0% encontró este documento útil (0 votos)
53 vistas86 páginas

La historia de Sara y el reino cósmico

La historia de una chica con un poder inimaginable y un pasado desencadenante de nuestra historia en los años 20.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
53 vistas86 páginas

La historia de Sara y el reino cósmico

La historia de una chica con un poder inimaginable y un pasado desencadenante de nuestra historia en los años 20.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

2
PHOENIX

Sara Ferrer Rodríguez

3
4
SINOPSIS

<<Todo empezó con una simple broma, un par de amigos encerrados en


sus casas durante la cuarentena del 2019. Los amigos en videollamada por
las clases online bromeaban sobre si la chica podría ser la amante del
youtuber conocido con el nombre de “Elrubius”.
Una chica que pronto crearía todo un personaje de ficción basado en ella,
sus aspiraciones, miedos, incluso una fuerza y físico que cautivase a
cualquiera…
Todo un universo creado a través de la realidad con un toque de fantasía,
con el nombre de nuestra humilde creadora como la propia protagonista,
reflejando así metáforas de su propia vida de forma sutil.
Esta es la historia de Sara, mi historia>>.

(Cabe destacar que esta es una de las muchas versiones que hay, pero está
ambientado en las obras de J.K. Rowling, Animales fantásticos, así que voy
a aclarar que no busco lucrarme de las historias de esta magnífica
5
escritora, esto es categóricamente un fanfic, usando también referencias a
otras series o películas que me han marcado).

6
1: UN DESGRACIADO ORIGEN

Hace mucho tiempo, bueno en realidad hace millones de años atrás, había 4 reinos:
El celestial.
El infernal.
El mortal.
Y el más importante y del que os hablaré, un reino no reconocido por los libros de
historia y mitología... El cósmico.

Primero el celestial, ángeles, Dios... Todo en lo que humanos cristianos y creyentes


conocerán. En segundo lugar, el infernal, demonios, Satán, brujas...
Los cristianos lo describen como un lugar de dolor eterno por los pecados cometidos
en vida...

En tercer lugar, el mortal, básicamente la Tierra, los creyentes dicen que fue obra de
Dios y los ateos piensan que fue simplemente el Big Bang...
¿Y si te digo que hay otra posibilidad de que no fuese como los humanos piensan?

El cuarto es el cósmico, ha llegado a mis oídos que en él hay diversas criaturas que se
encargan de protegernos, y que entre ellas están las 6 diosas encargadas del cosmos,
y que la última de ellas tendría el don de la inmortalidad y cómo poderes, serían
herencias de cada antecesora.

7
Os presento mi historia porque...
"El pasado no puede permanecer oculto eternamente..."

Me presento, soy Sara, mi nombre significa “princesa” pero también querían


llamarme como alguna diosa griega, pero optaron por Sara... Aunque me llaman
Helena de Troya como la princesa secuestrada según las leyendas.
A mí me fascina ese mundo lleno de mitos.
Pero me llaman así porque mis poderes son peligrosos en manos equivocadas... Mi
anatomía tiende a parecerse a la de cualquier humana, pero hay ciertos cambios
notables que os contaré a lo largo del relato. Veréis, yo nací a partir de una estrella
muy brillante... No tengo madre o padre, pero se encargaba de mí la actual diosa,
aunque no estoy segura de si sigue viva después de aquel día tan fatídico...

Nos hicimos una foto antes de lo que ocurrió, es lo único que me queda de mi amiga
más que su recuerdo…
Sabrina era mi mejor amiga, mi protectora... Fue la mejor humana que conocí.
Te preguntarás: ¿una humana? ¿Un ángel? La respuesta es que Sabrina era una
humana que murió con tan sólo 3 años, el purgatorio decidió enviarla al reino
cósmico porque tenía un gran historial de protección, ayudaba a todos sin pedir nada
a cambio...

Cuando nací yo, tenía 5 años y la estrella de la que nací también... Teníamos la misma
edad así que pasamos toda la vida juntas.
Ella me dio la mano para ponerme de pie...

Después se manifestaron mis poderes, todos me temían por si les hacía daño; cosa
que no pasó y que a Sabrina le fascinaba.

El día de la foto fue justo una hora antes de mi coronación para reina, dado que para
ascender a diosa necesitaba casarme; me asignaron al príncipe del infierno, el cual
estaba obsesionado conmigo porque al casarme con él le daría poder sobre los otros
reinos, y poder usarme a su favor sin poder resistirme, para luchar en las guerras y
siempre ganar... Eso a mí me ponía enferma.

8
En medio de la ceremonia aparecieron los ejércitos infernales y nos atacaron por
sorpresa para secuestrarme y casarme lo antes posible...
En ese momento se acercó a mí el príncipe para hacer que fuese con él cuando de
repente vi cómo intentaban matar a mi amiga...
Me transporté lo más rápido posible y la defendí usando una espada que había en el
suelo; la espada se rompió y el atacante se echó hacía atrás. Mi amiga sabía qué
pasaría si me cogían respecto a la profecía... Y cogió mi mano llevándome hasta un
barranco, me abrazó y me dijo...

"Vuelve para rescatarnos."


La cogieron del tobillo y ella me empujó...
Intenté usar mis alas para alcanzarla, pero empezaron a desintegrarse debido a la
caída, entre lágrimas choqué contra la Tierra... Siempre me atormenté por no
salvarla. Después de la caída al reino mortal me dediqué a vagar por la Tierra durante
mucho tiempo...

Al final llegué a un sitio que destacaba mucho, Inglaterra. Sé que parecerá extraño y
poco creíble pero así fue.
Gracias al poder que tenía, creé a mi propia "familia", porque sí, puedo crear vida;
pero era una tapadera para mis estudios, que es lo importante, retrocediendo mi
cuerpo físico, pero no psicológico, atrás en el tiempo. Una vez terminados mis
estudios mágicos en la academia Hogwarts, donde me seleccionaron en Gryffindor;
fui a otro país para estudiar con los llamados no magos, “muggles”.

Desde que empecé infantil con los humanos, empleando el mismo cambio en el
tiempo de mi cuerpo físico al pasado; tuve a mis dos mejores amigas: Eva y Jiaxi,
(Jiaxi es un nombre en chino).
Fueron pasando los años y conocí a mi siguiente mejor amiga, Adela.

Al terminar los estudios de primaria y secundaria, donde conocí a otras personas con
las que me llevé muy bien, como Nayara; mi mejor amiga china, Jiaxi, tuvo que irse a
China con su familia y nunca más he vuelto a verla. Por otro lado, Eva, Nayara y yo
nos fuimos a estudiar bellas artes. En un viaje que hicimos durante unos cuantos
meses, nos instalamos en un instituto de Nueva York, a la par que nos pagaron
habitaciones para compartir entre tres personas de la clase…

- Eva, Nayara, tengo que hablaros de algo.


9
- Dinos. - Contestaron al unísono.
- Quiero que sepáis esto porque no soy la única y confío en vosotras dos para que
tengáis consciencia de qué es lo que realmente soy… - Las dos chicas se miraron
estupefactas y asintieron con duda. - Soy una bruja… - Las dos amigas comenzaron a
reír a carcajadas.
- No es una broma, os lo demostraré. - La pelirroja de extrañamente ojos color
morado claro se puso de pie al frente de su cama y comenzó a leerle la mente a sus
amigas, que pensaron que era telepatía porque se conocen muy bien y eran simples
coincidencias.
A continuación, la bajita pelirroja comenzó a cambiar de forma, principalmente
animales, a lo que al fin la creyeron.
- Eso se llama ser legeremante y metamorfomaga. - Concluyó.
- Vale, ahora sí que te creemos. - Dijo la castaña de rizos por pelo, llamada Nayara.
- Estoy totalmente de acuerdo. - Dijo la pelinegra de nombre Eva.

Las horas, los minutos, los segundos, pasaban y Eva y Nayara no paraban de pedirle a
su pelirroja amiga Sara que les contara cada vez más cosas de su pasado, de lo que
es; lo cual pidió que mantuvieran en secreto incluso a otros magos y gente no
mágica.
Un día cualquiera, en otra parte, rumbo a Nueva York, se encontraba el más
importante y único magizoólogo, Newt Scamander, del cual Sara era conocedora y
admiradora.

Mientras tanto, nuestra protagonista y sus amigas, se preparaban para entrar en su


cuarto y último año de estudios universitarios, enfocados en bellas artes. Al margen
de esto, estaban pasando cosas muy extrañas, por otro lado, estaba una mujer con
sus hijos adoptivos que sabía de la existencia de los brujos, a los cuales perturbaba y
asustaba, debido a que la situación en el mundo mágico era crítica, lo que se notaba
más en Nueva York, no solo por temer las guerras entre muggles y brujos, también
por la multitud que se entregaban a las ideas del mago tenebroso del momento,
Grindelwald.

- ¿Acaso esto es fácil de entender si se estudia y practica? - Bufó la chica de rizos


castaños. - Si tienes buenos profesores sí. Pero tranquila, yo te ayudaré. - Dijo la
pelinegra. La pelinegra comenzó a explicarle a su amiga el temario tan difícil sobre
arte. Las chicas terminaron discutiendo porque tenían diferencias de ideas. - ¡Pero
10
que no es así! ¡No tienes ni idea! - Gritó la pelinegra. - ¡Tú eres la que no sabe! -
Respondió la castaña. De repente la pelinegra en un ataque de ira mezclado con risa,
tiró el estuche de la chica de rizos castaños por la ventana de la habitación.

Poco tiempo después, una profesora de las tres amigas preguntó si se conocían a
ellos mismos, no como personas, no físicamente, sino emocional y psíquicamente; a
lo que se quedaron pensativos todos los alumnos, incluido nuestro trío de amigas…
- Debéis conoceros para poder expresaros, ya sea en papel o en lienzo, ya sea
esculpiendo o construyendo; la creatividad es lo que nuestro subconsciente usa para
referirse a la expresión de cada persona. ¿Acaso sabéis tanto para describiros en tan
sólo un dibujo? - Concluyó la profesora con esta pregunta, dejando a los presentes
entre atónitos y aburridos.
Una parte de la clase absorta en sus pensamientos, preguntándose por qué su mera
existencia; por el contrario, el simple hecho de dar charlas y hacer preguntas tan
profundas, a la mayoría de los alumnos les resultaba tonto e inútil, me atrevería a
decir que ni siquiera habían prestado atención, debido a su ego, ese ego que todos
tenemos pero que a nadie le suele importar.

- Si os parece una frivolidad, os ofrezco que salgáis de mi clase ahora mismo. – Volvió
a hablar la perspicaz mujer; una mujer que a simple vista es nada más allá de una
profesora que a ojos del alumnado era una vieja pesada, vistiendo siempre
extravagantemente colorida, pero que para muchos era su mayor pesadilla; la típica
profesora de artes plásticas del colegio o instituto…
- Vieja señora culera, váyase al carajo con sus tonterías… - Susurró un alumno
latinoamericano, el cual se disponía a salir del aula. - Yo pienso lo mismo. – Dijo la
pelinegra, de forma desinteresada, saliendo de la clase.

- No sé qué es lo que ven de mala manera, puede ser algo extraño y aburrido, pero
tampoco creo que sea nada como para irse de la clase. – Dijo la castaña de forma
pensativa, mirando extrañada hacia la puerta, por donde su amiga se fue.

- Es entendible dada la situación, es algo que a ningún estudiante más joven o si


quiera de nuestra edad puede llegar a importarle y gustarle oírlo, hasta que somos
más adultos y necesitamos una manera de expresar algo, ya sea intentar ayudar a
alguien hablando con él o ella; las personas podemos intentar conectar con alguien a

11
través de palabras, como lo psicólogos, de ahí todo… - Explicó la pelirroja hablando
de manera más abiertamente extensa, como una verdadera psicóloga. La chica había
estudiado en secundaria del tema y lo controlaba, no de forma profesional, pero muy
sabiamente.

En otra parte de Nueva York, en una calle de lo más normal, había toda una
infraestructura destruida, con detectives, Aurores, etc. Del “MACUSA” (el mágico
congreso de Estados Unidos), con los aterrorizados muggles que decían haber visto
una especie de nube negra o un viento oscuro con ojos, a lo que los detectives
muggles calificaban como tonterías, sandeces o locuras; pero un estallido prolongado
por medio de la asfaltada calle…
- Es increíble lo que puede hacer, he visto lo que esa cosa ha provocado… - Dijo un
Auror, director de Seguridad Mágica y jefe del Departamento de Aplicación de la Ley
Mágica del MACUSA llamado Percival Graves.

Mientras tanto en cualquier otra parte de esta ciudad, Newt Scamander se disponía a
adentrarse en este nuevo mundo mágico, cuando le llamó la atención una mujer de
la época que era un tanto peculiar, la cual insinuaba de forma gritona que los magos
y brujas vivían entre ellos, de forma clandestina; en el fondo la mujer tenía razón…

- Algo siembra el caos en nuestra ciudad y desaparece sin dejar rastro alguno… - La
mujer llamada Mary Lou Barebone, de forma decidida miró al mago. – No le he visto
nunca por aquí, ¿es nuevo verdad? – Dijo haciendo una breve pausa. - ¿Es usted un
buscador? ¿Un buscador en pos de la verdad? – Ante esta pregunta, el magizoólogo
no sabía muy bien cómo reaccionar.

- La verdad es que no me considero buscador, soy más bien un cazador… - Respondió


este avanzando a paso cada vez más lento mientras observaba a una pequeña
criatura hurgando en el sombrero viejo de un sin techo, el cual estaba repleto de un
brillo ensordecedor al chocar con la luz solar, debido a que tenía monedas dentro de
él… - ¿Me disculpa? Gracias… - Dijo de forma tímida mientras pasaba entre la gente,
entrando así en el banco que tenía la mujer tras de sí, dejando a los presentes algo
confundidos.

12
2: LOS SUCESOS DE NUEVA YORK

Un gran revuelo producido en el banco, fue sólo la gota que colmó el vaso, según los
periodistas fue un intento de robo en la caja fuerte a manos de dos simples hombres,
Jacob Kowalski y Newt Scamander, el periódico de los magos dice que un mago
extranjero no identificado, sin licencia de varita (obligatoria en [Link]), y al cuidado
de criaturas mágicas (no es legal en [Link]), que además no ha des memorizado al
muggle o no-maj (en Estados Unidos), Jacob Kowalski, el cuál ha sido testigo de todo
lo que nuestro mago ha hecho, infraccionando el artículo 3-A.

El trio de amigas estaban en su habitación, dejando sus mochilas de clase allí para
irse a dar una ligera vuelta por la ciudad, y aprovechar para comer en algún
restaurante muggle. – ¿A dónde podríamos ir? – Dijo la castaña. – No tengo ni…
- Intentó contestar la pelinegra, pero un terrible estruendo, acompañado de un ligero
pero sonoro terremoto, la interrumpió. Al salir se encontraron con el desastre
ocurrido escasos minutos atrás.

13
- Bueno nosotras hemos venido aquí para comer en algún restaurante, pero yo ahí
estoy viendo a un muy buen partido para Eva… - Comenzó a insinuar Sara.
- Y yo no lo estoy viendo, ¿por qué no me lo señalas? ¿O me lo presentas? Si tanto
sabes cómo es, háblame de él… O de ella. Ni siquiera sé si es hombre o mujer, como
no lo veo… - Comenzó a espetar la pelinegra de forma sarcástica.
- Tú siempre tan positiva y sincera… - Rechistó la pelirroja con aires de falsa
nostalgia. - Porque yo quiero vivir la vida loca, ser un espíritu libre, sin que me
controlen… - Dijo la pelinegra de forma pícara… - Soy una perra. – Concluyó diciendo
de forma pícara, orgullosa y riéndose.

Al escuchar la última frase, un hombre que se encontraba en la mesa de en frente


comiendo junto con su mujer y su hija, la miró con desprecio, adjuntando una frase…
-No la mires Daniel, no es adecuada la frase para que tú la escuches. - Le dijo a su
hijo de unos cinco o seis años de edad…
Ante esto, las tres chicas se rieron por lo bajo para que no se las notara la risa que
salía de sus bocas.

A la salida del restaurante, se encontraron a miles de personas hablando de un


intento de robo en el banco. Rápido se dirigieron a otra zona de la ciudad, donde
estuviesen más tranquilas, cuando escucharon a dos hombres hablando en secreto, a
pesar de no poder verles las caras, diferenciaban las voces, hasta que, en un
momento dado, escucharon algo misteriosamente siniestro…

- ¿A qué se referiría con eso de que si había encontrado la raíz del problema? ¿Se
referiría a alguien? – Se preguntaba en alto la castaña. – Es posible que se refiera al
extraño suceso en medio de la calle o el intento de robo del banco… - Pensó la
pelinegra. – Creo que es algo más complejo que eso… ¿Os habéis fijado en la
pequeña sombra que se vislumbraba en la pared? Nos da una ligera idea sobre esos
dos, parecían un hombre de unos cincuenta años y un chico de unos diecinueve o
veinte años… Además de que me he fijado en que el hombre tenía un colgante muy
significativo en el mundo de los magos… - Añadía la pelirroja. - ¿Un colgante? ¿Cuál?
– Decía la pelinegra, a lo que de repente su amiga Nayara terminaba lo que decía con
otra pregunta, antes de que Eva siguiera… - ¿Qué significa? – Dijo ella, a lo que Sara
se quedó pensativa, absorta en cómo se lo contaría, de forma que lo comprendieran
fácilmente.
14
– Es el símbolo de las reliquias de la muerte: la varita de Sauco, la piedra de la
resurrección y la capa de invisibilidad. Se trata de un triángulo con un círculo en el
medio en su interior, y un palo cortante que va desde la punta hasta la base del
triángulo… Son los tres objetos más poderosos del mundo mágico. - ¿Y qué pasa con
él? - Preguntó la castaña. - ¿Qué tiene que ver con lo que estamos hablando?
– Concluyó la pelinegra. – Es lo extraño que parece que sepa más de lo que cualquier
mago sabe, según he oído de boca de otros magos y muggles; aparte de que le
estaba diciendo al chico de unirse al mundo mágico, lo que me dice que puede que le
esté usando para encontrar el origen de esos sucesos, para usarlo en su beneficio…
- Pero Sara… Eso es muy rebuscado… Tal vez solo quiere hacer una investigación
secreta por petición del superior para el que trabaje… O algo parecido. – Dijo la
pelinegra haciendo breves pausas, pensativamente.
- No creas… Si lo piensas bien… Están bien atados lo hilos, tiene bastante sentido.
– Decía de la misma manera la castaña. – Sé que a simple vista no tiene nada que
ver, pero quería lanzar una pregunta al aire… ¿Por qué los magos y bujas tienen
varitas, que esconden de los muggles y tú no, Sara? – Dijo la misma chica castaña,
esta vez con aires de curiosidad.
– Es porque no la necesito, mi fuerza y mi poder reside en mis emociones, y la
canalizo con mis marcas de las manos y mi colgante, funcionan como una varita, no
es lo que me hace más o menos poderosa, pero me abre más posibilidades de
canalizar correctamente la magia durante un momento crítico, además de que así el
hechizo para desarmar, Expelliarmus, no funciona conmigo…
- Explicó la pelirroja, señalando un colgante color morado en forma de estrella, y
unas extrañas marcas de nacimiento en sus manos, del mismo color morado, como
sus ojos y colgante, en forma de perfecto corazón.

Al cabo de los pocos días, los muggles se encontraban con Central Park destrozado en
mitad de la noche con sus distintos animales por toda la ciudad, mientras que Newt y
Jacob, a espaldas de la ex Auror que intentaba informar de la infracción del señor
Scamander, Porpentina Goldstein, y su hermana legeremante, Queenie, que les
ofrecieron su hogar, situado en un piso, junto con una cena deliciosa y chocolate
caliente; se dedicaban a buscar criaturas fantásticas, y las fueron encontrando, en
principio un ladronzuelo con aspecto de ornitorrinco y en su barriguita un bolsillo
como el de un canguro, que usaba para meter todo aquello que robaba que fuera
brillante, como monedas y joyas…
Encontraron al animalito en una joyería, intentando parecer un maniquí, pero el
Escarbato de nombre Teddy no tuvo suerte y, mediante el hechizo de atracción,
15
Accio, logró devolverlo a su lugar en la inmensa maleta mágica, donde todas sus
criaturas se encontraban, protegidas. Los policías que llegaron a la joyería, vieron al
mago y al muggle llenos de joyas hasta los zapatos, cuando de repente se
encontraron uno de los leones del zoo y aprovechando que los policías miraban
extrañados al animal, desaparecieron y reaparecieron en el zoo.

Acorde con nuestro trio de investigadoras, siguieron a los policías, después de ser
víctimas de los terribles ruidos que procedían de fuera. Al ver al magizoólogo y al
muggle, por alguna no tan extraña razón, no se sorprendieron de nada, hasta que
vieron al león, cuando desapareció el dúo, decidieron que irían al zoo, por algo habría
salido el león, pues irían a ver el por qué. Antes de irse, se aseguraron de recoger lo
que los otros dos habían causado, cuando los policías perseguían al león.

Al llegar a su destino, se percataron de un animal gigantesco, al que Newt trataba de


seducir con un extraño, pero delicioso aroma, para que entrara por sí sólo a la
maleta. Sin embargo, el animal perseguía al muggle en un abrir y cerrar de ojos,
dejando a las presentes atónitas y, al muggle aterrorizado, y al pobre de Newt
persiguiendo a un curioso y ladrón mono que le había robado la varita.
Luego de conseguir que el animal entrase en la maleta, la pelinegra de pelo corto, ex
Auror y de nombre, Tina, se llevó la maleta donde junto con el animal, se adentraron
el mago y su nuevo amigo.

- Deberíamos devolver estas ruinas a su estado, no podemos hacer más, la policía se


encargará de los animales, ya están en ello así que nos ocuparemos de que no haya
más escombros por la culpa de esos dos… - Dijo la pelinegra, a lo que sus amigas
asintieron y, la pelirroja bruja, con unos simples movimientos de sus manos, que
elevaban un leve fulgor color morado brillante, restauró el lugar. Seguido se esto,
Sara cogió del brazo a sus amigas y junto a ellas desapareció y reapareció en la
habitación donde se hospedaban.

Los días no transcurrían ni normales ni tranquilos, pero ante todo, debían


mantenerse al margen y mantener en secreto aquello que investigaban, mientras
que un magizoólogo, un muggle, una ex Auror y, una Goldstein rubia, con el pelo
rizado y, extravagante forma de ser, curiosa y soñadora Queenie secretaria, junto con
su hermana, trabajadoras las dos, del MACUSA; se dedicaban a salvar a los dos
mundos, de una forma no muy clandestina, de un peligroso ser, oculto entre las
16
sombras, como si fuese un muggle, que terminó siendo la causa de la muerte del
senador, Henry Shaw Jr. Al igual que sería la causa de intento de asesinato de Newt y
Tina, por desobedecer al decreto del secreto de la comunidad mágica, condenados
así por orden de Percival Graves; ordenando también des memorizar al no-maj o
muggle.

Con un líquido negro espeso que usa tus recuerdos para adentrarte en él y matarte,
la condena de los magos, de no ser porque un ser tan enano y fino como una ramita,
de color verde y extremidades desiguales, con pequeñas hojas, el Bowtrackle de
nombre Pickett, le quitó las esposas a Newt y, con una especie de alas en forma de
manta raya y un cráneo huesudo como cabeza, un animal denominado como mal
acechador ayudó a Tina a saltar encima de él y salir de allí con vida…
Hasta que se metieron en la maleta de Newt junto con Jacob y Queenie los llevó a
salvo del MACUSA, a lo que un superior de Queenie le llamó la atención… - Queenie,
¿qué lleva ahí? – Preguntó el señor Abernathy, un hombre joven de pelo negro, bien
hablado y muy elegante. – Nada señor Abernathy, cosas de chicas… ¿Quiere que se
lo muestre? – Se dispuso a contestar nerviosa, pero ocultándolo muy bien como para
que se le notase. – No, por favor, Dios me salve… - Contestó, apagando su curiosidad.
- ¿Se va a alguna parte? – Volvió a preguntar. – A casa, estoy mala… - Contestó y
tosió en falso. - ¿Otra vez? Que se mejore entonces… - Concluyó este.

Mientras ellos se encontraban en problemas, el trio de amigas se disponía a realizar


un examen para concluir su tercer curso y ser admitidas en el cuarto. El examen era
tan difícil para algunos de sus compañeros, que querían incluso copiar, algo que,
desde luego, no era fácil, porque se trata de práctica, no de teoría. Las tres chicas de
veinticuatro años, estudiaron tanto, pusieron tanto esfuerzo y repasaron tantas
veces que marearon sus cuerpos de tanto esfuerzo mental, pero sus esfuerzos
estaban a punto de demostrar y dar sus frutos.

Era el año 1926 y, las tres amigas estaban eufóricas y nerviosísimas por los resultados
de sus exámenes de admisión al curso siguiente, tanto así, que, Sara hacía esfuerzos
inhumanos para no freír a ningún alumno que se encontraba de nuevo en aquella
sala, donde el curso empezó, y donde ese curso terminaría y empezaría uno nuevo
para los que aprobasen el examen. La tutora diría uno por uno quién había aprobado,
ahí es donde el trio se estremeció al darse cuenta, de que estaba en la zona más

17
próxima en la lista para decir o no sus nombres… Y el nerviosismo se acabó cuando
dijo: - Nayara. - Más tarde… - Eva. – Y por último mencionó… - Sara.
Habían logrado pasar de curso y se les notaba en la cara lo felices que estaban de
haber aprobado las tres, juntas.
En ese momento la profesora comenzó a repartir los exámenes y que vieran todas
sus notas, evidentemente habría recuperaciones, pero eso no importaba ya a
nuestras chicas.
- ¡Lo hemos conseguido! – Gritaba la pelinegra, llena de euforia.
- Sí, pero alguien me debe una disculpa y un nuevo estuche porque al final yo tenía
razón sobre cómo hacer este ejercicio… - Dijo la castaña orgullosa, señalando el
ejercicio que tiempo atrás, causó que la pelinegra tirase el estuche de esta por la
ventana.
- Me alegro de que lo hayamos conseguido las tres juntas… - Dijo la pelirroja con una
hermosa e inocentemente nostálgica sonrisa, mientras recordaba cómo pasaba lo
mismo con su antigua mejor amiga, Jiaxi, a la que echaba de menos todos los días, y
pensaba visitar en China, junto con Eva y Nayara…
- ¿Te pasa algo Sara? – Preguntó Eva. – No, tranquila… - Dijo finalmente. – Está
bien… - Dijeron Nayara y Eva al unísono, de forma no del todo convencidas, pero
tampoco preocupadas; mientras que, dentro de muy poco tiempo, se libraría una
batalla contra lo que todavía, para el trio y el grupo que lideraba el magizoólogo, era
un tanto desconocido… Y peligroso… Algo que no es normal, ni siquiera en los magos,
es además una señal de que algo no va bien, de que se muere.

18
3: DE SQUIB AL VERDADERO CREDENCE

Un Squib es alguien que tiene antepasados o familiares magos que no tiene ni una
sola gota de magia en él. El pobre hijo adoptivo de Mary Lou, con el que se ceba
especialmente pegando, Credence, un chico de aproximadamente diecinueve años,
alto y muy pálido, con el pelo corto a mitad de cabeza, lacio y negro color… Credence
es muy tímido y lleno de secretos, dolor y ambiciones.

El pobre chico estaba fascinado con la idea de pertenecer al mundo mágico, sin saber
el gran engaño que estaba creyendo, cayendo en un inmenso agujero vacío y con
promesas de plástico, él hacía recados del señor Graves, y él a cambio sólo recibía
falsas esperanzas de lograr ese tan ansiado sueño.
Credence nunca supo quién era su madre o su padre, pero si sentía un gran vacío, sin
amor y sin libertad, sin reconocimiento y atrapado en un mundo que no le entiende,
pero sí le utiliza.

Mientras tanto las tres aburridas chicas no tenían consciencia de que el chico de
nombre Credence, era el chico que escucharon en aquel oscuro callejón… Las chicas
pensaban en aquello mientras jugaban al ajedrez, resolviendo poco a poco el
rompecabezas, uniendo todas las piezas, cuando recordaron las sombras de los dos
hombres en el callejón…

19
- Es extraño, nos topamos con unos extranjeros, que casualmente son magos. Y
ahora que analizamos las sombras del callejón, la del chico que parecía más joven,
coincide con la del hijo mayor adoptivo de la mujer que tan en contra y enterada
parece estar… -Continuó después de un parón reducido…
- Hay una pequeña pieza que no me termina de encajar en esto, ¿cuál es el nexo?
¿Dónde está esa conexión entre todos ellos y nosotras? ¿Es una casualidad? –
Concluyó la pelinegra, avanzando a paso lento, de forma que se podían seguir los
pasos e ideales de la chica.
- Es posible que no sea una simple coincidencia, ¿verdad? – Añadió la pelirroja.
– Muy buena deducción Eva. – Dijo de nuevo.
- Yo creo que no es muy creíble, simplemente, los magos están en busca de algo, y
ese algo tiene que ver con ese niño adoptivo… Esa es la pieza que falta, la razón, y
nosotras simplemente nos topamos con ellos de casualidad, por simple
coincidencia… - Comentó la castaña.
- Y entonces… ¿Qué pasa con el día del zoo? – Empezó la pelinegra.
- No fue coincidencia, nos despertaron los ruidos y decidimos seguir al muggle y al
mago hasta el zoo, y después arreglamos su desastre… - Concluyó la pelirroja de
forma que finalizó la respuesta de su amiga.

En otra parte, el extranjero de nombre Newt y su grupo se vieron obligados a salvar a


Nueva York, sus magos y brujas, sus muggles, y hasta al Squib de Cedence, el cual
estaba intentando destruir todo, después de liberar un oscuro poder contra su madre
adoptiva que tan mal le trataba, el cual el mago extranjero supo identificar como
obscurus u obscurial, el cual reside en un niño, que va muriendo poco a poco y no
dura muchos años vivo, al igual que el obscurial, que sin huésped no sobrevive…
Como el que residía en su maleta, que pertenecía a una niña de nueve años, a la que
intentó salvar…

El grupo ya mencionado se dispuso a intentar calmar a Credence, que se encontraba


asustado y acurrucado en el frío suelo al lado de las vías del tren. La mujer, Tina
consiguió con sus palabras apaciguar al chico, pero Percival Graves siempre se
interponía en sus palabras… - No la escuches Credence, no quiere que pertenezcas al
mundo mágico, imagínate lo que tú y yo juntos podríamos lograr… - Dijo el auror.

20
Al final llegaron la presidenta del MACUSA y sus aurores, que a pesar de los intentos
de Graves de que no le hicieran nada, hicieron caso omiso y, siguieron las órdenes de
la presidenta y desintegraron al pobre e inocente muchacho que culpa no tenía…
- ¿¡Qué habéis hecho!? ¿¡Por qué!? – Replicó el auror. – Lo siento señor Graves.
– Dijo con inexpresividad la presidenta.

- Aurores. Apresadlo y quitadle su varita. – Volvió a ordenar la presidenta con mirada


y deseo firme hacia Percival Graves.
De un momento a otro consiguieron que el ex auror no se pudiese mover y, Newt se
aproximó a él diciendo: - Revelio. – Dijo lanzando un hechizo mientras movía la varita
de forma suave sobre sí misma, en forma de espiral.
Al hacer efecto el hechizo, todos se quedaron asombrados por lo que sus ojos veían,
de frente, atado, su antiguo compañero auror, les mintió a la cara el propio mago
tenebroso Grindelwald. Todos atónitos hicieron caso a la orden de detención de este,
a pesar de lo que sus caras inexpresivas, estaban asombrados.

- Gracias por su contribución al mundo mágico, señor Scamander. – Le agradeció la


presidenta. – Pero, ¿cómo haremos para des memorizar a todos los muggles?
– Preguntó esta. – Creo que tengo una idea. – Respondió Newt. De repente sacó de
la maleta a un enorme pájaro de varias alas de distintos tamaños, el cual se llamaba
Frank, que podía controlar el clima de tormenta. Con él y su frasco de des
memorización, lograron que todos los muggles se deshicieran de los malos recuerdos
sobre la magia, a través del agua. – No hay excepciones. – Dijo la presidenta de
forma entristecida, mientras miraba a Newt, Tina, Queenie y Jacob. – Les dejaré
despedirse. – Concluyó.

Los cuatro se quedaron en la puerta del metro, con tristeza se miraron. – Tengo que
irme, supongo. Bueno, todos saben que Newt me ha dejado ir con él porque… ¿Por
qué me has dejado acompañarte? – Dijo Jacob. – Porque me caes bien. – Contestó
Newt con rapidez. – Ah. – Dijo Jacob con pensamiento fluyente en su mente. Tras
eso, Jacob salió hacia la lluvia mezclada con el des memorizador. La dulce Queenie le
acompañó por última vez, creando un paraguas con su varita, en un unido y último
beso, del que el muggle abriría los ojos para no volver a encontrarse con su dulce
bruja.

21
En un momento alterno, el muggle consiguió abrir su pastelería, donde una vez más
se encontró con aquella rubia legeremante. Gracias a unos huevos de plata que Newt
le dejó en la fábrica de conservas, como afán para el banco, consiguió cumplir su
sueño, haciendo distintas formas y estilos de bollos, inspirándose en los animales que
vio en aquella mágica maleta… Todos los demás muggles adoraban aquellas raras e
impresionantemente creativas ideas.

Por parte de Newt, volvió a Inglaterra, a su tierra natal. Mientras que Sara, Eva y
Nayara, volvían de su viaje escolar, otro año que rápido ha pasado, para con el último
año terminar. Las chicas no terminaron por descubrir lo que aquel enredo guardaba
en su interior, se fueron del país sin saber que volverían a toparse con ese grupo, en
otras circunstancias, en otro lugar.

- ¿Creéis que se repetirá lo que hemos vivido aquí? Es decir, que volveremos a
encontrarnos con ese grupo de magos y su amigo muggle. – Lanzó la pregunta al aire
la castaña, rompiendo el silencio. – Yo espero que sí, así podremos llegar al fondo y
nudo de todo esto y resolver ese misterio que tanto tiempo hemos tenido en la
cabeza. – Declaró la pelirroja con aires de motivación y felicidad soñadora que se
expandía como la pólvora. – A mí sinceramente me daría igual cualquiera de las
opciones, aunque si se nos reconociera por resolver ese enredo, no estaría mal, el
problema es que no nos pueden reconocer por eso porque el mundo del que
proviene Sara es clandestino, además de que me llamarían loca… - Añadió la
pelinegra.

Las tres chicas bajaban ya del avión cuando una voz conocida las llamó y se apresuró
a abrazar a las presentes. Un chico alto, de piel un poco oscura, pelo negro y un tanto
des ordenado, llamado Samuel. - ¿Qué tal el viaje a Nueva York? Aquí se os ha
echado de menos… - Dijo el chico con entusiasmo, abrazando a sus tres amigas, casi
ahogándolas de la fuerza que este ejercía. – Bien… - Decía la pelinegra con dificultad.
- ¿Sabes dónde está Michael? Bueno, Miguel, me gusta llamarle Michael. – Dijo con
burla la pelinegra. – Sí, está en otro país, pero no sé en cuál. – Dijo el chico mientras
se rascaba la cabeza, con algo de duda, la respondió. – Qué mal. – Se quejó ella.

22
Miguel era alto, bastante flaco, un poquito moreno solamente, y tenía un pelo corto
con ligeros rizos y color entre marrón y negro. A nuestros nuevos conocidos chicos ya
mencionados, les gusta mucho el deporte, el favorito de Samuel, montar en bicicleta;
mientras que el de Miguel, es el baloncesto; deportes muggles, como ellos.
Los dos chicos no eran demasiado cercanos entre ellos ni entre las chicas, pero eran
amigos.
Este grupo a veces parece sacado de otra época en el futuro, ninguno se vestía igual
al resto, y las chicas siempre llevaban el pelo largo; no eran ni una pizca de
ordinarias.

- ¿Qué haces Eva? – Preguntó Samuel. – Estoy mirando si hay vuelos a China. – Le
respondió esta, aún en el aeropuerto que la llevó a casa de vuelta. - ¿Y a quién vas a
ver allí? – Volvió a preguntar este. – A Jiaxi. – Interrumpió la pelirroja aproximándose
con unas enormes maletas. – Exacto. – Aclaró la pelinegra. – Oye querida niña, ¡lleva
tú tus cosas! ¡Esto pesa por lo menos cuatro kilos! ¡Si no lo llevas tú, yo no te lo voy a
llevar, se quedarán aquí, todas tus cosas! ¡Cerda! – Empezó a reprocharle a gritos la
pelirroja a su amiga, quien la miraba con aburrimiento. – Vale, mamá. – Dijo esta en
tono burlón. – Te vas a cagar niña insolente. – Dijo la pelirroja con cara de maldecir a
su amiga, la cual notó esto y terminó por obedecer, ya que la pelirroja era unos
meses mayor. Mientras ellas discutían, Nayara estaba pendiente de que nadie se
fuera por su lado, a la vez que contaba el dinero que llevaba encima. Por otra parte,
Samuel que se reía de la discusión, terminó centrándose en un hombre con una
guitarra que les cantaba a sus hijos.

Después de un rato buscando, la pelinegra consiguió tres boletos de avión a China,


para un sábado a las once en punto, para lo que aún quedaba exactamente una
miserable semana. – Tendremos que esperar un poco todavía para visitarla…
- Añadió la pelirroja de forma seria y a la vez triste, pero no mostraba ninguna otra
emoción relacionada con la discusión. – Por cierto, ¿tenemos algo para proteger
nuestra piel del sol de verano? – Lanzó la pregunta al aire la pelinegra. – No viene
mucho a cuento la pregunta, pero creo que algo sí tenemos, ¿es por tu piel tan
blanca? – Dijo la chica castaña, quien se había incorporado a la conversación.
- Bueno, habla por mi piel o habla por la vuestra, estamos igual de blancas las tres,
aunque yo más, así que, mi piel más que morena se vuelve más roja que la vuestra,
por tanto, necesito más productos para proteger más mi piel… - Respondió la
pelinegra.
23
Todos ellos volvieron a su piso compartido entre los cinco, el piso realmente era de
las chicas, pero por temas económicos, los chicos de vez en cuando también se
hospedaban en él. Los dos chicos no sabían que su amiga Sara era una bruja,
tampoco sospechaban, pero tarde o temprano hay que contarlo… Porque el pasado
no se puede ocultar eternamente, ¿verdad?, una mentira no puede vivir mucho
tiempo, la historia de la humanidad y sus restos terminan por encontrarse y
exponerse en museos… Es una forma de decirlo; siempre hay algo que no perdura
toda la vida.

Una semana después, las tres estaban emocionadas de poder volver a ver a su mejor
amiga, tras tantos años de espera. Al anunciarse el vuelo, las chicas corrieron hacia
recepción y se dirigieron hasta los asientos del avión. – No puedo esperar a ver a
nuestra mejor amiga… - Dijo la chica de rizos. – Yo sólo espero que nos ubiquemos
un poco, China es enorme, no hablamos muy fluido el idioma, seguro que
acabaremos hablando en inglés; aparte de que no sabemos cómo reconocerla, no la
hemos visto en años, será difícil encontrarla… - Concluyó de forma triste la pelirroja
de ojos morados. - ¡Pero si tú conoces el idioma, las costumbres, y has pasado más
de ocho años de tu vida con ella, es imposible que no la reconozcas a ella o a su
familia, y tú desde luego no es que estés tampoco irreconocible! – Le gritó la
pelinegra con obviedad a la pelirroja, frunciendo su ceño. – Anda… Si es verdad…
- Dijo con aires de sarcasmo, y cara de falso olvido… - Ella te enseñó el idioma y sus
costumbres idiota… - Terminó diciendo la chica rebelde de ojos azules, verdosos en
ocasiones. - ¿Hacía falta insultarme? – Dijo con voz cansada para luego mirar hacia la
ventana y ver un precioso cielo azul, al que ahora se empezaban a acercar, lo que
significaba que estaban despegando…
A pesar de que los aviones de la época no eran muy fiables; pero eso no le impedía a
la curiosa mente de la pelirroja vagar por ese limpio océano de nubes y estrellas… Lo
que al momento se nubló.

24
4: PROBLEMAS DE VUELO

Una voz interrumpió el silencio y agrietando la situación con sus palabras, anunció
que habría una inesperada caída de por medio si no se quedaban en sus asientos, de
forma segura, y sin hacer un solo movimiento brusco. Las tres hicieron caso y de un
momento a otro se pudo corregir la forma de aterrizaje y nadie resultó herido, por
des gracia o por suerte, su vuelo pasaba por un pequeño pueblo de los Estados
Unidos, así que estaban casi en el punto de partida.

- Supongo que tendremos que ir a por ayuda o algo así… - Dijo la voz de un hombre
ya bastante mayor, comparado con ellas.
Al decir esto, las tres dirigieron sus miradas al pueblo que estaba a lo lejos,
obviamente no aterrizarían en medio del pueblo; por lo tanto, les tocó andar a los
cuatro.
- Por fin hemos llegado, ha sido como una eternidad y media… -Dijo en un enorme
suspiro la pelinegra, luciendo vaguería, a lo que los demás la miraron con caras de
nula comprensión, y haciendo caso omiso, se encaminaron hasta una humilde
cafetería.

Al entrar en el pueblo se vislumbró un viejo cartel, que decía “bienvenidos a


Landscape”. – Bonito nombre, “Paisaje”, es una forma bastante bonita de nombrar a
un pueblo, aunque espero que se refiera a algún paisaje de aquí, si no me llevaré una
decepción con la traducción del nombre… - Dijo la pelirroja, quien decía lo primero
que se le pasaba por la cabeza. – Pues no sé de ningún paisaje, pero yo veo ahí una
cafetería, lo que a mi estómago le dice que vaya y coma algo, tengo hambre. Sara…
Por favor dame un poco de dinero… Por favor, por favor, por favor.

25
Te juro que te devolveré el favor, pero es que tengo mucha hambre y no tengo
dinero. - Dijo la pelinegra con voz de súplica, intentando que su amiga entendiera
que necesitaba dinero, ninguna lo tenía a mano y el único que tenían era un tipo de
dinero diferente, el cual querían cambiar allí en China para poder usarlo en ese otro
país; por lo que la pelirroja entendió la referencia y a espaldas de otra gente, para
que no supieran que era una bruja, las dos chicas fueron un poco más lejos del grupo
y, allí le dio un fajo de billetes que ella misma había creado.
El poder de creación de objetos se centraba más en lo legal que en lo ilegal, por lo
que no estaba falsificado, era más parecido a una multiplicación del propio dinero.

- Gracias, gracias, gracias, mi salvadora, mi estómago te lo va a agradecer mucho…


- Dijo la chica con enorme alegría.
- No te preocupes. – Dijo con una ligera sonrisa en su rostro, pero eso no le quitaba
tampoco serenidad a aquella chica pelirroja.
De un momento a otro, la bajita, pero muy veloz pelinegra, se apresuró a comprar
algo de comida, mientras que los otros tres individuos la veían comer felizmente, a la
vez que hablaban de cómo retomar su viaje. – Creo que tengo una idea de cómo salir
de aquí… - Se apresuró a decir la chica de rizos, que hasta en momentos así de
inexplicables y problemáticos, llegaba a encontrar soluciones. - Entonces cuéntanos
de qué se trata esa idea que tienes en mente… - Añadió el hombre con rostro pálido
y manchado, al que se le notaba la avanzada edad que podría tener con respecto a
aquellas chicas.
– He pensado en preguntar a alguien del pueblo y que no haga un poco de guía, así
encontraremos a gente que pueda ayudarnos a retomar el viaje, pero me parece que
necesitaríamos más de estas ya comenzadas veinticuatro horas. – Contestó con
rostro pensativo, inmerso en esa cabeza que daba vueltas sobre ella misma, para
encontrar una solución a este reciente suceso…
- No sé yo… No me resulta muy convincente… ¿Y si nadie nos ayuda con eso qué? ¿Si
nadie nos hace de guía? No estoy muy seguro de eso, creo que deberíamos pensar en
más alternativas, ser pacientes… - Dijo el hombre con sabiduría, pero también con
poca fe. – Yo creo que es perfecto. – Dijo de repente la pelirroja con distinguida
serenidad en su voz, y rostro sinceramente serio, pero a la vez convencida de que su
amiga tenía razón, con aires de aprobación.

26
Esto dejó a los presentes impactados, pues esta no era muy habladora, era más
reflexiva y se esperaban que estaría de acuerdo con el hombre, pero, al contrario de
sus pensamientos, ella los dejó atónitos con tan sólo una frase de cinco palabras,
sencillas, pero rompedoramente sinceras.
- ¿Todo bien? Espero que estuviera rico. – Dijo de repente una chica de pecas por
todo su rostro y pelo de un rubio oscuro corto y un poco ondulado. Vestida con un
uniforme blanco y con raya azules y rojas alrededor de su larga falda también blanca,
con el nombre del establecimiento grabado en su traje, el cual decía “Coffee
Paradise”. – Sí, gracias. – Dijo la pelinegra, dedicándole una sonrisa a la camarera.

En un momento la pelirroja sentada entre el hombre de nombre desconocido y la


chica de rizos castaños, giró su cabeza hacia el hombre. - Y… ¿Tu nombre cuál es?
– Preguntó esta con curiosidad. – Me llamo Liam, Liam Brown. – Respondió este.
– Pero ni sabiendo mi nombre ayudarás a que salgamos de aquí… - Concluyó este con
cara de poca fe.
- ¿Por qué queréis salir de aquí? ¿Tenéis algún problema? Supongo que no sois de
por aquí, no debéis de saber nada de este pueblo. Si queréis ayuda, os la puedo dar.
– Dijo con amabilidad la camarera.
- Pues nos vendría bien alguien de guía, aunque si hay alguien que nos pueda arreglar
el avión, te lo agradeceríamos mucho… - Dijo la chica de rizos.
- Pues estáis de suerte, porque tengo en mente a alguien que os puede hacer de
guía, pero tendría que ser él el que os presente a alguien que os repare el avión. –
Dijo sonriente. – Gracias, eres muy amable… - Se retractó la pelinegra de lo que
seguía sin saber. –Robin, así me llaman mis amigos; Robin Smith. – Aclaró la chica de
rostro pecoso. – Ahora vuelvo, voy a llamar a vuestro nuevo guía. – Dijo y, se fue por
donde había venido.

Media hora después, un chico de unos veinticuatro o veinticinco años más o menos,
apareció de repente, con una chaqueta casual de color azul grisáceo muy elegante,
acompañado de unos pantalones azul oscuro también muy elegantes.
El chico se acercó a la camarera y se dispuso a preguntarle algunas cosas. – Me has
dicho que había chicas muy guapas, ¿dónde están? ¿Qué tengo que hacer? – Dijo
ansioso. – Para el carro Romeo de plástico, están ahí, necesitan un guía, y ya de paso
consígueles a alguien que les repare el avión, el resto del tiempo haz lo que quieras,

27
pero esas dos tareas sí o sí son necesarias que las cumplas, y créeme, son perfectas
para ti. – Le dijo casi riéndose de la situación.
El chico se acercó a la mesa donde los cuatro esperaban la ayuda, mientras que este
se intentaba arreglar el pelo castaño oscuro. – Mmmhh. – Se aclaró la garganta para
llamar la atención de sus próximos acompañantes. – Supongo que vosotros sois los
que necesitan ayuda con el avión y un guía… Por suerte tenéis a Steve Jones, el
nombre no concuerda mucho con el apellido, pero es lo que hay, gajes del oficio, no
se puede elegir el nombre, te lo ponen, pero bueno… - Dijo avanzando las palabras a
paso cada vez más ligero, con algo de nerviosismo al ver a la pelirroja con una media
sonrisa. – Creo que necesito un momento a solas con mi amigo… - Espetó la
camarera al momento al ver a su amigo nervioso. - ¿Qué es lo que haces torpe? No
estás ligando, estás ofreciendo tu ayuda. ¡Eh! – Chasqueó los dedos, haciendo que
este se enterase de que le estaba hablando. – Te estoy hablando, Tierra llamando a
Steve. ¿En serio…? – Dijo con pesadez al girarse y comprobar que el chico no paraba
de mirar a la pelirroja de ojos extrañamente morados. – Acabas de conocerla y ya la
miras como un poseso… - Añadió esta. - ¿¡Qué!? No. No es verdad. No lo es.
– Contestó este.

Al margen de esta conversación se encontraban preguntas entre los cuatro


residentes del restaurante. – Que chico más raro… - Dijo el hombre con confusión
para acto seguido irse al baño. - No creo que sea raro, creo que está nervioso… - Dijo
la pelinegra con picardía mientras miraba a su amiga pelirroja. – Creo que está
nervioso por alguien… - Añadió para volver a mirar a esta subiendo y bajando las
cejas. – Eva… No me mires así… No es verdad, solo está nervioso en general, por
hacer de guía de un grupo de extraños. – Dijo la pelirroja. – Oh por favor, no te hagas
la que no sabe nada, te está mirando… - Dijo la chica de rizos con picardía.

Mientras tanto, la camarera pecosa y su amigo de ojos oscuros que fijaban su mirada
en los ojos morados, tan bonitos, de la bajita y de amable sonrisa, Sara…
- ¡Eh! Te estoy hablando, baja de las nubes. – Hizo una pausa, dándose cuenta de
que el chico ahora la prestaba un poco de atención debido a que la pelirroja los
miraba.
– Baja de las nubes, que te vuelves a embobar. – Volvió a mirar a la pelirroja, que se
aproximaba hacia ellos. – Aterriza Romeo, Julieta está aquí. – Dijo en tono divertido.
28
- Hola. – Dijo amablemente la chica de ojos morados. – Hola, mi amigo Steve seguro
que quiere saber también tu nombre… - Dijo con sus potentes ojos marrones oscuro
que ahora se posaban en el chico, que, al escuchar eso la llamó la atención. – Para de
decir tonterías Robin. – Interrumpió este. – No te preocupes, me llamo Sara. – Dijo
con una expresión divertida al ver a los dos amigos discutiendo tontamente.
– Pareces un niño pequeño Stevie… Oh, antes de que se me olvide, alguien tiene que
pagar lo que tu amiga está pidiendo ahora a una compañera mía… - Dijo señalando a
la pelinegra. – Claro. Yo pago no te preocupes. – Dijo pensando que su amiga era una
glotona, un pozo sin fondo. – Pues acompáñame… - Dijo y la pelirroja la siguió.

- ¡Eres una glotona Eva…! ¿¡Cómo puedes tener tanta hambre después de comerte
cinco tortitas con sirope de chocolate y nata!? – Se quejaba la chica de rizos.
- ¿Qué pasa? Tengo hambre, eso no es un delito. – Dijo con cara de obviedad. –
Estará muy rico, tendrás mucha hambre, pero estás derrochando el dinero que te ha
prestado Sara, el dinero no es infinito, la paciencia tampoco, deberías ahorrarte algo
de ese dinero por si lo necesitas, pero ni siquiera te queda dinero para pagar las otras
tres tortitas que te has pedido, y por eso está Sara, otra vez, usando sus poderes para
hacerte la vida más fácil… - Dijo con seriedad la chica de rizos, mientras su amiga la
miraba reflexivamente. – Tienes razón. – Concluyó la pelinegra.

Media hora después de las peleas verbales y las reflexiones, Steve se dispuso a
enseñarles el precioso pueblo a los cuatro visitantes, que, con los campos verdes, en
época primaveral, todo lleno de flores perfectamente cuidadas, ante lo que los
cuatro se quedaban mirando, de tanta belleza, maravillados. El silencio era
tranquilizante, era el lugar perfecto para meditar, escribir canciones o simplemente
escuchar a los pájaros cantando, como si fuesen ángeles o si escuchasen el
mismísimo canto de una sirena, cautivador; ese era un plan perfectamente a medida
para Sara.

Los habitantes del lugar no lo terminaban de apreciar porque querían irse a la gran
ciudad, típico. Eso les dijo Steve a sus acompañantes. – Veo que alguien tiene
preferencias… Te tiene que gustar mucho el paisaje para que lo mires con tanto brillo
en tus ojos. – Dijo Steve, quien miraba a la pelirroja. – Me hace sentir tranquila,
tampoco me hace sentir sola… Me recuerda a alguien, a quien conocí hace mucho
29
tiempo, a quien le prometí que nunca estaría sola, y poco después… No volví a verla.
– Respondió esta con nostalgia, recordando a su querida primera amiga, Sabrina.
Nunca dejó de estudiarse a sí misma para conocer sus límites, para ser lo
suficientemente poderosa y volver a rescatar a su amiga, a quien echa de menos
todas las noches, mirando la brillante luna, las estrellas que la rodean, con la foto de
la última vez que la vio.
La última vez que estuvo feliz por el sentimiento de poder protegerla, el cual se fue
junto con sus recuerdos donde las dos cantaban en un lugar muy parecido al que
ahora tenía frente a ella. Sus emociones son lo que determina sus poderes, así que,
usa la meditación para contener las emociones negativas, por ello le fascinaba el
lugar.
- Pero el pasado es pasado y hay que mirar al futuro. – Comentó Jones intentando
que la expresión nostálgica de la chica volviera a ser feliz, como hace escasos
momentos.
- Tienes razón, ya no me siento sola, porque no lo estoy, os tengo aquí, eso es lo que
importa, a pesar de todo lo que pase, nos tenemos unos a otros. – Dijo con una
media sonrisa sincera.

Tras ese roce que provocó la nostalgia de la chica, Steve los llevó a una instalación
para informar de la situación del avión. Justo después de una hora, Steve los guio
hasta un hostal, para que pasaran la noche. Los cuatro se dividieron, cada uno en una
habitación, que casualmente, tenían un balcón que devolvía aquellas vistas tan
impresionantes de aquella tarde a los ya hospedados huéspedes del hostal, llamado
“The home of flowers”; que era justo lo que el nombre decía, porque había miles de
preciosas flores.
Steve no conseguía saber por qué le resultaba tan cautivadora la presencia de la
pelirroja, no podía imaginar que al día siguiente se iría, y menos aún, que, se hubiese
enamorado, conociéndola sólo de un día, y ya pensaba que era perfecta para él.
Aunque así fuera, ella seguro que solo lo vería como un amigo, de todas formas, no
tenía esperanzas de que volviera a verla. Entonces, fue cuando la bombilla en su
cerebro se encendió y le llegó una idea a la mente. Tan poderosa, la mente, a veces
gentil, a veces villana. Lo más poderoso del cerebro, lo que crea la consciencia,
almacena los recuerdos, y por mucho que intentemos controlarla, su comprensión se
nos escapa de las manos, un tema muy filosófico, para algunos, aburrido, pero puede
ser una mísera palabra, un mísero recuerdo, lo que haga posible una gran historia…
Todo personaje aquí que se precie, tiene sus prejuicios, sus debilidades, sus dones… Y
desde luego todos tienen sus demonios. Aunque en el caso de nuestra protagonista,

30
es un demonio real, vívido, con consciencia; a quien la pelirroja siempre intenta
contener.

5: NO PUEDO NI RESPIRAR

Al día siguiente, Eva, Nayara, Liam, Steve, Sara y Robin, se encontraban desayunando
juntos en el Coffee Paradise, cuando, el tema de que debían retomar el viaje lo antes
posible, salió en la conversación, lo que a Steve le puso un tanto distante y triste. No
había luz entre esa oscuridad que la noche anterior sintió el chico, algo que buscaba
sin cesar, que tanto le hizo pensar. Él nunca fue de enamorarse fácilmente, pero ese
hábito se fue con la sonrisa de la pelirroja.
31
Lamentablemente, los cuatro retomaron su viaje hasta el hostal, cogieron sus
pertenencias, las cuales llevaron hasta el Coffee Paradise. El grupo se dispuso a
desayunar junto con Steve y Robin. Las ocho y media de la mañana y ya se iban a
despedir; el grupo se dedicó a subir sus pertenencias al avión y prometer que
volverían a verse.
- Venga… Steve… Ya volverá. No seas aburrido. – Dijo Robin. - Es que… ¿Y si no
vuelven? Ni siquiera podemos ir con ellos. - Pues deja de quejarte, no seas aburrido,
compórtate y, no recibas palizas ni te pelees, zoquete. – Se quejó ella. – Y ya de paso,
podrías no distraerme del trabajo. – Volvió a quejarse. - Está bien… - Dijo con
pesadez. – Pero no me llames zoquete, Robin. – Pidió. - Oh, claro que sí, eres un
zoquete, porque te comportas como un verdadero zoquete y no puedes evitar ese
hecho Steve… - Continuó riéndose de él.
- ¡Pues si yo soy un zoquete, tú eres rarita! – Gritó.
- ¡Claro que no! Sólo es que no soy popular como tú. – Replicó ella.

32
Conversaciones de popularidad aparte, Eva, Nayara, Liam y Sara, estaban
sobrevolando un precioso cielo de vuelta a China para ver a su vieja amiga.
Era imposible de creer para las tres chicas que poco a poco iban conociendo más
mundo, más gente. Sobrevolaron el mediterráneo, haciendo paradas en ciertos
puntos para descansar y reponer combustible, lo que hizo que tardasen dos días en
llegar a Pekín, teniendo en cuenta que eso es sólo lo que tardaron desde aquel
pueblo.

-Bueno, supongo que no me necesitáis más. – Concluyó Liam. – Muchas gracias. –


Agradeció la pelirroja sonriente. - ¿Cuánto te debemos? – Preguntó la castaña. –
Pues… Unos diez dólares, tampoco pido mucho, de todas formas, no he sido yo el
que ha estado pagando los gastos aparte. – Respondió humildemente.
Al terminar la conversación pagaron al hombre, que, tan pronto como apareció, se
fue. – Y… ¿Qué hacemos ahora? No es como si nos estuviera esperando al final de la
calle. Ni siquiera sabe que estamos aquí. – Dijo la pelinegra con confusión. – Pues no
tengo la más mínima idea así que no me preguntes. – Le respondió la castaña.
Las tres chicas se preguntaban en qué parte del país se encontraría, si se acordaría de
ellas… Caminaron por todo Pekín en busca de alguien que pudiera ayudarlas, hasta
que, cruzando la carretera, se les acercó un chico de ojos verdes, cabello un poco
rizado en la parte superior, con un tono rubio claro mezclado con un castaño claro y
de gafas, les preguntó si necesitaban ayuda. Una tarde por la noche a mediados de
junio, estaban las tres perdidas por la capital.

Por otro lado, un magizoólogo en Londres, era mandado por un mago muy poderoso
y astuto llamado Dumbledore, hacia la capital francesa. El mago tenebroso, Gellert
Grindelwald, con ayuda de un fiel seguidor dentro del MACUSA, pudo escapar de la
prisión en la que estaba condenado; quien también buscaba nuevos, más fuertes y
más fieles seguidores que creyeran en su palabra, la cual estaba manchada de la
sangre de muggles y magos a los que le arrebató la vida… Una vez más tenían que
andar con cautela.
1927, Newt Scamander se enfrenta al Ministerio británico de magia, que afirman que
el joven Credence está vivo, y que, si quiere volver a viajar, deberá acceder a quitarle
la vida al chico; lo que el mago no piensa hacer. – Newt, tu hermano Theseus quiere
que cenes con nosotros, quiere que tú también seas del Ministerio de magia…

33
- Suplicaba una mujer de cabello castaño oscuro corto y ondulado, de piel oscurecida
y ojos de similar color; que estaba comprometida con el mayor de los Scamander,
Theseus.
- No pienso matar a una persona que es inocente y no sabe lo que hace, si voy a la
prisión de Azkaban por viajar y no unirme a ellos en esa búsqueda, entonces me
quedaré aquí en Londres, junto con mis criaturas. Lo siento Leta. – Dijo el joven
mago. Leta Lestrange, la odiada, incomprendida y hermosa Leta, una slytherin, con
un terrible miedo a algo todavía desconocido, tratada como a una criminal y malvada
persona, sólo por ser de la casa de la serpiente de slytherin. Solamente Newt la
comprendía lo suficiente. Esa chica de la que hasta no hace mucho llevaba una foto
en su maleta, que siempre recordaba con nostalgia, a su mejor amiga. ¿Qué tendría
de malo en ella? Algo dentro de él cobró vida al tenerla cerca. Si ser diferentes fuera
tener más poder, ellos serían perfectos.
Él pensaba siempre en llevarla de la mano y mostrarle un mundo que pudiese
entender.

En la capital china, el chico se presentó como Dave, que preguntaba lo que buscaban
encontrar con tanto anhelo, o a quién, a la castaña y a la pelinegra; mientras que la
mente de la pelirroja sólo visualizaba unos versos en su mente…
“Me pregunto a donde voy de aquí.
Tengo miedo de un millón de cosas, no sé lo que trae el futuro y me pregunto a
donde voy de aquí.
Estoy teniendo visiones del mañana, pero no sé qué camino debo elegir.
Estoy aguantando aquí y ahora, porque la vida se está poniendo patas arriba y me
pregunto a donde voy de aquí… “
- ¿Estás bien Sara? – Preguntó la pelinegra, sacando de un trance a la joven pelirroja,
que tenía una mirada nostálgica. – Sí, estoy perfectamente. Tranquila. – Contestó
ella. - ¿Y no podrías encontrarla con tus poderes o algo así? – Preguntó de nuevo la
pelinegra, a lo cual su amiga pelirroja le contestó con un simplificado “no” con la
cabeza.

Dave se quedó con las chicas durante el resto del día, resulta que Dave era de
Massachusetts y se había trasladado a China porque quería viajar por todo el mundo,
por ello estaba en Pekín. Le encantaba cantar y componer, al igual que a la pelirroja,
pero a él le interesaba más la pelinegra, de lo cual ella no se daba cuenta o no fingía
para no tener que comprometerse a decir nada sobre esa atracción que no sentían el
34
uno para el otro. Eva era una rompecorazones desde siempre y sólo se enamora de la
persona indicada, ella no se enamora tan fácilmente.

En otra parte del mapa, Newt Scamander se disponía a entrar en su casa en Londres,
encontrándose con sus tres crías de Escarbato que liaban un buen problema por toda
la estancia. – ¡Señorita Bunty, las crías de Escarbato se han vuelto a escapar! – Gritó
este. – Perdóname Newt. – Se disculpó mientras atraía a la última cría con un guante
con una cadena dorada, la cual sujetaba un objeto brillante; haciendo posible que el
animal volviera a su hábitat. Newt bajó unas escaleras que llevaban hasta una
criatura enorme que, parecía una especie de caballo de mar recubierto de algas y
otras plantas a modo de cuerpo. – Ya puedes irte a casa Bunty, me alegro de que
estuviera aquí para cuidarlos… - Dijo mientras bajaba, acercándose más a su posición.
- Pero… No me importa cuidarlos… - Dijo mirando al magizoólogo. – No, deberías irte
a casa y descansar. – Dijo mientras se quitaba la chaqueta, quedándose solo en
camisa; se tiró al agua de la pecera en la que estaba el caballo de mar, también
llamado Hipocampo o Kelpie, según la mitología celta o escocesa.

En el mundo mágico un Kelpie es un demonio del agua nativo del Reino Unido e
Irlanda, que puede adoptar varias formas, aunque lo más frecuente es que aparezca
con el aspecto de un caballo con crines de junco. En cambio, en la mitología muggle
Kelpie, o Kelpie de agua, es el nombre escocés otorgado a un espíritu del agua capaz
de cambiar de forma, el cual habita en los lagos y estanques de Escocia. En sus
apariciones usualmente se describía con la forma de un caballo, pero es capaz de
adoptar una figura humana de igual manera.

Newt, solitario en su propia casa en Londres, recibía en mitad de la noche una visita
inesperada de Jacob Kowalski y Queenie Goldstein. - ¡Hola Newt! Teníamos muchas
ganas de verte. – Exclamó Jacob eufórico de alegría. - ¿Qué tal estás Newt? – Dijo
Queenie alegremente. – Bien, gracias. ¿Está Tina? – Preguntó con mirada decisiva,
observando el alrededor. – Newt… Tina no está aquí, sólo estamos nosotros… Tina se
fue, encontró trabajo en otro lugar… Después de nuestra pelea. – Dijo con ánimo
apagado en su voz a medida que avanzaba en sus palabras. - ¿Por qué os peleasteis?
– Preguntó extrañado. – Porque Jacob y yo… ¡Nos vamos a casar! – Dijo con
35
entusiasmo rebosante en sus ojos. – ¡Me voy a casar con Jacob! – Dijo el propio
Jacob, a lo que Newt miró a Queenie con ojos de sospecha, pero se quedó callado en
cuanto a sus sospechas.

Segundos después Newt preguntó: - ¿Seguro que te quieres casar Jacob, estás
contento por ello? – Lanzó la pregunta al aire, a lo que el otro hombre respondió un
sí con voz juguetona mientras miraba a su prometida a su lado. El mago hizo una
ligera pausa y volvió a hablar… - Entonces… No te importará si lo compruebo… – Dijo
de forma seria. Sacó su varita y apuntando a Jacob pronunció un rápido y suave
“surgito” para deshacerse del supuesto hechizo de amor. Y suponía bien, pues era
eso exactamente lo que ocurría en aquella estancia. Salió una suave nube rosada en
forma de corazón. Jacob, con mirada atónita, miró a Newt y a Queenie. - ¿Qué ha
pasado…? – Preguntó exhausto. – Enhorabuena, te vas a casar. – Le confirmó Newt.
- ¿Qué? Pero si yo no quiero casarme, no… - Paró la frase en seco cuando se dio
cuenta de que Queenie le oía, mientras que por parte de Newt había una cara de
complejidad e incomodidad. Queenie por otra parte tenía el corazón roto, mirada
distante y sintiéndose sola y traicionada por el que había sido hechizado…

La bruja con el corazón hecho trizas se dispuso a salir de la estancia del magizoólogo.
– Queenie… - Intentó reconstruir la frase, pero no le dio tiempo a realizarlo. Jacob
intentó seguirla sin buenos resultados. Newt por su lado encontró una postal perdida
en la estancia que decía: << Queenie, me marcho a París por trabajo, te echaré de
menos; Tina. >>. Al ver esto entendió por qué no estaba con el resto de la visita
recibida con anterioridad…
Jacob se volvió a la casa del magizoólogo y observó cómo recogía sus pertenencias
con rapidez, sin entender la situación, a lo que él contento le aclaró que irían a ver a
Tina a la capital francesa a pesar de no saber cómo o por dónde empezar.
Anteriormente Dumbledore, el mayor hechicero de todos los tiempos le había
mandado buscar y proteger al joven Credence a la capital francesa casualmente,
entregándole una tarjeta para facilitarle la estancia. Por otra parte, el viaje se haría
mediante un traslador, un objeto común que, al tocarlo, te transporta a otro sitio; en
este caso sería un viejo cubo de plata…

Con la esperanza de encontrar a su amiga en la enorme China, se disponían a


conocerse más entre ellos, Dave ponía su más notablemente atención en la
36
pelinegra, quien no sentía mucho interés en que la miraran tan atentamente, por ello
intentaba que el chico centrara su atención en su amiga de cabello rizado, que
tampoco tenía interés en él. - Y… Supongo que tendrás al menos una mínima idea de
cómo ayudarnos a encontrar a nuestra amiga. – Dijo la pelirroja de forma objetiva
dirigiendo su afirmación hacia el chico al ver la desesperación de la pelinegra por
evitar su mirada.
– Bueno, no puede ser tan difícil, podemos preguntar a la policía o a la gente por la
calle… - Dijo incómodo rascándose la nuca, no muy confiado de lo que proponía. -
¡¿Estás de broma?! Ni que estuviera desaparecida, además de que si preguntamos
por la calle tardaremos toda la vida, seremos cadáveres andantes y todavía no la
encontraríamos… - Espetó la pelinegra en un rebote. La chica seguía diciendo
barbaridades y engordando el problema con estupideces que se le cruzaban por la
cabeza, mientras que la pelirroja solo hacía recordar unos versos que le cantaba de
pequeña en el patio del colegio, que recitaba casi en un susurro…

- Sé que, si se funden sueños con amor, polvo de estrellas se volverán. Y por eso
tienes que creer, haber nacido has de celebrar, y orgullosa has de estar. Tu mirada de
ángel brilla con fulgor. Tus miedos no la empañarán. Esa luz que te envolvió al nacer,
el mal karma podrá borrar, si la sabes manejar y su sentido aceptar... A tu lado he
podido estar, siempre yo observé tu empeño. Cada viaje te vi emprender, admirando
tu valor. - De repente una voz interrumpió el verso continuándolo… - Si mi fuerza
puede ayudar a que se realice un sueño. Quiero nacer. Quiero convertirme en amor.
– Dijo una chica de estatura media, rasgos asiáticos y cabello corto y negro. Ante esto
la pelirroja no pudo contener sus ganas de abrazarla, después de tantos años se
acordaba de una de sus canciones, las que cantaban por diversión que sólo ellas
comprendían… Las dos chicas que se encontraban atrás gritaron al unísono. - ¡Jiaxi! –
La nombrada comenzó a sollozar ante lo que el destino las había brindado a las
cuatro, mientras que, Dave se quedaba perplejo ante este golpe de suerte…

- ¿Qué hacéis aquí en China? – Preguntó la chica recién encontrada con lágrimas en
los ojos, al igual que las otras tres chicas. – Que qué hacemos aquí dice… Pues
buscarte claro está. – Respondió con ironía la pelinegra, a lo que solamente se rieron
con obviedad. - ¿Te pensabas que te ibas a librar de nosotras o qué? – Lanzó la
pregunta al aire la pelirroja. – Seguíamos pensando en cómo estarías tú… Porque nos
importas. – Continuó esta. – Por supuesto que nos importas. – Concluyó la del
37
cabello rizado aclarando el por qué se encontraban en aquel lugar. - Os he echado de
menos… - Continuó la chica asiática con sensiblería en su voz. – Nosotras igual. –
Dijeron al unísono las tres; parecía que se ahogaban en sus propias lágrimas y no
podían ni respirar.

6: UN SALTO EN EL TIEMPO

Durante todo el tiempo pasado en China, nuestro otro grupo había encontrado a la
auror Tina en París, que buscaba a una chica que podía convertirse en serpiente por
una maldición, de nombre Nagini; y a un Credence que se dedicaba a averiguar de
dónde venía, dos inadaptados que querían escapar de un circo ambulante en la
capital. Atrapada por otro auror que pensaba que encontrando a aquel chico sus
males se irían. Por suerte Newt y Jacob la encontraron con el Escarbato en la maleta,
pero al instante de entrar en la celda con Tina, ella les echó en cara que les había
encerrado junto con ella, aquel mago de piel color cacao oscuro, traje elegante,
sombrero con una pluma y de nombre Yusuf Kama, medio hermano de la ya
mencionada Leta Lestrange.
El magizoólogo tenía adiestrada una nueva bestia enorme que podía saltar de una
punta a otra de un país, una de las criaturas más importantes y bellas de la aventura
es el zouwu. Un felino de magnitudes elefantinas proveniente de China, con una gran
melena de león chispeante. Este ser mitológico fue encontrado en la escena donde

38
Nagini y Credence destrozaron el circo y dejaron libres a varias bestias, de las cuales
una fue encontrada por Newt.

El ministerio de magia se disponía a interrogar a Dumbledore sobre cómo se podría


haber escapado Newt de Inglaterra, ahí Leta, prometida de Theseus Scamander,
recordaba un pasado junto a Newt que no volvería. Dumbledore, interrumpiendo a
Leta en un viaje por sus pesados recuerdos, se muestra compasivo con ella, dando a
entender que no era mala persona ni tampoco le caía mal por ser de la casa
Slytherin; la casa de la que todos hablaban mal. Ni siquiera los Gryffindor eran todos
leales y valientes. Ravenclaw no siempre tenía la gente más lista. Y Hufflepuff no
siempre tiene gente amable. Todas son buenas, perfectamente imperfectas a su
manera, aunque la más criticada y señalada por la cantidad de magos oscuros que
salían de ella, era Slytherin.

Mientras tanto Queenie solo hacía estar sola por París un día lluvioso y agobiada,
tanto que, tuvo que irse a casa de una maga con acento francés, aparentemente
buena que, se ofreció a ayudarla y llevarla a una bonita casa, donde esperaban a un
anfitrión que la sorprendió. Gellert Grindelwald, que la persuadía con la idea de
poder tener ese amor que tanto ansiaba. El hombre de pelo blanco peinado hacia
arriba, piel extremadamente blanca y ojos azul y blanco, con bigote de este último
color le explicaba su plan, mientras ella, de vez en cuando, fijaba su mirada en la
mujer que la había llevado hasta allí. Una mujer alta de vestido verde y sombrero,
con cabello negro recogido en un moño sólo se dedicaba a observar la escena…

Tiempo después Newt y Tina se infiltraron en el ministerio francés para obtener


documentos que confirmen la identidad de Credence y son descubiertos por Leta y
Theseus. Finalmente, todos involucrados en un mismo objetivo, terminan por
escapar de sus problemas mientras dan con uno nuevo, un mayor misterio que
llevaría hasta las catacumbas de los Lestrange. Nagini y Credence, sin aportar mucho
a lo encontrado por el resto, acaban también en las catacumbas.
Pero un giro de acontecimientos en la vida del huérfano hace acto de presencia; se
creía que era hermanastro de Yusuf, pero no era así, Leta era la hermana de este,
que, años atrás, tenía su propio demonio que la atormentaba notablemente, y es
que, había asesinado a su propio hermano menor mientras lloraba desesperado en
medio de un barco en el océano. Como era de esperar, el niño murió por
ahogamiento, envuelto en esa manta blanca que descendía vagamente por el agua.
39
Ahí mismo, el propio mago oscuro se encuentra realizando un discurso para sus
seguidores donde predica la libertad para los magos de sangre pura, quienes han
permanecido ocultos de los muggles. Liderados por Theseus, los aurores rodean el
discurso, pero desgraciadamente, Leta, que intenta persuadir y engañar al mago
oscuro Grindelwald, no se sale con la suya… - Lo siento Newt, siempre veías lo bueno
en los monstruos… - La bruja miró a los hermanos Scamander que se encontraban
juntos, intentando que los ataques del mago oscuro con fuego azul no les alcanzaran,
y comenzó a llorar. – Leta… Tú no eres ningún monstruo. – Newt la miró de forma
persuasiva para que rectificara en sus palabras.

Sin éxito por ninguno de los dos, Leta fue sorprendida por un Grindelwald que había
fingido creer en las palabras de su contraria, y la vida se le fue arrebatada de sus
manos… - ¡Leta! – El grito ahogado de Theseus fue tan fuerte que estremeció a los
allí presentes. Sus corazones rotos y desamparados lloraban de una forma
atronadora ante aquel suicidio de decisión de la ahora muerta, Leta Lestrange.
Grindelwald mandaba a sus seguidores difundir su mensaje por toda Europa y, por
otro lado, Credence y Queenie terminan uniéndose a él, con la idea de un nuevo
mundo hecho para tener amor y familia, dándole la espalda a Nagini y Jacob.
– Credence, no lo hagas… - La pobre Nagini buscaba algo de razonamiento en los ojos
del nombrado, a lo que él respondió equivocadamente.
- Queenie vuelve, quiero casarme contigo, te amo de verdad, no me dejes por favor…
- La risueña chica rubia le tendió la mano para que la acompañase. – Si vienes con
nosotros podremos estar juntos sin complicaciones. – Jacob no reaccionó de igual
forma a los ideales de la rubia a la que amaba, y finalmente ella desapareció de su
vista, rompiendo su corazón en mil pedazos…

Algo que nadie conseguía comprender cuando Newt, Nagini, Tina, Jacob, Yusuf y
Theseus llegaron a Hogwarts tras el decepcionante encuentro con Grindelwald y su
discurso, era cómo Teddy, el Escarbato de Newt, había conseguido obtener un
brillante y bonito objeto que portaba un rombo en el centro, atravesado por un palo
atado a una brillante cadena de plata, que en el interior del rombo contenía un pacto
de sangre entre Dumbledore y Grindelwald, lo que según la explicación del profesor
Dumbledore, evitaba cualquier tipo de traición el uno al otro.

40
El ministerio que antes le había interrogado, le pedía que se enfrentara al mago
oscuro, a lo cual, él no podía hacerle nada.
- ¿Si destruimos el pacto de sangre, podrá enfrentarse a Gellert Grindelwald? –
Preguntó Newt a su antiguo profesor.
- Sí, Newt, sólo hay que encontrar la forma de deshacernos de él… - Concluyó
Dumbledore.

En Austria, el mago Grindelwald, usaba los poderes de Queenie para leer la mente de
Credence, hasta que decidió hablar con él.
- ¿Cómo te encuentras Credence? – Preguntó.
- La verdad en que me siento vacío, no sé siquiera quién soy… - Contestó mirando al
horizonte.
- Yo sí sé quién eres… - Le susurró con la mirada fija en los ojos de su contrario. –
Quiero darte un regalo de bienvenida. – Después de decir esto, sacó una larga varita
con seis gotas esculpidas a modo de decoración.

Una varita muy poderosa era esa, la varita de Sauco, una de las tres reliquias de la
muerte, encontrada por el mago oscuro. El palo que va desde la punta hasta la base
de un triángulo, la varita, sólo quedan el círculo y el triángulo por encontrar…
- ¿Qué significa esto? – Preguntó el joven.
– Significa que quiero que mates a Albus Dumbledore ¿harías eso por mí? – Contestó
con firmeza.
- Sí, por supuesto, pero… ¿Debo saber por qué? – Preguntó intrigado.
- Porque tú eres su hermano. – Hizo una pausar para decirle la verdad sin dejarse un
solo detalle y continuó. - Eres un Dumbledore. – Volvió a realizar una pausa para que
pudiera procesar la información y continuase proyectando su total atención en sus
palabras, que al fin y al cabo eran verdaderos hechos. – Tu verdadero nombre no es
Credence Barebone, es Aurelius. Aurelius Dumbledore. – Ante esto el chico no
paraba de hacerse preguntas.
- Entonces, ¿por qué no me crie con ellos? ¿Acaso no me querían? – No podría
pensar en otra cosa que no fuera relacionado con su familia y su infancia.
- No te querían, no. – Avanzó a paso ligero su frase. - Pero podrás demostrarles quién
eres, y tendrás ayuda de una criatura… - Una espectacular ave sobrevolaba el cielo
desde el horizonte con su singular canto. – Hay una leyenda sobre la familia
41
Dumbledore que habla sobre si un Dumbledore necesita ayuda, un fénix acudirá en
su ayuda… Ahí está la tuya. – Dando la conversación por concluida, se marchó,
dejando al ahora Aurelius Dumbledore con su ave fénix.
Un ave con preciosas plumas rojizas, con toques anaranjados, y un rebosante
amarillo que simbolizaban su control sobre el fuego.

Tras lo ya descubierto en Austria, nos situamos en Pekín, China, donde nuestras


reencontradas amigas vuelven a las andadas.
- ¿Qué tal te ha ido en China? Supongo que tienes un buen trabajo, como siempre
sacabas buenas notas en todo… Bueno, igual en francés no, pero lo aprobabas. –
Rectificó la chica de pelo rizado castaño.
- Sinceramente prefiero no recordar esa asignatura, la odiaba. Por el contrario, tengo
un trabajo temporal como cocinera. – Prosiguió la chica de cabello negro corto.
- Lo más importante es que estés bien de dinero y salud, pero eso también lo llevabas
correctamente. – La pelinegra soltó una leve risa.
- Creo que nuestro amigo no está muy al día de lo que estamos hablando… ¿Verdad
Dave? – La pelirroja miró al chico recién nombrado y expuso una sonrisa de
complicidad.
- Pues, sinceramente, tienes toda la razón. – Contestó este rascándose la nuca.
- A ver, en resumidas cuentas, ella es la chica a la que tanto buscábamos, mejor
amiga de la infancia y hace años que no nos vemos. Ah y la cancioncita esa con la que
nos hemos reencontrado es una vieja canción que Sara le solía cantar en el recreo del
colegio, es, por así decirlo, una forma de identificarse entre ellas… - Explicó
brevemente Eva. El chico comprendió la situación y guardó silencio durante un rato,
hasta que una pregunta fue lanzada al aire y todas mostraron expresiones de dolor:
- ¿Cuánto tiempo os quedaréis aquí? – Ante las reacciones, el chico se disculpó por la
pregunta realizada y volvió a guardar silencio.

Estuvieron durante un buen rato sin decir una sola palabra hasta que la castaña
decidió contestar a la pregunta… - Con el tiempo que hemos tardado en llegar, en
encontrarte, y el tiempo que tenemos que invertir en España antes de retomar las
clases universitarias de arte… - Cogió aire de forma muy profunda y lo soltó de forma
42
pesada. – Calculo que serán siete días máximo… - Con la cabeza gacha observó a su
alrededor y continuó mirando al suelo.
- ¡Joder! – Gritó con rabia de repente la pelinegra de pelo largo y ojos azules,
despertando la atención de todos, que la miraban de forma extraña a la chica en
pie… - Pues si nos quedamos sólo una semana, aprovechémosla al máximo. A mí no
me pega este rol de autocompasión, a Nayara no le queda bien estar tan apagada y
Sara ni siquiera está ocultando lo mal que se siente por sólo poder ver a su mejor
amiga de la infancia durante siete días. ¡¿Es que acaso no veis que esto es ridículo?!
En cualquier otro momento de nuestras vidas, durante días, meses y años, podremos
volver a reunirnos todas otra vez. – Cogió aire de nuevo y reflexionó durante unos
segundos lo que iba a decir…
- ¡¿Por qué nadáis en la autocompasión y os preocupáis por tantas mierdas y
tonterías?! – Suspiró. – Yo, me voy, necesito que me dé el aire… - Con eso se marchó
en dirección a la puerta.

Mientras tanto, por la noche, en las selvas de Guilin, Newton Scamander ayuda a dar
a luz a un Qilin, una criatura que puede ver a través de tu alma y ver el futuro; una
criatura que también es representada en la cultura asiática.
Sin embargo, los acólitos de Grindelwald, liderados por Credence, ahora llamado
Aurelius Dumbledore; consiguen matar a la madre y llevarse al recién nacido, lo que
ellos no saben, es, que el Qilin ha dado a luz a gemelos.
Los acólitos del mago tenebroso se encaminaron hacia en castillo de Nurmengard,
ubicado en los Alpes en Austria, también reconocido por ser el cuartel general de la
alianza y, tiempo más tarde, en la prisión que Grindelwald construyó para sus
enemigos. A continuación, Grindelwald coge en brazos a la criatura recién nacida y
llevada a sus pies, y sin piedad asesina al Qilin, dejando brotar su sangre para ver lo
que le deparará el futuro, con la mirada de Queenie a sus espaldas.

Por el lado contrario, Newt y Theseus se dirigen a la Posada Cabeza de Puerco para
interrogar a Dumbledore por el mejor plan de acción contra Grindelwald. Con
Dumbledore todavía impotente para poder romper el pacto sangre que le impide
luchar contra Grindelwald, revela que tiene planes para derrotar a este y evitar que
destroce el mundo con odio, pero tienen que confiar en él.
- Grindelwald quiere someter al mundo mágico y al mundo muggle, quiere destruirlo
todo, sin tu ayuda, Theseus, no podremos derrotarles a él y a sus seguidores, que
cada vez crecen más. – Explicó Albus.
43
- Está bien. ¿Qué hay que hacer? – Dijo con decisión en sus ojos.
- Eso te lo explicaremos más adelante… - Contestó el profesor de Hogwarts.
- Está bien… - Dijo en un tono de conformismo.

En una panadería muggle de Nueva York, Jacob no se hacía a la idea de no volver a


ver a su amada Queenie, tanto era así, que incluso fantaseaba con volver a verla
merodear por la ciudad; y en uno de aquellos tristes momentos disipó sus fantasías al
vislumbrar a una mujer aparentemente normal en un banco de en frente, con dos
hombres que parecían intentar intimidarla a ojos del muggle. Una mujer con piel
color café, bien vestida, con un moño en la nuca, y gafas para leer un pequeño libro
que sostenía en sus manos.
Resultaba ser toda una estratagema para captar la atención de Jacob, que salió con
una sartén haciendo ruidos con ella… - ¿Está bien…? – Preguntó buscando el nombre
de la mujer que tenía frente a él. – Profesora Eulalie Hicks. – Dijo mientras se
acercaba a él a paso ligero, quitándose las gafas. – Y supongo que habrá notado que
soy… - Una bruja. Ya. – La interrumpió resoplando en un susurro. – Ya pues, usted no
me conoce, no sé lo que quiere, y no quiero volver a tener nada que ver con todo ese
mundo… - Se quejaba mientras se intentaba alejar de la profesora que tanto la
perseguía mientras le hablaba. – Usted es Jacob Kowalski, un muggle de Nueva
York, que por casualidad se cruzó en el banco de esta ciudad con el magizoólogo más
importante y el único, Newton Scamander. Al estar bajo la influencia de una de las
criaturas de la maleta del señor Scamander, conoció a Tina y Queenie Goldstein, de la
cual esta última se enamoró. Pero al ver que no tenía intenciones de casarse con ella,
se unió al mago tenebroso Grindelwald y se volvió “mala”. – Se pararon los dos, uno
frente al otro. - ¿Qué tal lo he hecho? – Perfecto, menos porque Queenie no se
volvió mala y tampoco lo es. - ¿Entonces ayudará a salvar a los dos mundos y, a
Queenie? – Preguntó con un ligero entusiasmo en el rostro. El muggle se mantuvo
firme en su decisión hasta que acabó por aceptar.

Una semana antes de esto, tras salir de la casa de su amiga asiática después de
montar un espectáculo, la pelinegra se recorría las calles de China en busca de calma,
quien se terminó topando con un puesto ambulante de comida típica de allí, pero
como era de esperar, no llevaba ni dinero ni sabía siquiera lo que fuera que vendiera
el señor mayor del puesto. Aún refunfuñando sobre lo malo de la situación bajó la
calle, luego cruzó dos calles al oeste y subió por un callejón oscuro. Cuando la chica
44
se quiso dar cuenta de la hora y de dónde estaba, eran las nueve y cuarto de la noche
y acercándose a ella había un grupo enorme de chinos altos, que portaban varias
armas sencillas, pero eficaces. El grupo comenzó a hablar entre el en chino, lo que
obviamente ella no comprendió hasta que uno de ellos la apuntó con la punta de un
cuchillo.
El resto del grupo antes reunido en casa de Jiaxi se dedicó dos horas completas a
buscarla, hasta que lograron encontrarla. Al ver aquella horrible escena del callejón,
a la pelirroja le hirvió la sangre y en un movimiento rápido corrió hasta interponerse
entre el cuchillo y su amiga. Con una fuerte patada en la mano del chico y otra
patada voladora a modo de propulsión le dejó en el suelo con un moratón en la
mano y un dolor agudo en la cabeza. Los atacantes notaron que ella tenía mejor
táctica de ataque y fuerza que una persona normal, era como si tuviera tanta fuerza
como para hacerte atravesar cuatro edificios con un solo puñetazo…

- ¡Gracias! Qué miedo he pasado por unos momentos… - Dijo con voz quebrada.
- No te preocupes, no es tu culpa, pero ten más cuidado. – La consoló la pelirroja con
una sonrisa amable.
- A propósito, ¡eso ha sido increíble! – Exclamó la pelinegra.
- Tampoco lo ha sido tanto… - Dijo humildemente la chica.

Tras una completa semana estando juntas visitando toda la capital china, se
disponían a despedirse mientras dejaban su equipaje en su medio de transporte de
vuelta. - Os echaremos de menos, tened cuidado y, sobre todo, volved pronto. – Dijo
tristemente la chica asiática. - Yo seré el que más te eche de menos Eva. – Dijo Dave
mirando a la recién nombrada guiñando un ojo, a lo que esta solo reaccionó con cara
de desinterés y continuó guardando sus pertenencias.
Unos minutos más tarde las tres chicas se despidieron tristemente y subieron al
vehículo para en alguna futura ocasión, volver.

Una semana más tarde, Sara y sus dos amigas se disponían a ir a la estación de tren
cuando una masa de humo negro de gran tamaño se aproximaba a ellas; la gente,
atónita, corrió lo más lejos posible de aquella extraña criatura, aunque era algo que
ya se intuía en alguna de esas mentes mágicas. El humo negro lo arrasaba todo a su
paso y, con ello, a distintas personas, pero tenía una especial atención en la pelirroja
de ojos lilas y sus amigas.

45
Sin pensarlo y sin tener la más mínima idea de lo que estaba a punto de pasar, entre
toda la multitud del tren y los empujones producidos por los pasajeros, presas del
pánico; para que no las cogiera esa espesa nube negra, con su proximidad a los
talones de las chicas, Sara decidió que al margen de los muggles, usaría parte de su
magia para elevar a sus acompañantes entre toda la gente: - ¡Agarraos fuerte! –
Gritó la pelirroja, a lo que sus amigas no lograron entender mucho, pero, aun así,
obedecieron la orden.
La pelirroja usó su magia para convertirse en un ave, pero no en cualquier ave, en un
fénix. La bruja consiguió entrar a un vagón que no parecía nada a como eran los
trenes muggles, pero sirvió para que aquel humo negro dejase en paz a las tres
chicas, que, con vergüenza, notaron que no estaban en cualquier vagón de cualquier
tren, que tampoco llevaba unos viajeros cualesquiera…
- Perdonad, ¿quiénes sois? – Dijo una tímida voz a espaldas de las chicas.

Un chico de pelo castaño claro con un flequillo rizado, ojos del color de las avellanas,
alto, aparentemente tímido, se encontraba a espaldas de las chicas, lo que las
sobresaltó. La pelinegra y su amiga de pelo rizado contestaron rápidamente,
mientras que no había rastro de la pelirroja. - ¡Qué excelente haber encontrado un
fénix! Supongo que os envía Albus Dumbledore. – Dijo con una leve sonrisa
esperanzada en sus ojos. Las dos chicas se miraron y después posaron sus pupilas en
el chico y lo que dijeron mientras este se dedicaba a coger al ave con sus manos, para
ver más de cerca sus detalles, le quitó de golpe y porrazo sus expectativas.
-Pero, si no venís de parte de Dumbledore, ¿quiénes sois y cómo habéis llegado hasta
aquí? ¿Sois brujas o muggles? – Continuó preguntándose el joven. - ¿Cómo es
posible que tengáis un ave fénix sino? – Dijo mirando al ave mientras la soltaba. – Es
bastante gracioso, resulta que es nuestra amiga, que sí es bruja. – Ante la
contestación de la chica de pelo rizado, todos los presentes se quedaron mudos.

A medida que avanzaban los segundos entre aquel silencio sepulcral, la chica
convertida en ave volvía a su forma humana, lo que siguió dejando sin palabra alguna
a todos los allí presentes. De un momento a otro, se encontraron una chimenea en el
vagón que estaba ardiendo entre un gran y flamante fuego con llamaradas verdes y
escasas llamaradas amarillas, un espectáculo, sin duda, digno de ver; pero no era una
simple chimenea ardiendo, era un método de aparición bautizado como “red flu”,
una vía usada con los llamados polvos flu. Sin duda todos se imaginaban allí lo que
46
pasaría, a excepción de tres chicas. La profesora Hicks y Jacob Kowalski aparecieron
entre las llamas, sin usar polvos flu, la profesora Hicks usó otro método para llegar
hasta aquel tren ahora en marcha, rodeado de un precioso paisaje verde, alejado de
la ciudad.

- La profesora Eulalie Hicks, es un placer conocerla. – Dijo con admiración. –


Igualmente Newt Scamander, el más importante magizoólogo y el único. Les mando
leer a mis clases su libro sobre criaturas fantásticas. – Dijo sonriente y luego miró con
duda a las otras tres chicas. Jacob y Newt por otra parte, se estaban abrazando por
primera vez desde que se separaron, tras la marcha de Queenie con Grindelwald.
- Has pedido más ayuda, supongo. ¿No Newt? – Pregunto con superstición. – De
echo no, han llegado de repente, supongo que las otras dos son muggles, pero la
pelirroja es bruja y además creo que es bastante poderosa, se puede transformar en
un ave fénix y eso no es nada común ni en los más experimentados ni en los
metamorfomagos… - Dijo pensativo.

- Perdona, pero las otras dos y la pelirroja tienen nombres… - Dijo la pelinegra de
mala gana con voz de frustración hacia el Scamander. – Perdón. ¿Cómo os llamáis? –
Dijo algo incómodo por la mirada fulminante de la pelinegra. – Yo me llamo Eva, y
ellas son Nayara y Sara. – Respondió señalando a cada una. – Yo soy una gran
admiradora señor Scamander. – Dijo la pelirroja con tranquilidad. – Me alegro,
gracias. – Dijo tímidamente.

Pasado un tiempo, Newt le dio a su hermano un obsequio de parte de Albus


Dumbledore, que terminó rechazando, una corbata con los colores de la casa
Gryffindor, escarlata y dorado; sin embargo, el Escarbato de Newt no lo soltaba…
Después le dio a Bunty, su fiel ayudante, una nota que estrictamente debía ser leída
sólo por la propia Bunty; al leerla, ésta se desvaneció…
A Jacob le regaló una varita sin núcleo, vacía, sin magia.
Para enfrentar la lectura del futuro que ahora poseía Grindelwald, deberían
desempeñar distintos roles.
Momentos después, el tren se paró en cuanto llegaron a su primera parada, donde
debían enviar un mensaje muy importante, donde comenzaría todo. Berlín.

47
7: LO PROFUNDO DEL ALMA

Bunty se dispuso a coger la maleta de Newt con delicadeza mientras le indicaba que,
para no ser previsibles, no todos deben saberlo todo. A su vez, Yusuf se disponía a
adentrarse entre la gente; mientras que el resto del grupo debía llevar un importante
mensaje al Ministerio Alemán de magia. Los hermanos Scamander encabezando al
grupo, llegaron hasta el ministerio, con la mirada y paso firme en el ministro y jefe
supremo, Anton Vogel. Tras transmitirle el mensaje al ministro, llegó la hora de
hablar sobre los crímenes de los que se acusaban a Gellert Grindelwald, y con ello,
anunciar a los candidatos a jefe supremo.

- Bienvenidos a todos y todas al Ministerio Alemán de magia. En lo referente a Gellert


Grindelwald, ha sido absuelto de todos sus cargos por la Confederación Internacional
de magos, por tanto, puede postularse a jefe supremo. – Al decir esto, todos los
presentes discreparon, mientras que fuera, miles de seguidores de Grindelwald
estaban ansiosos de que llegasen las elecciones.
Newt, Theseus, Jacob, Eulalie y Sara, que comprendían el por qué de tanta crispación,
comprendieron que, por política, Anton Vogel había escogido el camino fácil antes
que el camino correcto. Eva y Nayara no necesitaron mucho pensar para comprender
que, acababan de dejar absuelto de todos sus cargos a un criminal…

48
En cuanto la crispación rodeaba a todos los presentes, Theseus y Newt se dieron
cuenta de que se aproximaban ciertos magos y ciertas brujas que, tiempo atrás,
estaban en aquel lugar donde la inocente Leta Lestrange, yacía muerta. Sin embargo,
eso no era suficiente como para enfrentarse a todos, y menos cuando Theseus fue
sorprendido a sus espaldas y durmiéndolo, se lo llevaron. Eulalie frenó a Newt para
no cometer una estupidez, diciéndole que ya le rescatarían más tarde… El resto del
grupo regresó con Newt y Eulalie.

Reuniéndose con Dumbledore, este le dice a Newt que Theseus está encarcelado en
la prisión de Erkstag; una prisión ubicada en Alemania y de la cual es propietaria el
Ministerio Alemán de magia. Aunque se desconoce cuándo se construyó esta prisión
o cuánto tiempo se utilizó, el Ministerio de Magia alemán una vez la usó para
albergar a criminales magos, pero se cerró a los ojos del público; probablemente
debido a la forma inhumana en que se trataba a los reclusos. Pero, el Ministerio
Alemán continuó manteniéndolo en secreto. En ese momento, era administrado por
un guardián que confiscaba los objetos de cada prisionero a su llegada.
A Eulalie y Jacob les es asignado el trabajo de prevenir los intentos de asesinato de
los competidores de Grindelwald.
Ante esto, las tres chicas se quedaron con la duda de lo que harían ellas, por lo que
Dumbledore, decidió que las dos muggles irían con Eulalie y Jacob; mientras que la
única bruja de las tres, acompañaría a Newt.

En otra parte, Yusuf Kama llegaba al castillo de Nurmengard, donde se instalaría


como espía de Grindelwald, donde es sometido a un hechizo para deshacerse del
recuerdo tan tormentoso de la muerte de su hermana Leta, de lo cual este culpaba a
Grindelwald. Sin embargo, Grindelwald era listo y sabía que Yusuf no estaba ahí para
traicionar a Dumbledore, aunque, Yusuf consiguió que confiara en él por medio de
dejar atrás el recuerdo de su hermana y, seguirle en su camino hacia jefe supremo.

Tras el encuentro con el grupo, caminaba por Berlín con Credence siguiéndole la
pista. Consciente del espionaje de Credence, Dumbledore se enfrenta rápidamente a
él. - ¿Por qué me abandonasteis? ¿Por qué no me queríais? - Dijo rebelando por
completo lo que sentía y creía en cuanto a su familia, confirmando las sospechas de
que Credence no es su hermano, sino su sobrino como hijo de Aberforth.
Dumbledore, el cual sólo quiere tranquilizarlo y ayudarlo a comprender, mientras
este, tras la pelea con Dumbledore, queda herido, por lo que su fénix, en muy mal
49
estado, acude en su ayuda. Dumbledore le ayuda a levantarse y en ese momento, la
gente de alrededor los encuentra con la mirada.

Mientras Jacob, Eva, Nayara y Eulalie consiguen evitar el asesinato de Vicência


Santos, una candidata a jefa suprema; sin embargo, Jacob imprudentemente,
enfrentó a Grindelwald, lo que hizo que este pudiera incriminarlo por intento de
asesinato. Sin embargo, Grindelwald pensaba poner al mundo mágico en contra del
mundo muggle con aquel enfrentamiento.

En la prisión de Erkstag, donde a Newt Scamander le requisaba un guarda un tanto


gordo, viejo y sarcástico, su varita, una corbata dorado y escarlata, y separaba a su
Escarbato y su Bowtrackle de él. - ¿Dónde está mi hermano? – Preguntaba con
cautela. – Donde esté alguien que se parezca a tu hermano. – Dijo sarcásticamente.
El viejo guarda cogió un pequeño gusano, se lo metió en la boca y, al sacarlo, salió
una luciérnaga; con su otra mano, sostuvo un farolillo, donde metió la luciérnaga, la
cual empezó a brillar. Al momento le confió la lámpara a Newt y con aires de
superioridad, dijo: - encuéntralo antes de que se apague… - Concluyó mirando al
joven Scamander.
Newt, dispuesto a sacar de ahí a su hermano, comenzó a caminar mientras prometía
a sus criaturas, que volvería; mientras que el guarda sólo hacía bromear. – Volveré
chicos… Jajaja… Sí… Y yo soy el ministro de magia… - Decía con la mirada burlona, al
igual que su voz, posada en aquel Escarbato y aquel Bowtrackle. Newt y Sara se
encaminaron en la búsqueda de Theseus.
Newt y Sara se encontraron con unas extrañas criaturas parecidas a una mezcla entre
un escorpión y una langosta, las cuales eran muy pequeñas, pero en gran cantidad;
estas criaturas eran mantícoras bebés. Newt sabía que, para poder pasar, debían
avanzar a paso lento realizando un movimiento suave y circular de caderas, el cual
imitaban estas criaturas.

Tras un rato, lo encontraron, atado desde los pies. El secuestrado Scamander, todavía
atónito, pidió a su hermano y a la pelirroja ayuda cuando un estruendo que venía
desde el profundo agujero del medio a modo de pozo sin fondo, los puso alerta. Acto
seguido, una especie de aguijón de un escorpión atravesó a uno de los prisioneros a
los que se les había acabado la luz del farolillo y las pequeñas mantícoras corrieron a
devorar los restos; en ese momento la pelirroja y el Scamander se apresuraron a

50
desatar a Theseus. En cuanto soltaron a Theseus, volvieron las mantícoras, por lo
que, Newt le enseñó a Theseus lo que debía hacer. De un momento a otro se apagó
el farolillo que llevaban y las pequeñas criaturas corrieron, alejándose de los tres
magos; en ese mismo instante se separaron corriendo cada uno por un pasillo.
La gran mantícora tenía a Newt casi acorralado, entre la espada y la pared; al
percatarse de esto, Newt silbó de manera tan fuerte que, sus criaturas lo oyeron y
comprendieron que necesitaba ayuda. El Escarbato y el Bowtrackle salieron de sus
pequeñas jaulas con la varita, pero la codicia del Escarbato despertó al guarda, el cual
se encontraba dormido con la brillante corbata puesta, justo lo que el Escarbato
deseaba… Y, tirando al suelo al guarda, consiguió la corbata, montó en él al
Bowtrackle con la varita, y corrió todo lo rápido que pudo con Newt.

Al llegar con Newt, evitaron al guarda y el Scamander pudo defenderse y huir del
pasillo; los tres magos se reencontraron, pero la mantícora cogió a Sara y a Theseus,
no obstante, Newt les lanzó la corbata para que no se los llevara, en el momento en
el que la cogieron, desaparecieron de allí, apareciendo en Hogwarts.

En otro lugar, Grindelwald se disponía a entrar en una bañera con agua, con el Qilin
muerto en sus brazos. El mago se dedicaba a realizar un hechizo de nigromancia a la
criatura… - ¿Credence… Pudiste deshacerte de Dumbledore? – Dijo con mirada
desafiante a espera de respuesta alguna. – No… - Por un momento el chico se quitó
un peso increíble de encima, lo cual se convirtió en miedo al ver al poderoso mago
enfadado, mirándole con una rabia intensa. En el momento en el que los labios del
chico pronunciaron un tembloroso “no”, Grindelwald salió de un segundo a otro de la
bañera, acercándose decidido al chico ahora más asustado que antes. El resto de los
presentes, entre ellos Anton Vogel, se quedaron callados, asombrados y asustados a
partes iguales por la reacción de Grindelwald. Este le permitió tener una última
oportunidad de demostrar su lealtad e intentar remediar el fallo cometido… Seguido
de esto, Grindelwald regresó a la bañera para terminar de zombificar al Qilin.

En el momento en el que los hermanos Scamander Y Sara llegaron a Hogwarts, lo


primero que hicieron fue pasar al gran comedor donde se encontraban todos los
alumnos, Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin en sus mesas. Entre la
multitud de magos y brujas adolescentes, se podía ver a Jacob, Eulalie, Nayara y Eva
sentados entre los alumnos de cada casa, profesores o simplemente leyendo
periódicos…
51
- Adivinad quién es portada del periódico… - Dijo Eulalie con obvias palabras dirigidas
a Jacob. – Ahora tendrán más motivos para condenar a nuestro amigo muggle. –
Terminó de comentar casi en un susurro.
Mientras los hermanos Scamander hablaban con Jacob y Eulalie, Sara se fue de
inmediato con sus mejores amigas, las cuales quería que estuvieran perfectamente a
salvo. La pelirroja corrió hacia sus amigas sin pensarlo un instante.
- ¡Sara! – Dijeron la castaña y la pelinegra al unísono. – Me alegro mucho de que
estéis completamente bien… - Añadió con expresión alegre unas palabras, a la par de
un abrazo lleno de amor.

De un momento a otro sonó una campana, y los estudiantes salieron del gran
comedor; al mismo tiempo nuestro grupo de muggles y magos, se aproximaron hasta
el final de la sala donde se encontraban Minerva McGonagall, representante de la
casa Gryffindor y Albus Dumbledore.
- Albus, ¿no estamos tal y como estábamos al principio? – Preguntó Theseus
indignado. - No, estamos mucho peor que al principio… ¿No se lo has contado
verdad? – Dijo esto último mirando a la profesora Hicks. – Al parecer, Grindelwald es
un candidato a las elecciones… - Dijo en tono serio mientras miraba a los allí
presentes.
- ¿Qué? - ¿Cómo? – Se apresuraron a preguntar los hermanos Scamander. – Porque
Vogel a antepuesto lo fácil a lo correcto. – Dijo Albus. Justo después de decir esto,
usó su varita para mostrarles un hermoso paisaje, - Bután. – Dijo Newt maravillado.
- Correcto, tres puntos para Hufflepuff. El reino de Bután se encuentra en la frontera
oriental del Himalaya y es de una belleza indescriptible; parte de nuestra mejor
magia procede de allí. Dicen que, si escuchas con atención, el pasado te susurra…
También es donde se elegirá el candidato. - No puede ganar, ¿verdad? – Preguntó
Theseus. – Hace unos días era un prófugo de la justicia, y ahora, un candidato de la
confederación internacional de magos… - Albus se quedó cabizbajo unos segundos.

Eva y Nayara se miraron entre sí, para luego mirar a Sara, que se mostraba
preocupada y distante; su contra planificación nivel uno no había funcionado
correctamente. - Los tiempos peligrosos, favorecen a los hombres peligrosos. Por
52
cierto, cenaremos con mi hermano Abertforth, si necesitáis algo más, avisad a
Minerva. – Dijo mientras continuaba con su camino, fuera del gran comedor.

En el momento que llegaron al establecimiento del hermano de Dumbledore, un


pequeño hostal: Cabeza de puerco; encontraron a Bunty y Abertforth con unos
pequeños Escarbatos y el Qilin.
Más tarde, Abertforth les preparó una cena con una pinta asquerosa, pero que
guardaba un exquisito sabor. El pobre Jacob, siendo acosado por el Qilin, con ganas
de comer más, empezó a quejarse un poco de él y Newt en tono tranquilo,
argumentó que era una de las criaturas más excepcionales de todo el mundo mágico,
porque sus ojos veían más allá de la carne y el hueso, podía ver tu alma. Si eras fiel,
honesto, lo veía, si eras alguien malo y deshonesto, también lo veía…
De un momento a otro Eulalie añadió: - si eres verdaderamente puro de corazón, lo
verá y se arrodillará, pero no hay muchos que sean verdaderamente puros de
corazón… Hace mucho tiempo, el Qilin elegía a nuestro líder. - Dijo con un tono de
obviedad. Entonces, Jacob se puso a jugar un poco con él, como si se tratara de un
niño pequeño.

53
8: ELECCIONES QUE MATAN

Después de cenar, Newt fue a ver a Albus para preguntarle sobre un mensaje en un
espejo que decía: “quiero volver a casa”. En cuanto se percató de este detalle, subió
las escaleras para encontrar a los hermanos Dumbledore hablando de aquel mensaje,
con sus teorías sobre el hijo de Abertforth, Credence. Por esto, su hermano Albus lo
confronta; hasta que se encuentra con la mirada de Newt.

Albus, dispuesto a no seguir mintiendo, le habla de la familia Dumbledore y sus


secretos. - Cuando conocí a Grindelwald, me parecían increíbles sus ideas, teníamos
un mutuo interés en las reliquias de la muerte; supongo que me enamoré. Empecé a
dejar de lado a mi familia, y sin darme cuenta, Abertforth era el que siempre se
encargaba de la pobre e inocente de mi hermana Ariana. Ni siquiera me di cuenta de
los incontrolables problemas que tenía mi hermana con sus poderes. Era una
obscurial, alguien que reprime su poder y termina afectándole negativa y
notoriamente, te corrompe desde el interior hasta que no puedes controlarlo. Sin
embargo, ella murió muy joven, no por su poder, sino por mí… Fue mi culpa. Gellert,
Abertforth y yo discutíamos en el mismo Godric’s Hollow que tenemos a nuestros
pies ahora; ella estaba en medio, intentando parar nuestra pelea. De un momento a
otro nos empezamos a lanzar hechizos, y uno de ellos le cayó a Ariana. Nunca me he
arrepentido tanto en mi vida, de mis elecciones pasadas. De una manera u otra
tampoco podía hacerle nada a Gellert después de escapar esa noche con la varita de
sauco, la más poderosa del mundo mágico… Teníamos y seguimos teniendo un pacto
54
de sangre, que nos impide a cualquiera de los dos dañarnos entre nosotros. - Expresó
con nostalgia, mientras miraba un hermoso cuadro donde aparecía su hermana
Ariana en pintura. – En cuanto a Credence, es el hijo de mi hermano Aberforth, por
eso intenta volver con nosotros, pidiéndolo a través del espejo, Aberforth no se hizo
cargo de él y eso nos atormenta ahora. – Dijo desilusionado. – Pero creo que aún hay
esperanza con él, por eso tengo un plan que empezaremos a ejecutar mañana, pero
no podéis saberlo, sino Grindelwald lo sabrá mediante el Qilin que mató…

Mientras tanto, en una habitación distinta… - Se ve que esto pinta muy mal, estoy
totalmente segura de que no nos necesitan para hacer esto. – Decía una seria
pelirroja con una serie de notables diferencias físicas comparadas con un humano.
Una réplica exacta de Sara, sin embargo, con unos pequeños y adorables cuernos
rojos, acompañados de una cola y unas alas de demonio, ojos completamente negros
con pupilas afiladas color rojo, unas marcas debajo de los ojos como grietas rojas. Y
lo más importante, pero menos notorio, su marca en las manos, no eran corazones
morados ni de ningún otro color, eran grises, como la soledad que se puede llegar a
sentir…
– Pues yo creo que cuanta más ayuda mejor, aunque, por otra parte, también puede
ser que estorbemos porque no estamos igual de informados, y porque solo una de
las tres tiene poderes… - Se dispuso a decir otra réplica de Sara, pero que esta vez
era una chica con orejas de Renard, que traducido del francés es “zorro”; y al igual
que la otra réplica de Sara, sus marcas eran de un color anaranjado suave, que hacía
que se disimularan mucho las marcas en forma de corazones; mientras que las tres
conservaban el collar morado de estrella…

La pelirroja estaba tan absorta pensando en lo que decían sus dobles, las cuales veía
ahí delante de ella como si nada, que tardó en darse cuenta de que la pelinegra
intentaba hablar con ella. – Sara, ¿estás bien?, te veía muy distraída, era como si
prestaras atención a lo que dice alguien a tu lado, pero no hay nadie. Estabas en las
nubes. – Bromeó la chica. – Sí, perdón… - Esa inocente broma le recordó que los
demás no podían ver a las personificaciones de las anteriores diosas a la pelirroja. Lo
que también le recordó a la diosa que se encargó de criarla, una diosa hecha para el
agua y la caridad…
Pero eso se contará más adelante.
En el momento de irse a dormir no conciliaba el sueño, así que, para distraerse
comenzó a escribir en un diario negro con estampados brillantes, y en el centro, un
55
corazón alado, ahí describía cosas que fueran buenas o malas, quería recordar; parte
de su esencia estaba en esas sinceras palabras estampadas en solitarias páginas…
Aunque tendría que usar otro, porque al que tenía se le acababan las páginas.

Al repasar las páginas tras escribir, se topó con una vieja fotografía de ella y una chica
de pelo corto con flequillo color castaño con un toque color avellana, ojos azul claro,
piel blanca como el papel; y que vestía una camisa de manga corta negra, una falda
negra con tirantes, y unos preciosos zapatos negros. Mientras que Sara llevaba un
precioso vestido blanco con detalles en las mangas y flecos en la cintura y el pecho; el
vestido no tenía nada en toda la zona entre hombro y hombro; llevaba una cinta roja
a modo de goma de pelo, hecha un lazo, en unas tranzas que iban de lado a lado, y
atadas conta cinta en el medio, y el pelo restante de delante de las orejas y el
restante de detrás sueltos. Y con su característico collar morado. Como si fuese a su
comunión, pero sí iba a su coronación…

En aquel momento no pudo evitar acordarse de aquel día, pero gracias a eso, tiene la
vida que tiene ahora, y a pesar de que sigue con la esperanza de volver con su amiga,
ha renacido de sus cenizas psicológicamente hablando. Entonces comenzó a cantar
en una voz tan suave y bajita, que era casi como el susurro de un ángel en tu oído:
<<você veio quando eu mais precisava, semeando a esperança, que desperta algo
dentro de mim. Como um anjo que ao meu lado sempre estaba, dividimos nossos
sonhos, seu sorriso me ajudou a crescer. Sei que cruzaríamos os sete mares
Contigo até o fim do mundo eu iría. Você me dá força e amor, tudo fica cheio de cor,
quero você perto de mim. Com nossa luz, eu brilharei, um novo mundo criarei, e se
puder renascer, quero estar com você >>. Esta canción en portugués le recordaba a
los momentos en los que cantaban juntas en un hermoso jardín, a la luz de un
increíble atardecer, como los mortales de la Tierra.
Un rato después terminó por caer rendida ante el cansancio, olvidándose de los
problemas contra los que luchaba actualmente…

Al día siguiente, todos fueron directos a Hogwarts, y allí entraron a la sala de los
menesteres, una sala que cambiaba según tus necesidades, y que aparecía ante ti en
el momento en el que requirieses su ayuda, por ello, no aparece en ningún mapa.
Ante el equipo se encontraban un montón de maletas idénticas a la de Newt, y en el
centro del círculo que formaban esas maletas, se encontraba un enorme artefacto
proporcionado por la sala de los menesteres; con detalles tallados en oro, Qilins;
56
color verde y líneas rojas; en forma de cilindro con cuatro patas en su base; que se
encontraba flotando. - ¿Sabrías identificar tu maleta original, Newt? – Preguntó
Albus. – Lo cierto es que no. – Respondió el magizoólogo. Cada uno cogió una
maleta, se aproximó al objeto, lo tocó, y automáticamente apareció en un sitio
distinto del pueblo que se situaba a los pies de una montaña, donde se encontraban
unas extensas escaleras que llegaban a la cima de la montaña, donde había un
precioso templo con un estilo asiático que le favorecía mucho; ahí sería la elección
del nuevo líder. Bunty fue la más decidida en qué maleta coger, les deseó suerte a los
demás, y se fue. Jacob y Albus fueron los segundos en llegar, - Señor Kowalski, sé que
a pesar de ser un muggle, es usted muy valiente, por eso le tengo que dejar solo con
la maleta, tranquilo, usted no lleva el Qilin en la maleta, así que, si le persiguen, corra
y deje la maleta. – Dijo el mago con total seguridad en sus palabras. - ¿En serio cree
que soy valiente? – Dudó Jacob. – Por supuesto, si hubiese ido a Hogwarts, estoy
más que convencido de que sería un valiente Gryffindor. – Diciendo aquello se
comenzó a alejar del muggle, que, sin tener claro qué hacer en aquel escondite,
intentó que se quedase, pero no surgió efecto alguno.
De un momento a otro un seguidor de Grindelwald lo encontró y persiguió por
distintas calles, y cuando paró de correr dejó la maleta en el suelo y se fue. Por parte
de su perseguidor, abrió la maleta de forma lenta y con confianza estampada en su
rostro con una burlona sonrisa; pero no se encontró con el animal, sino con un
montón de pasteles, en cuanto intentó probarlos, se comenzaron a duplicar
mediante la maldición indémino, que duplica todo lo que tocas.

Con Eulalie y Theseus, cada uno por su propio lado, sin embargo, acabaron rodeados
en medio de una zona comercial por los acólitos de Grindelwald, usaron sus varitas
entre ellos para conseguir quedarse con las maletas de cada uno. Tras un rato, los
seguidores de Grindelwald consiguieron las maletas, y al abrirlas, salieron libros y
páginas que tenían como objetivo molestar a aquellos que habían abierto la maleta.
Mientras que, de la otra maleta salieron pelotas quaffle y bludger enormes que les
perseguían y tiraban, una snitch dorada, una pequeñísima pelota con detalles
dorados y ligeras alas, usada para ganar un partido de quidditch, con ella se ganan
ciento cincuenta puntos para el equipo que la consigue, y que termina ganando el
partido… Tras dejar sin fuerzas a los acólitos de Grindelwald, la snitch llegó a las
manos de Albus; mientras que Eulalie y Theseus se alejaron.
Unos minutos después, fueron sorprendidos por unos acólitos del mago oscuro, sin
embargo, Yusuf Kama les ayudó, tumbando a los acólitos.

57
Mientras tanto, Eva, Nayara, Sara y Newt, se aproximaban a la cima, pero eran
perseguidos por una sospechosa mujer y algún que otro seguidor de Grindelwald; por
tanto, las tres chicas se dedicaron a ayudar a Newt desviando a los perseguidores,
pero la mujer no bajó la guardia y siguió al magizoólogo de cerca.
Por otro lado, Credence, seguido de su triste ave fénix, moribundo, subía las
escaleras junto al resto de los ciudadanos y seguidores de Grindelwald, rumbo al
templo. Allí, en la cima, Newt es sorprendido por la sospechosa mujer que le seguía
hace un rato y dos hombres por detrás, que, con un hechizo, le dejan incapacitado
temporalmente, entonces la mujer se llevó la maleta que portaba Newt con una
sonrisa triunfante.

Mientras, en el pueblo bajo el templo, Jacob desconcertado y desorientado, no sabía


hacia dónde debía ir en ese momento, y de un momento a otro no se dio la menor
cuenta de que alguien le había cogido del brazo y le había atraído hacia esa persona,
Queenie, quien estaba vestida como los habitantes del pueblo para no destacar
mucho. Jacob y Queenie se encontraban escondidos en una esquina de la calle, que
tan transitaba estaba por los habitantes ansiosos de saber quién sería el nuevo jefe
supremo. – Quiero volver contigo Jacob, desde hace un tiempo me he dado cuenta
de la realidad junto al bando de Grindelwald. – Expresó la bruja con preocupación. –
Creía que no volvería a verte, Queenie, pero no quiero verte en la cárcel… - Dijo el
muggle ante su negativa a Grindelwald.
En ese momento se besaron tan mágicamente como la primera vez, sin embargo,
acólitos de Grindelwald los encontraron y separaron, para llevarlos al templo.
Lo mismo hicieron con las otras dos chicas muggles, Eva y Nayara.

Con todos los ciudadanos, seguidores de Grindelwald, y nuestro grupo de magos y


muggles en la cima de la montaña, junto al templo, comienza la elección del nuevo
jefe supremo. El Qilin zombificado era mostrado ante todos, los allí presentes y a los
que veían la selección del puesto desde distintos lugares del mundo, como si de un
programa de televisión en directo se tratara. – Desde hace mucho tiempo, la criatura
Qilin ha sido quién elegía al dirigente de nuestro clandestino clan de magos y brujas,
hoy, nos reunimos para la elección del nuevo líder. El Qilin se arrodillará ante el
candidato que demuestre ser puro de corazón y digno de dirigirnos. – Explicaba el
mago. En cuanto terminó su pequeño discurso, la gente de todas partes del mundo
que estaba presenciando este momento, envolvió el ambiente en gritos de alegría.

58
En el momento en el que Antón Vogel dejó en el suelo a la criatura, frente a los tres
candidatos a jefe supremo, el Qilin se paseó y paró frente a cada uno para decidir
cuál de ellos era el mejor candidato. Paró frente al primero, pero no se inclinó; se
paró frente al segundo, pero tampoco decidió que era el mejor para ser jefe
supremo; se paró delante del tercer candidato, Grindelwald, y sorprendentemente
para algunos magos y brujas, la criatura se inclinó ante él. Ahora Gellert Grindelwald
era el nuevo jefe supremo.
Entonces, la sospechosa mujer, la mano derecha de Grindelwald, le devolvió la
maleta que le había robado al magizoólogo, pero esta desapareció en un segundo.
- El Qilin ha visto fuerza, bondad, cualidades que debe tener un líder, díganme, ¿a
quién ven ustedes? – Repasaba Antón Vogel. Los seguidores de Grindelwald, que no
eran pocos, estallaron de felicidad ante lo ocurrido.

El mago celebraba ya su victoria, sus acólitos llevaron a Jacob frente a él,


arrebatándole la varita sin núcleo que le habían prestado para ayudar a la profesora
Hicks. – Este, es el hombre que intentó quitarme la vida. Un no mago, que pretendía
casarse con una bruja y contaminar nuestro mundo, creando una unión prohibida
que nos haría inferiores, débiles, como ellos. Y no está solo, amigos, están esas otras
dos muggles, y hay miles que quieren hacer lo mismo. Sólo puede haber una
respuesta ante semejante plaga. – Tiró la varita falsa y cogió la suya, la varita de
sauco y le echó hacia atrás de un solo movimiento. – Crucio. – Pronunció la segunda
maldición imperdonable, la maldición tortura. Hizo lo mismo con Eva y Nayara. Ante
eso, Sara y Newt se resistían a los ayudantes de Grindelwald, para soltarse y ayudar a
sus amigos muggles. - ¡Hagan que pare! – Pedía Queenie desesperadamente al lado
de los tres muggles, presentando especial dolor por Jacob.
- ¡La guerra contra los muggles, comienza, hoy! – Gritó el mago. Segundos después,
la primera candidata, Vicência, deshizo la maldición cruciatus en los tres muggles con
desagrado en el rostro, tras ver los verdaderos planes del mago.

Un triste fénix sobrevolaba las cabezas de los candidatos allí presentes, cuando una
mancha efímera y negra a la vez, manchó la mejilla del nuevo jefe supremo. Un
moribundo y esquelético Credence se mostraba sincero ante todos, opacando a
Gellert a su espalda. – Les está mintiendo. Esa criatura está muerta. – Se desplomó
en el frío suelo. Aberforth quiso ir con él, pero su hermano Albus lo detuvo porque
aún tenía algo que decir.

59
Ese mismo instante fue cuando el magizoólogo aparecía por delante de la multitud
que a partes aclamaba y callaba por miedo al nuevo jefe supremo. – Les ha
engañado, lo ha matado y hechizado para hacerles creer que él es digno de liderar.
Pero no quiere liderarlos, quiere manejarlos. – Dijo con seguridad y pena. – Palabras.
Palabras ideadas para engañarles, para hacerles dudar de lo que han visto con sus
ojos. – Dijo el acusado con aires de grandeza y poder. – Dos Qilins nacieron esa
noche, yo, lo sé, lo sé porque… - Dijo entrecortadamente. - ¿Por qué? Porque no
tiene pruebas, porque no hubo un segundo Qilin. ¿Me equivoco? -Añadió. – A su
madre la mataron. – Añadió Newt. - ¿Y dónde está ahora, señor Scamander? - Newt,
sin palabras en la boca, observó la escena, pensando en que Grindelwald era
triunfante en esta guerra.

De entre toda la multitud salió una mujer vestida de igual forma que los habitantes
bajo el templo, con una maleta idéntica a la del magizoólogo, se acercó a Newt y le
entregó la maleta, mostrando su rostro, era Bunty. – Nadie puede saberlo todo
Newt, ¿lo recuerdas? – Dijo con su característica sonrisa. Newt se arrodilló y dejó la
maleta en el suelo y la abrió; mostrando al Qilin que todavía tenía vida. La criatura
salió y al ver a su gemelo intentó llamarlo para que fuera junto a él. – No puede oírte,
aquí no, pero tal vez te esté oyendo desde otro lugar… - Le dijo a la criatura con el
rostro apenado.
Antón Vogel cogió a la criatura zombificada y la alzó, - Ésta es la auténtica criatura
Qilin. – Dijo con voz acusadora. Instantes después, el Qilin dejó de mostrar algún
signo de vida en su interior y, en las manos del mago, se derrumbó, como si de un
muñeco sin vida se tratara. – Una aparentemente poderosa mujer en la política, de
piel oscura habló: - Esto es inaceptable, hay que votar de nuevo. – Dijo con firmeza.

La criatura dio un pequeño paseo, y se terminó por decidir en bajar las escaleras,
hasta llegar a Albus Dumbledore. Se paró ante él y se arrodilló. – Es un gran honor,
pero igual que esa noche nacisteis dos, aquí hay otra persona que se lo merece tanto
como yo… - Dijo Dumbledore acariciando a la criatura. – Gracias. – Dijo de rodillas
ante el Qilin. – Por favor… - Se quejó Grindelwald en un tono bajo.
Justo entonces, el Qilin se acercó a la candidata Vicência, quien le recibía con una
gentil y desilusionada reverencia. Por su parte, Gellert estaba sintiendo cómo el
control de la situación y el poder que hace tan solo unos momentos tenía, se le
60
resbalaban de lo dedos. Sacó su varita con la intención de doblegarlos a todos, pero
Credence se paró justo en el lugar y momento propicio para que eso no ocurriera.
Gellert le lanzó una maldición imperdonable letal, sin siquiera pronunciar el “avada
kedavra”, una bola con chispas verdes en miniatura, fue directa hacia el moribundo
Dumbledore.

Sin embargo, los hermanos Dumbledore se interpusieron en su camino, no para


dañar a Grindelwald, sino para proteger a Credence. Debido a ello, el pacto de sangre
que Albus llevaba consigo en la muñeca se fue rompiendo. En cuanto se desplazó de
la muñeca de Albus, los dos viejos amigos, ahora enemigos, se encontraban en una
dimensión paralela, donde solo estaban ellos dos, como en antaño.
En cuestión de segundos comenzaron a pelear con sus varitas; que terminó con los
dos magos frente a frente, y la varita de uno en la cara del otro, mientras que las
manos estaban en el corazón del otro. Se separaron y la dimensión comenzó a
destruirse como si lanzasen cañonazos a una muralla; y el pacto se rompió por
completo, como el propio Gellert. - ¿Quién te querrá ahora Dumbledore? – Dijo con
desprecio. – Estás solo. – Respondió únicamente mientras lo dejaba a sus espaldas
hundiéndose en sí mismo.

El Qilin ya se había inclinado ante Vicência, y ya se podían ver los fuegos artificiales
tras ella. Entre todos, acorralaron lentamente a Grindelwald. En milésimas de
segundo, se teletransportó al borde de la valla de piedra y creó una burbuja
protectora a su alrededor, por lo que los hechizos de todos no hacían ningún efecto.
- Nunca he sido tu enemigo. Ni antes, ni ahora. – Dijo mirando a Dumbledore.
Diciendo eso se dejó caer y se teletransportó en el aire. Con eso, Theseus se quedó
mirando el vacío por el que se había tirado; mientras Aberforth Dumbledore se
reunía con Credence. - ¿Alguna vez has pensado en mí? – Preguntó en un susurro. –
Siempre. – Le contestó. – Ven a casa. – Ante esto, Credence soltó una delicada y
solitaria lágrima que caía por su mejilla. Entonces Aberforth lo levantó y lo llevó hasta
abajo apoyado en su hombro, mientras Albus veía cómo el fénix les seguía.

61
62
9: RENDIRSE TRAS PERDER, NO SE ACEPTA

Newt estaba apoyado en el último lugar donde el mago oscuro estuvo, mirando el
cielo, cuanto Bunty se aproximó a él con el Qilin en los brazos para meterlo en la
maleta del joven Scamander. – Aquí está. – Dijo sobresaltando ligeramente al
magizoólogo. – Buen trabajo Bunty. – Expresó con delicadeza, a lo que esta sólo soltó
una pequeña risa. – A la maleta pequeñín. – Dijo abriendo esta y cogiendo a la
criatura con cuerpo como el de un cervatillo y largos bigotillos, con sumo cuidado.
– Lo siento, te habré dado un susto de muerte. – Dijo sonriente. – No, a veces hasta
que no pierdes algo, no te das cuenta de lo mucho que significa para ti. – Dijo con
segundas. Bunty miró la foto de Tina en la maleta de Newt y tras un resoplido
continuó la conversación. - Y a veces… - Hizo una breve pausa, haciendo contacto
visual directo con Newt. – Y a veces, simplemente, no hace falta… - Concluyó.
Con eso, Bunty se fue y Newt metió a la criatura en la maleta.

Entonces, Jacob se dispuso a acercarse a Dumbledore, quien estaba sentado en un


escalón. – Señor Kowalski. – Se levantó y caminó hacia él. – Le pido disculpas, no era
mi intención que acabara siendo víctima de la maldición cruciatus. – Dijo mientras se
quedaba justo a su lado derecho. – Bueno, hemos recuperado a Queenie, estamos en
paz. Por cierto… - Comenzó a sacar la varita sin núcleo de su bolsillo, y se la mostró.

63
- ¿Puedo quedármela? Por los viejos tiempos… - Ante esto, Albus se rio. – No se me
ocurre nadie más digno de ella. – Dijo con orgullo. – Gracias profesor. – Dijo
mientras se alejaba. Al otro lado de nuestra escena, Newt recogía su maleta mirando
al alba, a quien miraba Albus en silencio.
Caminó hasta su lado y le mostró el pacto de sangre partido en dos.
– Extraordinario… - Susurraba. - ¿Pero?, ¿cómo? Creía que no podíais enfrentaros el
uno al otro. – Miró perplejo a Albus. – Y no lo hemos hecho. Él quería matar y yo
proteger, nuestros hechizos se han cruzado llamémosle destino… - Guardó el pacto
de sangre roto. – Al fin y al cabo, ¿cómo sino escribimos nuestro destino? – Newt
miró fascinado a Albus cuando la voz de Theseus rompió el silencio. – Albus. – Dijo
acercándose a este, quien se giró para mirarle. – Prométeme que lo encontrarás y lo
detendrás. – Albus sólo movió ligeramente la cabeza como afirmación.

Justo detrás de ellos estaban Sara, Eva y Nayara, quienes se abrazaban con fuerza,
sentadas en el frío suelo. – Menos mal que estáis bien. – Decía la pelirroja en un
suspiro de alivio. – Tranquila somos fuertes como rocas. – Dijo la chica de rizos
castaños. – Supongo que podremos volver pronto a casa, a pesar de que no le hemos
detenido… De cualquier forma, a nosotras ya no nos incumbe esta guerra, ya no tiene
forma de ganar. – Dijo con sabiduría la pelinegra. – Tienes razón Eva. – Dijo la
pelirroja mientras miraba a su alrededor. – Por fin me das la razón. – Dijo con
prepotencia, al mismo tiempo que alzaba sus puños de un lado a otro de forma
triunfante. Ante esto se rieron la castaña y la pelirroja.

Al volver del templo de Bután, la siguiente parada de Newt, Theseus, Eulalie, Jacob,
Yusuf y Queenie, fue Nueva York. Mientras que nuestras aventureras volvían a un
pueblo que hace poco habían visitado…
- Muchas gracias por la ayuda, que tengáis un buen viaje de vuelta. – Dijo Albus. – No
sé por qué nos da las gracias, no hemos hecho nada absolutamente. – Eso no es así,
han demostrado ser unas valientes gryffindors. Espero volver a verlas, aunque
prefiero que no sea en estas condiciones otra vez. – Diciendo eso, desapareció.
- ¿Soy la única a la que le parecía innecesario eso? – Dijo la pelinegra. – No. – Por
supuesto que no eres la única… - Dijeron la castaña y la pelirroja. – Salgamos de aquí,
pero esta vez con magia, la última vez que hicimos un viaje acabamos con un avión
estropeado… - Dijo esta última para luego hacerlas desaparecer a las tres a la vez.

64
En una pastelería muggle en Nueva York, se preparaba una boda. Jacob y Queenie se
casarían esa misma noche; aunque más nervioso que el novio, se encontraba a Newt
ayudando a Jacob con su traje, con nerviosismo por un pequeño discurso que había
preparado para la feliz pareja. Por la entrada de la habitación en la que Newt se
encontraba ayudando a Jacob con su traje, apareció Queenie con su vestido de novia.
En cuanto Jacob salió de la sala sin mirar el vestido de Queenie antes de tiempo,
debido a un olor a quemado que le hacía cosquillas en la nariz, Queenie se acercó a
Newt. – ¿Estás nervioso por el discurso? O ¿Quizás estás nervioso por otra cosa? –
Insinuó con una sonrisa pícara. – No sé de qué estás hablando… - Respondió evitando
su mirada. Queenie le tocó el rostro con la mano y luego sonrió y emitió un ligero:
- Mmmhh. – Como indicación de que no se lo creía.

Al Queenie salir de la sala, Newt miró hacia otro lado y después decidió salir a tomar
un poco de aire. Sacó un papelito y comenzó a leerlo. – El día que conocí a Jacob…
- Se puso nervioso y paró de leer. Volvió a intentarlo, pero al girar la cabeza a un lado
y ver a Tina con una elegante chaqueta plateada que le cubría hasta los tobillos, su
voz se detuvo en seco.
Cuando Tina se quedó a pocos centímetros de Newt, él la miró maravillado y
comentó: - la dama de honor, supongo. – Dijo sin perder de vista su mirada. – El
padrino, entiendo. – Dijo con una sonrisa. Los dos se acercaron el uno al otro y Newt
rompió el silencio. – Te has hecho algo en el pelo… - Dijo con dulzura, a lo que ella
con indecisión contestó: - no sé, supongo que sí, únicamente para esta noche. – Miró
a Newt con sus penetrantes ojos negros, y este volvió a hablar. – Te queda bien. – La
seguía mirando maravillado. – Gracias Newt. – Dijo con una delicada y tímida sonrisa.

- Mmjmhh. – Carraspeó Theseus a espaldas de Newt. A su lado estaba la profesora


Hicks con una preciosa chaqueta larga de color azul y una enorme trenza a su
espalda, con cintas doradas. – Hola. – Dijo Newt entusiasmado al mirar atrás.
Eulalie y Theseus correspondieron el saludo, y Tina abrazó a la profesora Hicks. – Me
alegro de verte. – Añadió Tina, refiriéndose a Eulalie. – Hola. – Añadió. - ¿Qué tal?
– Volvió a añadir Theseus al segundo. – Estás muy guapa “Lali”. – Dijo el
magizoólogo. – Gracias Newt, eres un encanto. – Cogió de la mano a Tina y se la llevó
dentro de la pastelería para contarle lo que todavía no le había dicho.
65
- ¿Y yo qué? ¿Estoy bien? ¿Elegante? – Bromeaba Theseus. – Muy guapo. –
Contestó. – Eh, ¿estás bien? – Dijo Theseus con tono de preocupación. – Sí, no te
preocupes. – Contestó Newt. – ¿No estarás nervioso? No puedes estar nervioso por
un discurso después de haber salvado al mundo. – Dijo con tono gracioso para luego
entrar en la pastelería.

Newt echó la vista al otro lado de la nevada calle y vio a Albus sentado en un solitario
banco, con su sombrero, su chaqueta gris y sus guantes negros, mientras miraba al
horizonte. En ese momento se fue acercando a él.
- Es un día histórico. Donde hubo un ayer, habrá un mañana. Es curioso como los días
históricos parecen ordinarios cuando los vives… - Reflexionó mirando a Newt. – A lo
mejor eso es lo que pasa cuando las cosas salen bien… - Dijo con una pequeña
sonrisa. – Me alegra saber que de vez en cuando es así… - Expresó Albus. – No sabría
si vendrías. – Dijo mirando al mago en el banco. – Yo tampoco lo sabía… - Dijo con
duda. Justo entonces se abrió la puerta y salió Queenie. – Oye Newt, Jacob cree que
a perdido el anillo, dime que lo tienes tú… - Dijo con voz de súplica. – Tranquila lo
tengo yo. – Al momento salió del bolsillo del pecho Pickett con el anillo colgado al
cuello. – Muy bien Pickett. – Dijo dándose media vuelta para mirar a Albus. – Creo
que debería… - Dijo girando la cabeza para mirar la pastelería y luego mirar otra vez a
Albus. – Gracias Newt. – Dijo mirándole a los ojos. - ¿Por qué? – Preguntó dudoso. –
Tienes dónde elegir, no habría podido hacerlo sin ti. – Newt se dio media vuelta y
paró en seco frente a la pastelería. – Volvería a hacerlo, si me lo pidieras. – Dijo
después de girarse para mirar al mago. Newt entró de nuevo en la pastelería, y justo
después entró Bunty, mientras Albus se quedaba mirando desde el banco.
La boda ya estaba comenzando cuando Jacob por fin vio a Queenie con su vestido de
novia. Sin embargo, fuera de la pastelería estaba Albus, que se levantaba para
emprender un nuevo camino. En solitario…

Nuestro trío de amigas por otro lado, reaparecieron en aquel pueblo en el que hace
tiempo aterrizaron por error. Un pueblo al este de Nueva York; resulta que su único
vuelo a China era dando un rodeo por América… Las tres chicas buscaron el Coffee
Paradise para reencontrarse con Steve y Robin al menos por un tiempo. Al
encontrarlos, sin duda alguna Eva querría de esos deliciosos platos que preparaban, y
no se equivocaban al pensar eso; pero esta vez había una nueva camarera, por lo que
creía que no tendrían oportunidad de estar también de charla con Robin, sino que
66
también estaría la chica nueva. Una chica de estatura media, posiblemente de veinte
años, ojos verdes, piel color chocolate, y pelo tan negro como su propia sombra.
- Tengo unas ganas de volver a comer de esas exquisitas tortitas… - Aprovechaba
para decir la pelinegra. – No me sorprende que vuelvas a pedirme dinero
indirectamente, de hecho, voy a pagarlo todo cuando termines de comer… - Dijo con
un tono serio y divertido a la vez. – Es que tengo que alimentar a mi estómago,
cuando me entra el hambre yo le doy comida, ya está. – Dijo mientras se tocaba la
barriga.
Al entrar, se sentaron en una mesa al lado de la ventana, como antaño, y según las
vio Robin esta fue directa a la mesa siete, donde estaban sentadas, y las recibió con
una cálida bienvenida, después su mirada se centró en la hambrienta pelinegra, y
como si sus manos fuesen tan rápidas como rápido es un rayo, sacó de su bolsillo una
agenda y un bolígrafo, lista para escribir el pedido de la pelinegra. - ¿Qué quieres
comer? Te veo muy hambrienta, y la última vez que pasó eso, sólo comiste tú, así que
eres la primera… - Bromeó. – La última vez sólo comió ella, pero pagué yo.
– Remarcó la pelirroja para picar a su amiga mientras se reía entre dientes.
La pelinegra se hizo la indignada y enseguida volvió su mirada a Robin y pidió cinco
tortitas con nata y chocolate con zumo de naranja. La camarera apuntó y corrió lo
más rápido que pudo hasta la cocina.

Mientras esperaban el pedido comenzaron a hablar de cuál sería su próximo destino:


- ¿A dónde podemos ir ahora? Tenemos que ser originales. – Preguntó la castaña.
- ¿A Francia? – Preguntó la pelinegra indecisa. – Ya hemos estado en París. Además,
sería un aburrimiento ir otra vez a Europa, perderíamos mucho tiempo, hay muy
buenas opciones en todo el resto del mundo. – Dijo la pelirroja pensativa. – Creo que
sé el sitio ideal para vosotras tres. – Dijo la camarera de ojos verdes. – No quería ser
una chismosa, pero no he podido evitar pensar que si os gusta viajar podríais ir a
México, a Canadá, Argentina, o si os gustan las fiestas, la música en cada rincón,
vibrante vida nocturna, comida, arquitectura… Y sobre todo el vudú de Nueva
Orleans. – Dijo con tímida emoción. – Me encantaría ver Nueva Orleans, el vudú, la
música… - Dijo con ilusión la pelirroja. – A mí me gustaría ir por las grandes fiestas y
la comida. – Dijo la pelinegra de ojos azules. – A mí por las fiestas y la música en cada
esquina. – Expresó emocionada la castaña. – Yo iría por la música y el vudú. – Dijo la
pelirroja. – Decidido, nos iremos a Luisiana, Nueva Orleans nos espera. – Dijo la
pelirroja segundos después.

67
- Aquí están las tortitas y el zumo. – Dijo Robin apareciendo de repente. – Veo que os
vais pronto, ¿a dónde si se puede saber? – Preguntó con curiosidad. – Nuestro
próximo destino es Nueva Orleans, Luisiana. – Respondió la castaña. – Buena
elección, yo estuve allí hace dos años. ¿Y quién os ha hablado de Nueva Orleans? No
creo que haya sido idea vuestra. – Dijo la camarera con pecas. – Ha sido ella. – Dijo la
pelinegra señalando a la camarera de ojos verdes esmeralda. – Que buena idea has
tenido Akira. – Añadió Robin. – Qué bonito nombre, Akira. – Dijo la pelirroja. – En
japonés significa claro o brillante. – Añadió de nuevo la pelirroja.
- Gracias. – Dijo Akira. – ¿Por qué no nos acompañáis? Nosotras no tenemos ni la
más remota idea de Luisiana, nunca hemos ido allí. – Añadió la castaña. – Lo siento,
pero yo no puedo ir, tengo que quedarme aquí a terminar el periodo de prácticas, a
ver si me contratan. – Se lamentó Akira. – Está bien, no pasa nada. – Respondió la
pelinegra con algo de tristeza. – ¿Por qué no vienes tú Robin? – Preguntó
inmediatamente la pelinegra. – La verdad es que estaría muy bien volver, dadme un
minuto. – Respondió esta con alegría.

Un minuto después volvió la camarera de pecas, ilusionada afirmó que tendría un


tiempo libre por ser tan trabajadora. Ante esa respuesta todas se emocionaron; y
empezaron a preparar el dinero y lo que se llevarían: - Pero nosotras perdimos
nuestras cosas en la estación de China, cuando nos persiguieron… - Dijo la castaña.
– Es verdad, pero recuerda que tienes una amiga muy avispada. – Dijo la pelirroja
guiñándole un ojo discretamente a la castaña, para después señalar a su izquierda,
donde se encontraban tres bolsas de tamaño mediano. Las dos chicas al otro lado de
la mesa y Robin, que se encontraba al otro lado de la pelirroja, se quedaron
boquiabiertas de la impresión. - ¿¡Cómo has hecho eso, desde cuándo están ahí!?
– Dijo la chica pecosa a su lado, a lo que la pelirroja sólo respondió que habían
estado allí todo el tiempo.

Una hora después, las tres chicas se fueron a dar un paseo mientras Robin terminaba
su turno del día. Pasaron por aquel paisaje que tanto cautivó a la pelirroja la última y
primera vez que estuvieron allí. El silencio era bastante cómodo, hasta que una voz
familiar rompió el silencio, era Steve. El chico también se encontraba paseando por
allí cuando las vio entre los árboles invernales.
- ¿Qué estáis haciendo aquí otra vez? ¿No se os habrá averiado otra vez el avión?
68
– Bromeó. – Tranquilo, no hemos traído ningún avión averiado. – Aclaró la
pelinegra. – Eso me alegra bastante, la última vez debió de ser un poco catastrófico
el viaje… - Volvió a añadir divertida y burlonamente. – Ahora tenemos un viaje más
pendiente que vamos a emprender en cuanto Robin termine su turno y encontremos
transporte… - Dijo la castaña. – Podéis ir en tranvía, hay una estación a pocos
kilómetros, hasta podéis ir andando. Seguro que Robin os puede guiar hasta allí. Pero
¿a dónde queréis ir? – Preguntó finalmente el chico. – A Nueva Orleans. – Respondió
la pelirroja. – Entonces tardaréis unas trece horas, este pueblo está en el Condado de
Lancaster, entre Carolina del norte y Carolina del sur. – Explicó el chico. – Bueno,
supongo que tendremos que esperar. – Dijo la pelinegra sin expresión de sorpresa
ninguna. Al poco tiempo se despidieron de Steve y continuaron su camino.

Una vez salió Robin de la cafetería, emprendieron el rumbo a la estación del tranvía.
Pasaron por un precioso paisaje a las afueras del pueblo, toda la tierra y la hierba
nevada, con los árboles sin hojas, pero con mucha nieve. Durante el trayecto,
hablaron de todos los rincones que podrían gustarle a cada una de ellas en Nueva
Orleans. Robin las advirtió de no tener cuidado con el vudú en Luisiana, les habló de
Mardi Gras, de la deliciosa comida, y del fantástico ambiente, siempre se escucha jazz
en Luisiana… - Ya hemos llegado. – Dijo Robin señalando una estación pequeña de
tranvía. – Según el horario, debería llegar en diez minutos… - Añadió indicando a las
demás que se sentaran junto a ella.
Tras los diez minutos, llegó un pequeño tranvía con dirección afuera del pueblo, este
no pasaba por en medio de Landscape. Subieron y pagaron sus billetes, indicando
que irían a Nueva Orleans, por lo que pagaron una propina al conductor por las
molestias de llevarlas hasta allí: - Gracias por el dinero. – Agradeció el conductor.
Las tres chicas se sentaron y el tranvía comenzó el trayecto rumbo a Nueva Orleans.

Durante las trece horas hablaron, miraron el paisaje, y durmieron. En cuanto llegaron
el conductor anunció la siguiente parada: - Siguiente parada, Nueva Orleans,
Luisiana. – Ante esto, aún adormilada, la chica pecosa despertó a las otras tres
chicas, quienes también estaban adormiladas. Las cuatro chicas salieron del tranvía
rápidamente agradeciendo al conductor. Se podía vislumbrar una calle llena de luz y
color; farolas con brillantes bombillas, y con altas y llamativas palmeras. Como era
tarde, Robin guio a las chicas hasta una casa muy favorecida gracias a las palmeras y

69
las luces; una casa de un viejo amigo que consiguió la camarera durante el tiempo en
Nueva Orleans.
La camarera les indicó a las tres chicas que esperaran en la puerta mientras ella
saludaba y pedía amablemente hospedarse ella y sus tres acompañantes… Mientras
esperaban, la pelirroja se empezó a dar cuenta de que sonaba una preciosa melodía,
era blues; mientras que, desde otra perspectiva, se podía oír también una animada
música de jazz. La pelirroja no podía evitar sentir ganas de saber quién tocaba ese
animado ritmo…

Tras cinco minutos, la chica volvió sonriente. – ¡Coged vuestras cosas y bienvenidas a
Nueva Orleans! Nos alojaremos en casa de mi amigo James Durand, es nativo de
aquí. Las chicas en señal de respuesta, cogieron sus pertenencias y las llevaron al
interior de aquella enorme casa, en el interior, las recibió un chico de unos veintitrés
años, de color algo oscuro, y pelo ondulado castaño oscuro, con un pequeño mechón
a modo de flequillo a un lado. – Bonjour señoritas. Podrán quedarse en mi casa todo
el tiempo que quieran, a cambio de ayuda en ella, esa es la única condición, sobre
todo siendo unas bellas chicas como vosotras… - Dijo inclinándose ligeramente
mientras guiñaba un ojo a modo de coqueteo.
El chico les abrió las puertas de su casa para que estuviesen en unas cómodas
habitaciones, después de un viaje de trece horas, desde luego estaban cansadas, no
hizo falta ni que les ofreciese comida, en pocos minutos ya estaban en las camas
descansando para el día siguiente.

70
10: TRAGEDIA Y PODER EN NUEVA ORLEANS

Al despertar por la mañana se encontraron con la hermana melliza del chico que la
noche anterior les abrió las puertas, era una chica de color más claro que su
hermano, pelo castaño oscuro largo con una mezcla entre rizado y ondulado, con el
mismo flequillo que su mellizo, pero más largo. Su nombre era Evie. El hermano
llevaba una camisa de manga larga blanca, y por encima un suéter color amarillo
pastel, y unos pantalones largos de color negro. Mientras que su hermana usaba una
camisa blanca de manga larga, las cuales se había remangado hasta los codos, una
corbata casual color negro atada de forma informal, colgando un poco; con
pantalones largos y con mayor anchura en los tobillos, color negro también.

- Supongo que vosotras sois nuestras nuevas inquilinas. Mucho gusto, soy Evie. – Dijo
con una sonrisa y su mano izquierda en el bolsillo del pantalón, mientras que con la

71
derecha saludaba a las nuevas inquilinas. - ¿Nuevas inquilinas? ¿Acaso esto es un
hotel o algo? – Dijo la pelinegra con duda. – No oficialmente, pero si todo va bien, el
sector hotelero de Nueva Orleans nos nombrará oficialmente como un hotel…
- Explicó seria y sinceramente Evie sin perder su don de gentes. - ¿Tenéis hambre?
Conozco una cafetería a quince minutos de aquí que hace los mejores buñuelos de
Nueva Orleans. – Dijo con una media sonrisa seria, pero a la vez divertida por la
expresión de completa atención en la pelinegra al mencionar la comida. – Yo quiero
probar esos buñuelos, se me hace la boca agua sólo de pensarlo. – Dijo la pelinegra
idealizando el increíble sabor de los buñuelos.

El grupo se fue hasta una cafetería llamada: “Le café d'Orléans “. Tras media hora,
terminaron de comer los exquisitos buñuelos y pagaron para salir en busca de nueva
cultura. - ¿Qué queréis visitar primero les filles? – Preguntó James. – Si mezclas tanto
francés van a acabar por no entenderte hermano. – Añadió Evie burlonamente. – No
te preocupes, hemos estudiado francés lo suficiente como para entenderle. – Dijo
amablemente la castaña. – Yo quiero ir al callejón del vudú de Nueva Orleans, y ver la
tumba de Marie Laveau. – Dijo Evie emocionada. – Yo no voy, a mí meda miedo eso
del vudú, Evie sabe leer la mano, tarot, todo lo que tenga que ver con el vudú… Yo
prefiero ir a escuchar la música que tocan, comer, y bailar en alguna fiesta… - Las
chicas concordaron en mayor interés por la música, la comida y las fiestas, todas
menos la pelirroja, que prefería adentrarse en el maravilloso arte del vudú de Nueva
Orleans. – Yo estoy con Evie, me atrae más ese tipo de cultura, luego iremos con
vosotros. – Dijo con mirada curiosa. - ¡Qué bien! Me encanta que no te de miedo, mi
hermano es un gallina. – Al decir esto, el mellizo hizo oídos sordos, y cada grupo se
fue por su lado.

Sara e Evie se dirigían a un solitario lugar antes de entrar en el callejón del vudú.
– Antes de dar un paso más. Te debo enseñar cómo funciona el tarot, y luego
veremos la tumba de la reina bruja del vudú de Nueva Orleans. – Le explicó a la
pelirroja. – Tranquila, sé cómo se hace, y conozco a la reina bruja de Nueva Orleans,
no soy principiante. – Le aclaró. – Me alegra que sea así. Entonces la tumba te la
enseñaré a mitad de camino, justo antes de los puestos de tarot, lectura de mano y
demás… – Dijo Evie aliviada. – Me parece perfecto. – Dijo mientras se adentraba en

72
el callejón, que a pesar de tener fama de magia negra y ser un sitio oscuro, la luz se
adentraba por todas partes.

En la otra punta del lugar el grupo de James veía un sinfín de músicos, y a su


alrededor, toda clase de personas a la espera de la siguiente canción. En uno de estos
corrillos se abrían paso nuestro grupo. Mientras en otro corrillo, se encontraban unos
constructores, que se preparaban para montar un escenario, para un concierto que
sería dentro de pocos días; así que a los que se encontraban muy cerca, que tuviesen
cuidado y se alejaran del lugar, para no tener que lamentar nada.
Poco después, decidieron que se separarían, y se quedarían cerca de aquella zona;
Robin y Nayara se fueron a ver más el lugar, y a bailar de vez en cuando. Por otro
lado, James se quedó con Eva, a quien le enseñó exquisitos lugares donde comer, y
salones de fiestas que se usaban en estas fechas de noche, y en época de festivales
en Mardi Gras.
- En la plaza por la que hemos venido está la zona de festivales, y por aquí está la
zona de salones de fiesta y restaurantes… - Le contó a la pelinegra mientras la guiaba
por una extensamente ancha y larga calle. – Me encantaría venir aquí alguna noche.
¿Cuándo abren? – Preguntó interesadamente. – Tendríamos que preguntar, porque
yo no lo sé, depende de la época de turismo que tengamos. Si no viene mucha gente,
abren muy pocas veces, a pesar de que aquí somos mucho de bailar, la mayoría. – Se
paró en seco pensativamente. - ¿A la mayoría? ¿A quién de vosotros no le gusta
bailar? – Preguntó curiosa y divertida. – A Evie. Prefiere simplemente cantar y
escuchar música. Si le gustase mostrar al mundo su preciosa voz y sus increíbles
pasos de baile… - Dijo nostálgico y triste. – La chica a su lado se paró en seco y
preguntó tristemente: - ¿A qué te refieres? – Dijo mirándole a los ojos. – Me refiero
a que canta genial, pero unos idiotas la criticaron y convencieron de que era penosa,
y que sus pasos de baile eran terribles. Pero a veces la veo bailar y la escucho cantar
en su cuarto, y siempre que intento seguir viendo, me cierra la puerta en las narices.
Por eso se volvió un poco seria, a veces parece que no sabe sonreír cuando hay gente
de por medio… Pero eso también la ha hecho más fuerte. – Dijo con una pequeña y
sincera sonrisa. - Pero bueno, no estamos aquí para sentirnos tristes. – Dijo
recobrando la alegría. – Es verdad, que vida solo hay una, y no podemos dejar que el
pasado corrompa nuestro futuro. – Dijo exhaustivamente feliz.
Continuaron su camino al son de la música cercana a ellos.

73
Por el lado de Robin y Nayara, se las podía encontrar dando un paseo por los
rincones más estrechos de Nueva Orleans, empapándose de cultura, que eran las
casas, la música, y el vudú; sin embargo, no les gustaba mucho la idea de empaparse
de ese otro tipo de cultura así que, simplemente se dedicaron a recorrer los rincones
de la ciudad. – Y, ahora que lo pienso, ¿por qué no has ido con James? Parecéis muy
amigos… - Insinuó la castaña pícaramente. – No te confundas. – Dijo con voz
esquivada la chica de pecas. – Pues yo he visto que hay algo, es solamente una
corazonada. – Volvió a decir con pícara mirada. - ¿Qué eres? ¿Mi hada madrina? ¿O
prefieres celestina? – Añadió burlonamente, a lo que ni ella misma podía aguantarse
mucho la risa. – Estamos piradas. – Volvió a decir la chica pecosa. – Ni que lo digas,
ya se nos ve a simple vista… - Dijo intentando contener una leve risa.

En la otra punta de la ciudad se encontraban Evie y Sara, caminando por unas calles
un tanto estrechas y adornadas con llameantes tonos de colores como el morado, el
negro y el rosa fucsia oscuro. Llegadas a la zona de carpas, en una mini plaza
redonda, se encontraba en el centro una estatua de la famosa reina del vudú, y bajo
ella, según un letrero, se encontraban los restos mortales de la misma. Alrededor de
esta estatua se podían ver distintas carpas decoradas con colores y objetos típicos de
esta religión, y junto a ellos, unos letreros.
- ¿A cuál entramos primero? – Preguntó ilusionada la hermosa chica de color. – A la
carpa de lectura de mano? – Respondió la pelirroja. Ante su respuesta, Evie la cogió
rápidamente de la mano, y la llevó hasta aquella carpa.

Al entrar en la carpa, una mujer vestida con un atuendo para la ocasión, las hizo
sentar frente a ella. – Veo que tú, pelirroja, no eres de por aquí. – Dijo mientras
tomaba su mano con delicadeza. – Veamos… - Miró la palma de su mano
misteriosamente. – La línea del amor es larga, tal vez consigas a esa persona especial
pronto, y seguro que duráis mucho tiempo… Aunque tengo la corazonada de que es
así de larga porque no conseguirás a esa persona hasta dentro de mucho tiempo,
pero veamos cómo se conecta con tu línea de la vida… - Inspeccionó toda la palma
con duda en busca de la línea de la vida, en cambio, miró a la chica directamente a
los ojos y dijo: - ¿Cómo es posible que tu mano no tenga línea de la vida? ¿Acaso eres
humana? ¿O será que ya estás muerta? – Ante esto, Evie se rio con tono burlón. -
¿Cómo va a estar muerta? ¿O cómo no va a ser humana? Eso es una completa locura,
¿verdad?... – Terminó diciendo mientras clavaba sus penetrantes ojos negros en la
74
pelirroja. - ¿Cómo no voy a ser humana? Eso es una locura, a lo mejor es que no se
aprecia bien… - Al decir esto, Evie se levantó con brusquedad y fijó su mirada en la
mujer que tenía al frente. Mientras Sara esperaba que no volvieran a pillarla con las
manos en la masa, estaba claro que la mujer la había descubierto de pura chiripa;
aún así, era exactamente como decía… - Usted está loca, seguro que es una farsante.
Yo creo en estas cosas, pero me da la impresión de que usted se lo toma como si
fuese un mal chiste. Ven. Nos vamos de la carpa de esta farsante. – Dijo brusca y
secamente Evie.

Tras salir de aquella carpa, se dirigieron a otra que se encontraba a su derecha,


donde había un letrero en el que había escrito: << Tarot de Nueva Orleans >>. Las dos
chicas se encaminaron hacia allí, después, se pararon en la puerta durante unos
segundos que parecían horas, para leer arriba: << Se predicen muertes y se hace
callar a las Banshees >>. Después de leer esto, entraron. - ¿Qué se les ofrece? Son de
las pocas jóvenes que se atreven a entrar en esta carpa, hay otra carpa de tarot por si
gustan las señoritas… - Dijo la voz misteriosa de un hombre que se encontraba
sentado frente a ellas, la luz era muy tenue, por lo que no se le podía ver muy bien el
rostro, aún así, decidieron sentarse frente a él y preguntar: - ¿No se supone que las
Banshees son de la cultura irlandesa? ¿Por qué dice que las hace callar? – Preguntó
Evie. – Mi amiga, no sólo se perciben a las Banshees en Irlanda. Están por todas
partes… Y yo sé detener el canto que predice una muerte cercana… Hay dos tipos,
una te avisa con antelación, sobre todo si tenía buenos lazos familiares en vida, el
otro tipo, lo contrario, prefiere el dolor de no haber sabido de la muerte de algún ser
querido… Pero esa no es mi especialidad, mi especialidad es el predecir el futuro…
- Añadió con una voz tenue.

- Comencemos, coged tres. – Dijo mostrándoles las cartas. Las dos cogieron tres
cartas cada una. – Veamos, tú pelirroja, ¿cómo te llamas? – Preguntó mientras
esparcía sus cartas con un simple movimiento de mano. – Tienes… La Emperatriz
como tu pasado, representa todo el ciclo vital, desde la fertilidad y el nacimiento
hasta la muerte y la vida más allá. A menudo se la reconoce como la mujer sabia.
Cuando se invierte, la tarjeta puede ser una señal de infertilidad o de la falta de
cuidado completo de sí mismo. – Le dio la vuelta a la siguiente.
- La Papisa como tu presente, imagen de la madre, de una persona prudente, de
alguien que no dice todo lo que sabe. Representa el poder que no se manifiesta de
75
manera evidente, sino tácita. – Cogió la última, y al verla, se quedó pálido. Al ver la
escena, las chicas quisieron saber más. - Y La Muerte como tu futuro, a pesar de su
obvia interpretación, la Muerte señala un cambio que altera la vida sobre el cual
puedes no tener control. Cuando se invierte, esta carta sugiere que tú estás luchando
contra un cambio que es inevitable. – Hizo una pausa. – Estoy percibiendo cerca de ti
una Banshee, me parece que deberías irte… Alguien cercano a ti va a morir muy
pronto, y no tengo tiempo para ocuparme yo de ella… Ojalá hubieses venido antes,
estaríamos preparados, pero me temo que ni tú ni yo llegaremos a ver a esa persona
con vida dentro de quince minutos… - Al oír esto, la pelirroja tuvo un trance durante
unos instantes. Se encontraba en un lugar oscuro y frío, donde no había nada. De
repente una voz como un susurro la hizo salir de sus pensamientos enfocados en la
duda: - Accidente… Terrible accidente… - Decía aquella voz atormentándola,
mientras le mostraba cómo una de sus amigas en toda esta aventura, estaba siendo
aplastada por un enorme trozo de metal… En cuanto se disipó aquella imagen y con
ella, el insólito sonido, se despertó del trance.
- ¿¡Estás bien Sara!? – Gritaba la pelinegra de piel color chocolate. – Menos mal que
estás bien… - Dijo respirando aliviada. – ¡No hay tiempo para quedarse quietas,
vámonos! – Gritó con miedo ante lo que acababa de ver ante sus ojos. – Hay que
irse. ¡Ya! – Volvió a gritar la pelirroja con notable miedo en sus ojos. La pelinegra,
torpemente se levantó lo más rápido que le fue posible y siguió a la pelirroja hasta el
final del callejón. Fuera de allí, la pelinegra, corriendo detrás de la pelirroja, se atrevió
a preguntar a gritos exhausta: - ¿¡Qué se supone que está pasando!? ¿¡Acaso tenía
razón aquella mujer!? – Preguntó. – ¡Por desgracia sí, pero no es nada malo,
tranquila! ¡Va a morir una de mis amigas! ¡Le caerá una barra de metal enorme
encima! – Respondió gritando entre la gente que se encontraba cerca de la plaza
central, desde donde habían ido al callejón del vudú…

En cuanto divisaron un escenario de concierto, se escuchó un exagerado estruendo


metálico, y a todos los de alrededor se les ahogó un grito. A una mujer se la escuchó
gritar como si su alma se hubiese roto, a su alrededor, varias personas que habían
presenciado el terrible accidente, estaban en shock. Sara e Evie se quedaron en
estado de shock, parándose en seco ante el horror que se percibía en aquel grito.
- ¡No…! – Dijo la pelirroja ahogando un grito de dolor, alargando aquella sílaba, con
un notable dolor que se incrementaba a cada paso que la pelirroja daba, pequeñas y
grandes torpes zancadas, para llevarla, entre gritos y sollozos, al centro de la plaza,

76
rodeados por la gente, se encontraban cinco cadáveres en el suelo. Entre ellos se
encontraba el de una castaña de pelo rizado, era Nayara.

La pelinegra de ojos azules, tendida en el suelo, gritando y sollozando ante lo que


acababa de ver, se veía devastada, al igual que la pelirroja que no paraba de repetir
en una voz tan baja que parecía un susurro: - Otra vez no… No… Me prometí que no
volvería a pasar… Que esta vez salvaría a esa persona que lo necesitara, como ella
hizo conmigo… Me prometí que no volvería a pasar… Otra vez no… No… No, no, no,
no… - Susurraba mientras las lágrimas caían de sus ojos, y se resbalaban en sus
blancas mejillas, esperando que todo fuera un mal sueño, pero era la realidad,
tendría que aceptarla igual que aceptó que no volvería a encontrarse con Sabrina…
- ¡No! – Terminó gritando, rompiéndose en dos… Los demás conocedores de la ahora
muerta Nayara, no podían ni imaginarse el dolor de la pelinegra y la pelirroja, pero
aún así, las lágrimas también inundaban sus ojos. A la gente de alrededor sólo se le
podía partir el corazón ante la inolvidable escena que estaban presenciando…

Cinco días después de lo ocurrido, en un pequeño recinto, se encontraba un


cementerio, allí se celebraba el entierro de las cinco víctimas de aquel terrorífico
accidente, pero nuestro grupo fue a parar al de Nayara, así como Steve, Dave, y Jiaxi
también acudieron desde los distintos sitios de los que provenían. Habían sido
avisados. – Aquí yace una joven de nombre, Nayara, víctima de un terrible accidente
sufrido hace cinco días. – Dijo el cura, practicando el entierro cristiano de la joven
chica castaña. – Tengo entendido que Eva, quería decir unas últimas palabras a su
amiga… - Dijo saliendo de la vista de todos aquellos, vestidos de negro y con flores en
las manos, que habían acudido al funeral. – Sí… Gracias. – Continuó la pelinegra
poniéndose al frente. – Hace años conocí a Nayara, era muy optimista, siempre
intentaba ayudar… Hace años, al igual que ahora. – Soltó una leve risita. – No me
habría sincerado de esta manera tan cursi… Pero… Creo que debo decir, en mi
nombre y en nombre de mis dos mejores amigas aquí presentes, que todos los días
muere alguien, amigos, familiares, hoy hemos perdido a Nayara, pero sigue conmigo,
con nosotros… Aquí… - Dijo mientras se tocaba el pecho con la mano en la zona del
corazón. - Y las otras cuatro víctimas del accidente… Nayara nos llevaba en el
corazón, a todos… - Concluyó aún con la mano en el pecho, para luego quitarse de la
vista de todos los que allí presentes, empezaron a llorar por aquel discurso. – Sólo
quiero decir una cosa más. – Dijo la pelirroja. – Esto… Me recuerda, nos recuerda,
77
que por distinta que sea nuestra procedencia, y las lenguas que hablemos, nuestros
corazones… Laten como uno solo… - Terminó de decir la pelirroja dando un paso
hacia atrás…

Momentos después, Sara se acercó con los ojos llorosos a todos los que acudieron al
funeral, y en cuanto fue con Eva como la última de todos, se puso frente a ella, se
quitó el colgante, y se lo tendió en la mano derecha. - ¿Qué haces?, ¿no pensarás
darme algo tan valioso y poderoso para ti? ¿No? – Preguntó con obviedad. – De
hecho, sí. Quiero que lo tengas tú, guárdalo y nunca te lo quites, por lo menos si no
tienes descendencia… - Dijo mientras se lo dejaba en una mano delicadamente. –
Pero, ¿por qué no a Jiaxi? Yo no soy como tú, en nada, no podría guardarlo… - Claro
que puedes, y no espero que cambies, no quiero que cambies, ni siquiera que te
parezcas a mí… Tranquila, volveremos a vernos dentro de unos cuantos años, aunque
no tendré la misma apariencia, seré distinta, más de la época… Pero tú cuéntales
todo a los demás… - Decía mientras le daba un fuerte abrazo. - Si guardas el colgante
y no te lo quitas, volverás a verme… Yo ya me he despedido de todos, sobre todo de
Jiaxi… Sólo me faltas tú… - Dijo casi desvaneciéndose… - Pero yo no quiero decirte
adiós. – Empezó a llorar de nuevo. – Ya perdí a Jiaxi cuando se fue a otro continente,
he perdido a Nayara cuando se le ha caído la barra esa encima… No quiero quedarme
sola. – Dijo sollozando. – Y no lo estarás… Mientras tú y tu familia sigáis teniendo ese
collar… - Diciendo esto, desapareció, y en su lugar, cayó del cielo una hermosa y
llamativamente brillante pluma de fénix… Que terminó por caer en la hierba, frente a
los ojos de la pelinegra…

Tiempo después de aquello, Eva hizo realidad los últimos deseos de Sara, y cumplió
su promesa de nunca deshacerse del collar. Mientras tanto, tiempo después de todo
aquello, alrededor de los años noventa, llegaría al mundo la historia del niño que
sobrevivió, Harry Potter, pero esa no es nuestra próxima historia…
La nuestra se sitúa mucho después; pero te preguntarás: ¿y el resto?
El resto, es historia…

FIN
78
79
80
81
PHOENIX

Sara Ferrer Rodríguez

82
83
DEDICATORIA
Esta novela está dedicada a mi mejor amiga desde infantil, y
también a las mejores amigas de la protagonista, ya que están
basadas en mis amigas de la realidad. Sin embargo, esto se lo
dedico a mi amiga china, Jiaxi, a quien echaré en falta cuando se
vaya a china como en la novela. También el personaje de Sabrina
está basado un poco en ese vacío que crearía el no estar con mi
mejor amiga con la que llevo por lo menos diez años, y espero que
más, aunque la distancia nos separe, la amistad nos une.
Porque, como dijo Freddie Mercury:” Friends Will be friends “y
“Don’t stop me now”.
Como dijo Adam Gontier:” Never too late “y “Fallen angel, close
your eyes “.
Como dijo Anna Blue:” Let me be who I am” y “Where do I go from
here?”.

84
85
86

También podría gustarte