Recurso de Revisión ante el TSJ de Venezuela
Recurso de Revisión ante el TSJ de Venezuela
SALA CONSTITUCIONAL
SU DESPACHO.-
Yo, RODOLFO LUIS QUIJADA MARVAL titular de cedula de identidad Nro 5.083.706,
inscrito en el Inpreabogado bajo el Nro. 82.529, de este domicilio, heredero legítimo de los
demandantes en esta causa, hoy fallecidos AGUSTÍN RAMON QUIJADA y LUISA MARIA
MARVAL DE QUIJADA, acudo a esta Sala para interponer RECURSO DE REVISIÓN,
contra sentencia emanada de la Sala de Casación Civil (La recurrida), expediente AA20-C-
2014-000099, emitida en fecha 22 de septiembre de 2014 (ANEXO A), la cual declaró sin
lugar el recurso de casación interpuesto contra la sentencia emanada del JUZGADO
SUPERIOR EN LO CIVIL, MERCANTIL, TRÁNSITO, PROTECCIÓN DEL NIÑO Y DEL
ADOLSCENTE Y BANCARIO DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO
SUCRE (Juzgado Ad-Quem) en fecha 28 de mayo de 2008 (ANEXO B), la cual ratificó la
sentencia emanada del JUZGADO TERCERO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL,
MERCANTIL, AGRARIO, TRÁNSITO, MARÍTIMO Y BANCARIO DEL PRIMER
CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO SUCRE (Juzgado A-quo) en fecha 16 de julio de
2007(ANEXO C).
CAPÍTULO I
I
Ciudadanos Magistrados, esta Sala ha sostenido en casos anteriores que la labor tuitiva
del Texto Constitucional, mediante la revisión extraordinaria de sentencias no se cristaliza de
forma similar al establecido para los recursos de gravamen o impugnación, diseñados para
cuestionar la sentencia, para ese entonces, definitiva. Igualmente ha señalado en reiteradas
oportunidades que la solicitud de revisión ha sido concebida como una vía extraordinaria
tendiente a preservar la uniformidad de la interpretación de las normas y principios
constitucionales y para corregir graves infracciones a sus principios o reglas.
De acuerdo con lo anterior, los alegatos establecidos en el presente escrito deja en
clara evidencia que los jueces de instancia y casación, no actuaron como garantes primigenios
de la Carta Magna, del Código Civil y del Código de Procedimiento Civil y cuyas conductas
procesales originaron como consecuencia los hechos configuradores de la procedencia de la
revisión extraordinaria de las sentencias ut supra, producto no solamente por la lesión de
derechos constitucionales, fraude procesal colusivo, inobservancia de preceptos legales y delos
meros ( y graves) perjuicios en contra de los hoy recurrentes en un juicio de aproximadamente
diecisiete años (17) años al presente, sino que además, es también el producto del
desconocimiento absoluto (e intencional desacato) de precedentes dictados por esta Sala, de
errores grotescos en la interpretación de normas constitucionales y de su falta de aplicación.
Visto de esta manera, acudimos a esta Sala apuntando la actividad argumentativa delos
hoy recurrentes para manifestar, no sólo la inconformidad con el dispositivo de los fallos
ilegales adversos y la artera conducta procesal de los jueces de instancia y casación, -tal y
como se desprende en parte del contenido escrito presentado, sino que además dichos
dispositivos son producto de errores (dolosos, graves e inexcusables) caracterizados en la
interpretación de la Constitución, que deben ser corregidos a fin de lograr la uniformidad de la
misma. Así queremos sea decidido.
II
INDICIOS HISTÓRICOS I:
DE LA DEMANDA DE ENTREGA MATERIAL y de
SIMULACIÓN DE CONTRATO
(ANEXO D)
Consta en el ANEXO Dtanto la sentencia emanada en fecha once de mayo de 2000
(ANEXO D.-1), del JUZGADO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL, MERCANTIL,
AGRARIO, DEL TRÁNSITO, DEL TRABAJO Y DE ESTABILIDAD LABORAL DEL
PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO SUCRE, el libelo de demanda (ANEXO D.-
2), así como el escrito de contestación de demanda (ANEXO D.-3),por juicio de entrega
material incoado por los ciudadanos ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA, OLINDA
FALCON SANGUINETTI, JOSE LUIS GONZALEZ Y JESÚS LODEIROS SÁNCHEZ, en
contra de AGUSTÍN RAMON QUIJADA y LUISA MARIA MARVAL DE QUIJADA.
De este ANEXO D se pueden extraer los siguientes presupuestos:
1.- Del libelo de demanda se observa que en fecha 25 de abril de 1997 ambas partes celebraron
contrato de venta con pacto de retracto y los demandantes (supuestos vendedores) se
reservaron el derecho de recuperar los bienes inmuebles bajo litigio vendidos, dentro del lapso
comprendido desde el 14 de marzo de 1997 hasta el 14 de marzo de 1998.
2.- Del escrito de contestación de demanda se observa la oposición formal de los demandadosa
la entrega material por cuanto “los compradores no pagaron el precio de venta”.
3.- De la referida sentencia se observa que los demandantes no respaldaron la prueba de la
obligación, tal como lo establecen los artículos 929 y 930 del Código de Procedimiento Civil,
que la oposición alegada se fundamenta en una causa legal y como consecuencia se declaró con
lugar la oposición interpuesta por los demandados deno haber recibido la suma expresada en el
documento contrato de venta con pacto de retracto, además, la sentencia también dejó
claramente establecido que esta causa“…impretermitiblemente debe ser dilucidada en juicio
aparte...”, condenando en costas a los demandantes.
Visto lo anterior, es evidente que el juzgador actuó conforme a lo establecido en el
artículo 12 del Código de Procedimiento Civil, esclareciendo el hecho de que los demandantes
nunca se comportaron como verdaderos propietarios de los bienes bajo litigio, de hecho nunca
tomaron posesión delos mismos, es decir, de la cosa objeto del contrato de pacto de retracto y
por el contrario para la fecha actual los herederos de los demandados mantienen la posesión
delos mismos.
En el presente caso también observamos, que la supuesta venta se realizó el 27 de abril
de 1997, la entrega material debió ser de inmediato, y la referida demanda se presentó el 22 de
junio de 1999, o sea transcurrieron aproximadamente dos (02) años y dos (02) meses para que
intentara la acción para tratar de tomar posesión del inmueble, es decir, que en el presente caso
no se configuró la posesión como requisito esencial para que tenga validez el o se considere
valido la venta de pacto retracto, por cuanto el lapso transcurrido para poseer el inmueble hace
presumir que pueda estar inmerso en otra figura contractual, que tal como demostraremos
adelante, se trató en primera instancia de un préstamo con intereses usurero cuyos indicios son
el precio vil y la retención de la posesión, que luego se transformó en una estafa, ya que los
supuestos compradores no pagaron lo pactado.
Visto lo anterior, es de señalar que de los indicadores e indicios de que efectivamente se
está en presencia de un contrato de compra venta convencional es que el precio de la venta sea
serio, ajustado a la realidad económica, es decir, real y no fingido, simulado o irrisorio como
sería un precio exageradamente bajo comparado con el precio comúnmente conocido en la
zona, esto se analiza en base a la experiencia común por cuanto nadie a su juicio querría vender
un inmueble por debajo del precio, en este caso observamos, que la venta se realiza por un
precio bajo, ya que de un análisis se aprecia que para la época y para la descripción de los
inmuebles ningún bien podría tener un costo por debajo a los demás, en consecuencia existe
duda respecto a este indicativo; es por ello que al establecerse en el contrato que se demanda su
cumplimiento se observa que el precio de venta fue de VEINTISEIS MILLONES
CUATROCIENTOS MIL BOLIVARES (Bs. 26.400.000,00) equivalentes para la época, que
con la reconversión monetaria representaría VEINTISEIS MIL CUATROCIENTOS
BOLIVARES (Bs. 26.400,000), lo cual se considere que en la fecha de la venta de los bienes
inmuebles bajo litigio con las características referidas no se acercaba a lo más mínimo a su
precio real.
Otro de los indicativos son las actitudes y conductas desplegadas por las partes,
demostrativas de su verdadera intención o propósito, no guardan armonía con el contrato de
compra venta con pacto de retracto que firmaron, en el sentido de que una cosa es lo que pacta
el documento escrito con venta de pacto retracto y otras son las conductas y aptitudes de las
partes, lo cual configura una evidente situación de ambigüedad en el [Link] Código Civil y
la sana critica exigen para perfeccionar el contrato que el actor comprador haya tomado
posesión del inmueble y por otro que el precio no sea fingido simulado. Por otro lado está
plenamente probado en autos que el actor supuesto comprador, jamás tomo posesión del
inmueble que le fue dado en venta, ni tampoco demostró que hiciera el intento de alguna
acción, administrativa o judicial, para obtener la posesión que reclama; de manera que no es
posible aplicar en este caso los supuestos de hecho y consecuencia jurídicas establecidas en los
artículos 1.534 y 1.544 del Código Civil, según el cual se reserva recuperar la cosa vendida y
no puede entrar en posesión de dicha cosa de la cual debió inicialmente haberse desprendido en
beneficio del supuesto comprador, y dada la máxima de experiencia la venta con pacto de
retracto se puede inferir de lo anterior, que fue un acto fingido y escondió la intención de
realizar un negocio simulado usurero por parte de los supuestos compradores, y además de que
éstos, actuando de mala fe, con premeditación y alevosía no pagaron la suma total expresada en
el documento contrato de venta con pacto de retracto, comportamiento tal que como veremos a
lo largo de este escrito, configurará la presunción fuerte, lógica y concordante de ilícitos
penales, entre ellos la estafa tipificada en nuestro código sustantivo penal.
CAPÍTULO III
INDICIOS HISTÓRICOS II:
DE LA DEMANDA POR RESOLUCIÓN DE CONTRATO
Tal como quedó evidenciado en el capítulo anterior, donde nació la fuerte presunción de
que el contrato de venta de pacto retracto ut supra no es tal sino simplemente un negocio
simulado usurero en consideración a los siguientes indicios lógicos y concordantes:
1. La demandante compradora nunca ha poseído el inmueble
2. El desinterés por poseer el inmueble por cuanto después aproximadamente dos (02)
años y dos (02) meses para que intentara la acción para tratar de tomar posesión del
inmueble fue que se intentó una acción para obtener la entrega material.
3. El precio irrisorio de la venta.
Ahora bien, mostraremos en este capítuloque en la sustanciación del juicio por
resolución de contrato de venta con pacto de retracto intentado por los ciudadanos hoy
fallecidos AGUSTÍN RAMON QUIJADA y LUISA MARIA MARVAL DE QUIJADA, en
fecha 14 de Diciembre de 1999, en contra de los ciudadanos ANTONIO JOSE GONZALEZ
ACUÑA, OLINDA FALCON SANGUINETTI, JOSE LUIS GONZALEZ Y JESÚS
LODEIROS SÁNCHEZ, existen suficientes indicios lógicos y concordantes que hacen nacer la
fuerte presunción de fraude procesal colusivo (artículo 17 del Código de Procedimiento Civil) y
de presunta ESTAFA AGRAVADA, previsto y sancionado en el Artículo 464, en relación con
el Artículo 83 del Código Penal, y de todo lo cual se evidencia que el contrato de venta de pacto
retracto ut supra, es simplemente un negocio simulado usurero.
Tal como se desprende de la sentencia emanada del Juzgado A-quo en fecha 16 de julio
de 2007 (ANEXO C), donde se dejó establecido que el apoderado de los demandantes señaló
en su libelo de demanda que había cumplido su obligación ya que efectivamente
“…el precio convenido en dicha Venta con Pacto de Retracto Convencional, fue la
cantidad de VEINTISÉIS MILLONES CUTROCIENTOS MIL BOLIVARES
(26.400.000,oo), habiéndoseles pagado a sus mandantes por concepto de la referida
venta, según su decir, la cantidad de NUEVE MILLONES TRESCIENTOS
SESENTA MIL BOLIVARES (9.360.000,oo), quedando pendiente y no cancelado
hasta la fecha la cantidad de DIECIOCHO MILLONES QUINIENTOS CUARENTA
MIL BOLIVARES (18.540.000,oo). Continúa alegando que la cantidad cancelada fue
pagada de la siguiente manera: en fecha 14 de Marzo de 1997, su mandante, ciudadana
LUISA MARIA MARVAL DE QUIJADA, deposita en el Fondo de Activos Líquidos
Nro. 03-137-002988-2, del Banco Consolidado, C.A., actualmente Corp Banca, la
cantidad de DOS MILLONES SETECIENTOS MIL BOLIVARES (2.700.000,oo)
según recibo de inversión Nro. 8756099. En esa misma fecha, el comprador,
ciudadano ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA, deposita en la cuenta de Activos
Líquidos Nro. 03-137-002988-2 del Banco Consolidado, actualmente Corp. Banca,
propiedad de su mandante la ciudadana LUISA MARIA MARVAL DE QUIJADA, la
cantidad de UN MILLON SETECIENTOS MIL BOLIVARES (1.700.000,oo), según
recibo de inversión Nro.9265993. En fechas 17 y 21 de Marzo del año 1997, la
prenombrada mandante deposita en la cuenta de Activos Líquidos del Banco
Consolidado, C.A., actualmente Corp. Banca, las cantidades de DOS MILLONES
DOSCIENTOS SESENTA MIL BOLIVARES (2.260.000,oo), según recibo de
inversión Nro. 9341126 y cuneta Nro. 03-137-002988-2 y la cantidad de DOS
MILLONES SETECIENTOS MIL BOLIVERS (2.700.000,oo) según recibo de
inversión Nro. 8756983, respectivamente en su orden. Estas cantidades parciales,
suman la cantidad total de NUEVE MILLONES TRESCIENTOS SESENTA MIL
(9.360.000,oo), que fue la cantidad pagada por los compradores, los ciudadanos
ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA, OLINDA FALCON SANGUINETTI, JOSE
LUIS GONZALEZ Y JESÚS LODEIROS SÁNCHEZ.
Además, expuso el Apoderado Actor que el Pacto por el cual sus mandantes se
reservaron recuperar los bienes inmuebles vendidos, antes identificados, estuvo
comprendido desde el día 14 de Marzo de 1997 hasta el día 14 de Marzo de 1998,
previa restitución del precio de venta convenido y que, sus mandantes, una vez
realizada la venta, fueron obligados a firmar doce (12) letras de cambio, por un valor
cada una de UN MILLON QUINIENTOS MIL BOLIVARES (1.500.000,oo), por
concepto de intereses
Más adelante, con respecto a los intereses de usura la sentencia también señala que el
referido apoderado expuso que:
“…el Pacto por el cual sus mandantes se reservaron recuperar los bienes inmuebles
vendidos, antes identificados, estuvo comprendido desde el día 14 de Marzo de 1997
hasta el día 14 de Marzo de 1998, previa restitución del precio de venta convenido y
que, sus mandantes, una vez realizada la venta, fueron obligados a firmar doce (12)
letras de cambio, por un valor cada una de UN MILLON QUINIENTOS MIL
BOLIVARES (1.500.000,oo), por concepto de intereses…”
Así de esta manera, de acuerdo con el Juzgado A-quo la litis quedó trabada en los
siguientes hechos controvertidos:
Que la cantidad pagada por los compradores haya sido NUEVE MILLONES
TRESCIENTOS SESENTA MIL (9.360.000,oo), quedando pendiente y no
cancelado hasta la fecha la cantidad de DIECIOCHO MILLONES
QUINIENTOS CUARENTA MIL BOLIVARES (18.540.000,oo).
En este orden de ideas, para quien suscribe considera que “estar obligado a contestar
bajo juramento” significa un compromiso moral de decir la verdad, una carga para quién sea
parte en el juicio de contestar a las posiciones que la parte contraria le formule, pues de no
hacerlo su comportamiento tendrá una consecuencia gravosa, esto es, se le tendrá por confeso, y
un deber porque existe un interés del Estado en que se desarrolle el proceso de conformidad con
el ordenamiento jurídico que lo fundamenta. Dicho de otro modo, existen “imperativos
jurídicos establecidos a favor de una adecuada realización del proceso. No miran tanto el
interés individual de los litigantes, como el interés de la comunidad. En ciertas oportunidades,
esos deberes se refieren a las partes mismas, como son, p. Ej., los deberes de decir la verdad,
de lealtad, de probidad en el proceso” ((Couture, Eduardo J. Fundamentos del Derecho
Procesal Civil. Argentina, Ediciones Depalma, 11ª. Reimpresión, 1978, pp. 209 y 210).
La ley deja libertad al absolvente para responder de manera de no proporcionar
elementos en su contra. Si no asiste o no contesta, debe haber una consecuencia: la aceptación -
salvo prueba en contrario- de lo que constituya el objeto de las posiciones. Lo contrario sería,
premiar a quien incumple con los deberes y las cargas procesales. De no tener esa consecuencia
sólo se daría fin a la utilidad del acto de posiciones, al cual bastaría con desatender. En cambio,
con la carga de asistir y responder se consigue, sin apremio, información que al juez será
fundamental, una vez unida al resto de las pruebas aportadas en el juicio.
En este mismo orden de ideas, en el caso de las posiciones juradas absueltas por el
apoderado de los codemandados ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA y OLINDA
FALCON SANGUINETTI, quien no contestó las preguntas formuladas por el abogado de los
codemandantes,quedó confeso por silencio:
“…Esa confesión por silencio del absolvente puede plantearse en el sentido puro de la expresión
silencio, es decir, cuando no ve respuesta alguna; pero aplicable también a la situación del silencio
tácito derivado de una respuesta ilógica que no guarde relación alguna con el contenido de la
posición estampada, es la respuesta expansiva que no afirma ni niega el contenido de la posición, y
la única excepción de la obligación de dar respuesta directa y categórica, encuentra su justificación
en la impertinencia de la posición estampada, en virtud de que esa negativa deberá fundamentarse
expresamente en el mismo acto donde sea formulada la posición, señalándola como impertinente a
los efectos de oponerse a contestar. Es de advertir que la negativa a contestar envuelve un riesgo
para el absolvente, en virtud de que la decisión sobre si era pertinente o no, no se produce de
inmediato, sino en la sentencia definitiva…” …” (Peña Avendaño, Francisco Zelin; Código de
Procedimiento Civil Venezolano: Nuevo régimen de las posiciones juradas; 2007, Universidad de
Los Andes Vicerrectorado Académico CODEPRE; p. 22)
En esta parte queremos precisar que las preguntas de las posiciones juradas, ut supra
formuladas por el abogado de los codemandantes, estaban destinadas a destrabar los hechos
controvertidos en la litis, a saber: 1) Quela cantidad pagada por los compradores demandados
fue de NUEVE MILLONES TRESCIENTOS SESENTA MIL (9.360.000,oo), quedando
pendiente y no cancelado para esa fecha la cantidad de DIECIOCHO MILLONES
QUINIENTOS CUARENTA MIL BOLIVARES (18.540.000,oo), 2) La existencia de doce
(12) letras de cambio que tienen fecha de emisión todas el 14 del mes de marzo del año 1.997,
con vencimientos consecutivos cada treinta (30) días y por un monto de UN MILLON
DOSCIENTOS MIL BOLIVARES CADA UNA (1.200.000,oo), que corresponden a los
interese usureros y que fueron negadas por los demandados.
Ahora bien visto lo anterior, la posición asumida por el juez A-quo, quien consideró en
su sentencia que la normativa contenida en el ordinal 5º del artículo 49 de la Constitución de la
República Bolivariana incluye una disposición referida a la declaración contra sí mismo, lo cual
anula toda actividad probatoria por inconstitucional. Así mismo, también consideró que el
modo de provocar la confesión en el proceso civil, a través de las posiciones juradas a que se
contraen los artículos 403 y siguientes del Código de Procedimiento Civil, queda limitado a
que, necesariamente, debe mediar de parte del absolvente, la voluntad libre, espontánea y
consiente de someterse a la absolución de las posiciones, es decir sin coacción. Así en su
sentencia establece que:
“… La constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 49,
ordinal 5º, establece:
“El debido proceso se aplicara a todas las actuaciones judiciales y
administrativas y, en consecuencia: 5º) Ninguna persona podrá ser
obligada a confesarse culpable o declarar contra si misma, su cónyuge,
concubino o concubina, o pariente dentro del cuarto grado de
consanguinidad y segundo de afinidad”.
Esta norma constitucional dispone claramente, la prohibición de declarar contra si
mismo, produciendo en la prueba de posiciones juradas (en cuanto a confesión que es)
profundos cambios en cuanto a su forma de evacuación y a los efectos que pueda
producir. En consecuencia, el modo de provocar la confesión en el proceso civil, a
través de las posiciones juradas a que se contraen los artículos 403 y siguientes del
Código de Procedimiento Civil, queda limitado a que, necesariamente, debe mediar de
parte del absolvente, la voluntad libre, espontánea y consiente de someterse a la
absolución de las posiciones.
Es así como considera esta Jurisdicente que si la persona que hubiere sido citada para
absolver posiciones manifestare su disposición de acogerse a la garantía constitucional
contenida en el citado ordinal 5º del artículo 49 de la Constitución Nacional, entonces
no habrá lugar a dicha actividad probatoria, so pena de que la referida prueba resulte
inconstitucional y, por ende, sujeta a nulidad; dado que esta norma consagra el debido
proceso, en cuanto a todas las actuaciones judiciales y administrativas e incluye una
disposición referida a la declaración contra si mismo. Toda vez que las posiciones
juradas constituyen una forma de confesión, la cual, por esencia y definición implica
una declaración contra si mismo por parte de quien la realice, entonces el sujeto
llamado a absolverlas puede acogerse a dicho precepto o garantía constitucional.
llamado a absolverlas puede acogerse a dicho precepto o garantía constitucional.
En virtud de lo antes expuesto, quien decide declara que el ciudadano JORGE JESUS
RAMOS SANCHEZ, apoderado judicial de los codemandados, en cuya representación
al acogerse a la garantía constitucional prevista en el ordinal 5º del artículo 49 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, al momento de la absolución
de las posiciones juradas, queda eximido de absolverlas, no estando forzado a ello,
independientemente de que el promoverte haya manifestado reciprocidad. Igualmente
queda relevado de que le sean estampadas posiciones juradas, conforme a la
disposición de la norma constitucional. Y así se decide…” (Subrayado nuestro)
En este mismo orden de ideas el apoderado judicial de la parte actora, estando dentro de
su lapso procesal interpuso en fecha 07 de agosto de 2007 RECURSO DE APELACIÓN
(ANEXO F), y seguidamente consignó en fecha 26 de noviembre de 2007, escrito de informes
por ante el AD-quem, en donde basó su defensa en el claro hecho de la actitud del Juez A-quo
de mal interpretar la Constitución y la doctrina imperante sobre las posiciones juradas para la
época, por lo que dejó claramente establecido lo siguiente:
Ahora bien, Ciudadano Juez, el Tribunal Tercero de Primera Instancia en lo
Civil, Mercantil, Agrario, Tránsito y Bancario del Primer circuito Judicial del
Estado Sucre, invoca una norma Constitucional y la aplica falsamente para
evadir el análisis de una Prueba Promovida y evacuada en el proceso (posiciones
juradas). Ambas partes comparecimos al Tribunal en la oportunidad Legal
pertinente a rendir cada una, sus respectivas Posiciones Juradas. La parte
Demanda se negó a responder las posiciones Juradas estampadas, invocando el
artículo 49, ordinal quinto de la "Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela" y no ejerció el Derecho de estampar de su parte las posiciones
Juradas que hubiere considerado pertinente estampar. Por la razón esgrimida
por la parte Demandada el Tribunal a quo de conformidad con el artículo 49,
ordinal quinto de la "Constitución de la República Bolivariana deVenezuela", no
las aprecia por se las mismas invalorables, por cuanto ninguna persona podrá ser
obligada a confesarse culpable o declarar contra si misma, su cónyuge, concubino o
concubina, o pariente dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad. No
cita la sentenciadora lapartefinal del numeral quinto del artículo 49 de la
"Constitución Nacional" citado, que dice textualmente, cito: ..."La confesión
solamente será válida si fuere hecha sin coacción de ninguna naturaleza". De lo
expresado, se colige a todas luces, que resulta arbitrario (APLICACIÓN FALSA DE
UNA NORMA JURÍDICA) por parte del Juzgado a quo, invocar la norma
Constitucional contenida en el ordinal quinto (5°) del artículo 49, para evadir su
“DEBER DE ANALIZAR UNA PRUEBA PRODUCIDA DURANTE EL
PROCESO”. Su ineludible obligación es estudiarla, pudiendo, ciertamente no
apreciarla, dando para ello fundamentos Legales. (SENTENCIA Nro. RC-0285 de la
SALA DE CASACIÓN CIVIL DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA, de
fecha 06 del mes de Junio del año 2002, bajo la ponencia
delMagistrado CARLOS OBERTO VELEZ, en el Juicio de Eduardo Saturnino
Blanco contra Abilio Pestaña Farías, Expediente Nro.: 00957). Con base a las
consideraciones expuestas, debemos concluir que efectivamente el Juzgado Tercero de
Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, del Tránsito y Bancario del Primer
circuito Judicial del Estado Sucre, interpreta y desaplica erróneamente (FALTA DE
APLICACIÓN DE UNA NORMA JURÍDICA) las normas contenidas en los
artículos 403 y siguientes del Vigente "CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO
CIVIL" y 1.400 del Vigente "CÓDIGO CIVIL". Dispone el artículo 403 del citado
"CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL", quien sea parte en el Juicio estará
obligado a contestar bajo juramento las posiciones que le haga la parte contraria
sobre hechospertinentes de que tenga conocimiento personal. Así mismo en éste mismo
orden de ideas, señala el artículo 1400 del "CÓDIGO CIVIL", que laconfesión es
Judicial o extrajudicial. Incurre la sentenciadora a quo en error en cuanto al
contenido y alcance de una disposición expresa de la Ley, la aplicación falsa de una
norma Jurídica y la falta de aplicación de una- norma Jurídica. Sobre el Vicio
referido a la "FALTA DE APLICACIÓN DE UNA NORMA JURÍDICA", la Sala
de Casación Civil, en Decisión de fecha 09 del mes de Junio del año de 1.999, en el
Juicio de L'HermitageHills, S.A, contra Inversiones Mampatare, C.A, se estableció:
"...El Dr. Gabriel Sarmiento Núñez, en su obra Casación Civil, publicada por la
Biblioteca de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, serie Estudios, Caracas
1.992, explica los motivos de Casación de fondo. 1).- Error en cuanto al contenido y
alcance de una disposición expresa de Ley: "...consiste en el ERROR sobre el
contenido de una norma Jurídica que se verifica cuando el Juez, aún reconociendo la
existencia y la validez de la norma apropiada al caso, o mejor dicho, habiéndola
elegido acertadamente "YERRA AL INTERPRETARLA" en su alcance general y
abstracto. Hay, pues, ERROR en la interpretación de la Ley, en todos los casos en
que, noobstante haberse aplicado la norma adecuadamente, no se le da su
verdadero sentido, haciéndose derivar de ella consecuencias que no concuerdan con su
contenido; 2).- Aplicación FALSA de una norma Jurídica: "...existe violación de
una norma Jurídica cuando al supuesto de hecho no se le aplica la norma que
debería aplicársele... (Omissis). De aquí que la falsa aplicación de la Ley viene a ser
una violación que consiste en una incorrecta elección de la norma Jurídica aplicable, lo
cual se traduce normalmente en una preterición y omisión de la norma Jurídica que debió
se aplicada y 3).- Falta de Aplicación de una norma Jurídica: "...Se trata de una
falta de aplicación de la normaLegal, que configura un ERROR sobre la
existencia o validez en eltiempo y en el espacio de una norma. Es la
negación o el desconocimiento del precepto o mejor, de la voluntad abstracta de la Ley.
(Sentencia número RC-0029 de la SALA DE CASACIÓN CIVIL del 24 de Enero
del año 2002, con ponencia del Magistrado ANTONIO RAMMEZ JIMÉNEZ, en el
Juicio de Benjamín Topel Carriles contra Construcciones e Inversiones Clover de
Venezuela,c.a, expediente Nro: 001029). Es Doctrina reiterada de Nuestro
"TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA", sobre el Derecho a utilizar los medios de
pruebas pertinentes, así vemos como el artículo 49 de la Constitución Nacional, ha
constitucionalizado el Derecho a utilizar estos medios como un Derecho fundamental,
ejercitable en cualquier tipo de proceso, siempre y cuando la prueba a utilizar esté
autorizada por el ordenamiento Jurídico, es decir, debe encuadrarse dentro de la
Legalidad. Siendo esto así, su ejercicio debe estar sujeto a las exigencias y condiciones
impuestas por la normativa procesal, de tal modo que para apreciar su pretendida lesión
esnecesario que la prueba no valorada se haya solicitado en la forma y en elmomento
Legalmente señalado. Como consecuencia de lo expuesto, violaflagrantemente los
Derechos Constitucionales "A LA DEFENSA Y AL DEBIDO PROCESO",
contenidos en el artículo 49, numeral primero de la "CONSTITUCIÓN DE LA
REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA", amen que igualmente viola
flagrantemente el artículo 257 ejusdem. Nuestra Carta fundamental en su artículo 257
define contundentemente el Proceso, como "un instrumento fundamental para la
realización de la Justicia".
Ciudadano Juez, el artículo 15 del Vigente "CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO
CIVIL", establece el "PRINCIPIO DE IGUALDAD PROCESAL", que es del
tenor siguiente, cito: ..."Los Jueces garantizaran el Derecho de Defensa y
mantendrán a las partes en los Derechos y facultades comunes a ellas, sin
preferencias ni desigualdades y en los privativos de cada una, las mantendrán
respectivamente, según lo acuerde la Ley a la diversa condición que tengan en el
Juicio, sin que puedan permitir ni permitirse ellos extralimitaciones de ningún
género". El artículo antes transcrito, Ciudadano Juez, es consagratorio de
salvaguardia del denominado"EQUILIBRIO PROCESAL", el cual es un Principio de
rango Constitucional conocido como el Derecho de Defensa. Ciudadano Juez,
nuestro"TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA, SALA CONSTITUCIONAL", con
ponencia del Ex - Magistrado: IVAN RINCÓN URDANETA, en el Juicio de
Residencias Caribe, C.A, de fecha 23 del mes de Enero del año 2002, según
Expediente Número: 01-1957, estableció lo siguiente: ..."el Derecho a la Defensa y al
Debido Proceso constituyen garantías inherentes a la persona humana y en
consecuencia, aplicables a cualquier clase de procedimientos. El Derecho al
debido proceso ha sido entendido como el trámite que permite oír a las partes, de la
manera prevista en la Ley, y que ajustado a Derecho otorga a las partes el tiempo y los
medios adecuados para imponer sus defensas. En cuanto al Derecho a la Defensa, la
Jurisprudencia ha establecido que el mismo debe entenderse como la oportunidad para
el encausado o presunto agraviado de que se oigan y analicen oportunamente sus alegatos y
pruebas.
Finalmente podemos concluir, Ciudadano Juez, que además de las disposiciones Legales
y Constitucionales violadas flagrantemente por la sentenciadora del Tribunal a quo, se
infringió igualmente el "PRINCIPIO DE LEGALIDAD", consagrado en el artículo 07
del Vigente "CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL", que tipifica, que los Actos
Procesales se realizarán en la forma prevista en el Código de Procedimiento Civil y en la
Leyes Especiales. Ciudadano Juez, es sabido, que conforme al Principio de Legalidad, los
Jueces no tienen más facultades que las que les otorganlas Leyes, y que sus actos
únicamente son válidos cuando se fundan en una norma Legal y se ejecutan de
acuerdo con lo que ella prescribe. Las facultades y poderes de que gozan los
Jueces pueden estar contenidas en la Ley expresamente o de una manera
implícita, pero en éste último caso han de inferir necesariamente de ella y no
proceder de una interpretación falsa o maliciosa de su texto. El Principio
deLegalidad, Ciudadano Juez, combate contundentemente y es enemigo radical
de la arbitrariedad y de las interpretaciones falsas, las combate desde sus raíces y
sin él no es posible la existencia de un Estado de Derecho…”
Visto de esta manera el apoderado judicial de la parte demandante hizo valer durante el
juicio, por ante el A-quo y por ante el juez de Alzada que dicha probanza es fundamental para
prevalecer su pretensión, y que su análisis tiene el valor suficiente para cambiar el sentido de la
decisión definitiva, como ocurre en el caso presente al quedar la parte demandada confesa.
Igualmente el referidoapoderado dejó establecido ante el Juez de Alzada que la conducta
procesal del A-quoen la sustanciación de la causa: 1.- Violentó los Derechos Constitucionales
"A LA DEFENSA Y AL DEBIDO PROCESO", contenidos en el artículo 49, numeral primero de
la "CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA", cuando en su
fallo no analizó si la parte demandada pagó o no el precio estipulado en el (usurero) Pacto de
Retracto y no le dio valor probatorio a las posiciones juradas, a pesar de haber sido promovida
y evacuada de manera adecuada, por lo que generó una indefensión para la parte demandante, a
pesar de la obligación que tienen de valorar todas las pruebas incorporadas lícitamente en el
proceso aunque no fueran idóneas para ofrecer elementos de convicción, de conformidad con el
artículo 509 del Código de Procedimiento Civil, amén que igualmente viola flagrantemente el
artículo 257 de Nuestra Constitución el cual define contundentemente el Proceso, como "un
instrumento fundamental para la realización de la Justicia".2.- Violentó la tutela judicial efectiva
cuando la sentencia omitió pronunciamiento expreso, positivo y preciso sobre todas las
defensas o excepciones propuestas, violando el artículo 26 de la Constitución y el artículo 243.5
del Código de Procedimiento Civil. 3.- Violentó las normas contenidas en los artículos 07, 15,
403 y siguientes del Vigente "CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL" y 1.400 del Vigente
"CÓDIGO CIVIL". 4.- Violentó la norma contenida en el artículo 321 del CÓDIGO DE
PROCEDIMIENTO CIVIL al no acoger la doctrina y la jurisprudencia de la Sala de Casación
Civil establecida en casos análogos, para defender la integridad de la legislación y la
uniformidad de la jurisprudencia. 5.- Aplicó indebidamente la norma constitucional del artículo
49.5, para no darle valor a la prueba de posiciones juradas.
Ciudadanos Magistrados, el Juez Ad-Quemhizo caso omiso a los planteamientos y
a todos los argumentos esgrimidos de la parte demandante y de manera temeraria, falaz,
artera, sin argumentación jurídica, violentando flagrantemente el debido proceso, el
derecho a la defensa y a una justa administración de justicia, estableció en su sentencia lo
siguiente:
“…en la oportunidad legal, prueba de posiciones juradas, cuya evacuación cursa a los
folios 156 y 157 del presente expediente, oportunidad en la cual el abogado JORGE
RAMOS, manifestó acogerse al precepto constitucional contemplado en el artículo 49
de la constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela; procediendo
la parte actora promoventeestampar sus posiciones. Al respecto cabe destacar que, de
acuerdo al referido artículo 49, la confesión solamente será válida si fue hecha sin
coacción de ninguna naturaleza, motivo por el cual el Tribunal no le otorga ningún valor
probatorio. Así se establece…”
En este mismo orden de ideas también se evidencia la posición asumida por el juez Ad-
Quem, quien consideró que la normativa contenida en el ordinal 5º del artículo 49 de la
Constitución de la República Bolivariana, la confesión solamente será válida si es hecha sin
coacción de ninguna naturaleza y como consecuencia de esta premisa jurídica subjetiva, el
juez Ad-Quem, en su sentencia proferida en fecha 16 de julio de 2007, decidió que el
demandado estuvo bajo coacción al absolver las posiciones juradas en fecha 17 de julio de
2002, motivo por el cual el Tribunal no le otorgó ningún valor probatorio a la confesión
realizada.
Con base a las consideraciones expuestas, es forzoso declarar que
efectivamente como lo denunciaron los hoy recurrentes, en las sentencias
proferidas tanto por el A-quo y principalmente por el ad-quem, se interpretaron
(dolosa) y erróneamente, los artículos 403 del Código de Procedimiento Civil,
1.401 del Código Civil y 49, ordinal 5º de la Constitución Nacional, y no están
conforme con la jurisprudencia vinculante de la Sala Constitucional y la interpretación
efectuada de las normas constitucionales, lo que por vía de evidente consecuencia
jurídica, dejaron de apreciar la prueba de posiciones juradas, por considerar que al ser
absueltas bajo juramento, los litigantes se encontraban bajo coacción, lo que, según ellos,
haría que la prueba sea nula.
Ahora bien, para reafirmar todo lo anterior invocamos las sentencias de
la Sala de Casación Civil, en las cuales han fijado Jurisprudenciasobre este tema, y en las
mismas este tipo de comportamiento procesal ha sido denunciado como infracción de ley. Así,
en ponencia del Magistrado CARLOS OBERTO VÉLEZ (Sentencia N° 0285 de fecha
6 de Junio de 2002, Caso: Eduardo Saturnino Blanco c/ AbilioPestana Farias) estableció
lo siguiente:
“…Omissis…”
“…Omissis…”
Segunda Denuncia
“… F undam ent ándose en el ordi nal 2º del art í cul o 313 del
Códi go de P rocedi m i ent o Ci vi l , con apoyo en el art í cul o 320
ei usdem , denunci a el form al i zant e l a i nfracci ón por errónea
i nt erpret a ci ón, de l a precept i va cont eni da en el art í cul o 403 del
mi sm o C ódi go así com o del art í cul o 49, ordi nal 5º de
l a C onst it uci ón Naci onal , est o en razón de que en el deci r del
form al i zant e, el sent enci ador de l a recurri da dej o de apreci ar l a
prueba de posi ci ones j uradas de am bas part es, por consi dera r que al
ser absuel t as baj o juram ent o, los li t i gant es se encont raban baj o
coacci ón, l o que hace que l a prueba sea nul a.
Para resol ver, la S al a ob serva:
A efect os de corrobor ar l o di cho por el form al i zant e, se est i m a
procedent e t ranscri bi r l a part e pert i nent e de l a sent enci a recurri d a y
que es del t enor si gui ent e:
“...3.3.- De las posiciones juradas.-
Ambas partes comparecieron al Tribunal a rendir sus respectivas posiciones
juradas, las cuales no aportan gran cosa que la determinación de la propiedad
ambas resultan confusas y contradictorias, pero con los documentos públicos
acompañados no se puede en ningún caso cambiar o modificar en ninguna forma
los linderos y las medidas. Además este Tribunal de conformidad con el artículo
49 ordinal 5 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, no las
aprecia por ser las mismas invalorables, por cuanto al imponérsele el juramento
a la parte absolvente ya se le esta coaccionando en la declaración lo que hace
que sus declaraciones se encuentren bajo la coacción del juramento que hace que
la prueba sea nula por inconstitucional, entendida la coacción como: fuerza o
violencia que se hace a una persona para obligarla a que diga o ejecute alguna
cosa....”
(…Om i ssi s…)
“…Omissis…”
II
De conformidad con los artículos 313 ordinal 2° y 320 del Código de
Procedimiento Civil, el formalizante denuncia la infracción de los artículos 1.401,
1.405 del Código Civil y 403 del Código de Procedimiento Civil por falta de
aplicación.
Alegan el recurrente que el juez superior omitió analizar las posiciones
juradas por considerar que se trataba de un medio de prueba inconstitucional. Aduce
que con ese parecer el juez de alzada dejó de aplicar los artículos 1.401, 1.405 del
Código Civil y 403 del Código de Procedimiento Civil que regulan las posiciones
juradas como un medio probatorio legal permitido en materia civil y que el juez debió
examinar y aplicarle la tarifa de valoración prevista en las normas.
La Sala observa:
El formalizante sostiene que el juez superior dejó de examinar las
posiciones juradas al considerar que se trataba de un medio de prueba inconstitucional.
Alega que con ese parecer dejó de aplicar los artículos 1.401, 1.405 del Código Civil y
403 del Código de Procedimiento Civil que regulan legalmente este medio de prueba
dentro del proceso.
Al respecto, la recurrida expresó lo siguiente:
(…Omissis)
Sobre ese asunto, la Sala Constitucional en sentencia N° 2785 de fecha 24 de octubre
de 2003, caso: Ángel Rosalino González, señaló lo siguiente:
(…Omissis)
En el presente caso, el juez superior no analizó las posiciones juradas por
considerar que “las mismas son inconstitucionales de conformidad con el artículo 49
ordinal 5º de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, por cuanto al
imponérsele el juramento a la personal absolvente, y obligarla a comparecer al
órgano jurisdiccional para provocar una confesión, se le esta coaccionando en la
declaración, lo que hace que sus declaraciones se encuentren bajo la coacción del
juramento que evidencia que la prueba sea nula por inconstitucional”.
Con tal parecer el juez de alzada incurrió en la falta de aplicación de los
artículos 403 del Código de Procedimiento Civil, 1.401 y 1.405 del Código Civil, pues
no es cierto que al obligar a comparecer al absolvente se le está coaccionando en el
sentido de ejercer sobre él la fuerza o la violencia para obligarla a contestar. Por el
contrario, el juez de alzada debió aplicar estas normas, toda vez que de conformidad
con la Constitución, las leyes, doctrina y jurisprudencia este es un mecanismo legal
revestido de formalidad jurídica carente de coacción que está en armonía con los
principios constitucionales y coadyuva a la realización de la justicia a través del
proceso.
Por consiguiente el juez superior debió analizar las posiciones juradas,
como lo ha establecido la jurisprudencia de esta Sala. Así en sentencia de fecha 21 de
julio de 1993, caso: Ana Teotiste Carrillo c/ José Luciano Vera Cárdenas, esta Sala
sostuvo lo siguiente:
(…Omissis)
Ese criterio fue ratificado por esta Sala en sentencia N° 124 de fecha 26 de
abril de 2000, caso: MARIO CASTILLEJO MUELAS c/ JUAN MORALES
FUENTEALBA, en la que señaló lo siguiente:
(…Omissis)
Por tanto, el juez superior debió aplicar los artículos 403 del Código
de Procedimiento Civil, 1.401 y 1.405 del Código Civil y analizar las posiciones
juradas, pues se trata de un instrumento legal cónsono con la Constitución.
Por todas esas razones se declara procedente la denuncia de infracción
de los artículos 1.401, 1.405 del Código Civil y 403 del Código de Procedimiento
Civil. (En negrillas y subrayado nuestro).
Para el ponente la garantía no puede ser invocada para obstaculizar elcumplimiento del
deber de las partes de decir fielmente la verdad, cuando hansido convocadas legítimamente para
ello, como tampoco para distorsionar elcontenido de sus declaraciones con el fin de evadir las
consecuencias derivadasde la confesión, so pena de incurrir en las responsabilidades que al
efecto prevénlas normas penales que rigen la materia.
De igual forma la Sala Constitucional del TSJ, en sentencia número en sentencia N°
2785 de fecha 24 de octubre de 2003, en sentencia N° 3553 de fecha 18 de diciembre 2003, en
sentencia N° 1655 de 21 de enero de 2011, define a las posiciones juradas como un mecanismo
para obtener confesión en el proceso civil. Asegurando que: dicho medio de prueba seencuentra
exento de cualquier coacción física o de violencia, que es lo que endefinitiva constituye la
prohibición contenida en el citado artículo 49.5 de laConstitución. Lo que ratifica la
constitucionalidad plena de las posiciones juradas.
De esta forma, tres Salas del TSJ (Civil, Político-Administrativa y
Constitucional)ratifican la constitucionalidad de las posiciones juradas como instrumento
paravaloración del juez a la hora de sentenciar. No hay constreñimiento, no hayobligación
forzosa del inquirido por el acto de responder y el juramento a tomar norepresenta coacción
alguna.
Ahora bien, contra L A S E N T E N C I A del JUZGADO SUPERIOR (Juzgado Ad-
Quem)se ejerció en fecha 25 de febrero de 2014, el RECURSO DE CASACIÓN por ante la
Sala de Casación Civil, lo cual fue declarado sin lugar por sentencia emitida en fecha 22 de
septiembre de 2014, permitiendo que las sentencias de los jueces de instancia, ut supra,
quedaran definitivamente firmes, a partir de esta última fecha.
III
DE LA SENTENCIA de LA SALA DE CASACIÓN CIVIL
CUYA REVISIÓN SE SOLICITA
2.- Que se dejó constancia, para esa fecha de la incomparecencia de los otros codemandados,
JOSÉ LUIS GONZÁLEZ y JESÚS LODEIROS SÁNCHEZ (+), ni por sí ni por medio de su
apoderado judicial.
3.- Que en la sentencia proferida por el JUZGADO TERCERO DE PRIMERA INSTANCIA
EN LO CIVIL, MERCANTIL, AGRARIO, TRÁNSITO, MARÍTIMO Y BANCARIO DEL
PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO SUCRE (A-quo) en fecha 16 de julio de
2007, se dejó establecido que:
…(Omissis)…
En fecha 17 de Julio del 2002, comparece el Abogado JORGE RAMOS SANCHEZ al
acto de Posiciones Juradas, y procede el Apoderado Actor a formular la Primera de las
Posiciones Juradas, a tenor de lo siguiente:
“…Omissis…”
4.- Que el apoderado judicial de los demandantes, interpuso en fecha 07 de agosto de 2007
RECURSO DE APELACIÓN y seguidamente consignó en fecha 26 de noviembre de 2007,
escrito de informes por ante el AD-quem, “…en donde basó su defensa en el claro hecho de la
actitud del Juez A-quo de mal interpretar la Constitución y la doctrina imperante sobre las
posiciones juradas,…”
5.- Que “… el apoderado judicial de la parte demandante hizo valer durante el juicio, por ante
el A-quo y por ante el juez de Alzada que dicha probanza es fundamental para prevalecer su
pretensión, y que su análisis tiene el valor suficiente para cambiar el sentido de la decisión
definitiva, como ocurre en el caso presente al quedar la parte demandada confesa…”
6.- Que “…el Juez de Alzada hizo caso omiso a los planteamientos y a todos los argumentos
esgrimidos de la parte demandante y de manera temeraria, falaz, artera, sin argumentación
jurídica, violentando flagrantemente el debido proceso, el derecho a la defensa y a una justa
administración de justicia, establece en la sentencia recurrida lo siguiente:
Promovió la parte actora en la oportunidad legal, prueba de posiciones juradas, cuya
evacuación cursa a los folios 156 y 157 del presente expediente, oportunidad en la cual el
abogado JORGE RAMOS, manifestó acogerse al precepto constitucional contemplado
en el artículo 49 de la constitución Nacional de la República Bolivariana de
Venezuela; procediendo la parte actora promoventeestampar sus posiciones. Al respecto
cabe destacar que, de acuerdo al referido artículo 49, la confesión solamente será
válida si fue hecha sin coacción de ninguna naturaleza, motivo por el cual el Tribunal no
le otorga ningún valor probatorio. Así se establece.,,”
7.- Que “…vista la temeraria conducta procesal del Juez de Alzada que, de manera irregular
efectuó una especie de control difuso sobre la normativa constitucional al desaplicarla…”, la
Sala Constitucional ha dictado las sentencias N° 2785/24.10.2003 y N° 3553/18.12.2003, en
donde ha establecido que la normativa contenida en los artículos 403 y siguientes del Código
de Procedimiento Civil, relativos a la posición jurada, no son contrarias a las disposiciones de la
Constitución, sino que se trata de un medio probatorio que se utiliza como mecanismo para
obtener la confesión de alguna de las partes en el proceso, el cual está exento de coacción física,
psíquica o de cualquier otro tipo de violencia, que es el supuesto que prohíbe el artículo 49.5 de
la Constitución.
Con estas premisas de hecho la parte demandante argumentó su silogismo jurídico, y
concluyó estableciéndole al Magistrado recurrido que enbase a las consideraciones expuestas:
“…debe esta Sala concluir que efectivamente como lo denuncio, el A-quo y el ad-
quem interpretaron dolosa y erróneamente, los artículos 403 del Código de
Procedimiento Civil y 49, ordinal 5º de la Constitución Nacional, lo que por vía de
consecuencia, conlleva la declaratoria de procedencia de la denunciade conformidad
con los criterios antes expuestos y, dado la gravedad de los hechos jurídicos
inconstitucionales y legales denunciados debe esta Sala anular para que
desaparezcan del espectro jurídico nacional, tanto el fallo dictado el 28 de mayo de
2008, por el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y de Protección del
Niño y del Adolescente y Bancario de la Circunscripción Judicial del Estado Sucre,
así como la sentencia proferida en fecha 16 de julio de 2007 por el Juzgado Tercero
de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, Tránsito, Marítimo y Bancario
del primer circuito judicial del Estado Sucre, y de esta manera se pronuncie esta Sala
dictando un nuevo fallo sobre la Resolución del Contrato de Venta con Pacto de
Retracto, debidamente registrado por ante la Oficina Subalterna de registro del
municipio Sucre del Estado Sucre, en fecha 25 de Abril de 1997, quedando anotado
bajo el Nro. 46 de su serie, folios 222 al 223, del Protocolo Primero, Tomo sexto; el
cual, tal como se desprenda de marras, posee evidentes características usureras. Así
queremos sea decidido…”
3) Las sentencias definitivamente firmes que hayan sido dictadas por las demás Salas
de este Tribunal o por los tribunales o juzgados del país apartándose u obviando
expresa o tácitamente interpretaciones sobre la Constitución, contenidas en sentencias
dictadas por esta Sala con anterioridad al fallo impugnado, realizando así un errado
control de constitucionalidad al aplicar indebidamente la norma constitucional…”
Por lo tanto, la sentencia recurrida debe ser revisada, por cuanto a criterio de los
recurrentes, la sentencia de la Sala de Casación Civil,consideran que existe un grotesco error de
interpretación de la norma constitucional que permite definir que se sostuvo un criterio
contrarioa la jurisprudencia previamente establecida por esta Sala, y se manifiestan violaciones
de preceptos constitucionales; tales como las garantías constitucionales del derecho a la
defensa, al debido proceso y a la tutela judicial efectiva, por lo tanto, se considera que la
revisión pedida contribuiría a la uniformidad de la interpretación de las normas y principios
constitucionales.
IV
DEL DESACATO DE LA SALA DE CASACIÓN CIVIL
Ciudadanos Magistrados, consta en el ANEXO H.-1, que una vez emitida la sentencia
recurrida los recurrentes solicitaron la aclaratoria respectiva en fecha 23 de septiembre de
2014, en lo referente a que en la misma no hubo pronunciamiento alguno sobre la aplicación de
control difuso por parte de los jueces de instancia y menos hubo pronunciamiento sobre las
sentencias vinculantes de esta Sala en lo referente a la constitucionalidad de las posiciones
juradas.
Igualmente se le solicitó a la Sala de Casación Civil que se cumpliera con la revisión de
la sentencia recurrida establecida en el artículo 25.12 de la LEY ORGÁNICA DEL
TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA, tal como ha sido establecido en sentencia de esta
misma Sala, de fecha 02 de noviembre de 2011, Expediente N° 11-0735 (1655-21111-2011-11-
0735), la cual establece que:
“…En este sentido, el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y de
Protección del Niño y del Adolescente y Bancario de la Circunscripción Judicial del
Estado Monagas, no sólo desacató la doctrina jurisprudencial de la Sala
Constitucional, sino que de manera irregular efectuó una especie de control difuso
sobre dicha normativa al desaplicarla sin señalar expresamente tal motivación y sin
remitir a esta Sala Constitucional la copia certificada de su decisión para la respectiva
revisión, tal como lo ordena el artículo 25.12 de la Ley Orgánica del Tribunal
Supremo de Justicia…”
Tal como consta en el ANEXO H.-2, la Sala de Casación Civil en fecha 22 d octubre de
2014 ([Link]), hizo caso omiso de todo lo antes
planteado y declaró improcedente la aclaratoria, para luego enviar el expediente al
JUZGADO TERCERO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL, MERCANTIL,
AGRARIO, TRÁNSITO, MARÍTIMO Y BANCARIO DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL
DEL ESTADO.
Esta situación, evidencia que la Sala de Casación Civil incumplió con el artículo 25.12
de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia y desacató la doctrina jurisprudencial de
esta Sala Constitucional, lo cual, además, es un desacato susceptible de sanción, de
conformidad con lo establecido en el artículo 122 de la Ley que rige las funciones de este
Supremo Tribunal, que afecta gravemente el carácter ejecutorio de las sentencias, en cuanto a
garantías básicas de toda Administración de Justicia y, al mismo tiempo, a la institucionalidad y
la garantía de juridicidad a la cual se encuentran sometidos los particulares y el propio Estado,
tal como lo estableció la sentencia de esta Sala Constitucional de fecha 23 de febrero de 2012, la
cual se encuentra en la dirección:[Link]/decisiones/scon/Febrero/145-23212-2012-12-
[Link]; la cual establece que:
“…Efectivamente, uno de los presupuestos básicos del Estado social de
derecho y de justicia es la sumisión de todos los particulares, así como de las
instituciones del Estado, al sistema judicial del cual este Tribunal es la cúspide, y
dicha sumisión se extiende al acatamiento de lo decidido, pues el cumplimiento y
ejecución de las sentencias, forma parte tanto del derecho a la tutela judicial efectiva,
como de los principios de seguridad jurídica y estabilidad institucional, y su
quebrantamiento, vulnera las bases mismas del Estado…”
Siendo la misma Sala Constitucional con esa decisión la que estableció las multas de
Ley y a la vez ordenó remitir al Ministerio Público copia certificada de lo concerniente para que
se determinara la eventual responsabilidad penal a que hubiere lugar a consecuencia del
desacato.
CAPÍTULO V
DEL DESACATO DEL JUZGADO TERCERO DE PRIMERA INSTANCIA DEL
PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO. SUCRE (Juzgado A-Quo)
ANEXO I
Consta en el ANEXO I.-1, el escrito de fecha 27 de marzo de 2015
presentado por los recurrentes al Juzgado A-Quo, en donde le solicita remitir a la Sala
Constitucional lo concerniente para revisar las sentencias definitivamente firmes de acuerdo a
lo establecido en la jurisprudencia de esta Sala y la ley Orgánica del Tribunal Supremo de
Justicia., de lo cual, como consta en el mismo ANEXO I.-1, la sentencia interlocutoria de 06
de abril de 2015, el juzgado A-Quo niega tal petición.
Consta en el ANEXO I.-2, el Juzgado A-Quo intempestivamente a
solicitud de los demandados en el juicio de resolución de contrato, emitió auto
de fecha 04 de julio de 20016, en donde se decreta la EJECUCIÓN VOLUNTARIA, de la
sentencia proferida en fecha 16 de julio de 2007, sin notificar a los hoy recurrentes y, en fecha
23/05/2016 emite auto donde decreta la EJECUCIÓN FORZOSA de la sentencia ut supra.
En este punto debemos recordar a esta Sala que al decretar el Juez A-Quo la
EJECUCIÓN VOLUNTARIA y la EJECUCIÓN FORZOSA, tal como anotamos al principio
de este escrito, quedó en evidencia que el actor supuesto comprador demandado, jamás tomo
posesión del inmueble que le fue dado en venta; por lo que la venta con pacto de retracto fue un
acto fingido y escondió la intención de realizar un negocio simulado usurero por parte de los
supuestos compradores, y además de que éstos, actuando de mala fe, con premeditación y
alevosía no pagaron la suma total expresada en el documento contrato de venta con pacto de
retracto, comportamiento tal que como veremos a lo largo de este escrito, configurará la
presunción fuerte, lógica y concordante de ilícitos penales, entre ellos la estafa tipificada en
nuestro código sustantivo penal.
Consta en el ANEXO I.-3, el escrito de fecha 01 de julio de 2016
presentado por los recurrentes al Juzgado A-Quo, en donde reitera una vez más:
“…Visto de esta manera, dado que todas las sentencias emanadas de los
tribunales sustanciadores de esta causa, tienen carácter aparente de firmes y están
infectadas por el vicio de desacato de la jurisprudencia vinculante de la Sala
Constitucional respecto a la constitucionalidad de las posiciones juradas, solicito
formalmente a este Digno Tribunal para que remita a la Sala Constitucional, la copia
certificada de la sentencia proferida por este Tribunal en fecha 16 de julio de 2007 ( la
cual riela en los Folios 437 al 469), así como también la copia certificada de la
sentencia proferida por el JUZGADO SUPERIOR EN LO CIVIL, MERCANTIL,
TRÁNSITO, PROTECCIÓN DEL NIÑO Y DEL ADOLSCENTE Y BANCARIO
DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO SUCRE, en fecha 28 de mayo
de 2008 (Folios 526 al 537), así como también la copia certificada de la sentencia
proferida por la Sala de Casación Civil de fecha a los 22 días de septiembre de 2014,
para la respectiva revisión, tal como lo ordena el artículo 25.12 de la Ley Orgánica del
Tribunal Supremo de Justicia, con la celeridad pertinente, para que la Sala
Constitucional efectúe la revisión de las sentencias definitivamente firmes, ut
supra, a las que se les imputa además la violación de los derechos a la tutela
judicial efectiva, al debido proceso y a la propiedad, así como violación del
principio de exhaustividad y la jurisprudencia vinculante de la Sala
Constitucional…”
Siendo de esta manera para quien suscribe es forzoso declarar que existen indicios
fuertes, lógicos y concordantes que hacen nacer la presunción de un fraude procesal colusivo,
continuado y agravado, durante el juicio de resolución de contrato, tal como también lo
estableció la Sala Constitucional en sentencia de fecha 09 de junio de 2005, Expediente Nº: 03-
3107 .( [Link]), respecto al fraude procesal
“… esta Sala en sentencia del 4 de agosto de 2000 (caso: Hans Gotterried)
definió el fraude procesal como las maquinaciones y artificios realizados en el curso
del proceso, o por medio éste, destinados, mediante el engaño o la sorpresa en la buena
fe de uno de los sujetos procesales, a impedir la eficaz administración de justicia, en
beneficio propio o de un tercero y en perjuicio de parte o de tercero. Estas
maquinaciones y artificios pueden ser realizados unilateralmente por un litigante, lo
que constituye el dolo procesal stricto sensu, o por el concierto de dos o más sujetos
procesales, caso en que surge la colusión; y pueden perseguir la utilización del proceso
como instrumento ajeno a sus fines de dirimir controversias o de crear determinadas
situaciones jurídicas (como ocurre en el proceso no contencioso), y mediante la
apariencia procedimental lograr un efecto determinado; o perjudicar concretamente a
una de las partes dentro del proceso, impidiendo se administre justicia correctamente.
Asimismo, se señaló en la sentencia comentada que:
“…el fraude puede consistir en el forjamiento de una inexistente litis
entre partes, con el fin de crear un proceso dirigido a obtener fallos o
medidas cautelares en detrimento de una de las partes, o de terceros
ajenos al mismo, lo que constituye la simulación procesal; o puede
nacer de la colusión de una persona, que actuando como demandante,
se combine con otra u otras a quienes demanda como litisconsortes de
la víctima del fraude, también demandada, y que procurarán al
concurrir con ella en la causa, crear al verdadero codemandado
situaciones de incertidumbre en relación con la fecha real de citación
de todos los demandados; o asistir con él en el nombramiento de
expertos, con el fin de privarlo de tal derecho; o sobreactuar en el
juicio, en los actos probatorios, etc, hasta convertirlos en un caos.
También -sin que con ello se agoten todas las posibilidades- puede
nacer de la intervención de terceros (tercerías), que de acuerdo con una
de las partes, buscan entorpecer a la otra en su posición procesal”.
Ahora bien, el artículo 462 del Código Penal reformado, tipifica el delito de
estafa, en los siguientes términos:
Visto de esta manera y por todas las razones que antes fueron expuestas, debe esta Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, declarar con LUGAR la solicitud de
revisión interpuesta, contra de la sentencia dictada en fecha 22 de septiembre de 2014 por la
Sala de Casación Civil , ANULAR el fallo dictado, y se ORDENE:
1.- Remitir al Ministerio Público copia certificada de lo concerniente para que se
determinara la eventual responsabilidad penal a que hubiere lugar a consecuencia del continuo
desacato y la presunción de fraude procesal colusivoya referido.
2.- Anular para que desaparezcan del espectro jurídico nacional, tanto el fallo dictado el
28 de mayo de 2008, por el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y de
Protección del Niño y del Adolescente y Bancario de la Circunscripción Judicial del Estado
Sucre, así como la sentencia proferida en fecha 16 de julio de 2007 por el Juzgado Tercero de
Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, Tránsito, Marítimo y Bancario del primer
circuito judicial del Estado Sucre, y de esta manera se pronuncie también esta Sala sobre la
nulidad del Contrato de Venta con Pacto de Retracto, debidamente registrado por ante la
Oficina Subalterna de Registro del Municipio Sucre del Estado Sucre, en fecha 25 de Abril de
1997, quedando anotado bajo el Nro. 46 de su serie, folios 222 al 223, del Protocolo Primero,
Tomo sexto; el cual, tal como se desprenda de marras, posee evidentes características usureras
y fraudulento.- Así queremos sea decidido