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La administración: ciencia o persuasión

Este documento discute tres perspectivas sobre cómo resolver problemas de administración: como ciencia, tecnología o persuasión. Explora las características de las soluciones científicas, incluida la verificabilidad, legalidad, capacidad explicativa y predictiva. También describe el método científico, que incluye la formulación de problemas, hipótesis y la derivación de consecuencias observables para someter las hipótesis a prueba.

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La administración: ciencia o persuasión

Este documento discute tres perspectivas sobre cómo resolver problemas de administración: como ciencia, tecnología o persuasión. Explora las características de las soluciones científicas, incluida la verificabilidad, legalidad, capacidad explicativa y predictiva. También describe el método científico, que incluye la formulación de problemas, hipótesis y la derivación de consecuencias observables para someter las hipótesis a prueba.

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La administración:

1
¿ciencia, tecnología o persuasión?
Por EDUARDO R. SCARANO

En este trabajo, se abordan las diferentes propuestas de los teóricos de la administra-


ción para resolver los problemas de su dominio. Se da especial relieve al modo más
frecuente, el científico, y se realiza una rápida revisión de los conceptos involucrados
en esta perspectiva, principalmente las nociones de método, ciencias fácticas, y los
productos del método (ciencia básica, ciencia aplicada y tecnología). Finalmente, se
presentan los autores que sostienen estas maneras diferentes de resolver los proble-
mas administrativos: la administración como ciencia (Simon, Chandler, Donalson);
como tecnología (Bunge, Simon); y como persuasión (Hood y Jackson, Morgan).

Las maneras de resolver problemas


y las soluciones científicas
La administración o gestión, como cualquier otra disciplina, tiene como responsabili-
dad resolver los problemas de su campo de estudio. Así, suele definirse a la adminis-
tración como la disciplina que se ocupa de coordinar los recursos disponibles en una
organización para conseguir el fin que se ha propuesto. Frente a una organización
concreta, un primer problema podría ser cuál es el objetivo u objetivos que persigue;
podría no estar claro ni ser igual para distintos miembros de la organización, lo que
perturbará su desarrollo, puesto que cada uno puede tomar decisiones diferentes
ante la misma situación, según cuál sea el fin que desee alcanzar. El gestor es el
encargado de alinear los objetivos de los integrantes de la organización con su fin

3
principal. Normalmente se encontrará con la siguiente situación: para conseguir lo
anterior, debe obtener otros fines subsidiarios del primero; por ejemplo, debe comu-
nicar eficientemente el fin de la organización, deberá capacitar a algunos integran-
tes para que puedan desempeñarse de tal manera que contribuyan a la obtención
del fin principal y de los subsidiarios, y así podríamos seguir.
Ahora nuestro gestor tiene varios problemas: identificar los fines de la organi-
zación, comunicarlos a los restantes integrantes, capacitar para contribuir a su
consecución, etc. ¿Cómo resolverá estos problemas? Los puede resolver según
aprendió de sus superiores, es decir, por tradición; o según le indica su experien-
cia al resolver problemas idénticos o semejantes en otras organizaciones; o según
fue entrenado en la Facultad de Ciencias Económicas en la que se licenció de ges-
tor; o complementando lo que sabe con lecturas de artículos sobre estos temas
en revistas recientes. Es decir, hay diferentes maneras de resolver un problema,
sobre la base de diferentes elementos que abarcan un continuo que comienza en
el sentido común o la intuición y llega en el otro extremo a la resolución científica
de un problema. Una solución puede ser aceptada simplemente por tradición, “Por-
que así se resolvió siempre”; o por autoridad, “Es así porque lo dice fulano”; o por
conocimiento experto, “Es así porque es especialista y tiene éxito”; o sobre la base
del conocimiento científico.
La resolución de problemas es común a distintas especies animales, no solamente
al hombre. Para algunos especialistas, resolver problemas es sinónimo de inteligen-
cia. Ahora bien, no todos resuelven los problemas de la misma manera. La mejor
manera es la que usualmente se denomina “solución científica” (o “profesional”); es
decir, recurrir a aquellas soluciones que se basan y concuerdan con los hechos, y
que se obtienen a la luz de teorías o modelos probados.

Continuo tipo de soluciones

Tradición Sentido común Conocimiento experto Solución científica

Soluciones científicas
Una vez realizada la distinción entre los tipos de soluciones a los problemas, se pue-
de abordar en qué consisten las soluciones científicas, es decir, qué es la ciencia.
Este enfoque vale la pena si se considera que la administración soluciona sus pro-
blemas de la manera en que lo hacen las disciplinas científicas. ¿Cuán importante
es esta afirmación? Muy importante, porque si esta pretensión es cierta, la adminis-
tración pertenece al tipo más firme de conocimiento posible. Hay muchas clases de
conocimiento, pero la ciencia es el más exitoso para resolver los problemas prácti-
cos, es decir, los problemas que tienen que ver con el conocimiento y el control del

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES PARA LA ADMINISTRACIÓN DE ORGANIZACIONES


4 CAPÍTULO I Concepto de administración
medio. El prestigio del conocimiento “científico” (se entrecomilla el término porque
no siempre significó lo mismo a lo largo de la historia) viene desde los filósofos grie-
gos. Pero en particular, el prestigio de la ciencia para resolver problemas se remon-
ta a la llamada Revolución Científica del siglo XVI en adelante; la formulación de la
física por Galileo y luego por Newton fue capaz de explicar y predecir los fenómenos
mecánicos de una manera sin parangón con las teorías anteriores y dando lugar a
una pauta de progreso continuo en este campo. Finalmente, estas teorías exitosas
permitieron no solamente la comprensión del mundo, sino también el dominio prácti-
co de los fenómenos alcanzados por esas teorías científicas.
Si la administración es científica, no sólo no hay mejor manera de resolver los proble-
mas, sino que en el largo plazo esos problemas serán solucionados de forma cada
vez mejor, a imagen y semejanza de lo que sucede con los problemas de la física,
la química y la biología.
A continuación, se define brevemente qué es la ciencia. Hay dos maneras de definir-
la, por sus características o por su método.

 Sus características
Definición de la ciencia por 
 Su método

La manera tradicional de definir la ciencia es mediante la enumeración de sus carac-


terísticas. Bunge (1980, pp. 16 y ss.) enumera las características del conocimiento
científico, a título de ilustración:
1. Especializado. 6. Verificable.
2. Claro y preciso. 7. Legal.
3. Comunicable. 8. Explicativo.
4. Sistemático. 9. Predictivo.
5. Metódico 10. Abierto.
Algunas de estas características merecen comentarse rápidamente. Verificable quie-
re decir que es capaz de cotejarse con los hechos y que una solución se sostiene
porque se ajusta a la realidad. Una solución verificable se selecciona a la luz de los
hechos, no por cuestiones de gusto, clase o religión.
Legal significa que se conoce una solución cuando se la obtiene sobre la base de
una o más regularidades sociales o de la naturaleza. Conocimiento es siempre cono-
cimiento de lo general (o de lo universal, como se decía tradicionalmente).
También mediante una solución científica se puede informar por qué, cómo o cuán-
do sucede un fenómeno. Y las respuestas a estos interrogantes significan mucho
más que suministrar una causa de lo que deseamos explicar, significan subsumir un
fenómeno como un caso de una pauta recurrente.

1. La administración: ¿ciencia, tecnología o persuación?


5
La capacidad predictiva es la capacidad de adelantarse a lo que va a suceder, ba-
sándose en las leyes de una disciplina. Son especialmente estas características
(verificabilidad, legalidad, explicación y predicción) las que vuelven tan poderosas
a las soluciones científicas y las hacen tan valiosas para poder dominar la realidad.
Permiten adelantarse a lo que va a suceder y, conociendo las condiciones que pro-
ducen un fenómeno, modificarlas para evitarlo o para producirlo en el rango de mag-
nitud que se desee.
Otra manera de caracterizar a la ciencia es por su método, como hace Popper en La
lógica de la investigación científica (1962, p. 49): “[Propongo] que se caracterice a la
ciencia empírica por sus métodos, o sea, por nuestra manera de enfrentarnos con
los sistemas científicos, por lo que hacemos con ellos y lo que hacemos a ellos”.
De acuerdo con lo anterior, la entera diferencia entre la ciencia y la no ciencia es
la utilización del método científico. Éste no garantiza la obtención de la verdad; en
cambio, garantiza su crítica permanente y, por lo menos, obtener a largo plazo mejo-
res respuestas a los problemas planteados. El conocimiento científico es la clase de
conocimiento que se somete a crítica, en especial, a la forma más severa de crítica:
cotejar un enunciado con la realidad.
Al desempeñar un papel tan importante, el método merece una explicación detalla-
da, que se realizará en la siguiente sección.

El método
¿Cuál es la manera o pauta general de resolver cualquier problema relativo a los
hechos? No hay una única respuesta, pero la más aceptada entre epistemólogos y
metodólogos es la siguiente:
1. Formulación del problema. Se expresa de la manera más precisa y técnica
posible el problema que se quiere resolver.
2. Formulación de las hipótesis. Se propone una hipótesis (es decir, una solu-
ción). Usualmente se tiene más de una hipótesis, pero se las trata de a una.
Se escoge la que se cree que es la más sólida y se la somete a prueba.
3. Derivación de consecuencias observables. Las hipótesis, por ser muy
generales o abstractas –tienen términos que no se refieren directamente a fenó-
menos que podamos observar mediante nuestros sentidos–, deben someterse
a manipulaciones lógico-matemáticas para poder cotejarse con la realidad. Se
extraen de ellas consecuencias observacionales con la ayuda de la lógica y las
matemáticas.
4. Cotejo consecuencias-realidad. Estas últimas sí pueden –de ahí su nom-
bre, “observacionales”– cotejarse directamente con la realidad, ya sea con
una pieza de la realidad o con los datos (formulaciones sistemáticas de as-
pectos observables de la realidad; por ejemplo, una serie del valor mensual
de la canasta familiar en nuestro país).

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES PARA LA ADMINISTRACIÓN DE ORGANIZACIONES


6 CAPÍTULO I Concepto de administración
5. Estimación provisoria de la hipótesis. Según las consecuencias observa-
bles sucedan o no sucedan, prestan apoyo o refutan la hipótesis. O, even-
tualmente, aumentan o disminuyen el grado de confirmación si es una hipó-
tesis probabilística según los datos disponibles hasta este momento.
6. Nuevo problema. Nunca una solución queda probada definitivamente; se pue-
den encontrar elementos de juicio posteriores que la invaliden o suposiciones
erróneas que obliguen a rechazarla. En este caso, se deben elaborar nuevas
hipótesis para intentar resolver mejor el problema. Pero si no se han encontra-
do elementos para rechazar la hipótesis, el nuevo problema es si resistirá com-
probaciones más estrictas. En cualquier caso, siempre estamos ante un nuevo
problema. Lo típico del conocimiento científico es ir de problemas a problemas,
nunca de datos a conocimientos firmes. Sin embargo, no se está siempre en
una especie de eterno retorno, siempre en el mismo lugar. Aunque una hipó-
tesis se rechace, el científico intentará encontrar mejores hipótesis, es decir,
soluciones que tengan tanto éxito como la que fracasó y que no falle donde la
anterior lo hacía. En este sentido, la ciencia no consigue acumular verdades,
pero, en cambio, consigue soluciones progresivas a sus problemas.

Pauta de resolución de problemas

Problema Hipótesis

Consecuencias
observables
Estimación
Datos

Veamos un ejemplo muy elemental de los pasos anteriores.


1. ¿Existe el Impuesto al Valor Agregado en la Argentina?
2. En la Argentina existe el IVA.
3. Sólo señalaremos tres consecuencias observacionales: 3.a. se debería en-
contrar el IVA discriminado en boletas de ventas de bienes; 3.b. debería haber
una ley en el Boletín Oficial que promulgue el IVA; 3.c. se deberían encontrar
comprobantes bancarios del pago del IVA.
4. Al cotejar con la realidad las potenciales consecuencias observables que se
derivan de la hipótesis, se encuentran sin esfuerzo ejemplos: comprobantes
de pago del IVA de tal banco; boletas de la empresa XX en que se discrimina
el IVA del monto total; etcétera.
5. Inferimos trivialmente que los hechos a favor enumerados en el paso anterior
confirman la hipótesis.

1. La administración: ¿ciencia, tecnología o persuación?


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Clases de ciencias (fácticas y formales)
Hasta ahora, hemos procedido como si hubiera una sola clase de ciencias, las que
se refieren a hechos. Sin embargo, es importante distinguir cuántas clases hay por-
que se supone que cada una de estas clases de ciencias se asocia a un método
distinto de resolución de los problemas.
Históricamente, el problema de la clasificación de las ciencias fue tan debatido y con
respuestas tan diversas que perdió paulatinamente importancia. El criterio en que se
basaba la clasificación era filosófico. Para responder a la pregunta de cuántas clases
de ciencias existían, primero se determinaba cuántas clases de realidades se podían
encontrar y las correspondientes capacidades para conocerlas. Así, por ejemplo, algu-
nos encontraban entidades inmateriales (como las matemáticas) a las cuales se acce-
día por la sola razón, otras materiales (como los cuerpos físicos), conocidas mediante
los sentidos, y, por último, entes que poseen autoconciencia y producen cultura, a los
que se accede por un tipo particular de conocimiento directo o intuición.
De esta manera, existen tres clases de ciencias que se corresponden con un tipo
particular de conocimiento. De ahí el dictum clásico: “Cada ciencia se determina por
su objeto y por su método”. Claramente se observa que el criterio es filosófico, es
decir, depende de la filosofía particular que se sostenga, las clases de realidades
que se determinen y, consiguientemente, las clases de capacidades cognoscitivas
por las que se las conoce. Los filósofos nunca se pusieron de acuerdo acerca de
los tipos de realidades que existían y esto condujo a la pérdida de importancia del
problema de la clasificación de las ciencias.

Clasificación tradicional de las ciencias


TIPO DE REALIDAD TIPO DE CONOCIMIENTO CLASE DE CIENCIA
Realidad 1 Conocim. 1 Ciencia clase 1
... ... ...
Realidad n Conocim. n Ciencia clase n

El criterio contemporáneo de clasificación de las ciencias es distinto. En lugar de


proponer criterios filosóficos, se propuso un criterio lógico acerca del cual no hay di-
vergencias. Desde un punto de vista lógico, hay tres clases de enunciados. Los analíti-
camente verdaderos son siempre verdaderos, “Llueve o no llueve”; los analíticamente
falsos son siempre falsos, “Esto es cuadrado y no es cuadrado simultáneamente”. Los
anteriores son siempre verdaderos (o falsos) en virtud de su forma, no por su conteni-
do; es la forma del enunciado la que garantiza su valor veritativo.
En realidad, interesan solamente los analíticamente verdaderos, puesto que de una
falsedad sistemática no se aprende nada, y, por lo tanto, no se estudian. Por último,
encontramos los que pueden ser verdaderos o falsos, las contingencias, “Un auto-
móvil tiene cuatro puertas”. En éstos, la forma de enunciado no es suficiente para

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES PARA LA ADMINISTRACIÓN DE ORGANIZACIONES


8 CAPÍTULO I Concepto de administración
determinar su verdad o su falsedad, se debe investigar la realidad para examinar qué
estados del mundo los vuelven verdaderos o falsos. Las definiciones dadas son abso-
lutamente intuitivas y, por lo tanto, defectuosas desde un punto de vista lógico estricto.
Un examen más preciso obligaría a introducir conceptos lógicos como forma lógica o
interpretación, entre otros, algo que está fuera de los alcances de este trabajo.
Con la identificación de las tres clases de enunciados se puede avanzar en la cla-
sificación de las ciencias. Las que están compuestas exclusivamente por enuncia-
dos analíticamente verdaderos se denominan “ciencias formales”. Pertenecen a las
ciencias formales, es decir, la lógica y las matemáticas. Aquellas disciplinas que
incluyen contingencias se denominan “ciencias fácticas” y estudian los fenómenos
o hechos de la realidad. En las ciencias fácticas también se encuentran enunciados
analíticamente verdaderos pero solamente como auxiliares, para poder razonar (me-
diante la lógica) y medir (mediante las estructuras matemáticas adecuadas).
Las ciencias fácticas poseen un solo método: el método empírico. Es decir, para
comprobar la verdad o la falsedad (o sus sucedáneos: verosimilitud, confirmación,
etc.) de un enunciado, se lo coteja con la realidad. Como los enunciados usualmen-
te son abstractos o generales, hay que manipularlos para derivar de ellos enuncia-
dos empíricos u observacionales de manera que, si los enunciados observacionales
se dan en la realidad, el enunciado respectivo está comprobado provisoriamente.
En caso contrario, queda refutado, es declarado falso y rechazado.

CLASIFICACIÓN ACTUAL DE LAS CIENCIAS POR ENUNCIADOS


TIPOS DE ENUNCIADOS
ANALÍTICOS CONTINGENTES
CIENCIAS FORMALES CIENCIAS FÁCTICAS
Lógica Astronomía
Matemática Física
Química
...
Biología
...
Sociología
Economía
Administración
...
Historia

Se denomina “enunciado observacional” o “dato” al enunciado singular que expresa


percepciones; es el tipo de enunciado más seguro desde el punto de vista del conte-
nido. Las ciencias fácticas poseen un solo método desde la física hasta la historia,
pasando por la biología, las ciencias sociales, la contabilidad y la economía; sin

1. La administración: ¿ciencia, tecnología o persuación?


9
embargo, se valen de técnicas distintas, es decir, de métodos especiales, para ob-
tener conocimiento. Así, la biología utiliza microscopía pero no la contabilidad; o la
física realiza pesadas con balanzas y nunca utiliza cuestionarios para recolectar da-
tos, como las ciencias sociales. Las disciplinas para obtener conocimiento se valen
de un solo método y de técnicas diferentes.

Ciencia básica, ciencia aplicada y tecnología


Al aplicar el método científico, los productos que se obtienen pueden ser muy dife-
rentes, aunque siempre científicos: ciencia básica, ciencia aplicada y tecnología.

Ciencia básica
Productos del método científico Ciencia aplicada
Tecnología

La ciencia básica consiste en aplicar el método científico con el objetivo de conse-


guir leyes científicas que reflejen las pautas objetivas recurrentes de la realidad. La
ciencia aplicada considera las leyes científicas de la ciencia básica para evaluar su
aplicación o utilidad. No busca nuevas leyes, investiga la utilidad de las leyes con
fines prácticos. Desde un punto de vista epistemológico, la tecnología consiste en
teorías basadas en el conocimiento científico, pero no reducibles a él. Es decir, la
tecnología tiene otros componentes; su objetivo es basarse en las leyes de la cien-
cia básica o aplicada para generar conocimiento. Sin embargo, no hay tecnología si
no se utiliza el método científico.
Esta definición permite distinguir inmediata y simplemente entre los términos “cien-
cia” (sustantivo) y “científico” (adjetivo). A la ciencia (básica o aplicada) se la ha
definido en el párrafo precedente; queda definir el segundo término: se denomina
“científico” a un conocimiento que se obtiene mediante el método científico. Todos
los productos del método son científicos. Principalmente son dos: la ciencia (básica
o aplicada) y la tecnología.

Ciencia básica
Básica
Ciencia (sustantivo) Científico (adjetivo) Ciencia aplicada
Aplicada
Tecnología

Los enunciados tecnológicos siempre se refieren al universo humano y toman


en cuenta de manera esencial restricciones de tipo legal, económico y valorativo
que modifican las nociones clásicas epistemológicas. En este sentido, la tecnolo-
gía es más rica; incorpora facetas que no posee la ciencia. Sólo interesa señalar

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES PARA LA ADMINISTRACIÓN DE ORGANIZACIONES


10 CAPÍTULO I Concepto de administración
las diferencias entre técnica, ciencia y tecnología, pero no definirlas ni discutirlas
exhaustivamente. Al generar la tecnología mediante el método científico, queda
asegurada su cientificidad.
La tecnología surgió en las últimas décadas del siglo XIX, especialmente en 1880
y 1890, en el marco de la tercera fase de la Revolución Industrial. Se produjo un
hecho que trajo consecuencias de largo plazo a varios niveles de la sociedad: la
aparición de la conexión entre ciencia básica y producción industrial. Dicha cone-
xión se realizó con una disciplina de la física, la electricidad, y con la química. Los
protagonistas fueron diferentes: la electricidad en los Estados Unidos y en el Reino
Unido, la química en Alemania y, secundariamente, en Francia. La ciencia básica
como insumo de la producción industrial se denominó en adelante “tecnología”. La
técnica es connatural al hombre y es una de las características sin las cuales no se
estaría ante un ser humano. La técnica existe desde que existe el hombre mismo.
Sin embargo, no ocurre lo mismo con la tecnología, que es un hecho sumamente
reciente, prácticamente contemporáneo.
Es de destacar que la aplicación de la noción de tecnología se amplía inmediatamen-
te de la esfera de la producción económica al dominio entero de la praxis, sea eco-
nómica o no. Coincide con un fuerte e intenso movimiento estructural para volver
tecnologías (científicas) a una serie de praxis como las ingenierías, la medicina, la
administración y, también, la contabilidad.

La administración como ciencia


y el programa simoniano
En la sección precedente, se realizó la distinción entre el sustantivo “ciencia” y el adje-
tivo calificativo “científico”. En consecuencia, si la gestión es una ciencia, existe la obli-
gación de encontrar un conjunto de leyes administrativas, una pauta progresiva de
resolución de problemas en su ámbito y la capacidad predictiva típica de la ciencia.
Considerar a la administración una ciencia ha tenido muchos defensores. Uno de
los más lúcidos ha sido Herbert Simon. En El comportamiento administrativo (1970),
cuya primera edición es de 1947, se encuentran los análisis metodológicos que
sustentan su posición, especialmente en los capítulos II y III, y en el Apéndice.
Constituye un modelo del tipo de investigación que se debe realizar para volver a la
administración una ciencia.
En el capítulo II, Simon analiza los principios de la administración y puntualiza que és-
tos vienen de a pares. Lo grave es que una versión del principio se contradice con la
otra: mientras uno recomienda descentralizar una organización para lograr eficiencia,
su complementario recomienda centralizar para conseguir el mismo fin. Y así con ca-
da uno de ellos. Es una situación completamente inaceptable bajo los cánones de una
actitud científica; intenta solucionarlo interpretando que cada una de las versiones

1. La administración: ¿ciencia, tecnología o persuación?


11
contradictorias de estos principios constituye un criterio (diferente) para alcanzar un
fin (diferente). Desde un punto de vista práctico, se formulan conceptos interesantes
que permiten la enunciación de posibles generalizaciones (leyes) administrativas.
En el capítulo III, Simon se refiere a la distinción entre hechos y valores. En un tra-
tamiento idéntico al que realiza la economía, afirma que el conocimiento científico
puede establecer verdades-falsedades de hecho, pero no puede determinar si un fin,
objetivo o criterio es verdadero. La administración, como las restantes ciencias, no
puede discutir científicamente acerca de fines. Éstos vienen dados y sólo es científica
la discusión acerca de la eficiencia para alcanzar un fin con ciertos medios disponi-
bles. Esta distinción se refleja en el tipo de enunciados: informativos, que pueden
ser verdaderos o falsos (por ejemplo, “La mayoría de las PyMEs son empresas familia-
res”); directivos, que incitan o inhiben una acción, y que no son verdaderos o falsos,
sino buenos o malos, convenientes o no (por ejemplo, “No debe hablar”; “¡Cierre la
puerta!”). Los informativos son los únicos que forman parte de la ciencia; los directivos
son órdenes, preguntas, imperativos, prescripciones legales o de otro tipo.
Los conceptos que forman parte de los enunciados fácticos pueden ser observacio-
nales o teóricos (los que rebasan la observación). Los enunciados teóricos deben
estar controlados por la observación para ser legítimos. Simon dedica una parte
significativa del capítulo a especificar las posibles conexiones de conceptos adminis-
trativos clave con el dominio observacional (autoridad, poder, etc.).
En el Apéndice, reivindica una vez más la diferencia entre lo fáctico y lo imperativo,
y que los enunciados de la administración se refieren a lo observacional para probar
su verdad o su falsedad. La administración suele presentar sus enunciados como si
fueran directivos, lo cual significaría que no es una ciencia. Simon muestra que ésta
es una situación aparente y que pueden transformarse en enunciados informativos.
Así, “Para conseguir el fin x, debes hacer z e y” es traducible inmediata o fácilmente a
un enunciado informativo de forma condicional semejante a “Si haces z e y, entonces
consigues el fin x”. Es simplemente una diferencia de estilo, meramente lingüística. El
método es el mismo; sólo difieren por los motivos de las personas que los emplean.
¿Cuáles pueden ser esos motivos? La tradición presenta a la administración emi-
nentemente de una manera imperativa, y es más fácil pasar de un imperativo a otro
(y realizar las respectivas traducciones a cuestiones de hecho) que conseguir estas
consecuencias finales interesantes deduciendo a partir únicamente de enunciados
de hecho.
Si bien Simon no pudo mostrar (cuando el libro en cuestión fue escrito) leyes inte-
resantes, de amplia capacidad predictiva y unificadora, los principios de la adminis-
tración y las traducciones de los enunciados éticos sugerían ejemplos de leyes. La
búsqueda de leyes continuó desde los años 60 con la teoría de la contingencia (Bur-
ns y Stalker, Chandler) y, especialmente en nuestros días, por la autodenominada
“teoría positivista de las organizaciones”, que tiene como uno de sus más notables
representantes a Lex Donalson, por ejemplo (1996).

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES PARA LA ADMINISTRACIÓN DE ORGANIZACIONES


12 CAPÍTULO I Concepto de administración
La administración como tecnología
Aquí se explora el segundo sentido del término “científico”, como calificativo, es de-
cir, se corresponde con la manera de entender la administración como tecnología.
Mario Bunge (1969, cap. 11) ha presentado el enfoque epistemológico más explícito
y preciso de la tecnología. Ubica a la administración dentro de la tecnología; especí-
ficamente, la incluye entre las tecnologías sociales (1999). Un enfoque diferente se
encuentra en la obra de Simon (1973) posterior a la citada.
Los principios y generalizaciones de la administración ¿son leyes, hipótesis o re-
glas? No pueden ser leyes porque las leyes que encontramos en la administración
pertenecen a otras ciencias básicas o aplicadas (como las económicas o psicológi-
cas), no son leyes propias. Además, las presuntas leyes administrativas –como los
principios de la administración– pueden ser alteradas ad libitum y, por consiguiente,
no pueden ser leyes. La mayoría de las veces tampoco son hipótesis, porque en
lugar de describir prescriben lo que debería ser o hacerse para alcanzar ciertas me-
tas. Por lo tanto, es frecuente que los principios sean meras reglas. Deberían ser
mantenidos si son exitosos en la práctica y justificados por teorías sólidas como la
psicología, la sociología, la investigación operativa, etcétera.
Afirmar que la administración es una tecnología (social) implica que la teoría admi-
nistrativa no enuncia leyes, sino hipótesis o reglas tecnológicas. Es científica porque
emplea el método científico y se basa en el conocimiento sustantivo de otras cien-
cias básicas. Pero aun si fuera así, ¿por qué la enorme diferencia de eficiencia entre
las ingenierías físicas y biológicas y las tecnologías administrativas? Esta diferencia
se debe principalmente a la dispar solidez de las ciencias básicas en las que se apo-
yan. La física y la biología son más maduras, poseen un conjunto de sólidas leyes,
mejoran continuamente su predictibilidad y precisión. No sucede lo mismo con las
ciencias sociales, que se encuentran en un estadio más simple, o menos maduro,
entre las ciencias.
Del punto anterior se deduce implícitamente una de las estrategias de consolidación
de la administración: aumentar los vínculos con el conocimiento básico disponible y
aplicar, siempre que se pueda, el método científico.

Los profetas de la administración: la aceptación


de las soluciones administrativas por persuasión
Suministrar una solución basándose en la persuasión es hacer una fundamentación
retórica o retoricista. El análisis retoricista del conocimiento recurre a los hechos y las
razones, y además y de manera esencial, a la persuasión. En un argumento válido,
la conexión entre premisas y conclusión queda garantizada por la lógica, de tal modo
que si las premisas fueran verdaderas, la conclusión no podría ser falsa. En el con-
texto retórico, las premisas de un argumento pueden no justificar la conclusión, pero
la conexión se establece sobre la base de la persuasión ejercida por quien formula

1. La administración: ¿ciencia, tecnología o persuación?


13
el argumento a la audiencia a la cual va dirigido. De otra manera, los argumentos re-
tóricos típicos no son ni deducciones formalmente correctas ni razonamientos induc-
tivos. Son argumentos de varias clases, cuya característica común consiste en que
se pretende transmitir a la conclusión la adhesión otorgada a las premisas.

La contaminación destruye la vida en el mundo


Hay que asegurar condiciones de vida para las generaciones futuras
No se pueden aceptar las papeleras sobre un río

Tal como está formulado, éste es un argumento persuasivo, pues falta demostrar
y agregar en las premisas –lo cual podría ser cierto– que la tecnología usada por
esas papeleras contamina de una manera que destruye todas o la mayoría de las
formas de vida.
En administración, normalmente no se prueba la veracidad de las doctrinas según
los estándares metodológicos (científicos), sino que las argumentaciones adminis-
trativas se suelen basar en el conocimiento ordinario, es decir, en ideas o en máxi-
mas de sentido común, vinculadas a ejemplos casualmente observados que enca-
jan accidentalmente en el argumento (Hood y Jackson, pp. 50-51).
El sentido común cambia a través del tiempo y vuelven al primer plano nuevas má-
ximas, acompañadas por una nueva selección de ejemplos favoritos. “Este proceso
de definición del sentido común y la selección de ejemplos de apoyo produce una
rotación de doctrinas, cada una diferente de las demás, ninguna nueva ni proba-
damente superior. El resultado de la argumentación administrativa posee un
carácter retórico” (Hood y Jackson, p. 51).
El enfoque científico de la administración pone de relieve el par diseño-
desempeño; el retórico, el par argumento-aceptación. En el primer par se enfatiza
la contrastación; en el segundo, la persuasión juega un papel fundamental y gira al-
rededor del poder de la metáfora y la analogía. Éstas pueden ser más efectivas que
las pruebas estadísticas y la cuantificación para seleccionar un enunciado o teoría.
¿Qué volvió tan popular el enfoque retórico en la actualidad? El programa de Simon
–la administración es una ciencia– no ha alcanzado los resultados deseados des-
de hace más de cincuenta años. El fracaso en poder mostrar leyes fundamentales
propias de la administración condujo a algunos a imponer este enfoque. Sin embar-
go, su popularidad se sustenta en que la literatura administrativa en sí misma es
un negocio y el retoricismo es una manera fácil de satisfacer la demanda de cómo
aumentar las ganancias o cómo, con una receta de sentido común, volverse un em-
presario exitoso; la persuasión puede abarcar desde recetas basadas en el budismo
zen hasta otras basadas en el arte de la guerra o en cualquier moda pasajera. Un
estudio de las ideas administrativas lleva a un resultado sorprendente: son muy po-
cas y vuelven cada cierto tiempo como novedades.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES PARA LA ADMINISTRACIÓN DE ORGANIZACIONES


14 CAPÍTULO I Concepto de administración
PREGUNTAS Y EJERCICIOS 1. Compare la administración considerada una ciencia –el programa simo-
niano– con la administración considerada una tecnología (realice una
tabla de semejanzas y diferencias entre ambas).
2. ¿Cómo se vincula la clasificación de las ciencias con las diferentes cla-
ses de enunciados?
3. ¿Qué significa “predicción” y cómo se vincula esta noción con la de
ciencia?
4. Aplique la pauta metodológica al problema, “¿Cuál es el organigrama de
esta organización?”, a una organización cualquiera que usted conozca.

Bunge, M., La ciencia, su método y su filosofía, Siglo Veinte, 1980.


_____ La investigación científica, Ariel, 1969.
BIBLIOGRAFÍA

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1. La administración: ¿ciencia, tecnología o persuación?


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