Introducción
El tratamiento de ortodoncia se encuentra mediado por los diferentes tipos de
movimientos que sufren los órganos dentales. Es un modelo matemático, teórico y
didáctico que sirve para explicar cómo se mueven los dientes por medio de los sistemas
de fuerza (F), ya que es imposible hacerlo en forma directa en los pacientes.
El anclaje en ortodoncia es la resistencia al movimiento que presentan los dientes ante
la aplicación de una fuerza. Dicho de una manera más sencilla, el anclaje es la cantidad
de milímetros que se mueven los dientes para cerrar el espacio que ha dejado la
extracción.
El control del anclaje durante el tratamiento con ortodoncia es un factor muy importante
que interfiere en el resultado final.
Cuando el ortodoncista realiza un tratamiento de ortodoncia, utiliza una serie de fuerzas
que hacen desplazar un grupo de dientes en cierta dirección. Según la tercera ley de
Newton, siempre encontraremos otra fuerza igual y en sentido opuesto a la aplicada, y
por este motivo el anclaje es el factor clave durante todo el proceso. Dependiendo del
tipo de anclaje utilizado, el especialista limitará el movimiento de los dientes que le
interese para que no se desplacen todos a la vez.
Una de las ventajas principales del uso de dispositivos de anclaje es el control en el
desplazamiento de los dientes anclados. De esta manera, se disminuye su movimiento,
pero no los deja inmovilizados.
Los dientes, el paladar duro, el hueso alveolar, el hueso occipital y el dorso del cuello
son las estructuras anatómicas de las que se vale el ortodoncista para mejorar el control
del anclaje en el tratamiento de ortodoncia.
Definición
El término anclaje se define en su aplicación ortodóncica de un modo poco habitual:
la definición como «resistencia a un movimiento dental no deseado» expone lo que
el odontólogo desea. Aunque poco frecuente, la acepción es más clara cuando se
presenta de este modo. El odontólogo o el ortodoncista construyen siempre un
aparato para producir determinados movimientos dentales deseados. Para cada
acción deseada existe una reacción igual y opuesta. Inevitablemente, las fuerzas de
reacción pueden mover también otros dientes si el aparato contacta con ellos. Por
consiguiente, el anclaje es la resistencia a las fuerzas de reacción que se obtiene
(habitualmente) de otros dientes, o (en ocasiones) del paladar, a veces de la cabeza
o del cuello (mediante una fuerza extraoral) y más a menudo mediante anclajes
atornillados a los maxilares (1).
Por el momento, nos centraremos primero en el control de los movimientos dentales
no deseados cuando varios dientes van a servir como anclajes. Al planificar el
tratamiento ortodóncico es sencillamente imposible considerar solo los dientes que
se desea mover. Hay que analizar, evaluar y controlar cuidadosamente los efectos
recíprocos en el conjunto de las arcadas dentales. Un aspecto importante del
tratamiento consiste en potenciar al máximo el movimiento deseado y limitar al mismo
tiempo los efectos secundarios indeseables.
Relación entre el movimiento dental y la fuerza
Una estrategia evidente para controlar el anclaje sería la de concentrar la fuerza
necesaria para producir el movimiento dental allí donde se necesita, y después disipar
la fuerza de reacción entre el mayor número de dientes posible, manteniendo la
menor presión sobre el LPD de los dientes de anclaje. Un umbral por debajo del
cual la presión no produzca ninguna reacción permitiría controlar perfectamente el
anclaje, ya que solo habría que asegurarse de no alcanzar el umbral para el
movimiento dental en los dientes de la unidad de anclaje. Una respuesta diferencial
a la presión, de manera que una presión intensa produjera un movimiento dental
mayor que otra más leve, permitiría mover algunos dientes más que otros, aunque
siempre se produjera algún movimiento dental no deseado (2).
Clasificación de anclaje
Anclaje mínimo
Cuando este anclaje es colocado en los molares, éstos migran en dirección mesial hasta
un 70% del espacio y nos brindan un 30% de anclaje. Según Nanda este tipo de anclaje
es denominado Anclaje C o “anclaje no crítico”, en donde el 75% del cierre de espacios
se obtiene por medio del desplazamiento mesial de los dientes posteriores. Este tipo de
anclaje lo elaboramos con los arcos principales (stops, tip back, cinchado del arco, toe
in, toe out, in bend, out bend) o con elementos accesorios (ligadura, elásticos
intermaxilares, lip bumper) o una combinación de ambos (3).
Anclaje tipo C
Anclaje moderado
Este tipo de anclaje nos proporciona un 50% de migración mesial de los molares y un
50% de anclaje. Este tipo de anclaje también es llamado anclaje recíproco. Según
Nanda, este tipo de anclaje lo denomina Anclaje B, en donde el cierre de espacios es
relativamente simétrico, con igual desplazamiento tanto de los dientes anteriores como
los posteriores. Estos anclajes se realizan con alambre de calibre 0.036” y van unidos a
bandas, a cajas o bondeados directamente al diente. Dentro de los anclajes moderados
está el botón de Nance, Viaro Nance, arco transpalatino y el arco lingual (3).
Anclaje tipo B
Anclaje Máximo
Con estos anclajes, los molares migran mesialmente un 30% del espacio de la
extracción y nos brindan hasta un 70% de anclaje. Según Nanda, este anclaje lo
denomina Anclaje A; esta categoría la describe como el mantenimiento crítico de la
posición de los dientes anteriores, en donde para su retracción se necesita el 75% o
mas del espacio de retracción. Dentro de estos tipos de anclajes encontramos al
Cromosoma, transpalanance y el arco extraoral en combinación con el TPA. El anclaje
máximo se utiliza cuando tenemos un apiñamiento severo o cuando necesitamos un
cambio facial importante, por ejemplo, en pacientes biprotrusivos o en las clases II
división I (4).
Anclaje tipo A
Anclaje absoluto
En este tipo de anclaje se evita la migración mesial del molar conservando así el 100%
del espacio de la extracción. En los últimos años se han utilizado los mini implantes en
el tratamiento de ortodoncia con el objetivo de proporcionar un anclaje absoluto sin la
necesidad de la colaboración del paciente. Estos mini tornillos son lo suficientemente
pequeños como para ser colocados en diferentes áreas del hueso alveolar (4).
Minitornillo
Anclaje reforzado
Continuando con el ejemplo del hueco de extracción, si se deseara una retrusión
diferencial de los dientes anteriores, se podría reforzar el anclaje sobre los dientes
posteriores, añadiendo el segundo molar a la unidad posterior (5).
Valor del anclaje
Ello alteraría el cociente de las superficies radiculares, de manera que actuaría una
presión relativamente mayor sobre el LPD de los dientes anteriores, y con lo cual se
conseguiría una retrusión del segmento anterior relativamente mayor que el avance
del segmento posterior (3).
Anclaje estacionario
El término anclaje estacionario, utilizado tradicionalmente, aunque menos descriptivo
que la denominación anclaje reforzado, hace referencia a la ventaja que se puede
obtener del movimiento en bloque de un grupo de dientes contra la inclinación de otro .
Figura 2. Desplazamiento de los dientes
Efecto diferencial de las fuerzas muy intensas
Si unas presiones muy elevadas impidieran el movimiento dental, se podría modificar
el anclaje de manera que se moviera más el segmento de la arcada con mayor
superficie de LPD. Por supuesto, se podría conseguir este resultado aplicando esa
fuerza intensa de manera que se sacara el segmento más pequeño del margen
máximo de movimiento dental, al tiempo que se mantuviera dentro del mismo al
segmento de mayor tamaño. Dado que los efectos serían muy traumáticos,
representaría una forma contraproducente de manipular deliberadamente el anclaje
(1).
Anclaje cortical
Una última consideración en relación con el control del anclaje es la respuesta
diferencial del hueso cortical en comparación con el medular. El hueso cortical es más
resistente a la reabsorción, y el movimiento dental es más lento cuando una raíz
contacta con el mismo. Algunos autores han propuesto torcer las raíces de los dientes
posteriores hacia el exterior, contra la placa cortical, para inhibir su movimiento mesial
cuando hay que cerrar espacios de extracción. Dado que el movimiento mesial se
produciría a lo largo de la placa cortical, no contra la misma, es muy dudoso que esta
técnica refuerce considerablemente el anclaje (aunque puede inducir reabsorción
radicular). Sin embargo, una capa de hueso cortical denso que se haya for mado en
el proceso alveolar puede modificar el movimiento dental. Esta
situación puede darse en un antiguo hueco de extracción, por ejemplo en un adulto
que haya perdido un molar o un premolar hace muchos años. Puede resultar muy
difícil cerrar ese hueco de extracción, ya que el movimiento dental se reduce a la
mínima expresión cuando las raíces se topan con hueso cortical a lo largo del reborde
alveolar reabsorbido (6).
Figura 3. Anclaje cortical
Anclaje muscular
En los pacientes braquifaciales (cara corta) su musculatura presenta mayor tonicidad y
es más fuerte a diferencia de los pacientes dólicofaciales (cara larga) que presentan una
musculatura débil e hipotónica. En estos últimos pacientes los dientes presentan menos
resistencia al movimiento ortodóncico (6).
Figura 5. Anclaje muscular, braquifacial y dolicofacial.
Determinantes para el control de anclaje
Cuando el objetivo del tratamiento ortodóncico se tiene bien claro desde un inicio, es
fácil determinar el tiempo y el tipo de anclaje que vamos a utilizar. El control del
anclaje es complicado, por eso se debe tener un equilibrio entre las fuerzas aplicadas
y los dientes anclados. Si se tiene contemplado las extracciones de órgnos dentales,
es imprescindible tomar en cuenta la cantidad de espacio que van a proporcionar, así
como las combinaciones de anclaje que se necesitará para limitar el desplazamiento
dental. En algunos casos, todo el espacio obtenido de las extracciones se utilizará
para la alineación de los dientes restantes, mientras que en otros casos, sólo se
necesitará una parte del espacio de la extracción (7).
Cuando se ha decidido el tratamiento ortodóncico, es necesario tomar
enconsideración tanto los problemas que se presentarán en la biomecánica, así
como también, conocer el valor del anclaje de cada diente (Anclaje Dental). Las
dificultades en el control del anclaje serán superadas fácilmente, siempre y cuando
se tenga en cuenta:
• Una idea clara de cómo va a quedar la oclusión final.
• Estar conciente de los movimientos indeseables que se pueden presentar
entre consulta y consulta, así como su corrección inmediata.
• Tener el conocimiento de los principios biomecánicos en los que se basa el
funcionamiento de los aparatos ortodóncicos (7).
Aparatos para el control de anclaje unimaxilares
Si a estas circunstancias se le agrega el hecho de que la transmisión de las F se
establece espacialmente y no sólo en planos determinados, se puede concluir,
nuevamente, que el ortodoncista ha de tener muy claro cuál es la situación mecánica
(vectorial) que busca producir en un momento específico del tratamiento, cuáles son los
obstáculos que afronta desde el punto de vista físico y cómo intentará superarlos, para
lograr los objetivos trazados en el plan mecánico individual del paciente. Hechas estas
precisiones, se explicará, en forma breve, un método más exacto que el geométrico para
analizar el estado de F y M que se generan en ortodoncia. Para empezar, un vector
puede ser proyectado en un mismo plano en dos direcciones distintas, de manera que
las componentes se convierten, precisamente, en los lados de un paralelogramo, que
tiene al vector original como su diagonal (2).
Arco Transpalatino
Sistema efectivo de anclaje transversal para el maxilar con muy poca acción
anteroposterior, se utiliza para evitar la rotación mesiodistal de los molares en
mecánicas de cierre de espacios en masa que involucran retracción, atracción o
protracción (3-4).
Este arco fue introducido por el Dr. Robert A. Goshgarian en 1972 y cruza el paladar
uniendo los primeros molares permanentes; ha demostrado ser efectivo como
dispositivo de mantenimiento del anclaje moderado ya que forma una unidad de anclaje
que resiste el movimiento mesial de los molares y la tendencia rotacional de las raíces
palatinas. Es uno de los aparatos de anclaje moderado más sencillos y el más utilizado
por la mayoría de los ortodoncistas.
Para su confección es necesario primero, adaptar las bandas en los primeros molares
superiores y tomar una impresión, de manera que al vaciarla se obtenga el modelo de
trabajo con las bandas perfectamente adaptadas en los molares, y de esta manera, se
procede a la confección del arco transpalatino con alambre de acero 0.036”, dejando
una separación del alambre con la encía palatina de 2mm. a 3mm (8).
El arco transpalatino puede ser confeccionado de forma fija, soldado a las bandas de
los primeros molares o bondeado directamente por las caras palatinas. También puede
ser realizado de forma removible, sostenido por cajas palatinas soldadas a las bandas
de los molares.
Arco transpalatino
Arco transpalanance
Es la fusión del arco transpalatino con el botón de Nance. Este anclaje es utilizado, al
igual que el Cromosoma, en los casos de apiñamientos severos y en los casos en los
cuales se tiene como uno de los objetivos el cambio facial. Constituye una buena opción
de anclaje máximo para el maxilar superior, en donde el botón de Nance representa la
porción acrílica mucosoportada en la región mas anterior, superior y media del paladar;
y el transpalatino la porción dentosoportada del aparato. Es elaborado en alambre de
acero 0.036” y el botón de acrílico descansa sobre las rugosidades palatinas (8).
Arco transpalanance
Aparatos de control de anclaje intermaxilares
Para evitar la extrusión y/o la mesialización de los dientes posteriores, se coloca un arco
lingual o un arco transpalatino. En los casos que el paciente no presente instalado un
arco lingual o un arco transpalatino y sea necesario el uso de éstos elásticos
intermaxilares (clase II o clase III), se realizan dobleces compensatorios en el arco
principal en el área de los molares (tip back); esto evitará la extrusión y el movimiento
indeseable de los mismos. En casos de mordida profunda, con el uso de los elásticos
intermaxilares se puede aprovechar de manera favorable y controlada la extrusión de
los molares. Para que un elástico exprese su fuerza original, éste deberá de distenderse
tres veces su diámetro. Para pacientes sin extracciones, el diámetro del elástico
recomendado será de 1/4” (para vector clase II ó III). Para pacientes con extracciones,
el diámetro del elástico recomendado será de 3/16” (para vector clase II ó III). Para
interdigitar con elásticos en delta (vector clase I), el diámetro recomendado es de 1/8”
(4).
Elásticos
Los elásticos en ortodoncia son usados de diferentes formas entre ellas de manera
intraoral y extraoral, su efecto varía de acuerdo a algunas marcas comerciales en el
diseño de los elásticos intermaxilares, como también en las cadenas elastómeras. Por
otro lado, su uso tan indispensable por la participación del paciente, ayuda a corregir las
discrepancias maxilares tanto de manera anteroposterior como las verticales según lo
indique el especialista (9).
Elásticos intermaxilates
Los elásticos en clase II, en clase III o deltas representan un anclaje mínimo los cuales
limitan la protrusión del segmento anterosuperior o anteroinferior. Estos acercan los
dientes superiores a los inferiores y son otra manera frecuente de obtener movimiento
dental diferencial. La dirección del elástico define su vector de fuerza y la terminología
usada para describirlo. Los elásticos en clase II son colocados desde los dientes
anterosuperiores hasta los posteroinferiores. Los elásticos clase III son colocados desde
los dientes posterosuperiores hasta los anterioinferiores.
Los elásticos en deltas o “candados en delta” son usados generalmente para interdigitar
la oclusión, sin embargo, también se usan como anclaje para mantener la clase I canina
en los casos en los cuales todavía existen espacios por cerrar.
Se pueden utilizar elásticos de diámetro de 1/8”, 3/16” ó 1/4” cuya fuerza puede variar
desde las 2 Oz., 4 Oz. y 6 Oz (9).
Aparatos de control de anclaje extraorales
El ACCO de Margolis el cual utiliza aparatos removibles junto con el uso de la fuerza
extraoral. El aparato intraoral se compone de un arco de Hawley, también tiene planos
inclinados para liberar la mandíbula de la oclusión. Además puede utilizarse un tornillo
para realizar expansión. EL uso de este aparato es de 24 horas y el de la fuerza extraoral
de 12 horas (5).
El C-Modeler es una férula construida en un copolimero de etileno y acetato de vinilo
con aditivos, en el cual está incluido el arco interno del arco extraoral, también se puede
poner un plano inclinado. Este tipo de aparato produce cambios dentales y esqueletales,
en los cambios dentales esta la retrusión e intrusión de los incisivos.
El arco extraoral de Asher fue inventado en la década de 1950. Este tipo de arco cuando
se utiliza con tracción occipital al tener unos brazos auxiliares que se apoyan en el
alambre entre caninos y incisivos laterales provoca intrusión de la zona anterior. Si se
utiliza con tracción cervical el efecto de este arco será la extrusión de caninos e incisivos.
También se puede utilizar cuando faltan las primeras molares maxilares. Los brazos
auxiliares también previenen que el arco extraoral se quite accidentalmente (5).
Arco extraoral y sus tipos
El arco extraoral es un sistema mecánico que genera fuerzas destinadas al movimiento
ortodóncico y ortopédico. Las fuerzas son aplicadas para estabilizar, mover elementos
dentarios o dirigir el crecimiento del maxilar y mientras la mandíbula aumenta de
tamaño. Los arcos extraorales se llaman así por su apoyo fuera de la boca, ya sea en
la zona occipital, cervical o parietal están compuestos por un elemento de anclaje siendo
una cinta, medios de unión que generalmente son bandas en los primeros molares
superiores, un arco extraoral y un arco intraoral que va soldado a este. Es importante
diagnosticar el tipo de maloclusión e identificar el tipo de crecimiento facial del paciente
ya sea dolicocefalico, braquicefalico o mesosefalico, para un correcto plan de
tratamiento y un adecuado uso del arco extraoral (7).
Mascara fácil y sus tipos
La máscara facial ortopédica, de acuerdo con la severidad del caso, puede resolverlo
totalmente o minimizar el tratamiento e inclusive, es factible incorporar el uso de la
terapia multibandas conjuntamente con ella. Esta técnica se compone de tres
elementos: a. La máscara propiamente dicha b. Sistema de anclaje intraoral (el arco
doble) c. Gomas elásticas de tracción La máscara propiamente dicha contiene los
apoyos frontales y mentoneanos, construidos con acrílico autopolimerizable u otros
materiales plásticos sobre las impresiones de estas estructuras independientes o en
mascarillas faciales, unidos estos elementos por medio de varillas de alambre rígido de
1, 8 a 2 mm, configurando la morfología facial. Posteriormente se incorpora el arco
prelabial con los ganchos para tracción de las gomas elásticas (medios y laterales). Es
importante señalar que en el borde inferior del apoyo frontal se debe situar a 1 cm por
encima de la línea de las cejas para proporcionar confort al paciente y permitir el
descanso en una superficie plana. El arco prelabial se sitúa al nivel de la línea comisural,
de 1 a 1, 5 cm por debajo del plano oclusal y a una distancia de 3, 5 a 4 cm del doble
arco intraoral. La mentonera se coloca de forma tal que los bordes superiores no hagan
presión sobre el área del punto B, así se evita el riesgo de lisis de los procesos
alveolares de los incisivos inferiores y debe conformar perfectamente la región cutánea
submentoneana. La tracción elástica se compone de gomas o ligas situadas en los
ganchos intraorales hasta el arco prelabial de la máscara, se miden las fuerzas con el
diámetro hasta valores entre 1, 200 y 1, 800 g. Nunca se deben colocar al nivel de los
molares porque provoca una mordida abierta. Su orientación deberá ser oblicua, hacia
delante y abajo, para evitar el incremento de la altura facial interior y facilitar la corrección
de ciertas mordidas abiertas. En 1980 surgen las máscaras dinámicas que son más
confortables y adaptables, con otras ventajas, al poder dormir el paciente de lado y
permitir el movimiento de apertura y cierre mandibular (8).
Anclaje esquelético
Está demostrado que, si pudieran servir como anclajes estructuras diferentes a los
dientes, sería posible producir movimientos dentales o realizar modificaciones del
crecimiento sin efectos secundarios indeseables. Hasta comienzos del siglo xxi, la
fuerza extraoral (casquete) y, en menor medida, el paladar anterior eran las únicas vías
para obtener anclaje al margen de los dientes. El casquete puede utilizarse para
aumentar el anclaje, pero existen dos problemas: 1) es imposible que un paciente lleve
el casquete todo el tiempo y la mayoría lo llevan, como mucho, la mitad del tiempo, y 2)
cuando se lleva el casquete, la fuerza que se ejerce sobre los dientes es muy superior
a la óptima, lo que da como resultado un sistema de fuerzas que se aleja del ideal. La
fuerza intermitente e intensa de un casquete no es una buena manera de contrarrestar
el efecto de la fuerza ligera continua procedente del aparato de ortodoncia. No es
sorprendente que el casquete no controle muy bien el movimiento del segmento de
anclaje de un arco dental. En teoría, se puede obtener anclaje adicional en la zona de
las rugas del paladar; de hecho, esto no resulta muy eficaz (10).
4. Anclaje esquelético y sus tipos.
Ventajas:
• Los miniimplantes brindan un anclaje inmejorable.
• Rápida retracción del segmento anterior.
• Se disminuye en un 100% la mesialización de molares (pérdida de anclaje).
• Los miniimplantes trans roscables son muy sencillos de colocar y de retirar.
Equilibrio de las fuerzas
Un sistema de unidades de medida es un conjunto de patrones confiables y
adecuadamente definidos, que sirven para satisfacer los requerimientos de medición. El
primer sistema de unidades se desarrolló en Francia en el siglo XVIII, y se denominó
Sistema Métrico. Posteriormente se desarrollaron otros sistemas de modo que cada vez
fue más difícil encontrar las equivalencias entre unos y otros, ante lo cual fue necesario
designar un Comité Consultivo de Unidades con el encargo de definir un sistema único
internacional (1).
Definición
Para cada acción existe siempre una reacción, y las acciones mutuas entre dos cuerpos
son iguales y en dirección contraria. Esta ley introduce una de las características
fundamentales del concepto de fuerza y es el de interacción entre los cuerpos (10).
Las fuerzas siempre están referidas a dos cuerpos A y B, cada uno de los cuales ejerce
una fuerza sobre el otro de igual magnitud y sentido contrario. Esta ley no ha sufrido
grandes modificaciones en la interpretación actual, incluso introduciendo los campos de
fuerzas, hasta llegar a los conceptos de relatividad especial (3).
Existen unas limitaciones inherentes a la validez de esta tercera ley: hoy conocemos
que todas las señales o fuerzas tienen una velocidad de propagación finita. La tercera
ley establece que F– A→B es igual y opuesta a F– B→A cuando ambas se miden en el
mismo instante (5).
Suma de las fuerzas
Las magnitudes físicas de la mecánica se ven involucradas en operaciones aditivas, de
sustracción y de multiplicación que hay que entender, y aprender a calcular, para lograr
mejores desempeños técnicos en la clínica. A continuación, se hará una breve mención
de este tipo de operaciones matemáticas, con el fin de mejorar la comprensión de las
aplicaciones mecánicas básicas en los tratamientos de ortodoncia (9).
Delimitación de las fuerzas resultantes
Dos vectores A → y B → se pueden sumar de distintas maneras para obtener, eso sí,
el mismo resultado. Una forma gráfica de adición vectorial consiste en hacer coincidir
las colas de ambos vectores o la cola del uno con la cabeza del otro, para construir, con
base en ellos, un paralelogramo, cuya diagonal indica la magnitud y dirección del vector
resultante de la adición, R → = A → + B → . Este procedimiento, denominado “método
gráfico del paralelogramo” (2).
Ley del paralelogramo, determinantes de la intensidad de fuerza resultante
Entonces para sumar dos vectores A y B que forman un ángulo entre sí, se usan dos
métodos: el método del triángulo y el método del paralelogramo. El método del
paralelogramo, es el método más utilizado, en él se dibujan los dos vectores en el origen
de un plano cartesiano, respetando sus magnitudes, direcciones y sentidos. El vector
resultante será la diagonal del paralelogramo que inicia en el origen del plano cartesiano
(4).
En ortodoncia no siempre se trabaja con una fuerza única, se suman frecuentemente
dos o más elementos. En estos casos podemos utilizar la Ley de los paralelogramos, la
cual nos determina la resultante de dos fuerzas aplicadas sobre un mismo punto (5) (1).
Según la ley del paralelogramo, la suma de los cuadrados de los cuatro lados de un
paralelogramo es igual a la suma de los cuadrados de las dos diagonales de éste, es
decir:
2[ (AB)2 + (CD)2 ] = (L1)2 + (L2)2
Escalar
Es cualquier cantidad que puede ser expresada sólo como una magnitud positiva o
negativa. Así, por ejemplo, son magnitudes escalares la masa, el volumen, la longitud
de un diente o grupo de dientes. Los escalares se pueden sumar, restar, multiplicar o
dividir, según las reglas usuales de la aritmética y el álgebra (3).
Vector
Las cantidades vectoriales se caracterizan tanto por su magnitud, identificada
numéricamente, como por la dirección y el sentido. Son vectores: la ubicación espacial
relativa de los cuerpos, la velocidad, la aceleración, la F y el momento (M), todos los
cuales tienen notable importancia en problemas de la mecánica. Para distinguir un
vector de un escalar, por lo general se utiliza la siguiente notación: /A → /, que se lee
“vector A”, cuya magnitud se denota por el símbolo /A → /, y cuya dirección se indica
mediante el ángulo que forma el vector con una dirección cualquiera elegida como
referencia (2).
Vector fuerza aplicado en el bracket de un incisivo
Suma de vectores
Dos vectores A → y B → se pueden sumar de distintas maneras para obtener, eso sí,
el mismo resultado. Una forma gráfica de adición vectorial consiste en hacer coincidir
las colas de ambos vectores o la cola del uno con la cabeza del otro, para construir, con
base en ellos, un paralelogramo, cuya diagonal indica la magnitud y dirección del vector
resultante de la adición, R → = A → + B → . Este procedimiento, denominado “método
gráfico del paralelogramo” (2).
Método del paralelogramo para determinar la fuerza resultante (R)
Conclusión
Para lograr el movimiento dentario resulta indispensable tener establecidos
conocimientos relacionados a sistema de fuerzas y efectos adversos, anclaje, anatomía
y fisiología del movimiento dentario, para así lograr mover los dientes en la dirección
deseada, valiéndonos de los principios de física, que son exactamente los mismos para
todas las técnicas y sistemas existentes en la actualidad.
El comprender de esos principios de biomecánica permite controlar mejor el movimiento
dentario y obtener resultados previsibles, así como minimizar los efectos colaterales.
Bibliografías
1. Uribe G. Ortodoncia Teoría y Clínica. segunda ed. Colombia: AMOLCA; 2015.
2. Proffit W. Ortodoncia Contemporanea Barcelona: ELSEVIER; 2013.
3. Quiroz O. Bases Biomecánicas y Aplicaciones Clínicas en Ortodoncia Interceptiva. 1st ed.
Venezuela: AMOLCA; 2006.
4. Rodriguez E. Arte de la Ortodoncia Aplicada México: AMOLCA; 2015.
5. Marcotte M. Biomecánica en Ortodoncia. Canadá: Ediciones Científicas y Técnicas ; 2006.
6. Nanda R. Estética y Biomecánica en Ortodoncia. 2nd ed. Estados Unidos: AMOLCA; 2017.
7. Retrouvey J. Física en Ortodoncia Estados Unidos : IFDE; 2012.
8. Graber T. Ortodoncia, Principios Y Técnicas Actuales: ELSEVIER; 2006.
9. Torolini P. Ortodoncia y periodoncia. Scielo. 2011.
10. Garrido G. Ortodoncia: Principios básico del movimiento óseo dental. Vanguardia
Ortodoncia. 2022.