0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas4 páginas

Guatemala: De la Anexión a México (1821-1841)

La época entre 1821 y 1841 en Centroamérica estuvo marcada por la anexión a México, la formación de la República Federal de Centroamérica y su posterior desintegración. La oligarquía guatemalteca anexó Centroamérica a México en 1822 para mantener su dominio político y económico. Sin embargo, El Salvador se opuso a la anexión y luchó por su independencia. En 1823 se declaró la independencia de Centroamérica. A pesar de los esfuerzos, la República Federal

Cargado por

Gerardo Cañas
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas4 páginas

Guatemala: De la Anexión a México (1821-1841)

La época entre 1821 y 1841 en Centroamérica estuvo marcada por la anexión a México, la formación de la República Federal de Centroamérica y su posterior desintegración. La oligarquía guatemalteca anexó Centroamérica a México en 1822 para mantener su dominio político y económico. Sin embargo, El Salvador se opuso a la anexión y luchó por su independencia. En 1823 se declaró la independencia de Centroamérica. A pesar de los esfuerzos, la República Federal

Cargado por

Gerardo Cañas
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR MÉTODOS SOCIALES II

ESCUELA DE ARQUITECTURA

LA ÉPOCA ENTRE 1821 Y 1841


Arq. Luis Vásquez

[Link] ANEXIÓN A MÉXICO


Para Centro América, los lazos con España sí se habían soltado para siempre; pero
la independencia política de la aristocracia terrateniente guatemalteca tenía que esperar
unos años más.
El 5 de enero de 1822 la oligarquía aristocrática terrateniente guatemalteca
decretó la anexión a México, es decir al imperio de Iturbide.
En los últimos años de la colonia, el déficit fiscal era tal que el Virreinato de Nueva
España tenía que enviarnos 100,000 pesos cada año para compensar el faltante. Al
momento de la Independencia, la deuda ascendía a cerca de los dos millones.
A la oligarquía guatemalteca le parecía el gobierno de Iturbide lo suficiente
conservador y adecuado para que su dominio político y económico en Centroamérica no
sufriera transformaciones con el nuevo estado de cosas. Nada más fácil que cambiar
España por México y sobre todo por un México conservador e imperial.
Las provincias de San Salvador y San Vicente fueron las únicas que se opusieron a
la anexión a México. Se alzaron en armas para defender la Independencia. Casi todo el
tiempo en que Centroamérica estuvo anexada al Imperio mexicano (1822 y 1823), San
Salvador estuvo con las armas en la mano defendiendo sus derechos de auto
determinación, lástima que esta rebeldía haya sido empañada al final por una proclama y
la determinación de anexión a los Estados Unidos.
Finalmente, en marzo de 1823, el ejército salvadoreño fue derrotado por las tropas
del general mexicano Vicente Filísula, pero en ese momento, Iturbide fue derrocado. Un
congreso decidió el futuro de Centroamérica, el cual, el 1º. De Julio de 1823, emitió una
declaración absoluta de Independencia. De esa manera, diputados de Centroamérica,
entre los que descollaban los representantes de El Salvador, decretaron que
Centroamérica no pertenece en sus destinos ni a España, ni a México, ni a ningún país.
Algunos historiadores opinan que esta es nuestra declaración formal y verdadera fecha de
Independencia.
La economía de nuestros países, para 1821 era altamente ruinosa. La nueva
política económica libre cambista parecía en un principio saludable para nuestra pobre
economía. Después fue perjudicial, pues el embrión de la industria textil, situada en la
Antigua Guatemala, donde operaban mil telares, al poco tiempo quedó reducida a la
cantidad de 100, por la competencia que presentaban las telas inglesas.
El liberalismo de los fundadores de nuestra nación, era romántica. No se fijaban
pautas acopladas a nuestra realidad social, sino que se colocaban los moldes de países en
P
El problema de la tierra y de la creación de un campesinado libre y próspero fue un
asunto ignorado y omitido por todos nuestros políticos; hecho que, hasta la fecha, se
lamenta. Ellos creían en una revolución liberal con cambios en la superestructura política;
olvidaron las bases sociales y económicas; nuestra revolución fue en las alturas y nunca en
las bases estructurales sociales y económicas.
[Link] REPÚBLICA FEDERAL DE CENTROAMÉRICA.
Para la década de 1820 a 1830, Centroamérica aspiraba a ser nación y ciertamente
ya tenía los requisitos que requiere esta clase de formaciones histórico-sociológicos. Tenía
una conformación territorial envidiable ya que el itsmo era un paso obligado para unir los
océanos Atlántico y Pacífico. También tenía unidad de idioma, de religión, ciertas
tradiciones y costumbres comunes por el proceso de transculturación hispánica operado
en sus colonias.
Nuestra economía estaba fundamentada en la agricultura y en la exportación de
algunos productos tales como el añil, el algodón y el cacao; había alguna explotación
minera en Honduras, y el café empezó a cultivarse primeramente en Costa Rica, para la
época de la independencia.
Nuestro mercado interno estaba reducido al mínimo y nuestros países tenían poco
intercambio comercial entre sí, más que todo porque las vías de comunicación eran
escasas y malas. Las vías de transporte eran a lomo de mulas porque las carreteras y
caminos no permitían otro medio. Lo accidentado del territorio y sus muchas montañas
hacían que el problema de nuestra comunicación interna se acentuara más.
Guatemala tenía el predominio político y económico por su población, la cual era
de 600,000 habitantes, cosa bastante para la época, pues toda Centroamérica tenía
1,200,00. Una economía y una sociedad como la de Centro América colonial, asentadas en
puntos distintos y de difícil acceso tendría que producir un marcado localismo y
lugareñismo.
La directriz para salvar a esta nación en ciernes, proclive a desorganizarse, tendría
que haber sido la constitución de un estado fuerte, que debía estar asentada en una clase
social orgánicamente desarrollada; ésta tendría que haber sido una burguesía pujante,
pero tal cosa no existía en Centroamérica sino muy incipiente y en fraccionada cantidad, la
cual, en vez de propiciar su progreso, en los sucesos posteriores a la Independencia, no
hicieron más que estancar y frenar su posible desarrollo.
El feudalismo heredado de España, se incrementó con un proceso mayor de
concentración de la tierra, y los elementos capitalistas que irrumpieron en nuestra
economía en la post-independencia fueron amarrados a los elementos feudales. De allí
que no se produjera una revolución industrial en el siglo pasado, ni en la época posterior.
La Independencia trajo también el caos político, pues la autoridad real
(monarquía), se rompió y no quedó sustituyendo a este orden anterior, más que las
figuras de los caudillos, y el gobierno de los caudillos no produce una institucionalidad
política, tan necesaria para un desarrollo de una burguesía progresista.
Centro América era, en la época de la post-independencia, un país pobre y
desorganizado. La ruina del fisco era tal, que hubo que concertar un préstamo con una
casa londinense, aceptando condiciones de desventaja total para los intereses
centroamericanos.
Por otra parte, desde el año 1827 hasta la destrucción de la Federación en 1841, la
guerra civil se apoderó de Centroamérica, y una infinidad de luchas causaron destrucción
considerable de riquezas. La lucha fratricida entablada tenía, no sólo móviles accionados
por la ambición delos caudillos, sino también la lógica lucha entre las clases que se
disputaban el dominio del poder político.
En un polo estaba la oligarquía terrateniente aristocrática de Guatemala que se
apoyaba en las fuerzas tradicionales de la colonización española. En el otro polo estaban
las fuerzas liberales, cuyo foco estaba situado en la ciudad de San Salvador.
No existía una burguesía desarrollada que se interesara en abarcar un mercado
común en toda Centro América. Los añileros en El Salvador no eran más que un apéndice
de los mercados europeos. La materia prima confeccionada en El Salvador por la industria
del añil, eran los tintes, cuyos precios estaban sujetos al mercado inglés. Las ganancias
obtenidas con la exportación de este artículo se fundamentaron siempre en la explotación
de la mano de obra barata.
El mercado interno no tenía proyecciones centroamericanas; no pasaban de ser
locales. Este fue otro factor más para el aislamiento y la separación. Por tanto, la
unificación tan deseada por el liberalismo criollo nunca se llegó a concretar.
La Federación Centroamericana se rompió en 1838. Poco a poco, y una a una, se
fueron separando las provincias centroamericanas. Sólo El Salvador no pudo separarse de
nadie, puesto que terminaron dejándolo solo. Por tanto, al no haber alternativa, en 1841,
se fundó el Estado de El Salvador con carácter independiente y soberano. Ese mismo año,
se creó nuestro obispado, la cual dio independencia eclesiástica; y también ese mismo
1841, con la fundación de NUESTRA UNIVERSIDAD, se obtuvo un fenómeno igual en el
plano cultural.

También podría gustarte