0% encontró este documento útil (0 votos)
23 vistas20 páginas

Sirio: La Estrella Más Brillante

Sirio es la estrella más brillante del cielo nocturno. Está formada por dos estrellas, Sirio A y Sirio B. Sirio A es una estrella blanca de la secuencia principal de tipo A1V, con una temperatura de 9,726°C, ubicada a 8,6 años luz de la Tierra. Sirio B es una enana blanca con una temperatura de 25,200°K. Se ha sugerido la existencia de una tercera estrella, Sirio C, pero aún no ha sido observada.

Cargado por

MRD
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
23 vistas20 páginas

Sirio: La Estrella Más Brillante

Sirio es la estrella más brillante del cielo nocturno. Está formada por dos estrellas, Sirio A y Sirio B. Sirio A es una estrella blanca de la secuencia principal de tipo A1V, con una temperatura de 9,726°C, ubicada a 8,6 años luz de la Tierra. Sirio B es una enana blanca con una temperatura de 25,200°K. Se ha sugerido la existencia de una tercera estrella, Sirio C, pero aún no ha sido observada.

Cargado por

MRD
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Sirio

Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Para otros usos de este término, véase Sirio (desambiguación).
Sirio

Ubicación de Sirio en la constelación de Canis Maior.

Datos de observación
(Época J2000.0)

Constelación Canis Maior (CMa)

Ascensión recta (α) 06 h 45 m 08,9173 s1N.B.


​ 1​

Declinación (δ) −16°42′58,017″1​

Mag. aparente (V) −1,46 (A)1​/ 8,30 (B)2​

Color Blanco azulado34​ ​

Características físicas

Clasificación estelar A1V (A)1​/ DA2 (B)2​


Masa solar 2,025​(A) /
0,9785​(B) M☉

Radio (1,7115​(A) /
0,0084 ± 3 %6​(B) R☉)

Índice de color 0,01 (A)1​/ –0,03 (B)2​(B-V)


–0,05 (A)10​/ –1,04 (B)2​(U-B)

Magnitud absoluta 1,42 (A)N.B. 2​/ 11,18 (B)2​

Gravedad superficial 4,337​(A)/8,576​(B) (log g)

Luminosidad 25,45​(A) /
0,026N.B. 2​(B) L☉

Temperatura 99407​(A) /
superficial 25 2005​(B) K

Metalicidad [Fe/H] =0,508​(A)

Periodo de rotación 16 km/s9​(A)

Edad Entre 2·108 y 3·1085​

Astrometría

Mov. propio en α –546,051N.B.


​ 1​mas/año

Mov. propio en δ –1223,141N.B.


​ 1​mas/año

Velocidad radial −7,61​km/s

Distancia 8,6 ± 0,04 años luz (2,64 ± 0,01 pc)

Paralaje 379,21 ± 1,581​mas

Sistema

N.º de componentes Sirio A y Sirio B


Referencias

ARICNS enlace

Otras designaciones

● Bayer: α Canis Majoris (α CMa)11​


● Flamsteed: 9 Canis Majoris (9 CMa)11​
● BD −16° 159111​
● HD 4891511​
● HIP 3234911​
● HR 2491
● PPM 21762611​
● SAO 15188111​
● WDS 06451-1643A
● ADS 5423
● GL 244
● GC 883311​
● FK5 25711​
● LHS 21911​
● NSV 17173

[editar datos en Wikidata]

Sirio, o Sirius en su denominación latina, es el nombre propio de la estrella Alfa Canis


Maioris (α CMa, también Alfa Canis Majoris), la más brillante de todo el cielo nocturno
vista desde la Tierra, situada en la constelación del hemisferio celeste sur Canis Maior. Esta
estrella tan notable, que es en realidad una estrella binaria, es muy conocida desde la
antigüedad; por ejemplo, en el Antiguo Egipto, la salida heliaca de Sirio marcaba la época
de las inundaciones del Nilo,12​y ha estado presente en civilizaciones tan dispares como la
griega, la maya y la polinesia. En ocasiones, y coloquialmente, Sirio es llamada «Estrella
Perro» a raíz de la constelación a la que pertenece.

La componente primaria de las dos estrellas que conforman el sistema, Sirio A, es una
estrella blanca de la secuencia principal de tipo espectral A1V que cuenta con una
temperatura superficial de 9726 °C (10 000 K) y que está alejada a unos 8,6 años luz del
sistema solar, lo que la convierte en la séptima estrella más cercana respecto al Sol. Su
magnitud aparente en la banda B (azul) es –1,46, y en la banda V es –1,47.1​Friedrich
Bessel, en 1844, dedujo la presencia de una compañera, un objeto celeste muy tenue ahora
llamado Sirio B o «el Cachorro», que fue observado casualmente por primera vez en 1862
por el constructor de objetivos astronómicos Alvan Graham Clark. Fue una de las primeras
enanas blancas en ser descubiertas, su magnitud en la banda V es 8,44, su tipo espectral
es DA2 y su temperatura superficial es de unos 25 200 K.5​

Debido a ciertas irregularidades en la órbita del sistema Sirio formado por ambas estrellas,
se ha sugerido la presencia de una tercera estrella, Sirio C, una presunta enana roja con un
quinto de la masa del Sol y tipo espectral M5-9, en una órbita elíptica de seis años alrededor
de Sirio A. Este objeto aún no ha sido observado y se discute su existencia real.

Índice
● 1 Etimología y nombres
● 2 Observación histórica y cultural
● 3 Sistema Sirio
○ 3.1 Sirio A
○ 3.2 Sirio B
○ 3.3 Especulación sobre Sirio C
○ 3.4 Posibilidad de vida alrededor de Sirio
● 4 Descubrimiento de Sirio B
● 5 Visibilidad y observación
○ 5.1 Comparación de brillo
○ 5.2 Sirio como estrella roja
○ 5.3 Objetos celestes cercanos
● 6 Movimiento
○ 6.1 Supercúmulo estelar de Sirio
● 7 En la cultura popular
● 8 Véase también
● 9 Referencias
○ 9.1 Notas
● 10 Bibliografía
● 11 Enlaces externos

Etimología y nombres
El nombre propio más común para esta estrella proviene del latín Sīriŭs, a su vez del griego
antiguo Σείριος (Seirios),13​aunque la palabra helena podría haber sido importada de otro
lugar con anterioridad a la época arcaica de la Antigua Grecia,14​a lo que algunos sugieren
una conexión con el dios egipcio Osiris.15​El primer uso documentado de este nombre data
del siglo VII a. C., en la obra poética Trabajos y días, de Hesíodo,14​quien calificó a Sirio por
su centelleo diciendo, por ejemplo, ποίκιλος Σείριος: poíkilos Seirios, «Sirio, el que brilla en
muchos colores».16​No obstante, Sirio cuenta con más de cincuenta designaciones
distintas.17​

En árabe se conoce a la estrella como ‫( ال ِّشعْ َرى‬transliterado: aš-ši‘rā o ash-shira; el líder),18​


del que deriva el alternativo Aschere. En sánscrito se la nombra Mrgavyadha, «cazador de
ciervos», o Lubdhaka, «cazador». Bajo el primero de estos dos nombres, Sirio representa a
Rudra (Shiva).1920
​ ​Viajando muy al norte, en Escandinavia la estrella era llamada
Lokabrenna, algo así como «la antorcha de Loki».2122 ​ ​Durante la Edad Media, en la
astrología Sirio era una de las quince estrellas fijas behenias,23​asociada concretamente con
el berilo y los juníperos, y cuyo símbolo astrológico fue listado por Agrippa de Nettesheim.24​

Históricamente, muchas culturas han asignado una especial trascendencia a Sirio, que en
particular ha sido relacionada frecuentemente con los perros, de ahí que coloquialmente sea
conocida como la «Estrella Perro» (y todas sus variantes idiomáticas: Dog Star, Stella del
Cane, Hundsstern, Köpek-yıldız, Hundstjärnan, etc.), lo cual tiene que ver en parte con que
los nombres de las constelaciones son ya antiguos y también con que sea la estrella más
brillante de su constelación, Canis Maior, el «Gran Can», que típicamente ha sido
identificado como el perro del gigante Orión, aunque esta no ha sido la única opción. Incluso
Homero, en su Ilíada, describió el acercamiento de Aquiles a Troya haciendo referencia a
Sirio como perro de Orión, como estrella más brillante y como malvada.25N.B.
​ 3​

En la astronomía china, es conocida como la estrella del «lobo celestial» (en chino y en
japonés, 天狼; pinyin: Tiānláng; rōmaji: Tenrō)26​en la Mansión de Jǐng (井宿). Por otro lado,
en Norteamérica, muchos pueblos indígenas relacionaron de igual modo Sirio con los
cánidos; los seri y los tohono O'odham tomaron la estrella como un perro que perseguía a
ovejas de las montañas, mientras que los pies negros la llamaron «Cara-perro». El pueblo
cheroqui emparejó Sirio con Antares como pareja de perros guardianes que custodiaban
cada lado del «Camino de las almas»; los pawnee de Nebraska realizaron varias
asociaciones: la tribu Skidi la nombraba «Estrella Lobo», pero otras usaban la variante
«Estrella Coyote». En Alaska, los inuit del estrecho de Bering conocían Sirio como «Perro
Luna».27​

Por el contrario, varias culturas han vinculado a Sirio con arcos y flechas. Los antiguos
chinos visualizaron un gran arco y una flecha formados por Puppis y Canis Maior surcando
el cielo sur, de manera que el extremo de la flecha apunta al lobo Sirio. Una conexión similar
se encuentra en el templo de Hathor en Dendera, donde la diosa Satis dispara su saeta a
Hathor —Sirio, que con el nombre Tir era retratada como la flecha en sí en la cultura persa
posterior—.28​

Igualmente, se menciona a Sirio en el capítulo 53 del Corán, titulado An-Najm, «La estrella»,
de la siguiente manera: ‫وأ َّن ُه ه َُو َربُّ ال ِّشعْ َرى‬, «Que Él es el Señor de Sirio (la Poderosa Estrella)»
(53:49).29​

Si bien es cierto que Sirio es designada por muy diferentes nombres científicos, la gran
mayoría de ellos están constituidos por unas siglas y un número. La clásica denominación
de Bayer, del siglo XVII, basada en ordenar las estrellas de cada constelación por brillo
aparente mediante el alfabeto griego seguido del nombre latino de la constelación en
genitivo, asignaba a esta estrella el nombre Alfa Canis Maioris o α Canis Maioris, abreviado
como α CMa. El inconveniente de este sistema radicaba en el hecho de que hay muchas
más estrellas por constelación que letras en el alfabeto, por ello John Flamsteed planteó un
nuevo método consistente en dar a cada estrella de una constelación un número y no una
letra, siguiendo la ascensión recta creciente en lugar del brillo. Así, y añadiendo también el
genitivo latino, Sirio quedaba como 9 Canis Maioris, abreviado a su vez 9 CMa.11​
Posteriormente se han creado más catálogos estelares de mayor envergadura y precisión.
En el Bonner Durchmusterung, tras las correspondientes siglas del catálogo (hay varias
debido a sus ampliaciones) van la declinación de la estrella y un número, Sirio es BD −16°
1591. En el de Henry Draper, que tiene en cuenta el orden de ascensión recta para la época
1900.0 y que fue el primer intento de clasificación por tipo espectral, a Sirio se le adjudicó
HD 48915; pero en el Bright Star Catalogue, que incluye aproximadamente las estrellas
visibles a simple vista, Sirio pasa a ser HR 2491. Otros muchos son PPM 217626, del
Positions and Proper Motions Catalogue, SAO 151881, del Smithsonian Astrophysical
Observatory, GC 8833, del Boss General Catalogue, WDS 06451-1643A, ADS 5423, GL
244, FK5 257, LHS 219, NSV 17173 y el del reciente, preciso y completo catálogo
Hipparcos: HIP 32349.1130 ​​

Observación histórica y cultural


Dada su calidad de estrella excepcionalmente vistosa, Sirio se encuentra presente desde
tiempos prehistóricos en la mitología, las religiones y las costumbres de numerosas
culturas.

Jeroglífico

Sirio/Sopd
et.

Sirio, estrella conocida en el Antiguo Egipto como Sopdet, Sothis o Sethis (en griego, Σῶθις,
Sothis),31​aparece ya en los primeros registros astronómicos, simbolizada ya por un perro,
origen del ulterior nombre del Can Mayor.32​Durante la época del Imperio Medio de Egipto,
el pueblo egipcio basaba su calendario en el orto heliaco de Sirio, esto es, el primer día en
que se hace visible por occidente de madrugada justo antes de la salida del Sol, después de
haberse alejado suficientemente del brillo del Sol.12​La importancia de este hecho reside en
que marcaba el inicio de la temporada anual de crecida del río Nilo,12​antes del solsticio
estival,33​después de una ausencia de setenta días en los cielos nocturnos.34​El jeroglífico
de Sothis muestra una estrella de cinco puntas y un triángulo. Sothis era identificado con la
gran diosa Isis, que formaba parte, junto a su esposo Osiris y su hijo Horus, de un triteísmo,
mientras que ese periodo de setenta días en los que Sirio no se veía en el cielo simbolizaba
el paso de Isis y Osiris por el duat, el inframundo egipcio.34​De un modo similar, para los
chibchas de la actual Colombia la salida heliaca de Sirio anunciaba el comienzo de la
temporada de lluvias.35​

La ineludible relación entre Sirio y el calendario egipcio ha ocasionado que, con el tiempo,
Sirio y el conocido como ciclo sotíaco (también sotiaco, sothiaco o sótico) se hayan
convertido también en un importante elemento que ayude a determinar con mayor exactitud
la cronología del Antiguo Egipto,3637
​ ​puesto que los antiguos egipcios no utilizaron un único
sistema para fechar. Por otra parte, este método no está exento de inconvenientes y ello ha
conllevado la aparición de algunos detractores que prefieran recurrir a otros sistemas.38​El
ciclo sotiaco es el periodo de 1461 años de 365 días exactos (del calendario egipcio, en el
juliano son 1460 años de 365,25 días) que tarda la salida heliaca de Sirio en coincidir de
nuevo con el comienzo del año nuevo, el primer día del mes Thoth,37​descoordinación que
viene acarreada porque el año egipcio no coincidía con el sidéreo. Gracias a la
conservación de algunos restos arqueológicos que hacen referencia al orto heliaco de Sirio
y de los que se conoce a qué dinastía pertenecen, como una tabla de marfil del faraón Dyer,
se puede fijar una referencia a partir de la cual datar los acontecimientos sucedidos en el
Antiguo Egipto.3940
​​

En Sumeria, alrededor del tercer milenio antes de Cristo, Sirio adoptó ya papeles centrales
en la religión sumeria. Como estrella de referencia para el calendario, y bajo la
denominación [Link].SÁ, cumplía una importante función en el ciclo agrícola; y con el
nombre de [Link] (flecha del cielo) Sirio era considerada como una divinidad
principal pero subordinada a la «estrella dominante de Dios sobre el resto de objetos
celestes», Venus, que era adorada como la diosa Inanna. Finalmente, en la procesión de
Akitu —año nuevo— Sirio recibía sus correspondientes ofrendas.41​Más tarde, y
prácticamente sin cambios en lo que representaba, para los asirios y los babilonios Sirio
suponía además, según las tablas de arcilla [Link], la señal para especificar los años
bisiestos.

La civilización de la Antigua Grecia observó que la aparición de Sirio anunciaba los cálidos y
secos veranos mediterráneos, y por tanto temían que marchitara las plantas, que debilitara
a los hombres y que excitara a las mujeres.42​Debido a su brillo, la titilación de Sirio era más
apreciable en las condiciones atmosféricas variables de principios del verano, lo cual
indicaba, para los observadores griegos, ciertas emanaciones que provocaban su influencia
maligna. Las personas que sufrían sus efectos eran denominadas αστροβόλητος
(astrobólētos, «golpeadas por la estrella»). En la literatura se califica a la estrella como
«ardiente» o «llameante».43​La temporada posterior a la aparición de Sirio pasó a ser
conocida como los «días del perro».44​Los habitantes de Ceos, isla del archipiélago de las
Cícladas, en el mar Egeo, ofrecían sacrificios a Sirio y a Zeus para que llevaran brisas
frescas, y esperarían la reaparición de la estrella en verano. Si se elevaba clara, presagiaba
buena fortuna, pero, por otro lado, si se alzaba brumosa o borrosa, vaticinaba (o más bien
emanaba) pestilencia. Algunas monedas del siglo III a. C. recuperadas de la isla presentan
perros o estrellas de los que surgen rayos, lo que destaca la relevancia de Sirio.43​También
en Grecia, el astrónomo y matemático Aristarco de Samos consideró a la estrella como un
sol debido a su brillo.32​

Posteriormente, los romanos celebraban la puesta de Sirio el 25 de abril sacrificando para la


diosa Robigo un perro junto con incienso, vino y una oveja, con objeto de proteger ese año
las cosechas de enfermedades como la roya del trigo a causa de las emanaciones
malvadas de la estrella.45​Asimismo, los romanos denominaron «canicŭla» (canícula) a los
«días del perro» griegos, cultismo latino que se ha conservado en el idioma español y que
retiene su significado, el cual se refiere a los días de mayor calor, lo que en España sucede
hoy en día en el mes de agosto,46​aunque esta época de altas temperaturas antes tenía
lugar tras el orto heliaco de Sirio;4632
​ ​este desplazamiento temporal se debe a la precesión
32
de los equinoccios. ​

Claudio Ptolomeo, según un grabado medieval

Claudio Ptolomeo de Alejandría, en el siglo II, cartografió las estrellas en los libros séptimo y
octavo de su Almagesto, un tratado astronómico que contiene el catálogo estelar más
completo de la antigüedad. En él, Ptolomeo usó Sirio como localización del meridiano
central terrestre. Curiosamente, dibujó Sirio como una de las seis estrellas rojas, algo que
hoy se sabe que no es cierto, pero que sin embargo fue un tema controvertido para los
astrónomos durante mucho tiempo.3N.B.​ 4​Las otras cinco estrellas rojas son de clase M y K,
como por ejemplo Arturo, en la constelación del Boyero, y Betelgeuse, en Orión.47​

En otro lugar del mundo, Polinesia, las estrellas más brillantes eran importantes para la
navegación entre los miles de islas y atolones del océano Pacífico. Bajas, junto al horizonte,
servían de brújulas estelares que ayudaban a los marineros a trazar su rumbo hacia su
destino final. Adicionalmente, funcionaban como marcadores de latitud; en el caso de Sirio,
coincide con la latitud del archipiélago de Fiyi, en 17º S, de manera que sobrepasaba las
islas cada noche.48​Para los polinesios el mapa de los cielos nocturnos no era el mismo que
el de romanos y griegos. En su firmamento, Sirio pertenecía a una constelación llamada
Manu, en la que hacía las veces de cuerpo de un gran pájaro cuyas puntas de las alas no
eran otras que Canopus al sur y Proción al norte, otras dos estrellas notables, las cuales
dividían la noche polinesia en dos hemisferios.48​De la misma forma en que la aparición de
Sirio antes de la aurora anunciaba el verano para los griegos, para el pueblo maorí
señalaba el comienzo del invierno, en su lengua llamado Takurua, nombre que designaba
tanto a la estación como a Sirio. Su punto culminante en el solsticio invernal era día de
fiesta en Hawái —archipiélago que, sin embargo, ya se encuentra en el hemisferio norte
terrestre, pero a baja latitud—, donde era conocido como Ka'ulua, «Reina del cielo», aunque
no es este su único nombre a lo largo del Pacífico, pues recibía otros como Tau-ua en las
islas Marquesas, Rehua en Nueva Zelanda y Aa y Hoku-Kauopae en la propia Hawái.48​

En el siglo XVIII, el influyente filósofo prusiano Immanuel Kant reflexionó sobre Sirio y, a
causa del rutilante centelleo de la estrella en el cielo europeo, donde no pueden verse
rivales inmediatas en brillo como Canopus, Alfa Centauri o Achernar, pensó que sería el
centro de gravitación del universo alrededor del cual rotarían el resto de objetos celestes.32​

Existe un grupo étnico de Mali, los dogones, al que se le atribuye poseer conocimientos
tradicionales sobre Sirio que teóricamente serían imposibles de adquirir sin la utilización de
un telescopio. Según los libros Entretiens avec Ogotemmêli y Le renard pâle, del
antropólogo francés Marcel Griaule (1898-1956), este pueblo no solo conocía el periodo
orbital de cincuenta años de Sirio y de su pequeño astro compañero antes que los
astrónomos europeos y estadounidenses, sino que también hacían referencia a una posible
tercera estrella en el sistema. Sirio A es conocida como Sigi tolo, Sirio B como Po tolo y la
tercera estrella como Emme ya tolo. El libro de Robert K. G. Temple de 1976 The Sirius
Mystery, en el que se asocia a los dogones con extraterrestres,49​les acredita además el
conocimiento del sistema joviano descubierto por Galileo Galilei de las cuatro mayores
lunas de Júpiter y también el conocimiento de los anillos de Saturno. Tales nociones
astronómicas no pasaron desapercibidas y generaron polémica y especulación. Partiendo
de un artículo del año 1978 de la publicación Skeptical Inquirer, es posible que este
extraordinario entendimiento del sistema Sirio fuera consecuencia de contaminación
cultural,50​algo de lo que más recientemente se ha acusado a los propios etnógrafos,5152 ​​
53
explicación que por el contrario parece demasiado simplista para otros. ​Noah Brosch, en
su libro Sirius Matters, propuso que dicha transferencia cultural astronómica al pueblo
dogón tuvo lugar en 1893, cuando una expedición francesa que pretendía contemplar un
eclipse visitó su región.54​Otros posibles culpables de esa supuesta contaminación cultural
podrían haber sido misioneros en el año 1930,5556 ​ ​antes de las primeras investigaciones de
57
Marcel Griaule con los dogones. ​

Sistema Sirio

Órbita de Sirio B alrededor de Sirio A.

Sirio es una estrella binaria compuesta de dos estrellas blancas orbitando entre sí a una
distancia de unas 20 ua (unos 3·109 km),N.B. 5​aproximadamente la distancia entre el Sol y
Urano, y un periodo de cincuenta años. La componente más brillante, Sirio A, es una
estrella blanca de la secuencia principal de tipo espectral A1V, con una temperatura
superficial estimada en 9940 K.7​Su compañera, Sirio B, es una estrella que ya evolucionó
de la secuencia principal y se convirtió en enana blanca. Actualmente es diez mil veces
menos luminosa en el espectro visual, pero en un tiempo fue la más masiva de las dos.58​La
edad del sistema se ha calculado en alrededor de 230 millones de años. Se cree que un
momento más temprano de su existencia había dos estrellas blancas azuladas viajando
cada una en una órbita elíptica cada 9,1 años.58​La emisión de radiación infrarroja del
sistema Sirio es más alta de lo esperado, según las mediciones del observatorio espacial
IRAS, lo que podría ser una prueba de polvo en el sistema y se considera inusual para una
estrella binaria.5960
​ ​La imagen del observatorio de rayos X Chandra muestra a Sirio B
eclipsando a su, en teoría, más brillante compañera, puesto que Sirio B es una fuente más
potente de rayos X.61​

Sirio A

Comparación entre Sirio A y el Sol.

Concepción artística de Sirio A y Sirio B.

Sirio A tiene una masa aproximada de 2,02 veces la del Sol, 559​ 62
​ ​que es de 1,9891·1030 kg.63​
El radio de Sirio A, 5,936±0,016 mas, ha sido medido con interferómetro astronómico. Su
velocidad rotacional es relativamente baja, de 16 km/s,9​a causa de lo cual no se produce un
abombamiento significativo del disco,64​al contrario de lo que le sucede a una estrella de
tamaño parecido, Vega, que debido a su alta velocidad de rotación de 274 km/s presenta un
diámetro ecuatorial mucho más prominente que el polar.65​Mientras que la magnitud
aparente de Sirio es la mayor del cielo nocturno en lo que a estrellas se refiere, con –1,46,1​
su magnitud absoluta es 1,42, muy por debajo de sus vecinas Iota Canis Maioris, Bellatrix o
VY Canis Maioris. Su edad ronda los 200 o 300 millones de años.5​

Los modelos teóricos estelares indican que la estrella se formó durante el colapso de una
nube molecular y, después de diez millones de años, su generación interna de energía
provenía completamente de reacciones nucleares. El núcleo pasó a ser una zona
convectiva y hacía uso del ciclo CNO para generar energía.64​Se espera que Sirio A agote
las reservas de hidrógeno de su núcleo antes de mil millones de años después de su
formación. Entonces se convertirá en una gigante roja para luego acabar siendo una enana
blanca.66​

El espectro de Sirio A desvela líneas fuertemente metálicas, es decir, es una estrella rica en
elementos más pesados que el helio, como por ejemplo el hierro.5964 ​ ​En comparación con el
Sol, la proporción de hierro frente a la de hidrógeno en la atmósfera de Sirio A viene dada

por: [ F e H ] = 0 , 5 ,8​equivalente a 100,5, lo que quiere decir que Sirio A tiene un


316 % de la proporción de hierro-hidrógeno existente en la atmósfera del Sol. Por otra parte,
es improbable que ese porcentaje de elementos metálicos sea el mismo en la totalidad de la
estrella; podría estar suspendido en una fina capa convectiva en la superficie.64​

Sirio B

Comparación entre Sirio B y la Tierra.

Sirio B es la enana blanca más cercana a la Tierra.67​Tiene una masa prácticamente igual a
la de nuestro Sol (0,98 M☉),568
​ ​lo que la sitúa como una de las enanas blancas más masivas
de las que se tiene noticia, pues de media suelen tener la mitad de la masa solar, solo que a
esto hay que sumarle que, teniendo la misma masa que el Sol, su tamaño es más bien el de
la Tierra,68​por lo que su densidad es altísima. La temperatura superficial de Sirio B se ha
estimado en 25 200 K,5​pero aunque esta temperatura es mayor que la de Sirio A, no hay
fuentes internas de energía, así que la estrella se irá enfriando progresivamente durante un
periodo de más de dos mil millones de años en el que radiará su calor al espacio exterior.69​
La magnitud aparente de Sirio B es de 8,30,2​así que sería fácilmente observable al
telescopio si no fuéramos deslumbrados por la magnitud mayor de Sirio A. Su magnitud
absoluta es baja, de tan solo 11,18.2​

Una enana blanca solo se forma después de que una estrella se desarrolle a partir de la
secuencia principal y pase por una etapa de gigante roja. En el caso de Sirio B, esto
sucedió cuando la estrella contaba solo con la mitad de su edad actual, hace unos 120
millones de años. Durante su época en la secuencia principal la estrella inicial, de tipo B (o
B4-5),7071
​ ​tendría una masa aproximada de 5 M☉.5​En el transcurso de su fase intermedia de
Sirio B como gigante roja, Sirio A podría haber aumentado su metalicidad.

La composición de Sirio B es básicamente una mezcla de carbono y oxígeno procedente de


la fusión del helio en su etapa anterior.5​Hay una envoltura convectiva de otros elementos
más ligeros, segregados según su masa como consecuencia de la alta temperatura
superficial;72​de ahí que la atmósfera exterior de Sirio B sea de hidrógeno prácticamente
puro (el elemento más ligero) y no se aprecien otros elementos en el espectro de esta
estrella.73​

Especulación sobre Sirio C

Imagen de rayos X del Chandra, en la que Sirio B es más visible que Sirio A.

Desde 1894, algunas irregularidades visibles en la órbita del sistema Sirio hicieron pensar
en una tercera componente aún más pequeña, algo que nunca ha llegado a confirmarse. El
mejor ajuste a los datos indica que tendría una órbita alrededor de Sirio A de unos seis años
y una masa de tan solo 0,06 M☉ y sería hasta diez veces más débil que Sirio B, lo que
complicaría tremendamente su visualización.74​En los años veinte del siglo XX varios
astrónomos observaron repetidamente una pequeña estrella en las inmediaciones de Sirio
A, mas la perdieron de vista después. Estudios posteriores pudieron confirmar que se
trataba de un objeto de fondo; en 1999, un equipo de astrónomos franceses pudo examinar
el entorno de Sirio A en busca de un astro tenue y halló, de fondo, una estrella de brillo
similar que en la primera mitad de los años veinte debía situarse en la zona visual que
ocupaba Sirio A. Las tomas más recientes no pudieron encontrar ninguna estrella
compañera de Sirio A dentro de un campo de 30 arcsec.7576 ​ ​En 2008 se publicaron otras
observaciones que fueron incapaces de detectar ni una tercera estrella ni tampoco un
planeta.76​

Posibilidad de vida alrededor de Sirio

La distancia de Sirio A a la cual debería encontrarse un planeta para albergar condiciones


físicas favorables para la vida tal y como la conocemos es de 4,7 ua, cerca de 700 millones
de kilómetros. Sin embargo, en esta distancia no podría existir una órbita estable a causa de
las perturbaciones provocadas por la presencia de Sirio B. Cualquier planeta habitable
habría sido destruido tras la expansión de esta última durante su etapa de gigante roja y, en
el caso de que se hubiera formado a continuación de ese proceso, estaría sometido a una
incesante lluvia de cometas y asteroides, pues en torno a Sirio se ha detectado un disco de
polvo similar a aquel que ocupaba el sistema solar en sus primeras fases.59​

Descubrimiento de Sirio B
Imagen de Sirio A (estrella grande) y Sirio B (estrella pequeña, abajo a la izquierda de la
mayor), tomada por el telescopio espacial Hubble.

En 1844, el astrónomo alemán Friedrich Bessel, reconocido por ser el primero en descubrir
la paralaje trigonométrica en 1838,77​dedujo en 1844, a partir de las oscilaciones en el
movimiento propio de Sirio, que tenía una compañera invisible, lo que desconcertó a toda la
comunidad astronómica.7778 ​ ​Gracias al análisis de la trayectoria se pudieron calcular algunas
características del sistema Sirio.77​Casi dos décadas más tarde, el 31 de enero de 1862, el
astrónomo y fabricante de telescopios estadounidense Alvan Graham Clark, de la Alvan
Clark & Sons, situada en Massachusetts,79​fue el primero en avistar la débil estrella
compañera de Sirio, ahora denominada Sirio B y también, coloquialmente, «el
Cachorro».7980 ​ ​Curiosamente, no buscaba distinguir la nueva estrella, sino probar las lentes
de su nuevo telescopio refractor —el mayor del mundo de su clase entonces, de 480 mm de
apertura, destinado al Observatorio Dearborn— y descubrir imperfecciones gracias al brillo
de Sirio.7779
​ 81
​ ​A partir de entonces, Sirio dejaba de ser una estrella binaria astrométrica, i. e.,
binaria pero aparentemente solitaria a simple vista o con telescopio, para entrar en la
categoría de estrellas binarias orbitales visuales.77​

En 1851 Christian Peters había podido cifrar el periodo orbital de la pareja en 50,093 años,
y su masa en más de seis veces la de Júpiter, aunque en esto último sus cálculos se
quedaron cortos. Asimismo, constató una fuerte excentricidad en la trayectoria orbital de
Sirio B y aportó una efeméride con las posiciones esperadas.82​

En 1915, Walter Sydney Adams, utilizando un telescopio reflector de 1,5 m desde el


Observatorio Monte Wilson, observó el espectro de Sirio B y determinó que era una tenue
estrella blanquecina,83​lo que llevó a los astrónomos a pensar que era una enana blanca, la
segunda en la historia en ser descubierta,84​o incluso la primera según otras fuentes.7785
​ ​Con
los años ha pasado a ser una de las tres enanas blancas «clásicas», junto a 40 Eridani y a
la Estrella de Van Maanen.86​

La primera medición del diámetro de Sirio A fue llevada a cabo por Robert Hanbury Brown y
Richard Q. Twiss en 1959 en Jodrell Bank, con la ayuda de su interferómetro de intensidad
estelar,87​pero no fue sino hasta 2005 que, con el telescopio espacial Hubble, se pudo definir
el tamaño de Sirio B: aproximadamente tiene el mismo diámetro que la Tierra, unos 12 000
km, pero con una masa ligeramente menor a la del Sol.8889 ​ 90
​ 91
​​
Visibilidad y observación

Con una declinación de –16º 42', Sirio es visible al sur de los 73º 18' N y circumpolar al sur
de los 73º 18' S.

Triángulo invernal formado por Proción a la izquierda, Betelgeuse, roja, a la derecha (y el


resto de Orión) y Sirio debajo en el centro. También se puede observar parte de la Vía
Láctea que cruza en medio de ellos.

Con una magnitud aparente de –1,46, Sirio es la estrella más brillante del cielo nocturno,
casi dos veces más brillante que la segunda estrella por brillo, Canopus,17​de –0,62 según el
catálogo Hipparcos. Sin embargo, es superada por la Luna, por Júpiter y por Venus; en
ocasiones incluso la magnitud aparente de Mercurio y Marte es superior.92​Sirio puede
observarse casi desde cualquier lugar habitado de la Tierra. Únicamente aquellos que viven
más allá del paralelo 73º N, varios grados por encima del círculo polar ártico, no pueden
verla; y desde algunas poblaciones de altas latitudes, aunque puede divisarse, se eleva muy
poco sobre el horizonte, por ejemplo en la ciudad rusa de San Petersburgo, donde solo
alcanza 13º sobre el mismo.93​Forma, junto a Proción y Betelgeuse, el triángulo de invierno
para los observadores del hemisferio norte.6294​ ​Debido a su declinación de apenas –17°,1​
Sirio se constituye en estrella circumpolar en las latitudes que van desde 73º S hasta el polo
sur. A principios de julio, desde el hemisferio sur Sirio se puede ver tanto al atardecer, pues
se pone tras el Sol, como al amanecer, cuando aparece antes que él.95​

Con las condiciones adecuadas, Sirio puede atisbarse a la luz del día a simple vista. Es
necesario que, con Sirio en el cenit y el Sol bajo junto al horizonte, el cielo esté claro y que
el lugar de observación esté situado a gran altitud;96​la reunión de estos requerimientos se
cumple con mayor facilidad en el hemisferio austral a causa de la declinación de Sirio.
Durante la noche, una de las alineaciones estelares más populares es que la prolongación
de la línea imaginaria creada por las tres estrellas principales del cinturón de Orión
—Alnitak, Alnilam y Mintaka— va a parar a Sirio hacia el sureste, a unos 20º,62​y a
Aldebarán hacia el noroeste.9798
​​

El movimiento orbital del sistema binario de Sirio hace que la mínima separación angular
entre ambas estrellas sea de menos de tres segundos de arco y que la máxima sea de doce
segundos de arco.16​Si se tiene la primera de las situaciones expuestas, distinguir a la
pequeña Sirio B de su gran compañera es un desafío para el observador, ya que se
necesita un telescopio de al menos 300 mm de apertura apoyado por unas condiciones de
observación excelentes. En general, el obstáculo principal para observar Sirio B viene dado
por la gran diferencia de magnitud entre la estrella primaria y la secundaria.99​Desde el año
1994, cuando ocurrió el último periastro del sistema Sirio,N.B. 6​la pareja se ha ido
distanciando entre sí, lo que facilita su visión por separado.100​Asimismo, para diferenciar
ambas estrellas puede ser de utilidad un diafragma poligonal, ideado por Alexander Aitken,
que modifique la luz proveniente de Sirio A para que Sirio B deje de ser imperceptible entre
el brillo de la primera.10116
​ ​El último apoastro tuvo lugar en el año 2018, cuando el sistema
estuvo separado 12 arcsec con un ángulo de posición de 66º; el anterior sucedió en 1966,
así que hasta el año 2010 no fue tan fácil distinguir la una de la otra.16​

A una distancia de 2,6 pársecs (8,6 años-luz), el sistema Sirio contiene dos de las ocho
estrellas más cercanas al sistema solar y es el quinto sistema estelar más cercano a
nosotros.102​Es esta proximidad, y no la luminosidad real de Sirio, la principal razón de que
su magnitud aparente siga en la lista a Luna, Júpiter y Venus, idénticamente a lo que
sucede con otras estrellas cercanas como Alfa Centauri y en claro contraste a lo que
sucede con estrellas supergigantes y extremadamente luminosas como Canopus, Rigel o
Betelgeuse, que a pesar de encontrarse muchísimo más lejos se cuentan entre las más
brillantes del firmamento.103​A pesar de todo, no hay que olvidar que Sirio es alrededor de
veinticinco veces más luminosa que nuestro Sol.5​

Tomando Sirio como referencia de distancias, la estrella de grandes dimensiones más


cercana es Proción, a 1,61 pársecs (5,24 años-luz) de distancia.59​Se espera que la sonda
espacial Voyager 2, lanzada en el año 1977 con el fin de estudiar los gigantes gaseosos del
sistema solar, pase a una distancia máxima de 1,3 pc (4,3 años-luz) de Sirio dentro de
aproximadamente 296 000 años.104​

Comparación de brillo

En la actualidad, Sirio es la estrella más brillante del firmamento, pero no siempre será así.
Alrededor del año 235 000 d. C., Vega reemplazará a Sirio en esa primera posición con una
magnitud de –0,7,105​y antes del año 260 000 d. C., con una magnitud de –0,46, Canopus
podría recuperar su segundo puesto en detrimento de Sirio, que caería en la lista para pasar
a ser la tercera estrella por brillo desde la Tierra.105​La evolución del brillo de Sirio en
comparación con otras estrellas muy brillantes, en el espacio de tiempo que va desde cien
milenios antes de Cristo hasta cien milenios después de Cristo se muestra en el siguiente
diagrama y su correspondiente tabla numérica:105​
Desarrollo de los brillos aparentes de las estrellas más luminosas desde la Tierra a lo largo
del tiempo.
Año Sirio Canopu Vega Arturo Proción Altair α Cen
(a. C./d. C.) s

−100000 −0,66 −0,82 +0,33 +0,88 +0,88 +1,69 +2,27

−75000 −0,86 −0,80 +0,24 +0,58 +0,73 +1,49 +1,84

−50000 −1,06 −0,77 +0,17 +0,30 +0,58 +1,27 +1,30

−25000 −1,22 −0,75 +0,08 +0,08 +0,46 +1,03 +0,63

0 −1,43 −0,72 0,00 −0,02 +0,37 +0,78 −0,21

25000 −1,58 −0,69 −0,08 +0,02 +0,33 +0,49 −0,90

50000 −1,66 −0,67 −0,16 +0,19 +0,32 +0,22 −0,56

75000 −1,66 −0,65 −0,25 +0,45 +0,37 −0,06 +0,30

100000 −1,61 −0,62 −0,32 +0,74 +0,46 −0,31 +1,05

Sirio como estrella roja


Sirio A, Sirio B y el Sol en el diagrama de Hertzsprung-Russell.

La paradoja de que Sirio era hasta hace poco tiempo (en términos estelares) una estrella
roja sorprendía a los astrónomos,3106
​ ​pues a pesar de que se sabe con certeza que es de
color blanco azulado,34​ ​los documentos históricos denotaban que la estrella era roja.106​

En el Antiguo Egipto, para cuyos habitantes Sirio era de gran importancia dada la relación
entre su orto heliaco y la crecida del Nilo, Sirio era una estrella roja y,3​del mismo modo,
hacia el año 150 d. C. Claudio Ptolomeo describió Sirio con color rojizo, junto a otras cinco
estrellas que, en efecto, son de ese color o anaranjado: Betelgeuse, Antares, Aldebarán,
Arturo y Pólux.107​El primero en discrepar de manera oficial fue el astrónomo aficionado
Thomas Barker, terrateniente de Lyndon Hall en Rutland, Reino Unido, quien habló del tema
durante una reunión de la Royal Society en Londres en 1760.108​La existencia de estrellas
que variaban su brillo dio pie a la idea de que también podría haber otras que lo que
cambiaran fuera su color; Sir John Herschel hizo este apunte en 1839, posiblemente influido
por su estudio sobre Eta Carinae dos años atrás.109​Thomas Jefferson Jackson See reabrió
el debate acerca del color rojo de Sirio mediante la publicación de diversos documentos en
el año 1892 y un sumario en 1926,110​en los que no solo recurría a Ptolomeo, sino que
también citaba al poeta Arato, a Marco Tulio Cicerón y a Julio César Germánico como
personas que habían calificado a la estrella de roja, admitiendo por otro lado que ninguno
de los tres eran astrónomos.111​El filósofo romano Lucio Anneo Séneca también había
descrito en su momento a Sirio con un color rojo más oscuro que el de Marte, declarando
además «Sirio es roja».32112
​ ​Hay que señalar que, aunque fue la idea más generalizada, no
todos los observadores antiguos vieron Sirio roja. De hecho, en la antigua China Sirio era la
referencia que tomar como estrella blanca, y múltiples registros desde el siglo II a. C. hasta
el siglo VII d. C. describen Sirio con tonos blancos.113114
​ ​Regresando a Europa, ya en el siglo
I el poeta Manilio la definió de «azul de mar», imagen repetida en el siglo IV por Avieno.115​
En 1985, los astrónomos alemanes Wolfhard Schlosser y Werner Bergmann publicaron un
informe de un manuscrito lombardo del siglo VIII que contiene De cursu stellarum ratio,
escrito por san Gregorio de Tours. El texto, en latín, enseñaba a los lectores cómo
determinar la hora del rezo nocturno gracias a las posiciones de los astros en el cielo,
adjetivando Sirio con la palabra rubeola, «rojiza». Se basaron en este hecho para justificar
que Sirio B fue una gigante roja en aquel entonces.116​No obstante, otros les replicaron que
probablemente san Gregorio de Tours se estuviera refiriendo a Arturo en vez de a Sirio. 117118
​ ​

La posibilidad de que estas posturas encontradas hayan sido causadas por la evolución
estelar o bien de Sirio A o bien de Sirio B ha sido descartada por los astrónomos, pues el
tiempo transcurrido ha sido demasiado escaso para una estrella y porque además no hay
signos de la nebulosidad que cabría esperar en el sistema si un cambio de tal envergadura
hubiera tenido lugar.32112
​ ​Incluso se ha planteado la interacción con una presunta tercera
estrella, no conocida de momento, como causa del color rojo.119​Algunas otras explicaciones
alternativas han argumentado que o se calificaba la estrella de roja como metáfora de la
mala fortuna o que la titilación de Sirio daba la impresión de matices colorados.

La explicación final que resolvió el misterio era bastante más simple: igual que sucede con
el Sol cuando se encuentra bajo en el horizonte, al amanecer o al atardecer, Sirio se
mostraba rojo en esa misma posición, como consecuencia de la dispersión de la luz a
través de la atmósfera. De ahí que Sirio fuera roja para los egipcios, por ejemplo, ya que en
su orto heliaco se sitúa baja en el cielo.3106
​ 112
​ ​

Objetos celestes cercanos

Mapa del cielo de Canis Maior y sus zonas cercanas. La zona al este de Sirio es más rica
que la situada al oeste.120​

A la hora de observar el cielo nocturno, Sirio es una buena referencia para situarse en el
cielo.121​En las inmediaciones de Sirio se encuentra un objeto perteneciente al catálogo
Messier, M41, un cúmulo abierto en el que se pueden apreciar decenas de estrellas,
predominantemente amarillas, de magnitudes de la 8 a la 10, aproximadamente, lo que da
al conjunto una magnitud de 5,0.120​A 13º hacia el este de Sirio, es decir, bastante más
apartados, se encuentran también M46 y M47, ya en la constelación de Puppis;122​y hacia el
norte, en la constelación de Monoceros, está el cúmulo abierto M50. Al oeste de Sirio, y
ligeramente hacia el sur, se encuentra Beta Canis Maioris, que a pesar de su nombre no es
la segunda estrella más brillante de la constelación, sino la cuarta; es una gigante azul
levemente variable cuya magnitud absoluta supera con creces a Sirio, pero se encuentra
mucho más alejada del sistema solar. La segunda estrella más luminosa en apariencia de
Canis Maior es en realidad Adhara, Épsilon Canis Maioris, otra gigante azul que ya se
localiza mucho más al sur en la constelación.120​Cerca de Sirio también se pueden observar
estrellas dobles o triples como μ CMa, S 516, S 518 o ν1 CMa, esta última de color
anaranjado muy cercana a otras dos con el mismo nombre y tonalidad similar, ν2 CMa y ν3
CMa;120​de estas tres la más próxima a Sirio en el cielo es ν3 CMa.123​Cabe mentar también
la presencia de cúmulos como el NGC 2345, el NGC 2204 o el NGC 2360.120N.B. ​ 7​

Movimiento

Ilustración de 1882 que muestra las oscilaciones en el movimiento propio de Sirio.

En 1718, Edmund Halley descubrió el movimiento propio de las hasta entonces supuestas
estrellas fijas,124​tras comparar las medidas astrométricas de su época con las dadas por
Ptolomeo en su Almagesto. Se percató de que las estrellas Aldebarán, Arturo y Sirio se
habían desplazado significativamente, en el caso de Sirio hasta 30 arcmin en sentido sur
—lo que supone una distancia similar al diámetro lunar aparente— en unos 1800 años.125​

Siglo y medio más tarde, en 1868, Sirio se convirtió en la primera estrella a la que se le
midió su velocidad. Sir William Huggins analizó el espectro de la estrella y notó un
acercamiento al rojo, por lo que concluyó que Sirio se alejaba del sistema solar a una
velocidad de unos 40 km/s.126127
​ ​Sin embargo, esta medida de Huggins era exagerada en
cuanto a magnitud y era errónea en su signo, dadas las mediciones actuales, que señalan
que Sirio se desplaza a –7,6 km/s,1​lo que quiere decir que viaja más despacio y que no se
aleja de nosotros, sino que se aproxima al sistema solar. La parte positiva del estudio de
Huggins fue que introdujo el estudio de las velocidades radiales estelares. Dentro de unos
64 000 años Sirio alcanzará la distancia mínima al sistema solar, unos 7,86 años-luz,
momento en que su magnitud aparente también será mayor que en la actualidad y crecerá
hasta –1,68. Después de ese momento, Sirio comenzará a alejarse del Sol.105​

Sirio posee un movimiento propio relativamente grande de 1,3 arcsec por año, de los cuales
más o menos 1,2 arcsec son en sentido sur y 0,55 arcsec en sentido occidental.128​

Supercúmulo estelar de Sirio


Ejnar Hertzsprung, en el año 1909, reparó en que Sirio podría formar parte de la corriente
de la Osa Mayor, basándose en el movimiento propio de Sirio.129​Este grupo estelar de la
Osa Mayor es un conjunto de 220 estrellas que comparten su movimiento a través de la
galaxia y que en un principio surgieron en un cúmulo abierto que desde entonces ha ido
perdiendo su fuerza gravitacional.130​Empero, estudios realizados en 2003 y 2005
cuestionan dicha pertenencia de Sirio a la corriente, porque el Grupo de la Osa Mayor tiene
una edad estimada de 500±100 millones de años, mientras que Sirio, con una metalicidad
parecida a la del Sol, solo tiene la mitad de tiempo, es decir, que es demasiado joven para
pertenecer al grupo.5131
​ 132
​ ​En lugar de eso, Sirio podría pertenecer a un propuesto
supercúmulo estelar de Sirio, en el que estarían incluidas otras estrellas dispersas, entre las
que están Beta Aurigae, Alfa Coronae Borealis, Beta Crateris, Beta Eridani y Beta
Serpentis.133​Este cúmulo sería uno de los tres localizados a menos de 150 pc (500
años-luz) del Sol, junto al cúmulo de las Híades y al cúmulo de las Pléyades, cada uno de
los cuales cuenta con cientos de estrellas.134​Una interpretación alternativa es que la
corriente de las Híades y la de Sirio no se componen, respectivamente, de estrellas con el
mismo origen, sino de estrellas sin afinidad entre ellas a las que las irregularidades en el
campo gravitacional de la Vía Láctea han estampado un patrón común de movimiento. Por
tanto, no se debería hablar de supercúmulo, sino más bien de una «corriente dinámica».135​

También podría gustarte