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Defensa de Sócrates ante el tribunal

El documento presenta la defensa de Sócrates ante el tribunal ateniense que lo juzga por cargos de impiedad y corrupción de la juventud. Sócrates niega los cargos y explica que su sabiduría consiste únicamente en reconocer su propia ignorancia. Relata haber indagado entre políticos, poetas y oradores para entender la respuesta del Oráculo de Delfos, que lo declaró el hombre más sabio. Pese a su defensa, es condenado por una mínima mayoría de votos.
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Defensa de Sócrates ante el tribunal

El documento presenta la defensa de Sócrates ante el tribunal ateniense que lo juzga por cargos de impiedad y corrupción de la juventud. Sócrates niega los cargos y explica que su sabiduría consiste únicamente en reconocer su propia ignorancia. Relata haber indagado entre políticos, poetas y oradores para entender la respuesta del Oráculo de Delfos, que lo declaró el hombre más sabio. Pese a su defensa, es condenado por una mínima mayoría de votos.
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Sócrates

• Yo no sé, atenienses, la impresión que habrá hecho en vosotros el discurso de mis


acusadores. Con respecto a mí, confieso que me he desconocido a mí mismo; tan
persuasiva ha sido su manera de decir. Sin embargo, puedo asegurarlo, no han dicho una
sola palabra que sea verdad. (Así inicia la obra-libro)

Todo lo
que dice • confieso que soy un gran orador; pero no lo soy a su manera; porque, repito, no han dicho
Sócrates ni una sola palabra verdadera, y vosotros vais a saber de mi boca la pura verdad, no, ¡por
al Júpiter!, en una arenga vestida de sentencias brillantes y palabras escogidas, como son los
principio discursos de mis acusadores, sino en un lenguaje sencillo y espontáneo; porque descanso
en la confianza de que digo la verdad, y ninguno de vosotros debe esperar otra cosa de mí.

• Por esta razón, la única gracia, atenienses, que os pido es que cuando veáis que en mi
defensa emplee términos y maneras comunes, los mismos de que me he servido cuantas
veces he conversado con vosotros en la plaza pública, en las casas de contratación y en los
demás sitios en que me habéis visto, no os sorprendáis, ni os irritéis contra mí; porque es
esta la primera vez en mi vida que comparezco ante un tribunal de justicia, aunque cuento
más de setenta años.

Temo más a estos que a Anito y sus cómplices

• Sócrates, hombre sabio que indaga lo que pasa en los cielos y en las entrañas de la tierra y
que sabe convertir en buena, una mala causa. (Lincon) Licon

• Los hombres que se consagran a tales indagaciones no creen en la existencia de los dioses.
(primeros acusadores)

• Sócrates que es un malvado y un infame que corrompe a los jóvenes(Anito) Licon

• cargos triviales que ordinariamente se dirigen contra los filósofos; que indaga lo que pasa
en los cielos y en las entrañas de la tierra, que no cree en los dioses, que hace buenas las
más malas causas

S-Pues bien, atenienses, es preciso defenderse y arrancar de vuestro espíritu, en tan corto espacio
de tiempo, una calumnia envejecida, y que ha echado en vosotros profundas raíces. Desearía con
todo mi corazón, que fuese en ventaja vuestra y mía, y que mi apología pudiese servir para mi
justificación
«Sócrates es un impío; por una curiosidad criminal quiere penetrar lo que pasa en los cielos y en la
tierra, convierte en buena una mala causa, y enseña a los demás sus doctrinas.» (Meleto-
haciendo énfasis que este es quien lo lleva principalmente ante el tribunal)

-Aristófanes, en la que se representa un cierto Sócrates, que dice, que se pasea por los aires y
otras extravagancias semejantes (primeros acusadores)

S-La reputación que yo haya podido adquirir, no tiene otro origen que una cierta sabiduría que
existe en mí. ¿Cuál es esta sabiduría? Quizá es una sabiduría puramente humana, y corro el riesgo
de no ser en otro concepto sabio, al paso que los hombres de que acabo de hablares, son sabios,
de una sabiduría mucho más que humana.

S-Por testigo de mi sabiduría os daré al mismo Dios de Delfos, que os dirá si la tengo, y en qué
consiste.

- (Querefon) preguntar al oráculo si había en el mundo un hombre más sabio que yo; a lo
que la Pythia (Oráculo- Delfos) le respondió, que no había ninguno

S- Cuando supe la respuesta del oráculo, dije para mí; ¿Qué quiere decir el Dios? ¿Qué sentido
ocultan estas palabras? Porque yo sé sobradamente que en mí no existe semejante sabiduría, ni
pequeña, ni grande. ¿Qué quiere, pues, decir, al declararme el más sabio de los hombres? Porque
él no miente. La Divinidad no puede mentir.

Después de esto empieza a contar como realizo diferentes indagaciones a políticos, oradores
poetas y artistas para conocer el sentido del oráculo y como a pesar de todas estas indagaciones
no encontró un verdadero sabio (narración)

Comparación con los 3 acusadores que llevan a Sócrates ante el tribunal, cada uno representa un
ámbito que el indago:

Meleto representa los poetas Actuación, a medida que en la narración se va contando las
diferentes indagaciones que hizo S, se muestra cada personaje
Anito los políticos y artistas

Licon los oradores.

-Sócrates es culpable, porque corrompe a los jóvenes, porque no cree en los dioses del Estado, y
porque en lugar de estos pone divinidades nuevas bajo el nombre de demonios. (Meleto)

Si, a pesar de las instancias de Anito, quien ha manifestado, que o no haberme traído ante el
tribunal, o que una vez llamado no podéis vosotros dispensaros de hacerme morir, porque, dice,
que si me escapase de la muerte, vuestros hijos, que son ya afectos a la doctrina de Sócrates,
serían irremisiblemente corrompidos, (Anito)

S-A mi juicio, el más grande de todos los males es hacer lo que Anito hace en este momento, que
es trabajar para hacer morir un inocente.
(Terminada la defensa de Sócrates, los jueces, que eran 556, procedieron a la votación y
resultaron 281 votos en contra y 275 en favor; y Sócrates, condenado por una mayoría de seis
votos, tomó la palabra y dijo:) – narración

S-No creáis, atenienses, que me haya conmovido el fallo que acabáis de pronunciar contra mí, y
esto por muchas razones; la principal, porque ya estaba preparado para recibir este golpe. Mucho
más sorprendido estoy con el número de votantes en pro y en contra, y no esperaba verme
condenado por tan escaso número de votos. Advierto que solo por tres votos no he sido absuelto.
Ahora veo que me he librado de las manos de Melito; y no solo librado, sino que os consta a todos
que si Anito y Licon no se hubieran levantado para acusarme, Melito hubiera pagado 6.000
dracmas por no haber obtenido la quinta parte de votos

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