aplicación de las dietas vegetarianas en la enfermedad
hepática.
Las dietas vegetarianas se refieren a aquellas “que se basan en alimentos de origen
vegetal en donde se pueden incluir algunos alimentos de origen animal. Por su
parte, las dietas veganas son aquellas “que prescinden de todos los alimentos de
origen animal”.
Las dietas veganas y vegetarianas favorecen el consumo de alimentos de origen
vegetal. De forma general tienen una menor densidad energética, menor contenido
de grasas saturadas y de azúcares y mayor de fibra, potasio, vitamina C y
fitonutrientes (carotenoides, compuestos fenólicos y azufrados), que han
demostrado diferentes beneficios para la salud.
El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo, el cual tiene la capacidad de
regenerar su propio tejido; es decir, puede perder hasta las tres cuartas partes del
mismo y volver a su estado original. Se considera un órgano diana que, si sufre
daño, compromete a casi todos los sistemas orgánicos (digestivo, endocrino,
cardiovascular e inmunitario). Cuando el hígado está dañado se desarrolla la
enfermedad hepática o hepatopatía, la cual se aplica a muchas patologías y se
define como un impedimento adecuado del funcionamiento normal del hígado o una
falta del mismo.
Todo paciente con alguna patología debe de tener un tratamiento adecuado a sus
necesidades, pero, si hablamos de pacientes con alguna enfermedad hepática se
tienen ciertas consideraciones.
Se ha detallado que el aporte proteico debe ir dirigido a obtener un balance
nitrogenado neutro o positivo, según exista o no desnutrición proteica. Los
requerimientos proteicos para obtener un balance nitrogenado neutro en un
paciente con enfermedad hepática se encuentran moderadamente elevados con
respecto a los de un individuo sano, entre 0,8-1 g/Kg/día, aunque en algunos
pacientes puede llegar a 1,2 g/Kg/día. En pacientes con cirrosis hepática
descompensada y/o en situación de hipercatabolismo, sería necesario administrar
1,5-2g/Kg/día. De hecho, se ha descrito que la utilización de las proteínas
administradas es altamente eficaz. Sin embargo, en aquellos pacientes que no
toleren una ingesta proteica que permita un balance nitrogenado neutro porque
provoque encefalopatía hepática, se pueden sustituir las proteínas de origen animal
por proteínas vegetales que se han mostrado útiles en el manejo de pacientes con
encefalopatía.
¿Qué tan recomendadas son las dietas vegetarianas en pacientes con
enfermedades renales?
En una comparación aleatoria cruzada en pacientes cirróticos con encefalopatía
crónica, se compararon los efectos de una dieta con proteínas principalmente
vegetales con una dieta con proteínas animales en ocho pacientes con cirrosis y
encefalopatía crónica permanente, bajo tratamiento óptimo con lactulosa. Después
de un período de preinclusión, los pacientes recibieron dos dietas equicalóricas y
equinitrogenadas durante 7 días (71 g de proteínas totales), que contenían 50 g de
proteína de origen animal o 50 g de proteína vegetal. En los últimos 3 días de cada
período, el balance de nitrógeno fue significativamente mejor durante la dieta con
proteína vegetal, la diferencia se debió enteramente a una reducción del nitrógeno
urinario y su excreción. El promedio de glucosa en sangre integrada diurna fue
ligeramente superior durante las proteínas vegetales, mientras que la insulina, los
aminoácidos plasmáticos y el amoníaco fueron inferiores. La clasificación clínica de
la encefalopatía mejoró levemente con las proteínas vegetales y las pruebas
psicométricas mejoraron significativamente, pero permanecieron sumamente
anormales. El cumplimiento de la manipulación dietética fue bueno. Los datos
prueban que una dieta principalmente de proteínas vegetales vale la pena en
pacientes cirróticos con encefalopatía crónica bajo terapia óptima con lactulosa.
Hasta ahora ciertos estudios confirman grandes beneficios en una dieta vegetariana
para pacientes con hepatopatías, pero sigue estudiándose y comprobándose las
ventajas y desventajas de las mismas.
Referencias:
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