Biografía
Eugenio María de Hostos y Bonilla fue un Político, pedagogo y escritor puertorriqueño.
Tras haber cursado estudios primarios en la capital de su país natal, Eugenio María de
Hostos viajó en 1852 a España para completar su formación académica. Estudió en
Bilbao y en Madrid, donde se licenció en leyes y tomó contacto con los diversos grupos
de discípulos de Karl Krause que en la segunda mitad del siglo XIX animaban la vida
cultural madrileña.
El krausismo determinó, a partir de entonces, los derroteros filosóficos, pedagógicos y
políticos por los que habría de discurrir su actividad intelectual; y así, partidario de la
independencia de las colonias antillanas, creyó posible una gran federación ultramarina
que instaurase la república en aquellos lares. Convertido en adalid del independentismo
antillano, Eugenio María de Hostos pronunció en el Ateneo de Madrid varias sonadas
conferencias que quedarían plasmadas por Benito Pérez Galdós en la novela histórica
Prim (1906), perteneciente a la cuarta serie de sus Episodios nacionales. Confió en que
la Primera República española (1873-1874) daría la libertad a su país, y abandonó
España cuando vio frustradas sus esperanzas.
Empezó entonces para el ilustre puertorriqueño una vida de peregrinación, de
propaganda, de lucha por sus ideales. Vuelto a Hispanoamérica, formó parte de la Junta
Revolucionaria Cubana creada en Nueva York y dirigió su órgano periodístico, La
Revolución. Posteriormente, Eugenio María de Hostos recorrió América del Sur
propagando sus ideas liberales, dirigió en Venezuela el Colegio Nacional de Asunción y
fundó en Santo Domingo la llamada Escuela Normal, para volcarse de lleno en una
incesante actividad pedagógica (1879-1888) que luego extendió por Chile entre los años
1889 y 1899.
Fruto, en parte, de esta abnegada labor, fueron los dos tratados de sociología que
publicó en 1883 y 1901. Hostos proponía una educación liberal que llevara a un progreso
moral e hiciera posible el desarrollo de la democracia y las instituciones representativas
en Hispanoamérica. De regreso a su patria, fue nombrado jefe de la comisión encargada
de reclamar en Estados Unidos la independencia de Puerto Rico dentro de una
confederación de las tres grandes islas antillanas. Pero la dominación española había
sido sustituida por la norteamericana, y, rota la ilusión de ver a su país libre, emigró de
nuevo a Santo Domingo, donde consagró el resto de sus días a su obra pedagógica y
cultural.
La preocupación de Eugenio María de Hostos por la ética quedó plasmada en el ensayo
Moral social (1888), y su temprana vocación legalista, en Lecciones de Derecho
Constitucional (1887). También es autor de tres ensayos: Biografía de Plácido (1872),
Cartas públicas acerca de Cuba (1895) y Meditando (1909), obra póstuma que recoge su
célebre ensayo sobre Hamlet. En el terreno de la creación literaria, Hostos dio a la
imprenta en 1863 la novela simbólica titulada La peregrinación de Bayoán, donde dejó
plasmados sus postulados independentistas. En 1939 se publicó su obra completa (20
volúmenes).
Obras de Eugenio María de Hostos
La producción de Hostos, extensísima y variada, comprende muchos más títulos que los
anteriormente destacados, y, pese a tal diversidad, se halla presidida en su mayor parte
por aquellos mismos ideales de libertad en el terreno político y de humanismo en el
educativo que siempre guiaron su trayectoria vital. Ello puede afirmarse incluso de las
obras que, dentro de su amplísima bibliografía, podemos calificar de literarias.
Si alguna vez se ha considerado su obra literaria como de interés secundario, ello no se
debe a falta de aptitudes ni de calidad: su primer trabajo en prosa, la singular novela
titulada La peregrinación de Bayoán, escrita en 1863 en España, tiene un interesante
contenido simbólico y poemático que anunciaba a un escritor de gran porvenir literario,
dentro de la corriente romántica. El relato representa la unión de las Antillas,
personificadas en distintos personajes que llevan nombres indígenas: Bayoán es Puerto
Rico; Marién es Cuba; Guarionex es Santo Domingo. La hondura del pensamiento y la
exposición de ideas revelan ya en este texto primerizo el acendrado amor de Hostos a
América y su preocupación por el porvenir de las Antillas.
Este primer grupo de obras literarias incluye otras dos novelas inéditas: La novela de la
vida y La tela de araña. Eugenio de Hostos escribió asimismo algunas composiciones
poéticas y un poema neoclásico titulado El nacimiento del Nuevo Mundo. Después
redactó algunos cuentos y comedias para sus hijos (Cuentos a mi hijo, 1878), pero no
pasó de ahí: sus ilusiones literarias de juventud serían pronto consideradas por el propio
autor como ocios impropios del hombre llamado a más altos menesteres patrióticos y
humanos.
El grueso de la obra de Hostos lo conforman ensayos de diversa temática: ética,
sociología, derecho o literatura. En este ámbito su libro de mayor alcance se titula Moral
social (1888), fruto de las clases que dictó durante su permanencia en Santo Domingo,
de 1879 a 1888. Hostos siguió las tendencias filosóficas del momento en que se formó
su pensamiento (el positivismo de Comte), pero en ocasiones recuerda la corriente
krausista, introducida en España por Julián Sanz del Río. En Moral social, Hostos expone,
de todos modos, una concepción propia y original de la ética en las relaciones del
hombre con la sociedad.
Otras ensayos de tipo didáctico de Hostos, como el Tratado de Sociología (1901),
tuvieron el mismo origen, pues provienen de su labor docente en Santo Domingo; son
asimismo dignos de mención títulos como En la exposición y La cuna de América. Por su
sólida estructura científica sobresalen sus Lecciones de Derecho Constitucional (1887),
obra premiada en la Exposición Nacional de Guatemala en 1897; su Geografía Evolutiva
(1895) y el ya citado Tratado de Sociología (1901).
Todo ello da una idea de la importancia del polígrafo puertorriqueño, pero su actividad
abarca todavía más aspectos: recogió las impresiones de su largo viaje por Sudamérica
en Mi viaje al Sur; es autor de una biografía del cubano Francisco Vicente Aguilera, que
publicó en Caracas; de una Biografía de Plácido, publicada en Chile en 1872; de las
Cartas públicas acerca de Cuba (1895), de la letra y la música de un Himno a Borinquen
y de otros muchos trabajos.
Entre sus estudios de crítica literaria, por último, sobresalen el dedicado a Romeo y
Julieta (Barcelona, 1867), la inmortal tragedia de Shakespeare, y el ya citado sobre
Hamlet (Santiago de Chile, 1872), uno de sus ensayos de mayor interés. La
Confederación de Estados Americanos, reunida en Lima en 1938, proclamó
póstumamente "Ciudadano de América" a Hostos, apreciado todavía hoy como ilustre
polígrafo y como el más brillante de los educadores de Hispanoamérica.