Olga.
Adolfo Ruiz Cortines
Adolfo Tomás Ruiz Cortines2 (Veracruz, 30 de diciembre de 1889-ibid., 3 de diciembre de 1973) fue un
contador, militante revolucionario y político mexicano que se desempeñó como presidente de México del 1 de
diciembre de 1952 al 30 de noviembre de 1958. Hijo de un agente aduanal, que murió antes de su nacimiento,
fue criado por su madre y hermana con la ayuda de su abuelo y de sus tíos. Debía sus pocos años de estudios a
una Escuela Amiga, a un colegio jesuita y al Instituto Veracruzano, donde aprendió contabilidad y sociología.
Fue ayudante de contador en una empresa comercial en Veracruz. En 1913, apoyó como civil a la Revolución
mexicana y la lucha contra el dictador Victoriano Huerta. Estuvo bajo las órdenes del Alfredo Robles
Domínguez, quien le encargó una misión propagandística entre las tropas federales de la Ciudad de México. Al
triunfo de la revolución constitucionalista, en 1914 figuró como colaborador de los gobernadores del Distrito
Federal Robles Domínguez y Heriberto Jara.3
Cuando Robles Domínguez fue nombrado gobernador de Guerrero, Ruiz Cortines fue oficial de órdenes en el
cuartel general de la División del Sur. Participó en la Batalla de El Ébano en San Luis Potosí contra los villistas
Manuel Chao y Tomás Urbina, a las órdenes de Jacinto B. Treviño, de quien fue secretario particular.1 Fue
pagador en la brigada del general Francisco Muriel. En 1920 se incorporó al Plan de Agua Prieta y al
desaparecer el gobierno carrancista rescató y entregó el tesoro nacional al presidente Adolfo de la Huerta.
Con el grado de mayor, en 1926 se dio de baja del Ejército Mexicano.
Instauración del modelo económico del desarrollo estabilizador.
Así se le llamó al periodo que vivió nuestro país de 1952 a 1970 conocido también como el “milagro
mexicano”. Se caracterizó por el impulso de un modelo económico que dio estabilidad económica de manera
sostenida con el fin de lograr un desarrollo económico continuo. Alejandro Azamar Romero, profesor en la
Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la UNAM, nos da los datos más relevantes para saber lo que
pasó y qué fue el Desarrollo Estabilizador.
-Empieza a principios de los años 50 y termina a finales de los 70.
-Abarcó varios sexenios, el de Adolfo Ruiz Cortines, Gustavo López Mateos y de Gustavo Díaz Ordaz.
El Milagro mexicano o el desarrollo estabilizador fue un modelo económico utilizado en México desde 1954
hasta 1973.1 Las bases de este modelo radican en buscar la estabilidad económica para lograr un desarrollo
económico continuo la estabilidad económica se refiere a mantener la economía libre de topes como inflación,
déficit en la balanza de pagos, devaluaciones y demás variables que logran estabilidad macroeconómica[cita
requerida]. A partir de 1940 México inició una etapa llamada el milagro mexicano, esta etapa se caracterizó
por ser de un crecimiento sostenido y fue el cambio hacia la formación de una nación moderna e
industrializada. El periodo en el que se manejó el modelo en la economía nacional abarca los sexenios de los
presidentes Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz.
Antonio Ortiz Mena fue el principal artífice de la política económica a la que definió de la siguiente manera en
su libro "El desarrollo Estabilizador, Reflexiones sobre una época", publicado por el Fondo de Cultura
Económica: “el esquema de crecimiento que conjuga la creación de un ahorro voluntario creciente y la
adecuada asignación de los recursos de inversión con el fin de reforzar los efectos estabilizadores de la
expansión económica en vez de los desestabilizadores que conducen a ciclos recurrentes de inflación-
devaluación.” Conforme a esa política se formuló que “el Estado tiene la responsabilidad, conforme a las leyes
básicas de la nación, de promover y encauzar el desarrollo económico”, con el propósito de “aumentar los
Olga.
salarios reales” y “mejorar la participación de los asalariados en el ingreso nacional disponible.” Según esa
concepción, el desarrollo económico consistía “en el aumento sostenido del volumen de producción por
hombre ocupado; presupone básicamente un incremento en la dotación de capital que haga viable mejorar la
productividad y el ingreso real de la fuerza de trabajo y mantener tasas adecuadas de utilidad”. De modo que
desde el inicio de la administración de López Mateos la política económica dirigida por Ortiz Mena buscó
cumplir con dos objetivos prioritarios: mantener la estabilidad monetaria, pero sin que ello significara
descuidar el fomento al crecimiento económico del país; el segundo se refería a conservar la estabilidad en los
precios.
Reconocimiento constitucional del derecho de la mujer al voto.
El 3 de julio de 1955, hace 65 años, en México las mujeres emitieron por primera vez su voto, hecho que
implicaba uno de los mayores reconocimientos a sus derechos. En la ocasión se elegía a los diputados
federales para la XLIII Legislatura. Fue un gran acontecimiento, cuyos antecedentes mencionaremos a
continuación. En el año de 1923, en México se celebró el Primer Congreso de la Liga Panamericana de
Mujeres. A él asistieron más de cien delegadas de todos los estados del país, entre quienes se encontraban las
dirigentes feministas más importantes del momento: Luz Vera, Margarita Robles de Mendoza, Matilde
Montoya, Columba Rivera y Julia Nava de Ruíz Sánchez, entre otras. Este encuentro resolvió enviar al
Congreso de la Unión una petición de igualdad de derechos políticos para hombres y mujeres. Así, para fines
de aquella década la cuestión del sufragio femenino pasó a formar parte de la agenda de los partidos políticos.
En 1937, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, se lanzó la iniciativa de reforma al artículo 34 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; en ella se solicitó por primera vez el derecho a la mujer
de votar y obtener cargos de elección popular. Dicha iniciativa fue aprobada por ambas Cámaras, de
Senadores y de Diputados, pero en la última fase del proceso legislativo no se hizo la declaratoria de Reforma
Constitucional, como indica el artículo 135, y la cuestión quedó en el aire. Años después, el 6 de abril de 1952,
más de veinte mil mujeres se agruparon en el Parque 18 de Marzo de la Ciudad de México, exigiendo al
entonces candidato presidencial Adolfo Ruíz Cortines que hiciera cumplir su gran promesa de plasmar en la
Constitución el derecho de las mexicanas a votar y ser electas[4].
El 17 de octubre de 1953, Adolfo Ruíz Cortines ―ya presidente de la nación―, publicó en el Diario Oficial de la
Federación (DOF) un decreto donde anunciaba la promulgación de las reformas constitucionales, otorgando a
las mujeres el derecho a votar y ser votadas para puestos de elección popular[5].
Sin embargo, y es importante destacarlo, a pesar de este gran avance pasaron años antes de que el sufragio
femenino se viera realmente proyectado en la elección de mujeres candidatas para cargos federales. Las
primeras sufragadas fueron Aurora Jiménez de Palacios (4 de julio de 1954, primera diputada federal en la
historia de México, por Baja California); María Lavalle Urbina (por Campeche) y Alicia Arellano Tapia (por
Sonora), primeras senadoras electas (4 de julio de 1964), y Griselda Álvarez[6] (Colima), primera gobernadora
(1979). Con el paso del tiempo se fueron creando diversas instituciones para brindar apoyo a las mujeres. Un
ejemplo es el Instituto Nacional de las Mujeres, área prioritaria la para toma de decisiones. La participación
femenina en la vida política del país ha contribuido a la consolidación de la democracia; su presencia en
ámbitos de toma de decisiones, tanto públicos como privados, es condicionante del mejoramiento de los
niveles de vida sociales y económicos, y en el proceso general del desarrollo de las a favor de la igualdad y la
equidad de género: la reforma político-electoral en materia de Paridad entre Géneros (31 de enero de 2014).
En ella se eleva a rango constitucional la garantía de la paridad entre mujeres y hombres en las candidaturas a
la Cámara de Diputados, Senado y Congresos Estatales.
Olga.
Movilizaciones populares: huelga de maestros en 1956 y primer movimiento ferrocarrilero en
1958).
Huelga de maestros en 1956.
Durante 1956 y 1957 los maestros no cesaron en su organización independiente para alcanzar mejorías en sus
condiciones laborales y de vida. Como resultado, en septiembre de 1958, el Comité de Lucha pro Pliego
Petitorio y Democratización de la Sección IX se convirtió en el Movimiento Revolucionario Magisterial. Éste, en
el ambiente generalizado de protesta de estudiantes, ferrocarrileros, telegrafistas y petroleros, fue también
protagonista de nutridas movilizaciones que cuestionaron al sistema corporativo del Estado y a la
antidemocrática burocracia sindical.
En el clima nacional de protesta y en el ambiente internacional de la Guerra Fría, el Estado mexicano no
permitió la democratización de los sindicatos. En el caso del Movimiento Revolucionario Magisterial, junto al
insuficiente aumento salarial de 18%, sus manifestaciones fueron reprimidas, sus dirigentes encarcelados
acusados de disolución social y muchos de sus integrantes maestros cesados de sus puestos de trabajo. A
pesar de ello, la vocación democrática del Movimiento Revolucionario Magisterial continuó presente en las
luchas democráticas del sector magisterial. La organización de los maestros, como en la mayoría de los
sectores, se remonta a luchas de mayor tradición. El antecedente más notorio para el caso del Movimiento
Revolucionario Magisterial, más no el único, lo constituyeron las manifestaciones y asambleas convocadas por
el Comité Ejecutivo de la Sección IX durante el primer semestre del año 1956 para exigir a la Secretaría de
Educación Pública (SEP) un aumento salarial del 30%. Sin embargo, en el marco de una práctica recurrente de
la época, los sectores oficiales del sindicato y la SEP acordaron un aumento de apenas el 14%.
En respuesta, en julio del mismo año, el sector democrático conformó un nuevo comité y un nuevo pliego
petitorio para exigir, entre otras demandas, un 40% de aumento salarial y un servicio médico digno. No
obstante, la corriente oficialista del sindicato contrarrestó al movimiento: el secretario general, Enrique W.
Sánchez, desconoció la comisión y el pliego petitorio. En esta coyuntura sale a la luz la demanda que aglutina a
esta lucha y a las otras del sector de los trabajadores: la democracia sindical.
Primer movimiento ferrocarrilero en 1958.
El movimiento ferrocarrilero de 1958-59 fue, sin duda, una de las luchas sindicales más importantes del siglo
XX mexicano. Logró la unidad en torno a un sindicato independiente que peleó por la mejora salarial del
gremio y combatió ardientemente al charrismo sindical. Fue uno de los momentos más intensos de la lucha de
los trabajadores mexicanos y concluyó con una dura represión. Miles de ferrocarrileros perdieron su empleo y
fueron encarcelados, y sus líderes, Demetrio Vallejo y Valentín Campa, pasaron diez años en la prisión de
Lecumberri. En 2019 se están cumpliendo 60 años de este acontecimiento y la red de museos ferrocarrileros
de México está organizando una serie de actividades que inician el viernes 14 de junio en el Museo Nacional
de los Ferrocarriles Mexicanos ubicado en la ciudad de Puebla. Por este motivo, tuvimos el gusto de conversar
telefónicamente con Román Moreno Soto, Coordinador del Centro de Documentación e investigación
Ferroviaria. Las actividades previstas para esta conmemoración tienen por objeto hacer un ejercicio de
memoria colectiva y lograr llegar a las nuevas generaciones que poco o nada saben de lo sucedido en 1958-59.
Para esto el Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero (CNPPCF) junto con el
Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias (CEDIF) y el Museo Nacional de los Ferrocarrileros
Olga.
Mexicanos han elaborado un programa de actividades que incluyen: conversatorios para reflexionar en torno
al movimiento sindical independiente más significativo de la época que tuvo secuelas en la sociedad, la cultura
y la política.