Práctico I.
Multiplicación vegetativa de frutales no tradicionales
Curso: Frutales No Tradicionales, Agronomía UC Temuco.
Introducción
En Chile la propagación de especies frutales para el comercio formal se realiza en viveros
autorizados por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), que garantizan la calidad y sanidad del
material vegetal comercializado. Estas empresas disponen de mano de obra altamente calificada e
infraestructura como invernaderos, camas de propagación, laboratorios de micropropagación y
cámaras de frío.
En general la propagación de plantas es posible mediante técnicas que se derivan de dos formas
elementales: i) por vía gámica (reproducción o propagación por semilla) y ii) por vía agámica
(multiplicación o propagación vegetativa). Esta última, comprende la autorradicación del material
parental, donde destacan algunas técnicas como el acodo simple, acodo de montículo (o de
realce), acodo de trinchera (Figura 1), estacas, micropropagación e injertación por medio de la
realización de injertos sobre portainjertos francos o clonales. La autorradicación aprovecha la
capacidad de diferentes órganos vegetativos (brotes, ramos) de formar y emitir raíces; el injerto
por otra parte está constituido por una planta formada por dos miembros, uniendo dos individuos
diversos.
A nivel de viveros comerciales, el método más utilizado en el mundo y en Chile es el acodo con sus
respectivas variantes y el uso de esquejes, debido a su fácil manejo y buenos resultados.
Figura 1. Diferentes tipos de acodo
Por otra parte, los esquejes son fragmentos de las plantas madre separados con una finalidad
multiplicativa o reproductiva. Existen diferentes formas de hacer esquejes, según la fase del
período de crecimiento en que se corten: i) de brotes, los cuales se cortan en primavera de puntas
de brotes de crecimiento rápido; ii) de ramas tiernas, que se cortan algo más tarde que los
anteriores, cuando el crecimiento apical de los brotes se ha hecho más lento, pero todavía están
verdes; iii) de ramas semi-lignificadas: estos esquejes se cortan a finales de verano, cuando el
crecimiento ha disminuido (en algunas especie puede notarse la yema apical del brote del año) y,
iv) de ramas lignificadas durante latencia invernal (especies caducifolias).
Respecto a la reproducción por semilla, la multiplicación agámica presenta la ventaja de producir
plantas más homogéneas que entran rápidamente en producción y presentan las mismas
características de las plantas madre que le dieron origen (salvo que en estas últimas no hayan
ocurrido mutaciones de yemas). En fruticultura, la aparición espontánea de mutaciones ha
permitido seleccionar y multiplicar vegetativamente nuevas variedades que se diferencian de
aquellas que las han originado, por algunas características como color de fruto y otras vegetativas
como vigor y arquitectura de la planta. Sin embargo, las mutaciones pueden ser regresivas y
causar la aparición de caracteres negativos. Dichas mutaciones, al no ser eliminadas dentro del
ámbito de una determinada variedad pueden conducir a la formación de biotipos con caracteres
de bajo valor y diferentes, por lo que la variedad misma ya no presenta homogeneidad genética.
Por otra parte, el material de propagación recolectado de plantas madre con virosis transmite esta
fisiopatía a las descendencias agámicas, excepto la micropropagación a través de meristemas. En
la propagación vegetativa es necesario considerar el principio de la polaridad, es decir, los
materiales empleados (estacas, púas) deben conservar la orientación que tenían en las plantas
madre. Se ha determinado que invirtiendo la polaridad de dichos órganos vegetativos se
disminuye la tasa de multiplica.
Actividad práctica
Objetivo: Evaluar distintos enraizantes y fitoreguladores comerciales en esquejes (o estacas) de
distintas especies de frutales no tradicionales, para determinar su efecto sobre la multiplicación de
vegetativa.
Instrucciones:
1. Escoge una especie frutal no tradicional y corta 18 esquejes entre 10 a 30 cm
(dependiendo del grosor de la madera y el número de yemas que posea), con la ayuda de
una tijera de podar. Antes de cortar, desinfecte las tijeras de podar. Corte en un ángulo
aproximado de 45°.
2. Retira todas las hojas de la mitad basal del esqueje. Retira los botones florales, flores y
frutos cuando se presenten.
3. Si dispone de bisturí, repase el corte de manera tal que aumente el ángulo de corte. El
extremo superior del corte debe quedar a entre 0,5 a 1cm del nudo o yema contigua.
4. Reserve los esquejes en agua.
5. Prepare el medio de enraizamiento y humedezca el medio sin saturarlo.
6. Separe los esquejes en 3 grupos de 6 y exponga dos de ellos a dos enraizantes distintos. El
tercer grupo, será nuestro tratamiento control, contra el cual compararemos el efecto del
producto utilizado.
7. Evaluar a los 15 a 20 días después de la actividad.