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Recurso de Revisión ante el TSJ de Venezuela

Este documento presenta un recurso de revisión ante el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela contra sentencias previas. El recurso alega que los jueces de instancia y casación violaron el debido proceso, derecho a la defensa, principio de igualdad y tutela judicial efectiva al no aplicar correctamente la Constitución, el Código Civil y el Código de Procedimiento Civil en un caso de 17 años sobre la resolución de un contrato de venta con pacto de retracto. El recurso busca corregir estos errores para lograr la uniformidad en la

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Recurso de Revisión ante el TSJ de Venezuela

Este documento presenta un recurso de revisión ante el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela contra sentencias previas. El recurso alega que los jueces de instancia y casación violaron el debido proceso, derecho a la defensa, principio de igualdad y tutela judicial efectiva al no aplicar correctamente la Constitución, el Código Civil y el Código de Procedimiento Civil en un caso de 17 años sobre la resolución de un contrato de venta con pacto de retracto. El recurso busca corregir estos errores para lograr la uniformidad en la

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TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

SALA CONSTITUCIONAL

SU DESPACHO.-

Yo, RODOLFO LUIS QUIJADA MARVAL titular de cedula de identidad Nro 5.083.706,
inscrito en el Inpreabogado bajo el Nro. 82.529, de este domicilio, heredero legítimo de los
demandantes en esta causa, hoy fallecidos AGUSTÍN RAMON QUIJADA y LUISA MARIA
MARVAL DE QUIJADA, acudo a esta Sala para interponer RECURSO DE REVISIÓN,
contra sentencia emanada de la Sala de Casación Civil (La recurrida), expediente AA20-C-
2014-000099, emitida en fecha 22 de septiembre de 2014 (ANEXO A), la cual declaró sin
lugar el recurso de casación interpuesto contra la sentencia emanada del JUZGADO
SUPERIOR EN LO CIVIL, MERCANTIL, TRÁNSITO, PROTECCIÓN DEL NIÑO Y DEL
ADOLSCENTE Y BANCARIO DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO
SUCRE (Juzgado Ad-Quem) en fecha 28 de mayo de 2008 (ANEXO B), la cual ratificó la
sentencia emanada del JUZGADO TERCERO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL,
MERCANTIL, AGRARIO, TRÁNSITO, MARÍTIMO Y BANCARIO DEL PRIMER
CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO SUCRE (Juzgado A-quo) en fecha 16 de julio de
2007(ANEXO C).
CAPÍTULO I

I
Ciudadanos Magistrados, esta Sala ha sostenido en casos anteriores que la labor tuitiva
del Texto Constitucional, mediante la revisión extraordinaria de sentencias no se cristaliza de
forma similar al establecido para los recursos de gravamen o impugnación, diseñados para
cuestionar la sentencia, para ese entonces, definitiva. Igualmente ha señalado en reiteradas
oportunidades que la solicitud de revisión ha sido concebida como una vía extraordinaria
tendiente a preservar la uniformidad de la interpretación de las normas y principios
constitucionales y para corregir graves infracciones a sus principios o reglas.
De acuerdo con lo anterior, los alegatos establecidos en el presente escrito deja en
clara evidencia que los jueces de instancia y casación, no actuaron como garantes primigenios
de la Carta Magna, del Código Civil y del Código de Procedimiento Civil y cuyas conductas
procesales originaron como consecuencia los hechos configuradores de la procedencia de la
revisión extraordinaria de las sentencias ut supra, producto no solamente por la lesión de
derechos constitucionales, fraude procesal colusivo, inobservancia de preceptos legales y delos
meros ( y graves) perjuicios en contra de los hoy recurrentes en un juicio de aproximadamente
diecisiete años (17) años al presente, sino que además, es también el producto del
desconocimiento absoluto (e intencional desacato) de precedentes dictados por esta Sala, de 
errores grotescos en la interpretación de normas constitucionales y de su falta de aplicación.

Visto de esta manera, acudimos a esta Sala apuntando la actividad argumentativa delos
hoy recurrentes para manifestar, no sólo la inconformidad con el dispositivo de los fallos
ilegales adversos y la artera conducta procesal de los jueces de instancia y casación, -tal y
como se desprende en parte del contenido escrito presentado, sino que además dichos
dispositivos son producto de errores (dolosos, graves e inexcusables) caracterizados en la
interpretación de la Constitución, que deben ser corregidos a fin de lograr la uniformidad de la
misma. Así queremos sea decidido.
II

Con el propósito de establecer la veracidad de los argumentos que sustentan la solicitud


de revisión -que se concentran en la violación del derecho al Debido Proceso, Derecho a la
Defensa, Principio de Igualdad y Tutela Judicial Efectiva, previstos en los artículos 26, 49, 51,
334 y 335 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el artículo 33 de la
Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia y la presunción de fraude procesal colusivo
(Artículo 17 del Código de Procedimiento Civil) de los solicitantes, en su proyección relativa al
derecho a la impugnación- consideramos imprescindible, para una mejor comprensión,
describir el íter procesal llevado a cabo en el juicio que  por resolución de contrato de venta
con pacto de retracto intentado por los ciudadanos hoy fallecidos AGUSTÍN RAMON
QUIJADA y LUISA MARIA MARVAL DE QUIJADA, en fecha 14 de Diciembre de 1999, en
contra de los ciudadanos  ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA, OLINDA FALCON
SANGUINETTI, JOSE LUIS GONZALEZ Y JESÚS LODEIROS SÁNCHEZ, ante
JUZGADO TERCERO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL, MERCANTIL,
AGRARIO, TRÁNSITO, MARÍTIMO Y BANCARIO DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL
DEL ESTADO SUCRE
Transcurridos aproximadamente diecisiete (17) años desde la pretensión incoada,
quienes suscriben consideran necesario presentar las basesargumentativas históricas y actuales,
que a continuación se enuncian en este recurso, para desmontar el entramado judicial
relacionado con la demanda de resolución de contrato de venta con pacto de retractoy las
incidencias seguidas con ocasión de la ilegalconducta del Juez de Primera Instancia de
inadmitir la pruebade las posiciones juradas promocionada por los demandantes,por considerar
que las mismas son inconstitucionales de conformidad con el artículo 49 ordinal 5º de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, desconociendo y desacatando en lo
absoluto los precedentes dictados por esta Sala sobre la referida prueba; actitud procesal
avalada por el Juez Superior de la Jurisdicción del Estado Sucre, la Sala de Casación Civil y el
actual juez de Primera Instancia de la Jurisdicción del Estado Sucre; y de todo lo cual, para
quienes suscriben se desprenden indicios lógicos y concordantes que hacen nacer la presunción
de fraude procesal colusivoy de conductas tipificadas en nuestro código sustantivo penal, tal
como lo estableció la Sala Constitucional en sentencia de fecha 09 de junio de 2005,
Expediente Nº: 03-3107.( [Link]) y de lo cual ejerceremos las respectivas
acciones legales en las jurisdicciones respectivas.
CAPÍTULO II

INDICIOS HISTÓRICOS I:
DE LA DEMANDA DE ENTREGA MATERIAL y de
SIMULACIÓN DE CONTRATO
(ANEXO D)
Consta en el ANEXO Dtanto la sentencia emanada en fecha once de mayo de 2000
(ANEXO D.-1), del JUZGADO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL, MERCANTIL,
AGRARIO, DEL TRÁNSITO, DEL TRABAJO Y DE ESTABILIDAD LABORAL DEL
PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO SUCRE, el libelo de demanda (ANEXO D.-
2), así como el escrito de contestación de demanda (ANEXO D.-3),por juicio de entrega
material incoado por los ciudadanos  ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA, OLINDA
FALCON SANGUINETTI, JOSE LUIS GONZALEZ Y JESÚS LODEIROS SÁNCHEZ, en
contra de AGUSTÍN RAMON QUIJADA y LUISA MARIA MARVAL DE QUIJADA.
De este ANEXO D se pueden extraer los siguientes presupuestos:

1.- Del libelo de demanda se observa que en fecha 25 de abril de 1997 ambas partes celebraron
contrato de venta con pacto de retracto y los demandantes (supuestos vendedores) se
reservaron el derecho de recuperar los bienes inmuebles bajo litigio vendidos, dentro del lapso
comprendido desde el 14 de marzo de 1997 hasta el 14 de marzo de 1998.
2.- Del escrito de contestación de demanda se observa la oposición formal de los demandadosa
la entrega material por cuanto “los compradores no pagaron el precio de venta”.
3.- De la referida sentencia se observa que los demandantes no respaldaron la prueba de la
obligación, tal como lo establecen los artículos 929 y 930 del Código de Procedimiento Civil,
que la oposición alegada se fundamenta en una causa legal y como consecuencia se declaró con
lugar la oposición interpuesta por los demandados deno haber recibido la suma expresada en el
documento contrato de venta con pacto de retracto, además, la sentencia también dejó
claramente establecido que esta causa“…impretermitiblemente debe ser dilucidada en juicio
aparte...”, condenando en costas a los demandantes.
Visto lo anterior, es evidente que el juzgador actuó conforme a lo establecido en el
artículo 12 del Código de Procedimiento Civil, esclareciendo el hecho de que los demandantes
nunca se comportaron como verdaderos propietarios de los bienes bajo litigio, de hecho nunca
tomaron posesión delos mismos, es decir, de la cosa objeto del contrato de pacto de retracto y
por el contrario para la fecha actual los herederos de los demandados mantienen la posesión
delos mismos. 
En el presente caso también observamos, que la supuesta venta se realizó el 27 de abril
de 1997, la entrega material debió ser de inmediato, y la referida demanda se presentó el 22 de
junio de 1999, o sea transcurrieron aproximadamente dos (02) años y dos (02) meses para que
intentara la acción para tratar de tomar posesión del inmueble, es decir, que en el presente caso
no se configuró la posesión como requisito esencial para que tenga validez el o se considere
valido la venta de pacto retracto, por cuanto el lapso transcurrido para poseer el inmueble hace
presumir que pueda estar inmerso en otra figura contractual, que tal como demostraremos
adelante, se trató en primera instancia de un préstamo con intereses usurero cuyos indicios son
el precio vil y la retención de la posesión, que luego se transformó en una estafa, ya que los
supuestos compradores no pagaron lo pactado.
Visto lo anterior, es de señalar que de los indicadores e indicios de que efectivamente se
está en presencia de un contrato de compra venta convencional es que el precio de la venta sea
serio, ajustado a la realidad económica, es decir, real y no fingido, simulado o irrisorio como
sería un precio exageradamente bajo comparado con el precio comúnmente conocido en la
zona, esto se analiza en base a la experiencia común por cuanto nadie a su juicio querría vender
un inmueble por debajo del precio, en este caso observamos, que la venta se realiza por un
precio bajo, ya que de un análisis se aprecia que para la época y para la descripción de los
inmuebles ningún bien podría tener un costo por debajo a los demás, en consecuencia existe
duda respecto a este indicativo; es por ello que al establecerse en el contrato que se demanda su
cumplimiento se observa que el precio de venta fue de VEINTISEIS MILLONES
CUATROCIENTOS MIL BOLIVARES (Bs. 26.400.000,00) equivalentes para la época, que
con la reconversión monetaria representaría VEINTISEIS MIL CUATROCIENTOS
BOLIVARES (Bs. 26.400,000), lo cual se considere que en la fecha de la venta de los bienes
inmuebles bajo litigio con las características referidas no se acercaba a lo más mínimo a su
precio real.
Otro de los indicativos son las actitudes y conductas desplegadas por las partes,
demostrativas de su verdadera intención o propósito, no guardan armonía con el contrato de
compra venta con pacto de retracto que firmaron, en el sentido de que una cosa es lo que pacta
el documento escrito con venta de pacto retracto y otras son las conductas y aptitudes de las
partes, lo cual configura una evidente situación de ambigüedad en el [Link] Código Civil y
la sana critica exigen para perfeccionar el contrato que el actor comprador haya tomado
posesión del inmueble y por otro que el precio no sea fingido simulado. Por otro lado está
plenamente probado en autos que el actor supuesto comprador, jamás tomo posesión del
inmueble que le fue dado en venta, ni tampoco demostró que hiciera el intento de alguna
acción, administrativa o judicial, para obtener la posesión que reclama; de manera que no es
posible aplicar en este caso los supuestos de hecho y consecuencia jurídicas establecidas en los
artículos 1.534 y 1.544 del Código Civil, según el cual se reserva recuperar la cosa vendida y
no puede entrar en posesión de dicha cosa de la cual debió inicialmente haberse desprendido en
beneficio del supuesto comprador, y dada la máxima de experiencia la venta con pacto de
retracto se puede inferir de lo anterior, que fue un acto fingido y escondió la intención de
realizar un negocio simulado usurero por parte de los supuestos compradores, y además de que
éstos, actuando de mala fe, con premeditación y alevosía no pagaron la suma total expresada en
el documento contrato de venta con pacto de retracto, comportamiento tal que como veremos a
lo largo de este escrito, configurará la presunción fuerte, lógica y concordante de ilícitos
penales, entre ellos la estafa tipificada en nuestro código sustantivo penal.
CAPÍTULO III
INDICIOS HISTÓRICOS II:
DE LA DEMANDA POR RESOLUCIÓN DE CONTRATO
Tal como quedó evidenciado en el capítulo anterior, donde nació la fuerte presunción de
que el contrato de venta de pacto retracto ut supra no es tal sino simplemente un negocio
simulado usurero en consideración a los siguientes indicios lógicos y concordantes:
1. La demandante compradora nunca ha poseído el inmueble 
2. El desinterés por poseer el inmueble por cuanto después aproximadamente dos (02)
años y dos (02) meses para que intentara la acción para tratar de tomar posesión del
inmueble fue que se intentó una acción para obtener la entrega material. 
3. El precio irrisorio de la venta. 
Ahora bien, mostraremos en este capítuloque en la sustanciación del juicio por
resolución de contrato de venta con pacto de retracto intentado por los ciudadanos hoy
fallecidos AGUSTÍN RAMON QUIJADA y LUISA MARIA MARVAL DE QUIJADA, en
fecha 14 de Diciembre de 1999, en contra de los ciudadanos  ANTONIO JOSE GONZALEZ
ACUÑA, OLINDA FALCON SANGUINETTI, JOSE LUIS GONZALEZ Y JESÚS
LODEIROS SÁNCHEZ, existen suficientes indicios lógicos y concordantes que hacen nacer la
fuerte presunción de fraude procesal colusivo (artículo 17 del Código de Procedimiento Civil) y
de presunta ESTAFA AGRAVADA, previsto y sancionado en el Artículo 464, en relación con
el Artículo 83 del Código Penal, y de todo lo cual se evidencia que el contrato de venta de pacto
retracto ut supra, es simplemente un negocio simulado usurero.
Tal como se desprende de la sentencia emanada del Juzgado A-quo en fecha 16 de julio
de 2007 (ANEXO C), donde se dejó establecido que el apoderado de los demandantes señaló
en su libelo de demanda que había cumplido su obligación ya que efectivamente
“…el precio convenido en dicha Venta con Pacto de Retracto Convencional, fue la
cantidad de VEINTISÉIS MILLONES CUTROCIENTOS MIL BOLIVARES
(26.400.000,oo), habiéndoseles pagado a sus mandantes por concepto de la referida
venta, según su decir, la cantidad de NUEVE MILLONES TRESCIENTOS
SESENTA MIL BOLIVARES (9.360.000,oo), quedando pendiente y no cancelado
hasta la fecha la cantidad de DIECIOCHO MILLONES QUINIENTOS CUARENTA
MIL BOLIVARES (18.540.000,oo). Continúa alegando que la cantidad cancelada fue
pagada de la siguiente manera: en fecha 14 de Marzo de 1997, su mandante, ciudadana
LUISA MARIA MARVAL DE QUIJADA, deposita en el Fondo de Activos Líquidos
Nro. 03-137-002988-2, del Banco Consolidado, C.A., actualmente Corp Banca, la
cantidad de DOS MILLONES SETECIENTOS MIL BOLIVARES (2.700.000,oo)
según recibo de inversión Nro. 8756099. En esa misma fecha, el comprador,
ciudadano ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA, deposita en la cuenta de Activos
Líquidos Nro. 03-137-002988-2 del Banco Consolidado, actualmente Corp. Banca,
propiedad de su mandante la ciudadana LUISA MARIA MARVAL DE QUIJADA, la
cantidad de UN MILLON SETECIENTOS MIL BOLIVARES (1.700.000,oo), según
recibo de inversión Nro.9265993. En fechas 17 y 21 de Marzo del año 1997, la
prenombrada mandante deposita en la cuenta de Activos Líquidos del Banco
Consolidado, C.A., actualmente Corp. Banca, las cantidades de DOS MILLONES
DOSCIENTOS SESENTA MIL BOLIVARES (2.260.000,oo), según recibo de
inversión Nro. 9341126 y cuneta Nro. 03-137-002988-2 y la cantidad de DOS
MILLONES SETECIENTOS MIL BOLIVERS (2.700.000,oo) según recibo de
inversión Nro. 8756983, respectivamente en su orden. Estas cantidades parciales,
suman la cantidad total de NUEVE MILLONES TRESCIENTOS SESENTA MIL
(9.360.000,oo), que fue la cantidad pagada por los compradores, los ciudadanos
ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA, OLINDA FALCON SANGUINETTI, JOSE
LUIS GONZALEZ Y JESÚS LODEIROS SÁNCHEZ. 
Además, expuso el Apoderado Actor que el Pacto por el cual sus mandantes se
reservaron recuperar los bienes inmuebles vendidos, antes identificados, estuvo
comprendido desde el día 14 de Marzo de 1997 hasta el día 14 de Marzo de 1998,
previa restitución del precio de venta convenido y que, sus mandantes, una vez
realizada la venta, fueron obligados a firmar doce (12) letras de cambio, por un valor
cada una de UN MILLON QUINIENTOS MIL BOLIVARES (1.500.000,oo), por
concepto de intereses

Más adelante, con respecto a los intereses de usura la sentencia también señala que el
referido apoderado expuso que:
“…el Pacto por el cual sus mandantes se reservaron recuperar los bienes inmuebles
vendidos, antes identificados, estuvo comprendido desde el día 14 de Marzo de 1997
hasta el día 14 de Marzo de 1998, previa restitución del precio de venta convenido y
que, sus mandantes, una vez realizada la venta, fueron obligados a firmar doce (12)
letras de cambio, por un valor cada una de UN MILLON QUINIENTOS MIL
BOLIVARES (1.500.000,oo), por concepto de intereses…”

La sentencia también señala que el apoderado la parte demandada expuso en su escrito


de contestación de la demanda que:
“…acepta como cierto la suscripción del Contrato de Venta con Pacto de Retracto
Convencional en los términos expuestos por la actora. Sin embargo, niega que sus
mandantes por concepto de dicha venta con pacto de Retracto hayan pagado la
cantidad de NUEVE MILLONES TRESCIENTOS SESENTA MIL BOLIVARES
(9.360.000,oo), ya que en el momento de la Protocolización del documento de Venta
con Pacto de Retracto, los demandantes recibieron de manos de los compradores la
cantidad de VEINTISÉIS MILLONES CUATROCIENTOS MIL BOLIVARES
(26.400.000,oo), en dinero en efectivo, en moneda de curso legal en el país a su entera
y cabal satisfacción, reservándose el derecho a recuperar los bienes inmuebles
vendidos dentro del lapso comprendido desde el día 14 de Marzo de 1997, hasta el día
14 de Marzo de 1998, previa restitución del precio de venta estipulado. 
Asimismo niega y rechaza que los depósitos bancarios aducidos por la actora guarden
alguna relación con el presente litigio, por lo que los desconoce. Igualmente niega,
rechaza y contradice que sus mandantes hayan poseído por medio de violencia y
arbitrariedad los locales comerciales referidos, ya que, según su decir, en ningún
momento llegaron a tener en posesión ninguno de los inmuebles dados en venta con
Pacto de retracto, es decir, nunca se cumplió con la tradición de la cosa. Y, por ultimo,
niega, rechaza y contradice que sus mandantes hayan obligado a los demandantes a
firmar las doce (12) letras de cambio por un valor de UN MILLON DOSCIENTOS
MIL BOLIVARES (1.200.000,oo) cada una, por concepto de intereses…” (Subrayado
nuestro)

Así de esta manera, de acuerdo con el Juzgado A-quo la litis quedó trabada en los
siguientes hechos controvertidos:
 Que la cantidad pagada por los compradores haya sido NUEVE MILLONES
TRESCIENTOS SESENTA MIL (9.360.000,oo), quedando pendiente y no
cancelado hasta la fecha la cantidad de DIECIOCHO MILLONES
QUINIENTOS CUARENTA MIL BOLIVARES (18.540.000,oo). 

 Que los Locales Comerciales en referencia, los cuales eran poseídos


legítimamente por sus propietarios, en la actualidad son poseídos, por medio
de la violencia y arbitrariedad por parte de los compradores, quienes cobran
los cánones de arrendamientos de dichos locales. 

Es decir, la sentencia se refiere a los Locales Comerciales y no se menciona el hecho de


que el apartamento en litigio estaba siendo habitado por los demandantes, LO QUE
DEMUESTRA QUE NO SE HABÍA REALIZADO LA TRADICIÓN.
También omite el Juzgado A-quo en su sentencia el hecho controvertido que los
demandantes, una vez realizada la venta, fueron obligados a firmar doce (12) letras de cambio,
por un valor cada una de UN MILLON QUINIENTOS MIL BOLIVARES (1.500.000, oo), por
concepto de intereses (de usura).
CAPÍTULO IV
DE LA PRUEBA DE LAS POSISICIONES JURADAS
Y DE SU INADMISIBILIDADPOR CONSIDERAR LOS JUECES
QUE LAS MISMAS SON INCONSTITUCIONALES
I
D E L A S E N T E N C I A del JUZGADO DE PRIMERA
INSTANCIA (Juzgado A-quo)

Ciudadanos Magistrados, consta en el ANEXO E, el Auto emanado del Juzgado A-quo


de fecha 16 de mayo de 2002, en donde se ordena citar a los codemandados a fin de absolver
las posiciones juradas y citar a los demandantes para absolver las posiciones juradas recíprocas.
También se observa en dicho anexo, diligencia del apoderado de los demandantes de fecha 04
de julio de 2002, informando al A-quo, la imposibilidad de citar a los demandados para
absolver las posiciones juradas y solicita que se cite al apoderado judicial de los codemandados
ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA y OLINDA FALCON SANGUINETTI, para que
absuelva las posiciones juradas. Para los otros codemandados, JOSE LUIS GONZALEZ Y
JESÚS LODEIROS SÁNCHEZ, dado que se negaron a firmar la citación se solicitó
notificarlos por el artículo 218 del Código de Procedimiento Civil, lo cual fue negado por el A-
quo tal como consta en diligencia de fecha 11 y 16 de julio de 2002, del mismo ANEXO E.-1.
Esta narrativa puede leerse en la sentencia del A-quo, donde expresa lo siguiente:
En fecha tres (03) de Julio del 2002, el ciudadano alguacil de éste Tribunal, mediante
diligencia consigno Boletas de citación libradas a los demandados Ciudadanos
OLINDA FALCON SANGUINETTI y ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA por
haber sido infructuosas las mismas en virtud de no haberse localizado en sus
domicilios; y ciudadanos JOSE LUIS GONZALEZ y JESUS LODEIROS SANCHEZ,
por haberse éstos negado a firmarlas. 
Posteriormente el día 04 de Julio del 2002, el apoderado Actor consigna diligencia
mediante la cual solicita la citación del ciudadano JORGE RAMOS SANCHEZ, en su
carácter de Apoderado Judicial de la parte accionada, a los fines de que absuelva las
posiciones juradas por los codemandados ciudadanos OLINDA FALCON
SANGUINETTI y ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA. Asimismo solicita que
los codemandados JOSE LUIS GONZALEZ y JESUS LODEIROS SANCHEZ, sean
citados de conformidad con el artículo 218 del Código de Procedimiento Civil,
mediante Boleta de Notificación. 
Por Auto de fecha 10 de Julio del 2002, el Tribunal de la causa acuerda la citación del
Apoderado de la parte demandada a fin de que absuelva posiciones Juradas en el
presente juicio y declara no ha lugar en derecho la solicitud de citación por Boleta de
Notificación por el 218 del Código de Procedimiento Civil de los codemandados JOSE
LUIS GONZALEZ y JESUS LODEIROS SANCHEZ, por cuanto el tribunal de la
causa observa que tal disposición no es aplicable al caso de autos. 

Visto lo anterior, se evidencia que los codemandados JOSE LUIS GONZALEZ y


JESUS LODEIROS SANCHEZ, no fueron o no quisieron asistir a absolver las posiciones
juradas evidenciándose del caso de autos, que el Tribunal no ordenó librar boleta de citación
para que el Secretario del Tribunal A-quo, agotara la vía judicial para la citación personal,
prevista en el artículo 406 del Código de Procedimiento Civil, en concordancia con el artículo
218 ejusdem, dado pues conforme a lo establecido en el norma antes aludida, es obligatorio
para ello que se realice la citación de estos de forma personal, configurándose un indicio lógico
y fuerte de fraude procesal colusivo.
Consta en el ANEXO E.-2, que en fecha 17 de Julio del 2002, compareció el apoderado
de los codemandados ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA y OLINDA FALCON
SANGUINETTI, al acto de Posiciones Juradas y tal como quedó plasmado en la sentencia del
A-quo:
En fecha 17 de Julio del 2002, comparece el Abogado JORGE RAMOS SANCHEZ al
acto de Posiciones Juradas, y procede el Apoderado Actor a formular la Primera de las
Posiciones Juradas, a tenor de lo siguiente: 
“ Diga el absolvente, como es cierto que sus mandantes no cancelaron a mis
poderdantes la totalidad del precio convenido en la venta con pacto de retracto
realizada?” 
Contestando el Abogado JORGE RAMOS SÁNCHEZ, en su carácter de Apoderado
Judicial de la parte demandada: 
“Me acojo al Precepto Constitucional contemplado en el articulo 49 de la Constitución
de la Republica Bolivariana de Venezuela ya que a partir de la entrada en vigencia de
esta Carta Magna la Prueba de Posiciones Juradas es una prueba Inconstitucional,
hecho por el cual y en fundamento a lo antes expuesto me niego a responder cualquier
pregunta de Posiciones Juradas promovida ya que dicha prueba es impertinente”. 
Interviene el apoderado Actor y expone: 
“Oída la exposición realizada por el Apoderado Judicial de la parte Demandada que
nos ocupa en la presente causa, insisto en la presente prueba y en consecuencia pasa a
estampar las siguientes posiciones juradas: Segunda posición jurada: ¿Diga el
absolvente, como es cierto, que sus mandantes solamente le cancelaron a mis
mandantes producto de la negociación realizada la cantidad de bolívares NUEVE
MILLONES TRESCIENTOS SESENTA MIL BOLIVARES (Bs. 9.360.000,oo) de un
total del precio convenido en la cantidad de Veintiséis Millones Cuatrocientos Mil
Bolívares (Bs. 26.400.000,oo).- Tercera posición jurada: ¿Diga el absolvente, como es
cierto, que su mandante el ciudadano ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA, en
fecha 14 de Marzo del año 1997, le deposito a la cuenta de activos líquidos Nro. 03-
137-002988-2 del Banco Consolidado actualmente CORP BANCA propiedad de mi
mandante LUIS MARIA MARVAL DE QUIJADA, la cantidad de UN MILLON
SETECIENTOS MIL BOLIVARES (Bs. 1.700.000,oo).- Cuarta posición jurada:
¿Diga el absolvente, como es cierto que mis mandantes le cancelaron a su poderdante,
dos (2) letras de cambio, ambas por la cantidad de UN MILLON DOSCIENTOS MIL
BOLIVARES (1.200.000,oo) emitidas en fecha 14 de Marzo del año 1997 con
vencimientos consecutivos cada treinta (30) días.- Quinta posición jurada: ¿Diga el
absolvente, como es cierto que habiendo sido protocolizado el Documento de Venta
con Pacto de Retracto Convencional en fecha 25 del mes de Abril de 1.997, los
depósitos realizados a la cuenta de Activos Líquidos de mi mandante Nro. 03-137-
002988-2 del Banco Consolidado actualmente CORP BANCA, fueron hechos en
fecha 14, 17 y 21 del mes de Marzo de 1.997, al igual que las doce (12) letras de
cambio que tienen fecha de emisión todas el 14 del mes de marzo del año 1.997, con
vencimientos consecutivos cada treinta (30) días y por un monto de UN MILLON
DOSCIENTOS MIL BOLIVARES CADA UNA (1.200.000,oo).- Sexta posición
jurada: ¿Diga el absolvente, como es cierto, que sus mandantes dejaron de cancelarle a
mis mandantes producto de la negociación realizada, la cantidad de DIECIOCHO
MILLONES QUINIENTOS CUARENTA MIL BOLIVARES (18.000.000,oo).-
Séptima posición jurada: ¿Diga el absolvente, como es cierto, si para la fecha de
realizarse la venta con pacto de retracto convencional ya era apoderado judicial de los
demandados.- Es todo, termino, se leyó y conforme firman...” 

En este orden de ideas, para quien suscribe considera que “estar obligado a contestar
bajo juramento” significa un compromiso moral de decir la verdad, una carga para quién sea
parte en el juicio de contestar a las posiciones que la parte contraria le formule, pues de no
hacerlo su comportamiento tendrá una consecuencia gravosa, esto es, se le tendrá por confeso, y
un deber porque existe un interés del Estado en que se desarrolle el proceso de conformidad con
el ordenamiento jurídico que lo fundamenta. Dicho de otro modo, existen “imperativos
jurídicos establecidos a favor de una adecuada realización del proceso. No miran tanto el
interés individual de los litigantes, como el interés de la comunidad. En ciertas oportunidades,
esos deberes se refieren a las partes mismas, como son, p. Ej., los deberes de decir la verdad,
de lealtad, de probidad en el proceso” ((Couture, Eduardo J. Fundamentos del Derecho
Procesal Civil. Argentina, Ediciones Depalma, 11ª. Reimpresión, 1978, pp. 209 y 210).
La ley deja libertad al absolvente para responder de manera de no proporcionar
elementos en su contra. Si no asiste o no contesta, debe haber una consecuencia: la aceptación -
salvo prueba en contrario- de lo que constituya el objeto de las posiciones. Lo contrario sería,
premiar a quien incumple con los deberes y las cargas procesales. De no tener esa consecuencia
sólo se daría fin a la utilidad del acto de posiciones, al cual bastaría con desatender. En cambio,
con la carga de asistir y responder se consigue, sin apremio, información que al juez será
fundamental, una vez unida al resto de las pruebas aportadas en el juicio. 
En este mismo orden de ideas, en el caso de las posiciones juradas absueltas por el
apoderado de los codemandados ANTONIO JOSE GONZALEZ ACUÑA y OLINDA
FALCON SANGUINETTI, quien no contestó las preguntas formuladas por el abogado de los
codemandantes,quedó confeso por silencio:
“…Esa confesión por silencio del absolvente puede plantearse en el sentido puro de la expresión
silencio, es decir, cuando no ve respuesta alguna; pero aplicable también a la situación del silencio
tácito derivado de una respuesta ilógica que no guarde relación alguna con el contenido de la
posición estampada, es la respuesta expansiva que no afirma ni niega el contenido de la posición, y
la única excepción de la obligación de dar respuesta directa y categórica, encuentra su justificación
en la impertinencia de la posición estampada, en virtud de que esa negativa deberá fundamentarse
expresamente en el mismo acto donde sea formulada la posición, señalándola como impertinente a
los efectos de oponerse a contestar. Es de advertir que la negativa a contestar envuelve un riesgo
para el absolvente, en virtud de que la decisión sobre si era pertinente o no, no se produce de
inmediato, sino en la sentencia definitiva…” …” (Peña Avendaño, Francisco Zelin; Código de
Procedimiento Civil Venezolano: Nuevo régimen de las posiciones juradas; 2007, Universidad de
Los Andes Vicerrectorado Académico CODEPRE; p. 22)

En el caso de los codemandados JOSE LUIS GONZALEZ y JESUS LODEIROS


SANCHEZ, quienes no quisieron asistir a absolver las posiciones juradas quedaron confesos
por silencio:
“…Confesión por ausencia sin motivo legítimo: La última forma de dar por confesa a la parte deriva
de su no comparecencia al acto donde debe absolver las posiciones, la ley presume que la negativa
voluntaria a comparecer al acto de posiciones, o a contestar alguna de esas posiciones, implica, por
parte del absolvente, el reconocimiento de los hechos a que se refieren los interrogatorios
respectivos, y que prefieren dejarlos suponer a verse obligados a confesarlos categóricamente. La
citación para absolver posiciones juradas envuelve una doble obligación para el citado: en primer
lugar, la de comparecer al tribunal que lo haya citado, por cuyo incumplimiento no se establece una
sanción distinta a la derivada del incumplimiento de la segunda obligación que es la que pauta u
ordena el Art. 403 del Código de Procedimiento Civil, como lo es la de contestar bajo juramento las
posiciones que haga la parte contraria sobre los hechos pertinentes del proceso, y por cuya
inobservancia, como sanción, se le declara confeso, de tal manera, que si fue citado debe comparecer
a responder las posiciones que estampe la parte contraria, con la única excepción de que exista un
motivo legítimo que impida entender esa situación, como son los casos de fuerza mayor o hecho
fortuito, los cuales deben alegarse y probarse…” (Peña Avendaño, Francisco Zelin; Código de
Procedimiento Civil Venezolano: Nuevo régimen de las posiciones juradas; 2007, Universidad de
Los Andes Vicerrectorado Académico CODEPRE; p. 23)

En consonancia con lo antes explicado, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de


Justicia, en sentencia de fecha 26-10-2007, bajo la ponencia del Magistrado Arcadio Delgado
Rosales, expediente Nº 07-0296, estableció:
“Las posiciones juradas son un mecanismo a través del cual “…una de las partes en el
juicio, requiere de su adversario, bajo juramento, respuestas afirmativas, a las
posiciones que le formule, sobre hechos de que tenga conocimiento personal, que sean
pertinentes a la causa…”. (Vid. RENGEL-ROMBERG, Arístides. Tratado de Derecho
Procesal Civil Venezolano. Tomo IV El Procedimiento Ordinario Las Pruebas en
Particular, página 25. Caracas 2003); siendo un medio de prueba del género de la
confesión, y así expresamente lo reconoce el legislador al ubicarla en el Libro
Segundo Del Procedimiento Ordinario, Título II De la instrucción de la causa, bajo el
Capítulo III denominado “De la confesión” del Código de Procedimiento Civil. 
A través de este mecanismo probatorio se obtiene de la parte contraria una voluntaria
admisión de los hechos -que de otro modo se tendría que probar- alcanzando su
confesión, entendida ésta como una declaración de ciencia o conocimiento, expresa,
terminante y seria, hecha conscientemente, sin coacciones que destruyan la
voluntariedad del acto, por quien es parte en el proceso, sobre hechos personales o
sobre el conocimiento de otros hechos perjudiciales a quien la hace o a su representado
según el caso, o simplemente favorables a su contraparte en ese proceso. 
(…) 
El efecto procesal que conlleva la evacuación de este medio de prueba, es alcanzar la
confesión de la parte absolvente, la cual, de acuerdo a lo pautado en los artículos 412 y
414 del Código de Procedimiento Civil, se obtiene, i) cuando admita francamente el
hecho; ii) cuando no comparezca a pesar de haber sido citada personalmente; iii)
cuando se niega a contestar la pregunta pertinente; iv) cuando incurre en perjurio
respecto de los hechos a que éste se refiere; y v) cuando la respuesta no sea
determinante…”

En esta parte queremos precisar que las preguntas de las posiciones juradas, ut supra
formuladas por el abogado de los codemandantes, estaban destinadas a destrabar los hechos
controvertidos en la litis, a saber: 1) Quela cantidad pagada por los compradores demandados
fue de NUEVE MILLONES TRESCIENTOS SESENTA MIL (9.360.000,oo), quedando
pendiente y no cancelado para esa fecha la cantidad de DIECIOCHO MILLONES
QUINIENTOS CUARENTA MIL BOLIVARES (18.540.000,oo), 2) La existencia de doce
(12) letras de cambio que tienen fecha de emisión todas el 14 del mes de marzo del año 1.997,
con vencimientos consecutivos cada treinta (30) días y por un monto de UN MILLON
DOSCIENTOS MIL BOLIVARES CADA UNA (1.200.000,oo), que corresponden a los
interese usureros y que fueron negadas por los demandados.
Ahora bien visto lo anterior, la posición asumida por el juez A-quo, quien consideró en
su sentencia que la normativa contenida en el ordinal 5º del artículo 49 de la Constitución de la
República Bolivariana incluye una disposición referida a la declaración contra sí mismo, lo cual
anula toda actividad probatoria por inconstitucional. Así mismo, también consideró que el
modo de provocar la confesión en el proceso civil, a través de las posiciones juradas a que se
contraen los artículos 403 y siguientes del Código de Procedimiento Civil, queda limitado a
que, necesariamente, debe mediar de parte del absolvente, la voluntad libre, espontánea y
consiente de someterse a la absolución de las posiciones, es decir sin coacción. Así en su
sentencia establece que:
“… La constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 49,
ordinal 5º, establece:
“El debido proceso se aplicara a todas las actuaciones judiciales y
administrativas y, en consecuencia: 5º) Ninguna persona podrá ser
obligada a confesarse culpable o declarar contra si misma, su cónyuge,
concubino o concubina, o pariente dentro del cuarto grado de
consanguinidad y segundo de afinidad”.
Esta norma constitucional dispone claramente, la prohibición de declarar contra si
mismo, produciendo en la prueba de posiciones juradas (en cuanto a confesión que es)
profundos cambios en cuanto a su forma de evacuación y a los efectos que pueda
producir. En consecuencia, el modo de provocar la confesión en el proceso civil, a
través de las posiciones juradas a que se contraen los artículos 403 y siguientes del
Código de Procedimiento Civil, queda limitado a que, necesariamente, debe mediar de
parte del absolvente, la voluntad libre, espontánea y consiente de someterse a la
absolución de las posiciones.
Es así como considera esta Jurisdicente que si la persona que hubiere sido citada para
absolver posiciones manifestare su disposición de acogerse a la garantía constitucional
contenida en el citado ordinal 5º del artículo 49 de la Constitución Nacional, entonces
no habrá lugar a dicha actividad probatoria, so pena de que la referida prueba resulte
inconstitucional y, por ende, sujeta a nulidad; dado que esta norma consagra el debido
proceso, en cuanto a todas las actuaciones judiciales y administrativas e incluye una
disposición referida a la declaración contra si mismo. Toda vez que las posiciones
juradas constituyen una forma de confesión, la cual, por esencia y definición implica
una declaración contra si mismo por parte de quien la realice, entonces el sujeto
llamado a absolverlas puede acogerse a dicho precepto o garantía constitucional.
llamado a absolverlas puede acogerse a dicho precepto o garantía constitucional.
En virtud de lo antes expuesto, quien decide declara que el ciudadano JORGE JESUS
RAMOS SANCHEZ, apoderado judicial de los codemandados, en cuya representación
al acogerse a la garantía constitucional prevista en el ordinal 5º del artículo 49 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, al momento de la absolución
de las posiciones juradas, queda eximido de absolverlas, no estando forzado a ello,
independientemente de que el promoverte haya manifestado reciprocidad. Igualmente
queda relevado de que le sean estampadas posiciones juradas, conforme a la
disposición de la norma constitucional. Y así se decide…” (Subrayado nuestro)

Como consecuencia de estas premisas jurídicas subjetivas, el juez A-quo en su


sentencia proferida en fecha 16 de julio de 2007, decidió eximir a los demandados de absolver
las posiciones juradas, ya que no están forzado a ello y quedan relevados de que le sean
estampadas posiciones juradas, conforme a la disposición de la norma constitucional referida y
nunca no se pronunció sobre la posición contumaz de los codemandados JOSE LUIS
GONZALEZ y JESUS LODEIROS SANCHEZ, para rendir sus posiciones juradas.
Con esta actitud procesal, el juez A-quo incurrió en la falta de aplicación de los
artículos 403 del Código de Procedimiento Civil, 1.401 y 1.405 del Código Civil yno sólo
desacató la doctrina jurisprudencial de la Sala Constitucional(sentencias N° 2785/24.10.2003 y
N° 3553/18.12.2003),sino que de manera irregular también efectuó una especie de control
difuso sobre dicha normativa al desaplicarla sin señalar expresamente tal motivación.
En la doctrina de la Sala se ha establecido que la normativa contenida en los artículos
403 y siguientes del Código de Procedimiento Civil, relativos a la posición jurada, no son
contrarias a las disposiciones de la Constitución, sino que se trata de un medio probatorio que
se utiliza como mecanismo para obtener la confesión de alguna de las partes en el proceso, el
cual está exento de coacción física, psíquica o de cualquier otro tipo de violencia, que es el
supuesto que prohíbe el artículo 49.5 de la Constitución, diferente a este caso en el que existe
una declaración de la verdad, a lo que están obligadas las partes (artículo 170.1 del Código de
Procedimiento Civil), y que los jueces tienen por norte también encontrar la verdad (artículo 12
eiusdem), mediante una contestación concisa (artículo 414 ibidem).Se trata de un instrumento
contemplado en las leyes con la finalidad de comprometer la voluntad de la parte bajo la figura
de un deber-carga cuya omisión le acarrea consecuencias gravosas para obtener la verdad y una
sentencia justa y la inobservancia de ello por parte del a-quo, afectó el criterio adoptado y, por
ende, la decisión proferida, ya que dicha prueba influye de forma tal, que evidentemente de ser
tomada en cuenta cambiaba el rumbo de la sentencia contra la cual también se recurre.
II
D E L A S E N T E N C I A del JUZGADO SUPERIOR (Juzgado Ad-Quem)

En este mismo orden de ideas el apoderado judicial de la parte actora, estando dentro de
su lapso procesal interpuso en fecha 07 de agosto de 2007 RECURSO DE APELACIÓN
(ANEXO F), y seguidamente consignó en fecha 26 de noviembre de 2007, escrito de informes
por ante el AD-quem, en donde basó su defensa en el claro hecho de la actitud del Juez A-quo
de mal interpretar la Constitución y la doctrina imperante sobre las posiciones juradas para la
época, por lo que dejó claramente establecido lo siguiente:
Ahora bien, Ciudadano Juez, el Tribunal Tercero de Primera Instancia en lo
Civil, Mercantil, Agrario, Tránsito y Bancario del Primer circuito Judicial del
Estado Sucre, invoca una norma Constitucional y la aplica falsamente para
evadir el análisis de una Prueba Promovida y evacuada en el proceso (posiciones
juradas). Ambas partes comparecimos al Tribunal en la oportunidad Legal
pertinente a rendir cada una, sus respectivas Posiciones Juradas. La parte
Demanda se negó a responder las posiciones Juradas estampadas, invocando el
artículo 49, ordinal quinto de la "Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela" y no ejerció el Derecho de estampar de su parte las posiciones
Juradas que hubiere considerado pertinente estampar. Por la razón esgrimida
por la parte Demandada el Tribunal a quo de conformidad con el artículo 49,
ordinal quinto de la "Constitución de la República Bolivariana deVenezuela", no
las aprecia por se las mismas invalorables, por cuanto ninguna persona podrá ser
obligada a confesarse culpable o declarar contra si misma, su cónyuge, concubino o
concubina, o pariente dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad. No
cita la sentenciadora lapartefinal del numeral quinto del artículo 49 de la
"Constitución Nacional" citado, que dice textualmente, cito: ..."La confesión
solamente será válida si fuere hecha sin coacción de ninguna naturaleza". De lo
expresado, se colige a todas luces, que resulta arbitrario (APLICACIÓN FALSA DE
UNA NORMA JURÍDICA) por parte del Juzgado a quo, invocar la norma
Constitucional contenida en el ordinal quinto (5°) del artículo 49, para evadir su
“DEBER DE ANALIZAR UNA PRUEBA PRODUCIDA DURANTE EL
PROCESO”. Su ineludible obligación es estudiarla, pudiendo, ciertamente no
apreciarla, dando para ello fundamentos Legales. (SENTENCIA Nro. RC-0285 de la
SALA DE CASACIÓN CIVIL DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA, de
fecha 06 del mes de Junio del año 2002, bajo la ponencia
delMagistrado CARLOS OBERTO VELEZ, en el Juicio de Eduardo Saturnino
Blanco contra Abilio Pestaña Farías, Expediente Nro.: 00957). Con base a las
consideraciones expuestas, debemos concluir que efectivamente el Juzgado Tercero de
Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, del Tránsito y Bancario del Primer
circuito Judicial del Estado Sucre, interpreta y desaplica erróneamente (FALTA DE
APLICACIÓN DE UNA NORMA JURÍDICA) las normas contenidas en los
artículos 403 y siguientes del Vigente "CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO
CIVIL" y 1.400 del Vigente "CÓDIGO CIVIL". Dispone el artículo 403 del citado
"CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL", quien sea parte en el Juicio estará
obligado a contestar bajo juramento las posiciones que le haga la parte contraria
sobre hechospertinentes de que tenga conocimiento personal. Así mismo en éste mismo
orden de ideas, señala el artículo 1400 del "CÓDIGO CIVIL", que laconfesión es
Judicial o extrajudicial. Incurre la sentenciadora a quo en error en cuanto al
contenido y alcance de una disposición expresa de la Ley, la aplicación falsa de una
norma Jurídica y la falta de aplicación de una- norma Jurídica. Sobre el Vicio
referido a la "FALTA DE APLICACIÓN DE UNA NORMA JURÍDICA", la Sala
de Casación Civil, en Decisión de fecha 09 del mes de Junio del año de 1.999, en el
Juicio de L'HermitageHills, S.A, contra Inversiones Mampatare, C.A, se estableció:
"...El Dr. Gabriel Sarmiento Núñez, en su obra Casación Civil, publicada por la
Biblioteca de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, serie Estudios, Caracas
1.992, explica los motivos de Casación de fondo. 1).- Error en cuanto al contenido y
alcance de una disposición expresa de Ley: "...consiste en el ERROR sobre el
contenido de una norma Jurídica que se verifica cuando el Juez, aún reconociendo la
existencia y la validez de la norma apropiada al caso, o mejor dicho, habiéndola
elegido acertadamente "YERRA AL INTERPRETARLA" en su alcance general y
abstracto. Hay, pues, ERROR en la interpretación de la Ley, en todos los casos en
que, noobstante haberse aplicado la norma adecuadamente, no se le da su
verdadero sentido, haciéndose derivar de ella consecuencias que no concuerdan con su
contenido; 2).- Aplicación FALSA de una norma Jurídica: "...existe violación de
una norma Jurídica cuando al supuesto de hecho no se le aplica la norma que
debería aplicársele... (Omissis). De aquí que la falsa aplicación de la Ley viene a ser
una violación que consiste en una incorrecta elección de la norma Jurídica aplicable, lo
cual se traduce normalmente en una preterición y omisión de la norma Jurídica que debió
se aplicada y 3).- Falta de Aplicación de una norma Jurídica: "...Se trata de una
falta de aplicación de la normaLegal, que configura un ERROR sobre la
existencia o validez en eltiempo y en el espacio de una norma. Es la
negación o el desconocimiento del precepto o mejor, de la voluntad abstracta de la Ley.
(Sentencia número RC-0029 de la SALA DE CASACIÓN CIVIL del 24 de Enero
del año 2002, con ponencia del Magistrado ANTONIO RAMMEZ JIMÉNEZ, en el
Juicio de Benjamín Topel Carriles contra Construcciones e Inversiones Clover de
Venezuela,c.a, expediente Nro: 001029). Es Doctrina reiterada de Nuestro
"TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA", sobre el Derecho a utilizar los medios de
pruebas pertinentes, así vemos como el artículo 49 de la Constitución Nacional, ha
constitucionalizado el Derecho a utilizar estos medios como un Derecho fundamental,
ejercitable en cualquier tipo de proceso, siempre y cuando la prueba a utilizar esté
autorizada por el ordenamiento Jurídico, es decir, debe encuadrarse dentro de la
Legalidad. Siendo esto así, su ejercicio debe estar sujeto a las exigencias y condiciones
impuestas por la normativa procesal, de tal modo que para apreciar su pretendida lesión
esnecesario que la prueba no valorada se haya solicitado en la forma y en elmomento
Legalmente señalado. Como consecuencia de lo expuesto, violaflagrantemente los
Derechos Constitucionales "A LA DEFENSA Y AL DEBIDO PROCESO",
contenidos en el artículo 49, numeral primero de la "CONSTITUCIÓN DE LA
REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA", amen que igualmente viola
flagrantemente el artículo 257 ejusdem. Nuestra Carta fundamental en su artículo 257
define contundentemente el Proceso, como "un instrumento fundamental para la
realización de la Justicia".
Ciudadano Juez, el artículo 15 del Vigente "CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO
CIVIL", establece el "PRINCIPIO DE IGUALDAD PROCESAL", que es del
tenor siguiente, cito: ..."Los Jueces garantizaran el Derecho de Defensa y
mantendrán a las partes en los Derechos y facultades comunes a ellas, sin
preferencias ni desigualdades y en los privativos de cada una, las mantendrán
respectivamente, según lo acuerde la Ley a la diversa condición que tengan en el
Juicio, sin que puedan permitir ni permitirse ellos extralimitaciones de ningún
género". El artículo antes transcrito, Ciudadano Juez, es consagratorio de
salvaguardia del denominado"EQUILIBRIO PROCESAL", el cual es un Principio de
rango Constitucional conocido como el Derecho de Defensa. Ciudadano Juez,
nuestro"TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA, SALA CONSTITUCIONAL", con
ponencia del Ex - Magistrado: IVAN RINCÓN URDANETA, en el Juicio de
Residencias Caribe, C.A, de fecha 23 del mes de Enero del año 2002, según
Expediente Número: 01-1957, estableció lo siguiente: ..."el Derecho a la Defensa y al
Debido Proceso constituyen garantías inherentes a la persona humana y en
consecuencia, aplicables a cualquier clase de procedimientos. El Derecho al
debido proceso ha sido entendido como el trámite que permite oír a las partes, de la
manera prevista en la Ley, y que ajustado a Derecho otorga a las partes el tiempo y los
medios adecuados para imponer sus defensas. En cuanto al Derecho a la Defensa, la
Jurisprudencia ha establecido que el mismo debe entenderse como la oportunidad para
el encausado o presunto agraviado de que se oigan y analicen oportunamente sus alegatos y
pruebas.
Finalmente podemos concluir, Ciudadano Juez, que además de las disposiciones Legales
y Constitucionales violadas flagrantemente por la sentenciadora del Tribunal a quo, se
infringió igualmente el "PRINCIPIO DE LEGALIDAD", consagrado en el artículo 07
del Vigente "CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL", que tipifica, que los Actos
Procesales se realizarán en la forma prevista en el Código de Procedimiento Civil y en la
Leyes Especiales. Ciudadano Juez, es sabido, que conforme al Principio de Legalidad, los
Jueces no tienen más facultades que las que les otorganlas Leyes, y que sus actos
únicamente son válidos cuando se fundan en una norma Legal y se ejecutan de
acuerdo con lo que ella prescribe. Las facultades y poderes de que gozan los
Jueces pueden estar contenidas en la Ley expresamente o de una manera
implícita, pero en éste último caso han de inferir necesariamente de ella y no
proceder de una interpretación falsa o maliciosa de su texto. El Principio
deLegalidad, Ciudadano Juez, combate contundentemente y es enemigo radical
de la arbitrariedad y de las interpretaciones falsas, las combate desde sus raíces y
sin él no es posible la existencia de un Estado de Derecho…”

Visto de esta manera el apoderado judicial de la parte demandante hizo valer durante el
juicio, por ante el A-quo y por ante el juez de Alzada que dicha probanza es fundamental para
prevalecer su pretensión, y que su análisis tiene el valor suficiente para cambiar el sentido de la
decisión definitiva, como ocurre en el caso presente al quedar la parte demandada confesa.
Igualmente el referidoapoderado dejó establecido ante el Juez de Alzada que la conducta
procesal del A-quoen la sustanciación de la causa: 1.- Violentó los Derechos Constitucionales
"A LA DEFENSA Y AL DEBIDO PROCESO", contenidos en el artículo 49, numeral primero de
la "CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA", cuando en su
fallo no analizó si la parte demandada pagó o no el precio estipulado en el (usurero) Pacto de
Retracto y no le dio valor probatorio a las posiciones juradas, a pesar de haber sido promovida
y evacuada de manera adecuada, por lo que generó una indefensión para la parte demandante, a
pesar de la obligación que tienen de valorar todas las pruebas incorporadas lícitamente en el
proceso aunque no fueran idóneas para ofrecer elementos de convicción, de conformidad con el
artículo 509 del Código de Procedimiento Civil, amén que igualmente viola flagrantemente el
artículo 257 de Nuestra Constitución el cual define contundentemente el Proceso, como "un
instrumento fundamental para la realización de la Justicia".2.- Violentó la tutela judicial efectiva
cuando la sentencia omitió pronunciamiento expreso, positivo y preciso sobre todas las
defensas o excepciones propuestas, violando el artículo 26 de la Constitución y el artículo 243.5
del Código de Procedimiento Civil. 3.- Violentó las normas contenidas en los artículos 07, 15,
403 y siguientes del Vigente "CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL" y 1.400 del Vigente
"CÓDIGO CIVIL". 4.- Violentó la norma contenida en el artículo 321 del CÓDIGO DE
PROCEDIMIENTO CIVIL al no acoger la doctrina y la jurisprudencia de la Sala de Casación
Civil establecida en casos análogos, para defender la integridad de la legislación y la
uniformidad de la jurisprudencia. 5.- Aplicó indebidamente la norma constitucional del artículo
49.5, para no darle valor a la prueba de posiciones juradas.
Ciudadanos Magistrados, el Juez Ad-Quemhizo caso omiso a los planteamientos y
a todos los argumentos esgrimidos de la parte demandante y de manera temeraria, falaz,
artera, sin argumentación jurídica, violentando flagrantemente el debido proceso, el
derecho a la defensa y a una justa administración de justicia, estableció en su sentencia lo
siguiente:
“…en la oportunidad legal, prueba de posiciones juradas, cuya evacuación cursa a los
folios 156 y 157 del presente expediente, oportunidad en la cual el abogado JORGE
RAMOS, manifestó acogerse al precepto constitucional contemplado en el artículo 49
de la constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela; procediendo
la parte actora promoventeestampar sus posiciones. Al respecto cabe destacar que, de
acuerdo al referido artículo 49, la confesión solamente será válida si fue hecha sin
coacción de ninguna naturaleza, motivo por el cual el Tribunal no le otorga ningún valor
probatorio. Así se establece…”

En este mismo orden de ideas también se evidencia la posición asumida por el juez Ad-
Quem, quien consideró que la normativa contenida en el ordinal 5º del artículo 49 de la
Constitución de la República Bolivariana, la confesión solamente será válida si es hecha sin
coacción de ninguna naturaleza y como consecuencia de esta premisa jurídica subjetiva, el
juez Ad-Quem, en su sentencia proferida en fecha 16 de julio de 2007, decidió que el
demandado estuvo bajo coacción al absolver las posiciones juradas en fecha 17 de julio de
2002, motivo por el cual el Tribunal no le otorgó ningún valor probatorio a la confesión
realizada.
Con base a las consideraciones expuestas, es forzoso declarar que
efectivamente como lo denunciaron los hoy recurrentes, en las sentencias
proferidas tanto por el A-quo y principalmente por el ad-quem, se interpretaron
(dolosa) y erróneamente, los artículos 403 del Código de Procedimiento Civil,
1.401 del Código Civil y 49, ordinal 5º de la Constitución Nacional, y no están
conforme con la jurisprudencia vinculante de la Sala Constitucional y la interpretación
efectuada de las normas constitucionales, lo que por vía de evidente consecuencia
jurídica, dejaron de apreciar la prueba de posiciones juradas, por considerar que al ser
absueltas bajo juramento, los litigantes se encontraban bajo coacción, lo que, según ellos,
haría que la prueba sea nula.
Ahora bien, para reafirmar todo lo anterior invocamos las sentencias de
la Sala de Casación Civil, en las cuales han fijado Jurisprudenciasobre este tema, y en las
mismas este tipo de comportamiento procesal ha sido denunciado como infracción de ley. Así,
en ponencia del Magistrado CARLOS OBERTO VÉLEZ (Sentencia N° 0285 de fecha
6 de Junio de 2002, Caso: Eduardo Saturnino Blanco c/ AbilioPestana Farias) estableció
lo siguiente:
“…Omissis…”

Recurso por Infracción de Ley

“…Omissis…”

Segunda Denuncia
        “…  F undam ent ándose en el ordi nal 2º del art í cul o 313 del
Códi go de P rocedi m i ent o Ci vi l , con apoyo en el art í cul o 320
ei usdem , denunci a el form al i zant e l a i nfracci ón por errónea
i nt erpret a ci ón, de l a precept i va cont eni da en el art í cul o 403 del
mi sm o C ódi go así com o del art í cul o 49, ordi nal 5º de
l a C onst it uci ón Naci onal , est o en razón de que en el deci r del
form al i zant e, el sent enci ador de l a recurri da dej o de apreci ar l a
prueba de posi ci ones j uradas de am bas part es, por consi dera r que al
ser absuel t as baj o juram ent o, los li t i gant es se encont raban baj o
coacci ón, l o que hace que l a prueba sea nul a.
         Para resol ver, la S al a ob serva:
         A efect os de corrobor ar l o di cho por el form al i zant e, se est i m a
procedent e t ranscri bi r l a part e pert i nent e de l a sent enci a recurri d a y
que es del t enor si gui ent e:
“...3.3.- De las posiciones juradas.-
 
Ambas partes comparecieron al Tribunal a rendir sus respectivas posiciones
juradas, las cuales no aportan gran cosa que la determinación de la propiedad
ambas resultan confusas y contradictorias, pero con los documentos públicos
acompañados no se puede en ningún caso cambiar o modificar en ninguna forma
los linderos y las medidas. Además este Tribunal de conformidad con el artículo
49 ordinal 5 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, no las
aprecia por ser las mismas invalorables, por cuanto al imponérsele el juramento
a la parte absolvente ya se le esta coaccionando en la declaración lo que hace
que sus declaraciones se encuentren bajo la coacción del juramento que hace que
la prueba sea nula por inconstitucional, entendida la coacción como: fuerza o
violencia que se hace a una persona para obligarla a que diga o ejecute alguna
cosa....”
(…Om i ssi s…)

         Con base a l as consi deraci ones expuest as, debe l a S al a concl ui r


que efect i vam ent e com o l o denunci a el form al i zant e, el ad-quem
i nt erpret ó erróneam ent e, l os art í cul os 403 del C ódi go de
P rocedi m i ent o Ci vi l y 49, ordi nal 5º de l a Const i t uci ón Naci onal , lo
que por ví a de consecuen ci a, conl l eva l a decl arat o ri a de procedenci a
de l a denunci a anal i zada. Asi se deci de…”

Por su parte la sentencia de la Magistrada Isbelia Pérez de Caballero, del 14 de junio


del 2005, Expediente AA20-C-2003-000552 rescata la jurisprudencia anterior de la misma Sala
(Sentencia N° 0285) al establecer:
“…Omissis…”

R ecurso por Infrac ci ón de Ley

“…Omissis…”
II
                   De conformidad con los artículos 313 ordinal 2° y 320 del Código de
Procedimiento Civil, el formalizante denuncia la infracción de los artículos 1.401,
1.405 del Código Civil y 403 del Código de Procedimiento Civil por falta de
aplicación.
                   Alegan el recurrente que el juez superior omitió analizar las posiciones
juradas por considerar que se trataba de un medio de prueba inconstitucional. Aduce
que con ese parecer el juez de alzada dejó de aplicar los artículos 1.401, 1.405 del
Código Civil y 403 del Código de Procedimiento Civil que regulan las posiciones
juradas como un medio probatorio legal permitido en materia civil y que el juez debió
examinar y aplicarle la tarifa de valoración prevista en las normas.

  La Sala observa:
                   El formalizante sostiene que el juez superior dejó de examinar las
posiciones juradas al considerar que se trataba de un medio de prueba inconstitucional.
Alega que con ese parecer dejó de aplicar los artículos 1.401, 1.405 del Código Civil y
403 del Código de Procedimiento Civil que regulan legalmente este medio de prueba
dentro del proceso.
Al respecto, la recurrida expresó lo siguiente:

“...este Tribunal pasa a revisar las probanzas promovidas y evacuadas en esta


Alzada, como es, las posiciones juradas, insertas al folio 60 al 71, no obstante,
de que este Juzgado considera que las mismas son inconstitucionales de
conformidad con el artículo 49 ordinal 5 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, por cuanto al imponérsele el juramento a la persona
absolvente, y obligarla a comparecer al órgano jurisdiccional para provocar una
confesión, se le está coaccionando en la declaración, lo que hace que sus
declaraciones se encuentren bajo la coacción del juramento que evidencia que la
prueba sea nula por inconstitucional, entendida la coacción como: “Fuerza o
violencia física, moral o psicológica que se hace a una persona para obligarla
ha que diga o ejecute alguna cosa”…”
                   De la precedente transcripción de la sentencia se desprende, que el juez
superior no examinó las posiciones juradas por considerar que se trata de un medio de
prueba inconstitucional, pues se le impone el juramento a la persona absolvente, se le
obliga a comparecer al tribunal para provocar una confesión, aspectos, que según el
juez de alzada, evidencian que la persona declara bajo la coacción del juramento.
                   En ese contexto, la cuestión jurídica a resolver por esta Sala consiste en
determinar si las posiciones juradas, reguladas tanto en el Código Civil como en el
Código de Procedimiento Civil, constituyen un medio de prueba en conformidad o no
con los postulados constitucionales. En otras palabras, el problema jurídico a dilucidar
consiste en establecer si las posiciones juradas como medio de prueba legal infringe o
no el contenido del artículo 49 ordinal 5° de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela.
                   (…Omissis)
                   Respecto a ese punto, en sentencia N° 0285 de fecha 6 de Junio de
2002, Caso: Eduardo Saturnino Blanco c/ Abilio Pestana Farias, esta Sala estableció lo
siguiente:
(…Omissis…)
                   De la precedente transcripción de la sentencia se desprende: 1) La
coacción, es la fuerza o violencia que se ejerce sobre una persona para obligarla a
contestar; 2) Estar obligado a contestar bajo juramento no puede considerarse
sinónimo de coacción porque la persona llamada a contestar las posiciones asume ese
compromiso voluntariamente; 3) Estar obligado a contestar bajo juramento se refiere a
una solemnidad que compromete la moral del absolvente para decir fielmente la
verdad.
                   Esta Sala reitera los precedentes criterios doctrinarios y jurisprudenciales y
establece que estar obligado a contestar bajo juramento no significa coacción (ejercer
violencia o fuerza para obligar a responder) sino significa además de un compromiso
moral de decir fielmente la verdad, una carga de la parte de contestar a la posiciones
que le formule la contraparte, pues de no hacerlo se le tendrá por confeso de
conformidad con el artículo 412 del Código de Procedimiento Civil.

(…Omissis)
 
 Sobre ese asunto, la Sala Constitucional en sentencia N° 2785 de fecha 24 de octubre
de 2003, caso: Ángel Rosalino González, señaló lo siguiente:

(…Omissis)

 Y en sentencia N° 3553 de fecha 18 de diciembre 2003, caso: Roberto Hung Arias


y Roberto HungCavalieri, indicó lo siguiente:
(…Omissis)

                   En el presente caso, el juez superior no analizó las posiciones juradas por
considerar que “las mismas son inconstitucionales de conformidad con el artículo 49
ordinal 5º de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, por cuanto al
imponérsele el juramento a la personal absolvente, y obligarla a comparecer al
órgano jurisdiccional para provocar una confesión, se le esta coaccionando en la
declaración, lo que hace que sus declaraciones se encuentren bajo la coacción del
juramento que evidencia que la prueba sea nula por inconstitucional”.
                   Con tal parecer el juez de alzada incurrió en la falta de aplicación de los
artículos 403 del Código de Procedimiento Civil, 1.401 y 1.405 del Código Civil, pues
no es cierto que al obligar a comparecer al absolvente se le está coaccionando en el
sentido de ejercer sobre él la fuerza o la violencia para obligarla a contestar. Por el
contrario, el juez de alzada debió aplicar estas normas, toda vez que de conformidad
con la Constitución, las leyes, doctrina y jurisprudencia este es un mecanismo legal
revestido de formalidad jurídica carente de coacción que está en armonía con los
principios constitucionales y coadyuva a la realización de la justicia a través del
proceso.
                   Por consiguiente el juez superior debió analizar las posiciones juradas,
como lo ha establecido la jurisprudencia de esta Sala. Así en sentencia de fecha 21 de
julio de 1993, caso: Ana Teotiste Carrillo c/ José Luciano Vera Cárdenas, esta Sala
sostuvo lo siguiente:
(…Omissis)

                   Ese criterio fue ratificado por esta Sala en sentencia N° 124 de fecha 26 de
abril de 2000, caso: MARIO CASTILLEJO MUELAS c/ JUAN MORALES
FUENTEALBA, en la que señaló lo siguiente:
 (…Omissis)

                   Por tanto, el juez superior debió aplicar los artículos 403 del Código
de Procedimiento Civil, 1.401 y 1.405 del Código Civil y analizar las posiciones
juradas, pues se trata de un instrumento legal cónsono con la Constitución.
                   Por todas esas razones se declara procedente la denuncia de infracción
de los artículos 1.401, 1.405 del Código Civil y 403 del Código de Procedimiento
Civil. (En negrillas y subrayado nuestro).

Por otro lado, el expediente 2003-1109 de la Sala Político-Administrativa del TSJ en


ponencia del Magistrado Levis Ignacio Zerpa también aporta elementos para lainterpretación de
la constitucionalidad de las posiciones juradas. En susmotivaciones para decidir indica que la
garantía constitucional del 49.5 ha sidodistorsionada en el foro debido a su amplitud.
“Esta amplitud ha permitido en ocasiones afirmar, con relación a las posiciones
juradas como medio probatorio, que la garantía en examen abarca todo tipo de
declaración, aduciendo quien la invoca, que bajo ningún supuesto se puede estar
obligado a deponer ante autoridad alguna, cuando los hechos relatados generen
responsabilidad en la persona del declarante.”

Para el ponente la garantía no puede ser invocada para obstaculizar elcumplimiento del
deber de las partes de decir fielmente la verdad, cuando hansido convocadas legítimamente para
ello, como tampoco para distorsionar elcontenido de sus declaraciones con el fin de evadir las
consecuencias derivadasde la confesión, so pena de incurrir en las responsabilidades que al
efecto prevénlas normas penales que rigen la materia.
De igual forma la Sala Constitucional del TSJ, en sentencia número en sentencia N°
2785 de fecha 24 de octubre de 2003, en sentencia N° 3553 de fecha 18 de diciembre 2003, en
sentencia N° 1655 de 21 de enero de 2011, define a las posiciones juradas como un mecanismo
para obtener confesión en el proceso civil. Asegurando que: dicho medio de prueba seencuentra
exento de cualquier coacción física o de violencia, que es lo que endefinitiva constituye la
prohibición contenida en el citado artículo 49.5 de laConstitución. Lo que ratifica la
constitucionalidad plena de las posiciones juradas.
De esta forma, tres Salas del TSJ (Civil, Político-Administrativa y
Constitucional)ratifican la constitucionalidad de las posiciones juradas como instrumento
paravaloración del juez a la hora de sentenciar. No hay constreñimiento, no hayobligación
forzosa del inquirido por el acto de responder y el juramento a tomar norepresenta coacción
alguna.
Ahora bien, contra L A S E N T E N C I A del JUZGADO SUPERIOR (Juzgado Ad-
Quem)se ejerció en fecha 25 de febrero de 2014, el RECURSO DE CASACIÓN por ante la
Sala de Casación Civil, lo cual fue declarado sin lugar por sentencia emitida en fecha 22 de
septiembre de 2014, permitiendo que las sentencias de los jueces de instancia, ut supra,
quedaran definitivamente firmes, a partir de esta última fecha.

III
DE LA SENTENCIA de LA SALA DE CASACIÓN CIVIL
CUYA REVISIÓN SE SOLICITA

Consta en el ANEXO G que en fecha 19 de junio de 2008 se anunció el RECURSO DE


CASACIÓN, e igualmente consta en el mismo anexo el escrito de fecha 14/08/2013 para
impulsar el proceso y activar el referido [Link], cumplidas las formalidades
respectivas se consignó en fecha 25 de febrero de 2014, el escrito del RECURSO DE
CASACIÓN por ante la Sala de Casación Civil, la cual emitió sentencia en fecha 22 de
septiembre de 2014, apreciándose de esta manera que esta sentencia sometida a revisión tiene
el carácter de definitivamente firme, y en tal  sentido, dicha sentencia declaró sin lugar el
recurso de casación interpuesto contra la sentencia emanada del JUZGADO SUPERIOR EN
LO CIVIL, MERCANTIL, TRÁNSITO, PROTECCIÓN DEL NIÑO Y DEL ADOLSCENTE
Y BANCARIO DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO en fecha 28 de mayo de
2008.
En este mismo orden de ideas, los hoy recurrentesbasados en lo dispuesto en el ordinal
2º del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, con apoyo en el artículo 320 eiusdem,
denunciaron la infracción por errónea interpretación, de la preceptiva contenida en el artículo
403 del mismo Código así como del artículo 49, ordinal 5º de la Constitución Nacional y el
artículo 1.401 del Código Civil; de la siguiente manera:
(…Omissis…)
I
INFRACCIÓN DE LEY
Primera Denuncia
Con fundamento en el ordinal 2º del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil,
con apoyo en el artículo 320 eiusdem, denuncio la infracción por errónea
interpretación, de la preceptiva contenida en el artículo 403 del mismo Código así
como del artículo 49, ordinal 5º de la Constitución Nacional y el artículo 1.401 del
Código Civil; esto en razón de que el sentenciador de la recurrida dejó de apreciar la
prueba de posiciones juradas de ambas partes, por considerar que al ser absueltas bajo
juramento, los litigantes se encontraban bajo coacción, lo que hace que la prueba sea
nula.
(…Omissis…)
Con estas premisas de derecho contenidas en esta primera denuncia de infracción de ley,
los denunciantes formalizaron en el escrito de casación las premisas de hecho acaecidas en la
sustanciación del juicio de resolución de contrato y contenidas en la sentencia recurrida, las
cuales se transcriben de la siguiente manera:
1.- Que en fecha 17 de julio de 2002, compareció el representante judicial de los
codemandados OLINDA FALCÓN SANGUINETTI y ANTONIO GONZÁLEZ ACUÑAa
absolver formalmente las posiciones juradas, y el representante judicial de los demandantes
AGUSTÍN RAMON QUIJADA y LUISA MARIA MARVAL DE QUIJADA, le realizó siete
(07) preguntas.
En la primera pregunta el representante judicial de los codemandados de manera expresa
y voluntaria manifestó:
“…Me acojo al precepto Constitucional contemplado en el 49 del Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela ya que a partir de la entrada en vigencia de esta
Corte Magna la prueba de Posiciones Juradas en una prueba Inconstitucional hecho
por el cual y en fundamento de lo antes expuesto me niego a responder cualquier
pregunta de Posiciones Juradas promovidas ya que dicha prueba es impertinente…”

Acto seguido, el representante judicial de los demandantes expuso:


“Oída la exposición realizada por el apoderado judicial judicial de la parte demandada
que nos ocupa en la presente causa, insisto en la presente prueba, y en consecuencia
pasa a estamparlas siguientes posiciones juradas:…”

2.- Que se dejó constancia, para esa fecha de la incomparecencia de los otros codemandados,
JOSÉ LUIS GONZÁLEZ y JESÚS LODEIROS SÁNCHEZ (+), ni por sí ni por medio de su
apoderado judicial.
3.- Que en la sentencia proferida por el JUZGADO TERCERO DE PRIMERA INSTANCIA
EN LO CIVIL, MERCANTIL, AGRARIO, TRÁNSITO, MARÍTIMO Y BANCARIO DEL
PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO SUCRE (A-quo) en fecha 16 de julio de
2007, se dejó establecido que:
…(Omissis)…
En fecha 17 de Julio del 2002, comparece el Abogado JORGE RAMOS SANCHEZ al
acto de Posiciones Juradas, y procede el Apoderado Actor a formular la Primera de las
Posiciones Juradas, a tenor de lo siguiente:

“ Diga el absolvente, como es cierto que sus mandantes no cancelaron a


mis poderdantes la totalidad del precio convenido en la venta con pacto
de retracto realizada?”
Contestando el Abogado JORGE RAMOS SÁNCHEZ, en su carácter de
Apoderado Judicial de la parte demandada:

“Me acojo al Precepto Constitucional contemplado en el articulo 49 de


la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela ya que a partir
de la entrada en vigencia de esta Carta Magna la Prueba de Posiciones
Juradas es una prueba Inconstitucional, hecho por el cual y en
fundamento a lo antes expuesto me niego a responder cualquier pregunta
de Posiciones Juradas promovida ya que dicha prueba es impertinente”.

“…Omissis…”

4.- Que el apoderado judicial de los demandantes, interpuso en fecha 07 de agosto de 2007
RECURSO DE APELACIÓN y seguidamente consignó en fecha 26 de noviembre de 2007,
escrito de informes por ante el AD-quem, “…en donde basó su defensa en el claro hecho de la
actitud del Juez A-quo de mal interpretar la Constitución y la doctrina imperante sobre las
posiciones juradas,…”
5.- Que “… el apoderado judicial de la parte demandante hizo valer durante el juicio, por ante
el A-quo y por ante el juez de Alzada que dicha probanza es fundamental para prevalecer su
pretensión, y que su análisis tiene el valor suficiente para cambiar el sentido de la decisión
definitiva, como ocurre en el caso presente al quedar la parte demandada confesa…”
6.- Que “…el Juez de Alzada hizo caso omiso a los planteamientos y a todos los argumentos
esgrimidos de la parte demandante y de manera temeraria, falaz, artera, sin argumentación
jurídica, violentando flagrantemente el debido proceso, el derecho a la defensa y a una justa
administración de justicia, establece en la sentencia recurrida lo siguiente:
Promovió la parte actora en la oportunidad legal, prueba de posiciones juradas, cuya
evacuación cursa a los folios 156 y 157 del presente expediente, oportunidad en la cual el
abogado JORGE RAMOS, manifestó acogerse al precepto constitucional contemplado
en el artículo 49 de la constitución Nacional de la República Bolivariana de
Venezuela; procediendo la parte actora promoventeestampar sus posiciones. Al respecto
cabe destacar que, de acuerdo al referido artículo 49, la confesión solamente será
válida si fue hecha sin coacción de ninguna naturaleza, motivo por el cual el Tribunal no
le otorga ningún valor probatorio. Así se establece.,,”

7.- Que “…vista la temeraria conducta procesal del Juez de Alzada que, de manera irregular
efectuó una especie de control difuso sobre la normativa constitucional al desaplicarla…”, la
Sala Constitucional ha dictado las sentencias N° 2785/24.10.2003 y N° 3553/18.12.2003, en
donde ha establecido que la normativa contenida en los artículos 403 y siguientes del Código
de Procedimiento Civil, relativos a la posición jurada, no son contrarias a las disposiciones de la
Constitución, sino que se trata de un medio probatorio que se utiliza como mecanismo para
obtener la confesión de alguna de las partes en el proceso, el cual está exento de coacción física,
psíquica o de cualquier otro tipo de violencia, que es el supuesto que prohíbe el artículo 49.5 de
la Constitución.
Con estas premisas de hecho la parte demandante argumentó su silogismo jurídico, y
concluyó estableciéndole al Magistrado recurrido que enbase a las consideraciones expuestas:
“…debe esta Sala concluir que efectivamente como lo denuncio, el A-quo y el ad-
quem interpretaron dolosa y erróneamente, los artículos 403 del Código de
Procedimiento Civil y 49, ordinal 5º de la Constitución Nacional, lo que por vía de
consecuencia, conlleva la declaratoria de procedencia de la denunciade conformidad
con los criterios antes expuestos y, dado la gravedad de los hechos jurídicos
inconstitucionales y legales denunciados debe esta Sala anular para que
desaparezcan del espectro jurídico nacional, tanto el fallo dictado el 28 de mayo de
2008, por el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y de Protección del
Niño y del Adolescente y Bancario de la Circunscripción Judicial del Estado Sucre,
así como la sentencia proferida en fecha 16 de julio de 2007 por el Juzgado Tercero
de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, Tránsito, Marítimo y Bancario
del primer circuito judicial del Estado Sucre, y de esta manera se pronuncie esta Sala
dictando un nuevo fallo sobre la Resolución del Contrato de Venta con Pacto de
Retracto, debidamente registrado por ante la Oficina Subalterna de registro del
municipio Sucre del Estado Sucre, en fecha 25 de Abril de 1997, quedando anotado
bajo el Nro. 46 de su serie, folios 222 al 223, del Protocolo Primero, Tomo sexto; el
cual, tal como se desprenda de marras, posee evidentes características usureras. Así
queremos sea decidido…”

Ciudadanos Magistrados, se evidencia de autos que todo lo esgrimido en el escrito


de casación, específicamente en el punto deINFRACCIÓN DE LEY:Primera Denuncia, el
Magistrado lo transcribió en su totalidad en forma inoficiosa en la sentencia recurrida, y
solamente toma como premisa para fundamentar su decisión, que los hoy recurrentes sostienen
que la sentencia emanada del Juzgado Ad-Quem en fecha 28 de mayo de 2008:
 “…dejó de apreciar la prueba de posiciones juradas de ambas partes, por considerar
que al ser absueltas bajo juramento, los litigantes se encontraban bajo coacción, lo
que hace que la prueba sea nula.

y con esto concluye que la denuncia posee una inadecuada fundamentación en su


planteamiento y por lo tanto decidedesestimarla, ya que los recurrentes:
“…lejos de fundamentar su denuncia en la errónea interpretación de las
disposiciones legales invocadas, plantea una situación de valoración de medios
probatorios. En ese sentido, es necesario señalar que son dos situaciones distintas que
no se deben confundir, por cuanto en la denuncia de errónea interpretación el
formalizante debe precisar de qué manera el juez de la recurrida interpretó
erróneamente cada disposición legal, y determinar cuál sería la forma correcta de
interpretar la misma. Contrario a ello, es lo planteado por el formalizante en la
presente denuncia, ya que los argumentos de su denuncia van dirigidos a atacar la falta
de valoración por parte de la recurrida, de la prueba de posiciones juradas, situación
que debe ser planteada en otra denuncia que no corresponde a la errónea
interpretación. Por ende, bajo estos parámetros, el formalizante no le transmite a la
Sala los argumentos necesarios para dilucidar en qué sentido el juez de la recurrida
pudo haber incurrido en el vicio de errónea interpretación, pues tiende a confundir
dicho vicio con los que corresponden a la valoración de medios probatorios,
careciendo de la técnica adecuada para plantear tal denuncia. Así se establece…”
           

Ciudadanos Magistrados, la sentencia recurrida cercenó garantías fundamentales


relacionadas, entre otras, al derecho de ofertar pruebas en defensa delos recurrentes, por
cuantola Sala de Casación Civil, resolvió por un supuesto error en la formalización de la
denuncia, siendo este sólo un requisito formal, sin detenerse a analizar si con dicha actuación se
estarían lesionando garantías fundamentales y además obviando quelas decisiones dictadas
por la Sala Constitucional, esgrimidas como defensa por los recurrentes en su escrito de
casación, son de carácter constitucional y normativo, por tanto vinculantes para las demás
Salas de este Tribunal Supremo de Justicia, y para los demás Tribunales integrantes del Poder
judicial y de obligatoria aplicación frente a otras decisiones jurisprudenciales, por cuanto se
encuentra pautado en el artículo 335 Constitucional.
Ciudadanos Magistrados, para los hoy denunciantes es forzoso declarar que con la
recurridase modificó de manera explícita la doctrina de la Sala Constitucional y la Sala de
Casación Civil, ut supra, en lo referente a la constitucionalidad de las posiciones juradas, la
cualse había asentado con anterioridad en forma pacífica y reiterada, y que al no precisarse el
porqué del abandono o separación del criterio que imperó para ese entonces(e impera aún), es
decir, al no dejarse indicadas las razones por las cuales se adopta la nueva orientación, dicho
cambio jurisprudencial carece de motivación, vulnerando así los principios de confianza
legítima o expectativa plausible y, por ende, la seguridad jurídica, precisando como uno de sus
supuestos configurantes, cuando un operario de justicia aplica al caso bajo examen un criterio
jurisprudencial distinto al que existía para la oportunidad cuando se produjo la situación
jurídica o fáctica que se decide.
La doctrina y la jurisprudencia es conforme que en este tipo de actuaciones los jueces
utilizan en sus decisiones, y en la recurrida es utilizado en forma grotesca, el método de
las “falacias de atinencia” que consiste en errores de razonamiento, ya sea que se han
construido, alterado o distorsionado premisas con  fraude o mentiraso llegado a conclusiones de
una manera equivocada o errada al caer precisamente en una vinculación incorrecta, tanto en la
formulación de la premisa, como en la construcción de esas conclusiones o esas derivaciones,
habiéndose construido discursos jurídicos falaces, con lo que se demuestra, por parte del
Magistrado recurrido, negando la existencia de situaciones a todas luces probadas en el proceso,
incluso de notoriedad evidente y tratando de hacer aparecer como válidas y legales, actuaciones
manifiestamente ilícitas e inconstitucionales de los jueces de Instancia, para quienes de manera
fraudulenta absolutamente dejaron de lado las vías jurídicas para la búsqueda de la verdad y de
la justicia; todo ello con la consecuente lesión al derecho a la defensa y al debido proceso y al
acceso a la tutela judicial efectiva, de nuestra representada, consagrados en los artículos 49 y 26
de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y quebrantamiento de normas de
Orden Público.
Por otra parte, la Sala Constitucional también ha indicado en su jurisprudencia sentencia
(sentencias N° 831/24.04.2002, 1489/28.06.2002 y 100/20.02.2008), que el derecho a la
defensa se encuentra comprendido en el debido proceso por formar parte de las garantías
relacionadas con los principios elementales que deben conformar todo proceso. En este sentido,
el derecho a la defensa abarca el derecho a ser oído, a la presunción de inocencia, acceso a la
justicia, a interponer los recursos que dieran lugar, a la articulación de las fases procesales
debidamente estructuradas, a ser juzgado por jueces naturales predeterminados y con
competencia específica en el asunto planteado, el cual también prevé el derecho que asiste a
toda parte de presentar dentro de los lapsos correspondientes las pruebas –legales y pertinentes-
que demuestren los hechos que favorezcan o desvirtúen aquellos que puedan desfavorecer su
situación jurídica debatida dentro del proceso, lo cual evidencia la importancia de la fase
probatoria por cuanto procura al juez tener ante su presencia y por inmediación los medios y
herramientas necesarias para formar su convicción acerca de los hechos transcendentes que
determinen el resultado de la decisión.
Por eso, las pruebas que los jueces que las inadmitan injustificadamente o no se
pronuncien de las mismas incurren en el silencio de pruebas establecido en el artículo 509 del
Código de Procedimiento Civil, el cual, puede ser objeto de protección constitucional. Esto
implica, negar las pruebas sin motivación alguna o bajo argumentos contrarios a los principios
del proceso. En estos supuestos, la parte, además de enterar al juez sobre la negativa de la
tramitación de la prueba, debe demostrar que dicha prueba es esencial para sostener su
pretensión y fundamental para modificar la decisión de la causa.
Todo esto sin olvidar que la valoración de las pruebas, su estudio y análisis pertenece a
la libertad de juzgamiento de los jueces, por lo que análisis que el juzgador dé a las mismas
escapa del conocimiento de juez. Sin embargo, el juez puede conocer excepcionalmente del
análisis probatorio, siempre que la valoración efectuada sobre la prueba contraríe principios
elementales en materia probatoria que generen una auténtica indefensión a la parte. Al igual que
ocurre en la inadmisión injustificada de pruebas, el accionante en amparo o solicitante de la
revisión debe demostrar que dicha probanza es fundamental para prevalecer su pretensión y que
su análisis tiene el valor suficiente para cambiar el sentido de la decisión definitiva, como
ocurre en el caso presente.
Así, la sentencia recurrida está infestada del vicio de inmotivación, violatoria de los
derechos a la tutela judicial efectiva, al debido proceso, al derecho a la defensa, así como violación del
principio de exhaustividad y a la jurisprudencia de la Sala Constitucional, ya que consta de autos y tal
como establecimos en las siete (07) premisas anotadas anteriormente, en la sentencia recurrida
se formalizaron suficientes y necesarios argumentos para dilucidar en qué sentido, tanto el
juez Ad-Quem como el juez A-quo incurrieron en el vicio de errónea interpretación y como
consecuencia, inadmitieron injustificadamente las pruebas de posiciones juradas, las cuales
son esenciales para sostener la pretensión inicial y que su análisis tiene el valor suficiente para
cambiar el sentido de la decisión definitiva; incurriendo dichos jueces en el silencio de pruebas
establecido en el artículo 509 del Código de Procedimiento Civil, el cual, es objeto de
protección constitucional. Esto por supuesto implicó, negar las pruebas sin motivación alguna o
bajo argumentos contrarios a los principios del proceso.
Visto todolo anterior es forzoso declarar que la sentencia recurrida, emanada de la Sala
de Casación Civil, emitida en fecha 22 de septiembre de 2014, está inmersa en el numeral tres
(03) establecido en sentencia de esta Sala n° 93/2001 del 6 de febrero (Caso: Corpoturismo),
en la que sólo de manera extraordinaria, excepcional, restringida y discrecional, la Sala ejercerá
la potestad de revisión. En tal sentido, juzgó que éste procede contra:
“…Ommissis” 

3) Las sentencias definitivamente firmes que hayan sido dictadas por las demás Salas
de este Tribunal o por los tribunales o juzgados del país apartándose u obviando
expresa o tácitamente interpretaciones sobre la Constitución, contenidas en sentencias
dictadas por esta Sala con anterioridad al fallo impugnado, realizando así un errado
control de constitucionalidad al aplicar indebidamente la norma constitucional…”

Por lo tanto, la sentencia recurrida debe ser revisada, por cuanto a criterio de los
recurrentes, la sentencia de la Sala de Casación Civil,consideran que existe un grotesco error de
interpretación de la norma constitucional que permite definir que se sostuvo un criterio
contrarioa la jurisprudencia previamente establecida por esta Sala, y se manifiestan violaciones
de preceptos constitucionales; tales como las garantías constitucionales del derecho a la
defensa, al debido proceso y a la tutela judicial efectiva, por lo tanto, se considera que la
revisión pedida contribuiría a la uniformidad de la interpretación de las normas y principios
constitucionales.
IV
DEL DESACATO DE LA SALA DE CASACIÓN CIVIL

Ciudadanos Magistrados, consta en el ANEXO H.-1, que una vez emitida la sentencia
recurrida los recurrentes solicitaron la aclaratoria respectiva en fecha 23 de septiembre de
2014, en lo referente a que en la misma no hubo pronunciamiento alguno sobre la aplicación de
control difuso por parte de los jueces de instancia y menos hubo pronunciamiento sobre las
sentencias vinculantes de esta Sala en lo referente a la constitucionalidad de las posiciones
juradas.
Igualmente se le solicitó a la Sala de Casación Civil que se cumpliera con la revisión de
la sentencia recurrida establecida en el artículo 25.12 de la LEY ORGÁNICA DEL
TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA, tal como ha sido establecido en sentencia de esta
misma Sala, de fecha 02 de noviembre de 2011, Expediente N° 11-0735 (1655-21111-2011-11-
0735), la cual establece que:
“…En este sentido, el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y de
Protección del Niño y del Adolescente y Bancario de la Circunscripción Judicial del
Estado Monagas, no sólo desacató la doctrina jurisprudencial de la Sala
Constitucional, sino que de manera irregular efectuó una especie de control difuso
sobre dicha normativa al desaplicarla sin señalar expresamente tal motivación y sin
remitir a esta Sala Constitucional la copia certificada de su decisión para la respectiva
revisión, tal como lo ordena el artículo 25.12 de la Ley Orgánica del Tribunal
Supremo de Justicia…”

Tal como consta en el ANEXO H.-2, la Sala de Casación Civil en fecha 22 d octubre de
2014 ([Link]), hizo caso omiso de todo lo antes
planteado y declaró improcedente la aclaratoria, para luego enviar el expediente al
JUZGADO TERCERO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL, MERCANTIL,
AGRARIO, TRÁNSITO, MARÍTIMO Y BANCARIO DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL
DEL ESTADO.
Esta situación, evidencia que la Sala de Casación Civil incumplió con el artículo 25.12
de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia y desacató la doctrina jurisprudencial de
esta Sala Constitucional, lo cual, además, es un desacato susceptible de sanción, de
conformidad con lo establecido en el artículo 122 de la Ley que rige las funciones de este
Supremo Tribunal, que afecta gravemente el carácter ejecutorio de las sentencias, en cuanto a
garantías básicas de toda Administración de Justicia y, al mismo tiempo, a la institucionalidad y
la garantía de juridicidad a la cual se encuentran sometidos los particulares y el propio Estado,
tal como lo estableció la sentencia de esta Sala Constitucional de fecha 23 de febrero  de 2012, la
cual se encuentra en la dirección:[Link]/decisiones/scon/Febrero/145-23212-2012-12-
[Link]; la cual establece que:
“…Efectivamente, uno de los presupuestos básicos del Estado social de
derecho y de justicia es la sumisión de todos los particulares, así como de las
instituciones del Estado, al sistema judicial del cual este Tribunal es la cúspide, y
dicha sumisión se extiende al acatamiento de lo decidido, pues el cumplimiento y
ejecución de las sentencias, forma parte tanto del derecho a la tutela judicial efectiva,
como de los principios de seguridad jurídica y estabilidad institucional, y su
quebrantamiento, vulnera las bases mismas del Estado…”

Siendo la misma Sala Constitucional con esa decisión la que estableció las multas de
Ley y a la vez ordenó remitir al Ministerio Público copia certificada de lo concerniente para que
se determinara la eventual responsabilidad penal a que hubiere lugar a consecuencia del
desacato.
CAPÍTULO V
DEL DESACATO DEL JUZGADO TERCERO DE PRIMERA INSTANCIA DEL
PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO. SUCRE (Juzgado A-Quo)
ANEXO I
Consta en el ANEXO I.-1, el escrito de fecha 27 de marzo de 2015
presentado por los recurrentes al Juzgado A-Quo, en donde le solicita remitir a la Sala
Constitucional lo concerniente para revisar las sentencias definitivamente firmes de acuerdo a
lo establecido en la jurisprudencia de esta Sala y la ley Orgánica del Tribunal Supremo de
Justicia., de lo cual, como consta en el mismo ANEXO I.-1, la sentencia interlocutoria de 06
de abril de 2015, el juzgado A-Quo niega tal petición.
Consta en el ANEXO I.-2, el Juzgado A-Quo intempestivamente a
solicitud de los demandados en el juicio de resolución de contrato, emitió auto
de fecha 04 de julio de 20016, en donde se decreta la EJECUCIÓN VOLUNTARIA, de la
sentencia proferida en fecha 16 de julio de 2007, sin notificar a los hoy recurrentes y, en fecha
23/05/2016 emite auto donde decreta la EJECUCIÓN FORZOSA de la sentencia ut supra.
En este punto debemos recordar a esta Sala que al decretar el Juez A-Quo la
EJECUCIÓN VOLUNTARIA y la EJECUCIÓN FORZOSA, tal como anotamos al principio
de este escrito, quedó en evidencia que el actor supuesto comprador demandado, jamás tomo
posesión del inmueble que le fue dado en venta; por lo que la venta con pacto de retracto fue un
acto fingido y escondió la intención de realizar un negocio simulado usurero por parte de los
supuestos compradores, y además de que éstos, actuando de mala fe, con premeditación y
alevosía no pagaron la suma total expresada en el documento contrato de venta con pacto de
retracto, comportamiento tal que como veremos a lo largo de este escrito, configurará la
presunción fuerte, lógica y concordante de ilícitos penales, entre ellos la estafa tipificada en
nuestro código sustantivo penal.
Consta en el ANEXO I.-3, el escrito de fecha 01 de julio de 2016
presentado por los recurrentes al Juzgado A-Quo, en donde reitera una vez más:
“…Visto de esta manera, dado que todas las sentencias emanadas de los
tribunales sustanciadores de esta causa, tienen carácter aparente de firmes y están
infectadas por el vicio de desacato de la jurisprudencia vinculante de la Sala
Constitucional respecto a la constitucionalidad de las posiciones juradas, solicito
formalmente a este Digno Tribunal para que remita a la Sala Constitucional, la copia
certificada de la sentencia proferida por este Tribunal en fecha 16 de julio de 2007 ( la
cual riela en los Folios 437 al 469), así como también la copia certificada de la
sentencia proferida por el JUZGADO SUPERIOR EN LO CIVIL, MERCANTIL,
TRÁNSITO, PROTECCIÓN DEL NIÑO Y DEL ADOLSCENTE Y BANCARIO
DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO SUCRE, en fecha 28 de mayo
de 2008 (Folios 526 al 537), así como también la copia certificada de la sentencia
proferida por la Sala de Casación Civil de fecha a los 22 días de septiembre de 2014,
para la respectiva revisión, tal como lo ordena el artículo 25.12 de la Ley Orgánica del
Tribunal Supremo de Justicia, con la celeridad pertinente, para que la Sala
Constitucional efectúe la revisión de las sentencias definitivamente firmes, ut
supra, a las que se les imputa además la violación de los derechos a la tutela
judicial efectiva, al debido proceso y a la propiedad, así como violación del
principio de exhaustividad y la jurisprudencia vinculante de la Sala
Constitucional…”

Consta en el ANEXO I.-4, el escrito de fecha 04 de julio de 2016


presentado por los recurrentes al Juzgado A-Quo, hacen formal oposición
“…en contra del auto de fecha 23/05/2016 librado por este Tribunal al Tribunal
Primero de Municipio ordinario y Ejecutor de Medidas de los Municipios Sucre y
Cruz Salmerón Acosta de esta Circunscripción Judicial, el cual decretó la ejecución
forzosa de la sentencia de fecha 16 de julio de 2007, proferida por este Tribunal…”

Y a la vez reiteran una vez más al A-Quo:


“…Es por ello que solicito nuevamente a este Tribunal para que remita a la
Sala Constitucional la copia certificada de su decisión (o todo el expediente) para su
debida revisión, para que se aplique a mi favor la tutela judicial efectiva de los
derechos que me asisten y dejar constancia que la práctica de la medida de la
ejecución forzosa de la sentencia (entrega material de los bienes en litigio) en mi
contra sería un acto judicial irrito, ejecutado con violencia y en detrimento de los
derechos y garantías que como ciudadano me otorga la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela y sería un acto viciado de nulidad absoluta que generaría
responsabilidades para el funcionario público que lo ordene o ejecute.
Así mismo, en base a los artículos 25, 26 y 49 Constitucionales en
concordancia con el artículo 25.12 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de
Justicia y la jurisprudencia vinculante de la Sala Constitucional ut supra, solicito se
paralice la ejecución forzosa de la sentencia de fecha 16 de julio de 2007, decretada
en el auto de fecha 23/05/2016 librado por este Tribunal al Tribunal Primero de
Municipio ordinario y Ejecutor de Medidas de los Municipios Sucre y Cruz Salmerón
Acosta de esta Circunscripción Judicial…”

Consta en el ANEXO I.-5, los escritos de fecha 13 y 20 de julio de 2016


presentado por los recurrentes al Juzgado A-Quo, en donde consignan copias
certificadas
tanto de la sentencia emanada de la Sala de Casación Civil emitida en fecha 22 de septiembre
de 2014, como de la sentencia emanada del JUZGADO SUPERIOR EN LO CIVIL,
MERCANTIL, TRÁNSITO, PROTECCIÓN DEL NIÑO Y DEL ADOLSCENTE Y
BANCARIO DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO SUCRE en fecha 28 de
mayo de 2008, y de la sentencia emanada de este JUZGADO TERCERO DE PRIMERA
INSTANCIA EN LO CIVIL, MERCANTIL, AGRARIO, TRÁNSITO, MARÍTIMO Y
BANCARIO DEL PRIMER CIRCUITO JUDICIAL DEL ESTADO SUCRE en fecha 16 de
julio de 2007, así como también la fotocopia simple del auto que las acordó, para que sean
remitidas en conjunto, a la brevedad posible para la respectiva revisión, a la Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.
Consta en el ANEXO I.-6, el auto de fecha 02 de agosto de 2016del
Juzgado A-Quo, en donde decide remitir a la Sala Constitucional solamente la copia certificada
de lasentencia proferida por la Sala de Casación Civil de fecha 22 de septiembre de 2014 para su
revisión y se niega sin justa causa y sin argumentación jurídica, a enviar la fotocopia certificada
de la sentencia emanada de su Tribunal de fecha 16 de julio de 2007, a la Sala Constitucional
para la respectiva revisión, tal como lo ordena el artículo 25.12 de la Ley Orgánica del Tribunal
Supremo de Justicia y la jurisprudencia pacífica y reiterada de esta Sala.
En este punto debemos recordar lo establecido en el el ANEXO I.-1,que en fecha 27 de
marzo de 2015 se consignó escrito solicitando a este Tribunal –Aquo la remisión del
expediente a la Sala Constitucional a efectos de revisar las sentencias definitivamente firmes y
este emitió auto en fecha 06 de abril de 2015, negando lo solicitado aduciendo “…que la parte
perdidosa lo que busca es continuar dilatando la ejecución de las sentencias dictadas…” y más
adelante “…a debido plantear dicha Revisión Constitucional en su oportunidad legal…”
En este punto hacemos las siguientes preguntas:
1.- ¿Porque ahora en fecha 03 de agosto del corriente se decide enviar a la Sala Constitucional
lo que hace aproximadamente un (01) año cuatro (04) meses negó? Es decir, se configura un
claro desacato a lo ordenado el artículo 25.12 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de
Justicia y de la jurisprudencia vinculante de la Sala Constitucional, lo cual se traduce en un
retardo ilegaly en una clara denegación de justicia (artículo 19 del Código de Procedimiento
Civil) y desigualdad procesal (artículo 12 del Código de Procedimiento Civil), violentando los
derechos constitucionales tales como el Derecho al Debido Proceso, a la Tutela Judicial
Efectiva, a la oportuna y adecuada respuesta, consagrado en los artículos 49 ordinal 1°, 26 y 51
de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
2..- ¿Cuál es la finalidad de remitir a la Sala Constitucional solamente la copia certificada de
lasentencia proferida por la Sala de Casación Civil de fecha 22 de septiembre de 2014 para su
revisión?
Es evidente que este Tribunal comete el error fáctico de suplir el claro desacato de la
Sala de Casación Civila lo ordenado el artículo 25.12 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo
de Justicia y de la jurisprudencia vinculante, para justificar el retardo ilegal en este proceso, en
una clara denegación de justicia.
Esta situación evidencia que el Tribunal A-Quo incumplió (y actualmente incumple) con
el artículo 25.12 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia y el desacato a la
doctrina jurisprudencial de esta Sala Constitucional, lo cual, además, y tal como anteriormente
explanamos, es un desacato susceptible de sanción, de conformidad con lo establecido en el
artículo 122 de la Ley que rige las funciones de este Supremo Tribunal, que afecta gravemente
el carácter ejecutorio de las sentencias, en cuanto a garantías básicas de toda Administración de
Justicia y, al mismo tiempo, a la institucionalidad y la garantía de juridicidad a la cual se
encuentran sometidos los particulares y el propio Estado, tal como lo estableció la sentencia de
esta Sala Constitucional de fecha 23 de febrero  de 2012, la cual se encuentra en la
dirección:[Link]/decisiones/scon/Febrero/[Link]; la cual
establece que:
“…Efectivamente, uno de los presupuestos básicos del Estado social de
derecho y de justicia es la sumisión de todos los particulares, así como de las
instituciones del Estado, al sistema judicial del cual este Tribunal es la cúspide, y
dicha sumisión se extiende al acatamiento de lo decidido, pues el cumplimiento y
ejecución de las sentencias, forma parte tanto del derecho a la tutela judicial efectiva,
como de los principios de seguridad jurídica y estabilidad institucional, y su
quebrantamiento, vulnera las bases mismas del Estado…”

Siendo de esta manera para quien suscribe es forzoso declarar que existen indicios
fuertes, lógicos y concordantes que hacen nacer la presunción de un fraude procesal colusivo,
continuado y agravado, durante el juicio de resolución de contrato, tal como también lo
estableció la Sala Constitucional en sentencia de fecha 09 de junio de 2005, Expediente Nº: 03-
3107 .( [Link]), respecto al fraude procesal
“… esta Sala en sentencia del 4 de agosto de 2000 (caso: Hans Gotterried)
definió el fraude procesal como las maquinaciones y artificios realizados en el curso
del proceso, o por medio éste, destinados, mediante el engaño o la sorpresa en la buena
fe de uno de los sujetos procesales, a impedir la eficaz administración de justicia, en
beneficio propio o de un tercero y en perjuicio de parte o de tercero. Estas
maquinaciones y artificios pueden ser realizados unilateralmente por un litigante, lo
que constituye el dolo procesal stricto sensu, o por el concierto de dos o más sujetos
procesales, caso en que surge la colusión; y pueden perseguir la utilización del proceso
como instrumento ajeno a sus fines de dirimir controversias o de crear determinadas
situaciones jurídicas (como ocurre en el proceso no contencioso), y mediante la
apariencia procedimental lograr un efecto determinado; o perjudicar concretamente a
una de las partes dentro del proceso, impidiendo se administre justicia correctamente.
Asimismo, se señaló en la sentencia comentada que:
 “…el fraude puede consistir en el forjamiento de una inexistente litis
entre partes, con el fin de crear un proceso dirigido a obtener fallos o
medidas cautelares en detrimento de una de las partes, o de terceros
ajenos al mismo, lo que constituye la simulación procesal; o puede
nacer de la colusión de una persona, que actuando como demandante,
se combine con otra u otras a quienes demanda como litisconsortes de
la víctima del fraude, también demandada, y que procurarán al
concurrir con ella en la causa, crear al verdadero codemandado
situaciones de incertidumbre en relación con la fecha real de citación
de todos los demandados; o asistir con él en el nombramiento de
expertos, con el fin de privarlo de tal derecho; o sobreactuar en el
juicio, en los actos probatorios, etc, hasta convertirlos en un caos.
También -sin que con ello se agoten todas las posibilidades- puede
nacer de la intervención de terceros (tercerías), que de acuerdo con una
de las partes, buscan entorpecer a la otra en su posición procesal”.

Ahora bien, el artículo 462 del Código Penal reformado, tipifica el delito de
estafa,  en los siguientes términos:

“…el que con artificios  o medios capaces  de engañar o sorprender la


buena fe de otro, induciéndole en error, procure para sí o para otro un
provecho injusto con perjuicio ajeno, será penado con prisión de uno a
cinco años. La pena será de dos a seis años si el delito se ha cometido:
1.- En detrimento de una administración pública, de una entidad
autónoma en que tenga interés el Estado o de un Instituto de asistencia
social. 2.- Infundiendo en la persona ofendida el temor de un peligro
imaginario o el erróneo convencimiento de que debe ejecutar una orden
de la autoridad.
El que cometiere el delito previsto en este artículo, utilizando como
medio de engaño un documento público falsificado o alterado, o
emitiendo un cheque sin fondos, incurrirá en la pena correspondiente
aumentada de un sexto a una tercera parte”.
Al analizar los supuestos de hechos contenidos en la norma en comento, la
Sala observa que si bien el denominado fraude procesal, no está definido en el texto
sustantivo como un delito autónomo, el mismo encuadra dentro del concepto de estafa
establecido en el trascrito artículo 462, ya que, el fraude procesal como se señaló
anteriormente trata de una serie de maquinaciones y artificios que se realizan en el
curso de un proceso, a fin de inducir en error procurando un provecho propio injusto
con perjuicio ajeno.
En este mismo sentido, se ha pronunciado la doctrina y la jurisprudencia
española (según cita el tratadista Francisco Muñoz Conde en su libro Derecho Penal,
parte especial) puesto que el fraude o la estafa procesal está encuadrado dentro de la
figura de la estafa. Igualmente, señala el autor citado que la posibilidad de engaño al
juez por las partes es evidente sobre todo en el proceso civil, donde las facultades del
juez están muy limitadas y se reserva casi toda la iniciativa a las partes que, conforme
al principio dispositivo, pueden realizar todo tipo de maquinaciones para inducir al
juez a fallar de acuerdo con sus pretensiones.
Ahora bien, como quiera que el Ministerio Público señaló categóricamente,
tanto en su escrito contentivo de los alegatos como en su intervención oral en la
audiencia constitucional, que en el presente caso existió un fraude procesal, la
Sala estima procedente que dicho fraude, reconocido por la Fiscalía, sea objeto de la
investigación correspondiente por parte de dicho organismo a fin de que practique las
diligencias tendientes a investigar y hacer constar si los actos denunciados por los
accionantes configuran el delito de estafa, así como la determinación de la
responsabilidad de los autores o partícipes en los hechosdenunciados. Así se decide.

Visto de esta manera y por todas las razones que antes fueron expuestas, debe esta Sala
Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, declarar con LUGAR la solicitud de
revisión interpuesta, contra de la sentencia dictada en fecha 22 de septiembre de 2014 por la
Sala de Casación Civil ,  ANULAR el fallo dictado, y se ORDENE:
1.- Remitir al Ministerio Público copia certificada de lo concerniente para que se
determinara la eventual responsabilidad penal a que hubiere lugar a consecuencia del continuo
desacato y la presunción de fraude procesal colusivoya referido.
2.- Anular para que desaparezcan del espectro jurídico nacional, tanto el fallo dictado el
28 de mayo de 2008, por el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y de
Protección del Niño y del Adolescente y Bancario de la Circunscripción Judicial del Estado
Sucre, así como la sentencia proferida en fecha 16 de julio de 2007 por el Juzgado Tercero de
Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Agrario, Tránsito, Marítimo y Bancario del primer
circuito judicial del Estado Sucre, y de esta manera se pronuncie también esta Sala sobre la
nulidad del Contrato de Venta con Pacto de Retracto, debidamente registrado por ante la
Oficina Subalterna de Registro del Municipio Sucre del Estado Sucre, en fecha 25 de Abril de
1997, quedando anotado bajo el Nro. 46 de su serie, folios 222 al 223, del Protocolo Primero,
Tomo sexto; el cual, tal como se desprenda de marras, posee evidentes características usureras
y fraudulento.- Así queremos sea decidido

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