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Humedales en Rosario: Tipos y Biodiversidad

Este documento proporciona información sobre los humedales de Rosario y la región. Explica que los humedales son ecosistemas que dependen de la dinámica del agua y brindan servicios ecosistémicos importantes como refugio de biodiversidad y amortiguación de inundaciones. Describe las características de los principales humedales de la región, incluido el Delta medio del río Paraná, la reserva Los Tres Cerros y los humedales pampeanos. También identifica problemas ambientales como la contaminación y la p

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Humedales en Rosario: Tipos y Biodiversidad

Este documento proporciona información sobre los humedales de Rosario y la región. Explica que los humedales son ecosistemas que dependen de la dinámica del agua y brindan servicios ecosistémicos importantes como refugio de biodiversidad y amortiguación de inundaciones. Describe las características de los principales humedales de la región, incluido el Delta medio del río Paraná, la reserva Los Tres Cerros y los humedales pampeanos. También identifica problemas ambientales como la contaminación y la p

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Cuaderno de Educación Ambiental

ROSARIO Y SUS HUMEDALES

1
El presente Cuaderno de Educación Ambiental for-
ma parte de una serie de Cuadernos elaborados
desde la Dirección de Educación Ambiental de la
Municipalidad de Rosario con el objetivo de brindar
herramientas y conocimientos de las problemáticas
ambientales de nuestra ciudad.

El planeta es uno solo, y todos los seres que lo habi-


tamos estamos interrelacionados. Por ello debemos
tener en cuenta que nuestras actividades, nuestros
modos de producir, nuestros hábitos de consumo,
todas nuestras prácticas cotidianas, tienen impacto
global.

Sin embargo esos impactos son diferentes en cada


comunidad y para cada población. Por ello conside-
ramos de suma relevancia aportar conocimientos e
información ambiental local abonando a la confor-
mación de una ciudadanía ambiental activa y com-
prometida con modos de vida sustentables.

Foto portada:
Imagen aérea Delta del Paraná. Autor Walter Salcedo.
2
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN 4
¿Qué son los humedales? 5
Características de los humedales 9
El agua en los humedales: ¿de dónde viene y a dónde va? 15

LOS HUMEDALES EN EL CONTEXTO REGIONAL 17


Caracterización de los Humedales de la región 17
Delta medio del Río Paraná 23
Reserva Municipal “Los Tres Cerros” 27
Biodiversidad en el Delta del Paraná Medio 33
Humedales Pampeanos 51

SERVICIOS ECOSISTÉMICOS DEL HUMEDAL 54


Amortiguación de inundaciones 54
Depuración de aguas 55
Calidad de aire 55
Fijación de Carbono 55
Refugio de Biodiversidad 56
Turismo y recreación 56

PROBLEMÁTICAS AMBIENTALES EN NUESTROS HUMEDALES 57


MARCO INSTITUCIONAL PARA LA GESTIÓN DE LOS HUMEDALES 68
GLOSARIO 73
BIBLIOGRAFÍA 79
CONTACTO 85

3
INTRODUCCIÓN
La ciudad de Rosario, se levanta en pleno humedal, a ori-
llas del Paraná y rodeada de cursos de agua -el río Paraná
y los arroyos Ludueña y Saladillo- en un escenario de rica
biodiversidad.
El río Paraná es uno de los ríos más caudalosos del pla-
neta, de ahí su nombre de origen tupí-guaraní que signi-
fica “pariente del mar”.
Lo que conocemos como “la isla” es una compleja plani-
cie inundable con una biodiversidad que genera paisajes
singulares y que podría definirse como un vasto mosaico
de humedales. Es uno de los cinco deltas del mundo que
conservan los rasgos característicos en su estado natural,
y alberga una gran cantidad de especies.

Paisaje de humedales. Delta Medio del Paraná. Autor: Nano Pruzzo


4
Los humedales son ecosistemas que brindan una enor-
me cantidad de beneficios ambientales, entre los que se
encuentran: el albergue de biodiversidad, la captación de
nutrientes y contaminantes del agua, el abastecimiento
de agua dulce y la amortiguación de inundaciones, en-
tre muchos otros. También cumplen un rol importante
respecto al cambio climático, tanto para los procesos de
mitigación como para los procesos de adaptación.
Por todo ello, y como parte esencial de la identidad rosa-
rina, salvaguardar estos ambientes implica la preservación
de nuestra herencia natural y cultural.
Asimismo se considera fundamental la educación a toda
la ciudadanía, a fin de que tome conocimiento sobre las
características propias de este ecosistema, del que la ciu-
dad es parte, y así pueda implementar acciones de cuida-
do del mismo.

¿Qué son los humedales?


Si buscamos qué son los humedales nos encontrare-
mos con que no hay una única definición. Este concepto,
que es relativamente reciente si lo comparamos con, por
ejemplo, la idea de bosques, puede ser caracterizado de
distintas formas.
El concepto de “humedales” cobró relevancia en el ám-
bito internacional con la Convención de Ramsar en 1971,
en la que se los definió de forma amplia a partir de la enu-
meración de distintos tipos de ambientes que eran hume-
dales, incluyendo tanto a los artificiales como a los natu-
rales, con un criterio de gestión originalmente orientado a
conservar estos sitios debido a que eran importantes para
proteger a las aves migratorias.

5
A partir de distintas investigaciones que se han dado
desde entonces, se toma conciencia cada vez más, del rol
fundamental que juegan estos ecosistemas en múltiples
aspectos que hacen a la calidad de vida de las personas.
Así, surgieron otras definiciones, con otros puntos de vis-
ta o más precisas en determinados sentidos, como son las
de distintos trabajos científicos que propusieron regiones
de humedales1, las de ONGs que trabajan para conservar-
los2, las de los proyectos de ley de humedales, o la que se
utilizó para realizar los inventarios nacionales de humeda-
les en la última década: en el año 20133 y en el año 20174.
A partir de todas ellas cabe afirmar que los humedales
son ambientes que presentan, ya sea de forma perma-
nente o temporaria, agua en superficie con poca profun-
didad o bien bajo la superficie del suelo de forma tal que
éste queda anegado. Esta presencia de agua y sus cam-
bios en el tiempo determina la estructura y dinámica de
estos ecosistemas, confiriéndoles rasgos propios que los
distinguen de los acuáticos y de los terrestres5.
1
Canevari, P., Blanco, D., Bucher, E., Castro, G. y Davidson I. (eds.), (1998) “Los
Humedales de la Argentina. Clasificación, situación actual, conservación y
legislación”, Wetlands International. [Link]
id=6309
2
“Humedales del Paraná. Biodiversidad, usos y amenazas en el Delta Medio”.
Taller Ecologista. 2010. Y: Malvárez, A. I. y Bó, R. (compiladores) “Documentos
del curso-taller:‘Bases ecológicas para la clasificación e inventario de hume-
dales en Argentina’”. Wetlands International. Buenos Aires. 2004.
3
Benzaquén, L.; Blanco, D.; Bo, R.; Kandus, P.; Lingua, G.; Minotti, P.; Quinta-
na, R.; Sverlij, S. y Vidal, L. (2013) “Inventario de los humedales de Argentina.
Sistemas de paisajes de humedales del Corredor Fluvial Paraná-Paraguay”.
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Proyecto GEF
4206 PNUD ARG 10/003.
4
Benzaquén, L.; Blanco, D.; Bo, R.; Kandus, P.; Lingua, G.; Minotti, P. y Quintana,
R. (2017) “Regiones de humedales de la Argentina”. Ministerio de Ambiente y
Desarrollo Sustentable, Fundación Humedales/Wetlands International, Uni-
versidad Nacional de San Martín y Universidad de Buenos.
5
Grupo de Trabajo de Recursos Acuáticos, (s.f.), “Humedales de la República
Argentina”, Dirección Nacional de Ordenamiento Ambiental y Conservación
de la Biodiversidad, Subsecretaría de Planificación y Política Ambiental, Se-
cretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (2006). https://
[Link]/pdf/[Link] 6
Lo anterior quiere decir que, si bien todos los ecosis-
temas requieren del sostenimiento de los ciclos hidroló-
gicos, los humedales particularmente, son ecosistemas
cuyo funcionamiento, así como el mantenimiento de la
vida, dependen estrechamente de las singulares dinámi-
cas hídricas de cada sitio6.
Por lo tanto, lo que caracteriza a estos ambientes no es
su fisonomía -esto es, si predominan los árboles o los pas-
tos, como en el caso de un bosque o un pastizal- sino sus
funciones, los tipos de procesos que se dan en ellos debi-
do a la presencia de agua7.
Por eso entre los humedales de nuestro país podemos
encontrar casos tan variados como las turberas de Tierra
del Fuego o los salares de la Puna; las marismas de la Ba-
hía de San Julián sobre el Mar Argentino o los bosques y
pastizales inundables del Chaco húmedo; la laguna de Me-
lincué o los mallines de la Patagonia; las charcas tempo-
rales de la Payunia en Mendoza o las cataratas de Iguazú;
los fríos torrentes del deshielo glaciar en la Antártida o los
géiseres del Domuyo en Neuquén y las aguas termales de
San Francisquito en Calilegua; los juncales que crecen a la
vera de la autopista Rosario-Buenos Aires o los barreales
en Catamarca; las playas arenosas de las Islas Malvinas o
los bañados del río Saladillo en Córdoba; las lagunas que
se forman espontáneamente tras las lluvias en la región
pampeana o los embalses o diques artificiales como el Es-
caba en Tucumán.
6
Op cit: Benzaquén et al (2013)
7
[Link]: Benzaquén et al (2017)

7
En la Argentina existen aproximadamente 600.000 km2
de humedales, lo que representa el 21,5% del territorio
nacional.

Regiones de Humedales de Argentina. Ministerio de


Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.
8
Mallines patagónicos. Subregión lagos, cursos de agua y mallines
de los Andes Patagónicos. Regiones de Humedales de Argentina.
Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Foto:
Luis Borgo

Características de los humedales


Si bien estos paisajes pueden lucir muy distintos, tienen
rasgos característicos comunes en sus suelos, ciclos bio-
geoquímicos y biota, que los distinguen de los ecosiste-
mas terrestres y acuáticos:
Ciclos biogeoquímicos
En estos ambientes, el agua poco profunda y/o subsu-
perficial afecta a la forma en que la materia circula por el
ecosistema. Es necesario tener en cuenta que así como
el agua se mueve en lo que conocemos como ciclos hi-
drológicos, diversos nutrientes como el carbono o el nitró-
geno también corren en distintas formas a través de los
seres vivos, la tierra, el agua y el aire8 en lo que se denomi-
na ‘ciclos biogeoquímicos’. Estos ciclos biogeoquímicos
8
Algunos elementos como el fósforo o el hierro no circulan a través del aire.
9
presentan diferentes reacciones químicas y compuestos
según si ocurren en condiciones aeróbicas (con oxígeno
-O2- como las reacciones que se dan expuestas al aire) o
anaeróbicas (sin O2, como aquellas reacciones que acon-
tecen en los suelos inundados), que pueden ir variando
con la profundidad del agua. A su vez, estos nutrientes se
acumulan o dispersan en función de la producción y des-
composición de materia orgánica por parte de los seres vi-
vos, que en los humedales no se dan de la misma manera
que en un ecosistema acuático, ya que no todos los pro-
cesos biológicos ocurren dentro de la columna de agua
y hay mayor intercambio de gases; ni que en uno terres-
tre, porque tanto los microorganismos como las raíces de
las plantas cuentan con menor disponibilidad de oxígeno
pero mayor de agua9.
Suelos
Estas formas particulares en las que circula la materia
dejan sus marcas en el medio. Por eso en los suelos de
los humedales es frecuente observar características que
evidencian que se formaron en presencia (permanente o
recurrente) de agua, es decir, suelos hidromórficos.
Los suelos pueden ser pensados como sistemas vivien-
tes10 que evolucionan en función de las condiciones am-
bientales y de los numerosos organismos que habitan
dentro de ellos y en su superficie, dando lugar a variacio-
nes a lo largo de su perfil (dimensión vertical) y a diversas
agrupaciones de sus componentes que determinarán su
estructura y por ende, la manera en la que el aire y el agua
podrán fluir en su interior. En los humedales, puntualmen-
9
[Link]: Benzaquén et al (2013)
10
“El suelo contiene vida en su superficie y en su seno, y en tal sentido es
un sistema viviente, y a pesar de que no se reproduce ni se multiplica y que
carece de genes, suele evolucionar y registrar herencias”. Panigatti José L.
“Argentina:, 200 años 200 suelos”. Ediciones INTA. Buenos Aires, 2010.
10
te, pueden encontrarse rasgos hidromórficos como capas
oscuras formadas por hierro y manganeso resultantes de
procesos anaeróbicos; sales en la superficie, transporta-
das por las oscilaciones de la napa desde estratos más
profundos; estructuras laminares en la capa superficial;
etc.
Biota
Los rasgos hidromórficos pueden no ser apreciables a
simple vista. Tal vez la característica que más fácilmente
permita identificar a los humedales, más allá de la presen-
cia de agua somera, sea la biota adaptada a estas espe-
ciales condiciones de vida, principalmente flora hidrófita.
En plantas por ejemplo, es común observar una amplia
gama de estructuras que les permiten crecer en condicio-
nes en las que sus raíces no tienen mucha disponibilidad
de oxígeno debido a que el sustrato está saturado de agua
o a que, directamente, se encuentran en el agua11.
Así, en las lagunas asociadas a los arroyos de llanura,
como las que pueden encontrarse en el Bosque de los
Constituyentes, o las del delta frente a Rosario, podemos
encontrar plantas como los camalotes (Pontederia sp.)
con tallos que reservan aire en sus tejidos (aerénquima)
de forma tal que les permiten flotar; las Ludwigias sp., que
crecen bajo y sobre el agua, con hojas distintas en cada
medio (heterofilia), y raíces que crecen desde cada nudo
hacia arriba para transportar oxígeno del aire hacia el cuer-
po de la planta que se halla bajo el agua (neumatóforos)
o el pasto elefante (Louisiella elephantipes) que tiene sus
raíces en las orillas pero se extiende sobre los cuerpos de
agua gracias a sus tallos ahuecados y su aerénquima.
11
Op. cit: Benzaquén (2017).

11
Camalotal en flor - Foto: César Massi

En los humedales en los que el nivel del agua varía con-


siderablemente hay muchas especies que se han adap-
tado no sólo a la presencia de agua sino también a su
ausencia durante cierto período de tiempo, producto de
haber evolucionado bajo esas condiciones durante miles
de años.
Así, numerosas plantas hidrófitas tienen estrategias que
les permiten sobrellevar la época seca. Un ejemplo de esto
son los rizomas (raíces reservantes) que quedan enterra-
dos cuando el nivel del agua baja y vuelven a crecer, dan-
do hojas, flores y frutos en el siguiente período húmedo.

12
Irupé en las islas frente a la ciudad de Rosario. Autor: Silvio Moriconi.

También hay especies que presentan un ciclo de vida cor-


to, que crecen y se desarrollan en abundancia del agua,
se reproducen y mueren, dejando descendencia con es-
tructuras de resistencia que se desarrollarán tras la época
adversa. Esto es común en plantas, que pueden germinar,
crecer, florecer, fructificar y morir en pocos meses, habien-
do aportado sus semillas al banco del suelo, que darán
lugar a nuevas plantas en la próxima estación favorable;
pero también ocurre en animales vertebrados, como en
los peces “Killi”, de los que se dice que llueven del cielo
porque aparecen en ciertas charcas que se forman tras
las lluvias. Estos peces estacionales, como los del género
“Austrolebias” que en nuestro país pueden encontrarse en
charcas efímeras de la llanura chacopampeana, mueren
cuando se secan los cuerpos de agua y vuelven a apare-
cer cuando se llenan porque dejan sus huevos enterrados
varios centímetros en el barro12.

12
Alonso, F.; Terán, , G.E.; Calviño, P.; García, I.; Cardoso, Y. y García, G. (2018)
“An endangered new species of seasonal killifish of the genus Austrolebias
(Cyprinodontiformes: Aplocheiloidei) from the Bermejo river basin in the
Western Chacoan Region”. Revista PLOS ONE. 2018
13
Laguna. Bosque de los Constituyentes lindera al cauce del Arroyo
Ludueña

Otros animales, como ciertas aves o peces, pueden mi-


grar según la estación dentro del mismo sistema de hu-
medales o entre humedales distintos, tal es el caso de los
flamencos andinos (Phoenicoparrus andinus) que pasan el
invierno en las lagunas del sur de Santa Fe, como Melin-
cué, y veranean en las lagunas andinas del noroeste ar-
gentino, de Bolivia, Chile y Perú (Abecedario Fauna de la
Provincia de Santa Fe).
Estos tres aspectos -ciclos biogeoquímicos, suelos y
biota- son interdependientes y sus características y exis-
tencia sólo pueden explicarse teniendo en cuenta las
complejas y dinámicas interacciones que se dan entre
los componentes del ecosistema.

14
El agua en los humedales:
¿De dónde viene y a dónde va?
Es difícil establecer límites precisos a las zonas de hu-
medales: la extensión de las áreas con agua superficial o
subsuperficial puede variar mucho siguiendo el régimen
hidrológico, es decir, los patrones en los cambios en los
flujos de agua de cada sitio que dependen de las lluvias,
de la altura de la napa y/o de los aportes de otros cuerpos
de agua superficiales.
Además, la frecuencia con la que retorna o se retira el
agua de una zona, denominada recurrencia hidrológica,
puede variar desde algunas horas, como en las zonas in-
termareales, a varios años, como en los mallines patagóni-
cos o en las planicies de inundación de algunos ríos, como
el Paraná.
Sumado a esto, en ciertas regiones, como por ejemplo
en las inmediaciones de nuestra ciudad, la disponibilidad
hídrica y lo plano del relieve permiten que el agua se dis-
tribuya en amplias zonas, discurriendo entre distintos am-
bientes, afectando prácticamente a todo el paisaje.
Frente a estas circunstancias no tiene sentido hablar de
humedales individuales porque los cuerpos de agua pre-
sentan un elevado grado de conectividad superficial y
subsuperficial y sus formas pueden ir cambiando a lo lar-
go del tiempo, por lo que toda el área afectada funciona
como un gran sistema de humedales13.
En estos casos, en los que el paisaje se encuentra domi-
nado por humedales, se habla de paisajes de humedales,
en contraste con lo que puede observarse en la gran ma-
13
Op cit: Benzaquén et al (2013)

15
yoría de las regiones de Argentina, en las que los hume-
dales aparecen como ambientes puntuales, inmersos en
matrices terrestres (paisaje con humedales) 14.

14
Op. cit: Benzaquén et al (2017)

Paisaje de humedales. Delta Medio del Paraná. Autor: Nano Pruzzo

16
LOS HUMEDALES EN EL
CONTEXTO REGIONAL
Caracterización de los Humedales de nuestra Región
Habiendo ya realizado una pequeña introducción con algunos
conceptos de utilidad para comprender estos ecosistemas, vamos
a dedicarnos a explorar los humedales en los que está inmersa
nuestra ciudad.
Rosario está rodeada de humedales que a grandes rasgos po-
demos agrupar en dos conjuntos: el de los de los arroyos y lagu-
nas de la costa santafesina, sobre la que se emplaza la urbe, y el
del delta del Paraná.
Si bien tienen características que los distinguen, no hay que per-
der de vista que estos sistemas de paisajes de humedales se en-
cuentran relacionados entre sí, ambos forman parte del corredor

17
fluvial Paraná-Paraguay1 y son piezas fundamentales de la historia
e identidad cultural rosarina.
1
En el inventario que se realizó en 2013 sobre el corredor fluvial Paraná Paraguay,
estos humedales fueron agrupados en los sistemas de paisajes “Humedales de los
tributarios santafesinos y bonaerenses del Paraná inferior” y “Humedales del Delta del
Paraná”

Recuperación integral de las cuencas de los Arroyos Ludueña y Saladillo. Plan


Ambiental Rosario.

Rosario nace y crece en la región de “los arroyos”1, como una


posta a la vera del camino real sobre un puerto natural en la mar-
gen barrancosa del Paraná2. Este se destaca entre los grandes
ríos del mundo por ser el único que corre desde zonas tropicales a
templadas3, constituyendo una vía de transporte e intercambio en-
tre regiones distantes y distintas, no sólo para barcos y mercancías
1
Mateos, A.; Docola, S. y Puig, M. (2007) “Patrimonio: del Saladillo al del Medio”. Consejo
Federal de Inversiones, Gobierno de la Provincia de Santa Fe.
2
Prieto, A.; Megías, A.; D’Amelio, R.; Montini, P. y Rigotti, A. M. (2010) “Ciudad de Rosario”,
Museo de la Ciudad, Editorial Municipal de Rosario.
3
“Humedales del Paraná. Biodiversidad, usos y amenazas en el Delta Medio”. Taller Eco-
logista. 2010. 18
sino también para animales, plantas, sedimentos y formas
de vida.
Las aguas que fluyen por su cauce integran ecosistemas,
geografías y culturas diversas, conformando uno de los
corredores de humedales más grandes e importantes
del planeta que conecta sistemas de paisajes como los
bañados de Otuquis en Bolivia y el gran pantanal en Bra-
sil y Paraguay, con nuestro delta, pasando por los este-
ros del Ñeembucú en Paraguay y los esteros del Iberá en
Corrientes.
Esta noción de corredor entraña más que la simple con-
tinuidad geográfica. Basta con recordar que los pulsos de
inundación en nuestro delta, que es el último eslabón de
esta larga cadena de macrosistemas de humedales4, son
demorados hasta 6 meses por el pantanal del alto Para-
guay y que las islas que observamos desde los parques
en la ribera están formadas en parte por sedimentos que
viajaron desde los Andes en el seno del río Bermejo.
4
Neiff, J.J. “El régimen de pulsos en ríos y grandes humedales de Sudaméri-
ca”. Cap: “Tópicos sobre grandes humedales sudamericanos”. Malvarez I. y P.
Kandus editoras. ORCYT-UNESCO, pp.99-149. 1997.

Paisaje de humedales. Delta Medio del Paraná. Autor: Silvio Moriconi


19
El Paraná y el Paraguay, principales cursos de la cuenca
del Plata, comienzan sus recorridos en latitudes tropicales
para confluir en lo que usualmente se conoce como Bajo
Paraná, que sigue su trayecto a lo largo de una falla geo-
lógica en sentido Norte-Sur5.
La ciudad de Rosario se encuentra en un bloque que se
eleva hacia el oeste de esta falla, por lo cual desde sus ba-
rrancas, pueden apreciarse las islas que forman parte de
la amplia llanura que inunda el Paraná con sus crecientes.
5
Op. cit: Benzaquén et al (2013).

Paseo del Caminante. Foto: Silvio Moriconi

Estas barrancas sobre las que se levantaron y sucedieron


historias de vida en casas, bares, capillas, puertos, fábricas
y parques, no tienen una altura constante ni son continuas,
más allá de los cortes que se le han hecho para abrir ca-
lles y acceder al río6.
6
Op. cit: Prieto et al (2010)
20
Parque Urquiza (Barrancas). Foto: Silvio Moriconi

La margen rosarina del Paraná presenta algunas playas


o bajadas naturales, como la que originalmente funcionó
como puerto frente a la aduana donde hoy se encuentra el
Parque Nacional a la bandera, y se ve interrumpida de for-
mas particulares por las desembocaduras de los arroyos
Ludueña y Saladillo.
Estos arroyos, que durante mucho tiempo fueron los lí-
mites norte y sur del municipio respectivamente, actual-
mente se encuentran urbanizados en ambas costas.
La expansión urbana se dio a expensas de la ocupación
de sus planicies de inundación y de las zonas bajas, tanto
para instalar las apretadas viviendas de las clases traba-
jadoras de finales del siglo XIX como los barrios cerrados
de principios del siglo XXI.

21
Vista de la ciudad de Rosario desde el N hacia el Sur. Foto: Walter
Salcedo (2018)

La ciudad creció sobre sus humedales, durante mucho


tiempo considerados improductivos, y más recientemen-
te, desde la década del 907, también lo hizo la agricultu-
ra8. Numerosas lagunas y cuerpos temporarios de agua
quedaron enterrados bajo el cemento, como la laguna de
Sánchez, que se ubicaba en lo que hoy es plaza Sarmien-
to9. Para poder sostener estos usos en tierras naturalmen-
te inundables fueron necesarias diversas obras hidráulicas
que modificaron sustancialmente las dinámicas de nues-
tros humedales.
7
Biasatti, N. R.; J. C. Rozzatti; B. Fandiño; A. Pautaso; E. Mosso; G. Mar-
teleur; N. Algarañaz; A. Giraudo; C. Chiarulli; M. Romano; P. Ramírez Llorens y
Lucas Vallejos (2016) “Las ecoregiones, su conservación y las Áreas Natura-
les Protegidas de la provincia de Santa Fe”. Ministerio de Medio Ambiente de
la Provincia de Santa Fe. 2016.
8
Morello, J.; Matteucci, S.; Rodríguez, A. y Silva, M. (2012) “Ecorregiones
y complejos ecosistémicos argentinos”. Grupo de Ecología del paisaje y me-
dio ambiente. Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Universidad de
Buenos Aires.
9
Op. cit: Prieto et al (2010)
22
La destrucción y modificación de cuerpos de agua recién
descritos no sólo se dieron dentro del ejido rosarino. Con
mayor o menor influencia de la industria, la agricultura o
la urbanización, esta fue la suerte que corrieron casi todos
los humedales de la histórica región de “los arroyos”, que
abarca desde el Río Carcarañá al Norte, hasta el Arroyo
Las hermanas al Sur, pasando, de N a S, por los arroyos
San Lorenzo, Ludueña, Saladillo, Frías, Seco, Pavón, Del
Medio y Ramallo.
Frente a la notoria antropización del paisaje, estos cur-
sos de agua que corren de suroeste a noreste, perforan-
do la matriz agroindustrial que recubre la pampa ondula-
da, se constituyen como corredores biológicos que urge
conservar.
Esperamos que así como pudimos recuperar, para el dis-
frute de la ciudadanía, gran parte de la ribera, desde la que
apreciamos el delta que es parte del humedal, podamos
también poner en valor estos espacios de vida en torno
a los humedales más próximos que tenemos, que corren
dentro de la ciudad.
A continuación vamos a describir con mayor detalle nues-
tros sistemas de humedales, con sus mayores o menores
modificaciones antrópicas, destacando algunos lugares
en los que podemos apreciarlos en nuestra ciudad, un te-
rritorio signado por el agua.

Delta medio del río Paraná


Ubicación y Superficie
El Delta del Paraná se encuentra dentro de la cuenca del
Plata y constituye la porción terminal de uno de los co-
rredores de humedales más importantes a nivel global: el
Sistema de humedales Paraguay - Paraná.
23
En sus últimos 300 km, a la altura de la localidad de Dia-
mante (Entre Ríos), el río Paraná se abre como un abanico
en un extenso laberinto de islas, riachos y lagunas, confor-
mando la planicie de inundación del río Paraná. La misma
cubre una superficie de aproximadamente 17.500 km2.

Mapa del sistema


de humedales.
Fundación Hume-
dales/Wetlands
International

Imagen satelital de la llanura de inundación del río Paraná. Foto: “El


Paraná no se toca”
24
La región del delta se presenta como un mosaico de hu-
medales con una gran diversidad de ambientes siempre
cambiantes. Es una enorme planicie baja e inundable don-
de las crecientes y bajantes del río marcan un pulso de
vida propio y muy dinámico.
Clima
Toda la región del delta del Paraná tiene un clima tem-
plado húmedo sin estación seca. Las temperaturas me-
dias del mes de enero oscilan entre 25º C y 22º C y las de
julio entre 10º C y 7º C. Las precipitaciones se aproximan a
los 1.000 mm anuales y se distribuyen regularmente a lo
largo de todo el año.
Los pulsos del río
Los pulsos de creciente y bajante del río Paraná estruc-
turan y determinan la vegetación y la fauna de sus hume-
dales.
Durante las crecientes, las lagunas interiores se conectan
con los cauces principales, produciéndose un intercambio
en la vida acuática que enriquece la biodiversidad de todo
el sistema. A su vez, el río arrastra sedimentos, nutrientes y
semillas que quedarán depositadas en las zonas de poca
correntada.
Durante los períodos de bajante, los nutrientes aporta-
dos por el río favorecen el crecimiento y renovación de la
vegetación terrestre, a la vez que el aislamiento de las la-
gunas interiores permite el crecimiento de algunos peces
que encuentran allí un hábitat para su maduración hasta
tanto puedan enfrentar las corrientes de los cauces prin-
cipales.

25
Ilustración del nivel medio del río - Ilustración: Fabio Baena

Ilustración del río durante la creciente - Ilustración: Fabio Baena

Ilustración del río durante la bajante - Ilustración: Fabio Baena

26
Lagunas interiores. Foto: Mauricio Leo

Reserva Municipal Los Tres Cerros


En la década de 1940, el Sr. Carlos Deliot donó a la Muni-
cipalidad de Rosario 1754,70 hectáreas de terrenos ubica-
dos en la zona de islas, en la provincia de Entre Ríos.
En el año 2013 la Municipalidad junto con las organiza-
ciones socioambientales vinculadas al río Paraná comen-
zaron un trabajo participativo en el que se han realizado
diferentes acciones que apuntan a preservar las caracte-
rísticas naturales de dichos terrenos y a posibilitar un uso
público para el disfrute de toda la población.
Mediante el Decreto Nº 1531/13, se crea la Comisión
Multisectorial “Legado Deliot” cuya función es la de esta-
blecer las estrategias para producir un proceso secuen­cial
de acciones que permitan consolidar el uso sostenible del
espacio territorial de los predios conocidos como Legado
Deliot en zona de islas, en la actualidad denominado Re-
serva Municipal “Los Tres Cerros”, a los fines de cumplir los
27
objetivo planteados de recuperación y puesta en valor de
la calidad ambiental.
La Comisión está constituida por representantes de las
secretarías municipales de Gobierno, Ambiente y Espacio
Público, Turismo, Planea­miento, Hacienda, Obras Públicas
y Desarrollo Social, de la Comisión de Ecología del Con­
cejo Municipal de Rosario, Secretaría de Me­dio Ambiente
Provincial, Organizaciones de la Sociedad Civil y actores
sociales vinculados al Paraná y sus islas.
En el marco de los acuerdos realizados en el seno de di-
cha Comisión, se realizaron dentro de los predios, infraes-
tructuras básicas. Éstas permiten acceder a sectores de
interés, recorrer senderos, desarrollar avistaje de aves y
reconocer flora y fauna características de este ecosiste-
ma, desarrollando las primeras actividades educativas, de
ecoturismo e investigación.

Reserva Municipal Los Tres Cerros


28
Reserva Municipal Los Tres Cerros

Estos terrenos brindan a la Municipalidad de Rosario una


oportunidad única para impulsar acciones de uso sus-
tentable de este ecosistema, creando un área de conser-
vación de la biodi­versidad para uso científico, recreativo,
cultural y hasta productivo, en el marco de un plan de ma-
nejo adecuado para el sector. Constituyendo así un espa-
cio demostrativo de manejo ecosistémico, que incluya a
los pobladores isleños, y fundamentalmente un espacio
educativo que permita tomar dimensión de la riqueza y la
fragi­lidad de este sistema biológico del cual depen­demos
y del cual somos parte.
“En el año 2018, a partir de una votación a través del por-
tal Rosario Participa, la Reserva adopta el nombre de “Re-
serva Municipal Los Tres Cerros”, nombre que evoca a los
primeros pobladores de la zona. “Los Tres Cerros” es el
nombre de un sitio arqueológico local (que en la actua-
lidad se encuentran en la zona usurpada de los terrenos
29
legados por Deliot), una elevación natural acrecentada ar-
tificialmente que tiene evidencias de haber sido utilizada
por sus constructores y usuarios para un amplio espectro
de actividades (como lugar de habitación, procesamiento
de tecnologías y alimentos, entierro de sus muertos, etc.).
Los Tres Cerros es un espacio representativo de parte de
lo que fue en el pasado una sociedad que vivió en esta re-
gión, utilizando mediante la caza y la recolección la biodi-
versidad faunística y vegetal que la misma le ofrecía, com-
binada con horticultura de maíz, de calabaza, etc”.1
En Noviembre de 2019 se desarrolló la propuesta de un
Plan de Manejo “Reserva Municipal Los Tres Cerros”.
El mismo fue coordinado por la cátedra de Ecología Ve-
getal y los equipos docentes que la integran (Ecología Ve-
getal, Ecología, Biología de las Poblaciones y Evolución y
Biología de la Conservación) de la Facultad de Ciencias
Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario2.
En una primera instancia se realizaron relevamientos a
campo de las comunidades vegetales que constituyeron
uno de los pilares de la caracterización y zonificación de
la Reserva. En una segunda y tercera instancia se llevaron
a cabo encuentros participativos con diferentes actores
sociales involucrados directa e indirectamente con la Re-
serva. Esto permitió realizar diagnósticos, identificando los
valores de conservación, problemas, amenazas, fortalezas
y debilidades para delinear objetivos, estrategias y progra-
mar acciones futuras3.
1
Plan de Manejo “Reserva Municipal Los Tres Cerros”. Equipo Coordinador
Facultad Ciencias Agrarias, UNR : Rodrigo Freire, Jose Luis Vesprini, Ignacio
M. Barberis, Graciela N. Klekailo, Jorgelina P. Asmus, Ángeles Tessore, Euge-
nio Alvarez, Mariana P. Mazzei, María Eugenia Valfosca, Juliana Santi, Agustín
P. Duarte. Rosario, Noviembre 2019.
2
Ibídem.
3
Ibídem.
30
Marco legal: Área Protegida “Islas de Victoria”
“Por medio de la Ordenanza Municipal de Victoria (ER)
2185/03 se crea un área protegida de 376.000 ha bajo el
nombre ‘Islas de Victoria’. La categoría de conservación y
manejo que adopta es la de Reserva de Usos Múltiples.
Las tierras pertenecientes a la ‘Reserva Municipal Los Tres
Cerros’ quedan comprendidas dentro de esta área natural
protegida. En el Artículo N° 22 de la Ley de Áreas Naturales
Protegidas de la Provincia de Entre Ríos N°10479/17, que-
da definido lo siguiente:
‘Se consideran Reservas de Usos Múltiples, las zonas que
determinadas por estudios preliminares, sean apropiadas
para la producción maderera, hídrica, agrícola y ganadera
sustentables, a las que posean flora y fauna silvestre, autóc-
tona y que constituyan formas de esparcimiento al aire libre.
Estas formas de producción o esparcimiento se realizarán
con metodología social y ambiental no destructivas ni de-
gradativas de los ecosistemas o recursos escénicos, garan-
tizándose el mantenimiento de la diversidad genética, con
el fin de alcanzar el desarrollo económico social de modo
sostenido y sostenible, para satisfacer las necesidades de
la población presente y futura, y para desarrollar esquemas
demostrativos de producciones sustentables con fines edu-
cativos y de promoción del desarrollo ambiental responsa-
ble’.
Si bien el área protegida “Islas de Victoria” existe desde la
creación de la ordenanza en 2003, no existe hasta la ac-
tualidad ningún documento para la gestión de la misma”4.
4
Ibídem.

31
Ubicación de los terrenos de la Reserva Los Tres Cerros en las islas entrerria-
nas“Reserva Municipal Los Tres Cerros”

32
Cartel Reserva Municipal Los Tres Cerros. Muelle de acceso al área
con pasarelas. Foto: Jorge Bártoli

Biodiversidad en el Delta Medio del Paraná


Vegetación
La vegetación que encontramos en los humedales está
adaptada al régimen hidrológico: la mayor parte de la ve-
getación es de ciclos de vida cortos y se renuevan rápida-
mente luego de los períodos de creciente, mientras que
las especies de árboles autóctonos pueden soportar lar-
gos períodos de inundación.

Paisaje. Foto: Pablo Cantador


33
Dentro de esta gran biodiversidad vegetal podemos en-
contrar especies de valor alimenticio y medicinal.
Algunas de las especies características de estos hu-
medales son: Aliso de río (Tessaria integrifolia); Espinillo
(Vachelia caven); Curupí o lecherón (Sapium haematosper-
mum), Laurel de río (Nectandra angustifolia), Timbó blan-
co (Albizia inundata), Timbó Colorado (Enterolobium con-
tortisiliquum); Ceibo (Erythrina crista-galli); Paja de techar
(Coleataenia prionitis); Duraznillo (Solanum glaucophyllum);
Catay (Polygonum paraguayense); Camalote (Pontederia
crassipes); Repollito de agua (Pistia stratiotes); Helecho de
agua (Azolla sp.); mburucuyá (Passiflora caerulea).

Monte de Timbó colorado. Foto: Pablo Cantador

34
Ceibo. Foto: Pablo Cantador

Sauces y Alisos en la costa. Foto: Pablo Cantador

35
Duraznillo blanco. Foto: Vanesa Paccotti

Repollito de agua.

36
Catay.
Foto: Plan de Manejo
Los Tres Cerros

Mburucuyá o pasionaria. Foto: Lina Monfort


37
Fauna
Esta gran diversidad vegetal alberga a su vez una rica va-
riedad de fauna nativa. Numerosas especies de aves, ma-
míferos y reptiles encuentran refugio, alimento y espacios
propicios para reproducirse en las distintas comunidades
herbáceas que tapizan el delta y en los bosques de los
albardones. A su vez, la vegetación acuática, tanto la su-
mergida como la flotante, ofrece variedad de fuentes de
alimentación y permite la reproducción de ranas, sapos,
cangrejos, caracoles, hidras, insectos y peces.
La fauna autóctona también está adaptada a las caracte-
rísticas hidrológicas del río. Por ejemplo, entre los mamífe-
ros típicos de esta región se encuentra el coipo (Myocas-
tor coipus), también llamado falsa nutria, cuyas hembras
tienen las mamas ubicadas en los laterales del cuerpo, lo
que facilita el amamantamiento de las crías en zonas inun-
dables.
En cuanto a los peces habría al menos 185 especies, en-
tre ellas podemos encontrar: dorado (Salminus brasilien-
sis), mojarras (Astyanax y Cheirodon, entre otras), bagres
(Pimelodus y Parapimelodus), sábalos (Prochilodus linea-
tus), surubíes (Pseudoplatystoma corruscans y P. reticula-
tum), dientudos (Roeboides, Oligosarcus y Cynopotamus,
entre otros), y patíes (Luciopimelodus pati)1.
Algunas especies de peces, como por ejemplo los sá-
balos (Prochilodus lineatus), utilizan las lagunas interiores
como “guarderías infantiles”. En estos lugares  no hay co-
rrentada y allí los juveniles consiguen alimento y pueden
crecer y tomar fuerzas para luego enfrentar las corrientes
en los cauces del río y los arroyos. Además, utilizan estos
bañados como refugios ante los predadores.
1
Ibídem.

38
Juveniles de sábalos. Foto: Fabio Baena

Los humedales son los ambientes preferidos por una


gran variedad de aves. En nuestra zona podemos encon-
trar alrededor de 200 especies, algunas viven aquí todo
el tiempo y otras migran periódicamente a distintos luga-
res, como los Sobrepuestos (Lessonia rufa) que en prima-
vera-verano se van a nidificar a la Patagonia; las Tijeretas
(Tyrannus savana) que se pasan el invierno en Colombia y
Venezuela o los Pitotoy grande (Tringa melanoleuca) que
migran hasta el Ártico!

Sobrepuesto Foto: Pablo Cantador


39
Tijereta. Foto: Pablo Cantador

Pitotoy Grande. Foto: Pablo Cantador

40
Una de las aves más conspicuas de los humedales es la
Jacana o “Gallito de Agua” (Jacana jacana). Esta especie
tiene los dedos de las patas extremadamente largos, lo
que le posibilita repartir el peso del cuerpo y así poder ca-
minar entre la vegetación flotante de las lagunas sin hun-
dirse.

Jacana o “Gallito de agua”. Foto: Pablo Cantador

También podemos encontrar a los tres Martín Pescador:


el grande (Megaceryle torquata), el mediano (Chloroceryle
amazona) y el chico (Chloroceryle americana).
Otras aves frecuentes de encontrar son: Garza blan-
ca (Ardea alba); Garza mora (Ardea cocoi); Garcita blanca
(Egretta thula); Carau (Aramus guarauna); Boyerito (Icterus
cayanensis); Caracolero (Rostrhamus sociabilis); Carancho
(Caracara plancus); Cardenilla (Paroaria capitata); Tacuari-
ta azul (Polioptila dumicola); Pico de Plata (Hymenops pers-
pIcIllatus); Águila Pescadora (Pandion haliaetus); Biguás
(Phalacrocorax brasilianus); varias especies de Macaes,
41
como el Macá común (Rollandia rolland) y el Macá pico
grueso (Podilymbus podiceps) y de patos y muchas otras
aves más. ¡Sólo hay que mirar con atención!

Carau. Foto: Pablo Cantador

Carau sobre ceibo. Foto: Pablo Cantador


42
Carancho. Foto: Pablo Cantado

Martín pescador mediano. Foto: Pablo Cantador

43
Garza blanca. Foto: Pablo Cantador

Garza mora. Foto: Pablo Cantador

44
Garza mora. Foto: Pablo Cantador

Cardenilla. Foto: Pablo Cantador

45
En esta región también habitan distintas especies de ma-
míferos como el Lobito de río o Nutria (Lontra longicaudis),
la Rata colorada (Holochilus brasiliensis); el Coipo ya men-
cionado, el Carpincho (Hydrochaeris hydrochaeris) y el Gato
montés común (Leopardus geoffroyi), entre otras. Entre los
marsupiales están presentes la Comadreja overa (Didelphis
albiventris) y la Comadrejita ágil (Cryptonanus chacoensis)
que es muy chiquita, mide alrededor de 10 cm.

Carpincho. Foto: Pablo Cantador

Lobito de río. Foto: Pablo Cantador


46
Comadrejita ágil - Foto: Adrián Feruglio

Carpincho. Foto: Pablo Cantador

47
Coipo. Foto: Pablo Cantador

Además hay gran diversidad de reptiles, como la Ñacani-


ná (Hydrodynastes gigas); la Curiyú (Eunectes notaeus), las
Culebras verdes y la temible Yarará (Bothrops sp), que en
verdad nos tiene mucho miedo y evita encontrarse con las
personas. Frecuentemente se pueden ver Lagartos overos
(Tupinambis merianae), también conocidos como “iguanas”,
y Tortugas de agua (Phrynops hilarii).

Tortuga de laguna. Foto: Pablo Cantador


48
Lagarto Overo. Foto: Pablo Cantador

Culebra verde. Foto: Pablo Cantador

Asimismo hay distintos anfibios como la Ranita del zar-


zal (Hypsiboas pulchellus), la Rana criolla (Leptodactylus la-
trans) y el Sapito de las cuevas (Rhinella fernandezae).
49
Ranita del zarzal. Foto: Pablo Cantador

Entre la fauna del Delta del Paraná también encontramos


muchísimos invertebrados, desde cangrejos y camarones
del río, mosquitos y jejenes, pasando por gran cantidad de
mariposas, arañas, avispas, escarabajos, alguaciles, mos-
cas, hormigas, etc. Ellos también son parte de la trama de
la vida que diariamente se desarrolla frente a nuestros ojos.

Mariposas
“Claudina” libando
flores de Guaco
Foto: Vanesa Paccotti
50
Humedales pampeanos
Al hablar de los humedales que podemos apreciar desde
nuestra ciudad, propios de la ecorregión pampeana, nos
estaremos refiriendo a las lagunas temporarias o perma-
nentes, charcas, cañadas, esteros, bañados y otros cuer-
pos lénticos y los tributarios del Paraná inferior que atra-
viesan Rosario: el arroyo Ludueña y el Saladillo.
Por la escasa pendiente y la abundancia de agua debido
a un clima relativamente húmedo y cálido, en esta zona se-
ría esperable encontrar numerosos cuerpos de agua esta-
cionales o temporarios en las zonas bajas, en las planicies
de inundación de los arroyos y en pequeñas depresiones
del relieve, con una abundante biodiversidad, adaptada a
las variaciones estacionales del nivel de agua.
Sin embargo, los humedales presentes en la ecorregión
pampeana han sido fuertemente modificados e incluso
muchos de ellos han desaparecido. Aún hoy, persiste en
algunos sectores la visión de los bañados, cañadas, es-
teros, lagunas semipermanentes y charcas como zonas
pantanosas improductivas que podrían eliminarse ya
que no se visibiliza su enorme biodiversidad e importan-
cia en la regulación de los ciclos hidrológicos.
Esta ecorregión es la más modificada de nuestro país, y
puede observarse lo mismo con prácticamente todas las
zonas de praderas del mundo1.

1
Plan de extinción cero. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Re-
pública Argentina. [Link]
extincion-cero

Bilenca, D. y F. Miñarro. (2004) “Identificación de Áreas Valiosas de Pastizal


(AVPs) en las Pampas y Campos de Argentina, Uruguay y sur de Brasil”. Fun-
dación Vida Silvestre. Buenos Aires, 2004.

IPBES (2019) “Summary for policymakers of the global assessment report on


biodiversity and ecosystem services of the Intergovernmental Science-Policy
Platform on Biodiversity and Ecosystem Services”.
51
La vegetación nativa de nuestra región, a diferencia de
los bosques, no suele ser vista como algo digno de ser
conservado. Esto, sumado a que los suelos son muy fér-
tiles2 ha llevado al reemplazo del pastizal original por
cultivos o por pasturas implantadas de especies exóti-
cas para alimentar al ganado.
Desde la época de la colonia, ha habido una conversión
progresiva y permanente de la cubierta vegetal original
para destinar las tierras a uso agropecuario.
Estos paisajes comenzaron a ser alterados de forma sig-
nificativa con la introducción del ganado por parte de los
europeos desde mediados del s. XVI, pero los cambios
más drásticos se dieron en el último siglo, ya que para fi-
nales del s. XIX la superficie reconvertida no habría alcan-
zado el 10% de la total, mientras que para finales de los ‘80,
esta cifra trepó hasta el 60%3.
Las únicas características que permitieron la conserva-
ción de relictos naturales en este proceso, fueron sus li-
mitaciones para la agricultura por tratarse de zonas bajas,
encharcadas y/o salinas4.
Sin embargo, desde la década del 90 a esta parte ha ha-
bido un notorio avance de la frontera agrícola, que expul-
só a la ganadería en pastizales incluso de tierras bajas,
que fueron drenadas o rellenadas para cultivos.
Estas nuevas formas de organizar la producción ocuparon
prácticamente la totalidad del territorio afectando la capa-
cidad de infiltrar y retener agua de los suelos5.

2
Panigatti José L. “Argentina: 200 años 200 suelos”. Ediciones INTA. Buenos
Aires, 2010. [Link]
3
Op. cit: Morello et al (2012)
4
Op. cit: Biasatti et al (2016)
5
Ibídem.
52
En el área metropolitana de Rosario en particular, a lo
mencionado se suma la urbanización sobre lagunas y bor-
des de los arroyos y las obras hidráulicas sobre los cuerpos
de agua y humedales que ven afectada su capacidad de
regular los ciclos hidrológicos por los cambios en el uso
del suelo (rural y urbano) en la totalidad de las cuencas de
los arroyos Ludueña y Saladillo.
Por todo lo anterior, no podemos referirnos a estos am-
bientes como si se tratase de un paisaje prístino. Los eco-
sistemas nativos han sido alterados. Es necesario conocer
los humedales que nos quedan para poder conservarlos,
con las características que podemos suponer que tenían
antes, pero también y sobre todo, con las que tienen hoy
en día.
Los humedales que aún existen en el área metropolitana
de Rosario, siguen alimentándose del agua de lluvia. Las
precipitaciones llenan las depresiones del relieve con el
agua que cae directamente sobre sus superficies y tam-
bién con la que cae en otras partes y escurre hacia estas
zonas bajas. Además, pueden seguir alimentándose lue-
go de la lluvia que haya quedado almacenada en el suelo.
Es por esto que tanto el Ludueña como el Saladillo siguen
corriendo durante todo el año aunque no haya llovido por
más de un mes. El agua que fluye por ellos es entregada
lentamente por el suelo todos los días.
Por ello importa tanto cómo esté ocupado el suelo en
toda la cuenca. Si se lo impermeabiliza, el agua ya no pue-
de almacenarse en el suelo y cada vez que llueve, escurre
rápidamente hacia los arroyos, lagunas u otras zonas bajas.
Es necesario fomentar que crezca vegetación que sos-
tenga la estructura del suelo, como los pastizales con sus
profundas y abundantes raíces, ya que el suelo también
puede ir perdiendo capacidad de infiltrar y retener agua.
53
SERVICIOS ECOSISTÉMICOS
DEL HUMEDAL
Los servicios ecosistémicos o ambientales son los be-
neficios que las poblaciones humanas obtienen de los
ecosistemas; y dependen del funcionamiento saludable
de los mismos y de la biodiversidad que éstos contienen.
Cuando los ecosistemas se degradan, también lo hacen
los servicios que prestan.
Algunos de los servicios ambientales que nos brindan
los humedales de esta región son:
Amortiguación de inundaciones
Los humedales del valle de inundación del río Paraná
protegen las costas y amortiguan inundaciones, reducien-
do los picos de crecida, reteniendo los excedentes de la
escorrentía y el agua de las lluvias, actuando como una
esponja y liberándolos luego muy lentamente.
54
Esto es producto de la alta y continua cobertura herbá-
cea que forma grandes tapices absorbentes, de la posi-
ción topográfica que es mucho más baja que sus regiones
circundantes, y de la forma de cuenco que presentan las
lagunas internas, haciendo posible la retención del agua.
Depuración de aguas
La cobertura herbácea del Delta facilita la sedimentación
y retención de materiales en suspensión y la captación de
nutrientes y contaminantes. Esto significa que los hume-
dales del valle de inundación funcionan como una suerte
de “riñón” del inmenso sistema en el que están inmersos y
de sus regiones vecinas.
Calidad de aire
La gran masa vegetal constituye un importante factor
productor de oxígeno, elemento resultante del proceso
fotosintetizador de las plantas. Este proceso permite la
purificación de la atmósfera urbana-industrial que se en-
cuentra contaminada por sustancias diversas y con eleva-
da temperatura. Por lo tanto la masa vegetal del humedal
mejora la calidad del aire aportando oxígeno, constituyen-
do así un fenómeno vital para los habitantes del humedal
y las provincias aledañas.
Fijación de Carbono
El Dióxido de Carbono (CO2) es uno de los principales ga-
ses responsables del efecto invernadero, al cual se le atri-
buye una especial incidencia en el calentamiento global.
Un alto porcentaje del CO2 que fijan las plantas de los
humedales en su crecimiento queda retenido en el suelo.
Esto se debe a que cuando el río crece gran parte de la
vegetación queda enterrada bajo los nuevos sedimentos.
De esta forma el ecosistema actúa como un sumidero de
55
carbono, reduciendo su acumulación en la atmósfera, mi-
tigando el calentamiento global y sus consecuencias ad-
versas.
Refugio de Biodiversidad
La diversidad biológica de estos humedales no sólo sos-
tiene la integridad ecológica del sistema sino que muchas
especies de fauna silvestre son utilizadas como fuente de
proteínas y de materias primas para las poblaciones hu-
manas.
En estos sistemas, los pulsos de inundación del río Para-
ná son el principal factor o fuerza conductora que aporta
riqueza biológica desde los ecosistemas tropicales hasta
la cuenca del Plata. Logrando una rica biodiversidad en
cuanto a especies de flora y fauna, que conforman una
gran red trófica cuyo funcionamiento ha evolucionado por
miles de años, por lo cual es muy importante conservarlos
y regular los usos e intervenciones en estos ecosistemas.
Turismo y recreación
La alta diversidad tanto animal como vegetal genera un
foco atractivo para el ecoturismo y para actividades re-
creativas vinculadas a deportes náuticos.
En la costa de las ciudades ribereñas tienen sus insta-
laciones clubes náuticos. El río Paraná es utilizado como
ámbito de navegación recreativa y deportiva, en embarca-
ciones de distinto porte (kayaks, lanchas, veleros y yates,
entre otras). El parque náutico de Rosario y su área metro-
politana es uno de los más importantes de la región.

56
Foto: Silvio Moriconi

PROBLEMÁTICAS AMBIENTALES
EN NUESTROS HUMEDALES
Contrariamente a antiguas culturas de pueblos origina-
rios, que vivían haciendo un uso racional y sustentable de
los servicios ecosistémicos de los humedales que habita-
ban, nuestra cultura occidental ha percibido a los hume-
dales como tierras improductivas.
Probablemente, esta percepción haya fundamentado
la transformación de los humedales mediante el drena-
do, relleno, construcción de terraplenes para el trazado
de rutas y la derivación de cursos de agua que permitió
ganar tierras para usos terrestres (agropecuarios, foresta-
les o urbanos) o usos exclusivamente acuáticos (represas,
acuicultura).
Contaminación por vertidos líquidos y gaseosos
El cordón industrial del Gran Rosario, polo petroquímico y
57
agroexportador, constituye un factor de presión ambiental
sobre el agua, el aire y sobre todo el entramado de vida
del humedal en este sector del Delta.
Asimismo la agricultura industrializada, basada en el uso
de agroquímicos como el glifosato, generan vertidos de
estos productos a toda la cuenca que aporta al río Paraná.
Entre los contaminantes se encuentran residuos de la
industria química y petroquímica, agroquímicos, residuos
orgánicos, entre otros.

Contaminación en cursos de agua


58
Pesca
La pesca artesanal es llevada a cabo de manera susten-
table desde hace cientos de años por los pobladores, cu-
yos saberes culturales se van transmitiendo a través de
las generaciones.
Sin embargo, en los últimos años se está registrando una
problemática relacionada con el aumento de la pesca de-
bido a la gran demanda de los frigoríficos y para exporta-
ción. Esto también perjudica a los pobladores que no reci-
ben una remuneración justa por su trabajo.
Por otro lado, existen personas que utilizan la pesca
como un trabajo eventual cuando escasea el trabajo en
otros rubros, aprovechando el auge de la industria pes-
quera. Estas personas no son pescadores tradicionales y
no necesariamente reparan en los daños ocasionados por
la pesca.
El principal centro de pesquería de sábalo está ubicado
en Victoria. Esta especie es la que se ve afectada en ma-
yor medida por la pesca para exportación y la disminución
de su población pone en riesgo a las demás especies de
la red trófica.
Actualmente, si bien existe un límite legal para la cap-
tura de pescado determinado por la Secretaría de Pes-
ca de la Nación, la falta de acuerdos entre las provincias
acerca de los cupos de pesca, tallas mínimas permitidas
y períodos de veda, así como la falta de controles efecti-
vos, ponen en serio riesgo la sustentabilidad de este re-
curso y de toda la red trófica que éste sostiene.
Conexión vial Rosario-Victoria
Si bien en la planificación inicial de esta ruta se propo-
nía la creación de un trazado sobre-elevado en su mayor
59
parte, finalmente se priorizaron los costos económicos por
sobre los ecológicos y se realizaron solamente 12 puentes
(además del que pasa por el cauce principal del río) que
cruzan algunos de los cursos de agua, cerrando muchos
otros.
Por ello la conexión vial Rosario-Victoria actúa como un
sistema de represas que impide el escurrimiento normal
del río en un 82%, dividiendo en dos el sistema aluvial, im-
pidiendo el libre tránsito de fauna y facilitando el acceso a
cazadores furtivos.
Ha disecado lagunas y riachos que constituían lugares de
cría natural para algunas especies de peces, en especial
del sábalo que es clave para todo el resto de la red trófica.
Por otra parte, en épocas de creciente, los animales te-
rrestres se aglomeran sobre los terraplenes de la ruta
donde son atropellados por los vehículos, provocando
una gran mortandad de fauna silvestre.
Intensificación de la ganadería
En los últimos años se ha producido una intensificación
en la actividad ganadera de la zona. De 40.000 cabezas de
ganado en el 2010 se pasó, en el 2020, a 190.000 cabezas
de ganado en la zona de islas del departamento Victoria.
Este aumento se debe por un lado a la construcción de
la conexión vial Rosario-Victoria, que facilita la logística del
traslado de animales; y por otro lado al cambio de uso del
suelo en las zonas continentales aledañas que han pasa-
do de prácticas ganaderas a la agricultura industrial.
El ganado genera alta presión en el ecosistema natural,
impidiendo el crecimiento de la vegetación, erosionando y
compactando el suelo con el pisoteo, contaminando ade-
más el suelo y agua con la materia fecal que contiene ni-
trógeno y fósforo.
60
Ganado en las islas.

Incendios
Para realizar actividad ganadera en las islas, se produce
quema de pastizales para el rebrote de la vegetación. Esta
es una práctica altamente destructora del suelo y conta-
minante de la atmósfera local.
En otros ecosistemas ganaderos, la quema es una prác-
tica corriente y aceptada, pero en los humedales resulta
inapropiada ya que en ellos el agente de renovación de la
vegetación es el agua, no el fuego; y por lo tanto la fauna
y la flora no están preparadas para afrontar los incendios.
En el año 2008 ocurrieron grandes quemas de pastizales
en las islas y el humo llegó hasta la ciudad de Rosario por
lo que se realizaron acciones ciudadanas para denunciar
este hecho. En ese momento se crea el PIECAS-DP (Plan
Integral Estratégico de Conservación y Aprovechamiento
Sustentable del Delta del Paraná), que contiene un pro-
grama de manejo del fuego.
61
Vistas de los incendios en el humedal desde la ciudad de Rosario
Fotos: Silvio Moriconi

62
A partir de enero del año 2020 vuelven a producirse un
gran número de focos de incendio en grandes extensio-
nes del humedal. Según el Servicio Nacional de manejo
del fuego dependiente del gobierno nacional, entre enero
y agosto de 2020 se incendiaron más de 90.000 hectáreas
del delta.
Esta situación se vio agravada por una bajante histórica
del río Paraná y una pronunciada sequía producto de la
disminución de precipitaciones esperables para las esta-
ciones de verano, otoño e invierno.
La ciudad de Rosario se vio alterada durante meses por
extensas y densas columnas de humo que, además del
daño que producen a la naturaleza, provocan daños en la
salud de la población.

Territorio Piecas-DP 63
Urbanización
El crecimiento de la población tanto en la zona coste-
ra como en las islas, especialmente ocurrido durante las
últimas décadas, ha aumentado la presión ambiental en
cuanto a la demanda de espacio, de ejemplares para pes-
ca, de turismo no sustentable, de generación de residuos
sin control, de caza de especies autóctonas y de modifica-
ción del paisaje isleño, trasladando valores urbanos a las
islas.
Agricultura Industrial
En los últimos años se ha iniciado la práctica de la agri-
cultura industrial en las islas del Paraná. Este fenómeno
se enmarca dentro del proceso de expansión de la fron-
tera agropecuaria que viene avanzando en distintas regio-
nes de la Argentina.
Las características de los ecosistemas de humedales
no son compatibles con la agricultura industrial. Por esto
desde hace unos años se inició el proceso de “pampe-
anización” de los humedales del Paraná, que implica el
corte de cursos de agua, terraplenado y endicamiento de
los terrenos para secarlos y así poder realizar los cultivos.
El impacto ambiental de este proceso además incluye la
contaminación del suelo y agua con agrotóxicos, la degra-
dación del suelo y la destrucción de la biodiversidad.
Además, al cortar los cursos de agua, se produce un
desequilibrio en el flujo hidrológico característico de es-
tos ecosistemas. Por otra parte también se ven afectados
los pobladores locales ya que al cortar arroyos se altera la
topografía y los canales de comunicación y transporte de
uso común de los lugareños.

64
Mapa Delta del Río Paraná - Áreas endicadas, terraplenes y urbanizaciones

Aumento del parque náutico


El parque náutico a motor, en su tránsito, produce ero-
sión de costas y genera ruidos molestos que alteran a la
fauna y a los pobladores del lugar. También se producen
derrames de lubricantes y combustibles: sustancias oleo-
sas que forman una película impermeable en la costa y
el río, impidiendo la oxigenación vital para los peces y el
resto de los organismos acuáticos.

Foto: Marcelo Beltrame


65
Residuos
La zona de islas no es ajena a la problemática de los re-
siduos, producto de la poca conciencia que tenemos las
personas sobre los daños ambientales que causan los re-
siduos que generamos.
Los plásticos, por ejemplo, no se degradan sino que van
resquebrajándose, generando fragmentos pequeños que
causan graves problemas a la fauna, ya que muchos ani-
males los ingieren accidentalmente y pueden llevarlos a
la muerte.

Botellas plásticas

Lamentablemente, paisajes como éste no son inusuales


de encontrar en las islas:
Caza
En algunos parajes ribereños se encuentran emplazados
establecimientos destinados principalmente a turistas ex-
66
tranjeros, que ofrecen el servicio de caza deportiva menor
(aves y pequeños mamíferos), y algunas de caza mayor
(especies exóticas criadas para la actividad).
Además de los efectos propios de la caza, y como con-
secuencia del uso de municiones elaboradas con plomo,
la realización de esta actividad provoca la contaminación
plúmbica de las aguas y los suelos de la región.
Dragado
El dragado ocasionado por el aumento de navegación a
gran escala produce la modificación de las características
fluviales de los ríos, afectando la velocidad del agua, ero-
sionando los márgenes y provocando la desestructuración
de las costas.
Complejidad jurisdiccional
El territorio de las islas es mayoritariamente de competen-
cia de la provincia de Entre Ríos, correspondiendo en gran
parte a la jurisdicción de la ciudad de Victoria; en los cursos
de agua el poder de policía es ejercido por la Prefectura
Naval Argentina; sobre los muelles la competencia es de
la Dirección Nacional de Construcciones Portuarias; en la
orilla Oeste la jurisdicción es de la provincia de Santa Fe y
el conjunto de sus localidades y, más al sur, de la provincia
de Buenos Aires y sus ciudades involucradas.
Esto representa una compleja competencia interjuris-
diccional, en la cual se producen vacíos legales o confu-
siones.
Esto genera serias dificultades a la hora de controlar las
actividades particulares que allí se desarrollan. Existen
terraplenamientos ilegales, ocupación de tierras fiscales
para la realización de ganadería y/o agricultura industrial,
loteos ilegales, desmontes, caza y pesca furtiva, derrame
de contaminantes al río, entre otras.
67
MARCO INSTITUCIONAL PARA LA
GESTIÓN DE LOS HUMEDALES
Convención Ramsar
La Convención Relativa a los humedales conocida en for-
ma abreviada como Convención Ramsar, fue firmada en la
ciudad de Ramsar (Irán) el 2 de Febrero de 1971 y entró en
vigor el 21 de diciembre de 1975.
Su principal objetivo es «la conservación y el uso racional
de los humedales mediante acciones locales, regionales y
nacionales y gracias a la cooperación internacional, como
contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo
el mundo».
En el año 2000, por intermedio de una iniciativa de la Di-
rección del Instituto Nacional de Limnología (INALI CONI-
CET) y el equipo técnico de la que en ese momento se
denominaba Secretaría de Estado de Medio Ambiente y
68
Desarrollo Sustentable, se comenzó a trabajar en forma
conjunta con los técnicos de la institución convocante,
para la elaboración de la ficha técnica correspondiente
con el fin de solicitar la designación de lo que se converti-
ría con el paso del tiempo en el Primer Sitio Ramsar de la
Provincia de Santa Fe y el primero en Argentina sobre el
Río Paraná: Jaaukanigás (gente del agua), Sitio nº1112, fue
designado humedal de importancia internacional. Com-
prende 492.000 has. ubicado en el NE de la Provincia.
En enero de 2016 fue designado un nuevo Sitio Ramsar
(Sitio nº 2255), denominado “Delta del Paraná”. Está loca-
lizado en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos. Abarca
más de 240.000 hectáreas y comprende humedales con-
tinentales de origen fluvial asociados a la llanura de inun-
dación del río Paraná, en sus tramos medio e inferior.
“En la Argentina, se han designado hasta el presen-
te 23 Sitios Ramsar, que abarcan una superficie total de
5.687.651 hectáreas de ambientes diversos, tales como
lagunas altoandinas, zonas costeras marinas, lagunas en-
dorreicas, turberas y llanuras de inundación, entre otros.
La inclusión de un área en la red es una importante he-
rramienta de gestión para las comunidades locales y
grupos interesados en la conservación y manejo susten-
table.”1
1
[Link]

69
Imagen obtenida de la Red de Sitios Ramsar Argentina.

70
Sistema Nacional De Áreas Protegidas (SNAP)
En la República Argentina se denomina Sistema Nacional
de Áreas Protegidas (SNAP) al conjunto de áreas naturales
y especies animales protegidas total o parcialmente por
el Estado nacional mediante el régimen establecido por
la ley nacional de los Parques Nacionales, Monumentos
Naturales y Reservas Nacionales Nº 22.351.
El Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) tiene
como misión fundamental conservar muestras represen-
tativas del gran mosaico ambiental que posee Argentina.
Dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas convi-
ven diversas categorías de conservación, entre otras, los
Parques Nacionales.
A pocos kilómetros de Rosario se encuentran dos Par-
ques Nacionales: “Pre-Delta” e “Islas de Santa Fe” que for-
man parte del sitio Ramsar “Delta del Paraná”.

Imagen satelital de la ubicación del Legado Deliot y áreas


protegidas cercanas (P.N.) - Imagen: Fabio Baena

71
Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas
La ley 12.175 establece las normas que regirán respecto
de las Áreas Naturales Protegidas sujetas a jurisdicción de
la Provincia de Santa Fe, planificadas y creadas sobre ba-
ses científico-técnicas, como un sistema integral que res-
ponda a los objetivos generales de conservación perse-
guidos de acuerdo al Capítulo VII, artículo Nº 17 de la Ley
11717 de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable.

“Plan Integral Estratégico para la Conservación


y Aprovechamiento Sostenible en el Delta del
Paraná” (PIECAS-DP)
Este “Plan Integral Estratégico para la Conservación
y Aprovechamiento Sostenible en el Delta del Paraná”
(PIECAS-DP) es una herramienta de ordenamiento am-
biental del territorio que tiene como objetivos centrales2:
• Proteger, conservar y aprovechar en forma sostenible
los componentes de la diversidad biológica y los recursos
naturales en el área.
• Mantener o restaurar la estructura y las funciones eco-
lógicas del estratégico ecosistema del Delta del Paraná.
• Promover su desarrollo sostenible.
• Asegurar la participación de todos los actores involucra-
dos proponiendo instancias institucionales que pongan en
valor los aportes sectoriales en el marco del sistema jurídi-
co institucional de gobierno.

2
PIECAS-DP “Plan Integral Estratégico para la conservación y Aprovecha-
miento Sostenible en el Delta del Paraná”. Secretaría de Ambiente y Desarro-
llo Sustentable. 2008.

72
GLOSARIO
Acuicultura: Es el cultivo de organismos acuáticos tanto
en zonas costeras como del interior que implica interven-
ciones en el proceso de cría para aumentar la producción.
Agrotóxico: Cualquier sustancia o mezcla de sustancias
destinadas a prevenir, destruir y/o controlar organismos
nocivos, incluyendo las especies no deseadas de plan-
tas o animales que causan perjuicio o que interfieren de
cualquier forma en la producción, elaboración o almace-
namiento de productos agrícolas. El término incluye co-
adyuvantes, fitoreguladores, desecantes y sustancias apli-
cadas a los cultivos antes o después de la cosecha para
proteger los vegetales contra el deterioro durante el alma-
cenamiento y transporte.
Albardón: Loma o elevación situada en bajos y anegadi-
zos.
Área protegida: Un área protegida es una superficie de
tierra y/o mar especialmente consagrada a la protección
y el mantenimiento de la diversidad biológica, así como
de recursos naturales y los recursos culturales asociados,
y manejada a través de medios jurídicos u otros medios
eficaces.
Beneficios ambientales: También conocidos como ser-
vicios ambientales, son aquellos beneficios que provee la
naturaleza y que proporcionan una mejora en la calidad
de vida de los seres humanos.
Biodiversidad: Hace referencia a todos los aspectos que
implican variedad en el mundo vivo. El término puede
usarse para describir el número de especies, la cantidad
de variabilidad genética, o el número de tipos de comuni-
dades presentes en un área.

73
Biota: Conjunto de organismos vivos.
Cambio climático: Es la variación del estado del clima
identificable (por ejemplo, mediante pruebas estadísticas)
en las variaciones del valor medio y/o en la variabilidad de
sus propiedades, que persiste durante largos períodos de
tiempo, generalmente decenios o períodos más largos. El
cambio climático puede deberse a procesos internos na-
turales o a forzamientos externos tales como modulacio-
nes de los ciclos solares, erupciones volcánicas o cambios
antropógenos (es decir, provocados por los seres huma-
nos) persistentes de la composición de la atmósfera o del
uso del suelo.
Ciclo hidrológico: Es el proceso de movimiento de las
masas de agua en el planeta, tanto en los diferentes terri-
torios como en sus distintos estados de agregación.
Clima templado húmedo sin estación seca: Está ubica-
do en el centro-este de nuestro país, se distinguen en él
las cuatro estaciones del año. Las temperaturas disminu-
yen de Norte a Sur y la temperatura media es de alrededor
de 15° C. Las precipitaciones varían entre los 500 y 1000
mm anuales aproximadamente. En esta región climática
predominan los vientos del Norte y Nordeste, los vientos
característicos son el Pampero y la Sudestada.
Contaminación plúmbica: Es la contaminación que se
genera por acumulación de plomo.
Componente biótico: Es cada uno de los seres vivos que
componen el ecosistema (plantas, microorganismos, ani-
males, entre otros) y los productos de estos organismos.
Corredor Biológico: El término de corredor biológico se
utiliza para designar un espacio en donde se unen dos o
más ecosistemas, paisajes o hábitats que fueron desco-
nectados debido a las diversas actividades humanas como
74
la agricultura, la ganadería, la urbanización o, inclusive, las
obras de infraestructura como las carreteras o represas.
Dragado: Operación de limpieza de rocas y sedimentos
en cursos de agua, lagos, bahías, accesos a puertos para
aumentar la profundidad de un canal navegable o de un
río con el fin de aumentar la capacidad de transporte de
agua, evitando así las inundaciones aguas abajo. Asimis-
mo, se pretende con ello aumentar el calado de estas zo-
nas para facilitar el tráfico marítimo por ellas sin perjuicio
para los buques, evitando el riesgo de encallamiento.
Ecosistema: Sistema que está formado por un conjun-
to de organismos vivos (biocenosis) y el medio físico don-
de se relacionan (biotopo). Un ecosistema es una unidad
compuesta de organismos interdependientes que com-
parten el mismo hábitat.
Efecto invernadero: El aumento de la temperatura cau-
sado por la presencia de gases de efecto invernadero en la
atmósfera, es similar al calentamiento en el interior de un
invernadero. Estos gases son emitidos al emplearse com-
bustible, al realizarse actividades agrícolas y al descom-
ponerse los residuos sólidos orgánicos, entre otras activi-
dades. La radiación del sol viaja a través de la atmósfera
y la calienta, como así también al suelo y el agua, lo que
permite la vida en nuestro planeta. En su paso a través de
la misma, parte de ese calor es retenido por el exceso de
gases de efecto invernadero, los cuales forman una capa
sobre la Tierra, calentándola cada vez en mayor medida.
Escorrentía: Lámina de agua que se desplaza sobre la
superficie del suelo.
Estero: Condiciones de pantano generalmente en zonas
planas con drenaje imperfecto. También se designa a una
extensión pantanosa de gran tamaño que suele llenarse
75
de agua por la lluvia (anegación) o por desborde de un río
o laguna durante las crecientes (inundación).
Fosfina: Gas inflamable y explosivo. Posee un fuerte olor
desagradable. Se utiliza en diferentes industrias como las
de los semiconductores y los plásticos. También es útil en
la producción de retrasadores de las llamas o usado como
insecticida para granos. La toxicidad propia de la fosfina
suele afectar a través de la inhalación, provocando efec-
tos como dolor de estómago y diafragma, con vómitos.
Una exposición muy alta a este gas provocaría bronquitis,
edemas pulmonares, convulsiones e incluso la muerte.
Gradiente topográfico: Es la pendiente de un terreno,
expresada en porcentaje.
Hidrófita: Las plantas acuáticas, hidrófitas o higrófitas son
plantas adaptadas a los medios muy húmedos o acuáti-
cos tales como lagos, estanques, charcos, estuarios, pan-
tanos, orillas de los ríos, deltas o lagunas marinas.
Herbicida: Producto fitosanitario utilizado para eliminar
plantas indeseadas.
Léntico: Los ambientes lénticos son cuerpos de agua
cerrados que permanecen en un mismo lugar sin correr,
ni fluir. Comprenden todas las aguas interiores que no pre-
sentan corriente continua; es decir, aguas estancadas sin
ningún flujo de corriente, como las lagunas, los esteros y
los pantanos
Limo: Sedimento clástico incoherente transportado en
suspensión por los ríos y por el viento, que se deposita en
el lecho de los cursos de agua o sobre los terrenos que
han sido inundados.
Llanura aluvial: Llanura de inundación, o valle de inun-
dación, es la parte orográfica que contiene un cauce y
76
que puede ser inundada ante una eventual crecida de las
aguas de este.
Mallín: Palabra de origen mapuche para designar a las
zonas bajas y anegadizas. Por extensión, se denomina
“mallines” a los humedales patagónicos.
Marsupiales: Son un grupo de mamíferos que se carac-
terizan por poseer una bolsa o “marsupio”. En la misma se
encuentran las mamás y las crías que se refugian desde
su nacimiento hasta completar su desarrollo. El canguro,
la comadreja y el monito de monte son ejemplos de mar-
supiales.
Medidas de mitigación: Son aquellas que se pueden to-
mar para contrarrestar o minimizar los impactos ambienta-
les negativos que pudieran tener algunas intervenciones
antrópicas.
Peces cartilaginosos: Corresponden a una clase de pe-
ces cuyos esqueletos están formados por cartílago, como
el caso de las rayas y los tiburones. El otro grupo corres-
ponde a peces óseos, cuyos esqueletos están formados
por hueso.
Plaguicida: Cualquier sustancia destinada a prevenir,
destruir, atraer, repeler o combatir cualquier plaga, inclui-
das las especies indeseadas de plantas o animales, duran-
te la producción, almacenamiento, transporte, distribución
y elaboración de alimentos, productos agrícolas o alimen-
tos para animales, o que pueda administrarse a los ani-
males para combatir ectoparásitos. El término incluye las
sustancias destinadas a utilizarse como reguladores del
crecimiento de las plantas, defoliantes, desecantes, agen-
tes para reducir la densidad de fruta o inhibidores de la
germinación, y las sustancias aplicadas a los cultivos antes
o después de la cosecha para proteger el producto contra
77
la deterioración durante el almacenamiento y transporte.
Recurrencia hidrológica: Es la frecuencia con la que re-
torna o se retira el agua en una zona.
Red trófica: Una secuencia de interacciones en la que
una planta es consumida por un herbívoro y que a su vez
es consumida por un carnívoro puede diagramarse en una
cadena trófica. Las cadenas tróficas generalmente están
interconectadas constituyendo una red trófica, debido a
que la mayoría de las especies en una comunidad consu-
men o son consumidas por más de una especie diferente.
Régimen hidrológico: Es la variabilidad estacional en el
caudal de un río.
Riacho: Río pequeño y de poco caudal.

78
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- “Construirán un muelle, pasarelas y un mirador en el legado De-
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- “El mal uso agrícola del suelo agrava los efectos de las lluvias
fuertes”. Diario La Capital, 31 de diciembre de 2016.
- “Pobladores de las islas frente a Rosario piden ayuda ante la
fuerte crecida del Paraná”. Diario La Capital, 22 de Julio de 2014.
82
Redacción:
Erica Baumann
Carolina Acosta
Vanesa Paccotti
Macarena Vázquez (Redacción en los siguientes capítu-
los: “¿Qué son los humedales?”; “Características de los
humedales”; “El agua en los humedales: ¿de dónde viene
y a dónde va?”; “Caracterización de los humedales de la
región”; y “Humedales Pampeanos”).

Diseño Gráfico:
Mariana Espejo

Fotografías y recopilación de material visual:


Juan Pablo Allegue

Coordinación General:
Erica Baumann y Andrea Paoloni

Agradecemos
A Daniela Mastrángelo y María Cecilia Mijich por el impul-
so y el enorme apoyo que nos brindaron desde el inicio
del proceso de realización de este Cuaderno.
A Pablo Cantador y Fabio Baena por la enorme colabora-
ción y el aporte permanente que nos brindaron, además
de sus registros fotográficos y dibujos.
A Cesar Massi, Mauricio Leo, Adrián Feruglio, Lina Mon-
fort, Jorge Bártoli, por el aporte de sus registros fotográfi-
cos.
A Ángela Villademoros, Ricardo Biasatti, Beatríz Giacosa,
Eduardo González, por su asesoramiento técnico.
Al equipo de trabajo que elaboró el Plan de Manejo Los
Tres Cerros: Rodrigo Freire, Graciela Klekailo, Juliana San-
ti, María Eugenia Valfosca y José Luis Vesprini, Ignacio
Barberis.
83
AUTORIDADES

Intendente
Dr. Pablo Javkin

Secretario de Ambiente y Espacio Público


Ing. Diego Leone

Subsecretaria de Ambiente
Arq. Natalia Feldman

Directora Gral de Acción climática y calidad ambiental


Ing. Agustina Rodríguez

Subdirector Gral de Acción climática y calidad ambiental


Arq. Fernando Bertoni

Directora de Educación Ambiental


Lic. Andrea Paoloni

Coordinadora del Área de Biodiversidad


Técnica Sup. en Preservación Ambiental Erica Baumann

Equipo de Educación Ambiental


Florencia Quispe, Fernanda Celario, Ayelén Romero, Mar-
celo Vázquez, Vanessa Cirivino, Víctor Castañeda, Adriana
Di Cosmo.

84
Dirección de Educación Ambiental
Dirección General de Acción climática
y calidad ambiental

CONTACTO:
eduambiental@[Link]

Secretaría de
Ambiente y Espacio Público

85

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