Capítulo 1
COMUNICAR PARA LA INCIDENCIA
■
Entre las ruinas
que se esconden detrás de lasfachadas,
pueden presentarse las señales aún vagas,
de la emergencia de un nuevo paradigma.
Boaventura de Sousa Santos'
Conocer, transformar y comunicar componen una trilogía que da
pie a la acción de los sujetos en la historia y que resulta inseparable
salvo a los fines del discernimiento de cada una de las partes, por ra-
zones analíticas o metodológicas. Es más. Sería necesario decir que
no existe un orden preciso que indique prioridad dentro de esa tri-
logía. ¿Se conoce primero y se transforma después? ¿Sólo se conoce
a través del proceso de transformación que deriva de la práctica in-
tervención? ¿La comunicación atraviesa e ilumina el conocimiento,
gobierna o deriva de la intervención? Las preguntas podrían multi-
plicarse. Nuestra experiencia como comunicadores y comunicadoras
preocupados (y ocupados) en procesos de intervención en las prácti-
cas sociales y en las organizaciones nos dice que no existe un orden
preestablecido porque el entrecruzamiento entre estos tres ejes es el
resultado natural de la complejidad de las prácticas.
1 DE SOUSA SANTOS, B.-(2003); Crítica de la razón indolente. Contra el desperdicio de la expe-
riencia. Vol. I, Editorial Desclée de Brouwer. Bilbao (España), p. 14.
Conocer, transformar, comunicar ■ 15
Los comunicadores y comunicadoras que, asumiendo nuestra agua corrida bajo el puente desde que la comunicación es reconocida
condición de actores comprometidos con la historia, nos reconoce- como disciplina en el marco de la ciencias sociales. No es el propósito
mos también como científicos sociales que pretendemos aportar des- de este trabajo dirimir esta cuestión, si bien los debates sobre el tema
de un lugar particular: agregar inteligibilidad y criticidad a las prác-
Irán surgiendo en el desarrollo de este libro.
ticas de transformación social. Nos comprometemos, como tantos y No faltará quienes limiten todo a los soportes, los medios, las tec-
tantas, en la integralidad de los procesos históricos. Asumimos los :lo logías y sus sistemas. Muy especialmente frente al deslumbramien-
riesgos, las contradicciones y los desafíos que ello implica. Pero de- to que provoca el vertiginoso desarrollo tecnológico. Para quienes
bemos reconocer también que tenemos, por nuestra condición y por así reflexionan son "buenos comunicadores" sólo (¿exclusivamente?)
nuestros recorridos, la responsabilidad insoslayable de hacer una con- quienes tienen capacidades y habilidades para manejar tecnologías y
tribución específica desde las ciencias sociales. producir mensajes.
A lo anterior hay que sumar siempre vocación política. Es decir, Sería necio argumentar que tales habilidades y atributos no son al-
la firme decisión de incidir en los procesos sociales y de construc-
lamente necesarios y hasta imprescindibles en el escenario actual. No
ción ciudadana hacia la concreción de una perspectiva plena de de- obstante, queremos recuperar una mirada más integral de la comuni-
rechos. Por eso conocer, transformar y comunicar se orienta hacia la cación, relacionada con la condición esencial del ser humano que vive
incidencia política en busca de una sociedad basada en la igualdad en comunidad, que se constituye como actor de manera relacional,
de derechos. que genera redes y procesos de organización basados en intercambios
conversacionales y que, mediante la producción colectiva de sentidos,
va constituyendo y construyendo la cultura que lo contiene y que, al
La perspectiva comunicacional mismo tiempo, lo forja de manera característica.
La vida cotidiana, como escenario de las prácticas sociales, es lugar
Quienes hacemos y estudiamos la comunicación nos hemos pre- de comunicación y ámbito donde se constituyen los actores. Allí, en
guntando muchas veces —y lo seguimos haciendo— acerca del estatuto tanto y en cuanto espacio donde se configura la trama de las relacio-
de nuestra disciplina y sobre nuestro objeto de estudio. Si bien lo pri- nes comunicacionales, se conforma la densidad de la cultura, enten-
mero aparece hoy saldado, no ocurre lo mismo con el segundo inte- dida como ámbito donde se articulan y procesan conflictos. Es en ese
rrogante. ¿Los medios? ¿Las relaciones? ¿Los sentidos? Son preguntas lugar donde los actores sociales construyen su identidad y el modo de
que se entrecruzan y que conducen a respuestas diferentes. entender y de entenderse; también las formas de disputa y la manera
Lo cierto es también que a la cuestión sobre el objeto de estudio en que se otorga sentido a aquello que llamamos la realidad, siempre
sólo se puede responder si antes se clarifica, con toda pfecisión, con sujeta a visiones particulares y sesgadas por la coyuntura.
qué concepto de comunicación nos estamos guiando. El interrogante La comunicación, en consecuencia, se sitúa por encima de toda
entonces se traslada. ¿Cómo entender la comunicación? Para esta pre- mirada que intente su reducción a los medios y a las tecnologías, pero
gunta no suele haber una sola respuesta, aún hoy después de mucha también más allá de una visión utilitaria que pretenda definirla como
16 ■ Washington Uranga
Conocer, transformar, comunicar ■ 17
un "servicio" o como un "producto complementario" a otras discipli- matrices socio-culturales que emergen a través de los actores so-
nas, saberes o habilidades.
alra, tal como lo entendió Jesús Martín-Barbero (MARTÍN-BAR-
Entender la comunicación desde esta mirada significa también si-
tuar al sujeto en el centro de la escena, como artífice de las relacio-
O EIZO, 1987). Lo comunicacional es, en definitiva, el soporte de la
solidad cultural que contiene y habilita los procesos sociales. La co-
nes sociales que se van tejiendo en su vida cotidiana. Supone además INitticación es un ámbito simbólico de debate socio-político-cultu-
que cualquier intervención vinculada a la comunicacional supera lar- eol, también económico y tecnológico. Nos preguntamos acerca de los
gamente una operación técnica o tecnológica. Demanda una mirada ...olidos que se dan en la sociedad, en la comunidad, en nuestra vida
compleja sobre las relaciones, los significados y los sentidos produ- l'huna. Las prácticas sociales, entendidas como todo aquello que se
cidos. Exige, al mismo tiempo, reconocer que en el intercambio co- metilo al ser y actuar del sujeto social en cada uno de sus escenarios,
municativo se genera nuevo conocimiento y se disputan perspectivas
elrilattin cargadas de comunicación. Las prácticas sociales son la mani-
respecto del imaginario social y de los cambios que se pretenden en la
1. 'nación de los modos de relación entre los sujetos que organizan sus
historia desde la vida cotidiana. Implica, finalmente, sostener que la .0'. ulirridades en función de objetivos y propósitos. La comunicación
comunicación atraviesa todo el proceso social y que se incurre en grave onst itutiva y constituyente de tales prácticas.
error cuando se la ubica como una acción que viene "después de todo 1 a comunicación, sus saberes propios y sus técnicas, constituyen
lo demás", con el único propósito de "transmitir", "difundir", "divulgar". ..0. lugar de entrada y una herramienta imprescindible para analizar
La comunicación es parte integral y no se puede comprender por I lie pi ácticas. Pero los procesos sociales son múltiples e imposibles de
fuera de las prácticas sociales que protagonizan los sujetos en la histo- miliender desde una sola disciplina, sin contemplar la complejidad.
ria. Carga con toda la complejidad de ese hacer y hacerse de los hom-
1 no ;1(1;1 nos impone, en este caso a quienes elegimos trabajar des-
bres y las mujeres en la vida cotidiana, de los mensajes y de las repre-
, I anunicación, adentrarnos necesariamente en el espacio de la
sentaciones que todo ello conlleva y que se hace carne en la densidad ',disciplina, para desentrañar la práctica histórica pero, al mismo
de la cultura y de la mediatización impulsada por el desarrollo tecno-
1.. l 1 .. ., enriquecer y potenciar nuestra perspectiva. Entonces, el de-
lógico cada vez más acelerado. Es un proceso social de producción, in-
1.. que se nos presenta es el de recuperar la complejidad, la densi-
tercambio y negociación de formas simbólicas, que es fase constitutiva I ., 1 de lo social y reconocer allí cómo funciona aquello que llamamos
del ser práctico del hombre, generador de conocimiento y base de
10, thissunicacional " .
la cultura. Así pues, entender la comunicación apenas como técnica
o como medio es, en definitiva, tan equivocado como pensar que loa
medios y las tecnologías son ajenos o externos al hacer,de la historia,
de la cultura y de la politica al no considerar las mediaciones discursi-
vas que producen en el quehacer histórico-cultural.
En consecuencia, la cuestión fundamental de la comunicación pasa
I
por las mediaciones; es decir, por el diálogo político que se suscita
en-
18 • Washington Uranga
Conocer_ transformar. comunicar • 19
Transformar 'ti 'turnios() y equilibrado de todos y todas los que habitan en una
t intottidad.
Lo dicho anteriormente supone aceptar que todo proceso de inter- Desde la práctica histórica, la producción de conocimiento, la in-
vención en un escenario social implica un modo de conocimiento de vención —entendida como acción politica— y la comunicación, se
la realidad y una sistematización de saberes que contribuyen al análi- 'instituyen en tres dimensiones inseparables y muchas veces difícil-
sis de la situación. La aproximación al objeto de estudio con fines reconocibles de manera autónoma en las acciones de las perso-
intervención exige y supone una forma que habilita la posibilidad de
de ena,'nte
y los grupos. Estas tres dimensiones son constitutivas de la prác-
conocer y de la cual se deriva un método. i i, le los actores sociales y en consecuencia, de los comunicadores
Sin embargo, al mismo tiempo se puede afirmar que intervenir, en- t tenen por vocación incidir en los procesos de transformación en
tendido como implicación activa de los actores (internos y externos) 11 sociedad.
en un determinado escenario, es el modo de conocimiento por
exce- Aquello que denominamos "intervención", es decir el proceso de
lencia. Conocemos cuando nos comprometemos, cuando nos impli- 11bordajc de un territorio-escenario con intenciones de transforma-
camos, cuando participamos en los procesos sociales. Bien lo saben los in, constituye por sí mismo una manera de conocer porque supone
actores sociales y populares, a pesar de que su conocimiento no tenga, 111 itacambio comunicativo con otros actores, con la cultura y con el
por razones de poder simbólico y político, la misma valoración que litthito de actuación. Quien interviene pone en juego su concepción
se
le da a la ciencia y al denominado "conocimiento académico". 'cerco del sujeto y del mundo, pero también abre al diálogo entre sus
Como bien lo señala Antonio Carballeda, "la intervención social snopias concepciones y aquellas presentes en el territorio.
(...) puede comprenderse, por un lado, desde la tensión entre La idea de territorio, tal como sostiene Luis Llanos-Hernández,
determi-
nadas ideas predominantes en el pensamiento social, y por otro
desde "quilo a la interpretación y comprensión de las relaciones sociales
las formas en que los problemas sociales y los sujetos de Sinettlaclas con la dimensión espacial" y al mismo tiempo "va a con-
intervención
son construidos" (CARBALLEDA, 2008). tener las prácticas sociales y los sentidos simbólicos que los seres hu-
Toda intervención está orientada por criterios valorativos desde Mimos desarrollan en la sociedad en íntima relación con la naturaleza,
la concepción que cada uno de los actores participantes tiene *lonas de las cuales cambian de manera fugaz, pero otras se conser-
sobre
el ser humano y desde la manera en que cada uno de ellos vo% adheridas en el tiempo y en el espacio de una sociedad". Por eso,
concibe
las relaciones con su escenario de actuación que, en este como sigue diciendo el investigador mexicano, "el territorio como
caso, hace
las veces de entorno, en cuanto contexto, y de ámbito de einvepto hace referencia a elementos presentes en la realidad; es decir,
transforma-
ción, como objetivo de incidencia. Todas las acciones están thavribe los elementos empíricos contenidos en el objeto de estudio
cargadas
de principios y valores que orientan el cambio, de manera y litellIta la generación de nuevo conocimiento" (LLANOS HER-
explícita
o no. Tales orientaciones pueden leerse como una perspectiva NÁNDEZ, 2010).
polí-
tica si entendemos por política al proceso social que busca
articular
necesidades e intereses para el buen vivir, es decir, el ejercicio
pleno,
Conocer
'No a la vez, al confrontar esas conceptualizaciones previas con
a intervención actual, generamos nuevas conceptualizaciones.
Toda elaboración teórica refiere a la práctica en un doble sentido.
1 silo proceso de intervención puede ser leído como una situación
Por una parte, es una representación, resultado de la sistematización
i qrndizaje, como una experiencia educativa que nace de la prác-
de prácticas anteriores según un método analítico (en otras palabras:
"ft v de las preguntas y respuestas que de ella se derivan, tanto para
hacemos teoría cuando revisamos la experiencia propia o de terceros,
Nto. ic's realizan la intervención (en este caso los/las comunicadores/
y desde un método analítico observamos regularidades y extraemos
de allí secuencias y particularidades que se transforman en nuevos
ea) como para quienes son actores directos en el territorio. Esta ex-
. I. a educativa implica, por sí misma, un modo de conocimiento.
criterios interpretativos). Desde otro lado, la teoría nunca se presen-
.1 Intervención es también una instancia de mutuas incidencias
ta totalmente aislada de una circunstancia práctica que la convoca y
HIN saberes que pueden denominarse de distinto orden y haber sido
le da sentido. Es decir, que la teoría nunca está desvinculada de una
fintados desde prácticas y recorridos diferentes, que interactúan
realidad y de la interpelación que ésta suscita en la tarea de análisis
ir para generar nuevas categorías y criterios hasta el momento
e investigación.
idgeonocidos y que modifican los preexistentes.
Conocemos cuando, utilizando nuestras categorías analíticas, de-
I .11 intervención puede entenderse entonces, como un ejercicio de
sarrollamos metodologías y construimos herramientas para la inter-
prnblentatización de las prácticas sociales que se apoya necesariamen-
vención y mediante ellas accionamos en el territorio, independiente-
i'n presupuestos teóricos, los mismos que sirven de base a la cons-
mente de que el objetivo manifiesto o el pretexto sea el análisis o la
Stoccion metodológica y habilitan las técnicas. Pero también como
transformación social. La práctica de la intervención encierra en sí
posibilidad de reconocimiento de otros saberes presentes en el
misma una fase del conocimiento y supone además un proceso de in-
Jetritorio (sus actores, sus procesos y sus modos de relación) enten-
teracción de saberes, surgidos entre la diversidad de los actores pre-
i( lo como escenario de actuación. Sin perder de vista que son los
sentes en el escenario de actuación leído como territorio.
fliteimpuestos iniciales del investigador, aquellos que sirven de base a
La realidad no puede ser vista como algo estructurado ni como
II slalYoración de la metodología y las consecuentes técnicas, los que
un objeto cerrado. Por el contrario, es una materia prima estructura-
condicionamientos y límites en la mirada del analista. Tam-
ble, a la cual hay que darle forma y construirla, a partir de la elección
ihn los que "disputan" con los conceptos presentes en el escenario de
de presupuestos teóricos y de los métodos y técnicas más adecuados
vención y con los actores protagónicos del mismo.
para acceder a la información que permita responder a las preguntas
y demandas emergidas de las prácticas en las organizaciones y en
los
espacios sociales.
Dado que todo proceso de intervención implica también una in-
vestigación para la acción y para el cambio, la teoría nos permite hacer
inteligibles las prácticas que analizamos para luego orientar las accio-
22 II Washington Uranga
Conocer, transformar, comunicar • 23
Incidencia política I oicenario de actuación está atravesado por esas referencias.
or la incidencia política de los actores sociales —sean individuos u
No podríamos avanzar en esta reflexión sin aludir, en este camino, nIzaciones— supone reconocer simultáneamente la puesta en jue-
al poder como un dato siempre presente. Sabemos que aquello que valores (una comprensión del mundo y del ser humano como
se reconoce como "conocimiento" (categorías, modos de comprender, sonista), de modos de conocimiento (categorías interpretad-
criterios interpretativos) no puede ser reconocido como legítimo si , de métodos de intervención (capacidades y habilidades para la
no está avalado por algún dispositivo de poder. Al mismo tiempo, que fl Nfhrmación de las prácticas) y de comunicación (la lucha simbó-
quien tiene el poder precisa de los saberes reconocidos en determina- mcerca de los sentidos que atraviesan la vida social y que se cons-
da época histórica para legitimar y conservar su poderío. Poder y saber n en la cultura).
interactúan y ninguno puede sostenerse sin el otro. In el cruce de todas estas variables se sitúan los desafíos para la in-
La historia nos demuestra la existencia de saberes que, asociados a ;telón desde la comunicación con vocación de incidencia política.
determinados poderes y relacionados con las prácticas sociales predo-
minantes han guiado la acción de las personas, los grupos y las comu-
nidades. Saberes que se disipan cuando el poder que los sostiene entra
en descomposición o se desvanece.
Afirma Esther Díaz que "hubo (y sigue habiendo) una voluntad
generalizada de hacernos creer que la verdad no tiene nada que ver
con el poder. O, dicho de otra manera, que quien ejerce el poder no
posee la verdad o que quien posee la verdad, no ejerce poder, ya que la
verdad —se supone— es un ámbito privativo de la ciencia. Sin embargo,
mientras se ejerce el poder se trata de hacer valer las verdades propias
y suelen rechazarse las ideas ajenas como falsas. El poder siempre se
ejerce en nombre de ciertas verdades. Por otra parte, quienes consi-
guen imponer verdades están apoyados en algún tipo de poder. Pero
como el poder tiene mala prensa, los modernos quisieron seguir man-
teniendo la antigua patraña de que la verdad no tiene nada que ver
con el poder" (DÍAZ, s/d).
No hay una verdad "objetiva" o una única verdad. Aquello que de-
nominamos la realidad es una convención que emerge de las relacio-
nes de poder —material y simbólico— y que se constituye como refe-
rencia para la acción colectiva.
•
Conocer, transformar, comunicar ■ 25
.1 • Washington Uranga
BIBLIOGRAFÍA
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Micción histórica de los individuos, pueden ser leídas también como
41111Umilaciones que surgen de las experiencias de vida de los hombres
y bis mujeres convertidos en actores sociales. La historia puede enten-
derlo: como un entramado de "gramáticas discursivas" que se expresan
modo de formas conversacionales, "estrategias comunicativas" que
•omhhuLn la estética de la vida cotidiana con los formatos mediáticos
mmelvott y comerciales. Las prácticas sociales son, desde lo comuni-
Nelotiiil, "prácticas de enunciación" que se van construyendo a través
Una Virslón anterior de este capítulo fue difundida bajo el título "Mirar desde la comu-
nk Oil".
e rumí' S NAVARRO, R. (2001), Comunicación, utopía y aprendizaje. ITESO. México, p. 85.
26 ■ Washington Uranga Conocer, transformar, comunicar ■ 27
de las narraciones, y mediante el desarrollo de habilidades y técnica de éstas, la necesidad de encontrar alternativas hace que el ser
expresivas, un discurso que es entramado de la cultura y fundament u saltee permanentemente tales barreras haciendo ingresar en
de la historia de vida de una comunidad'. Complementariamente, la nulo posibilidades laterales de la realidad, nunca antes previs-
prácticas sociales son también los no dichos, las estrategias de silencio 11114/liudas. La historia humana es una permanente creación im-
las resistencias. Todas ellas, las enunciadas y las que no lo son, ubicada de ser aprehendida en su totalidad y de una vez y para siempre.
dentro de un marco de condiciones de formulación y posibilidad qu e inevitablemente, tal como dice Mario Benedetti, "llega un
le dan encuadres y referencia. De todo ello se componen las prácticas ento en que cualquier realidad se acaba. Y entonces no hay más
sociales. De allí su complejidad y también la dificultad para dar cuen- lio que volver a inventarla (...), hay que volverla a concebir"
ta de manera adecuada de ellas, de la diversidad y las tensiones por 1. EI)Ern, 2003: 191). Afortunadamente siempre habrá sujetos
que están atravesadas y que, al mismo tiempo, las constituyen. de reinventarla. Lo difícil será encontrarle una explicación a
Los sujetos sociales son artífices de tales procesos histórico-cultu- sitie se hace y el único lugar para hallar esa respuesta es la vocación
rales. No sólo por los hechos excepcionales de los que participan, sino kOthoseeamente humana que impulsa de manera permanente hacia
fundamental y primariamente por los que protagonizan en la vida co- 0$ horizonte utópico que avizora, apoyada en una perspectiva plena
tidiana. Esos mismos sujetos son relevantes para el análisis de los es- lo derechos, siempre tendiente a mejorar la calidad de vida. Esto sólo
pecialistas y de los investigadores porque en su quehacer cotidiano van
conformando una experiencia colectiva, constituyendo la cultura y de
H it lograrse a través de la convicción de que "el futuro está abierto"
y qui. es allí, en ese horizonte y en su exploración donde pueden en-
esta manera, construyendo la trama de una historia que nos contiene smeitnire nuevas configuraciones para la transformación del presente
a todos y a todas. Una trama que es objeto de interpretación por parte (MISE1,1,0, 1973: 11-33). En el convencimiento también de que "el
de los mismos sujetos participantes y al mismo tiempo, por parte de Mimo es, en una parte muy importante, fruto de nuestro esfuerzo y
los científicos sociales. Ni la historia, ni la vida cotidiana se agotan en de in sacrificio. En definitiva, de nuestra ambición y de nuestra
al análisis de los investigadores, ni pueden ser íntegramente conteni- voluntad" (GABIÑA, 1999: 1). Entendiendo que todo el espacio de
das en sus interpretaciones. 10« Acticas sociales está atravesado siempre por luchas de poder en
La riqueza de lo real se ubica, inevitablemente, por encima de las bidón de las cuales se ponen en juego estrategias y dispositivos de
categorías que intentan comprenderlas y muchas veces, encorsetarlas. voinunicación.
Las prácticas transcurren siempre de manera azarosa, no previsible ni sociólogo y teólogo brasileño Frei Betto sostiene que "si la cien-
encasillable en los parámetros del análisis denominado científico. La [Link]úa siendo un capricho de nuestros egos inflados y no inte-
ciencia positiva trabaja sobre la base de la verificación de regularidades rmite también el orden político, el dualismo proseguirá" (FREI BE-
y la sistematización de las mismas, para obtener conclusiones. Pero VID, 1998: 51). De allí que podamos afirmar que el conocimiento
denominado científico no puede regodearse sobre sí mismo y no tiene
4 MARTÍN-BARBERO, J. (2002); Oficio de cartógrafo. Travesías latinoamericanas de la comuni- sentido si, tal como lo plantea este autor, no interroga el orden poli-
cación en la cultura. Fondo de Cultura Económica. Santiago de Chile (2002) p. 234. tico. Ido científico es parte intrínseca de lo político. Esto vale de igual
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Conocer, transformar, comunicar • 29
manera para la comunicación porque pensar la comunicación es, tam- vo y cdmercial, tiene hoy en nuestras sociedades como configuradores
bién y necesariamente, pensar lo politico, en tanto y en cuanto atiende privilegiados del sentido.
a las relaciones entre actores, sujetos en el marco de una comunidad "Confundir la comunicación con las técnicas o los medios es tan de-
de la sociedad. ihrtnador como pensar que ellos son exteriores y accesorios a la (verdad
Éste es el recorrido que intentaremos hacer a lo largo de este capí- de lit) comunicación, lo que equivaldría a desconocer la materialidad
tulo. Partiendo del entendimiento de las prácticas sociales como ex- isisstórica de las mediaciones discursivas en que ella se produce"(MAR-
periencias de comunicación y como una manifestación de lo politico, 'l'IN-BARBERO, 2002: 231), sostiene Jesús Martín-Barbero.
para adentrarnos en diferentes abordajes de esta relación que nos per- Rosa María Alfaro se ha referido a un modelo de comunicación
mitan desentrañar los procesos sociales y la acción transformadora de "relacional" que considera que "entre emisores y receptores hay com-
los sujetos. Ésta será nuestra forma de producir conocimiento cientí- plicidades, mutuos acercamientos y satisfacciones, compromisos va-
fico, analizando las prácticas sociales desde la comunicación. rias, aunque esta relación sea desigual, porque son los medios los que
sults:tejan el discurso cotidiano, enredando la vida privada y pública de
los onsumidores" (ALFAR°, 1993: 23).
La comunicación como proceso de producción social Estamos hablando de la comunicación como interacción social.
Mediante la comunicación se construye una trama de sentidos que
La comunicación es un proceso social de producción, intercam- involucra a todos los actores, sujetos individuales y colectivos, en un
bio y negociación de formas simbólicas, fase constitutiva del se moco() de construcción también colectivo que va generando claves
práctico del hombre y del conocimiento que de allí se deriva. De sk lectura comunes, sentidos que configuran modos de entender y de
este manera podemos decir que "la comunicación se define por la enicoderse, modos interpretativos en el marco de una sociedad y de
acción" porque es "a través de nuestras acciones (que) vamos confi- tuso cultura. Eso que aquí preferimos entender como claves de lectura
gurando modos de comunicación". Pero, al mismo tiempo, "la comu- III si I (tanto son llaves que contribuyen a la interpretación común y por
nicación que hacemos de nuestra acción, el lenguaje que utilizamos, lis tonto hacen posible también acciones concertadas en las prácticas,
constituye el sentido y el contenido de nuestra acción" (URANGA encuentran puntos de coincidencia con lo que otros autores recono-
en ENZ, 2006:40). velos como "valores sociales" y otros más volcados a lo comunicacional
Definir la comunicación desde esta perspectiva se ubica en la linea sIrniEttan como "percepciones comunes en los públicos". En todo caso,
de pensamiento latinoamericano de los investigadores de la comuni- le importante es tener en cuenta que en este sentido la comunicación
cación que apunta a trascender el aspecto estrictamente técnico y del mi por lo tanto soporte de la relación productiva, fundamento de la
desarrollo de habilidades —tanto de elementos discursivos como de lo inotitucionalidad y de la ciudadanía, base de los dinamismos sociales
medios—, para ubicarla sobre todo en el espacio de las relaciones en o partir de los procesos interactivos que dinamitan los imaginarios y
sujetos, enmarcados en contextos sociales y culturales. Dicho esto, por tu acciones de los sujetos.
cierto, sin desconocer la importancia que el sistema de medios, masi- Vivimos en una sociedad atravesada por la comunicación y la so-
á -á 30 • Washington Uranga Conocer, transformar, comunicar • 31
ciedad se constituye hoy mediante una trama de sentidos producidos, ele la Vida cotidiana de las personas. Así puede decirse que las redes
intercambiados y negociados por sujetos individuales y colectivos. En wociales, y en general Internet, crean nuevos hábitos comunicacionales
otras palabras: la comunicación es constitutiva de la sociedad y por lo avive todo en los más jóvenes. Pero tales adquisiciones comunicativas
tanto el análisis de las prácticas sociales demanda, en el marco de la que se incorporan también en el ámbito de la educación instituciona-
complejidad, una mirada desde la comunicación. Esto dicho siempre lizada, terminan incidiendo sobre los métodos pedagógicos y en las
desde la perspectiva analitica que reconoce que toda producción de N'aciones familiares. Por este camino las prácticas comunicativas pro-
conocimiento requiere de saberes concurrentes y complementarios en Mueven nuevas necesidades sociales. Así, la falta de acceso al mundo
el marco de la transdisciplina. clhcrnético de Internet, sus hábitos y sus habilidades, puede leerse hoy
El investigador brasileño José Marques de Melo afirma que "la como una forma de exclusión social.
comunicación es un proceso que relaciona comunidades, sociedades 1 as prácticas sociales implican procesos de significación y produc-
intermedias, gobiernos y ciudadanos en la participación y toma de Sión de sentido. Los sujetos, emisores y receptores, se constituyen ellos
decisiones conjunta ante los estímulos y los factores que, de manera mimos en el espacio discursivo. Esta perspectiva, cuyas nociones pro-
permanente, presenta a aquellos ambientes socio-económicos y po- Vienen, en parte, de la semiótica textual, permite considerar que "toda
líticos. Se aprecia también a la comunicación en función del conoci- producción de sentido, en efecto tiene una manifestación material" y
miento, expresión y fortalecimiento de los valores, tradiciones e iden- que "partimos siempre de configuraciones de sentido identificadas so-
tidades culturales. Así entendida, la comunicación no está limitada bra un soporte material (texto lingüístico, imagen, producción sonora,
a la presencia de los medios, sino que implica además una suerte de ellittina cuyo soporte es el cuerpo, etc.) que son fragmentos de semio-
transversalidad social y la interacción dinámica de una red de relacio- ala, Cualquiera que sea el soporte material, lo que llamamos un dis-
nes de personas y grupos donde media e intervienen otros elementos, ctiroo o un conjunto discursivo no es otra cosa que una configuración
espacios, factores, contenidos, instituciones, etc. que concurren en di- impido temporal de sentido" (VERÓN y SIGAL, 1986:126-127).
versas formas y manifestaciones de comunicación. Además, sirve de Lit circulación de ese sentido no es lineal. A diferencia de lo que
soporte esencial y motor de actividades de desarrollo, como la educa- eonatituyó el objeto de interés de la sociología funcionalista nortea-
ción y la cultura, la ciencia y el medio ambiente, etc." (MARQUES ~leona, que en consonancia con las teorías matemáticas de la infor-
DE MELO, 1996: 35). Moción centró sus estudios en los análisis del contenido y de los efec-
Las prácticas comunicativas en la sociedad son muchas y muy di- ia de los medios de comunicación, estamos proponiendo desarrollar
versas. No existe un modelo dentro del cual se las pueda encasillar, lino perspectiva que incluya en el análisis a todos los sujetos partici-
porque responden a la esencia misma del ser humano, como sujeto li- Musito en el proceso, en tanto productores de sentidos.
bre, de condición humana compleja y social. Tales prácticas se recrean l'ara Eliseo Verón, "del sentido, materializado en un discurso que
por los hábitos propios de la cultura, que van generando nuevas ritua-
lidades, por el desarrollo de técnicas y tecnologías de comunicación, y
Pau mayores referencias sobre el desarrollo de las teorías de la comunicación ver: MATTE-
por el entrelazamiento y la interacción de ambos campos en el ámbito
A111, M. y MATTELART, A. (1997); Historia de las teorías de la comunicación. Barcelona. Paidós.
low
32 ■ Washington Uranga
Conocer, transformar, comunicar • 33
circula de un emisor a un receptor, no se puede dar cuenta con un mo- As* entendida, la vida cotidiana es fuente de producción de senti-
delo determinista. Esto quiere decir que un discurso, producido por dos y es lugar de comunicación. De esta manera podemos decir que
un emisor determinado en una situación determinada, no produce ja- iksdc el nacimiento mismo estamos insertos y desde entonces so-
más un efecto solo y uno solo. Un discurso genera al ser producido en mos sujetos y actores de la trama de sentidos que implica la comuni-
un contexto social dado, lo que podemos llamar un campo de efectos tleión. "La sociedad nos habla a través de múltiples discursos y nos
de sentido posibles. Del análisis de las propiedades de un discurso no va exigiendo que aprendamos a expresarnos de determinada manera
podemos deducir cuál es el efecto de sentido que será en definitiva y a referirnos a ciertos temas por encima de otros", sostiene Daniel
actualizado en recepción. Lo que ocurrirá probablemente, es que en- Prieto Castillo. Así vista la "situación de comunicación" se transforma
tre los posibles efectos que forman parte de ese campo, un efecto se en unidad de análisis para mirar desde la comunicación las prácticas
producirá en unos receptores y otros efectos en otros. De lo que aquí toda les. Entendiendo también que "una situación de comunicación
se trata es de una propiedad fundamental del funcionamiento discur- aomprcnde relaciones intrapersonales (yo conmigo mismo), grupales,
b sivo, que podemos formular como el principio de indeterminación ondules en general; las circunstancias económicas, políticas, cultura-
relativa del sentido: el sentido no opera según una causalidad lineal" l% el desarrollo de ciertas tecnologías, de ciertas formas de enfren-
(VERÓN y SIGAL, 1986:15-16). tar y resolver los problemas de la naturaleza y la sociedad" (PRIETO
Es imposible analizar las prácticas sociales sin el aporte de la co- ;ASTILLO, 2004:97). Por supuesto que esta mirada evita toda sim-
municación. Pero al mismo tiempo la comunicación es sólo un lugar plificación que reduzca la comunicación al juego de emisores-recep-
de entrada, una perspectiva para el abordaje que exige otros saberes y tor" para comprender el proceso de comunicación como un todo
competencias. Dicho de otra manera: no es posible aislar los "proble- diolficativo, que se constituye mediante redes discursivas y el entre-
mas comunicacionales" o separar los "aspectos comunicacionales" de Iffissaittiento de discursos diferentes, opuestos y contradictorios, que
una determinada situación. Lo comunicacional está necesariamente ponen en evidencia los conflictos y luchas de poder, sin por ello dejar
integrado a la complejidad misma de lo social y de lo político y a la v do pertenecer al mismo todo significativo que denominamos "situa-
que ayuda a su constitución, forma parte de toda situación. t'Oil de comunicación".
Debería decirse, sin embargo, que existe siempre la posibilidad de Podemos entonces leer prácticas sociales desde la comunicación?
utilizar recursos y herramientas de comunicación para analizar una Podemos hacerlo en tanto y en cuanto asumamos una tarea que im-
determinada práctica, aun asumiendo que este ejercicio no agote e plica Investigación, es decir, producción de conocimiento sistemático.
análisis o no dé cuenta totalmente de la complejidad y multidiver Asé se considera en este caso? Al respecto el educador y comuni-
sidad de esa experiencia. En todo caso, este tipo de, análisis, basado vodor Jorge Huergo nos ha enseñado que
en la integralidad comprensiva a la que nos referimos anteriormente "81 trabajamos en procesos comunicacionales, necesitamos consi-
tendrá que conducirnos así sea de manera incompleta a las cuestiones ste' ur al otro como un interlocutor (alguien que no es mero "destina-
políticas, sociales o de otro orden. Aspectos, estos últimos, que reque- bu II I" de nuestras propuestas, sino alguien que es capaz de pronunciar
rirán posteriores grados de profundidad o continuidad en el estudio. ou Ildlaln y de comunicarse de diferentes modos): necesitamos cono-
34 ■ Washington Uranga Conocer, transformar, comunicar • 35
cerio sistemáticamente, metódicamente. Si los otros son nuestros in-
COmunicacion, cultura y cambio social
terlocutores, para generar procesos y desarrollar proyectos de comuni-
cación con ellos (o en sus ámbitos) necesitamos reconocer sus "marcos
Esta perspectiva de abordaje de los procesos sociales desde la co-
de referencia": las relaciones directas de la población, las concepciones,
litimicación implica situar su estudio en el terreno cultural. "Pensar los
valoraciones, estereotipos, expectativas y creencias que a diario com-
iliucesos de comunicación desde ahí, desde la cultura, significa dejar
parten los distintos actores y sectores de una comunidad. Si vamos a
le pensarlos desde las disciplinas y desde los medios. Significa romper
producir materiales comunicacionales necesitamos trabajar una eta-
.• la '.eguridad que proporcionaba la reducción de la problemática
pa de "prealimentación" de los mismos para que los interlocutores se
de comunicación a la de tecnologías" (MARTÍN-BARBERO, 1987:
reconozcan en ellos; esto implica una investigación que nos permita
327). Supone, en cambio, el permanente reconocimiento en las prácti-
conocer los códigos (no sólo lingüísticos sino también experienciales,
. tti +dales de productores-receptores que intercambian mensajes en
ideológicos, culturales), las vivencias cotidianas, las preocupaciones;
311.1.1105 específicos para construir sentido común, es decir, manifes-
las preguntas y las expectativas de los interlocutores; sus visiones jus-
s3. i•Stt de cultura, mediante procesos de negociación y de generación
tas, para incorporarlas al mensaje, y las equivocadas, para incorpo-
.1. . tolINCI1SOS. A modo de ejemplo puede decirse que aquello que se
rarlas también, a fin de ayudarle a problematizarlas y cuestionarlas.
. ícttde por normas de convivencia en una sociedad es el resultado
Si llevamos adelante procesos de planificación y gestión de procesos
ilsi Intercambio y de la negociación de mensajes hasta la instancia de
comunicacionales, necesitamos investigar (a veces permanentemente)
Mentor en un sentido común que se transforma en un bien cultural,
las situaciones comunicacionales de las instituciones, las organizacio-
oí* norma, a la que se adhiere mayoritariamente para el bien del con-
nes o las comunidades interlocutoras; un esfuerzo que va más allá de
to
un diagnóstico previo y que nos ayuda y orienta en la toma de deci-
Del mismo modo, estos procesos de intercambio y de negociación
siones. Si trabajamos en medios de comunicación y coincidimos que
In Mensajes y sentidos, le van dando forma también a los sujetos, for-
la comunicación es un proceso de articulación entre interpelaciones
o su identidad en un determinado espacio social. Ser ciudadano de
y reconocimientos (así trabaja, por ejemplo, la producción mediática
I III §litenninado país, pero al mismo tiempo artista o abogado, y perte-
masiva), para poder "invitar" a los otros a adherir o identificarse con §,. . . ima generación joven que hizo sus estudios iniciales en ciertas
los "modelos" que presentamos, necesitamos conocer e investigar sus
iiit Iones, constituye un rasgo distintivo de identidad. Así se puede
formas de ser, de pensar, de actuar, es decir: su cultura y sus modos
.1t . 11 que cada sujeto es por su individualidad, pero, al mismo tiempo,
de comunicación. Si realizamos procesos de educación/comunicación,
'bulto sujeto hablado por la cultura de su tiempo, por su historia,
con más razón, necesitamos conocer y reconocer el "upiverso voca-
¡sor su espacio: sujeto expresado a través de una puesta en escena en la
bular" de los otros, como proponía Paulo Freire, esto es: investigar el
Ir1.1g social. Los sujetos involucrados en dichas prácticas aparecerán en-
conjunto de palabras o el lenguaje con que los sujetos interpretan el
M'ices atravesados por dimensiones contextuales culturales, históricas,
mundo; el conjunto de ideas, concepciones, esperanzas, dudas, valores
sendmicas, sociales y jurídicas y solamente a partir de la comprensión
y desafíos" (HUERGO, 2001).
.I0 astas dimensiones se los puede entender en toda su complejidad.
36 • Washington Uranga
rnkrtno-nr
Todo lo anterior, por cierto, partiendo de la comprensión de la si-
Hablando de la Argentina, no podríamos decir que los jóvenes de
ttiación en la que se encuentra inmerso cada sujeto, para trabajar en
entre 18 y 25 años de sectores que hoy tienen dificultades para con-
IPON de construir la posibilidad y las alternativas para el cambio. La
seguir empleo, que nunca vieron trabajar a sus padres y quizás a sus
mejor comprensión de la situación de un sujeto en el marco de la vida
abuelos, pueden constituirse de igual manera que aquellos hijos de
social no debería llevarnos a justificar todas y cada una de sus actitudes
inmigrantes forjados en la cultura del trabajo de la segunda mitad
y nimios de comportamiento, sino a encontrar allí mismo aquellos sig-
del siglo pasado. Para comprender a unos y otros hay que observar
sus historias de vida, desentrañar la manera en que se fueron cons- IPUN portadores de futuro o anticipatorios del cambio, para potenciar-
ía y desarrollarlos, o los obstáculos o impedimentos, para encontrar
tituyendo en el marco de la cultura. Lo mismo diremos si se trat
la manera de ponerles un limite o eliminarlos.
de comprender sus mensajes. Es una simplificación y un grave erro
"Uno no es simplemente emisor, uno es emisor en situación, dentro
afirmar que los jóvenes de hoy "son vagos" porque cuando se les ofre-.
ce una posibilidad laboral, no persisten y abandonan rápidamente. de tensiones sociales, dentro de ciertas relaciones de poder, dentro de
pul At upo y no de otro. En otras palabras, lo que funda al emisor no
¿Por qué habrían de hacerlo si nunca recibieron como mensaje que
mita cn lo esencial en él, sino en las relaciones sociales dentro de las
el trabajo es un valor y que vale la pena el esfuerzo de una jornada1
i malo se inserta y vive, según los limites fijados por la formación social
de ocho horas cuando su experiencia les ha demostrado durante arios
d Cada sector de la población" (PRIETO CASTILLO, 1990: 103) y
que cuando sus padres trabajaron, igual sufrieron hambre y opresión?
organizaciones.
¿O por qué habrían de valorar la vida si han convivido siempre con la
I 'or ese motivo definimos la cultura como un modo de organizar el
muerte cercana y el mensaje que reciben de la sociedad es que su ex-
movimiento permanente de la vida cotidiana, del ser y actuar de to-
pectativa de vida es corta? De esta manera, sus conductas y reacciones
dos los días, sencillo, rutinario pero, por ello mismo, configurador de
sólo pueden entenderse en el marco de los mensajes que la sociedad
e mit Itschts, de modos de ser y actuar. La cultura puede entenderse así
emite, que otros actores expresan y que estos jóvenes interpretan des-
411111) un principio organizador de la experiencia, mediante el cual los
de el contexto de su propia historia de vida.
«dolos ordenan y estructuran sus acciones a partir del lugar que ocu-
En este sentido, resulta importante incorporar aquí la mirada d
pan en las redes sociales.
Sandra Massoni cuando sostiene, desde una perspectiva estratégica,1
4Por qué abordar el estudio de las prácticas sociales desde la cul-
necesidad de abordar la comunicación "desde lo contingente y situa
tura? Porque allí se pone de manifiesto el entramado entre sujeto,
cional". Así, "los actores no son previos al análisis sino que emerge
del recorte operado en función de un objetivo. Las diferencias no exis
tiempo y espacio. Lejos de constituirse en un mero organizador de la
sisporiencia presente, habla también de los sueños y la fantasía, de las
ten en sí mismas sino que se especifican. Por eso indagamos matric
utopias; es ligadura y raíz con nuestro pasado, recuerdo de los sucesos
socio-culturales —tomando la matriz en un doble sentido de mold
que constriñe y es a la vez generativa de lo nuevo— que nos sirven pa
y «dones que nos fueron constituyendo a lo largo de la historia. La
cultura de nosotros mismos. Registra lo que hemos sido, pero también
caracterizar las trayectorias en las lógicas de funcionamiento de los
grupos y sectores socioculturales" (MASSONI, 2011: 45).
nuestros imaginarios respecto de lo que hemos querido ser, de lo que
Conocer, transformar, comunicar • 39
11 ■ Washington Uranqa
quisimos hacer, nuestra explicación de por qué llegamos a tal punto y itinit'del ser y actuar social. Por tanto, se hace preciso adoptar una
por qué no logramos tal otro objetivo. Desde allí es también base de concepción del sujeto en relación con los discursos que éste construye
los sueños, registro de las alternativas de futuro, cimiento, base de pro- y que lo construyen.
yección y limite de los imaginarios y de las utopías. La cultura es un "Un proceso de comunicación no puede ser entendido sin los con-
denso tejido de conocimiento que cada sujeto enraizado en su espacio eeptos de formación social y de marco de referencia. Todos sus ele-
social tiene de sí mismo, del conocimiento de sus posibilidades, de sus mentos están insertos en ellos, sin el contexto es imposible el texto,
proyecciones y de su límite. cuando éste tenga algún grado de especificad" (PRIETO CAS-
La cultura puede definirse de igual manera como el entretejido '1'11 1 ,0, 1990:105).
simbólico de procesos comunicacionales, en los discursos, en los mitos 11n ejemplo que puede ayudar a comprender lo anterior. La repre-
y los ritos que le van dando forma y a través de los cuales esa cultura sión policial es un tema recurrente en la producción artístico musical
cobra materialidad. De allí también a la hora de analizar los sujetos de lii llamada cumbia "villera" o "cabeza", el rock y el punk argentino.
sociales desde la comunicación se hace imprescindible recurrir a es- 'puede decir que junto a la expresión artística hay también una ma-
tas manifestaciones materiales de lo simbólico. Así una comunidad se: llen% de hacer política por parte de los autores. Estas creaciones son
expresa en sus manifestaciones artísticas, en luchas, en prácticas rei- aNprrmiones de una forma de percibir, comprender y evaluar el mun-
vindicativas, pero también puede hacerlo en sus formas asociativas, e do circundante y a la vez resistir, denunciar y proponer, configurando
sus certezas y en sus expresiones religiosas, entre otras. De la misma, Mn todo ello un determinado sentido de la transformación. Quienes
manera, el lenguaje es soporte de la cultura, en tanto y en cuanto es u «viten e interpretan hablan por ellos mismos, pero también son ha-
vínculo para expresarse y ser ante los demás. luidos por el tiempo y el contexto en el que viven y al mismo tiempo
En tanto actores sociales, desarrollamos una serie de costumbres eapremin y ponen de manifiesto a la cultura del tiempo en todos sus
perceptuales que se convierten en proceso de aprendizaje y que per- aspectim, también los políticos y sociales, la familia, las organizaciones.
miten vencer la complejidad del contexto, sentirnos más seguros, 1.1. Identidades de estos músicos son, por lo tanto, identidades com-
disipar las incertidumbres. Pero a la vez esa complejidad del contex- 111.0 que se constituyen en la trama de todos estos cruces.
to es una permanente invitación a la recreación de esas costumbres Ahora bien, es necesario descartar toda pretensión de presentar al
perceptuales. illtigintje como espejo de lo real. Hay una dimensión multidimensio-
Los sujetos se constituyen individual y colectivamente enmarca- ad de los fenómenos lingüísticos que habla siempre de la compleji-
dos en un determinado universo simbólico', una trama discursiva en lid expresada en tensiones, en contradicciones y sobre todo, en lucha
la que ciertos sentidos institucionalizados aparecen, operando en la pen el poder. Todo ello queda de manifiesto en el lenguaje, dotando
di opacidad a esas manifestaciones. No puede haber, en consecuen-
6 Entendiendo que el universo simbólico es "la matriz de todos los significados objetivados 'lb un traslado automático y simplista del lenguaje para convertirlo
socialmente y subjetivamente reales". BERGER, P. y LUCKMANN, T. (1997); La construcción en ilíaco dato para la comprensión de las prácticas. Si una persona
social de la realidad, 10. edic., Buenos Aires, Amorrortu, p. 125 y ss.
iiNnelipada sostiene que "no tengo ganas de trabajar" no puede in-
40 ■ Washington Uranga Conocer, transformar, comunicar • 41
terpretarse unidireccionalmente como vagancia, porque seguramen- Nadie -nos creerá un mañana diferente que no podamos reflejar al
te está expresando frustraciones anteriores, resultados de opresiones, monos de manera incipiente en nuestras prácticas y comunicaciones
falta de oportunidades y otra serie de factores que, además de las dr hoy. Encierra un gran engaño decirle a los jóvenes que son "el fu-
condiciones personales, fueron configurando en el sujeto esa "falta de 'tiro de nuestro país" y de nuestra sociedad si estas mismas personas
ganas". Lo real aquí, no es la "falta de ganas". Lo real, en términos de no pueden ver hoy, en nuestro actuar cotidiano, signos portadores del
análisis, tiene que ser construido a partir de la historia de vida de esa Anuro que les estamos anunciando.
persona, de los factores que influyeron en ella, de los juegos de poder Por este mismo motivo, la comunicación para el cambio social tie-
a los que fue sometida, etc. ne que partir de la reconstrucción de la memoria (de lo que sucedió,
Nuestro acceso a la cultura y a las culturas se produce precisamente pero también de las rutinas, de los discursos que hablan de experien-
a través de una red constituida por los fenómenos discursivos que se cias acumuladas), porque esto resulta fundamental para entender el
manifiestan en las prácticas sociales. Esto es lo que nos permite, desde sonido del cambio y porque una sociedad sin memoria es un pueblo
la perspectiva de la comunicación, constituir a estas prácticas en ob- sin luturo.
jeto de nuestro análisis.
De allí también que pensar los procesos comunicacionales desde
una perspectiva de cambio, exige una inserción en contextos históri- Percepciones, concepciones y evaluaciones
co-culturales y políticos en los que exista una percepción respecto de
esta posibilidad. Esto no implica una única concepción respecto del 1 ,os seres humanos actuamos de acuerdo al significado que le ad-
cambio, ni la adhesión a la misma idea de todos los participantes. Su- Ital liemos a nuestras condiciones materiales de existencia. ¿Qué sig-
pone sí asumir que lo comunicacional no es autónomo de esa lucha nifico esto? Acordemos inicialmente que todo objeto se constituye
política por el cambio y que todos los actores son partícipes del pro- golo como objeto de discurso. Es decir: no es posible concebir un solo
ceso, tanto en lo político cultural como en lo comunicacional estricta- ol,Irto al margen de la producción social de sentidos. Pero esto no
mente hablando. No es posible concebir estrategias de comunicación significa que no nos sea posible establecer la existencia de un mundo
aisladas o esterilizadas de lo político. En otro trabajo afirmamos que Ilitcrior más allá del pensamiento y la propia voluntad. En el marco
"la comunicación para el cambio social es una tarea que involucra y Ir ;toa asamblea, un integrante de la comisión directiva de la orga-
compete a los actores, sujetos individuales y colectivos, al ámbito con- III /ación "X" se pone de pie, levanta su silla y la arroja por el aire. Ese
creto en que estos se desempeñan y al contexto en el propio ámbito lo, I lo es independiente de nuestra participación como observadores.
y los actores se encuentran insertos" (URANGA en ENZ, 2004:41). in t. whargo, el episodio sólo puede ser constituido como objeto en
Hay que trabajar en el desarrollo de habilidades y recursos de co- ato objeto discursivo, mediado por percepciones, valoraciones e in-
municación para hacer visibles y transparentar en las prácticas de los ipsetaciones. El modo en que alguien describa y especifique lo su-
hombres y mujeres de hoy, signos portadores de un futuro utópico Ildo como "un estado de demencia momentánea" o "un acto de jus-
que alimente la esperanza de un mañana distinto, pero ya presente. I I 111." dependerá de estas percepciones, valoraciones e interpretaciones.
Washington Uranga Conocer, transformar, comunicar • 43
Nuestro primer objetivo como analistas de procesos comunicacio- Poi su parte, las evaluaciones, refieren al "atributo que se le da a
nales es conocer a los individuos en el marco de las relaciones de unos algún objeto, ser o situación. En general se evalúa positiva (califica-
con los otros y comprender los significados que se construyen en la ekin) o negativamente (descalificación). La vida cotidiana consiste
interacción en situaciones concretas. Para ello es necesario tener en e' ll una infinita trama de aceptaciones y rechazos que tiene que ver
cuenta que no hay linealidad discursiva, que se produce sentido tanto • I rectamente con la forma de evaluar. A evaluar se aprende a lo largo
en la emisión como en la recepción y que las relaciones comunicativas • l• 1.1s relaciones familiares, interpersonales y dentro de otros grupos.
son siempre asimétricas. '• •• •• pciones y evaluaciones determinan la forma de percibir, siem-
¿De qué forma accedemos a los significados que los sujetos cons- pre que se ve algo, simultáneamente se lo está interpretando y valo-
truyen en su vida cotidiana, en sus relaciones con otros sujetos, en ando. La percepción es un problema cultural y no una simple cap-
su trabajo? Nilón del entorno", porque "percibimos a través de nuestros juicios"
A través de la formulación que estos sujetos hacen de su mundo (PRIETO CASTILLO, 1990: 312). Percibir es percibir lo familiar,
y de las acciones que llevan adelante en situaciones concretas. Es por Irt Cercano. Desarrollamos de esta manera una serie de costumbres
ello que habitualmente recurrimos a métodos etnográficos, a la ob- miceptitales que se convierten en un proceso de aprendizaje y que
servación y a la entrevista como técnicas de investigación para lue- 0011 permiten vencer la complejidad del contexto, sentirnos más se-
go someter la información obtenida a un análisis cualitativo. Interesa euros, disipar las incertidumbres.
conocer cómo expresan los sujetos su mundo mediante el lenguaje y supongamos que nos proponemos investigar sobre las percepcio-
cómo se vincula esta formulación con las acciones que emprenden en que la población juvenil tiene respecto de la oferta de trabajo
ese mundo. reir hay en el mercado, para evaluar de qué manera generan prácti-
Lo anterior nos ubica frente a una primera preocupación específica: Hui propicias a la inserción o reinserción laboral. Mediante diversas
las percepciones, las concepciones y las evaluaciones de los sujetos y su tkolehis (grupos focales, entrevistas en profundidad, observaciones,
relación productiva y a la vez determinada por las condiciones mate- 0111,,) distinguimos que gran parte de los jóvenes consideran que las
riales de existencia. Si bien es imposible discriminar en la práctica y strortits de trabajo existentes no representan un progreso sustancial en
establecer un limite estricto y riguroso entre estos tres aspectos, a efec- so Cellilad de vida, que tampoco mejorarán los ingresos que pueden
tos analíticos diremos con Daniel Prieto Castillo que las concepciones Higienes., legal o ilegalmente, con menos esfuerzo y menos tiempo de
refieren a "la manera de entender algo, de juzgarlo" y que "resultan de riwillt nilón. Saben que ciertas prácticas, algunas de ellas al margen de
una mezcla de conceptos y estereotipos, donde los limites entre lo que lit legtilidacl, implican riesgo hasta de vida. Acostumbrados a enfren-
puede ser demostrado, validado con alguna solidez y lo que proviene de humo permanentemente a la muerte, asumen ese riesgo como parte
la experiencia, de las creencias, están poco marcados. Un estereotipo es eisi su tos idianeidad y lo asumen como algo natural dentro de su vida.
una versión parcial y emotiva de algo, versión que puede ser más o me- ItAtirs son las concepciones de los jóvenes. Un investigador podría
nos rígida. Las prácticas cotidianas se orientan, y a veces determinan, lisiditutit que las mismas son la manifestación de falta de "cultura del
por esas concepciones" (PRIETO CASTILLO, 1990: 311). tiolSo" o de falta de "socialización laboral". Lo concreto es que los
44 ■ Washington Uranga Conocer, transformar, comunicar • 45
jóvenes a los que nos referimos han avanzado en evaluaciones. Su ex- Comunicación y vida cotidiana
periencia, su práctica cotidiana "les habla". Les dice y ellos leen que
quienes están laboralmente insertos no han cambiado sustancialmen- I .os sujetos no tienen, por sí mismos, una percepción clara de lo
te su calidad de vida. Siguen pobres, padecen las mismas privaciones, que sucede en el espacio social en el que se desenvuelven. La vida de
continúan en la exclusión. ¿Entonces? Comprenden y evalúan que el Kijctos se desarrolla en medio de un escenario complejo en el que
trabajo asalariado no es una mejora para ellos. y esto desalienta tod NI atraviesan relaciones sociales que no resultan fáciles de desentra-
inserción laboral. Hasta se podrá decir que "así como estoy vivo mejo Aar porque se superponen e interfieren de tal manera que aportan a la
y no dependo de nadie". Opacidad del conjunto. Sin embargo, todas ellas adquieren sentido e
¿Consecuencia? Cualquier campaña que intente integrar al mundo Influencia significativa en la vida de una sociedad si logran sintonizar
del trabajo a personas en estas condiciones conducirá inevitablemente in los anhelos, las creencias y los modos de entender de las personas
al fracaso si no considera actuar sobre concepciones y evaluaciones al su el escenario de su quehacer diario, es decir, en su vida cotidiana.
mismo tiempo. Para esto último tienen que modificarse las condicio- I ir lucha de un gobierno contra la inflación sólo podrá tener éxito si
nes materiales. Es decir; es necesario demostrar que la inserción la- as misma batalla es asumida como un reto para la población desde su
boral sí mejora la calidad de vida. Sólo entonces habrá distintas eva- *Apariencia de todos los días, y las propuestas para mejorar el medio
luaciones. La campaña se dirigirá a trabajar sobre la concepción (por ambiente difícilmente llegarán a buen término si no se vinculan con
ejemplo: una invitación al trabajo ponderando la realización personal si • itiehacer cotidiano de las personas, si los hombres y las mujeres no
o el trabajo como un derecho) y sobre las evaluaciones (mediante la molo:hien que ese propósito tiene que ver con la mejora de su calidad
demostración fehaciente de que la inserción laboral mejora la calida vida
de vida) y por esta vía intentará modificar las creencias de los jóvenes. Mi planteado el ámbito de la vida cotidiana es, en sí mismo, una
Para que lo que hagamos cobre sentido el trabajo tiene que ser evalua- soisiniencia educativa que se constituye a través de la comunicación,
do positivamente por los jóvenes de nuestro ejemplo. iiiiareambio y producción de sentidos, entre los sujetos que de ella
Las percepciones, concepciones y evaluaciones, son siempre vivi- Si la percepción es algo que se va desarrollando a modo
das por alguien en particular y atravesadas por una cultura colectiva tis pi • heeso de aprendizaje, la experiencia previa condiciona las poste-
y constituyen una forma de reafirmación de cada una de las personas sin que ello signifique necesariamente que el mismo individuo
en relación con su contexto. Es "la manera en que cada quién se sab Iiitys vivido personalmente todas esas experiencias. Hay un aprendi-
alguien entre los demás", sostiene Prieto Castillo. Este saber es pro ods cultural que se apoya en experiencias sustitutas que se verifican
ducto de un reconocimiento, es el resultado de haber compartido ex ps grupos, los medios masivos de comunicación y en las redes de
periencias y es también un modo a partir del cual, cada uno se sient lalariones. La vida cotidiana es el lugar de las interacciones: el sujeto
integrado y reafirmado. 011 MI historia, en su contexto, en un tiempo y en permanente relación.
1)al mismo modo, las experiencias que se viven en los grupos cons-
Illtirn la matriz social de cada persona. Es alli donde se construye el
46 ■ Washington Urongo Conocer, transformar, comunicar • 47
repertorio de significados que condicionan las
formas y los modos que
cada uno tiene de enfrentarse a las diferentes d• un- futuro deseado e imaginado. La cuestión central consiste en
situaciones de la vida. transformar no sólo los hechos sociales de manera aislada, sino las
Según lo señala Jesús Martín-Barbero
"socialidad nombra la tra- !oraciones y las percepciones que los sujetos participantes tienen de
ma de las relaciones cotidianas que tejen
los hombres al juntarse y en •Mos mismos hechos. Dicho de otra manera: cuando actuamos sobre
el que anclan los procesos primarios de
interpelación y constitución lie prácticas sociales, para transformar las relaciones que existen allí
de los sujetos y las identidades. Que es
lo que constituye el sentido
de la comunicación como cuestión defin y las prácticas comunicativas que le dan lugar, necesitamos también
es y no sólo de medios, en hacerlo de tal manera que se modifique la percepción que cada sujeto,
cuanto mundo de la vida en que se insert
a, y desde donde opera, la ndividual o colectivo tiene de la misma'. De lo contrario no existe ni
praxis comunicativa".
En ese marco, "las cosas no `son' sino que labilidad, ni factibilidad para el cambio. A ello hay que agregar una
`devienen' en las interac- trategia de acción destinada a modificar las condiciones materiales
ciones. Las propiedades no están en las cosas
sino entre las cosas, en existencia de los actores. Para hacerlo no habría que dejar de lado
el intercambio" (DABAS y NAJMANO
VICH, 1995: 65). Podemos mirada crítica y el cuestionamiento de esas mismas condiciones de
decir que la belleza o el peso o las dimen
siones de un objeto no son Istencia porque éstas son constitutivas de la práctica social, cultural
en sí mismos, no son categorías que pueda
n aislarse de la relación con
las personas. Son bellos, pesados, grandes en consecuencia, comunicacional. Volvemos aquí a la no disociación
o chicos con relación a al-
guien y al contexto en el que se los mira. De • nii e lo político, lo cultural y lo comunicacional.
la misma manera y desde ,a vida cotidiana es lugar de comunicación y a la vez el escenario
esta perspectiva, el sujeto no es aquel
biológicamente reconocido, sino tunde se constituyen los actores-sujetos de las prácticas sociales. Allí,
aquel constituido en la vida cotidiana en el
complejo sistema de rela- •n tanto y en cuanto sistema y trama de relaciones comunicacionales,
ciones que la misma genera.
Éste es el sujeto que, en el marco del queha ee Constituye el campo de los comunicadores con vocación de inciden-
cer diario, se representa la en los procesos sociales.
a la manera de actor social en una realid
ad, también compleja y mul- I ,a vida cotidiana es parte esencial de lo que Elina Dabas denomi-
tideterminada, que reconocemos, analizamos y
sobre la que pretende- la "memoria social". Esto es lo que le permite al sujeto superar el ins-
mos incidir generando estrategias para
hacerlo. unte, lo inmediato, para potenciar sus capacidades cognitivas y con-
Lo que comúnmente nombramos como
"la realidad" (preferimos .eptuales, y ubicarlas en una verdadera dimensión de cultura. "Esta
denominarlo lo real) no es sino un conjunto
de hechos más las per- memoria se halla generalmente inscripta en un espacio, en un lugar y
cepciones que de ellos tienen los sujetos,
más su interpretación y va- le reubicación de los sujetos en un contexto de aprendizaje posibilita-
loración. Esto explica y le da sentido a la
idea "ponerse de acuerdo", da la evocación" (DABAS, 2006: 31).
entendida como un método para la produ
cción colectivá de un co- Para tener en cuenta: vida cotidiana no puede ser sinónimo de cor-
nocimiento que sea transformador de la
situación presente, en vista
• Ver OROZCO GÓMEZ, G. (1994), Al rescate de los medios. México. Univ. Iberoamericana.
7 Los destacados son del autor.
México D.F. pp. 98 y ss.
48 ■ Washington Uranga
Conocer, transformar, comunicar ■ 49
to plazo. El corto plazo puede hacer ver todo como imposible y em- ellos partícipes internos del escenario y con capacidad de incidencia
pujarnos hacia un supuesto realismo sin sentido, más cercano al prag- entre la trama social de acuerdo a competencias, habilidades y sabe-
matismo superfluo de la inmediatez. Así como la vida cotidiana es el NI diferentes. De esta manera se reconoce también que quien "llega
resultado de la conjunción de matrices culturales, el quehacer de todos do& afuera", por ese solo hecho, tiene una intervención diferenciada.
los días sólo adquiere su verdadero sentido en la mirada y escenario de Pero que, a su vez, en el propio escenario existe una dinámica entre
largo plazo. El hoy, el presente, sólo puede entenderse en su contexto Actores que genera cambios y modificaciones como resultado de las
y en su proceso histórico-cultural. tensiones, las luchas y las disputas que allí se plantean.
Fortalecer la trama habla también de la existencia de un capital so-
cial y cultural que tiene que consolidarse y, en todo caso, modificarse
Comunicación en la trama social so un sentido negociado, consensuado, que da lugar al conflicto y a la
bicha de poder, pero que apunta siempre hacia una imagen de futuro
Durante mucho tiempo utilizamos la palabra intervención para iterado e imaginado.
denominar la acción que, como científicos sociales, hacemos en el es- En esta tarea de fortalecimiento de la trama social lo comunica-
cenario de las prácticas, acompañando los procesos históricos'. Mina ;Anual aparece como una perspectiva esencial porque "al mediar en la
Dabas nos aporta una denominación que creemos es superadora de la fonstitución de lo público y en el reconocimiento cultural, la trama
idea de intervención. Ella habla de "estrategias para fortalecer la trama Inetitucional de la comunicación hace parte del lazo ciudadano", se-
social". Y acota que "este cambio no es sólo de denominación, sino que gún sostiene Jesús Martín-Barbero. El mismo autor asegura que "asis-
nos posicionamos en que las estrategias pueden ser de todos los que nulos a una multiplicación de movimientos en busca de instituciona-
están preocupados por resolver el problema. Ya no pertenecen exclusi- hules otras, capaces de darforma a las pulsiones y desplazamientos
• la ciudadanía hacia el ámbito de lo cultural y del plano de la
repre-
vamente al bagaje tecnocrático de los operadores, sino que se relacio-
nan con las experiencias vitales de las personas" (DABAS, 2006:30). imitación al del reconocimiento" instituyente" (MARTÍN-BARBE-
Entendemos en consecuencia que los responsables de esas estrate- N( ), 2002: 231).
gias que tienden a fortalecer la trama social son todos los actores in- En la base de esta perspectiva de la comunicación se encuentra la
volucrados, de todos aquellos y aquellas que participan del espacio en 4$ II iurpción de hegemonía desarrollada por el filósofo marxista Anto-
cuestión. Y podemos sostener que todos cuantos participan ponen en ít141 l intmsci y retomada por los estudios culturales británicos. Desde
juego también estrategias de comunicación. Poi' óptica, no es adecuado seguir hablando de clases dominantes en
En otras palabras, se puede afirmar que no es la mera intervención 111 111'11t ido en que lo hacía el marxismo ortodoxo (como el poder deve-
externa la que modifica el escenario, sino que necesariamente hay par- lilde la capacidad para controlar las fuentes del poder económico, la
1/1101I lietura"). En cambio, se propone analizar las
formaciones sociales
ticipaciones diferenciadas de los actores también diversos, pero todos
9 Ver capítulo 1. 1111d'Ohmios son del autor.
Conocer, transformar, comunicar • 51
en función de "la capacidad de un grupo social de ejercer la dirección Comunichción y transdisciplina
intelectual y moral sobre la sociedad, su capacidad de construir en
torno a su proyecto un nuevo sistema de alianzas sociales, un nuevo Analicemos un caso en que se pueden apreciar las implicancias que
bloque histórico" (MATTELART y MATTELART, 1997: 73). En estas cuestiones tienen en el desarrollo de una mirada desde la comu-
este análisis se incluyen las relaciones de poder existentes en la forma- nicación en una práctica social.
ción social pero considerando las negociaciones, alianzas, conflictos y Supongamos que una organización que trabaja en la prevención de
mediaciones que participan en la construcción de los sentidos com- enfermedades cardiovasculares a partir de la atención de tres aspectos
partidos socialmente. (hábitos alimentarios, actividad física y tabaquismo) se propone pla-
Esta concepción de las relaciones entre hegemónicos y subalternos nificar sus intervenciones futuras y encomienda esa labor a un comu-
implica asumir que no hay simetría entre las instancias emisoras y re- (deudor social. ¿Cuáles son las posibles vías de entrada?
ceptoras. No todos los actores cuentan con las mismas posibilidades ni Una primera tarea podría consistir en intentar una caracterización
Para ello, podrá es-
iguales condiciones de incidencia en una situación. Hay algunos suje- ds la organización en tanto productora de sentido.
tos que ostentan mayor legitimidad a la hora de generar sentidos. Esto tudiar las concepciones que la entidad sostiene respecto de las enfer-
supone también dejar de lado ciertos análisis quizás ingenuos que, Modules cardiovasculares y los factores de riesgo que estudia, respecto
interpretaban el principio de indeterminación del sentido formulado do hl importancia social de la prevención, la relación con las politicas
por Verón como libertad resignificadora absoluta de los receptores. ptIblicas en la materia y la relevancia que la asigna a otros actores que
"La actualización de los sentidos no se hace en un terreno virgen. Los jan en el mismo tema en el espacio público. Podrá también eva-
sujetos van configurando a lo largo de su experiencia en la sociedad Inor la correlación entre esas concepciones y las que se plasman en las
el campo de efectos posibles, determinados sentidos que cuentan con listarvenciones impulsadas y en los productos comunicacionales ge-
una mayor disposición a ser escuchados, leídos, percibidos. En este Iterados para ellas (por ejemplo, presencia en redes sociales, publica-
proceso confluyen el sistema educativo, la familia, los medios masivos olmo, folletería, videos, actividades en las que se demande una parti-
de comunicación y otras instancias de mediación. Es evidente que en cipación activa de los destinatarios de su acción como charlas debate,
ese marco las clases hegemónicas cuentan con mayores posibilidades pupoN de discusión, etc.).
de influir sobre la producción discursiva y por tanto de ir configuran- Asimismo, el comunicador podrá preguntarse por los sujetos que,
do el campo en función de sus intereses" (MATA, 1994). inie las políticas públicas y desde su propia organización, son pos-
duo como "beneficiarios" de su acción. Es posible analizar sus per-
pelones respecto de la salud, de la enfermedad, del riesgo personal
ver« afectado por una enfermedad cardiovascular. Podrían apa-
alli una serie de estereotipos muy arraigados socialmente, por
pinillo► (itic el cuidado de la salud es una acción que se emprende a
ptilr de que alguien detecta que tiene una enfermedad.
Cl • IIIInchinntnn I Irnnnn Conocer, transformar, comunicar ■ 53
Evidentemente, aún así no estaría completo el mapa que el co
municador pretende trazar. Muy posiblemente será necesario de [Link] de vida propios de las grandes ciudades en las enferme-
inten dades cardiovasculares, en comparación con los de los pequeños asen-
tar reconstruir el universo discursivo en el que se desenvuelv
e esa si tamientos. Podrían entrar en análisis desde las formas de alimentación
tuación, de modo de identificar el contexto temporal y espacial,
y lo Impulsadas por determinadas prácticas laborales hasta el consumo de
múltiples actores que pueden estar mediando en él, análisis en
el qu ciertos productos (el alcohol, por caso) como símbolo de status social.
podría estudiarse el impacto de los medios masivos. En ese
sentido Un psicólogo estudiaría si hay alguna relación entre la voluntad de
podría ocurrir que se evidenciaran ciertos discursos hegemónic
os: po loe sujetos a adherir a actividades que fomenten la adopción de estilos
caso, que las intervenciones en materia de prevención del
alcoholismo vida saludables y la existencia de experiencias directas o indirectas
emprendidas por la organización queden debilitadas por una
profusa en les que esos sujetos se hayan visto afectados por las enfermedades
publicidad de las empresas productoras de bebidas alcohólicas,
inclu aloa se propone prevenir.
sive como sostén de espectáculos asociados a la vida saludable,
com 1 )esde una perspectiva económica, se podría analizar el volumen
pueden ser los deportivos.
ola 11)s gastos en salud que se derivan de la atención de enfermeda-
Podríamos continuar enumerando otros aspectos de la situació
n prevenibles y cómo esas erogaciones impactan en el bolsillo de
susceptibles de ser analizados desde una perspectiva comunicac
ional. I i ciudadano.
La pregunta que cabe entonces es: ¿puede el comunicador
por sí solo 11.)r su parte, la bioquímica puede destinar sus esfuerzos a ana-
desentrañar la compleja trama de la realidad? Hay sobrados
ejemplos l' . , la composición de los alimentos de consumo habitual, para
para responder negativamente a este interrogante.
1 , tar aquellos que potencian los factores de riesgo. Retomando
Las dificultades que conlleva el intento de reconocer e
interpretar investigaciones, una nutricionista podría formular una dieta
la situación socio-histórica, en la escala en que uno se lo
proponga, ir precisamente apunte a reemplazar los alimentos perjudiciales
llevan a la convicción de que no es posible entender una
práctica social otros saludables.
desde una perspectiva comunicacional sin el aporte de los
conceptos 1 .n síntesis, todas estas perspectivas podrían confluir en el estudio
las herramientas de otras disciplinas. Toda práctica es
comunicacional, ola situación determinada. Otra vez, toda práctica social es facti-
pero no es solamente comunicacional.
i It' Lier abordada desde una perspectiva comunicacional, pero no es
El análisis de la situación de la organización que trabaja en
la pre- monte comunicacional.
vención de enfermedades cardiovasculares indica que el
comunicador 1 !oramos aquí en uno de las cuestiones centrales de nuestra pro-
puede avanzar en el objetivo de reconocer la realidad para
organizar la la comunicación necesita, por las propias características de su
acción institucional y promover el cambio. Pero también
enseña que titd' de estudio, constituirse desde la transdisciplinariedad. La co-
su perspectiva es insuficiente si quiere entender en toda su
compleji- 11cseión es una mirada posible desde la cual abordar las prácticas,
dad la situación en la que esa organización se plantea
desarrollar sus .1,1 es la única ni es excluyente. Más bien trabaja con problemas
objetivos y actividades.
le son comunes a otras disciplinas. Es claro que esos problemas
Con una mirada en clave sociológica podría abordarse el
impacto n ser comprendidos y analizados también, de manera super-
54 • Washington Uranga
Conocer, transformar, comunicar • 55
puesta o interdisciplinaria por otros campos del saber: la sociología,1 BIBLIOGRAFÍA
psicología, la antropología, las ciencias políticas, etc. Pero la comuni
cación se transforma en el sostén de la trama cultural. Sandra Massoni
dirá que la comunicación es, en este sentido, el "momento relacionante ALVARO, R. (1993); Una comunicación para otro desarrollo. Ed. Ca-
de la diversidad socio cultural" (MASSONI, 2007: 35). la t idria. Lima.
El filósofo francés Edgar Morin señala que la clave del pensamien EDETTI, M. (2003); Elporvenir de mipasado. Seix Barral. Bue-
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les (MORIN, 2011). Desde una perspectiva comunicacional se puede 1111111GER, P. y LUCKMANN, T. (1997); La construcción social de la
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una situación social dada. (Ido, ruralidad y desarrollo, Ediciones INTA. Buenos Aires.
Daniel Prieto C. propone "leer situaciones sociales desde lo co- 1)A IRAS, E. (comp.) (2006); Viviendo redes. Experiencias y estrategias
municacional, leer entonces situaciones de comunicación". Y asegura para elfortalecimiento de la trama social. Ediciones Ciccus. Buenos
que "el concepto (situación de comunicación) es útil tanto para ana Aires.
lizar relaciones sociales generales como para abordar las que corres P1(1£1 BETTO (1998); La obra del artista. Una visión holística del uni-
ponden a instituciones o grupos pequeños" (PRIETO CASTILLO vorso. Ediciones Barbarroja. Buenos Aires.
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Los comunicadores tienen una contribución para hacer en ese ca- vdridn. Mimeo. Buenos Aires.
mino, pero necesitan aportes conceptuales y metodológicos de diver- ROPES DE MELO, J., Identidades culturales latinoamericanas,
sas disciplinas. No es posible comprender las prácticas sociales sin en MARQUES DE MELO, J. (coord.) (1996); Tiempo de la co-
incorporar en el análisis una perspectiva comunicacional. Pero al mis- municación global. Ed. IMES. Sáo Paulo.
mo tiempo, la mirada desde la comunicación resulta totalmente in-, M A I(' UN -BARBERO, J. (1987); De los medios a las mediaciones. Ed.
suficiente para desentrañar por sí sola la complejidad de esas mis- Gili. Barcelona (España).
mas prácticas, sólo comprensibles desde la posibilidad que habilita 1 A KTÍN-BARBERO, J. (2002); Oficio de cartógrafo. Travesías la-
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