alcmeón de Crotona y afirma que el semen se origina en el cerebro y
desciende a través una supuesta conexión vasal entre cabeza y testículos que pasa por oídos, nuca, columna
vertebral y músculos lumbares.
La distinción del sexo en función del origen del semen (del testículo derecho o del izquierdo) o de la posición del
feto en el útero (en la parte derecha o en la izquierda), fue propuesta por Parménides y Anaxágoras (más detalles
pueden consultarse en Jahn, Lother y Senglaub, 1989, pg. 56-8; para la valoración que hace Aristóteles de la
teoría derecha-izquierda, véase también Lloyd, 1966 [1987], pgs. 25, 56, 75 y 79).
40
Algunas ediciones, traducciones, comentarios y ensayos: Simplicio (1882), Hicks (1907), Sto. Tomás (1925),
Biehl y Apelt (1926), Rodier (1900), Ennins (1943), Pedro Hispano (1945), Tricot (1947), Ross (1956, 1961),
21
aquí), puede ser vista como causa final del mismo. Esta duplicidad (y circularidad) se intuye
ya en el doble sentido de nuestra expresión "funciones vitales": funciones que constituyen la
vida y funciones imprescindibles para la vida.
De lo dicho se sigue que, tanto lo que es común a todos los seres vivos, como lo
específico de cada una de las clases dichas, se explica y define tomando en consideración el
alma que poseen (o mejor, el alma que son). Por ello, bien se puede afirmar que, en DA,
Aristóteles intenta una teoría general de la vida.
Aristóteles habría podido identificar el alma con las potencias del cuerpo en virtud de
su orden, armonía, equilibrio o simplemente salud. De otro lado, habría podido identificar el
alma con el ejercicio de estas potencialidades, con el acto de vivir. De ambos modos habría
hecho desaparecer el alma como sustancia. Sin embargo mantiene la sustantividad del alma
mediante esta distinción entre acto primero y segundo41.
Resulta, sin duda, necesario establecer en primer lugar a qué género pertenece
y qué es el alma -quiero decir si se trata de una realidad individual, de una
sustancia o si, al contrario, es cualidad, cantidad o incluso cualquier otra de las
categorías que hemos distinguido- y, en segundo lugar, si se encuentra entre los
seres en potencia o más bien constituye una cierta entelequia42.
Siwek (1965), Jannone y Barbotin (1966), Theiler (1966), Lefèvre (1972), Sorabji (1974), Hartman (1977), Furth
(1988), Nussbaum y Rorty (1992).
41
Este aspecto de la naturaleza del alma está muy bien expresado en Halper, 1989, pg. 249: "Es, a la vez, la
actualidad de la materia y una potencialidad para más actividades, como el caminar actual". Para la relación
entre alma y vida véase S. Mansion 1984, pgs. 365-410. Puede verse también la introducción que Tomás Calvo
antepone a su traducción del DA, así como el libro de Eutimio Martino (1975) y, por supuesto, las ediciones,
comentarios y ensayos citados en la nota anterior.
42
DA 402a 23 - 402b 1. Cambio "entidad", de la traducción de T. Calvo, por "sustancia". T. Calvo y C. García
Gual recomiendan traducir "ousia" por "entidad". La traducción más habitual es, sin embargo, "sustancia", no
sólo en español, sino también en otras lenguas actuales. Las razones filosóficas y filológicas que aducen Calvo y
Gual para no adoptar la traducción estándar me parecen bien fundadas, ya que "sustancia" nos lleva a la idea de
sustrato y, en última instancia, a la de materia, lo cual está muy lejos del significado intentado por Aristóteles,
como veremos. No obstante, mantengo la traducción habitual, en primer lugar porque es ya una convención
ajena a su etimología y muy extendida, en segundo término, porque "entidad" no deja de generar problemas; por
ejemplo, a veces precisamos referirnos a entidades que no son propiamente sustancias.
22
Recorre y critica las opiniones de sus predecesores, la teoría platónica, la del alma
como armonía, la del alma como constituida por elementos materiales, a la par que establece
la posibilidad de la psicología (como saber acerca del alma).
En el libro II presenta Aristóteles su propia teoría del alma. Sobre las nociones de
potencia y acto, de materia y forma, edifica la doctrina del alma como sustancia y de su
unidad con el cuerpo:
Si bien parece cierto que DA fue escrito de dos veces, como en dos estratos, un
primero más centrado en las funciones vegetativas y sensitivas y un segundo que incorpora las
funciones intelectuales, precisamente, lo que intenta Aristóteles es integrar las funciones
intelectuales y emocionales dentro de un concepto general de vida. Es más, el DA en su
conjunto constituye una de las claves para comprender la estructura general de la biología
aristotélica.
43
DA 412a 28 y s..
44
DA, III, 5.
45
DA, II, 2, 413a 5-10 y 413a 30 - 413b.
46
Algunas ediciones y traducciones: Ogle (1912), Düring (1943), Le Blond (1945), Peck (1955), Louis (1956),
Torraca (1959), Balme (1992), Lanza y Vegetti (1971).
23
PA sólo con muchos matices puede ser tenido por un tratado de anatomía comparada,
pues hay que reparar en que su problema central es la explicación causal de las diferentes
partes de los animales, conciliando los aspectos teleológico y eficiente.
(1) La explicación. Ésta debe ser causal, atendiendo a la causa final y a la forma, pero
sin descuidar el estudio de los elementos materiales y fuerzas eficientes que, aunque
subordinados a la finalidad, no dejan de ser importantes.
(3) La investigación zoológica. Ésta debe conducirse por los siguientes pasos: en
primer lugar constatación de hechos y tras ello búsqueda de las causas, examinando primero
47
Véase, en este sentido, Chernis, 1944, cap. 1, y Lloyd, 1966 [1987], pgs. 145-152.
24
las funciones y partes comunes a una determinada clase de animales y después las específicas
de las subclases.
Estos aspectos metodológicos poseen, en realidad, una enorme una carga filosófica.
Hasta tal punto es así, que en estas líneas se puede detectar una de las más acabadas
elaboraciones aristotélicas sobre la cuestión de la sustancia y la noción de diferencia.
(1) por combinación de las cualidades primarias o propiedades más elementales (frío,
calor, sequedad y humedad) se obtienen los elementos simples (tierra, agua, aire, fuego).
(2) Una segunda síntesis nos permite obtener, mezclando adecuadamente los
elementos, las partes homeómeras (tejidos) de los animales.
Tras ello, principia el estudio de las partes de los animales sanguíneos; primero las
homeómeras, yendo de las más blandas y fluidas (sangre, grasa, sebo, médula, esperma, bilis,
leche, carne) a las más duras y sólidas (hueso, espina, cartílago, tendón, pared de los vasos).
Desde el capítulo 10 del libro II, Aristóteles emprende el estudio de las partes internas
no homeómeras de los animales sanguíneos, tomando como guía la estructura del cuerpo
humano y procediendo desde arriba hacia abajo: primero, cabeza (hasta III, 3), donde incluye
los estudios de ojos, nariz, oído y boca, que son internos sólo en parte; después el resto del
cuerpo (hasta IV, 4). En cada caso atiende primero a lo que es común (posesión de cuernos en
general, por ejemplo) y más tarde a lo específico (posesión de uno o bien de dos cuernos). IV,
5 está dedicado a las partes internas de los no sanguíneos. IV, 6 da comienzo al estudio de las
partes externas, en primer lugar de los no sanguíneos y por último de los sanguíneos.
48
En su libro Polaridad y analogía, Lloyd trata la dicotomía practicada en la academia platónica como un caso
de estructura argumentativa polar (véase Lloyd, 1966 [1987], pgs. 141 y ss.).
25
A lo largo de todo el tratado se intenta la generalización y explicación causal de las
partes de los animales y de sus funciones.
Su objeto de estudio propio es el movimiento de los animales y las causas del mismo.
La noción de movimiento es aquí muy amplia: incluye cualquier tipo de alteración,
crecimiento o desplazamiento sufrido o llevado a cabo por el animal. Quedan al margen los
49
Mosterín, 1984, pg. 261.
26
movimientos de generación y corrupción que no son llevados cabo en sentido propio por el
animal, sino que son los que hacen que el animal venga al ser o deje de existir. Las causas del
movimiento son tanto materiales y eficientes como formales y finales. Aristóteles estudia
estas dos líneas causales y su engranaje. Nos hallamos quizá ante el primer escrito que puede
ubicarse con justicia dentro de lo que hoy llamamos teoría de la acción50.
En cuanto a la cronología, todo parece indicar que estamos ante uno de los últimos
escritos del autor, cuya redacción se situaría entre la del DA y la del que casi todos los autores
consideran como el último escrito de Aristóteles, el GA. Nussbaum55 señala como época
probable de su redacción los últimos años de la segunda estancia de Aristóteles en Atenas.
Louis56 arriesga incluso unas fechas tentativas para la redacción del MA que se habría
producido, según él, entre el 330 y el 323.
50
Véase Charles (1984)
51
703a 10-11.
52
Este escrito forma parte de los PN.
53
Louis (1973, pg. XIII).
54
Como acostumbra en su obra biológica, utiliza apoyo gráfico en varios puntos de este tratado. El texto se
entiende con dificultad si no tomamos este hecho en consideración. Esta práctica es coherente con la afirmación
del propio Aristóteles de que nunca piensa el alma sin imagen (DA 431a 14-17; PN 450a 1 y s..) y con la
elaboración que llevó a cabo de un volumen de dibujos anatómicos desgraciadamente perdido.
55
Nussbaum (1978, pg. 12).
56
Louis (1973, pg. XIX).
27
voluntario, aunque el mismo Aristóteles la presente hacia el final del tratado. Los
movimientos involuntarios son los realizados por alguna parte del cuerpo de modo autónomo,
como si de un ser vivo independiente se tratase57, al margen del control del animal (por
ejemplo los movimientos del corazón o del pene). Los movimientos no voluntarios son del
conjunto del animal o de algún sistema amplio del mismo, pero realizados de modo autónomo
(como respirar, dormirse o despertarse, y en general una buena parte de los movimientos
fisiológicos). Todos estos movimientos pueden tener explicación, es decir, se pueden señalar
las causas de los mismos. Si queremos la explicación completa de cada movimiento
tendremos que señalar sus causas material, eficiente, formal y final. La causa material vendrá
dada por las partes intervinientes, la eficiente por el calor del corazón o del pneuma, la formal
por la morfología del animal y la final58 por el bien del viviente en la circunstancia concreta
(algo así como el valor adaptativo de la biología actual). Todo ello no requiere para nada la
conciencia de los fines del movimiento, ni de los medios para obtenerlos, ni la voluntad
expresa de conseguirlos.
El reto específico que asume Aristóteles en este tratado consiste en explicar como el
propio animal, mediante la representación consciente59, puede tomar las riendas de algunos de
sus movimientos, los que Aristóteles llama voluntarios. Estos movimientos desencadenados
por el animal constituyen su acción60. La explicación de los mismos se basa en la explicación
general del movimiento (en seres animados o no), en la explicación del movimiento animal
(voluntario o no) y en la explicación de cómo algunos de estos movimientos pueden ser
desencadenados o canalizados por el propio animal. El movimiento voluntario del animal no
se produce contraviniendo los movimientos fisiológicos o los elementales, sino utilizando y
guiando todos ellos. Esta es la razón profunda de que en MA convivan reflexiones de tan
diverso jaez.
57
MA 703b 21-22.
58
Hay que insistir, pues la confusión es crónica, en que esta causa final no implica en absoluto representación de
la misma por parte del animal; de hecho, las plantas presentan estructuras claramente funcionales, organizadas
para un fin, y no se les puede atribuir conciencia del mismo.
59
Algunos animales -quizá mamíferos y aves- pueden representarse mentalmente el objeto de la acción sin por
ello ser autoconscientes. Esta última posibilidad parece presentarse sólo en los seres humanos. La negación de la
existencia, valor causal o valor explicativo de la representación mental fue parte de la moda conductista que
invadió la psicología humana y animal en pasadas décadas. Hoy día pocos etólogos o psicólogos despreciarían lo
mental como factor explicativo del comportamiento. Por supuesto, Aristóteles no lo hacía.
60
Hablo aquí de acción y no de comportamiento o conducta, pues los "movimientos voluntarios" a que se refiere
Aristóteles parecen implicar alguna representación consciente de su objeto, mientras que las nociones actuales de
comportamiento o conducta incluyen movimientos guiados hacia objetos no representados por el animal. Por
ejemplo, incluyen la danza de las abejas, mediante la cual éstas comunican a sus congéneres la posición relativa
al sol de una fuente de alimento, sin que se atribuya ninguna representación consciente de la situación a la abeja
danzante o sus himenópteros espectadores.
28
Toda acción consiste en movimientos, pero no todo movimiento es acción. Sólo
cuando nos hallamos ante un movimiento de los que Aristóteles llama voluntario podemos
hablar con precisión de acción. En el resto de los casos hay movimiento pero no hay acción.
La explicación de los movimientos en cuanto tales requiere la exposición de sus causas, pero
la acción tiene, además, su causa final propia.
Ahora nos hallamos ante una doble pregunta: en primer lugar tendríamos que
investigar cómo se da el proceso de todo movimiento, y en particular del movimiento de los
vivientes; en segundo término habría que establecer cómo puede este proceso caer bajo el
control del propio animal en algunos casos.
Tanto por el razonamiento general como por la experiencia de los casos particulares y
los hechos a los que podemos acceder por los sentidos61, se llega a la convicción de que todo
movimiento requiere un motor y un punto de apoyo inmóvil. Esta conclusión afecta tanto al
universo en su conjunto como a cada animal en particular. El movimiento es imposible si no
hay algo que se mueva y algo que permanezca inmóvil. En el caso de las animales estas
funciones pueden alternarse de modo que las partes que permanecen inmóviles en una fase del
movimiento sean las móviles en otra y a la inversa. Pero, además de la alternancia de partes
móviles e inmóviles dentro del animal, debe existir un punto fijo de apoyo exterior al mismo,
sin esta resistencia ningún movimiento es posible.
61
Véase MA 689a 11-14
62
Algunas de las observaciones que se formulan al hilo del razonamiento cosmológico son de gran interés
histórico. Por ejemplo, Aristóteles concluye que el movimiento de la tierra sólo sería posible en un universo no
eterno, en un mundo con historia que pudiese tener un final por ruptura del equilibrio entre sus diversas partes.
El desarrollo posterior de la ciencia nos ha enseñado hasta qué punto la hipótesis de una tierra en movimiento
concuerda con la idea de un cosmos con historia, con principio y fin.
29
Si dividimos las entidades en animadas e inanimadas, tenemos que las primeras son
capaces de moverse a sí mismas, tienen un principio de movimiento, un motor interno,
mientras que las segundas son movidas por otras, animadas o inanimadas. A la larga, el
movimiento de lo inanimado siempre será resultado del movimiento de los vivientes o del
motor inmóvil63.
Los vivientes poseen un principio motor interno, son móviles y motores a un tiempo,
se mueven. Cada uno de sus movimientos exige, además, un juego de partes del animal
móviles e inmóviles y un punto de apoyo exterior fijo. La alternancia de partes móviles e
inmóviles dentro del animal se ve posibilitada por las articulaciones, es decir, sin flexión no
habría movimiento.
Se podría decir que el animal funciona hasta cierto punto como un autómata cuyos
resortes fuesen disparados por la presencia de un objeto que de alguna forma pudiese
afectarle. Esta comparación es explícitamente considerada por Aristóteles y no sólo en este
texto, sino que también aparece en GA y en Metafísica. Mas la semejanza no es estricta:
sucede que el animal vendría a ser un autómata de componentes alterables, una máquina que
no sólo puede cambiar su configuración, sino que también puede sufrir variaciones en cada
uno de sus componentes65.
63
El universo en su conjunto no es en Aristóteles un ser vivo, no es un gran organismo, como a veces se afirma,
no es un ser animado, pues no se mueve a sí mismo. El motor inmóvil tampoco puede ser propiamiente un ser
vivo, al menos no de carácter natural, esta vez precisamente por inmóvil.
64
El capítulo 10 de MA está dedicado al pneuma, a su composición y cualidades mecánicas, como por ejemplo su
elasticidad.
65
La alusión a los autómatas (así como la comparación entre el movimiento de la tierra y el de un barco) merece
especial atención atención desde el punto de vista de la historia de la ciencia. No se puede olvidar que en el siglo
XIV Jean Buridan comentó este tratado y fue precisamente él, junto con su discípulo Nicolás de Oresme, quien
introdujo la imagen del universo como un reloj (y también la comparación de la tierra con un barco para
argumentar en favor de la relatividad óptica del movimiento). La idea de que el cosmos es un gran mecanismo y
de que los seres vivos en especial son como máquinas es llevada al extremo por Descartes. Desde luego, la
30
Hasta aquí hemos formulado consideraciones que afectan a todo movimiento animal.
Pero los movimientos voluntarios en especial se desencadenan por la representación mental
de un objeto visto por el animal como deseable, es decir, como un bien. Y la conexión entre el
objeto deseado y el repertorio de movimientos disponibles exige también una representación
de los medios. En ambas operaciones interviene la imaginación, la fantasía o la reflexión. Si
queremos podemos construir el proceso de modo silogístico, como un silogismo práctico:
tenemos una primera premisa que enuncia el fin buscado, lo que se entiende como un bien;
una segunda premisa que hace referencia a los medios disponibles para alcanzar el fin
deseado, es decir, a los movimientos posibles; y una conlusión, que en el caso de este tipo de
silogismos es una acción. Así, nos hallamos en presencia de una acción cuando una serie de
movimientos son desencadenados por el deseo de algo que se capta como un bien y por la
creencia de que este bien puede ser obtenido mediante dichos movimientos.
Aristóteles piensa que del mismo modo que ciertos movimientos no voluntarios o
involuntarios pueden desencadenarse por la percepción de un objeto, la imaginación y la
reflexión pueden disparar y guiar movimientos que entonces llamamos voluntarios y que se
realizan por los mismos mecanismos que los anteriores66.
concepción de los vivientes presente en MA estaría más cerca de la visión que Leibniz tenía de los seres vivos
que de la de Descartes.
66
MA 701b 15-20.
67
Algunas ediciones y traducciones: Lanza y Vegetti (1971), Louis (1973), Torraca (1958), Jaeger (1913),
Farquharson (1949), Forster (1937).
68
Por ejemplo, PA 690b 15, que trata sobre la ausencia de patas en las serpientes, nos remite a las precisiones que
figuran en IA 707b 21 y ss.; PA 692a 17 remite a IA 707b 7 y ss.; PA 696a 11 remite a IA 707b7 y ss.; MA 698a 3
y s. y 700a 18 remiten también a IA, si bien de modo impreciso. Existen aun otras referencias a IA a lo largo de
31
El objeto de estudio del tratado IA es la locomoción de los animales en sus diversos
modos. Este tópico, junto con el del movimiento en general, que se aborda en MA, y el de la
percepción, presente en PN, son de especial importancia y por ello merecen tratados
monográficos, ya que definen el modo de ser propio del animal, es decir, su modo de vida,
que incluye casi siempre el desplazamiento y siempre la percepción.
Por lo que hace al contenido, encontramos en los primeros capítulos del único libro
que constituye el tratado una exposición de las cuestiones que se propone abordar y del
método que se va a seguir. Esta anticipación de las materias que serán estudidas y del
procedimiento es típica de las obras de Aristóteles. Nos adelanta en los tres primeros capítulos
que se va a emprender un estudio comparativo de los diferentes modos de desplazamiento en
los animales, una descripción del modo de funcionamiento de los órganos y miembros que
interviene en dicha función y una explicación causal de la misma.
Los principios generales que hemos visto en otros textos del autor vuelven aquí a
desmpeñar un importante papel: las estructuras que observamos en los animales tienen una
finalidad y la identificación de la misma constituye ya una explicación de su presencia. Hay
que señalar que la función última de toda la estructura del animal es su vida y, por ello, será la
la obra de Aristóteles, por ejemplo en De Cael 284b 13. Por otra parte, las referencias se cruzan, como suele
suceder en los textos de Aristóteles: IA 704b 10 y 706b 2 remiten a HA; IA 706b 2, 706b 19 y 714b 20 nos
envían a PA; IA 714b 23 se refiere a DA.
69
Pierre Louis cita una treintena. El más antiguo data del siglo XI (Cod. Vaticanus gr. 269 (U)).
32
forma de vida propia de cada animal la que explique su configuración. Dicho de otro modo, la
explicación funcional remite a la forma del animal y toda forma es, a la postre, no una figura,
sino una forma de vida. Por otra parte, el movimiento se produce según las seis direcciones
espaciales, cada una de ellas cargada axiológica y funcionalmente. Es decir, el espacio
biológico para Aristóteles es -digámoslo así- anisótropo, cada dirección se relaciona con una
determinada función y tiene una valoración distinta. Además, añade un principio de carácter
mecánico, a saber, que en cuanto a la causa eficiente el desplazamiento sólo puede ser efecto
del empuje o de la tracción.
Los miembros que llevan a cabo la locomoción pueden hacerlo gracias a que pueden
flexionarse. La flexión, insiste Aristóteles, es condición necesaria para la locomoción. La
flexión de cada articulación puede ser cóncava o convexa, y se puede establecer, como hace
aquí el autor, un estudio comparativo de los distintos tipos de flexión en diferentes animales.
En especial, sobre la aves, es digna de mención la observación de que les son tan
necesarias las patas para volar como las alas para desplazarse en tierra. Al tópico de los
animales que vuelan dedica Aristóteles los capítulos diez al doce. También menciona el
70
Sobre el debate en torno al progreso biológico evolutivo en la biología actual puede verse Ayala (1983a).
33
aspecto aerodinámico del cuerpo de los animales voladores. El capítulo doce expone la
locomoción en otro bípedo, esta vez no volador, el hombre. El catorce nos lleva al caso de los
que disponen de cuatro puntos de apoyo, los cuadrúpedos, de los cuales los vivíparos
presentan diferencias respecto a los ovíparos, ya que en estos últimos las patas salen hacia los
lados del cuerpo, mientras que en los vivíparos descienden siguiendo aproximandamente la
vertical del mismo. Este rasgo lo relaciona Aristóteles con el modo de reproducción: en el
caso de los ovíparos, la posición de sus miembros les facilita la incubación.
Las diferencias más finas dentro de cada grupo de animales se pueden establecer por la
peculiar combinación de flexiones cóncavas y convexas que presenten en extremidades
anteriores y posteriores, así como por el orden en que las extremidades se mueven; hay
animales que desplazan simultáneamente las dos patas del mismo lado, mientras que otros
mueven a un tiempo las que están en diagonal.
En el capítulo quince el autor vuelve sobre las aves, pero esta vez en cuanto animales
capaces de andar y correr. El capítulo dieciseis se centra ya en los animales con más de cuatro
puntos de apoyo, es decir, los no sanguíneos. El capítulo diecisiete torna sobre las aves, ahora
en tanto que nadadoras. El hecho de que trate de las aves en tres puntos distintos de la obra
nos indica bien a las claras que el objetivo de la biología de Aristóteles no es prioritariamente
taxonómico, no le interesan las clases de animales, sino su forma de vida, sus funciones, y
aquí en especial la locomoción de la cual estudia sus variedades. Por último, el capítulo
dieciocho nos habla de los animales cuyo modo principal de locomoción es la natación.
34
realizado por autores como P. Pellegrin, D. Balme, G.E.R. Lloyd, [Link], J. Lennox o A.
Gotthelf71.
-La conexión más obvia es la que mantiene la obra biológica con el resto de los
escritos sobre ciencia natural, desde los Meteorológicos hasta la Física o el tratado Sobre la
generación y la corrupción, pues todos ellos pertenecen al mismo grupo de tratados, utilizan
un utillaje conceptual común y los resultados obtenidos en unos se emplean como principios
en otros.
Así pues, los conceptos de género (ge¿noj) y especie (eiådoj), tal y como se usan en la
obra biológica, quedan liberados de su carga estrictamente taxonómica, ya que no
corresponden a niveles taxonómicos fijos. Son relativos, como en la Metafísica. Al descartar
el objetivo taxonómico como prioritario acercamos la obra biológica al resto de la producción
de Aristóteles y favorecemos la lectura no taxonómica de otros escritos, como por ejemplo
Categorías.
Se puede, por tanto, entender la biología de Aristóteles más como un intento de definir
que de clasificar. Y aún la definición ha de concebirse como un instrumento flexible al
servicio de la explicación. Mediante definiciones en que figuren rasgos relativamente básicos
de las distintas formas de vida animal, se pueden construir explicaciones de otros rasgos (o
diferencias). La explicación adquiere fuerza si se pueden poner de manifiesto conexiones
71
En la selección bibliográfica aparecen títulos de estos autores. Marcos (1996) constituye un estudio específico
sobre la biología de Aristóteles y las conexiones de la misma con el resto de su obra.
35
causales entre los rasgos explicados y aquellos que explican. Este tipo de explicaciones
admiten incluso su reconstrucción en forma explícitamente deductiva, silogística. Todo ello
remite a las ideas metacientíficas defendidas en los Analíticos; si bien, a la luz de los escritos
biológicos, éstas han de ser entendidas de un modo muy flexible.
72
Sobre la función de las metáforas en los textos de Aristóteles y sobre su teoría de la metáfora puede verse
Marcos (1997). Sobre la biología como investigación sobre lo individual concreto, véase Marcos (2004).
36
Desde la perspectiva física, los rasgos formales heredados por el individuo, la especie
y la esencia, son nociones todas ellas referidas a aspectos formales de la realidad, pero que
deben ser distinguidas cuidadosamente, pues son diferentes en cuanto a su generalidad, a su
realidad física y al marco teórico en el que cada una funciona.
Por lo que hace a la esencia, ésta puede ser distinguida tanto de la especie como de los
rasgos formales heredados, y que la posibilidad de que Aristóteles considerase la esencia, no
sólo en sentido lógico, es decir, como correlato de la definición, sino también en sentido
físico, no debe ser excluida. En este sentido, queda abierta la lectura según la cual la esencia
puede ser numérica y cualitativamente propia de cada viviente individual. Además se puede
aceptar una gradación en las diferencias relativas entre individuos de un grupo dado, como
sugieren los textos biológicos.
Por otra parte, aunque la línea que separa los rasgos heredables de aquellos otros que
son fruto de la interacción con el entorno no es nítida en los textos de Aristóteles, sí parece
claro que los rasgos formales heredados incluyen los estrictamente esenciales y algunos otros
accidentales para la vida del individuo. Los rasgos formales heredados son un resultado de
combinar los rasgos formales de los progenitores concretos según las leyes combinatorias
establecidas en GA y, muy particularmente en GA IV 3. En cualquier caso, el desarrollo del
individuo tiende a la realización plena de su forma, resultado de la combinación de rasgos
heredada de sus progenitores y ancestros, y no de la forma específica, que es un universal
cuya capacidad causal sería difícilmente explicable.
La especie es, por tanto, más un resultado que una causa. Un resultado estable en la
medida en que permanecen en equilibrio las fuerzas actuantes de cuya tensión resulta, a saber,
la tendencia al bien del individuo concreto en su circunstancia medioambiental concreta y las
restricciones hereditarias.
El alma del ser vivo es su esencia, es también su sustancia y el propio ser vivo. La
relación entre alma y cuerpo es un caso especial de la relación entre materia y forma, entre
acto y potencia. En el caso de los seres vivos es una relación de identidad.
En cuanto al aspecto material de los seres vivo, se puede señalar que el concepto de
materia es relativo al nivel y contexto en que nos movamos. Que también hay que distinguir
entre la materia de que consta un ser y la materia a partir de la cual deviene. Según estas
distinciones, podemos considerar el cuerpo como materia en relación al alma del viviente, la
sangre procedente de la madre como materia a partir de la cual se produce la generación del
37
viviente, la sangre procedente de la nutrición como materia a partir de la cual se produce el
desarrollo y crecimiento del mismo, y el género como materia en relación a la diferencia
específica.
-Por último, podemos señalar algunos puntos de contacto entre los escritos sobre
filosofía práctica y sobre biología. Por ejemplo, en la discusión acerca de la virtud de la
prudencia no podemos olvidar que también los animales son llamados prudentes por
Aristóteles. Por otra parte, el discurso metodológico más amplio que podemos encontrar en
obra del griego es el libro VI de la Ética a Nicómaco, pues en él se trata acerca de la acción
humana correcta, guiada por la prudencia, y cualquier proceso de investigación científica es
parte de dicha acción. La obtención y aplicación correcta de directrices metodológicas, así
como la interpretación de los términos teóricos y metodológicos, se rigen por lo que
podríamos llamar prudencia metodológica. Por añadidura, la biología puede ser caracterizada,
al menos en parte, como un cierto tipo de conocimiento prudencial, a saber, entendimiento.
38
La traducción de la obra biológica completa la imagen que teníamos del pensamiento
de Aristóteles y que hasta hace muy poco no tomaba en consideración esta parte de su obra.
Desde el punto de vista filosófico, en la comprensión profunda de la realidad, de los seres
vivos y de la naturaleza del hombre, Aristóteles tiene -no aún, sino cada vez más- mucho que
decirnos. Sucede, no obstante, que su pensamiento es difícil, poco explícito las más de las
veces, y siempre en tensión por hacer justicia a todos los matices de la realidad, del ser y del
devenir. Ante tal dificultad siempre ha existido una tendencia a refugiarse en el más cómodo
platonismo, en una filosofía de fondo más sistemática, menos dependiente de la experiencia
vivida, de la memoria y de la reflexión, más fácilmente enseñable por moverse en el plano del
logos. Pero muerta. La otra opción, hoy muy acusada, ha consistido en tirarlo todo por la
borda y acogerse al también cómodo irracionalismo. Los que pensamos que siempre es mejor
un pensamiento vívido y difícil que un andamiaje conceptual herrumbroso o una arbitraria
renuncia a la intelección de la realidad tenemos un compromiso continuo de carácter
didáctico: Aristóteles ha de ser explicado. En esta tarea conviene -nos conviene a todos- poner
el más intenso de los esfuerzos. A esta terea esperamos que pueda modestamente servir el
presente volumen.
Los índices recogen los nombres de animales, de partes anatómicas y los nombres
propios de personas y lugares que aparecen en los textos de Aristóteles. Las referencias en los
mismos se ofrecen siguiendo la numeración habitual de las obras de Aristóteles, según la
edición de Bekker.
Para la traducción se han tenido en cuenta las ediciones del textos griego de Harvard
University Press (en su Loeb Classical Library), de Les Belles Lettres, de Teubner y de
39
Oxford University Press. Para el De Motu Animalium se ha tenido en cuenta también la
edición a cargo de Martha Nussbaum. Por supuesto han resultado de gran ayuda para el
presente trabajo las traducciones ya realizadas a lenguas próximas por Lanza y Vegetti, Peck,
Louis y Nussbaum y las traducciones de otras obras biológicas de Aristóteles a nuestra
lengua, como las de Vara, Calvo, Sánchez y Pallí.
El orden relativo de los tratados contenidos en esta edición responde al orden de los
mismos en la edición de Bekker y al que se estima como más probable desde el punto de vista
cronológico. PA, el tratado más extenso, es también el primero, entre otros motivos porque su
libro I constituye una introducción metodológica a toda la obra biológica del autor. A éste le
siguen, por este orden, IA y MA.
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De Partibus Animalium
49
De Partibus Animalium
Sobre las partes de los animales
Libro I
Capítulo 1
[639a] Acerca de todo estudio y de todo método73, tanto de los más sencillos como de
los más elevados74, parece haber dos tipos de disposición: a una le conviene el nombre de
conocimiento científico del objeto y a la otra, el de una cierta cultura.
Es propio de alguien cultivado el ser capaz de juzgar correctamente que es lo que está
bien o mal en una exposición. De hecho, consideramos que el hombre culto es alguien con
esta habilidad y el tener cultura consiste precisamente en ser capaz de hacer esto. Pensamos,
además, que este hombre, por así decir, culto, puede juzgar por sí mismo sobre cualquier
tema y que otro, por el contrario, sólo lo puede hacer sobre una parte determinada de la
naturaleza, pues podría tener la misma capacidad que el primero, pero sólo acerca de un
dominio concreto75.
73
No se trata aquí del método de investigación que permite llegar a resultados, sino de la exposición de éstos, del
orden en que debe producirse dicha exposición y de los elementos explicativos que deben utilizarse en ella.
74
En todo el libro se percibe un trasfondo polémico frente a los estudios realizados en la Academia platónica.
Aristóteles insiste en que no sólo la astronomía es digna de estudio, también lo es la biología, aunque pueda
parecer menos elevada, pues sus resultados son menos precisos y los objetos de que trata no son eternos. Vuelve
Aristóteles sobre este asunto en el capítulo 5, y el contexto polémico se hace explícito en los capítulos 2 y 3.
75
Como introducción a la zoología, este libro parece ir dirigido a un público culto, pero no especializado, a
quienes Aristóteles muestra la conveniencia de conocer ciertas pautas conforme a las cuales poder juzgar las
exposiciones biológicas. Este conocimiento es distinto del que el especialista tiene de los hechos, pero tampoco
se iguala con el conocimiento de una metodología científica general, que requiere adaptaciones para que pueda
ser útil en este campo específico. La metodología científica general se expone en APo. La discusión sobre los
contenidos de la educación del hombre culto y la relación entre ésta y el conocimiento especializado de hechos,
tiene precedentes en Platon (Gorgias 485; Protágoras 312b; Carta VII 340b y ss.).
76
¨ I(stori¯a es el conocimiento de hechos basado directamente en la experiencia. Esto no impide que una obra
como Historia Animalium sea, en cierto modo, un tratado teórico. Sobre el término ¨i¥stori¯a puede verse la
introducción de J. Vara Donado (1992) y a su traducción de HA (pgs. 9 y 10) y la introducción de C. García Gual
a la traducción J. Pallí Bonet (1992, pg. 15). Sobre el carácter teórico de HA, véase Balme, 1987 (pgs 9 y ss.).
50
características son iguales, como el sueño, la respiración, el crecimiento, la decadencia, la
muerte77 y demás caracteres y estados semejantes. Discutir ahora este asunto no resulta nada
claro ni preciso78. Sin embargo, es evidente que si hablamos de los diversos animales
separadamente, repetiremos muchas veces lo mismo; ya que tanto los caballos y los perros
como los hombres poseen cada una de las características citadas, de tal modo que si
nombramos cada uno de sus atributos79 separadamente, nos veremos obligados a hablar
muchas veces de todos los atributos que son iguales en animales de distinta especie 80 y que no
presentan ellos mismos ninguna diferencia 81. Por otra parte, hay igualmente otros atributos
que, aunque reciben el mismo nombre, sin embargo difieren [639b] según la especie, por
ejemplo: la locomoción de los animales. Pues es evidente que no hay una única forma por
especie: distinguimos el vuelo, la natación, la marcha y la reptación82.
77
El sueño, la respiración, el crecimiento, la decadencia y la muerte, son estudiados en detalle en otros tratados
que pueden ser tenidos por extensiones de PA y de DA, concretamente: Del sueño y la vigilia, De los sueños, De
la longevidad y brevedad de la vida, De la juventud y la vejez, De la vida y la muerte y De la repiración. Todos
ellos (y algún otro) suelen reunirse bajo el apígrafe común de Parva Naturalia. J.A. Serrano (1993) los ha
traducido al español.
78
Aquí se da, a esta cuestión, una respuesta implícita que se puede inferir de la afirmación: "repetiríamos muchas
veces lo mismo". Una respuesta explícita aparece en 644a 25 y ss..
79
Leyendo, con los manuscritos [twÍn sumbebhko¯twn], en lugar de [ta sumbebhko¯ta], como proponen, por
ejemplo, Ogle (1911) y Peck (1955).
80
Balme (1992, pg. 74) resume los diferentes sentidos de [eiådoj] según aquello a que se contrapone: [eiådoj]
denota, 1) un grupo como distinto de otro, 2) un grupo como distinto de los individuos que agrupa, 3) la forma
como distinta de la materia y 4) la especie como distinta del género.
Por tanto, 'especie' traduce, en algunos contextos, [eiådoj]. La especie, en la biología de Aristóteles, no es, en
sentido propio, una sustancia. No tiene fuerza causal, por tanto no se identifíca con la causa final de la
ontogénesis. La estabilidad natural observada en ciertos grupos, es un resultado del equilibrio entre diversas
causas, no una causa en sí misma (aunque todo este aspecto está aún sometido a debate; véase, a este respecto
Lennox, 1985, pgs. 27-54; Sharples, 1985, pgs. 117-130; Balme, 1987, 291-312; Lloyd, 1990; Furth, 1990;
Cooper, 1990; M. Frede, 1990; Woods, 1993).
[eiådoj] Tampoco es una categoría taxonómica fija, como ha mostrado convincentemente P. Pellegrin (1982,
1985, 1987, 1990), y como se infiere del uso variable que en este mismo texto tiene el concepto. Es meramente
un universal obtenido por abstracción a partir de individuos particulares que comparten alguna característica. Las
agrupaciones de los seres vivos son variables en función del objeto de estudio en curso.
El tercer sentido añade una nueva dificultad a la traducción al español, pues 'forma' también traduce
habitualmente el término griego [morfh¿]. En relación a esto T. Calvo (1978, pg. 109) comenta que [eiådoj] se
refiere más a lo funcional, mientras que [morfh] lo hace a lo estructural. "El alma -añade- no es denominada por
Aristóteles morphe en ninguna ocasión, pero sí que es denominada eidos muchas veces".
81
Balme (1992, pg. 72) comenta que no se trata, aquí, de establecer ningún principio anti-inductivo que
recomiende deducir lo particular de lo general; no afirma Aristóteles que la observación de los animales
concretos deba ser descuidada, sino que la exposición de los resultados obtenidos debe disponerse desde lo más
general a lo más específico, y ello por dos razones, una explícita (la evitación de repeticiones) y quizá otra
implícita, a saber, que los rasgos muy generales pueden conducirnos al conocimiento de las causas, pues su
reiteración es, al menos, indicio de utilidad (véase, en este sentido APo II 14; Lennox, 1987, pgs. 90-119 y
Charles, 1990, pgs. 145-167, donde se analizan ampliamente las relaciones entre APo y PA; puede verse también
Bolton, 1987, pgs. 120-166, sobre el método en biología, especialmente en GA, en relación con APo.).
82
Al asunto de la locomoción, dedica Aristóteles el tratado De Incessu Animalum (Sobre la marcha de los
animales).
51
Así pues, no debemos dejar oculto cómo hacer la investigación, sino explicar si vamos
a estudiar primero lo que cada género tiene en común y posteriormente las peculiaridades 83, o
si debemos empezar directamente por cada especie concreta. Hasta ahora, no hemos
determinado nada al respecto84. Ni siquiera hemos establecido si, tal como los matemáticos
exponen astronomía, el estudioso de la naturaleza debe estudiar primero los fenómenos que se
dan en los animales y las partes de cada uno de ellos, para luego explicar el porqué y las
causas, o si debe proceder de otra manera85.
Como, además, observamos más de una causa86 en el devenir natural: la causa "con
vistas a la cual" y la causa "a partir de la cual" 87 se origina el movimiento88, hay que
determinar cuál es por naturaleza la primera y cuál es la segunda. Parece que la primera es la
que llamamos causa final, pues ésta es la razón y la razón89 es principio tanto en las
creaciones del arte90 como en las de la naturaleza91. Es decir, una vez que el médico ha
83
Creo preferible no añadir referencia al nivel de las peculiaridades, si específicas o individuales, pues el propio
Aristóteles no resuelve.
84
La cuestión queda determinada en el Capítulo 4 644a 25 y ss..
85
La respuesta a esta cuestión aparece en 640a 13-15. Sobre la importancia del aspecto empírico y de la
observación de fenómenos, puede verse: APr 46a 4 y ss.; APo 78b 39; De Caelo 293a 25 y ss., 306a 5 y ss.; GA
760b 27 y ss.; Bolton, 1987, pgs. 121-130; Lloyd, 1987, pgs. 53-63; Mosterín, 1984, pgs. 239-269; Vara, 1990,
pgs. 22-29. Sobre la relación entre inducción y deducción en la metodología de Aristóteles: Kullman, 1990, 335-
347.
86
Aristóteles hace intervenir en la explicación de los fenómenos naturales cuatro causas: la forma, el fin, la
materia y el motor. Suele distribuirlas en dos grupos, pero no siempre de igual manera: en algunos textos, la
causa final y formal se oponen a materia y motor (esta es la distribución que sugiere el presente pasaje y,
también 642a 25 y, más claramente, GA 715a 4-8); mientras que en otros forma, fin y motor se oponen a materia
(por ejemplo en Phy 198a 254 y, más abajo, en PA 641a 26-29). Es constante en los dos casos la oposición entre,
por un lado, fin y forma y, por otro, materia; ello le permite proyectar este esquema de cuatro causas sobre la
dicotomía acto/potencia. Lo referido al fin y a la forma siempre cae del lado del acto, y la materia, del de la
potencia. Es comprensible que la posición de la causa eficiente sea variable en distintos contextos, pues es la que
media entre la potencia al acto.
87
Respetamos, aquí, la literalidad del texto, pero en adelante emplearemos las expresiones 'causa final', 'fin',
'causa eficiente' o 'motor', para hacer más natural el texto en español.
88
Hay, en Aristóteles, dos tipos de movimiento, el sustancial y el accidental. El primero se produce siempre que
nace o es producida una sustancia (movimiento sustancial de generación), o bien cuando muere o se destruye
(movimiento sustancial de corrupción). El movimiento accidental se da siempre que una sustancia existente sufre
algún cambio que no llega a hecerla desaparecer. Estos cambios pueden ser de por aumento, disminución,
alteración o desplazamiento. El sentido del término "movimiento", en su uso actual, tiende a identíficarse con
esta última acepción (desplazamiento), pero está claro que en Aristóteles tiene un significado mucho más amplio.
89
Logos [lo¿goj] tiene una tal amplitud semántica que no puede ser traducido a español por un sólo término.
Según el contexto puede significar, razón, proporción, definición, plan, estructura o naturaleza de algo, ley,
fórmula, o principio. En general se trata de la expresión lingüística de algo, de su definición o explicación y, por
extensión, de su naturaleza o plan estructural. Aunque hay que precisar que Aristóteles distingue netamente
physis [fu¿sij] y logos [lo¿goj], naturaleza de las cosas y expresión lingüística (véase, en este sentido,
Refutaciones Sofísticas 165a 3-13; PA 642b 15, 643b 17 y ss.; o Meta. 1034a). Esta desconfianza en el logos
nunca conduce a Aristóteles a la mística o el silencio. Sobre los vivientes resulta difícil hablar con precisión,
pero en lugar de callar, Aristóteles parece preferir la investigación de recursos expositivos modificados o nuevos.
En esta dirección apuntan la reforma del método académico de clasificación y definición y la recomendación de
emprender diversas líneas definitorias (Capítulos 2-4), así como el uso de la analogía.
90
Techne [Te¿xnh] no se refiere sólo a lo artístico, sino, en general, a lo artesanal o artificial.
52
definido conceptualmente la salud y el constructor, sensiblemente 92, la casa, explican las
razones y las causas de lo que cada uno hace y por qué deben hacerlo así. Sin embargo hay
más belleza y finalidad en las obras de la naturaleza que en las del arte 93.
Por otro lado, no en todas las cosas de la naturaleza se manifiesta de la misma manera
la necesidad94, aunque casi todos tratan de referir sus explicaciones a ella sin precisar cuantas
acepciones tiene dicho concepto. Existe la necesidad absoluta, que se da en los seres eternos,
y la necesidad hipotética, que se da tanto en lo que deviene, como en lo artificial, por ejemplo,
en una casa o en cualquier otra cosa semejante. Si se pretende construir una casa, o cualquier
otro fin, es necesario que exista de antemano un determinado material: primero debe
91
Una expersión similar de esta idea aparece en 645a 23-26.
92
Si la salud se define conceptualmente, por ejemplo, como el equilibrio humoral, entonces el médico podrá
explicar por qué prescribe tal o cual tratamiento. Del mismo modo, si el constructor o arquitecto determina
mediante un dibujo la casa que desea hacer, podrá explicar por qué realiza tales o cuales acciones.
93
La misma idea puede verse en EN 1106b 15.
94
Aristóteles distingue varios tipos de necesidad: la necesidad absoluta y la hipotética (o condicional); ésta, a su
vez, puede ser ajustada a la naturaleza, o bien efecto de la violencia, es decir, de fuerzas no naturales (Meta
1015a 20- b 15, 1072b 11-13). En otros textos alude sólo a esta última subdivisión (APo 94b 37). Aquí aborda la
cuestión en tres pasajes (639b 21-640a 10, 642a 1- 13, 642a 31- b 4) donde distingue sólo la necesidad simple o
absoluta y la necesidad condicional o hipotética (posiblemente por referirse a un contexto natural, omite el
último tipo de los mencionados, como en Phy II 9).
Algo existe con necesidad absoluta si no puede no existir; es el caso de los seres eternos, de los cuespos celestes
y las verdades matemáticas (Meta 1026b 26-30; GA 731b 24-29).
En los seres naturales, que devienen, rige la necesidad hipotética. Por tanto, este es el tipo de necesidad por la
que se dan determinadas características y partes en los animales (una amplia discusión del concepto de necesidad
hipotética puede verse en Cooper, 1985, pgs. 151-168; 1987, pgs. 243-274; y también en Balme, 1987, pgs. 275-
285).
Es decir, si tomamos la vida de tal animal como un fin, entonces, sus características son necesarias. Para la vida
de los animales es necesaria la nutrición, la nutrición implica la existencia de partes que tengan determinadas
características, y, para ello, se requiere la presencia, por ejemplo, de carne y vasos. No es absolutamente
necesario que la configuración o composición material de tal animal sea así, sólo es nacesario en relación a un
fin dado. Por ello, se dice que tal configuración o composición se da con necesidad hipotética.
La explicación de las parte, y, en general, de las características de los animales, requiere, según lo dicho, que se
muestre el fin a que sirven, aquello que las hace necesarias.
Por otra parte, además de una necesidad condicionada al fin, se puede pensar en una necesidad condicionada a
las causas material y eficiente (sea ésta natural o violenta): si están presentes tales materiales y fuerzas, se
formará tal compuesto o sustancia. Sin embargo, Aristóteles reconoce un cierto grado de indeterminación, de
modo que, dadas las condiciones iniciales (materia y motor), lo más que se puede afirmar es la posibilidad de
que se forme tal compuesto o sustancia (GC 337b 3 y ss.; GA 778a 4-8; sobre los límites del determinismo en
Aristóteles, D. Frede, 1985). Aún así, se plantea el problema de las relaciones entre lo necesario según el fin y lo
necesario según la materia. Aristóteles reconoce que, a veces, son causas concomitantes, es decir, dada, como
fin, la vida de determinado animal, y dados los materiales y fuerzas disponibles, entonces determinadas
características estarán presentes (GA 743a 36, 778b 16-19, 782a 23, 789b 19; PA 677a 18, b 22, 679a 27, 692a
4, 694a 22, b 6). Al comienzo del capítulo 9 del libro II de la Física, Aristóteles dice que no se hace el muro sin
materiales, pero la presencia de los materiales no explica el muro, se requiere además la causa final. Pues lo
mismo sucede en la naturaleza, la presencia de los elementos no es suficiente para producir las características de
los animales (ni para dar cuenta de ellas), se requiere además una causa final.
Por último, hay que insistir en la diferencia entre los planos lógico y físico. Nuestras teorías pueden establecer
que, a partir de ciertas premisas, que reflejan las condiciones iniciales, se infiere, de modo necesario, cierta
conclusión. Pero esto no garantiza que a partir de las condiciones iniciales detectadas se produzca, físicamente,
la situación descrita en la conclusión. Ello es debido, nuevamente, a la distancia entre logos [lo¿goj] y physis
[fu¿sij].
53
fabricarse tal cosa y ser puesta en movimiento, y luego tal otra, y así sucesivamente hasta el
fin, es decir, aquéllo para lo que cada cosa se produce y existe. Lo mismo ocurre con las obras
de la naturaleza, [640a] pero el modo de demostración95 y el tipo de necesidad no son los
mismos en la ciencia natural que en las ciencias teoréticas96 (acerca de éstas ya hemos
hablado en otros libros97), ya que unas tienen como principio lo que es, mientras que las otras
lo que será98.
En efecto, debido a que la salud o el hombre son tales, es necesario que tal cosa exista
o se produzca, pero no porque tal cosa exista o se haya producido, necesariamente la salud o
el hombre existen o van a existir. Tampoco es posible remontar la necesidad hasta el infinito
en una demostración así, diciendo que tal cosa existe porque existe tal otra99. Ya hemos
tratado en otras obras sobre esto100: a qué cosas se aplica la necesidad, cuáles tienen necesidad
recíproca101 y por qué causa.
95
Discusiones acerca de los matices que adquiere la demostración en las obras zoológicas, pueden verse en
Gotthelf, 1987, pg. 167-198 y en Lloyd, 1990, pg. 31 y ss.
96
Aristóteles en Meta 1025b y ss., establece una división de las ciencias en tres grupos: teoréticas o
contemplativas, prácticas (ética y política) y productivas (técnicas). De las primeras -anota Peck (1955, pg. 58)-
resulta sólo conocimento, de las segundas, conocimiento y acción y de las terceras, conocimiento, acción y algún
objeto artificial. Habitualmente, Aristóteles considera ciencias teoréticas la teología o filosofía primera, la
matemática y las ciencias naturales. Sin embargo, aquí, parece oponer las ciencias naturales a las teoréticas. Este
situación ha creado disenso entre los estudiosos; así, Ogle (1911, en nota a 640a 1) sugiere que en este pasaje las
ciencias naturales van junto a las productivas y se contraponen a las teoréticas. Peck (1955, pg. 58), sigue la
misma línea, y también Balme (1992, pg. 84). Düring (1961, pg. 215), por el contrario, lee el pasaje haciendo
que tanto las ciencias naturales como el resto de las teoréticas se opongan a otras, presumiblemente las
productivas. Afortunadamente disponemos de un pormenorizado estudio sobre el asunto debido a M. Grene
(1985, pgs. 9-13). En este artículo se establece que, dentro de este contexto, la línea divisoria está entre las
ciencias teoréticas (metafísica y matemática) que se ocupan del ámbito de la necesidad absoluta, y el resto, que
lo hacen del dominio de la necesidad hipotética. Pero, lo más interesante es que Grene generaliza su estudio y
detecta varios criterios de clasificación de las ciencias en la obra de Aristóteles, de modo que la división fluctúa
en función del asunto que se esté discutiendo, lo cual elimina la presunta aporía que surge si se compara este
pasaje únicamente con Meta. 1025b y ss..
97
Phy II 9; y, Meta , 5.
98
En Phy II 9 se hace más explícito este argumento. En matemáticas, por ejemplo, deducimos a partir de lo que
ya existe (dejando ahora al margen el tipo de existencia que se le atribuya): si un triángulo es de tal forma,
entonces sus ángulos sumarán dos rectos. En ciencias naturales, y, en general, en todo saber acerca de lo que
deviene, razonamos partiendo de lo que será: si la casa ha de ser de cierta forma (o más precisamente, cumplir
ciertas funciones), entonces, se requieren determinados materiales y cierto proceso de construcción. Es decir,
explicamos sus partes, su estructura y su proceso de edificación, mencionando las utilidades buscadas.
99
Si para la producción de algún ser suponemos una cadena causal infinita, ya sea hacia el futuro o hacia el
pasado, nunca alcanzaríamos la causa que inicia el proceso, y, por tanto, no podríamos dar cuenta de la
existencia de tal ser.
100
GC II 11.
101
Se habla de necesidad recíproca cuando ciertos fenómenos seriales son formulados conceptualmente como
cíclicos. Por ejemplo, la generación de los animales constituye una serie: germen, feto, cría, adulto, germen',
feto', cría', adulto', germen''... y así sucesivamente. Al formular la necesidad hipotética de cualquiera de las fases
en una proposición, esta resulta susceptible de conversión simple: "para que exista un adulto es necesario un
germen"/"para que exista un germen es necesario un adulto". Es claro, sin embargo, que en el plano físico no hay
tal necesidad recíproca, si no que es un caso particular de encadenamiento causal al infinito. Por tanto, no
54
Otra cuestión que no podemos olvidar es si conviene más hablar sobre la génesis de
cada ser, tal como los anteriores102 solían hacerlo, o sobre cómo es, pues hay una gran
diferencia entre un procedimiento y otro. Parece que debemos comenzar, como hemos dicho
anteriormente103, por tomar primero los fenómenos que se dan en cada género, después sus
causas y, a continuación, tratar sobre su génesis. Este es el modo más apropiado en el caso de
la edificación: puesto que la forma de la casa o la casa es tal se construye de tal manera. La
génesis se debe al ser y no el ser a la génesis104.
Por eso Empédocles estaba equivocado cuando decía que muchas de las
características que los animales tienen son debidas a alguna circunstancia durante su
generación; por ejemplo, la columna vertebral es así porque fue rota por torsión 105. Ignoraba,
en primer lugar, que el germen constituido106 debe tener ya esa potencia y, en segundo lugar,
que su productor existía con anterioridad, no sólo lógicamente, sino también
cronológicamente. En efecto, el hombre engendra un hombre107, de tal modo que, debido a
que el progenitor es hombre, el hijo sigue ese proceso de formación.
Ocurre108 lo mismo tanto en los seres que parecen generarse de forma espontánea,
como en los artificiales. Ciertas cosas, en efecto, se producen igual de modo espontáneo 109
que artificial, por ejemplo, la salud. En las cosas artificiales, como la escultura, el agente
preexiste igualmente, la obra no se origina de forma espontánea; pues el arte es la razón de la
podemos eludir la cuestión que Aristóteles propone en el siguiente párrafo, a saber, ¿la génesis explica su
producto, o bien, a la inversa, es explicada por éste?
102
Se refiere, sobre todo, a Empédocles, cuyas ideas discute a menudo; por ejemplo, en 640a 19, en 642a 18 y
648a 31. También en GA se alude a las opiniones de Empédocles, debatidas en los libros II y IV.
103
PA 639b 6-10.
104
Está citando a Platón, Fil. 54a 8-9 y c 4. La misma fórmula aparece en GA 778b 5.
105
Se refiere al fragmento 31 b 97 (según la numeración de Diels-Kranz). Hay que interpretar que, según
Empédocles, la posición del feto en el útero es la responsable de que la columna vertebral se quiebre en varios
fragmentos o vértebras. Puede verse un comentario a este pasaje de Aristóteles en Furth, 1987, pg. 46.
106
En los manuscritos figura susta\n, mientras que algunos editores han optado por la lectura sugerida por Platt,
sunista\n.
107
La misma fórmula u otras con el mismo sentido figuran, por ejemplo, en Meta 1032a 25, 1033b 32, 1049b 25,
1070a 28, 1070b 31; Phy 193b 8, 194b 13, 198a 27, 202a 11; PA 646a 33; GA 735a 21; DA 415a 28, b 7.
108
Peck (1955, pg. 62) considera que este párrafo es una nota al margen añadida a 640b 4. En este pasaje se toma
en cuenta la siguiente objeción: la generación espontánea puede ser una excepción a la norma recien enunciada,
según la cual, el nuevo ser precisa la existencia previa de progenitores y germen, y son éstos los que determinan
su forma y explican el proceso de génesis. La respuesta de Aristóteles a esta objeción es que, aún los animales de
generación espontánea, como algunos insectos, algunos peces y los testaceos, el proceso de generación sigue las
mismas pautas que si tuvieran progenitores. Es decir, siempre que se alcanza un término (un producto artifial o
natural), el proceso que conduce a éste término es el mismo, independientemente de que la génesis haya sido
guiada por el artesano o el germen, o bien, por el contrario, mero producto de la casualidad. Un tratamiento más
explícito de esta idea puede verse en Meta 1032b 23 y 1034a 9; Phy 199b 19 y ss..
109
Sobre generación espontánea puede verse: HA 539a 24, 547b 18, 548a 11; GA 761a 18, b 64, 762a 1, b 18.
55
obra, con independencia de la materia. Y los productos de la suerte 110 siguen el mismo
proceso que los del arte111.
Así, hay que explicar, si es posible, la constitución del hombre por su esencia, pues no
puede ser sin ciertas partes112; en su defecto, es lo que más se acerca: ya porque no puede en
absoluto ser de otra forma ya porque que está bien así113; [640b] y así sucesivamente. Y,
puesto que el hombre es tal, su génesis es tal, y necesariamente es así. Por eso surge primero
una parte y luego otra114, y lo mismo sirve para toda criatura natural.
110
Automatos [au©to¯matoj] significa tanto espontaneidad como azar. Sin embargo, Aristóteles distingue el azar
de la suerte. Tyche [Tu¯xh], en algunos contextos, se reserva para un tipo especial de azar (la suerte o fortuna),
que se da cuando un sujeto intenta algo deliveradamente y la acción tiene resultados colaterales no buscados (por
ejemplo "la voluntad de acudir al foro a comprar una determinada cosa es la causa de venir a él y encontrarse
allí, afortunadamente, con una persona a quien se deseaba ver" Phy II 4. Traducción de Samaranch, 1973). La
suerte se da en relación a la acción humana, el azar en general, en la naturaleza.
111
La misma idea aparece en Phy 199b 18-20 y en APo 95a 4 y s..
112
Morion [Mori¯on] se refiere a las partes del cuerpo en un sentido amplio, que incluye, por ejemplo, la sangre o
la grasa.
113
La existencia de ciertas partes se explica por la esencia cuando el organismo, sin ellas, no sería lo que es. Las
partes que no pueden ser explicadas por la esencia deben ser explicadas del modo que más se aproxima a este
primero, a saber, mostrando que el organismo no podría sobrevivir sin ellas. Las partes que no puedan ser
explicadas ni como esenciales para un cierto tipo de vida, ni como imprescindibles para la supervivencia, deben,
al menos, relacionarse con el bienestar del organismo; están porque, para el organismo en cuestión, es mejor así
(un extenso comentario de este pasaje puede verse en Gotthelf, 1987, pg. 189 y ss. y 237-241; también en
Cooper, 1987, pg. 254. Sobre la relación entre esencia y morfología, véase Balme, 1987, pg. 294-5).
114
Sobre el orden en que aparecen las distintas partes durante la ontogénesis, trata Aristóteles en GA I 18 y II 6.
115
Se refiere, en general, a los presocráticos, y, de modo especial a Empédocles (amor/discordia), Anaxágoras
(inteligencia) y Demócrito (azar). Un reproche similar al que les hace aquí aparece en GA 778b 7-10 y también
en Phy II, 8. Y la afirmación sobre las ventanas nasales, puede aludir, como menciona Peck (1955, pg. 64), al
tratado hipocrático Peri\ diai¯thj, i 9.
116
“Todos” hace alusión a los "primeros que antiguamente se dedicaron a estudiar la naturaleza" (véase nota
anterior). 'Cuerpo', puede referir o bien a cuerpos elementales como los antes mencionados (como el aire y el
agua), o bien a los cuerpos que se forman a partir de los elementos. Ambas lecturas son posibles.
56
existen por naturaleza, entonces también tendríamos que hablar de la carne, del hueso, de la
sangre y de todas las partes homeómeras, e igualmente de las no homeómeras117, como el
rostro, la mano, el pie, y decir cómo es cada una de ellas y en función de qué potencia se
forma118. No es suficiente explicar de qué están hechas (fuego o tierra); como ocurriría si
hablásemos de una cama o algún otro objeto semejante; en este caso trataríamos de explicar
su forma más que su materia (bronce o madera), o, en todo caso, la materia referida al
conjunto119. Pues una cama es tal forma en tal materia, o bien cierta materia con tal forma, de
modo que también habría que hablar de su configuración y de cuál es su forma. Pues la
naturaleza formal es más importante que la naturaleza material120.
Si cada animal y cada una de sus partes no consisten más que en su configuración y en
su color, Demócrito estaría en lo cierto; él parece entenderlo así. Y, según esto, dice que todos
tienen claro lo que es el hombre por su forma exterior, puesto que es reconocible por su
configuración y por su color121. Pero también un cadáver tiene la misma forma aparente y, sin
embargo, no es un hombre. Además, es imposible que exista una mano hecha de cualquier
cosa (bronce o madera) si no es por homonimia122, [641a] como ocurre con el dibujo que
representa a un médico, ya que la mano no podrá realizar su función, como tampoco las
flautas de piedra ni el dibujo de un médico pueden realizar la suya.
Como en los casos anteriores, ninguna de las partes del cadáver, por ejemplo, un ojo,
una mano, es ya una parte de un hombre. Por tanto, su explicación es demasiado simple; es lo
117
Aristóteles distingue partes homeómeras y no homeómeras. Las primeras son aquellas cuyas partes son de la
misma naturaleza que el todo; por ejemplo, si dividimos un cierto volumen de sangre, seguimos obteniendo
sangre, y lo mismo sucede con la grasa, el semen, la carne o el hueso (si bien, siempre hay un límite inferior de
la división, por debajo del cual, lo que se obtiene son elementos básicos). Las partes no homeómeras, por el
contrario, no estan formadas por fracciones iguales en naturaleza al todo; por ejemplo, la cara no se divide en
caras, sino en nariz, boca, ojos, etc.. En general, son partes homeómeras las que nosotros llamamos tejidos,
mientras que son no hemeómeras las que llamamos órganos o miembros (véase PA II 1; HA 486a 8-14; Mete
389b 27 y ss.). Louis (1956, pg. 169), encuentra un precedente de esta división en el Protágoras de Platón (329
d e).
118
Es decir, lo morfológico y lo fisiológico, su estructura y su función.
119
Así, por ejemplo, de la cama habría que decir que es madera, pero cortada y ensamblada de tal o cual manera.
120
La misma idea aparece más abajo en 641a 25-32; también en Phy II 1 y Meta , 4.
121
Fragmento 68 b 165 (DK).
122
Es decir, la mano del cadaver, la de madera y la del ser vivo, tienen en común el nombre y un cierto parecido;
pero, lo que hace que algo sea realmente una mano, es su capacidad para comportarse como tal, su
funcionalidad. Por tanto, ni la mano del cadaver, ni la de madera son manos en sentido propio. Algunas partes de
un cadaver pueden ser trasplantadas, lo cual plantea interesantes problemas filosóficos acerca de la identidad de
las mismas y de los varios tipos de potencialidad que nos obliga a distinguir; una discusión de estos tópicos,
desde el punto de vista de la biología aristotélica puede verse en Munzer, 1993.
57
mismo que si un carpintero hablase de una mano de madera123. Los fisiólogos también hablan
así de los procesos de generación y las causas de la configuración. Dicen qué fuerza los
produjo. El carpintero dirá que fue el hacha o el trépano y el fisiólogo que el aire y la tierra.
Pero aún es mejor la respuesta del carpintero, pues a él no le bastará con decir que un hueco o
una superficie lisa fueron creadas por el golpe de su herramienta, sino que dirá la causa por la
cual dio precisamente ese golpe, y su propósito: que al final surja tal o cual forma.
Por tanto, es evidente que los fisiólogos procedían erróneamente, pues hay que
determinar cómo es el animal y tratar sobre ello, es decir, explicar qué es, sus propiedades y
cada una de sus partes, como hicimos al hablar sobre la forma de la cama.
Si esto es el alma124 o una parte del alma o algo que no puede existir sin alma (ya que
una vez que ésta se va ya no hay un ser vivo y ninguna de las partes sigue siendo tal, excepto
por su configuración, como en aquellos mitos de seres convertidos en piedra 125); pues bien, si
esto es así, sería propio del estudioso de la naturaleza hablar y obtener conocimiento del alma,
si no en su totalidad, al menos de aquella parte por la cual un ser vivo es tal. También debería
decir qué es el alma (o esa parte), y hablar sobre los atributos de su sustancia, porque
123
Es lo mismo que si un carpintero hablase de una mano de madera como si, sólo por su apariencia, fuese de
verdad; cuando no lo es, pues no puede ejercer funciones de mano. Los fisiólogos comenten un error semejante
al descuidar tembién el aspecto funcional.
124
El alma es, en Aristóteles, principio vital, la capacidad del animal para realizar las funciones vitales. Es
también principio de unidad del ser vivo; lo que hace que todas las partes y acciones de un viviente sean,
efectivamente, partes y acciones de un mismo individuo.
En relación al primer aspecto, el alma como principio de las funciones vitales, Aristóteles distingue varias partes
del alma que, más que partes, son en realidad capacidades funcionales; pues el alma, estrictamente, no tiene
partes. Estas capacidades funcionales son la nutrición, crecimiento y reproducción (presentes en todos los
vivientes); la percepción (todos los animales tienen, al menos, tacto), la locomoción (en muchos animales), la
intelección (en el hombre). Las últimas capacidades funcionales suponen las anteriores.
La unidad del alma se garantiza porque las diferentes capacidades funcionales no responden a partes añadidas,
sino a una progresiva diferenciación. Además, porque el alma es el fin de todas las acciones.
En cuanto a la unidad de cuerpo y alma, hay que señalar que el alma no es una entidad diferente del cuerpo, es el
individuo tomado en su aspecto actual, funcional, formal; mientras que el cuerpo es el mismo individuo desde el
punto de vista potencial. No son dos entidades distintas. Se relacionan como acto y potencia, como instrumento y
fin.
La teoría aristototélica del alma, por tanto, se distingue del dualismo platónico, del epifenomenalismo de los
pitagóricos y del materialismo atomista.
Todos estos puntos están desarrollados en el tratado Sobre el Alma (De Anima), del que existe traducción al
español (T. Calvo Martínez, 1978).
En cuanto a la relación entre alma y vida, se dan en Aristóteles dos posiciones no del todo irreconciliables: en el
Protreptico y otras obras tempranas, tiende a definir la vida por las funciones más elevadas del alma, percepción
e intelección. En el De Anima, el concepto de vida se hace más "biológico" y tiende a identificarse con las
funciones del alma nutritiva. Un buen estudio comparativo se halla en S. Mansion, 1984 (pgs. 365-411), en el
que se muestra cómo esta segunda visión no anula la primera. Véase también Naussbaum y Oksenberg (eds.),
1992.
125
Se refiere a las leyendas en las cuales algún ser vivo es transformado en piedra por los dioses (relatos
frecuentes de los que hay muestras también en la Biblia). Por ejemplo, Louis (1956, pg. 7) cita uno de ellos, en
que se cuenta que Zeus transformó en piedra a Niobé.
58
"naturaleza" se dice en dos sentidos distintos: bien como materia, bien como sustancia 126 y
esta última es también el motor y el fin. Y esto, en el animal, es precisamente el alma entera o
alguna parte de ella; de modo que el estudioso de la naturaleza debería tratar más sobre el
alma que sobre la materia, por cuanto la materia es naturaleza gracias al alma y no al
contrario, pues la madera es cama o trípode sólo en potencia.
Tal vez no toda el alma sea principio de movimiento. Ni siquiera el conjunto de sus
partes, sino quizá una parte, precisamente aquélla que también tienen las plantas 129, sea
principio de crecimiento; otra, la sensitiva, principio de alteración130, y alguna otra131, que no
es la intelectual, de locomoción, ya que la locomoción puede darse en otros animales 132, pero
126
Traducimos ou©si¿a por 'sustancia', es la traducción habitual de ou©si¿a al español (aunque tanto C. García
Gual (1967) como Tomás Calvo Martínez (1978), recomiendan traducir por 'entidad'). Aquí sustancia puede
tomarse como equivalente a forma, ya que está mencionando las cuatro causas (véase DA, 412a 7 y ss. donde
señala que la sustancia puede entenderse como materia, como forma o como el compuesto). En este pasaje se
identifica la forma, el fin y el motor, que se oponen a la materia (véase nota 86). El alma es principio del
movimiento del viviente y también fin de dicho movimiento. El primer sentido se relaciona con las capacidades
funcionales del alma y, el segundo, con el alma como unidad del viviente, ya que es el fin de todas sus acciones
y partes (véase nota 124), es la sustancia que se mantiene viva gracias a ellas.
127
Filosofía tiene el sentido general de ciencia o saber. Si todas la capacidades funcionales de todas las almas
fuesen parte de la naturaleza, entonces no habría más que ciencia natural. El motivo es que cada ciencia se ocupa
de un fenómeno en todos sus aspectos, pues de otro modo no podría dar cuenta de él. Así, al igual que una
misma ciencia ha de ocuparse de la sensación en su conjunto , es decir, del sentido, de lo sensible y de la relación
entre ambos; otra, debe ocuparse de la intelección en su conjunto, es decir, del intelecto, de lo inteligible y de su
relación mutua. Si el intelecto es parte de la naturaleza, entonces toda ciencia es natural, incluidas las
matemáticas y la teología, que tratan con objetos inteligibles. Pero, según Aristóteles, este no es al caso, pues una
capacidad funcional de ciertas almas, cae fuera del ámbito de lo natural: se trata de la razón humana y de la
divina (matizaciones a este texto aparecen en Charlton, 1987, pgs. 423).
128
Aristóteles escribió un tratado De la sensación y de los sensibles (traducido en J. A. Serrano, 1993).
129
Es el alma nutritiva, que es responsable del crecimiento y de la reproducción.
130
La alteración, aquí, es el cambio cualitativo en las afecciones de una sustancia producido por la percepción. Es
decir, lo que cambia en un ser cuando ve, oye, etc.
131
Se puede referir al alma desiderativa que menciona en DA III 10 (como distinta de la voluntad guiada por la
deliberación intelectual, 433a 9 y ss.), y que es la que causa la locomoción en los animales. En el resto de la obra
biológica, no obstante, hace alusión sólo a tres tipos de alma: nutritiva, sensitiva e intelectiva. Esta distinción en
el plano desiderativo es paralela a la que establece en el intelectual (véase nota 127)
132
Entiéndase: en otros animales distintos del hombre. Algunos animales, según Aristótles, tienen una cierta
inteligencia práctica, memoria, imaginación y capacidad de aprendizaje (véase HA 488b 24-26), pero no razón
teorética (sobre fro¿nhsij de los animales en Aristóteles, puede verse Labarrière, 1990, pgs. 405-428).
59
la inteligencia, no. Así pues, es evidente que no tenemos que hablar de toda alma, porque no
toda es naturaleza, sino sólamente una o varias de sus partes133.
Algunos dicen que cada uno de los seres vivos existe y llega a ser por naturaleza, y
que, sin embargo, el cielo, donde no parece manifestarse ningún tipo de azar ni de desorden,
se creó de forma casual y espontánea137.
133
Aquí se cruzan dos ideas: a) no todas las partes de cierta alma son naturaleza (hay que suponer que se refiere
al alma humana) y, por lo tanto, b) no todas las almas son simplemente naturaleza.
134
Las abstracciones son las entidades matemáticas. En ellas no hay causa final, mientras que en la naturaleza sí.
Por tanto, la ciencia natural no se ocupa de abstracciones, sino de objetos físicos concretos. El punto de vista
teleológico no es llevado por Aristóteles al extremo, a pesar de que la rotundidad de este pasaje pudiera
sugerirlo. Como deja claro en otros pasajes de este mismo libro y también en la Física, el azar tiene un lugar en
el mundo natural, incluso entre los vivientes, así como la necesidad derivada de las causas material y eficiente. A
diferencia de Aristóteles, el finalismo panglossiano es omnipresente en Galeno (véase Moraux, 1985, pgs. 327-
344; Hankinson, 1988, pgs. 135-158).
135
Tal como captamos (mentalmente) lo que son el calor, y al frío y su misma existencia, a partir de nuestra
experiencia (sensorial) de los mismos; así captamos lo que es la finalidad, y su misma existencia, a partir de dos
constataciones: por un lado, la regularidad y, por otro, la integración funcional de los organismos. Es parte de
nuestra experiencia cotidiana la observación de que "un hombre engendra un hombre". De modo regular cada
organismo da lugar a otros similares. También nos parece evidente que los muy diferenciados elementos
estructurales del ojo están dispuestos conjuntamente para la visión. A partir de estas observaciones captamos la
finalidad en la naturaleza (sobre la teleología en la biología de Aristóteles, puede verse Gotthelf y Lennox (eds.)
1987, pgs. 199-285; Kullman, 1985).
136
Aristóteles no cree que el Universo haya sido generado, como expresa en De Caelo I 10.
137
Probablemente se refiere a los atomistas, ya que, por un lado, atribuyen la formación de los cielos al
movimiento caótico de partículas y, por otro, sostienen, en biología, las doctrinas de la preformación y la
pangénesis.
Según Harig, "partiendo de las concepciones de la escuela filosófica eléata, que impugnaba los procesos de
generación y corrupción, así como la transformación de una materia en otra, enseñando, en cambio la
composición de las cosas a partir de otras preexistentes, Anaxágoras llegó a la conclusión de que todas las partes
del cuerpo del niño deberían estar contenidas en el semen del padre, preformadas en un tamaño tan pequeño que
serían imperceptibles para el ojo" (en Jahn, Lother y Senglaub, 1989, pgs 57-8). Esta noción de preformación fue
aceptada por Demócrito (y tuvo gran importancia en la biología del XVII y XVIII). Demócrito añadió, además,
una explicación del origen del semen preformado. Según él, el semen se forma por la unión de partículas
provinientes de todas las partes del cuerpo, que juntas forman una imagen infinitamente paqueña del progenitor
(una doctrina pangenésica de este estilo fue adoptada por Darwin).
La pista que nos conduce a las teorías de la reproducción y la herencia, es un texto paralelo al que comentamos y
que figura en Phy 196a 25 y ss.. En él se explicita que la determinación a que se refieren esos fisiólogos, es la de
la reproducción ("...de cada semilla determinada no procede cualquier otra cosa...").
60
Pero decimos que algo existe con una finalidad dondequiera que pueda aparecer un
término que el movimiento alcanza si nada se lo impide. Por consiguiente, resulta evidente
que existe algo así, a lo cual llamamos naturaleza. Pues de cada germen no surge al azar
cualquier criatura, sino tal ser de tal germen; y tampoco surge cualquier germen de cualquier
cuerpo. Así pues, el germen es principio y agente de lo que surja de él, pues esto ocurre por
naturaleza: al menos crece de forma natural138.
Pero aún antes que el germen está aquello de lo cual es germen, pues el germen es un
devenir y el fin una sustancia. E incluso antes que ambos está aquello que da lugar al germen.
Pues hay dos tipos de germen: germen de aquello de que proviene y germen de aquello a que
dará lugar. En efecto, está el germen como producto del ser del cual proviene, por ejemplo de
un caballo, y el germen como principio del que surgirá a partir de él, por ejemplo, de un mulo.
Se llama igual en los dos casos, pero no es lo mismo. [642a] Además el germen es en
potencia algo, y conocemos la relación entre potencia y acto139.
Por otra parte, difícilmente podría, Aristóteles, referirse a Anaxágoras, quien comparte con Demócrito el
preformacionismo y pangenetismo, pero que insiste en el papel del [nous] en la formación del cosmos.
138
Añadimos 'de forma natural', siguiendo la convención de Louis, para señalar la proximidad etimológica, en
griego, entre fu¿w "crecer" y fu¿sij "naturaleza".
139
La redacción de todo este párrafo es sumamente esquemática y hemos optado por una traducción que haga
más explícito su sentido.
El acto es anterior a la potencia, como antecedente y consecuente. Se explica lo posterior por lo anterior: la
potencia, por el acto; el devenir por la sustancia a que da lugar; el proceso por el fin del mismo; la parte (órgano,
instrumento) por el todo (fin, forma, alma); el germen y su proceso de desarrollo por el estado adulto. Hay que
aclarar que el fin de la generación es el estado adulto, no la muerte del individuo, que es fin sólo como
acamiento, no como perfeccción. Para la relación entre potencia y acto puede verse Meta Θ 8, Phy 202a 11 y ss..
Para la relación entre alma, como acto o entelequia, y cuerpo, como potencia, véase DA II 1 y Meta 1047a 30 y
ss..
140
Ogle (1911) estima que esta explicación sobre la necesidad es una interpolación, ya que pocas páginas antes
(639b 21 y ss.) ya se ha referido al mismo asunto (véase nota 94).
141
No puede referirse a la Física, ni a la Metafísica, donde menciona explícitamente la necesidad hipotética.
Louis (1956, pg. 171) también descarta la posibilidad de que aluda al diálogo perdido Sobre la Filosofía, ya que
el resto de las referencias a este diálogo se hacen bajo la fórmula e©n toiÍj peri\ filosofi¿aj. La expresión que
consigna el texto suele reservarla Aristóteles para referirse a los tratados científicos por oposición a los diálogos
(Polit. 1282b 19; EE 1217b 23). Por tanto, probablemente el pasaje remita a APo 94b 36 y ss., donde sólo
61
hierro; así también, puesto que el cuerpo es un instrumento (pues tanto cada una de sus partes
como el cuerpo entero existen con alguna finalidad), es necesario que sea de cierta manera y
de cierto material si va a ser tal.
Así pues, está claro que hay dos tipos de causa y debemos en lo posible dar cuenta de
ambas, o si no, al menos intentar clarificarlas, y que los que no hablan de ellas, por así decir,
no están diciendo nada sobre la naturaleza. Pues la naturaleza es más principio142 que materia.
En algunos pasajes, incluso Empédocles, guiado por la propia evidencia, da con ello y
se ve obligado a afirmar que la sustancia y la naturaleza son razón 143, como cuando expone
qué es el hueso144, porque no dice que es uno de los elementos, ni dos o tres, ni todos ellos,
sino que da la proporción de la mezcla. Además, es evidente que es lo mismo tanto para la
carne como para las demás partes semejantes.
La exposición debe ser así: hay que mostrar, por ejemplo, que la respiración 147 existe
para determinado fin, y este se produce necesariamente mediante ciertas cosas. En algunas
menciona explícitamente dos tipos de necesidad, la natural y la coercitiva (la única dificultad es que ambos
pueden ser tomados por subtipos de la necesidad hipotética; véase nota 94).
142
Se trata, probablemente, de la causa final, de la que ha dicho antes que es la primera (639b 14).
143
En este párrafo lo¿goj significa proporción, pero no está aún claro en la primera ocurrencia del término. Por
ello, hemos optado por mantener 'razón' como traducción de lo¿goj la primera vez que aparece en el párrafo
(pues en español 'razón' también tiene el sentido de proporción). En la segunda ocurrencia de lo¿goj el sentido es
evidente, por lo que hemos eliminado la ambigüedad traduciendo por 'proporción'. No basta, para definir algo,
decir de qué materiales está hecho. Hay que añadir factores formales; al menos la proporción de la mezcla.
144
Fragmento 92 (1-3) DK.
145
'Esencia' es la traducción habitual de to\ ti¿ hån eiånai y expresiones afines. Una posible traducción
alternativa es 'quiddidad'.
En relación a los conceptos de esencia y sustancia en la biología de Aristóteles puede verse Lloyd, 1990, pgs. 12
y ss.; Balme, 1987, pgs. 291-312; Gotthelf, 1985, pgs 27-54; Gill, 1989; Charlotte, 1989, 1990.
146
Véase Meta 987b 1-4.
147
Sus ideas sobre este asunto aparecen en el tratado Sobre la respiración. Aquí se intenta ilustrar, mediante un
ejemplo, las ideas que se han enunciado, acerca del correcto método expositivo, en los párrafos anteriores. Pero
el ejemplo, en forma de nota, es confuso; hasta el punto de que algunos comentaristas estiman que se ajusta
perfectamente a lo dicho en Sobre la Respiración, mientras que otros creen que se trata de una teoría distinta,
tomada a título de mero ejemplo. En cualquer caso, lo que intenta dejar claro Aristóteles, es que la explicación
de la respiración debe tomar en cuenta, en primer lugar, su fin (la refrigeración de la sangre, según Aristóteles).
En función de ello debe mostrar la necesidad (hipotética) de ciertos fenómenos (entrada de aire frío) y partes. El
62
ocasiones la necesidad significa que si la finalidad va a ser aquello, entonces es necesario que
esto sea así; otras veces significa que las cosas son así y lo son por naturaleza. Por ejemplo, es
necesario que el calor salga y entre de nuevo según la resistencia que encuentre, y que el aire
fluya. Esto es inmediatamente necesario [642b]. Además, la entrada del aire exterior se debe a
la oposición entre el calor interior y el frío. Este es, pues, el método de investigación y tales
son los hechos cuyas causas hay que averiguar.
Capítulo 2
Porque en algunos casos bastará una sola diferencia y el resto serán redundantes como,
por ejemplo, el estar dotado de pies y el ser bípedo, o bien estar dotado de pies y ser de pie
hendido150. La última diferencia es válida por si sola 151, pues de otro modo tenemos que
repetir lo mismo varias veces.
Además, no conviene escindir los géneros, por ejemplo el de las aves, poniendo unas
en una división y otras en otra, como lo hacen las divisiones escritas anteriormente 152, en las
que ocurre, en efecto, que unas aves figuran en la división de los animales acuáticos y el resto
otro polo de la explicación es la necesidad condicionada por las causas material y eficiente (el aire caliente y el
frío fluyen en una u otra dirección según la necesidad de los elementos).
148
En principio parece aludir a Platón y sus seguidores, pues divisiones de este estilo aparecen en los diálogos
Sofista y Político. Pero algunos comentaristas (por ejemplo Peck, 1955, pg. 78) señalan que el propio Platón era
consciente de los problemas a que conducía la dicotomía (véase Fedro 265e, Político 287c) y los mismos
ejemplos que figuran en Sofista (220b) y Político (258f, 265b y ss.), no parecen ser propuestos muy en serio.
Concluye Peck que, probablemente, no se trate del propio Platón, sino de otros académicos.
149
Una diferencia es un rasgo, una característica. La diferencia puede entenderse en un sentido lógico, como
rasgo que diferencia, distingue, separa, una clase de otra u otras, o bien en su sentido físico. En este segundo
sentido se trata del rasgo en tanto que constitutivo de un ser vivo concreto (véase también la distinción que
establece Furth, 1987, pgs. 49-52). Ambas acepciones pueden ser ejemplificadas en español. Según la primera
decimos que dos entidades son diferentes en tal o cual característica. Conforme a la segunda hablamos del
proceso de diferenciación de una entidad, que es tanto como su ontogénesis, la aparición de lo heterogéneo a
partir de lo homogéneo. Balme (1992, pg. 106) anota tres acepciones más aparte del sentido lógico, pero en
nuestra opinión se trata más bien de extensiones de este sentido. Así, por extensión del sentido lógico, se
denomina también diferencia a la clase caracterizada por una de ellas (PA 642b 6); a una serie de diferencias
alineadas (PA 643b 23); y a la bifurcación que se produce al partir un género por una diferencia (PA 643b 8;
Meta 1048b 4).
150
La intención de este pasaje parece muy clara y concuerda con lo dicho en PA 644a 1 y ss. y Meta 1038a 32.
Sin embargo, el texto de los manuscritos hace confusa la lectura. Por ello todos los editores y comentaristas
sugieren modificaciones del mismo. Aquí hemos optado por suprimir aãpoun y añadir una disyunción en 642b
8. Con respecto a 'ser bípedo', 'tener pies' es redundante y con respecto a 'tener pie hendido', también.
151
Sobre la última diferencia como diferencia única, en la que se contienen las anteriores de la misma línea, véase
APo 97a 28; Top 144b 16; Meta 1038a 19-26.
152
Véase nota 148.
63
en otra distinta153. Según esta semejanza, a unas se les da el nombre de aves y a otras de peces
(otras divisiones no tienen nombre, como la de los sanguíneos y la de los no sanguíneos 154; no
existe, en efecto, un término común para cada uno de ellos). Si los animales del mismo género
no deben separarse, entonces la división binaria sería inútil, pues tal división inevitablemente
separa y escinde, por ejemplo, los de varios pies155 en terrestres y acuáticos.
Capítulo 3
Además, serán necesarias las divisiones por privación156, y, de hecho, así dividen los
dicotomistas. Pero en una privación, en tanto que privación, no puede haber ninguna
diferencia, pues no puede haber especies de lo que no es, por ejemplo, de la privación de pies
o de alas, como las hay de la posesión de alas o de pies. Mas, es preciso que haya especies
dentro de la diferencia general, si no, ¿en que se distinguiría la diferencia general de la
particular? Algunas diferencias son generales y contienen especies, por ejemplo, la posesión
de alas, pues éstas pueden ser indivisas o divididas157. Lo mismo sucede con la posesión de
pies, éstos pueden presentar varias divisiones, o sólo dos, como en los bisulcos, o ninguna
hendidura, indivisos, como en los solípedos.
153
Sofista 220b.
154
La división aristotélica entre sanguíneos y no sanguíneos, corresponde, aproximadamente a la actual entre
vertebrados e invertebrados. Los animales no sanguíneos tienen, según aristóteles, un líquido análogo a la
sangre, que cumple semejantes funciones (645b 10, 647b 10-15). Tanto Ogle (1911) como Peck (1955, pg. 102)
señalan que no todos los vertebrados tienen sangre roja y que no todos los invertebrados carecen de ella. Pero, lo
que interesa en este caso, es que los que Aristóteles llamaba sanguíneos coinciden con los que nosostros
llamamos vertebrados, y los que denominaba no sanguíneos, con los actuales invertebrados.
155
Louis traduce polupo¯dwn por pulpos y anota: "les poulpes ou pieuvres peuvent, en effect, se mettre à sec et
y vivre". Sin embargo, esta traducción, que en otros contextos puede ser válida, en éste, parece improbable, ya
que Aristóteles sugiere en más de un pasaje que los pulpos no pueden vivir fuera del agua (HA 524a 20, 525a
25).
156
Aristóteles reconoce la necesidad de utilizar las divisiones por privación. De hecho él usa mucho la distinción
entre sanguíneos y no sanguíneos. Lo que critica es su empleo en el marco de la división dicotómica. Si se
reforma la diai¯resij en el sentido que él recomienda, se rehabilita la división por privación.
157
Se trata de las alas de los insectos frente a las de las aves (véase PA 682b 17 y ss.).
158
La misma afirmación aparece en HA 523b 19 y ss..
159
En todos los manuscritos se lee ta\ aãnaima, sin sangre. Ogle lee ta\ e©nanti¿a, opuestos; Peck ta\j
antikeime¿naj, opuestas; Titze ta\ antikei¿mena, opuestos; Prantl ta\ aãtoma, indivisos; Louis ta\
64
un particular, y, por consiguiente, también la [643a] opuesta. Y si no es posible que una forma
de ser única e indivisible se de en lo que difiere en especie, sino que siempre debe ser
diferenciable (por ejemplo, es otro y diferente el bipedismo en el hombre 160 y en el ave, y si
ambos son sanguíneos, entonces su sangre es diferente, de otro modo, su sangre no debe
formar parte de su sustancia161, si no, la diferencia única caracterizará a dos seres); pues bien,
si es así, entonces es evidente que la privación no puede ser una diferencia.
Las diferencias serán iguales en número a los animales indivisibles162, si es cierto que
tanto éstos como las diferencias son indivisibles, y que ninguna diferencia es común. Pero, si
puede haber una privación163 no común pero sí indivisible, es evidente que, ciertamente, por
cuanto es común, seres distintos formalmente podrían estar en el mismo grupo. Así, es
necesario que, si las diferencias bajo las que cae cada ser indivisible son peculiares, ninguna
de ellas sea común; de otro modo, distintos seres entrarán en la misma. Pero se requiere que lo
antikei¿mena. Balme interpreta el pasaje de forma que no hay que modificar la lectura unánime de los
manuscritos. Según él se trata de un ejemplo particular que ilustra el caso general de diferencia según la
privación. De hecho, la alusión al ejemplo particular de privación de sangre vuelve a aparecer unas líneas más
abajo.
160
Véase PA 693b 2-5, donde se explica cuál es la diferencia entre el bipedismo en el hombre y en las aves.
Básicamente se refiere a la forma de flexión de las extremidades. Este asunto se desarrolla también en MA 704a
18- b 5 y HA 498a 3- b 4.
161
Quizá pueda sorprender que Aristóteles afirme que la sangre es parte de la esencia [ou©si¿a] del viviente.
Pero, precisamente, hoy sabemos, por los avances de la inmunología y la genética molecular, hasta qué punto la
sangre de cada individuo es peculiar y diferente de la del resto de los vivientes. Esta identidad genética e
inmunológica contribuye a la constitución del individuo como tal. Una exploración de este asunto, desde el
punto de vista biológico y filosófico, se halla en el libro editado por Tauber (1991) Organism and the origins of
the self.
162
Que las diferencias deberían ser iguales en número a los animales indivisibles (a©to¿moij z%¿oij), se sigue
de lo que enuncia a continuación: que tanto las diferencias (últimas), como los animales, son indivisibles y que
no hay diferencias comunes (643a 7-8); que no debe escindirse lo que es uno, ni confundirse en uno lo que no es
tal, y que debe haber al menos una diferencia para cada animal (643a 14-16), pues "la diferencia es la forma en
la materia" (643a 23-4). Nada indica aquí, que los a©to¿moij z%¿oij no sean los animales individuales (en lugar
de las especies o categorías indivisibles, como suele traducirse). Ni que la última diferencia no sea la forma
individual en la materia, no alcanzable mediante el método dicotómico.
El problema, para Aristóteles, reside, no en que se den más especies (formas en abstracto) que diferencias
(formas-en-la-materia), sino en lo contrario, es decir, que el lo¿goj no da para captar la rica pluralidad de la
fu¿sij (como explicita en Refutaciones Sofísticas 165a 3-13). Al menos, creemos que no hay justificación alguna
para que la traducción bloquee esta posible lectura. La traducción que ofrecemos respeta la ambigüedad original,
pues también en español 'animal' puede entenderse como individuo o como especie.
163
Titze, Ogle y Peck suprimen mh\ (el 'no' de 'no común') en 643a 9. Louis sugiere, alternativamente, que hay
una laguna en el texto. Aquí hemos supuesto que éste hueco del texto podría ser completado por 'privación'. De
este modo, debe interpretarse que Aristóteles se refiere a una privación indivisible (como todas), pero no común,
es decir, que atañe a un sólo animal (cubriendo el caso que faltaba por contemplar en su exposición, tal como
apunta Balme). Pero la privación -vendría a decir Aristóteles-, aunque no sea común, no es una diferencia
aceptable en la dicotomía. Una privación, al no determinar de modo preciso una forma, no elimina, en principio,
otras formas alternativas que presenten la misma privación. Es decir, el hecho de que una privación corresponda
sólo a un animal es meramente una coincidencia, y la privación, en sí misma, sigue pudiendo ser común (así se
puede interpretar la frase 'por cuanto es común').
65
idéntico e indivisible no pase de una diferencia a otra en el curso de la división, ni distintos a
ser de la misma, y que todos estén incluidos164.
Es evidente, por tanto, que no se pueden obtener especies indivisibles como hacen los
dicotomistas con los seres vivos, o incluso con cualquier otro género. Según éstos, las
diferencias últimas tienen que igualar en número a todos los animales específicamente
indivisibles. Dado, por ejemplo, un cierto género cuya diferencia primera es relativa a la
blancura165, en cada una de las dos divisiones se manifiesta de forma diferente, y así
sucesivamente hasta llegar a lo indivisible; las diferencias últimas serán cuatro o cualquier
otro múltiplo de dos. Ese también será el número de especies.
Además, debemos hacer la división siguiendo las diferencias esenciales y no por los
accidentes propios, por ejemplo, como si uno dividiese las figuras geométricas porque unas
164
Véase nota 162.
165
Se trata de un género de objetos caracterizados por su color blanco, que se divide en otros dos (cada uno de
ellos caracterizado por un diferente tono de blanco, si es que dividimos por la 'diferencia de la diferencia', o por
otro rasgo cualquiera en caso contrario) y éstos, a su vez de subdividen, y así sucesivamente. El número de
diferencias que se alcanza al final será: a) una potencia de dos, si sólo se aceptan divisiones que avancen parejas
en todas sus ramas (Peck adopta esta interpretación); b) un número par cualquiera, sea o no potencia de dos, si
aceptamos que, en alguna rama, la división pueda detenerse antes que en otra, pero exigimos que de la partición
de un género resulten o bien dos especies o bien dos subgéneros, nunca un subgénero y una especie (esta es la
interpretación de Louis); c) cualquier número, par o impar, si aceptamos que de la bipartición de un género
pueda resultar, por un lado un subgénero y, por otro, una especie (es el punto de vista de Balme). Creemos que el
significado que Aristóteles pretende dar a este pasaje debe coincidir con la opción a) o con la b), pues en 643a 1
afirma que "es preciso que cada diferencia [última] caracterice un particular, y también su opuesta". Esta
afirmación parece excluir c). Además, si se permite que el resultado de la división sea cualquier número, el
argumento perdería parte de su fuerza. Tal como lo entendemos, sugiere la poca confianza de Aristóteles en la
aplicación a la realidad de regularidades numerológicas, al estilo pitagórico.
166
To\ eiådoj e©n t$½ uÐl$, así se puede leer en todos los manuscritos menos en Y y , donde figura e©n
t$½ uÐl$ to\ eiådoj que cambia el sentido del pasaje. Su traducción con esta variante sería: “la especie es la
diferencia en la materia”. Muchos editores optan, por la segunda formulación, debido a que desde el punto de
vista lógico es más clara. Así, entendiendo que “materia” se refiere al género lógico, lo cual es frecuente en
Aristóteles, tenemos que la especie es el resultado de añadir, al género, la diferencia.
Sin embargo, el estudio de Düring sobre el manuscrito Y, parece desacreditar las lecturas peculiares del mismo
como modificaciones aportadas por algún copista medieval (véase Düring, 1950, pgs 67-80 y Louis, 1956, pg.
XXXVIII).
La formulación mayoritaria en los manuscritos, y que aquí aceptamos, puede resultar extraña desde el punto de
vista lógico, pero no desde el físico (véase, al respecto, Inciarte, 1974, pg. 276n). Desde este último punto de
vista, no es la diferencia la que especifica el género, sino la forma, eiådoj, la que diferencia la materia, uÐlh. De
modo que, la última diferencia, no es una forma en abstracto, sino la forma en la materia, el viviente concreto.
Esta lectura enlaza de modo natural con DA II y Meta Z y H (véase también el comentario que René Thom
(1990, pgs. 497-8) hace a este pasaje, así como las notas 149 y 162).
66
tienen los ángulos iguales a dos rectos y otras a más de dos, pues es un accidente del triángulo
el que sus ángulos sumen dos rectos167.
Debemos también hacer la división con los opuestos, pues los opuestos son distintos
entre sí, por ejemplo: lo blanco y lo negro, lo recto y lo curvo. Así pues, si son distintos uno
de otro, habrá que dividir utilizando el opuesto y no de un lado la natación y de otro el color.
167
Se puede dividir según lo que es esencial (por ejemplo, para un triángulo, el tener tres lados; o para un
sanguíneo la presencia de corazón), o según lo accidental. Los accidentes pueden ser propios (o esenciales), es
decir, exigidos por algún rasgo esencial (por ejemplo, en un triángulo, el que sus ángulos sumen dos rectos; o en
un animal sanguíneo el cerebro, que se requiere para compensar la acción térmica del corazón), o bien
inesenciales (como el color del triángulo o el de los ojos en el animal). Nadie propone la utilización de estos
últimos, por ello, Aristóteles sólo menciona los propios.
Este punto parece ser una crítica a prácticas habituales en la Academia, quizá, concretamente, a Espeusipo.
Sobre la distinción mencionada en seres vivos, puede verse Balme, 1987, pgs. 19 y 75.
Sobre la relación de explanans a explanandum entre los rasgos más esenciales y los menos esenciales, véase
Gotthelf, 1987, pg. 190.
168
Véase De Sensu. 436a 7 y ss., donde también se alude a funciones comunes a cuerpo y alma.
169
642b 12.
170
El ejemplo aparece en Platón, Político 264a 1. El término griego hÐmeroj significa tanto domésticos como
civilizados. Está claro que, en el caso de los hombre, se refiere a esto último.
171
La fuerza del argumento reside en que, en los ejemplos aludidos, puede ser el mismo individuo, sin
discontinuidad formal ni sustancial, el que pase de una división a otra. En el caso de las hormigas, un mismo
individuo a lo largo de su vida puede pasar de poseer a alas a no tenerlas. Por ejemplo, una hormiga reina posee
alas hasta que termina el vuelo nupcial, momento a partir del que las pierde. En el caso de los domésticos y
salvajes, la clave para esta lectura nos la da el ejemplo de los perros de la India, que Aristóteles menciona
también en HA (607a 3-8) y GA (746a 34-35). Estos perros de la India son, según él, fruto, en tercera
generación, del cruce entre perra y tigre. Los de la primera generación son feroces, sólo los de la tercera pueden
ser domesticados (el supuesto regreso a la forma materna aparece consignado también en GA 738b 32 y ss.). No
se trata, pues, sólo de que haya variedades domésticas y salvajes de una misma especie, sino de que un mismo
animal individual puede transitar de un estado a otro. Esto es lo que hace artificial el cambio de nombre; no es la
unidad de nombre la que garantiza la unidad de naturaleza (lo cual estaría en contra de lo afirmado en otros
muchos lugares: Refutaciones Sofísticas 165a 3-13; PA 642b 15, 643b 17 y ss.; o Meta. 1034a).
Existen, por otra parte variedades no susceptibles de domesticación, en cuyo caso, estaría justificada la división.
Por ejemplo, se distinguen el cerdo y el jabalí, el perro y el lobo, aunque sus híbridos sean posibles. Lo
importante a la hora de dividir por este concepto, no es que sean o no domésticos, sino que sean o no
domesticables (HA 488a 24-31).
67
En general, siempre que se divide mediante cualquier diferencia única, ocurre
necesariamente esto172. Hay que tratar de tomar los animales por géneros, tal como hace la
mayoría173 al distinguir el género ave y el género pez. Cada uno de estos queda delimitado por
varias diferencias, no por dicotomía. Pues, de este modo, o bien no obtenemos nada (pues el
mismo ser cae bajo varias divisiones y seres opuestos en la misma), o bien habrá sólo una
diferencia y ésta, simple o compuesta, constituirá la especie última 174.
Por otra parte, si no se obtiene la diferencia de la diferencia 175, sólo se consigue una
división continua tal como hacen los que dan unidad a su discurso mediante conjunciones176.
Me refiero a lo que les sucede a quienes dividen los animales en no alados y alados y, entre
los alados, distinguen los domésticos y los salvajes, o bien blancos y negros; pues ni la
domesticidad ni la blancura son una diferencia en la posesión de alas, sino el comienzo de
nuevas divisiones y aquí resultan accidentales. Por ello, como decimos, hay que dividir
inicialmente lo uno mediante varias diferencias. De este modo, también las privaciones177
servirán como diferencias, mientras que en la dicotomía no.
Está claro que no se puede obtener ninguna especie particular por la división binaria
del género, como algunos creyeron, y es por lo que sigue: los distintos particulares no pueden
tener sólo una diferencia, sea ésta simple o compuesta. LLamo simple a la que no contiene
otra diferencia, como el ser de pie hendido 178, y compleja a la que sí contiene otra, por
ejemplo, el tener varias hendiduras en el pie con relación a tener el pie hendido. Por eso se
pretende la continuidad de las diferencias obtenidas por división a partir del género, para que
todo sea una unidad; pero por la forma en que se expresa parece que la última diferencia es la
172
“Esto” se refiere, en general a todo lo dicho anteriormente.
173
La misma idea aparece en 644b 2.
174
El motivo por el cual esta diferencia última y única obtenida por dicotomía es insufuciente, se expresa en
644a 1-12.
175
Regla básica para garantizar la unidad de la sustancia en la última diferencia, si la división se hace de modo
adecuado (se expresa también en Meta 1038 a 9; véase también Meta H 6 en relación con la unidad de la
definición y del objeto definido).
176
Si dividimos los alados en domésticos y salvajes, como estas diferencias no son determinaciones de alado, no
bastará decir de un animal que es salvaje, habrá que definirlo mediante una conjunción: alado y salvaje. Así, la
última diferencia es, en realidad, una conjunción que recoge toda una línea de divisiónes. Platón, en el Sofista
(223b, 224d, 226a), procede así.
177
Se rehabilita la división por privación, siempre que se combine la privación con otras diferencias no
privativas y, por tanto, divisibles.
178
Sólo es simple la diferencia que inicia la serie, pues no implica otras anteriores. Si, en conformidad con el
ejemplo propuesto, comenzamos la división tomando los animales de pie hendido, esta diferencia es simple. Si
divimos los de pie hendido en los que tienen una hendidura y los que tienen varias, entonces, el tener varias
hendiduras es una diferencia compuesta, ya que implica la posesión de pie hendido. Si dividimos por la
diferencia de la diferencia, la última, aunque sea compuesta, puede expresarse como si fuese simple, en una sola
palabra; mientras que si no dividimos así, la última diferencia habrá de ser expresada como una conjunción.
Esta cuestión también se trata en PA 643b 15 y ss.; Top. 143a 29; Meta 1037b 8 y ss.; APo II 14)
68
única, pues por ejemplo, junto a la posesión de pies con varias hendiduras o de dos pies, la
posesión de pies [644a] o de varios pies son características redundantes179. Está claro que no
puede haber más de una de tales diferencias, pues si se continúa avanzando se llega a la
diferencia extrema (pero no a la final, es decir, la forma). Esta diferencia es, para la división
de hombre, o bien solamente el tener el pie hendido, o bien la conjunción compuesta de, por
ejemplo, provisto de pies, bípedo, de pie hendido180. Si el hombre fuese simplemente un ser
de pie hendido, entonces ésta sería la única diferencia. Ahora bien, como de hecho no es así,
es necesario que haya varias diferencias que no estén bajo una sola división. Por otro lado, es
imposible que las diversas diferencias de un solo animal se encuentren bajo la misma
dicotomía, sino que cada dicotomía debe finalizar con una sola diferencia cada vez.
Capítulo 4
Podríamos preguntarnos por qué los hombres no designaron, desde un principio, con
un mismo nombre ni agruparon en un mismo género a los animales acuáticos y a los que
vuelan, ya que tanto éstos como todos los demás animales poseen algunas características
comunes182. Sin embargo, quedan correctamente divididos de esta manera. En efecto, todos
los géneros que difieren por un exceso, es decir, en el más o el menos, se reúnen bajo un sólo
grupo, y todos análogos son separados183. Me refiero a que un ave se diferencia de otra por el
179
Polu¿poun en contextos más propiamente biológicos significa de más de cuatro pies, pero en este pasaje
puede tomarse en sentido más literal, de modo que bípedo sea un caso particular de "polípodo". Por otra parte, es
válida, aquí, la misma observación que en nota 150 por lo que hace al añadido de la disyunción.
Si afirmamos de un organismo que es de pie hendido, sería redundante añadir que tiene pies. Si decimos que es
bípedo, sobra la afirmación de que tiene más de un pie.
180
Un texto similar figura en Meta 1037b 27 y ss..
181
Sobre la supuesta intención, por parte de Aristóteles, de definir las especies y sobre la posibilidad de hacerlo,
véase la discusión de Lloyd, Balme y Pellgrin en el libro editado por Devereux y Pellegrin (1990).
182
Es decir, existen rasgos comunes a voladores y acuáticos; como, por otra parte, también el resto poseen rasgos
en común (probablemente referidos a la forma de desplazamiento). Aparece un comentario a este pasaje en
Lennox (1987, pgs. 172-3).
183
Los géneros difieren por analogía, las especies en grado (la misma distinción figura en HA 486a 15 y ss.).
Aristóteles alude a las diferencias graduales con las expresiones siguientes: 'por un exceso', 'por el más', 'en el
màs o el menos', 'por las características corporales'.
Algunos comentaristas señalan que las diferencias de grado corresponden, aproximadamente, a lo que hoy
llamamos homología. También las diferencias analógicas, en la terminología de Aristóteles, se aproximan a lo
que actualmente se denomina analogía. En nuestra opinión, esta relación puede confundir, pues si bien es cierto
que estos conceptos, de origen aristotélico, llegan a nosotros a través de la anatomía comparada pre-
evolucionista, hoy están vinculados a la biología evolutiva. Desde el punto de vista de la evolución, "la analogía
es la correspondencia de características debida a una semejanza funcional, pero no a un origen común" (por
69
más, o mejor, por un exceso (unas tienen alas largas y otras, cortas), mientras que los peces
difieren de las aves por analogía (lo que son plumas en éstas, son escamas en aquéllos). Pero
no es fácil hacer esto con todos, ya que son muchos los animales caracterizados por analogía.
Como las sustancias, ciertamente, son las formas últimas y éstas son formalmente
indivisibles, como Sócrates o Corisco184, debemos, o bien mencionar primero sus atributos
generales, o bien repetir muchas veces lo mismo, como ya hemos dicho 185 (los rasgos
generales son comunes, los llamamos generales porque pertenecen a muchos). La dificultad
está en decidir cuál de los dos métodos hay que practicar. Pues, en tanto que la sustancia es lo
formalmente indivisible, sería mejor, si fuese posible, estudiar por separado lo particular y
formalmente indivisible, como hacemos al tratar sobre el hombre, y también al tratar sobre el
ejemplo, el ala del insecto y la del ave). Mientras que "la homología es la correspondencia de características en
distintos organismos debida a la herencia a partir de un antepasado común" (por ejemplo, existe homología entre
la pata del caballo y el ala del murciélago) (Dobzhansky et al., 1977, pg. 263). Y, está claro, que la comunidad
de origen es un aspecto que no fue contemplado por Aristóteles. De modo que es mejor caracterizar las
diferencias analógicas y graduales en sus propios términos. Así, en Aristóteles, la relación analógica entre dos
partes supone una proporción funcional: la parte a es al animal A lo mismo que la parte b al animal B. Por
ejemplo, la pluma cumple en el ave la misma función que la escama en el pez (644a 23). Por otra parte, el pico
de un ave está en relación de 'más o menos' con el de otra ave, pues puede ser más largo, más blando o más liso
(644b 15; véase también 692b 3 y ss.).
Es muy importante advertir que con esta distinción no hace, de género y especie, categorías taxonómicas fijas.
No es que la relación de analogía fije, como géneros, aves y peces. Hay que entender, por el contrario, que una
vez tomados como géneros dos grupos cualesquiera, de cualquier nivel, la relación entre ellos será de analógica,
mientras que dentro de cada uno, la diferencia será de grado. Por consiguiente, plumas y escamas serán análogas
en la medida en que aves y peces sean tomados como géneros. Si hablamos de un género más amplio, por
ejemplo el de los sanguíneos, entonces la diferencia entre plumas y escamas será de grado: dentro de este género,
ambos son sistemas de aislamiento térmico y protección, de mayor o menor dureza o eficacia, compuestos en
mayor o menor grado por algunos de los cuatro elementos, de mayor o menor tamaño, grosor o número de
subdivisiones... Pellegrin da apoyo textual a esta tesis en dos fragmentos de PA. En uno de ellos se establece una
relación de analogía entre hueso, cartílago y espinas (PA 653b 35) y en otro una diferencia de grado entre hueso
y cartílago (PA 655a 33) (Pellegrin, 1982 y 1987).
184
Sócrates y Corisco son tomados como ejemplos de sustancias, de formas últimas formalmente indivisibles.
Este pasaje, leido así, es problemático para quien interprete que en Aristóteles la última forma es la específica.
Pero está claro que Sócrates y Corisco son dos sustancias y que sus diferencias han de ser formales, pues una
diferencia no formal, únicamente material, es un contrasentido.
Hemos opotado por esta traducción por ser la que se ajusta de modo más natural al texto; y porque, en nuestra
opinión, no es discorde con el resto de la obra biológica de Aristóteles (armoniza especialmente con GA y, en
particular, con GA IV 3). En PN 465a 4 se puede leer una afirmación muy similar: "Digo que existe una
diferencia según el género, ge¿noj, por ejemplo entre el hombre y el caballo (en efecto, el género hombre vive
más tiempo que el género caballo), y una diferencia según la especie, eiådoj, como un hombre difiere de otro
hombre" (Trad. a partir de J. Serrano, 1993, con alguna modificación). También es afín, esta lectura, a las ideas
expresadas en Meta Z y H y en DA II.
Sin embargo, la polémica sobre la naturaleza individual o específica de la forma está abierta. Por su complejidad
no puede ser abordada aquí, pero pueden verse al respecto las contribuciones de Lloyd, Balme, Furth, [Link],
Cooper y Morrison en el volumen editado por Devereux y Pellegrin (1990), así como las anotaciones de Frede y
Patzig a su traducción alemana de Meta Z (1988) y el artículo de [Link] (1993).
185
Irónicamente, la conveniencia de evitar repeticiones se ha mencionado ya en 639a 27 y se reiterará una vez
más en 644a 34 y 645b 11.
70
ave (género éste que contiene especies), es decir, sobre las indivisibles, como gorrión 186,
grulla o cualquier otra. Pero en la medida en que habrá que hablar muchas veces de la misma
característica, pues muchos la tienen en común, resultará extraño y [644b] prolijo hablar de
cada uno por separado.
Así pues, quizás lo correcto sea tratar las características comunes por géneros, bien
distinguidos por la gente y que tienen especies no muy distantes y una naturaleza común,
como aves, peces o cualquier otro sin nombre pero que, como género, englobe las especies
que están en él. Pero todo lo que no sea así, será estudiado según lo particular, como al tratar
sobre el hombre u otro similar187.
Los géneros se han establecido, sobre todo, por la forma de las partes 188 y del cuerpo
entero, cuando presentan semejanzas; por ejemplo: el género de las aves cuando se caracteriza
por eso mismo, así como el de los peces, los cefalópodos189 y las conchas190. Las partes
difieren, no por analogía, como el hueso del hombre y la espina del pez, sino más bien por las
características corporales, como la grandeza o pequeñez, la blandura o la dureza, la lisura o
aspereza y otras semejantes; y, en general, difieren por el más y el menos.
186
En algunas traducciones figura 'avestruz' en lugar de 'gorrión'. Efectivamente, comparten el mismo nombre
strouqo¿j, pero en los textos que se refieren inequívocamente al avestruz, siempre se añade o¸ Libuko¯j (de
Libia).
187
Lo correcto metodológicamente para la ciencia es estudiar lo común y después lo peculiar. Esta es la solución
al problema enunciado en 639a 18. Pero lo deseable para la sabiduría sería obtener conocimiento de los
particulares (644a 25-31), que son lo realmente existente.
188
La distinción común se basa en la morfología. Pero Aristóteles propone además una distinción funcional (en
645b 21-23 se refiere a la distinción según las acciones). En HA atiende no sólo a la morfología y acciones del
animal (HA I-VIII), sino también a la vida y carácter (HA I, VIII y IX).
189
El criterio de división que utiliza Aristóteles en los animales sin sangre es el siguiente (HA IV 1-8): los que
tienen la parte dura interna y la blanda externa son los mala¿kia (que en griego quiere decir, precisamente,
blandos, como la sepia o el pulpo); entre los que tienen la parte dura en el exterior y la blanda en el interior, los
hay que presentan una parte dura flexible y poco frágil, se trata de los malako¿straka (crustáceos, como la
langosta o el cangrejo); otros poseen una parte dura frágil y no flexible, son los o©strako¿derma (testáceos,
como ostras, caracoles, erizos de mar); y, en último término están los que tienen el cuerpo dividido en secciones
eãntoma (insectos, entre los que incluye también arácnidos).
Así pues, mala¿kia no puede traducirse directamente por moluscos; conviene traducir por cefalópodos.
En la sistemática actual, los cefalópodos son una clase dentro del tronco de los moluscos. Los animales de otras
clases de moluscos (gasterópodos y lamelibranquios) los incluye Aristóteles, junto con erizos de mar y ascidias
en una especie de cajón de sastre que denomina o©strako¿derma y que suele traducirse por 'testáceos', es decir,
animales dotados de concha. Los testáceos, así entendidos, no tienen correspondencia en la sistemática actual (el
término se emplea actualmente para un orden de protozoos rizópodos que no tiene nada que ver con los
o©strako¿derma de Aristóteles).
190
ãÓOstreia aparece otras tres veces en la obra biológica de Aristóteles; la variante oÓstrea lo hace trece
veces. En todos estos pasajes, Aristóteles parece referirse a moluscos con concha, como un grupo, o bien a las
ostras en particular. ãOstreia ha sido traducido al español por 'conchas', 'ostras' (Vara, 1990; Pallí, 1992) y
'marisco' (Serrano, 1993). Aquí hemos optado por 'conchas', ya que parece aludir a un grupo extenso, como
peces o cefalópodos; pero hemos evitado testáceos ya que habitualmente se refiere a ellos como
o©strako¿derma.
71
Hemos establecido, pues, como debe entenderse el método de la ciencia natural y de
qué modo el estudio de estos problemas podría resultar más metódico y fácil. Hemos hablado
también de la división y hemos dicho de qué forma se puede aprovechar para el asunto que
nos ocupa, y por qué la dicotomía es, o bien imposible o bien ineficaz. Una vez establecidas
estas cuestiones y dispuesto este comienzo, hablemos de las que siguen.
Capítulo 5
Ambos estudios tienen su atractivo. Pues aunque sea poco lo que percibimos de los
seres eternos, el valor de este conocimiento hace que resulte más satisfactorio que el de las
cosas próximas a nosotros; así como ver lo que amamos, aún casual y parcialmente, es más
grato que contemplar en detalle otros seres más numerosos o mayores [645a]. Pero nuestra
relación con los seres vivos, como es más profunda y extensa, nos permite un conocimiento
aventajado. Además, su proximidad a nosotros y afinidad de naturaleza, restablecen el
equilibrio con la filosofía que trata de lo divino.
Como de los seres divinos ya hemos tratado193 y expuesto nuestro parecer, nos resta
hablar de la naturaleza de los animales, si fuese posible, sin omitir nada, sea valioso o no 194.
Pues, incluso en animales poco gratos a nuestros sentidos, la naturaleza, que los construyó,
también ofrece a quienes los estudian extraordinario placer, siempre que sean capaces de
reconocer las causas y posean una natural inclinación al saber.
191
Los cuerpos celestes, como los planetas, estrellas y sus orbes (véase De Caelo I 1-2). Fragmentos de este
capítulo están traducidos al español en Alsina (1986, pgs. 37-39), Mosterín (1984, pg. 248), García Gual (1992,
pgs. 9-11).
192
El mismo problema se menciona en De Caelo 292a 15.
193
En las obras físicas (Phy, GC, Mete), cosmológicas (De Caelo) y metafísicas (Meta).
194
Está claro que Aristóteles considera valioso cualquier todo vivo.
72
Sería ilógico y extraño que, cuando disfrutamos contemplando las imágenes de los
seres vivos, porque admiramos el arte que las produjo, sea la pintura o la escultura, no
apreciásemos todavía más la observación de los propios seres compuestos por la naturaleza, al
menos si podemos advertir sus causas. Por eso, uno no debe sentir una pueril repugnancia al
examen de los animales más sencillos, pues en todos los seres naturales hay algo de
maravilloso. Así como Heráclito -según cuentan- invitó a pasar a unos visitantes extranjeros,
que se detuvieron al verlo calentándose junto al horno, diciendo "aquí también hay dioses" 195,
así mismo debemos acercarnos sin reparos a la exploración de cada animal, pues en todos hay
algo de natural y hermoso.
No es el azar, sino la orientación hacia un fin, lo que en mayor medida se halla en las
obras de la naturaleza, y el fin para el que se han constituido o generado ocupa aquí el lugar
de la belleza196. Pero, si alguno considera indigna la observación de los demás animales, de
igual modo debe considerar también la de sí mismo, pues no se pueden mirar sin gran
repugnancia las partes que constituyen el género humano197: sangre, carne, huesos, venas y
otras partes semejantes. Asimismo, tenemos que reconocer que, al tratar sobre cualquier parte
o instrumento, no hacemos mención de la materia ni la consideramos como el objeto de
estudio, sino que hablamos de la forma global, por ejemplo, acerca de una casa, no de los
ladrillos, mortero o maderos. Así, respecto a la naturaleza, tratamos del compuesto y la
sustancia en su conjunto, y no sobre las partes que jamás se dan separadas de la sustancia a la
que pertenecen.
En primer lugar [645b], es necesario distinguir en cada género los atributos que
pertenecen esencialmente a todos los animales y, después de esto, intentar precisar sus
causas198. Ya hemos dicho anteriormente que muchos atributos son comunes a un gran
número de animales; unos sencillamente, como los pies, las alas, las escamas y otras
características de este tipo, y otros por analogía. Entiendo por analogía 199 el hecho de que
195
Platón menciona esta fórmula en Leyes 899b 9, sin atribuirla a nadie en concreto. Habitualmente se adscribe a
Tales de Mileto; pero Diógenes Laercio relaciona una expresión similar con Heráclito. Balme (1992), siguiendo
a Robertson, sugiere que el tal horno no es sino un eufemismo para referirse a lo que, eufemísticamente, llama
'lavatory'.
196
El fin ocupa en los seres naturales el mismo lugar que la belleza en las arte a que antes se ha referido (pintura
o escultura).
197
Una prueba más de que eidos [eiådoj] y genos [ge¿noj] no son categorías taxonómicas fijas, pues en el
mismo texto se habla de la especie hombre (645b 25) y del género hombre. La extrañeza ante este hecho
desaparece si dejamos de atribuir a Aristóteles una intención clasificatoria al estilo linneano, a la que es ajeno
(véase Pellegrin 1982).
198
A partir de este párrafo cambia radicalmente el estilo y parece iniciar una recapitulación.
199
En este párrafo recapitula 639a 18-27 y 644a 18 y ss..
73
unos tienen pulmones y otros no, pero, si los unos tienen pulmones, los otros poseen otra cosa
en su lugar. Así, también se da que unos tienen sangre mientras que otros poseen algo
análogo, con la misma capacidad que en los sanguíneos la sangre. Pero si tratamos por
separado las particularidades de cada uno, sucederá, como hemos dicho anteriormente 200, que
cuando hablemos de todas las que encontremos, repetiremos muchas veces lo mismo, pues
son numerosos los animales que poseen las mismas. Estos son mis puntos de vista sobre la
cuestión.
Como todo instrumento201 existe para algo, y cada parte del cuerpo tiene una
finalidad, y esta finalidad es una acción, es evidente que el cuerpo en su conjunto también está
constituido con vistas a la acción integral202. En efecto, la acción de serrar no se ha producido
para la sierra, sino la sierra para serrar, pues serrar es su utilidad. Por consiguiente, también el
cuerpo es, de alguna manera, para el alma, así como las partes son para las funciones para las
cuales nació cada una. Es preciso, pues, enunciar en primer lugar las acciones comunes a
todos y después las de cada género y especie203. Llamo comunes a las que se encuentran en
todos animales, y propias de cada género a las que se dan en los que apreciamos diferencias
de exceso; por ejemplo: hablo según el género de las aves y según la especie del hombre y, en
términos generales, de todo cuanto no presenta ninguna diferencia. Unos, pues, poseen algo
en común por analogía, otros según el género y otros según la especie.
En cuanto a las partes cuyas acciones se dan con vistas a otras acciones, es evidente
que difieren entre ellas del mismo modo que las propias acciones. Igualmente, si ciertas
acciones son prioritarias y constituyen el fin de otras acciones, cada una de las partes a las que
corresponden estas acciones será del mismo modo. En tercer lugar, están las que se dan por
necesidad204.
200
Véase nota 185.
201
ãOrganon significa, en general instrumento, medio; incluye la noción de herramienta y la de órgano.
202
En los manuscritos de lee plh¯rouj (total). Sólo un manuscrito presenta una lectura divergente del resto:
polumerou½j (complejo). Louis (1956) opta por esta última lectura, sin embargo, en nuestra opinión, tiene más
sentido la que consignan la mayor parte de los manuscritos, pues se trata de la acción conjunta, no sólo como
suma de las acciones parciales (en cuyo caso sería una acción compleja), sino como acción integrada, armónica,
de un sólo individuo (hasta el punto de que Munzer (1993) señala la existencia de problemas en la identidad de
un órgano trasplantado).
En español, 'integral', retiene las connotaciones de 'total' y de 'integrado'.
203
Recapitula la discusión sobre instrumentos y fines que figura en el capítulo 1, al tiempo que insiste en el
aspecto funcional por encima del morfológico (véase nota 188).
204
Las acciones tienen una relación de fin a medio (se producen jugos gástricos o pancreáticos para contribuir a
la digestión de alimentos). Pues bien, del mismo modo se relacionan las partes que realizan esas acciones (el
estómago o el páncreas son instrumentos en relación al aparato digestivo como un todo). En general, las partes
de los individuos son medios en relación al todo, que es el fin.
74
Considero afecciones y acciones a la generación, el crecimiento, la cópula, la vigilia,
el sueño, la locomoción y otras semejantes que poseen los animales. Llamo partes a la nariz,
al ojo, al conjunto del rostro, cada una de las cuales es denominada [646a] miembro, y lo
mismo sucede con las otras205.
Queda así expuesto nuestro modo de proceder. Trataremos de enunciar las causas
tanto de lo común como de lo peculiar, empezando, como hemos determinado, primero por lo
que es primero.
En último lugar se menciona lo que es por necesidad, es decir: o bien resultado colateral de la acción (en la
digestión, residuos), o bien parte o acción materialmente necesaria para que se produzcan los medios
conducentes al fin (composición ácida de los jugos gástricos y alcalina de los pancreáticos, por ejemplo).
Véase en relación con este punto 642a 31- b 2; nota 94; DA 434a 31.
205
'Miembro' debe entenderse como parte no homeómera, mientras que 'las otras', son las homeómeras (véase
nota 117).
75
LIBRO II
Capítulo 1
De qué y cuántas partes está constituido cada animal, ya lo hemos mostrado con
suficiente claridad en las investigaciones acerca de ellos206. Ahora, dejando de lado lo dicho
allí, hay que considerar las causas por las cuales cada uno es así.
De los tres tipos de composición podría considerarse como primera la que procede de
lo que algunos llaman elementos, como la tierra, el aire, el agua, el fuego. Quizá sea aún
mejor hablar de potencias, pero no de todas, sino tal como lo hemos hecho anteriormente en
otros apartados207. En efecto, la humedad, la sequedad, el calor y el frío constituyen la materia
de los cuerpos compuestos; y las diferencias restantes siguen a éstas, por ejemplo: la pesadez
y la ligereza, la densidad y la rareza, la aspereza y la lisura y las demás características
semejantes de los cuerpos. En los animales, la segunda composición a partir de los elementos
primeros constituye la naturaleza de las partes homeómeras, por ejemplo: el hueso, la carne y
otras semejantes. Y la tercera y última por orden es la composición de las no homeómeras,
como el rostro, la mano y partes semejantes.
Por otro lado, existe una oposición entre la generación y la sustancia, ya que lo último
en el proceso de formación es lo primero por naturaleza, y lo primero por naturaleza es lo
último en la generación208. En efecto, una casa no existe en función de los ladrillos y las
piedras, sino éstos en función de la casa. Lo mismo ocurre con el resto de la materia. No sólo
es evidente que esto es así por inducción sino también por razonamiento. Todo lo que se
origina a partir de algo y para algo supone un proceso de formación, es decir va de principio a
principio, desde el primer movimiento que constituye ya una cierta naturaleza, hasta una
forma u otro fin semejante209. Un hombre engendra a un hombre y una planta a una planta
206
Probablemente se refiere a HA. Sin embargo Balme (1987) sostiene que HA es un tratado posterior a PA. De
ser así, habría que suponer algún otro tratado anterior a PA de carácter básicamente descriptivo.
207
Comienza la explicación de los seres vivos mediante tres síntesis: la primera combina los cuatro elementos
(tierra, agua, aire y fuego), o bien las potencias elementales (calor, frío, sequedad, humedad), para constituir la
materia de los tejidos, con sus características de peso, densidad, dureza, etc. A partir de materia más o menos
dura, pesada, densa, etc., se consiguen, mediante una segunda síntesis, los tejidos o partes homeómeras. La
combinación de los mismo produce, en una tercera síntesis, las partes no homeómeras, es decir, lo que nosotros
llamamos órganos y miembros del ser vivo. La referencia a anteriores escritos nos conduce a GC II, 2 y II, 8; De
Cael. 306b 19; Mete IV. La existencia y propiedades de los cuatro elementos y de las potencias elementales se
toma de estos textos, y es un dato primitivo en relación a PA y a la zoología en general.
208
Véase 640a 18 y s..
209
El cambio sustancial de generación requiere la presencia previa de al menos un ser en acto que ejerza de causa
eficiente y material del nuevo ser. Éste concluye su proceso de formación cuando está actualizado, posee su
propia forma. En este momento el proceso ha llegado a su fin. El caso concreto a que se aplica este análisis
76
debido a la materia que subyace en ellos. Cronológicamente, la materia y la generación son
necesariamente anteriores [646b], pero, según la razón, son la sustancia y la forma de cada
uno210. Queda claro si se explica el concepto de generación: la noción de edificación incluye
la noción de casa, pero la noción de casa no incluye la de edificación. Eso mismo ocurre en
los demás casos. Por consiguiente, la materia de los elementos existe necesariamente en
función de las partes homeómeras ya que éstas son posteriores a aquéllas en el proceso de
generación y las no homeómeras son posteriores a éstas. Pues las no homeómeras poseen ya
el fin y el término porque han alcanzado el tercer tipo de composición, al igual que ocurre con
la mayor parte de los procesos de generación que llegan a término.
Los animales se componen de estos dos tipos de partes; ahora bien, las homeómeras
existen en función de las no homeómeras, pues las funciones y acciones son propias de éstas,
por ejemplo: el ojo, la nariz, el rostro en conjunto, el dedo, la mano y el brazo entero 211. Pero
como las acciones y los movimientos de los animales en conjunto y de tales partes son
múltiples, es necesario que las potencias212 que los componen sean distintas, ya que la
blandura es útil para algunas mientras que la dureza lo es para otras, es decir, unas deben tener
la capacidad de estirarse y otras la de doblarse.
El modo en que hemos hablado sobre estas partes supone una causa final. Pero cuando
se busca, además, por què es necesariamente así, está claro que empezaríamos por establecer
entre ellas relaciones de necesidad.
general es el de la génesis de un nuevo viviente, que requiere la existencia previa de progenitores que sean
principio del cambio sustancial de generación, el cual culmina con la fomación del nuevo ser vivo.
210
Insiste en la misma idea que a enunciado ya varias veces en PA I.
211
En la definición de las partes importa sobre todo su función, es ésta la que condiciona la composición.
212
Se refiere a las potencias elementales, a los propios elementos y a las proporciones en que se combinan.
213
Las partes instrumentales son los órganos y miembros, es decir, partes que cumplen funciones.
214
Tal como señala Louis (1956, pg. 174), neuron [neu½ron] cubre un amplio campo semántico, se refiere a
partes que nosotros diferenciamos claramente pero no así Aristóteles: nervio, tendón, ligamento, aponeurosis. La
distinción clara se la debemos a Galeno y a Herófilo. Véase, Lloyd, (1987a, pgs. 212-213).
77
En efecto, es posible que las partes no homeómeras estén compuestas de las
homeómeras, no sólo de muchas, sino también de una sola, como algunas vísceras, que tienen
configuraciones variadas, aunque simplemente, constan de un cuerpo homeómero. Sin
embargo, es imposible que las partes homeómeras estén compuestas de aquéllas, ya que la
homeómera podría constar de muchas partes no homeómeras215. [647a] Por estas causas, en
los animales, unas partes son simples y homeómeras, y otras compuestas y no homeómeras.
Como en los animales hay unas partes instrumentales y otras sensoriales 216, cada una
de las instrumentales constituye una parte no homeómera, como hemos dicho antes 217,
mientras que la sensibilidad se produce para todos en las homeómeras debido a que cualquiera
de las sensaciones es de un género único y el órgano sensorial puede percibir una sensación
dada. Pero lo que está en potencia se ve afectado por lo que está en acto, de tal modo que son
iguales en género; y si aquello es único, esto también; y por eso, ninguno de los fisiólogos
intenta decir que una mano, un rostro o alguna parte semejante son tierra, agua y fuego.
Enlazan cada órgano sensorial con cada uno de los elementos, afirmando que uno es aire y
otro fuego218.
Puesto que la sensibilidad reside en las partes simples, resulta muy razonable que el
tacto se produzca en una homeómera, aunque sea el menos simple de los órganos sensoriales.
Parece que precisamente éste se da en numerosos géneros, y lo perceptible por él presenta
muchas oposiciones: calor-frio, seco-húmedo y cualquier otra semejante; el órgano que recibe
estas sensaciones, la carne y sus análogos, es el más corporal 219 de los órganos sensoriales.
Por otro lado, es imposible que exista un animal sin sensibilidad, y por ello, los animales
tienen que tener necesariamente algunas partes homeómeras, ya que en éstas reside la
sensibilidad, mientras que las acciones se realizan mediante las no homeómeras 220.
215
Si las partes homeómeras estuviesen compuestas de partes no homeómeras, tendríamos partes uniformes
compuestas de partes uniformes, lo cual es absurdo.
216
Las partes instrumentales son los órganos y miembros, mientras que las sensoriales son los órganos de los
sentidos, que no son para Aristóteles propiamente órganos, ya que los considera partes homeómeras.
217
646b 26.
218
Puesto que cada uno se corresponde con un sólo tipo de sensible, de modo que estará constituído por el mismo
elemento de que esté formado este sensible (véase De Sensu et Sensato, contenido en PN).
219
Podría aludir al hecho de que es el más extendido por todo el cuerpo.
220
La vida animal se caracteriza por la sensibilidad, característica que la diferencia de la vegetal. La mayor parte
de los animales, además de sensibilidad poseen movilidad; pero, para que algo se considere animal ha de poseer,
al menos, algún sentido y el más básico de todos es el tacto; es el sentido común, entendiendo por tal que todo
animal lo posee y que, por diferenciación, da lugar al resto de los sentidos.
78
libros221, es necesario que la parte que primero contiene tales principios se encuentre, en tanto
que sea capaz de percibir todas las sensaciones, entre las partes simples, y en tanto que tenga
la capacidad de movimiento y de actividad, entre las partes no homeómeras. Por eso, en los
animales sanguíneos es el corazón y en los no sanguíneos, el análogo, ya que se divide en
partes homeómeras, como cada una de las otras vísceras; pero debido a su forma exterior es
no homeómera. Cada una de las restantes, llamadas vísceras, sigue su ejemplo: están
compuestas de la misma materia. [647b] En efecto, la naturaleza de todas ellas es sanguínea,
porque están dispuestas sobre conductos venosos y sus puntos de ramificación. Al igual que el
paso del agua deja barro, las demás vísceras son como sedimentos que deja el flujo de la
sangre por las venas. El corazón, por ser el principio de las venas y poseer por sí mismo la
facultad primera de elaborar sangre, es razonable que también él mismo esté constituido del
mismo alimento que origina222.
Así pues, ha quedado explicado por qué las vísceras son sanguíneas en cuanto a la
forma y por qué por un lado, son homeómeras y por otro, no homeómeras.
Capítulo 2
De las partes homeómeras de los animales, unas son blandas y húmedas y otras secas y
duras; las húmedas, o lo son absolutamente o en tanto se hallen en su estado natural 223, por
ejemplo: la sangre, el suero224, la grasa, el sebo, la médula, el semen, la bilis, la leche en los
que la tienen, la carne y las análogas a éstas. No todos los animales disponen de estas partes,
pero algunos poseen algunas de las análogas a éstas225. Otras partes homeómeras son secas y
duras, como un hueso, una espina, un tendón una vena. Y, en efecto, la división de las partes
homeómeras presenta una diferencia: en algunos casos, la parte es homónima al todo, por
221
PN 455b 34, 456a 5, 467b 28 y 34, 469a 5-7, 474a 25.
222
La fisiología de Aristóteles es claramente cardiocéntrica. Este órgano proporciona el calor necesario para que
se cumplan los diversos procesos de cocción (pe¿yij) mediante los cuales se digiere el alimento y se producen las
partes homeómeras. Por ello el corazón es la primera parte que se forma durante la gestación (véase, por
ejemplo, HA 561a 3 y ss). Esta tradición parte ya de la medicina egipcia, que consideraba que todos los
conductos del cuerpo tienen su origen en el corazón (papiro de Ebers). En la medicina griega, el cardiocentrismo
se opuso al cerebrocentrismo defendido, entre otros, por el mádico pitagórico Alcmeón de Crotona. Un relato
compendiado de la fisiología cardiocéntrica de Aristóteles puede verse en Mosterín, 1984, así como en Jahn,
Lother y Senglaub, 1989, quienes también tratan la tradición opuesta. Para los origenes egipcios puede verse
Taton, 1971, vol. I.
223
La sangre, por ejemplo, cuando abandona el organismo, donde se halla en su estado natural, se coagula, deja
de ser líquida, pero no así, por ejemplo, la leche.
224
se refiere, en particular, al suero de la sangre. Véase 651a 17. Hay referencias al mismo también en Platón
(Timeo, 83c) y en el tratado hipocrático Sobre la Naturaleza del Niño, XVIII, 3 y XXX, 12.
225
Un párrafo muy parecido se encuentra en HA 487a 1-9.
79
ejemplo: el segmento de una vena y una vena; pero en otros, no, en modo alguno una parte
del rostro recibe el mismo nombre que el rostro.
En primer lugar, las partes húmedas y las secas constituyen muchos tipos de causas,
pues unas son como materia de las partes no homeómeras (de éstas está compuesta cada una
de las partes instrumentales: de huesos, tendones, carnes y otras semejantes que contribuyen,
unas al ser y otras a la actividad226; otras, las húmedas, son su alimento, pues todo el
crecimiento se consigue a partir de un líquido, y otras son sus excreciones como el residuo de
la nutrición seca y el de la húmeda para aquellos que poseen vejiga.
Las diferencias entre sí mismas responden a la mejor finalidad, por ejemplo: entre una
sangre y otra. Pues la sangre es más fina o más espesa, más clara o más turbia, e incluso más
fría o más caliente, no sólo en las partes de un mismo animal (según estas diferencias, la
sangre de las partes superiores es distinta a la de las partes inferiores), sino también entre un
animal y otro227. [648a] Y, en general, se da esto en los animales sanguíneos y en los que
tienen alguna otra parte semejante en lugar de sangre228. La sangre más espesa y más caliente
es la que más fuerza genera, mientras que la más fina y fría da más sensibilidad e inteligencia.
La misma diferencia se encuentra también en los análogos a la sangre; por eso, las abejas y
otros animales semejantes son de una naturaleza más inteligente que muchos sanguíneos, y
entre los sanguíneos, los que tienen la sangre fría y fina son más inteligentes que los
opuestos229. Pero los mejores son los que la tienen caliente, fina y clara, ya que tales animales
están bien dotados de valor e inteligencia al mismo tiempo. Por eso también, las partes
superiores presentan esa diferencia con las inferiores, y a su vez, el macho con la hembra y la
parte derecha del cuerpo con la izquierda230.
226
En cada momento y desde cada perspectiva de estudio unas partes sirven más a la constitución del animal y
otras a su acción, mas sería contrario al espíritu global de la biología de Aristóteles pensar que se puede
establecer esta diferencia de manera absoluta, antes bien, una misma parte constituye el cuerpo del animal o
contribuye a su funcionamiento según desde qué perspectiva la estudiemos en cada momento.
227
Véase 643a 1 y ss..
228
Véase nota 154 del libro I.
229
Es decir, cuya sangre tiene caracteres opuestos. Véase 650b 24 y ss..
230
La posición de Aristóteles frente a los prejuicios tradicionales en favor de la superioridad de lo masculino, de
la parte derecha o de la superior, es variable. Suele aceptar la anisotropía axiológica del espacio y mantiene
prejuicios sobre lo masculino y lo femenino que le conducen a errores de bulto en sus estudios anatómicos y
fisiológicos, sin embargo rechaza que la diferenciación del sexo del embrión esté relacionada con la procedencia
del semen (lado izquierdo o derecho) o con la posición en el útero (lado izquierdo o derecho). Para un análisis de
las asimetrías espaciales en la obra biológica de Aristótles puede verse Lloyd, 1966. Una estudio general de la
fuerza explicativa de los esquemas izquierda-derecha, arriba-abajo y otros se expone en Lakoff, 1987.
Información sobre teorías embriológicas anteriores que relacionan sexo y lateralidad se halla en Jahn, Lother y
Senglaub, 1989.
80
En cuanto a las otras partes, tanto las homeómeras como las no homeómeras, hay que
admitir que presentan igualmente esta diferencia, unas respecto a las acciones y la existencia
propia de cada animal y otras, respecto a lo mejor o lo peor, por ejemplo: unos animales son
de ojos secos y otros de ojos húmedos, los unos no tienen párpados y los otros sí, como en
ambos casos poseen ojos, la diferencia reside en la mayor exactitud de visión.
Una vez que hayamos tratado sobre el calor y el frío, habrá que investigar por qué los
animales necesariamente tienen sangre o algo de la misma naturaleza, y también cuál es la
naturaleza de la sangre, así como sus causas. La naturaleza en muchas cosas se remite a estos
principios, y muchos son los que discuten sobre qué animales o qué partes son calientes o
frías. Algunos dicen que los acuáticos son más calientes que los terrestres, porque afirman que
el calor de su propia naturaleza compensa el mayor frío del medio en que viven 231, y que los
no sanguíneos son más calientes que los sanguíneos y las hembras más que los machos, por
ejemplo: Parménides232 dice que las mujeres son más calientes que los hombres, y algunos
otros que las reglas se deben al calor y a la abundancia de sangre; Empédocles233, sin
embargo, opina lo contrario. Incluso hay unos que dicen que la sangre es caliente y la bilis
fría, y otros que afirman lo contrario234. Y si hay tal discusión acerca del frío y el calor ¿qué
231
Hablan sobre este asunto Demócrito y Empédocles. Este último, en particular, sostiene la doctrina que aquí se
expone, como confirma el texto de PN 477a 32 - 478a 10.
232
Filósofo griego (Elea 540-450 a.C.)
233
Filósofo griego, discípulo de Pitágoras, nacido en Sicilia a mediados del s.V.
234
La asociación de calor y frío con masculino y femenino, con derecha e izquierda, con bilis y sangre, etc.
depende de las diversas teorías de la herencia que se dieron en la antiguedad. Según una de ellas, defendida por
el médico pitagórico Alcmeón de Crotona (c. 500 a.C.), la herencia y el sexo son resultado de la lucha entre el
semen masculino y el femenino que confluyen en el momento de la procreación. Según otras, sólo el progenitor
masculino aporta semen y, siendo así, la determinación del sexo debe resultar de otros factores. Aquí aparece la
teoría calórica de Empédocles, según la cual el útero recibe un semen sexualmente indiferenciado, que se
desarrollará como hembra si el útero, en ese momento, estaba frío y como macho si estaba caliente (la
temperatura del útero está en función de los ciclos menstruales). La razón es que los individuos de sexo
masculino requieren para su desarrollo más calor que los de sexo femenino. De ahí deriva Empédocles la
explicación de toda una serie de diferencias fisiológicas que hoy relacionamos con los caracteres sexuales
secundarios. Según una tercera teoría, defendida por Anaxágoras de Clazomene, la diferenciación del sexo
estaba ligada a la posición del embrión en el útero. Si se implantaba en la parte derecha del mismo la
descendencia sería masculina, si en la izquierda femenina. Esta doctrina no es difícil de combinar con la calórica,
pues tradicionalmente, al menos desde Hipócrates (460-370 a.C.), se consideraba la parte derecha como más
caliente que la izquierda por recibir más sangre. Esta red de asociaciones pone en relación lo caliente con lo
masculino, con el lado derecho y con la sangre. Por supuesto, aquí entran en juego todos los prejuicios culturales
acerca del valor de la derecha y la izquierda y del macho y la hembra. Sin embargo, Aristóteles atribuye a
Parménides otra doctrina, que pudo haber sido posterior al propio Parménides: el embrión procedente de la parte
izquierda del cuerpo masculino daría lugar a descendencia masculina, si de la parte derecha femenina. Esta
inversión de los papeles de izquierda y derecha en la determinación del sexo viene dada por la inversión de la
atribución de calor y frío a macho y hembra, hecho al que alude Aristóteles en este pasaje. En este caso los
prejuicios culturales ceden ante la convicción de que el flujo menstrual indica un exceso de sangre y, por tanto,
de calor, en la hembra.
81
debemos suponer respecto a lo demás? Pues éstos son lo más evidente de lo que afecta a
nuestra sensibilidad.
Parece que convenimos en que esto es debido a los múltiples sentidos que se dan a
"más caliente" [648b], pues cada nueva afirmación parece decir lo contrario. Por eso no
debemos omitir el modo en que hay que describir el calor y el frío, la sequedad y la humedad
de los compuestos naturales, puesto que éstos parecen ser, con cierta evidencia, causa no sólo
de la muerte, sino también de la vida, e incluso del sueño y la vigilia, de la madurez y la
vejez, y de la enfermedad y la salud, y no, la dureza, la blandura, la pesadez, la ligereza ni,
por decirlo así, ninguna otra semejante. Esto resulta razonable porque, como he dicho
anteriormente en otros tratados235, los principios de los elementos naturales son éstos: el calor,
el frío, la sequedad y la humedad.
¿Damos, entonces, al calor un sólo sentido o varios? Hay que averiguar cuál es el
efecto de ser más caliente, o cuáles, si es que hay más de uno 236. Se dice que una cosa es más
caliente en un sentido, cuando calienta más lo que toca, y en otro, cuando produce una mayor
sensación al tocar, y especialmente, si va acompañada de dolor. A veces, esto parece un error
ya que en algunas ocasiones la disposición del sujeto es la causa de la sensación de dolor.
Además, es más caliente lo que funde mejor lo fusible y quema mejor lo combustible 237. Es
más, si una misma cosa puede ser mayor o menor, la mayor será más caliente que la menor.
Además, de dos objetos es más caliente el que no se enfría rápidamente sino poco a poco, y
decimos que el que se calienta más deprisa es de naturaleza más caliente que el que se calienta
despacio, tal como explicamos lo contrario por lejanía y lo semejante por proximidad. Le
damos, pues, a "más caliente", si no muchos sentidos, al menos tantos como haya una cosa
más caliente que otra: es imposible que un mismo objeto lo sea en todos los sentidos. En
efecto, el agua hirviendo calienta más que una llama, pero la llama logra quemar y fundir,
mientras que el agua no. Es más, el agua hirviendo es más caliente que un fuego pequeño,
pero el agua caliente se enfría más y más rápidamente que el fuego pequeño, ya que el fuego
no se vuelve frío pero el agua sí, completamente. Además, el agua hirviendo es más caliente
al tacto, pero se enfría y se hiela más rápidamente que el aceite. La sangre es todavía más
235
Mete IV, 1; GC II, 2
236
El texto distingue siete sentidos en que se puede decir de un objeto que es más caliente que otro; en ellos
aparecen mezclados, entre otros, conceptos que nosotros distinguimos como calor y temperatura. Se puede decir
que un objeto es más caliente que otro: (1) si calienta más lo que toca, (2) si produce mayor sensación de calor al
ser tocado, (3) si funde mejor aquello susceptible de ser fundido, (4) si quema mejor aquello susceptible de ser
quemado, (5) si, a igualdad de otros factores es mayor, (6) si se enfría más lentamente o (7) se calienta más
rápidamente.
82
caliente al tacto que el agua y el aceite, pero se enfría con más rapidez. Incluso las piedras, el
hierro y cosas semejantes se calientan más lentamente que el agua, pero queman más cuando
están calientes. Pero además, de las cosas llamadas calientes, [649a] unas poseen un calor
ajeno y otras propio, y presentan una gran diferencia si el calor es de ésta o aquella manera.
En efecto, una de ellas está próxima a ser caliente por accidente pero no por sí misma, es
como si uno afirmara, si por accidente, una persona con fiebre fuese un músico, que el músico
es más caliente que un hombre con salud. Y puesto que unas cosas son calientes en sí mismas
y otras por accidente, las primeras se enfrían con más lentitud, pero las otras dan a menudo
más sensación de calor. Y, a su vez, lo que tiene calor en sí mismo quema más, por ejemplo:
la llama quema más que el agua hirviendo, aunque el agua hirviendo, que se calienta por
accidente, sea más caliente al tacto. De este modo resulta evidente que no es sencillo
distinguir cuál de las dos es más caliente. Así pues, una será más caliente en un sentido y otra
en otro. Pero de algunas cosas semejantes ni siquiera es posible afirmar, simplemente, que
sean calientes o no. Hay casos en los que el sustrato no es permanentemente caliente, pero
cuando se combina con algo caliente, sí que lo es, por ejemplo: si diésemos un nombre al agua
y al hierro calientes: éste es el modo en que la sangre es caliente 238. Y tales casos, en que el
sustrato es caliente por afección, hacen evidente que el frío constituye una cierta naturaleza y
no una privación. Quizá la naturaleza del fuego pueda ser también de tal clase. El sustrato
puede ser humo o carbón, de los cuales, el primero es siempre caliente (pues el humo es una
exhalación) mientras que el carbón se queda frío cuando se apaga. Por otro lado, el aceite y la
antorcha podrían llegar a ser fríos. Pero casi todas las cosas que se han consumido, como la
brasa y la ceniza, los excrementos de los animales, y entre las excreciones, la bilis, se
conservan más calientes por el hecho de que han ardido y ha quedado algo de calor en ellas.
Son calientes en otro sentido la antorcha y las grasas porque se convierten rápidamente en
fuego en acto.
Parece que el calor no sólo solidifica sino también funde. El frío solidifica todo lo que
está formado sólo de agua; el fuego, todo lo que es de tierra. Y entre las cosas calientes, todas
las que contienen más tierra son solidificadas rápidamente por el fuego, y de una forma
indisoluble, mientras que todas las que están formadas de agua lo hacen de una forma soluble.
237
Véase DA 417a 8 y Mete 389b 18-22.
238
Si diesemos un nombre al agua caliente, por ejemplo "vapor", tendríamos que tal entidad está compuesta por
un sustrato, el agua, del que no se puede decir que sea ni caliente ni frío, combinado con algo que aporta el calor.
Pues bien, Aristóteles considera que la sangre es un caso análogo.
83
Pero ya hemos explicado con bastante claridad en otros libros239 cúales se solidifican y por
qué causas lo hacen.
Capítulo 3
A continuación y siguiendo con lo expuesto, tenemos que tratar también sobre lo seco
y lo húmedo240. Estos términos se dicen en muchos sentidos, por ejemplo: en un sentido están
en potencia y en otro, en acto. Un hielo y todo líquido helado se denomina seco en acto y por
accidente, aunque en potencia y en sí mismos sean líquidos; por otro lado, la tierra, la ceniza
y sus semejantes, mezcladas con un líquido, son, en acto y por accidente, húmedas, pero en sí
mismas y en potencia, secas. Pero si descomponemos estas mezclas, las partes de agua, que
son fluidas241, son en acto y en potencia, húmedas, mientras que las partes de tierra son
totalmente secas, y éste es principalmente el modo de denominar lo seco de una forma propia
y absoluta. Igualmente, lo húmedo también tiene, según el mismo razonamiento, un sentido
propio y absoluto, incluso en las cosas calientes y frías. Definidos estos términos, es evidente
que la sangre es caliente en un sentido : como esencia de la propia sangre (estamos hablando
como si le diésemos un nombre determinado al agua hirviendo). Pero el sustrato, es decir, lo
que permanece en la sangre, no es caliente. Y en sí misma es en un aspecto caliente y en otro,
no, pues en su definición se incluirá el calor como en la definición de un hombre blanco se
incluye la blancura. Por lo cual, la sangre es caliente por afección, no en sí misma.
Es lo mismo respecto a lo seco y a lo húmedo. Por eso también, algunas cosas son
calientes y húmedas en estado natural, pero cuando son separadas se solidifican y parecen
239
Mete IV; GC 2 y 8.
240
Una vez más, el inicio de este segundo libro remite a Mete o GC. En particular, sobre lo seco y lo húmedo
trata Aristóteles en Mete IV, 4.
241
Se refiere a la cualidad que posee aquella sustancia que se adapta a la forma del recipiente que la contiene.
Véase GC 329b 34 - 330a 3.
84
frías, como la sangre; y otras son calientes y espesas, como la bilis, y cuando son separadas de
la criatura que los contiene evolucionan de forma contraria: se enfrían y se vuelven líquidas.
En efecto, mientras que la sangre se seca más, la bilis amarilla se vuelve líquida. Pero la
participación del más y el menos en los opuestos debemos considerarla como algo
circunstancial.
Y puesto que necesariamente todo lo que crece toma alimento, y la alimentación surge
para todos de lo húmedo y lo seco y su digestión242 y transformación se produce por
influencia del calor, también necesariamente todos los animales y plantas, por ésta entre otras
causas, deben tener un principio natural de calor, y éste tal como... 243 la elaboración del
alimento es propia de muchas partes. En efecto, la primera operación visible en los animales
se efectúa mediante la boca y sus partes, donde el alimento tiene que ser troceado. Pero ésta
operación no causa ninguna digestión sino que más bien, la posibilita. Pues la división del
alimento en pequeños trozos facilita bastante la acción del calor. La función de la cavidad
superior e inferior244 es realizar la digestión con ayuda del calor natural. Tal como la boca y la
parte contigua llamada esófago, en los animales que la poseen, constituyen el paso del
alimento sin elaborar hacia el estómago, así también, es preciso que existan otros pasos
mediante los cuales el cuerpo entero reciba, como desde un pesebre 245, la alimentación desde
el estómago y el conjunto de los intestinos. Las plantas reciben la alimentación ya elaborada
de la tierra por las raíces (por lo cual las plantas no producen excreciones; utilizan el calor
que hay en la propia tierra como estómago, mientras que la mayor parte de los animales, y
evidentemente los que se trasladan, poseen dentro de sí mismos la cavidad del estómago
equivalente a la tierra, desde la cual, como hacen aquellas por las raíces, tienen que recibir la
242
Literalmente pe¿yij significa cocción, pero para Aristóteles la digestión es precisamente esto, un proceso de
transformación del alimento en el estómago, que funciona a modo de recipiente, gracias al calor que aporta el
corazón. La noción de pe¿yij abarca prácticamente todos los procesos de transformación por calor que se dan en
el interior del organismo gracias al calor; así, el alimento se transforma en sangre por cocción, y, por sucesivas
cocciones de ésta se obtienen otras partes homeómeras (véase Lloyd, 1987a, págs. 204 y ss.).
243
Los textos de los manuscritos son en este punto defectusos (véase Louis, 1956, pág. 32, n. 1).
244
Lo más probable es que se refiera a las cavidades superior e inferior del tronco, dividido por el diafragma,
dado que, por una parte es la división anatómicamente más obvia, y por otra, Aristóteles considera que el
corazón, situado por encima del diafragma, sí interviene en la digestión; lo hace aportando el calor nacesario. En
la cavidad inferior se sitúan estómago e intestinos obviamente relacionados con la digestión. Sin embargo el
sentido es ambiguo, pues el término koilia [koili¯a] es empleado por Aristóteles en múltiples sentidos. En
general significa cavidad, pero según pasajes se refiere al estómago, al vientre o abdomen en general, al intestino
e incluso a los ventriculos del corazón.
245
La misma comparación en Platón, Timeo 70 e.
85
alimentación por algún órgano hasta que alcance el fin de la digestión en curso. El trabajo de
la boca pasa al estómago y de éste debe recibirlo necesariamente otro órgano, esto,
precisamente, es lo que sucede. En efecto, los vasos sanguíneos se extienden por todo el
mesenterio246, empezando desde abajo hasta el estómago. Pero esto hay que estudiarlo a partir
de las Planchas Anatómicas y la Historia Natural247.
Puesto que hay una parte capaz de recibir todo tipo de alimentación y de residuos que
se producen, y que las venas son como los vasos248 de la sangre, es evidente que la sangre
constituye, en última instancia, la alimentación de los animales sanguíneos, y lo análogo en
los no sanguíneos. [650b] Por este motivo, la sangre disminuye cuando no se toma alimento y
aumenta cuando se toma, es decir cuando la nutrición es buena se está sano y cuando es mala,
débil. Está claro, por estas y otras consideraciones semejantes, que la sangre existe en los
sanguíneos en función de la alimentación. Por eso también, no produce sensación cuando se
toca, tal como ninguna otra excreción. La alimentación tampoco la produce como la carne249,
pues ésta si que la produce cuando se toca. La sangre no es contigua a ésta ni de la misma
naturaleza, sino que se halla, como en un vaso, en el corazón y las venas. Pero es más
apropiado tratar del modo en que las partes alcanzan el crecimiento a partir de la sangre,
además de la alimentación en general, en los tratados Sobre la Generación, entre otros250. De
momento, es suficiente haber dicho (pues es todo cuanto puede ser útil aquí) que la sangre
existe en función de la alimentación, es decir, de la alimentación de las partes.
Capítulo 4
En cuanto a las llamadas fibras, una sangre las contiene y otra no, como la de los
ciervos y los gamos. Tal tipo de sangre no se coagula por lo siguiente: porque la parte acuosa
de la sangre es más fría, de ahí que no se coagule, mientras que la parte terrosa se coagula por
246
Membrana que rodea el intestino y que, efectivamente, está muy vascularizado. El sistema de vasos del
mesentéreo sube los nutrientres que se han filtrado a la sangre hasta la vena porta que los conduce al higado.
247
Se refiere a una obra perdida que contenía dibujos anatómicos y a otra obra, probablemante la HA. La reserva
en la identificación de esta última responde a la tesis de Balme, según la cual existió una obra de historia natural
anterior a PA y actualmente perdida, mientras, que, según él HA sería posterior. El propio Aristóteles practicó la
disección, como se desprende del tenor de algunos pasajes.
248
La misma imagen se halla en Platón, Timeo 73 d.
249
Véase más abajo 652b 6 y 656a 24; además, HA 520b 14.
250
Se refiere al tratado GA (740a 21- b 12, 743a 8, 746a 28) y, probablemente, a una obra perdida, o simplemente
proyectada, sobre la nutrición. Hay también referencias a esta obra en DA 416b 30, PN 456b 2, PA 653b 3 y
678a 16.
86
la evaporación del líquido251. Las fibras son de tierra. Pero resulta que ciertos animales poseen
una inteligencia más aguda, no por ser de sangre más fría sino, más bien, por tenerla más fina
y clara, ya que lo que está hecho de tierra no posee ninguna de estas características. Los que
poseen los humores más finos y claros tienen la sensibilidad más viva. Por eso también,
algunos de los no sanguíneos tienen el alma más inteligente que algunos sanguíneos, como
hemos dicho anteriormente252, por ejemplo: la abeja, el género de las hormigas y cualquier
otro que sea semejante. En cambio, los muy acuosos son más miedosos, pues el miedo enfría.
Por consiguiente, los que poseen tal mezcla en el corazón están predispuestos a esta afección.
El agua es solidificada por el frío. Por eso, los otros, los no sanguíneos, son, dicho de un
modo general, más miedosos que los sanguíneos, permanecen inmóviles por miedo, dejan
caer sus excreciones y algunos cambian su color. En cambio, los que poseen muchas y
espesas fibras son de naturaleza más terrosa , tienen un temperamento pasional y se dejan
arrastrar por la cólera. La cólera produce calor y los sólidos, cuando se calientan, producen
más calor que los líquidos. Las fibras son sólidas [651a] y de tierra, de modo que se vuelven
como fuentes de calor en la sangre y la hacen hervir en caso de cólera. Por eso los toros y los
jabalíes son coléricos y se excitan fácilmente, pues su sangre es muy fibrosa, además, la del
toro es la que más rápidamente se coagula de todas. Pero si se quitan estas fibras, la sangre no
se coagula. Tal como el agua no se solidifica si se quita la parte terrosa del barro, así tampoco
lo hace la sangre, pues las fibras son de tierra. Pero si no se quitan las fibras, sí se solidifica,
como hace la tierra húmeda bajo los efectos del frío, ya que cuando el calor es consumido por
el frío, lo líquido se evapora, tal como hemos dicho anteriormente 253, y se solidifica una vez
desecada por el frío, no por el calor. En los cuerpos, el líquido se debe al calor que hay en los
animales.
251
La parte acuosa de la sangre es el suero, la térrea la fibrina.
252
648a 2 y ss.
253
650b 18
87
Capítulo 5
Cuando la grasa y el sebo no son excesivos en las partes de los animales, resultan
beneficiosos (no impiden la sensibilidad [651b] y ayudan a tener salud y fuerza) pero cuando
son excesivamente abundantes, deterioran y perjudican. En efecto, si el cuerpo entero
estuviese formado de grasa y sebo, perecería. Pues un animal existe en virtud de la parte que
posee sensibilidad: la carne y la parte análoga que tenga sensibilidad 258. Pero la sangre, como
hemos dicho anteriormente259, no tiene sensibilidad ni, por consiguiente, la grasa ni el sebo,
pues son sangre cocida. De este modo, si el cuerpo entero estuviese formado de esa manera,
no tendría sensibilidad alguna. Por eso también, los animales muy gordos envejecen
254
La grasa difiere del sebo en la medida en que la sangre a partir de la que se que produce la grasa difiere de la
sangre a partir de la que se produce el sebo. La diferencia entre grasa y sebo reside en que la grasa, en frío, no
solidifica, mientras que el sebo sí.
255
Los animales con una sólo línea de incisivos (los de la mandíbula inferior) y con cuernos son los rumiantes;
éstos son, entre los sanguíneos, los que producen sebo.
256
Hueso del tarso.
257
Aunque la única restricción que figura más arriba es la referencia a sanguíneos, es probable que Aristóteles
sólo tuviese en mente aquí a los mamíferos, y entre los mamíferos, por razones obvias, sólo a los euterios, de los
cuales cumplen estas características los primates, proboscideos, carnívoros, insectívoros, quirópteros, roedores y
lagomorfos.
258
Para Aristóteles la vida del animal está ordenada a la realización de la capacidad que lo define, a saber, la de
percibir. En general, en Aristóteles, vida y conocimiento no se oponen, sino que las formas más complejas de
vida se caracterizan por sus capacidades cognoscitivas. Lo más importante no es que la percepción esté al
servicio de la nutrición (y de la supervivencia en general), sino a la inversa, que la nutrición (y todo lo que hace
que el animal sobreviva) está al servicio de la percepción (lo que hace que el animal viva).
88
rápidamente. Tienen poca sangre porque la gastan en la grasa, y los que tienen poca sangre
están predispuestos a la corrupción, pues la corrupción es una deficiencia de sangre, y el
animal de poca sangre puede afectarse por cualquier frío y calor que se presente. Los animales
gordos son menos fecundos, por la misma causa, ya que la parte de sangre que debería pasar
al semen y al esperma se pierde en la grasa y el sebo260. Éstos son el resultado de la cocción,
por consiguiente, ninguno de estos animales produce excreciones, ya sea en absoluto o en
poca cantidad.
Acerca de la sangre, el suero, la grasa y el sebo, queda explicado qué es cada uno de
ellos y por qué causas existen.
Capítulo 6
En los animales que contienen grasa es untuosa y parecida a la grasa, sin embargo, en
todos los que la sangre, tras la cocción, no llega a ser como la grasa sino como el sebo, es
semejante al sebo. Por eso, en los animales con cuernos que no presentan dos filas de dientes,
259
650b 4, y más abajo en 656b 19 y ss..
260
Recuérdese que el semen es también un resultado de la cocción de la sangre. En la mujer, según Aristóteles,
no llega a producirse porque en su cuerpo no se alcanza la temperatura necesaria para este tipo de cocción. Véase
también GA 725b 32 - 727a 23 y 746b 26.
261
Alusión a la teoría encéfalo-mielógena, que se remonta a Alcmeón de Crotona (c. 500 a.C.), según el cual el
semen se produce en el cerebro. Según Hipón de Regio (siglo V a.C.), otro médico próximo a la escuela
pitagórica, el semen se produce en la médula. Es probable que ambas explicaciones respondan a una común
doctrina extendida entre los pitagóricos conforme a la cual el semen se origina en el cerebro y desciende por la
médula. Recuérdese que para la concepción cerebrocéntrica las venas parten del cerebro (véase HA 513a 8 y ss.).
En el libro de Pólibo (segunda mitad del siglo V a. C.) Sobre la Naturaleza del Hombre aparece descrito el curso
de la venas que eran consideradas también conductos seminales; se supone una conexión vasal entre cabeza y
testículos, pasando por oidos, nuca, columna vertebral y musculos lumbares. Un tratado hipocrático (El aire,
agua y los lugares) considera como causa de impotencia un sistema de curación común entre los escitas que
consistía en sangrar al paciente detrás de las orejas, con lo que supuestamente se interrumpía el paso de semen.
Véase también Platón, Timeo 86 c.
262
Que, sin producir semen, poseen médula.
89
es parecida al sebo, mientras que en los que tienen dos filas de dientes y son fisípedos es
semejante a la grasa.
La médula espinal no puede ser una médula de esa clase porque debe ser continua y
extenderse por toda la espina dorsal que se divide en vértebras. Y si fuese untuosa y parecida
al sebo, tampoco sería continua sino quebradiza o líquida.
Algunos animales no tienen médula, por lo que merece la pena nombrarlos. Son
aquellos cuyos huesos son fuertes y compactos, como los del [652a] león263. Sus huesos no
parecen contener médula en absoluto, porque es totalmente imperceptible. Pero como es
necesario que los animales tengan un conjunto de huesos o algo análogo a éstos, por ejemplo,
la espina en los animales acuáticos; necesariamente también, algunos tienen médula, por
inclusión de la nutrición de la que proceden los huesos. Ya hemos dicho anteriormente264 que,
para todos, la nutrición es la sangre. Y es razonable que las médulas sean semejantes al sebo y
a la grasa, pues la sangre se cuece por el calor que se produce por el aprisionamiento en los
huesos, y, en sí misma, la cocción de la sangre es sebo y grasa. Entre los animales que tienen
los huesos compactos y fuertes, unos, razonablemente, pueden no tenerla y otros, en poca
cantidad, pues la alimentación se consume en los huesos.
En los que no tienen huesos sino espina, sólo existe la médula espinal. En efecto,
resulta que son animales que por naturaleza tienen poca sangre, y sólo una espina hueca, la
dorsal.
Se forma dentro de ella, porque es la única que tiene espacio y la única que requiere
una unión entre la división de las vértebras. Por eso también, la médula en este caso, como
hemos dicho, es muy distinta: es pegajosa porque cumple la función de broche, y parecida a
un tendón para tener elasticidad.
Ha quedado explicado por qué los animales que tienen médula la tienen, también qué
es la médula, a partir de lo cual resulta evidente que es la excreción de la nutrición sanguínea
distribuida en los huesos y la espina265, que se incluye en su interior una vez cocida.
Capítulo 7
263
La misma observación se hace en HA 516b 7 y 20; 521b 13 y 15.
264
650b 13.
265
Se refiere a la espina dorsal o mayor de los peces.
90
A continuación podemos hablar un poco sobre el cerebro. Muchos piensan que el
cerebro es la médula y el principio de la médula porque ven que la médula espinal es contigua
a él. Sin embargo, su naturaleza es, por así decir, totalmente opuesta, pues el cerebro es la
parte más fría del cuerpo, mientras que la médula es de naturaleza caliente266. Lo demuestra
su untuosidad y su grasa. La espina dorsal es contigua al cerebro porque la naturaleza siempre
procura asociar los contrarios para compensar el exceso de cada uno, para que el exceso de
uno iguale al del otro. Así pues, hay muchas cosas que demuestran que la médula es caliente.
La frialdad del cerebro se manifiesta al tacto y, además, es la menos sanguínea de todas las
partes húmedas del cuerpo (de hecho ni siquiera contiene sangre en sí mismo 267), [652b] y la
más seca. No es ni una excreción ni se clasifica entre las partes contiguas, sino que tiene una
naturaleza peculiar, y es razonable que sea así. A simple vista queda claro que no tiene
ninguna continuidad con las partes sensibles, y todavía queda más claro por el hecho de que,
al igual que la sangre y la excreción de los animales, no produce ninguna sensación al
tocarlo268. Los animales lo tienen para salvaguardar la integridad de su naturaleza. Unos, que
tienen una opinión vulgar, sostienen que el alma del animal es fuego o alguna fuerza
semejante269; quizá sea mejor decir que se forma en un cuerpo de tal clase. La causa de esto es
que el calor es lo más provechoso de los cuerpos para las funciones del alma. En efecto, la
nutrición y el movimiento son funciones del alma, y se producen, especialmente, debido a esta
fuerza. Por consiguiente, afirmar que el alma es fuego es como decir que el carpintero o su
arte son la sierra o el trépano porque la obra se realiza por colaboración entre ambos. Esto
demuestra que los animales participan necesariamente del calor.
Como todo necesita una influencia contraria para alcanzar el equilibrio y la justa
medida (pues en esto consiste la sustancia y la razón, y no en cada uno de los extremos por
separado), por esta causa la naturaleza ha ideado el cerebro en contraposición a la región del
corazón y al calor que hay en él, además gracias a esto existe esta parte en los animales, con
266
El cerebro, en la fisiología de Aristóteles, se limita a contrarrestar el calor producido por el corazón. Mediante
el frío del cerebro y el producido por la respiración se consigue una situación de equilibrio térmico en el
organismo. La concepción fisiológica de Aristóteles es cardiocéntrica. El corazón es no sólo el centro productor
de calor, lo es también de la producción de movimiento y de la sensación. El cerebro -argumenta Aristóteles- no
puede ser centro de la sensación pues ni siquiera es sensible. A partir de esta observación cierta (el cerebro se
puede incluso operar sin anestesia) y otras relacionadas con la embriogénesis que le llevan a concluir que el
corarazón es la primera parte en formarse (HA 561a 3 - 562a 20), formula Aristóteles una teoría fisiológica que
hoy sabemos básicamente errónea. Puede hallarse expresión del cerebrocentrismo en Platón, Timeo 73 c, 75 c,d.
267
Cf. HA 494b 25, 495a 9, 514a 18.
268
Cf. HA 520b y ss.
269
La alusión puede dirigirse tanto a Heráclito, por la importancia que éste daba al fuego, como a Demócrito ya
que en DA 403b 31 y s. se refiere explicitamente a él en el mismo sentido: "De ahí que Demócrito afirme que el
alma es un cierto tipo de fuego..."
91
una naturaleza común de agua y tierra, y por eso todos los sanguíneos, y ningún otro, por así
decir, poseen cerebro o, en su defecto, un órgano análogo, como es el caso del pulpo. En
efecto, debido a su carencia de sangre todos contienen poco calor.
Así pues, el cerebro regula el calor y la ebullición del corazón; y para que esta parte
alcance un calor moderado, las venas, que parten de la vena grande270 y de la llamada aorta,
terminan en la membrana271 que envuelve el cerebro. Pero para no perjudicar al calor, lo
rodean abundantes y finas venas en lugar de unas pocas grandes, y en lugar de una sangre
turbia y espesa, una fina y clara. Por eso también los flujos tienen su origen en la cabeza en
aquellos cuerpos en que las partes que envuelven el cerebro tienen una temperatura más fría
de lo adecuado. Puesto que la nutrición se evapora hacia arriba a través de las venas [653a], la
excreción, que se enfría por la influencia de esta región, produce flujos de flema y suero. Hay
que admitir, comparando una cosa pequeña con una grande, que se produce el mismo proceso
que el de la lluvia. En efecto, al elevarse el vapor de la tierra y ser llevado por el calor a lo
alto, cuando entra en contacto con el aire frío que hay encima de la tierra, se convierte de
nuevo en agua por acción del frío y cae abajo, a la tierra272. Pero sobre estas cosas conviene
hablar en los orígenes de las enfermedades, en la medida en que la filosofía natural puede
hacerlo.
En los animales que tienen cerebro es esta parte la que les produce el sueño 273,
mientras que en los que no lo tienen, la análoga. En efecto, al enfriarse el flujo de la sangre
que viene de la alimentación (o también mediante algunas otras causas semejantes), molesta a
esa región (por eso los que tienen sueño sienten pesadez en la cabeza) y hace que el calor se
vaya hacia abajo junto con la sangre. Por eso, cuando el calor se acumula totalmente en la
parte inferior, produce sueño, e impide a aquellos animales que por naturaleza se mantienen
de pie, que puedan hacerlo, y a otros, que mantengan la posición vertical de la cabeza. Sobre
cada una de estas cosas ya hemos hablado en los tratados sobre la sensación y el sueño274.
270
Vena cava.
271
Cf. HA 514a 17.
272
Con mucha frecuencia Aristóteles utiliza comparaciones, metáforas o modelos para explicar aspectos difíciles
de sus doctrinas y para dar verosimilitud a sus explicaciones estableciendo analogías con otros fenómenos
conocidos. Tenemos aquí un buen ejemplo de este proceder. El estudio de los fenómenos metereológicos
aludidos se halla en Mete 346b 24-32, 347b 12-20. Cf. también PN 456b 1 y ss., 457b 31 y ss.; APo 96a 3 y ss..
273
Sobre la sede del sueño (en el cerebro), puede verse PN 457b 30 y ss..
274
Cf. PN 455b 28, 456b 17 y ss., 458a 32.
92
calor, queda la parte terrosa, como cuando se cuecen las legumbres y otros frutos, ya que en
su mayor parte son de tierra y una vez que se ha ido el líquido mezclado con ellos, éstos
también se vuelven duros y totalmente terrosos.
Entre los animales, el ser humano es el que tiene el cerebro más grande en tamaño275,
y entre los humanos, los hombres más que las mujeres. Además, en el ser humano, la región
del corazón y pulmón es más caliente y sanguínea. Por eso también es el único animal que
permanece de pie. El calor, al cobrar fuerza, procura el crecimiento desde el centro, siguiendo
el impulso de su propia naturaleza276. Al abundante calor se opone una mayor cantidad de
humedad y frío, y por esta abundancia, el hueso que rodea la cabeza, al que algunos llaman
bregma, es el último en solidificar, ya que el calor tarda mucho tiempo en evaporarse 277. Pero
esto no le ocurre a ningún otro animal sanguíneo. Los humanos presentan muchísimas suturas
en la cabeza [653b], y los hombres más que las mujeres278, por la misma causa, para que la
región transpire fácilmente, y en especial, cuando el cerebro es mayor. En efecto, si se
humedece o se seca mucho, no cumplirá su función, sino que o no transpirará o se solidificará,
hasta el punto de causar enfermedades, demencias e incluso la muerte. Pues el calor, es decir,
el principio del corazón, es muy simpatético279 y cuando la sangre que rodea el cerebro sufre
algún cambio o afección, se resiente rápidamente.
Así pues, hemos hablado , poco más o menos, sobre todas las partes húmedas innatas a
los animales. Entre las que aparecen más tarde se encuentran las excreciones de la nutrición y
el residuo de la vejiga y el vientre, y junto a éstos, el semen y la leche de los que por
naturaleza los poseen. Por consiguiente, las excreciones de la nutrición, qué animales las
tienen y por qué causas, tienen su tratamiento adecuado en la consideración y estudio de la
nutrición280, mientras que el esperma y la leche se han tratado en los estudios sobre la
generación; pues uno es el principio de la propia generación y el otro existe gracias a ella281.
275
Cf. HA 494b 28.
276
Cf. Mete 346b 26 y s..
277
Se refiere a la fontanela, en la parte superior del cráneo, entre los dos huesos parietales y el fontal, que, tras el
nacimiento, tarda aún meses en cerrarse. Cf. HA 491a 31, 587b 13; GA 744a 26.
278
Este es uno de los errores empíricos más llamativos de la zoología aristotélica. Quizá haya que buscarle
explicación en prejuicios culturales acerca de las supuestas diferencias entre varón y mujer, aunque la razón
explícita es de carácter teórico: el cerebro del varón. al ser de mayor tamaño requeriría mejor ventilación y, para
ello, un mayor número de suturas.
279
Es decir, tiende a sufrir las mismas afecciones que el resto del cuerpo.
280
Hay referencia a un tratado sobre la nutrición, por ejemplo, en PN 456b 5-6 y, más abajo en PA 674a 20. En
esta referencia Aristóteles parece hablar de un tratado ya escrito. Por otro lado, una buena parte del propio PA
puede ser vista como un tratado sobre la nutrición. En relación al tratado aristotélico sobre la nutrición puede
verse Louis (1952).
281
Cf. GA 776a 15 y ss..
93
Capítulo 8
Hay que examinar el resto de las partes homeómeras y, en primer lugar, la carne, en
los animales que la tienen, y la parte análoga en los demás. Esta parte constituye en los
animales un principio y lo esencial del cuerpo. Se demuestra también mediante la razón:
definimos al animal por el hecho de tener sensibilidad y por tener, en primer lugar, esta
sensación: el tacto, cuyo órgano es dicha parte, que, o bien es la primera, como la pupila en el
caso de la vista, o bien es la parte que colabora, como en el caso de que a la pupila se sumase
todo lo transparente282. Así pues, sería imposible y totalmente inútil para la naturaleza hacer
esto con las demás sensaciones, mientras que el tacto es así por necesidad. En efecto, este es
el único o el más corporal de los órganos sensoriales283. Y en relación con la sensación,
resulta evidente que todas las demás partes existen para ella, me refiero, por ejemplo, a los
huesos, la piel, los nervios y las venas, además de los pelos y el tipo de uñas, y cualquier otra
semejante. En efecto, el conjunto de los huesos, que son duros por naturaleza, ha sido ideado
para preservar las partes blandas, en los que tienen huesos, mientras que en los que no los
tienen, lo ha sido la parte análoga, por ejemplo: entre los peces, unos tienen espina y otros,
cartílago. Así, unos animales poseen dicho soporte en el interior, mientras que algunos [654a]
no sanguíneos en el exterior, como todos los crustáceos, por ejemplo: los cangrejos y el
género de las langostas, e igualmente los testáceos, como las llamadas ostras. Todos estos
tienen la parte carnosa en el interior, mientras que la parte terrosa que la mantiene y guarda,
está en el exterior. En efecto, para asegurar su continuidad, pues su naturaleza, al no tener
sangre, contiene poco calor, la concha que lo rodea guarda, como una estufa, el calor
producido. La tortuga, sin embargo, y el género de los de los emídidos 284 parecen ser como
éstos, aunque su género es otro. En cuanto a los insectos y los moluscos, su constitución es
contraria a aquellos e incluso opuesta entre sí. Parecen no tener ninguna parte ósea ni de
tierra que se distinga, por lo cual merece la pena describirlos 285; pues bien, los moluscos son
282
Para Aristóteles un ser vivo es animal sólo si posee sensación. La más básica y elemental de las sensaciones es
la del tacto, luego todo animal tendrá, como mínimo, tacto, y la carne es el órgano del tacto o un órgano que
colabora en la sensación tactil, de ahí la importancia de esta parte homeómera. Cf. más arriba 647a 19 y ss..
Sobre la teoría de la visión, podemos remitirnos a DA II, 7.
283
El que se distribuye por todo el cuerpo, a diferencia del resto de los sentidos que se concentran en algún punto
particular del mismo. El tacto requiere así mismo un contacto directo con el objeto sentido. También en este
aspecto es "más corporal".
284
En la sistemática actual se denomina así a una familia de quelonios de agua dulce, entre los que cuentan, por
ejemplo, los galápagos, cuyo caparazón está totalmente osificado
285
El tratamiento más detallado de los insectos se halla en PA IV 6, y el de los moluscos en PA IV 5 y 9.
94
carnosos y blandos casi en su totalidad, y para que su cuerpo no pueda corromperse
fácilmente, como las cosas de carne, posee una naturaleza intermedia entre la carne y el
tendón. En efecto, es blando como la carne pero tiene elasticidad como el tendón. Su carne no
se divide longitudinalmente sino en porciones circulares. Así puede ser de mayor utilidad para
hacer fuerza. Pero entre ellos se encuentra también un análogo a las espinas de los peces, el
llamado hueso de la sepia286, y el llamado espada en los calamares287. Por el contrario, el
género de los pulpos no tiene nada semejante porque lo que llamamos cabeza es una pequeña
cavidad, frente a otros cuya cabeza presenta una largura considerable. Por eso, la naturaleza
ideó estas partes para que se mantuvieran erguidos e inflexibles, como el hueso de los
sanguíneos y la espina de otros. Los insectos, sin embargo, se oponen a éstos y a los
sanguíneos, como hemos dicho288. En efecto, no tienen una parte determinada dura y otra
blanda, sino que el cuerpo entero es duro, y la dureza es tal que es más carnosa que el hueso y
más terrosa que la carne, para que su cuerpo no pueda romperse fácilmente.
Capítulo 9
286
Sepión o jibión.
287
Cf. HA 524b 23-25.
288
PA 654a 9
289
Todo hueso es parte de un sistema, el esquelético, al igual que toda vena es parte de lo que hoy llamaríamos
sistema circulatorio. Aristóteles no habla de circulación sanguínea, pero sus observaciones implican que ve el
conjunto de las venas como un todo continuo y cerrado.
95
es la que mantiene la largura y la rectitud de los animales. Ahora bien, como es necesario que
el cuerpo del animal en movimiento se doble, es única por la continuidad y múltiple por su
división en vértebras. En los animales que tienen miembros que parten de ésta y son continuos
a ella, sus huesos pertenecen a la clase de las articulaciones: son los miembros que tienen
flexión y están unidos entre sí por los tendones, y poseen extremos que se adaptan entre sí
porque uno es hueco y otro redondo, o bien los dos son huecos y comprenden en medio, como
una clavija, un huesecillo, con el fin de que se produzca la flexión y la extensión (de otra
forma o sería totalmente imposible o no se podría realizar tal movimiento correctamente).
Algunos, cuando el principio de uno es semejante al término de otro, quedan unidos por los
tendones. Además, en éstos, existen partes cartilaginosas en medio de las articulaciones para
que, como una almohadilla, impidan que se desgasten mutuamente. En torno a los huesos se
desarrollan las carnes, sujetas por hilos finos y fibrosos. Para éstas existe el género de los
huesos. Tal como los artistas que modelan una figura de barro o de cualquier otro compuesto
húmedo, ponen como soporte un objeto duro y modelan, así, en torno a él; del mismo modo,
la naturaleza ha fabricado al animal de carnes. Los huesos se hallan bajo las diferentes partes
carnosas: en las partes que se mueven, para favorecer la flexión, y en las inmóviles, para
proteger; por ejemplo: las costillas que rodean el pecho sirven para salvaguardar [655a] las
vísceras que rodean el corazón. Sin embargo, todos los animales carecen de huesos en la zona
del vientre para no impedir la hinchazón que, por necesidad, se produce en los animales
después de alimentarse y el crecimiento del embrión en el interior de las hembras. Los
animales vivíparos, tanto interior como exteriormente, tienen huesos de parecida fuerza y
solidez. Todos estos animales son mucho más grandes que los no vivíparos si hacemos
referencia a la proporción de sus cuerpos. En algunos sitios, muchos vivíparos llegan a
hacerse de gran tamaño, por ejemplo: en Libia y en lugares cálidos y secos 291. Los animales
grandes necesitan unos soportes más sólidos, más grandes y más duros, y, en especial, los que
poseen un temperamento más violento. Por eso, los huesos de los machos son más duros que
los de las hembras, y, más aún, los de los carnívoros (ya que obtienen el alimento mediante la
lucha), como es el caso de los del león. Así pues, son de naturaleza tan dura que si se golpean
puede salir fuego, como ocurre con las piedras292. En el caso del delfín, no posee espinas sino
290
Cf. HA 513a 21.
291
Lo cierto es que suele suceder al revés, entre especies emparentadas suelen alcanzar mayor tamaño las que
habitan en zonas más frías, ya que esto les proporciona mejor homeotermia.
292
Cf. HA 516b 10.
96
huesos ya que es un animal vivíparo293. Para los animales sanguíneos no vivíparos la
naturaleza establece una ligera diferencia, como por ejemplo: las aves tienen huesos pero son
más frágiles294. Entre los peces, los ovíparos tienen espina, y en las serpientes la naturaleza de
sus huesos es semejante a la espina, excepto en las que son muy grandes. Estos últimos, por
las mismas razones que los vivíparos, necesitan un esqueleto más sólido para tener fuerza. Por
otro lado, los llamados selacios tienen una espina de naturaleza cartilaginosa. Su movimiento
tiene que ser muy fluido, por consiguiente, la naturaleza de sus soportes no debe ser
quebradiza sino muy flexible; además, la naturaleza ha empleado toda la parte terrosa en
hacer su piel y no puede distribuir el mismo excedente en diversos lugares a la vez. Existen
también muchos huesos cartilaginosos en todos los vivíparos en los que conviene que la parte
sólida sea flexible y glutinosa en vista de la carne que lo rodea; se encuentra por ejemplo, en
las orejas y en las narices. En efecto, en las partes salientes, lo quebradizo se rompe en
seguida. La naturaleza del cartílago y del hueso es la misma, difieren, sin embargo, en el más
y el menos295; por eso ninguna de las dos crece después de haber sido cortada. En los
animales terrestres, los cartílagos no tienen médula, al menos que se distinga, pues lo que en
todo hueso aparece separado es, en este caso, una mezcla y hace que la constitución del
cartílago sea blanda y glutinosa. En los selacios, sin embargo, la columna vertebral [655b] es
cartilaginosa y contiene médula, pues tiene esta parte en lugar de un hueso. Por el tacto, las
siguientes partes se asemejan a los huesos: las uñas, los cascos, las pinzas, los cuernos y los
picos de los pájaros296. Los animales poseen todas estas partes para su defensa, pues las partes
formadas enteramente del mismo tejido y que tienen el mismo nombre que sus partes, como
una uña entera o un cuerno entero, están ideadas para la conservación de cada uno. El
conjunto de los dientes también pertenece a este género ; en unos animales tiene como única
función la elaboración del alimento y en otros, además, la de luchar, como en todos los de
dientes agudos y salientes. Por necesidad, todos éstos son terrosos y de naturaleza sólida ya
que tienen la misma potencia que un arma. Por eso, dichas partes se dan más en los
cuadrúpedos vivíparos, porque todos ellos tienen una composición más terrosa que la especie
293
Aristóteles correctamente relaciona el sistema esquelético de los delfines con el de los vivíparos y no con el de
los peces.
294
Las aves, en efecto, poseen huesos neumáticos que facilitan el vuelo.
295
Aristóteles esta considerando el hueso y el cartílago como genéricamente iguales y específicamente distintos.
La diferencia entre entidades del mismo género pero de distinta especie es de grado, mientras que la diferencia
entre entidades de distinto género es según la analogía. Sin embargo, esta distinción no sirve para establecer una
taxonomía de los animales con géneros y especies fijos (véase en este sentido Lennox, 1987 pgs. 339-359 y
Pellegrin, 1982)
296
Cf. HA III 9.
97
humana297. Sobre estas cosas y las siguientes, como la piel, la vejiga, la membrana, los pelos,
las plumas, los análogos a éstas y cualquier parte semejante, hay que estudiar sus causas más
tarde298, junto a las partes no homeómeras, y por qué se encuentra cada una en los animales.
Sería necesario estudiarlas a partir de sus funciones, como las partes no homeómeras. Pero
como sus fragmentos reciben el mismo nombre que el todo, han sido ubicadas aquí, entre las
partes homeómeras. El hueso y la carne son los principios de todas ellas. Además, respecto al
semen y la leche, los hemos dejado aparte en el estudio sobre los humores y las partes
homeómeras, ya que tienen su correspondiente consideración en los tratados sobre la
generación: el uno es principio de los seres y la otra, la alimentación de los recién nacidos299.
Capítulo 10
297
Cf. HA 501a 8 y ss. y más abajo PA III 1.
298
Cf. PA III 8-9 y IV 12.
299
Cf. GA I 17 - II 3 y IV 8; HA VII 5 y 11.
300
Cf. HA 488b 29 y ss..
301
Recuérdese que la digestión de los alimentos por parte de los animales es, para Aristóteles, básicamente un
proceso de cocción (pe¿yij). Sobre el término y concepto de pe¿yij puede verse Lloyd, 1987 pg. 204 y ss..
302
Cf. más abajo PA 665a 10 y ss..
303
Cf. DA 410b 23.
304
Pudiera ser una alusión a un supuesto tratado Sobre las Plantas. Si Aristóteles llegó a escribirlo se ha perdido.
Tal vez dejó de ser copiado al considerarse superado por los escritos botánicos de Teofrasto. Otra hipótesis es
que el propio Aristóteles encargase la composición de un tratado sobre las plantas directamente a Teofrasto, pues
sabemos que en el Liceo funcionaba un cierto principio de división del trabajo intelectual. Existe también un
tratado pseudo-aristotélico Sobre las Plantas (puede verse la edición de Hett, 1980)
305
Se refiere a la vida buena, la propia del hombre, cuestión sobre la que trata en la obras de ética.
98
tiene algo de divino, o al menos, el que más de todos306. De modo que por eso, y porque la
forma de sus partes externas es la más conocida, hay que hablar primero sobre él 307. Pues,
francamente, no sólo es el único cuyas partes naturales están dispuestas conforme a la
naturaleza, sino que además, su parte superior está dirigida hacia lo alto del universo 308. En
efecto, entre los animales, sólo el hombre se mantiene derecho. Por consiguiente, resulta
necesario a partir de lo que hemos dicho sobre el cerebro309, que su cabeza carezca de carne.
No se debe, como algunos dicen310, a que si fuese carnosa, la vida del género sería más larga,
ni tampoco, como afirman, a que carece de carne para facilitar la sensación : la sensación se
percibe en el cerebro y las partes muy carnosas no dejan llegar la sensibilidad 311. Ninguna de
estas dos explicaciones es verdadera, pero si la región que rodea al cerebro tuviese mucha
carne, el cerebro cumpliría una función contraria a aquella por la que existe en los animales
(no podría enfriar porque él mismo estaría muy caliente),por otra parte no es responsable de
ninguna sensación, porque él mismo también es insensible, como cualquier excreción. Pero,
ellos, al no encontrar la causa de que algunos sentidos estén en la cabeza, y al ver que el
cerebro es más apropiado que las demás partes, los relacionan entre sí por suposición. En los
tratados sobre la sensación hemos explicado que el principio de las sensaciones312 es la región
en torno al corazón, y asimismo por qué hay dos sentidos claramente ligados al corazón; el
tacto y el gusto; de los tres restantes, el olfato es intermedio, mientras que el oído y la vista se
sitúan principalmente en la cabeza debido a la naturaleza de sus órganos sensoriales, y de
éstos, la vista se encuentra ahí en todos los animales. El caso del oído y del olfato de los peces
y sus semejantes demuestra claramente lo que hemos dicho. Oyen y huelen, pero no presentan
en la cabeza ningún órgano sensorial visible para estos sentidos. La vista, en todos los que la
poseen, se sitúa, razonablemente cerca del [656b] cerebro. Éste es, por naturaleza, húmedo y
frío, mientras que la vista es acuosa313, ya que el agua es el cuerpo transparente que más
protege. Además, las sensaciones más precisas tienen que llegar a serlo necesariamente a
306
Cf. GA 737a 10 y DA 408b 29.
307
El uso del cuerpo humano como modelo conforme al que estudiar el resto de los animales es una constante en
la obra biológica de Aristóteles. La razón teórica, al margen de posibles motivos culturales, es que el hombre
realiza todas las funciones propias del viviente, desde las más elementales (nutrición, crecimiento y
reproducción) a las relacionadas con su carácter racional, pasando por la percepción y el movimiento.
308
Cf. PN 477a 22.
309
Cf. más arriba PA II 7 y HA I 8.
310
Cf. Timeo 75 a-c.
311
Para Aristóteles el centro de la sensación y el movimiento es el corazón, aquí argumenta contra la doctrina
alternativa, cerebrocéntrica, y a continuación ofrece la explicación que el cree verdadera basada en la función
refrigeradora que él atribuye al cerebro.
312
Cf. PN 438b 25 y ss.
313
Sobre la teoría de la visión puede consultarse DA 418a 26 y ss. y PN 439a 7 y ss.
99
través de las partes que contienen sangre muy clara, ya que el movimiento del calor en la
sangre obstaculiza el acto de la sensación. Por estas causas, sus órganos sensoriales se sitúan
en la cabeza. Sin embargo, no sólo la parte anterior de la cabeza carece de carne, sino también
la posterior, porque todos los animales que la poseen deben tenerla lo más derecha posible. En
efecto, nada que lleve una carga puede mantenerse derecho, y así sería si la cabeza estuviese
bien cubierta de carne. Por lo cual, queda claro que no es para favorecer la sensibilidad del
cerebro el que la cabeza carezca de carne. La parte posterior no tiene cerebro y, sin embargo,
está igualmente desprovista de carne. Razonablemente también, algunos animales tienen
situado el oído en la región que rodea la cabeza314. Lo que denominamos vacío está lleno de
aire, y decimos que el órgano del oído es de aire. Los conductos que parten de los ojos llegan
hasta las venas que rodean el cerebro. A su vez, un conducto que parte de los oídos enlaza
igualmente con la parte posterior. Ninguna parte no sanguínea es capaz de sentir, ni tampoco
la sangre, pero sí algunas de las compuestas de ella. Por eso, en los animales sanguíneos
ninguna parte no sanguínea tiene la capacidad de sentir, ni la propia sangre, pues no
constituye parte alguna de los animales315. El cerebro, en todos los animales que poseen esta
parte, se sitúa en la parte anterior de la cabeza, porque es por delante por dónde se reciben las
sensaciones, y porque la sensibilidad viene del corazón, y éste se halla delante; y además,
porque el proceso de la sensación se produce a través de partes que contienen sangre y la
cavidad posterior está desprovista de venas. Los órganos sensoriales han quedado bien
dispuestos por la naturaleza del siguiente modo: los oídos, en mitad de la circunferencia de la
cabeza (pues no oyen sólo de frente sino desde todas direcciones), la vista delante (pues ve en
línea recta, el movimiento se produce hacia delante y es preciso ver delante aquello hacia lo
que se dirige el movimiento). El órgano del olfato se sitúa razonablemente, entre los ojos.
Cada uno de los órganos sensoriales es doble porque el cuerpo es doble: tiene una derecha y
una izquierda. En el caso del tacto, esto no está claro. La causa es que el órgano principal de
este sentido no es la carne o la parte análoga, sino algo interior316. Respecto a la lengua317 hay
314
Sobre el oido, el sonido y la voz véase DA II 8.
315
Esta frase choca frontalmente con la doctrina general de Aristóteles, según la cual la sangre es una de la partes
homeómeras de los animales sanguíneos y cumple importantes funciones en la nutrición, crecimiento,
reproducción y percepción (véase HA 520b 10 y ss y más abajo PA 666a 16 y ss.). Es la única vez que se enuncia
esta idea. Según Peck todo el pasaje, desde "Ninguna parte no sanguínea..." hasta "...alguna de los animales", es
una nota al margen que debería ser omitida del texto. La sangre, por tanto, sí es una parte del animal y lo es
plenamente, y una de las más importantes en los llamados, precisamente, sanguíneos. Además la afirmación no
es consecuencia de lo que se viene diciendo, pues, según Aristóteles, tanto el cerebro como la medula son
insensibles y no por ello dejan de ser considerados partes del cuerpo. Tampoco hace avanzar en nada el
argumento. Por tanto nos encontramos en un punto en que es preferible pensar en algún error en la trasmisión del
texto.
316
La carne es sólo intermediario a través del que la sensación tactil llega al corazón.
100
menos claridad pero más que en el caso del tacto. El propio sentido del gusto es como una
especie de tacto [657a]. Igualmente queda claro cuando ésta aparece partida en dos 318. En los
demás órganos sensoriales es mucho más evidente que la sensación es doble. Los oídos y los
ojos son dos, y el paso de aire de la nariz también es doble. Si este órgano estuviese situado
de otro modo y separado, como el oído, no podría desempeñar su función, ni tampoco la parte
en la que se sitúa. En los que tienen nariz, la sensación se produce a través de la respiración, y
esta parte se halla en el medio y delante. Por eso, la naturaleza ha llevado al centro de estos
tres órganos sensoriales a la nariz y los ha puesto como en un cordel, por el movimiento de la
respiración.
Capítulo 11
En los demás animales, estos órganos sensoriales están bien dispuestos según la
particular naturaleza de cada uno. Los cuadrúpedos tienen las orejas separadas y por encima
de los ojos, como podría parecer, pero no es así, aunque lo parece porque no están derechos
sino inclinados hacía abajo319. Y como la mayor parte del tiempo se mueven así, les es útil
tenerlas bien altas y móviles, pues girándolas, reciben mejor los sonidos de todas partes.
Capítulo 12
Las aves poseen solamente los conductos auditivos debido a la dureza de su piel ya
que no tienen pelo sino plumas. Por tanto, carecen de una materia adecuada con la que formar
las orejas. Ocurre lo mismo en el caso de los cuadrúpedos ovíparos cubiertos de escamas; la
misma explicación valdrá para ellos. Entre los vivíparos, la foca no tiene oreja sino conductos
auditivos, porque es un cuadrúpedo mutilado320.
Capítulo 13
Tanto los hombres como las aves, los vivíparos y ovíparos cuadrúpedos tienen una
protección para la vista; los vivíparos poseen dos párpados con los que cierran los ojos;
317
Sobre el sentido del gusto véase DA II 10.
318
En animales de lengua bífida (véase más abajo PA 660b 7 y ss.).
319
Téngase en cuenta que Aristóteles está pensando en la posición del cuerpo humano como referencia general
para la distribución espacial de las partes del cuerpo.
101
diferentes aves, en especial, las pesadas, y los ovíparos cuadrúpedos los cierran con el
párpado inferior. Pero las aves suelen pestañear con una membrana que sale del lagrimal321.
La razón por la que tienen una protección es que los ojos son húmedos y la naturaleza los ha
hecho así para que su visión sea aguda. Si fuese de piel dura, los protegería mejor de las
agresiones externas, pero no gozarían de buena vista. Por eso, la piel que rodea la pupila es
fina, y los párpados están para preservarla. Así pues, todos los animales parpadean y, en
especial, los hombres, para impedir con los párpados que les entren cosas a los ojos (además,
esto [657b] no es voluntario sino que se desencadena naturalmente) pero los hombres lo
hacen con mayor frecuencia porque su piel es muy fina. El párpado está compuesto de piel,
por eso, ni el párpado ni el prepucio pueden unirse 322, ya que son pieles sin carne. Además de
los ovíparos cuadrúpedos, las aves que cierran los ojos con el párpado inferior, lo hacen así
debido a la dureza de la piel que rodea la cabeza. Las aves pesadas, como no pueden volar han
dedicado el crecimiento de las plumas al grosor de la piel323. Por eso, éstas también cierran los
ojos con el párpado inferior, mientras que las palomas y sus semejantes lo hacen con los dos.
Por otro lado, los ovíparos cuadrúpedos están cubiertos de escamas y éstas son, en todos los
casos, más duras que el pelo; por consiguiente, también sus pieles son más duras que la piel
normal. Así pues, la piel que rodea su cabeza es dura, por lo que, precisamente, carecen de
párpado superior; el párpado inferior, sin embargo, es carnoso, de modo que es fino y elástico.
Las aves pesadas no parpadean con ése, sino con la membrana, porque su movimiento es lento
y el parpadeo tiene que ser rápido, tal es el de la membrana. Parpadean desde el lagrimal, que
está junto a la nariz, porque es mejor que en ellos la naturaleza proceda de un solo principio, y
éstos tienen como principio el punto de unión con la nariz. Además, la parte frontal es mejor
principio que la lateral324. Los ovíparos cuadrúpedos no parpadean así porque, al vivir sobre la
tierra, no necesitan tener el ojo húmedo ni una vista perfecta. En cambio, las aves sí, pues
utilizan la vista de lejos. Por eso también, las rapaces poseen un agudo sentido de la vista
(observan el alimento desde lo alto, y por ello vuelan a mayor altura que las otras aves),
mientras que las que permanecen en tierra, es decir, las que no pueden volar, como los gallos
y sus semejantes, no gozan de una visión aguda, pues en su vida no hay nada que les apremie.
320
Es decir, no totalmente desarrollado. Cf. HA 492a 28, 498a 30; GA 781b 23 y ss.; y, más abajo, PA 697b 1 y
ss..
321
Cf. HA 491b 23 y ss..
322
Cf. HA 518a 1 y ss.
323
Aristóteles enuncia y utiliza esta ley de compensación en más de una ocasión, por ejemplo, cuando explica
que el dispendio en materia térrea que requiere la presencia de cuernos en algunos animales se compensa con la
ausencia de incisivos en la mandíbula superior (cf. PA 663b 21 y ss).
102
Los peces, insectos y animales de piel dura tienen diferentes tipos de ojos, pero ninguno de
ellos posee párpados. La utilización del párpado supone una rápida actividad de la piel. Pero
en lugar de una protección, tienen todos ellos unos ojos duros, como si el párpado estuviese
unido al ojo y viesen a través de él. Y como debido a esta dureza su vista tiene que ser
necesariamente más débil, la naturaleza ha dotado a los insectos [658a]de ojos móviles, como
las orejas de algunos cuadrúpedos, y más aún a los animales de piel dura, para que los giren
hacia la luz, reciban sus rayos y tengan una visión más aguda. Los peces, sin embargo, poseen
ojos húmedos, pues los animales que se mueven mucho necesitan utilizar la vista a gran
distancia. Los animales terrestres pueden ver fácilmente a través del aire. Para aquellos, sin
embargo, como el agua se opone a la agudeza de visión, no hay tantos objetos que choquen
con la vista como en el aire, por lo cual no tienen párpados (pues la naturaleza no hace nada
en vano325), pero en vista del espesor del agua, tienen los ojos húmedos.
Capítulo 14
Todos los animales que tienen pelo poseen pestañas en los párpados, sin embargo, las
aves y los que tienen escamas, no, porque carecen de él. Respecto al avestruz de Libia, más
adelante diremos la causa por la cual este animal posee pestañas 326. Entre los que tienen pelo,
el hombre es el único con pestañas en ambos párpados327. Los animales cuadrúpedos no
poseen pelos en el vientre sino más bien en el lomo. Por el contrario, los hombres tienen más
en el pecho que en la espalda. Los pelos existen para proteger a quienes los tienen. Los
cuadrúpedos necesitan una mayor protección en el lomo, y aunque la parte de delante es más
324
Una vez más Aristóteles otorga diferentes funciones biológicas a distintas zonas del espacio anatómico. Cf. IA
705a 32 - 705b 29 y ss.; PA 665a 21-26, 665b 18-21, 672b 31 y ss..
325
Afirmación frecuente en los tratados aristotélicos: De Cael 271a 33, 291b 13; DA 432b 21 (donde señala
excepciones), 434a 31; PN 476a 14; PA 661b 23, 691b 4, 694a 15, 695b 19; GA 739b 19, 741b 4, 744a 36, 788b
21; IA 704b 15, 708a 9, 711a 18; Pol 1253a 9, 1256b 20. En la mayor parte de estos textos se propone para
explicar la ausencia de rasgos que serían superfluos. En alguno de los textos se señalan excepciones a este
principio (DA 432b 21), y en otro se distingue entre "seres ordenados a un fin" y "acontecimientos vinculados a
seres ordenados a un fin" (DA 434a 32 y ss.). Aún desde el punto de vista de la selección natural se puede
admitir que los rasgos de los seres vivos o cumplen una función, o están vinculados genéticamente a algún rasgo
que cumple una función, o bien tienden a perderse, como sucede con la pigmentación o la vista en seres que
habitan lugares sin luz. Pero existe un pasaje de IA (704b 16-18) donde se explica con claridad el ámbito de
aplicación del mencionado principio: es conforme a naturaleza lo que es para el bien de cada animal y dentro de
lo posible, es decir, en las circunstancias en que se desarrolla su vida. No se trata del bien general de la
naturaleza. Ademá, Aristóteles claramente pensó en rasgos no adaptativos (véase GA V) y en la necesidad de
observar la forma de vida del animal antes de decidir qué rasgos considerar adaptativos y cuáles no.
326
Más adelante se refiere a PA 697b 13 y ss. Véase HA II 1 sobre el tema de las pestañas y, más abajo, PA IV 14
sobre el avestruz.
103
delicada, sin embargo, aparece lisa debido a la flexión del cuerpo. En los hombres, como el
pecho se encuentra en iguales condiciones que la espalda debido a su posición erguida, la
naturaleza ha añadido la protección a las partes más delicadas. En efecto, la naturaleza es
causante de lo mejor en la medida de lo posible. Y por eso, ningún cuadrúpedo posee la
pestaña inferior, aunque a algunos les crezcan escasos pelos en el párpado de abajo, ni
tampoco poseen pelos en las axilas ni en el pubis, como en el caso de los hombres. En
cambio, en lugar de éstos, unos presentan la parte posterior de su cuerpo tupida de pelos,
como el género de los perros, otros tienen una crin como los caballos y animales semejantes,
y otros, una melena, como el león macho. Además, a los que tienen colas de determinada
largura la naturaleza también los ha adornado con pelo, a los que tienen el rabo corto con
pelos largos, como los caballos, y a los que lo tienen largo, con cortos, dependiendo también
de la naturaleza del resto del cuerpo. En efecto, la naturaleza concede algo a una parte
después de haberlo tomado de otra. A aquellos cuyo cuerpo ha hecho excesivamente peludo
[658b], les faltan los pelos de la cola, como sucede en el caso de los osos. Respecto a la
cabeza, el hombre es el más peludo de los animales328 por necesidad, debido a la humedad de
su cerebro y a sus suturas (en efecto, donde más líquido y calor hay, el crecimiento del pelo es
necesariamente mayor) y sirve para darle protección329, de modo que lo defiende y lo guarda
de los excesos de frío y del sol. Como el cerebro humano es mayor y más húmedo necesita
también una mayor protección. Lo que es muy húmedo hierve y se enfría con gran facilidad,
mientras que los opuestos son menos sensibles. Pero resulta que esto, debido a su proximidad,
nos aparta de lo que estamos tratando sobre la causa de las pestañas, de modo que
continuaremos con lo que falta en el momento oportuno330.
Capítulo 15
Tanto las cejas como las pestañas existen para proteger a los ojos: las cejas, para
protegerlos, como el alero de un tejado, de los líquidos que bajan de la cabeza; y las pestañas,
para protegerlos de los objetos que puedan entrarles, como las empalizadas que se ponen
delante de un cercado. Las cejas se hallan sobre una unión de huesos, por lo cual, se vuelven
327
Lo que viene a continuación trata de ser una explicación de este hecho. Aristóteles utiliza su habitual esquema
teleológico más la idea de la diferencia funcional y axiológica entre las distintas direcciones del espacio y el
principio de compensación que ya varias veces hemos notado.
328
Cf. HA 498b 18 y s..
329
Este es uno de los puntos en que Aristóteles combina una explicación en clave de causa final con una en clave
de causa eficiente: el pelo en la cabeza del hombre crece para proteger y por la humedad y el calor.
104
tan espesas con la edad que hay que cortarlas. Las pestañas, sin embargo, se sitúan al final de
unos pequeños vasos sanguíneos, pues donde termina la piel también tiene su fin la extensión
de los pequeños vasos sanguíneos. Así, como el humor que sale es corporal, por tal causa es
necesario que crezcan pelos en estas zonas, a no ser que alguna función de la naturaleza lo
haga dedicar a otro uso.
Capítulo 16
330
Véase HA 498b 18.
105
otra cosa332. Así pues, poseen nariz para respirar, como cualquier otro animal que tenga
pulmón, pero como pasan mucho tiempo en el agua y tardan en cambiar de medio, pueden
enroscarla durante largo rato. Y, al privarles del uso de las patas, la naturaleza, como hemos
dicho, aprovecha esta parte para suplir la ayuda que pudiera surgir de éstas333.
Las aves, serpientes [659b] y todos los ovíparos cuadrúpedos que tienen sangre,
poseen los conductos de la nariz delante de la boca, pero no pueden distinguirse claramente,
hasta el punto de que no pueden llamarse narices si no fuera por su función334, y en el caso del
ave, hasta el punto de que nadie podría afirmar que tiene nariz. Esto es así, porque en lugar de
mandíbulas poseen el llamado pico. La causa de esto reside en la naturaleza de las aves, que
lo ha conformado de este modo. En efecto, es un bípedo alado, de modo que necesita que el
peso de su cuello y su cabeza sea leve, así como también, que su pecho sea estrecho. Tienen el
pico de naturaleza ósea para que pueda serles útil tanto en la lucha como en la alimentación,
y es estrecho por la pequeñez de su cabeza. En él se hallan los conductos del olfato, pero les
es imposible tener nariz.
331
La información procede de Heródoto (IV, 183).
332
Cf. HA 498a 8 y ss.; MA 709a 8 y ss..
333
Aristóteles afirma varias veces en su obra esta idea de que la naturaleza aprovecha la misma parte para más de
una función (PA 659b 34 y ss., 660a 20, 671b 1, 685a 5; PN 473a 23). En este caso la trompa del elefante sirve
para respirar y oler, como nariz, y para asir o para llevar alimento a la boca, como mano.
334
Está implícito en toda la biología de Aristóteles, pero aquí se llega a hacer explícito este importante punto: las
partes básicamente son lo que son por su función, que es su auténtica forma, más que por su aspecto (habría que
admitir que por su función primera, no por las añadidas, de no ser así se podría afirmar, por ejemplo, que la
trompa del elefante es tanto nariz como mano). El instrumento clave para decir qué es cierta parte es la analogía
funcional, aunque este principio tiene sus complicaciones y excepciones. Cf. HA 504a 21, 533a 23 y ss..
335
Respiración pulmonar, se entiende.
336
Cf. HA 589b 13; PN 470b 8 y ss.
337
El pneu½ma innato cumple una importante función en la teoría aristotélica del movimiento animal.
Aristóteles parece pensar en él como causa motriz o eficiente del movimiento. Véase, sobre todo MA 703a 10-
27. Cf. también PN 456a 11, 475a 8; GA 744a 3, 781a 24; y más abajo PA 668b 36. El pneu½ma (o aire
caliente) innato suple, para los vivientes que carecen de respiración, las funciones que, en relación al olfato,
cumple el aire inspirado. Los órganos olfativos desvinculados de la función respiratoria no son llamados por
Aristóteles narices, por lo que es probable que Aristóteles considerase como función primera de las narices la
que cumplen en la respiración, aunque no sean imprescindibles para la misma (en el mismo sentido apunta PN
473a 23).
106
Bajo las narices se encuentran los labios en los animales sanguíneos que tienen
dientes. Las aves, como hemos dicho338, tienen el pico óseo debido a la alimentación y a la
lucha. En efecto, en una sola parte quedan reunidos los dientes y los labios, como si en el
hombre se eliminasen los labios y se fundieran por un lado los dientes de arriba y por otro, los
de abajo y se prolongase su tamaño hasta terminar en punta. Esto sería ya un pico de ave. En
los demás animales, los labios existen para preservar y proteger los dientes, por eso, tal como
tienen formada esta parte, así tienen los dientes de regulares y bellos o todo lo contrario. Los
hombres tienen los labios blandos y carnosos y pueden ser separados y sirven, como otros
labios, para proteger los dientes ; es más, existen por su bien, pues los necesitan para hacer
uso de la palabra. Como la naturaleza no les hizo la lengua semejante a la de los demás
animales, la aprovecha para dos funciones, tal como hemos dicho que hace con muchas
partes: la [660a] utiliza para percibir los sabores y para hablar, mientras que los labios los
emplea para hablar y proteger los dientes. En efecto, la palabra que pronuncia la voz está
compuesta de letras, pero la mayor parte de ellas no serían pronunciadas si la lengua no fuese
así ni los labios estuviesen húmedos: unas se producen por impacto de la lengua y otras por la
articulación de los labios. Para saber de qué clase son, cuántas hay y cuáles son sus
diferencias es preciso consultar a los entendidos en métrica.
Para continuar sería necesario que cada una de estas partes fuese la adecuada para
dicha función y que su naturaleza fuese tal; de ahí que sean carnosos. La carne del hombre es
la más blanda, por eso su sentido del tacto es el más sensible entre los animales.
Capítulo 17
338
Cf. HA 504a 19 y ss..
107
demuestran aquellos animales cuya lengua está muy sujeta: emiten sonidos torpes y
balbucean, y esto supone un defecto para articular las letras.
La que es ancha, también puede ser estrecha, pues en lo grande se incluye lo pequeño,
pero no lo grande en lo pequeño. Por eso, entre las aves, las que mejor pronuncian las letras
tienen la lengua más ancha que las demás. Los cuadrúpedos vivíparos sanguíneos tienen una
escasa articulación de la voz, pues su lengua, además de ser dura y estar sujeta, es gruesa.
Algunos pájaros emiten una gran variedad de sonidos, sobre todo los de uñas corvas que
tienen la lengua más ancha. Pero son los más pequeños los que presentan más variedad. Todos
utilizan la lengua para comunicarse entre sí, pero unos más que otros [660b], hasta el punto
que parece que unos enseñan a los otros. Sobre ellos hemos hablado en las investigaciones
sobre los animales339.
Los animales no sanguíneos y todos los sanguíneos poseen una parte que percibe los
sabores. Todos los que, para la mayoría, parecen no tenerla, como algunos peces, tienen, en
cierto modo, un órgano insignificante, algo parecido al de los cocodrilos de río 341. La mayoría
de ellos no parecen tenerla por una causa razonable: todos los animales de esta clase tienen la
región de la boca de naturaleza espinosa, y debido a que los animales acuáticos sienten los
sabores durante poco tiempo, como su uso es escaso, también así es la articulación de su
órgano. El paso de los alimentos al estómago es rápido porque no pueden entretenerse en
saborearlos ya que podría entrar el agua. Por tanto, a no ser que se les incline la boca, no se ve
esta parte claramente separada. Esta región es de naturaleza espinosa, pues esta formada por
la superposición de branquias cuya naturaleza es espinosa.
339
Cf. HA 504b 1, 536a 20 y ss., 597b 26 y 608a 17. En este punto Aristóteles formula una importante
observación: atribuye función comunicativa a los sonidos emitidos por algunos animales. Además es cierto que
el canto de los pájaros es, en cierta medida y en algunas especies, aprendido, de modo que estamos ante un rasgo
cultural en sentido amplio (véase en este sentido J. Tyler Bonner 1980).
340
Cf. HA 508a 23 y, más abajo PA IV 11.
341
Cf. HA 533a 25 y ss. y 503a 1 y ss..
108
En los cocodrilos hay algo que contribuye a la imperfección de esta parte y es la
inmovilidad de su mandíbula inferior342. La lengua está unida a ella y éstos tienen las
mandíbulas como al revés: la de arriba, abajo, pues en los demás animales la inmóvil es la
superior. No tienen la lengua en la superior porque se opondría a la entrada del alimento, sino
en la inferior, que es la superior cambiada de lugar. Además, aunque es un animal terrestre,
lleva una vida de peces, por lo cual, no precisa tener esta parte articulada.
Muchos peces tienen el velo del paladar carnoso, y algunos fluviales muy carnoso y
blando, como es el caso de las llamadas carpas, de modo que [661a] si no se observa con
precisión, parece ser la lengua343. Los peces, por la causa que hemos dicho, tienen lengua pero
no queda clara su articulación. Como, para la alimentación, la sensación del sabor también
existe en la parte parecida a la lengua, aunque no en toda ella por igual sino, más bien, en la
parte más elevada, por eso, en los peces ésta es la única parte que queda definida.
Todos los animales tienen deseo de alimentarse porque tienen la sensación de placer
que produce la alimentación. En efecto, el deseo se corresponde con lo agradable. Ahora bien
la parte por la que perciben la sensación del alimento no es igual en todos sino que en unos
tiene libertad de movimiento, y en otros, en aquellos que no existe la función de la voz, está
pegada; es decir, en unos es dura y en otros, blanda o carnosa. Por eso, en los crustáceos,
como las langostas y animales de tal clase, hay una parte semejante en el interior de la boca,
así como también en los cefalópodos, como las sepias y los pulpos.
Algunos insectos tienen dicha parte en el interior, por ejemplo: el género de las
hormigas, y también muchos testáceos. Otros la tienen en el exterior, como un aguijón, y es
de naturaleza esponjosa y hueca, de tal modo que a través de ella degustan y aspiran el
alimento. Esto queda claro en las moscas, abejas y todo animal semejante, aunque también en
algunos testáceos. En las púrpuras, esta parte tiene tal fuerza que puede atravesar el caparazón
de las conchas, como sucede con los buccinos que los pescadores usan como cebo 344. En
cuanto a los estros y los tábanos, unos atraviesan la piel humana, mientras que los otros,
incluso la de los demás animales. En estos animales, la lengua es de una naturaleza tal que se
342
Cf. HA 492b 23. Aristóteles acepta de Heródoto (II, 68) la errónea noticia de que los cocodrilos, a diferencia
del resto de los vertebrados, moverían la mandíbula superior y tendrían fija (se entiende soldada al cráneo) la
inferior. La aceptación de informaciones procedentes de Heródoto no siempre es tan acrítica y alguna de sus
supuestas observaciones son rechazadas por Aristóteles.
343
Cf. HA 533a 26 y ss..
344
Cf. HA 528b 30 y ss., 532a 5 y ss..
109
corresponde con la trompa de los elefantes. A ellos también les sirve de ayuda, y la tienen en
lugar de un aguijón. En todos los demás animales la lengua es tal como la hemos descrito.
110
Libro III
Capítulo 1
El hombre los tiene bien adaptados al uso común: los de delante 346 son afilados para
partir, mientras que las muelas son anchas para triturar. Los dientes caninos se separan de
estos dos grupos porque son de una naturaleza intermedia entre ambos. El medio participa de
los dos extremos, y los caninos son por un lado afilados y por otro, anchos. Lo mismo sucede
en el resto de los animales que no tienen todos los dientes afilados; generalmente, los hombres
los tienen de cierta clase y número con vistas al habla. En efecto, los dientes de delante
contribuyen en gran medida a la formación de las letras. Algunos animales, como hemos
dicho, sólo los tienen para la alimentación. Sin embargo, todos los que los utilizan para la
defensa y la lucha, poseen colmillos, como el jabalí; otros tienen los dientes afilados
intercalados, por lo cual son llamados "dientes de sierra" 347. Como su fuerza reside en los
dientes, y esto podría ser debido a su agudeza, los que sirven para luchar están dispuestos
alternativamente para que no se debiliten con el frotamiento mutuo. Ningún animal tiene
dientes de sierra y colmillos a la vez porque la naturaleza no hace nada vano ni supérfluo348.
Unos se defienden mediante golpes y otros, mediante mordiscos. Por eso, las hembras de los
jabalíes muerden, porque carecen de colmillos.
Pero debemos hacer una generalización que nos sea útil en éstas y en otras muchas
cosas que trataremos más adelante. La naturaleza otorga cada órgano relacionado con el
ataque y la defensa a los únicos animales capaces de utilizarlos o que pueden utilizarlos mejor
y, en especial, a los que les dan mayor uso, como el aguijón, el espolón, los cuernos, los
345
Cf. HA II 1 y 2.
346
Los incisivos
347
Cf. PA 655b 10.
348
Cf. más arriba nota 325.
111
colmillos y cualquier otro semejante349. Como el macho es más fuerte y más temperamental, o
es el único que posee dichas partes o las presenta más desarrolladas. Aquellos órganos que
también son necesarios para las hembras, como los de la alimentación, los tienen, pero en un
grado inferior, mientras que los que no necesitan para nada, no los poseen. También [662a]
por eso, los ciervos machos tienen cuernos mientras que las hembras, no. Además, los cuernos
de las vacas son distintos a los de los toros. Lo mismo ocurre en los corderos. Los espolones
de los machos no los tienen muchas hembras. Esto es así también en otras partes semejantes.
Todos los peces tienen dientes de sierra excepto uno llamado escaro350. Muchos tienen
dientes en la lengua y en el velo del paladar. La causa de esto es que, al vivir en el agua,
forzosamente toman líquido a la vez que alimento y lo expulsan rápidamente. No pueden
entretenerse en masticar pues el agua les entraría al estómago. Todos sus dientes son afilados
para partir, y tienen muchos y por muchas partes para que, en lugar de masticar, dividan el
alimento en muchos trocitos con tal cantidad de dientes. Son curvos porque en ellos residen
casi todos los medios de lucha de los peces. Tienen el conjunto de la boca para estas
funciones, además de para la respiración, todos los animales que respiran y se enfrían desde el
exterior351. La propia naturaleza en sí misma, como hemos dicho, aprovecha las partes
comunes a todos los animales para muchas particularidades, por ejemplo: la alimentación por
la boca es común a todos, pero la lucha es una particularidad de unos y el habla, de otros;
ahora bien, la respiración no es común a todos. La naturaleza, sin embargo, ha reunido todo
esto en un sólo órgano, estableciendo diferencias en la misma parte según las distintas
funciones. Por eso, unos tienen la boca muy estrecha y otros, grande. Todos los que la utilizan
para la alimentación, la respiración y el habla, la tienen estrecha, mientras que los que la
utilizan para su defensa, en especial, todos los que poseen dientes de sierra, la tienen ancha.
Como su lucha se basa en la mordedura, les resulta útil que la abertura de la boca sea grande.
Contra más grande, más parte morderá, tanta parte como pueda abrirse la boca. Los peces que
muerden y son carnívoros tienen tal clase de boca, pero los no carnívoros la tienen afilada,
pues este tipo les es útil mientras que el otro, no.
Las aves tienen como boca el llamado pico. Lo tienen en lugar de labios y dientes.
Pero éste difiere según los usos y [662b] los tipos de defensa. Todas las llamadas rapaces,
349
Este principio es consecuencia del más general según el cual la naturaleza obra lo mejor posible para el animal
concreto en las circunstancias dadas. Cf. PA 658a 23 y 687a 10 y ss..
350
Hay referencia al escaro (scarus cretensis) también en PA 675a 3 y en HA 505a 14 y ss., 508b 11, 591a 14, b
22, 621b 15, 632b 10.
112
por el hecho de comer carne y no alimentarse de fruto alguno, tienen el pico corvo. En efecto,
al estar constituido de tal forma, les es útil para retener la presa y tener más fuerza. La lucha
se lleva a cabo con éste y con las uñas, por eso también las tienen muy corvas. Cada una de
las distintas aves tiene el pico que le es útil para su modo de vida, por ejemplo: los pájaros
carpinteros lo tienen fuerte y duro, así como los cuervos y sus semejantes, sin embargo, las
pequeñas lo tienen fino para recolectar los granos y capturar animales minúsculos. Las aves
herbívoras y todas las que viven junto a un pantano, como las nadadoras y las palmípedas,
utilizan el pico de distinta forma y se caracterizan por tenerlo ancho352. Al ser así, pueden
cavar fácilmente, como es el caso del cerdo entre los cuadrúpedos, ya que éste también se
alimenta de raíces. Además, las aves que comen raíces y algunas de vida semejante tienen la
punta del pico afilada pues, resulta más eficaz para estas aves herbívoras.
Respecto a las demás partes de la cabeza hemos dicho casi todo, excepto que en los
hombres, la parte entre la cabeza y el cuello se llama rostro, nombre que deriva, al parecer, de
su función353. Como es el único animal que se mantiene derecho, es el único que mira al
frente y emite su voz hacia delante.
Capítulo 2
Queda hablar sobre los cuernos354. Estos crecen por naturaleza en la cabeza de los que
los poseen. Ahora bien, sólo los tienen los vivíparos. Por semejanza y como metáfora también
se habla de cuernos en algunos otros animales pero en ninguno de ellos cumplen la función de
cuernos355. Los vivíparos los poseen para la defensa y la lucha, lo cual no sucede en ninguno
de los otros que hemos dicho, pues ninguno utiliza los cuernos ni para defenderse ni para
dominar, que es, precisamente, la función propia de la fuerza. Así pues, ningún animal
fisípedo posee cuernos. La razón de esto es que el cuerno es un medio de defensa, y los
fisípedos tienen otros tipos de defensa. La naturaleza ha dotado de uñas a unos, a otros, de
dientes adecuados para el combate, y a otros, de alguna otra parte semejante para la defensa.
351
Recuérdese que para Aristóteles la función de la respiración es el enfriamiento del medio interno gracias al
aire frío que se inspira.
352
Cf. PA 694b 12 y ss..
353
Cf. HA 491b 8 y ss..Quizá se esté refiriendo al sentido de "careta" o "máscara" que también tiene pro¯swpon
o al hecho de que esta palabra parece estar fomada etimológicamente sobre la preposición pro¯j “a, hacia” y el
sustantivo wÓy “vista”.
354
Cf. HA II 1.
355
Nuevamente Aristóteles establece que una parte es propiamente lo que es por la función o funciones que
cumple.
113
La mayoría de los bisulcos poseen cuernos para el ataque [663a], así como algunos solípedos,
aunque otros los tienen sólo para defenderse; a los que la naturaleza no ha dotado de un medio
de lucha diferenciado para protegerse, les ha ayudado con la rapidez de su cuerpo, como a los
caballos, o con el tamaño, como a las camellas. En efecto, la superioridad de tamaño es
suficiente para impedir que sean destruidos por otros animales, como ocurre con las camellas
y, más aún, con los elefantes. Los que poseen colmillos, como el género porcino, tienen el pie
partido en dos.
A aquellos a los que la prominencia de sus cuernos les resulta inútil, la naturaleza les
ha atribuido otro medio de defensa, por ejemplo: velocidad a los ciervos (pues el tamaño y
ramificación de sus cuernos más que ayudarles, les perjudica), así como a los antílopes y
gacelas (pues se defienden de ciertos enemigos con los cuernos, pero huyen de los animales
salvajes y agresivos), por otro lado, los bisontes356 (tienen los cuernos curvos, vueltos el uno
hacia el otro) se defienden mediante la expulsión de excremento. En efecto, se defienden con
eso cuando tienen miedo357. Otros animales también se salvan con tal excreción. Ahora bien,
la naturaleza no ha dotado al mismo animal de numerosos y eficaces medios de defensa.
La mayoría de los animales con cuernos son bisulcos, aunque también se dice que hay
un solípedo, el llamado asno de la India358. Así pues, como el cuerpo de los animales está
dividido en dos partes por las cuales efectúa el movimiento: la derecha y la izquierda,
también, por la misma causa, es natural que la mayoría tenga dos cuernos. Pero también
existen animales con un sólo cuerno, como el oryx359 y el citado asno de la India. El oryx es
bisulco, sin embargo, el asno es solípedo. Estos animales tienen el cuerno en mitad de la
cabeza. De este modo, cada una de las partes puede disponer del cuerno, ya que el medio es
igualmente común a los dos extremos. Con razón podría parecer que el animal de un solo
cuerno es solípedo más que bisulco. El casco y la pezuña tienen la misma naturaleza que el
cuerno, de modo que en animales iguales, la división de los cascos y los cuernos se produce al
mismo tiempo. Es más, la división y la partición en dos existen por defecto de la naturaleza,
así que, razonablemente, la naturaleza, al conceder a los solípedos el exceso en los cascos, ha
suprimido algo de la parte superior y los ha hecho de un solo cuerno.
356
Mónapo, bóvido de Peonia, al norte de Macedonia.
357
Cf. HA 630a 18 y ss..
358
Se refiere al rinoceronte. Cf. HA 499b 19.
359
No existe ningún animal de las características que enuncia Aristóteles. El pasaje se puede explicar conforme a
dos hipótesis: cabe que se esté refiriendo a un animal de leyenda que Aristóteles da por existente (como opinan
Louis y Vegetti), o bien que se trate del antílope que nosotros denominamos orix (y que posee dos cuernos), pero
que el autor tuviese una información errónea (como sugiere D'Arcy Thompson). Cf. HA 499b 20
114
Está bien también, que el conjunto de los cuernos se haya emplazado sobre la cabeza,
pero no criticamos, como el Momo de Esopo360, que el toro no tenga los cuernos en los
hombros, lugar por donde [663b] podría realizar golpes más violentos, sino en la cabeza, la
parte más débil. Momo hizo estas críticas sin prestar demasiada atención. Del mismo modo
que, si los cuernos creciesen en otra parte del cuerpo supondrían una carga porque no serían
útiles en absoluto e impedirían muchas de sus funciones; así sería también si creciesen en los
hombros. No sólo se debe observar de dónde provienen los golpes más violentos sino también
desde dónde llegan más lejos. Por consiguiente, como no tienen manos y es imposible
llevarlos sobre los pies, y si estuviesen en las rodillas impedirían la flexión, es necesario que
los tengan como los tienen actualmente, en la cabeza. De este modo, suponen, al mismo
tiempo, menos impedimento para otros movimientos del cuerpo en general.
Los ciervos son los únicos que tienen los cuernos totalmente sólidos, y el único que
por necesidad los muda debido a su peso, porque le ayuda a sentirse aliviado. En cambio, los
cuernos de otros son, hasta cierto punto, huecos, pero las puntas son sólidas porque esto le
resulta útil en el momento de golpear. Pero para que la parte hueca que brota desde la piel no
sea frágil, la parte sólida se adapta a ella desde los huesos. De este modo, tener cuernos
resulta más útil para la lucha y menos molesto para otros aspectos de la vida 361.
Hemos dicho por qué existen los cuernos y por qué causa unos los poseen y otros, no.
Pero digamos de qué modo, cuando existe la naturaleza necesaria para las cosas que existen
por necesidad, la naturaleza razonable las aprovecha para algún fin 362. En primer lugar, hay
más parte corporal y terrosa en los animales más grandes, y no conocemos ningún animal
pequeño con cuernos. El más pequeño de los conocidos es la gacela. Ahora bien, hay que
estudiar la naturaleza atendiendo a muchos aspectos, pues el orden de la naturaleza se
manifiesta ya en el conjunto, ya en la mayoría de los casos363.
La parte ósea del cuerpo de los animales es terrosa. Por eso, también, podemos decir
que hay más en los animales más grandes, a juzgar por la mayoría de los casos. Como,
ciertamente hay un exceso residual de tal materia en los animales más grandes, la naturaleza
360
Momo es el dios griego de la burla. Cf. La fábula del mosquito y el toro de Babrio.
361
Cf. HA 500a 6 y ss., 517a 20 y ss..
362
Esta afirmación apunta la conveniencia de que la explicación atienda, por un lado, de las causas material y
eficiente (lo que existe por necesidad) y, por otro lado, las causas final y formal (la naturaleza según el logos). Es
esta una doctrina general de Aristóteles en los tratados biológicos y coincidente con la idea de finalidad como lo
mejor posible para el animal en circunstancias dadas, como se ha señalado más arriba (Cf. nota 325).
363
El orden natural se manifiesta en los organismos, como totalidades funcionales, y en la regularidad de lo que
ocurre en la mayoría de los casos.
115
lo aprovecha para la defensa, es decir, para una utilidad; además, como necesariamente fluye
hacia la zona superior, a unos les ha concedido dientes y colmillos y a otros, cuernos. Por eso,
entre los animales con cuernos no hay ninguno con dos filas de dientes. En la mandíbula
superior carecen de los dientes de delante [664a], pues la naturaleza los ha suprimido de allí y
los ha atribuido a los cuernos, es decir, la alimentación destinada a estos dientes es empleada
en el crecimiento de los cuernos. La razón de que las hembras de los ciervos carezcan de
cuernos, aunque sus dientes sean iguales a los de los machos, es que la naturaleza es la misma
para ambos, es decir, tienen cuernos, pero a las hembras se los ha quitado porque no son útiles
ni siquiera para los machos, aunque a éstos les perjudican menos por su fuerza 364.
Del resto de los animales en los que tal parte del cuerpo no pasa a los cuernos, en unos
ha aumentado el tamaño de todos sus dientes en general, y en otros ha creado colmillos que
salen de las mandíbulas como cuernos.
Capítulo 3
Bajo la cabeza se halla por naturaleza el cuello en los animales que lo poseen. En
efecto, no todos poseen esta parte sino, solamente, los que tienen las partes para las cuales se
ha creado el cuello. Estas son la faringe y el llamado esófago.
La faringe está creada para el paso del aire. Por ella los animales aspiran el aire y lo
expulsan mediante la inspiración y la espiración. Así pues, los animales que no poseen
pulmones carecen también de cuello, como el género de los peces. El esófago es por donde la
alimentación llega al estómago. Por consiguiente, todos los que carecen de cuello,
evidentemente, también carecen de esófago. Sin embargo, no es necesario tener esófago para
la alimentación, pues no le aporta nada. Es más, el estómago puede situarse inmediatamente
después del lugar de la boca mientras que el pulmón, no. Debe haber como una especie de
canal común, porque el pulmón tiene dos partes, a través del cual el aire se distribuya por los
conductos de la tráquea hasta los bronquios. De este modo puede realizar mejor la inspiración
364
Aristóteles aplica en este punto el principio de compensación que ya hemos visto más veces, pero, el caso de
la hembra del ciervo plantea un problema que se resuelve con una consideración claramente ad hoc.
116
y la espiración. Como el órgano de la respiración tiene, por necesidad, cierta largura,
necesariamente el esófago tiene que estar entre la boca y el estómago365.
365
Se entiende que la función del cuello está primariamente relacionada con la respiración (y también con la
fonación), no con la nutrición. Dadas estas exigencias funcionales, el esófago resulta necesario, pero no lo sería
por sí mismo en ausencia de ellas. Por otra parte, en esta descripción del cuello se echa de menos la alusión a la
laringe. Parece claro que lo que Aristóteles llama faringe incluye tanto la faringe propiamente dicha como la
laringe, pues incluso le atribuye la función fonadora.
366
Cf. Timeo 70 cd.
367
Es decir, en los que poseen escamas o plumas. Hay que reconocer que todos los vivíparos tienen pulmón y
casí todos pelo en lugar de plumas o escamas. El Propio Aristóteles afirma: "Pues ningún animal es vivíparo
internamente si no coge aire y no respira" (GA 732b 30 y s.). Los selácios, que no poseen pelo ni pulmón, no son
auténticos vivíparos (vivíparos internamente), sino ovovivíparos, y Aristóteles lo conoce, pues distingue
perfectamente entre vivíparos y ovovivíparos (cf. HA 489b y ss; 565a 12 - 566b 10, donde establece una clara
diferencia entre selácios y cetáceos en cuanto al modo de reproducción y sólo estos últimos se asimilan al
hombre y a los cuadrúpedos vivíparos; también atribuye ovoviviparismo a la víbora en HA 511 12 y ss.).
117
faringe, del mismo modo que en éstos se cierra y se abre la epiglotis: se abre para la entrada y
salida del aire y se contrae cuando entra el alimento, para que nada se extravíe en la tráquea.
Si se produce algún error en tal movimiento y si se respira mientras pasa el alimento, provoca
tos y ahogos, como hemos dicho. El movimiento de ésta y de la lengua está bien ideado de
esta manera, de modo que, cuando se mastica el alimento en la boca y atraviesa la epiglotis, la
lengua pocas veces cae bajo los dientes y en raras ocasiones algo se extravía en la tráquea.
Los animales citados no poseen epiglotis [665a] debido a que sus carnes son secas y
su piel dura; por consiguiente, si dicha parte estuviera constituida de tal carne y tal piel no
podrían moverla bien, pero la contracción de los extremos de la propia tráquea se produciría
más rápidamente que la de la epiglotis formada de carne propia como la que tienen los
animales velludos368.
Queda explicada la causa por la que unos animales la poseen y otros, no, y por qué la
naturaleza ha remediado la mala posición de la tráquea creando la citada epiglotis. La faringe
se halla delante del esófago por necesidad. El corazón está situado en la parte delantera y en
mitad del cuerpo, y en él decimos que se halla el principio de la vida y de todo movimiento y
sensación (la sensación y el movimiento se producen hacia la denominada parte delantera; con
este mismo razonamiento quedan distinguidos el frente y la espalda 369). El pulmón se halla en
el mismo lugar que el corazón y en torno a él, y la respiración existe gracias a aquél y al
principio que reside en el corazón. La respiración se produce en los animales a través de la
tráquea. Así pues, como es necesario que el corazón sea el primer órgano situado delante,
necesariamente, también, la faringe y la tráquea están delante del esófago: aquellas se dirigen
al pulmón y al corazón mientras que el esófago, hacia el estómago. En general, lo mejor y
más delicado, cuando ninguna otra cosa más importante lo impide, siempre se encuentra,
entre lo alto y lo bajo, en lo más alto posible, entre el frente y la espalda, en el frente, y entre
la derecha y la izquierda, en la derecha370.
Tomando esto en cuenta, el pasaje es en verdad extraño; debería decir, sencillamente, que sólo los vivíparos (o
los internamente vivíparos, si se quiere) tienen epiglótis.
368
La explicación de la ausencia de epiglotis apunta en dos direcciones: los animales cuya piel y carne son secas
tendrían la epiglotis demasiado rígida como para ser funcional y, por otra parte, necesitan ingerir menos líquido
que los animales con pelo (cf. PA 671a 1 y ss.), por lo que la epiglotis se hace menos necesaria.
369
El corazón es centro de la sensación y el movimiento en Aristóteles y su posición viene exigida por la
diferencias funcionales y axiológicas de las distintas direcciones del espacio anatómico (cf. nota 230).
370
Aristóteles se ve obligado a introducir correcciones ad hoc de este principio general, por ejemplo, si el
corazón humano se halla a la izquierda es sólo para superar la supuesta falta de calor de este lado (cf. PA 666b 6
y ss.).
118
Quedan explicados, también, el cuello, el esófago y la tráquea, y lo siguiente es hablar
sobre las vísceras.
Capítulo 4
Estas son propias de los animales sanguíneos, y unos las poseen todas y otros, no.
Ninguno de los no sanguíneos tiene vísceras. Demócrito371 no parece haberlos distinguido
correctamente si pensó que en realidad las vísceras de los animales no sanguíneos no se
pueden ver debido a su pequeñez. En efecto, desde el mismo momento en que los sanguíneos
se forman, incluso cuando son pequeños, son visibles el corazón y el hígado. En los huevos
aparecen, en ocasiones ya al tercer dïa, con el tamaño de un punto 372 [665b], y también
aparecen muy pequeños en los fetos nacidos antes de tiempo. Además, del mismo modo que
el uso de las partes externas no es el mismo para todos, sino que en cada uno se adapta de una
forma particular a su modo de vida y a sus movimientos, así también, las distintas partes
internas varían de uno a otro.
Las vísceras son propias de los sanguíneos porque cada una de ellas está compuesta de
materia sanguínea. Esto queda claro en las crías recién nacidas de estos animales, pues sus
vísceras son más sanguíneas y más grandes en proporción por el hecho de que la forma de la
materia y su cantidad aparecen más claras durante la primera etapa de la formación373.
Todos los sanguíneos tienen corazón, y la causa ya se ha dicho anteriormente 374. Está
claro que, para los sanguíneos, tener sangre es necesario, y como la sangre es un líquido,
necesita un recipiente, para lo cual la naturaleza parece haber fabricado las venas 375. Estas
tienen necesariamente un único principio (donde es posible, uno sólo es mejor que muchos), y
el corazón es el principio de las venas376, pues parecen salir de éste y no atravesarlo; además,
su naturaleza es venosa, resultando, así, homogéneo. Su posición ocupa un lugar
371
Filósofo griego de Abdera,Tracia (460-370 a.C.)
372
Cf. HA 561a 6-562a 20, donde se relata el famoso experimento mediante el que Aristóteles registra el
desarrollo completo de un pollo dentro del huevo. El sistema que sigue es ir abriendo cada día un huevo de un
grupo de ellos puestos el mismo día; observa el interior y lo describe minuciosamente.
373
Recuérdese que la noción de materia es relativa, de modo que aunque la sangre sea materia en relación a las
visceras, la sangre tiene su propia forma y su propia materia. Hay que entender que los aspectos formales y
cuantitativos de la materia a partir de la que se desarrolla un órgano se hacen patentes con más claridad en las
primeras fases de dicha formación.
374
Cf. PA 647a 31 y ss.; PN 456a 4 y s..
375
Cf. PA 650a 32. No se hace aquí diferencia explícita entre venas y arterias, de modo que "venas" se refiere, en
general, a vasos sangíneos, y "venosa", a la naturaleza de los vasos sanguíneos.
376
Cf. HA III 3 y 4; PN 468b 28 y ss..
119
predominante: se sitúa en torno a la mitad, y en la parte superior mejor que en la inferior, y
delante mejor que detrás. La naturaleza ha establecido lo más preciado en las zonas más
preciadas, a no ser que algo más importante lo impida. Lo expuesto se ve más claramente en
los hombres, en otros animales tiende igualmente a situarse en medio del cuerpo necesario 377
cuyo límite se halla donde los excrementos son expulsados. Los miembros varían de un
animal a otro y no se encuentran entre las partes necesarias para vivir, por lo cual pueden vivir
aunque se los amputen. Y está claro que no les perjudica que se les añada uno.
Los que afirman que el principio de las venas se halla en la cabeza, no han formulado
una suposición correcta378. En primer lugar, suponen muchos principios separados y después,
lo sitúan en una región fría. Está claro que esa región es muy sensible al frío, y la región del
corazón es todo lo contrario. Como se ha dicho, las venas penetran en otras vísceras pero
ninguna pasa a través del corazón. Por lo cual queda claro que el corazón es parte y principio
de las venas. Esto es razonable, ya que el centro del corazón es, por naturaleza, un cuerpo
denso y hueco, y además, está lleno de sangre [666a] porque allí tienen su principio las venas;
es hueco para servir de receptáculo a la sangre y denso para guardar el principio del calor.
Esta es la única víscera y parte del cuerpo en la que hay sangre fuera de las venas, mientras
que todas las demás partes contienen la sangre dentro de ellas. Esto también es razonable
porque sale canalizada desde el corazón hacia las venas, pero al corazón no llega de ninguna
otra parte. Este es el principio o fuente de la sangre y379 el primer receptáculo. Esto queda
clarísimo a partir de las disecciones y del estudio de la generación. Contiene sangre
inmediatamente porque es la primera de todas las partes que se forma. Además, es evidente
que los movimientos causados por el placer, el dolor y, en general, por toda sensación, se
inician y terminan en él. Así es, y es razonable, pues es preciso que haya un sólo principio
siempre que sea posible.
El medio es el más útil de los lugares. En efecto, el medio es único y puede llegar
igual o casi por igual a todas partes. Además, como ninguna parte no sanguínea ni la propia
377
Ha de entenderse que el corazón se halla en la parte del cuerpo imprescindible para la vida, aquélla cuya
amputación o daño causa la muerte del animal. En la frase siguiente aclara que el animal puede vivir aún sin
alguna de las extremidades, mas -parece indicar- no sin la parte que alberga el corazón.
378
Cf. HA 511b 23.
379
Hemos seguido en este caso la lectura de P. Louis : a©rxh\ hä phgh\ tou½ aiÐmatoj kai\ u¨podoxh\
prw¯th.
120
sangre tienen sensibilidad380, es evidente que la primera parte que la contiene y que la
mantiene como en un receptáculo, necesariamente es el principio.
No sólo parece ser así mediante la razón sino también, mediante el conocimiento
sensible381. En efecto, en los embriones el corazón es la primera parte que aparece
moviéndose como si fuese un ser vivo, porque es el principio de la naturaleza en los animales
sanguíneos. Prueba de lo dicho es el hecho de que todos los sanguíneos lo poseen, pues deben
tener un principio para la sangre. También encontramos el hígado en todos los sanguíneos,
pero nadie podría sostener que él es el principio ni del cuerpo entero ni de la sangre. En
efecto, se halla en una posición que de ningún modo se parece al principio, y en los animales
más perfeccionados tiene como contrapeso el bazo. Además, no contiene en sí mismo un
receptáculo para la sangre, como es el caso del corazón, sino que, como el resto de las
vísceras, la contiene en una vena. Es más, a través de él pasa una vena mientras que a través
del corazón, ninguna. El principio de todas las venas parte del corazón. Así pues, como es
necesario que el principio sea uno de estos dos, y no es el hígado, necesariamente es el
corazón el principio de la sangre. El ser vivo se define por la sensibilidad, y es sensible, en
primer lugar, la parte que primero contiene sangre, tal es el corazón. En efecto, [666b] es el
principio de la sangre y la primera parte que la contiene.
La extremidad del corazón382 es puntiaguda y muy dura, y se sitúa cerca del pecho y,
en general, en la parte delantera del cuerpo para que no se enfríe. En todos los animales, el
pecho es muy poco carnoso, frente a la parte posterior que lo es bastante, por eso, el calor
recibe gran protección de la espalda. El corazón, en otros animales, se halla en mitad de la
región del pecho, pero en los hombres se ha desviado un poco hacia la izquierda para
compensar el enfriamiento del lado izquierdo. En efecto, el hombre tiene el lado izquierdo
más frío que el resto de los animales. Anteriormente hemos dicho que en los peces el corazón
también está situado del mismo modo y por qué razón parece diferente : tiene la punta
dirigida hacia la cabeza, pero es que la cabeza está delante porque el movimiento se efectúa
hacia ésta383.
380
Cf. HA 520b 10 y ss..
381
Es decir, la conclusión a la que llega desde los principios teóricos se ve también apoyada por la observación.
382
Sobre la anatomía del corazón véase HA I 17.
383
Cf. HA 506b 33; PN 478b 3, 480b 16.
121
y fuerza384. El corazón, como hemos dicho anteriormente también385, es como un ser vivo
dentro de los que lo poseen. Carece de hueso en todos los animales que nosotros hemos
observado, excepto en los caballos y en un género de bueyes. Estos, debido a su tamaño,
tienen debajo un hueso que les sirve como soporte, lo mismo que ocurre con todos los
cuerpos386.
Los animales grandes tienen tres ventrículos, los más pequeños, dos y todos poseen al
menos uno. La causa ya la hemos explicado387. Es preciso que haya un lugar en el corazón y
que sirva de receptáculo para la primera sangre (ya hemos dicho muchas veces que la sangre
se produce primero en el corazón388). Como hay dos venas principales, la llamada grande 389 y
la aorta, y cada una de ellas es principio de otras venas, y presentan diferencias sobre las
cuales hablaremos más tarde390, es mejor que sus principios se hallen separados. Esto sería en
el caso de que la sangre fuese diferente y estuviese separada 391. Por eso, en los animales en
que es posible encontramos dos receptáculos. Es posible en los grandes, ya que su corazón
también tiene gran tamaño. Pero, mejor aún, es tener tres ventrículos para que haya un único
principio común: el del medio, es decir el ventrículo excedente, es el principio. Por
consiguiente, siempre deben ser de gran tamaño, porque sólo los más grandes poseen tres
ventrículos. De estos tres, el que más sangre [667a] y más calor contiene es el derecho (por
eso también, la parte derecha es la más caliente), mientras que el izquierdo es más pequeño y
más frío; el del medio es mediano en cantidad y calor, aunque su sangre es más pura. Es
preciso que el principio esté lo más tranquilo posible, y así puede ser cuando la sangre es pura
y mediana en cantidad y calor392.
384
Cf. MA 701b 5-32.
385
Cf. HA III, 3.
386
Cf. HA 506a 8-10; GA 787b 16.
387
Probablemente se refiera al hecho de que el corazón ha de tener, al menos, una cavidad, ya que su función de
recipiente así lo exige (cf. PA 650a 32, 650b 8, 665b 12, 666a 8).
388
Cf, más arriba, PA 647b 5, 665b 7.
389
Siempre que se mencione la "vena grande" o la "gran vena" o, simplemente, "la vena", habrá que entender que
se refiere a lo que nosotros llamamos vena cava (tanto a la superior como a la inferior o bien a alguna de las
dos).
390
Cf., más abajo, PA 667b 15.
391
Sugiere la diferencia entre venas y arterias, y entre sangre venosa y sangre arterial.
392
Hoy sabemos que los animales que Aristóteles llama sanguíneos poseen circulación cerrada de la sangre. En
algunos de ellos (como los peces) esta circulación es simple (es decir, de un sólo circuito) y completa (es decir,
la sangre arterial y venosa no se mezclan). Esto se puede conseguir con un corazón dotado de dos cavidades.
Otros animales (anfibios, reptiles) tienen circulación doble (un circuito entre el corazón y el pulmón y otro para
el resto del cuerpo) e incompleta (la sangre rica en oxigeno y la sangre pobre en oxigeno circulan mezcladas).
Esta combinación exige un corazón con tres cavidades. Por último, mamíferos y aves disponen de ciculación
completa y doble. Ello requiere un corazón con cuatro cavidades, puesto que tiene que impulsar dos tipos de
sangre que no se mezclan a través de dos circuitos distintos. Esta anatomía del corazón fue descubierta por el
aristotélico William Harvey (1578-1657). Antes otros biológos, como Aristóteles, habían diseccionado el
122
El corazón tiene, también, una especie de división parecida a las suturas. No es una
unión como en un compuesto de varias partes sino, como hemos dicho, más bien una
división393. El de los animales sensibles está muy dividido mientras que el de los que carecen
de sensibilidad394 lo está menos, por ejemplo: el de los cerdos.
Algo parecido ocurre con las venas y los ventrículos396. Las venas y ventrículos
grandes son fríos. Tal como el fuego es igual en una habitación pequeña que en una grande
pero calienta menos en la más grande, así ocurre en éstos con el calor, pues la vena y el
ventrículo son recipientes. Además, los movimientos extraños enfrían todo lo caliente, y en
las partes más espaciosas el aire es más abundante y tiene más fuerza. Por eso, ningún animal
de carne grasa posee ventrículos y venas grandes, sino que todos o la mayoría de ellos
presentan venas imperceptibles y ventrículos pequeños397.
El corazón es la única víscera y, en general, la única parte del cuerpo que no soporta
ninguna afección grave, y esto es razonable: si el principio es destruido no queda ningún lugar
de donde las demás partes que dependen de él puedan obtener ayuda. Muestra de que el
corazón no recibe ninguna afección es el hecho de que en ninguno de los animales
corazón de mamíferos y aves sin observar más que tres cavidades. La observación científica nunca es tan simple
como mirar y anotar, con frecuencia lo que se observa esta condicionado por expectativas teóricas previas.
393
Debe entenderse que el corazón no está formado por distintas piezas que se unen mediante suturas, como
sucede con el cráneo, sino que más bien es un órgano unitario, aunque presente divisiones al modo de las
circunvoluciones del cerebro.
394
Hay que entender que se trata de diferencias de grado en cuanto a la sensibilidad, pues, estrictamente, ningún
animal podría carecer de ella.
395
Para Aristóteles el calor de la sangre está relacionado con el valor. En los animales cuya sangre es más fría se
da con más intensidad el miedo. Aún hoy hablamos de miedo cerval, propio de un ciervo. El estudio del carácter
de los animales se hace en HA IX.
396
Aquí, y más abajo en V, hay que seguir entendiendo "vena" como vaso sanguíneo en general y "ventrículo"
como cavidad del corazón en general, sin distinción entre venas y arterias ni entre ventrículos y aurículas.
397
El argumento aquí va como sigue: en las venas grandes se pierde el calor, otro tanto sucede cuando los vasos
pasan a través de la carne grasa, de modo que ningún animal puede permitirse la suma de estos dos elementos.
123
sacrificados [667b] se ha observado en él una afección semejante a la de las demás vísceras.
Los riñones aparecen muchas veces llenos de piedras398, tumores y abscesos, así como el
hígado e igualmente el pulmón y, en especial, el bazo. En torno a ellos aparecen también
muchas otras afecciones, pero en el pulmón son escasas cerca de la tráquea, y en el hígado,
cerca de su unión con la vena grande, y esto es razonable: por esta zona tienen más
comunicación con el corazón. Todos los animales que mueren por una enfermedad o afección
semejante muestran, cuando se les abre, afecciones malsanas en torno al corazón.
Respecto al corazón, ha quedado explicado muchas veces de qué clase es y para qué y
por qué causa existe en los que lo poseen.
Capítulo 5
Lo siguiente podría ser hablar sobre las venas, la grande y la aorta. Estas son las
primeras que reciben la sangre del corazón y las restantes son ramificaciones de ellas. Ya
hemos dicho que existen para la sangre399. En efecto, todo líquido necesita un recipiente, y el
género de las venas es el recipiente que contiene la sangre. Expliquemos por qué son dos y
por qué se extienden desde un único principio a través de todo el cuerpo.
La razón de que concluyan en un único principio y que partan de uno sólo es que todos
los animales tienen una sola alma sensible en acto, de modo que también es una sola la parte
que primeramente la contiene (en los sanguíneos en potencia y en acto, y en ciertos no
sanguíneos solamente en acto); por eso, también el principio del calor se halla,
necesariamente, en el mismo lugar. Esta es la causa de la fluidez y del calor de la sangre.
Puesto que el principio de la sensibilidad y del calor residen en una sola parte, el de la sangre
también parte de un principio único, y debido a la unidad de la sangre, las venas también
provienen de un principio único400. Son dos, sin embargo, porque los cuerpos de los animales
que tienen sangre y se mueven, se dividen en dos partes. En todos éstos se distingue el frente
y la espalda, la derecha y la izquierda y la parte superior y la inferior. En cuanto el frente es
más delicado y más apto para dirigir que la espalda, en tanto la vena grande lo es respecto a la
398
Cálculos renales.
399
Es decir, para contener la sangre. Aquí la causa es final. Cf. HA III 2 y 3.
400
Aristóteles entiende que el corazón es el centro de la sensación y el movimiento, y que se comunica con la
periferia a través de los vasos sanguíneos (probablemente, de modo concreto, a través del pneuma que
contienen). Estas son las funciones propias y características del alma del animal. De modo que si un individuo
posee sólo un alma (porque es esa alma), entonces sólo puede poseer un centro de recepción e integración de
todas las percepciones y uno y el mismo centro de control del movimiento.
124
aorta. La primera se halla en la parte delantera y la segunda en la espalda; la primera es visible
en todos los animales sanguíneos [668a] y la segunda, en unos se aprecia débilmente y en
otros, es imperceptible.
La razón de que las venas estén distribuidas por todo el cuerpo es que la sangre es la
materia del cuerpo entero401, y la de los no sanguíneos lo análogo, y éstas se encuentran
dentro de las venas y del análogo. Cómo se alimentan los animales, de qué y de qué modo
asimilan la alimentación desde el estómago es más apropiado examinarlo y tratarlo en los
discursos sobre la generación402.
Si las partes están compuestas de sangre, como hemos dicho, es razonable que el flujo
de las venas se halle de forma natural por todo el cuerpo. Es preciso que la sangre esté por
todo y en todo, si realmente cada una de las partes está compuesta de ésta. Del mismo modo
que los riegos en los jardines se instalan a partir de un único principio o fuente hacia
numerosos y diferentes canales para que lleven el agua sin cesar a todas partes y en las
construcciones se alinean piedras a lo largo de todo el trazado de los cimientos, y se debe, por
un lado, a que las plantas del jardín crecen gracias al agua y, por otro, a que los cimientos se
construyen con piedras403, es parecido también, al modo en que la naturaleza ha canalizado la
sangre a través de todo el cuerpo, puesto que ésta es la materia del cuerpo entero. LLega a ser
evidente en los animales más delgados. En efecto, no se ve ninguna otra cosa excepto las
venas, como ocurre con las hojas de las vides, de las higueras y otras plantas semejantes, pues
cuando se dejan secar sólo quedan los nervios404. La razón de esto es que la sangre y su
401
La sangre materna es la materia a partir de la que se forma la sangre del nuevo animal, que comienza a poseer
su propia sangre desde el momento en que la sangre materna es informada por una combinación de movimientos
cuyo origen es el semen paterno, el propio residuo seminal materno y, a través de ellos, los heredados de los
ancestros (cf. GA IV 3). La combinación de movimientos propia del nuevo individuo se conserva en su sangre a
lo largo de toda la vida, se transmite parcialmente a través de la reproducción, y sirve para asimilar la materia
procedente de la nutrición, es decir, para hacer de lo que es extraño al ser vivo una parte del mismo. La sangre,
en este sentido, es la materia a partir de la que se forman el resto de las partes del cuerpo y tanto la sangre
materna como el alimento son la materia a partir de la que se forma la sangre del propio individuo. El modo de
formación de las partes a partir de la sangre propia es a través de distintos procesos de cocción. En los seres
vivos no debe confundirse la materia de un individuo o de alguna de sus partes, que está presente en él junto con
su forma, con la materia a partir de la que se forma, que desaparece en el proceso de formación. Así, mientras
que para la estatua, el bronce es tanto la materia de la estatua cuanto la materia a partir de la que se hizo la
estatua, para una parte del cuerpo la sangre es sólo la materia a partir de la que se formó. Aquí Aristóteles habla
de la sangre como materia a partir de la que se forman las partes del cuerpo, por ello, puede decir que sólo
encontramos sangre dentro de los vasos, pues una vez que se ha concluido el proceso de formación de una parte
a partir de la sangre, en esa parte ya no hay sangre.
402
Cf. GA 740 a 21 y ss..
403
Aristóteles cree que los vasos sanguíneos, además de conducir la sangre, sirven para mantener unidas las
diversas zonas del cuerpo, de ahí que se sirva de la imagen de las piedras alineadas, también con la doble función
de conducir el agua y soportar la casa.
404
Literalmente "venas".
125
análogo son en potencia cuerpo y carne o el análogo. Tal como entre los canales de riego
perduran los fosos más grandes mientras que los más pequeños desaparecen en primer lugar y
rápidamente por la acción del barro, pero vuelven de nuevo a ser visibles cuando éste se va,
del mismo modo también, las venas más grandes perduran mientras que las más pequeñas se
vuelven carne en acto, aunque en potencia no son más que venas. Por eso, si se hace un corte
en las carnes sanas, sale sangre por todo. Verdaderamente sin venas no puede existir la
sangre, aunque las venas sean pequeñas y totalmente imperceptibles, del mismo modo que en
los canales de riego los fosos tampoco se pueden ver antes de que se haya quitado el barro.
Las venas pasan progresivamente de mayor a menor hasta que llegan a convertirse en
pasos muy pequeños [668b] para el espesor de la sangre. A través de éstos no puede pasar la
sangre sino la excreción de humor líquido que llamamos sudor y que se produce cuando el
cuerpo está pleno de calor y las pequeñas venas se dilatan. También, en algunos casos, el
sudor consiste en una excreción sanguinolenta debido a una indisposición física, puesto que el
cuerpo se vuelve flácido y flojo y la sangre se torna más fluida por la falta de cocción, porque
el calor de las venas pequeñas, debido a su escasez, no puede realizar la cocción (en efecto, ya
se ha dicho que todo lo compuesto de tierra y agua se espesa cuando se cuece 405, y el alimento
y la sangre son una mezcla de ambas). El calor no puede cocer no sólo por su escasez sino
también, por la cantidad excesiva de alimento ingerido: se produce poco calor en proporción a
éste. El exceso es doble: en cantidad y en calidad, pues no todo se puede cocer del mismo
modo. La sangre fluye mejor por los conductos más anchos, por lo cual se producen
hemorragias sin dolor en las narices, en las encías y en el ano, y en ocasiones, también en la
boca, y no ocurren, como en la tráquea, con violencia.
405
Cf. Mete 382b 28 y ss.
406
Cf. HA III 2-4.
126
Hemos hablado sobre las venas y el corazón, pero debemos examinar el resto de las
vísceras siguiendo el mismo método.
Capítulo 6
Cierto género de animales tienen pulmón porque son terrestres. Es necesario que se
produzca un enfriamiento del calor y los animales sanguíneos necesitan que éste venga del
exterior, ya que son muy calientes. Los que no tienen sangre pueden enfriarse con la
respiración que les es connatural407.[669a] Sin embargo, los sanguíneos, necesitan enfriarse
desde el exterior con agua o aire. Por ello, ningún pez posee pulmones sino que, en su lugar,
se hallan las branquias, tal como hemos dicho en los tratados sobre la respiración 408. Los
peces realizan el enfriamiento con agua mientras que los que respiran, con aire, por lo cual,
todos los que respiran tienen pulmones. Todos los animales terrestres respiran, pero también,
ciertos acuáticos como la ballena, el delfín y todos los cetáceos que exhalan agua 409. En
efecto, hay muchos animales de naturaleza ambigua410, unos que son terrestres y aspiran aire
pasan la mayor parte del tiempo en el agua debido a la temperatura de su cuerpo, y algunos
que viven en el agua participan, en cierta medida, de la naturaleza terrestre, de modo que el
fin de su vida reside en la respiración.
407
Se refiere al pneuma interno que supone presente en los no sanguíneos de modo innato.
408
[Link] 469b 7 y ss
409
Aristóteles establece con acierto la proximidad fisiológica entre los cetáceos y el resto de los animales que hoy
llamamos mamíferos, tanto en la función reproductiva como en la respiración.
410
Aristóteles sañala con frecuencia el aspecto ambiguo de algunos animales (cf. PA 681b 1-10, IV 13 y 14; HA
499b 11, 502a 16-18). Después de trazar cualquier línea clasificatoria con carácter orientativo, se encuentra con
el hecho de que algunos animales son intermedios, no caen con propiedad ni en un taxón ni en otro, o bien
podrían pertenecer a más de uno. Esto muestra que el objetivo principal de la biología aristotélica nunca fue la
clasificación de los animales, como ha demostrado Pierre Pellegrin (1982).
411
Cf. Timeo 70c.
127
El pulmón difiere mucho en los animales. Unos lo tienen sanguíneo y grande y otros,
más pequeño y esponjoso; los vivíparos, por el calor de su naturaleza, lo tienen muy grande y
muy sanguíneo413 mientras que los ovíparos, seco y pequeño, pero capaz de expandirse
cuando se llena de aire, tal es el caso de los cuadrúpedos ovíparos terrestres como los lagartos,
las tortugas y todo género semejante además del grupo de los alados, también llamados aves.
El pulmón de todos éstos es esponjoso y semejante a la espuma. En efecto, la esponja, cuando
es comprimida, se vuelve pequeña, y el pulmón de éstos es pequeño y membranoso. Por eso,
todos éstos desconocen la sed y beben poco y pueden mantenerse mucho tiempo en el agua.
Como contienen poco calor, se enfrían lo suficiente durante largo rato por el propio
movimiento del pulmón, [669b] que es aéreo y hueco.
Capítulo 7
Entre las vísceras, parece que unas son simples, como el corazón y el pulmón, otras
dobles, como los riñones, y otras no se sabe a cuál de los dos tipos pertenecen 416. El hígado y
el bazo podrían parecer ambiguos, pues cada uno de ellos aparece como simple o como dos de
naturaleza similar en lugar de uno. Sin embargo, todas son dobles. La razón es que la división
412
Podría ser una alusión (¿irónica?) a que el hombre es el único que tiene "corazonadas" en el doble sentido
(golpes de corazón / presentimientos).
413
La sangre del pulmón está contenida en vasos sanguíneos que lo atraviesan, no en el mismo pulmón.
414
No tiene sangre en sí mismo, pero a través del pulmón pasan muchos vasos que sí contienen sangre, como se
sugiere más arriba.
415
El grupo de los animales con pulmón no tiene un nombre propio, en contraposición, por ejemplo, al de las
aves. Por otra parte, un animal es un ave si es vertebrado (o sanguíneo, en terminología aristotélica),
homeotermo, ovíparo, posee pico, plumas, alas, huesos neumáticos, circulación completa y doble... , mientras
que se pertenece el grupo de los animales con pulmón por el hecho mismo de tener pulmón.
128
del cuerpo se basa en dos partes, aunque contribuyan a un solo principio. Están la superior y
la inferior, la de delante y la de detrás, la derecha y la izquierda, por lo cual, también el
cerebro y cada uno de los órganos sensoriales tienden a tener dos partes en todos los animales.
Por la misma razón, el corazón es doble respecto a los ventrículos. El pulmón, al menos en los
ovíparos, está tan dividido que parecen tener dos. Los riñones, sin embargo, son claramente
dobles en todo animal.
Por el hecho de que el hígado se sitúa, más bien, a la derecha [670a] ha surgido el
bazo, de tal modo que, en cierta medida, aunque no demasiado, resulta necesario para todos
los animales.
La razón de que la naturaleza de las vísceras sea doble es, como hemos dicho, que
existen dos partes: la derecha y la izquierda. Cada una de ellas busca su semejante, por
consiguiente, tienden a tener una naturaleza similar o gemela, y como aquellas partes son
gemelas y se unen en una sola, también ocurre lo mismo con cada una de las vísceras.
Todas las vísceras que hay bajo el diafragma existen, en general, para las venas, para
que, al estar suspensas, las mantengan unidas mediante su ligadura al cuerpo. Las venas se
lanzan como anclas a través de las partes extendidas por el cuerpo: desde la vena grande van
hacia el hígado y el bazo, pues el conjunto de estas vísceras las sujeta, como clavos, al cuerpo;
el hígado y el bazo sujetan a los lados del cuerpo la vena grande (de ésta sólo parten venas
hacia ellos), y los riñones lo hacen hacia la parte posterior. Hacia cada uno de ellos sale una
416
De nuevo Aristóteles, tras establecer una clasificación tentativa, señala cómo empíricamente se dan entidades
que no encajan bien en ninguno de los taxones. La fase de creación teórica y la de crítica empírica están
imbricadas en todos los niveles de la zoología aristotélica.
129
vena, no sólo desde la grande sino también desde la aorta. Esto se produce gracias a las
vísceras, para la constitución de los animales417.
El hígado y el bazo ayudan a la cocción del alimento (pues al tener sangre, son de
naturaleza caliente), y los riñones contribuyen a la excreción segregada en la digestión.
El corazón y el hígado son necesarios para todos los animales, el primero, por el
principio del calor (pues es preciso que haya una especie de hogar en el que resida la llama 418
de la naturaleza, y que la guarde bien, como si fuera la acrópolis del cuerpo 419), y el segundo
para favorecer la digestión. Todos los sanguíneos necesitan estas dos vísceras, por lo cual
todos ellos las poseen. Y todos los que respiran tienen, además, una tercera: el pulmón.
El bazo, en los que lo poseen, existe accidentalmente por necesidad, tal como existen
las excreciones del vientre y de la vejiga 420. Por eso, en algunos animales, su tamaño es
insuficiente, como ocurre en algunas aves, en todas las que tienen el vientre caliente, como la
paloma, el halcón, el milano, e igualmente en los cuadrúpedos ovíparos [670b] (pues lo tienen
muy pequeño), y en la mayoría de los que poseen escamas. Estos tampoco tienen vejiga
porque las excreciones se convierten, a través de la porosidad de sus carnes 421, en plumas y
escamas. El bazo aparta del estómago los humores residuales y, como es sanguinolento, puede
contribuir a la cocción. En el caso de que la excreción sea mayor o el bazo contenga poco
calor, se puede producir una enfermedad por la abundancia de alimento. En muchas
ocasiones, cuando el bazo está enfermo, el estómago se vuelve duro por el flujo y reflujo de
fluido que hay en él, como les ocurre a los que orinan en abundancia, porque los humores
están retenidos. Sin embargo, en los que la excreción es escasa, como en las aves y peces,
unos lo tienen grande y otros, un mero vestigio. En los cuadrúpedos ovíparos el bazo es
pequeño, sólido y semejante a un riñón, porque su pulmón es esponjoso, beben poco y el
residuo que resulta se dedica al cuerpo y a las escamas, como en el caso de las aves a las alas.
En los que poseen vejiga y pulmón sanguíneo es húmedo por la causa mencionada y
porque la naturaleza del lado izquierdo es, en general, más húmeda y más fría. Cada contrario
está distribuido según su correspondiente afín, por ejemplo: la derecha es contraria a la
417
Según Aristóteles, las venas, además de otras funciones, tienen la de mantener unido el cuerpo del animal y lo
hacen sirviéndose de las vísceras como puntos de fijación o anclaje.
418
Zwpurou½n no es una llama física sino, más bien, el calor natural.
419
Para un análisis de esta comparación, véase Vegetti 1994, pgs. 19 y ss.. Cf. también Timeo 70a.
420
Es decir, no es directamente necesario, sino sólo en función de otra estructura o como resultado de un proceso
necesario.
421
Cf. Timeo 72c y 79c.
130
izquierda y el calor es contrario al frío. Y se corresponden entre sí del modo en que hemos
dicho.
Los riñones no existen en los que los poseen por necesidad sino que están por su bien
y para un buen fin422. En efecto, existen, por su particular naturaleza, para favorecer la
excreción que se acumula en la vejiga en aquellos animales en que tal residuo es más
abundante, para que la vejiga cumpla mejor su función.
Como resulta que los animales tienen los riñones y la vejiga para el mismo uso, hay
que hablar ahora sobre la vejiga, dejando de lado la enumeración de las partes que siguen.
Respecto al diafragma todavía no hemos explicado nada, pero ésta es una de las partes que
está cerca de las vísceras.
Capítulo 8
No todos los animales poseen vejiga sino que parece que la naturaleza tiende a
concederla solamente a los que tienen pulmones sanguíneos [671a], y es razonable que sea a
éstos, por el exceso natural que contienen en esta parte; éstos son los animales más sedientos,
es decir, no sólo necesitan alimentación sólida sino también una gran cantidad de líquido, de
modo que necesariamente también se produce una gran cantidad de excreción líquida, tanta
que no puede ser digerida por el estómago ni expulsada junto a su excreción sólida. Es
necesario que haya una parte que pueda recibir esta excreción. Por ello, todos aquellos que
poseen un pulmón de tal clase tienen vejiga. Los que no lo tienen así, o beben poco porque
tienen el pulmón esponjoso, o toman líquido que no les sirve de bebida sino de comida, como
es el caso de los insectos y los peces; sin embargo, los que tienen plumas, escamas o
caparazón, debido a la escasez de líquido ingerido y a que lo que queda de la excreción se
convierte en estos, carecen de vejiga, a excepción de las tortugas entre los que poseen
caparazón, es decir, en este lugar la naturaleza, simplemente, ha sido mutilada. La razón es
que las tortugas marinas tienen el pulmón carnoso y sanguíneo, y es similar al de los bueyes,
mientras que las de tierra lo tienen mayor en proporción. Además, como la especie de concha
que les rodea es densa y el líquido no puede transpirar a través de los poros de la carne, como
ocurre en las aves, las serpientes y los distintos animales con concha, se produce tal cantidad
422
Están para una función determinada, no son meramente un resultado de la necesidad material. Recuérdense los
distintos usos que Aristóteles hace de la noción de necesidad y, en este sentido, véase más arriba la nota 94.
Sobre los riñones véase HA 496b y ss..
131
de residuo que su naturaleza necesita tener una parte que la reciba y sirva de recipiente. Por
esta causa, éstos son los únicos animales de tal clase que tienen vejiga; las marinas la tienen
grande y las de tierra muy pequeña.
Capítulo 9
Lo mismo ocurre con los riñones423. Ningún animal con plumas, escamas o caparazón
posee riñones, excepto las tortugas marinas y las de tierra. Pero como la carne destinada a los
riñones no tiene un lugar sino que está distribuida en muchas partes, en algunas aves hay una
especie de riñones esparcidos. Así pues, por esta causa, la tortuga de agua dulce no tiene
ninguna de estas dos partes. Sin embargo, todos los demás animales que tienen el pulmón
sanguíneo, como se ha dicho, poseen [671b] riñones. La naturaleza los utiliza al mismo
tiempo para las venas y para la separación del residuo líquido, pues un conducto los lleva
hasta ellos desde la vena grande.
Todos los riñones tienen un hueco, más o menos grande, excepto los de las focas. Los
de éstas se parecen a los de los bueyes y son los más sólidos de todos. Los del hombre
también son similares a los de los bueyes ya que son como un conglomerado de muchos
riñones pequeños y no lisos, como los de las ovejas y otros cuadrúpedos. Por eso, la
enfermedad de los riñones de los hombres no se puede remediar en el caso de que alguna vez
enfermen. En efecto, es como si enfermasen muchos riñones en lugar de uno solo, y la
curación es muy difícil.
El conducto que sale de la vena no desemboca en la cavidad de los riñones sino que se
pierde en su masa. Por lo cual, no hay sangre en sus cavidades ni se coagula después de la
muerte. De la cavidad de los riñones parten dos robustos conductos no sanguíneos hacia la
vejiga, uno de cada riñón, y de la aorta, otros fuertes y continuos. Están así para que la
excreción de líquido procedente de la vena se dirija a los riñones, y el residuo producido por
los riñones tras haber sido filtrado el líquido a través de su masa, fluya hasta el centro, lugar
donde la mayoría de ellos tienen la cavidad (por eso, también es la víscera que peor huele).
Desde el centro es separado ya, más bien como excremento, a través de estos conductos hacia
la vejiga. La vejiga está amarrada a los riñones, pues hacia ella se dirigen, como hemos dicho,
unos fuertes conductos. Los riñones existen por estas causas y tienen las funciones
mencionadas.
132
En todos los que poseen riñones, el derecho está más alto que el izquierdo. Como el
movimiento parte de la derecha y, por esta razón, la naturaleza de la derecha es más fuerte, es
preciso que estas partes, por el movimiento, tiendan, más bien, hacia arriba, como también la
ceja derecha se eleva más y está más arqueada que la izquierda424. Y puesto que el riñón
derecho está más elevado que el izquierdo, el hígado está en contacto con él en todos los
animales. En efecto, el hígado se halla en la parte derecha.
[672a] Los riñones tienen más grasa que las otras vísceras, necesariamente debido a
que el excremento se filtra a través de ellos. La sangre restante, que es pura, es fácil de cocer,
y el resultado de una buena cocción sanguínea es grasa y sebo. (Del mismo modo que en las
materias secas consumidas por el fuego, como la ceniza, queda algo de fuego, así también, en
los humores cocidos queda parte del calor producido. Es porque la grasa es ligera y flota en
los líquidos). Así pues, no se produce en los propios riñones porque esta víscera es densa, sino
que la grasa se pone a su alrededor, en el exterior, en los que tienen grasa, y el sebo, en los
que tienen sebo. La diferencia entre éstos ha quedado explicada en otros apartados425.
Los riñones se vuelven grasos necesariamente por esta causa, a consecuencia de las
condiciones que, por necesidad, se dan en los que tienen riñones, y para protegerlos y
mantener su naturaleza caliente. Como son extremos, necesitan más calor. La espalda es
carnosa para proteger las vísceras que rodean el corazón, la cadera, sin embargo, carece de
carne (pues las articulaciones de todos los animales están desprovistas de carne). Por tanto, en
lugar de carne se produce grasa para proteger los riñones. Además, separan y cuecen mejor la
humedad cuando son grasientos, pues la grasa es caliente y el calor cuece.
Los riñones son grasos por estas causas, aunque en todos los animales el derecho lo es
menos. La razón es que la naturaleza de la parte derecha es seca y muy móvil, y el
movimiento es contrario a la grasa y la disuelve mejor.
A otros animales les es útil tener los riñones grasientos, y muchas veces los tienen
completamente repletos. La oveja, sin embargo, cuando le ocurre esto, muere. Pero aún en el
caso de que sean muy grasientos, falta, igualmente, un poco, si no en ambos, al menos en el
derecho. La razón de que esto les ocurra sólo o especialmente a las ovejas, es que en los
animales que tienen grasa, ésta es fluida, de suerte que los aires desigualmente encerrados
423
Cf. HA 496b 34 y ss; 506b 24 y ss..
424
Sobre la posición relativa de los riñones puede verse HA 497a 1 y ss.. Sobre la función motora de la parte
derecha véase MA 705b 30 y De Cael 284b 28.
425
Cf. HA 520a 6 y, más arriba, PA II 5 y la nota 254.
133
producen dolor. Esta es la causa de la gangrena. Por eso, los hombres que padecen de los
riñones, aunque les convenga engordar, en el caso de que lleguen a estar muy gordos tienen
igualmente dolores mortales. En los otros animales [672b] que poseen sebo, el sebo es menos
denso que en las ovejas. Esto es, las ovejas lo sobrepasan en gran cantidad, pues son los
animales que más rápidamente cubren sus riñones con él. Así pues, cuando el líquido y el aire
quedan encerrados, la gangrena los hace desaparecer rápidamente. A través de la aorta y la
vena426, la afección llega en seguida al corazón: los conductos desde estas venas hasta los
riñones son continuos. Hemos tratado sobre el corazón y el pulmón, así como sobre el hígado,
el bazo y los riñones.
Capítulo 10
Estas vísceras están separadas entre sí por el diazoma, al que algunos llaman
diafragma. Este separa el pulmón y el corazón. Este diazoma, en los animales sanguíneos,
recibe el nombre, como ya se ha dicho, de diafragma427. Todos los sanguíneos lo poseen, lo
mismo que un corazón y un hígado. La razón de esto es que sirve para separar la región del
vientre de la del corazón, a fin de que el principio del alma sensible sea indemne y no se vea
rápidamente sorprendido por la exhalación que se produce después de la alimentación y la
cantidad de calor introducido. Para esto, la naturaleza ha establecido una separación mediante
la creación del diafragma como tabique y barrera, y ha distinguido lo más preciado de lo
menos preciado en aquellos animales en los que se puede separar lo superior de lo inferior 428.
Lo superior existe para aquello que es mejor, mientras que lo inferior existe para lo superior y
por necesidad, como receptáculo del alimento.
El diazoma es hacia los costados más carnoso y más fuerte, mientras que en el centro
es más membranoso. De este modo, es más útil para la fuerza y la elasticidad. El porqué de
que sea una especie de parte adjunta contra el calor de la parte inferior, se demuestra por las
circunstancias: cuando, por su vecindad, absorbe un humor caliente y excremental, en seguida
perturba, de forma evidente, el pensamiento y la sensibilidad, por lo cual, también lo llaman
diafragma, como si participase, en cierta medida, de la acción de pensar 429. Sin embargo, no
426
La vena cava.
427
Cf. HA 496b 10 y ss..
428
Como ya se ha anotado, las direcciones el espacio anatómico en Aristóteles no tienen el mismo valor. Aquí
utiliza para la explicación la idea de que vale más el arriba que el abajo.
429
La relación entre "diafragma" y "pensar" parece radicar en que ambas palabras provienen de la misma raiz :
frh¿n/fronei½n. Cf. el tratado hipocrático Sobre la enfermedad sagrada cap. XVII
134
participa en absoluto, sino que como está próxima a los órganos que toman parte, hace
reconocible el cambio de pensamiento. Por eso es fino por el medio, no sólo por necesidad,
porque al ser carnoso las partes cercanas a los costados son necesariamente más carnosas, sino
para que reciba la menor cantidad posible de humedad. En efecto, si fuese carnoso [673a]
contendría y atraería mucha más humedad. El hecho de que cuando se calienta provoca rápida
y claramente una sensación, lo demuestra lo que ocurre con las risas. Cuando nos hacen
cosquillas en seguida nos reímos, porque el movimiento llega rápidamente a esta región, pero
si ésta se calienta ligeramente, está claro que la provoca igualmente y que altera el
pensamiento contra la voluntad. La razón de que sólo el hombre tenga cosquillas es la finura
de su piel y que el hombre es el único animal que ríe. Las cosquillas producen risa debido a
cierto movimiento de la parte cercana a la axila 430. Dicen que también provocan risa las
heridas de guerra en la región cercana al diafragma, debido al calor que resulta de ellas. Esto
es más creíble que las afirmaciones que se escuchan acerca de la cabeza humana, de que habla
después de haber sido cortada. Algunos afirman, citando a Homero431, que él hace alusión a
esto cuando dice432: "Mientras hablaba su cabeza, fue mezclada con el polvo", pero no
"mientras él hablaba". En Arcadia433, este tipo de cosas tuvo tanta credibilidad que incluso
hicieron un juicio a uno de los habitantes. En efecto, cuando el sacerdote de Zeus Armado 434
fue asesinado, no se sabe claramente por quién, algunos dijeron haber oído repetir a la cabeza
cortada: "Cercidas mató hombre por hombre". Por eso, después de buscar en la región un
hombre que tuviese el nombre de Cercidas, lo juzgaron. Pero es imposible que la tráquea
hable después de cortada y sin el movimiento del pulmón. Entre los bárbaros, que cortan las
cabezas con rapidez, jamás ha sucedido nada semejante. Además, ¿por qué causa no se
produce en los demás animales? La afirmación de la risa cuando ha sido herido el diafragma
es verosímil, ya que ningún otro animal se ríe. Y la de que el cuerpo avanza un poco después
de cortada la cabeza, no es nada ilógico, puesto que, al menos, los animales no sanguíneos
siguen viviendo así durante largo rato. La causa de esto se ha demostrado en otros tratados435.
Hemos dicho que cada una de las vísceras existe para algo. Se han formado por
necesidad en los extremos interiores de las venas, ya que es necesario que salga humedad, y
que ésta sea sanguínea, [673b] por cuya concentración y solidificación se forma el cuerpo de
430
Cf. Problemas 965a 23.
431
Antiguo poeta griego, autor de los poemas épicos La Iliada y La Odisea.
432
Iliad.X 457 y [Link] 329.
433
Región del Peloponeso.
434
Epíteto de Zeus en Arcadia.
435
Cf. HA 531b 30 y ss.; DA 411b 19, 413b 20; PN 467a 19, 468a25 y ss., 479a 3; MA 707a 27.
135
las vísceras. Por eso, precisamente, son sanguíneas, y la naturaleza de su masa es idéntica,
aunque diferente a la de otras partes.
Capítulo 11
Todas las vísceras se hallan dentro de una membrana436, pues necesitan una protección
para no ser dañadas, y que ésta sea ligera, y la membrana es así por naturaleza: es densa para
protegerlas, carece de carne, de modo que ni atrae ni contiene humedad, y es fina para que sea
ligera y no produzca ninguna pesadez. Las membranas más grandes y más fuertes son las que
rodean el corazón y el cerebro, y es razonable porque éstos necesitan una mayor protección.
La protección se da a las partes primordiales y éstas, más que otras, son primordiales para la
vida.
Capítulo 12
Unos animales tienen todo el conjunto de las vísceras mientras que otros, no. De qué
clase son éstas y por qué causa existen, ya lo hemos explicado anteriormente. Sin embargo,
difieren en los animales que las poseen. Todos los que poseen corazón no lo tienen igual ni,
por así decir, ninguna de las demás vísceras.
El hígado, en unos animales, está muy partido, pero en otros, es de una sola pieza; esto
se ve en primer lugar, en los propios sanguíneos vivíparos. La diferencia es aún mayor no sólo
entre éstos sino también entre los peces y los cuadrúpedos ovíparos entre sí. Por el contrario,
el de las aves es muy parecido al hígado de los vivíparos: su color es claro y sanguíneo como
el de aquellos. La razón es que sus masas son muy transpirables y no contienen gran cantidad
de excreción mala. Por eso, precisamente, algunos vivíparos tampoco tienen bilis. El hígado
contribuye, en gran medida, a la templanza y salud del cuerpo. El fin de las vísceras reside,
sobre todo, en la sangre, y el hígado es la víscera más sanguínea junto con el corazón. En la
mayoría de los cuadrúpedos ovíparos y en los peces, el hígado es amarillento, y en algunos
tiene un aspecto absolutamente pésimo, tal como también su masa tiene una mala
constitución, por ejemplo: el del sapo, la tortuga y otros animales semejantes.
Los que poseen cuernos y el pie partido en dos tienen el bazo redondeado, igual que la
cabra, la oveja y todas las demás especies, a no ser que por su tamaño tenga que crecer más en
136
largura, como le sucede al del buey [674a]. Todos los fisípedos lo tienen grande, como el
cerdo437, el hombre y el perro; en los solípedos, sin embargo, es una mezcla de estos dos: es
ancho por un lado y estrecho por otro, como el del caballo, mulo y asno.
Capítulo 13
Las vísceras no sólo difieren de la carne por el volumen de su masa, sino también, por
el hecho de que ésta se sitúa en el exterior del cuerpo mientras que aquéllas en el interior. La
razón es que su naturaleza es común a la de las venas y además, unas existen en favor de las
venas y otras no pueden existir sin ellas.
Capítulo 14
Bajo el diafragma se encuentra el estómago en los animales; en los que poseen esófago
está donde termina dicha parte, y en los que no lo tienen, inmediatamente después de la boca.
A continuación del estómago se halla el llamado intestino. La causa de que cada animal posea
estas partes es evidente para todos. En efecto, es necesario recibir el alimento ingerido y
expulsarlo una vez que se ha extraído el jugo, además, el alimento sin cocer y el excremento
no deben estar en el mismo lugar y hace falta un sitio en el que se produzca la transformación.
Una parte recibirá la alimentación que entra y otra, el excremento inútil. Como el tiempo para
cada una de estas operaciones es distinto, es necesario que se efectúen también en lugares
separados. Su explicación, sin embargo, es más apropiada en los tratados Sobre la generación
y Sobre la nutrición438. Ahora tenemos que investigar las diferencias del estómago y las
partes anejas.
Los animales no tienen los estómagos parecidos entre sí ni en tamaño ni en forma. Sin
embargo, todos los vivíparos sanguíneos que tienen dos filas de dientes tienen un solo
estómago, como el hombre, el perro, el león y todos los demás polidáctilos 439, además de
todos los solípedos, como el caballo, el mulo, el asno y todos los bisulcos con dos filas de
436
Cf. HA 519a 30 y ss..
437
Puede tratarse de un error, pues, según Aristóteles, el género porcino incluye variedades de pie hendido y de
solípedos, textualmente: "el género porcino hace a ambas formas" (HA 499b 11). Pero en ningún caso se habla
de la posibilidad de que sean fisípedos.
438
Se refiere al De Generatione Animalium y a un tratado sobre la nutrición supuestamente escrito por Aristóteles
y que se habría perdido. Cf. más arriba nota 280.
439
Fisípedos.
137
dientes440, como el cerdo, a excepción de alguno que por la grandeza de su cuerpo y la
influencia de su alimentación, que no es fácil de digerir porque es espinosa y leñosa, tiene
varios estómagos, como el camello441 e igualmente los que poseen cuernos. Los animales
astados no tienen dos filas de dientes. Por eso, el camello no se clasifica entre los que poseen
dos filas de dientes, aunque carezca de cuernos, porque a él le es más necesario tener un
estómago de tal clase que tener los dientes delanteros 442. Por tanto, como lo tiene parecido
[674b] a los que no poseen dos filas de dientes, también tiene los dientes similares a los de
éstos, porque si no, no le serían útiles en absoluto. Al mismo tiempo, como su alimentación es
espinosa y necesitan que su lengua sea carnosa, la naturaleza ha aprovechado la parte terrosa
de los dientes para la dureza del velo del paladar. Pero el camello también rumia como los
animales con cuernos, porque tiene el estómago parecido al suyo. Cada uno de éstos tiene
varios estómagos como la oveja, el buey, la cabra, el ciervo y el resto de animales semejantes,
de modo que, como el servicio de la boca no realiza el trabajo de la alimentación por la
deficiencia de sus dientes, los estómagos reciben el alimento uno detrás de otro: uno la recibe
sin elaborar, otro, más elaborada, otro, totalmente elaborada y otro, triturada. Por eso, dichos
animales tienen diversos lugares o partes, que son denominados estómago443, redecilla, libro y
cuajar. La manera en que unos se relacionan con otros, en cuanto a la posición y la forma, hay
que estudiarla en la Historia de los animales y en las anatomías444.
Por la misma causa también, el género de las aves difiere en la parte que recibe la
alimentación. Como no realizan, en absoluto, el trabajo de la boca (porque carecen de dientes)
ni tienen nada con lo que dividir y triturar el alimento, unas tienen, delante del estómago, el
llamado buche445, que realiza la función de la boca; otras poseen un ancho esófago o una
porción hinchada de él delante del estómago en la que acumula el alimento sin elaborar o
440
Una por mandíbula.
441
El caso del camello supone un problema especial para Aristóteles y se ve obligado a acudir a una serie de
explicaciones claramente ad hoc. Según él la razón de que los rumiantes no posean dientes en la mandíbula
superior es que la materia térrea que podía destinarse a los mismos se ha empleado en la formación de los
cuernos. El camello carece de incisivos en la mandíbula superior, pero también carece de cuernos. El autor
explica este hecho a partir de la alimentación leñosa ingerida por el camello, cuya digestión parece exigir varios
estómagos y, una vez que posee este eficaz aparato digestivo, los incisivos superiores dejan de ser necesarios.
Por otra parte, la materia terrosa que se ahorra por la carencia de incisivos superiores se dirige a la formación de
la parte dura del paladar. Además el camello no precisaría los cuernos como medio de defensa dado el gran
tamaño de su cuerpo. Este caso ya fue tratado desde el punto de vista de la metodología de la ciencia por el por
el oxoniense medieval Robert Grosseteste (1168-1253). Sus observaciones al respecto se recongen en Crombie
(1953).
442
Los incisivos.
443
Se refiere a la panza (herbario o rumen). La redecilla también se puede denominar "bonete", el libro "omaso"
y el cuajar "abomaso".
444
Se refiere a las Planchas Anatómicas y a HA 507a 36 y ss..
138
bien, una parte elevada del mismo estómago, y otros tienen el propio estómago fuerte y
carnoso para poder guardar y digerir el alimento sin triturar durante mucho tiempo. La
naturaleza compensa la carencia de boca con la fuerza y calor del estómago. Hay algunas,
todas las que tienen patas largas y viven en pantanos, que no tienen nada de esto sino
solamente un gran buche por la humedad del alimento. La razón es que la alimentación de
todas estas aves es fácil de triturar, de modo que resulta que los estómagos de tales aves son
húmedos por la falta de digestión y el tipo de alimentación.
[675a] El género de los peces posee dientes y se puede decir que casi todos ellos son
de sierra. Hay un pequeño género que no los tiene así, como el llamado escaro 446, que, por
esta razón, es el único que parece rumiar. Los animales que no poseen dos filas de dientes y
tienen cuernos también rumian. Los peces tienen todos los dientes afilados, por consiguiente,
pueden dividir el alimento pero de forma imperfecta, ya que no pueden perder mucho tiempo.
Es por eso por lo que no tienen los dientes anchos ni pueden triturar: los tendrían en vano.
Además, unos carecen totalmente de garganta mientras que otros la tienen corta. Ahora bien,
para ayudar a la digestión, unos tienen el estómago parecido al de las aves y carnoso, como el
mújol, mientras que la mayor parte tiene unos apéndices unidos al lado del estómago para que
cuando el alimento se acumule en éstos, como en las cisternas que preceden a un aljibe, lo
pudran y lo digieran. Pero los apéndices de los peces son opuestos a los de las aves. Los peces
los tienen en la parte superior, cerca del estómago, mientras que las aves que poseen
apéndices los tienen en la parte inferior, al final del intestino. Algunos vivíparos también
tienen apéndices intestinales en la parte inferior por la misma causa.
Todo el género de los peces, debido a que la elaboración del alimento es imperfecta y
a que pasa sin estar cocido, es glotón en la alimentación, igual que todos los demás que tienen
el intestino recto. En efecto, como el paso del alimento se produce rápidamente y, por ello, su
disfrute es breve, es necesario que el apetito vuelva de nuevo con rapidez. Anteriormente,
hemos dicho que los animales con dos filas de dientes tienen un estómago pequeño. Casi
todos se clasifican en dos categorías: unos tienen el estómago parecido al del perro y otros, al
del cerdo447. El del cerdo es muy grande y tiene unos pliegues de tamaño medio para que la
digestión dure más tiempo, mientras que el del perro es de pequeño tamaño, no sobrepasa
mucho la medida del intestino y su interior es liso.
445
Cf. HA 508b 27 y ss..
446
Se trata del scarus cretensis. Cf. más arriba nota 350.
447
Cf. HA 507b 11 y ss..
139
A continuación del estómago se encuentra el conjunto de los intestinos en todos los
animales448. Esta parte también presenta, como el estómago, muchas diferencias. En unos es
simple y similar cuando se analiza, mientras que en otros es irregular. En algunos es más
ancho en la zona próxima al estómago y más estrecho al final (por eso, los perros expulsan
con dolor tal excremento), pero en la [675b] mayor parte es más estrecho en la zona superior
y más ancho al final.
Como en los animales astados son más grandes y tienen muchos pliegues, el volumen
de su estómago e intestinos es, también, mayor, debido a su tamaño. Todos los animales con
cuernos tienen los intestinos, por así decir, grandes, a causa de la elaboración del alimento.
En los que no tienen recto el intestino, esta parte se va ensanchando conforme avanza, es
decir, tienen el llamado colon y una parte ciega y gruesa del intestino, después de la cual
vuelve de nuevo a ser más estrecho y enroscado. Inmediatamente después de éste avanza449
hacia el orificio anal y en unos, esta parte es grasa y en otros, no. Todas estas partes han sido
ideadas por la naturaleza para que se produzcan convenientemente las operaciones de la
nutrición y de la producción de excremento. A medida que el excremento avanza y desciende
encuentra una parte más ancha y allí permanece para sufrir la transformación en los animales
mejor alimentados y en los que necesitan más alimento por su tamaño o por el calor de esta
región. Luego, desde allí, del mismo modo que después del alto vientre viene una parte más
estrecha del intestino, así también, el excremento, una vez extraído todo el jugo, avanza de
nuevo desde el colon y la parte ancha del bajo vientre hacia una parte más estrecha y con
curvas, para que la naturaleza lo regule y la salida del excremento no se produzca de una sola
vez.
Todos los animales que deben ser muy sobrios en la acción de alimentarse no tienen
grandes espacios en el bajo vientre sino que tienen muchas curvas y su intestino no es recto.
En efecto, la anchura de espacio provoca un deseo de alimentación abundante y la rectitud, la
rápida vuelta del apetito. Por eso, precisamente, todos los animales que poseen receptáculos
simples o anchos son glotones, unos por la cantidad, otros por la frecuencia. Pero, como el
alimento que acaba de entrar en el alto vientre es necesariamente fresco y, cuando avanza
hacia abajo es excremental y carente de jugo, debe haber una parte intermedia en la que se
448
El intestino es la parte del tubo digestivo que se ubica entre el estómago y la abertura anal. En la mayor parte
de los vertabrados (los sanguíneos de Aristóteles) se distingue un intestino delgado y un intestino grueso. El
intestino delgado se suele dividir en duodeno, yeyuno e íleon; el grueso incluye el ciego, con el apéndice cecal,
el colon, el recto y la abertura anal. Por lo que sigue, es evidente que Aristóteles conocía gran parte de estas
subdivisiones.
140
produzca la transformación, es decir, donde ya no esté fresco ni sea, aún, un excremento. Por
eso, todos los animales de tal clase tienen, también, el llamado yeyuno en el intestino delgado,
después del estómago. Este se halla en medio del alto vientre, donde el alimento no está
digerido, y el bajo vientre, donde es ya un residuo inútil. Se forma en todos, pero es visible
[676a] en los más grandes y cuando están en ayunas, no cuando han comido. En ese caso, se
produce un espacio entre ambas regiones y, después de comer, el tiempo para la
transformación es breve. En las hembras, el yeyuno se forma en cualquier lugar de la parte
superior del intestino, los machos, sin embargo, lo tienen delante del ciego y del bajo vientre.
Capítulo 15
Tienen el llamado cuajo450 todos los animales que poseen varios estómagos y la liebre
entre los que tienen un solo estómago. Los que poseen diversos estómagos no tienen el cuajo
ni en la panza ni en la redecilla ni en el último, el cuajar, sino entre el último y los primeros,
en el llamado libro. Todos estos animales tienen cuajo debido al espesor de la leche. Los que
tienen un único estómago no lo poseen, ya que su leche es clara. Por eso, la leche de los
astados se cuaja mientras que la de los no astados, no. En la liebre se forma el cuajo porque
come una hierba que tiene el jugo parecido al de la higuera. Tal jugo hace cuajar la leche en el
estómago de los embriones. El porqué de que el cuajo se produzca en el libro de los animales
con diversos estómagos, se ha explicado en los Problemas451.
449
A través del recto.
450
Cf. HA 522b 5 y ss.; GA 731b 22
451
Sin embargo, no se encuentra esta referencia en Problemas, al menos en la forma en que conocemos
actualmente la obra.
141
Libro IV
Capítulo 1
Las vísceras, el estómago y cada una de las partes mencionadas se hallan del mismo
modo en los animales cuadrúpedos ovíparos que en los que carecen de pies, como las
serpientes. Pues también la naturaleza de las serpientes es congénere a la de aquellos: es
parecida a la de un lagarto grande y sin pies452. Todas sus partes son también similares a las
de los peces, pero aquellos453 tienen pulmón porque viven en la tierra, mientras que éstos no,
sino que, en su lugar, poseen branquias. Ni los peces, ni ninguno de aquellos a excepción de la
tortuga, tienen vejiga. Como beben poco porque su pulmón no es sanguíneo, el líquido se
transforma en escamas, tal como en las aves se convierte en plumas. En todos estos animales,
como también en las aves, el excremento es blanco en la superficie. Por eso, en los que
poseen vejiga, queda un depósito salado y terroso en los vasos después de expulsar el
excremento: lo dulce y potable se emplea, por su ligereza, para las carnes.
Las víboras presentan, frente al resto de las serpientes, la misma diferencia [676b] que
la que tienen los selácios con el resto de los peces. Pues los selacios y las víboras son
exteriormente vivíparos, aunque en su interior hayan engendrado, en primer lugar, huevos.
Toda esta clase de animales tienen un sólo estómago, igual que el resto de los que tienen dos
filas de dientes. También tienen las vísceras muy pequeñas, como otros que no tienen vejiga.
Las serpientes, por la forma de su cuerpo, que es larga y estrecha, tienen la configuración de
sus entrañas distinta a la del resto de los animales porque ha sido formada, debido al espacio,
como en un molde.
Todos los animales sanguíneos tienen un epiplón, un mesenterio y las partes del
conjunto de los intestinos, además del diazoma454 y el corazón, así como un pulmón y una
tráquea, a excepción de los peces. En todos los que poseen tráquea y esófago, su posición es
la misma por las causas referidas anteriormente.
Capítulo 2
La mayoría de los animales sanguíneos tienen también la bilis, unos sobre el hígado y
otros enlazada con los intestinos, porque su naturaleza no es inferior a la del bajo vientre.
452
Cf. HA 508a 8; en HA 508a 8 y ss. se da noticia sobre las vísceras de las serpientes.
453
Los cuadrúpedos ovíparos.
454
Diafragma. Cf. PA 672b10-25.
142
Queda muy claro en los peces. Todos éstos la poseen y la mayoría junto a los intestinos, y
algunos la tienen extendida a lo largo de todo él, como el bonito. La mayoría de las serpientes
también la tienen así. Por eso, precisamente, los que afirman que la naturaleza de la bilis
existe para una determinada sensación, no están en lo cierto. Dicen que es por lo siguiente:
para que se irrite cuando molesta la parte del alma que rodea el hígado, y provoque alegría
cuando es liberada. Unos carecen totalmente de bilis, como el caballo, el mulo, el asno, el
ciervo y el gamo. El camello no tiene una bilis diferenciada, sino más bien, pequeños vasos
biliares. Entre los animales marinos, la foca no tiene bilis, ni tampoco el delfín. Dentro del
mismo género, unos individuos parecen tenerla y otros no, como ocurre con el género de los
ratones. El hombre pertenece a estos grupos ya que algunos parecen tener bilis en el hígado y
otros, no. Por eso se produce una disensión en torno al género entero. Los que por casualidad
observan que está en la mayoría, suponen que la tienen todos455. Así ocurre respecto a las
ovejas y las cabras. La mayor parte [677a] de éstos tiene bilis, pero en ocasiones tienen tanta
que el exceso parece ser monstruoso, como en Naxos456, aunque a veces, no tienen, como en
cierto lugar de la zona de Calcis457, en Eubea458. Además, como hemos dicho, la de los peces
está muy unida al hígado. El círculo de Anaxágoras459 no está en lo cierto al suponer que es la
causa de las enfermedades agudas, porque cuando es muy abundante, se esparce hacia el
pulmón, las venas y los costados. Pero casi todos los animales que padecen enfermedades,
carecen de bilis, y esto podría verse claramente en las anatomías460. Es más, la cantidad que
hay durante las enfermedades y la que se esparce es incomparable. Sin embargo, parece que
igual que la bilis que se produce en el resto del cuerpo es una excreción o una escoria, así
también, la bilis que hay sobre el hígado es una excreción y no tiene ninguna finalidad, como
el residuo que se produce en el estómago y los intestinos. A veces, la naturaleza también se
sirve de las excreciones para una utilidad, pero no por esto es preciso buscar una finalidad
455
Es interesante este pasaje porque, en primer lugar, Aristóteles desciende a la descripción de diferencias que se
dan por debajo del nivel que nosotros llamaríamos de la especie, y, en segundo término, aprecia las dificultades
del procedimiento inductivo.
456
Una de las islas Cícladas.
457
Ciudad de la isla de Eubea, en el mar Egeo.
458
En algunos puntos de su obra Aristóteles incluye observaciones biogeográficas sobre variedades
subespecíficas (HA 496b 24-29, 605 23 y ss., 606b 3 y ss., 607a 9 y ss.). Como es sabido, este tipo de
observaciones también fueron formuladas por Darwin y serían decisivas a la hora de argumentar a favor de su
teoría evolutiva.
459
Filósofo griego, de Clazómenas (s.V a.C.).
460
Aristóteles podría referirse aquí o bien a las disecciones propiamente dichas o bien a los dibujos o Planchas
Anatómicas que realizó a partir de disecciones y que no se han conservado.
143
para todo461. Sin embargo, aunque en algunas cosas sea así, otras muchas existen por
necesidad.
Acerca de la bilis, también ha quedado explicado por qué unos animales la tienen y
otros, no.
Capítulo 3
Queda hablar sobre el mesenterio y el epiplón, ya que están en ésta región y junto a
esas partes.
461
Aristóteles, como ya se ha señalado, es consciente de que no todo en los vivientes ocurre para un fin, sino que
ciertos fenómenos son efectos necesarios de los procesos teleológicos, sin estar ellos mismo al servicio de un fin
para el animal.
144
El epiplón es una membrana sebosa en los animales que tienen sebo, y grasa en los
que tienen grasa. De qué clase es cada uno de éstos, ya lo hemos dicho anteriormente462. El
epiplón, tanto en los animales que tienen un solo estómago como en los que tienen varios,
parte463 de la mitad del estómago, en la parte marcada como una costura. Se extiende de la
misma manera sobre el resto del estómago y la masa de los intestinos en los animales
sanguíneos, tanto terrestres como acuáticos.
Capítulo 4
El llamado mesenterio es una membrana que se extiende de una forma continua por la
prolongación de los intestinos hasta la vena [678a] grande y la aorta, y que está lleno de
numerosas y abundantes venas que van desde los intestinos hasta la vena grande y la aorta.
Encontraremos que su formación existe por necesidad, igual que otras partes. Por qué causa se
encuentra en los animales sanguíneos, queda claro cuando se examina. Como los animales
necesitan tomar la alimentación del exterior y a su vez, producir a partir de ésta la nutrición
última, desde la cual es ya distribuida a las partes (esto, en los animales no sanguíneos, carece
de nombre, pero en los sanguíneos es llamado sangre)465, es preciso que haya una parte por
462
PA 651a 20, 672a 12; HA 520a 5 y ss.
463
Hemos seguido la lección de los mss. SUYZ hårktai frente a la propuesta por Peck (1983) hãrthtai.
464
Aquí el autor explica con cierto detalle uno de los procesos de cocción (pe¿yij) que son claves en su teoría
fisiológica, pues dan cuenta de la diferenciación de otros tejidos (partes homeómeras) a partir de la sangre.
465
La sangre (la proviniente de la madre y después de la nutrición) es, en efecto, la primera materia propia del
animal a partir de la cual se forman el resto de las partes y el organismo en su conjunto. Los movimientos
heredados presentes en la sangre son los que contribuyen a conformar la materia proviente de la nutrición de
manera que pase a ser parte del organismo, de modo que sea asimilada. Cf. GA 726b 11, 766b 8; PN 469a 1.
145
donde la alimentación pase, como a través de unas raíces, del estómago a las venas. Las
plantas tienen raíces en la tierra (pues de allí toman el alimento), pero en los animales, el
estómago y la potencia de los intestinos son la tierra de la que tienen que recibir la nutrición.
Por eso existe la naturaleza del mesenterio, para contener las venas que lo atraviesan. Queda
explicado para qué existe el mesenterio. De qué manera recibe el alimento y cómo, desde la
nutrición última, penetra y se distribuye a través de las venas en todas las partes, se dirá en
los tratados sobre la generación de los animales y la nutrición466.
En cuanto a los animales sanguíneos, hemos explicado cómo son respecto a las partes
definidas, y por qué causas. Queda por hablar a continuación, sobre las partes que contribuyen
a la generación, en las que la hembra parece diferir del macho. Pero como hay que explicar la
generación, conviene tratar sobre estas partes en el estudio sobre aquella 467.
Capítulo 5
466
Aquí remite claramente a GA y a un tratado sobre la nutrición. Parece que Aristóteles tenía el proyecto de
escribir un tratado sobre la nutrición que, en cualquier caso, actualmente no nos consta.
467
Nuevamente remite a GA, donde, efectivamente, trata sobre las partes que intervienen en la reproducción,
sobre todo en su libro I.
468
En el estudio de los no sanguíneos Aristóteles comienza por los cefalópodos, que servirán como una suerte de
submodelo para la explicación de la anatomía y fisiología del resto de los no sanguíneos.
469
Con los sanguíneos.
470
Entre los no sanguíneos, los cafalópodos son identificados por poseer las partes duras dentro y las blandas en
el exterior, los crustáceos a la inversa. También los insectos tienen las partes duras en el exterior, pero su cuerpo
aparece segmentado y, por último, los testáceos son un grupo un tanto heterogéneo que se caracteriza por la
presencia de concha o alguna parte similar. Cf. HA I 6, IV 1.
146
Los cefalópodos tienen dos dientes en la llamada boca, y dentro de ella, algo carnoso
en lugar de lengua, con lo que aprecian el sabor de las comidas. Los crustáceos también
tienen, igual que éstos, los primeros dientes y la parte carnosa análoga a la lengua. Es más,
todos los testáceos tienen dicha parte por la misma causa que los sanguíneos, para percibir el
alimento. Igualmente, unos insectos tienen una trompa que les sale de la boca, por ejemplo: el
género de las abejas y el de las moscas, como hemos dicho anteriormente. Aquellos que no
tienen un aguijón delantero poseen en la boca dicha parte, como el género de las hormigas y
cualquier otro semejante. Algunos de éstos tienen dientes, aunque muy diferentes, como el
género de las moscas y el de las abejas, pero otros, aquellos que necesitan alimento líquido,
no. Pues muchos insectos no tienen los dientes para la alimentación sino para la lucha.
Por consiguiente, todos los cefalópodos tienen esta peculiar parte, pero la sepia la tiene
especialmente grande. Cuando son atemorizados y sienten miedo, producen delante del
cuerpo, como una barrera, la negrura del agua, es decir, la enturbian. Los calamares y pulpos
tienen la tinta en la parte superior, más bien sobre el mytis472; la sepia, sin embargo, en la
parte inferior, cerca del estómago. Es mayor porque la utiliza más. Esto le sucede porque su
vida transcurre cerca de la tierra, y carece de otro medio de defensa, tal como el pulpo puede
471
Puede referirse a un pasaje que se sitúa en este mismo tratado más arriba (PA 661 a 22) o bien, como señala
Peck, a HA 528b 29.
147
utilizar los tentáculos y el cambio de color que le sobreviene a causa del miedo 473, así como
también la expulsión de la tinta. El calamar es el único de estos animales que vive en alta mar.
Así pues, la sepia tiene, por eso, una mayor cantidad de tinta, y se halla en la parte inferior por
que, por ser más grande, puede arrojarla con mayor facilidad y desde lejos. La tinta se
produce en éstos, igual que en las aves el depósito blanco y terroso en la superficie del
excremento, porque estos tampoco tienen vejiga. La parte más terrosa pasa a ella, y en la sepia
es más abundante porque tiene más elemento terroso. La prueba es que el sepión 474 es de tal
manera. Este no lo posee el pulpo, los calamares, sin embargo, lo tienen cartilaginoso y fino.
Ha quedado explicado por qué causa unos no lo poseen y otros sí, y de qué clase es cada uno
de éstos.
Entre los animales no sanguíneos y que, por ello, son fríos y temerosos, tal como a
algunos se les revuelve el estómago cuando sienten miedo y a otros se les escapa orina de la
vejiga, también éstos, por necesidad, expulsan tinta a causa del miedo, como ocurre con la
expulsión de la vejiga, y la naturaleza aprovecha tal excreción al mismo tiempo para su
defensa y protección.
También tienen los crustáceos, los semejantes a la langosta y los cangrejos, los dos
primeros dientes, y en medio la carne que parece la lengua, como también hemos explicado
anteriormente, e inmediatamente después de la boca una garganta pequeña en relación con el
tamaño del cuerpo; las cosas más grandes se relacionan con las más pequeñas. A continuación
de la garganta, está el estómago en el cual las langostas y algunos cangrejos tienen otros
dientes, porque los superiores no mastican lo suficiente, y desde el estómago sale un intestino
simple que va derecho hasta [679b] el orificio de salida del excremento.
Cada uno de los testáceos tiene estas partes, unos las tienen más configuradas y otros
menos. En los más grandes, cada una de estas partes es mucho más visible. Los bígaros tienen
dientes duros y afilados, como hemos dicho anteriormente, y la parte carnosa del medio, igual
que los cefalópodos y los crustáceos, y la trompa, como se ha dicho, intermedia entre un
aguijón y una lengua, y después de ésta, una garganta. Sigue a ésta el estómago, dentro del
cual está el llamado mecon475, de donde parte un intestino continuo con un principio simple
472
Hígado de los cefalópodos y crustáceos.
473
Los cambios de color en algunos cefalópodos son, en efecto, sutiles y les sirven como sistema de
comunicación.
474
Hueso de la sepia.
475
Hepatopáncreas.
148
desde el mecon. En todos los testáceos este excremento parece ser muy comestible. Los
gasterópodos como la púrpura y los buccinos son iguales a los bígaros.
Hay muchos géneros y especies de testáceos. Unos son gasterópodos, como acabamos
de decir, otros son bivalvos y otros univalvos. En cierto modo los gasterópodos también se
parecen a los bivalvos, ya que todos ellos poseen, desde su nacimiento, unos opérculos sobre
la parte visible de la carne para defenderse, como las púrpuras, las caracolas, las neritas y todo
género semejante. En efecto, la parte por donde no protege la concha, es más fácilmente
dañada por los agentes externos. Por consiguiente, los univalvos, como están adheridos a una
roca son protegidos por la concha que tienen en la espalda y, en cierto modo, llegan a ser
bivalvos por la barrera exterior, como las llamadas lapas. Los bivalvos, como las pechinas y
mejillones, se protegen cuando se cierran, y los gasterópodos lo hacen con esa cobertura,
como si de univalvos pasasen a bivalvos. El erizo de mar es el que mejor medio de defensa
tiene de todos ya que su concha le cubre por todo alrededor y forma una empalizada de púas.
Pero ésta es una particularidad entre los testáceos, como hemos dicho anteriormente. La
naturaleza de los crustáceos y de los testáceos se estructura de forma opuesta a la de los
cefalópodos. Unos tienen la parte carnosa en el exterior, mientras que los otros en el interior,
y la parte terrosa en el exterior. El erizo, sin embargo, no tiene nada carnoso.
Así pues, todos, como hemos dicho, incluso los otros testáceos, poseen una boca, la
parte semejante a la lengua, el estómago y el orificio de salida del excremento, pero difieren
por la posición y el tamaño. El modo en que [680a] cada uno de éstos las tienen hay que
estudiarlo en la Historia de los Animales476 y en las Planchas Anatómicas, pues unas cosas es
mejor demostrarlas por la razón y otras, por la observación.
Los erizos y el género de las ascidias son una particularidad entre los testáceos. Los
erizos tienen cinco dientes y la parte carnosa en el medio, como está en todos los animales
mencionados, a continuación una garganta y después de ésta el estómago, que está dividido en
diversas partes, como si este animal tuviese varios estómagos. Pues esas partes están
separadas y llenas de excremento, pero suelen depender de una sóla garganta y terminan en un
único orificio de salida del excremento. Aparte del estómago, no tienen ninguna parte
carnosa, como se ha dicho477, pero tienen los llamados huevos en gran número, separados
cada uno por una membrana, y desde la boca en círculo se esparcen sin orden alguno unas
cosas negras que carecen de nombre. Como hay muchos géneros (pues no es única la especie
476
Cf. HA IV 4.
149
de todos los erizos) todos tienen esas partes, pero no todos tienen comestibles los llamados
huevos, y son muy pequeños salvo en los géneros predominantes. Esto también ocurre, en
general, en los otros testáceos, ya que la carne no es igualmente comestible en todos, y la
excreción, el llamado mecon, es en unos comestible, y en otros, no. Los gasterópodos la
tienen en espiral, los univalvos, como las lapas, al fondo, y los bivalvos junto a la bisagra. En
estos últimos, el llamado huevo está a la derecha y en el otro lado se halla el orificio de salida
del excremento. No es correcto llamarlo huevo, porque es como la grasa de los animales
sanguíneos cuando gozan de buena salud. Por eso también se forma en esos momentos del
año en que están en buenas condiciones, esto es, en primavera y en otoño. Durante el frío y
los calores todos los testáceos sufren y no pueden soportar temperaturas extremas. Una prueba
es lo que ocurre en los erizos: los tienen nada más nacer y, más aún, durante los plenilunios,
no porque coman más, como algunos creen, sino porque las noches son más calientes debido a
la luz de la luna. Como son frioleros porque carecen de sangre, necesitan calor. Por eso,
durante el verano, están en mejores condiciones en todas partes salvo los del estrecho de
Pirra478. Estos no son más pequeños [680b] en el invierno. La razón es que entonces, tienen
una mayor abundancia de comida porque los peces abandonan el lugar en esa estación.
Todos los erizos tienen el mismo número de huevos y es impar: tienen cinco, tantos
como dientes y estómagos. La razón es que el huevo no es, como hemos dicho anteriormente,
un huevo sino un estado de buena nutrición del animal. El llamado huevo se forma en las
ostras solamente en un lado. Eso mismo ocurre también en los erizos. Como el erizo tiene
forma esférica y su cuerpo no es un simple círculo, como en las distintas ostras, y no es, por
un lado de una manera, y por otro de otra, sino que es igual por todos los lados (ya que es
esférico) es necesario que también el huevo sea de la misma manera. En efecto, no es, como
en otros, diferente de un círculo. Todos ellos tienen la cabeza en medio, y en algunos dicha
parte está arriba. Pero, con todo, el huevo no puede ser continuo, ni siquiera en los otros, sino
que solamente se halla en un lado del círculo. Por tanto, como esto es común a todos, es
necesario que la forma esférica del cuerpo sea una particularidad de aquellos, para que los
huevos no sean pares. En efecto, estarían en organización simétrica porque necesitarían ser
iguales a ambos lados, si el número de huevos fuese par y simétrico. Si fuese así tendrían
huevos a ambos lados del círculo. Y esto no es posible ni siquiera en las distintas ostras. Las
ostras y las pechinas tienen dicha parte en un lado de la circunferencia. Es necesario que sean
477
Cf. HA IV 6 y más arriba PA 679b 34.
478
Ciudad situada en la isla de Lesbos.
150
tres, cinco o algún otro número impar. Si fuesen tres, estarían muy separados y si fuesen más
de cinco, serían continuos. Lo primero no es lo mejor y lo segundo no es posible. Entonces, es
necesario que tengan cinco huevos.
Por la misma causa también el estómago está dividido de tal manera y tiene tal
cantidad de dientes. Cada uno de los huevos, que son como el cuerpo de un animal, debe
corresponderse con el tipo de estómago, ya que de allí proviene el crecimiento. Si hubiera un
solo estómago, o estarían muy separados o éste ocuparía toda la cavidad, de tal modo que el
erizo no se podría mover ni llenar el recipiente de la alimentación. Pero como hay cinco
intervalos479, es necesario que el estómago, para corresponder a cada uno de ellos, esté
dividido en cinco partes. Por la misma razón, también hay la misma cantidad de dientes. De
esta manera, la naturaleza habría asignado una organización idéntica a las citadas [681a]
partes.
Así pues, queda dicho por qué el erizo tiene un número impar de huevos y por qué son
cinco. Por qué unos los tienen muy pequeños y otros, grandes, la razón es que éstos últimos
son, por naturaleza, más calientes. El calor puede cocer mejor el alimento, por lo cual los que
no son comestibles están más llenos de excremento. El calor de su naturaleza les procura más
movimiento, así que comen y no permanecen quietos. Prueba de esto es que tales animales
siempre tienen algo sobre las púas porque se mueven sin parar, pues utilizan las púas como
pies.
Las ascidias difieren poco, en su naturaleza, de las plantas, pero, al mismo tiempo,
están más próximos a los animales que las esponjas. Estas tienen todas las propiedades de una
planta. En efecto, la naturaleza pasa progresivamente de inanimados a animados, a través de
seres vivos que no son animales, de tal modo que parecen diferir muy poco unos de otros por
su proximidad480. La esponja, como hemos dicho, por el hecho de que sólo vive si crece sobre
algo, y, cuando se suelta, muere, es absolutamente igual a las plantas. Las llamadas holoturias,
las medusas e incluso otros animales semejantes que viven en el mar difieren poco de éstos a
479
Es decir, cinco cavidades o "huevos". De hecho, la anatomía del erizo de mar, como la de las estrellas de mar
y otros equinodermos, presenta el mismo plan fundamental con simetría radial, por lo general pentaradiada, con
cinco ejes simétricos que determinan la posición de los órganos.
480
Aristóteles aprecia aquí (y en lo que sigue) la continuidad de la naturaleza, hasta entre el mundo animado y el
no animado, y, en especial, de los seres vivos, incluso entre las plantas y los animales. Es uno de los textos más
alejados del estereotipo conforme al cual la biología de Aristóteles sería extremamente esencialista y fijista,
atribuyendo a cada especie una esencia. No es un texto aislado, pues en otros muchos puntos de su obra
biológica también se reconoce la existencia de esta continuidad entre grupos (cf., más abajo, PA 696b 16 - 697b
30; HA 499b 11, 502a 16-18). Menciona, además, la existencia de varios tipos de híbridos, incluso de híbridos
fértiles (cf. HA 607a1 y ss.; GA 746a 29, 746a 34-35, 747b 32-35, 767a 36).
151
no ser porque viven sueltos, ya que carecen de sensación alguna y viven como si fuesen
plantas sueltas. Pero entre las plantas terrestres también hay algunas así, que viven y crecen
unas sobre otras, y otras, sueltas, como la del Parnaso481 que algunos llaman "epipetron"482.
Ésta vive durante mucho tiempo colgada de lo alto de un clavo. En algunas ocasiones, las
ascidias se parecen a las plantas solamente por el hecho de que viven adheridas a algo, pero
podría parecer que tienen una parte carnosa; pero no queda claro en cual de los dos grupos
hay que situarlas.
Esta criatura tiene dos conductos y una sola hendidura por la cual toma el líquido para
la alimentación, y por donde, a su vez, expulsa el humor restante, pues no está claro que tenga
ningún excremento como los demás testáceos. Por eso especialmente, es correcto llamarla
vegetal, así como a cualquier otro animal semejante, ya que ninguna planta tiene excremento.
Por el medio pasa una fina separación483 en la que, probablemente, se sitúa lo más importante
para la vida. En cuanto a los que reciben el nombre de ortigas o anémonas de mar 484, no son
[681b] testáceos, sino que se salen fuera de la clasificación de los géneros y su naturaleza
vacila entre planta y animal. Por el hecho de que, algunas de ellas viven sueltas 485 y corren
hacia la comida y son sensibles a los agentes externos, son parecidas a los animales. Además
utilizan la dureza de su cuerpo para protegerse. Pero como son imperfectas y se adhieren
rápidamente a las rocas, y además carecen en absoluto de un residuo evidente, aunque posean
boca, están muy próximas al género de las plantas. El género de las estrellas de mar es
parecido a éste, pues se lanzan a chupar muchas ostras, y al de los citados animales que viven
sueltos, como los cefalópodos y los crustáceos. El mismo razonamiento se sigue respecto a los
testáceos.
Las partes de la alimentación, que todos los animales necesitan, son del modo descrito
anteriormente, pero es preciso, evidentemente, que tengan una parte análoga a las que en los
animales sanguíneos se hallan en relación con la parte que rige las sensaciones 486, ya que
todos los animales deben tenerla. Esta parte, en los cefalópodos, es un humor encerrado
dentro de una membrana a través de la cual la garganta se prolonga hasta el estómago, y
crece, más bien, hacia la parte superior, y algunos lo llaman mytis. Los crustáceos tienen otra
481
Monte de la Fócida, morada principal de las musas.
482
Literalmente "sobre la roca". Se trata de una especie de telefio.
483
Dia¯zwma, “diazoma”.
484
Actinias.
485
Cf. HA 548 a 23 y ss.
152
parte así, que también es llamada mytis. Esta parte es líquida y corpórea al mismo tiempo, y
por el centro de ella pasa, como hemos dicho, la garganta. Si estuviese entre ésta y la parte
posterior, no podría abrirse de la misma manera cuando entra el alimento debido a la dureza
del dorso. El intestino está en la parte externa del mytis, y la tinta junto al intestino, para que
esté lo más lejos posible de la entrada y lo desagradable se aleje de lo mejor y del principio.
Que esta parte es la análoga al corazón, lo demuestra su situación (pues es la misma) y la
dulzura del líquido, que está cocido y es parecido a la sangre.
En los testáceos la parte que rige la sensibilidad ocupa el mismo lugar, pero es menos
aparente. Sin embargo, es preciso buscar siempre este principio en torno al medio : en todos
los animales inmóviles, entre la parte que recibe la alimentación y aquella mediante la que se
produce la secreción espermática y excremental, y en todos los animales que se mueven
[682a] siempre en el medio, entre la derecha y la izquierda. En los insectos la parte de tal
principio, como se ha dicho en los primeros tratados487, está entre la cabeza y la cavidad del
estómago. Este, en la mayoría, es uno solo, pero en otros hay más, como en los ciempiés y en
insectos largos. Por eso, aunque se partan, siguen vivos. La naturaleza intenta crear en todos
los animales un solo órgano de tal clase, y cuando puede, lo hace, pero cuando no, crea más
de uno. Y está más claro en unos casos que en otros.
Las partes para la alimentación no son iguales en todos insectos, sino que presentan
muchas diferencias. En algunos, el llamado aguijón está dentro de la boca, como si fuese una
composición y tuviese el carácter de lengua y labios. En los que no poseen el aguijón delante,
el órgano sensorial semejante está detrás de los dientes. Después de éste, todos tienen un
intestino recto y simple hasta el orificio de salida del excremento. Algunos lo tienen en
espiral. Otros tienen el estómago después de la boca, y desde el estómago sale un intestino
retorcido, a fin de que los que por naturaleza son más voraces y más grandes puedan recibir
una mayor cantidad de alimento. El género de las cigarras tiene la naturaleza más particular
de todos. En la misma parte tienen fundidas la boca y la lengua, a través de la cual toman,
como a través de raices, la alimentación de entre los líquidos. Entre los animales, todos los
insectos son poco comedores, no tanto por su pequeñez como por su frialdad (el calor también
necesita nutrición y la cuece rápidamente; el frío, sin embargo, no necesita alimentación), y,
en especial, el género de las cigarras. Para su cuerpo, es alimento suficiente la humedad que
486
Es decir, es necesario que los no sanquíneos tengan una parte análoga al corazón de los sanquíneos.
Aristóteles identifica (erróneamente) la función de los órganos de los no sanquíneos que menciona a
continuación con la del corazón en los sanguíneos.
153
deja el aire, como ocurre con los animales efímeros (éstos nacen en los alrededores del
Ponto488), con la diferencia de que éstos viven un sólo día, mientras que aquellos varios días,
aunque sean pocos.
Como se ha hablado de las partes que hay en el interior de los animales, hay que
volver a tratar sobre las que faltan del exterior. Hay que empezar por los animales que
acabamos de mencionar y no por donde lo hemos dejado, para que su discusión nos ocupe
menos tiempo y podamos dedicarnos más a los animales perfectos y sanguíneos.
Capítulo 6
Los insectos no tienen un gran número de partes pero, igualmente, poseen diferencias
entre sí. Todos son polípodos porque en vista de la lentitud [682b] y frialdad de su naturaleza,
el hecho de tener muchos pies hace eficaz su movimiento. Los más fríos son también los que
más patas tienen, debido a su largura, como el género de los ciempiés. Pero además, son
insectos porque tienen muchos principios y, por eso mismo, poseen muchas patas.
Aquellos que tienen menos pies, son alados para compensar la carencia de pies. Entre
los propios animales alados, aquellos cuya vida es nómada y necesitan cambiarse de lugar
para alimentarse, tienen cuatro alas y el peso de su cuerpo es ligero, como las abejas y
animales de raza semejante a éstas: tienen dos alas a cada lado del cuerpo 489. Dentro de éstos,
los que son pequeños tienen dos alas, como el género de las moscas. Sin embargo, los que son
pesados y su vida es sedentaria tienen varias alas igual que las abejas, pero con élitros en
ellas, como los abejorros e insectos semejantes, para proteger la potencia de las alas. Como
son sedentarios, sus alas son más fáciles de destruir que las de los que se mueven, por eso
precisamente, tienen una protección encima de ellas. Además el ala de éstos no está dividida
ni tiene cañón, ya que no es una pluma, sino una membrana de piel, que por su sequedad,
necesariamente se separa de su cuerpo porque la parte carnosa es fría.
Son insectos490 por las causas mencionadas, y para protegerse, como no sufren, se
enroscan. En efecto, los que son largos se enrollan sobre sí mismos, pero esto no podría
ocurrirles a los que no son insectos. Los que no se pueden enroscar en sí mismos se endurecen
487
Cf. HA IV 7.
488
El actual Mar Negro.
489
En este caso creemos más completa la lectura de P. Louis (1956) al añadir tou½ sw¯matoj.
490
Los insectos se pueden enroscar sobre sí mismos gracias a que son segmentados. Precisamente, en griego los
insectos toman su nombre se esta característica, son éntoma, es decir, segmentados.
154
con el encadenamiento de los segmentos. Esto queda claro cuando los tocan, como ocurre en
los llamados escarabajos, pues cuando se asustan se quedan inmóviles y su cuerpo se vuelve
duro. Pero necesitan estar divididos en partes, ya que en su sustancia está el poseer muchos
principios, y en este aspecto se parecen a las plantas491. En efecto, como las plantas, éstos
también pueden vivir si se les parte, a excepción de que éstos viven hasta cierto punto,
mientras que en aquellas su naturaleza vuelve a estar completa y nacen dos o un número
mayor de una sola.
Algunos insectos tienen también un aguijón para defenderse de los ataques. Unos
tienen el aguijón delante y otros detrás; en los primeros está en la lengua y en los segundos en
la cola. Tal como a los elefantes el órgano sensorial del olfato les sirve para la [683a] lucha y
el ejercicio de la alimentación, así también, a algunos insectos les sirve el órgano fijado en la
lengua, ya que con éste perciben el alimento, lo toman y se lo acercan. Aquellos que no tienen
el aguijón delante, unos poseen dientes para comer y otros para tomar e introducir el alimento,
por ejemplo: las hormigas y el género entero de las abejas. Sin embargo, aquellos que lo
tienen detrás, por su temperamento, utilizan el aguijón como arma. Unos tienen el aguijón en
su interior, como las abejas y las avispas, porque son alados. Si fuese frío y estuviese en el
exterior sería fácilmente destruible. Si fuese fuerte, como el de los escorpiones, le produciría
peso. Los escorpiones terrestres que tienen cola necesitan tener el aguijón sobre ésta, de otro
modo no les serviría para luchar. Ningún insecto díptero tiene el aguijón detrás, pues son
dípteros porque son frágiles y pequeños. A los seres pequeños les basta para elevarse un
pequeño número de alas. Por eso mismo tienen el aguijón delante, porque como son frágiles,
difícilmente pueden golpear con la parte posterior. Sin embargo, los que tienen muchas alas,
puesto que su naturaleza es mayor, han recibido más alas y tienen fuerza en la parte posterior.
Pero es mejor, cuando es posible, que el mismo órgano no se dedique a usos distintos, sino
que el órgano defensivo sea muy agudo, y el que sirve de lengua, esponjoso y capaz de sorber
el alimento. Cuando puede utilizar dos órganos para dos funciones sin que se estorben
mutuamente, la naturaleza no tiene, en absoluto, la costumbre de obrar como el forjador que
para economizar fabrica un asador-candelabro. Sin embargo, cuando no es posible, emplea el
mismo órgano para diversas funciones.
Algunos de éstos tienen las patas delanteras más grandes para que, como no tienen
buena vista porque sus ojos son duros, puedan limpiar lo que les entre con las patas
491
Cf. HA 531b 29 y ss.
155
delanteras, que es precisamente lo que parecen hacer las moscas y los animales semejantes a
las abejas: cruzan sin cesar las patas delanteras. Las patas traseras son más grandes que las del
medio para caminar y para elevarse con más facilidad de la tierra cuando se disponen a volar.
Esto es aún más evidente en todos los que saltan, como los saltamontes y el género de las
pulgas. Cuando, después de haberlas flexionado, las extienden de nuevo, necesariamente se
elevan de la tierra. Los saltamontes no tienen delante las patas que parecen timones, sino
solamente detrás, [683b] pues necesitan que la flexión se produzca hacia dentro, y ninguno de
los miembros anteriores es de esa manera. Todos los animales de tal clase tienen, contando
con las partes que utilizan para el salto, seis patas.
Capítulo 7
El cuerpo de los testáceos no consta de muchas partes. La razón de esto es que por
naturaleza son sedentarios. Los animales que se mueven necesitan tener más patas porque su
actividad es mayor: los que participan en más movimientos necesitan más órganos. Algunos
testáceos son totalmente inmóviles, otros, sin embargo, participan en un pequeño movimiento.
Pero la naturaleza les ha otorgado la dureza de las conchas para protegerse. Unos son
univalvos, otros bivalvos y otros gasterópodos, como hemos dicho anteriormente. Y entre
éstos unos tienen la concha en espiral, como los buccinos y otros, simplemente, esférica,
como el género de los erizos. también entre los bivalvos, unos se abren, como las pechinas y
los mejillones (pues las conchas están unidas entre sí, de tal modo que se abren y se cierran la
una contra la otra) y otros, están unidos por ambos lados, como el género de las navajas.
Todos los testáceos, igual que las plantas, tienen la cabeza debajo. El motivo de esto es que
toman la alimentación por debajo, como ocurre con las raíces de las plantas. Así pues, tienen
lo de abajo, arriba, y lo de arriba, abajo492. Están dentro de una membrana a través de la cual
se filtra el líquido potable y reciben la nutrición. Todos tienen cabeza, pero a excepción de la
parte que recibe alimento, el resto de las partes carece de nombre.
Capítulo 8
492
Esta inversión se establece respecto al modelo más general que utiliza Aristóteles a lo largo de todo el tratado,
que es el cuerpo humano y, puede pensarse que también, respecto al submodelo que emplea para los no
sanguíneos, a saber, la distribución anatómica de los cefalópodos.
156
Todos los crustáceos pueden caminar, por lo cual poseen numerosas patas. Hay cuatro
grandes géneros: las llamados langostas, los bogavantes, los camarones, y los cangrejos de
mar. Dentro de cada uno de éstos hay diversas especies que difieren no sólo por su forma sino
ante todo, por su tamaño. Unas son grandes y otras, muy pequeñas. Las especies de los
cangrejos de mar y las de las langostas son muy parecidas porque ambas tienen pinzas. Sin
embargo, no las tienen para caminar sino para coger y retener a modo de manos. Por eso las
dobla en sentido contrario a las patas. En efecto, doblan las patas y las repliegan hacia el
interior, mientras que las pinzas hacia el exterior. De este modo, les resultan útiles para coger
y llevarse la [684a] comida a la boca.
Difieren en que las langostas tienen cola, mientras que los cangrejos de mar, no. A
las primeras les es útil la cola porque pueden nadar (pues nadan apoyándose en ellas como si
se tratara de remos), pero a los cangrejos no les es útil en absoluto porque pasan la vida cerca
de la tierra y viven en agujeros. Por eso, los que viven en alta mar, tienen los pies mucho
menos aptos para caminar, como las arañas de mar y los cangrejos llamados heracleotas,
porque necesitan moverse poco, pero su protección reside en que su caparazón es parecido a
una concha. Por eso, las arañas de mar tienen las patas finas y los heracleotas cortas.
Los cangrejos muy pequeños que se cogen entre los peces pequeños, tienen las patas
de atrás anchas, para que les sirvan a la hora de nadar, como si fuesen aletas o remos.
Los camarones difieren de las especies de los cangrejos en que tienen cola, y de las
especies de las langostas en que no tienen pinzas. Carecen de ellas porque tienen más pies,
pues el crecimiento de una parte se pierde con el crecimiento de otra, porque están más
capacitadas para nadar que para caminar.
Las partes de debajo y de alrededor de la cabeza, unos las tienen parecidas a las
branquias para tomar y expulsar el agua. Las langostas hembras, sin embargo, tienen las
partes de debajo más planas que las de los machos, y los cangrejos hembras tienen el apéndice
que hay bajo el caparazón más velludo que los machos, porque en él depositan sus huevos y
no se separan como hacen los peces y otros animales que dan a luz493. Como esta parte es más
ancha y más grande tienen más espacio para los huevos. Todas las langostas y cangrejos
tienen la pinza derecha más grande y más fuerte, pues todos los animales tienen la tendencia
natural a obrar, más bien, con la derecha, pero la naturaleza otorga cada órgano a los que
493
Peck añade en este punto <w©a\> pero nos ha parecido más apropiado mantener la lectura de P. Louis taålla
ta\ ti¿ktonta.
157
pueden utilizarlo, ya sea de forma única o mejor, como los colmillos, dientes, cuernos,
espolones y toda parte semejante que exista para la defensa y el ataque.
Solamente los bogavantes, tanto las hembras como los machos, tienen una de las
pinzas, sea cual sea, más grande que la otra. La causa de que tengan pinzas es que pertenecen
a un género que posee pinzas. Pero, las tienen irregulares 494 porque se han degenerado y no
[684b] las utilizan para su función natural sino para caminar.
Cada una de las partes, cuál es su posición y qué diferencias hay entre ellas y entre
otras, y en qué se diferencian los machos de las hembras, estúdiese en las Planchas
Anatómicas y en la Historia de los animales495.
Capítulo 9
Sobre las partes internas de los cefalópodos, así como sobre las de otros animales,
hemos hablado anteriormente496. En el exterior tienen el manto del cuerpo, que no presenta
divisiones, y delante de éste, las patas, alrededor de la cabeza, entre los ojos y alrededor de la
boca y los dientes. Los otros animales con patas las tienen tanto delante como detrás, y
algunos en el costado, como los animales no sanguíneos con muchos pies. Una particularidad
de este género es que tiene todas sus patas en la llamada parte delantera. La razón de esto es
que su parte posterior está unida a la anterior, como ocurre con los gasterópodos entre los
testáceos. Generalmente, los testáceos se parecen, por un lado a los crustáceos, y por otro, a
los cefalópodos. Se parecen a los crustáceos en que tienen la parte terrosa en el exterior,
mientras que la carnosa en el interior, sin embargo, la manera en que está compuesta la
configuración de su cuerpo es parecida a la de los cefalópodos, en cierto modo en todos, pero
especialmente en los gasterópodos que tienen la concha en espiral. Pues en ambos grupos la
naturaleza es de la manera siguiente497: es como si uno los representase sobre una línea recta,
igual que ocurre con los animales cuadrúpedos y los hombres. En lo alto de la línea recta, en
494
Es decir, la diferencia de tamaño entre ambas pinzas es aleatoria, no depende, como en el caso anterior, de
cuál de las dos usen más, pues utilizan ambas sólamente para caminar.
495
Cf. HA IV 2, 3 y V 7.
496
Cf. HA 525a 29 y ss, 541b 20 y ss.; y más arriba PA 678b 26.
497
El párrafo que sigue es confuso. Hemos seguido la lectura habitual : h( fu¯sij wÐsper eiÓ tij noh¯seien e©p'
eu©qei¿aj, kaqa¿per sumbe¿bhken e©pi\ tw½n tetrapo¯dwn z%¿wn kai\ tw½n a©nqrw¿pwn, prw½ton
me\n e©pi\ aãkr% t%½ aÓnw sto¯mati th½j eu©qei¿aj kata\ to\ A, eÓpeita to\ B to\n sto¿maxon, G th\n
koili¿an! a©po\ de\ tou½ e©nte¿rou me¿xri th½j dieco¿dou tou½ perittw¿matoj, $Â to\ D. tou½ton
me\n ouån to\n tro¯pon eÓxei toi½j e©nai¯moij z%¯oij, kai\ peri\ tou½to\ e©stin h( kefalh\ kai\ o¸
qw¯rac kalou¯menoj!
158
el punto A, hay una boca, después, en el B está la garganta, en el C, el estómago. Desde el
intestino hasta el orificio de salida del excremento, se engloba en el punto D. Así es en los
animales sanguíneos. Y en torno a esta línea se halla la cabeza y el llamado tronco498. Las
restantes partes las ha añadido la naturaleza para ayudar a éstas y para el movimiento, por
ejemplo: los miembros anteriores y posteriores. Tanto en los crustáceos como en los insectos,
la disposición en línea recta de las partes internas tiende a mantenerse de la misma manera,
sin embargo, las partes externas que sirven para el movimiento difieren en sus funciones de
las de los sanguíneos. Los cefalópodos y testáceos gasterópodos son parecidos entre sí pero
opuestos a los anteriores. [685a] En efecto, el final se dobla hacia el principio, como si uno
doblase la línea recta y llevase el punto D hasta el A. Al estar dispuestos así, el manto, que
únicamente en los pulpos recibe el nombre de cabeza, rodea las partes internas de los
cefalópodos. En los testáceos dicha parte es la concha en espiral. No difieren en ninguna otra
cosa salvo en que en los primeros, el contorno es blando, mientras que en los segundos, la
naturaleza ha rodeado la parte carnosa con algo duro, para protegerlos, a causa de su
dificultad de movimiento. Por eso, en los cefalópodos y gasterópodos, el excremento sale
cerca de la boca, pero en los cefalópodos se efectúa por debajo y en los gasterópodos por un
lado.
Por esta causa, en los cefalópodos las patas están de esa manera, es decir, de forma
opuesta a los demás animales. Las sepias y los calamares son distintos a los pulpos, porque
aquellos sólo pueden nadar, mientras que éstos también pueden caminar. Unos tienen las patas
de arriba pequeñas y las dos extremas más grandes, en cuanto a las que quedan de las ocho,
las dos de abajo son más grandes que todas. Tal como en los cuadrúpedos los miembros
traseros son más fuertes, también en éstos los de abajo son más grandes, pues son los que
llevan el peso y efectúan mejor el movimiento. También las dos patas de los extremos son
más grandes que las del medio, porque les sirven de ayuda a éstas. En el pulpo, sin embargo,
las cuatro patas del medio son las más grandes.
Todos éstos tienen ocho patas, pero las sepias y los calamares las tienen cortas,
mientras que las especies del pulpo largas. Los primeros tienen el manto del cuerpo grande y
los segundos pequeño, de tal modo que en los pulpos, la naturaleza ha quitado del cuerpo lo
498
Aristóteles traza un modelo general de aparato digestivo, válido para todos los animales. Lo concibe como un
eje que va desde el orificio de entrada de los alimentos hasta el de salida de los excrementos. Esta modelo
abstracto, basado en aspectos funcionales, le permite comparar la distribución anatómica de distintos animales.
Es posible que las letras que figuran en el texto correspondiesen a algún diagrama como los que debieron constar
en las Planchas Anatómicas.
159
que ha concedido a la largura de las patas, mientras que en las sepias y calamares el cuerpo ha
crecido de lo que se ha quitado a las patas499. Por eso, a los primeros, las patas no sólo le
sirven para nadar sino también para andar, mientras que a los segundos les son inútiles porque
son pequeñas en comparación con el manto, que es grande. Como tienen las patas cortas y no
les sirven para agarrarse ni para soltarse de las rocas, cuando hay oleaje y tempestad, ni para
acercarse objetos lejanos, tienen dos largos tentáculos con los que se apoyan y fondean, como
un barco, cuando hay tempestad, es decir, las sepias y los calamares cazan a distancia [685b]
y se acercan las cosas a la boca con éstos. Los pulpos, sin embargo, carecen de tentáculos
porque utilizan sus pies para eso.
Los que poseen ventosas en los pies y tentáculos, tienen una función y una
composición semejante a la de los tejidos en los que los antiguos médicos introducían los
dedos500. Están compuestas, igualmente, de fibras, y arrastran pequeños trozos de carne y lo
que pase a su alcance. Los rodean cuando están relajados, pero cuando se contraen, los
comprimen y retienen todo lo que toca su interior.
Por eso, como no tienen otra cosa con la que acercarse la comida a la boca si no es con
los pies o con los tentáculos, poseen otros órganos, en lugar de manos, para luchar y
protegerse de distintas maneras.
Tienen dos filas de ventosas, pero hay un género de pulpos que sólo tiene una. La
razón es la largura y delgadez de su naturaleza, pues lo estrecho sólo puede tener una fila de
ventosas. Así pues, no tienen lo mejor posible, sino lo más necesario por el peculiar carácter
de su sustancia501.
Todos éstos tienen una aleta en círculo, alrededor del manto. Esta está unida y es
continua en las distintas especies y en los calamares grandes. Los más pequeños, también
llamados calamares, la tienen muy ancha, no estrecha como las sepias y los pulpos; comienza
en el medio y no forma un círculo completo. La tienen para nadar y guiarse, como las aves la
499
Una vez más Aristóteles utiliza este principio de compensación como explicación de las diferencias.
500
Se trata, según informa Peck, de un tubo abierto por ambos extremos empleado por los médicos griegos para
reducir fracturas o dislocaciones en los dedos y al que hacen también referencia los tratados hipocráticos (véase,
Peri\ aÓrqron, en la edición de Littré, vol. IV, págs 318-320). Según entendemos, a partir del texto hipocrático,
el sistema consistiría en enfundar el dedo en un tubo de tejido de palma y tirar a un tiempo y en dirección
opuesta del extremo libre del tubo y de la muñeca del paciente. De ser así serviría efectivamente como
comparación adecuada en el presente contexto.
501
La observación es interesante, pues confirma que la teleología aristotélica no garantiza la perfección (del
mismo modo que la adaptación perfecta no es el resultado previsible de la evolución por selección natural), sino
sólo lo mejor para el cada animal dadas las circunstancias y limitaciones concretas.
160
rabadilla y los peces la cola. Esta es muy pequeña y muy poco visible en los pulpos, porque
tienen el manto pequeño y sus pies son suficientes para dirigir su paso.
Sobre los insectos, crustáceos, testáceos y cefalópodos, se ha hablado, así como de las
partes internas y externas.
Capítulo 10
Hay que volver a estudiar desde el principio los animales sanguíneos vivíparos,
comenzando por lo que queda y por las partes mencionadas anteriormente. Cuando éstas sean
definidas, hablaremos de la misma manera sobre los sanguíneos ovíparos502.
Las partes que los animales tienen en torno a la cabeza, las hemos explicado
anteriormente503, así como las del llamado cuello y nuca. Todos los animales sanguíneos
tienen cabeza, pero en algunos no sanguíneos [686a] no se puede distinguir esta parte, por
ejemplo: en los cangrejos de mar. Todos los vivíparos tienen cuello, mientras que unos
ovíparos lo poseen y otros, no. Todos los que tienen pulmones también tienen cuello, pero los
que no toman el aire del exterior carecen de esta parte.
502
Se retoma aquí el estudio de los sanguíneos, pero en esta ocasión se consideran las partes externas.
503
Cf. más arriba PA desde II 10 hasta III 3
504
Recuérdese que el corazón es el polo caliente y el cerebro el frío en la concepción de la fisiología que expone
Aristóteles. Cf. PA 652b 17 y ss.
161
con vértebras, excepto los lobos y los leones que poseen en el cuello un único hueso505. La
naturaleza ha procurado que sea más útil para la fuerza que para otros propósitos.
En los animales, los miembros anteriores y el tronco están a continuación del cuello y
la cabeza. El hombre, en lugar de patas y pies delanteros, tiene brazos y las llamadas manos,
pues es el único animal que se mantiene derecho porque su naturaleza y su sustancia son
divinas. Una función propia de ser divino es la de pensar y sentir 506. Pero esto no resulta fácil
si la parte superior del cuerpo ejerce mucha presión. El peso vuelve lento el pensamiento y el
sentido común. Por eso, cuando el peso y la parte corporal aumenta, los cuerpos
necesariamente se inclinan hacia la tierra, por consiguiente, la naturaleza ha otorgado a los
cuadrúpedos unas patas delanteras en lugar de brazos y manos para su estabilidad. Todos los
que pueden andar necesitan tener dos patas traseras, y [686b] se han vuelto cuadrúpedos
porque su alma no pudo soportar el peso. En comparación con el hombre, todos los demás
animales son como enanos. Enano es aquel cuya parte superior es grande mientras que la que
soporta el peso y camina es pequeña. La parte superior es la que llamamos tronco, que va
desde la cabeza hasta el orificio de salida del excremento. En los humanos esta parte es
proporcional a la inferior y en los adultos es mucho más pequeña. Por el contrario, cuando son
niños, la superior es grande y la inferior, pequeña (por eso gatean y no pueden andar, aunque
al principio, ni siquiera gatean sino que permanecen inmóviles). Así pues, todos los niños son
enanos. Conforme van haciéndose mayores los humanos, crece la parte inferior. Por el
contrario, en los cuadrúpedos, al principio, la parte inferior es más grande y a medida que
avanza su edad crece la superior, esto es la cavidad que va desde el ano hasta la cabeza. Por
eso, también, los potros no son nada o poco más pequeños en altura que los caballos, y
cuando son más jóvenes pueden tocarse la cabeza con la pata trasera, mientras que cuando son
más viejos, no. Por consiguiente, los solípedos y los bisulcos son de esta manera, pero los
fisípedos y los que carecen de cuernos son como enanos, aunque en menor medida. Por eso,
las partes inferiores procuran el crecimiento a las superiores en proporción a su deficiencia.
El género de las aves y de los peces así como todo animal sanguíneo es, como hemos
dicho, parecido a los enanos. Por ello, todos los animales son menos inteligentes que los
505
Por supuesto, se trata de un error por parte de Aristóteles; la práctica totalidad de los mamíferos poseen siete
vértebras en la región cervical (Cf. HA 497b 16).
506
Nuevamente se propone la anatomía del ser humano como modelo explicativo sobre el que establecer
analogías funcionales para explicar las partes del resto de los animales. El motivo es que el ser humano es el
funcionalmente más completo, pues realiza las mismas funciones de reproducción, nutrición y crecimiento
propias de las plantas, posee la movilidad y capacidad de percepción que observamos en los animales, y además
presenta funciones que le son propias, como el pensamiento racional.
162
hombres. También ocurre entre los humanos, por ejemplo: los niños en comparación con los
hombres y entre los propios hombres maduros, los parecidos a los enanos tienen una
naturaleza inferior, al menos en el hecho de tener inteligencia, a no ser que posea alguna otra
capacidad extraordinaria.
La razón es, como hemos dicho anteriormente, que el principio del alma para la
mayoría es inmóvil y corporal. Además, cuando queda menos calor porque se eleva y la parte
terrosa es más abundante, los cuerpos de los animales son más pequeños y con muchos pies,
pero al final pierden los pies y quedan tendidos en el suelo. De este modo, conforme se van
volviendo pequeños, no sólo poseen el principio en lo inferior sino que, además, la parte
donde se encuentra la cabeza es, finalmente, inmóvil e insensible, y se vuelve una planta, con
la parte superior debajo y la inferior arriba. En efecto, las raíces de las plantas tienen la
función de boca y [687a] cabeza, mientras que la semilla, lo contrario: se forma en lo alto, en
las puntas de las ramas.
Hemos explicado por qué causa unos seres vivos poseen dos pies, otros muchos y
otros, ninguno, y por qué razón unos son plantas y otros animales, así como por qué el
hombre es el único de los animales que se mantiene derecho. Como está derecho por
naturaleza no hace uso alguno de las patas delanteras sino que, en su lugar, la naturaleza le ha
concedido brazos y manos. Anaxágoras dice que el hombre es el más inteligente de los
animales por el hecho de tener manos. Pero es más razonable decir que posee manos porque
es el más inteligente. Las manos son un órgano y la naturaleza siempre atribuye, igual que un
hombre inteligente, cada órgano al animal que puede utilizarlo (pues es más apropiado dar
flautas al flautista que enseñar a tocar a quien las tiene). Ha colocado lo inferior en lo más
grande y poderoso, pero no lo más preciado y superior en lo más pequeño. Si es mejor así, la
naturaleza hace a partir de lo posible lo mejor; el hombre no es más inteligente gracias a las
manos sino que tiene manos porque es el más inteligente de los animales. En efecto, el ser
más inteligente podría utilizar correctamente un gran número de órganos, y la mano no parece
ser un solo órgano sino varios507. Es como un órgano de órganos. Así pues, la naturaleza ha
concedido el más útil de los órganos, la mano, al ser que es capaz de adquirir muchas
habilidades. Los que afirman, sin embargo, que el hombre no está bien constituido y que es el
peor de los animales (pues dicen que está descalzo, desnudo y sin ningún arma para luchar) no
507
La mano es un órgano, es decir, un instrumento, versatil, por ello se puede decir que es como si fuese varios
instrumentos. Pero además, la mano es instrumento de instrumentos, pues puede fabricar y manejar otros (cf. DA
432a 1; HA 493b 30, 503a 25 y ss.).
163
están en lo cierto. Los demás animales tienen un único medio de defensa y no pueden
cambiarlo por otro sino que deben dormir y hacer todo siempre como si lo tuviesen atado, y
jamás pueden quitarse la protección del cuerpo ni cambiar el arma que les ha correspondido.
El hombre, sin embargo, puede tener muchos medios de defensa [687b] y cambiarlos
constantemente, e incluso puede tener el arma que quiera y cuando quiera. Pues la mano se
vuelve uña, garra, cuerno, lanza, espada o cualquier otra arma o instrumento. Puede ser todo
esto porque puede coger y sostener todo. La forma de la mano ha sido bien ideada por la
naturaleza, pues también está dividida en muchas partes: dentro de su capacidad de separarse
se incluye la de unirse, pero lo contrario es imposible. Además, se puede utilizar de una forma
simple, doble o de varias maneras. Las articulaciones de los dedos son buenas para coger y
apretar. Del lado también sale un dedo, que es corto y gordo, no largo. Tal como si una mano
no estuviese completa, no podría coger, así también ocurriría si no existiera este dedo del
lado. Este presiona de abajo a arriba, lo mismo que los otros de arriba a abajo. Esto debe
suceder si ha de asir fuertemente, como un nudo firme, para que uno sólo iguale a varios.
Además, es corto por la fuerza y porque no serviría de nada si fuese largo. El último dedo
también es pequeño, y está bien así, y el del medio es largo como el remo del medio de un
navío. Es necesario, principalmente, que el objeto tomado sea rodeado por el medio para
utilizarlo. Por eso, se le llama grande508, aunque sea pequeño, porque sin éste los demás dedos
serían, por así decir, inútiles. La forma de las uñas también está bien ideada. Los demás
animales las tienen para utilizarlas, mientras que en los hombres sirven de protección, pues
son una cubierta para las puntas de los dedos.
Poseen las articulaciones de los brazos para la introducción del alimento y para otros
usos contrarios a los de los cuadrúpedos. En éstos es necesario que los miembros delanteros
se flexionen hacia dentro (les sirven de pies) para que les sean útiles para andar, mientras que,
por otro lado, al menos en los cuadrúpedos fisípedos, las patas delanteras tienden no sólo a ser
útiles para caminar sino también para cumplir el papel de las manos, como parece ser, pues
también [688a] cogen y se defienden con las patas delanteras. Los solípedos, sin embargo, lo
hacen con las traseras, ya que sus patas delanteras no poseen nada parecido a los codos y
manos. Por eso, también, algunos fisípedos tienen cinco dedos en los pies de delante aunque
cuatro en los de detrás, como los leones y los lobos, además de los perros y panteras. El
quinto, como el quinto de la mano, es uno grande. Los pequeños fisípedos poseen cinco dedos
508
Se refiere al dedo pulgar.
164
en las patas traseras porque son trepadores, a fin de que se agarren con el mayor número de
uñas y trepen más fácilmente hacia lugares más altos por encima de su cabeza.
Entre los brazos de los hombres está el llamado pecho y el de los demás animales entre
las patas delanteras; en los hombres éste es razonablemente ancho (los brazos, al salir del
costado, no impiden que éste ocupe un ancho espacio), en los cuadrúpedos, sin embargo,
como los miembros se extienden hacia delante cuando caminan y cambian de posición, esta
parte es estrecha. Por eso, los animales cuadrúpedos carecen de mamas en este lugar. Por el
contrario, en los hombres, como el espacio es ancho y la región del corazón debe estar
protegida, como ese lugar es carnoso, se sitúan las mamas, que en los machos son como la
carne por la causa mencionada, mientras que en las hembras la naturaleza las ha empleado
para otra función que aseguramos que realiza frecuentemente: guardar allí el alimento para los
recién nacidos. Las mamas son dos porque dos son las partes del cuerpo, la izquierda y la
derecha. Además, son bastante duras y están separadas porque en ese lugar se unen los
costados y para que su naturaleza no resulte molesta. Es imposible o difícil que los demás
animales tengan en el pecho, entre las patas, las mamas (pues les dificultarían el paso), al
contrario, las poseen de diversas formas. Los solípedos con cuernos que paren pocas crías
tienen las mamas entre los muslos y son dos; sin embargo, los que tienen muchas crías o son
fisípedos, unos poseen muchas a los lados del vientre, como el cerdo y el perro, mientras que
otros sólo dos, próximas a la mitad [688b] del vientre, como el león. La causa de esto no es
que tengan pocas crías, puesto que en ocasiones paren más de dos, sino que no contienen gran
cantidad de leche, pues gasta en el cuerpo la alimentación digerida y, como es carnívoro,
come pocas veces.
El elefante sólo tiene dos y están bajo las axilas de las patas delanteras. La razón de
que tenga dos es que sólo pare una cría y la de que no las tenga entre los muslos es que es
fisípedo (ningún fisípedo las tiene allí); las tiene arriba, junto a las axilas, porque allí se sitúan
las primeras mamas en los animales que poseen varias y, además, segregan más cantidad de
leche. Una prueba es lo que les sucede a los cerdos: a los primeros cochinillos que nacen
ofrecen las primeras mamas. Aquel animal cuya primera cría es única debe tener
necesariamente las primeras mamas: las primeras son las que están bajo las axilas. Así pues,
el elefante tiene dos por esta causa y están en este lugar, mientras que los que paren varias
crías las tienen en torno al vientre. La razón es que las hembras que más crías tienen que
alimentar necesitan más mamas. Como a lo ancho no pueden tener mas que dos porque hay
165
dos partes, la izquierda y la derecha, deben tenerlas a lo largo. La región entre las patas
delanteras y las traseras es la única que tiene largura.
Los animales no fisípedos pero que paren pocas crías o tienen cuernos, tienen las
mamas entre los muslos, por ejemplo: el caballo, el asno, el camello (pues éstos sólo tienen
una cría, aunque los primeros son solípedos y el último bisulco) además del ciervo, el buey, la
cabra y todos los demás animales semejantes. La causa es que el crecimiento de su cuerpo se
efectúa hacia arriba. Por consiguiente, en el lugar donde se produce una concentración y
abundancia de excreción y sangre (este lugar es la parte inferior, cerca de los orificios de
salida), allí ha creado la naturaleza las mamas: donde se produce el movimiento de la
alimentación, allí también pueden recibirla. Así pues, un humano, tanto hembra como macho,
tiene mamas, mientras que en otros géneros algunos machos no las poseen, como es el caso de
los caballos, que unos no las poseen y otros, aquellos que se parecen a la madre, sí.
También quedan explicadas las mamas; después del pecho está la región del vientre,
que por la causa citada anteriormente no está encerrada por los costados, a fin de que no
molesten [689a] ni a la hinchazón de la alimentación que por necesidad se produce cuando se
calienta, ni a la matriz durante el embarazo.
Al final del llamado tronco están las partes relacionadas con la salida del excremento,
tanto sólido como líquido. La naturaleza utiliza la misma parte para la salida del excremento
líquido y para la cópula, tanto en las hembras como en los machos, en todos los sanguíneos
excepto en unos pocos, y en todos los vivíparos. La razón es que el semen es un líquido y una
excreción. (Esto debe quedar a un lado ahora pero se expondrá más tarde). La menstruación
de las hembras es del mismo tipo que la expulsión de semen. Esto será explicado más tarde,
pero de momento que sirva de base que la menstruación de las hembras es una excreción. La
menstruación y el semen son por naturaleza líquidos, por tanto, es razonable que la secreción
de líquidos similares se produzca en partes iguales. Cómo son en su interior y en qué se
diferencian las partes relacionadas con el semen y las relacionadas con la gestación, queda
claro en la Historia de los animales y en las Planchas Anatómicas, y más tarde se
mencionarán en los tratados sobre la reproducción509.
No está claro que las formas de estas partes sean necesarias para su función. El órgano
de los machos presenta diferencias de acuerdo a las diferencias de su cuerpo. No todos son de
509
Las explicaciones más precisas sobre las partes relacionadas con la reproducción y los distintos tipos de la
misma en diferentes animales se ofrecen en HA III 22, V-VIII y, sobre todo en GA.
166
naturaleza igualmente tendinosa. Además, es la única parte que aumenta y disminuye sin la
alteración que ocasiona una enfermedad. En el primer caso, es útil para el coito y en el
segundo, para el uso del resto del cuerpo, pues si estuviese siempre de aquella manera
estorbaría a las demás partes. Sin embargo, esta parte está compuesta, por naturaleza, de tal
manera que puede encontrarse en cualquiera de los dos estados. Tiene materia tendinosa y
cartilaginosa, por lo cual puede contraerse y extenderse e incluso puede introducirse aire.
Todas las hembras de los cuadrúpedos orinan por detrás, porque esa situación les es útil para
la cópula, pero hay pocos machos que orinen por detrás, por ejemplo: el lince, el león, el
camello y la liebre, sin embargo, ningún solípedo lo hace así.
[689b] Las partes posteriores y las relacionadas con las piernas de los hombres
presentan particularidades en comparación con las de los cuadrúpedos. Casi todos los
animales tienen cola, no sólo los vivíparos sino también los ovíparos. Incluso en el caso de
que esta parte no posea cierta largura, presentan un apéndice como señal. El hombre carece de
cola pero tiene nalgas, mientras que los cuadrúpedos, no. El hombre tiene las piernas
carnosas, tanto en los muslos como en las pantorrillas, mientras que el resto de los animales,
no , no sólo los vivíparos sino, en general, todos los que tienen patas, porque las tienen
formadas de tendones, huesos o espinas. La única causa, por así decir, de todo esto es que el
hombre es el único animal que se mantiene de pie. Así pues, la naturaleza ha llevado el peso a
la parte inferior quitando de la superior la parte carnosa para que ésta sea ligera y pueda
soportarla con facilidad. Por eso, precisamente, ha hecho carnosas las nalgas, los muslos y las
pantorrillas. Pero, al mismo tiempo, ha permitido que la naturaleza de las nalgas sea útil
también, para el reposo. A los cuadrúpedos no les fatiga estar de pie, es decir, no se cansan de
estar así constantemente (pues, al tener cuatro puntos de apoyo es como si pasasen la vida
recostados), sin embargo, para los hombres no es fácil mantenerse continuamente erguidos
sino que su cuerpo necesita reposo y asiento. Por lo tanto, el hombre posee nalgas y piernas
carnosas por la causa mencionada y, por eso, carece de cola (la nutrición destinada a aquel
lugar se emplea en éstas y, como poseen nalgas, queda anulado el uso necesario de la cola),
aunque en los cuadrúpedos y otros animales ocurre lo contrario: al ser como los enanos, todo
el peso y todo el elemento corporal están situados en la parte superior, porque se ha quitado
de la inferior. Por eso, precisamente, carecen de nalgas y tienen las patas duras. La naturaleza
les ha concedido la llamada cola o rabo para que la parte que sirve a la salida del excremento
tenga protección y cubierta, y ha suprimido la nutrición destinada a las patas.
167
El mono, sin embargo, como tiene una forma ambigua, es decir, que no pertenece a
ninguno de los dos grupos pero participa de ambos, no tiene ni cola ni nalgas: no tiene cola
porque es bípedo, ni nalgas porque es cuadrúpedo510.
Entre las llamadas colas [690a] hay numerosas diferencias y la naturaleza las utiliza
no sólo para guardar y cubrir el ano sino también para ayudar y servir a los que la tienen.
Los pies de los cuadrúpedos son diferentes. Unos son solípedos, otros bisulcos y otros
fisípedos511; son solípedos los pies de aquellos que por su tamaño y por tener mucho elemento
terroso dicha parte ha recibido una secreción en la naturaleza de la uña a cambio de cuernos y
dientes, y, por su abundancia, el casco es una uña única en lugar de varias. Por eso, tampoco
tienen astrágalo en la mayor parte de los casos, porque la flexión de la pata trasera resulta
muy difícil si hay un astrágalo. En efecto, las patas que poseen un solo ángulo se abren y
cierran menos que las que tienen más , pero el astrágalo, como es una clavija, se inserta entre
las dos partes, como un miembro ajeno, provocando peso y volviendo el paso más firme. Por
eso, los que poseen astrágalo no lo tienen en las patas delanteras sino en las traseras, porque
es preciso que las patas que guían sean ligeras y puedan doblarse fácilmente y que las traseras
sean firmes y puedan extenderse. Además, procura un golpe más fuerte a la hora de
defenderse: tales animales se sirven de los miembros traseros para dar coces a lo que les
moleste.
Los bisulcos poseen astrágalo (porque las patas traseras son muy ligeras), y, como
tienen astrágalo, no son solípedos, puesto que la materia ósea que le falta al pie se queda en la
articulación. Los fisípedos no tienen astrágalo ya que no serían fisípedos sino que la partición
sería tan ancha como el espacio que ocupa el astrágalo. Por eso, la mayor parte de los
animales que lo poseen son bisulcos.
Los hombres son los animales que tienen los pies más grandes en proporción a su
tamaño, y es razonable porque es el único que se mantiene derecho; por consiguiente, como
son dos los pies que deben soportar todo el peso del cuerpo, es preciso que sean largos y
anchos. El tamaño de los dedos de los pies y de las manos es opuesto en proporción: en éstas,
su función es la de coger y apretar, por lo tanto, deben [690b] ser largos (pues la mano rodea
510
Nuevamente Aristóteles localiza seres intermedios entre dos grupos dados.
511
Actualmente se distingue entre los ungulados (o mamíferos con pezuñas) perisodáctilos y artiodáctilos por el
eje de simetría del pie, que en los primeros pasa por el centro del tercer dedo (tengan o no reducidos el resto de
los dedos) y en los segundos entre el tercer y cuarto dedo. Aristóteles parece distinguir, de modo más elemental
entre los que poseen una uña única o casco (solípedos) y aquellos en que la pezuña presenta dos partes
(bisulcos). Los fisípedos son los mamíferos que caracen de pezuñas y tienen los dedos libres.
168
con su parte flexible), mientras que en aquéllos es la de asegurar el paso y, para esto, es
preciso que la parte del pie que no presenta divisiones sea más grande que los dedos. Y es
mejor que la punta esté dividida a que no lo esté, pues todo el pie sentiría dolor si se le dañase
una sola parte, pero esto no sucede así porque está dividido en dedos. Además, como son
cortos, pueden ser menos perjudicados. Por eso, los pies de los hombres son fisípedos y no
tienen los dedos largos. También poseen el género de las uñas por la misma causa que en las
manos: es preciso que las extremidades estén muy protegidas debido a su debilidad.
Así pues, hemos hablado sobre casi todos los animales sanguíneos vivíparos y
terrestres.
Capítulo 11
De los animales sanguíneos ovíparos, unos son cuadrúpedos y otros, ápodos. Sólo hay
un género ápodo, el de las serpientes. La causa de su carencia de pies se ha explicado en los
tratados Sobre la marcha de los animales512. Por lo demás, tienen una forma parecida a la de
los cuadrúpedos ovíparos. Estos animales tienen la cabeza y las partes que hay en su interior
por las mismas causas que los demás animales sanguíneos, y una lengua en la boca, excepto el
cocodrilo de rio: éste, que podría parecer tenerla, no posee sino solamente el espacio. La
razón es que, en cierto modo, es a la vez un animal terrestre y acuático. Como es terrestre
tiene el lugar para la lengua, pero como es acuático carece de ella. En cuanto a los peces,
como hemos dicho anteriormente, unos parecen no tenerla a no ser que se les abra la boca
completamente, y otros tienen una que no pueden articular513. La razón es que hacen poco uso
de la lengua porque no pueden masticar ni saborear sino que es durante la deglución cuando
en estos animales se produce la sensación y el placer del alimento. La lengua procura la
sensación de los sabores mientras que el placer se obtiene durante el descenso de la comida.
En efecto, es al tragar cuando perciben los alimentos grasos, calientes o de otra manera. Así
pues, los vivíparos también tienen esta sensación y el goce de casi todos [691a] los manjares
y comestibles se produce con la dilatación del esófago durante la deglución. Por eso, los
propios peces no son ávidos respecto a las bebidas y los jugos ni respecto a los manjares y la
comida ; sin embargo, el resto de los animales tiene la sensación del gusto pero aquellos
carecen de ésta, sólo poseen la otra. Entre los cuadrúpedos ovíparos, los lagartos, así como las
512
Cf. MA 707b 20 - 708a 20.
513
Cf. HA 503a 2 y ss., PA 660b 13 y ss..
169
serpientes, tienen la lengua bífida y con la punta tan fina como un cabello, como hemos dicho
anteriormente. Las focas también tienen la lengua bífida. Por eso, todos estos animales son
voraces.
También existen animales cuadrúpedos ovíparos con los dientes de sierra, como los
peces. Pero tienen todos los órganos sensoriales igual que los demás animales, por ejemplo:
narices para el olfato, ojos para la vista y orejas para el oído, aunque no son prominentes sino
un simple conducto, como en las aves. En ambos casos, la causa es la dureza de la piel, ya que
éstos tienen plumas y todos aquellos un caparazón, y el caparazón es semejante a la escama
por su posición pero más duro en su naturaleza. Esto queda claro en las tortugas, en las
serpientes grandes y en los cocodrilos de río. Se vuelven más duras que los huesos porque su
naturaleza es así.
Estos animales no poseen el párpado superior, como tampoco las aves, sino que
cierran el ojo con el inferior por la causa que explicamos en aquellas 514. Algunas aves
parpadean con una membrana que les sale del rabillo del ojo pero estos animales no
parpadean, pues sus ojos son más duros que los de las aves. La razón es que a los animales
alados una visión aguda les es muy útil en la vida mientras que a éstos les ayuda menos ya
que toda esta clase de animales viven en cuevas. Como la cabeza está dividida en dos partes:
la superior y la mandíbula inferior, el hombre y los cuadrúpedos vivíparos mueven las
mandíbulas no sólo hacia arriba y hacia abajo sino también hacia los lados, mientras que los
peces, las aves y los ovíparos cuadrúpedos solamente hacia arriba y hacia abajo. El motivo es
que tal movimiento sirve para morder y [691b] partir, mientras que el lateral para triturar. El
movimiento lateral es útil para los que tienen muelas pero a los que no las tienen les es
totalmente inútil, por lo cual se les ha suprimido a todos ellos, porque la naturaleza no hace
nada superfluo515. Todos los demás animales mueven la mandíbula inferior pero el cocodrilo
de rio sólo la superior516. La razón de esto es que sus pies son inútiles para coger y retener
pues son muy pequeños. Para estas funciones la naturaleza ha hecho útil la boca en lugar de
los pies. Y para retener o coger, el movimiento que le resulta más provechoso es aquél con el
que puede dar el golpe más fuerte, y el golpe siempre es más fuerte desde arriba que desde
514
En PA 657a 24 y ss..
515
Como se explicado más arriba, esta afirmación no implica que todas las partes y diferencias se puedan explicar
sólo teleológicamente, algunas son productos necesarios y, en cualquier caso, incluso en relación a las que sí son
directamente funcionales, la explicación comprende referencia a las cuatro causas distinguidas por Aristóteles
(véase más arriba, en II, la nota 325).
170
abajo. Como debe servirse de la boca tanto para coger como para morder, pero el acto de
retener es más necesario para el animal que no tiene manos ni pies bien configurados, le
resulta más útil mover la mandíbula superior que la inferior. Por lo mismo, también, los
cangrejos mueven la parte superior de las pinzas pero no la inferior, pues en vez de manos
tienen pinzas, de modo que necesitan que la pinza sea útil para coger pero no para partir:
partir y morder es una función de los dientes. En los cangrejos y otros animales que pueden
realizar tranquilamente la acción de coger, como no pueden utilizar la boca en el agua, el
trabajo está dividido: cogen con las manos o con las patas pero parten y muerden con la boca.
La naturaleza ha hecho la boca de los cocodrilos útil para ambas funciones, porque las
mandíbulas se mueven de tal manera.
Todos estos animales poseen cuello porque tienen pulmón. Reciben el aire a través de
la tráquea, que es larga. Como la parte entre la cabeza y los hombros recibe el nombre de
cuello, la serpiente es la que menos de tales animales podría parecer tener cuello sino lo
análogo a él, al menos si esta parte debe distinguirse entre los límites mencionados. Las
serpientes presentan una particularidad respecto a animales congéneres y es que pueden girar
la cabeza [692a] hacia detrás mientras el resto del cuerpo se queda quieto. La razón es que,
igual que los insectos, pueden enroscarse; por consiguiente, sus vértebras son muy flexibles y
cartilaginosas. Esto les ocurre necesariamente por esta causa y existe para lo mejor, para
protegerse de los ataques por detrás. Como su cuerpo es largo y ápodo, está mal conformado
para darse la vuelta y vigilar por detrás: no le sirve en absoluto levantar la cabeza y no poder
girarla. Tales animales tienen, además, una parte análoga al pecho pero no poseen mamas ni
allí ni en el resto del cuerpo, como tampoco la aves ni pez alguno. La causa es que ninguno de
ellos tiene leche. La mama es un receptáculo como lo es un vaso de leche. Ni éstos ni ningún
otro animal que no sea internamente vivíparo tienen leche, porque ponen huevos y en el
huevo se produce la nutrición que se corresponde con la leche de los vivíparos. Se hablará
más claramente sobre ello en los tratados Sobre la generación517. Respecto a la flexión de los
miembros se ha investigado anteriormente en los tratados Sobre la marcha518 de una forma
común a todos.
516
El cocodrilo mueve la mandíbula inferior respecto al resto del cráneo, no la superior como afirma Aristóteles
que toma esta noticia probablemente de Heródoto (cf. HA 492b 24, 516a 23 y s.), lo que prueba que en este caso
Aristóteles no comprobó los datos directamente (véase más arriba, en II 660b 27, la nota 342).
517
Cf. GA 752b 14 y ss..
518
Cf. MA 707b 6 y ss..
171
Tales animales tienen también una cola, unos más grande y otros, más pequeña, sobre
cuya causa ya hemos hablado de forma general.
El camaleón es el más delgado de los ovíparos terrestres pues es el que menos sangre
posee de todos. La razón es el carácter de su alma519: cambia de aspecto por miedo, y el
miedo es un enfriamiento que se produce por la escasez de sangre y la falta de calor520.
Sobre los animales sanguíneos ápodos [692b] y cuadrúpedos, cuántas partes externas
tienen y por qué causas, se ha dicho casi todo.
Capítulo 12
La diferencia que hay entre unas aves y otras reside en el exceso o defecto de las
partes y en el más y el menos. Unas tienen patas largas y otras, cortas; unas tienen la lengua
ancha y otras, estrecha. Lo mismo sucede en el resto de las partes. Sin embargo, tienen pocas
que difieran entre sí por una particularidad521. En comparación con los demás animales, se
distinguen por la forma de sus partes. Todas tienen plumas, y esto es una particularidad frente
al resto. Las partes de los animales están cubiertas, unas de pelo, otras, de caparazones y otras,
de escamas, pero las aves tienen plumas. Además, el ala es divisible y no se parece en la
forma a la de los que la tienen de una pieza522. En éstos no se puede dividir pero en aquellas,
sí, además, una no tiene cañón y la otra, sí 523. También tienen en la cabeza la extraordinaria y
particular naturaleza del pico frente a los demás animales.
519
Hemos seguido la lectura de los [Link] : aiÓtion de\ to\ th½j yuxh½j håqo¯j e©stin au©tou½.
520
Cf. HA II 11.
521
La diferencia dentro de un mismo género es de grado, mientras que entre un género y otro es de analogía. Así,
consideradas las aves como un género, unas pueden tener las plumas más o menos largas, numerosas o densas,
pero todas poseen plumas, sin embargo, los cuadrúpedos vivíparos poseen algo análogo a las plumas, a saber,
pelo. Hay que considerar, no obstante, que las nociones de género y especie son relativas, no absolutas, y lo que
en un contexto se considera un género, como el de las aves, en otro contexto puede ser una división dentro de un
género, como el de los animales, o puede contener varios géneros (como ha establecido Pellegrin, 1982). En
consecuancia, lo que en un contexto es una diferencia de grado en otro puede ser según la analogía y viceversa.
Por ejemplo, tanto las aves como los cuadrúpedos vivíparos poseen un sistema de protección y aislamiento
térmico de la piel, en unos puede ser más térreo o acuoso que en otros, más poblado mas estructurado en
subunidades, etc... El hecho de que dispongamos de nombres para plumas y pelo, mientras que no tenemos uno
para sistemas de aislamiento térmico y protección de la piel no cambia nada, pues es un hecho relativo a nuestro
lenguaje, no a la naturaleza (cf. Lennox, 1987, pgs. 339-359 y Marcos, 1996, pgs. 44-51).
522
Como murciélagos o insectos.
523
La razón de que este párrafo resulte algo confuso es que, en griego, la misma palabra ptero¯n designa tanto a
la pluma como al ala.
172
Los elefantes tienen trompa en lugar de manos, algunos insectos lengua en lugar de
boca y éstas, en lugar de dientes y labios, el pico óseo524. Sobre los órganos sensoriales ya
hemos hablado.
Tienen un cuello prolongado por naturaleza, y por la misma causa que los demás.
Unas lo tienen corto y otras, largo, y en casi todas se corresponde con las patas. En efecto, las
que tienen patas largas tienen el cuello largo y las que las tienen cortas, corto, salvo las
palmípedas. Pues si las aves de patas largas tuviesen [693a] el cuello corto no les serviría para
coger la comida del suelo, como tampoco a las aves de patas cortas si lo tuviesen largo.
Además, en las carnívoras, su largura se opondría a su modo de vida: el cuello largo es débil y
su vida se basa en la fuerza. Por ello, ningún ave rapaz tiene el cuello largo. Las palmípedas y
las que poseen los pies separados y achatados que pertenecen al mismo género que las
palmípedas tienen el cuello largo (porque, de este modo, les es útil para sacar la comida del
agua) pero las patas cortas para nadar.
Los picos difieren según los tipos de vida. Unas lo tienen recto y otras corvo; lo tienen
recto todas las que lo utilizan para alimentarse, y corvo las carnívoras porque utilizan tal pico
para hacer fuerza y necesitan procurarse el alimento de animales, y la mayor parte de las
veces, por la fuerza. Aquellas cuya vida transcurre en los pantanos y son herbívoras, tienen el
pico ancho: lo utilizan para escarbar y para tirar y cortar el alimento525. Algunas de ellas
también tienen el pico largo, así como también el cuello, porque cogen el alimento del fondo.
La mayoría de éstas y de las completa o parcialmente palmípedas viven de atrapar ciertos
animalillos diminutos que hay en el agua. Y el cuello es para éstas como la caña al pescador,
y el pico, como el sedal y el anzuelo526.
Las alas, como las patas delanteras de los cuadrúpedos, se pliegan hacia el exterior.
Son bípedos por necesidad. Entre los sanguíneos se incluye la sustancia del ave y, al mismo
524
Hemos omitido oÓn siguiendo la lectura habitual.
525
Puede verse un preciso comentario de este pasaje en Lennox, 1987, pg. 356.
526
Una vez más podemos señalar la presencia de analogías funcionales entre lo artificial y lo natural que le sirven
a Aristóteles para comprender y explicar mejor las funciones de las partes de los animales.
173
tiempo, el tener alas, y los sanguíneos no se mueven con más de cuatro puntos de apoyo. Así
pues, cuatro son también las partes unidas al tronco en las aves, como en otros animales
terrestres que andan. Unos, sin embargo, tienen brazos y piernas, los cuadrúpedos cuatro
patas, pero las aves, en lugar de patas delanteras o brazos, poseen una particularidad, las alas.
Como pueden extenderse, la capacidad de volar de un ave se incluye en su sustancia. Por lo
tanto, no les queda más remedio que ser bípedos. De ese modo, tendrán cuatro órganos de
desplazamiento contando con las alas.
Todas tienen el pecho puntiagudo y carnoso; puntiagudo para volar (porque como el
pecho ancho ofrece mucha resistencia al aire, no se podría mover), y carnoso porque el pecho
puntiagudo es débil si no tiene mucha protección. Bajo el pecho se halla el vientre, que va
hasta el orificio de salida del excremento y la articulación de las patas, igual que en los
cuadrúpedos y los hombres. Esta parte está entre las alas y las patas.
Todos los animales que paren seres vivos o ponen huevos poseen un cordón umbilical
en su nacimiento, pero en las aves adultas no se ve. La causa queda clara en los tratados Sobre
la generación528. La unión se realiza por el intestino y no es, como en los vivíparos, una parte
de las venas.
Las aves que pueden volar tienen [694a] grandes y fuertes alas, como las rapaces y las
carnívoras. Necesitan poder volar debido a su modo de vida, por lo cual también tienen
abundantes plumas y grandes alas. Pero no ocurre solamente en las rapaces sino también en
otros géneros de aves voladoras cuyo medio de salvación se basa en la rapidez del vuelo o
cuya vida es migratoria. Algunas aves son pesadas y no pueden volar; son aquellas que viven
en tierra y comen hierbas o que nadan y pasan la vida cerca del agua. El cuerpo de las rapaces,
sin contar con las alas, es pequeño, porque la alimentación se emplea en éstas y en sus armas
y medios de defensa. El cuerpo de las que no pueden volar es, por el contrario, voluminoso,
por eso son pesadas. Algunas aves pesadas tienen como medio de defensa en lugar de las alas
el llamado espolón en las patas. Sin embargo, no se da el caso de que las mismas aves tengan
a la vez espolón y uñas corvas. La razón es que la naturaleza no hace nada superfluo 529. Los
espolones son inútiles para las rapaces y las voladoras. Sirven para las luchas en tierra, por
eso lo poseen ciertas aves pesadas. A éstas, sin embargo, las uñas corvas les resultan no sólo
inútiles sino también perjudiciales porque se clavan e impiden la marcha. Por eso, todas las
527
Cf. HA 498a 3 y ss., MA 704a 20 y ss,
528
Cf. GA III 2; HA VI 3.
529
Cf. más arriba, en II, la nota 325.
174
rapaces andan con dificultad y no se posan sobre las piedras. La naturaleza de las uñas les es
contraria en ambos casos.
Algunas aves tienen patas largas. La razón es que las aves de tal clase viven en
pantanos. La naturaleza crea los órganos para la función, no la función para los órganos. Así
pues, como no nadan no son palmípedas y como viven en suelo blando tienen patas y dedos
largos, y la mayoría de ellas presentan muchas articulaciones en los dedos. Puesto que no son
grandes voladoras, aunque todas están hechas de la misma materia, la nutrición destinada a la
rabadilla la ha empleado en las patas y las ha hecho crecer. Por eso, cuando vuelan, utilizan
las patas en lugar de la rabadilla: vuelan estirándolas hacia detrás. De este modo, las patas les
son útiles, de otra manera, les molestarían. Los que tienen las patas cortas vuelan con ellas
junto al vientre. Pues así, no les estorban, sin embargo, en las rapaces, existen para la función
de agarrar la presa.
Entre las aves que tienen un cuello largo, las que lo tienen muy grueso vuelan con él
extendido y las que lo tienen muy fino, con él replegado, ya que resulta menos frágil si vuela
así protegido.
[695a] Todas las aves tienen un isquión, aunque podría parecer que no tienen sino dos
muslos debido a la largura del isquión: se extiende hasta la mitad del vientre. La razón es que
Hemos creído más apropiada la lectura de P. Louis (1956) kai\ qermo\n que la que propone Peck (1983)
530
e©cormw¯menon.
175
este animal bípedo no se mantiene derecho, porque si tuviese, igual que los hombres o los
cuadrúpedos, un isquión corto a partir del ano y la pata inmediatamente a continuación, no
podría ponerse de pie en absoluto. El hombre se mantiene derecho, pero los cuadrúpedos, por
su peso, se apoyan sobre las patas delanteras. Las aves no están derechas porque su naturaleza
es parecida a la de los enanos y carecen de patas delanteras porque, en su lugar, tienen alas.
En vez de esto, la naturaleza ha creado un isquion largo y lo ha llevado hasta la mitad del
cuerpo. Debajo de éste ha situado las patas, para que el peso esté equilibrado por ambos lados
y pueda andar y permanecer estable. Así pues, queda explicada la causa por la que son
bípedas pero no están derechas. La razón de que las patas carezcan de carne es la misma que
en los cuadrúpedos; sobre ésta también hemos hablado antes.
Todas las aves, tanto palmípedas como fisípedas, tienen cuatro dedos (sobre el
avestruz de Libia trataremos más tarde532, porque tiene dos dedos, y explicaremos, al mismo
tiempo, las restantes diferencias que presenta con el género de las aves). Tres de éstos están
delante y uno detrás, en lugar del talón, para darles estabilidad. En las aves de patas largas
este dedo es de escaso tamaño, como es el caso de la polla de agua. No tienen más dedos. La
disposición de los dedos en otras aves es así, sólo el torcecuello tiene dos delante y dos detrás.
La razón es que su cuerpo se inclina menos hacia delante que el de las demás.
Todas las aves tienen testículos, pero se encuentran en el interior. La causa será
explicada en los tratados Sobre la generación de los animales533.
Capítulo 13
El género de los peces presenta aún más mutiladas las partes externas. No tienen patas
ni manos ni alas (la causa de esto ya se ha explicado534), sino que el tronco entero es continuo
desde la cabeza hasta la cola. Esta última no es igual en todos; unos la tienen muy parecida
pero en ciertos peces planos, es espinosa y larga, pues el crecimiento de esta parte se produce
a lo ancho, como ocurre en los peces torpedo y en las pastinacas y cualquier otro selacio
semejante. En tales peces la cola es espinosa y larga pero en algunos es carnosa y corta, por
la misma causa que en los peces torpedo. No supone ninguna diferencia el que sea corta y
531
Literalmente "pies".
532
En el capítulo 14.
533
Cf. GA 717b 5, 774a 9; HA 509b 6, 540b 33, 631b 22.
176
muy carnosa o larga y menos carnosa. En los rapes sucede lo contrario. Como su parte
delantera es ancha y carece de carne, toda la parte carnosa que le ha quitado, la naturaleza la
ha puesto en la parte posterior y la cola.
Aquellos peces que no son planos, como la raya y la pastinaca, poseen cuatro aletas,
dos en la parte anterior y dos en la [696a] posterior. Ninguno tiene más pues no sería
sanguíneo. Casi todos estos tienen las de delante536 pero ciertos peces largos y gruesos no
tienen las de detrás537, como la anguila, el congrio y cierto género de mújoles que vive en el
lago de Sifa538. Aquellos que son por naturaleza muy largos y muy parecidos a las serpientes,
como la morena, simplemente no tienen ninguna aleta pero se mueven por ondulaciones,
sirviéndose del agua como las serpientes de la tierra. La causa de que los peces parecidos a las
serpientes no posean aletas es la misma de que las serpientes carezcan de pies. La razón está
explicada en los tratados Sobre la marcha y el movimiento de los animales539. Si se moviesen
con cuatro puntos de apoyo, lo harían de mala manera. Si tuviesen las aletas muy cerca, se
moverían con dificultad, y si las tuviesen separadas, ocurriría lo mismo por el gran espacio
que habría entre ellas. Si tuviera más órganos de locomoción serían animales no sanguíneos.
La causa es la misma para los peces que tienen sólo dos aletas. Los que son parecidos a las
serpientes y muy largos también se sirven de la ondulación en vez de las dos aletas. Por eso,
también reptan en tierra firme y viven durante mucho tiempo, además, unos tardan en
asfixiarse y otros, cuya naturaleza está próxima a la terrestre se asfixian aún menos.
En cuanto a las aletas, los peces que sólo poseen dos, aquellos a los que no se lo
impide su anchura, las tienen en la parte anterior. Los que poseen anchura las tienen junto a la
534
Cf. más arriba 669a 3 y ss., 686a 18 y ss..
535
Cf. más arriba, en II, la nota 325.
536
Pectorales.
537
Ventrales.
538
En la costa sur de Beocia.
539
Cf. MA 7, 8.
177
cabeza porque en esa región carecen de largura con la que moverse en defecto de éstas: el
cuerpo de tales peces es prolongado en la cola. Las rayas y sus semejantes nadan con la
extremidad ancha en vez de con las aletas. En cuanto a los que poseen menos anchura, como
el pez torpedo y el rape, tienen las aletas anteriores debajo, debido a la anchura de la superior,
y las posteriores, cerca de la cabeza. Así pues, la anchura no les impide moverse. Sin
embargo, éstas de delante son más pequeñas en comparación con la de arriba. El pez torpedo
tiene dos aletas cerca de la cola pero, en lugar de estas dos, utiliza la anchura de cada
semicírculo como dos aletas. Sobre las partes de la cabeza y los órganos sensoriales hemos
hablado anteriormente540.
El género de los peces presenta una particularidad frente a los demás [696b] animales
sanguíneos por la naturaleza de las branquias. La causa se ha explicado en los tratados Sobre
la respiración541. Los que poseen branquias las tienen cubiertas excepto todos los selacios
(porque son cartilaginosos), que las tienen descubiertas. La razón es que los peces son
espinosos y el opérculo es de naturaleza espinosa mientras que todos los selacios son
cartilaginosos. Además, su movimiento es lento porque no son ni de naturaleza espinosa ni
tendinosa, frente al de los espinosos, que es rápido. Es preciso que el movimiento del
opérculo sea rápido: porque la naturaleza de las branquias existe para la espiración. Por eso,
en las especies de los selacios, la unión de las branquias se forma en los propios conductos y
no necesitan cubierta, a fin de que el movimiento se produzca rápidamente.
Algunos de ellos tienen muchas branquias y otros, pocas; unos las tienen dobles y
otros, simples. La mayor parte tiene el extremo simple. Los detalles sobre esto hay que
estudiarlos en las Planchas Anatómicas y en la Historia de los animales542. La razón de su
abundancia o su escasez es la abundancia o escasez de calor en el corazón. El movimiento en
los que tienen más calor debe ser más rápido y más fuerte543. Las branquias múltiples y dobles
son de mejor calidad que las simples y más pequeñas. Por eso, también, algunos pueden vivir
mucho tiempo en el exterior, son aquellos que poseen las branquias más pequeñas y menos
potentes, como la anguila y todos los parecidos a las serpientes, ya que no necesitan mucho
enfriamiento.
540
Cf. PA 657b 30 y ss., 661a 2 y ss.; HA 505a 32 y ss..
541
El tratado Sobre la Respiración está contenido en PN 470b 4 y ss..
542
Cf. HA 504b 28 y ss..
543
Recuérdese que para Aristóteles la respiración es básicamente un sistema de refrigeración.
178
También presentan diferencias respecto a la boca. Unos la tienen recta y hacia delante
y otros, en la parte inferior, como los delfines y las especies de los selacios. Por eso, toman el
alimento vueltos de espaldas. Parece que la naturaleza lo ha hecho así no sólo para la
protección de otros animales (como tardan en darse la vuelta los otros animales se salvan;
todo este tipo de peces son carnívoros) sino también, para que no se deje llevar por su
glotonería respecto a la comida. Si lo tomasen con facilidad morirían rápidamente por
hartura544. Además, como la naturaleza de su hocico es redonda y estrecha no pueden abrirlo
fácilmente. Incluso entre los que tienen la boca arriba [697a], unos la tienen hendida y otros,
afilada; los que son carnívoros, hendida, como los que tienen dientes de sierra, porque tales
animales tienen la fuerza en la boca, mientras que los que no comen carne, afilada.
En cuanto a la piel, unos la tienen cubierta de escamas (la escama está separada del
cuerpo por su brillo y finura), y otros, áspera, como la lija , la raya y peces semejantes. Sin
embargo, hay muy pocos con la piel lisa. Los selacios la tienen sin escamas y áspera porque
son cartilaginosos. La naturaleza ha empleado la parte terrosa de allí545 en la piel.
Ningún pez tiene testículos ni externa ni internamente, así como ningún otro ápodo,
por lo cual tampoco los tienen las serpientes. El conducto de la excreción y de la reproducción
es el mismo, igual que en todos los demás ovíparos cuadrúpedos, porque no tienen vejiga ni
producen excremento líquido.
Así pues, el género de los peces presenta estas diferencias respecto al resto de los
animales. Sin embargo, los delfines, las ballenas y toda esta clase de cetáceos no tienen
branquias sino una abertura546 porque tienen pulmón. Expulsan por la abertura el agua de mar
ingerida por la boca. Tienen que ingerir líquido porque toman el alimento en el agua y, una
544
Este pasaje parece utilizar un tipo de explicación extraña a la biología de Aristóteles, pues parece aceptar que
algunas diferencias de ciertos animales se producen para el bien de otros. Se trata de un pasaje singular en este
sentido, pues el resto de las explicaciones teleológicas de Aristóteles refieren únicamente al bien de cada animal
en las circunstancias dadas. Balme (1987, pgs. 278-279) considera que no se trata de la afirmación de una
teleología global, sino que lo que hace Aristóteles es sustituir una explicación incorrecta, expuesta de modo
irónico, por otra que él considera correcta. La explicación incorrecta es la da cuenta de los rasgos de un animal
en función del bien de otro, la aceptada por Aristóteles como correcta sería la que da cuenta de la forma de la
boca en función del bien del propio animal. Sólo otro pasaje en la obra aristélica apunta algún tipo de teleología
global, se trata de Pol 1256b 16 y ss.. Está lejos de ser una afirmación seria de historia natural, más bien tiene el
aspecto de una explicación divulgadora suficiente para el contexto en que se produce (cf. Balme, 1987, pgs. 278-
279).
545
De las espinas que no poseen por ser cartilaginosos.
546
A partir de aquí son tratados algunos animales que poseen características propias de distintos grupos, que
pertenecen a ambos o no pertenecen a ninguno, lo cual no parece extrañar al autor. Parece pues evidente que
cualquier clasificación es tomada por Aristóteles como un apoyo para la investigación y la exposición, pero a
sabiendas de que la realidad de las cosas, lo que de hecho interesa al estudioso, excede siempre los límites
taxonómicos.
179
vez ingerido, necesitan expulsarlo. Las branquias son útiles para los que no respiran. La razón
se ha explicado en los tratados Sobre la respiración547. En efecto, es imposible que el mismo
animal respire y tenga branquias al mismo tiempo. A cambio, tienen una abertura para la
expulsión del agua. Esta está situada delante del cerebro ya que lo podría separar de la
columna vertebral. La razón de que éstos tengan pulmón y respiren es que los animales
grandes necesitan más calor para moverse. Por eso tienen pulmón, porque está lleno de calor
sanguíneo. Estos animales son, en cierto modo, terrestres y acuáticos: inhalan el aire como los
terrestres pero son ápodos y toman el alimento del agua como los acuáticos.
[697b] Las focas y los murciélagos, por el hecho de estar entre dos géneros, las
primeras entre acuáticas y terrestres, y los segundos, entre alados y terrestres, participan de
ambos y de ninguno. Las focas, consideradas como animales acuáticos, tienen pies, y como
terrestres, aletas (pues los pies de detrás son muy parecidos a las aletas de los peces pero,
además, tienen todos sus dientes de sierra y afilados). Los murciélagos, considerados como
alados, tienen pies, pero como cuadrúpedos, no, ni tampoco tienen rabo ni rabadilla ; no
tienen rabo porque son voladoras ni rabadilla porque son terrestres. Pero esto les sucede por
necesidad. Son de alas membranosas y ningún animal posee rabadilla si no tiene plumas
divisibles : la cola se forma de tal clase de plumas. El rabo, sin embargo, sería un
impedimento que lo tuviesen los animales alados.
Capítulo 14
547
Cf. PN 476b 15 y ss..
180
Así pues, hemos hablado sobre las partes y la causa por la que cada una se encuentra
en los animales, en todos los animales uno por uno. Después de estas explicaciones hay que
tratar sobre su reproducción548.
548
Siguiendo lo que en él es costumbre, Aristóteles formula un pequeño resumen conclusivo al final de cada parte
del texto y apunta el contenido de lo que seguirá. En el caso presente, estas líneas cierran en tratado Sobre las
partes de los animales e indican que el estudio explicativo de los mismos se continuará en otro tratado.
Evidentemente se refiere a Sobre al generación de los animales, donde estudia las partes de los animales que
intervienen en la reproducción (y que no han sido objeto del presente tratado) y las funciones de las mismas, así
como otros asuntos relacionados con la generación y la herencia.
181
De Motu Animalium
182
De Motu Animalium
Capítulo 1
[698a] Sobre el movimiento de los animales, cuántos son propios de cada género,
cuáles son las diferencias y cuáles las causas de las características de cada género se ha
examinado en otros libros549. Ahora, hay que examinar de forma general la causa común de
cualquier tipo de movimiento (pues unos animales se mueven con el vuelo, otros con la
natación, otros con la marcha y otros de otro modo semejante).
549
MA se presenta aquí como continuación de IA y PA.
550
Cf. Phy 258b 4 y ss.; Meta Λ, 7 y 8; DA 433b 14 y ss.. y en general Phy VIII.
551
Este pasaje es de particular importancia. En primer lugar, en él se establece un principio general que se
utilizará en el resto del tratado, un principio que puede tener una lectura tanto física como metafísica (aunque
aquí importa sobre todo la lectura física): para que algo se mueva algo debe permanecer inmóvil. La aplicación
de este principio afecta tanto a los seres vivos, en los que las partes móviles e inmóviles se alternan gracias a las
articulaciones, como al Universo en su conjunto que se mueve gracias al motor inmóvil. En segundo lugar, el
pasaje es importante por la clara indicación metodológica: hay que juzgar las teorías generales que formulamos
por su acuerdo con los casos particulares y hechos sensibles, la sola lógica no es suficiente en este tipo de
materias.
183
dicen, el movimiento en ellos, ya que ninguna de las figuras geométricas se mueve) pero en
las articulaciones los centros son en potencia y en acto unas veces [698b] únicos y otras,
divisibles552. En cualquier caso, el principio relacionado con el movimiento, en cuanto
principio, permanece siempre quieto cuando la parte de debajo se mueve, por ejemplo: el
codo cuando el brazo se mueve, el hombro cuando se mueve el brazo entero, la rodilla cuando
se mueve la pantorrilla y la cadera cuando se mueve la pierna entera. Así pues, es evidente
que cada animal debe tener en sí mismo algo en reposo de donde partirá el principio de lo que
es movido, y apoyándose en lo cual, será movido tanto como conjunto integral como por
partes.
Capítulo 2
Pero todo reposo que hay en un animal es, no obstante, nulo si no hay algo exterior
que esté absolutamente fijo e inmóvil553. Merece la pena detenerse a examinar esta
afirmación. En cuanto a la investigación, se ocupa no sólo de cuanto concierne a los animales
sino también del movimiento y la marcha del universo. Tal como en ello es preciso que haya
algo inmóvil si va a moverse, del mismo modo es aún más preciso que haya algo inmóvil
fuera del animal, apoyándose en lo cual se mueva lo que es movido. Si eso cede
constantemente, como cuando los ratones andan sobre tierra o los animales sobre arena, no
habrá avance, ni habrá tampoco marcha si la tierra no permanece, ni vuelo ni natación si el
aire o el agua no ofrecen resistencia. Y esto debe ser diferente de lo que es movido, y el todo
del todo, y lo que es de ese modo inmóvil no debe ser parte de lo que se mueve, de otro modo,
552
Aquí tenemos que suponer que el texto iba acompañado por una figura, concretamente un círculo. El punto A
sería el centro del círculo, los puntos B,C y D estarían situados en la circunferencia. La recta DAB sería un
diámetro y la recta AC un radio. Hay que imaginar el segmento AB "girando" hasta que su extremo alcance el
punto C. Por supuesto -aclara Aristóteles- esta figura no es sino una idealización geométrica de una articulación
real. Podemos pensar, por ejemplo, que A representa el codo, D el hombro, B la posición de la mano cuando el
brazo está extendido y C la posición de la mano con el brazo flexionado. El peor defecto de la abstracción
geométrica como representación de la articulación es que, como toda entidad matemática y a diferencia de las
entidades físicas, carece de movimiento. De hecho, las dos posiciones que ocupa sucesivamente el brazo tienen
que ser representadas por líneas diferentes, cada una de ellas estática. Aristóteles tiene, pues, conciencia clara de
la diferencia entre la realidad física y su idealización matemática y, por tanto, de las utilidades y limitaciones de
ésta. Los entes matemáticos carecen de la distinción entre acto y potencia, presente en los físicos. Esta distinción
permite que el mismo brazo sea en cierto modo uno y doble, cosa que no puede ser ninguna línea geométrica.
Tanto es así que el segmento AB es distinto del segmento AC y sólo como licencia expositiva podemos decir que
AB "gira" hasta AC; mientras que el brazo, recto o doblado, es evidentemente el mismo. Su antebrazo sí gira en
sentido propio. Por tanto, mediante recursos matemáticos sólo se puede simular -ficcionar, digamos- el
movimiento, que sólo es real si es físico. El pensamiento de Aristóteles en este terreno puede ser sumamente
sugerente para entender las actuales simulaciones artificiales de la vida y de la inteligencia.
553
La alternancia de partes móviles e inmóviles dentro del animal es necesaria para el movimiento (cf. IA 705a
20 y ss.), pero insuficiente. Aquí se establece la necesidad de un punto de apoyo inmóvil externo.
184
no será movido554. Prueba de ello es el siguiente problema: ¿por qué un hombre mueve
fácilmente un barco desde fuera si empuja con una pértiga el mástil o cualquier otra parte
donde lo dirija, mientras que si se intenta hacer esto estando dentro del propio barco no podría
moverlo ni el Titio555 ni tampoco el Bóreas556 soplando desde el interior del barco, si soplase
del mismo modo que representan los pintores: lo pintan lanzando el soplo desde sí [699a]
mismo. Cuando uno emite el soplo suavemente o cuando lo emite con tanta fuerza como para
provocar un enorme viento, si lo lanzado o expulsado es algo diferente, es necesario en primer
lugar que empuje apoyándose en alguna de sus propias partes que esté en reposo y luego, que
esta parte, ya sea la parte misma o aquella a la que pertenece, permanezca descansando en
algo exterior a ella.
Capítulo 3
Una dificultad podría ser que si algo mueve el conjunto del cielo es preciso que esto
sea inmóvil y que no forme parte del cielo ni esté dentro de él. Si lo mueve estando él mismo
en movimiento necesariamente tiene que mover cuando está en contacto con algo inmóvil, y
esto no debe ser parte de lo que mueve. Y si lo que mueve es inmediatamente inmóvil, de
ningún modo será parte de lo que es movido. También están en lo cierto los que afirman que
554
Siguiendo la indicación metodológica señalada más arriba, aquí se intenta fundar la necesidad de un elemento
que sea inmóvil y exterior al universo para que éste se mueva, en la observación de que los animales necesitan
para desplazarse de algo estable externo.
555
Titio es en la mitología griega (Odisea, IX, 576) un gigante al que se le atribuye una gran fuerza, hijo de Gea
que al tratar de violentar a Latona fue muerto por Apolo y Artemis y posteriormente precipitado en el Tártaro
donde los buitres le devoran constantemente el hígado.
556
Personificación del viento del Norte. Es junto a Euro, Noto y Céfiro uno de los cuatro vientos principales.
Hijo de un titán y de la Aurora, se le representaba con rasgos de anciano barbado con alas en la espalda, los
cabellos cubiertos de nieve y una túnica flotante. (Aristóteles hace un estudio pormenorizado de los distintos
tipos de viento en Mete II 4-6)
557
La imagen del barco como sistema en movimiento respecto a la Tierra, que representa al Universo en
movimiento respecto al motor inmóvil, está dentro del estilo de Aristóteles, que utiliza con mucha frecuencia
comparaciones tomadas del mundo de la navegación. Esta imagen se hizo frecuente en las discusiones sobre el
movimiento de la Tierra habidas durante el Renacimiento. Entonces el barco no representaba al Universo, sino
precisamente a la Tierra, que se pensaba como móvil. Por ejemplo, encontramos esta imagen en La Cena de las
Cenizas de Giordano Bruno. Existen precedentes medievales de tal imagen, concretamente en los textos de los
nominalistas de Paris del siglo XIV. Hay que tener en cuenta que Juan Buridán comentó el presente tratado de
Aristóteles. Por tanto, paradójicamente, no es difícil suponer de dónde procede en última instancia la imagen de
la Tierra como un barco con la que Bruno argumentaba en contra de la física de Aristóteles.
185
cuando una esfera se mueve en círculo ninguna de sus partes está en reposo. Pues o toda ella
tendría que estar en reposo o su continuidad se dispersaría558. Sin embargo, no está bien
suponer que los polos de la esfera tienen cierta fuerza, porque no tienen magnitud sino
extremidades y puntos. Por ello, nada semejante tiene sustancia alguna559, y es imposible que
un solo movimiento sea efectuado por dos agentes. Ellos consideran los polos como dos. De
tal consideración se podría aventurar que hay algo que se relaciona con toda la naturaleza del
mismo modo que la tierra se relaciona con los animales y las cosas que se mueven a través de
ellos.
Los que en la fábula representan a Atlas560 con los pies sobre la tierra podrían
creer que han contado el mito con conocimiento porque éste es como un diámetro que hace
dar vueltas al cielo en torno a los polos. Esto sería razonable por el hecho de que la tierra
permanece. Pero a quienes afirman esto se les debe decir que la tierra no es parte del universo.
Además, la fuerza de lo que mueve y la de lo que permanece tienen que ser iguales. En efecto,
hay una cantidad de fuerza y de potencia por la cual permanece lo que permanece, como
también mueve lo que mueve. Y hay por necesidad una proporción tanto entre los que están
en reposo como entre los movimientos opuestos. Y las fuerzas [699b] iguales no se ven
afectadas la una por la otra sino que son dominadas por un exceso. Por eso, si lo que mueve es
Atlas o cualquier fuerza semejante del interior no debe ofrecer una resistencia mayor que la
quietud que tiene la tierra en reposo. De otro modo, la tierra será movida lejos del centro y de
su propio lugar.
558
Cf. D. Cael. 290a 5-7.
559
Se puede decir que en una esfera que gire los polos y el centro permanecen estáticos. Pero ni los polos ni el
centro puede ser principios del movimiento ni puntos de apoyo. En general no se les puede atribuir ninguna
función física dado que son abstracciones matemáticas que ni siquiera tienen una existencia física real (véase
más arriba la nota 552).
560
Atlas es un gigante condenado a soportar sobre sus hombros la bóveda celeste por haber participado en la
lucha de los gigantes contra Zeus. Aristóteles establece la imposibilidad mecánica de que Atlas sostenga los
cielos sobre sus hombros, según afirmaba la leyenda, apoyándose él mismo sobre la Tierra. Cf. D Cael 284a 20.
561
Aristóteles trata de demostrar aquí que necesariamente el motor del universo debe ser exterior al mismo, así
como su punto de apoyo. Si el movimiento de los cielos fuese impulsado por un motor interior, como Atlas,
186
Capítulo 4
Hay un problema respecto a los movimientos de las partes del cielo que podría
examinarse porque está en relación con lo dicho. En efecto, si uno supera la quietud de la
tierra con la potencia del movimiento, está claro que la alejará del centro. Y es evidente que la
fuerza de la que deriva esta potencia no es infinita562, pues la tierra no es infinita, de manera
que tampoco lo es su peso.
sobre un punto de apoyo también interior en el que el motor pudiese afianzarse para mover los cielos, dado que
la Tierra es inmóvil, se podría suponer que es también el mejor candidato para esta función. La Tierra, además, y
a diferencia del centro o los polos de una esfera, no es una mera abstracción matemática, sino una entidad física.
Pero, según establece Aristóteles, el empuje que recibirían los cielos sería igual al que recibiría, en sentido
contrario, la Tierra. La Tierra, por tanto, sólo podría permanecer inmóvil en el caso de que su inercia, es decir, su
resistencia a ser puesta en movimiento, fuese superior a la del universo en su conjunto. Pero Aristóteles parece
pensar -si bien no lo hace explícito- que la resistencia a modificar el estado de reposo está de algún modo
relacionada con la cantidad de materia; de manera que la inercia del conjunto de universo superaría con mucho a
la de la Tierra. El resultado de intentar mover los cielos desde la Tierra sería el movimiento de la propia Tierra,
el cual, según el autor cree, no se da. En este pasaje -dicho sea con todas las reservas- Aristóteles parece
aproximarse a formulaciones modernas de los conceptos de inercia, de acción y reacción y de fuerza resultante.
Por otro lado, el motor no puede ser interno, con independencia de dónde se sitúe el punto de apoyo. Si una parte
del universo moviese el conjunto, entonces también podría destruirlo. Aristóteles cree que el universo es
imperecedero e indestructible por necesidad (física, no lógica), luego su movimiento exige un motor exterior,
absolutamente inmóvil y que no pueda ser movido por nada. Desde el punto de vista de la historia de la ciencia
es destacable que efectivamente la idea de una Tierra en movimiento y de un universo mecánico, exento de una
acción exterior continua, hayan traído consigo la concepción de un universo histórico, evolutivo, con principio y
posible fin.
562
Cf. Phy III, 5.
563
Cf. D Cael 281a 2 y ss; Meta 1019b 21 y ss..
564
Cf. Phy 204a 4.
565
En GA 761b 15 y ss. explica Aristóteles que al igual que se podría decir que las plantas pertenecen
principalmente al elemento tierra, los animales acuáticos al agua y los terrestres al aire, habría un género de seres
vivos que pertenecerían principalmente al fuego. Éstos habría que buscarlos, sugiere el autor, en la Luna.
566
Cf. D Cael I, 10-12 y II, 1.
567
Se refiere al eter. Cf. D Cael 270b 22.
187
imposible a menos que lo contrario sea necesario. Pero dejemos para otro discurso este
problema569.
¿Debe haber algo inmóvil y fijo fuera de lo que es movido, que no forme parte
de él, o no? Y esto, ¿es necesariamente así también en el universo? Parecería extraño, quizá,
que el principio del movimiento estuviera en el interior. Por eso, a quienes sostienen esto les
parecerían correctas las palabras de Homero570:
568
Cf. D Cael 274a 24 y ss..
569
Remite a Phy y D Cael.
570
Iliada VIII, 20-22.
571
Iliada VIII, 20-22. Aristóteles parece citar de memoria, ya que reproduce el texto homérico con ciertas
inexactitudes. El contenido de la cita indica que ni todos los dioses y diosas tirando de una cadena de oro podrían
hacer que Zeus, asido al otro cabo, descendiese a la Tierra. Pero si éste tirase desde el otro extremo podría elevar
a los cielos a todos los olímpicos, con la Tierra y sus mares incluidos. Si Aristóteles pretende traer aquí la cita
homérica a su favor, la interpretación de la misma ha de ser bien laxa, ya que Zeus ni es plenamente externo al
universo ni es inmóvil. Existe referencia a este mismo pasaje de Homero también en Platón (Teeteto 153c),
donde la cadena áurea parece identificarse con el Sol.
572
A partir de aquí, una vez desarrollada la discusión sobre la necesidad de un motor y un punto de apoyo externo
para el universo, procede a discutir la cuestión análoga que se plantea al respecto de los seres naturales,
inanimados y animados. El universo como un todo no se mueve a sí mismo. El motor inmóvil tampoco, dado que
es inmóvil. Los elementos inanimados, como la tierra o el fuego, son movidos por otros. Cada objeto inanimado
puede ser movido por otro objeto inanimado, y así sucesivamente, pero el origen de esta cadena sólo puede estar
en la acción de algún ser que se mueva a sí mismo, como los vivientes. El viviente puede moverse a sí mismo,
pero necesita un punto de apoyo, interno y externo. Los puntos de apoyo y las articulaciones que permiten su
alternancia son condiciones necesarias para el movimiento del animal (de esto Aristóteles afirma haber hablado y
probablemente se refiere a los capítulos precedentes de este mismo escrito y al IA, donde trata un tipo especial de
movimiento animal, el desplazamiento), pero no son aún condiciones suficientes; habrá que discutir si hay
además un motor anterior y superior a las partes. Aristóteles emprende esta discusión en los capítulos sucesivos,
también ha tratado esta cuestión en DA, donde afirma que un animal se mueve a sí mismo en la medida en que
sea capaz de desear (DA 433b 27 y ss.). Para ello se requiere imaginación, racional o sensible, y un objeto que
sea deseado como un bien. Por tanto, el motor, en el caso de los animales, es doble: el objeto deseado, que
permanece inmóvil, y el alma que imagina y desea, que es la parte móvil del motor. Es justo advertir que, en este
esquema, los casos de las esferas celestes y de las plantas suscitan problemas que no son abordados aquí por
Aristóteles.
573
En el presente tratado se aborda la causa del movimiento de los animales en una acepción amplia de
movimiento, que incluye el movimiento local (tratado en IA) y también la alteración y el crecimiento (Cf. Phy
260a 26 y ss.). En el caso de los animales, cada individuo es la causa de su propio desplazamiento, alteración y
188
la cual será movido lo que es movido, por ejemplo si moviese una de sus partes: una parte se
apoya sobre otra como en algo fijo.
Capítulo 5
Pero, ¿sólo en lo que se mueve a sí mismo respecto de un lugar debe permanecer algo
o también en lo que sufre una alteración por sí mismo y en lo que crece? Hay otro tratado
sobre la generación primera y la corrupción573. Pues si existe un movimiento al que llamamos
primero, éste sería la causa de la generación y de la corrupción, y también igualmente de
todos los demás movimientos. Como en el universo, también en el animal existe éste primer
movimiento cuando ha alcanzado su perfección. Por consiguiente, esto también es para él
causa de crecimiento, si se produce en alguna ocasión, y de alteración, y si no, no es
necesario. Los primeros crecimientos y alteraciones son producidos por otro y por otras
causas. Nada puede [700b] ser en modo alguno causa de su propia generación y corrupción.
crecimiento. Los movimientos de generación y corrupción no pueden ser causados por el propio animal que
todavía no existe cuando se inicia la generación o ya no existe cuando ocurre la corrupción (aunque este último
caso admitiría discusión), por eso son el objeto de otro tratado, GC.
573
En el presente tratado se aborda la causa del movimiento de los animales en una acepción amplia de
movimiento, que incluye el movimiento local (tratado en IA) y también la alteración y el crecimiento (Cf. Phy
260a 26 y ss.). En el caso de los animales, cada individuo es la causa de su propio desplazamiento, alteración y
crecimiento. Los movimientos de generación y corrupción no pueden ser causados por el propio animal que
todavía no existe cuando se inicia la generación o ya no existe cuando ocurre la corrupción (aunque este último
caso admitiría discusión), por eso son el objeto de otro tratado, GC.
189
Lo que mueve debe ser anterior a lo que es movido, y lo que genera a lo generado, y nada es
anterior a sí mismo574.
Capítulo 6
Acerca del alma, si se mueve o no, y si se mueve, cómo se mueve, se ha hablado antes
en los tratados sobre ella. Y como todo lo inanimado es movido por otro, sobre lo que es
primeramente movido y lo eternamente movido, de qué modo se mueve y cómo mueve lo que
primero mueve, se ha determinado con anterioridad en los tratados sobre la primera filosofía.
Queda examinar cómo el alma mueve el cuerpo y cuál es el principio del movimiento del
animal575. Exceptuando el movimiento del universo, los seres animados son la causa del
movimiento de las demás cosas que se mueven mutuamente por chocar entre sí. Por eso todos
sus movimientos tienen límite, y también los de los seres animados. Todos los animales
mueven y son movidos con algún fin576 de manera que esto, la finalidad, es límite de todo su
movimiento. Vemos que lo que mueve al animal es la inteligencia, la imaginación, la
intención, la voluntad y el apetito577. Todo esto es remitido a la mente y al deseo. La
imaginación y la sensación ocupan el mismo lugar en la mente, pues todos son capaces de
juzgar aunque difieren en ciertos aspectos que se han explicado en otros libros 578. La
voluntad, el valor y el apetito son todos una forma de deseo, mientras que la intención es
común a la inteligencia y al deseo. Por tanto, lo deseado y lo pensado es lo que primero
mueve, pero no todo lo pensado sino el fin de las cosas factibles. Por eso, entre lo bueno lo
que mueve es lo semejante, pero no todo lo bello. En efecto, mueve desde el momento en que
hay otro motivo, es decir desde el momento en que existe un fin entre cosas de diferente
finalidad. Se debe establecer que lo aparentemente bueno tiene un lugar entre lo bueno, y
también lo agradable, pues es aparentemente bueno579. Por consiguiente, está claro que en un
574
Cf. Phy 261a 1-12; GA 735a 13; Meta 1092a 29 y ss..
575
En definitiva se trata de establecer cómo las almas de los diferentes seres vivos mueven sus respectivos
cuerpos, que están hechos de los elementos comunes. En este punto de máxima tensión y dificultad confluyen la
discusión metafísica acerca del motor inmóvil, la discusión física acerca del movimiento de los elementos y las
esferas y conexión con el motor inmóvil, el problema biológico del movimiento de los vivientes y el ético de la
acción humana libre. Las referencias que hace el propio autor nos llevan DA y Meta, pero existen también
evidentes conexiones, indicadas en pasajes próximos a éste, con Phy, EN y el resto de las obras biológicas.
576
Este es el principio clave que servirá a Aristóteles para explicar el movimiento de los animales: cada animal
mueve (a sí mismo) y es movido (por sí mismo) con vistas a un fin. Si se localiza el fin y su modo de actuar
habremos dado cuenta del movimiento.
577
Cf. EN 1139a 17 y ss., 1147a 31 y ss..
578
Cf. DA 427b 14 y ss..
579
Cf. DA 433a 18-31; EN 1113a 16 y ss; EE 1235b 27; Rhet 1369a 19 y s..
190
aspecto lo eternamente movido por lo que eternamente mueve es movido de la misma manera
que cada uno de los animales y, en otro aspecto, se mueven de forma diferente, por eso,
mientras unas cosas se mueven siempre, el movimiento de los animales tiene un límite. Lo
eternamente bello y lo verdadera y primeramente bueno, y no lo que unas veces es bueno y
otras no, es demasiado divino y demasiado precioso como para que haya algo anterior. [701a]
En efecto, lo primero mueve sin ser movido, mientras que el deseo y lo deseable mueven una
vez movidos. En cambio, lo último movido no necesariamente mueven nada 580. De esto se
deduce de forma evidente que la marcha es lógicamente lo último que se produce entre los
seres movidos581. Pues el animal se mueve y anda por deseo o por intención cuando se
produce alguna alteración respecto a la sensación o la imaginación.
Capítulo 7
¿Por qué cuando piensa unas veces obra y otras no, y unas veces se mueve y otras no?
Parece que ocurre algo semejante cuando se piensa y se reflexiona sobre las cosas
inmóviles582. Pero en ese caso el fin es una pesquisa (cuando se ha pensado las dos premisas,
se ha pensado y dispuesto la conclusión mientras que en aquel caso, la conclusión de las dos
premisas resulta ser la acción; por ejemplo, cuando uno piensa que todo hombre tiene la
capacidad de andar y uno mismo es un hombre, inmediatamente anda, pero si uno piensa que
en un momento dado ningún hombre tiene la capacidad de andar y uno mismo es un hombre,
inmediatamente permanece quieto. Y realiza ambas acciones a no ser que algo lo impida o lo
obligue. Debe crear algo bueno, y una casa es un bien, inmediatamente hace una casa.
Necesito una cubierta, un manto es una cubierta, necesito un manto. Lo que necesito debo
hacerlo: necesito un manto, debo hacer un manto. Y la conclusión “debo hacer un manto” es
una acción. Se obra desde un principio. Si va a ser un manto es necesario que esto exista
580
Cf. DA 434b 34.
581
Se trata del último en el orden cronológico. Pero en Phy (VIII 7) se defiende que el movimiento local tiene la
primacía sobre los demás, lo que se puede interpretar en cuanto a su perfección, pero también en el orden
cronológico.
582
Aquí introduce Aristóteles el llamado silogismo práctico, cuya consecuencia no es un enunciado sino una
acción y cuyas premisas son enunciados que se refieren al objeto deseado como un bien y al repertorio de
acciones posibles de que dispone el animal para alcanzarlo (Cf. Apo 71b 11 y ss.). El silogismo práctico es
aplicado por los vivientes a los problemas de la vida, no a seres inmutables, es decir, a abstracciones sin
existencia independiente, de las que trata el silogismo teórico. Mediante el silogismo práctico los fines deseados
como bienes se concretan en acciones (véase Lear, 1994). Las decisiones prácticas no son para Aristóteles ni
pura teoría aplicada ni pura arbitrariedad irracional, son el fruto de esa forma de racionalidad que llama
prudencia (véase Aubenque, 1963; Marcos, 1996, cap. 4). La falibilidad está presente en toda acción, y no sólo
en su ejecución o en la adecuación de los medios, sino también porque se puede tomar el bien aparente por bien
real.
191
primero, y si esto, esto otro. Y uno hace esto de inmediato. Así pues, está claro que la acción
es la conclusión. Las premisas que llevan a la acción son de dos tipos: la de lo bueno y la de
lo posible. Del mismo modo que algunos que van haciendo preguntas, así la mente no se
detiene en absoluto en examinar la otra premisa, la evidente. Por ejemplo, si andar es bueno
para el hombre, no se ocupa de que “él mismo es un hombre”. Por eso, todas las cosas que
hacemos sin calcular, las hacemos enseguida. Pues cuando uno actúa por percepción o por
imaginación o por pensamiento con vistas a conseguir algo, obra inmediatamente. Lo produce
el acto del deseo en lugar de la pregunta o el pensamiento. Tengo que beber, dice mi deseo.
Esto es bebible. Lo ha dicho la sensación, la imaginación o el pensamiento. Inmediatamente
uno bebe. De este modo son empujados los animales a moverse y obrar, y la causa última de
su movimiento es el deseo, y éste se produce mediante la sensación, la imaginación o el
pensamiento. De las cosas que desean hacer, unas veces las hacen por gana o ánimo y [701b]
otras, por deseo o intención583.
583
Cf. EN VI 4.
584
La comparación de los seres vivos con autómatas hará fortuna con el mecanicismo cartesiano. Tiene sus
precedentes en las concepciones cosmológicas de los nominalistas de París del siglo XIV. Así, Nicolás de
Oresme, discípulo de Juan Buridán, compara reiteradamente el universo con un reloj. Hay que recordar que en
esta época está en auge la construcción de grandes relojes mecánicos dotados de toda una escenografía
automatizada. Pero no cabe duda de que la imagen de los autómatas se puede rastrear aún más atrás en el tiempo.
Este texto de Aristóteles es un ejemplo claro y existen otros textos donde incide sobre la misma comparación
(GA 734b 10 y ss., 741b 9). Pero a diferencia de los auténticos autómatas, los vivientes están formados por partes
que son, a su vez vivas y variables. Las alteraciones de algunas partes pueden ser causadas por la percepción de
un cierto objeto o por la presentación del mismo en la imaginación o memoria. Esta alteración supone el
comienzo del movimiento del animal. Es más, las partes de los animales no son simples componentes que se
ensamblan para formar un ser vivo, pues antes de que exista el viviente no existen sus partes, como Aristóteles
pone de manifiesto reiteradamente en PA I. En definitiva, estamos, como en muchos otros lugares de los textos
biológicos, ante una imagen filtrada. La comparación con los autómatas sirve a Aristóteles para poner de
manifiesto algunos rasgos biomecánicos de los vivientes, pero no se pueden atribuir, sin más, todos los rasgos de
los primeros a los segundos.
192
las partes por el calor y contraerse de nuevo por el frío y alterarse. Producen alteraciones la
imaginación, las sensaciones y los pensamientos. Las sensaciones son en el momento cierto
tipo de alteración, mientras que la imaginación y el pensamiento tienen la potencia de las
cosas. En cierto modo, la idea concebida del calor, del frío, del placer o de lo terrible es
semejante precisamente a la de cada una de las cosas, por eso nos estremecemos y sentimos
miedo solamente con pensarlo. Todas estas afecciones son también alteraciones. Cuando se
alteran las partes del cuerpo unas se vuelven mayores y otras menores. Está claro que un
pequeño cambio producido en un principio produce grandes y numerosas diferencias a
distancia585. Por ejemplo, cuando se hace un cambio mínimo en un timón el cambio de proa es
mayor. Además, cuando por calor, frío o cualquier otra afección semejante, se produce una
alteración en la región del corazón, incluso en una parte de éste imperceptible por su tamaño,
provoca una gran diferencia en el cuerpo: rubor, palidez, escalofríos, temblores y sus
contrarios.
Capítulo 8
585
Aristóteles apunta que el centro sensomotor, el principio del movimiento que para él es el corazón, procesa los
estímulos entrantes desde la percepción o la fantasía de modo que el efecto de los mismos en forma de
movimiento puede ser considerablemente amplificado. Una pequeña alteración del corazón puede convertirse en
un amplio movimiento corporal (cf. HA 590a 3; GA 716b 3, 764b 28, 766a 24 y ss., 788a 13).
586
Cf. Phy 252a 13.
193
falla a su definición, inmediatamente uno actúa y el otro sufre 587. Por eso uno piensa que tiene
que andar y anda por así decir al mismo tiempo, a no ser que alguna otra cosa lo impida. Las
afecciones preparan convenientemente las partes orgánicas, el deseo, las afecciones y la
imaginación, el deseo. Esta última se origina mediante el pensamiento o la sensación. Se
produce de manera simultánea y rápida porque lo activo y lo pasivo se relacionan por
naturaleza entre sí.
Capítulo 9
587
Cf. GC 324b 1, 326b 29 y ss; GA 740b 21 y ss., 768b 15 y ss..
588
Cf. Phy 256a 6 y ss..
194
Como es igual desde la parte izquierda y la derecha, y los opuestos se mueven de
forma simultánea de manera que no es que la parte izquierda se mueva porque la derecha está
quieta ni viceversa, y el principio de ambas está siempre más arriba 589, es necesario que el
principio del alma que mueve esté en el centro, pues el centro es el límite entre ambos
extremos. La misma relación existe entre los movimientos de la parte superior y los de la
inferior, por ejemplo, los de la cabeza y los de la espina dorsal en los que la poseen. Y es
razonable que ocurra esto porque decimos que también lo sensible está allí, de modo que
cuando se altera la región en torno al principio mediante la sensación y modifica las partes
continuas, éstas cambian por extensión y contracción de manera que el movimiento se
produce en los animales necesariamente a través de éstas.
La parte central del cuerpo es una en potencia pero en acto deben llegar a ser
más, pues los miembros se mueven de forma simultánea desde el principio, y cuando uno se
mueve, otro permanece en reposo. Me refiero, por ejemplo a que en ABC590, B es movido y A
mueve. Pero ciertamente debe haber algo fijo si uno va a ser movido mientras otro mueve.
Así, aunque A es uno en potencia, será dos en acto, de modo que no debe ser un punto sino
una magnitud. Y por otro lado, es posible que C se mueva al mismo tiempo que B, de manera
que los dos principios de A deben mover al ser movidos. De este modo, es preciso que haya
alguna otra cosa además de éstos que mueva sin ser movida.
Capítulo 10
Según el razonamiento que define la causa del movimiento, el deseo es el centro que
mueve al ser movido591. En los cuerpos animados debe haber un cuerpo de tal clase. Lo que es
movido y no mueve por naturaleza puede verse afectado por una fuerza ajena. Lo que mueve
589
Aristóteles argumenta a favor de la tesis de que el corazón es el centro de la sensación y principio del
movimiento, pues ocupa una posición central y superior a los miembros que mueve (cf. PN 439a 1, 455b 34,
456a 5, 467b 28 y ss., 469a 5 y ss.; PA 647a 24 y ss., 656a 28, 665a 10 y ss.; . En este punto, uno de los más
erróneos que contiene la biología aristotélica, se aprecia la influencia de la tradición cardiocéntrica procedente de
la medicina egipcia.
590
La explicación se centra en una figura, un ángulo cuyo vértice, que es A, ocupa una posición superior a los
extremos B y C, que pueden ser movidos simultáneamente desde A.
195
debe tener cierta potencia y fuerza592. Es evidente que todos los animales poseen un aliento
innato593 y son fuertes por éste. (Se ha expuesto en otros puntos cuál es la conservación del
aliento innato594). Este parece tener la misma relación con el principio del alma que el punto
de las articulaciones, que mueve y es movido, con lo inmóvil. Puesto que el principio en unos
animales está en el corazón y en otros, en lo análogo, por eso también el aliento innato parece
hallarse allí. Si el aliento es siempre igual o se vuelve siempre diferente, se ha de discutir en
otro tratado595 (el mismo que para el resto de las partes). Está claro que está por naturaleza
bien dotado para ser móvil y ejercer fuerza. Los trabajos propios del movimiento son el
impulso y la tensión596, de modo que el órgano tiene que poder dilatarse y contraerse. Tal es la
naturaleza del aliento, pues no es forzada cuando se contrae y puede ser forzada y violenta por
la misma causa, y tiene peso en comparación con los elementos ígneos y ligereza en
comparación con los contrarios597. Lo que va a mover no debe ser de tal clase por alteración.
Pues los cuerpos naturales prevalecen uno sobre otro por exceso; lo ligero es vencido abajo
por lo más pesado y lo pesado es arriba vencido por lo más ligero.
Se ha explicado con qué parte movida mueve el alma y por qué causa. La
constitución del animal se ha de concebir como una ciudad bien gobernada 598. Pues una vez
que se ha establecido el orden en la ciudad, no hay necesidad de un soberano diferente que
591
Cf. DA 433b 13 y ss..
592
una vez estudiado el aspecto teleológico del movimiento de los animales, Aristóteles trata de dar cuenta de la
causa eficiente del mismo y de la posible conexión entre los dos ámbitos causales.
593
Según una lectura vitalista se podría entender el pneuma como un nuevo y extraño elemento no material (una
crítica a las lecturas vitalistas puede leerse en Balme 1987b, pg. 279. Este mismo autor remite a Sorabji 1980,
pg. 170). Sin embargo, Aristóteles no acude en ningún punto a partes no materiales ni a "fluidos" o "fuerzas"
especiales. Los seres vivos están compuestos por agua, fuego, aire y tierra; en ellos opera el calor y el frío, la
sequedad y la humedad. El alma no es un elemento añadido, es el propio ser vivo (DA II 1), y el pneuma no es
sino aire caliente (GA 735b 37 y ss.). La noción de pneuma es compleja y llena de connotaciones. Remito, para
la interpretación de este punto a Gotthelf, 1987, pgs. 218-20 y Balme, 1992, pgs. 161-4. Aquí se atribuye al
pneuma un papel intermediario entre el alma y el movimiento del cuerpo en la forma querida por el alma (cf.
también PN 456a 15 y ss., 475a 8; PA 659b 17 y ss., 668b 36.). En este texto es evidente que está pensando en el
pneuma como causa eficiente.
594
Cf. PN 479b 17 y ss..
595
En esta frase se han basado los que han puesto en duda la autenticidad de este tratado. En efecto, se puede
entender que hay en ella una referencia al pseudoaristotélico tratado Sobre el Pneuma. Pero existen muy buenas
razones para pensar que el presente tratado es auténtico y que esta frase remite a cualquiera de los textos en que
Aristóteles ha estudiado la cuestión del pneuma, concretamente a los pasajes citados en las notas anteriores de
PA y PN.
596
Cf. Phy 243a 17, 244a 7; DA 433b 25; IA 704b 23
597
Es decir, es pesado en relación al fuego y el aire, pero ligero en relación al agua y la tierra.
598
La comparación entre organismo vivo y ciudad es frecuente en Aristóteles y se da en las dos direcciones (PA
670a 26; EN 1113a 7 y s.; Pol 1254b 5). Esta comparación puede sugerir una visión totalitaria u orgánica de la
vida política. De hecho, muchos regímenes totalitarios, desde nacionalsocialistas a socialistas, se han valido de la
concepción organicista de la sociedad o el estado. Sin embargo, esta no es la lectura más adecuada en el caso de
Aristóteles, donde, como ya se ha señalado, las comparaciones se aplican de modo crítico, filtrado: sólo algunos
196
deba asistir cada uno de los asuntos, sino que cada individuo realice su cometido como se le
ha mandado y que una cosa suceda a otra por costumbre. En los animales se produce el
mismo proceso por naturaleza y por el hecho de que cada uno de sus componentes realiza su
propia función de forma natural, de modo que no precisan un alma en cada parte sino que, al
hallarse ésta en un principio [703b] del cuerpo, las distintas partes viven porque están
adheridas a él y realizan su propia función por naturaleza.
Capítulo 11
Se ha explicado cómo los animales realizan movimientos voluntarios y por qué causas.
Pero algunas partes realizan ciertos movimientos involuntarios, la mayoría son no
voluntarios599. Llamo involuntarios, por ejemplo, al del corazón y al de las partes pudendas (a
menudo se mueven por alguna imagen, no porque realmente lo haya ordenado la mente). No
son voluntarios, por ejemplo, el sueño, el despertar, la respiración y todos los demás
semejantes. Ni la imaginación ni el deseo son absolutamente responsables de estos
movimientos, al contrario, como los animales necesariamente sufren una alteración física y
cuando las partes se alteran unas crecen y otras decrecen de modo que los cambios naturales
de uno a otro contienen ya movimiento y cambio (las causas de los movimientos son los
calentamientos y enfriamientos naturales, tanto externos como internos), y los movimientos
de las partes referidas que suceden contra la razón se producen cuando coinciden con una
alteración. En efecto, el pensamiento y la imaginación, como se ha dicho anteriormente,
ofrecen las posibles acciones de las afecciones. Presentan las imágenes de las cosas factibles.
Estas partes actúan con más claridad por el hecho de que cada una de ellas es como un ser
vivo independiente. [La razón de esto es que contienen humedad vital]600. El corazón es
evidente por la siguiente causa: porque contiene los principios de las sensaciones. Prueba de
que el órgano reproductor es del mismo tipo es que la fuerza seminal sale de ella como un ser
vivo. Razonablemente los movimientos se unen al principio desde las partes y a las partes
desde el principio, y se llegan así los unos a los otros.
rasgos de los organismos son proyectables sobre las ciudades y viceversa (sobre esta cuestión puede verse
Marcos, 1996, cap. 4)
599
Aquí establece Aristóteles la distinción tripartita entre movimientos voluntarios, involuntarios y no voluntarios
(cf. EN III 1; véase también la explicación de los mismos en la Introducción de este volumen).
600
Interpolación añadida por Jaeger.
197
Hay que considerar A como principio601. Los movimientos llegan al principio
por cada una de las letras inscritas y desde el principio, cuando éste es movido y cambiado,
porque es muchos en potencia, el principio de B va a B, el de C va a C y el de ambos a ambos.
De B va a C pasando de B a A como hacia el principio y de A a C como desde el principio. La
razón de que el movimiento contrario a la razón se produzca en las partes en unas ocasiones sí
y en otras, [704a] no, a pesar de que se haya pensado lo mismo, es que unas veces hay
suficiente materia pasiva y otras no la hay en cantidad y cualidad suficiente 602.
Así pues, hemos tratado las causas relativas a las partes de cada animal, al
alma, y además la sensación, el sueño, la memoria y el movimiento en general. Queda hablar
sobre la generación603.
601
Se refiere a la misma figura que había utilizado más arriba.
602
Cf. DA 403a 19 y ss; PN 447a 15 y ss..
603
Como es costumbre se cierra el tratado con una referencia al punto en que se encuentra el plan de
investigación. Ya se ha tratado sobre las partes de los animales (en PA), sobre el alma (en DA), sobre la
sensación el sueño y la vigilia (en los respectivos escritos contenidos en PN) y sobre el movimiento (en la
presente obra). Resta abordar el estudio de la generación de los animales, empresa que efectivamente Aristóteles
llegó a culminar con la redacción de GA.
198
De Incessu Animalium
199
De Incessu Animalium
Capítulo 1
[704a] Sobre las partes útiles a los animales para su movimiento de un lugar a otro
hay que examinar por qué causa cada una de ellas es así y para qué las poseen los animales 604,
y, además, las diferencias entre las partes de un mismo y único animal y las de los otros que
difieren en género. Consideremos en primer lugar cuántos puntos hay que examinar605.
Lo primero es con cuántos puntos mínimos se mueven los animales, luego por
qué los sanguíneos se mueven con cuatro y los no sanguíneos con más, y, en general, por qué
causa unos animales son ápodos, otros bípedos, otros cuadrúpedos y otros de muchos pies, y
por qué tienen un número par de pies todos aquellos que tienen pies; en general, los puntos
con los que se mueven son pares606.
Además, por qué causa el hombre y el ave son bípedos y los peces ápodos. Y
por qué el hombre y el ave, siendo bípedos, tienen opuesta la flexión de sus patas. En efecto,
el hombre flexiona su pierna de forma convexa mientras que el ave lo hace en sentido
cóncavo. Además, el propio hombre flexiona sus piernas y sus brazos en dirección opuesta.
Dobla los brazos en sentido cóncavo y las rodillas en sentido convexo. Los cuadrúpedos
vivíparos flexionan sus patas de forma contraria a los hombres y unas opuestas a las otras. Las
patas delanteras las doblan en dirección [704b] convexa y las traseras en dirección cóncava.
Además, todos los cuadrúpedos no vivíparos sino ovíparos tienen la particularidad de doblar
604
Este tratado adopta el mismo enfoque que PA, con el cual está evidentemente relacionado. Trata de explicar
las partes de los animales, en este caso las relacionadas con la locomoción. La explicación viene dada en
términos de causa final. Sabemos lo que una parte es si sabemos qué hace, cuál es su función, pues su ser es
básicamente su función. Por supuesto, de modo general, todas las partes tratadas aquí tienen por función la
locomoción del animal, pero Aristóteles trata de explicar sus especificidades estructurales por sus
especificidades funcionales. Incluso en un mismo animal cada parte del aparato locomotor tendrá determinada
configuración y posición por la función peculiar que cumpla.
605
A continuación, como es frecuente en Aristóteles, enuncia las cuestiones que serán tratadas. Habrá que
explicar en primer lugar el número de apoyos con que cuenta cada ser vivo para su desplazamiento, en segundo
término habrá que dar cuenta de las peculiaridades de cada uno de esto puntos de apoyo, básicamente del modo
de flexión que presentan y el orden en que se mueven durante el desplazamiento. Sobre estos mismos problemas
puede verse HA 489b 19 y ss., 498a 3 y ss., PA 683b 35 y 693b 2 y ss..
606
Cf. 708a 20 y ss..
200
las patas hacia el lateral607.
Además de estas cuestiones está por qué causa los cuadrúpedos mueven sus
patas en diagonal. Hay que investigar las causas de todas estas y cuantas otras sean afines.
Que esto es así, queda claro a partir de la investigación de la naturaleza pero el por qué hay
que examinarlo ahora608.
Capítulo 2
Debemos tomar como principio609 de la reflexión aquellos puntos que solemos utilizar
frecuentemente en la investigación natural, teniendo en consideración los que son de ese
modo en todas las obras de la naturaleza. Uno de estos es que la naturaleza no hace nada en
vano sino que siempre hace lo mejor de acuerdo a las posibilidades de la sustancia de cada
género animal. Por eso, si es mejor de tal manera, así es también por naturaleza. A
continuación debemos considerar las dimensiones espaciales610, cuántas y de qué clase son en
los que la presentan. Pues hay seis dimensiones agrupadas en tres pares; la primera es la
superior y la inferior, la segunda la anterior y la posterior, y la tercera, la derecha y la
izquierda. Además de esto, hay que considerar que los principios de los movimientos de un
lugar a otro son el impulso y la tensión. Estos son movimientos en sí mismos mientras que lo
llevado por otro es movido de forma accidental. Pues lo llevado [705a] por algo no aparenta
moverse a sí mismo sino ser movido por otro.
Capítulo 3
Definidos estos puntos, expliquemos los que se siguen de estos. De cuantos animales
cambian de lugar, unos lo hacen con todo el cuerpo de una vez, como los que saltan, y otros,
607
Es decir, considerando los cuatro puntos de apoyo de un cuadrúpedo como los cuatro vértices de un
rectángulo, se mueven simultáneamente los que se oponen según una diagonal. No es éste el caso en todos los
cuadrúpedos. Por ejemplo, los elefantes mueven conjuntamente las patas que se encuentran en un mismo lado de
su cuerpo.
608
Remite a HA 489b 19 y ss., 498a 3 y ss..
609
Tras la enumeración de los fenómenos que hay que explicar Aristóteles expone los principios a partir de los
cuales serán explicados. Aquí se trata, en primer lugar, del principio de que la naturaleza no obra en vano. O sea,
que siempre hace lo mejor posible para cada ser dada su esencia y circunstancia. En segundo lugar menciona el
principio según el cual cada dirección del espacio está vínculada a ciertas funciones biológicas. Ambos
principios han sido comentados en notas a PA 658a 8 y 648a 12-13 (véase también PA 669b 18-21). Por último,
Aristóteles enuncia un principio de carácter mecánico: todo movimiento de locomoción se produce por empuje o
tracción. No cabe extrañarse de la presencia conjunta de principios teleológicos y mecánicos, pues Aristóteles
busca explicaciones causales completas en la medida de lo posible.
201
por partes, como todos los que andan. En estos dos cambios lo que se mueve siempre cambia
apoyándose en aquello que le sirve de base. Por eso, si esto se retira demasiado deprisa como
para que lo que realiza el movimiento sobre él pueda apoyarse y si no ofrece en absoluto
resistencia alguna a lo que se mueve, nada puede moverse a sí mismo sobre ello 611. En efecto,
el que salta realiza el salto apoyándose en su propia parte superior y en lo que hay bajo sus
pies. Las partes se ofrecen resistencia unas a otras en las flexiones y, en general, lo que
presiona ofrece resistencia a lo presionado. Por eso, los pentatletas612 saltan más con pesas
que sin ellas, y los corredores corren más si balancean los brazos, pues en la tensión se origina
cierto apoyo en las manos y las muñecas.
Capítulo 4
Por otro lado, las dimensiones con las que por naturaleza se definen los animales 613
son un número de seis: la superior y la inferior, la anterior y la posterior y, además, la derecha
y la izquierda. Todos los animales tienen la parte superior y la inferior. La superior y la
inferior no sólo se hallan en los animales sino también en las plantas. Se distribuyen por su
función y no exclusivamente por su posición en relación con la tierra y el cielo. La parte
desde la que se produce la distribución del alimento y el crecimiento en cada [705b] uno es la
superior. La parte hacia la que éste progresa en último extremo es la inferior. Una es una
610
Cf. DA 432a 20, 433b 25.
611
El movimiento exige algo que se mueva y algo que permanezca en reposo, esto es así desde un punto de vista
metafísico y también en el más elemental sentido físico. Para que un animal se mueva necesita un punto de
apoyo que le ofrezca resistencia. Aun dentro del animal las distintas partes que intervienen en la locomoción se
turnan, estando las unas quietas mientras las otras se mueven.
612
Atletas que compiten en cinco especialidades: lanzamientos de disco y jabalina, salto de longitud, carrera y
lucha.
613
Aristóteles traza aquí las coordenadas de un espacio biológico-funcional, distinto del espacio físico de lo
inerte. Las plantas, por ejemplo, tienen un arriba y un abajo biológico marcados por el eje de la nutrición. En las
plantas el arriba respecto a la función de la nutrición, es decir, la parte por la que entra la comida, coincide con el
abajo del espacio físico. En el hombre, que sirve como modelo para la orientación de este espacio biológico, el
arriba de la nutrición coincide con el arriba físico y cosmológico. Las plantas, por carecer de funciones como
sensación y movimiento local, carecen también de las dimensiones correspondientes: no tienen parte delantera ni
trasera, ni diestra ni siniestra. (Pueden verse más referencias a estas dimensiones funcionales en D Cael 284b 28
y s.; HA 498b 6 y s.; PA 656b 22 y ss., 663a 20 y s., 667b 32, 669b 17, 671b 29; PN 467b 30 y s..).
202
especie de principio y la otra, un fin614. La superior es el principio. Podría parecer, sin
embargo, que en las plantas es más propia la inferior, pues no tienen igual posición la parte
superior y la inferior en éstas que en los animales. No es igual en su relación con el universo
pero sí en cuanto a su función. En efecto, las raíces son la parte superior para las plantas, pues
desde allí se distribuye la alimentación a las partes que crecen, y la toman por éstas como los
animales por la boca615.
Todo lo que no sólo vive sino que, además, es un animal tiene una parte
anterior y una posterior. Todos estos animales tienen sensación y por ésta se distingue la parte
anterior de la posterior. Las partes en las que se produce la sensación y de donde procede para
cada animal están delante, mientras que las partes opuestas a éstas están detrás.
En todos los animales que participan no sólo de la sensación sino que pueden
efectuar un cambio de lugar por sí mismos, en éstos se diferencian la parte izquierda y la
derecha según se ha dicho; igualmente, se había explicado antes que cada una de ellas se
distingue por su función, no por su posición. La parte del cuerpo donde está por naturaleza el
principio del desplazamiento es para cada animal la derecha616, mientras que la opuesta a ésta
y que la sigue de forma natural es la izquierda. Esta se distingue mejor en unos que en
otros617. Cuantos realizan el mencionado desplazamiento sirviéndose de sus partes
instrumentales (me refiero, por ejemplo, a los pies, alas o cualquier otro semejante) se
distingue más lo dicho respecto a tales partes. Por otro lado, los que no avanzan con
semejantes partes sino mediante las secciones de su propio cuerpo, igual que algunos ápodos
como las serpientes, el género de las orugas y junto a éstas las que llaman lombrices de
tierra618, poseen la diferencia mencionada pero no está claramente definida.
614
Cf. PA 672b 22 y ss..
615
Cf. DA 412b 3, 416a 4; PN 467b 2, 468a 10; PA 683b 20, 686b 35; GA 741b 34 y ss..
616
Recuérdese que la derecha biológica se define por la función, no por la posición, luego para algunos
individuos puede coincidir con la izquierda física.
617
Aristóteles reconoce que la lateralidad admite grados. Los humanos son -según afirma más abajo- los seres
vivos más lateralizados. Hoy sabemos que esto es debido a la asimetría funcional del cerebro humano, que gana
así nuevas funciones a costa de perder redundancia, mientras que se mantiene dentro de un tamaño
anatómicamente viable.
618
Literalmente “intestinos de tierra”. Se trata de gusanos de tierra que, según Aristóteles, se forman
espontáneamente en el lodo y en la tierra húmeda (cf. HA 570a 15 y ss.; GA 762b 26 y ss.).
203
[706a] izquierda sea movida.). Por lo tanto, el peso no debe recaer sobre la parte que va a
mover sino sobre la que va a ser movida. Pero si se coloca sobre la que mueve y el principio
del movimiento, o no moverá en absoluto o bien con mayor dificultad. Una prueba es que el
principio del movimiento y los avances parten de la derecha, pues todos echan hacia delante
el pie izquierdo y, cuando están de pie, tienen adelantado preferiblemente el izquierdo, a no
ser que por azar ocurra de otra manera. Pues no se mueven con el pie adelantado sino con el
ha quedado detrás. Además, se defienden con la derecha. Por esa causa las partes derechas
son iguales en todos. De donde sale el principio del movimiento es lo mismo para todos y en
ello tiene su situación por naturaleza. La derecha es de donde sale el principio del
movimiento. Por eso todas las conchas en espiral de los testáceos están a la derecha 619. No se
mueven en espiral sino que avanzan todos en sentido contrario, como las púrpuras y los
buccinos. Puesto que todos se mueven desde la derecha y aquellos se mueven en la misma
dirección por sí mismos, es necesario que todos sean igualmente diestros. Los hombres, más
que otros animales, tienen separadas las partes izquierdas, porque están más en consonancia
con la naturaleza que los demás animales. Por naturaleza es mejor la parte derecha que la
izquierda y está separada de ella. Por eso, la derecha es más diestra en los hombres. Como la
derecha está delimitada, la izquierda es razonablemente menos móvil y está más separada en
éstos. También hay en el hombre otros principios muy diferenciados por naturaleza, el
superior y el anterior.
Capítulo 5
619
Cf. HA 528b 9 y s..
620
Con esta afirmación, Aristóteles está marcando la relación que parece existir entre la raíz de la palabra “pie”
*pod- y la de “suelo” *ped-.
621
Cf. HA 523b 22 y ss.; PA 684b 6, 684b 20, 685a 12
204
Siendo tres las regiones, la superior, la media y la inferior, los bípedos tienen la
superior dirigida a la superior del universo, los de muchos pies o ápodos hacia la media y las
plantas hacia la inferior. La razón es que las plantas son inmóviles y que la parte superior se
dirige hacia el alimento, y el alimento sale de la tierra. Los cuadrúpedos la tienen hacia la
región media, así como los de muchos pies y ápodos, porque no están erguidos. Los bípedos
la tienen dirigida hacia la superior porque están derechos, especialmente el hombre, porque es
el bípedo más acorde con la naturaleza. Y es razonable que los principios provengan de estas
partes; pues el principio es noble, y la parte superior es más noble que la inferior, la anterior
más que la posterior y la derecha más que la izquierda. Es correcto también afirmarlo a la
inversa, que como los principios están en éstas, éstas son más nobles que las partes opuestas.
Capítulo 6
622
Véase, no obstante, HA 490a 2 y s., donde habla de la natación hacia atrás de los crustáceos y en especial de la
langosta.
205
sí en un mismo principio común (al que llamo el que gobierna el movimiento623) es preciso
que en todo lo que va a realizar convenientemente el movimiento de cada parte esté definida
de algún modo y establecida en las distancias relacionadas con los principios mencionados,
tanto los correlativos como los parejos que hay en estas partes; la razón de todos los
movimientos citados. El movimiento de la derecha y la izquierda en el animal, así como el de
la parte superior y la inferior, procede de un principio común, y éste tiene que estar en cada
animal donde esté en igual situación respecto a cada principio de las citadas partes.
Capítulo 7
Así pues, está claro que el movimiento de un lugar a otro pertenece sólo o
especialmente a esos animales que realizan el desplazamiento con dos o cuatro puntos. Por lo
tanto, como esto ocurre casi exclusivamente en los sanguíneos, es evidente que ningún animal
sanguíneo puede moverse con más de cuatro puntos, y si hay alguno que tiene la condición
natural de moverse sólo con cuatro puntos, éste debe ser necesariamente sanguíneo.
Lo que ocurre con los animales también concuerda con lo explicado. En efecto,
ningún animal sanguíneo en ningún momento puede vivir, por decirlo así, dividido en más
partes, y no puede participar del desplazamiento con el que se movía cuando era continuo e
indiviso. En cambio, algunos animales no sanguíneos y de muchos pies, pueden seguir
viviendo seccionados durante largo tiempo en cada una de sus partes 624 y realizar el mismo
movimiento que antes de ser partidos, como las llamadas escolopendras y otros insectos
[707b] alargados. En todos estos la parte posterior realiza la marcha en el mismo sentido que
la anterior. La causa de vivir una vez seccionados es que cada uno de ellos está constituido
como si fuese algo continuo compuesto de muchos animales. Por qué es de esta manera,
623
El principio que dirige el movimiento es el corazón, punto de destino de la sensación y de origen del
movimiento animal (véase en este sentido PN 455b 34 - 456a 5, 467b 28 y ss., 469a 5 y ss., 474a 25 y ss, PA
647a 24 y ss., 666a 14 y ss..).
624
Hoy sabemos que esta diferencia de integración que apreciaba Aristóteles entre unos animales y otros es uno
de los signos del progreso evolutivo del sistema nervioso hacia una mayor centralización (sobre el difícil
problema del progreso biológico puede verse Ayala, 1983a y Castrodeza, 1988). Es cierto, pues, que los
animales cuyo sistema nervioso está menos centralizado son de algún modo plurales. La interesantísima idea de
que la evolución ha procedido no sólo por competición, sino también (o principalmente) por colaboración en
simbiosis y posterior integración de diversos vivientes es defendida hoy día por la bióloga Lynn Margulis
(Margulis y Sagan, 1996). En Aristóteles, la idea de que cada animal inferior es un agregado de varios
"simbiontes" no plenamente integrados, mientras que los superiores son más unitarios (y por tanto son más), está
al margen, por supuesto, de cualquier sesgo evolutivo. Pero hay que decir que tampoco lo excluye (sobre las
relaciones de la biología aristotélica con las teorías evolutivas puede verse Marcos, 1996). Aristóteles vuelve
sobre la observación expresada en este pasaje en PN 471b 22; HA 532a 2; PA 682a 5. En este último texto se
relaciona la posibilidad de fraccionamiento con la multiplicidad de la sede de la sensibilidad.
206
resulta evidente a partir de las explicaciones anteriores.
Los animales con una constitución más acorde con la naturaleza e, incluso,
aquellos sanguíneos que son ápodos se mueven por naturaleza con dos o cuatro puntos. En
efecto, éstos se mueven con cuatro puntos mediante los cuales realizan el movimiento.
Avanzan utilizando dos flexiones; están la derecha y la izquierda, y la anterior y la posterior
en su anchura en cada una de sus flexiones; en la parte cercana a la cabeza está el punto
anterior derecho e izquierdo, y en la próxima a la cola están los puntos posteriores. Parecen
moverse con dos puntos, uno delante y otro detrás en conexión. La razón es que por su
anchura están apretados, puesto que en estos animales, la derecha va delante y pasa su
movimiento correspondiente a la parte de detrás, como en los cuadrúpedos.
La razón de las flexiones es la longitud. En efecto, tal como los hombres altos
andan encorvados y cuando su hombro derecho se dirige hacia delante, la cadera izquierda, se
inclina más bien hacia atrás y la mitad del cuerpo se vuelve cóncava y curva, del mismo modo
se debe pensar que las serpientes se mueven curvándose sobre la tierra. La prueba es que se
mueven igual que los cuadrúpedos: se cambian por turnos lo cóncavo y lo convexo. Cuando el
punto izquierdo es guía de las partes anteriores, lo cóncavo se convierte a su vez en lo
opuesto; el punto derecho es a su vez interior. El punto derecho delantero está en A, el
izquierdo en B, el derecho posterior en C y el izquierdo en D625.
Así se mueven las serpientes entre los animales terrestres y las anguilas,
congrios y morenas entre los animales acuáticos, y cuantos otros tengan una forma más
semejante a las serpientes. Algunos animales acuáticos de tal clase, sin embargo, no poseen
aletas, como [708a] las morenas, sino que se sirven del mar como las serpientes de la tierra y
del mar (pues las serpientes nadan del mismo modo que cuando se mueven sobre la tierra).
Otros tienen sólo dos aletas, como los congrios, las anguilas y cierto género de mújoles que se
dan en el lago de Sifa626 Y, por eso, los habituados a vivir en tierra se mueven con menos
flexiones en el agua que en la tierra, como el género de las anguilas627. Los mújoles que
625
“Nunca piensa el alma sin imagen”, afirma Aristóteles en DA, como contrapeso a la desmedida importancia
que en todo tiempo se ha otorgado al pensar conceptual y a la expresión lingüística del mismo. No es accidental
que aquí, como en otros muchos puntos de su obra, y en especial de su obra biológica, el autor apoye la
explicación en una figura adjunta que desgraciadamente no nos ha sido transmitida. Como puede suponerse, es
más difícil copiar gráficos que textos y la precisión de la serie de copias siempre sería menor. Muchas de las
figuras a que Aristóteles hace referencia en su obra biológica debieron de estar contenidas en las Planchas
Anatómicas trazadas por él mismo o por sus colaboradores directos. Aquí podemos imaginar el cuerpo de una
serpiente, esquematizado como una línea en zigzag (cf. también HA 489b 27 y ss., PA 696a 8 y ss.).
626
Lago del Sur de Beocia, al Norte del Atica.
627
Cf. HA 592a 13 y ss..
207
poseen dos aletas compensan con la flexión dentro del agua los cuatro puntos.
Capítulo 8
Todo animal con pies tiene por necesidad un número par de pies. Aquellos que
realizan el desplazamiento únicamente mediante el salto no necesitan pies, al menos para tal
movimiento. Pero aquellos que utilizan el salto, y este movimiento no les resulta suficiente
sino que además necesitan caminar, claramente es mejor así para ellos, de otro modo les sería
totalmente imposible marchar630. Como tal desplazamiento se produce por partes y no, como
en el salto, con todo el cuerpo a la vez, cuando se desplaza, unos pies deben permanecer en
reposo y otros, en movimiento, y cada animal debe hacerlo con los pies opuestos, cambiando
el peso desde los pies en movimiento a los que permanecen en reposo. Por eso ningún animal
[708b] puede andar utilizando tres o un pie. Pues en este caso, no tiene base suficiente sobre
la que soportar el peso del cuerpo, y en el otro, tiene sólo una de las dos oposiciones, de modo
que si él intenta moverse así, caerá necesariamente.
Todos los que tienen muchos pies, como las escolopendras, pueden realizar la
marcha con un número impar de patas, tal como parecen hacer actualmente si se ha mutilado
una de sus patas, porque la mutilación de patas en disposición simétrica es compensada por la
abundancia de patas restantes a cada lado. Para éstos, llega a ser como el arrastre por los otros
628
Se insiste aquí sobre la idea de que la naturaleza obra el bien según la esencia de cada individuo concreto, su
forma de vida, y en su circunstancia concreta, no la perfección en términos absolutos. En Aristóteles cuenta
como explicación aceptable de las partes de los animales la exposición de su aportación funcional a la vida de
cada animal, no la inserción de las mismas en un supuesto orden cósmico.
629
Lo que remarca aquí el autor es la necesaria armonía entre la longitud del cuerpo, su naturaleza sanguínea y la
ausencia de patas. Sin tal armonía interna, o correspondencia entre las partes, ningún ser vivo sería viable.
630
Los que saltan y además caminan necesitan un número par de pies, pues de otro modo no podrían caminar.
208
del miembro mutilado, pero no es andar631. No obstante, es evidente que éstos realizarían
mejor el desplazamiento si tuviesen un número par de patas, es decir, que no les faltara
ninguna y que tuviesen las patas en disposición simétrica. De este modo, podrían equilibrar su
peso y no cargar más un lado que otro si tuviesen un apoyo simétrico y ningún espacio vacío
entre los opuestos. El animal, cuando anda, avanza alternando cada una de sus partes, pues de
ese modo, su posición llega a ser igual a su forma original. Así pues, queda explicado que
todos los animales tienen un número par de pies y por qué causa.
Capítulo 9
A partir de esto resulta claro que si nada estuviese quieto, no habría flexión ni
extensión632. Flexión es el cambio de recto a curvo o angular, y extensión es el de una de estas
formas a recto. En todos los cambios mencionados es necesario que la flexión o extensión se
produzcan con relación a un único punto. Y, por otro lado, si no existiera la flexión no habría
ni marcha ni natación ni vuelo. Pues desde el momento en que los animales con pies se
mantienen en pie y apoyan su peso alternativamente en cada una de sus patas opuestas, es
necesario que mientras una pata avanza, se realice la flexión de la otra. Pues los miembros en
disposición simétrica son por naturaleza iguales en longitud, y es preciso que el que soporta el
peso esté derecho, como una perpendicular a la tierra. Pero cuando [709a] avanza se forma
una hipotenusa que equivale a la longitud del miembro fijo y a la extensión intermedia633. Y
como los miembros son iguales, el fijo tiene que flexionar o en la rodilla o en la articulación
en el caso de animales que andan y carecen de rodillas. La prueba de que esto es así es que si
631
Aquí se podría hablar con propiedad de experimentación. El supuesto teórico del que se parte es que la
locomoción animal exige un número par de puntos de apoyo. Este supuesto teórico se somete a prueba empírica
con el resultado de que ciertos animales pueden desplazarse con un número impar de puntos de apoyo. El
supuesto teórico no se abandona plenamente, sino que -muy en el estilo de Aristóteles- se matiza, de manera que
vendría a decir que la asimetría en los puntos de apoyo dificulta la marcha del animal, pero menos cuanto más se
aproxime a la unidad la razón entre los puntos de apoyo de un lado y otro. Aquí hay un supuesto teórico sugerido
por la observación, una observación posterior con intervención del observador y con intención de contrastar el
supuesto teórico, y una revisión de la hipótesis a la luz de los resultados de la prueba que con justicia podemos
llamar experimental.
632
A partir de aquí comienza una exposición de biomecánica, muy concisa en su estilo y no fácilmente inteligible
a partir sólo del texto, hasta el punto de que algunos editores, como Jaeger o Forster, han creído que el propio
texto presentaba lagunas. Pero la información que falta en el texto seguramente se ubicaba en otra parte: de
nuevo nos vemos en la obligación de suponer que Aristóteles, para la explicación de la biomecánica a sus
discípulos, se apoyaba en una serie de ilustraciones que acompañaban al texto.
633
La pata apoyada forma con el suelo un ángulo recto. El triángulo se podría cerrar con una hipotenusa formada
por el primer segmento de la pata levantada y su prolongación en línea recta hasta el suelo.
209
uno camina por tierra a lo largo de un muro, la línea trazada no será recta sino torcida 634,
porque el trazo del miembro flexionado es menor y mayor el del que está quieto y levanta.
Es posible, sin embargo, moverse sin la flexión de la pierna, como cuando los
niños gatean635. Una afirmación semejante había antiguamente acerca de los elefantes, aunque
no es cierta. Tales animales se mueven mediante una flexión en los omoplatos o en las
caderas. Pero ningún animal podría ir recto de una forma continua y segura sino que se
movería como en las palestras los que avanzan de rodillas por el polvo. Pues la parte superior
es grande, por lo que el miembro debe ser largo. Si es así, necesariamente hay una flexión. En
efecto, como se mantiene de pie en línea recta, si el miembro movido hacia delante va a ser
inflexible, o caerá por ser menor la línea recta o no avanzará. Pues, si estando recta una de las
patas, la otra está adelantada, será mayor siendo igual. Esta equivaldrá a la fija y a la
hipotenusa. Entonces es necesario que la que avanza sea flexionada y que, una vez flexionada,
al mismo tiempo extienda la otra, la doble, avance y permanezca sobre la perpendicular: los
miembros forman un triángulo isósceles y la cabeza queda más abajo cuando está
perpendicular a la base que pisa.
En cuanto a los animales ápodos636, unos avanzan por ondulación (ésta ocurre
de dos maneras: unos realizan las flexiones sobre la tierra, como las serpientes, y otros hacia
arriba, como las orugas)637, y la ondulación es una flexión. Otros avanzan por medio de
anillos, como los llamados intestinos de tierra y sanguijuelas. Estas avanzan con la parte que
guía, y hacia ésta arrastran todo el resto del cuerpo, y de este modo se desplazan de un lugar a
otro. Pero es evidente que si las dos partes no fuesen mayores que la línea638, los [709b]
animales que se mueven mediante ondulación no podrían hacerlo. Pues, una vez extendida la
flexión, si ocupase una línea igual, no avanzarían. Pero, de hecho, cuando se extiende
sobrepasa la línea y, al quedar fija esa parte, arrastra al resto.
634
A lo largo de todo este pasaje se intenta un estudio de la marcha de los animales mediante abstracciones
geométricas a partir de los fenómenos observados. La trayectoria a que aquí se refiere Aristóteles resulta de la
combinación del desplazamiento rectilíneo del animal más las subidas y bajadas que se producen al caminar
debidas a las flexiones de los miembros. El resultado es una línea sinuosa.
635
Cf. HA 498a 8 y ss.; PA 659a 29
636
Se ocupa aquí el autor del desplazamiento de los animales que carecen de pies. Estos se mueven por
ondulación. Aristóteles distingue los diversos tipos de ondulación (en el plano horizontal, en el vertical o por
contracción y expansión) y hace ver que no constituyen una excepción a la norma según la cual el
desplazamiento exige flexión, ya que la ondulación es una forma de flexión.
637
Cf. HA 551b 7 y ss.
638
Si consideramos el animal como una línea recta, siguiendo el procedimiento de abstracción geométrica,
entonces, al flexionarse el animal, se quiebra esta línea en dos segmentos, las dos partes a que se refiere aquí el
autor.
210
En todos los desplazamientos mencionados, lo que se mueve avanza en línea
recta, unas veces extendiéndose y otras, doblándose, enderezándose con las partes que guían y
doblándose con las que siguen. Todos los animales que saltan también realizan una flexión en
la parte que sirve de base al cuerpo, y de este modo saltan. Los que vuelan y los que nadan,
los unos vuelan desplegando y replegando las alas, mientras que los otros nadan con las
aletas, unos con cuatro y otros, los que las tienen con forma más alargada, con dos, como el
género de las anguilas. En cuanto al resto del movimiento, nadan flexionándose con el resto
del cuerpo en lugar de las dos aletas, como se ha dicho antes. Los peces planos utilizan unas
veces la parte plana de su cuerpo en vez de las aletas. Los totalmente planos, como la raya,
efectúan la natación con las propias aletas y con las extremidades que rodean al cuerpo,
desplegándolas y doblándolas.
Capítulo 10
Quizás alguien podría dudar sobre cómo las aves se mueven con cuatro puntos de
apoyo tanto al volar como al andar, cuando se ha afirmado que todos los sanguíneos se
mueven con cuatro puntos. Pero no se ha dicho sino que no lo hacen con más de cuatro. Sin
embargo, no podrían volar si se les quitasen las patas, ni andar si se les quitasen las alas,
como tampoco anda un hombre sin mover los hombros. Pero todos al menos, como se ha
dicho, realizan el desplazamiento por flexión y extensión. Todos avanzan por la base hasta un
punto como cuando cede algo, de modo que, si la flexión no se produce en otra parte, es
necesario al menos que proceda del principio del ala en los de ala completa 639 y en las aves, y
de la parte análoga en otros animales, como los peces. Otros, como las [710a] serpientes,
tienen el principio de la flexión en las flexiones del cuerpo.
Los que vuelan tienen la cola para dirigir el vuelo, como los timones en los barcos 640.
Y necesariamente éstos la doblan en el punto de unión. Por eso, los insectos y, entre las aves
que tienen plumas separadas, las que tienen la cola mal adaptada para el citado uso, como los
pavos reales, las gallinas y en general los que no pueden volar, no caminan recto. De los
insectos, absolutamente ninguno tiene cola, de modo que van como un barco sin timón y cada
639
Se trata de los insectos, cada una de cuyas alas esta unida en una sola pieza, mientras que las alas de las aves
están compuestas por múltiples plumas.
640
La biología de Aristóteles está llena de analogías funcionales como recurso explicativo. A veces las analogías
se trazan entre distintos seres vivos (las alas hacen en los que vuelan lo que las aletas en los que nadan), otras
entre seres vivos y objetos artificiales cuya función nos resulta familiar (la cola hace en las aves lo que el timón
211
uno de ellos choca con lo que por casualidad encuentra. Lo mismo les ocurre a los coleópteros
como los escarabajos y los abejorros, y a los que no tienen élitros, como las abejas y las
avispas. La cola también es inútil para las aves no voladoras como las fúlicas rojas 641, las
garzas y todas las que nadan. Sin embargo, vuelan extendiendo los pies en lugar de la cola y
utilizan las patas, en vez de la cola, para rectificar el vuelo.
El vuelo de los insectos es lento y débil porque la naturaleza de sus alas no guarda
proporción con el peso de su cuerpo, sino que éste es grande y aquellas pequeñas y débiles.
Tal como si una nave mercante intenta efectuar la navegación con remos, así éstos utilizan el
vuelo. La debilidad de sus propias alas y la de su crecimiento contribuyen en cierta medida a
lo dicho.
Entre las aves, la cola del pavo real es, unas veces, inútil por su tamaño y otras, no
sirve para nada porque pierde las plumas. Las aves, sin embargo, tienen la naturaleza de las
alas al contrario que los insectos y, en especial, las que vuelan con gran rapidez, tal son las
rapaces. En efecto, la rapidez del vuelo les es útil para su vida. Las demás partes de su cuerpo
parecen estar adaptadas a su particular movimiento: la cabeza de todos ellos es pequeña y el
cuello no grueso, el pecho es fuerte y puntiagudo; puntiagudo para ser enérgico como la proa
de un barco esquife, y fuerte por la carne que lo rodea para poder [710b] desplazar el aire que
le opone resistencia y hacer esto fácilmente y sin esfuerzo. Las partes posteriores, en cambio,
son ligeras y a la vez se van estrechando para seguir a las de delante sin arrastrar el aire a
causa de la anchura.
Capítulo 11
Respecto a estos animales se ha explicado de esa manera. Por qué un animal que va a
andar erguido debe ser bípedo y tener más ligeras las partes superiores del cuerpo y las que
hay bajo éstas, más pesadas, está claro, pues sólo siendo así podría sostenerse a sí mismo con
en los barcos. Cf. HA 532a 29, 622b 13; PA 683a 36). Sobre este tema puede verse Marcos, 1996, pgs. 60-86.
Aquí la analogía del barco, convertida casi en alegoría, le sirve para construir el resto de la explicación.
641
La biología de Aristóteles no es panglossiana, no afirma que la naturaleza obre siempre la perfección en la
adaptación de los animales, y la afirmación (repetida aquí mismo en 711a 7 y 711a 18) de que la naturaleza no
actúa nunca en vano ha de ser entendida con las cautelas expresadas más arriba. En este pasaje se nos habla de
partes del organismo de un animal que no sirven para nada (cf. HA 509a 11 y 595a 12). Unas líneas más abajo
nos indica que el vuelo de los insectos es lento y carente de potencia pues sus alas, débiles, no son
proporcionadas al peso de su cuerpo, mientras que en el pavo real la cola es demasiado grande y sus plumas
caducas. Estos defectos no ocurren en las aves para las que la velocidad del vuelo es de interés vital, es decir,
que no podrían vivir sin volar rápidamente. En estas aves la adaptación al vuelo rápido, que -repitámoslo- es
esencial para su forma de vida, afecta a todas sus partes que presentan una buena aerodinámica.
212
facilidad. Por eso el hombre, que es el único animal erguido, tiene las piernas, en proporción
con las partes superiores del cuerpo, más largas y más fuertes642. Lo que les ocurre a los niños
ilustra esto: no pueden andar erguidos porque son en todo como enanos 643 y tienen, en
proporción, las partes superiores del cuerpo más grandes y más fuertes que las inferiores. Pero
conforme avanzan en edad, las partes inferiores aumentan su crecimiento hasta que alcanzan
el tamaño adecuado, y entonces caminan con los cuerpos erguidos.
Las aves, que son ligeras, son bípedas porque tienen el peso detrás, igual a como
fabrican los caballos de bronce con las patas delanteras levantadas. La principal razón de que
puedan mantenerse siendo bípedas es que tienen el isquión semejante a un muslo y tan grande
que parecen tener dos muslos, uno en la pata, delante de la flexión, y otro, entre esta parte y el
ano. Pero no es un muslo sino un isquión644. En efecto, si no fuese tan grande el ave no sería
bípeda. Es como si el hombre y los animales cuadrúpedos tuviesen el muslo y el resto de la
pierna recto a partir de la cadera, que es corta; por tanto, su cuerpo entero estaría
excesivamente inclinado. Ahora, al ser largo, se extiende bajo el medio vientre de modo que
las patas, apoyándose allí, soportan el cuerpo entero. A partir de esto queda claro que el ave
no puede estar erguida como el hombre. Pues la naturaleza de las alas les es útil según [711a]
tienen el cuerpo actualmente, pero les resultaría inútil si estuviesen erguidas, tal como dibujan
a los amores con alas645.
Con lo dicho queda claro que ni el hombre ni ningún otro animal de forma semejante
puede ser alado, no sólo porque, al ser sanguíneo, se moverá con más de cuatro puntos sino
también porque la posesión de alas les resultará inútil en su movimiento natural. La naturaleza
no hace nada contra la naturaleza.
Capítulo 12
Así pues, se ha dicho antes que si no hubiera flexión en las patas o en los hombros y
caderas ningún animal con pies podría avanzar y que no habría flexión si no hubiera algo en
reposo, y que los hombres y las aves, siendo bípedos, realizan la flexión de sus miembros en
dirección contraria, y que además los cuadrúpedos flexionan sus patas en dirección opuesta
642
La marcha bípeda del hombre, esencial para su forma de vida, condiciona su anatomía. Cf. HA 499a 31 y ss.;
PA 689b 14.
643
Cf. PA 686b 3 y ss..
644
Cf. HA 503b 32 y ss..
645
Se refiere a las representaciones pictóricas de Eros como una figura alada.
213
entre sí y opuesta a la de los hombres. Pues los hombres flexionan los brazos en sentido
cóncavo y las piernas en sentido convexo, mientras que los cuadrúpedos flexionan las patas
delanteras de forma convexa y las traseras de forma cóncava. Así también lo hacen las aves.
La razón es que la naturaleza no hace nada en vano como se ha dicho antes, sino todo en vista
de lo mejor a partir de sus posibilidades. Por consiguiente, como en todos los animales que
poseen por naturaleza la capacidad de desplazarse con dos patas, cuando cada una permanece
quieta, el peso está en esa, y cuando se mueven hacia delante, el pie que guía por posición no
debe estar cargado y, cuando a continuación se produce el avance, el peso debe recaer de
nuevo en él, está claro que la pata desde la que se ha flexionado debe estar otra vez recta,
permaneciendo fijos el punto correspondiente al pie que es empujado hacia delante y la
pantorrilla.
Esto puede ocurrir al mismo tiempo que el animal avanza porque la pierna que guía
realiza la flexión hacia delante, pero es imposible si lo realiza hacia atrás. La extensión de la
pierna será como en el primer caso si el cuerpo es llevado hacia delante y, como en el
segundo, si se lleva hacia atrás. Además, si la flexión fuera hacia atrás, la colocación del pie
[711b] se realizaría mediante dos movimientos opuestos entre sí; uno hacia atrás y otro hacia
delante. Pues en la flexión de la pierna es necesario llevar el extremo del muslo hacia atrás, y
que la pantorrilla mueva desde el punto de flexión el pie hacia delante. Pero como la flexión
es hacia delante no tendrá lugar el avance descrito por movimientos opuestos sino por uno
solo hacia delante.
Así pues, el hombre, al ser bípedo y realizar el desplazamiento por naturaleza con las
piernas, flexiona sus piernas hacia delante por la causa mencionada, y los brazos en sentido
cóncavo lógicamente. Pues si los doblasen al contrario serían inútiles para el uso de las manos
y la toma del alimento646.
Los cuadrúpedos vivíparos necesariamente flexionan las patas delanteras hacia fuera
por la misma causa que los hombres, porque estas guían su marcha y están en la parte
delantera del cuerpo. En esto, pues, se asemejan. Por eso también, los cuadrúpedos flexionan
las patas hacia delante de la forma descrita. Pues al ser así su flexión, podrán levantar mucho
los pies, en cambio, si las flexionasen en sentido contrario los levantarían a poca distancia del
646
Cf. PA 687a 6 y ss., donde se afirma que el hombre no es que sea inteligente por tener manos, sino que tiene
manos por ser inteligente. Si las manos están al servicio de la inteligencia, la peculiar flexión de los brazos, así
como la marcha bípeda, lo están al servicio del mejor uso de las manos y, en definitiva, de la forma de vida
propia del ser humano.
214
suelo porque el muslo entero y la articulación de donde nace la pantorrilla se hallarían debajo
del estómago. Respecto a las patas traseras, si la flexión fuese hacia delante, la elevación de
los pies sería igual a la de los pies delanteros (pues para estos sería pequeña con relación a la
elevación de las patas puesto que el muslo y la articulación de ambas caería bajo la zona del
estómago), en cambio, si la flexión fuese hacia atrás, tal como de hecho es, no tendrían
ningún impedimento para la marcha en tal movimiento de los pies. Además, para los animales
que amamantan es necesario o al menos mejor para dicha función que las patas se flexionen
así. Pues si realizasen la flexión hacia dentro no resultaría fácil tener las crías bajo ellos y
protegerlas.
Capítulo 13
[712a] Habiendo cuatro formas de flexión por pares (las patas delanteras y traseras
deben flexionar o en dirección cóncava, como en A, o por el contrario, en dirección convexa,
como en B, o de forma inversa, es decir, no en la misma dirección sino las delanteras en
dirección convexa y las traseras en dirección cóncava como en C, o al contrario, por un lado
convexas entre sí y por otro cóncavas hacia fuera, como ocurre en D) ningún bípedo ni
cuadrúpedo se flexiona como en A o en B; como en C lo hacen los cuadrúpedos; como en D
ningún cuadrúpedo salvo el elefante647, y el hombre en cuanto a los brazos y las piernas: dobla
los brazos en sentido cóncavo y las piernas en sentido convexo.
647
Este pasaje estaba apoyado por un gráfico con las cuatro combinaciones posibles: A) los miembros anteriores
y posteriores tienen flexión cóncava, B) tanto los anteriores como los posteriores tienen flexión convexa, C) los
anteriores convexa y los posteriores cóncava y D) los anteriores cóncava y los posteriores convexa. Todas estas
son posibilidades teóricas, pero sólo dos de ellas, C y D, se ven instanciadas en los animales existentes. No
215
Capítulo 14
Las flexiones de los miembros se producen de este modo y por las causas citadas y los
miembros posteriores se mueven en diagonal en relación con los delanteros648: después de la
pata delantera derecha mueve la izquierda trasera. La razón es que si moviesen al mismo
tiempo y en primer lugar las delanteras el paso se interrumpiría o caería hacia delante como
arrastrando las patas traseras. Además, tal movimiento no sería marcha sino salto. Y es difícil
realizar un desplazamiento continuo saltando. Prueba de esto es que actualmente los caballos
que realizan el movimiento de esta manera, como los que van en procesión, se cansan
rápidamente. Por eso no realizan el movimiento separadamente con las [712b] de delante y las
de atrás. Y si lo hicieran primero con las dos patas delanteras estarían fuera de sus puntos de
apoyo y caerían. Por consiguiente, si debe realizar el movimiento de alguna de estas dos
maneras o en diagonal y ninguna de aquellas dos es posible, es necesario que se mueva en
diagonal649. Pues moviéndose así como se ha dicho no pueden padecer ninguna de estas dos
cosas. Y por eso los caballos y sus semejantes se mantienen en pie con las patas avanzadas en
diagonal y no con las dos derechas o izquierdas al mismo tiempo. Del mismo modo se
mueven también aquellos que poseen más de cuatro pies, pues siempre entre cuatro patas
sucesivas las de detrás se mueven en diagonal con relación a las de delante. Se ve claro en los
que se mueven despacio. Los cangrejos también se mueven del mismo modo pues tienen
muchos pies. En efecto, éstos siempre se mueven en diagonal en cualquier dirección a la que
dirijan su marcha. Este animal realiza el movimiento de una forma particular pues es el único
animal que no se mueve hacia delante sino de lado 650. Pero como "delante" se ha definido por
la vista, la naturaleza ha hecho que sus ojos puedan seguir a sus miembros; se mueven hacia
un lado por ellos, de manera que, por eso en cierto modo, los cangrejos también se mueven
hacia delante651.
Capítulo 15
Las aves flexionan las patas como los cuadrúpedos. En cierto modo su naturaleza es
parecida pues las aves tienen alas en lugar de patas delanteras. Por eso se doblan de la misma
obstante, en HA 498a 13 y ss. afirma que ovíparos, como el cocodrilo y el lagarto flexionan según la
combinación A. Cf. también HA 498b 5 y ss..
648
Cf. HA 490b 4 y 498b 6.
649
Cf. HA 498b 9 y ss..
650
Cf. HA 526a 9-10, 527b 8.
216
manera que en aquellas las patas delanteras, puesto que el principio natural del cambio de
movimiento en la marcha procede en éstos de las alas, pues el vuelo es el movimiento propio
de estos animales. Por eso, si se le quitasen las alas ningún ave podría sostenerse ni
avanzar652. Además, al ser bípedo y no estar erguido653 y tener más ligeras las partes
anteriores del cuerpo, es necesario o mejor para poder sostenerse que tenga el muslo situado
debajo, tal como lo tiene ahora, quiero decir, colocado por naturaleza hacia atrás. Pero si tenía
que ser de esa manera, es necesario que la flexión de la pata sea en [713a] sentido cóncavo,
como en las patas traseras de los cuadrúpedos, por la misma causa que se ha explicado
respecto a los cuadrúpedos vivíparos.
Generalmente las aves y los insectos con alas que vuelan y cuantos nadan en el agua y
realizan la marcha por el agua con sus propios órganos, no es difícil ver que es mejor que la
conexión de las partes descritas esté en el costado, tal como, de hecho, parece ocurrir en las
aves y los insectos con alas. Es lo mismo también en los peces, pues las alas en las aves, las
aletas en los peces654 y las alas en los insectos están adheridas al costado. En efecto, de esta
manera podían realizar el movimiento al cortar con más rapidez y más fuerza unos el aire y
otros el agua. Y las partes posteriores del cuerpo podían seguir hacia delante al ceder el agua
y el aire mientras se transportan.
Los cuadrúpedos ovíparos que viven en madrigueras655, como los cocodrilos, los
lagartos, los lagartos moteados, las tortugas de agua y las de tierra, todos tienen las patas
adheridas al costado y dispuestas sobre la tierra, y las flexionan hacia un lado 656 porque así
son útiles para facilitar su retraimiento y para sentarse y proteger sus huevos. Como están
hacia fuera, es necesario que los muslos realicen la elevación del cuerpo entero ajustándolos y
colocándolos bajo ellos mismos. Dado que se produce esto, no pueden flexionarlas de otra
manera más que hacia fuera.
Capítulo 16
651
Aristóteles contrapone aquí las direcciones del espacio cosmológico a las direcciones del espacio biológico,
relativas a cada ser vivo y al modo en que realiza las funciones vitales, como se ha explicado más arriba.
652
Las alas contribuyen a mantener el equilibrio al andar, las patas al volar.
653
Cf. PA 695a 6.
654
El uso de la analogía funcional es frecuente en la biología aristotélica. La función que cumplen las alas en las
aves es análoga a la de las aletas en los animales acuáticos, que también se mueven en un medio fluido.
655
Cf. HA 610a 12; PA 684a 5.
656
Aquí Aristóteles se corrige y no afirma, como en HA 498a 13-16, que la flexión sea hacia adelante, sino sólo
lateral.
217
Se ha dicho antes que los animales no sanguíneos provistos de pies tienen muchos pies
y ninguno de ellos es cuadrúpedo. Por eso, era evidente que sus patas, salvo las extremas,
estuviesen adheridas al costado y que tuviesen las flexiones hacia arriba y que, evidentemente,
estuviesen torcidas hacia atrás. Pues las patas centrales de todos los animales de tal clase
deben ser no sólo las que guían sino también las que siguen. Por tanto, si estuvieran debajo de
ellos tendrían que tener la flexión tanto hacia delante [713b] como hacia atrás, hacia delante
porque guían y hacia atrás porque siguen. Pero como ellos tienen que hacer ambas cosas,
están torcidas y tienen la flexión hacia el lateral excepto las extremas. Estas, como son
mejores por naturaleza, unas siguen y otras guían. Además también se doblan de esa manera
por la multitud de patas: de esa manera les causarían menos estorbo en la marcha y no
chocarían. La deformación hacia fuera de sus patas se debe a que todos o la mayoría viven en
madrigueras, y los que viven de esta manera no pueden ser altos.
Los cangrejos, entre los animales con muchos pies, son los de naturaleza más extraña,
pues no realizan la marcha hacia delante sino que, como se ha dicho antes, son los únicos
animales que tienen muchas patas que guían657. La razón de esto es la dureza de sus pies y que
no los utilizan para nadar sino para andar: caminan constantemente 658. Así pues, las flexiones
de todos los animales con muchos pies son hacia el lateral, como las de los cuadrúpedos que
viven en madrigueras. Tales son, por ejemplo, los lagartos, los cocodrilos y la mayoría de los
ovíparos. La razón es que unos viven en la madriguera durante la puesta y otros, incluso
durante toda su vida.
Capítulo 17
Sin embargo, los miembros de otros se tuercen hacia fuera porque son blandos, pero
los pies de las langostas, que son duros, son para nadar y no para caminar659. La flexión de los
cangrejos es lateral y no se tuerce hacia fuera como en los ovíparos cuadrúpedos no
sanguíneos y los de muchos pies, porque sus miembros son de piel dura y semejantes a una
concha al no tener la capacidad de nadar ni vivir en una madriguera, pues vive en el suelo. Y,
además, es de forma redondeada y no tiene cola como la langosta pues a las langostas les
657
Cf. HA 490b 5 y s..
658
El autor se refiere a que incluso dentro del agua andan sobre el fondo más que nadan.
659
Las langostas (según se afirma en HA 490a 2 y ss. y aquí mismo algunas líneas más abajo) nadan
principalmente gracias a su cola. Hay que entender que las patas (que siguen siendo consideradas como tales y
no como aletas) son de tal forma que pueden contribuir a la natación, pero no son los miembros que impulsan al
animal cuando nada.
218
sirve para nadar, y éste no puede nadar. Y es el único animal que tiene el costado semejante a
la parte posterior porque tiene muchos pies que guían. La razón es que [714a] no las dobla
hacia delante ni se tuercen hacia fuera. El motivo de que no se tuerzan hacia fuera se ha
explicado antes, la dureza y semejanza a una concha de su piel. Es necesario, por eso, que
avancen con todas y hacia el lateral porque la flexión es lateral, y con todas las patas porque
los pies quietos molestarían a los que se mueven.
Los peces semejantes al mero nadan como andan los tuertos, pues su naturaleza está
torcida660. Las aves palmípedas nadan con los pies y, por el hecho de tomar aire y respirar,
son bípedos y, por el hecho de vivir en el agua son palmípedas, pues siendo así sus patas las
usan en lugar de aletas. Tienen las patas no como las demás aves, en el centro, sino más bien
detrás. Como sus patas son cortas, estando detrás les son útiles para nadar. Tal clase de aves
tienen las patas cortas porque lo que la naturaleza ha quitado de la longitud de las patas lo ha
añadido a los pies661, pues son más útiles siendo anchas que largas, para apartar el agua
cuando nadan.
Capítulo 18
Es razonable que los alados tengan pies y los peces, no, pues para los primeros la vida
transcurre en tierra firme y no pueden permanecer siempre en el aire, de modo que necesitan
tener pies. En cambio, los peces viven en el agua y toman agua, no [714b] aire. Por lo tanto,
las aletas les son útiles para nadar mientras que los pies, no. Y si tuvieran ambos, no serían
sanguíneos. Las aves, en cierto modo, son parecidas a los peces. En efecto, las aves tienen las
alas arriba y los peces tienen dos aletas en la parte delantera. Las aves tienen los pies en la
parte inferior y la mayoría de los peces tienen aletas en la parte inferior 662 y cercana a la de
delante, y las unas tienen cola y los otros, aleta caudal663.
Capítulo 19
660
Es decir, son asimétricos.
661
Principio de compensación que Aristóteles enuncia y utiliza con frecuencia en su obra biológica (cf. PA 652a
31, 658a 35 y s., 694b 18 y ss.).
662
Cf. PA 695b 26 y ss..
219
procede éste si no tienen derecha e izquierda; pero es evidente que se mueven. Es preciso
clasificar a todo este género bien como mutilado, es decir que se mueve de la misma manera
que si se le cortasen las patas a un animal con pies, bien como la foca y el murciélago, pues
éstos son cuadrúpedos pero están mal664. Los testáceos se mueven, pero se mueven contra
natura. No son móviles665, pero en relación con los estables y fijos se pueden mover, y en
relación con los que andan son estables.
Así pues, lo referente a las partes de los animales y entre otras, las relacionadas con la
marcha y todo desplazamiento, es de esta manera. Una vez definido esto, hay que examinar a
continuación el alma667.
663
Aristóteles diferencia en este caso la cola del ave ou©ropu¿gion de la cola de los peces ou©rai½on, aunque
ambos sustantivos están formados sobre la misma raíz y, según esta afirmación, parecen cumplir idéntica
función.
664
No especifica si los considera mal formados o simplemente atrofiados. Sobre este tipo de animales habla
también en HA 498a 32; PA 697b 1 y ss.; GA 737a 25 y ss.
665
Cf. HA 487b 6 y ss..
666
Cf. PA 684a 25-35.
667
Esta frase conclusiva nos sirve para confirmar la conexión del presente tratado con PA y DA.
220
Índice de animales
abeja PA, 648a ; 650b ; 661a ; 678b; 682b; 683a; IA, 710a.
abejorro PA, 682b; IA, 710a.
anémona de mar PA, 681a.
anguila PA, 696a,b; IA, 707b; 708a; 709b.
antílope PA, 663a.
araña de mar PA, 684a.
asno PA, 667a; 674a; 676b; 688b.
asno de la India (rinoceronte) PA, 663a.
avestruz de Libia PA, 658a; 695a; 697b.
avispa PA, 683a; IA, 710a.
ballena PA, 669a; 697a.
bígaro PA, 678b; 679b.
bisonte PA., 663a.
bonito PA, 676b.
buccino PA, 661a, 679b; 683b; IA, 706a.
buey PA, 639a; 643b; 659a; 666b; 671a,b; 673b; 674b; 688b.
caballo PA, 639a; 641b; 643b; 658a; 663a; 666b; 674a; 676b; 686b; 688b; IA, 712a,b.
cabra PA, 643b; 673b; 674b; 676b; 688b.
calamar PA, 654a; 678b; 679a; 685a; 685b.
camaleón PA, 692a.
camarón PA., 683b; 684a.
camello,-a PA, 663a; 674a,b; 676b; 677a; 688b; 689a.
cangrejo PA, 654a; 679a-b; 683b; 684a; 686a; 691b; IA, 712b; 713b; 714b.
cangrejo heracleota PA, 684a.
carpa PA, 660b.
cerdo PA, 643b; 662b; 667a; 674a; 675a; 688a,b.
ciempiés PA, 682a,b.
ciervo PA, 650b;662a;663a, b; 664a; 667a;674b; 676b; 677a; 688b.
cigarra PA, 682a.
cocodrilo PA, 660b; 690b; 691a,b; IA, 713a,b.
cochinillo PA, 688b.
comadreja PA, 667a.
congrio PA, 696a; IA, 707b; 708a.
cuervo PA, 662b.
delfín PA, 655a; 669a; 676b; 677a; 696b; 697a.
elefante PA, 658b-659a; 661a; 663a; 682b; 688b; 692b; IA, 709a; 712a.
erizo de mar PA, 679b-681a; 683b.
escarabajo PA., 682b; IA, 710a.
escaro PA, 662a; 675a.
escolopendra IA, 707a; 708b.
escorpión PA, 683a.
esponja PA, 681a; 669a.
estrella de mar PA, 681b.
estro PA, 661a.
foca PA, 657a; 671b; 676b; 691a; 697b; IA, 714b.
gacela PA, 663a, b.
gallo PA, 657b.
gamo PA, 650b; 676b.
gorrión PA, 644a.
grulla PA, 644a.
halcón PA, 670a.
hiena PA, 667a.
hombre PA, 639a; 640a,b; 641a; 643a,b; 644a,b; 645b; 646a; 648a; 649a,b; 653a,b; 656a; 657a,b; 658a,b; 659b ; 660a; 661b; 662b; 665b;
666b; 669a,b; 671b; 672a; 673a; 674a; 676b; 684b; 686a,b; 687a,b; 688a,b; 689b; 690a,b; 691a; 693b;694b; 695a; 698b; 699a,b; 701a; 703a;
IA, 704a; 706a,b; 707b; 709a; 710b; 711a,b; 712a.
hormiga PA, 642b; 643b; 650b; 661a; 678b; 683a.
jabalí PA, 651a; 661b.
lagarto PA, 660b; 669a; 676a; 691a; IA, 713a,b.
langosta PA, 654a; 661a; 679a; 683b; 684a; IA, 713b.
lapa PA, 679b; 680a.
león PA, 639a; 652a; 655a; 658a; 674a; 686b; 688a; 689a.
liebre PA, 667a; 669b; 676a; 689a.
lija PA, 697a.
lince PA., 689a.
lobo PA, 686a; 688a.
luciérnaga PA, 642b.
medusa PA, 681a.
mejillón PA, 679b; 683b.
milano PA., 670a.
mono PA, 689b.
morena PA, 696a; IA, 707b.
mosca PA, 661a; 678b; 682b; 683a.
mujer PA, 648a; 653a,b.
mújol PA, 675a; 696a; IA, 708a.
mulo PA, 641b; 674a; 676b.
murciélago PA, 697b; IA, 714b.
navaja PA, 683b.
nerita PA, 679b.
ortiga de mar PA, 681a.
oryx PA, 663a.
221
oso PA, 658b.
ostra PA, 654a; 680b; 681b.
oveja PA, 643b; 671b; 672a,b; 673b; 674b; 676b.
pájaro carpintero PA, 662b.
paloma PA, 657b; 670a.
pantera PA, 667a; 688a.
pastinaca PA, 695b.
pavo real IA, 710a.
pechina PA, 679b; 680b; 683b.
perro PA, 639a; 643b ; 658a; 674a; 675a; 688a.
pez torpedo PA, 695b; 696a.
polla de agua PA, 695a.
potro PA, 686b.
pulga PA, 683a.
pulpo PA, 652b; 654a; 661a; 678b;679a; 685a,b.
púrpura PA; 661a; 679b; IA, 706a.
rape PA, 695b; 696a.
ratón PA, 667a; 676b; MA, 698b.
raya PA, 695b; 696a; 697a; IA, 709b.
saltamontes 683a.
sanguijuela IA, 709a.
sapo PA, 673b.
sepia PA, 654a; 661a; 678b; 679a; 685a,b.
serpiente PA, 655a; 659a; 660b; 671a; 676a,b; 690b; 691a,b; 696a ; 697a; IA, 705b; 707b; 708a; 709a,b.
tábano PA, 661a.
torcecuello PA, 695a.
toro PA, 651a; 662a; 663a.
tortuga PA, 654a; 669a; 671a; 673b; 676a; 691a; IA, 713a.
tortuga de agua dulce PA, 654a; 671a.
tritón PA, 695b.
vaca PA, 662a.
víbora PA, 676a.
Índice de partes
222
diafragma PA, 670a,b; 672b-673a; 674a.
diazoma PA, 672b-673a; 676b.
diente PA, 651a,b; 655b; 659b; 660a; 661a-662b; 663b-664a; 664b; 674a,b ; 675a; 676b; 678b; 679a,b; 680a,b; 682a; 683a; 684a,b; 690a;
691b; 692b.
dientes de sierra PA, 661b; 662a; 675a; 691a; 697a,b.
élitro PA, 682b; IA, 710a.
embrión PA, 651b; 655a; 666a.
encía PA, 668b.
epiglotis PA, 664b-665a.
epiplón PA, 676b; 677b.
escama PA, 644a; 645b; 657a,b; 658a; 664b; 670b; 671a; 676a; 691a; 692b; 697a.
esófago PA, 650a;664a,b; 665a; 674a,b; 676b; 686a; 691a.
espada (hueso del calamar) PA, 654a.
espalda PA, 658a; 665a; 666b; 667b; 672a; 679b; 696b; MA, 703a.
espina PA, 644b; 647b; 652a; 653b; 654a,b; 655a; 660b; 689b; 696b.
espina dorsal PA, 640a; 651b;652a; 654b; 655a; MA, 702b.
espolón PA, 661b; 662a; 684a; 694a.
estómago PA, 640b; 650a; 660b; 662a; 664a,b; 665a; 668a; 670b; 671a; 674a-675b; 675b; 676a,b; 677a,b; 678a,b; 679a,b; 680a,b; 681b;
682a; 684b; 686a; IA, 771b.
excreción PA, 650b; 652a,b; 653a; 655b; 656a; 663a; 668b; 670a,b; 671a,b; 673b; 677a,b; 679a; 680a; 688b; 689a; 694a; 697a.
excremento PA, 649a; 655b; 663a; 665b; 671b ; 672a; 674a; 675a,b; 676a; 677a; 679a,b; 680a; 681a; 682a; 685a; 686b; 689a,b; 693b; 697a.
faringe PA, 664a,b; 665a.
fibra PA, 650b-651a; 685b.
flema PA, 653a.
flujo PA, 647b; 652b; 653a; 668a; 670b.
garganta PA, 675a; 678b; 679a,b; 680a; 681b; 684b.
garra PA, 687b.
germen PA, 640a; 641b; 642a.
grasa PA, 647b; 649a; 651a,b; 652a; 667a; 672a,b; 675b; 677b; 680a.
hígado PA, 665a; 666a; 667b; 669b-670a; 671b; 672b; 673b; 676b; 677a,b.
hocico PA, 658b; 696b.
hombro PA, 663a,b; 691b; MA, 698b; IA, 707b; 709b; 711a;712a.
homeómeras (partes) PA, 640b; 646a-647b; 648a; 653b; 655b.
hueso PA, 640b; 642a; 644b; 645a; 646a,b; 647b; 651b-652a; 653a,b; 654a-655b; 658b; 663b-664a; 666b; 686a; 689b; 691a; MA, 701b.
huevo PA, 665a; 676b; 680a; 681a; 684a; 692a; 693b; IA, 713a.
instrumentales (partes) 646b; 647a,b; IA, 705b; 706b.
intestino PA, 650a; 674a; 675a-676b; 677a,b; 678a,b; 679a,b; 681b; 682a; 684b; 693b; IA, 709a.
isquión PA, 695a; IA, 710b.
labio PA, 659b-660a; 662a; 682a; 692b.
lagrimal PA, 657a,b.
leche PA, 647b; 653b; 655b; 675b; 676a; 688b; 692a.
lengua PA, 656b; 659b-661a; 662a; 664b; 674b; 678b; 679a,b; 682a,b; 683a; 690b-691a; 692b.
libro PA, 674b; 676a.
mama PA, 688a,b; 692a.
mandíbula PA, 658b; 659b; 660b; 663b; 664a; 691a,b.
mano PA, 640b; 641a; 646a,b; 647a; 658b; 659a; 663b; 683b; 685b; 686a; 687a,b; 688a; 690a,b; 691b; 692b; 695b; MA, 702a,b; IA, 705a;
706a; 711b.
manto PA, 684b; 685a,b; 678b.
matriz PA, 689a.
médula PA, 647b; 651b-652a; 655a,b.
mecon PA, 679b; 680a.
melena PA, 658a.
membrana PA, 652b; 655b; 657a,b; 659b; 673b; 677b; 680a; 681b; 682b; 683b; 690a; 694b.
menstruación PA, 689a.
mesenterio PA, 650a;676b; 677b-678a.
muela PA, 661b; 691b.
muslo PA, 688a,b; 689b; 695a; IA, 710b; 711b;712a,b; 713a.
muñeca PA, 702b; 705a; 712a.
mytis PA, 679a; 681b.
nalga PA, 689b.
nariz PA, 640b; 645b; 646b; 655a; 657a,b; 658b; 659a,b; 668b; 691a.
no homeómeras (partes) PA, 640b; 646a-647b; 648a; 655b.
nuca PA, 685b.
oído PA, 656a,b; 657a; 691a.
ojal PA, 679a.
ojo PA, 641a; 645b; 646b; 648a; 656b; 657a-658a; 658b; 683b; 684b; 691a; IA, 712b.
omoplato PA, 693b; IA, 709a.
opérculo PA, 679b; 696b.
oreja PA, 655a; 657a; 658a; 691a.
orificio anal, PA, 675b; 678b; de salida PA, 679b; 680a; 682a; 684b; 686b; 693b.
pantorrilla PA, 689b; MA; 698b; IA, 711a,b.
panza PA, 676a.
párpado PA, 648a; 657a; 657b; 658a; 691a.
pata PA, 659a; 674b; 682b; 683a,b; 684a,b; 686a,b; 687a,b; 688a-690a; 691b; 692b; 693a,b; 694a-695b; 697b; IA, 704a,b; 708b; 709a,b;
710a,b; 711a,b; 712a-714b.
pecho PA, 654b; 658a; 659b; 666b; 688a,b; 692a; 693b; IA, 710a.
pelo, PA, 653b; 655b; 657a,b; 658a,b; 692b, 697b.
pestaña PA, 658a; 658b; 697b.
pezuña PA, 663a; 697b.
pico PA, 655b; 659b; 662a,b ; 692b; 693a; 694a.
pie PA, 640b; 642b; 643b-644a; 645b; 651a; 653a; 663a,b; 669b; 673b; 676a; 681a; 682b; 684a,b; 685b; 686a,b; 687a,b; 688a; 690a,b;
691b; 693a; 694a,b; 695b; 696a; 697b; MA, 699a; IA, 704a; 705a,b; 706a,b; 707a; 708a,b; 709a; 710a; 711a,b; 712a,b; 713a-714b.
piedra 667b.
piel PA, 653b; 655a,b; 657a,b; 658a,b; 661a; 663b; 664b; 665a; 673a; 677b; 682b; 691a; 697a; IA, 713b; 714a.
pierna PA, 693b; MA, 698b; IA, 704a; 709a; 710b; 711a,b; 712a,b.
pinza PA, 655b; 683b; 684a; 691b; IA, 714b.
pluma PA, 644a; 655b; 657a,b; 664b; 670b; 671a; 676a; 682b; 691a; 692b; 694a; 697b; IA, 710a.
223
poro PA, 659b; 697a; 671a.
prepucio PA, 657b.
púa PA, 679b; 681a.
pubis PA, 658a.
pulmón PA, 645b; 653a; 659a; 664a,b; 665a; 667b; 668b-669b; 670a,b; 671a; 672b; 673a; 676a,b; 677a; 686a; 691b; 697a.
pupila 653b; 657a.
rabadilla PA, 685b; 694b; 697b.
rabillo del ojo PA, 691a.
rabo PA, 658a; 689b; 697b.
redecilla PA, 674b; 676a.
regla PA, 648a.
riñón 667b; 669b; 670a,b; 671a-672b.
rodilla 663b9; 698b; 704a; 709a; 712a.
rostro PA, 640b; 645b; 646a,b; 647a,b; 662b.
sangre PA, 640b; 642b; 643a; 645a,b; 647b-648b; 649a-650a; 651a-652b; 653a,b; 654a,b; 656b; 659b; 665b; 666a-667b; 668a,b; 669b; 670a;
671b, 672a; 673b; 677a; 678a; 680a; 681b; 686a; 688b; 692a.
sebo PA, 647b; 651a,b; 652a; 672a,b; 677b.
semen PA, 647b; 651b; 653b; 655b; 689a.
sensoriales (partes/órganos) PA, 647a; 653b; 656a,b; 657a; 658b; 669b; 682a,b; 691a; 692b; 696a.
sepión (hueso de la sepia) PA, 654a; 679a.
sudor PA, 668b.
suero PA, 647b; 651a,b; 653a.
sutura PA, 653a; 658b; 667a.
talón PA, 695a.
tendón 646b; 647b; 652a; 654a,b; 664a; 666b; 689a,b.
tentáculo PA, 679a; 685a,b.
testículo 695a; 697a.
tinta PA, 678b; 679a; 681b.
tráquea PA, 664a,b; 665a; 667b; 668b; 673a; 676b; 686a; 691b.
trompa PA, 658b; 659a; 661a; 679b; 692b; de insectos PA, 678b; de testáceos PA, 679b.
tronco PA, 684b; 686a,b; 686b; 689a; 693a,b; 695b.
uña PA, 653b; 655b; 660a; 662b; 687b; 688a; 690a,b; 694a.
vejiga PA, 647b; 653b; 655b; 664b; 670a-671b; 676a,b; 678b; 679a; 697a.
velo del paladar 660a,b; 662a; 674b.
vena PA, 645a; 647b; 650a,b ; 652b; 653b; 654a-b; 656b; 665b-666b; 667a,b; 668a,b; 670a; 671b; 672b; 673a; 674a; 677a,b; 678a; 678b;
693b; vena grande (cava) PA, 652b; 667b-668b; 670a; 671b; 672b; 678a.
ventosa PA, 685b.
ventrículo 666b; 667a; 669b.
vértebra PA, 651b; 652a; 654b; 686a; 692a.
vientre PA, 653b; 655a; 658a; 670a; 672b; 675b; 676a,b; 688a,b; 693b; 694b; 695a; IA, 710b; alto vientre PA, 675b; bajo vientre PA, 675b;
676a,b.
víscera PA, 646b; 647a,b; 651b; 655a; 665a; 666a; 667b; 668b; 669b; 670a,b; 671b-673b; 674a; 676a,b; 677b; 678a.
yeyuno PA, 675b-676a.
224
[Anexo I]
Cronología
225
1/111 (336-5) Nace la hija de Aristóteles, Pitias. Muere su esposa
Filipo es asesinado y le sucede su hijo Alejandro
(Alejandro Magno)
Por esta época Aristóteles se une a Herpilis
2/111 (335-4) Los griegos se sublevan y Alejandro responde
destruyendo Tebas
Aristóteles se establece de nuevo en Atenas. Comienza
su labor en el Liceo
Nace Nicómaco, hijo de Aristóteles y Herpilis
3/111 (334-3) Alejandro parte hacia Asia, y con él Calístenes, sobrino
y colaborador de Aristóteles
2/113 (327-6) Calístenes es ejecutado por orden de Alejandro, quien
ha conquistado ya la mayor parte de su imperio
1/114 (324-3) Muere Alejandro en Babilonia
226
[Anexo II]
Obras de Aristóteles
Abreviaturas más
Título latino Título en español
frecuentes
Categoriae Categorías Cat., Catg.
De Interpretatione Sobre la interpretación De Int., Int., DI
An. Pr., APr., Pr.
Analytica Priora Analíticos primeros
An.
An. Post., APo.,
Analytica Posteriora Analíticos Posteriores
APst., Post. An.
Topica Tópicos Top.
De Sophisticis
Sobre las refutaciones Sofísticas SE, Soph. El.
Elenchis
Organon (título conjunto para los seis
Organon
tratados anteriores)
Physica Física Phys.
GC, De Gen. Et
De Caelo Sobre el cielo
Corr.
De Generatione et
Sobre la generación y la corrupción De Cael., DC, Cael.
Corruptione
Meteorologica Meteorología Meteor., Metr.
De Anima Sobre el alma An., De An., DA
De Sensu et
Sobre la sensación y lo sensible Sens., SS
Sensibilibus
De Memoria et Mem., Mem. Et
Sobre la memoria y la reminiscencia
Reminiscentia Rem.
Somn., Somn. Et
De Somno et Vigilia Sobre el sueño y la vigilia
Vig.
De Insomniis Sobre los sueños Insomn.
De Divinatione per Sobre la adivinación mediante los Div., Div. Somn.
227
Somnum sueños
De Longitudine et
Sobre la vida larga y breve Long., Long. Vit.
Brevitate Vitae
De Juventute et
Sobre la juventud y la vejez Juv.
Senectute
De Respiratione Sobre la repiración Resp.
Pequeños tratados de historia natural
Parva Naturalia (título conjunto que se da a los ocho PN
tratados anteriores)
Historia Animalium Historia de los animales Hist. An., HA
De Partibus
Sobre las partes de los animales PA, Part. An.
Animalium
De Motu
Sobre el movimiento de los animales MA
Animalium
De Generatione
Sobre la generación de los animales GA
Animalium
De Incessu
Sobre la locomoción de los animales IA
Animalium
Metaphysica Metafísica Met., Metaph.
Ethica Nicomachea Ética nicomáquea Eth. Nic., EN
Ethica Eudemia Ética eudemia Eth. Eud., EE
Magna Moralia Gran ética MM
Politica Política Pol.
Rhetorica, Ars
Retórica Rhet.
Rhetorica
Poetica Poética Poet.
Atheniensium
La constitución de Atenas
respublica
Oeconomica Económicos
228
los poetas, Sobre la filosofía, Sobre la justicia, Problemas, Divisiones, Huellas
para argumentaciones, Sobre los contrarios, Sobre el bien, Sobre las ideas,
Sobre los pitagóricos, Sobre la filosofía de Arquitas, Sobre Demócrito.
II.3.- Algunas obras de Aristóteles se han perdido, entre ellas una colección
de dibujos o Planchas anatómicas, elaborados probablemente durante las
sesiones de disección en el Liceo, un libro Sobre las plantas y otro Sobre los
animales legendarios.
229