FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
SECCIÓN DE FISIOTERAPIA
TRABAJO DE FIN DE GRADO
El sedentarismo y su impacto: una revisión
bibliográfica
Autores:
José Carlos López Luis
Guillermo Cejas Lara
Tutora:
Mª Sonia Delgado Rodríguez
CURSO ACADÉMICO 2018-2019
CONVOCATORIA DE JUNIO
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
SECCIÓN DE FISIOTERAPIA
TRABAJO DE FIN DE GRADO
El sedentarismo y su impacto: una revisión
bibliográfica
Autores:
José Carlos López Luis
Guillermo Cejas Lara
Tutora:
Mª Sonia Delgado Rodríguez
CURSO ACADÉMICO 2018-2019
CONVOCATORIA DE JUNIO
Resumen
Esta revisión bibliográfica se centra en la definición del término sedentarismo,
recogiendo información de distintos conceptos ligados, como su relación con la
salud, su diferenciación con respecto a la inactividad física y los distintos
cuestionarios que existen para medir el grado de sedentarismo de un individuo.
Con respecto a su incidencia en el ámbito de la salud, el comportamiento
sedentario es un factor de riesgo a tener en cuenta en distintas patologías
relacionadas con el sistema cardiovascular, metabólico, nervioso y respiratorio,
además de ser una de las causas posibles de algunos tipos de cáncer.
La definición del término sedentarismo no está del todo clara y algunos
investigadores se han preocupado por validar un significado común de cara a futuros
estudios.
PALABRAS CLAVE: sedentarismo, inactividad física, actividad física,
cardiovascular, metabolismo, respiratorio, oncología, nervioso, cuestionarios,
conducta sedentaria
Abstract
This bibliographical review focuses on the definition of the term sedentarism,
collecting information from different linked concepts, such as its relationship with
health, its differentiation with respect to physical inactivity and the various
questionnaires that exist to measure the degree of sedentary of an individual.
With regard to its incidence in the field of health, sedentary behavior is a risk
factor to take into account in different pathologies related to the cardiovascular,
metabolic, nervous and respiratory system, in addition to being one of the possible
causes of some types of cancer.
The definition of the term sedentarism is not entirely clear and some researchers
have been concerned to validate a common meaning for future studies.
KEY WORDS: sedentarism, physical inactivity, physical activity, cardiovascular,
metabolism, respiratory, oncology, nervous, questionnaires, sedentary behavior
ÍNDICE
1. Introducción ............................................................................................................. 1
2. Objetivos y Metodología ......................................................................................... 2
3. Desarrollo teórico .................................................................................................... 3
3.1 Sedentarismo y salud ......................................................................... 3
3.1.1 Sedentarismo y Metabolismo................................................ 3
3.1.2 Sedentarismo y Sistema Cardiovascular ............................... 6
3.1.3 Sedentarismo y Sistema Nervioso ........................................ 7
3.1.4 Sedentarismo y Oncología .................................................. 12
3.1.5 Sedentarismo y Sistema Respiratorio ................................. 13
3.2: Definición de sedentarismo e inactividad física ............................. 16
3.2.1 Definición de sedentarismo ................................................ 16
3.2.2 Diferencia entre sedentarismo e inactividad física ............. 22
3.3 Cuestionarios para la medición del sedentarismo ............................ 24
3.3.1 Cuestionario GPAQ ............................................................ 25
3.3.2 Cuestionario IPAQ .............................................................. 29
4. Conclusiones y direcciones futuras........................................................................ 34
5. Bibliografía ............................................................................................................ 35
1. Introducción
El sedentarismo, a día de hoy, es un término relevante al que la OMS le da
mucha importancia. Sin embargo, existen lagunas en cuanto a la evidencia de
este término en diversos campos, comenzando con su definición, de la que se
exponen los diferentes puntos de vista que pueden llegar a tener varios autores,
e incluso su relación con el término de inactividad física, donde varios de estos
autores se muestran contradictorios respecto a su significado y relación,
además del efecto que tiene sobre diferentes aspectos de la salud.
El motivo principal por el que se realiza este proyecto, es el de conocer
mayor información sobre este tema, pues hoy en día el sedentarismo es un
término que lleva consigo excesiva controversia, pues no se tiene una idea fija
de su significado, añadido a la diversidad de puntos de vista por parte de
diferentes especialistas.
El objetivo principal que tiene este trabajo es la revisión de la
documentación actualizada sobre el sedentarismo, además de otros objetivos
como qué impacto puede llegar a tener sobre la salud a diferentes sistemas,
como pueden ser el respiratorio, el cardiovascular, el nervioso, el metabolismo
y la oncología.
Debido al impacto en la salud, se debe tener una medida objetiva que nos
facilite determinar si un paciente es sedentario, ya que este factor se considera
un riesgo en distintos ámbitos de la salud.
Otros objetivos planteados en esta revisión es el de conocer los cuestionarios
que más relevancia tienen para determinar el grado de sedentarismo de una
persona, donde analizaremos su validez a partir de datos que se hayan obtenido
en diversos estudios.
Durante la realización de este proyecto, el límite con el que nos hemos
encontrado principalmente ha sido la escasa información que hay sobre el
impacto que tiene el sedentarismo sobre la salud, debido a que se asocia
mayormente la inactividad física como factor de riesgo, dejando de lado el
efecto que puede tener el sedentarismo, llegando incluso a señalar que ambos
términos tienen el mismo significado
1
Tras la búsqueda de información, se desarrolla la evidencia encontrada sobre
los diferentes puntos que se han expuesto, y finalizara con las conclusiones que
se obtienen al respecto de dicha información, donde además se incluye posibles
líneas de futuro que se pueden llegar a tomar a la hora de valorar si una persona
es sedentaria o no.
2. Objetivos y Metodología
Objetivo principal:
Investigar la posibilidad de obtener una medida de forma objetiva del
sedentarismo como factor de riesgo en determinadas patologías crónicas.
Objetivos secundarios:
1. Profundizar en la evidencia existente del sedentarismo y su impacto con la
salud.
2. Obtener una definición clara del sedentarismo.
3. Comparar los términos de sedentarismo e inactividad física.
4. Analizar las diferentes escalas de medición de actividad física y observar si son
viables para la práctica clínica para medir de forma objetiva la actividad física de una
persona, además de compararlas entre sí.
Metodología:
Se ha llevado a cabo una revisión de artículos científicos, revistas y proyectos
a través de internet desde el año 2006 hasta la actualidad.
Para la búsqueda de información, las bases de datos consultadas fueron
PubMed, MEDLINE y Scielo.
En cuanto al idioma de la búsqueda, se ha consultado tanto en español como
en inglés.
Las palabras claves que utilizadas fueron: sedentarismo (sedentarism),
inactividad física (physical inactivity), actividad física (physical activity),
cardiovascular (cardiovascular), metabolismo (metabolism), respiratorio
2
(respiratory), oncología (oncology), nervioso (nervous), cuestionarios
(questionnaires), conducta sedentaria (sedentary behaviour).
3. Desarrollo teórico
3.1 Sedentarismo y salud
3.1.1 Sedentarismo y Metabolismo
El metabolismo es el conjunto de procesos físicos y químicos que suceden
en las células, que transforma a los nutrientes de los alimentos en la energía
necesaria para que el cuerpo realice todas sus funciones vitales, como respirar,
hacer la digestión, permitir la circulación de la sangre, mantener la temperatura
corporal y eliminar los productos de desechos (por medio de las heces y la
orina). Por lo que no solo utilizamos esa energía para movernos y pensar, sino
también cuando estamos en reposo (1).
La relación entre la conducta sedentaria y la salud metabólica ha sido bien
documentada, con investigaciones experimentales que muestran cambios
perjudiciales en los niveles de insulina y glucosa en la sangre (2). La resistencia
a la insulina se relaciona con una disfunción endotelial producido por un
desajuste entre la fosfatidilinositol 3-quinasa (PI3K) y las vías de señalización
dependientes. En un estado de resistencia a la insulina, la señalización de PI3K
disminuye, lo que lleva a una menor disponibilidad de óxido nítrico, aunque la
señalización de MAPK (Mitogen-ActivatedProteinKinasa) no se ve alterada, lo
que conduce a un incremento de la producción de endotelina-1(2).
Se ha demostrado que el mayor tiempo realizando una conducta sedentaria
propicia un aumento de la hiperglucemia postprandial, que puede tener una
contribución mecánica porque también se sabe que los períodos agudos y
prolongados de hiperglucemia deterioran la función endotelial. Los efectos de
la hiperglucemia se producen a través de varios mecanismos que incluyen un
aumento de la producción de ROS (Especies Reactivas del Oxígeno), un
aumento de la formación de productos finales de glicación avanzada y la
3
activación de la proteína quinasa C, que en última instancia produce un
aumento del estrés oxidativo, la apoptosis y un aumento de la permeabilidad
vascular (2). Por lo tanto, el efecto perjudicial del sedentarismo sobre la salud
cardiovascular (CV) puede, al menos en parte, ser el resultado de la disfunción
metabólica y sus efectos posteriores en la vasculatura (2).
Sin embargo, la evidencia más clara y evidente que relaciona el
sedentarismo con el riesgo adverso para la salud metabólica es la diabetes
mellitus tipo 2 (DMT2) y la resistencia a la insulina, en donde se añaden a su
vez factores de riesgo como la hipertensión, la dislipemia y la obesidad. A
nivel metabólico el sedentarismo se encuentra ligado a enfermedades como la
diabetes mellitus tipo 2, que se produce cuando el cuerpo no responde a la
insulina de forma adecuada, tiene resistencia a la insulina producida. En casos
avanzados puede no haber suficiente insulina (3). Se ha demostrado que la
conducta sedentaria está estrechamente relacionada con el riesgo de desarrollar
DMT2, a través de técnicas analíticas convencionales y Bayesianos (4). En este
estudio de Edwardson, Gorely, Davies et al. (5), en comparación con los que
eran menos sedentarios, los individuos con un alto comportamiento sedentario
tenían más del doble de riesgo de padecer DMT2. Es de gran relevancia
destacar que estos resultados se mantuvieron posteriormente de tomar en
cuenta los niveles de MVPA (actividad física de moderada a vigorosa). (4)
La evidencia del vínculo con la prevalencia e incidencia de la diabetes se ve
reforzada por los estudios de Henson, Dunstan, Davies, et al. (4), que han
utilizado medidas objetivas del comportamiento sedentario y han encontrado
asociaciones con los niveles de glucosa. Esta evidencia de la que se habla
parece concretamente reveladora para aquellos con DMT2 o con un alto riesgo,
donde la actitud sedentaria medida objetivamente de estos individuos está
estrechamente relacionada con marcadores de resistencia a la insulina, incluso
después del ajuste para MVPA y marcadores de adiposidad. La evidencia
epidemiológica sólida y consistente que relacionan el sedentarismo con la
salud, en particular la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina, ha concedido
4
la generación de hipótesis que ahora están empezando a hacerse en estudios
experimentales(4).
Otro aspecto importante a estudiar es el síndrome metabólico, que ha sido
utilizado por investigadores para explicar la asociación de factores de riesgo
metabólicos y ha sido determinado por la Federación Internacional de Diabetes
como obesidad central (circunferencia de la cintura) más dos de los siguientes
cuatro factores de riesgo: incremento de la presión arterial (sistólica ≥130 o
diastólica ≥85), triglicéridos elevados (≥150 mg / dL), colesterol reducido de
lipoproteínas de alta densidad (HDL) (<40 mg / dL en varones y <50 mg / dL
en mujeres) y subida de glucosa en plasma en ayunas ( ≥100 mg / dL).(5)
Alrededor de una cuarta parte de los adultos europeos, estadounidenses y
canadienses padecen síndrome metabólico. Anteriores estudios como el
realizado por Gami, Witt, Howard, et al., en el año 2007, o el de Ford en 2005,
han comprobado que las personas con síndrome metabólico tienen un riesgo
mayor de tener diabetes, eventos cardiovasculares y la mortalidad por
enfermedad coronaria, enfermedad cardiovascular y todas las causas. El estudio
de Edwardson, et al., publicado en el año 2012 centra su objetivo en cuantificar
la asociación entre el comportamiento sedentario y el síndrome metabólico en
adultos mediante un metanálisis, los criterios de inclusión para ser incluido
fueron: 1. Ser un diseño transversal o prospectivo; 2. Adultos mayores de 18
años; 3. Tiempo sedentario auto-reportado o medido objetivamente; 4. Una
medida de resultado del síndrome metabólico. Para cada estudio se sacaron la
proporción de probabilidades y los intervalos de confianza del 95% para el
síndrome metabólico que hace una comparación entre el nivel más alto de
sedentarismo con el más bajo. Se determinaron diez estudios transversales (n =
21393 participantes), uno alto, cuatro moderados y cinco deficientes. Un mayor
tiempo con una conducta sedentaria incrementó las probabilidades de síndrome
metabólico en un 73%. No se constataron diferencias para los subgrupos de
sexo, medida del comportamiento sedentario, definición del síndrome
metabólico, calidad del estudio o ingreso del país. Las conclusiones fueron por
lo tanto, que las personas, cuanto más tiempo pasan bajo una actitud sedentaria
tienen un riesgo mayor de tener el llamado síndrome metabólico (5).
5
3.1.2 Sedentarismo y Sistema Cardiovascular
El sistema cardiovascular administra oxígeno desde los pulmones a los
tejidos de todo el organismo. Este O2 entra a través del aire que respiramos por
la nariz y la boca llegando a los pulmones, desde donde es absorbido por el
torrente sanguíneo. El corazón bombea la sangre oxigenada por una red de
vasos sanguíneos, en este caso las arterias, a órganos, músculos y nervios.
Cuando esta sangre llega a las células por medio de los capilares, es utilizada
para producir energía, e igual que en el proceso anterior los productos de
desechos de dichas células son absorbidos por la sangre (sangre desoxigenada)
en donde encontramos el CO2 entre otras sustancias. Esta sangre desoxigenada
viaja por las venas de vuelta hacia el corazón, el cual la bombea hacia los
pulmones. Finalmente se expulsa esta sustancia del cuerpo mediante la
exhalación, iniciándose mediante la respiración nuevamente este ciclo
repetitivo (6).
A nivel cardiovascular el sedentarismo está relacionado con enfermedades
como la hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares y cardiopatía
isquémica, esta última como una de las principales causas de muerte en Europa
y en países desarrollados. En diferentes estudios se ha demostrado que la
práctica controlada de ejercicio físico, disminuye la presión sistólica y
diastólica de personas sedentarias, lo que significa un acortamiento del número
de muertes vinculadas a enfermedades cardiovasculares. Las personas
sedentarias tienen un alto riesgo de tener hipertensión arterial y cardiopatía
isquémica (3).
El estudio realizado por Shuval, Finley, Barlow, et al. (3), en el año 2014,
consistió en examinar la relación entre el comportamiento sedentario y el
riesgo cardiometabólico, teniendo en cuenta la aptitud cardiorrespiratoria
(aptitud física) y la actividad física. Se relacionó el comportamiento sedentario,
la actividad física y la condición física con los biomarcadores
cardiometabólicos y el síndrome metabólico (medidas de resultado) en una
cohorte histórica (del 2 de enero de 1981 al 16 de octubre de 2012) de los
hombres. Para comenzar, se estimó la asociación (transversal y longitudinal) de
la actitud sedentaria junto con la actividad física y la aptitud física a los lípidos
6
y lipoproteínas, la glucosa, la presión arterial y los marcadores de adiposidad,
además del índice de masa corporal, la circunferencia de la cintura y el
porcentaje de grasa corporal. Posteriormente, se examinó prospectivamente los
efectos del tiempo sedentario basal en la incidencia del síndrome metabólico, al
mismo tiempo que se ajustó la actividad física, la condición física y otras
covariables en modelos multivariados. El análisis multivariado de los datos de
referencia indicó que, comparando con el grupo de referencia (≤9 h / semana
sedentario), una conducta más sedentaria se relacionó significativamente con
un mayor nivel de triglicéridos, una mayor tasa de triglicéridos-lipoproteínas de
alta densidad y un mayor índice de masa corporal, circunferencia de la cintura
y porcentaje de grasa corporal, después de ajustar la actividad física y las
covariables. Cuando se ajustó la condición física y las covariables, el tiempo
sedentario alargado solo se relacionó con una mayor proporción de triglicéridos
y colesterol de lipoproteínas de alta densidad (P= .02 para la tendencia). Los
análisis longitudinales indicaron que una subida equivalente en 1-metabólico
en la condición física se asoció significativamente (P<.05) con casi todos los
biomarcadores al ajustar el comportamiento sedentario, con poca moderación
observada. La asociación entre el tiempo sedentario prolongado y los
biomarcadores cardiometabólicos es notablemente menos pronunciada cuando
se tiene en cuenta la condición física (3).
3.1.3 Sedentarismo y Sistema Nervioso
Otro de los sistemas que se pueden ver afectados debido al comportamiento
sedentario de manera prolongada es el nervioso, formado por diferentes
estructuras que tienen como finalidad procesar y captar diferentes
estímulos(tanto internos como externos) al mismo tiempo que controla y
coordina el resto de órganos del cuerpo, logrando de esta forma una interacción
con el medio ambiente.
Una de las principales afectaciones del sistema nervioso es el trastorno
depresivo, un trastorno psicoafectivo en el que se produce una disminución del
7
estado de ánimo de la persona, que produce efectos adversos física y
socialmente(7) que cada vez va aumentando su prevalencia, llegando incluso a
afectar al 10,4% de personas en el mundo(8). Según la OMS, en un artículo
publicado en 2006, la depresión entra dentro de trastorno mental, definido
como “una perturbación de la actividad intelectual, el estado de ánimo o el
comportamiento que no se ajusta a las creencias y las normas culturales.”(9) En
esta publicación por parte de la OMS en 2006, se muestran los primeros signos
de los trastornos mentales (entre ellos la depresión), donde se pueden
encontrar:
síntomas físicos (dolores, trastornos del sueño)(9)
síntomas afectivos (tristeza, miedo, ansiedad)(9)
síntomas cognitivos (dificultad para pensar con claridad, creencias anormales,
alteraciones de la memoria)(9)
síntomas del comportamiento (conducta agresiva, incapacidad para realizar
las tareas corrientes de la vida diaria, abuso de sustancias)(9)
Alteraciones perceptivas (percepción visual o auditiva de cosas que otras
personas no ven u oyen) (9)
Sin embargo, los signos pueden variar según el trastorno, y si una persona
presenta alguno de estos síntomas o varios, debe consultar a un profesional (9).
Por otro lado, este trastorno psiquiátrico puede aparecer en cualquier persona, sin
tener en cuenta el sexo, la raza o el grupo étnico, y aunque las causas no son
conocidas perfectamente, la OMS manifiesta que se cree que se debe a “una
combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales, como sucesos
estresantes, problemas familiares, enfermedades cerebrales, trastornos hereditarios
o genéticos y problemas médicos.” (9) A pesar de ello, el artículo concluye con que
el diagnóstico y tratamiento de este tipo de problemas pueden ser eficaces (9).
Normalmente, este trastorno está tratado mediante fármacos y/o psicoterapia; el
tratamiento psicoterapéutico es ventajoso ya que no tiene efectos secundarios, pero
también negativo, debido a la posible percepción del paciente de su enfermedad (8).
8
En cuanto al tratamiento farmacológico, en un estudio realizado por Villegas
Salazar en 2010, se ha determinado que en depresiones severas existe una
diferencia significativa entre los antidepresivos y el placebo, aunque en
moderadas y leves no son tan evidentes, siendo estas las más observadas en la
clínica (8). Es debido a esto que los tratamientos complementarios han cogido
importancia, como es la práctica de ejercicio. Se ha encontrado una relación
entre el sedentarismo y los trastornos depresivos, ya que la poca energía y la
capacidad motivacional reducida de la persona con dicho trastorno, hacen que
esta adopte una vida sedentaria (8), donde pueden aparecer diferentes efectos
adversos, tales como la obesidad.
Es un hecho que el sedentarismo es un factor de riesgo para el sistema
nervioso, entre otros, y que con un estilo de vida que combine descanso y
ejercicio moderado se pueden evitar los distintos efectos adversos tanto en
personas jóvenes o adultas mayores.
Wilson Escalante, Sánchez Rodríguez y Mendoza Nuñez (7) de la facultad
de medicina de UNAM de México, llevaron a cabo un estudio transversal, cuyo
objetivo era determinar la relación que existe entre el ejercicio físico y la
depresión en ancianos, en el que participaron 201 personas mayores de 60 o
más años, sin enfermedades crónicas o controladas, bien nutridos y funcionales
en el 100% de sus actividades de la vida diaria, debido a que el efecto del
sedentarismo sobre la depresión ha sido poco estudiado (7).
Según los autores de este estudio, “los estilos de vida influyen
significativamente en el tipo de envejecimiento que presenta cada individuo, de
ahí que identificar los factores que favorecen el envejecimiento saludable es
uno de los objetivos fundamentales de la ecología humana y de la
gerontología. En este sentido, desde tiempos remotos se ha reconocido que el
ejercicio físico definido como la actividad física planificada, estructurada,
repetitiva y dirigida hacia un fin con una duración mínima de 30 minutos por
lo menos 3 días a la semana, tiene efectos benéficos sobre la función
cardiovascular, pulmonar, musculoesquelética, inmunitaria y metabólica en
9
general, además de promover la liberación de endorfinas y neurotransmisores,
entre los que destaca la serotonina, provocando una sensación de
bienestar”(7)
En cuanto a los resultados obtenidos en este estudio:
-De los 201 participantes se obtuvo que 141 eran activos y 60 sedentarios.
Tabla 1: Características de la población de estudio por actividad física (7).
Activos Sedentarios Total
Edad(años)
60-74 112 (70%) 49 (30%) 161
75 y más 29 (72%) 11 (28%) 40
Sexo
Hombre 49 (61%) 31 (39%) 80
Mujer 92 (76%) 29 (24%) 121
Total 141 (70%) 60 (30%) 201
-De las personas integradas en este estudio, 75 dieron positivo en la escala de
depresión geriátrica.
Tabla 2: Prevalencia de depresión por edad y sexo (7).
Depresión No Total
depresión
Edad(años)
60-74 62 (39%) 99 (61%) 161
75 y más 13 (33%) 27 (67%) 40
10
Sexo
Hombre 25 (31%) 55 (69%) 80
Mujer 50 (41%) 71 (59%) 121
Total 75 (37%) 126 (63%) 201
-Se detectó que el trastorno depresivo, afectaba en un 55% en los adultos
mayores sedentarios, mientras que los activos solo se vieron afectados en el
30% de los casos. Esto determina que el sedentarismo, es un factor de riesgo
importante también en la vejez, con un valor de RM de 3.14
Tabla 3: Factores de riesgo de depresión (7).
RM(razón IC95%(intervalo Valor de p
de de confianza al
momios) 95%)
Sedentarismo 3.14 1.62-6.06 <0.0001
Edad (75 y 0.76 0.34-1.07 0.510
más)
Sexo(mujeres) 1.89 0.98-3.65 0.058
Escolaridad 1.17 0.44-3.09 0.753
baja (<6 años)
Estado civil 1.32 0.71-2.47 0.378
(viudez)
Sin embargo, un ejercicio superior al soportado por la persona, puede llegar
a producir lo que se conoce como estrés oxidativo, que aumenta el riesgo de
padecer enfermedades cronicodegenerativas (7).
11
3.1.4 Sedentarismo y Oncología
La oncología es la especialidad médica especializada en el análisis y
tratamiento de tumores, sean malignos o benignos. El más conocido es el
cáncer, que es el desarrollo de células anormales, que se desarrollan en
cualquier parte del cuerpo sin estar controladas. Las partes del cuerpo que se
ven afectadas con mayor frecuencia son:
1. Cáncer de colon
2. Cáncer de huesos
3. Cáncer de piel
4. Cáncer de pulmón
5. Cáncer pancreático
6. Cáncer de próstata
7. Cáncer de mama
En el caso del cáncer de mama, según el estudio realizado por Oliva Anaya,
Cantero Roquillo y García Sierra (10), el sedentarismo acompañado de la dieta
y la obesidad, son factores de riesgo relacionados con el aumento de la
incidencia de este tipo de cáncer, en mayor medida sobre las mujeres
posmenopáusicas, tres veces más que en mujeres activas y delgadas, con
controles de dieta y peso.
La prevención del cáncer es muy variada, desde recibir atención médica
rutinaria hasta dejar de fumar, pero también lo es mantener una vida
físicamente activa y evitar la conducta sedentaria, además de educación
nutricional entre otros (10).
Según Jochem, Wallmann-Sperlich y Leitzmann (11) en un estudio
realizado en marzo de 2019, el sedentarismo es un factor de riesgo para
diferentes tipos de cáncer. De hecho, pone en manifiesto que un alto índice de
actitud sedentaria puede provocar que aumente el 28-44% de riesgo en
12
personas con cáncer de colon; el 28-36% en cáncer endometrial; y el 8-17% en
cáncer de mama.
Los autores también ponen en manifiesto que para otros tipos de cáncer, la
evidencia que existe a día de hoy no es suficiente, debido a que la cantidad de
estudios que se dedican a ello es escasa (11).
Además de esto, los autores mencionan que los mecanismos biológicos que
pueden producir que un comportamiento sedentario prolongado aumenta el
riesgo de cáncer, son las alteraciones a nivel circulante de las hormonas
sexuales, la inflamación crónica sistémica de bajo grado y la disfunción
metabólica (11).
Al ser escasa la evidencia en otros tipos de cáncer, Jochem et al (11)
consideran que los mecanismos biológicos en estos tipos de cáncer son poco
conocidos y que debe aumentar el número de futuras investigaciones.
3.1.5 Sedentarismo y Sistema Respiratorio
El aparato respiratorio está compuesto por vías aéreas, por donde se introduce el
aire en el cuerpo, y por los pulmones, que es hacia dónde se dirige y se realiza el
intercambio gaseoso. En cuanto las vías aéreas, tenemos la superior (desde boca y
nariz hasta las cuerdas vocales, donde también se incluye faringe y laringe) y la
inferior (tráquea, bronquios y bronquiolos). Este sistema tiene como finalidad
transportar el oxígeno a la sangre y eliminar de esta manera el anhídrido carbónico
(CO2), es decir, respirar. Este intercambio se produce en el interior de los pulmones
(12).
Una de las afecciones del aparato respiratorio con mayor incidencia es el asma
(según la OMS, se estima que hay 235 millones de personas con asma en el mundo, y
que esta ha aumentado en los países industrializados los últimos 30 años),
caracterizada por la inflamación de la vía aérea (normalmente a nivel bronquial) pero
que puede afectar a a la vía aérea en su totalidad. Sin embargo, la evidencia
publicada sobre el efecto del sedentarismo sobre el asma es escasa, y la existente
muestra que una vida sedentaria no tiene gran efecto sobre este. En una revisión
sistemática de 2018 realizada por Cordova-Rivera, Gibson, Gardiner et al.,(13) los
13
autores manifiestan que: “La inactividad física y el alto tiempo sedentario se asocian
con resultados de salud adversos en varias enfermedades. Sin embargo, su impacto
en el asma es menos claro.”(13). El objetivo de este estudio fue estimar los niveles
de actividad del grupo de estudio y evaluar la relación entre las características del
asma y el tiempo sedentario y la inactividad física. Los métodos que emplearon
Cordova-Rivera et al (13) fueron:
-Artículos escritos en inglés
-Tiempo sedentario en adultos ≥ 18 años mediante 4 bases de datos electrónicos
-Metanálisis para estimar los pasos que daba la muestra durante el día
Los resultados que se obtuvieron en este estudio indican que hubo 42 estudios que
cumplieron en los criterios necesarios para la inclusión. Sin embargo, las medidas
para valorar el efecto del tiempo sedentario fueron escasas, en el que se concluyó con
que un mayor tiempo sedentario provoca un aumento de atención médica y un
actividad pulmonar menos eficiente (13). Es por ello que los autores de este estudio
concluyeron que la actividad física tiene un impacto positivo, pero concluye con un
mensaje directo de que el efecto del sedentarismo frente al asma debe ser evaluado
de forma más amplia (13).
Otra de las afecciones más comunes del aparato respiratorio es la enfermedad
pulmonar obstructiva crónica (EPOC), caracterizada por la dificultad de
movilización del aire, sobre todo durante la fase espiratoria. Esta enfermedad
compleja es muy prevalente, además de ser una de las principales causas de
morbilidad y mortalidad en el mundo. Según la OMS, aumentará el índice de
mortalidad en los pacientes con EPOC, de tal forma que llegará a ser la tercera causa
de muerte en el mundo para el año 2020. En el caso de esta patología, existen
diversos estudios que se centran en el efecto que puede tener el sedentarismo sobre
pacientes con EPOC, como es el caso del estudio que llevaron a cabo Cavalheri,
Straker, Gucciardi et al., en el año 2015 (14), donde trataron de analizar diferentes
cuestiones sobre el efecto de la baja actividad física y el comportamiento sedentario.
Existen diversos factores en la enfermedad de EPOC producidos por una baja
actividad física y el comportamiento sedentario (14).
14
En este caso, nos centramos en el efecto del sedentarismo, donde según Cavalheri
et al (14), algunos de los efectos que podemos encontrar a causa del sedentarismo
sobre el EPOC son: una menor motivación a la hora de practicar ejercicio físico o
incluso tener que tomar la medida de aplicar oxigenoterapia a una persona a largo
plazo,entre otros, que provocan una menor capacidad para realizar actividades que
provoquen un mayor requerimiento de esfuerzo (14). Además de todo esto, los
autores ponen en manifiesto que se produjo un incremento de exacerbaciones en el
último año (14). En este estudio, el autor remarca que “es de destacar que las
exacerbaciones, especialmente aquellas que requieren hospitalización, tienen un
impacto prolongado en los niveles de PA (actividad física) y SB (comportamiento
sedentario). Cuando se comparan con personas con EPOC estable, las personas que
han estado hospitalizadas debido a una exacerbación aguda pasan más tiempo
sentadas y menos tiempo caminando y de pie, hasta 1 mes después del alta
hospitalaria.”(14)
Otro de los puntos que se remarcan en este estudio es el de conocer el motivo por
el que vale la pena reducir el comportamiento sedentario. Según los autores,
cualquier tipo de actividad física (incluso leve) va a producir un efecto positivo sobre
el EPOC, lo que conlleva que cualquier reducción de comportamiento sedentario
producirá efectos beneficiosos para la salud.
Tras la búsqueda de información que existe del impacto que tiene el sedentarismo
sobre la salud, podemos observar como la evidencia que existe del sedentarismo es
escasa, pues mayormente se toma la inactividad física como un factor de riesgo a
tener más en cuenta. De hecho, en la mayoría de los artículos mencionados, suele
aparecer por parte de los distintos autores que la evidencia del sedentarismo es
demasiado escasa como para desarrollar un método de valoración del mismo.
A continuación, los siguientes apartados se centrarán en solucionar estos dos
problemas, que son la diferencia de sedentarismo e inactividad física, y los dos
cuestionarios más relevantes a la hora de valorar si una persona es sedentaria o no,
como son el GPAQ (Cuestionario Mundial sobre Actividad Física) y el IPAQ
15
(Cuestionario Internacional de Actividad física) con sus dos versiones, la larga y la
corta.
3.2: Definición de sedentarismo e inactividad física
3.2.1 Definición de sedentarismo
El sedentarismo a día de hoy es un término que, a pesar del esfuerzo que
muestra la OMS para concienciar a la gente y evitar su presencia en el día a
día, no se le aplica la importancia y atención que realmente requiere. Tanto es
así, que la evidencia que existe sobre este término es escasa en diversos
campos, tales como su definición, el efecto que tiene sobre diferentes aspectos
de la salud, e incluso su relación con el término de inactividad física, donde
varios autores se contradicen entre sí respecto a si ambos significan lo mismo o
no.
Tal es la poca información, que Cristi-Montero y Rodríguez (15) en un
artículo publicado en enero de 2014 cataloga de “paradoja” la diferencia entre
ser sedentario e inactivo. Según los autores, está demostrado que pasar tiempo
sedente, produce afectaciones en la salud metabólica, aumento importante en el
riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, cáncer... (15), las cuales se
analizan a lo largo de este documento.
La paradoja comienza según el autor, cuando la manera de determinación de
que una persona sea sedentaria, se produce cuando esta es inactiva físicamente,
ya que la mayoría de cuestionarios (posteriormente analizaremos los más
relevantes) catalogan de activa si cumple al menos 30 min(tres veces por
semana) de ejercicio físico, y de sedentaria si no los cumple(15).
Por lo tanto, si una persona se encuentra 17h diarias realizando actividades
cotidianas, pero no realiza 30 min de actividad física, es considerada como una
persona sedentaria.
Según los autores, la literatura a día de hoy refleja ambos términos con el
mismo significado, a pesar de que ambos tienen la misma importancia y
deberían ser valorados por separado, independientes entre sí (15). Para los
16
autores, todos los antecedentes descritos tienen como objetivo “incentivar a las
investigaciones con métodos más objetivos y aclarar las diferencias
terminológicas existentes sobre esta materia” (15), y además añade una tabla
con diferentes puntos claves y recomendaciones para el trato que deben recibir
ambos términos (15):
Tabla 4: Cuadro resumen, puntos clave y recomendaciones (15).
Cumplir con las recomendaciones actuales de actividad física conlleva
grandes beneficios sobre la salud y disminución de la mortalidad de la
población.
A mayor cantidad de tiempo e intensidad del ejercicio o actividad
física, mayores parecen ser los beneficios en la salud.
Se debería comprender que “demasiado tiempo sedente no es lo mismo
que poco activo físicamente”, y que sus efectos podrían ser independientes
entre sí.
Una persona activa físicamente podría presentar un elevado hábito
sedentario.
Una persona sedentaria podría presentar un nivel elevado de actividad
física de intensidad ligera.
La actividad física de intensidad ligera también ha demostrado mejorar
la capacidad cardiorrespiratoria.
La actividad física de moderada a alta intensidad realizada de manera
incidental, en tandas discontinuas de menos de 10 min, también ha demostrado
mejorar la capacidad cardiorrespiratoria.
Se debería reducir el tiempo frente a la televisión, acostado y
conduciendo entre otras actividades similares de bajo costo energético.
17
Interrumpir el hábito sedentario, parándose y caminar tan solo 2 min,
cada 20 min, podría ser una estrategia para generar beneficios en la salud.
La manera como se acumula y no solo el volumen total del tiempo
sedentario sería una variable que también estaría relacionada con la salud de
las personas.
Existiría un continuum relacionado con la intensidad del ejercicio o
actividad física y los beneficios sobre la salud.
Además de seguir promoviendo el aumento de los niveles e intensidad
de la actividad física en la población se deberían incluir en las Estrategias de
Salud ciertas recomendaciones, tales como: disminuir el tiempo destinado a
ver televisión, estar acostado o conduciendo; interrumpir continuamente el
hábito sedentario; aumentar el tiempo destinado durante el día a actividades de
intensidad ligera
Se podría mejorar la calidad de los estudios en el área del hábito
sedentario y de la actividad física empleando métodos más objetivos para la
cuantificación de los niveles e intensidad de estos, como es el caso de la
acelerometría.
Las futuras investigaciones deberían distinguir claramente las
diferencias terminológicas entre ser sedentario e inactivo físicamente.
Se debería incrementar el número de investigaciones en esta área de
estudio, sobre todo los de tipo longitudinales y experimentales.
Abundantes estudios indican que aquellos individuos involucrados en altas
cantidades de comportamiento sedentario pueden estar expuestos a un mayor riesgo
de morbilidad y mortalidad, independientemente de su nivel de actividad física de
intensidad moderada a vigorosa (MVPA). Asimismo, se ha estudiado que
frecuentemente hay poca asociación entre el comportamiento sedentario y la MVPA
y que cabe la posibilidad que un individuo abarque grandes cantidades tanto de
18
MVPA como de comportamiento sedentario a lo largo de un día (16). En esta carta
redactada por Tremblay, del Grupo de Investigación de Vida Activa y Obesidad
Saludable del Instituto de Investigación CHEO en Canadá, publicada en febrero de
2012, se habla de dos definiciones actuales sobre el término ``sedentario´´ separadas
y contradictorias (16).
Las conductas sedentarias suelen definirse por un gasto energético bajo (tasa
metabólica en reposo, típicamente ≤ 1.5 equivalentes metabólicos (MET)) y una
postura sentada y reclinada. Por lo que obedeciendo a esta definición, una persona
puede ser descrita como sedentaria si está involucrada en un amplio número de
conductas sedentarias (16). Por el contrario, en la literatura sobre deporte y ejercicio,
el término se utiliza con frecuencia para describir la ausencia de algún umbral de
MVPA, por lo que es probable que muchos autores en este campo describan a una
persona como sedentario porque no cumplen con las pautas de actividad física.
Finalmente se propone una definición coherente del término sedentario, ``cualquier
comportamiento de vigilia caracterizado por un gasto de energía ≤ 1.5 MET
mientras está sentado o reclinado. En contraste, sugerimos que los autores utilicen
el término ``inactivo´´ para describir a aquellos que están realizando cantidades
insuficientes de MVPA (es decir, no cumplen con las pautas de actividad física
especificadas´´(16)
La American Heart Association en el año 2016 lanzó un comunicado científico
sobre el comportamiento sedentario y la morbilidad y mortalidad cardiovascular. Ha
crecido la confusión sobre la definición de la conducta sedentaria y otros términos
relacionados, según Tremblay, Aubert, Barnes et al.(17).
A continuación observamos las diferentes definiciones de comportamiento
sedentario en la literatura de investigación: (17)
``El comportamiento sedentario se puede definir como tener un valor MET entre
1 y 1.5 (por ejemplo, equivalente a estar sentado o acostado)´´(17)
``Los comportamientos sedentarios se definieron como tener MET < 2.0 (por
ejemplo, equivalente a estar sentado o acostado)´´(17)
``Una clase distinta de comportamientos caracterizados por un bajo gasto
energético´´(17)
19
``La conducta sedentaria involucra actividades con un gasto de energía muy bajo
(1.0 - 1.8 MET, que se realiza principalmente en posición sentada o en posición
supina´´(17)
``Los comportamientos sedentarios, como ver televisión, usar computadoras o
sentarse en un automóvil, generalmente están en el rango de gasto de energía de 1.0
a 1.5 MET (múltiplos de la tasa metabólica basal). Así, los comportamientos
sedentarios son aquellos que implican estar sentado y bajo niveles de gasto de
energía´´(17)
``Conducta sedentaria, definida como el tiempo que pasa sentado o
acostado´´(17)
``Cualquier comportamiento de vigilia caracterizado por un gasto de energía ≤
1.5 equivalentes metabólicos (MET) mientras está sentado o reclinado´´(17)
Tras una larga revisión bibliográfica la Red de investigación del comportamiento
sedentario (SBRN) actualiza nuevas definiciones finales, advertencias y ejemplos de
términos clave del proyecto de consenso de terminología.(17)
La inactividad física la definen como ``un nivel de actividad física insuficiente
para cumplir con las recomendaciones actuales de actividad física´´, insistiendo en
que este término se puede aplicar a cualquier grupo de edad y capacidad. En cuanto
al comportamiento estacionario dicen que ``el comportamiento estacionario se
refiere a cualquier comportamiento de vigilia mientras se está recostado, reclinado,
sentado o de pie, sin deambular, independientemente del gasto de energía´´,
hablando de las advertencias decir que el tiempo estacionario es el tiempo dedicado a
cualquier duración, contexto e intensidad en comportamientos estacionarios(17).
Ahora bien y como se ha comentado anteriormente a la hora de hablar sobre la
conducta sedentaria decir que ``el comportamiento sedentario es cualquier
comportamiento de vigilia caracterizado por un gasto de energía ≤ 1.5 equivalentes
metabólicos (MET), mientras está sentado, reclinado o acostado´´, igualmente existe
un término que es el de tiempo sedentario que es el tiempo dedicado a conductas
sedentarias. ``Una posición en la que uno tiene o mantiene una posición vertical
mientras está apoyada por los pies´´ es la definición del término de pie, aunque hay
que hacer una aclaración entre la situación pasiva y la activa; ``la posición pasiva se
20
refiere a cualquier actividad de vigilia en una postura de pie caracterizada por un
gasto de energía ≤ 2.0 MET, mientras se está de pie sin deambular, ya sea
compatible o no´´, en cambio la posición activa se refiere a cuando el gasto
energético es mayor que 2.0 MET(17). ``El tiempo de pantalla se refiere al tiempo
empleado en comportamientos basados en pantalla. Estos comportamientos pueden
realizarse mientras son sedentarios o físicamente activos´´, decir que hay distinta
terminología para diferentes tipos de tiempo de pantalla, como el recreativo (no
relacionados con escuela ni trabajo), el sedentario (mientras se es sedentario), el
estacionario (mientras se es estacionario) y el activo (sin estar parado). En cuanto al
tiempo sedentario no basado en pantalla dicen que ``se refiere al tiempo empleado en
comportamientos sedentarios que no involucran el uso de pantallas´´ (17).
Ahora se habla de tres posiciones de reposo; sentado: ``una posición en la que el
peso de una persona es apoyado por los glúteos en lugar de los pies, y en el que la
espalda está erguida´´, reclinado: ``reclinarse es una posición del cuerpo entre
sentarse y acostarse´´, acostado: ``se refiere a estar en una posición horizontal sobre
una superficie de apoyo´´, en los tres existe la diferencia entre comportamiento
pasivo (≤ 1.5 MET) y comportamiento activo (> 1.5 MET). Por último se insiste
sobre el patrón de comportamiento sedentario, ``la manera en que el comportamiento
sedentario se acumula a lo largo del día o la semana mientras está despierto´´ (17).
21
Figura 1: Modelo conceptual final de la terminología basada en el movimiento organizada alrededor de
un período de 24 horas (17).
Este modelo con definiciones claras sobre la terminología del comportamiento
sedentario, transmite la certeza necesaria para los diversos investigadores interesados
en profundizar sobre el tema y puede contribuir en futuros estudios con la finalidad
de mejorar la salud. Los redactores de este escrito esperan que estas definiciones de
consenso ayuden a facilitar los esfuerzos de estandarización, reduzcan la confusión y
avancen iniciativas e investigaciones relacionadas con el comportamiento sedentario
(17).
3.2.2 Diferencia entre sedentarismo e inactividad física
Por otro lado, nos centraremos en analizar si existe diferencia entre sedentarismo e
inactividad, pues a día de hoy se considera que ambos términos tienen una relación
estrecha, donde incluso existen personas que consideran que tienen el mismo
significado.
Esto ha provocado que diferentes autores tomen la iniciativa de analizar ambos
términos, como es el caso de Van der Ploeg y Hillsdon (18) (artículo presentado en
2017), quienes presentan un documento con puntos en contra y a favor a través de la
pregunta de que si el comportamiento sedentario es solo inactividad física.
Según los autores, “el comportamiento sedentario se define como cualquier
comportamiento de vigilia caracterizado por un gasto de energía ≤1.5 MET mientras
está sentado, reclinado o acostado” (18), y cada uno de ellos defiende que sea lo
mismo o no que la inactividad física:
-Según Van der Ploeg, existe diferencia entre ambos, quien usa como argumento
las definiciones de ambos términos, donde la inactividad se define como “describir a
las personas que realizan cantidades insuficientes de actividad de intensidad
moderada y vigorosa (MVPA), es decir, que no cumplen con las pautas de actividad
física especificadas” (18). De hecho, el autor es capaz de redactar un caso cotidiano
para reforzar su teoría, ya que pone el ejemplo de una persona que conduce a
trabajar, realiza su jornada laboral, vuelve a casa y se acuesta a ver la televisión,
22
donde el autor remarca que en este caso la persona ha tenido un día sedentario pero
activo(18).
Para este caso, el autor llega a la conclusión de que aunque no sean lo mismo, sí
que existe esa gran relación entre ambos, y que se debe aplicar las estrategias de
salud pública de forma simultánea, debido a que las personas que son altamente
sedentarias e inactivas, poseen mayor riesgo en cuanto a la salud, además de que la
MVPA de manera única no tiene tanto efecto positivo para disminuir los riesgos por
tiempo sedentario elevado (18).
-Por su parte, la autora Hillsdon considera que ambos términos significan lo
mismo. En este caso, la autora decide utilizar como argumento de defensa, la falta de
evidencia sobre que el sedentarismo tenga efectos negativos sobre la salud, donde
remarca que la mayoría de las investigaciones concluyen con que no se sabe con
certeza si puede llegar a influir el sedentarismo, y que dichos estudios prestan mayor
énfasis a la inactividad física, donde sí que son mayormente conocidos los efectos
adversos (18).
Este documento concluye con recomendaciones conjuntas para el futuro, donde
los autores consideran que (18):
-”Se recomienda a los estudios que incorporen métodos de evaluación de alta
calidad para la actividad física y el comportamiento sedentario, idealmente
utilizando métodos de evaluación objetivos, pero preferiblemente que también
incluyan información sobre dominios (por ejemplo, ocio, ocupacional, etc.), tipos
(por ejemplo, sentarse en el sofá viendo la televisión) y contexto de comportamiento.
-Se recomienda a los estudios tener en cuenta otros factores que pueden confundir la
asociación entre conductas sedentarias específicas y resultados de salud.
-Estudio del rol de diferentes dominios y tipos de comportamiento sedentario con
respecto a los resultados de salud.
- Estudiar los roles del volumen total y los patrones (episodios y recesos) tanto de la
actividad física (en todas las intensidades) como del comportamiento sedentario con
respecto a los resultados de salud.
23
- Estudiar los efectos en la salud de reemplazar el comportamiento sedentario con
actividades físicas de pie o con intensidad de luz.
-Estudiar las relaciones dosis-respuesta entre actividad física, comportamiento
sedentario y resultados de salud.
-Estudiar los mecanismos fisiológicos subyacentes de la relación entre el
comportamiento sedentario, la actividad física y los resultados de salud.
-Realizar estudios de intervención para establecer la dirección de la causalidad
entre el comportamiento sedentario, la actividad física y los resultados de
salud.”(18)
Podemos observar como existen diferentes puntos a la hora de valorar qué es el
sedentarismo, pues cada autor tiene un concepto diferente, y también se muestra
como hay algunos que consideran que significa lo mismo ser sedentario que inactivo
físicamente. Todo esto muestra la confusión que existe a día de hoy sobre el
sedentarismo.
3.3 Cuestionarios para la medición del sedentarismo
Tanto la inactividad física como el sedentarismo son factores de riesgo para
las diferentes enfermedades que hemos estudiado en este trabajo, lo que
conlleva a que deben estar en constante vigilancia, la cual no se está dando a
día de hoy (en mayor medida respecto al sedentarismo). Tal y como menciona
la OMS, el uso de cuestionarios para llevar a cabo esta tarea es el más común,
debido a su facilidad y su bajo coste respecto a otras medidas a la hora de
administrarlo a la población(19). Además, estos cuestionarios valoran a corto
plazo, y muy pocos países han invertido tiempo en obtener datos de la actividad
física a largo plazo, por la falta de consenso de que método utilizar (19).
Debido al aumento de interés que está consiguiendo la actividad física para
evitar diferentes complicaciones, añadido a la falta de información que hemos
comentado previamente, la OMS ha desarrollado varios cuestionarios para la
vigilancia de la actividad física (19), donde los más reconocidos y validados
24
son el Cuestionario Mundial sobre Actividad Física (GPAQ) y el Cuestionario
Internacional de Actividad Física (IPAQ).
A continuación nos disponemos a desarrollar ambos cuestionarios, con
información obtenida desde el año 2011 en adelante:
3.3.1 Cuestionario GPAQ
-En primer lugar, el GPAQ se desarrolló en 2002 por medio de la OMS, con
el objetivo de vigilar factores de riesgo en enfermedades crónicas(19), cuya
validez se evaluó en nueve países diferentes en 2009, y más recientemente en
Estados Unidos, Malasia y Vietnam(19). Según Cleland, Hunter, Kee, et al., la
validez en los países europeos es más escasa debido a la falta de investigación,
debido a la influencia de las normas culturales, la educación y las diferencias
que existen en la conveniencia social (20).
Este estudio a largo plazo, fue aprobado por el Comité de Ética de Irlanda
del Norte en 2009 y los participantes que fueron elegidos ,de forma aleatoria,
posterior a una Encuesta de Hogares de Estudio de Actividad Física en
2010/2011, y el estudio de las actividades físicas se llevó a cabo entre mayo y
octubre de 2011(20)
Las medidas de la actividad física comenzaban con una visita del
investigador a los diferentes hogares para explicar el uso del acelerómetro
Actigraph GT3X, que debían utilizar durante una semana en su cadera, para
posteriormente responder al cuestionario GPAQ (20). Los conteos que se
obtuvieron eran valorados a través de la ecuación para los puntos de corte de
Freedson (20):
- sedentarios (≤ 100 conteos min −1)
- ligeros (101–1951 conteos min −1)
- moderada (1952–5724 recuentos min −1)
- actividad física vigorosa (≥ 5725 recuentos min −1)
25
De los 345 participantes del cuestionario, 115 fueron imposibles de contactar y
129 rechazaron la participación por diferentes motivos (desde enfermedad,
hasta no existir interés), por lo que el porcentaje de participantes fue del 44%
respecto al total (20). De los 101 participantes restantes, 6 fueron expulsados ya
que no llevaron consigo el acelerómetro durante el tiempo de una semana que
estaba establecido o por no responder a los cuestionarios (fueron expulsados 3
hombres y 3 mujeres). Tampoco existía diferencia estadísticamente
significativa (p>0,05) en cuanto a la edad, sexo o la MVPA (20).
Este cuestionario, recopila información sobre la actitud sedentaria y los
niveles de actividad física de los participantes en tres marcos, que son durante
el trabajo, durante el tiempo libre y a la hora de desplazarse (21). La OMS(21)
remarca que el uso de este cuestionario implica que se hagan todas las
preguntas que contiene, ya que cualquier variación o no inclusión de algún
apartado va a provocar cambios en los resultados(21).
La medida que se utiliza en la actividad física es el equivalente metabólico
(MET), que se define como 1 Kcal/kg/hora, que equivale con la energía que
desgastamos con el cuerpo en reposo (21).
A continuación observaremos cuales son las preguntas que conforman este
cuestionario, donde la OMS añade diferentes anotaciones:
Tabla 5: Sección principal cuestionario GPAQ (21).
26
Tabla 6: Preguntas en el trabajo cuestionario GPAQ (21).
27
Tabla 7: Preguntas al desplazarse cuestionario GPAQ (21).
Tabla 8: Preguntas en el tiempo libre cuestionario GPAQ (21).
28
Después de realizar el estudio completo, Cleland et al analizaron la validez del
cuestionario GPAQ respecto a la actitud sedentaria de la muestra, donde se percató
de que los datos obtenidos a través del acelerómetro marcaban un nivel mayor de
sedentarismo respecto a los datos obtenidos a través del cuestionario (20), y concluye
aclarando que es importante el desarrollo de métodos precisos para valorar si una
persona es sedentaria (20).
Como se ha podido analizar a través de esta revisión bibliográfica, sigue
existiendo a día de hoy poca evidencia y estudios para valorar el nivel de
sedentarismo y de diferenciarlo de inactividad física.
3.3.2 Cuestionario IPAQ
En la página oficial de la OMS se puede encontrar el cuestionario tanto en francés
como en inglés, lo que llevó a que Rivière, Widad, Speyer, et al. (22) tuvieran como
objetivo comparar el criterio, la validez y la fiabilidad del Cuestionario GPAQ en
versión francesa (2.0) en 2018. Esta versión fue traducida por un traductor oficial al
nivel de la OMS, y posteriormente por dos expertos técnicos independientes, con el
formulario largo del Cuestionario IPAQ (IPAQ-LF) (22), del cual hablaremos
posteriormente de manera más profunda. Sin embargo, aunque el cuestionario se
29
encuentre traducido no ha sido validado, y según Cleland et al, esto es debido a que
no existe la suficiente evidencia, y esto conlleva a que los resultados obtenidos
puedan llegar a verse definidos por las diferentes características socioculturales
específicas de cada país(22)
Para esta investigación, los autores incluyeron un total de 92 participantes del
Campus de Medicina de la Universidad de Lorraine, en Nancy, y se llevó a cabo dos
veces con una diferencia de una semana entre uno y otro (22). Los participantes de
este estudio utilizaron el acelerómetro ActiGraph GT3X +, y los datos obtenidos se
valuaron a través del coeficiente de correlación intraclase(ICC), el coeficiente de
correlación de Spearman para las variables cuantitativas y los coeficientes de Kappa
y Phi para las cualitativas, todas ellas expuestas a través de los gráficos de Bland-
Altman(22)
A la conclusión que se llegó en este estudio fue a la de que el GPAQ tiene una
validez aceptable pero limitada (22), lo que nos lleva a la misma conclusión que
realizaron Cleland et al en el Reino Unido (20), en la que ambos estudios coinciden
en que se debe tomar con mayor importancia la valoración del sedentarismo y a las
investigaciones sobre ello.
Por otro lado, a partir de 1996 expertos internacionales del Instituto Karolinesa, la
OMS, la Universidad de Sidney y los Centros para el Control y Prevención de
enfermedades (CDC) estuvieron implicados en el desarrollo del instrumento IPAQ,
además de conseguir mejorarlos hasta finalmente implementarlo en Ginebra en el
año 1998, y más adelante en diferentes estudios de Europa, Asia, África y Australia,
siguiendo a día de hoy en vigor, redactado por Barrera (23).
Este cuestionario consta de 7 preguntas sobre la duración, la frecuencia y la
intensidad de la actividad (23), sin centrarse en los diferentes marcos específicos que
si prestaba atención el cuestionario GPAQ.
El investigador se puede poner en contacto con la muestra del estudio a través de
una entrevista o por vía telefónica, la cual debe tener una edad entre los 18 y 65 años
(23).
30
Este cuestionario tiene dos versiones, una larga y otra corta, que pasamos a
desarrollar:
-La versión larga, con 27 ítems, que se encarga de recoger información sobre las
actividades de jardinería, domésticas, ocupacionales, el transporte, el tiempo libre y
las actividades sedentarias. Según la revista de enfermería del trabajo, la larga
duración conlleva a que se limite su uso en las investigaciones (23).
A la hora de analizar la evidencia sobre esta versión larga del cuestionario IPAQ,
podemos observar que es escasa, debido a que es muy largo y complejo de llevar a
cabo en las investigaciones, tal y como mencionamos anteriormente. Dentro de la
información que se ha expuesto, la mayoría de estudios que utilizan este
cuestionarios lo aplican a las personas de mayor edad, como es el caso de Van Holle,
De Bourdeaudhuij, Deforche, et al. (24), quienes en 2015 llevaron a cabo una
investigación para ver la validez de esta versión del cuestionario sobre un grupo de
adultos belgas mayores de 65 años (24). En este estudio, los participantes
completaron la última versión (de 7 días), donde se combinaron actividades vigorosa
y moderadas, además de realizar diferentes preguntas sobre la velocidad de la marcha
y el ciclismo recreativo (24).
Para este estudio, los adultos belgas utilizaron el acelerómetro Actigraph GT3X
(+) al menos 5 días, y la validez de este estudio se concretó a partir de la
comparación de los minutos en los que los participantes realizaban actividades de
intensidad moderada a vigorosa, y los minutos totales de actividad física, a lo largo
de toda la semana(24). En los resultados, los autores se percataron de que existía un
exceso de informes de los minutos en los que se realizaban MVPA, mientras que
para la actividad física total, no había tanta información (24). Tras el estudio, los
autores llegaron a la conclusión de que el IPAQ-L es más válido para medir los
minutos de actividad física semanales (excepto para la medición de la actividad física
durante el transporte y el tiempo de ocio, seguramente debido a que entre una semana
y otra existe variabilidad), más incluso que la medición de la MVPA semanales (24),
a pesar de la subestimación que se obtuvo de la actividad física semanal.
31
-La versión corta, por su parte, consta de 7 ítems y recoge la información del
tiempo que emplea el sujeto en actividades de intensidad moderada y vigorosa, el
tiempo que emplea caminando y el tiempo en sedestación (23)
Lee, Macfarlane, Lam, et al. (25), realizaron una revisión sistemática de esta
versión del cuestionario, ya que ha sido analizada en diferentes estudios como
método viable para evaluar la cantidad de actividad física que se lleva a cabo por
parte de la muestra, pero como dice el autor, esta información no ha sido reportada
(25). En esta revisión, se incluyeron 23 estudios, donde según los autores los
resultados eran similares a pesar de los diferentes métodos que se utilizaban en cada
uno de ellos (25). Según los autores, en los datos obtenidos las correlaciones entre la
cantidad de actividad física y los niveles estándares se encontraban entre 0,09 y 0,39,
por lo que ningún resultado alcanzó el mínimo recogido en la literatura, que era de
0,40 para medidas de aptitud física, y 0,50 en dispositivos para medir la actividad de
manera objetiva (25).
Las conclusiones que se llegaron a dar en esta revisión sistemática fueron que la
correlación existente entre el cuestionario y la aptitud física en la gran mayoría de
estudios fue menor que aceptable, por lo que la evidencia para respaldar esta versión
corta es débil, según los autores (25).
Por lo tanto, tras la información expuesta sobre ambos cuestionarios, podemos
observar como ambas versiones se dedican a analizar la frecuencia, duración e
intensidad de la actividad física, y esto lo hacen en METS, con los siguientes valores
de referencia (23):
a. Caminar: 3,3 Mets
b. Actividad física moderada: 4 Mets
c. Actividad física vigorosa: 8 Mets
Estos valores de referencia se multiplican por el tiempo en minutos de la
realización de la actividad a lo largo del día, a su vez multiplicado por el número de
32
veces durante la semana (23). Según la cantidad de ejercicio que se lleve a cabo, el
cuestionario IPAQ los divide en tres categorías:
Tabla 9: Niveles de actividad física según los criterios establecidos por el Cuestionario Internacional de
Actividad Física (IPAQ) (23).
a) No realiza ninguna actividad física.
Bajo (Categoría 1) b) La actividad física que realiza no es suficiente para alcanzar
las categorías 2 o 3.
a) 3 o más días de actividad física vigorosa durante al menos
25 min por día
b) 5 o más días de actividad física moderada y/o caminar al
Moderado
menos 30 min por día
c) 5 o más días de una combinación de caminar y/o actividad
(Categoría 2)
de intensidad moderada y/o vigorosa, alcanzando un gasto
energético de al menos 600 Mets por min y por semana.
a) Realiza actividad vigorosa al menos 3 días por semana,
alcanzando un gasto energético de 1500 Mets por min y por
semana.
b) 7 o más días por semana de una combinación de caminar
Alto (Categoría 3)
y/o actividad de intensidad moderada y/o vigorosa, alcanzando
un gasto energético de al menos 3000 Mets por min y por
semana.
En este apartado, podemos observar que existen diferencias entre ambos
cuestionario, y que por su parte la versión larga del cuestionario IPAQ es poco
utilizado por la duración y la complejidad.
33
A continuación nos disponemos a exponer las conclusiones a las que hemos
llegado a lo largo de este proyecto, donde entre otros aspectos, daremos mayor
énfasis a los cuestionarios.
4. Conclusiones y direcciones futuras
Tras la búsqueda de información que existe del impacto que tiene el sedentarismo
sobre la salud, podemos observar como la evidencia que existe del sedentarismo es
escasa, pues mayormente se toma la inactividad física como un factor de riesgo a
tener más en cuenta, a pesar de que la conducta sedentaria es un factor de riesgo para
diferentes patologías como hemos visto.
Podemos observar como existen diferentes puntos a la hora de valorar qué es el
sedentarismo, pues cada autor tiene un concepto diferente, y también se muestra
como hay algunos que consideran que significa lo mismo ser sedentario que inactivo
físicamente. Todo esto muestra la confusión que existe a día de hoy sobre el
sedentarismo que no tiene una definición concreta aceptada por el colectivo, sino que
diferentes puntos de vista en cuanto a su terminología, por lo que se propone de cara
a futuras investigaciones la búsqueda adecuada de una definición general que sea
apoyada por gran parte de la comunidad científica, lo cual facilitaría las cosas de cara
a investigaciones relacionadas con la actitud sedentaria siendo de esta manera un
gran avance para la determinación objetiva de este factor de riesgo.
En cuanto a los cuestionarios decir que existen diferencias entre ambos, y que por
su parte la versión larga del cuestionario IPAQ es poco utilizado por la duración y la
complejidad. De esta manera consideramos la necesidad de realizar en un futuro un
cuestionario sencillo de cara a trabajar y valorar el sedentarismo de una forma
adecuada, teniendo de predecesor los cuestionarios IPAQ y GPAQ con el fin de
recoger las cosas positivas que estos tienen y mejorar las que han producido que no
se usen tanto como consideramos que debería hacerse.
34
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