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Como me lo contaron se los cuento

Leyendas de Aguascalientes
Como me lo contaron se los cuento María Teresa Jiménez Esquivel
Leyendas de Aguascalientes Presidenta Municipal del H. Ayuntamiento Constitucional del Municipio de Aguascalientes
Gabriel Medrano de Luna

Netzahualcóyotl Ventura Anaya


Ilustraciones de: Edgar Adrián Aranda Ramírez, Hanna Ballesteros, Mariana del Rocío Castillo Rodríguez, Regidor Presidente de la Comisión Permanente de Cultura del H. Ayuntamiento Constitucional del Municipio de
Roberto Castro Fernández, Biagio Grillo, Iztheni Hernández Martínez, Guillermo Hernández, David Hidalgo Aguascalientes
Uribe, Arely Joseline Jiménez Hurtado, Humberto Rincón Castorena, Pedro de David Salas Muños y Alejandra
Soria Ávila.
Héctor Alejandro Vázquez Zúñiga
Director General del Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura
Primera edición 2017
© Gabriel Medrano de Luna
© Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura Abraham Velasco Jiménez
Antonio Acevedo #131, Colonia Centro, C.P. 20000, Aguascalientes, Coordinador de Promoción y Difusión Cultural del IMAC
Ags. ISBN 978-607-97788-1-1

Rocío Castro Fernández


Impreso en México / Printed in Mexico
Jefa del Departamento de Ediciones y Fomento a la Lectura del IMAC

Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio,
sin previa autorización de los editores. Wilfrido Isamí Salazar Rule
Mariana del Rocío Castillo Rodríguez
Jonatan Salvador Frías Herrera
Juan Mariano De Loera Pérez
Equipo Editorial del IMAC
Como me lo contaron se los cuento
Leyendas de Aguascalientes

Gabriel Medrano de Luna


APARICIONES

Índice El aparecido del chambergo


El espectro del cementerio
89
92
El Fantasma del Jardín 95
La Llorona 99
El encapuchado del jardín 103
Agradecimientos 11 NOMBRES DE CALLES
Introducción 12 Calle de la Lagunita 45 PACTOS CON EL DIABLO
Calle de las Ánimas 46 El Caporal Ardilla 109
HISTÓRICAS La Calle del Loco Tavárez 49 La China Mulata 115
Aguascalientes libre, por el beso de una mujer 21 La Calle de la Soledad 53 Biografía de una ciudad 119
El Callejón del Tesoro 56 El Choque 122
TOPONÍMICAS
El Cerro del Muerto 27 TESOROS ANTROPOMÓRFICAS
Las Agapitas 63 La leyenda del Chan del Agua 125
PERSONAJES La momia del túnel 71
Don Esteban Esparza 31 Las Platas 77 A manera de consumación 126
Chicha Gómez 33 Bibliografía 129
Las Señoritas Islas 34 RELIGIOSAS Ilustradores 133
El Cristo del Encino 81
BANDOLEROS
Juan Chávez 37

8 9
Para los abuelos, Agradecimientos
con la esperanza de que sigan narrando historias
para mantener viva esta rica tradición oral.

Este libro no es únicamente obra del autor. Fue resul- nombres no aparezcan aquí, saben cuán presentes están
Al Sol y la Luna, tado del trabajo, discusión y reflexión desarrollados en dentro de mis afectos.
por incentivar la cultura oral. torno a la cultura oral y el patrimonio intangible mexi- Gracias a todas aquellas personas que ayudaron a
cano, tema de estudio que me cultivaron capitalmente mi investigación contando alguna historia u ofrecien-
los doctores Herón Pérez Martínez y José Manuel Pe- do críticas y sugerencias propicias. Especialmente a
A Gabriel y Carlos, drosa Bartolomé. los adultos mayores por seguir trasmitiendo historias y
para que conozcan las historias Agradezco de manera especial al Instituto Munici- cautivar en los niños el interés por escucharlas. Mani-
y leyendas de Aguascalientes. pal Aguascalentense para la Cultura (IMAC) y su equi- fiesto mi cariño y reconocimiento a mis abuelas Isaura
po de trabajo, por la edición del libro. Hago también y Rosaura, porque desde pequeño despertaron en mí el
público reconocimiento a todas aquellas personas que interés y pasión por las narraciones populares; de igual
generosamente me brindaron su apoyo y sugerencias, manera a Leticia Santacruz, mis hijos y mi familia, son
esencialmente a Martha Esparza Ramírez por interesar- ellos quienes siempre me impulsan a seguir estudiando
se en el texto y motivarme a estructurarlo para su publi- nuestras tradiciones.
cación, a Virgilio Fernández del Real, Gerardo Medrano
de Luna, Jorge Amós Martínez Ayala y Gumercindo Es- Gabriel Medrano de Luna
paña Olivares Sshinda. Son muchas y de muy variada Aguascalientes-Guanajuato
especie las deudas contraídas, agradezco a quienes me Desde mi espacio Garambullo, febrero 2016
apoyaron a lo largo de la investigación y aunque sus

10 11
Introducción Muchas veces en mi niñez iba con mis diez herma-
nos a la casa de la abuelita Rosaura. Ella fue maestra de
de una sociedad a otra. Es por ello que antes de en-
trar a la primaria el niño ya posee ciertos valores, los
primaria muchos años, y en su morada tenía una enci- cuales confronta y acumula con los que el docente le
clopedia de cuentos, fábulas y leyendas. Recuerdo que trasmite en la escuela, “que es un espacio social don-
mis hermanos y yo nos poníamos a leerlos; fue como de el individuo reformula su propia jerarquización de
Que lo creas o no, me importa bien poco. servo el deseo de seguir escuchando y compartiendo una semilla cultivada en nuestro interior que germinó valores. No quiere decir sólo que pueda cambiarla,
Mi abuelo se lo narró a mi padre, esas historias que me contó mi abuela Isaura, mi mamá con el tiempo. Muchas de esas narraciones son las que sino que agrega, fortalece y cuestiona”2. De ahí la im-
mi padre me lo ha referido a mí, Martha y otras personas más, aparte de las que indagué despiertan en los críos la imaginación, el amor a la lec- portancia de utilizar las narraciones para que el niño
y yo te lo cuento ahora, en distintos libros. Fruto de ello, es este libro que tienes tura y los valores morales. cuestione, acumule y fortalezca nuevos valores.
siquiera no sea más que por pasar el rato. en tus manos, afectuoso lector. Los abuelos me decían que si me portaba mal se me Los mitos, fábulas, cuentos populares, leyendas,
Durante mi infancia viví la aventura de ir a la Cueva iba aparecer El Coco; hasta la fecha no he conocido a rondas infantiles, adivinanzas y canciones, entre
Gustavo Adolfo Bécquer 1
de Juan Chávez, recorrí el Jardín de San Marcos, vagué este personaje, pero supongo que es una variante del otros textos más, podrían adquirir un valor en tanto
por la Estación del Ferrocarril, caminé por el Barrio del concepto que tenemos del demonio o del mal. De igual que los progenitores o docentes trasmitan la rique-
Encino y anduve los caminos del centro de Aguascalien- manera me indicaban que me iba salir La Llorona, al za que conllevan. A través de ellos se puede lograr
tes. Han cambiado muchos aspectos de la vida cotidiana pensar en ello era lógico que yo me portaba bien. Pa- una educación integral donde la educación en valores
Antiguamente al caer la tarde se juntaban los abuelos y no han pasado tantos años; parte de esos cambios se reciera que actualmente los críos ya no creen en esos pueda ser “como un proceso que necesariamente in-
para contar historias y se acercaban los niños a escu- ven reflejados en las leyendas contenidas en este tex- personajes. cluye el cultivo, la socialización, la enculturación y la
charlas. En aquel tiempo no había alumbrado público to, algunas de ellas tocan incluso un mismo personaje, Las leyendas son un vehículo para la trasmisión formación”3.
como hoy y eso le daba cierto toque de misterio a las por ejemplo Juan Chávez, además de la anécdota, es de valores desde el seno familiar, acrecentado y refor- Las leyendas, cuentos, mitos y fábulas componen
narraciones. Imaginemos a nuestros antecesores rela- factible que podamos concluir si lleva implícito algún zado durante sus primeros años de estudio, aunque el la literatura que ha educado a niños o adultos durante
tándonos esas leyendas en casa de la abuela. Aún con- mensaje moralizante, sabemos que las narraciones po- aprendizaje será para toda la vida. Sabemos que los 2
Susana García Salord-Liliana Vanella, Normas y valores en el salón de clases,
1
Rimas, leyendas y narraciones, México, Editorial Porrúa, Colección Sepan pulares también han tenido un fin orientador, una ense- seres humanos desde que nacen forman parte de un México, Siglo XXI Editores – UNAM, 6ª edición 2000, p.36.
Cuántos Núm. 17, Prólogo de Juana de Ontañón, Vigésimo séptima edición 3
María Teresa Yurén Camarena, Eticidad, valores sociales y educación, México,
2007, p. 103. ñanza, principalmente en los niños. grupo social, comienzan a adquirir valores que varían UPN, 1995, p. 254.

12 13
toda la existencia de la humanidad. La verdad de las Para la clasificación de las leyendas es importante Luis Augusto Kegel, Elías L. Torres, Mario Mora Barba cualidades de especies animales o vegetales, etcétera.
narraciones tradicionales es la verdad de nuestra ima- tomar en cuenta “las variantes atendiendo a su locali- y dos anónimos. De las 17 que recopiló Appendini, tres 2. Leyendas relativas a los astros, al cielo, a la tie-
ginación y no de la causalidad normal. Para facilitar zación, a la fecha, lengua y tipo de civilización en que las obtuvo de relatos escritos por Alfonso Montañez. rra y las aguas: las que se refieren al cielo, al rayo, el sol,
esa enseñanza que aportan dichas narraciones, se forja tienen curso, trazar después el cuadro, no sólo de las Arnold van Gennep plantea una tipología para las la luna, las constelaciones, la Vía Láctea y los eclipses.
en este libro un repertorio de leyendas de Aguasca- semejanzas, sino también de las diferencias”. Actual- 4
leyendas: las relativas al mundo natural, al mundo so- 3. Leyendas de personajes animales: permiten
lientes, pretendiendo que los lectores y lectoras logren mente ya no se cuentan leyendas como antes, por cau- brenatural y las históricas: 5
considerar más de cerca el problema de la antigüedad
relacionar los contenidos como parte de su cultura e sas diversas, una de ellas: el desarrollo de los medios relativa a cada una de las categorías de narraciones, se
identidad. digitales de comunicación, la poca convivencia de la I. Leyendas relativas al mundo natural: deben considerar como las más primitivas entre todas
Para emprender este viaje por el maravilloso mun- infancia con los abuelos, entre otras. 1. Leyendas explicativas: las diversas maneras porque depende de la buena voluntad de los animales,
do de las leyendas en Aguascalientes, considero perti- Las leyendas contenidas en este libro dan cuenta como se han representado los hombres la formación y de su subordinación por vía mágica, de su domestica-
nente abordar lo que entenderemos por leyenda. Esta de creencias, sucesos históricos y aspiraciones de los constitución del universo se pueden dividir en tres ca- ción, la nutrición de los hombres en los primitivos esta-
palabra proviene del latín legenda y significa “cosas aguascalentenses; los temas son muy variados: his- tegorías: dios de la civilización.
para leer, lo que habrá de ser leído”, de legere, leer. La tóricos, toponímicos, nombres de calles, tesoros, re- Zoomórfica: los hombres, rocas, astros, demonios,
mayoría de las acepciones sobre la leyenda coinciden ligiosas, apariciones y pactos con el diablo, etc. Una dioses y héroes civilizadores eran originariamente seres II. Leyendas relativas al mundo sobrenatural:
en que se trata de relatos trasmitidos desde el pasado compilación que ha sido articulada, siguiendo algunas de forma animal, en esta categoría se explica esa tras- 1. Leyendas relativas a demonios y a dioses: re-
por tradición oral y pueden contener hechos históricos concepciones de autores como Arnold van Gennep y formación. latan aspectos referentes a las divinidades como una
y/o ficticios. Alma Yolanda Castillo sobre el tema, vemos que se Antropomórfica: los animales, rocas, astros y demo- fuerza del bien, entre ellas se encuentran las que se
Lo característico de la transmisión de las leyendas trata de narraciones trasmitidas por tradición oral y nios fueron inicialmente seres de forma humana y no ne- refieren a los tótems y los antepasados como objeto
es que tanto el narrador como su audiencia creen en pueden contener sucesos históricos y/o ficticios. cesariamente hombres porque dichos seres podían tener de verdadero culto. Las que hablan de los demonios
ellas. Los temas de las leyendas son muy variados: son Está conformada por 33 leyendas; 17 fueron obte- un solo ojo, seis brazos, ser enanos o gigantes, etcétera. están vinculadas con el mal y de alguna manera son
comunes los temas religiosos, hombres lobo, bandole- nidas de la compilación hecha por Guadalupe Appen- Astronómicas: referidas a la situación y a los movi- instructivas al contraponerse con las de los dioses.
ros, fantasmas, seres sobrenaturales, aparecidos, pac- dini; 10 de Alfonso Montañés; una de José T. Vela, mientos de los cuerpos celestes, o las diferencias y a las 2. La leyenda ritual y dramatizada: utilizan una
tos con el diablo y heroínas reales. 4
Arnold van Gennep, La formación de las leyendas, Madrid, Alta Fulla, 1982, pp. 47. 5
Arnold van Gennep, op. cit., La formación de las leyendas, pp. 65-187. fórmula mágica, la narración de la leyenda y el rito

14 15
en que se expresan forman un todo indisoluble y no III. Leyendas históricas: 3. Leyendas relativas a personajes históricos: se ferente manera ya que no se pretende encasillar cada
son del dominio público. Estas narraciones son objeto 1. El valor del testimonio y la memoria colectiva: producen por la interpretación del nombre de un per- leyenda a la clasificación presentada por la razón de
de creencia y se traducen en acto a medida que se la cuestión de la veracidad de estas leyendas no preocupa sonaje histórico real unido a un fenómeno natural, arti- que algunas no se ajustarían tal cual, de ahí la impor-
recitan, por eso son leyendas dramatizadas o mitos. ya que el asunto de la realidad científica no concuerda ficial o a un acontecimiento; en ocasiones los protago- tancia de crear una nueva tipificación para las leyendas
La mayoría representan grandes hechos de antepasa- con el tema legendario; antes de estudiar la categoría de nistas de estas leyendas son personajes históricamente de Aguascalientes:
dos totémicos trágicos, crueles, benéficos o cómicos la leyenda histórica conviene delimitar los límites de la secundarios porque los verdaderos héroes poseen una 1. Históricas: narran sucesos históricos que la gen-
en una curiosa mezcla de realismo y convencionalis- deformación que pueden hacer individuos o grupos, y los individualidad demasiado conocida por sus contempo- te los asumió como verdaderos y de ahí la importancia
mo. En todas estas representaciones se combinan la límites de la observación junto con los de la memoria co- ráneos y por las generaciones inmediatamente sucesi- de memorabilidad colectiva y la posterior trasmisión
narración hablada, la cantada, la fórmula de sortile- lectiva. Lo importante en este tipo de leyendas es por un vas, por eso los poetas hacían de los personajes secun- de generación en generación hasta la actualidad; como
gio con ritmo monótono (la fórmula mágica), la danza lado su penetración en la memoria colectiva de un pueblo darios los héroes de sus fantasías. A este principio de ejemplo “Aguascalientes libre, por el beso de una mu-
brincada y juegos de escena, el público colabora con y la intención que tiene quien la trasmite. La producción sustitución se añade el de convergencia. Esta idea toma jer”, basada en la manera en que se independizó Aguas-
los actores a través de coros, refranes y exclamaciones de ciclos temáticos o variantes responde a una necesidad diferentes formas según se trate de un jefe religiosos o calientes de Zacatecas.
mágicas como la plegaria. específica, no es un resultado ocasional esporádico o pa- laico, si es religioso el personaje principal debe renacer 2. Toponímicas: describen cómo la leyenda dio
3. Leyendas relativas a los héroes civilizadores y a tológico, sino de una realidad cultural de los pueblos. y si es laico debe pervivir ya sea por muerte falsa o por- origen al nombre propio de un lugar, tal es el caso de
los santos: los héroes son los personajes que han adqui- 2. Valor documental de las leyendas históricas: se que absorbe la personalidad de otro personaje. “El Cerro del Muerto”, ícono de Aguascalientes.
rido ya sea por astucia o por iniciación, o que tuviesen refiere al valor que tienen las leyendas en aquellos pue- La clasificación hecha por Arnold van Gennep es 3. De personajes: muestran personas que por as-
desde que nacieron una cualidad especial mágico-reli- blos que carecen de documentos escritos, propiamente muy importante ya que ahí podemos ubicar gran nú- pectos particulares formaron parte de la memoria colec-
giosa de santidad o de divinidad como los sacerdotes o dichos, detallados y precisos; ejemplos de este tipo de le- mero de leyendas de numerosos países, leyendas que tiva de los aguascalentenses como Don Esteban Esparza,
reyes divinizados, ascetas, profetas, etc. Los santos son yendas son la Iliada y la Odisea, o las canciones de gesta versen sobre el mundo natural, sobrenatural o histórico. Chicha Gómez y Las señoritas Islas.
personajes cristianos a quien se rinde culto y que reside en la Edad Media. El valor general de estas leyendas no Para el caso de Aguascalientes es posible encontrar le- 4. De bandoleros: hablan de hazañas de héroes
con Dios y los ángeles en el paraíso. El santo se distin- radica en el apego a la historicidad ya que a veces la in- yendas que se ajusten a la tipificación hecha por Arnold populares de Aguascalientes, “son relatos que combi-
gue del héroe civilizador en que jamás se le considera exactitud histórica “habla de la intención de un pueblo al van Gennep pero considerando el número de leyendas nan perfectamente hechos reales y fantásticos haciendo
como antepasado de un grupo humano. narrar y trasmitir lo narrado”. existentes en este libro se optó por catalogarlos de di- indispensable la aparición del segundo para argumenta-

16 17
ción de lo primero. A los personajes se les suele atribuir 8. Aparición de Cristos: narran la aparición de 12. Brujas: refieren a mujeres que tienen cierto poder peñado un papel esencial para la divulgación del patri-
poderes sobrenaturales o bien habilidades humanas ex- Cristos, en Aguascalientes por ejemplo la leyenda de El maligno y a ellas se les atribuye ciertos accidentes como monio intangible de Aguascalientes.
traordinarias”. 6
Señor del Encino dio origen a una tradición que rescata en el caso de la bruja Petra que aparece en la leyenda. La lectura de estas leyendas será como un viaje a
5. Nombres de calles: dan cuenta de los nombres la memoria de un acontecimiento religioso, y del cual 13. Antropomórficas: son leyendas explicativas través de un largo y sinuoso camino que lo transportará
de algunas calles en Aguascalientes que a pesar de que dependió el desarrollo del actual Barrio de El Encino. donde los animales, astros y demonios inicialmente a la ciudad de Aguascalientes, a sus calles, edificios,
actualmente tienen otro nombre se les sigue recordan- 9. Apariciones: relatan apariciones de personajes eran seres que tenían figura humana pero no eran ne- jardines y cerros, además nos revelará una parte impor-
do por su antigua referencia gracias a la trasmisión de que en vida dejaron algo sin concluir y regresan como cesariamente humanos. En Aguascalientes existe La le- tante de la vida cotidiana, de sus creencias, anhelos y
las leyendas en la actualidad; La Calle de la Lagunita, espantos para finiquitar lo que dejaron pendiente, de este yenda del Chan del Agua. aspiraciones de sus habitantes. No dudes que al leerlas
La calle de las Ánimas y La calle del Loco Tavarez son tipo de leyenda se podrán leer “El aparecido del Cham- Una vez presentada la clasificación para las leyen- puedas ser parte de la leyenda, o con un poco de suer-
ejemplo de esto. bergo” y “El espectro del cementerio.” Una de las leyen- das de Aguascalientes cabría mencionar que este libro te, toparse con Juan Chávez o la China Hilaria, quizá
6. Tesoros: alude a tesoros enterrados que al ser das más divulgadas sobre apariciones es La Llorona. es fruto de una investigación mayor sobre la cultura con algún otro de los protagonistas de las narraciones si
encontrados sólo traen la desgracia de quien los en- 10. Espantos: hablan de algún personaje que se oral y el patrimonio intangible mexicano, un trabajo es que transita por el lugar y hora indicada. Iniciemos
cuentra por la codicia; ejemplo de ello es la leyenda de viste como fantasma para salir por las noches y asustar académico sin fines de lucro cuyo objetivo es divulgar este sorprendente viaje con la leyenda Aguascalientes
Las Agapitas. Otras leyendas hablan de tesoros ocultos a la gente hasta que se descubre su verdadera persona las leyendas, historias y tradiciones aguascalentenses libre, por el beso de una mujer, escrita por Guadalupe
en los túneles que hay en Aguascalientes y al encontrar- y deja de espantar, muestra de ello es “El encapuchado como parte importante de la cultura e identidad de Appendini y que da cuenta de una parte significativa de
los y quererlos agarrar se convierten en polvo. del jardín” de la cual se consiguieron dos versiones en Aguascalientes. Para alcanzarlo he construido una an- la historia de Aguascalientes.
7. Avaricia: describen personas que se dedican a las que el personaje es distinto. tología de narraciones populares germinada de la voz y
trabajar y guardar sus ahorros, con el tiempo se vuelven 11. Pactos con el diablo: tratan de personajes que obra de diversos autores y personajes que han desem-
más ricos y avariciosos que al morir se aparecen en el para lograr alcanzar un objetivo específico hacen algún
lugar que guardaban sus ahorros, como ejemplo se rela- pacto con el diablo; unos le piden riquezas, otros conse-
ta la leyenda de Los Plata. guir el amor de una mujer y otros más una vida eterna,
6
Aurea Ortiz Rico Contreras, La Tradición oral de Aguascalientes. Propuesta de ejemplos de este tipo de leyendas son “El Caporal Ardi-
clasificación de cuentos, fábulas y leyendas, Zamora, El Colegio de Michoacán,
2001, Tesis de Maestría en Ciencias Humanas sin publicar, p. 91. lla” y “La China Mulata”

18 19
HISTÓRICAS

Aguascalientes libre, por el beso de una mujer

Guadalupe Appendini7 hija doña Francisca nació en 1924. Doña Luisa era una
mujer atractiva, caritativa, generosa, que como a todo
Para realizar este libro sobre leyendas de provincia era aguascalentense deseaba que su Estado fuera indepen-
necesario iniciar con el Estado de Aguascalientes; no po- diente, y sacudirse del yugo zacatecano para “librar-
díamos dejar de publicar una romántica leyenda, basada, se de la tiranía de los tusos”. Rezaba un incendiario
como casi todas, en hechos históricos que dieran vida in- manifiesto de la época, anhelo que no podía cristalizar
dependiente al ahora próspero Estado de Aguascalientes. mediante una revolución, ya que no se podía enfrentar
Esta historia nació gracias a la inventiva del Inge- niero este contra los poderosos enemigos.
Elías L. Torres, quien recuperó en un escrito lo que Don Pedro García Rojas se distinguía por su promi-
decía el pueblo sobre la Soberanía de Estado, lo cual nencia en la política y su riqueza. Respetado y distin-
levantó gran polémica en el pueblo, sobre todo en guido en el Estado y con enemigos de la liberal política
las recatadas y buenas mujeres de Aguascalientes. zacatecana.
Se cuenta que Doña Luisa Fernández Villa de Gar- La ciudad de Aguascalientes fue fundada en 1575,
cía Rojas, oriunda de Aguascalientes, hija de Don Die- según consta en la cédula de Felipe II, fechada en Ma-
go Fernández Villa, conocido comerciante del lugar, se drid el 22 de octubre de ese año, siendo sus fundadores
casó con Don Pedro García Rojas en 1822, su primera Juan de Montoro, Gerónimo de la Cueva, Alonso Alar-
Aguascalientes, libre por cón y otros más, quienes se instalaron en las cercanías
el beso de una mujer
7
Guadalupe Appendini, Leyendas de Provincia, México, Porrúa, 2ª edición
1999, pp. 4-7, Sepan Cuantos Núm. 661. de los manantiales de aguas termales.
21,5 x 27,8 cm
Collage
2016
Humberto Rincón
Castorena
21
HISTÓRICAS

El crecimiento de la población fue tan rápido, por la Pasaron algunos años y Aguascalientes era un su- muy ocupado para el general Santa Anna, órdenes Poco a poco fue rodando la conversación, sabia-
bondad de su clima, la exuberancia de su vegetación y la burbio de Zacatecas, la gente sentía gran encono con para el ejército, recibo de comisiones, conferencias mente llevada por la dama, hasta conectarla en la si-
abundancia de las aguas que, treinta y seis años más tar- los zacatecanos, los que menos culpa tenían en el asun- con los principales vecinos, con miembros del clero tuación dolorosa por la que atravesaba Aguascalientes.
de, el 18 de agosto de 1611, la Real Audiencia de Nueva to. El primero de mayo de 1835, Don Antonio López y de los conventos y toda esa batahola de ir y venir Así escuchaba Santa Anna de sus labios cómo la ciudad
Galicia la declaró Villa, poniéndole por nombre Villa de de Santa Anna llegó a la ciudad de Aguascalientes, de que en torno de los grandes se agita y mueve. Por lo no tenía escuelas, la única que había no contaba con
Nuestra Señora de la Asunción de Aguascalientes. Du- paso para Zacatecas. Llevaba un contingente de tres mil tanto se dieron órdenes estrictas para no permitir más pisos ni bancas para los muchachos, los que recibían
rante muchos años siguió dependiendo del Gobierno de hombres, con los cuales iba a someter al orden al tur- el paso a nadie; había sido un día muy agitado y el escueta educación sentados en el suelo; que la fábrica
Nueva Galicia, hoy Jalisco, y todavía cuando el Conde bulento Estado de Zacatecas, que había tenido la au- general iba a descansar. de tabaco, que era el sostén de centenares de obreros,
de Gálvez, Virrey de México, dividió la Nueva España en dacia de sublevarse. Dice Elías L. Torres que “la causa Doña María Luisa, que era una gran ama de casa, había sido trasladada a Zacatecas sólo para arruinar
doce intendencias, siguió perteneciendo a Jalisco. en el fondo era que las ideas liberales y avanzadas de virtuosa en la cocina y una exquisita dama de abolengo, la población. Que se le quitaba al Ayuntamiento de
En 1791, el Gobierno Virreinal, quizá por la gran los zacatecanos no se compadecía con las del gobierno la que a más de su belleza tenía finos modales, des- Aguascalientes gran parte de lo que recaudaba; que se
distancia a que se encontraba Guadalajara, resolvió central, que habían impuesto a la República al cojo de plegando toda su coquetería recibió al general Antonio habían reducido las atribuciones del cabildo, hasta con-
agregar a la intendencia de Zacatecas lo que hoy es Tampico”. La llegada del general Santa Anna a Aguas- López de Santa Anna, con un reverencia. vertirlo en un maniquí del gobierno de Zacatecas. Que
Aguascalientes; con ese motivo surgió un obvio y na- calientes fue un gran alboroto, el pueblo se puso en mo- El invitado ocupaba la cabecera de la mesa, mien- eran numerosas las alcabalas que se pagaban, siendo la
tural disgusto de los vecinos, el cual se hizo manifiesto vimiento, se adornó la villa y con gran júbilo fue recibi- tras saboreaba un delicioso chocolate y los famosos la- más bochornosa la acaba de crear sobre los difuntos cu-
por escrito. Hubo súplicas, pasquines y el descontento do el presidente. Se detuvo una noche y las principales drillos, panecillos típicos de Aguascalientes, refería los yos deudos tenían que pagar tanto más cuanto por cada
fue creciendo a medida que el tiempo pasaba, sin que familias del lugar se disputaban el honor de recibir en incidentes de sus gloriosas campañas. Don Pedro escu- muerto como si los compraran. Que, para ejercer ven-
nunca aceptaran semejante cambio, también hubo con su casa al invencible guerrero. chaba atento a su izquierda el emocionante relato. Su ganza, se cateaban con frecuencia las casas de familias
frecuencia escándalos y motines que duraron hasta la La residencia de Don Pedro García Rojas y su es- esposa a la derecha del altivo invitado, clavaba sobre honorables, bajo pretexto de contrabando de tabaco,
compleja independencia del Estado. De manera que, posa Doña María Luisa fue la elegida. Toda la calle él sus ojos de obsidiana y comentaba las hazañas que enviando a numerosas personas al presidio de Fresni-
desde que Aguascalientes fue agregado a la dependen- de Morelos (según el historiador Alejandro Topete del este refería con frases de elogio oportuno, o desgranaba llo; por último, que durante las fiestas de San Marcos el
cia de Zacatecas, el más grande anhelo de sus habitan- Valle) fue decorada por guirnaldas de flores y papel dulcemente su sonrisa divina, que era un invencible he- gobierno de Zacatecas había retirado todas las fuerzas
tes era independizarse. de china de colores. Cuenta la leyenda que el día fue chizo de su belleza aguascalentense. de la Ciudad, exponiéndola a un asalto de los bandidos

22 23
que merodeaban por las cercanías de Calvillo, o que los —¿De veras hasta el sacrificio? y nombrado por el cabildo para sustituirlo Don Pedro
jugadores que acudían de todas partes de la República, La señora de García Rojas se puso de pie violenta- García Rojas.
se resarcieran de las pérdidas, saqueando la población y mente, cerró un poco el entrecejo, como desaprobando Días después, triunfante, expidió un decreto fecha-
de que se habrían librado gracias a que el Ayuntamien- el atrevimiento del caudillo. Pero este, sin soltarle la do en México el 23 de mayo de 1835, confirmando la
to había armado a un centenar de hombres pagados por mano y mirándola suplicante, hizo que volviera a bri- independencia de Aguascalientes, haciéndolo Territo-
los vecinos para patrullar las calles de día y de noche. llar en sus labios una sonrisa y sentándose de nuevo rio el 30 de noviembre de 1836. Fue declarado Depar-
Cuenta Guadalupe Appendini que, cuando la seño- contestó: tamento con la dimensión que ahora tiene el Estado,
ra Villa de García Rojas llegaba a esta parte del rela- —Hasta el sacrificio, General. nombrándose, como era natural, primer gobernador a
to, se abrió la puerta del amplio comedor y un criado Santa Anna acercó sus labios sensua- Don Pedro García Rojas.
anunció que Don Pedro José López de Nava buscaba al les sobre los divinamente bellos de la hermosa Esta romántica y bella historia fue dada a conocer
señor García Rojas: era urgente. El aludido pidió per- dama aguascalentense y dio un beso prolongado y ar- por el ingeniero Elías Torres, mediante un escrito que
miso para salir a la sala un momento, cerró tras de sí la diente que interrumpió el ruido de los pasos de Don realizó para entrar a un Concurso de los Juegos Florales
puerta y el ruido de sus pasos se fue perdiendo por el Pedro que regresaba por el pasillo. que se efectuarían en 1927. Los que no se realizaron;
rojo enladrillado del corredor. La dama salió al encuentro de su esposo, radiante pero la historia la dio a conocer el señor Torres.
—Aguascalientes puede ser independiente—conti- de alegría y colgándosele del cuello, zalamera y coque- Doña María Luisa Villa de García Rojas era una
núa Doña María Luisa, reanudando su conversación—, ta le dijo: bella mujer distinguida, discreta y virtuosa. Su reputa-
basta que usted lo quiera, mi General, que en este pue- —¡Perico, por fin Aguascalientes es independiente! ción quedó en entredicho con esta leyenda salida de la
blo todos lo anhelamos, llegaríamos hasta el sacrificio ¿Verdad General? mente despierta y fantasiosa de Don Elías L. Torres y el
para obtenerlo. —Verdad es— asintió Santa Anna, inclinando la ca- pueblo la recogió como una de las leyendas de Aguas- Valle en 1946. Representa “una cadena de oro que bor-
Dejó caer estas últimas palabras con una ternura beza y besando la mano de la señora García Rojas. calientes. dea unos labios que significan la libertad y el surgimien-
tan intensa que el árbitro de la República conmovido Según cuenta la leyenda, el dictador cumplió su Esta interesante historia da sentido a los labios y las to de Aguascalientes como Estado independiente”.8
deslizó su mano sobre el bordado mantel, oprimiendo palabra, al día siguiente, 2 de mayo de 1835, fue de- cadenas que aparecen en el escudo de Aguascalientes,
8
[Link] Consultado el 24 de
la fina mano de Doña María Luisa, le dijo, emocionado. puesto el jefe político zacatecano José María Sandoval creado por Bernabé Ballesteros y Alejandro Topete del febrero de 2016.

24 25
TOPONÍMICAS

El Cerro del Muerto

Guadalupe Appendini9 lados por los indios de la región. Esto no ha sido explo-
rado, no por negligencia de los gobernantes, sino por-
Sobre el Cerro del Muerto se han tejido varias leyendas, que uno de ellos quiso hacerlo y no terminó su gestión
coincidiendo algunas en este montecillo se aparece un por haber sido envenenado. Y por el miedo de correr la
gigante que sale por las noches, recorre la ciudad y re- misma suerte, de la maldición de los chichimecas, la re-
gresa, convirtiéndose en el guardián de Aguascalientes. serva de oro está encantada, es intocable y se encuentra
Otros cuentistas dicen: “que en esa loma se escon- en el centro de ese mogote resguardada por los nativos.
den indios chichimecas, negros como capulines, que al Pero, ¿cómo se formó el Cerro del Muerto? Esta es
despuntar el alba, se dispersan por todo el cerro y en otra de las historias que se cuentan y que con gran sabor
parejas bajan a la ciudad a “pasito indio”, unos llegan se van trasmitiendo oralmente.
hasta el pueblo (en el barrio de San Marcos) otros al Se dice que en ese lugar se reunieron los Chichime-
barrio de Guadalupe, unos más al del Encino y algunos cas, los Chalcas, y los Nahuatlacas tratando de ponerse
a la Estación, hacen recuerdos y en la misma forma em- de acuerdo para establecerse y de allí salir para diferen-
prenden el regreso desde el Cerro del Muerto, cuidan tes lugares. Entre ellos había tres sacerdotes (uno por
la ciudad. cada tribu), los que eran extremadamente altos, fuertes,
El Cerro del Muerto tiene varias entradas y en las de aspecto majestuoso e imponente.
El Cerro del Muerto entrañas guarda uno de los más grandes tesoros acumu- Después que deliberaron sobre lo que harían y
21,5 x 27,8 cm 9
Guadalupe Appendini, op. cit., Leyendas de Provincia, pp. 23-25. cuando ya estaba por ocultarse el sol, al sacerdote de la
Tinta china sobre
papel
2016
Alejandra Soria Ávila

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TOPONÍMICAS

tribu chichimeca se le ocurrió bañarse en el charco de qué se trataba, pues sin decirles “agua va” llovieron fle- Cuenta la tradición que el cuerpo sepultado, está
agua caliente de la “Cantera”. Después de que se tiró al chas por todos lados. ahí en esa loma y que por un túnel misterioso se puede
agua, desapareció. Los Chalcas pidieron ayuda a los Nahuatlacas, llegar a socavones ramificados por toda la población.
La Cantera es un manantial de aguas termales en el los que estaban de espectadores con su sacerdote al Se cuenta también que algunos arqueólogos han tratado
Estado, según cuenta la leyenda, existen otros de estos frente. No sólo no se unieron a ellos, sino que dieron de explorar esa región pero al hacerlo escuchan voces,
charcos, los que fueron sembrados por tribus anterio- la vuelta alegando que el pleito no era con ellos. llantos y lamentos que los han llenado de estupor y han
res, quienes en donde querían sembrar agua, hacían un Después de ponerse de acuerdo e indignados por la impedido que continúen las excavaciones. Algunos va-
hoyo, le ponían agua de su guaje y medio “almud” de afrenta, los Chalcas se dispusieron a repeler el ata- lientes que han querido descifrar el enigma del Cerro
sal, lo tapaban y al trascurso de tres o cuatro años había que y, en los fulgores de la batalla y en lo cruento del Muerto no pudieron contar lo que vieron por quedar
un inmenso manantial de aguas sulfurosas, de ahí el de la lucha, vieron con sorpresa que se acercaba el mudos, perder la razón y la vida.
nombre de Aguascalientes. sacerdote perdido. Ya no era posible retroceder, sin El montecillo no está muerto, tiene vida por dentro,
Al aventarse al agua el sacerdote para desaparecer, quererlo, una flecha atravesó el corazón del sacerdo- por tener el alma de los Chichimecas; cubierto por el
los Chichimecas esperaron pacientemente que su señor te de los Chichimecas, quien gritaba: “¡Deténgase!, sacerdote gigante que vigila perennemente a la ciudad
apareciera en otro de los muchos charcos que había. sólo fui a sembrar algunos charcos”, pero no fue es- de Aguascalientes, para que no olvide que los primeros
Pero fue inútil, pasaron varios días y el sacerdote no re- cuchado. pobladores fueron los Chichimecas, los Chalcas y los
gresaba. Se reunió la tribu preguntándose si acaso fue- El sacerdote, tratando de huir, regó con su sangre Nahuatlacas. ¿Quién en Aguascalientes no disfruta los
ron los Chalcas; no era posible, habían hecho un pacto el camino, la huella del líquido todavía se puede ver bellos atardeceres sobre el Cerro del Muerto? Muchos
y su honor estaba en juego. en la tierra roja del montecillo. Quiso hablar con su creen que el color rojizo es la sangre derramada por el
Al no regresar el sacerdote en meses, no les quedó gente, pero no pudo, sin decir palabra cayó muerto sacerdote perdido.
duda a los Chichimecas que los Chalcas lo habían mata- y con su cuerpo sepultó a todo el pueblo Chichimeca
do y, enfurecidos, corrieron a dar aviso a sus compañe- que lo seguía. Con sus cadáveres se formó el famoso
ros para enfrentarse con sus enemigos. Y así principió Cerro del Muerto que se encuentra al poniente de la
una guerra contra los Chalcas, los que no supieron de ciudad de Aguascalientes.

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PERSONAJES

Don Esteban Esparza

Guadalupe Appendini10 Don Esteban, al que siempre se le veía cantando,


chiflando o tocando guitarra, recibía a los clientes con
Don Esteban Esparza tenía su peluquería en una casa una sonrisa y una caravana. En un pequeño pizarrón
modesta, sobre la calle de las Barberías, hoy Allende, colgado en la pared tenía diversas tarifas especiales
muy cerca del centro comercial el Parián. Era un hom- para los viejitos de piel arrugada, según el procedimien-
bre simpático, con gran sentido del humor y enamora- to que usara para restirarla. Los procedimientos eran
do de su oficio, heredado de su padre. tres: de dedo, de hueso y de infla. Antes de iniciar a
Tenía en la puerta un letrero muy original “Pelu- hacerle la barba al cliente le preguntaba qué sistema
quería. Seraz ura y corta el pelo y saca la muela, se toca prefería.
guitarra y se aplica la sanguijuela. Todo por el mismo En cierta ocasión llegó a la peluquería un cliente, de
medio” es decir, seis centavos. Al lado de la peluque- piel muy quebrada. Al verlo, el señor Esparza le pregun-
ría había otro cuartito, donde vivían Don Esteban y su tó que con cuál de los tres procedimientos quería que lo
esposa que también tenía un letrero: “Var vería, Sea afeitara. El cliente sorprendido le contesta:
senrisos de pelol impio.” El negocio de ella era vender —A ver, maistro, barájemela más despacio, explí-
el pelo que cortaba don Esteban, que según ella servía queme en qué consisten esos tres procedimientos, que
para rellenar almohadas. Con esto ayudaba a su esposo no entiendo ni jota.
Don Esteban Esparza para el gasto diario. Don Esteban, clavándole la mirada y tratando de
21,5 x 27,8 cm
10
Guadalupe Appendini, op. cit., Leyendas de Provincia, pp. 59-60. hacerse simpático, le dice:
Collage
2016
Humberto Rincón
Castorena

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PERSONAJES

—Pues mire usted, de dedo, es que usted abra tama-


ña boca y yo meta el dedo para restirarle la mejilla, de
fuera de confianza lo escupía en la cara y después le
untaba jabón ¡Mal agradecido! Chicha Gómez
adentro hacia fuera y poder descañonar. De hueso, que El señor Arellano, viéndolo como si lo quisiera ful-
se meta usted en la boca este hueso de mamey y así pue- minar con la mirada, se bajó del sillón, se puso el saco y
da yo trabajar. O de infla, que usted aspire mucho aire con gran disgusto salió de la peluquería de Don Esteban
y cerrando la boca lo conserve para tener los mofletes Esparza, jurando no volver a pasar, ni por enfrente. Alfonso Montañez11 Soy como la golondrina...
inflados y para rasurar a mis anchas. Iba renegando y hablando entre dientes: Pero su padre, con modales que por poco urbanos,
Y el señor Rafael Arellano —que así se llamaba el —¡Aquí sí me fue de la China Hilaria! Chicha Gómez era una niña morena, coquetona y agra- no hacían honor a su nombre, al tiempo que le arreaba
cliente—, le dijo: A todo el mundo le platicó lo ocurrido y esta anéc- ciada, que nunca dejaba de tener siete u ocho novios una fuerte paliza, le contestó en el mismo tono de la
—Ahora sí ya le entendí, rasúreme usted de infla, dota que le ocurrió a Rafael Arellano pronto fue cono- y con todos loqueaba; su padre, Don Urbano Gómez, canción:
creo que es lo más fácil. cida en toda la ciudad, hasta que ahora se cuenta como propietario de la principal panadería de Aguascalien- Serás como la tiznada...
El maestro sacó su viejísima brocha y una tejita de una divertida leyenda. tes, quiso corregir su defecto, pero por atender a las Expresión que corrió luego por todas partes en alas
jabón corriente, escupió sobre ésta y empezó a frotarla labores de su amasijo no podía vigilarla y ella gozaba de la celebridad y sirvió para que todos la usaran literal-
con la brocha para sacar espuma. de lo lindo. mente cuando querían demostrar a alguien su disgusto
Horrorizado el señor Arellano, le dijo: Una noche que ella estaba en la reja con Jesús Cruz, o en términos no tan plebeyos como éste:
—No sea usted tan sucio. ¿Por qué va a rasurarme que era el de turno, la sorprendió su irascible padre. Al Eres como Chicha Gómez...
con saliva? —tirando al suelo la manta que le había notar que se acercaba, despidió rápidamente a Jesús y, Hasta la fecha perdura esta habladilla.
colgado en el cuello. creyendo que no había sido vista, cogió una guitarra y
—Újule, qué delicado —le dijo el peluquero aga- se puso a cantar alegremente, como si estuviera sola,
chándose a recoger el trapo que le servía de barbero. una canción de aquella época que decía:
—Si esto lo hago con usted es porque es la primera vez Alfonso Montañez, “Leyendas, tradiciones y hablillas” en: Antonio Acevedo
11

que viene a mi peluquería y lo quiero hacer cliente; si Escobedo, op. cit., Letras sobre Aguascalientes, pp. 327-328.

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PERSONAJES

Las Señoritas Islas Dedicadas a las labores domésticas, hacían uvate y


aún les quedaba tiempo para otras actividades. Pepa,
correosas o charamuscas del Parián. Una vez, una de
las tres hermanas se sintió fascinada por un peinado
con su chongo enorme y Conchita, enamorada, perpetua que vio en una amiga o en un maniquí dentro de un
de quién sabe qué doncel que nunca llegó. Las habitacio- aparador quizá y no descansó hasta que la peinaron
12
Luis Augusto Kegel de la espera, pero que aún con esfuerzo intenso trataran nes, por encima de la manada de gatos, tenían en su casa así exactamente. Todavía dos o tres años después que
de colorear sus pétalos. una verdadera mesa y cama, brincaban desde el copete con el crecimiento del pelo que nunca llegó a limpiar-
En la que fue Calle del Obrador y en la cuadra siguiente, Miopes, sumergidas en la penumbra de sus habita- de los roperos enormes a la cabecera y de ahí a la venta- se, un montón de pelo enmarañado, recuerdo de aquel
al centro de las cuatro esquinas en que se encontraba la ciones, mostraban chapas rojizas, color solferino de pa- na con un maullido quejumbroso de felinos consentidos. peinado excepcional, así como una de las medias muy
fuente del mismo nombre, está la casa que por muchos pel de china. Los tacones altos, el paso muy corto, más Las habitaciones oscuras, de puertas y ventanas entrece- finas que compró el mismo día, desde que se las puso
años ocupó la familia Islas. Cuando yo la conocí, que bien parecía que brincaban. Los peinados, descuidados, rradas y el olor de los desechos de los gatos, presentaban no se las quitó, hasta que tuvieron que arrancárselas a
debe haber sido antes del baile del Centenario, es decir, enredados, de mucho bulto; los rellenos del “Pompa- un cuadro desagradable de excentricidades y rarezas. pedazos un año después y esto debido a que le provoca-
antes de 1910, cuando era un chavalillo, ellas, las tres dour” que se usaba entonces y que hoy ha hecho de nue- En el patio de la casa, lleno de sol, crecían formando ron en la rodilla una llaga. Y todo esto, ¿por qué? Muy
hermanas, de buena edad, más para allá que para acá, vo su aparición, eran un peso más y un problema para la un emparrado pleno de colorido unas vides, que en su sencillo, había surgido un pretendiente, un aspirante a
pasaban ahí sus días de una soltería llena de miopías y limpieza, el aseo personal y el equilibrio. tiempo sustentaban hermosos racimos que iban madu- novio y por lo tanto a marido.
enfermedades propias de la edad. Concepción, Marianita Era de verse y se sabía que las señoritas Islas, tres rando sin que fueran tocados por nadie. De vez en cuan- Nunca se casaron. Fueron muriendo una después
y Pepa eran sus nombres. tristes magnolias, eran tres espejos de bondad y tres ac- do, un gato que brincaba hasta la cúspide se paseaba por de otra, a edades avanzadas hasta extinguirse como Las
Salían a la calle, de compras al centro de la Ciudad, titudes curiosísimas ante la vida. Eso sí, todas querían los ramazones, olímpico y perezoso, para dormir recos- Vírgenes de las Rocas, de Gabriel D’ Anunzio, soñadoras,
recorrían las tiendas con pasitos coquetos y espaciosos, casarse y procuraban componerse, acicalarse, vestirse de tado entre los racimos y la frescura de las hojas. optimistas sin quejarse de que el destino no les deparó
metiendo la cabeza en cada aparador de interés, bajando gala. Una tras otra, por las calles de Dios en lugares difí- Las tres hermanas vivían de pequeñas rentas de fundar una familia.
los párpados para mejor ver, debido a su miopía aguda. ciles —atravesar calles que antes eran vías de trenes eléc- casa y de la manufactura de dulces, que como el uvate Hoy no vive ninguna, pero cuando los aguascalen-
Iban por la calle como tres flores agotadas en el florero tricos— se apelotonaban para presentar un sólo objetivo, adquirieron gran fama; los vendían con estimación a tenses de antaño pasan por la Calle Obrador, se detie-
apretujadas una contra otra, miedosas, como una piña de personas de fuera de la localidad, que al llegar a Aguas- nen frente a la casa de las Islas para dedicarles algún
12
Luis Augusto Kegel, “Las Señoritas Islas”, en: José Aguilar Reyes, compila-
dor, op. cit., 35 Leyendas de mi Provincia, México. ovejas desamparadas: Marianita, Conchita y Pepa. calientes preguntaban por los deshilados, el uvate, las recuerdo.

34 35
BANDOLEROS

BANDOLEROS
Juan Chávez
En Aguascalientes han existido diversos personajes que
siguen vigentes en la memoria del pueblo; tal es el caso
de Juan Chávez. Gran parte de los aguascalentenses lo
recuerda por los relatos trasmitidos de generación en ge- Guadalupe Appendini13 Desde joven tuvo conciencia de que su padre era
neración, también por corridos y leyendas en torno a sus Juan Dávalos, que aunque nunca reconoció, respetaba
fechorías para unos y hazañas para otros. Hablando de Aguascalientes, no se puede dejar de re- su nombre, no obstante su madre le dio su propio apelli-
La vida de Juan Chávez transcurrió en el Aguas- cordar a Juan Chávez. Para los liberales un bandido y do: Chávez. Juan Chávez no sólo heredó el físico de su
calientes del siglo XIX, conformado entonces por 37 para los conservadores un paladín. El hecho es que para padre, hombre alto, de ojos claros, erguido, de gran per-
haciendas, en su mayoría situadas en el Partido de el pueblo era un temido matón que con sus hazañas sonalidad aunque moreno y mirada de maldito como su
la capital y otras en Rincón de Romos. Las haciendas horrorizaba a la gente, convirtiéndose después en un madre, de convicciones conservadoras.
concentraban buena parte de la población. En las más hombre de leyenda que pasó a la historia. Aunque Juan Chávez no tuvo estudios, tenía una inte-
grandes e importantes, la vida de sus habitantes se or- Este personaje nació en la haciende de Peñuelas en ligencia natural y una intuición que alternaba con quien
ganizaba igual que un pueblo o una villa; había iglesia, 1831, siendo hijo natural de Don Juan Dávalos, un hom- se le ponía enfrente, dando verdadera cátedra en cual-
herrería, molino, tienda de raya, fragua y carpintería. bre rico y muy conocido en el Estado por ser uno de los quier tema. Abrazó la causa conservadora y sus hazañas
En algunas, la voz del amo era la ley por encima de las grandes conservadores militantes, que no sólo estaba con en toda nuestra región durante las guerras de Reforma
autoridades políticas. Los sistemas de trabajo eran, por la causa sino que ayudaba económicamente a su partido. y el Segundo Imperio (1857 a 1869). Lo convirtieron en
lo general, la mediería, el arrendamiento y el peonaje; Su madre era una humilde campesina llamada Igna- el personaje de leyenda que perdura hasta nuestros días.
las tierras eran propiedad del patrón y para él se traba- cia Chávez, hija del peón de una finca, la que no era de Era un hombre valiente, atravesado y reconocido por
jaban las mejores tierras que disponían de agua, a los mal ver, siendo este muchacho producto de una trave- ser intrépido y decidido. Se cuenta que el Empera- dor
arrendadores se les dejaban las restantes. A los medieros Juan Chávez sura de Don Juan Dávalos. Fernando Maximiliano de Habsburgo mandó rega-
28 x 21,5 cm
se dejaban las tierras abiertas al cultivo que contaban 13
Guadalupe Appendini, op. cit., Leyendas de Provincia, pp. 11-14. larle una espada en reconocimiento a su valor.
Grabado en goma so-
regularmente con agua pero que por alguna razón no bre papel
entraban en los planes del patrón. 2016
David Hidalgo

37
BANDOLEROS

Él sustituyó a Don José María Chávez al nombrar- Los liberales le temían por desalmado, sin distinguir —se sabe que desde el templo de San Diego hasta el —Ora si Conchita, no haga ruido que vamos a robar
lo como Prefecto Político de Aguascalientes, encargado pelo ni color los despojaba de sus pertenencias y con el templo de San Marcos, los túneles iban a dar a iglesias a este bandido. Ladrón que roba a ladrón...
interino de los mandos políticos y militares del Estado pretexto de que era para la causa de los conservadores, como la de Guadalupe, el Encino, la Purísima y otras— Juan Chávez sintió temblar la tierra; como descui-
en diciembre de 1863, el Mariscal Bazaine, comandante comenzó a amasar una fortuna, la que no repartía con para defenderse de los Apaches y Comanches que ve- dado volteó de reojo y sin bajarse de su caballo “El Ga-
General del Ejército Francés, del Partido Conservador. sus secuaces, sino que la iba acumulando. Sus “achi- nían del Norte del país a robarse a sus mujeres, ahí las rante” comenzó a seguir a Liborio. Fue una emocionante
Al triunfo del liberalismo, Juan Chávez fue perse- chincles” le ayudaban a extorsionar a sus víctimas; reu- escondían y por diferentes lados salían a contraatacar. carrera, a sus cabalgaduras nomás les volaban crines;
guido por los vencedores. El hombre, ya casado con nían los valores y los entregaban al jefe, quien sin que Es por eso que muchas casas en la capital del Estado se hombres y caballos llegaron hasta la plaza de armas. “La
Doña Petra Ávila, se convirtió en un delincuente que se supiera cómo ni dónde, los escondía. hundían; nadie sabía el motivo, pero ahora se los esta- Concha” reventó y Liborio se sacó tal paliza, que por mu-
andaba a salto de mata para tratar de conservar su vida. Juan Chávez y sus ayudantes se volvieron una ame- mos contando. cho tiempo dejó de caminar. Y el tesoro escondido en el
El día 12 de febrero de 1869 empezó a ser feroz- naza, no sólo para la capital, sino para todo el Estado; En ese túnel se escondían Juan Chávez y sus ayudan- Cerro de los Gallos siguió acumulándose por otro tiempo.
mente perseguido por los liberales. Después de tres días si alguien decía en broma “Ahí viene Juan Chávez”, la tes; cuando pasaba el peligro salían por otro lado para En una ocasión Juan Chávez le dijo a sus asistentes
de una carrera constante llegó al Monte de San Sebas- gente corría como ratones a esconderse hasta debajo burlar a sus perseguidores, que desconocían los secretos que el día que decidieran dejar de robar, haría reparti-
tián; agotado, se recostó a descansar un rato y al que- de la cama. Dicen las leyendas que en una reunión, las subterráneos. Así robaba Juan Chávez, por la noche se ción del tesoro; pero ese día, nunca llegó.
darse dormido, fue asesinado por dos de sus asistentes mujeres hasta se tragaban las alhajas cuando se decía desaparecía de sus compañeros y nadie sabía dónde es- No solamente el pueblo de Aguascalientes le temía
que le clavaron dos lanzas crucificándolo en el suelo. que esta amenaza iba a entrar. condía el tesoro. La única que sabía del escondite en el a este ladrón, sus mismos compañeros desconfiaban
Era el día 15 de febrero de 1869, entre las 22 y 23 ho- También había en Aguascalientes hombres braga- Cerro de los Gallos era su mujer, Doña Petra Ávila. y después de la última hazaña y por burlarse de sus
ras. Así murió Juan Chávez, a la edad de 38 años. dos, que con pistola en mano seguían a Juan Chávez Cuentan que, en una ocasión, un conocido de Juan ayudantes, en venganza lo “alfiletearon” con sus dagas
Cuenta la leyenda que Juan Chávez fue uno de los y a su palomilla para tratar de matarlos. Pero éstos, ni Chávez lo fue siguiendo sin que se diera cuenta; era un dándole muerte.
más famosos bandidos del Estado de Aguascalientes, tardados ni perezosos, se metían a los túneles donde se hombre de a caballo, que se llamaba Liborio Estevanés. Sa- Cuentan que sus asistentes, después de matarlo, se
que en contraposición a “Chucho el Roto” que robaba hacían “ojos de hormiga”. bía que este amigo de lo ajeno reunió una gran fortuna que dirigieron al Cerro de los Gallos, lo recorrieron de pun-
para los pobres, Juan Chávez robaba para los ricos, los Dice la historia que Aguascalientes era llamada “La tenía enterrada y que sólo él sabía el sitio de su escondite. ta a punta, centímetro a centímetro, pero nunca dieron
conservadores de la región que estaban contra los libe- Ciudad Hueca”, porque hace muchos años nuestros in- Desde lejos lo fue siguiendo y una vez que se había aden- con el escondite. Su propia mujer, acompañada de otros
rales. dígenas hicieron un enorme túnel con ramificaciones, trado al corazón del cerro, le dijo a su yegua “La Concha”. parientes hizo lo mismo, renegando de él por no haber

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BANDOLEROS

dicho el secreto, tampoco encontró el fabuloso tesoro tarla. Lo cierto es que a las personas que no les gusta tes. Sobre su vida no se supo nada hasta que se dedicó que amenaza la República14; el gobierno aceptó y para
que Juan Chávez había acumulado. trabajar siguen buscando el tesoro de Juan Chávez. al bandolerismo; se cree que fue hijo natural de Ignacia marzo del mismo año Juan Chávez se convirtió en un
Han pasado ciento veinte años y aún no se ha en- Chávez y Juan Dávalos que era el dueño de la hacienda caza bandidos. En un comunicado de septiembre del
contrado el escondite del famoso ladrón de Aguasca- de Peñuelas. mismo año el Supremo Gobierno del Estado le nombra-
lientes. Guardó el producto que extrajo a los liberales, a El que Juan Chávez iniciara como bandolero no es ba Comandante y le ordenó que juntara hombres para
políticos y hasta conservadores de la región, en su afán Juan Chávez: héroe de leyenda obra de la casualidad, fue producto de las circunstancias que explorara el Cerro del Gallo y todos los lugares don-
de ser el hombre más rico del Estado convirtiéndose en ya que la vida de los campesinos en aquellos años fue de se pudieran esconder los bandidos; esto no duró mu-
el más poderoso del cementerio. El bandolerismo en todo tiempo ha sido un problema marginal, así que optar por el bandolerismo no había cho ya que Juan Chávez volvió a las andadas, saquean-
También cuenta la leyenda que Juan Chávez, en el social que ha tenido que padecer la humanidad; no es gran distancia. Comenzó cuando aún no cumplía los 30 do y quemando parte del archivo municipal.
fondo tenía algo de “Señor”, de la sangre de su padre, característica de un tiempo o una sociedad concreta. El años de edad, llegó a ser el más notable de los bandidos En el año de 1863 Juan Chávez se unió a las tropas
protegió a su medio hermano, Rumualdo Dávalos, al contexto social en que surge Juan Chávez fue posterior o “gavillero” de Aguascalientes en la década de los se- de los conservadores y franceses; durante los meses de
que auxilió con mucho dinero para que pusiera “La Pri- a la finalizada Guerra de los Tres Años entre liberales y senta. Se supo que su fama comenzó a correr durante la febrero y marzo se dedicaron a planear la toma de la
mavera”, una casa de juego con palenque, ruleta, ga- conservadores. El caso de este personaje no fue un fe- Guerra de Reforma; en el año de 1860 se escucharon sus ciudad; objetivo que lograron en abril de una manera
llos, albures, etcétera, en una enorme casa enfrente del nómeno aislado ni tampoco producto de la casualidad. primeros asaltos en los límites de Aguascalientes con cruenta, ya que saquearon y quemaron gran parte de
Jardín de San Marcos (en donde estuvo el Colegio Por- Lo que aquí se dio fue un caso que suele aparecer en Zacatecas y San Luis Potosí, el gobierno se vio obligado las tiendas del Parián y muchas casas de la Ciudad. Fue
tugal). Casa que después fue de la familia De la Peña y sociedades agrícolas, alimentándose principalmente de a desmontar ciertos parajes para perseguirlo sin éxito. la fechoría más atroz que Juan Chávez cometió. Agustín
más tarde de los Otálora. núcleos campesinos que participaban de la inconformi- Los bandoleros en esos años constituían un apoyo R. González, miembro político que formaba parte del
En esto se fue parte de la fortuna de Juan Chávez, dad social y la pobreza, al mismo tiempo de falta de em- a las fuerzas armadas en la lucha entre liberales y con- Partido liberal en aquellos años escribió:
pero la mayoría sigue enterrada en el Cerro de los Ga- pleos e inadecuación de las leyes vigentes del siglo XIX. servadores; ello se vio reflejado a principios de 1862, 14
“D. Juan Chavez se ha acogido á la gracia de amnistía concedida por la ley
general del 29 de Noviembre del año próximo pasado. El Gobierno del Esta-
llos. Aunque mucha gente se atreve a decir que esto le Apodado “el ídolo de las beatas” por la prensa li- cuando cambió la respuesta del gobierno conservador do [...] ha pasado al Ministerio respectivo la solicitud del espresado Chavez.
dijo a su señora, seguramente el tesoro está en alguno beral, Juan Chávez nace en los primeros años de la dé- ante las actividades delictivas de Juan Chávez, quien En ella ofrece el agraciado permanecer pacíficamente en el hogar doméstico
y prestar sus servicios a la guerra extrangera que amenaza á la República,
de los túneles que pasan por debajo de la ciudad y le cada de 1830, en la hacienda de Peñuelas que está a solicitaba una amnistía a cambio de permanecer pacífi- porque (son sus palabras) es mexicano antes que partidario.” En el periódi-
co: El Porvenir, Periódico oficial del Gobierno del Estado, Tomo II, Número 71,
dijo que estaba en el Cerro de los Gallos para despis- unos cuantos kilómetros de la ciudad de Aguascalien- camente y prestar sus servicios en la guerra extranjera Aguascalientes, febrero 6 de 1862.

40 41
BANDOLEROS

Los facinerosos saqueaban e incendiaban al grito de


Juan Chávez continuó su actividad de bandolero en La huida de Juan Chávez y las tropas conservadoras Aunque Juan Chávez siguió cooperando con el ejér-
¡Viva la Religión! La mayor parte de las tiendas del
Aguascalientes así como en algunas zonas de los Esta- no duró mucho tiempo ya que regresaron decididos a cito francés durante los años del imperio de Maximilia-
Parián fueron completamente robadas a la luz del
incendio, desapareciendo así grandes y modestos ca-
dos de Jalisco y Zacatecas; al mismo tiempo, en Aguas- tomar la ciudad, así fue como Aguascalientes fue ocu- no, al poco tiempo se le fue relegando de todo puesto
pitales. [...] El gobierno sólo podía defender la parte calientes seguía la lucha entre los liberales por quitar pada por el ejército francés, que se la entregó al general político. Finalmente regresó a la vida de bandolero y
muy pequeña de la ciudad encerrada dentro de las del poder a los conservadores. En noviembre de 1863 Aquiles Bazaine el 21 de diciembre de 1863. Él la ocupó para el año de 1868 el entonces Gobernador de Aguas-
fortificaciones, ayudado por algunos vecinos.15 Larrúmbide junto con Chávez y una gavilla como de junto con Juan Chávez que tenía el cargo de Coronel calientes, Jesús Gómez Portugal, ordenó perseguir a
Sobre ese hecho, la prensa oficial publicó un men- seiscientos hombres volvieron a atacar, sólo que esta Auxiliar del ejército intervencionista. Cuando Bazaine Juan Chávez.
saje de José María Chávez, gobernador y comandante vez el gobernador liberal José María Chávez, apoyado se retiró de la ciudad dejó a Juan Chávez como Gober- Juan Chávez no murió a manos de la justicia, sino
militar del estado de Aguascalientes, a las tropas de su por el pueblo y varios empleados y funcionarios de go- nador del Estado, cargo que ocupó del 21 de diciembre que fue asesinado por dos de sus compañeros que se
mando donde menciona: bierno, logró poner en fuga a los bandidos. La prensa de 1863 a los últimos días de febrero de 1864, debido habían puesto de acuerdo para vengarse de ciertas ofen-
¡Soldados! Habéis merecido bien de la patria. Ni el oficial, al tanto de los acontecimientos, informaba: a que en esos días regresaron nuevamente los franceses sas. Para ello los asesinos aprovecharon el cansancio
número, ni la arrogancia de los traidores que acau- Los bandidos han atacado a esta ciudad por espacio de a la ciudad para quitarle el cargo del mando como jefe que llevaba su jefe, después de tres días de no dormir
dillan Larrúmbide y Chávez, infundieron miedo en setenta y dos horas, desde las once de la mañana del político y militar a Juan Chávez. 18 y al caer en profundo sueño, lo clavaron materialmente
vuestras almas heroicas. La prolongada y porfiada lu- día 11 hasta las once de la mañana del día 14, hora en
contra el suelo donde dormía, traspasándolo con dos
cha que habéis sostenido contra esos bandoleros, for- que se pusieron en precipitada fuga por los ciudadanos Para ahondar un poco más ver: Archivalia: Juan Chávez, Año I # 2, Octubre
18

ma un timbre más de gloria en vuestra carrera militar,


1994, Publicación Bimestral del Archivo Histórico, Gobierno del estado de lanzas; eso ocurrió el 15 de febrero de 1869.
armados que han contribuido á la defensa de la ciudad. Aguascalientes.
que ayer y hoy habéis sostenido con el brillo propio [...] A las diez de la mañana del día 14 se mandó á dar
de los soldados de Aguascalientes. Los bandidos han un repique a vuelo en todos los templos y vitorear a la
huido a pesar de ser cuatro veces más que vosotros, libertad y la independencia, vista la impotencia y ridí-
porque conocieron vuestro denuedo, vuestro valor y cula tentativa de los bandoleros, y éstos, alarmados por
vuestro amor a la libertad.16 tal manifestación y por la salida simultánea de muchos
15
Agustín R. González, Historia del Estado de Aguascalientes, 1ª Edición 1881, particulares y soldados, se desmoralizaron retirándose
México, Instituto Cultural de Aguascalientes – Gobierno del Estado de Aguas- en distintas direcciones en el mayor desorden.17
calientes, 4ª Edición 1992, p. 279.
16
La Revista, Periódico oficial del Gobierno del Estado, Tomo I, Número 26, La Revista, Periódico oficial del Gobierno del Estado, Tomo I, Número 88,
17

Aguascalientes, abril 16 de 1863. Aguascalientes, noviembre 19 de 1863.

42 43
NOMBRES DE CALLES

Calle de la Lagunita

Alfonso Montañez19 y sucedió que habiendo desviado una de las flechas que
arrojaban con fuerza los hombres, hirió al padre, quien
Según crónicas antiguallas, un grupo de inditos concu- cayó repentinamente a la orilla y cerca del monstruo
rría todas las tardes a hacer prácticas de ejercicio al tiro aquel. Los indios corrieron al sitio para darle auxilio y al
con sus flechas en el lugar de una lagunita que se había acercarse, el animal los atacó en tal forma sin separarse
formado con agua sobrante destinada al riego de las del cuerpo del sacerdote y fue tan abundante la cantidad
huertas. Ellos se encontraban al final de la Calle de San- de líquido venenoso que arrojó, que la lagunita se inundó
ta Bárbara, hoy Emiliano Zapata. como nunca. Con sus olas bañó al sacerdote, quedando
Cierto día vieron una enorme serpiente verde que se sano de la herida. Los indios lo condujeron a su casa, pi-
arrastraba por la orilla de la lagunita y se propusieron dieron perdón; él los bendijo y se fueron en paz.
matarla con sus flechas. Pasaban los días y no podían Dicen que después de aquel suceso el agua de la
acertarle. lagunita quedó tan limpia y pura que daba gusto a las
El primer sacerdote del Templo del Pueblito tenía la mujeres ir a lavar sus ropas, ya que quedaban muy blan-
costumbre de ir a la lagunita a rezar el Oficio Divino; se cas y perfumadas.
encontraban los indios a la misma hora en la tarea de De aquí el nombre de la calle de la Lagunita. Con
acertar un tiro a aquella enorme serpiente que se arrastra- los años desapareció; se construyeron fincas a un lado
Fatalidad en la calle del ba por la orilla, donde permanecía inmóvil el sacerdote y a otro y se formó la prolongación de la calle de Santa
águila
Bárbara, hoy Emiliano Zapata.
21,5 x 28 cm Alfonso Montañez, “Leyendas, tradiciones y hablillas” en: Antonio Acevedo
19

Linografía Escobedo, op. cit., Letras sobre Aguascalientes, pp. 332-333.

2016
Pedro de David Salas
Muñoz
45
NOMBRES DE CALLES

Calle de las Ánimas cuentan los vecinos que entre todas las almas, que vol-
vían del panteón al punto de las ocho a pedir oraciones
y el barrido de sus tumbas, conocían entre todas, las
de nuestros personajes que insistían con sus ruegos al
respeto de la hora que debía guardarse.
20
Alfonso Montañez momento de la cena, después se duermen arrimados y El toque de las ánimas llamaba a la idea de la muer-
sueñan cual niños en la aparición de las ánimas que te y excitaba al amor a la vida y a bajar los ojos hacia el
Una viejecita chupa y chupa con sus labios rosas, un po- volvían del panteón pidiendo sufragios. puño de cenizas de los muertos, pensar en un miserable
bre anciano al arrimo de la lumbre y cuidando la olla. Al día siguiente iban nuestros personajes por la ma- sepulcro y cincelar un relicario.
El joven piensa en el sitio en que su abuelo duerme; ñana a practicar el rito de sus antepasados, que con- Esta es la Calle de las Ánimas, hoy Gómez Farías,
de pronto el corazón le palpita y se levanta temblando sistía en barrer las tumbas, así como la ofrenda, que por donde regresaban lentamente en marcha fúnebre
cual si fuere la hora final de su existencia. Llora un mo- se componía de distintos comestibles, como los condo- aquellos cuerpos de ojos ausentes, de manos huesosas y
mento, luego se arrodilla, suenan las ocho de la noche ches, la calabaza y el camote con la miel de abejas, y pies ya enjutos, llenando de pavor a todos los vivientes
y reza, “Padre nuestro que estás en los cielos” y el an- que de acuerdo al rito, si era el deudo niño, niña, joven de aquella calle y dejando el recuerdo que le dio su
ciano seguía, “hágase tu voluntad así en la tierra como o anciano, alegre, huraño o activo, si tenía familia, así nombre.
en los cielos”, los tres rezaron a una voz y al finalizar sería quien repartía la ofrenda mayor al primero de los
cantaron el Alabado. asistentes que caracterizaba al desaparecido.
A la misma hora los pocos vecinos hacían lo mismo, Volviendo a nuestros actores de la leyenda, pasados
la oscuridad de la calle imponía, las estrellas brillaban los años, enfermó el joven, sus padres hacían mil esfuer-
y un tecolote cantaba pavoroso, pasa la hora. Llega el zos para salvarlo de la muerte, pero la llama de la fiebre
20
Alfonso Montañez, “Calle de las Animas”, en: José Aguilar Reyes, compila-
quemó sus venas y acabó con aquella vida en flor.
dor, op. cit., 35 Leyendas de mi Provincia. Ver también: Alfonso Montañez, “Calle
de las Ánimas” en: Mascarón, Para que los sepa... Leyendas de Aguascalientes I, Sus padres, inconsolables por el sufrimiento que
Aguascalientes, Archivo Histórico del Estado de Aguascalientes-Gobierno del
Estado de Aguascalientes, Año IV, Núm. 48, octubre de 1997. causara la muerte de su hijo, pasaron a la otra vida, y

46 47
NOMBRES DE CALLES

La Calle del Loco Tavárez

Alfonso Montañez21 vedad y a pesar de su estado de postración se levantó


del jergón en que yacía preso de agudas convulsiones.
Nos cuentan, viejecitas de cabello blanco, que suspiran Salir a la calle y recorrerla en todas direcciones, fue
muy hondo por los tiempos que se fueron, que había cuestión de segundos y como si se sintiera poseído o
un hombre fuerte y robusto que siempre ceñía un gran arrebatado por Satanás rayaba las paredes con su cu-
cuchillo, escondido bajo su faja azul. Recorría la calle chillo, tocaba fuertemente la puerta de su casa, hasta
donde vivía, la Calle del Águila, en el Barrio del Encino. que el espasmo de demencia lo postraba.
Los poquísimos vecinos que moraban en aquella calle Por aquellos días, al filo de la media noche, bien
con paupérrimos jacales y con tapias viejas, se sentían antes de despuntar la aurora, “el Loco Tavárez, nombre
sobrecogidos de un miedo terrible por la presencia de con que la gente lo bautizó, repetía sus extravagancias
este hombre, que raudos trepaban las higueras de sus de rayar las paredes y tocar su puerta, hasta que quiso
huertos hasta que el hombre desaparecía. Así cada luna el destino convertirlo en asesino, pues en una de aque-
llena, como si la viajera de la noche fuera cómplice de llas madrugadas, por el rumbo de la Calle Josefa Ortiz
sus nocturnas correrías. de Domínguez, penetró un confiado arriero, que ajeno
Retrocedamos al mes de octubre, del año de 1870. al peligro que le acechaba, se aventuró calle adentro.
Nuestro hombre, súbitamente enfermó de alguna gra- Al verlo, el Loco Taváres, arremetió contra él con su cu-
El loco Tavárez 21
Alfonso Montañez, “La Calle del Loco Tavárez”, en: José Aguilar Reyes, chillo, lo hundió hasta la empuñadura, fue cosa de un
21,5 x 28 cm compilador, op. cit., 35 Leyendas de mi Provincia.
Linografía
2016
Pedro de David Salas
Muñoz

48 49
instante. La justicia inquirió, formuló hipótesis sobre el su espíritu vagó mucho tiempo por la calle donde vivía.
probable asesino, pero el suceso quedó en el misterio. Aparecía a la media noche, se oía perfectamente el rui-
Tiempo después enfermó nuevamente, pero en esta do característico del cuchillo con que rayaba las pare-
ocasión no pudo repetir sus hazañas; la muerte lo ace- des y los golpes tan fuertes que propinaba a su puerta,
chaba desde la cabecera de su jergón, impidiéndole mo- y los vecinos sobrecogidos de espanto arrebujábanse en
verse. Murió al fin, tristes y abandonados quedaron sus sus jergones para no oír y santiguábanse las mujeres,
despojos, como todo lo que inspira horror, sin alguien hasta que las primeras campanadas del alba ahuyen-
que derramara una lágrima o aventurara un concepto taran la visión. Los vecinos bautizaron esa calle con el
pequeño de conmiseración. nombre “Calle del Loco Tavárez”, hoy calle del Águila,
Sus restos fueron a parar a la fosa común, pero cuen- en el Barrio de Triana.
tan viejitas de cabello blanco y de mirada marchita, que

Colección de cuchillos
21,5 x 28 cm
Linografía
2016
Pedro de David Salas
Muñoz

50 51
NOMBRES DE CALLES

La Calle de la Soledad

Alfonso Montañez22 los caminantes, que cuando le preguntaban por su do-


micilio ella con gracia les decía, “Ya llegando al jardín
Más que tradición, una leyenda es un regalo de otros nomás preguntan por las Barbas del Señor del Encino y
tiempos, en la que nuestros antepasados nos dejaron es- en donde quiera les dan razón”.
critos y relatos con sencillez generosa, desprendimiento Vamos pues a escuchar lo que relatan dos indivi-
y minuciosidad, y que con el correr de los años quienes duos que amaron con fervor esta hospitalaria tierra de
sienten un amor profundo por el terruño, hoy gozan. Aguascalientes. Escuchemos atentamente la leyenda de
Qué hermoso es recordar aquellos tiempos en que la Calle de la Soledad, con un café negro y espiritual-
se soñaba encontrarse allá por Garita de Zacatecas, con mente trasportémonos acompañados de nuestros dos
aquellos traviesos duendes que hacían en todas las casas hombres a la calle donde sólo era sitio para los malhe-
que las ollas de la comida volaran hasta la calle, por los chores, donde se ponían cita a desafío los valientes del
pirules con los temerosos gigantes envueltos en man- Barrio de Guadalupe y el Encino.
tas multicolores que daban miedo, o por la Barranca Nuestros dos hombres en cierta ocasión, después de
con Nicha Bárbara arreando sus tres pares de pollinos un consejo íntimo, se decidieron a correr sus aventuras,
cargados de leña y que por la madrugada sorprendía a como estaban acostumbrados, por los suburbios del po-
22
Alfonso Montañez, “La Calle de la Soledad”, en: José Aguilar Reyes, compi-
blado que era su mayor solaz y preparando sus cuchi-
lador, op. cit., 35 Leyendas de mi Provincia. Ver también: Alfonso Montañez, “La
Cuchillada, se Calle de la Soledad” en: Mascarón, Para que los sepa... Leyendas de Aguascalientes llos agudos como lancetas, se los colocaban bajo la faja;
desvanece… II, Aguascalientes, Archivo Histórico del Estado de Aguascalientes-Gobierno
del Estado de Aguascalientes, Año V, Núm. 51, enero de 1998. tomaron sus cobijas y las revolvieron en el brazo como
21,5 x 28 cm
Tinta sobre papel
2016
Biagio Grillo

53
NOMBRES DE CALLES

si fuera un escudo para defenderse; serían las seis de la solvimos a buscarlo. Pero nada, falló nuestro espíritu y ce días, y cuál sería su sorpresa al ver aquel colgado pentido a su terrón gritando con toda la fuerza de sus
tarde del mes de julio cuando salieron por la calle Leona caímos al suelo aletargados por el miedo. Ya que reco- que aún permanecía en el mismo estado, sin descom- pulmones: “¡Virgen de la Soledad! líbrame del demonio
Vicario, tomaron Josefa Ortiz de Domínguez, llegaron bramos nuevamente aliento gritamos: “¡Bendita Madre posición alguna y oyeron que decía con una voz lívida a quien he ofrecido mi alma porque me desaparezca
al Llanito Plazuela de San Juan, hoy Jardín “Luis Moya” de la Soledad!, sálvanos”. “¡Acusad a este mal hombre!” Asustados exclamaron cada vez que quiera, y en ésta me ha engañado”.
y entraron a la Soledad, donde era sólo una hilera de Ser infame, era el diablo, tal vez un mal viento lo “¡Virgen de la Soledad qué es esto!” Regresaron a dar Aquel hombre desde entonces vivió de la caridad
mezquites por uno y otro lado. Allá lejos se encontraba mandó por ésta soledad. noticia, y quien tenía el corazón bien puesto se ponía arrepentido, se dice que fue él quien pintó el cuadro de
la única casucha de adobe casi derruida, entre la som- —Lo buscamos y nada más tinieblas aquel hombre se en camino a cerciorarse de aquel horrendo espectáculo, la Virgen de la Soledad que aún existe en poder de un
bra vieron un hombre que se asomaba en actitud de había consumido en la oscuridad. volvía casi extraviado gritando “¡Virgen de la Soledad!” viejecito que vive en la Barranca, a quien no ha sido
acecho. Allí vivía aquel hombre solo luchando contra el Por fin regresaron espantados a dejar las aventuras, Dice la leyenda que el cuerpo del colgado permane- posible sacarle dicho cuadro por ningún dinero, de ahí
hambre, contra los hombres, contra la naturaleza y más pero ocho días después se contó que había un hombre ció días sin entrar en descomposición, no se sabe cómo el nombre de esta calle.
aún, contra su conciencia, sin atreverse a presentarse a colgado en uno de los mezquites del lugar y fueron lla- fue a parar a la puerta del Panteón de San Marcos en
la justicia porque ésta lo encerraría toda su vida. mados por la curiosidad “¡Madre de la Soledad!” excla- donde con un miedo inexplicable le dio sepultura el
Ahí vivía como un salvaje, nunca había llegado a maron a un tiempo “¡Qué horror!”, aquel cuerpo estaba camposantero. Mientras tanto, aquella fiera, aquel mal
su boca otro sabor que el de la sangre ni a sus oídos negro, negro y con la lengua de fuera, enteramente des- hombre seguía viviendo en su cuartucho y seguía ha-
otro ruido que el de blasfemias; entre las sombras de los nudo y con profundas heridas en la cabeza y los pies. ciendo de las suyas; pero a los pocos días supo que se
mezquites ya casi obscureció, aquel hombre encamina- Cuando supo el caso con todos sus detalles el Señor tramaba de mil maneras su captura y estaba listo para
do al encuentro se acercó con cuchillo en mano y el otro Cura del Templo del Encino, en un sermón encargó a invocar al demonio para que lo desapareciera y así bur-
par decididos a vencerlo, pero cuál sería su sorpresa al los fieles que por nada de esta vida pasaran por allí o lar la justicia.
ver que aquel hombre había desaparecido ante sus ojos; que si por alguna necesidad lo hacían, pasaran rápido Poco tiempo después fue sorprendido y encarcelado
no avanzaron más. nombrando a la Virgen de la Soledad y haciendo la se- por diez años, sin haberle dado tiempo para hacer su
—¡Ay! —dice uno— me acuerdo claramente que ñal de la Cruz. llamado al demonio. Cumplida su condena, volvió arre-
cada mezquite era un fantasma leñoso que nos llenaba Nuestros dos buenos amigos no quitaban el dedo Ahorcado
21,5 x 28 cm
de pavura, pero nuestra alma recobró aliento y nos re- del renglón y volvieron por aquel lugar como a los quin-
Tinta sobre papel
2016
Biagio Grillo

54
NOMBRES DE CALLES

El Callejón del Tesoro población y que nadie se atrevía a enfrentarlo. Todos


esperaban con pánico aquel ruido que se escuchaba a
con su familia, tenía fabulosos negocios a los que les
dedicaba la mayor parte de su tiempo. Un día su mu-
lo lejos y que se iba acercando hasta pasar frente a las jer al sentirse sola decidió tener un amigo para atenuar
casas, el que se perdía después y nadie sabía para don- su soledad. Al enterarse Don Narciso del engaño de su
de se diluía, el hecho era que al día siguiente volvía a mujer, en vez de hacer un escándalo y lavar con san-
Guadalupe Appendini 23
aquel “carro del demonio”, que parecía que anunciaba pasar, ante el azoro de todos. gre su honor, pensó alejarse para siempre, buscando un
una desgracia. Muchos hombres que por necesidad tenían que tra- lugar en donde nadie pudiera encontrarlo. Sabía que
¿Quién no conoce en Aguascalientes la leyenda de El Todo mundo hablaba del suceso, algunos asegura- bajar de noche, al venir aquel carro que parecía que Aguascalientes era un lugar tranquilo, hospitalario, que
Callejón del Tesoro? pero pocos conocen la historia de ban que el coche, jalado por dos colosales caballos, lo andaba solo, caían privados; otros trasnochadores al es- se podría vivir con tranquilidad y eligió esa Villa para
este pasadizo en donde un forastero fincó una casa y se conducía una bella mujer, que al parecer estaba per- cuchar el ruido de las patas de los caballos que pegaban pasar los últimos años de su vida y olvidar la traición
bordó una fábula, convirtiéndose en una de las epope- turbada de sus facultades mentales, como desahogo sus en el empedrado, caían de rodillas y rezaban a gritos. Se de su mujer.
yas que se cuentan y forman parte de las tradiciones de familiares le permitían recorrer la Villa por las noches cuenta que algunas personas perdieron la vida al oír el Don Narciso Aguilar tenía un amigo de la infancia,
la Villa de la Asunción de las Aguascalientes. para no ser reconocida, ya que ni amigos ni parientes “crujir de aquel coche fantástico en polvorosa armonía un hombre bondadoso que por muchos años había tra-
Como me lo platicaron, se los cuento. lejanos sabían el secreto de una de las familias más aco- con las pisadas de los colosales caballos”. bajado con él y el único al que podía confiarle su se-
Nos dijo Alfonso Cabeza de Vaca, un hombre serio modadas de la Villa, que tenían una hija demente. Pero a ciencia cierta nadie sabía realmente de lo creto; le platicó su plan y lo invitó para correr con él la
que pasa los ochenta años, que su abuelo platicaba un Las versiones eran diferentes, se hablaba mucho del que se trataba, se hacían miles de conjeturas, lo cierto aventura, ya que era una persona solitaria, entrado en
sucedido que llenó de espanto a Aguascalientes, un ca- suceso y cada persona inventaba una versión, el caso es es que el terror se apoderó de los habitantes de la Villa. años y soltero. Los dos llegaron a la Villa de la Asunción
rro fantástico que recorría la ciudad a media noche. Dos que cuando caía la noche, los parroquianos comenzaban Los sacerdotes regaban agua bendita por todos lados, de las Aguascalientes y después de recorrer la ciudad,
caballos blancos jalaban el carruaje que era guiado por a sentir temor. Los hombres disimuladamente cerraban había peregrinaciones, pero cuando menos lo espera- encontraron un callejón, apropiado para lo que querían
un espectro vestido también de blanco, andaba por las con llave las puertas de sus casas, las mujeres ponían ban, aquel carro salía por alguna arteria, recorría la ciu- y sin más, compraron varias casitas casi en ruinas. Don
calles haciendo escándalo, despertando al vecindario los postigos y apagaban las velas, se aseguraban que los dad y se perdía entre la bruma de la noche. Narciso comenzó a construir su residencia, la única casa
niños estuvieran dormidos para que no se dieran cuenta Cuenta la leyenda que Don Narciso Aguilar, un que se encontraba en el callejón, que después se llama-
23
Guadalupe Appendini, op. cit., Leyendas de Provincia, pp. 33-36.
de este hecho diabólico que tenía intrigada a toda la hombre inmensamente rico que vivía en Guadalajara ría del Tesoro.

56 57
NOMBRES DE CALLES

Mientras construía la casa que llevó el número tre- asomaran los ojos. Don Narciso vestía un extraño traje Narciso y se fue a Guadalajara? ¿Murió de muerte natu- Juan Chávez quiso apoderarse del entierro de Don Nar-
ce, Don Narciso hacía constantes viajes a Guadalajara pegado al cuerpo de color carne y una media en la cara. ral? ¿Lo mató Don Narciso por miedo a que lo robara? ciso y por asustarlo para que le dijera en dónde estaba
para ir trasladando poco a poco su cuantioso tesoro, Él iba acostado en el coche para no ser visto. Nadie lo supo. Don Narciso salía y entraba a su casa el dinero, se le pasó la mano y lo mató. Y el dinero que
que constaba de varias talegas de oro, cosa que hacía a Todas las noches se disfrazaban, tomaban su carro solo, siempre solo; no hablaba con nadie, cuando se es- por muchos años estuvo escondido en la casa número
medianoche para evitar sospechas. Se cuenta que ves- y salían a recorrer las calles. Cuando vieron que su pa- cuchaba su voz era porque se dirigía a sus animales. trece de un callejón, pasó a manos de Juan Chávez y
tido de arriero y a lomo de mula, Don Narciso trasladó seo les causaba pavor a las personas lo hacían con más Se había corrido la voz de que en el Callejón del Don Narciso pasó a mejor vida.
su dineral y ayudado por su amigo Cirilo Castañeda, lo ganas, sirviéndoles de diversión el miedo que causaba a Tesoro, en el número trece, vivía un hombre solo, el La historia de Narciso Aguilar el rico jalisciense y su
guardaron en la cocina de la casa que estaba junto al los parroquianos, mientras la gente se privaba de espan- que se dedicaba a cuidar un fabuloso tesoro. Esto llegó a amigo Don Cirilo Castañeda se olvidó, pero el nombre
brocal del pozo frente a la puerta de la calle. to, ellos se morían pero de risa. Habían encontrado una oídos del famoso Juan Chávez, uno de los más grandes de “Callejón del Tesoro” todavía existe en la Ciudad de
Al llegar a Aguascalientes los dos amigos, traían gran diversión por las noches que al principio les eran ladrones que ha habido en Aguascalientes. Una noche Aguascalientes.
sendos caballos blancos, briosos y de alzada, así como mortalmente aburridas.
un carro en donde llevaban sus pertenencias. Don Nar- Este recorrido lo hicieron por mucho tiempo, hasta
ciso y Don Cirilo no conocían a nadie en el lugar, ni que el pueblo se fue acostumbrando a ver y escuchar
querían conocer. Se dedicaban a dirigir la casa que le a este “carro del demonio” que resultó inofensivo. Al
hicieron unos buenos albañiles de la Escuela de Don ver Don Narciso y Don Cirilo que ya nadie les temía,
Refugio Reyes Rivas, el arquitecto sin título que hiciera dejaron de salir a realizar sus paseos nocturnos que por
el templo de San Antonio. tanto tiempo inquietaban a la ciudad.
Jugaban baraja, se tomaban sus copitas, pero les Los dos amigos vivían solos en aquel callejón cui-
sobraba tiempo, hasta que un día decidieron dar una dando el tesoro de Don Narciso Aguilar, así como a los Sin descanso
vuelta por la ciudad, pero sin dejarse ver. Don Cirilo caballos y burros que tenían en el traspatio. Se hablaba 21,5 x 28 cm
Tinta sobre papel
era quien guiaba el coche y, para no ser reconocido, se de dos viejitos ricos que vivían en el Callejón del Teso- 2016
vistió con una túnica blanca, que le iba desde la cabeza ro, como le decía la gente. De pronto desapareció Don Biagio Grillo
a los pies y sólo había dejado dos rendijas para que se le Cirilo, nadie supo de su paradero. ¿Se peleó con Don

58 59
TESOROS

Doña Agapita
TESOROS 28 x 21,5 cm
Plumón sobre papel
Las historias de tesoros son muy comunes en México, 2017
Arely Jiménez
se dice que en los cerros se esconden tesoros y quien
los encuentre se debe llevar “todo o nada”, pues si sólo
toma un poco queda atrapado en el interior y muere,
para el caso de Aguascalientes existe la leyenda de Las
Agapitas descrita por Guadalupe Appendini donde se
habla de un tesoro escondido en el Cerro de los Gallos.

El tesoro
21,5 x 28 cm
Plumón sobre papel
2017
Arely Jiménez
TESOROS

Las Agapitas

Guadalupe Appendini24 El mesón de “Las Agapitas” se encontraba en la ca-


lle del Reloj —ahora calle Juárez—, en el que atendían
Como todos los pueblos, Aguascalientes es un lugar en dos señoras, madre e hija de ese mismo nombre, mien-
donde proliferaron las leyendas, historias orales que tras los tres hijos de Doña Agapita —José, Antonio y
se transmiten de padres a hijos —como oración de la Salvador— se dedicaban a otras labores.
Magnífica— y por mucho tiempo, varias generaciones El trabajo era duro y lo que se ganaba poco, pero lo
disfrutaron de cuentos que eran deliciosos. suficiente para ir sobreviviendo “en una época difícil en
Don Antonio Romo Gutiérrez, un anciano cercano a la que todo era caro”. El mesón de “Las Agapitas” tenía
los noventa años, nos hizo un relato, el cual según su pa- fama de que era muy limpio y que la dueña se esmeraba
dre, Don Salvador H. Romo, les contaba cuando eran ni- para servir una buena comida a precios módicos. Pero a
ños, lo que es una legendaria historia, que poco se conoce. pesar de que nunca faltaban los huéspedes, la señora se
En el siglo XVII había en la Villa de la Asunción las veía negras para vivir con cierto decoro.
de las Aguascalientes varios mesones en donde llega- En una ocasión llegó al mesón un hombre como de
ban los forasteros. Estos tenían apropiadas caballeri- setenta años. Era alto, muy moreno, pelo chino, cano,
zas para hacer descansar las mulas, a las que también nariz chata y de pómulos pronunciados; pidió una habi-
se atendía. tación para él y un lugar para su jumento. Doña Agapita
Agapita hija lo vio con cierto temor, era difícil que un hombre de
28 x 21,5 cm
24
Guadalupe Appendini, op. cit., Leyendas de Provincia, pp. 7-11.
“color” anduviera por esa región, pero a su insistencia
Plumón sobre papel
2017
Arely Jiménez

63
TESOROS

lo aceptó. Pidió a su hijo José que le arriara a su asno al estómago que le cortaba hasta la respiración. El mu-
corral y ella le señaló su aposento. chacho se preocupó, avisó a su madre, la que le aplicó
Por su vestimenta parecía un trabajador del cam- toda clase de remedios caseros, pero Silencioso cada día
po, llevaba varias bolsas de mecate, rollos de papeles empeoraba, a grado tal que José al verlo tan delicado se
y una talega de cuero con una correa que le cruzaba el convirtió en su enfermero.
pecho. Hablaba poco, no más de lo necesario. Pasaron Después de una noche “toledana”, en la que el hués-
varios días y aquel hombre permanecía en el mesón, ped se moría, casi habiendo perdido el conocimiento,
salía de su cuarto para lo más indispensable, hacer sus tuvo un rato de lucidez y le dijo a José que le iba referir
alimentos y ver a su burro, lo acariciaba, le daba agua, su historia, haciéndolo depositario tanto de su secreto
de comer y regresaba a su aposento. como de sus bienes materiales que tenía él a su cuidado.
Así pasaron los meses y El Silencioso, como le lla- Le dijo que desde muy joven sirvió a una familia
maron, era el mejor huésped, no reclamaba nada y se- de españoles que vivían en Zacatecas. El señor se ha-
manalmente pagaba con monedas de oro, lo que le daba bía hecho rico gracias a las minas de esa ciudad. La
gran alegría a Doña Agapita, y a la vez temor de pensar ilusión de aquel hombre era regresar a su país y vivir
que de dónde sacaba tanto dinero aquel, del que no sa- en España como maharajá, disfrutando del dinero que
bía ni de dónde venía ni a dónde iba. había logrado hacer en la Nueva España, para eso ha-
Un día Silencioso no bajó a desayunar, lo que pre- bía trabajado como bestia desde niño. Pero no fue así,
ocupó a la dueña del mesón y le dijo a José su hijo que repentinamente falleció su esposa, quedándole sólo un
fuera a ver qué pasaba con el negro, que siempre era hijo, que había mandado a estudiar a España, quien era
puntual a la hora de sus alimentos y le extrañaba no su única familia.
verlo en el comedor. José lo fue a buscar a su cuarto, Le platicó lo que le dijo su patrón después de la
encontrándolo gravemente enfermo. El pobre no levan- muerte de su señora: “mi patrón perdió la voluntad, Cocina novohispana
21,5 x 28 cm
taba la cabeza y se quejaba de un fuerte dolor en el no quiso trabajar más y un día me dijo que después Plumón sobre papel
2017
Arely Jiménez

64 65
TESOROS

Posesiones del Silencioso


de su hijo yo era el pariente más cercano, y en el que lo hizo jurar que cumpliría al pie de la letra su encargo, Pedro y subir por allí al cerro, al llegar casi al a cumbre
21,5 x 28 cm
depositaba su confianza. Me habló de dejar Zacatecas, Plumón sobre papel así que como él lo había hecho, tomaría sólo las monedas había una meseta, en donde encontraría un pino a los
venirnos a esta villa, en donde guardaría su dinero. Se 2017 necesarias para vivir, sin extraer más de lo indispensable. veinte metros. Tenía que encontrarse con una maleza y
Arely Jiménez
regresó a su país, pero como no podía llevarse consigo Nuestro personaje —de quien nunca se supo el nom- después una hilera de nopales, al terminarla, vería una
todo el dinero, iba por algunos parientes lejanos para bre— le entregó al hijo mayor de doña Agapita el plano, gran tapa con un tornillo de fierro, el que había que des-
que entre todos pudieran llevarse a España el caudal igual al que le había dejado su patrón, para que conocie- tornillar para quitar la tapa. Se tenía que bajar por ahí
que había logrado hacer en México. ra el lugar y desde lejos lo vigilara. Le regaló su burro y a un pequeño túnel, luego una puerta y al abrirla, una
Dijo el mozo del señor González que su patrón y él pocas pertenencias y ese día antes de la media noche, escalera que bajaba, al final se encontraban dos cuartos
hicieron un escondite con sus propias manos por el Ce- falleció el fiel mozo del señor González, depositario de de un metro y medio cada uno, cerrados con puertas de
rro de los Gallos, en donde escondieron el oro y la pla- su tesoro. fierro. Tenían la llave pegada, una de bronce y otra de
ta. “Fue un trabajo de mucho tiempo, los realizábamos como le había prometido a su patrón y así pasó quién Se le hizo un decoroso entierro a aquel hombre, que fierro, en la habitación que abría la llave de bronce ha-
en la noche para que nadie se diera cuenta de lo que sabe cuánto tiempo. había dejado muchas monedas de oro en su talega. Y bía monedas de oro y en la de fierro las había de plata.
hacíamos. Una vez que lo terminamos y me hiciera el Pero al sentirse enfermo gravemente, pensó que lo por varios días se habló de su paso por el mesón de Asimismo, se guardaban barras de estos dos metales, y
depositario del tesoro, nos despedimos con lágrimas en mejor sería irse a vivir a Aguascalientes y así llegó al me- “Las Agapitas”. José estaba inquieto, a nadie habló del que llegaban hasta el techo.
los ojos y después de darnos un abrazo, se fue mi patrón són de “Las Agapitas”, en donde fue recibido con afecto secreto del Silencioso. Por la noche se pasaba estudian- Al ver aquello, José se quiso volver loco. Nunca
y yo me quedé esperando su regreso”. por los dueños de ese lugar. Le platicó el hombre a José do el plano que le había dejado el huésped y recorda- pensó que fuera cierto lo que había dicho el Silencioso.
El Silencioso casi desfallecido le dijo a José que que ahora, que él había sido tan generoso y bueno, que ba palabra por palabra lo que le había dicho, pero no Volteaba para todos lados, le faltaban manos para to-
habían pasado muchísimos años, día a día esperaba el lo había cuidado con esmero, sabiendo que era un hom- se atrevía investigar el lugar donde estaba escondido mar aquellas piezas que brillaban como soles. Se llevó
regreso del señor González, quien había vivido como bre de honor, le pasaba el encargo que le había hecho su aquel dinero. Un día dijo a su madre que iba a San Juan todas las monedas de oro que cupieron en su talega y
ermitaño, cerca de aquel lugar vigilando como un ver- patrón de cuidar su fortuna. Sabía que aquel caballero de los Lagos para pagar una manda, tomó el burro que cargó al burro con barras de plata y oro. Paso a paso,
dadero centinela, pero su amo no había regresado. Le regresaría por ella. Le pedía le dijera al señor González le dio el Silencioso, así como el mapa y se fue. pandeándose tanto él como su jumento, llegaron al me-
contó al muchacho que de la fortuna del señor Gonzá- que hasta el último minuto de su vida le había sido fiel Tenía que llegar a la falda del Cerro de los Gallos, són. Él no dijo el secreto, sólo que se había encontrado
lez sólo había tomado lo indispensable para sobrevivir, y que sólo la muerte hizo romper su promesa. El hombre dar vuelta al Poniente hasta desembocar al río de San un entierro que los sacaría de pobres.

66 67
TESOROS

El mesón de “Las Agapitas” se transformó, era casi referido a sus hermanos. Salió desesperado a buscarlos
un hotel de lujo y tanto doña Agapita como su hija se y sólo encontró a la recua de mulas, que regresaban al
dedicaron a la vida social, teniendo servidumbre que mesón, pero de los hermanos, ni su luz. Jamás se vol-
se encargaba de las labores del mesón. Fue un cambio vió a saber de ellos. José quiso localizar el escondite,
total en la vida de esta familia, que, aunque pobres, vi- pero nunca dio con él, y cuenta la leyenda que perdió
vían muy felices. Les cambió la suerte, una lotería les sus facultades mentales, habiendo muerto años después
había caído. convertido en un verdadero ente.
Pero un día que José se encontraba con muchas La tragedia de “Las Agapitas” se divulgó por toda la
copas de licor, eufórico y trastornado por el alcohol, villa, a dos de sus hijos se los tragó la tierra, nunca se
les platicó a sus hermanos, Antonio y Salvador, el gran supo en qué forma habían muerto, sólo que desapare-
secreto de aquel huésped, del que él había sido deposi- cieron para siempre. José se volvió loco, aparentemente
tario y que con sus propios ojos había constatado y que sin motivo y Doña Agapita y su hija un buen día amane-
gracias a eso vivían como príncipes. A los hermanos se cieron y no anochecieron, tomaron las de “Villa Diego”,
les despertó la ambición, y al verlo borracho le sacaron pero ¿para dónde? Muchos dijeron que a Guadalajara,
toda la verdad, le robaron el plano, dispusieron una re- otros que a Zacatecas y los más a la capital de la Repú-
cua de mulas y sin más tomaron para el Cerro de los blica en donde nadie las conociera.
Gallos. La historia de “Las Agapitas” y su mesón fue muy
Pasaron los días y los jóvenes no regresaban, su ma- comentada, todo el pueblo lo conocía y se hacía cruces,
dre preocupada le preguntó a José si no sabía algo de ¿cuál sería la verdad? Pero como el tiempo es el mejor
ellos; el joven recordó como un sueño lo que había su- amigo, se fue echando al olvido esta leyenda que ahora
cedido hace algunos días, fue a buscar el plano y al no sale a la luz para recogerla en las fábulas de Aguasca-
Entre monedas de oro encontrarlo platicó a su madre el secreto del Silencioso lientes.
21,5 x 28 cm
Plumón sobre papel
2017
Arely Jiménez

69
TESOROS

La momia del túnel

Guadalupe Appendini25 Barrio de San Marcos, pues había todo, como en botica.
Don Brígido era un hombre muy amable, un buen co-
Se cuenta que en la ciudad de Aguascalientes existen merciante que no dejaba salir a un cliente sin vender.
varios túneles que se conectan entre sí, que servían de Era un gran conversador, un hombre simpático y dicha-
escondite no solamente a los Franciscanos del templo rachero, que tenía muy entretenido a sus amigos, los
de San Diego durante la persecución religiosa, sino a que todas las noches se reunían en su tienda para com-
muchas personas que huían de la justicia. Una de las poner el mundo. Se hablaba de la carestía de la vida de
tantas leyendas que se ventilaron al respecto fue la que los malos gobernantes, de todos los problemas que aco-
contaba el profesor Alfonso Montañez, quien aseguraba saban al país. Pasaban dos horas de gran plática, Don
tratarse de una historia verídica que con el tiempo se Brígido les ofrecía una copita, y a las ocho cada uno de
convirtió en una de tantas fantasías que se comentaban sus amigos se iba a su casa a descansar.
en las fiestas de salón. Corría el año de 1884 y una noche, cuando el grupo
En la esquina de las calles de Carrillo Puerto y De- de amigos se encontraba en lo más álgido de la plática,
mocracia (ahora Eduardo J. Correa) había una tiendita se escuchó un tremendo ruido en la pequeña trastienda
cuyo propietario era un señor de nombre Brígido Villa- que los hizo temblar. Se voltearon a ver Don Antonio, a
lobos. Era uno de los “Estanquillos” más populares en el quien apodaban El Charrasqueado, Don Severo, que le
decían El Cura y Márquez Hernández. Ninguno se atre-
Mis vecinos 25
Guadalupe Appendini, op. cit., Leyendas de Provincia, pp. 25-28.
vía a hablar, pero Don Brígido que era muy bromista les
21,5 x 28 cm
Linografía
2016
Pedro de David Salas
Muñoz
71
dijo, “No creo que haya sido el aire”. Con cierto temor
se levantaron los hombres que estaban sentados en un
costal de azúcar, en un cajón de jabón y en el banquito
que tenía atrás del mostrador el dueño de la tienda.
Con cierta curiosidad se dirigieron al cuartito conti-
guo a la tienda y con sorpresa vieron que se había hun-
dido el piso. Ninguno se atrevía a decir palabra, hasta
que el señor Villalobos les dijo: “Si no tienen miedo,
vamos a ver qué fue lo que pasó”. Los cuatro amigos
quisieron bajar, pero fue verdaderamente imposible por
la cantidad de polvo que había, que no los dejaba respi-
rar y tuvieron que salir corriendo a la calle.
Don Antonio, Don Severo y Márquez le dijeron a
Brígido que de noche no se podía hacer nada, que se
irían a sus casas y al día siguiente, con el fresco de la
mañana y con la frente despejada, irían a descubrir
aquel misterio que los tenía intrigados. Los amigos se
despidieron dejando solo al dueño de la “tienda de la
esquina”, el que por mucho rato se quedó pensando qué
podría hacer. Tenía que encerrar su estanquillo, ¿y si
alguien se metía por la trastienda y le robaba? No se
podía quedar toda la noche afuera y si dormía en su Las momias
21,5 x 28 cm
changarro, se asfixiaría por el terregal.
Linografía
2016
Pedro de David Salas
Muñoz

72
TESOROS

Al lado de la tienda vivía Vicente Trujillo, quien al los amigos se daban valor para seguir por el túnel con dientes y parecía se estaba riendo. Al lado de ésta y re-
oír el estruendo también salió a la calle, como muchos dirección al Jardín de San Marcos. cargada en la pared, había otra que tenía el cabello tan
de los vecinos. Al ver el problema del pobre Brígido, le Según se cuenta, el grupo de hombres valientes se- largo que le llegaban al suelo.
dio la solución: se quedarían sentados en una banquita guía caminando y así llegaron a la puerta oriente del Los amigos del señor Villalobos se tropezaban uno
toda la noche, afuera de la tienda, tapados con cobijas Jardín, en donde encontraron algo inaudito: un gran con otro por querer salir todos corriendo a la misma
para cuidar el negocio. Así lo hicieron, la esposa de Don armazón lleno de piezas de género, de telas muy finas y hora y así con los pelos hirsutos del susto y pálidos
Vicente les llevó café, y así se hizo una bolita de amigos de diferentes colores. como el papel de china, volvieron a salir por donde
que estuvieron toda la noche frente a la tienda ideando Todos se quedaron de una pieza, no creían lo que habían entrado, por la trastienda de la tienda de Don
cómo le irían a hacer para sacar los muebles de Don estaban viendo sus ojos, nada más que uno de ellos, Brígido Villalobos.
Brígido y rescatar la mercancía que se había caído en ambicioso, quiso llevarse algunas de aquellas telas de Nadie dijo nada, Don Brígido volvió a levantar el
el socavón. colores vivos, pero su sorpresa fue mayor al ver que piso de su trastienda y todos hicieron un pacto de honor
Para todos fue un día de fiesta, entre chascarrillos, al tocarlas se iban convirtiendo en polvo. Los gritos se de no platicar lo sucedido con nadie. Durante mucho
adivinanzas y cantos, se pasaron toda la noche; sólo oyeron hasta la calle. Aquello parecía película de te- tiempo esta historia quedó en el olvido, hasta que un
Don Brígido tenía cara de purgado por la aflicción que rror. Telarañas colgaban de las paredes del techo y los día, uno de ellos, parece que el Charrasqueado, en una
sentía al haber perdido mercancía y sus muebles. ratones corrían por todos lados haciendo brincar a los borrachera contó lo sucedido. Don Alfonso Montañez
Al avanzar con sogas y palas, el grupo de amigos hombres que sólo decían “¡ay mamá Carlota!”, “¡Virgen asegura que existen otras entradas para esos túneles,
y Don Brígido al frente de la expedición, bajaron por del rayo, sálvanos!”, “¡por qué me metí en este enredo!” que según se dice, van del Templo de San Diego al Jar-
aquel agujero, que era un verdadero boquete. Llevaban y otras expresiones que verdaderamente daban risa. dín de San Marcos, de la Estación al Jardín, así como
velas para ver por dónde caminaban, cuando de pron- La expedición seguía, Don Brígido que era el afec- del templo del Encino al Jardín de San Marcos. Cuando
to se encontraron con un gran arco descubierto. Fue tado, se hacía el fuerte e iba por delante con su vela se decida explorar esos túneles conoceremos otras inte-
grande la sorpresa que se llevaron los que resolvieron de sebo. Cuando de pronto se escuchó un grito general resantes historias que convertiremos en leyendas para
seguir caminando por aquel túnel; entre risas y rezos, al ver muy seria sentada a una momia que pelaba los engrosar las tradiciones de Aguascalientes.

74 75
AVARICIA

AVARICIA
Las Platas
El afán descomunal de la gente por poseer y adquirir ri-
quezas es un motivo para la invención de nuevas leyen-
das, como la de Los Plata, una historia que trata sobre
cuatro hermanos. En la leyenda escrita por Guadalupe Alfonso Montañez26 una pequeña cocina y luego un horno para pan. Todo
Appendini son José, Cayetana, Petronila y Dionisia, en lo demás de la casa era huerta de higueras y granados.
tanto la escrita por Alfonso Montañez el nombre de las Hay en todas las poblaciones personajes ricos, media- La lucha por la vida de esta familia era la de hacer
hermanas es el mismo pero el hermano aparece como nos y pobres, si se quiere demasiado vulgares unos y una especie de pan llamado “cemitas de fiambre” para
Prudencio, pero en general narran los mismos eventos. otros, pero a veces tienen algo que se antoje y de ahí los quinces y sus armadas, que así se decía en aquel en-
que nazcan cuentos, tradiciones o cuando menos habli- tonces. Pero ¡qué cemitas tan sabrosas! Qué olores tan
llas curiosas, que van desapareciendo poco a poco y es exquisitos despedían por todas las calles a donde iban
de sobra interesante desempolvarlas también para solaz pasando las señoritas Santoyo al reparto de sus mar-
de los vivientes. chantes.
Las Platas eran tres viejecitas hermanas: Cayeta- El tamaño de aquellas cemitas era grande y su pre-
na, Petronila y Dionisia Santoyo. Tenían un hermano cio sólo era de “medio” (seis centavos) las corrientes y
de nombre Prudencio, siendo las viejecitas célibes y el las finas, de manteca y canela, de as real (doce centa-
hombre soltero; vivían en la casa de su propiedad, sita vos). ¡Qué panes estos! Se deshacían en la boca, tal si
en la tercera calle de Hebe número trece, que se compo- fueran polvorones.
nía en aquel tiempo de zaguán, una habitación a la calle En aquel tiempo todo se trataba por medios, reales
sin ventana, otra que hacía escuadra al Oriente; seguía y pesetas, estas últimas monedas era lo que se decían
Las Platas Alfonso Montañez, “Leyendas, tradiciones y hablillas” en: Antonio Acevedo
26
dos reales. Nuestras viejecitas no recibían otra moneda
28 x 21,5 cm Escobedo, op. cit., Letras sobre Aguascalientes, pp. 326-327.
Grabado en goma so-
que no fuera la peseta en pago de su apetitoso pan.
bre papel
2016
David Hidalgo

76 77
Eran notables las señoritas Santoyo: vestían a la mero de la pequeña huerta con la que contaba la casa. RELIGIOSAS
época, portaban sus zarcillos y collares de reales y pese- Muere la primera de las viejecitas, al poco tiempo la
tas, y unas peinetas altas con incrustaciones de medios de segunda, luego el señor, quedando sola la última, que
plata. El hermano vestía pantalones de charro, con boto- era Dionisia, quien fue recogida a miles de ruegos por El Barrio de Triana, nombre otorgado como referencia Por el lado paterno mi familia proviene del Barrio de
nadura de pesetas y su fina camisa muy blanca, plisada, un sobrino sacerdote, muy honorable y santo del barrio, al barrio de Sevilla, España, ha sido destacado como el Triana, mi bisabuelo fue español. Desde pequeño apren-
pechera con alforzas bien planchadas al almidón; su traje pero sobrevivió muy poco tiempo. El sobrenombre de barrio de españoles, poetas, toreros y bellas mujeres, dí de la familia que ser trianero era un orgullo; yo me
ordinario era calzón todo plisado y su camisa igualmen- Platas les vino porque todo su capital era en pesetas de su alcurnia hispana la refiere Jesús Reyes Ruiz en el considero del Barrio de la Estación, ahí viví mi infancia
te, parecía nada menos que un farol veneciano, al igual plata, al igual que sus adornos. Romance de los cuatro barrios Triana: 1
y fui testigo de la vida cotidiana ligada al ferrocarril.
vestían todos los hombres de aquel entonces. Tanto la familia que ocupó después la casa, como Actualmente se conoce a este barrio como Barrio del En-
Las Platas poseían un capital de entre seis y siete sus vecinos, aseguraban que las viejecitas se aparecían Rumor de gitanos viene cino, por la prodigiosa aparición del Cristo Negro del
mil pesos que habían logrado hacer por medio de sus sentadas al pie del granado contando su tesoro y según por la claridad del sur; Encino (Señor del Encino), de ese suceso surgen varias
ahorros, lo tenían guardado en una grande petaquilla los que las vieron, platicaban muy contentas. rumor de voces morenas leyendas como las que a continuación se exponen.
y sepultado al pie de un granado agrio, que era el pri- No se supo jamás del tesoro. con acentos de laúd.

1
[Link]
[Link]. Consultado el 24 de febrero de 2016.

78 79
RELIGIOSAS

El Cristo del Encino

Guadalupe Appendini27 Aguilera, que copiamos textualmente con todo y sus


faltas de ortografía, propias de la época, dice a la letra:
El Cristo Negro del Encino, una de las imágenes más El día trece de octubre del año cuarenta y cuatro,
milagrosas en el Estado, tiene su origen en una historia (evidentemente 1744) se apareció la milagrosa ima-
que se empezó a contar por el año de 1744, en la Ha- gen de Sor. De el Ensino en la Hacienda de las BOCAS
cienda de los Campos, en Bocas de Arteaga, cerca de DE HORTEAGA: (De esta jurisdicción).
Palo Alto. La tradición sobre la aparición del Cristo negro del
En la Guía de Aguascalientes realizada por el profe- Encino, principia pocos años después del milagroso su-
sor Alejandro Topete del Valle, Cronista de la Ciudad, ceso. Pieza bibliográfica muy rara, es una vieja Novena
dice textualmente que: dispuesta por un Eclesiástico ‘amartelado’ del Señor, cu-
Año con año, el 13 de noviembre se desbordaba el yas ediciones impresas se sucedieron durante los siglos
fervor en honor y gloria del milagroso Cristo del En- XVIII y XIX. De la reimpresión correspondiente al año
cino. Sin embargo consideramos que si el homenaje de 1829 (Oficina del C. Juan María Gordoa, 64 páginas
conmemora la fecha tradicional de su aparición, hay de 14,5 x 12,5 cm) tomamos los siguientes párrafos:
en ello el equívoco de un mes justo. Una nota manus- Cuyo inestimable hallazgo tuvo un dichoso natural,
crita, encontrada en la portada de un protocolo del originario o vecino de la misma ciudad, que al tiem-
Don Ponciano Alegre po de herir al palo para disponer sus trozos, se halló
Escribano Público de la Villa, don Manuel Rafael de
y el Cristo Negro en el en las entrañas del Encino... la portentosa imagen
27
Guadalupe Appendini, op. cit., Leyendas de Provincia, pp. 53-57.
tronco
21,5 x 28 cm
Tinta china sobre papel
2016
Guillermo Hernández
81
RELIGIOSAS

de nuestro Crucificado Dueño, en la misma disposi- de Triana y del Gobernador del Departamento de
Así pasaron los años y esta pareja humilde, que ba y al mirar su rostro, sintió una cosa inexplicable, como
ción, sin permitir le pusiera la escultura pieza, mo- Aguascalientes, erigió la Parroquia y Curato, en
aunque trabajaban como asnos, sólo tenían para mal que algo grande se hubiera apoderado de él y en aquel
vimiento, cardenal, herida ni color. Templo del Encino, señalándole una jurisdicción,
tanto urbana como rural, poblada en esa época por
irla pasando, vivía con cierta felicidad por ser un matri- momento oró Ponciano: “Dios mío, yo nunca he creído
Y así continúa la extensa nota preliminar de la No- 14,361 habitantes. monio ordenado y respetuoso. Ella sumamente católica, en nada pero esto que estoy mirando me tiene confundi-
vena, el eclesiástico amartelado del Señor, bajo el título religión que había heredado de su madre y él, libre pen- do, si de veras eres un cristo y deseas que yo sea un fiel
de “Alientos a la devoción de esta Novena”, refiriendo Y finaliza diciendo Don Alejandro que “El 19 de fe- sador, en lo único que creía era en el trabajo. creyente, alivia a mi mujer. Que no muera, es todo lo
numerosos milagros y favores de la Soberana imagen. brero de 1878, debido al esfuerzo del señor Cura Don Resulta que un día María Pantaleona enfermó grave- que tengo en el mundo, yo no podría cuidar a mis hijos”.
El 2 de noviembre de 1855, el piadoso vecino Don Justo Ramírez, se colocó en el Templo el reloj público mente; esperaba un nuevo hijo, y era una persona madu- Pero el Cristo permanecía mudo y el hombre lo tomó en
Doroteo Chávez, aprovechando la visita pastoral de repetición que fue construido en Teocaltiche, Jalisco ra y “desgastada por haber empezado a trabajar cuando sus rudos brazos y lo zarandeó tres veces. Al no tener
del I. Señor Obispo de Guadalajara, Don Diego de
por el hábil artesano Nicolás Herrera.” sólo era una niña de doce años”. Por aquel entonces los respuesta, se lo llevó cargado a su casa.
Aranda y Carpinteiro, le presentó un ocurso pidien-
Sobre la imagen del Cristo Negro del Encino se han médicos en las haciendas brillaban por su ausencia y la Cuenta esta leyenda que al entrar Ponciano a su
do se erigiera el Templo de N. S. del Encino en ayu-
da de la parroquia, ofreciendo costear de su peculio bordado muchas leyendas, aunque los fanáticos asegu- mujer se moría. Desesperado Ponciano salía y entraba al choza, no podía creerlo. Su mujer estaba sentada en el
los gastos de aceite, vino y hostias para el culto y a ran que no es un mito, sino un hecho real, pero mucho jacal sin saber qué hacer. Fue tal su desesperación que se catre con un niño en los brazos, y al verlo, tanto ella
fin de que se dijese Misa todos los días, por impe- se ha hablado del Milagroso Cristo negro del Encino, fue caminando por el campo, y en un árbol de encino se como la criatura, sonrieron felices. El hombre soltó al
dimento del concursante, firmó en el escrito su hijo habiendo así diferentes versiones. puso a llorar a gritos. Necesitaba llevar leña para el fogón Cristo, dejándolo en la entrada y llegó hasta su esposa,
Pablo Chávez Fragoso. Al día siguiente, esto es el Se dice que en la Hacienda de los Campos, en Bo- y comenzó a darle de hachazos al árbol, que aunque era la que se disponía a levantarse para continuar con sus
6 de noviembre del mismo año, encontramos que
cas de Arteaga (cerca de Palo Alto), vivía Don Ponciano muy duro, fue tal su fuerza y su tesón, productos de su labores cotidianas.
en la Hacienda de Peñuelas, el Excelentísimo Señor
Alegre, un hombre rudo, mal encarado —que sólo tenía desesperada angustia, que logró derribarlo. Cuando éste Ya sereno, Ponciano platicó a María Pantaleona lo
Obispo proveyó un auto aprobando la petición del
señor Chávez y erigiendo la solicitada Ayuda de la de alegre el apellido— pero que era considerado por sus estaba en el suelo, quiso abrirlo en canal y, al primer que le había ocurrido y los dos tomaron aquel madero
Parroquia. Como pronto se experimentara la utili- patrones por ser un verdadero burro de carga. Poncia- hachazo, vio que adentro del arbusto estaba la figura de amorosamente y juntos empezaron a rezar con toda de-
dad del nuevo servicio, el 19 de junio de 1854, el no vivía en la hacienda con su señora y dos hijos. Ella, Cristo, tan perfectamente bien esculpido, que no podía voción.
Excelentísimo señor Obispo de Guadalajara, Don María Pantaleona, era una mujer bien dispuesta, que creerlo. Con todo cuidado empezó a sacar la corteza para Al poco tiempo se corrió la versión en la hacienda
Pablo Espinoza, a solicitud de los vecinos del Barrio trabajaba como sirvienta en la casa grande. sacar aquel madero con la figura de un crucifijo. Tembla- del milagro del Cristo Negro y después a los alrededores

82 83
ya se conocía que el Cristo que tenían los Alegre “era doso vecino, incluso de ambas cosas a la vez, pronto
re milagroso”. consiguió el señor Cura Arteaga el terreno para erigir el
No solamente las personas del pueblo, sino hacen- templo primitivo, en la forma de una modesta capilla,
dados de la región, con curiosidad iban a conocer aquel que edificó a su “costa”, según lo expresa una nota de
Cristo, que constantemente concedía favores a los que su puño y letra, la cual fue dedicada el 4 de octubre de
se encomendaban a él. 1764, seguramente al expresado San Miguel, según lo
Un cura de Aguascalientes fue a constatar si se tra- comprueba el auto de visita pastoral practicada el 21 de
tara de un sacrilegio, habiéndose quedado pasmado al febrero de 1775 por el Excelentísimo Obispo Don Fray
ver al Señor del Encino, como ya lo habían bautizado, Antonio Alcalde quien da ese título y advocación a la
que había salido de aquel árbol y del que emanaba una Capilla visitada, sin que esto incluya la posibilidad de
bondad infinita. que ya para entonces se venerase también en su recinto
Una señora apellidada De los Ríos, convenció a don la imagen del Señor del Encino”, dijo Don Alejandro
Ponciano de que el Cristo debería estar en un altar en Topete.
donde se le rindiera culto y así fue como se le llevó a El caso es que desde octubre 13 de 1744, fecha en la
la ciudad de Aguascalientes. Hizo un altar en la sala que según la leyenda se le apareció la milagrosa imagen
de su casa y un sacerdote iba a celebrar misa todos los a Ponciano Alegre, El Cristo Negro, el Santo Señor del
días. La gente se amontonaba, era insuficiente la sala de Encino, está ahí en su templo, recibiendo a los visitan-
la señora de los Ríos para la cantidad de personas que tes y colmando de bienes a los que a él se encomiendan.
participaban en la Sagrada Eucaristía. Y así fue como Se cuenta también que del Cristo Negro del Encino
se pensó que se debería hacer una capilla en donde se hay varias leyendas: ¿Por qué es negro? ¿Por qué el Se-
venerara esta imagen. ñor del Encino? ¿Aún está al día?
“Ya sea disponiendo de algún espacio libre, de pú- Uno de estos relatos dice que cuando se apareció El Templo del Encino en
llamas
blico dominio, mediante venta o donación de algún pia- el Cristo en la Hacienda de las Bocas de Horteaga, en
21,5 x 28 cm
Tinta china sobre papel
2016
Guillermo Hernández

84
el año de 1744, la imagen era color madera, de encino, pavoridos y juraron no decirle nada a nadie. La gente APARICIONES
y así fue llevada al templo para darle culto. Muchísimo comenzó a ver que salía humo de la iglesia, se empe-
tiempo el Señor del Encino (al que se le cuelgan los zó a correr la voz, pero cuando se dieron cuenta de la El tema de las apariciones, espantos, pactos con el dia-
milagros de conseguidor de novios, como a San Anto- gravedad del asunto, las llamas devoraban el templo. blo y las brujas es un tema que hechiza a los oyentes.
nio) estuvo de moda en el pueblo. Y había peregrina- Con ollas y jarros, tomaban agua de la fuente del jardín, Antiguamente al caer el sol era común escuchar en la
ciones de cuarenta personas (la mayoría mujeres) que (pues en aquella época no había bomberos) queriendo puerta de las casas estas historias en boca de los abue-
iban al Encino a rezar el Vía Crucis pidiendo al Cristo apagar el fuego, lo que era imposible. Las llamas llega- los, lo que ocasionaba que muchos niños fueran con te-
“el milagro” de conseguir novio y marido. El señor del ron hasta el Cristo, el que fue tomando un color negro, mor a dormir, pero contentos de escucharlas. Su interés
Encino, que tiene un brazo más largo que el otro y el pero no sufrió ningún deterioro. Desde aquella época, por seguir aguzando sus oídos a las leyendas pareciera
que mucho tiempo decían “lloraba sangre”, fue uno de se le llamó el Cristo Negro del Encino; su fama creció mayor que el sentimiento de miedo. En este libro se
los cristos de moda en Aguascalientes y en ese tiempo y la imagen comenzó a hacer “milagros” a raudales. La exponen diversas historias con ese tema, anhelando que
se efectuaban muchos matrimonios. Como cosa curiosa iglesia fue reconstruida y el cristo lucía en todo su es- su lectura siga cautivando a esos chavales como lo ha-
ahí se casaron el licenciado Tomás Perrin y Cuquita “la plendor en un color negro bronceado. cían los antecesores con sus historias.
telefonista”, durante unas fiestas de abril, de la feria de A la fecha el Señor del Encino, o el Cristo Negro,
San Marcos. es visitado no sólo por aguascalentenses, sino por tu-
Cuenta la leyenda que en una ocasión, unos niños ristas que quieren saber el origen del Cristo Negro, y
jugando con velas en la iglesia provocaron un incendio. concurren uno de los Vía Crucis más bellos que existen
Al darse cuenta de lo que habían hecho, corrieron des- en la ciudad.

86 87
APARICIONES

El aparecido del chambergo

Guadalupe Appendini28 Tenían la costumbre de invitar a varios amigos para


platicar en la Sagrada Eucaristía y después de misa, que
Asistir de mañana a los oficios religiosos era una de las generalmente era en el Templo de Guadalupe (barrio
más añejas costumbres entre las familias aguascalenten- pegado al de San Marcos), los invitaba a desayunar a
ses. Con frecuencia se veía al jefe de la casa acompaña- su casa para intercambiar información del día anterior y
do de su esposa y sus hijos, cumpliendo con la devoción después cada uno seguir sus labores. Esto lo practicaron
de asistir a la misa del alba para quedar tranquilos du- por mucho tiempo, lo que se había convertido en una
rante el día. costumbre de la familia López.
Don Margarito López y su hermano Néstor, de los Se cuenta que corría el año de gracia de 1860, era
primeros fundadores del Barrio de San Marcos, vivían una lluviosa mañana de septiembre, cuando Don Marga-
en la calle de Hebe (ahora Manuel M. Ponce) sus resi- rito salió de su casa, pasó por su hermano Néstor y en el
dencias eran de las mejores de la cuadra; en cantera camino se les juntaron Don Lucas Infante con su familia
rosa, decorada al estilo dórico y ricamente amuebladas. y otras personas, los que iban a toda prisa porque la cam-
Se decía que eran los propietarios de las enormes huer- pana de la iglesia estaba dando la última llamada.
tas, las que casi daban al río de los Pirules. Su fama de La esposa de Don Néstor estaba preocupada, co-
adinerados se conocía por toda la Villa, así como de mentó con sus amigas que su hijita seguía muy grave
El aparecido del hombres piadosos y caritativos. y que según el médico, sólo un milagro podría salvarla.
chambergo 28
Guadalupe Appendini, op. cit., Leyendas de Provincia, pp. 28-30. Iba a la iglesia con gran fe para pedirle a Dios por su
21,5 x 33,7 cm
Tinta china sobre papel
2016
Roberto Castro
Fernández
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APARICIONES

pequeña Lupita, para que no se la llevara, porque era la dejó sin respiración a los paseantes, los que tranquilos de ellos, sino que se paró y con una voz de ultratumba y y sin decir una palabra más desapareció.
alegría de su vida. se dirigían a participar del oficio religioso. Volvió a des- dirigiéndose a Non Néstor dijo: “Túuuuuu... Néestooor,... Después que regresó Don Néstor a su casa supo que
La caravana seguía caminando de prisa, todos iban aparecer. Y este encuentro se hizo cotidiano por un mes. tienes... uuunna... eeenffermmitaa... llévaamme... cooon aquel individuo se encontraba en la habitación de su hija.
alegres disfrutando del fresco de la mañana, de su olor a Algunas personas ya no querían asistir a la misa del alba, ellaaa... yoo la curaaré…” Decía un rezo muy largo con gran parsimonia y adema-
tierra mojada y de las bromas que entre los señores se ha- pero las familias de Don Margarito y Don Néstor conti- Al escucharse aquella voz, lanzaron gritos, corrieron nes extraños, puso una mano en la cara de la pequeña, la
cían. Sólo la esposa de Don Néstor llevaba su pensamien- nuaron con su costumbre de años y a los pocos días todos en distintas direcciones y sin saber cómo llegaron al Tem- que quedó estampada para siempre en ella. Poco a poco
to fijo a la niña que había dejado enfermita en su casa. reanudaron los encuentros mañaneros. plo de Guadalupe, oyeron la misa con gran devoción y al la hija de Don Néstor abrió los ojos, se sentó en la cama
De pronto, al dar vuelta en una esquina, a unos cuan- Ya se atrevían a comentar del extraño aparecido que terminar fueron con el sacerdote a platicarle lo sucedido y pidió de comer. A los pocos días Lupita estaba jugando
tos pasos de la huerta que era de los señores Leos, se como exhalación pasaba junto al grupo, sin decir una sola y pedirle un consejo ¿sería bueno regar agua bendita por en el Jardín de San Marcos, con sus amiguitas como si
apareció un individuo alto, enfundado en un traje negro palabra. Algunos decían que era un hombre extravagante, todo el camino?, ¿podrían dar parte a la policía? nada le hubiera pasado, sólo en su carita tenía una marca
y con un chambergo de ala monstruosa. Al irse acercan- un maniático que gustaba también salir a la hora del alba El capellán les aconsejó que accedieran a la petición como de dedos pintados.
do al grupo, todos experimentaron un escalofrío tal, que a tomar el fresco. Pero otros, no pensaban así, se atrevían de aquel hombre. Que a veces había cosas inexplicables Desde aquel día el hombre del monstruoso cham-
comenzaron a temblar como hojas. Aquella figura, se- a hablar del fantasma, de un alma en pena, los niños le y a lo mejor podría ayudar a la niña de Don Néstor que bergo desapareció para siempre, pero la familia de los
gundos más tarde, desapareció. En silencio llegaron al decían El Aparecido de la Vereda. Pero todos en el fon- se estaba muriendo. López siguió con sus costumbres de asistir diariamente
templo. Nadie se atrevía a hablar de lo que había visto. do sentían temor de que fuera algo sobrenatural, aquella Haciendo alarde de machismo, los amigos de los se- a sus oficios religiosos, sólo que cambiaron de vereda,
Una vez que terminó la misa, se despidieron del sacerdo- figura con monstruoso chambergo y enfundado en un ex- ñores López les ofrecieron acompañarlos al día siguiente, no volvieron a pasar más por la calle de Rivera, ahora
te y con excusas de no poder desayunar en la casa de Don traño traje negro que le tapaba hasta el cuello, dejándole no así las señoras y los niños, los que se habían enferma- su camino era la calle de Democracia (ahora Eduardo J.
Margarito López, cada familia se fue rumbo a su casa. ver sólo los ojos redondos y negros como capulines. do del susto. Y por ningún motivo querían volver a pasar Correa) para así poder llegar al templo.
Al día siguiente se volvieron a reunir todos los ami- Un día, en el mes de noviembre de ese mismo año, por las huertas del señor Leos. Al llegar al lugar señalado, Aquel hecho insólito fue muy comentado no sólo en
gos con su prole y juntos atravesaron la plaza de San cuando el grupo presidido por Don Margarito iban rezan- se les volvió a aparecer el fantasma; al preguntarle a Don el barrio, sino en todo Aguascalientes, y todavía por el
Marcos para tomar la vereda “estrecha y tupida de mo- do el rosario a la Virgen de Guadalupe (se acostumbraba Margarito, si era de esta vida o de la otra, el hombre re- año de 1880 se hablaba de lo que les había sucedido a
gotes que principiaba en la bocacalle de Rivera”, y en el rezar cuarenta rosarios terminando el día 12 de diciem- trocedió dos pasos y dijo: “¡Mi deseo es curar a la niña!” los López, pero ya se platicaba como una leyenda.
mismo lugar, volvió a salir aquella extraña figura, que bre), cuando de pronto el aparecido no sólo pasó cerca

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APARICIONES

El espectro del cementerio correr pero no podía porque las extremidades inferiores
las sentía de plomo. No pudo gritar, la voz no le salía y
cerca del monumento. Pero su responsabilidad fue más
grande que su miedo y acompañado de un amigo, volvió
sintió que los pelos se le pararon como un resplandor. al día siguiente para terminar con su compromiso.
Miró hacia atrás y su sorpresa fue cuando vio un esque- El cantero platicó a su compañero lo que le había
leto que lo seguía y que moviendo las mandíbulas, las ocurrido el día anterior y los dos estuvieron trabajando,
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Guadalupe Appendini Una de tantas leyendas que corren de boca en boca, que sonaban al juntársele los dientes, clarito oyó una volteando para todos lados con el temor de que en cual-
es la que escribió el profesor Alfonso Montañez, en la voz que le decía: “Compadécete de mis penas que me quier momento se les fuera a aparecer el esqueleto que
El panteón, por el hecho de ser el lugar donde se en- que relata que el señor Jesús Infante un conocido can- atormentan en el purgatorio, tengo muchos años sin le había hablado y ellos cayeran privados de susto. Pero
tierran los cadáveres, es un sitio lúgubre, silencioso, tero del lugar fue requerido por Don Carlos Espino para descanso, pide a mi abuelo, padre de tu abuelo que los no fue así, durante el tiempo que permanecieron en el
que llena de espanto y pavor, como si alguien nos per- realizar un trabajo, para él muy importante, pues era doce mil pesos en plata que están al pie de la alacena cementerio, no se escuchó ni el más leve ruido, todo era
siguiera; se volteara de reojo erizándose los cabellos terminar un monumento familiar en el panteón de Gua- que está en la cocina, a vara y media de profundidad, te un “silencio sepulcral”.
de miedo. dalupe, con la súplica que el trabajo debería ser termi- dé cien pesos, de los cuales darás cincuenta al padre de Don Jesús comenzó a estar muy enfermo, un tem-
Por esto, en los cementerios se enlazan tantas le- nado el día que le había fijado Don Carlos. la iglesia para que me diga tres misas. Yo te recompen- blor como de frío se apoderaba de él y las piernas poco
yendas y los cuentistas sitúan sus relatos en tenebrosos Don Jesús aceptó el compromiso e inició su labor saré dándote el alivio de tu susto. Si no cumples con mi a poco se le fueron paralizando, al grado que no pudo
Campos Santos para darles visos de terror a sus fanta- dentro del cementerio, siendo más laboriosa la faena de encargo, no sanarás”. caminar más. Traía en la mente lo que le había pedido
sías, y así tener temblando de espanto a su auditorio. lo que él pensaba. Se acercaba el plazo y el cantero es- El pobre hombre no supo qué hacer, al ver al esque- el esqueleto que lo persiguió por el panteón de Guada-
En el Panteón de Guadalupe en la Ciudad de Aguas- taba nervioso por saber que no sería posible terminar lo leto caminando y meneando las mandíbulas con voz de lupe, lo que no lo dejaba estar sosegado ni de noche ni
calientes se han ubicado muchas historias, las que cuen- que le habían encomendado. Sólo quedaba un día y al ultratumba que se dirigía a él, pensó que iba a caer pri- de día. Habló con un pariente, le contó lo sucedido y en
ta la gente y, tan sólo al pasar frente a él, se apodera ir por un andador a recoger un material escuchó ruidos vado, pero sintió que una fuerza sobrenatural lo sostenía una silla de ruedas lo acompañó a sacar el “entierro”,
de las personas un miedo, como si un muerto saliera a extraños, volteó para ver si había alguna una persona, y, de pronto, pudo moverse y salir despavorido, sintien- pidiéndole el dinero para mandar decir las misas que
perseguirlas. pero al sentirse solo se le enchinó el cuerpo y siguió es- do tras de él aquel esqueleto que parecía lo correteaba. el difunto necesitaba para poder salir del purgatorio.
cuchando un “trac, trac, trac”. Platicaba don Jesús que Corriendo llegó a la puerta del cementerio, jurando no Quería hacer el encargo antes de morir, pues realmente
29
Guadalupe Appendini, op. cit., Leyendas de Provincia, pp. 21-23.
en aquel momento las piernas no le respondían, quería volver más a ese lugar y dejando toda su herramienta se sentía muy enfermo.

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APARICIONES

Después de haber cumplido lo que le había indicado


la calavera, Don Jesús comenzó a sentir alivio. Poco a
salió despavorido saltando por la pared del cemente-
rio y como un loco furioso llegó a su casa. Platicó a su El Fantasma del Jardín
poco empezó a sentirse mejor hasta haberse recuperado mujer lo que le había pasado y desde ese día comenzó
totalmente. a estar enfermo. Sólo que a él, no sólo se le paralizaron
Aquel suceso que le ocurrió le había dejado una las piernas, sino que quedó “lelo”, perdió el habla y al
huella profunda y cada vez que tenía oportunidad lo poco tiempo falleció”. Guadalupe Appendini30 la primera Exposición de Industria, Artes, Agricultura y
contaba a sus amigos. En una ocasión que se lo refirió La historia del esqueleto del cementerio era conoci- Minería que se verificaba en las Fiestas Sanmarqueñas
a un pariente lejano, este le dijo: “Hace muchos años da por todo el lugar. No se habló de otra cosa en mucho Se cuenta que en el Jardín de San Marcos existe un fan- de ese año.
le pasó lo mismo a Joaquín Sánchez, cuando fue a vi- tiempo. Fue una de las tantas leyendas que corrieron tasma que al alba se pasea por el lado Norte, llega a la Don Felipe Rey González fue uno de los que llega-
sitar la tumba de su madre al panteón de Guadalupe. por Aguascalientes en el siglo pasado y que todavía se puerta de la iglesia, donde ora por unos minutos y desa- ron a probar fortuna, familiar de Luis González, uno de
Al escuchar Joaquín que un esqueleto se acercaba a él cuenta en el barrio de Guadalupe, al hablar de aquel parece. Aún en nuestros días persiste esta creencia, por los primeros colonos de El pueblo —como se llamó por
y que de las mandíbulas salía una voz de ultratumba, cementerio. lo que muchas personas se rehúsan a atravesar el Jardín mucho tiempo al barrio de San Marcos— y por tener
a altas horas de la noche, ya que el mito se ha venido un pariente pensó le sería más fácil establecerse en ese
transmitiendo de padres a hijos. lugar. Se inició con una pequeña tienda durante la feria
Aunque se sabe que un espíritu sale todas las no- y como tuvo éxito, no dudó en comerciar en abarrotes y
ches y recorre el jardín —según la tradición—, no se radicar por una temporada en esa Villa.
conoce el origen de esta leyenda que tiene más de un Como en todo negocio al principio le fue difícil,
siglo que se comenta. Según el profesor Montañez, por pero poco a poco se fue dando a conocer, ya había reu-
el año de 1851, llegó a la ciudad de Aguascalientes un nido ocho mil pesos que sumados a su capital le daban
grupo numeroso de personas procedentes de Guadala- cuarenta mil, pensó vivir definitivamente en Aguas-
jara, invitado por Don Mariano Camino, iniciador de calientes. En la calle de Flora, al lado norte del jardín
construyó su casa, la que por muchísimos años ocupa-
30
Guadalupe Appendini, op. cit., Leyendas de Provincia, pp. 19-21.
ron los descendientes del señor González.

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APARICIONES

Dice la leyenda, que también en el siglo pasado ha- amistades a tomar el fresco en el jardín, y se sentaba en una pena moral que nadie conocía y que lo estaba acer- aquel lugar de reunión que había hecho don Felipe Rey
bía amigos de lo ajeno y que Don Felipe González, te- la balaustrada frente a su caudal de dinero enterrado. cando a la tumba. El señor González se encomendó a González.
meroso de que alguien le fuera a robar su capital —que Invitaba a sus amigos a charlas, a jugar albures —ha- la Virgen del Pueblito. Le ofreció parte de su tesoro, Pasado algún tiempo, el señor González volvió a es-
ya había aumentado, pues también se dedicó a comprar ciendo apuestas fabulosas— o de perdida entretenerse así como una misa solemne de tres padres, orquesta y tar muy enfermo. No “levantaba la cabeza”, lo único
alhajas así como oro macizo— pensó que en su casa no con la matatena. cohetes, si salía de aquel tormento y continuaba con su que lo hacía “revivir” era dar una vuelta por el jardín, lo
estaría seguro su tesoro por saber la gente de Don Felipe Así pasó algún tiempo. Un día, un grupo de amigos vida normal ya que él no había sido culpable del pleito que pedía mañana y tarde. Pero llegó el día que el pobre
Rey González tenía mucho dinero y que compraba oro de Don Felipe comenzaron a jugar albures. Todo era entre sus amigos. hombre no pudo caminar, perdido el aliento hasta para
así como joyas. alegría y entusiasmo. Pero según el relato, alguien hizo Un buen día, sin más ni más, le notificaron a Don hablar, así se le fue apagando la vida. Antes de morir
Varias noches no durmió pensando en dónde guar- una trampa y comenzó el jaleo, hubo insultos, gritos y Felipe Rey González, que salía por falta de méritos. No quiso hablar con su mujer, pero ya no pudo, le señalaba
daría su dinero. No lo comentó ni con su mujer por el de pronto, salieron a relucir las pistolas y sin más, se es- lo podía creer. Se pellizcaba para ver si no soñaba y al el jardín y el templo, pero nadie entendió lo que era su
miedo que tuviera alguna indiscreción con alguien y cucharon varios tiros, la gente se dispersó despavorida; estar frente a la puerta de salida del reclusorio y ver a su última voluntad. El ofrecimiento que le había hecho a
pensó que el lugar más seguro sería el Jardín de San a un hombre que corría por la esquina de Flora y Rivera familia y amigos no pudo más que ponerse a llorar. la Virgen del Pueblo nunca lo cumplió y con ese remor-
Marcos. Nadie iba a pensar que en ese lugar se enterra- le alcanzó un tiro que lo dejó instantáneamente muer- Antes de llegar a su casa pidió bajarse en el Jardín dimiento se fue a la tumba.
ra un tesoro y mucho menos escarbarían para buscar to. Dos más fueron heridos gravemente. Don Felipe Rey de San Marcos, caminó por el lado norte hasta llegar a Según la leyenda, nadie supo del tesoro, no se sabe
dinero. González palideció ante aquel zafarrancho y no supo su rosal consentido —en donde estaba enterrado su teso- si alguien lo encontró o todavía se encuentra sepulta-
Y al pie de un gran fresno, entre un gran bosque de qué hacer. Aterrado volteaba a ver su tesoro, e inmóvil ro— para después disponerse a llegar a su casa, donde le do en ese lugar, pero sí que después de su muerte, los
rosales, en el ángulo norte y oriente del jardín, una no- permaneció un rato en ese lugar, hasta que llegó la po- esperaba una fiesta que le habían organizado sus amigos. vecinos aseguraban que se aparecía todos los días, a la
che oscura, aluzado únicamente por una vela de sebo, la licía y se lo llevaron preso hasta que se aclarara aquel Al pasar los días de euforia, tranquilidad y alegría, misma hora en el Jardín de San Marcos. Que se le veía
que se le apagaba a cada instante por el aire, Don Felipe pleito donde había un muerto y dos heridos. Don Felipe continuó en su vida cotidiana. Hablaba de caminando por el lado norte, llegaba a la puerta de la
enterró una caja de lámina y madera, de buen tamaño, Durante algún tiempo Don Felipe estuvo preso, una lo bien que le hacía caminar por el Jardín, sentarse en iglesia de San Marcos y desaparecía. Y así nació la con-
en donde había depositado su tesoro. de sus más grandes preocupaciones era el “entierro” la balaustrada a recibir el fresco y escuchar el trino de seja de “El Fantasma del Jardín”, de la que todavía se
El señor González, que aún tenía su negocio, con que tenía en el Jardín de San Marcos, del que nadie los pájaros y los amigos que llegaban a jugar albures en habla.
frecuencia pasaba frente a su entierro, invitaba a sus sabía. Aquello lo hizo enfermarse gravemente. Tenía

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APARICIONES

La Llorona

Guadalupe Appendini31 juran que han visto a La Llorona; sus traumas afloran
contando historias fantásticas de este personaje.
La Llorona, la mujer fantasma que recorre las calles de En Aguascalientes también es conocida La Llorona.
las ciudades en busca de sus hijos, también llegó a la Todas las generaciones saben de su existencia, de la mu-
Villa de la Asunción de las Aguas Calientes. jer enlutada que aparece por las noches, cruza las calles
Este personaje de leyenda, cuya presencia atemori- dando hondos gemidos y gritos, haciendo temblar al
za no solamente a los niños, sino también a las persona más “pintado”. Ella desaparece con el alba. Esta leyen-
mayores, es conocido de Sonora a Yucatán, y en cada da es conocida desde tiempo inmemorial, la mujer que
lugar el ingenio de los cuenteros le dan distinto enfo- cruza las arterias gritando: “¡Ay mis hijos! ¿dónde esta-
que, diferente sabor y se ha convertido en una de las rán mis hijos?”, siendo el azote de los trasnochadores.
fábulas más socorridas y obligada cuando una persona En nuestra tierra la historia cuenta que una mujer
relata estos “cuentos”, sucesos o fábulas. de sociedad, joven y bella se casó con un hombre ma-
“La Llorona” es una de las leyendas que se cuen- yor: bueno, responsable y cariñoso, que la consentía
ta desde el tiempo de la Colonia y hasta nuestros días como una niña, su único defecto, que no tenía fortuna.
sigue teniendo vigencia, no sólo entre los niños, sino Pero él sabiendo que a su joven mujer le gustaba alter-
también los mayores, que muchos de ellos juran y per- nar en la sociedad y “escalar alturas”, trabajaba sin des-
La Llorona canso para poder satisfacer las necesidades económicas
Grafito sobre papel
31
Guadalupe Appendini, op. cit., Leyendas de Provincia, pp. 57-59.
de su esposa, la que sintiéndose consentida despilfarra-
2016
Edgar Adrián Aranda
Ramírez

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APARICIONES

ba todo lo que le daba su marido y exigiéndole cada día río, que entonces era caudaloso, los bajó del carro, que sus gemidos y gritos. Juraban que con la luz de la luna luego seguir por la calle de Nieto, que directamente
más, para poder estar a la altura de sus amigas, las que ella misma guiaba y fue aventando uno a uno a los pe- veían el carruaje que conducía una dama de negro que daba al río de los Pirules. Ellos la seguían, temblando de
dedicaban tiempo a fiestas y constantes paseos. queños, que con las manitas le hacían señas de que se con alaridos buscaba a sus hijos. Las mujeres cerraban miedo, pero dándose valor con las copitas. Al finalizar
Marisa López de Figueroa, tuvo varios hijos, estos estaban ahogando. Pero ella, tendenciosa y fría, veía los visillos, y al trasnochador que venía con copas, hasta la arteria de Nieto, dio un último grito de tristeza y do-
eran educados por la servidumbre, mientras que la cómo se los iba llevando la corriente, haciendo gorgo- la borrachera se le quitaba al ver aquel carro que con- lor “¡Ay mis hijos!” y desapareció con todo y carruaje.
madre se dedicaba a cosas triviales. Así pasaron varios ritos el agua, hasta quedarse quieto. A sus hijos se los ducía el espectro de La Llorona (como le había puesto Por mucho tiempo la llamada Llorona tuvo atemo-
años, el matrimonio Figueroa López tuvo cuatro hijos y llevó la corriente, en ese momento ya estarían muertos. la gente), del carruaje salían grandes llamaradas, se es- rizados a parroquianos de esta Villa, los que se encerra-
una vida difícil, por la señora de la casa, que repulsaba Como autómata se retiró del lugar, tomó el carruaje, cuchaba una largo y triste gemido de una mujer: un es- ban a piedra y lodo, y nunca salían a la medianoche a la
el hogar y nunca se ocupó de los hijos. salió como “alma que lleva el diablo”, pero los remor- queleto vestido de negro que guiaba el carruaje, jalado calle. Algunos gustaban platicar de muertos, aparecidos
Pasaron los años y el marido enfermó gravemente, dimientos la hicieron regresar al lugar del crimen. Era por caballos briosos. Claramente se escuchaba su grito y vivos que asustaban a los niños con tenebrosos rela-
al poco tiempo murió, llevándose “la llave de la despen- inútil, las criaturas habían pasado a mejor vida. Cuando “¡Ay mis hijos! ¡Dónde estarán mis hijos!” y un llanto tos, al paso de La Llorona.
sa”, la viuda se quedó sin un centavo y al frente de sus se dio cuenta de lo que había hecho, se tiró ella también lastimero que hacía temblar a quien lo escuchaba. Pero poco a poco se fue calmando el temor, y como
hijos que le pedían que comer. al río y pronto se pudieron ver cuatro cadáveres de niños Un día, cuatro amigos, haciéndose los valientes qui- la historia se fue platicando a las generaciones venide-
Por un tiempo la señora de Figueroa comenzó a y el de una mujer que flotaban en el río de los Pirules. sieron seguir al carruaje que corría a gran velocidad por ras, terminó por ser una sabrosa leyenda. El origen de la
vender sus muebles, sus alhajas, con lo que la fue pa- Dice la leyenda que a partir de aquella fecha, a las céntrica calle de Aguascalientes, tomaba por Carrillo fábula de La Llorona dicen que tuvo lugar en el tiempo
sando. Pocos eran los recursos que le quedaban y al sen- doce de la noche, la señora Marisa venía de ultratumba Puerto (entonces la Merced) después por Guerrero para de la colonia, según algunos escritores.
tirse inútil para trabajar y sin un centavo para mantener a llorar su desgracia: salía del cementerio (en donde
a sus hijos, lo pensó, lo pensó mucho, pero un día los les dieron cristiana sepultura) y cruzaba la ciudad en
reunió diciéndoles que los iba a llevar de paseo al río un carruaje, dando alaridos y gritando “¡Ay mis hijos!”
de los Pirules. Los chamacos saltaban de alegría, ya que ¿Dónde estarán mis hijos? y así hasta llegar al río de los
era la primera vez que su madre los llevaba de paseo Pirules en donde desaparecía.
al campo. Los subió al carruaje y salió de su casa “alas Todas las personas que la veían pasar a medianoche
voladas”, como si trajera gran pisa por llegar. Llegó al por las calles se santiguaban con reverencia al escuchar

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APARICIONES

El encapuchado del jardín

Guadalupe Appendini32 “sitio” carros de mulas o caballos guiados por su propio


carro o “volantas” con los que se transportaban a sus
Aunque la vida moderna es más práctica y la televisión haciendas, por tal motivo se veían algunas en las calles.
es una de las principales diversiones en los hogares, aún Don Ampelio, así se llamaba uno de los cocheros
existen personas que gustan de la conversación y se dan de su casa, al ver que su padre le tenía más confianza,
sus tiempos para platicar en familia y disfrutar del sápi- era el encargado de llevar a la muchacha a El Niágara,
do cuento, del fantasioso relato que hacían los mayores, nombre de la Hacienda de Don Salvador H. Romo, du-
dejándonos la obligación de seguirlo trasmitiendo ya rante las vacaciones.
que es parte de la historia de nuestro pueblo. En una ocasión, cuando ya estaban listos para em-
Don Antonio Romo Gutiérrez, una de las pocas per- prender el viaje cada uno de los muchachos con su ami-
sonas que nacieron en el siglo antepasado y que aún go invitado y sus “pultracas”, y con bolsas de toda clase
viven, con una mente muy lúcida y con gracia única de golosinas para disfrutarlas en vacaciones, en vano
para platicar las leyendas de Aguascalientes, nos narró esperaron la llegada de Don Ampelio.
una historia que su nana, que se llamaba Minina, les Ya habían salido varios carros con enseres para la
platicaba a él y a sus hermanos cuando eran niños. casa de la hacienda, víveres y medicinas, también iban
A principios de siglo la vida de la ciudad era muy las personas mayores que disfrutaban de dos meses del
Don Antonio recordando tranquila, no había automóviles y sólo existían en el solaz, mientras los hijos se entretenían montando a ca-
el barrio de San Marcos
32
Guadalupe Appendini, op. cit., Leyendas de Provincia, pp. 14-17. ballo, bañándose en el río, yendo a la huerta a cortar
21,5 x 28 cm
Tinta china sobre papel
2016
Guillermo Hernández

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fruta, en fin, con todas las diversiones que tiene una muy delgado pero ya recuperado de su mal. Les plati-
hacienda y que se disfrutan en compañía de amigos y có que un fraile encapuchado y con una calavera en la
parientes. mano había salido del templo de San Marcos y lo ha-
Pero Don Ampelio no aparecía. Llegó la noche y bía correteado por todo el jardín, mientras con una voz
la chiquillada se quedó dormida encima de sus bultos, cavernosa le gritaba que se lo iba a llevar al infierno,
cansada de tanto esperar al conductor que los llevaría vociferaba que era un fraile de ultratumba, encargado
a la hacienda. Ya muy entrada la noche se regresó de de cargar con hombres malos. Dijo Don Ampelio que no
El Niágara Don Salvador con pendiente de que algo le supo más, perdió el sentido y un amigo que pasaba por
hubiese pasado a los niños que llevaría Don Ampelio y el jardín, arrastrando lo había llevado a su casa.
vio con sorpresa aquel cuadro de criaturas. Como ya era Minina, la nana de los Romo Gutiérrez, les platicó
tarde no pudo ir a buscar a Don Ampelio, al que seguro una historia que ella sabía al respecto. Y estando todos
algo le había pasado ya que era un hombre cumplido y reunidos en una de las salas de la hacienda hizo este
de toda su confianza. relato.
Muy temprano fue a buscarlo a “el pueblo”, como Durante la Feria de San Marcos (que se celebra pre-
se llamaba al barrio de San Marcos, donde Ampelio vi- cisamente alrededor del jardín), llegaba tanto la aris-
vía y se encontró con que el hombre estaba “pasmado”, tocracia de Aguascalientes, así como las personas más
con los ojos pelones y sin poder hablar. Le dijo a su modestas y la gente de pocos recursos, todos por igual
mujer que la tarde anterior había salido para la casa de se divertían, asistían a fiestas y desórdenes, y muy po-
Don Salvador porque iría al Niágara, y que al poco rato cos concurría a los oficios religiosos en la iglesia de San
regresó corriendo, blanco como un pambazo crudo, con Marcos. Pasando la feria, como para imponer silencio a
la cara de “lelo” y los ojos saltados, sin poder hablar. todo el bullicio del mes anterior, un hombre de ultra-
Don Salvador preocupado se regresó a la hacienda tumba vestido de fraile, con un quinqué con vela y una Don Ampelio y el
encapuchado
con los muchachos, a los ocho días llegó Don Ampelio calavera, recorría el jardín dando bendiciones como 21,5 x 28 cm
Tinta china sobre papel
2016
Guillermo Hernández

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APARICIONES

queriendo borrar el escandaloso bullicio. Los vecinos de po de amigos idearon ir a buscar al fantasma. Pero todo
las casas de alrededor veían por la celosía de las venta- quedó en pláticas. Disfrutaron de sus vacaciones y al
nas aquella figura que los llenaba de espanto. Todo el regresar a Aguascalientes tenían el gusanillo del Enca-
mundo hablaba de aquel monje encapuchado, se hacían puchado del jardín junto al señor Galván, (un amigo a
miles de conjeturas y desvanecían su miedo rezando un quien así le decían) y otros tres amigos, se pusieron de
Ave María por el descanso de aquella alma en pena. acuerdo en desafiar al monje que se dedicaba a asustar
Contaba Minina que todo el mundo conocía esa ver- a los transeúntes y decirles de groserías.
sión del monje encapuchado, y que para asustar a los Así lo hicieron y un día, cuando empezaba a par-
niños les decía: “Va a venir por ti el monje encapucha- dear la tarde, se introdujeron al jardín, uno se fue por
do”. Al verlo pasar, muchas personas cerraban los ojos y las puertas para sorprender al espanto por todos lados.
decían: “Ojos que no ven miedo que no se siente”. Lo vieron venir con su vela y calavera, mientras uno le
Pero cuando alguna persona pasaba por el jardín a daba una patada, el otro le quitaba la capucha y uno
cierta hora, aquel encapuchado la seguía, algunas veces más le arrebataba la calavera. Sin poderse defender, gri-
les decía de groserías y muchas otras le grita: “¡Pecador, taba el encapuchado: “¡Desgraciados, malditos se los va
maldito pecador te vas a ir al infierno!” La gente rodea- a llevar el diablo!”, y cuál sería su sorpresa que aquella
ba el jardín yendo por otras calles hacia sus casas del alma en pena, no era otro que Pedrito, el sacristán de la
puritito miedo. iglesia quien tenía mucho tiempo de haber encontrado
Aquella historia llenó de pavor a los oyentes, por- la manera de divertirse, asustando a los vecinos de San
que la nana aseguró que por esos días todavía se pasea- Marcos y a los pobres borrachitos que pasaban por el
ba el fantasma vestido de fraile, seguramente había sido jardín, así como a personas que no conocían la historia
que se le había aparecido a Don Ampelio. Nos contó del encapuchado.
La palomilla y el Don Antonio Romo que después de haber escuchado Desde aquel día no se volvió a aparecer el encapu-
encapuchado
aquel relato, él —que era de los mayores— con un gru- chado del jardín, y aunque la “palomilla” de Don Anto-
21,5 x 28 cm
Tinta china sobre papel
2016
Guillermo Hernández

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PACTOS CON EL DIABLO

nio y sus amigos esparcieron por donde quiera lo que


había ocurrido, nadie les creyó y la leyenda del encapu- El Caporal Ardilla
chado del jardín a la fecha se sitúa dentro de los sucesos
ocurridos en Aguascalientes.
Existen personas que todavía hablan del fraile que
se aparecía en el jardín y algunas muy nerviosas juran Elías L. Torres33 cristalina, cantando a la vida como monorrítmico son,
que alguna vez lo vieron. Así es como crecen los rumo- el agua de los manantiales del Ojo Caliente, que iba re-
res y se convierten en leyendas que se llegan a contar Se tendían perezosamente desde los límites de la pin- gando a su paso las espléndidas huertas de la Villa que
bajo juramento. toresca Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las fundara, entre otros, el recio doncel don Juan de Mon-
Aguascalientes, hasta perderse, leguas adentro, en las toro y seguía hasta el pueblo de indios, que se llamó de
cercanías del Real de Zacatecas, las vastas propiedades San Marcos, para estancarse allí, formando un pequeño
de los Marqueses de Guadalupe. Los ricos señores rara lago, como en rebelde protesta de perderse en el río, sin
vez cabalgaban por ellas, porque eran tan grandes, tan fecundar la tierra donde nació.
desiertas y tan erizadas de peligros, que sólo las cruza- En esa calle levantó doña Guadalupe Ortega y Ga-
ban, de vez en cuando, partidas de chichimecas que en llardo una coqueta casa, la primera de los marqueses de
furia homicida, asaltaban los pequeños poblados de es- la Villa, cuya inmensa huerta cercaban los membrillos y
pañoles, matando sin piedad y llevándose, en las grupas sombreaban los perales, cuajados de fruto por agosto y
de sus caballos, desmayadas y pálidas, a las mujeres de perfumaban todo el año los rosales, que con estupenda
los colonos que escapaban con vida en la hecatombe. exuberancia crecían silvestres.
Las casas principales de la Villa se levantaba a lo Era sirviente de la casa un joven criollo que se hacía
largo de la calle del Apostolado, por cuyo centro corría querer, no sólo por la gracia de sus modales, su incansa-
ble voluntad de servir, sus finas maneras, sino también
33
Elías L. Torres, “El Caporal Ardilla”, en: José Aguilar Reyes, compilador, op.
cit., 35 Leyendas de mi Provincia. porque era cosa sabida y no callada, que si cuando niño

108 109
PACTOS CON EL DIABLO

lo habían llevado a la Villa de la Asunción, era porque Marquesado, llevándose todas las reses que había y per- debería estar repleta de ganado, sin que hubiera potre- —Aceptado —dijo Ardilla—. Si veinte almas tuvie-
él constituía la prueba viviente de una aventura galante diéndose, con su botín, en la sierra de Pabellón, con rum- ro, ni ladera, ni quebradura, ni bosque, que al salir el ra, veinte habría de darte, por tenerla en mis brazos y
del Conde de Santiago, con una dama encumbrada y bo a sus ignoradas madrigueras. La familia se dolía de la sol no lo saludara el mugir de las reses o el balar de besarla en los labios siendo mía.
poco honesta. pérdida tan grande y eran duros sus cometarios, no sólo los corderos, blancos como copos de nieve, triscando la Una rara transformación se operó en la Marquesita,
Era el joven criollo, que llevaba el nombre de José de contra el Gobernador de la Provincia de Nueva Galicia, de yerba de los campos. no menos que en Ardilla. Buscábala él con ahínco y ella se
Altamirano y Ardilla, el encargado no sólo de la casa en quien por aquel entonces dependía Aguascalientes, sino Así sucedió, sólo que la astucia del Caporal Ardi- dejaba ver. Iban con frecuencia por la huerta, como en los
las largas ausencias de la familia, que sólo iba de verano hasta contra el Virrey, que no enviaba las tropas necesa- lla, dice la leyenda, le sugirió la idea de ordenar que tiempos de su niñez, siguiendo mariposas y cortando flores
a la Villa de las Aguascalientes, sino de las tierras tam- rias para meter al orden a la incansable tribu chichimeca. se pusieran algunas cruces en ciertas cementeras y era y siempre había algún lugar de descanso que alegraban las
bién, que ociosas y despobladas, se extendían, como lle- Una noche, nuestro joven criollo hizo invocación al natural que el diablo no pudiera pasar por allí para po- miradas amorosas de la Marquesita o las frases fanfarronas
vo dicho, hasta las cercanías del real de Zacatecas. Cada diablo: blarlas de ganado, perdiendo así la apuesta. En esa for- del Caporal. Otras veces cabalgaban por aquellas tierras
vez que los marqueses llegaban, veían con sorpresa, no —Dame poder —le dijo, para todo lo que quiera y ma recuperó el ganado perdido y mucho más, según de los marqueses que, gracias a las continuas peticiones de
nada más el progreso de sus propiedades, sino que el mi alma será tuya. ofrecimiento del Caporal, se salvó su alma de pérdida Ardilla al diablo, ya no se tendían infecundas y solas, hasta
joven iba tomando el aspecto altivo y noble de la sangre —¡Aceptado! —dijo una voz que entró como relámpa- segura y acrecentó en la familia de los marqueses el ca- perderse en las cercanías de Zacatecas, sino que ahora eran
que llevaba y él no era menos en notar que una de las hi- go, luminosa y vibrante, por la estancia de José y aquella riño que le tenían y más en aquella muchacha, de quien capos de trigales que parecían un mar de oro o tierras de
jas de la señora Ortega y Gallardo se había transformado, noche quedó cerrado el pacto. Ardilla pondría a prueba, estaba ya enamorado, cuya voz, cuando le hablaba por maizales que agitaban sus espigas amarillas, como salu-
de la traviesa chiquilla que corría por la huerta, cogiendo en su apuesta singular, la destreza del demonio y si éste su nombre, era para Ardilla más linda que el canto de dando grácilmente, a la gentil pareja.
mariposas y arrancando flores, en una gentil señorita, ganaba obtendría, como victoria, el espíritu del criollo. los gorriones pechi-rojos, que desataban la sinfonía de En las laderas, junto al río y al pie de las montañas,
hermosa y apuesta, que le hablaba por su nombre y con —Señora —dijo al día siguiente a la Marquesa de sus amores en lo alto de los perales. Pero el diablo no habían surgido, como por encanto, las rancherías de ni-
tal gracia que era para él, su voz, más linda que el canto Guadalupe— voy en busca de ganado que se han lleva- podía conformarse con esa burla y le habló en esa forma ños robustos, de mujeres limpias como el agua del río,
de los gorriones pechi-rojos, que desgranaban la sinfonía do los indios y algo más que habré de quitarles, porque al astuto Caporal: de gallinas que cloqueaban saliendo de sus escondrijos
de sus amores en los alto de los perales. no es justo que tan buena dama se la despoje en esa for- —Tú estás enamorado de la Marquesita, pero difícil para anunciar la eterna reproducción y de perros que,
Coincidió con una de las estancias de los marqueses ma. Y hablaba así, porque la apuesta era con el diablo, será tu unión, pobre sirviente que eres, con tan encumbra- aunque bravos y furiosos con los extraños, salían al en-
la enésima incursión de los chichimecas a las tierras del que a las cinco de la mañana, la hacienda de Pabellón da virgen, renovaremos la apuesta: ¡tu alma por su amor! cuentro de la pareja, meneando la cola con alegría.

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PACTOS CON EL DIABLO

Pero pasó el verano y la marcha de la familia —Mi alma te pertenece —le decía Ardilla— Me he El resto de la noche Ardilla no durmió y muy tempra- tampada en ella, tal como hasta nuestros días se ve, la
se hizo necesaria. Volvía a la metrópoli, más rica y valido de infinidad de medios para engañarte y hacerte no se escuchó el golpe de los cascos de su caballo en las silueta del jinete y su cabalgadura. Ardilla sobrevivió
más contenta, sólo la Marquesita se marchaba tris- perder las apuestas que hemos cruzado, pero todo esto piedras del camino, repercutido, agrandado, centuplicado unos cuantos minutos, los necesarios para que se supiera
te; dejaba en su casa del Apostolado el complemento por el intenso amor, por el infinito amor que le tengo a por el eco, que parecía que le iba desenvolviendo por los que ya había echado a la grupa de su caballo a la Mar-
de su vida. A poco cayó como bomba la noticia en la Marquesita. Tú has visto que nada he podido para mí, montes y las llanuras. De pronto en la incierta obscuridad quesita, para irse a desposar con ella, en la iglesia más
Aguascalientes, la Marquesita entraba a un convento sino su amor. Todo ha sido para acrecentar sus bienes, del amanecer, el caballo se detuvo, levantó las orejas, es- cercana, burlándose por la enésima vez de sus pactos con
en México, después de haber rehusado a casarse con aumentar su riqueza, rodearla de felicidad y de contento. pantado y clavó en un rincón del camino su mirada escu- el diablo; cuando éste hizo desaparecer a la doncella y
el Conde del Valle de Óptala y por la imposibilidad El enorme sacrificio que he hecho ha sido todo por ella... driñadora. Ardilla miró también y de un salto brincó del levantado en vilo al Caporal, lo estrelló contra la roca,
absoluta de contraer nupcias con el Caporal Ardilla, Llévate mi alma, te pertenece, pero concédeme una gra- caballo sobre una piedra le esperaba de pie, la Marquesita, con fuerza tan grande, que lo hundió en el pórfido, como
que si bien era un grande y buen servidor de la fami- cia final. con los brazos tendidos hacia él, cariñosa y sonriente. si fuera barro deleznable.
lia, llevaba la mancha de una vergonzosa bastardía. —¿Qué es ella? —preguntó Lucifer. Ya entrado el día, un pastor acertó a pasar por esta Ardilla, después de revelar eso, cerró los ojos y en el
Con esto el diablo perdió de nuevo, pero con amarga —Que la vea unos cuantos momentos, media hora rinconada del camino, se encontró, con espantoso asom- lúgubre campanilleo de la agonía, le pareció oír la voz de
tristeza de José. De allí que por la noche en el acos- nada más, una hora si es posible. bro, incrustado en las rocas, al Caporal Ardilla y su ca- oro de su amada, más dulce que el canto de los gorriones
tumbrado diálogo que con él sostenía, hubiera una —Mañana te espero a las cinco, antes de la salida del ballo. Dio voces, vinieron gentes y con duros trabajos pechi-rojos, que desgranaban la sinfonía de sus amores
final transacción: sol, en el paso del Ojo Caliente. desencajaron de la roca al atrevido criollo, dejando es- en lo alto de los perales.

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PACTOS CON EL DIABLO

La China Mulata

Alfonso Montañez34 nuestra apuesta chinita. Pero ésta no correspondió a sus


ruegos y desesperado el individuo buscaba la ocasión
Hace muchos años vivía por la calle de la Alegría una para raptarla.
mujer de nombre Hilaría Macías, de modesta posición, Temerosa Hilaria de algún atropello de parte de
honrada y buena muchacha de unos veinticinco años aquel individuo, hizo confesión de su apuro al señor
de edad. Llevaba siempre a cada hogar el consuelo y en cura de la Parroquia del Encino, quien le aconsejó que
cada casa se decía algo bueno de Hilaria. dijera a aquel hombre que se presentara en el curato al
Vestía a veces un hermosos zagalejo y su rebozo de día siguiente a las nueve de la mañana para amonestar-
bolita, su pelo era enteramente chino y se dedicaba a lo y decirle lo que debía hacer.
atender un pequeño comedor cobrando a los clientes “El Chamuco”, que bien conocido era por este apodo
por almuerzo, comida o cena, el módico precio de me- en todo el barrio, se presentó ante el señor cura, quien le
dio. propuso una ocurrencia extravagante, diciéndole:
Corriendo el tiempo, un individuo de pésimos ante- —Mira, “Chamuco” pide a Hilaria un rizo de su
cedentes, de los malditos del barrio de Triana, renom- pelo. Si lo enderezas en el término de quince días, te
brado por sus hazañas, feo en grado superlativo, prieto, aseguro la mano de la China.
cacarizo y por añadidura presumido, se enamoró de —Señor cura —contesta “El Chamuco”, si no me
La china Hilaria concede una palabra, ¿me concederá un rizo? Eso es
21,5 x 28 cm Alfonso Montañez, “Leyendas, tradiciones y hablillas” en: Antonio Acevedo
34

Escobedo, op. cit., Letras sobre Aguascalientes, pp. 328-329. imposible.


Tinta sobre papel
2017
Hanna Ballesteros

115
—No —le contesta el señor cura—, yo me encargo nado lo arrojó a la cara de su camarada dejándolo más
de todo. Ve en paz, Dios te bendiga. feo y repugnante que antes, el diablo voló por los aires
A ruegos y súplicas aquel hombre pudo conseguir el dejando un fuerte olor a azufre por todo el barrio de
deseado rizo y desde luego puso a enderezarlo, después Triana y quedó aquel hombre asustado y loco por toda
de algún tiempo no pudo lograr su empeño y, desespe- la vida.
rado, se resolvió a hacer un pacto con el diablo ofrecién- Cuentan que después le preguntaban sus amigos
dole su alma en recompensa si lo sacaba de aquel apuro. cómo le había ido en su empresa y contestaba en voz
El diablo se puso en obra un día y otro día, pero en alta, locamente y asustado: “¡De la China Hilaria!” Ex-
vano, no pudo enderezar aquel porfiado rizo y encoraji- presión que sirvió después para significar un disparate.

116 117
PACTOS CON EL DIABLO

Biografía de una ciudad

Mario Mora Barba35 viaria. Se convirtió en “El Diamante”, un refugio más


para “la Bruja Petra”, mujer que impresionó a Manuel
¡Oh, Señor! nosotros no tomamos jamás los trenes que Múzquiz Blanco en su infancia. Ahora lo intrigaba.
pasan. Su humo, su vapor, conmueven hasta la vida de Petra y su apariencia astrosa eran populares en los ta-
la vida y por eso elevo hacia vos los brazos que se tien- lleres. Tenía realmente el aspecto de una bruja. Mil leyen-
den, que se alargan. Señor, ¡qué alto soy! ¡Cómo me das corrían en torno a su persona y algunos aseguraban
Raíces
alargo! ¡Cómo me elevo! ¡Cómo asciendo hacia vos! que tenía pacto con el diablo. Los trabajadores noctur-
14,5 x 14,8 cm
Técnica mixta “El Diamante” era sólo un recuerdo. nos afirmaban que volaba en una escoba. No era cierto,
2016 El enorme caserón hueco, vacío, erguía su inútil pero ninguno hubiera querido encontrársela de noche. Le
Iztheni Hernández
mole, como un fantasma, frente a la estación de los fe- achacaban la desaparición de varios niños que, decían,
rrocarriles. Poco a poco la pintura de las paredes se fue había secuestrado para entregarse con ellos a quién sabe
derrumbando. Las ratas invadieron los silos, que alma- qué misterioso rito en su nunca localizada guarida.
cenaron miles y miles de toneladas de maíz. Al atardecer, se perdía en cementerio de furgones
Las arañas tejieron redes sutiles de un sitio a otro viejos y locomotoras oxidadas que iban a convertirse en
y los grillos multiplicaron su estridencia por todos los “chatarra”. Un día apareció entre las vías, para no irse
rincones. La yerba comenzó a invadir la espuela ferro- jamás. Los viejos trabajadores decían que había sido bo-
nita en su juventud, pero ahora nadie lo diría y costaba
35
Mario Mora Barba, “Sinfonía de Vapor, Biografía de una Ciudad”, en: Exe-
dra, enero de 1994, Año 1, Núm. 11, pp. 31-32. trabajo “creer tanta belleza”.

119
PACTOS CON EL DIABLO

La versión más probable de su origen y con ma- Se quedaban todos comentando sobre la familiar fi-
yores visos de verdad, era que había arribado en el gura. Lo menos que decían era que llevaba junto al flá-
tren número ocho, procedente de un estado fronteri- cido seno, billetes de veinte, cincuenta y cien mil pesos.
zo. Se había fugado con su novio, quien sólo disfrutó Que en su misterioso refugio tenía verdaderos tesoros,
de una noche de amor y la abandonó en Felipe Pes- reunidos en días y años de constante hurgar y recoger
cador. Allí, por despecho, ella se entregó a todos los cosas que parecían inservibles. Estaba presente a la lle-
de “La Casa Redonda”. Luego siguió su viaje hasta gada de todos los trenes. Los días de pago se situaba
Aguascalientes, en donde se apeó como quien llega junto a la ventanilla, pero no aceptaba un solo centavo.
a su punto de destino. Lloró al llegar, luego se puso Parecía que buscaba a alguien.
terriblemente seria y aseguraban algunos que nunca Cierta vez, todavía cuando estaba joven, alguno qui-
había vuelto a sonreír. so redimirla y rescatarla de la vida infrahumana que lle-
Recogía todo lo que encontraba tirado cerca de vaba, pero era inútil obtener una palabra de ella. Emitía
las vías. A veces pasaba junto a los trabajadores a la una serie de sonidos guturales y se alejaba. De tanto
hora del “lonche” pero jamás aceptaba las limosnas o verla, todos se acostumbraron a considerarla como algo
los alimentos que le ofrecían. Soportaba algunas cu- que formaba parte de la vida diaria del Ferrocarril. Los
chufletas y bromas, pero cuando las burlas tocaban trenistas la consideraban de mal agüero y se santigua-
los linderos de lo sangriento, ponía una expresión ban cuando la veían al lado de la vía, en los límites del
atroz y lanzaba una mirada tremenda, suficiente para patio, sentada junto a la yerba y contemplando el tren
contener las puyas. como si quisiera hacerlo objeto de algún maleficio.

120 121
PACTOS CON EL DIABLO

El Choque
Mario Mora Barba36 quina auxiliadora en las cuestas, que requieren para un Los conductores tardaron en recuperarse. Luego pero juntaron sus muertos y los cubrieron con mantas
carguero mayor fuerza de tracción. El maquinista de la principiaron a buscar a los compañeros. La tripulación traídas del cabús.
El tren, con su potente Niágara, se iba acercando a Za- ayudadora maniobró para colocarse delante de la loco- de ambas locomotoras pereció instantáneamente. Un El conductor del tren conectó el telégrafo. Los ga-
catecas, la estela que dejaba el humo, belleza negra, motora Niágara, pero esta vez el jefe del tren la envió a garrotero yacía con el cráneo hundido y otro más ago- rroteros protegieron con señales a los trenes que se
parecía rivalizar con las nubes blancas. Surcó de nuevo la parte posterior del convoy, pues el viejo maquinista nizaba con las piernas fracturadas y el tórax oprimido aproximaban. El telegrafista en turno recibió la comuni-
el aire ese sonido peculiar, prolongado, perturbador, no quería que nadie se fuera antes que él. por una rueda. cación y la transmitió a todas las estaciones inmediatas
melancólico. Ningún desfile tan hermoso como el paso Penosamente ascendía el tren directo. La locomoto- Maquinista y fogonero de la ayudadora miraban donde los trenes en movimiento detuvieron su marcha.
del tren: el ruido sui generis de un convoy en marcha ra parecía doblarse al tomar, entre dos cerros, la curva con espanto el espectáculo. Se alegraban de estar vivos A lo largo de la División Centro, en cada escape
surcaba el campo. El maquinista era dueño del horizon- interminable. Terminaba una y surgía otra, al flanco y, al mismo tiempo, dudaban que sus compañeros es- donde se detuvo un tren, las tripulaciones se pregun-
te. Venturosamente se realizaba el viaje. Nada había ex- contrario, como una espiral, en “eses” interminables, de tuvieran muertos. De las bolsas del maltrecho jumper taban: “¿Quién será el próximo?” Miraban con temor
traordinario en el paisaje. Consultó el reloj al empezar pronto, súbita e inesperadamente surgió el otro tren. de uno de los muertos salía el reloj reglamentario, por y respeto a la locomotora que conducían. Sabían que
la zona montañosa que se prolongaba hasta Zacatecas. Ninguno de los maquinistas tuvo tiempo de aminorar extraña ironía, todavía caminando. el largo camino abierto frente a las paralelas tenía que
En el escape inmediato se encontraba “la maroma”, má- la velocidad y las locomotoras quedaron incrustadas, Junto a cada locomotora se formó un mar de aceite terminarse para ellos, algún día. Un fogonero se estre-
como dos bestias antediluvianas que yacieran, tras una hirviendo. Amanecía. Los ojos vidriosos de Don Ventura meció al recordar que, al salir de la terminal, en los
Mario Mora Barba, “Sinfonía de Vapor. El Choque”, en: Exedra, abril de
36

1994, Año 2, Núm. 14, p. 20. batalla descomunal. retrataban parte del cielo. Eran dueños del horizonte. límites del patio, la bruja Petra le había hecho señales
Los supervivientes sintieron un súbito deseo de huir, agoreras. Nunca se equivocaba.

122 123
ANTROPOMÓRFICAS

La leyenda del Chan del Agua


La conjunción de dos culturas, en las cuales el aspecto Los atributos masculinos de este monstruo eran
mágico y religioso del agua tienen una gran prepon- aprovechados por las damiselas de la época, quienes
derancia, desemboca en una serie de mitos y leyendas habiendo dado su mal paso, necesitaban justificar el
populares como la que corría de boca en boca por el año futuro alumbramiento de un nuevo ser. Para lograr su
de 1880 en esta Ciudad. objetivo, la incauta acudía a bañarse al charco en donde
Existía en aquel entonces un charco llamado Cam- en un ritual entre mágico y sensual quedaba preñada
panero, que se formaba en el cruce del Paso de Curtido- por el Chan.
res con el río del mismo nombre (Pirules o San Pedro). De esta manera, el famoso personaje resultaba res-
La localización exacta correspondía en la actualidad en ponsable de un sinnúmero de desgracias, siendo padre
el cruzamiento de la prolongación de la calle Salvador de más de cuatro y atiborrando los registros parroquia-
Quezada Limón y el río San Pedro. Según se sabe, el les de nacimientos con el apellido Chan del Agua.
charco servía para bañar a los caballos de los soldados,
pero también se identifica con la morada de un perso-
naje mítico, cuyas características antropomórficas eran
parecidas a un hombre-lagarto, conocido como el Chan
del Agua.37
“La leyenda del Chan del Agua”, Mascarón, Para que los sepa... Leyendas de
37

Aguascalientes II, Aguascalientes, Archivo Histórico del Estado de Aguascali-


El chan del agua entes-Gobierno del Estado de Aguascalientes, Año V, Núm. 51, enero de 1998.
21,5 x 33,7 cm
Plumón sobre papel
2016
Roberto Castro
Fernández

125
A MANERA DE CONSUMACIÓN

A manera de consumación

En alguna ocasión tuve la oportunidad de presentar en mejor, podemos advertir que las narraciones reflejan llegada del ferrocarril seguían siendo parte de las his- tividad religiosa en honor a la Virgen de la Asunción de
la Casa Museo Gene Byron en Guanajuato, Gto., el li- una idealización romántica del pasado aguascalenten- torias cotidianas de los aguascalentenses, después de la Aguascalientes realizada del 1 al 15 de agosto, la fiesta
bro El tren pasa primero, de Elena Poniatowska. Al día se, “del ayer”, de una ciudad que posee gran riqueza llegada del tren ya no se siguieron contando de igual con motivo del señor del Encino el 13 de noviembre, la
siguiente Virgilio Fernández del Real, gran amigo y histórica y cultural, que se manifiesta no sólo en sus manera, pasaron a ser “lo de antes” y ahora habría que Feria de la Uva —tradición que despareció y se realiza-
dueño del museo, nos invitó a su casa para ofrecer una tradiciones y festividades sino también en sus leyendas. contar cosas “nuevas”. ba durante la segunda semana de agosto— y las festi-
comida en honor de Elenita. Ahí tuve la oportunidad de Es muy probable que muchos autores escribieran Lo valioso fue que en lugar de desaparecer ciertas vidades a la Virgen de Guadalupe el 12 de diciembre.39
charlar con ella y me dijo algo muy interesante respecto sus historias para mantener viva una rica tradición tex- tradiciones ya existentes, pasaron por un proceso de re- Ese encanto por la ciudad que muchos escritores de-
al valor de la cultura oral:“Son muy importantes los tes- tual y que al mismo tiempo mostraran parte de la vida significación para continuar vigentes y formar parte de jaron plasmado en sus poemas, en sus historias y en sus
timonios, las leyendas, los mitos, las experiencias que cotidiana, creencias, supersticiones, miedos y anhelos la cultura aguascalentense. Sirvan de ejemplo las histo- leyendas, por ejemplo en el libro Letras sobre Aguasca-
cuentan los más viejos, yo creo que es muy importante de los aguascalentenses. De los propios barrios antiguos, rias aquí contadas como la de Juan Chávez y El Cerro lientes, de Antonio Acevedo Escobedo. Posiblemente esa
acercarse a los viejos y hacerlos hablar. Ellos siempre porque ante el inminente crecimiento de la Ciudad, pa- del Muerto. Algunas personas quizá no sepan la leyen- fascinación fue una de las razones por las que Alfonso
están buscando también un oído amigo y simpatizante reciera que también se han perdido diversas historias. da de la China Hilaria pero siguen diciendo “hijo de la Montañez y Guadalupe Appendini, entre otros, decidie-
que quiera escuchar sus historias”. Es verdad que los
38
Los ferrocarriles en Aguascalientes marcaron un China Hilaria” para referirse a una persona revoltosa o ron escribir las leyendas, porque “escribiendo las leyen-
“abuelos” están buscando un oído amigo que los escu- punto de referencia para hablar de un “antes de” y cuando se escucha decir “¿cómo te fue?” y se responde das” dejaban palpable la grandeza aguascalentense a
che y gracias a ello han podido pervivir muchos cuen- “después de”, que se manifestó a través de la transfor- “de la China Hilaria”. futuras generaciones.
tos, canciones, mitos y leyendas. mación de diversas expresiones socioculturales de la Es importante referir las leyendas dentro de un con- Al lector le tocará comprobar la veracidad o ficción
Bajo el supuesto de que todo tiempo pasado fue ciudad, como la urbanización, las diversiones públicas, texto socio-histórico determinado, algunas fiestas y tra- de las leyendas aquí expuestas, tendrá que recorrer
38
Entrevista hecha a Elena Poniatowska por Gabriel Medrano de Luna el las creencias religiosas, la educación e inclusive en los diciones han pervivido y otras han desparecido, tales
9 mayo de 2008 en la casa particular de Virgilio Fernández del Real en Alejandro Topete del Valle, Aguascalientes. Guía para visitar la Ciudad y el
39

Guanajuato, Gto. textos escritos. Por ejemplo las leyendas, antes de la como la Feria de San Marcos celebrada en abril, la fes- Estado, México, 3ª edición, 1973, pp. 62-63.

126 127
calles, cerros, barrios, jardines y edificios para dejar- Mi interés es que este libro sea una aportación al
se atrapar por la fantasía de Aguascalientes, quizá se rescate y difusión de las historias y leyendas aguasca- Bibliografía
encuentre con el tesoro de Juan Chávez si va al cerro lentenses. Prueba de ello son las diferentes versiones
de Los Gallos, o logre desenredar el rizo del cabello de que se lograron obtener de algunas de ellas con la inten-
la China Hilaria, escuchar a los cuatro hermanos Santo- ción de tener un texto más consumado y sugerente de
yo junto al árbol de granado ¿y por qué no? Encontrar los ya existentes en Aguascalientes, y que su lectura sea Acevedo Escobedo, Antonio, Letras sobre Aguascalientes, Bettelheim, Bruno, Psicoanálisis de los cuentos de hadas,
parte de las monedas que dejaron enterradas, se podría atractiva a jóvenes y niños con la ilusión que se aden- 1ª edición 1963, México, 2ª edición 1981. Editorial Crítica, Barcelona, 1977.
encontrar al Encapuchado en el Jardín de San Marcos tren al fascinante mundo de la cultura oral y sean ellos
y si tiene suerte y va al Cerro del Muerto, podrá encon- mismos los futuros narradores. Aguilar Reyes, José, compilador, 35 Leyendas de mi Cassirer, Ernst, Filosofía de las Formas Simbólicas, Méxi-
trarse con los hombres de ojos luminosos y fantasmas Provincia, México, 1951. co, FCE, 1985, 3 Volúmenes.
de una raza extinta.
Álvarez del Real, María Eloisa, Dirección General, Dic- Castillo, Alma Yolanda, Encantamientos y apariciones.
cionario de términos literarios y artísticos, Panamá, Edito- Análisis semiótico de relatos orales recogidos por Tecali de
rial América, 1990. Herrera, Puebla, México, INAH, 1994, Regiones de Mé-
xico.
Appendini, Guadalupe, Leyendas de Provincia, México,
Porrúa, 2ª edición 1999, Sepan Cuantos Núm. 661. Estébanez Calderón, Demetrio, Diccionario de términos
literarios, Madrid, Alianza Editorial, 1996.
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128 129
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130 131
Entrevistas Ilustradores

Poniatowska Elena, entrevista hecha por Gabriel Me- Edgar Adrián Aranda Ramírez Roberto Castro Fernández
drano de Luna el 9 mayo de 2008 en la casa particular Fotógrafo profesional desde los 17 años. Cuenta con un diploma- Nació en la Ciudad de México en septiembre de 1971. Estudió la
de Virgilio Fernández del Real en Guanajuato, Gto. do en Fotografía y edición digital. El gusto por el arte de dibujar y licenciatura de Artes visuales en la Universidad Autónoma de
pintar nació en la infancia sin haber tomado clases, ha pintado en Guanajuato; ha participado en cursos como “Dibujo al aire libre”
diferentes técnicas como pastel, carbón, lápices de colores, acuarela y “Técnicas de dibujo” en el C.C. Los Arquitos, y “Pintura” en el
y óleo. Le gusta disfrutar la vida, ama la naturaleza y valora la gran- Centro de Artes Visuales. También colaboró en los proyectos escé-
deza de lo más pequeño. nicos Máquina de Hamlet, Tesoro Chichimeca y ENTEPOLA. Ha tra-
bajado como tallerista en El Centro Cultural el Cuale en Vallarta,
Hanna Ballesteros así como impartiendo cursos de “Arte en reciclado”. Como artista
Joven artista visual oriunda de Aguascalientes que experimenta y colaboró en el mural “Radiación imaginaria” ubicado en la Casa de
explora un lenguaje personal que a su corta trayectoria ya la identi- Animación Cultural Oriente (CACO).
fica. Las técnicas y materiales que utiliza son: cerámica de alta tem-
peratura, acrílico sobre macetas de barro y papel, tinta sobre papel Biagio Grillo
algodón y acuarela. Sus circunstancias personales la han llevado a Nació en Messina (Sicilia) en julio de 1983, italiano y mexicano
ser principalmente autodidacta en su desarrollo técnico, y lo que de adopción. Estudió la Licenciatura en Historia y la Maestría en
pareciera como una desventaja es lo que ahora le da una personali- Lengua y literatura en la Universidad “Alma Mater” de Bologna.
dad particular en su propuesta. Fue catedrático en la Licenciatura de Letras hispánicas de la UAA y
docente en idiomas de la misma universidad. Actualmente se des-
Mariana del Rocío Castillo Rodríguez /Marianas empeña como coordinador de Literatura del programa UEA´S en el
Nació en Colima en febrero de 1991; cuenta con la licenciatura en Instituto Municipal Aguascalientense para la Cultura.
Ciencias del arte y gestión cultural por parte de la UAA. Se ha des-
empeñado como tallerista de fomento a la lectura de diversos pro-
gramas, como lo son Tropel de Lectura, Unidades de Exploración
Artística y HÁBITAT. Actualmente se desempeña como asistente edi-
torial en el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura, con
actividades de gestión y producción editorial.

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Iztheni Hernández Martínez David Hidalgo Uribe / El Beeb Humberto Rincón Castorena /Tito Alejandra Soria Ávila
Nació en la Ciudad de México en 1979. Estudió las carreras de Nacido en agosto de 1981 en la Ciudad de México. Comenzó sus es- Productor artístico aguascalentense, egresado sin título de la Nació en diciembre de 1982 en Aguascalientes. Es licenciada en
Ofimática, Administración de Empresas y Artes Visuales, esta últi- tudios en la Escuela de Iniciación Artística No. 1 del INBA. Participó Universidad de las Artes, es Diseñador Gráfico por la escuela ya Artes Visuales por la Universidad de las Artes. Fue facilitadora en
ma en la Universidad de las Artes con especialidad en grabado. Ha en los talleres “La imagen del rinoceronte” con Humberto Valdez, desaparecida CNCI Aguascalientes. Colaboró en el Primer Tianguis el taller “Derechos sexuales y reproductivos” del IAM, también se
impartido talleres de Artes visuales a niños y niñas de de nivel pri- y el “Taller de pintura y escultura” del IPN con Armando Ortega. de la Grafica con el diseño de imagen. Como muralista trabajó el ha desempeñado como tallerista de Artes visuales en instituciones
maria; desde el 2011 ha laborado en el programa UEA´s del IMAC, Destacan su participación en el Concurso de Pintura Politécnica con mural de la Secundaria Técnica Núm. 10 del municipio de Jesús como Manos Unidas por la Niñez y el IMAC. Impartió Artes en el
como tallerista y ahora como coordinadora. Actualmente es parte una Mención Honorífica (2002) y en el VII Festival de la Juventud María en Aguascalientes; así mismo el mural exterior del Templo Colegio José Vasconcelos y Artes experimentales en la Preparatoria
del equipo de Servicios Educativos del Museo Espacio, es profesora Politécnica Cristina (2001). Estudió Artes visuales en Aguascalientes Masón Benito Juárez; el mural de la Secundaria La Constitución; Petróleos Mexicanos; participó en los programas del IEA y PROARTE
de gráfica en el Bachillerato de las Artes y docente del taller de pin- donde participó en las exposiciones “Plástica sobre rieles” (2006) y el mural en Casa Muluk y el mural del bar Mama Ine. Su trabajó del ICA. Ha expuesto en más de 10 muestras colectivas e indivi-
tura en el Colegio Francés Hidalgo. Como artista ha participado en la selección para la “Primera Bienal Pedro Coronel” en Zacatecas fue seleccionado en el Primer concurso Pérez Romo UAA, así como duales; fue seleccionada en el Concurso del Ferrocarril (2010), en
más de 30 exposiciones colectivas e individuales en diversas entida- (2008). Su proyecto Simbióticalab (2012) ha contado con los apo- en el Concurso de Pintura Mural, España. Se reconoció su partici- la 5ª Bienal Enrique Guzmán (2012) y en el concurso de gráfica y
des de la república. yos de Redesearte paz, ALERTA otorgado por CONACULTA-IMAC pación en el Concurso de pintura mural Renca, Chile. Colaboró en pintura Pérez Romo (2014). Actualmente es docente de Artes en la
(2013) y con el PACMYC (2015). Ha trabajado en el programa el diseño de la revista cultural “La Catrina” y diseñó la portada del Preparatoria en Artes y Humanidades “José Gpe. Posada”
Guillermo Hernández/ Willy el Coyote UEA´s del IMAC desde 2010. libro Premio Dolores Castro. Actualmente trabaja como diseñador
Nació en Aguascalientes en julio de 1989; estudió la carrera de en IMAC.
Ciencias del arte y gestión cultural por la UAA con especialidad en Arely Joseline Jiménez Hurtado
gestión de proyectos y arte multimedia. Ha trabajado como profesor Nació en junio de 1992 en Aguascalientes. Estudió la Licenciatura Pedro de David Salas Muños
de lenguas extranjeras y realizado de forma freelance trabajos como de Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Nación en León, Gto., el año de 1990. Estudió la licenciatura en
editor, redactor y traductor de textos en idioma Inglés. También Como narradora destacan algunos textos como “La corona de es- Ciencias del arte y gestión cultural en la Universidad Autónoma de
ha participado en eventos culturales como presentador, productor y pinas”, Salvo el crepúsculo, año II, Núm. IV, julio 2013 y “No si- Aguascalientes. Se ha desempeñado como tallerista de Fomento a
diseñador de material de difusión. Su especialidad es la animación gas a las mariposas”, Cuentos del sótano, IV, Editorial Endora, abril la Lectura en el IMAC y HABITAT. Su afán por el rescate del Arte
digital, pero es aficionado al dibujo en tinta y la pintura al óleo y 2013. En poesía ha publicado “Conversar con el aire”, Caminos de Popular lo llevó a escribir el libro De juguetes y jugueteros y la rea-
acrílico. Actualmente dirige el sitio web Culcoyote enfocado al en- libertad, julio 2015; “Viene lo ausente”, Segunda Muestra de Poesía lización del documental De juegos, rostros y raíces, entre otras acti-
tretenimiento digital y trabaja en Tu sombra me acompaña, relatos Joven Mexicana (1984-1993), Otro Páramo, junio 2015; “Memorial”, vidades. Actualmente labora como maestro de Artes Visuales en la
fantásticos en los últimos tres años. Enter, junio 2015; entre muchos otros. Y en su haber como ensayista Secundaria Rafael Ramírez Castañeda en el municipio de Calvillo en
“El amor cortés en El amor es una droga dura”, Delatripa: Narrativa y Aguascalientes.
algo más. Esta es la primera vez que es publicada como ilustradora.

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