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NOVELA
J. R. Moehringer: El campeón ha vuelto
11/09/2016@17:57:19 GMT+1
Traducción de Juanjo Estrella. Duomo.
Barcelona, 2016. 112 páginas. 12,90 €.
Por Francisco Estévez
Al tintineo de las ventas de Open. Memorias (2009),
la biografía sin tapujos de Andre Agassi, y las 246.000 PERSONAS EN LA DIADA
cautivadoras memorias El bar de las grandes
esperanzas(2015) comentadas en esta misma
columna,tiene ahora edición española El campeón ha
vuelto. Uno hubiera preferido ver traducido aquel
escrito de investigación sobre Alabama que le brindó
a su autor el Premio Pulitzer, pero los designios
editoriales tienen diferente lógica. No despreciemos,
sin embargo, este reportaje, que fue finalista del
citado premio. Aquí se narra la presunta vida de un
viejo vagabundo, mítica gloria del boxeo
desaparecida entre las nieblas del recuerdo.
Una crisis existencial empujó a Moehringer a buscar una historia de peso sobre la cual
reflexionar acerca de la realidad, la ficción y la identidad. El presente artículo largo supuso
ascenso laboral, varios premios y fama al periodista por entonces desnortado y, con motivos
razonables, escéptico de su profesión. Más allá, en páginas prologales el autor propone su
historia como brújula narrativa, toda una suerte de poética. La trama, incluso, se llevó al cine
con Samuel L. Jackson de protagonista, Resurrecting de champ(2007) y resultados muy
discretos
Bob Satterfiel fue el boxeador casi perfecto allá por los lejanos años cincuenta del anterior
siglo. Tuvo uno de los mejores puños de toda la historia pugilística. Su único defecto fue
poseer una mandíbula de cristal: era incapaz de recibir golpes. Sí, este parece un defecto • El último 11-S de Obama
melodramático para un luchador, ahí parte del atractivo del protagonista. En los días de • La Diada de Podemos
mayor descrédito J. R. Moehringer tropieza con la historia de un viejo vagabundo que afirma
ser aquella gloria de los años dorados del boxeo. Atrapado por la fascinación del personaje y
el argumento nuestro periodista husmeará hasta en dolorosos recuerdos familiares con tal
de ver aflorar la verdad, al menos una verdad.
El campeón ha vuelto queda bien distante de las crónicas que firmara Norman Mailer sobre
Muhammad Ali. Además, al texto se le pueden afear distintas lacras como caer en el cliché de
estirpe coelhiana: “Hay dos tipos de historias en el mundo las que los demás quieren que
cuentes y las que quieres contar tú” o presentar afirmaciones gruesas de barra de bar: “A
veces golpear a un hombre es la respuesta más satisfactoria al hecho de ser hombre”. El
efectismo clásico de cierto tipo de periodismo, que prefiere epatar al público a sabiendas de
la dificultad de otros logros
Temperamento, tesón, disciplina, medir los espacios, adquirir un tempo adecuado, adelantar
escenarios futuros. El boxeo tiene no pocas similitudes con la escritura. Claro es, dicho estilo
de lucha es metáfora apodíctica de la propia vida, como se encarga de recordar este texto
sin mayor profundidad. Quizá por ello, entre otros motivos, las historias sobre el pugilismo
son tan del gusto literario. Textos brillantes nos dejaron Lord Byron o Hemingway, por
espigar algunos nombres célebres; Jack London dedicó parte de su mejor narrativa a meter
entre doce cuerdas el asalto de la misma vida. Y recordemos entre los nuestros a Francisco
Ayala con el magnífico El boxeador y el ángel (1929) donde recogió sus cuentos Tweets por @elimparciales
vanguardistas.
Con la edad uno aprende, dice la sabiduría popular, y en las páginas de El campeón ha
vuelto se repite. Es falso. La experiencia sola nunca es suficiente si no se internaliza, si no se
reflexiona, si no hay voluntad de cambio, de mejora. En el difícil combate de la vida uno
tropieza varias veces con el mismo puño si no aprende a esquivarlo. Este relato es buena
muestra.
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(C) 2008 Editorial Imparcial de Occidente SA
Alfonso XII, 36 4º 28014 Madrid
Tel. 917583912
11/9/2016 [Link]/imprimir[Link]?noti=169427
11 de septiembre de 2016, 18:53:32
Los Lunes de El Imparcial
NOVELA
J. R. Moehringer: El campeón ha vuelto
Traducción de Juanjo Estrella. Duomo. Barcelona, 2016. 112 páginas. 12,90
€.
Por Francisco Estévez
Al tintineo de las ventas de Open. Memorias (2009), la biografía sin tapujos de Andre Agassi, y
las cautivadoras memorias El bar de las grandes esperanzas(2015) comentadas en esta misma
columna,tiene ahora edición española El campeón ha vuelto. Uno hubiera preferido ver
traducido aquel escrito de investigación sobre Alabama que le brindó a su autor el Premio
Pulitzer, pero los designios editoriales tienen diferente lógica. No despreciemos, sin embargo,
este reportaje, que fue finalista del citado premio. Aquí se narra la presunta vida de un viejo
vagabundo, mítica gloria del boxeo desaparecida entre las nieblas del recuerdo.
Una crisis existencial empujó a Moehringer a buscar una historia de peso sobre la cual
reflexionar acerca de la realidad, la ficción y la identidad. El presente artículo largo le supuso
ascenso laboral, varios premios y fama al periodista por entonces desnortado y, con motivos
razonables, escéptico de su profesión. Más allá, en páginas prologales el autor propone su
historia como brújula narrativa, toda una suerte de poética. La trama, incluso, se llevó al cine
con Samuel L. Jackson de protagonista, Resurrecting de champ(2007) y resultados muy
discretos
Bob Satterfiel fue el boxeador casi perfecto allá por los lejanos años cincuenta del anterior
siglo. Tuvo uno de los mejores puños de toda la historia pugilística. Su único defecto era poseer
una mandíbula de cristal: era incapaz de recibir golpes. Sí, este parece un defecto
melodramático para un luchador, ahí parte el atractivo del protagonista. En los días de mayor
descrédito J. R. Moehringer tropieza con la historia de un viejo vagabundo que afirma ser
aquella gloria de los años dorados del boxeo. Atrapado por la fascinación del personaje y el
argumento nuestro periodista husmeará hasta en dolorosos recuerdos familiares con tal de ver
aflorar la verdad, al menos una verdad.
El campeón ha vuelto queda bien distante de las crónicas que firmara Norman Mailer sobre
Muhammad Ali. Además, al texto se le pueden afear distintas lacras como caer en el cliché de
estirpe coelhiana: “Hay dos tipos de historias en el mundo las que los demás quieren que
cuentes y las que quieres contar tú” o presentar afirmaciones gruesas de barra de bar: “A veces
golpear a un hombre es la respuesta más satisfactoria al hecho de ser hombre”. El efectismo
clásico de cierto tipo de periodismo, que prefiere epatar al público a sabiendas de la dificultad
de otros logros
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Temperamento, tesón, disciplina, medir los espacios, adquirir un tempo adecuado, adelantar
escenarios futuros. El boxeo tiene no pocas similitudes con la escritura. Claro es, dicho estilo de
lucha es metáfora apodíctica de la propia vida, como se encarga de recordar este texto sin
mayor profundidad. Quizá por ello, entre otros motivos, las historias sobre el pugilismo son tan
del gusto literario. Textos brillantes nos dejaron Lord Byron o Hemingway, por espigar algunos
nombres célebres; Jack London dedicó parte de su mejor narrativa a meter entre doce cuerdas el
asalto de la misma vida. Y recordemos entre los nuestros a Francisco Ayala con el magnífico El
boxeador y el ángel (1929) donde recogió sus cuentos vanguardistas.
Con la edad uno aprende, dice la sabiduría popular, y en las páginas de El campeón ha vuelto se
repite. Es falso. La experiencia sola nunca es suficiente si no se internaliza, si no se reflexiona,
si no hay voluntad de cambio, de mejora. En el difícil combate de la vida uno tropieza varias
veces con el mismo puño si no aprende a esquivarlo. Este relato es buena muestra.
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