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Análisis de "La Fundación" de Buero Vallejo

La obra La Fundación, escrita por Antonio Buero Vallejo en 1974, cuenta la historia de cinco hombres encarcelados y condenados a muerte. Al principio, el protagonista Tomás cree que están en una lujosa fundación, pero gradualmente se da cuenta de que en realidad están en una celda de prisión. A través de los cambios en la percepción de Tomás, la obra trata temas como la libertad, la represión política, y la crueldad humana.
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Análisis de "La Fundación" de Buero Vallejo

La obra La Fundación, escrita por Antonio Buero Vallejo en 1974, cuenta la historia de cinco hombres encarcelados y condenados a muerte. Al principio, el protagonista Tomás cree que están en una lujosa fundación, pero gradualmente se da cuenta de que en realidad están en una celda de prisión. A través de los cambios en la percepción de Tomás, la obra trata temas como la libertad, la represión política, y la crueldad humana.
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ANTONIO BUERO VALLEJO y La Fundación (1974)

El autor y la época

La Fundación o fábula en dos partes fue estrenada en Madrid el año 1974. La obra
de teatro fue escrita por Antonio Buero Vallejo. Esta obra provoca reflexión sobre la
violencia, la libertad, la tortura, las cárceles y la vida. La Fundación pertenece al movimiento
de la generación del 36.
Antonio Buero Vallejo muestra una ideología humanista y social. El hecho de que su
estreno coincide casi con el final de la dictadura franquista permite leer la obra en clave
política de compromiso con la libertad frente al régimen de Franco.

Estructura y argumento de la obra

La obra presenta dos partes divididas. La acción se muestra al espectador a través


de los ojos de Tomás, el personaje principal.
Tomás al estar en unas precarias condiciones físicas y mentales, provoca que el
espectador, engañado por la escenografía, crea estar ante una lujosa habitación de una
extraña “fundación” en la que un grupo de cinco hombres trabajan como “becarios”, al
parecer, con normalidad.
En la segunda parte, Tomás recupera completamente la visión de la realidad y la
conciencia del mundo. Al mismo tiempo que Tomás, los espectadores van viendo que lo que
al principio parecía una cómoda habitación se va convirtiendo en una celda en la que los
cinco protagonistas aguardan la ejecución de pena de muerte.

Temas fundamentales de La Fundación

La libertad y la represión política. Los personajes son hombres comprometidos con


una lucha política a los que se han encerrado en la cárcel y condenado a muerte. No han
sido condenados por ninguna acción criminal, sólo por sus ideas.
La apariencia y la realidad “hologramas”. Toda la obra se centra en la transformación
de la realidad que Tomás lleva a cabo en la cual el público participa. Todo lo que el
protagonista observa son proyecciones de su propio mundo.
La violencia y la crueldad humanas. Asel hace referencia a la costumbre humana de
exterminar a sus semejantes por causas religiosas o políticas. En otros momentos de la
obra también se hace referencia a la tortura.
La integridad moral y la traición. Frente a la crueldad humana, los presos actúan
como un grupo y destacan valores como la amistad, la solidaridad y el compañerismo.
Otros temas. El amor (Tomás y Tulio y sus novias), relaciones entre las clases
sociales y el valor del arte en el mundo (la pintura, música, literatura…).

Las técnicas y los recursos dramáticos en La Fundación

Acotaciones. Existen dos tipos de acotación en la obra. Por un lado, tenemos largas
acotaciones que describen la escenografía con extraordinario detalle (objetos, muebles,
aspecto del escenario, iluminación, ropas...). Por otro lado, están las acotaciones que
marcan el movimiento escénico de los personajes (que van entre paréntesis y en letra
cursiva).
Escenografía. La escenografía es importantísima. Al comenzar la obra, el escenario
muestra la habitación de una Fundación científica rodeada de comodidades: sofás,
teléfonos, libros, estanterías, cuadros, lámparas... Sin embargo, conforme la obra va
avanzando, la escenografía cambia también progresivamente: las estanterías y el teléfono

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ANTONIO BUERO VALLEJO y La Fundación (1974)

desaparecen, una cámara fotográfica se convierte en un vaso de aluminio, las camas se


transforman en fardos y sacos sucios... El proceso de cambio escenográfico culmina
cuando todo el escenario ha pasado a convertirse en la celda de una cárcel.
El cambio de la escenografía refleja los cambios que se producen en la forma de ver la
realidad de uno de los personajes, Tomás. Esta técnica dramática recibe el nombre de
técnica de inmersión. La técnica de inmersión consiste en hacer que los espectadores de la
obra observen la acción desde la perspectiva parcial de uno de los personajes. Mediante
esta técnica, se consigue la identificación entre el público y ese personaje. En la obra,
Antonio Buero Vallejo intenta que los espectadores se formulen las mismas preguntas sobre
la realidad que se está formulando Tomás.
Luz: la luz es una metáfora de la razón, es decir, cuando está encendida, Tomás
está viendo alucinaciones, en cambio cuando está apagada el protagonista observa la
realidad. El escenario pasa de una iluminación clara y colorista (ventanas, paisajes,
jardines...) a una iluminación cada vez más atenuada y sombría, que concuerda con la
celda.
Hologramas: la pintura y los hologramas son representaciones de la realidad, pero
no la realidad misma, sino impresiones subjetivas, engañosas, creaciones que modifican el
mundo. Tomás ha transformado su celda en una cómoda habitación, la ha pintado a su
gusto, creando un holograma formidable para su mente enferma. Al mismo tiempo, uno de
los cuadros que Tomás comenta retoma el tema de los ratones encerrados
Diálogo. Buero Vallejo utiliza el diálogo para hacernos ver las diferencias de carácter
entre los personajes. Así, Max hace uso frecuente de la ironía; Lino y Tulio hablan con más
brusquedad y claridad. Asel utiliza un lenguaje más didáctico, de acuerdo con su
personalidad más experimentada.
In media res. Es una técnica literaria donde la acción comienza en medio de la
historia, en vez de en el comienzo. Significa hacia la mitad de las cosas. Tiene relación
directa con el efecto de inmersión.
Beatus ille. Con este tópico literario se elogia la vida campesina y rural (limpia,
tranquila, mediocre), frente a la vida en la ciudad (llena de envidias, males, poder…).Lo
podemos relacionar con el paisaje que ve Tomás a través de la ventana, y con ese
sentimiento de añoranza que Tomás tiene por la libertad, que le causan estas alucinaciones.
Final abierto. Nos encontramos con dos posibles finales, el primero la muerte segura
en el paredón y el segundo que sean enviados a la celda de castigo.
Jaula del ratón: el ratón evidencia la percepción subjetiva que posee Tomás de
encontrarse preso en una cárcel. Su mente enferma crea esa ficción como una respuesta a
la opresión y al engaño en que vive el personaje. El espectador, por otro lado, lo interpreta
como un elemento perturbador, que modifica su percepción del perfecto mundo ordenado
que observa en la Fundación.
Otros recursos dramáticos. El inteligente uso del sonido. Durante la locura de Tomás
se hace referencia a la música que escucha el personaje, pero, durante el transcurso de la
obra esa música desaparece y es sustituida por otros sonidos: la cadena del retrete, los
golpes en las puertas de la galería...

Los personajes de La Fundación

Tomás: es el personaje más sensible; ha sido encerrado en la cárcel y condenado a


muerte por repartir panfletos a favor de la libertad. Su carácter idealista se refleja en su
gusto por los libros, en su cultura y en su deseo de ser escritor. Debido a la falta de

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ANTONIO BUERO VALLEJO y La Fundación (1974)

alimentación y al sentimiento de culpa por haber desvelado bajo tortura el nombre de sus
compañeros cae en la ficción de creer que la cárcel es una fundación científica. Su
evolución constituye el asunto central de la trama: primero, transforma el mundo viéndolo
como un lugar ideal y maravilloso, pero al final, es quien mejor entiende la visión de la
realidad que Asel le ha enseñado.
Asel: es un ingeniero al que Tomás, durante su locura, toma como “médico”. De
hecho, en la obra se comportará como un auténtico maestro para Tomás. Dentro del grupo
de presos, es el más ecuánime y experimentado. Actúa como líder. A lo largo de la obra es
el educador de Tomás, quien lo guía desde su “ceguera” simbólica hasta la “visión” final de
la verdad. Entre Asel y Tomás hay una estrecha relación de enseñanza-aprendizaje
Lino: es tornero (fabricante de tornos), persona sin estudios y de baja extracción
social. Se define por su carácter impulsivo y su brusquedad, pero también por su nobleza.
Su cólera contribuirá a acelerar el final de la tragedia.
Tulio: es un especialista en óptica que se ha pasado su vida como investigador
estudiando los hologramas junto a su novia. Su carácter varía mucho de principio a fin. En
un principio resulta antipático, huraño y rencoroso, después iremos viendo que en el fondo
es un ser generoso. Tulio se niega a formar parte de la locura de Tomás, pero cuando éste
la supera es precisamente uno de los personajes más afectuosos y comprensivos con el
joven. Abandona la celda antes del final de la obra, sugiriéndose veladamente su muerte.
Max: es un tenedor de libros (un comerciante, en definitiva). Hombre irónico,
participa de las ficciones de Tomás de modo despreocupado y juguetón, como
representando un papel que le divierte. Su aparente superficialidad se ve confirmada
cuando traiciona a sus compañeros de celda a cambió de comida. Simboliza al hombre que
se vende anteponiendo sus propios intereses por encima de sus amigos.
Berta: es la novia de Tomás. Sus apariciones en escena, sin embargo, son solo
visiones del protagonista. Berta habla siempre enigmáticamente, representando los deseos
ocultos de Tomás: su deseo de curarse, la conciencia de encontrarse en una cárcel (la jaula
del ratón...)

Lugar, tiempo y acción en La Fundación

Acción. La acción se desarrolla dentro de la celda de una cárcel en la que conviven


cinco presos políticos condenados a muerte. Toda la acción está centrada en el proceso que
lleva a Tomás, el protagonista, desde su engaño inicial (creerse dentro de una maravillosa
fundación) hasta la revelación de la verdad (saber que vive en una cárcel y le espera el
paredón). Las vivencias de los demás personajes sirven para destacar este proceso
subrayando los distintos temas de la obra: la libertad, la camaradería, la traición, la violencia
política, etc. Se puede decir, por tanto, que la obra respeta la unidad de acción.
Lugar. Presenta dos dimensiones. Por un lado, está el espacio geográfico. La
acción, señala el autor, sucede “en un país desconocido”. Con esta expresión, que elude
hábilmente la censura, Buero Vallejo insiste en el valor universal de su obra: la lucha entre
libertad y represión no es característica de un país o de un momento histórico determinados
(la España de los años 70, por ejemplo) sino algo universal (como sucede en los países
árabes en nuestros días o en las dictaduras orientales). Por otro lado, está el espacio
escénico: la celda de una cárcel. Este espacio es el mismo a lo largo de toda la obra, es
decir, se respeta la unidad de lugar del teatro clásico. Sin embargo, como hemos visto, la
escenografía está en constante cambio debido a la “técnica de inmersión” utilizada. El
espacio es percibido tal y como lo ve uno de los personajes y sufre los cambios progresivos

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ANTONIO BUERO VALLEJO y La Fundación (1974)

que este personaje observa. Esta técnica proporciona al tratamiento del espacio escénico
un gran dinamismo y un fuerte sentido simbólico.
Tiempo. Al igual que el lugar, también presenta dos dimensiones. Por un lado, está
la época de la acción, que no se especifica. Sin embargo, todo parece describir un mundo
contemporáneo (los hologramas, la cámara fotográfica, el equipo de música, etc.). Sin
embargo, el autor ha sido voluntariamente impreciso a la hora de situar los hechos en el
tiempo. Al igual que sucede con el espacio, ha intentado dar a la acción el sentido más
universal posible. Por otra parte, el tiempo escénico (el tiempo que dura la acción) es
completamente lineal. Entre las distintas partes de la obra se producen pequeños saltos
temporales que aceleran ligeramente la conclusión. En cualquier caso, se puede afirmar
que la obra cumple con la unidad de tiempo (no parece que la acción supere los dos días)

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