UNIDAD 2
LOS PROCESOS DIDÁACTICOS EN EL EL SIGLO XXI
¿Qué es la educación del siglo XXI?
Características del modelo educativo
Sociedad industrial vs.
sociedad de la información
Revolución educativa
Innovación en la educación
Aprender a aprender
El Siglo XXI trajo consigo grandes avances y transformaciones en
cada uno de los campos sociales debido al desarrollo e
innovación tecnológica, razón por la cual nacen los conceptos de
sociedad del conocimiento, sociedad de la información y
sociedad red. Según el español Manuel Castells (2006), estos tres
conceptos no solo tienen implicaciones sociales, sino que
también desencadenan una gran responsabilidad en el sector
educativo para forjar nuevas metodologías de enseñanza y
aprendizaje útiles tanto para los docentes como para los
estudiantes de hoy en día.
La didáctica en el siglo XXI debe conducir al cambio de
paradigmas tradicionales en las instituciones educativas, al
cambio de procesos de enseñanza-aprendizaje que permitan al
estudiante despertar el interés por aprender y construir el
conocimiento con las TIC como puente entre el conocimiento y la
tecnología. Por tal motivo, esta segunda unidad busca que el
estudiante tenga una mejor conceptualización de lo que significa
la educación en el siglo XXI, sobre qué transformaciones debe
lograr para cumplir los objetivos de la globalización y de la
sociedad de la información y del conocimiento, y que reconozca a
los docentes como orientadores del necesario giro en las
prácticas, a partir de la motivación de sus estudiantes al desarrollo
de competencias necesarias en el mundo de hoy, para que
puedan aportar a la sociedad como ciudadanos, como
profesionales, y como generadores de cambios.
Es indispensable conocer las características de la educación del
siglo actual que deben ser integradas en la práctica escolar, tanto
en las aulas como en el mismo Estado como regulador y
generador de políticas del sector educativo, a la vez que
responsable de garantizar una educación de calidad en la que se
evidencie la revolución educativa como parte de la innovación
indispensable en la actualidad, a través de la inclusión de las
nuevas tecnologías como herramientas y estrategias para el
desarrollo y la construcción del conocimiento, de las
competencias y de las habilidades para hacer del individuo un ser
capaz de solventar las problemáticas de la realidad en su
comunidad o en el mundo.
¿Qué es la educación del Siglo XXI?
La educación del siglo XXI obliga a realizar continuamente
reformas significativas en la escuela y la universidad, proyectadas
a la solución de las necesidades laborales, comerciales,
tecnológicas, y científicas, en las diferentes áreas del saber. Esto
permite reflexionar sobre la necesidad y relevancia de
transformar los procesos de enseñanza y aprendizaje con miras al
desarrollo y fortalecimiento de competencias específicas y
especializadas para el mundo de hoy.
Por tal razón, uno de los retos para este siglo es la integración e
implementación de recursos tecnológicos en las instituciones
educativas para cambiar y generar ecosistemas digitales con
fines educativos, y para generar aprendizaje. Sin embargo, no
basta solo con dotar de infraestructura tecnológica al sector
educativo; es también indispensable la formación de los
d o c e n t e s , q u i e n e s ex i g e n l a m o d e r n i z a c i ó n d e s u s
conocimientos, sus competencias y sus habilidades en el uso y
manejo de las TIC en cuanto a su uso como herramientas
didácticas claves para la explotación y divulgación del
conocimiento, y como puente para la innovación en la adquisición
del aprendizaje a partir de los estilos y ritmos de cada estudiante.
Junto con ello, la educación debe valorar al estudiante en todo el
sentido de la palabra; el sujeto del aprendizaje no solo debe verse
como estudiante, sino también como ser humano integral, que
mantiene y desarrolla capacidades relacionadas con las
inteligencias múltiples, visión que promueve la
multidisciplinariedad en el trabajo de los docentes y la acción
desde la mirada de los diferentes ritmos de aprendizaje. La
incorporación de la reforma del siglo actual promueve el
aprendizaje significativo y el pensamiento crítico desde una
concepción del conocimiento como progresivo y en constante
avance, con el compromiso activo por parte del estudiante en el
proceso de su construcción como ser responsable, respetuoso y
tolerante con los demás, en medio de una sociedad equitativa y
segura.
Otro de los avances de la educación actual tiene que ver con la
evaluación formativa. Esta evaluación inicia desde la etapa
diagnóstica para determinar los presaberes de los estudiantes
sobre los conceptos y temáticas de algún área o asignatura
específica. Una vez determinadas sus fortalezas y dificultades se
realiza un proceso de mejoramiento continuo donde el estudiante
es protagonista de su aprendizaje autónomo, a partir de la
motivación para obtener mejores resultados y reflexionar sobre su
proceso y sobre el cumplimiento de los objetivos planteados. A su
vez, esto genera una interiorización por parte del docente, lo que
lo faculta para mirarse así mismo en el proceso de enseñanza.
Cabe resaltar que en esta era digital el sistema educativo y la
sociedad deben estar orientados en la misma dirección para
generar políticas alineadas a los retos que se enfrentan en el siglo
actual, no solo representados en el uso de las tecnologías, sino
también en la aplicabilidad de las TIC en múltiples escenarios: en
la construcción de conocimientos y en el aprovechamiento de su
potencial para interactuar con el mundo y con la cultura para
desarrollar más conocimiento; para ser cada vez más creativos;
para fortalecer y establecer el pensamiento crítico, con el que
generar ideas innovadoras en la solución de problemas sociales
cotidianos, y para el desarrollo del pensamiento matemático, útil
para comprender relaciones y lo abstracto, para la resolución de
problemas en distintos contextos de formulación de hipótesis y
para hacer predicciones con base en los datos, entre otras
posibilidades.
Para lograr estos propósitos es vital que se realice un cambio en la
realidad curricular integrando a los docentes, padres de familia,
estudiantes y a la comunidad educativa en la toma de decisiones
pertinentes para las necesidades particulares de la comunidad.
Sin embargo, no debe pensarse que la actualización curricular
debe ser diseñada por expertos, por lo que el Ministerio de
Educación Nacional plantea algunos lineamientos de base para la
adaptación de los lineamientos a las necesidades particulares de
las instituciones educativas, en respeto a su autonomía para la
promoción de conocimiento en la sociedad.
A través del conocimiento se debe también formar a los
individuos como personas con valores integrales que les
permitan concebir una cultura por y para la paz, donde exista
armonía y tolerancia por los demás, lo que le permitirá al país
mantener un ecosistema tranquilo, con grandes desarrollos en el
ámbito social y económico.
En Colombia se observa un lento avance en los resultados en
áreas básicas como lenguaje, matemáticas, ciencias naturales,
competencias ciudadanas e inglés; sin embargo, no ha sido una
tarea fácil el mejoramiento masivo, por lo que el Ministerio de
Educación Nacional debe mantener y unificar criterios con las
organizaciones e instituciones para establecer los lineamientos
que cumplan con la estandarización internacional e invertir aún
más en educación para todos.
El Ministerio de Educación Nacional reconoce el sistema de
educación de Finlandia como un ejemplo por seguir el proceso de
mejoramiento continuo, con el fin de superar los desafíos de la
educación del Siglo XXI. Esta nación hizo un consenso con sus
ciudadanos para determinar los planes de acción con los que
romper las brechas de la educación tradicional, lo que determinó
el avance en el desarrollo de la tecnología, la investigación y la
cultura humanística. En este sistema, sin importar la clase social,
todos y cada uno de los ciudadanos tiene derecho a participar de
un mismo espacio educativo en cada uno de los niveles de
formación. Los docentes deben ser altamente calificados y tener
una vocación demostrada hacia la enseñanza y el aprendizaje.
Adicionalmente, se implementan entornos de aprendizaje
tecnológicos para las aulas en los que los estudiantes pueden
desarrollar la creatividad, el pensamiento crítico, el pensamiento
matemático y construir el aprendizaje en compañía de la
comunidad educativa.
En consecuencia, es importante aportar innovaciones en la
educación para apoyar la reforma de la educación, sin olvidar las
responsabilidades del Estado en cuanto a mantener una
constante alineación con los gremios del sector educativo, las
empresas y los grupos políticos, para tomar decisiones claves en
el diseño y estandarización de un modelo educativo participativo
y eficiente que logre consolidar una educación de calidad en
todos los sentidos, desde su infraestructura hasta cada uno de los
procesos formativos que instruyan hombres y mujeres con
autonomía para emprender, para ser críticos, para ser
competentes, para ser seres sociales con ética, para ser
investigadores y para ser creativos con habilidades para el manejo
de la tecnología y la comunicación.
Características del modelo educativo
El Siglo XXI plantea un nuevo modelo educativo con ciertas características, que son
importantes desde la perspectiva pedagógica:
El estudiante aprende
el trabajo colaborativo
El estudiante adquiere conocimientos
cada vez más profundos
El estudiante es autónomo
en su aprendizaje
El estudiante mejora su aprendizaje
mediante la evaluación formativa
El estudiante aprende el trabajo colaborativo. El trabajo
colaborativo es importante en la medida en que sea bien
empleado para que el estudiante logre desarrollarse y
aprender como individuo social. Hoy en día el conocimiento
no solamente se construye de forma individual, también de
manera colectiva. John Dewey, en el siglo anterior, ponía en
consideración dos elementos claves para la reconstrucción
social; el primero basado en el desarrollo individual del
estudiante y el segundo tiene que ver con la satisfacción del
individuo en el mejoramiento de las condiciones de otros
seres que conviven en su entorno.
Para Dewey la colaboración no solo se debe basar en lo
intelectual, puesto que también es importante labrar la
comunicación e interacción con los demás para el intercambio de
ideas, opiniones y saberes con los que forjar una sociedad más
solidaria, que socializa el aprendizaje de forma colaborativa y
colectiva, donde cada miembro cumple su rol en el proceso para
desarrollar la capacidad intelectual del individuo. La colaboración
es un punto importante en el fortalecimiento económico y social,
ya que cada quién aporta para forjar las relaciones sociales que
puedan aprovechar el potencial evidenciado en los medios de
comunicación y la información.
El aprendizaje colaborativo es un punto clave en la formación de
los estudiantes al permitirles una participación más activa, con la
dirección del docente en cada una de las actividades planteadas,
porque fortalecen las capacidades y competencias ciudadanas
necesarias para comunicarse de manera asertiva, tolerante,
práctica y respetuosa. Además, de acuerdo con Johnson, Johnson
& Holubec (1994) el aprendizaje colaborativo contiene los
siguientes elementos primordiales:
Cooperación. El trabajo cooperativo tiene su fortaleza en
el apoyo entre pares para cumplir un objetivo en común
con intercambio de roles, responsabilidades, tareas y
recursos, sin competir entre ellos.
Responsabilidad individual. Cada estudiante debe
responder por su labor, tarea o rol para lograr las metas y
objetivos colectivos.
C o m u n i c a c i ó n . Lo s e s t u d i a n t e s i n t e rc a m b i a n
información y emplean los recursos de acuerdo con las
necesidades, para desarrollar las actividades o tareas
planteadas.
Tareas en grupo. Estas actividades tienen lugar entre pares o
grupos más numerosos, de acuerdo con la situación problema
y las condiciones de la tarea. Cada miembro aporta sus
reflexiones y opiniones de manera responsable y crítica, bajo el
desarrollo del liderazgo y la comunión asertiva entre el grupo.
Reflexión sobre el proceso. Los estudiantes del grupo realizan
el respectivo análisis y evaluación del conjunto de actividades
realizadas; además, diseñan planes para mejorar su trabajo.
El estudiante adquiere conocimientos cada vez más
profundos. Los contenidos hacen parte de los procesos de
enseñanza y aprendizaje, inmersos en la estructura del plan de
estudios y el currículo. Estos contenidos deben reformarse
para abordar problemáticas reales y desarrollar competencias
en los estudiantes, al igual que para darle a los estudiantes la
posibilidad de aprender a tomar decisiones relacionadas con la
solución de problemas.
Los contenidos no son tradicionales. No deben ser empleados
de manera tradicional como se venía trabajando, es decir que
no son para memorizar, sino que representan una oportunidad
para la aplicación en su contexto social y profesional y aportan
un valor añadido para que el individuo sea capaz de
desempeñarse en ámbitos sociales, políticos, religiosos,
económicos y culturales.
La adquisición de conceptos no debe alejarse de la realidad.
Todo lo contrario: deben ser conceptos que se puedan aplicar a
cualquier contexto posible, con el fin de dar una mayor
capacidad al estudiante para enfrentarse a los desafíos de la
sociedad y para acceder al conocimiento de forma más
experimental, reflexiva y crítica.
El estudiante es autónomo en su aprendizaje. El estudiante
debe tener la autonomía en su aprendizaje, mientras que el
docente debe ayudarle ofreciéndole estrategias alternativas
de aprendizaje, que a la vez motiven a los estudiantes a seguir
realizando este proceso de manera permanente. El docente lo
logra cuando permite al estudiante experimentar y reflexionar
en la construcción del conocimiento, cuando se enfoca en la
adquisición de estilos y ritmos propios de aprendizaje y cuando
los dos agentes (docentes y estudiantes) mantienen el
compromiso y la responsabilidad con el proceso.
Aprendizaje autodirigido. El docente pone en conocimiento a
los estudiantes sobre los requerimientos e instrucciones para
las actividades a realizar, los desempeños esperados, los
objetivos de aprendizaje, las normas y la forma de evaluación
de cada una de las actividades que se deben entregar, de tal
manera que el estudiante pueda hacer una planeación propia
de cómo debe realizar y dar cumplimiento a las actividades
para lograr los objetivos esperados.
El estudiante mejora su aprendizaje mediante la evaluación
formativa. Desde el concepto del aprendizaje autodirigido es
importante la evaluación formativa porque permite tanto a
docentes como a estudiantes conocer cuáles son las posibles
dificultades, fortalezas y oportunidades de mejora que pueden
existir a lo largo del curso o el proceso educativo. Para ello, el
docente y el estudiante deben reflexionar acerca de los
procesos de enseñanza y aprendizaje, siempre en dirección a la
mejora continua de las habilidades y a la obtención de mejores
resultados.
Generación de productos por parte del estudiante. A partir de
los retos los estudiantes están en condiciones de aplicar el
conocimiento en contextos específicos, para participar en
actividades significativas. El docente podrá recoger las
evidencias para formular un estudio sobre el proceso llevado a
cabo.
Evaluación del desempeño del estudiante. Es necesario
evaluar el desempeño del estudiante y, a su vez, brindarle
retroalimentación para que interiorice la información sobre su
desempeño y sus resultados, con lo que se orienta hacia el logro de cada uno de los objetivos de
aprendizaje. La evaluación formativa mantiene ciertas características:
Características de la
evaluación formativa
El estudiante Es articulada no
La información debe permanecer Debe ser llevado solo para medir
recolectada es en un constante todo el proceso conocimiento,
vital en este diálogo para desde el inicio sino también las
proceso reflexionar sobre hasta el final habilidades,
su proceso competencias y
desempeños
Figura 2. Características de la evaluación formativa.
Sociedad industrial vs. sociedad de la información
A partir de la década de los 70, con la revolución de la tecnología,
nace el término de la sociedad de la información. Con la aparición
de la conectividad o el Internet es posible hoy en día tener acceso
a la información, desde cualquier lugar y en cualquier momento,
siempre que se cuente con servicio de Internet. Esta tecnología ha
generado varios cambios a nivel de la sociedad en general, lo que
ha hecho que surjan y se desarrollen nuevas competencias
digitales para usar la información de forma responsable y
eficiente, con el objetivo de construir el conocimiento.
Mientras en el sector empresarial predomina la industrialización y
el desarrollo de los servicios como puntos centrales, en contraste
la educación en múltiples casos se usa como un negocio. A pesar
de esto, en la actualidad se busca innovar en procesos que hagan
de la educación un espacio abierto donde se aproveche el
potencial de las tecnologías para la divulgación y explotación del
conocimiento.
La industrialización se ha convertido en un pilar de la economía
mundial a lo largo de los siglos, cuyo empuje ha dado lugar a la
globalización industrial y a la aparición de la revolución
tecnológica. En este momento se puede evidenciar cómo las
empresas crean comunidades y alianzas estratégicas para
intercambiar y relacionar información de mercados tanto locales
como internacionales, con el objetivo de garantizar una mayor
competencia en el sector productivo. Además, se construye una
nueva terminología en el campo de la economía informacional y
global, lo que implica que la información está latente dentro de
cada uno de los sectores de la economía, bien sean el comercial,
social, cultural o político. La información es crucial en el mundo
globalizado porque por medio de Internet rompe las barreras
geográficas y sociales y conecta más espacios abiertos para el
conocimiento.
La educación en la sociedad de la información tiene como
objetivo el desarrollo de habilidades y competencias. Para
lograrlo los individuos deben generar competencias para crear y
relacionar la información, por lo cual se requiere acceso a los
medios o instrumentos de información para la construcción del
conocimiento, con lo que se puede sacar el máximo provecho del
potencial tecnológico y se cierran las brechas de la inequidad
social.
La sociedad industrial de los siglos anteriores se basaba en la
línea de producción de recursos y en los beneficios obtenidos por
los grupos empresariales de producción en el mercado; se
caracterizó por la estandarización y clasificación de métodos y de
estudiantes por edades y de acuerdo con otras variables.
Actualmente la situación sigue siendo muy parecida.
El sistema educativo actual debe permitir el acceso a más
personas y disponer de procesos de formación para la adquisición
del aprendizaje y conocimiento basado en competencias y
solución de problemas, lo que podrá ayudar al desarrollo de
habilidades importantes en la sociedad de la información. En el
campo digital estas competencias deben verse reflejadas en la
selección, el análisis y el procesamiento responsable de la
información para la toma de decisiones, el desarrollo de la
autonomía y el trabajo colaborativo dentro de comunidades
específicas y en diversos contextos.
Para que se cumplan estas metas los docentes deben conocer la
realidad de la sociedad actual y cada una de las transformaciones
que han emergido en relación con las competencias de la
sociedad del Siglo XXI y en los saberes de las áreas del
conocimiento.
Revolución educativa
La integración de las tecnologías en el aula no necesariamente
genera innovación, sino está acompañada de un cambio o
transformación en el proceso educativo. Por ejemplo, las clases
magistrales, si bien siguen siendo fundamentales, no están en
algunos casos alineadas al interés del estudiante, lo cual tiende a
la desmotivación por aprender. Es por eso que los docentes
requieren hacer uso de nuevas estrategias para generar o añadir
recursos de gran interés para los estudiantes, contexto en el que
el uso de las TIC aporta a la transformación de la enseñanza a
través de la interacción y el dinamismo que ofrecen para el
cumplimiento de los objetivos educativos.
La revolución educativa no debe ser focalizada solo en el uso de
la tecnología, sino que además debe combinar el entorno real con
el virtual, es decir, aprovechar la tecnología para tener nuevas
formas de aprendizaje y proponer actividades que no se
encapsulen en el aula, que permitan experimentar nuevas
alternativas para construir el conocimiento sin que sea un proceso
monótono; al contrario, permite que el aprendizaje sea dinámico y
que capte la atención de los estudiantes para que se sientan más
cómodos y puedan relacionarse de mejor manera con los
docentes en el proceso de enseñanza.
El siguiente ejemplo sirve para trazar lo que se quiere decir.
Mediante el uso de procesos como la gamificación, la simulación
y la realidad aumentada se pueden plantear actividades a partir
de proyectos que no solo fortalecerán el trabajo individual, sino
que además tendrán la oportunidad de trabajar de manera
colectiva hacia un objetivo en común. Este trabajo debe
establecer una situación problema para que el estudiante analice,
tome decisiones, piense críticamente y acuerde ideas con sus
compañeros en la búsqueda de soluciones concretas a la
situación del contexto.
Para que exista una revolución educativa es necesario utilizar
otro tipo de recursos; por ejemplo, para aprender matemáticas y
desarrollar el pensamiento matemático no solo deben resolver
algoritmos o plantear situaciones para la resolución de
problemas. Es importante que el docente diseñe estrategias que
incluyan recursos educativos digitales como por ejemplo videos
interactivos para la explicación de algunos conceptos
matemáticos o la ejercitación con simuladores para analizar
variables aleatorias que pueden hacer parte de la toma de
decisiones.
Para el caso de la gamificación la ampliación de las estrategias
puede manifestarse en la experimentación del estudiante en
varios escenarios para que cree varias alternativas de solución
del problema.
La realidad aumentada puede usarse, por ejemplo, en la
observación de figuras geométricas para relacionar conceptos
abstractos no identificables a simple vista. Otra alternativa es la
de propiciar el ingreso a otros espacios fuera del aula para la
experimentación. Para hacer uso de estas herramientas es claro
que se requiere de algunos conocimientos y competencias
tecnológicas, para lo cual es importante que el docente asuma
este reto junto con los estudiantes de hoy en día, que desean
fervientemente descubrir el mundo y no solo sentarse en un
pupitre a recibir clases que pueden ser tediosas para ellos y que
por ende desmotivan al estudiante, más si se habla del área de
matemáticas que para muchos representa un dolor de cabeza.
Uno de los grandes esfuerzos realizados por el Ministerio de
Educación Nacional es la revolución educativa, que tiene como
pilar el cambio para mejorar el desarrollo sostenible de la
economía del país a partir del fomento de oportunidades
equitativas para todos, de la reducción de la pobreza mediante el
aumento de la cobertura y la calidad educativa, junto con el
empleo de profesionales capacitados y comprometidos con su
labor. Para que esto sea posible, los docentes requieren
formación en investigación científica y tecnológica, de manera
que surjan ideas que ayuden a la innovación y a la transformación
educativa.
La revolución también pone en marcha la innovación y
modernización del sistema educativo, con un papel importante
de las TIC y la conectividad. Para lograr la revolución educativa
en todo el país el gobierno promueve lentamente la articulación de
los recursos tecnológicos básicos para desarrollar las competencias
tanto en docentes como estudiantes, lo que permitirá extender la
cobertura del servicio mediante ambientes de aprendizaje virtuales
que diversifican contenidos pedagógicos con disponibilidad y
acceso abierto a través de los mecanismos tecnológicos.
Es prioritario que los estudiantes y los docentes tengan
competencias en el uso de las TIC para que de forma responsable y
eficiente accedan a la información y la seleccionen
pertinentemente, de acuerdo con su contexto y necesidades. Por
ello, el gobierno ha implementado la formación en competencias
digitales para los docentes y la ciudadanía en general, con el fin de
garantizar la correcta utilización de la información y su aplicación en
la sociedad.
Innovación en la educación
El sector educativo se mantiene en un grado mínimo de
innovación educativa; si bien se han alcanzado avances, se
evidencia un proceso lento en la generación del cambio en el
sistema educativo. A pesar de realizarse procesos de innovación
no son del todo sostenibles, en algunos casos debido a que no
hay una misma línea de acción en las políticas públicas para la
educación y no se mantienen articuladas en las diferentes
transiciones de gobernantes, es decir que, en el caso de
Colombia, el cambio de gobierno plantea diferentes formas de
ver y desarrollar planes para la educación, y más en el sentido de
innovación.
Para lograr el esperado cambio se debe generar una innovación
disruptiva. Si se aplica este concepto en la educación significa
que una revolución educativa real debe establecer como primera
medida una educación de calidad, en lo posible gratuita, de fácil
acceso y eficiente, que permita la modificación parcial o completa
del sistema educativo para que el país se desarrolle a mayor
velocidad como consecuencia de la excelente prestación del
servicio y de la superación de las expectativas frente a la
innovación aplicada en los procesos educativos y la
implementación de valores agregados; esto es innovación
disruptiva: la creación de nuevos mercados y el posicionamiento
como pionero.
En relación con el concepto anterior, para ejemplificar la
innovación disruptiva en la educación se puede observar el
diseño y producción de recursos educativos digitales y de
aplicaciones educativas que generan cambios en la forma de
enseñar y aprender. Una vez estos sean implementados en las
prácticas de aula como experiencias significativas rompen la
tradición de la escuela porque permiten crear nuevas formas de
enseñar a partir de la tecnología. Uno de los grandes retos, por
supuesto, es el uso de las nuevas tecnologías como medida para
la transformación y generación de innovación en la educación; si
no se hace un buen uso de las tecnologías y no se promueve un
cambio en la práctica, no se puede hablar de innovación.
Por tal motivo, para saber si se innova o no es necesario realizar
una evaluación con la que se monitoree el impacto en los
estudiantes y se analice la mejoraría en sus aprendizajes; es de
esta manera que se puede evidenciar una transformación
significativa en los procesos desarrollados.
La innovación educativa obliga a que los actores con un grado
de responsabilidad, para este caso los docentes, se
actualicen en estrategias pedagógicas y didácticas que
posibiliten una mejor práctica y, por ende, un desarrollo
sostenible de la innovación, diferente a incluir las TIC en el aula
para seguir haciendo lo mismo. Estas prácticas deben lograr
cumplir con objetivos claros y reformas en cuanto a la manera
de aprender de los estudiantes, a partir de la motivación, de la
búsqueda de la autonomía dirigida, del compromiso y de la
responsabilidad por parte de los estudiantes en la generación
del conocimiento y en el desarrollo de las competencias
requeridas para la sociedad del Siglo XXI.
Aprender a aprender
En pleno siglo XXI el auge de la era digital se manifiesta con
vehemencia en el avance de la tecnología y el uso de la
conectividad a través de Internet, lo que ha generado nuevos
ambientes para el aprendizaje en los que el usuario puede
aprender y construir su conocimiento como desee, rompiendo las
brechas de la localización geográfica y social. Actualmente se
requieren cambios en la pedagogía y en las estrategias
didácticas; para ello, los docentes deben cambiar procesos y
actividades memorísticas, necesarios en algunos casos, por otras
actividades que permitan a los estudiantes adquirir habilidades
para investigar, para buscar, para analizar e interiorizar la
información, de manera que puedan usarla, adaptarla y
solucionar las situaciones que enfrenten en el entorno. Por otro
lado, Internet ofrece un número casi infinito de bits de
información; es importante clasificar la información para
determinar qué es pertinente o no de acuerdo con la necesidad, y
qué es válido, por lo que se hace necesario que los docentes
adquieran y desarrollen competencias para el procesamiento de
la información y, de esta forma, puedan brindar acompañamiento
a sus estudiantes.
La transformación que emerge de la era digital ha cambiado a los
estudiantes, que ya no son los mismos. En esta época ellos tienen
diversas formas de aprender ante las cuales los docentes deben
estar preparados para ofrecer estrategias con las que fomentar la
motivación de sus estudiantes. Desde la revolución industrial la
educación fue planteada tal como hasta hoy se conoce; su
objetivo era formar a las personas para hacer de ellas buenos
profesionales para las organizaciones y para desarrollar un
pensamiento homogéneo para la práctica rutinaria. Sin embargo,
se pretende cambiar este tipo de educación en la actualidad para
preparar a los niños, niñas, jóvenes y adultos como personas
idóneas para la sociedad.
Por eso es importante el concepto de “aprender a aprender”. Hoy
ya no es necesario adquirir conocimientos fijos; por el contrario, es
necesario formarse continuamente para la actualización y el
desarrollo del conocimiento propio. Cada individuo tiene su ritmo
y estilo de aprendizaje y, en consecuencia, cada individuo tiene la
autonomía para emprender su saber cuándo lo necesite, para lo
que cuenta con la importante orientación del docente, que en
este caso ya no enseñará solo temáticas o contenidos, sino que
enseñará al estudiante diversas formas de aprender con
motivación.
Aprender a aprender con el uso de las TIC es muy posible,
siempre y cuando se utilice correctamente; esto representa un
reto para los docentes porque en muchos casos tienen pocas
habilidades para aplicar en su praxis pedagógica las TIC. Se
observa que los estudiantes tienen mayor dominio de estas
competencias digitales, de modo que no resulta conveniente
enseñar algo que se desconoce. Sin embargo, por criterio propio
el docente debe romper sus limitaciones y empezar a desarrollar
competencias digitales para no volver a la rutina de la escuela
tradicional, con los mismos conocimientos. Por consiguiente, es
de vital importancia que el docente proponga actividades que
motiven al estudiante a la reflexión y la investigación, para
impulsar la construcción del conocimiento a partir de la
innovación del aprendizaje e implementar el aprender a aprender
con autonomía, compromiso y responsabilidad.