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Tratado de Amistad y Comercio 1825

Este tratado establece un acuerdo de amistad, comercio y navegación entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1825. El tratado garantiza la libertad de comercio y navegación entre los territorios, establece aranceles iguales para los buques y mercancías de ambas naciones, y otorga protecciones y libertades a los ciudadanos y comerciantes británicos y rioplatenses que residan en los territorios de la otra parte.

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Tratado de Amistad y Comercio 1825

Este tratado establece un acuerdo de amistad, comercio y navegación entre el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1825. El tratado garantiza la libertad de comercio y navegación entre los territorios, establece aranceles iguales para los buques y mercancías de ambas naciones, y otorga protecciones y libertades a los ciudadanos y comerciantes británicos y rioplatenses que residan en los territorios de la otra parte.

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Tratado de paz 1825 

Tratado de Amistad, Comercio y Navegación celebrado entre las Provincias


Unidas del Río de la Plata y Su Majestad Británica (1825) 

Febrero 2 de 1825 

Habiendo existido por muchos años un comercio extenso entre los dominios
de Su Majestad Británica y los territorios de las Provincias Unidas del Río de
la Plata, parece conveniente a la seguridad y fomento del mismo comercio,
y en apoyo de una buena inteligencia entre Su Majestad y las expresadas
Provincias Unidas, que sus relaciones ya existentes, sean formalmente
reconocidas y confirmadas por medio de un tratado de amistad, comercio y
navegación. 

Con este fin han nombrado sus respectivos Plenipotenciarios; a saber: 

S. M. el Rey del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda al Sr. Woodbine


Parish, Cónsul General de S. M. en Buenos Aires; y las Provincias Unidas del
Río de la Plata al Sr. Dr. Manuel J. García, Ministro Secretario en los
departamentos de Gobierno, Hacienda y Relaciones Exteriores del Ejecutivo
Nacional de las dichas Provincias.

Quienes habiendo canjeado sus respectivos plenos poderes, y hallándose


estos extendidos en debida forma, han concluido y convenido en los
artículos siguientes: 

Artículo 1º 

Habrá perpetua amistad entre los dominios y súbditos de S. M. el rey del


Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda y las Provincias Unidas del Río de
la Plata y sus habitantes.

Artículo 2º 

Habrá entre todos los territorios de S. M. B. en Europa y los territorios de


las Provincias Unidas del Río de la Plata una recíproca libertad de comercio. 

Los habitantes de los dos países gozarán respectivamente la franqueza de


llegar segura y libremente con sus buques y cargas a todos aquellos
parajes, puertos y ríos en los dichos territorios, a donde sea o pueda ser
permitido a otros extranjeros llegar, entrar en los mismos y permanecer y
residir en cualquiera parte de dichos territorios respectivamente.

También alquilar y ocupar casas y almacenes para los fines de su tráfico; y


generalmente los comerciantes y traficantes de cada nación
respectivamente, disfrutarán de la más completa protección y seguridad
para su comercio siempre sujetos a las leyes y estatutos de los países
respectivamente. 

Artículo 3º 

Su Majestad el Rey del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda se obliga


además, a que en todos su dominios fuera de Europa los habitantes de las
Provincias Unidas del Río de la Plata tengan la misma libertad de comercio y
navegación estipulada en el artículo anterior; con toda la extensión que en
el día se permite o en adelante se permitiere a cualquier otra nación.

Artículo 4º

No se impondrán ningunos otros ni mayores derechos a la importación en


los territorios de S. M. B., de cualquiera de los artículos de producción,
cultivo o fabricación de las Provincias Unidas del Río de la Plata; y no se
impondrán ningunos otros ni mayores derechos a la importación en la
dichas Provincias Unidas de cualesquiera de los artículos de producción,
cultivo o fabricación de los dominios de S. M. B. Que los que se paguen o en
adelante se pagaren por los mismos artículos, siendo de producción, cultivo
o fabricación de cualquiera otro país extranjero, ni tampoco se impondrán
ningunos otros ni mayores derechos en los territorios o dominios de cada
una de las partes contratantes a la extracción de cualquiera artículo en los
territorios o dominios de la otra, de aquellos que se pagan o en adelante se
pagaren, a la extracción de iguales artículos a cualquiera otro país
extranjero, ni tampoco se impondrá prohibición alguna a la extracción o
introducción de cualquiera de los artículos de producción, cultivo o
fabricación de los dominios de S. M. B. o de las Provincia Unidas a ellas, o
desde las dichas Provincias Unidas que no comprendieren igualmente a
todas las otras naciones. 

Artículo 5º 

No se impondrá mayor ni alguna otra clase de derechos o cargas por razón


de toneladas, fanal, puerto, pilotaje, salvamento, en caso de avería o
naufragio, ni otro algún derecho local en cualquiera de los puertos de las
dichas Provincias Unidas a los buques británicos de más de ciento veinte
toneladas, que aquellos que se pagaren en los mismos puertos por los
buques de las dichas Provincias Unidas del mismo porte; ni en los puertos
de cualesquiera de los territorios de S. M. B. a los buques de las Provincias
Unidas de más de ciento veinte toneladas, que aquellos que se pagaren en
los mismos puertos por los buques británicos del mismo porte. 

Artículo 6º 

Los mismos derechos se pagarán a la introducción en las dichas Provincias


Unidas de cualquier artículo de producción, cultivo o fabricación de los
dominios de S. M. B.; ya se haga dicha introducción en buques de las
Provincias Unidas o en buques británicos; y los mismos derechos se
pagarán a la introducción en los dominios de S. M. B. de cualquier artículo
de producción, cultivo o fabricación de las Provincias, ya sea que tal
introducción se haga en buques británicos o en buques de las dichas
Provincias Unidas. Los mismos derechos se pagarán y las mismas
concesiones y gratificaciones por vía de reembolso de derechos se abonarán
a la exportación de cualquiera artículos de producción, cultivo o fabricación
de los dominios de S. M. B. a las Provincias Unidas, ya sea que la referida
exportación se haga en buques de las dichas Provincias Unidas o en buques
británicos; y los mismos derechos se pagarán y las mismas concesiones y
gratificaciones, por vía de reembolso de derechos se abonarán a la
exportación de cualquiera artículos de producción, cultivo o fabricación de
las Provincias Unidas a los dominios de S. M. B., ya sea que la referida
exportación se haga en buques de las dichas Provincias Unidas.

Artículo 7º 

Con el fin de evitar cualquiera mala inteligencia por lo tocante a los


reglamentos que puedan respectivamente constituir un buque Británico o un
buque de las dichas Provincias Unidas, se estipula por el presente que todos
los buques construidos en los dominios de S. M. B. que sean poseídos,
tripulados y matriculados con arreglo a las leyes de la Gran Bretaña, serán
considerados como buques británicos; y que todos los buques construidos
en los territorios de dichas Provincias debidamente matriculados y poseídos
por los ciudadanos de las mismas, o cualquiera de ellos, y cuyo capitán y
tres cuartas partes de las tripulaciones sean ciudadanos de las Provincias
Unidas, serán considerados como buques de las dichas Provincias Unidas.

Artículo 8º 

Todo comerciante, comandante de buque y demás súbditos de S. M. B.,


tendrán en todos los territorios de las dichas Provincias Unidas la misma
libertad que los naturales de ellos para manejar sus propios asuntos, o
confiarlos al cuidado de quien quiera que gusten, en calidad de corredor,
factor, agente o intérprete; ni se les obligará a emplear ninguna otra
persona para dichos fines, ni pagarles salarios ni remuneración alguna, a
menos que quieran emplearlos; concediéndose entera libertad en todos los
casos, al comprador y vendedor para contratar y fijar el precio de
cualquiera efecto, mercaderías o renglones de comercio que se introduzcan
o extraigan de las dichas Provincias Unidas, como crean oportuno.

Artículo 9º 

En todo lo relativo a la carga y descarga de buques, seguridad de


mercaderías, pertenencias y efectos, disposición de propiedades de toda
clase, y denominación por venta, donación, cambio, o cualquier otro modo;
como también a la administración de justicia, los súbditos y ciudadanos de
las dos partes contratantes gozarán en sus respectivos dominios de los
mismos privilegios, franquezas y derechos como la nación más favorecida, y
por ninguno de dichos motivos se les exigirá mayores derechos o impuestos
que los que se pagan, o en adelante se pagaren por los súbditos nacionales
o ciudadanos de la potencia en cuyos dominios residieren: estarán exentos
de todo servicio militar obligatorio, de cualquier clase que sea, terrestre o
marítimo; y de todo empréstito forzoso, de exacciones o requisiciones
militares; ni serán obligados a pagar ninguna contribución ordinaria, bajo
pretexto alguno, mayor que los que pagaren los súbditos naturales o
ciudadanos del país.

Artículo 10º 

Cada una de las partes contratantes está facultada a nombrar cónsules para
la protección del comercio, que residan en los dominios y territorios de la
otra; pero antes que ningún cónsul pueda ejercer sus funciones, deberá, en
la forma acostumbrada, ser aprobado y admitido por el Gobierno cerca del
cual haya sido enviado; y cada una de las partes contratantes podrá
exceptuar de la residencia de cónsules aquellos puntos especiales que una u
otra de ellas juzgue oportuno exceptuar. 

Artículo 11º 

Para la mayor seguridad del comercio entre los súbditos de S. M. B. y los


habitantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata se estipula que, en
cualquier caso en que por desgracia aconteciese alguna interrupción de las
amigables relaciones de comercio o un rompimiento entre las dos partes
contratantes, los súbditos o ciudadanos de cada cual de las dos partes
contratantes residentes en los dominios de la otra, tendrán el privilegio de
permanecer y continuar su tráfico en ellos, sin interrupción alguna, en tanto
que se condujeren con tranquilidad, y no quebrantasen las leyes de modo
alguno, y sus efectos y propiedades, ya fueren confiados a particulares o al
Estado, no estarán sujetas a embargo ni secuestro, ni a ninguna otra
exacción que aquellas que puedan hacerse a igual clase de efectos o
propiedades pertenecientes a los naturales habitantes del Estado en que
dichos súbditos o ciudadanos residieren.

Artículo 12º 

Los súbditos de S. M. B. residentes en las Provincias Unidas del Río de la


Plata no serán inquietados, perseguidos ni molestados por razón de su
religión, más gozarán de una perfecta libertad de conciencia en ellas;
celebrando el oficio divino, ya dentro sus propias casas, o en sus propias y
particulares iglesias o capillas, las que estarán facultadas para edificar y
mantener en los sitios convenientes, que sean aprobados por el Gobierno de
dichas Provincias Unidas: también será permitido enterrar a los súbditos de
S. M. B. que murieren en los territorios de dichas Provincias Unidas, en sus
propios cementerios, que podrán del mismo modo libremente establecer y
mantener.
Asimismo los ciudadanos de las dichas Provincias Unidas gozarán en todos
los dominios de S. M. B. de una perfecta e ilimitada libertad de conciencia, y
del ejercicio de su religión pública o privadamente, en las casas de su
morada, o en las capillas y sitios de culto destinados para el dicho fin, en
conformidad con el sistema de tolerancia establecido en los dominios de S.
M. 

Artículo 13º 

Los súbditos de S. M. B. residentes en las Provincias Unidas del Río de la


Plata, tendrán el derecho de disponer libremente de sus propiedades de
toda clase, en la forma que quisieren, o por testamento, según lo tengan
por conveniente; y en caso que muriere algún súbdito británico sin haber
hecho su última disposición o testamento en el territorio de las Provincias
Unidas, el Cónsul General Británico, o en su ausencia el que lo representare,
tendrá el derecho de nombrar curadores que se encarguen de la propiedad
del difunto, a beneficio de los legítimos herederos y acreedores, sin
intervención alguna, dando noticia conveniente a las autoridades del país y
recíprocamente. 

Artículo 14º 

Deseando S. M. B. ansiosamente la abolición total del comercio de esclavos,


las Provincias Unidas del Río de la Plata se obligan a cooperar con S. M. B.
al complemento de obra tan benéfica, y a prohibir a todas las personas
residentes en las dichas Provincias Unidas, o sujetas a su jurisdicción del
modo más eficaz y por las leyes más solemnes de tomar parte alguna en
dicho tráfico. 

Artículo 15º 

El presente tratado será ratificado, y las ratificaciones canjeadas en Londres


dentro de cuatro meses, o antes, si fuere posible.

En testimonio de lo cual los respectivos Plenipotenciarios lo han firmado y


sellado con sus sellos. 

Hecho en Buenos Aires el día dos de febrero en el año de nuestro Señor mil
ochocientos veinte y cinco. 

Manuel J. García (L.S.) 

Woodbine Parish (L.S.) 

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