HORA SANTA – LA CUARESMA
JUEVES 23.02.2023
«La Cuaresma es el tiempo privilegiado de
la peregrinación interior hacia Aquél que
es la fuente de la misericordia».
(S.S. Benedicto XVI)
CANTO INICIAL
ADORO TE DEVOTE (Latín)
Adoro te devote, Fac me tibi semper
latens Deitas magis credere
Quae sub his figuris In te spem habere,
vere latitas te diligere.
Tibi se cor meum
totum subiicit O memoriale
Quia te contemplans mortis Domini
totum deficit. Panis vivus, vitam
praestans homini
Visus, tactus, gustus Praesta meae menti
in te fallitur de te vivere
Sed auditu solo Et te illi semper
tuto creditur dulce sapere.
Credo quidquid dixit
Dei Filius Pie pellicane,
Nil hoc verbo Iesu Domine
Veritatis verius. Me immundum munda
tuo sanguine
In cruce latebat Cuius una stilla
sola Deitas salvum facere
At hic latet simul Totum mundum quit ab
et humanitas omni scelere.
Ambo tamen credens
atque confitens Iesu, quem velatum
Peto quod petivit nunc aspicio
latro paenitens. Oro fiat illud
Quod tam sitio
Plagas, sicut Thomas, Ut te revelata
non intueor cernens facie
Deum tamen meum Visu sim beatus
te confiteor. tuae gloriae. Amén.
ADORO TE DEVOTE
(Castellano)
Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto, verdaderamente, bajo estas apariencias.
A Ti se somete mi corazón, por completo,
y se rinde, totalmente, al contemplarte.
Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto,
el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza.
Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios,
nada es más verdadero que esta palabra de verdad.
En la Cruz se escondía sólo la Divinidad;
pero aquí se esconde también la Humanidad.
Sin embargo, creo y confieso ambas cosas
y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.
No veo las llagas como las vio Tomás;
pero confieso que eres mi Dios.
Haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti espere y que te ame.
¡Memorial de la muerte del Señor!
Pan vivo, que das vida al hombre,
concede a mi alma que de Ti viva
y que siempre saboree tu dulzura.
Señor Jesús, Pelícano bueno,
límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,
de la que una sola gota puede liberar,
de todos los crímenes, al mundo entero.
[3]
Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego
que se cumpla lo que tanto ansío,
que, al mirar tu rostro, cara a cara,
sea yo feliz viendo tu gloria.
Amén.
Monitor: En esta Hora Santa, amado Jesús, nos
postramos ante Tu presencia sintiéndonos felices de
estar, una vez más, junto a Ti y, con sincero corazón,
anhelamos aprovechar esta hermosa experiencia de
amor, que hoy nos regalas. Por eso, con humildad y
confianza, te pedimos, por intercesión de tu
Santísima Madre y de San José, que abras nuestros
corazones al arrepentimiento y a la esperanza, y
derrames, sobre nosotros, tu Santo Espíritu, para
que sea Él quien guíe nuestra adoración, alabanza,
meditación y entrega a Ti.
Monitor: Cantamos
VENI CREATOR SPIRITUS
(Latín)
Veni Creator Spiritus
mentes tuorum visita
imple superna gratia
quae tu creasti, pectora.
Qui diceris Paraclitus
altíssimi donum Dei
fons vivus, ignis, caritas
et spiritalis unctio.
[4]
Tu septiformis munere
dígitus paternae déxterae
tu rite promissum Patris
sermóne ditans guttura.
Accende lumen sensibus
infunde amórem córdibus
Infirma nostri corporis
virtute firmans perpeti.
Hostem repéllas longius
pacemque dones protinus
ductore sic te praevio
vitemus omne noxium.
Per te sciámus da Patrem
noscamus atque Filium
teque utriúsque Spiritum
credamus omni tempore.
Deo Patri sit gloria
et Filio qui a mortuis
surrexit ac Paraclito
in saeculorum saecula.
Amen
[5]
VEN, ESPÍRITU CREADOR
(Castellano)
Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles
y llena, de la divina gracia,
los corazones que Tú mismo creaste.
Tú eres nuestro Consolador,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego, caridad
y espiritual unción.
Tú derramas, sobre nosotros, los siete dones;
Tú, el dedo de la mano de Dios;
Tú, el prometido del Padre;
Tú, que pones en nuestros labios
los tesoros de tu Palabra.
Enciende con tu luz nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra débil carne.
Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé Tú mismo nuestro guía y,
puestos bajo tu dirección,
evitaremos todo lo nocivo.
Por Ti, conozcamos al Padre
y, también, al Hijo;
y que, en Ti, Espíritu de entrambos,
creamos en todo tiempo.
[6]
Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos infinitos.
Amén.
CORONILLA DE REPARACIÓN
AL CORAZÓN EUCARÍSTICO
Monitor: Utilizando un Rosario común, nos unimos
en el rezo de la Coronilla de reparación, por todos los
agravios que hemos cometido contra el Corazón
Eucarístico de Jesús.
Señal de la cruz
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo. Amén.
Padre Nuestro
Padre nuestro que estás en el Cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu Reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
[7]
Ave María
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Credo
Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia
del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los Cielos y está sentado
a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida eterna.
Amén.
[8]
Antes de iniciar cada decena (en las cuentas del
Padre Nuestro), rezamos lo siguiente:
Todos: Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu
Santo, os adoro profundamente; os ofrezco el
Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de
Nuestro Señor Jesucristo presente en todos los
Tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes,
de los sacrilegios y de las indiferencias con los cuales
es ofendido; por los méritos infinitos del Sagrado
Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María
os pido por la conversión de los pobres pecadores.
En cada cuenta de la decena (en las cuentas del
Ave María), rezamos lo siguiente:
Guía: Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo.
Todos: Y os pido perdón por los que no creen, no
adoran, no esperan y no os aman.
Al finalizar cada decena (en lugar del Gloria), se
dirá lo siguiente:
Guía: Por siempre sea adorado,
Todos: mi Jesús Sacramentado.
Al finalizar las 5 (cinco) decenas de la Coronilla,
se repite, 3 (tres) veces, lo siguiente:
Guía: Corazón agonizante de Jesús:
Todos: Reparo toda irreverencia contra vuestro
Corazón Eucarístico. Amén.
Señal de la cruz
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo. Amén
[9]
Monitor: Cantamos
MÍRAME, SEÑOR
Mírame, Señor, no soy digno
de que entres en mi casa.
Háblame, Señor,
Tu Palabra bastará para sanarme.
Sáname, Señor, Tú conoces
cuántas luchas en mis límites,
quiero dar a luz, el misterio
que descansa en mi interior.
De tu Cuerpo, brota Sangre y Agua viva,
va cayendo, suavemente, en mi interior,
te recibo con asombro y me conmuevo.
Cristo vivo, Dios está presente
en mi pobre corazón.
Mírame, Señor, yo no sé confiar
en medio de tormentas.
Háblame, Señor, Tú me alientas
y camino sin temor.
Cuídame, Señor, nadie más sostiene
mi vida entregada.
Te prometo, oh Dios, serte fiel
hasta la cruz y cruz de amor.
De tu Cuerpo, brota Sangre y Agua viva,
va cayendo, suavemente, en mi interior,
te recibo con asombro y me conmuevo.
Cristo vivo, Dios está presente
en mi pobre corazón.
[10]
SANTO EVANGELIO
Monitor: A continuación, puestos en pie,
dispongamos nuestros corazones para acoger la
proclamación del Santo Evangelio.
Sacerdote: El Señor esté con ustedes
Todos: Y con tu espíritu
Sacerdote: Lectura del Santo Evangelio según San
Marcos
Todos: Gloria a ti, Señor.
AL FINALIZAR LA LECTURA DEL EVANGELIO
Sacerdote: Palabra del Señor
Todos: Gloria a ti, Señor Jesús
REFLEXIÓN DEL EVANGELIO
MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
PARA LA CUARESMA 2006
(Vaticano, 29 de septiembre de 2005)
Monitor: La Cuaresma constituye un gran memorial
de la Pasión del Señor, en preparación para la Pascua
de Resurrección, que no debe vivirse con un espíritu
"viejo", como si fuese un quehacer pesado y
fastidioso, sino con el espíritu nuevo de quien ha
encontrado, en Jesús y en su Misterio Pascual, el
sentido de la vida y comprende que, ahora, todo debe
referirse a Él.
[11]
Con esta certeza, delante del Santísimo Sacramento,
el Amor de los amores, hoy iniciaremos las
meditaciones en torno a LA CUARESMA, para lo cual
utilizaremos fragmentos de diversos mensajes que el
Papa Benedicto XVI nos dejó respecto a este tema.
Lector 1: ¿Hacia dónde peregrinamos en la
Cuaresma?
La Cuaresma es el tiempo privilegiado de la
peregrinación interior hacia Aquél que es la fuente de
la misericordia. Es una peregrinación en la que Él
mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra
pobreza, sosteniéndonos en el camino hacia la alegría
intensa de la Pascua. Incluso en el «valle oscuro» del
que habla el salmista (Sal 23,4), mientras el tentador
nos mueve a desesperarnos o a confiar de manera
ilusoria en nuestras propias fuerzas, Dios nos guarda
y nos sostiene. Efectivamente, hoy el Señor escucha
también el grito de las multitudes hambrientas de
alegría, de paz y de amor. Como en todas las épocas,
se sienten abandonadas. Sin embargo, en la
desolación de la miseria, de la soledad, de la violencia
y del hambre, que afectan sin distinción a ancianos,
adultos y niños, Dios no permite que predomine la
oscuridad del horror.
Lector 2: ¿Cómo actúa La Misericordia Divina?
Hay un «límite impuesto al mal por el bien divino», y
es la misericordia. La «mirada» conmovida de Cristo
se detiene también hoy sobre los hombres y los
pueblos, puesto que por el «proyecto» divino todos
están llamados a la salvación.
[12]
Jesús, ante las insidias que se oponen a este
proyecto, se compadece de las multitudes: las
defiende de los lobos, aun a costa de su vida. Con su
mirada, Jesús abraza a las multitudes y a cada uno,
y los entrega al Padre, ofreciéndose a sí mismo en
sacrificio de expiación.
La Iglesia, iluminada por esta verdad pascual, es
consciente de que, para promover un desarrollo
integral, es necesario que nuestra «mirada» sobre el
hombre se asemeje a la de Cristo. En efecto, de
ningún modo es posible dar respuesta a las
necesidades materiales y sociales de los hombres sin
colmar, sobre todo, las profundas necesidades de su
corazón. Esto debe subrayarse con mayor fuerza en
nuestra época de grandes transformaciones, en la
que percibimos de manera cada vez más viva y
urgente nuestra responsabilidad ante los pobres del
mundo.
Lector 3: ¿Cómo contribuye la Iglesia?
La primera contribución que la Iglesia ofrece al
desarrollo del hombre y de los pueblos no se basa en
medios materiales ni en soluciones técnicas, sino en
el anuncio de la verdad de Cristo, que forma las
conciencias y muestra la auténtica dignidad de la
persona y del trabajo, promoviendo la creación de
una cultura que responda verdaderamente a todos
los interrogantes del hombre.
Ante los terribles desafíos de la pobreza de gran parte
de la humanidad, la indiferencia y el encerrarse en el
propio egoísmo aparecen como un contraste
[13]
intolerable frente a la «mirada» de Cristo. El ayuno y
la limosna, que, junto con la oración, la Iglesia
propone de modo especial en el período de Cuaresma,
son una ocasión propicia para conformarnos con esa
«mirada». Los ejemplos de los santos y las numerosas
experiencias misioneras que caracterizan la historia
de la Iglesia son indicaciones valiosas para sostener
del mejor modo posible el desarrollo. Hoy, en el
contexto de la interdependencia global, se puede
constatar que ningún proyecto económico, social o
político puede sustituir el don de uno mismo a los
demás, en el que se expresa la caridad. Quien actúa
según esta lógica evangélica vive la fe como amistad
con el Dios encarnado y, como Él, se preocupa por las
necesidades materiales y espirituales del prójimo. Lo
mira como un misterio inconmensurable, digno de
infinito cuidado y atención. Sabe que quien no da a
Dios, da demasiado poco; como decía a menudo la
beata Teresa de Calcuta: «la primera pobreza de los
pueblos es no conocer a Cristo». Por esto es preciso
ayudar a descubrir a Dios en el rostro misericordioso
de Cristo: sin esta perspectiva, no se construye una
civilización sobre bases sólidas.
Lector 4: ¿Cómo debemos responder al mensaje
evangélico?
Gracias a hombres y mujeres obedientes al Espíritu
Santo, han surgido en la Iglesia muchas obras de
caridad, dedicadas a promover el desarrollo:
hospitales, universidades, escuelas de formación
profesional, pequeñas empresas. Son iniciativas que
han demostrado, mucho antes que otras actuaciones
de la sociedad civil, la sincera preocupación hacia el
[14]
hombre por parte de personas movidas por el
mensaje evangélico. Estas obras indican un camino
para guiar, aún hoy, al mundo hacia una
globalización que ponga en el centro el verdadero bien
del hombre y, así, lleve a la paz auténtica. Con la
misma compasión de Jesús por las muchedumbres,
la Iglesia siente también hoy que su tarea propia
consiste en pedir, a quien tiene responsabilidades
políticas y ejerce el poder económico y financiero, que
promueva un desarrollo basado en el respeto de la
dignidad de todo hombre. Una prueba importante de
este esfuerzo será la efectiva libertad religiosa,
entendida no sólo como posibilidad de anunciar y
celebrar a Cristo, sino también de contribuir a la
edificación de un mundo animado por la caridad. En
este esfuerzo se inscribe también la consideración
efectiva del papel central que los auténticos valores
religiosos desempeñan en la vida del hombre, como
respuesta a sus interrogantes más profundos y como
motivación ética respecto a sus responsabilidades
personales y sociales. Basándose en estos criterios,
los cristianos deben aprender a valorar también con
sabiduría los programas de sus gobernantes.
Lector 5: ¿Cuál es la tentación actual?
No podemos ocultar que muchos que profesaban ser
discípulos de Jesús han cometido errores a lo largo
de la historia. Con frecuencia, ante problemas graves,
han pensado que primero se debía mejorar la tierra y
después pensar en el cielo. La tentación ha sido
considerar que, ante necesidades urgentes, en primer
lugar, se debía actuar cambiando las estructuras
externas. Para algunos, la consecuencia de esto ha
[15]
sido la transformación del cristianismo en
moralismo, la sustitución del creer por el hacer. Por
eso, mi predecesor de venerada memoria, Juan Pablo
II, observó con razón: «La tentación actual es la de
reducir el cristianismo a una sabiduría meramente
humana, casi como una ciencia del vivir bien. En un
mundo fuertemente secularizado, se ha dado una
“gradual secularización de la salvación”, debido a lo
cual se lucha ciertamente en favor del hombre, pero
de un hombre a medias, reducido a la mera
dimensión horizontal. En cambio, nosotros sabemos
que Jesús vino a traer la salvación integral».
Lector 6: ¿Cómo alcanzamos la salvación eterna?
Teniendo en cuenta la victoria de Cristo sobre todo
mal que oprime al hombre, la Cuaresma nos quiere
guiar precisamente a esta salvación integral. Al
dirigirnos al divino Maestro, al convertirnos a Él, al
experimentar su misericordia gracias al sacramento
de la Reconciliación, descubriremos una «mirada»
que nos escruta en lo más hondo y puede reanimar a
las multitudes y a cada uno de nosotros. Devuelve la
confianza a cuantos no se cierran en el escepticismo,
abriendo ante ellos la perspectiva de la salvación
eterna. Por tanto, aunque parezca que domine el odio,
el Señor no permite que falte nunca el testimonio
luminoso de su amor.
[16]
Monitor: Cantamos
VASO NUEVO
Gracias, quiero darte, por amarme.
Gracias, quiero darte, yo a Ti, Señor.
Hoy, soy feliz, porque te conocí.
Gracias, por amarme a mí también.
Yo quiero ser, Señor amado,
como el barro en manos del alfarero.
Toma mi vida, hazla de nuevo.
Yo quiero ser un vaso nuevo. (2)
Te conocí y te amé,
te pedí perdón y me escuchaste.
Si te ofendí, perdóname Señor,
pues te amo y nunca te olvidaré.
Yo quiero ser, Señor amado,
como el barro en manos del alfarero.
Toma mi vida, hazla de nuevo.
Yo quiero ser un vaso nuevo. (2)
[17]
RESERVA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Monitor: Cantamos
TANTUM ERGO TANTUM ERGO
(Latín) (Castellano)
Tantum ergo Tan sublime
sacramentum Sacramento,
veneremur cernui veneremos de rodillas,
et antiquum la antigua Ley
documentum ceda el puesto,
novo cedat ritui al nuevo rito;
praestet fides la fe supla
supplementum la incapacidad
sensuum defectui. de los sentidos.
Genitori, genitoque Al Padre y al Hijo
laus et iubilatio sean dadas alabanzas
salus, honor, virtus y júbilo,
quoque gloria, honor, poder
sit et benedictio y bendiciones;
procedenti ab utroque al que del uno
compar sit laudatio. y del otro procede,
Amen. una gloria igual
sea dada. Amén
Sacerdote: Les diste el pan del cielo.
Todos: Que contiene, en sí, todo deleite.
[18]
Sacerdote: Oh Dios, que en este sacramento
admirable nos dejaste el memorial de tu Pasión, te
pedimos nos concedas venerar de tal modo los
sagrados misterios de Tu Cuerpo y de Tu Sangre, que
experimentemos constantemente, en nosotros, el
fruto de Tu Redención. Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos.
Todos: Amén
BENDICIÓN
ALABANZAS DE DESAGRAVIO
(Repetir cada invocación)
Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo,
verdadero Dios y verdadero hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús,
en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo, Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios,
María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
[19]
Bendito sea San José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios, en sus ángeles y en sus Santos.
Amén.
Monitor: Cantamos
PANIS ANGELICUS PANIS ANGELICUS
(Latín) (Castellano)
Panis angelicus El pan de los ángeles
fit panis hominum; se convierte en pan de
Dat panis coelicus los hombres;
figuris terminum: El pan del cielo termina
O res mirabilis! con todas las
manducat Dominum prefiguraciones:
Pauper, servus, ¡Oh, cosa admirable!
et humilis. se alimentan del Señor
los pobres, los siervos y
Te trina Deitas los humildes.
unaque poscimus:
Sic nos tu visita, Te rogamos,
sicut te colimus; Dios, uno en tres,
Per tuas semitas que así vengas a
duc nos quo tendimus, nosotros, como a ti te
Ad lucem quam damos culto.
inhabitas. Por tus caminos
Amen. guíanos adonde
anhelamos,
a la luz en la que
moras. Amén.
Monitor: Hermanos, ¡gracias por su participación!
Los esperamos el próximo jueves, a las 8.00pm, para
orar, en comunidad, ante Jesús Sacramentado.
[20]