Metodología en Museología Monetaria
Metodología en Museología Monetaria
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UNIVERSIDAD COMPLUTENSE
INDICE GENERAL
- TOMO 1-
2. INDICE GENERAL.
13. PRESENTACION.
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INDICE GENERAL
56. EN ESPAÑA.
56. SIGLO XVI.
59. SIGLO XVII.
61. SIGLO XVIII.
67. SIGLO XIX.
69. GABINETES Y MUSEOS.
69. REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA.
70. MUSEO ARQUEOLOGICO NACIONAL
70. GABINETE NUMISMA TIGO DE CA TAL UÑA.
71. MUSEO ARQUFOLOGIGO DE SEVILLA.
71. INSTITUTO VALENCIA DE DON JUAN.
72. CASA DELA MONEDA.
74. COLECCIONISMO PRIVADO.
76. CERVERA Y ROYO.
77. GARCíA DF LA TORRE.
78. SANCHEZ DE LA GOTERA.
79. VIDAL-GUADRAS YRAMON.
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INDICE GENERAL
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INDICE GENERAL
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INDICE GENERAL
- TOMO II-
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INDICE GENERAL
18. MANIPULADO.
18. PRESTAMO.
19. LA DEGRADACION DE LOS MATERIALES.
19. LOS METALES.
19. LA CORROSION.
20. EL METAL.
20. LA TECNICA DE FABRICACION.
20. EL MEDIO.
21. EL PROCESO CORROSIVO.
23. CONDICIONANTES EXTERNOS: LA HUMEDAD RELATIVA.
24. EL PAPEL.
25. CAUSAS INTRíNSECAS DE AL TERAClON.
25. LA NATURALEZA DEL PAPEL.
26. LAS TINTAS.
27. CAUSAS EXTRíNSECAS DE DEGRA DAClON.
27. MECANICAS.
27. FíSICO-AMBIENTALES.
27. LA HUMEDAD.
28. LA LUZ.
28. QUíMICO-AMBIENTALES.
28. BIOLOGICAS.
28. ROEDORES E INSECTOS.
29. HONGOS Y BACTERIAS
29. CATASTROFICAS.
30. HUMANAS.
30. PROCESOS DE RESTAURACION.
31. METAL.
32. LIMPIEZA.
34. METODOS FISICO-MECANICOS.
35. ULTRASONICO.
35. LA SER.
36. TERMICO.
36. METODOS QUíMICOS.
36. METODOS ELECTROQUíMICOS.
37. INDUCIDOS.
Plasmático.
38. ESPONTÁNEOS.
38. ESTABILIZACION.
39. CONSOLIDA ClON.
39. REINTEGRACION.
39. PROTECCION.
39. BARNICES, LACAS Y CERAS.
40. CONSER VA ClON DE OTRAS PIEZAS.
40. TROQUELES, MATRICES, PUNZONES, ETC.
41. PLANCHAS DE GRABADO.
42. UTILLAJE.
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INDICE GENERAL
43. PAPEL.
43. LIMPIEZA.
44. ESTABILIZACION.
44. ACIDEZ Y OTRAS CAUSAS QUíMICAS.
44. REINTEGRA ClON.
45. PROTECCION.
46. PiEZAS DE OTROS MATERIALES.
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INDICE GENERAL
71. LISTADO.
71. FOTOGRAFíA
71. ESQUEMA.
71. TRASLADOS.
72. DEPOSITOS.
72. AREA DE INVESTIGAClON Y CONSULTA.
74. ACTUACION FRENTE A CONTINGENCIAS.
74. ROBO.
75. ELLADRON.
75. PLAN DEACTUA ClON.
75. PROTECCION MECANICA.
76. PROTECCION ELECTRONICA.
76. INCENDIO.
76. EL DISEÑO PREVENTIVO.
77. LOS MATERIALES.
78. DETECCION Y EXTINCION.
78. LA ALARMA.
78. EXTINCiON.
79. EVACUACION.
79. VANDALISMO.
80. PREVENCION.
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INDICE GENERAL
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NDICE GENERAL
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INDICE GENERAL
- APENDICE DOCUMENTAL -
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PRES ENTA C ON
PRESENTACION
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PRESE NTAC ION
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PRESENTACION
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MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFíA MONETARIAS
INTRODUCCION
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MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFíA MONETARIAS
Para poder hacer una propuesta metodológica y funcional que sea aplicable a las
colecciones monetarias en la década de los noventa, antes que nada debemos conocer
la situación actual de las diversas formas y estructuras que adoptan colecciones, así
como los últimos trabajos de reconceptualización y reestructuración que se están
poniendo en marcha y desarrollando en el ámbito que nos ocupa. Para éiIo nos
adentraremos, a través de los resultados obtenidos con una Encuesta internacional, en
la variada realidad de las instituciones museisticomonetarias, como base de partida
imprescindible para desarrollar esa propuesta personal de actuación en el ámbito,
fundamentalmente, museográfico.
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MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFIA MONETARIAS
Uno de los objetos museables más necesitados de control informático, tanto por
lo complejo de la información en él contenida, como por el gran número de ejemplares
similares que suelen reunirse en los fondos de las colecciones, es, sin duda alguna, la
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MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFIA MONETARIAS
Toda muestra o exposición requiere por parte del equipo de una serie de
planteamientos teóricos previos, antes de acometer cualquier plan expositivo o proyecto
museográfico. Partiendo del modelo previo al que pueda pertenecer su institución, el
profesional al cargo de las colecciones monetarias, y si se quiere efectuar un cambio
real, ha de considerar una serie de importantes premisas museográficas encaminadas
a facilitar la rentabilización del esfuerzo museográfico, tanto en su faceta conceptual
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MUSEOLOGIA Y MUSEOGRAFíA MONETARIAS
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MUSEOLOGíA Y MUSEOGRAFIA MONETARIAS
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PARTE ¡
EL MUSEO MONETARIO
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
El periodo que ocupa el denominado Renacimiento y sus albores, fue una edad
de oro para el nacimiento, asentamiento y desarrollo del coleccionismo del objeto
numismático <HASKEL, 1994), en el que las monedas se conservaron y estudiaron con
creciente interés, aunque no siempre fueran interpretadas con acierto, y en el que esa
joven, vigorosa y, por momentos, brillante nueva intelectualidad, volcada en el
conocimiento del pasado por medio de las monedas, no se circunscribió exclusivamente
a una clase o a un círculo cerrado y limitado de eruditos. El interés por el estadio y la
afición por las monedas y medallas se transmitió superando ampliamente los confines
que marcaban las barreras sociales y culturales del momento, creciendo rápidamente el
número de adeptos a la Numismática. Es interesante comprobar cómo a menudo, las
teorías monetarias, formaban parte de las preocupaciones de esos personajes
comprometidos con el saber de finales de los siglos XIII y XIV.
En De regimine principis, Tomás de Aquino discute sobre la función y evolución
del dinero, mientras que el Obispo francés Nicolás de Oresme <1320-1 382), en su
Tractatus de origine, jure nec non et mutationibus monetarum, ya confiere a la
Numismática el rango de ciencia1 (René Gonnard <1935), en su Historia de las doctrinas
monetarias, considera a Oresme como el fundador de una doctrina monetaria económi-
ca). Así mismo, y como ejemplo de autores posteriores que intentaron explicar a sus
contemporáneos la importancia que debía concedérsele a la moneda antigua, podemos
citar al alemán Wilibald Pirckheimer -A estimatío priscorum numismatum <1533)-, o al
español Didacio Covarrubias, con su conocida Veterum numisma tum collado cum his
quae modo expenduntur (1556). En cuanto a los temas de debate, la historia de los
precios, los problemas jurídicos de las monedas falsas o los aspectos técnicos de la
1 Adolfo E. Dieudonné, en su artículo de 1909, “La théorie de la monnaje á l’époque féodale et royale”,
escribe en referencia a las ideas de este período en relación al dinero y la moneda; de igual manera que
charles Johnson, en The De moneta of Nicholas Oresme and English mint documenta (1956>.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
fabricación de las monedas, eran algunas de las cuestiones sobre las que los estudiosos
más discutían. Se intentó dar respuesta a aquellos a través de la obra de autores como
Jorge Bauer, con su De mensuris etponder¡bus Romanorum atque Graecorum <1550);
Joaquín Camerarius, y su Historia reí nummariae Graecorum etLatinorum <1556), etc.
Elvira Ciain-Stefanelii <1965>, afirma que una de las características más
extendidas entre la mayoría de las colecciones europeas era, a lo largo de los siglos XV
y XVI, su heterogeneidad; se trataban, más bien, de acumulaciones de objetos
preciosos, raros o de gran singularidad. En estos primeros períodos, no encontraremos
todavía ese refinamiento posterior, reflejado en muchas de las colecciones del
Renacimiento tardío, en las que primaba una consideración puramente estética de los
objetos de arte, así como un interés de carácter escolástico por la ciencia y la historia.
En los gabinetes de curiosidades, o “Wunderkammern” (SCHLOSSER, 1908), muy a
menudo abundaban esqueletos de extraños animales <en ocasiones inventados) y
utensilios de pueblos remotos, que tenían incluso prioridad sobre los verdaderos objetos
de arte, lo que les convierte en el antecedente directo de los modernos museos
etnológicos y de antropología. Se fue gradualmente disipando esa mistificación de la
naturaleza, propia de la Edad Media, ante un acercamiento más realista a la misma.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
Con la llegada del siglo XVIII, tantas veces llamado “de las luces”, los antiguos
ideales que habían inspirado al hombre desde el cinquecento (muy en relación con el
hecho religioso y las disputas que generaba), fueron sustituidos por otros intereses más
inmediatos y en relación con la propia vida, o con la dinámica y el equilibrio de las
fuerzas de la naturaleza. En este periodo se produjeron, asimismo, las grandes revolu-
ciones culturales (la ilustración, el enciclopedismo, la ciencia experimental, etc.) y
políticas <la francesa, la americana y la posterior independencia de los E.E.U.U. ...), y
surgieron grandes pensadores e intelectuales de la talla de Kant, Newton, Rousseau,
Jovelianos, Voltaire, Goethe, Mozart, etc.: demostrándonos que todas las ciencias y
actividades humanas fueron embebidas del nuevo espíritu.
La “curiosidad” del pasado, describible como un tanto ingenua y mediatizada, dio
paso a una nueva actitud o planteamiento ideológico más riguroso frente a lo desconoci-
do. Se confiere un nuevo trato y cuidado a los objetos, a menudo acumulados fortuita-
mente, y se crean nuevas colecciones cuyos antiguos criterios de estudio, manipulado
y conservación son reemplazados por otros más técnicos y metódicos; en esta línea,
adquirieron nueva importancia otras ciencias y campos del saber de reciente desarrollo,
y hasta entonces completamente ignorados, o circunscrito su conocimiento, únicamen-
te, al reducido ámbito de sus escasos practicantes e iniciados.
Como ejemplo del gran avance que en todos los aspectos disfrutaron los estudios
y el coleccionismo numismáticos, podemos citar, por hablar sólo de algunos2 y de entre
los muchos y extraordinarios autores que dio el siglo dieciocho, a: en España, nuestro
siempre presente y citado Padre Enrique Flórez y su conocidisima obra Medallas de las
colonias, municipios y pueblos antiguos de España <1757-1773>; en Inglaterra, Stephen
M. Leake y su celebrada Nummi britannici historia, de 1726; en Francia, Nicolás
Mahudel con Dissertation historique sur les monnoyes antiques d’Espagne <1725), y
José Pellerin, con Recucil de médailies de rois (1762) y Recueiíde médailles de peuples
etde villes (1763); en Suiza, Gottlieb Emanuel von Hailer, autor de un trabajo sobre las
2 Ernest Babelon, en el volumen primero de su Traité <1885>, incluye una extensa lista con los nombres
de estudiosos y los títulos de sus obras.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETAHIOS
última apenas en sus inicios-, la exactitud de las mentes eruditas y los conocimientos,
experiencia y capacidad de análisis del espíritu y del método científicos, como sin duda
puede verse reflejado en los artículos publicados en las ya numerosas revistas científicas
de la época. Esta tendencia, de instituciones y particulares, a canalizar el interés
numismático a través de protocolos y lineas de trabajo más científicos ya no se
detendría -y que sería inconcebible en nuestro siglo-, y alcanzaría su pleno desarrollo
hacia finales del siglo pasado; aunque sus balbuceantes y ocasionales comienzos, como
ya hemos comentado, se hubieran constatado ya en la primera mitad del siglo XIX.
EN EL MUNDO.
A continuación, vamos a hacer un breve repaso por paises, de cómo fue el
proceso de creación y desarrollo de algunas de las colecciones y gabinetes numismáti-
cos más importantes en la historia de aquellas naciones y, finalmente, de la nuestra.
ITALIA-
Lógicamente empezaremos por este país, ya que su tierra venía constantemente
dando evidencia de la existencia de una cultura superior anterior con la constante
aparición de monedas, esculturas, vasos, monumentos e inscripciones que intrigaban
al hombre medieval y le planteaban apasionantes dilemas. Resultaba imposible levantar
barreras ideológicas o espirituales lo bastante fuertes como para que impidieran el
resurgimiento de la cultura clásica. incluso la iglesia Católica tenía que ajustarse a esta
nueva situación, aunque tomando, como era lógico, las debidas precauciones.
Santo Tomás de Aquino, por ejemplo, incluyó el estudio de los clásicos dentro
del marco de la teología católica. En esta época en que el letargo espiritual de la baja
Edad Media parecía estar pasando y empezaba a despertarse un deseo por la erudición,
las monedas se convirtieron en una importante fuente de conocimiento y modelo directo
de aprendizaje. Como resultado, se extendió rápidamente, entre humanistas y amantes
del arte, el interés por coleccionar monedas hermosas y atrayentes, y muy pronto el
período del pre-Renacimiento italiano fue rico en notables colecciones.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONEtARIOS
Epistolae de rebus famiiaribus, describe con cierta emoción las monedas que compró
a unos campesinos durante su estancia en Roma, piezas en las que pudo descifrar los
nombres, tituiaturas y características de los diferentes emperadores romanos allí
representados: “...sive ut emerem, sive ut insculptos eorum vultus agnoscerem”
<BABELON, 1885-86, Vol. 1).
Se sabe, asimismo, como reproduce también Babelon en su Traité, que Petrarca
regaló algunas monedas de oro y plata al emperador Carlos IV, para estimularle a seguir
el ejemplo de la Roma clásica en su reinado. En esta ocasión, Petrarca confesó cuanto
le divertía coleccionar monedas: “...aíiquot sibí aureas argenteasque nostrorum principu-
m effigies, minutissimis ac veteribus litteris inscriptas, quae in deíiciis habebam, dono
dedi . El interés de Petrarca por las antigfledades romanas era compartido por muchos
de sus notables amigos, entre ellos el famoso tribuno del pueblo, y jefe de una
sublevación popular contra la aristocracia romana, Cola de Rienzi (1313-1354>. Por una
extraña ironía del destino, la gran admiración de Petrarca por estos bellos, diminutos y
antiguos documentos históricos fue el origen de la nefasta costumbre de recrear y
reproducir -falsificar- las monedas antiguas. Siguiendo su ejemplo, Marco Sesto y
Francisco Novello de Carrara comenzaron a grabar monedas imitando las figuras y el
estilo de las piezas antiguas.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETAJUOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
Farnesio, Barberini, Massimi, Ottoboni, etc. Igualmente famosas fueron las colecciones
reunidas por los sobrinos de los papas (denominación que con demasiada asiduidad
escondía otro tipo de filiación con el Santo Padre>: el ya citado Antonio Conduimerio,
los cardenales Alejandro Farnesio y Felipe Buoncompagni <SERAFINI, 1910). El famoso
erudito y mecenas Fuivio Orsini (1529-1600), llamado el “padre de la antigua
iconografía”, fue muy conocido no solo por su tratado sobre los antiguos retratos,
Imagines et elogie virorumillustrium et eruditorum ex en tiques lapidibus etnumismetibus
expresa (1570), sino también por su gran colección de monedas, manuscritos y libros,
y también por su excepcional habilidad -según se dice- para la detección de las monedas
falsas. Orsini dejó a su muerte 70 monedas de oro, 1.900 de plata y más de 500 de
bronce, la mayoría de las cuales le fueron legadas al cardenal Eduardo Farnesio. Así
mismo, Orsini mantuvo correspondencia con eruditos y coleccionistas de muchos paises,
llegando a conocer a muchos de ellos personalmente; colegas que, a su vez, también
le consultaron en numerosas ocasiones sobre la autenticidad de ciertas piezas: según
referencia de Serafini, en 1628, el Papa Urbano Vii le regaló 600 monedas de plata a
su sobrino el cardenal Francisco Barberini.
Es natural que Italia sea también durante el siglo XVIII, fuente permanente de
todo tipo de antigOedades, y cuente con algunas de las más importantes colecciones de
monedas. Aquí, como en otros principales paises europeos, se pone de manifiesto no
solo el importante crecimiento de las colecciones de los gabinetes sino, como comproba-
remos al tratar otras naciones, el hecho de que la numismática se había convertido ya
en pasatiempo favorito de la éiite intelectual. Muchos nombres famosos de las páginas
de sociedad o del mundo de las letras y de la ciencia coleccionaban, exponían,
estudiaban y discutían sobre monedas. Un profundo amor al arte y a los objetos artísti-
cos y un auténtico entendimiento de los problemas históricos y científicos inspiraban a
los coleccionistas italianos.
Los duques de Toscana -a cuyos fondos numismáticos dedica Antonio Francisco
Gori, en 1 740, su Antiqua numismate aurea et argentea praestantiora et aerea maximi
moduIi quae in regio theseuro Magni Ducis Etruriae adservantur cum observa tionibusy
las familias principescas de los Chigi, Colonna, Barberini, etc., tenían sus colecciones
o, como entonces se denominaban, “tesoros” artísticos.
Hablando de importantes coleccionistas italianos del momento podemos citar
nombres como los del príncipe Livio Odescalchi, cardenal Massimi, cardenal Aibani,
príncipe Borghese, príncipe Torremuzza, Monseñor Stefano Borgia, Fernando Cospi de
Bolonia, Manfredo Settala de Milán, Jerónimo Correr y Honorio Arigoni de Venecia, cuya
colección se conoce a través de la obra anónima de 1741, Numisma te quaedam cujun-
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
que formae, et metaili Musei Honorii Arigoni Veneti ad usum juventutis rei nummeriae
studiosee. Muchas de estas colecciones -variadas o altamente especializadas, modestas
o excesivamente ricas desaparecieron y sus piezas se esparcieron sin dejar rastro. Otras,
se transmitieron, prácticamente sin tocar y en perfecto orden, a las generaciones
posteriores; permaneciendo muchas de ellas y hasta hoy en día, en manos de la misma
familia del propietario original.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
exiliada en Roma-, y que por aquél entonces estaba en posesión de la familia Odescalchi.
En el corto espacio de tiempo de unas décadas, los papas consiguieron elevar su
colección al más alto nivel, casi al mismo que el del, entonces denominado, Real
Gabinete de París. Por desgracia, y como le irá ocurriendo a lo largo de los tiempos a
otras muchas colecciones de importancia ([Link]. la del Monasterio de San Lorenzo de El
Escorial4), en unos pocos años gran cantidad de estas piezas -muchas de ellas
sumamente importantes o únicas- fueron dispersadas para siempre a causa de trágicos
sucesos como los acaecidos en Roma 1799, durante la ocupación francesa.
Soldados sin control del Ejército Revolucionario francés se apoderaron de un gran
número de piezas de todas las épocas y metales. Solamente pudo salvarse una parte del
Gabinete original del Vaticano, que fue trasladado a París (al igual que se hiciera con la
colección escurialense) de acuerdo con los planes del Directoire. El conde Camilo
Serafini <1910), cuando hace un relato detallado de estos hechos en el primer tercio del
siglo XX, concluye la historia de estos acontecimientos con la observación de que
“podría decirse, verdaderamente, que el gabinete ya no existe”. Las colecciones del
Vaticano, sin embargo, se reconstruyeron años mas tarde.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
Como ejemplo de las distintas iniciativas que iban teniendo lugar para la creación
de nuevos gabinetes, o para la consolidación de los ya existentes, a lo largo y ancho de
la geografía italiana, en 1822, el archiduque Maximiliano de Austria, donó a la ciudad
de Módena una colección, de donde había ya desaparecido el famoso Gabinete
Numismático de los duques de Este (PANVINI ROSATI, 1956), y que, hacia 1845,
contaba con más de 35.000 piezas. Otras ciudades van consolidando la existencia de
sus gabinetes, entre los que destacan: Venecia, con un gabinete de monedas en la
biblioteca de San Marcos y otra en el Museo Correr; Parma, con una gabinete de
monedas fundado en 1740; Milán, con las colecciones Brera en el Castillo Sforzesco de
la misma (BELLONI, 1955), y otras grandes y pequeñas colecciones de monedas en
Turin <FABRETTI, 1881), Florencia <SUPINO, 1899>, Padua, Palermo, Catania y Siracusa.
En el Capitulo 20 veremos los orígenes de otras colecciones monetarias importantes, y
su situación institucional actual, a través de la encuesta internacional que se ha
realizado.
INGLA TERRA.
En el Reino Unido de la Gran Bretaña durante el siglo XVII destacan, entre otras,
las colecciones de Jaime II, que había creado su gabinete de monedas y curiosidades
sobre un núcleo previo heredado de sus predecesores, en el que incluso participaban
piezas que habían sido propiedad del dictador puritano Oliverio Cromwell. En éste
faltaban, por ejemplo, las de la colección del llorado Carlos 1, que a causa de las guerras
civiles terminaría en manos de la reina Cristina de Suecia. Este rey amante de la
numismática, al subir al cadalso para ser ejecutado, entregó al arzobispo que le
acompañaba en aquél trance la famosa “Medalla Juxon”, dejando así constancia de su
aprecio por las monedas.
A través del conservador de la colección del rey Luis XIV de Francia, el
investigador y erudito francés Jean F. Vailiant (1632-1706), que visitó los gabinetes
más importantes de varios paises, y entre ellos varios de los más destacados británicos
-en el último tercio del siglo-, tenemos referencia de algunas de las más interesantes
colecciones inglesas, como son las del duque de Buckingham, Henry Hyde ola del conde
de Arundel. Dei mismo modo, en 1677, se produce un gran acontecimiento cuando el
anticuario Elias Ashmole <1617-1 692), posibilita con su apoyo la fundación en Oxford
de un museo, el Ashmolean, que con el tiempo se convertiría en una importante
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
Posteriormente, durante todo el siglo XIX, destaca el Reino Unido por la seriedad
y erudición de los trabajos de investigación allí realizados, además de que su “estilo”
suele ser mucho más ameno y soportable que, por ejemplo, el de la historiografía
alemana. También es importante destacar el hecho de que, la privilegiada situación
política y económica, que se disfrutó en el Imperio Británico a lo largo de toda la Edad
Contemporánea, facilitó extraordinariamente el incremento de todo tipo de piezas
arqueológicas y artísticas en las colecciones públicas y privadas británicas -procedentes,
por ejemplo, de las colonias y de las numerosas campañas de excavación promovidas
en todo el mundo-, no siendo la numismática una excepción a esa situación general de
bonanza, sino todo lo contrario.
Nummorum veterum ponuLorum et urbium. gui in museo Gulielmi Hunter asservantur descriDtio. figuris
illustrata. Londres.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATIcO-MONETARIOS
PAISES NORDICOS.
Entre los reales gabinetes numismáticos europeos, dignos de mención, siempre
han estado en un lugar destacado las colecciones pertenecientes al rey de Dinamarca
y, muy especialmente, la de la reina Cristina de Suecia, cuya trágica historia personal,
recordemos, fuera inmortalizada en el cine por la actriz sueca Greta Garbo.
Siguiendo los paralelos de su tiempo, e impulsado por la existencia de la
importante colección del que fuera rector de la Universidad de Copenhague, Ole Worm,
el rey Federico iii de Dinamarca reunió una más que notable colección de monedas,
principalmente romanas, que fue publicada por Hoiger Jacobaeus en 1696 <BREITENS-
TEiN, 1942>. Contando con estos importantes fondos, más tarde se formó el núcleo
principal de las todavía mundialmente conocidas Colecciones Reales de Monedas y
Medallas del Museo Nacional Danés, en Copenhague, cuyas piezas clásicas fueron
primeramente descritas por Christian Ramus en 1816, en su Gatalogus nummorum
veterum Graecorum et Latinorum musei regis Deniae.
Uno de los más importantes estudiosos de la moneda de la historia de este país
fue, ya en el XIX, Ludvig Múlier (1809-1891)’ Conservador de las monedas antiguas en
el Real Gabinete de Monedas, actividad que perfectamente compatibilizó con la de autor,
entre otros, de estudios reconocidos como básicos para el conocimiento de las
6 BRITISH ACADEMY. 1940-51. “Fitzwilliam Museum: Leake and general collections”. Svlloae
nummorum Graecorum. Serie británica vol. 4. Londres.
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MUSEOS Y GARINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
PORTUGAL.
Siguiendo los diferentes trabajos que, sobre la historia de las colecciones
numismáticas en Portugal, ha escrito Pedro Bataiha Reis (1946), sabemos que también
el reino portugués tuvo, durante el siglo XV, representación de esa clase especial de
personaje, amante de lo que la moneda representaba de recuperación de ese -se
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
suponía- espléndido pasado clásico. El más importante de éstos fue en el país lusitano
don Alfonso de Portugal, conde de Ourém y nieto del rey Juan 1. Don Alfonso, se hizo
con muchas antigúedades para su colección durante sus viajes por Italia y Alemania.
Su ejemplo fue seguido por el rey Manuel 1(1495-1521), que poseía, según se
cuenta en el Lyvro da recepte, una especie de “inventario” de la época, muchos objetos
preciosos entre lo que se incluían monedas de oro, plata y cobre. Un siglo más tarde,
a principios del XVII, otro Alfonso, el obispo de Evora, publicó la que pasa por ser la
primera obra editada en Portugal sobre Numismática, el Tractatus de numismate, del
que, desgraciadamente, no se conoce actualmente ningún ejemplar. El interés que había
en el país ibérico por obras de erudición y consulta sobre monedas también lo prueban
la traducción al portugués, realizada en 1535, del De asso etpartibus ejus, de Guillermo
Budé.
PAISES BAJOS.
En Holanda, en el siglo XVI, además de lievarse a cabo los trabajos que
podríamos esperar sobre el numerario del mundo clásico, y que más adelante se verán,
un tratado de Erasmo de Houweiingens, Peningbook (1597>, se convirtió en la base de
todos los estudios posteriores sobre la monedas holandesa y su importancia histórica.
No debemos pasar por alto el hecho, sin destacarlo, de que un erudito de aquél periodo
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
RUSIA.
En Rusia, a finales del XVII, destaca el gabinete de antigúedades propiedad del
zar Pedro el Grande (1689-1725), el reformador y modernizador del país, colección que
incluía numerosas monedas antiguas y varios cientos de medallas contemporáneas
<BiELiAEV, 1800). En su esfuerzo por elevar a Rusia al nivel cultural de otros paises
europeos, Pedro impulsó la colección de objetos artísticos e históricos traídos con este
fin de todo el continente. Así mismo, en enero de 1722 y por orden personal del Zar,
fueron confiscadas todas las monedas rusas anteriores a su reinado que se encontrasen
depositadas en iglesias, monasterios y colecciones privadas; siendo éstas incorporadas
al gabinete de palacio. De esta medida parece que sólo se salvaron algunas piezas que
debieron de ser ocultadas a tiempo, como las existentes en el tesoro del monasterio de
Kiev-Petcher, ya que fueron descubiertas de nuevo a finales del siglo XIX. En 1728,
después de la muerte de Pedro, su colección privada fue depositada junto con el resto
de sus colecciones artísticas en la llamada Kunstkammorn (Cámara del tesoro artístico),
donde se fusionó con los fondos numismáticos que fueron confiscados en los años
anteriores a la iglesia Ortodoxa y a la nobleza, entre los que destaca, la colección de las
primeras monedas rusas propiedad del boyardo Pedro 5. Saitykov, Gobernador de la
región de Kazan. En 1742, los fondos numismáticos de la Cámara, de más de 28.000
piezas, fueron relacionados en un catálogo ilustrado escrito en ruso y en alemán. Con
todas estas impresionantes colecciones artísticas y numismáticas, se establecerán,
durante el reinado de Catalina 11(1762-1796), los fondos iniciales del Hermitage, aún
hoy en día uno de los museos más importantes del mundo.
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MUSEOS Y GABINETES NUMJSMATJCO-MONETARIOS
ESTADOS UNIDOS.
Por razones obvias, para hacer una historia de las colecciones y gabinetes
numismáticos norteamericanos, nos debemos remontar, casi exclusivamente, al siglo
XIX. Aunque es evidente que entre los intelectuales americanos del XVIII, la afición por
reunir monedas y medallas no se debió limitar solamente a unos pocos casos aislados,
ya que se sabe que hacia mediados de siglo ya habla aparecido en los E.E.U.U., el tipo
de coleccionista que, a su vez, actuaba como donante de otras colecciones monetarias.
Se pueden encontrar ejemplos de coleccionistas especialmente dentro del ámbito
universitario <que será el auténtico motor cultural de aquella sociedad), personas
interesadas en extender el gusto por el conocimiento y la contemplación de las
monedas. Tal es el caso del tutor de la Universidad de Harvard <Cambridge, MA.>.
William Moiyneus, de quién se conoce el dato de que, en 1765, donó 250 monedas
francesas a su Facultad (STORER, 1922>. Así mismo, se sabe que en 1752, la “Library
Company” de Filadelfia recibió, a su vez, una donación de monedas; así como la
Sociedad Filosófica Americana (The American Phiiosophycal Society), de la misma
ciudad, quién también se convirtió en la receptora de varios legados de colecciones de
monedas y medallas.
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MUSEOS Y GABINETES NIJMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GASINETES NuMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATIcO-MONETARIOS
una selección de las monedas más antiguas del Museo Fogg de Harvard, en el folleto
titulado Tho Fogg Art Museum of Harverd Universíty: Ancient Goins. Así mismo, la
Universidad de Harvard tiene en Washington D.C., bajo su administración fiduciaria, el
legado Dumbarton Oaks; importante colección de monedas romanas bajo-imperiales y
bizantinas que fue publicada, en 1958, por el Prof. Alfred Bellinger (1958), y que es una
obra de obligada consulta. Otras colecciones norteamericanas de interés son las de las
universidades de Princeton, Columbia, Vassar, St. Louis, Wisconsin, el “Oriental
Institute” de la Universidad de Chicago, la “Berkeley Branch”, el “University Museum”
en Filadelfia, el Bryn Mawr Coilege, el Dartmouth Coliege, etc.
FRANCIA.
Una de las historias más ricas en acontecimientos en el largo proceso que va
desde el nacimiento y evolución de la Numismática y de las colecciones y gabinetes
monetarios, hasta su asentamiento en el siglo XIX, es, sin duda, junto con la alemana,
la francesa, que dado el interés y complejidad de aquella la vamos a dejar para el final.
Francia, a finales del siglo XIV, podía proclamar tener en la figura del duque Juan de
Berry (1340-1416), hermano del rey Carlos Vi, a uno de los más conocidos e importan-
tes coleccionistas de arte y mecenas de la época. La fama de los tesoros artísticos que
guardaba en su castillo de Mehun-sur-Yévre, perduró en el tiempo; tal es así, como nos
recuerda Julio von Schiosser (1908), que medio siglo más tarde, un erudito italiano,
todavía relataba su amor por las artes y que nunca consideraba una suma de dinero lo
bastante alta como para que le impidiera adquirir una nueva pieza para su colección. El
inventario de la misma, hecho por Julio Guiffrey entre 1401 y 1416, incluía, además de
una notable colección de monedas de oro y de plata romanas, cinco grandes medallones
de oro.
Dei mismo modo, entre los estudiosos de la moneda que dará Francia en el
Renacimiento, se encuentra Guillermo Budé (1467-1540>, amigo personal del rey
Francisco 1 que se haría famoso por poseer una excelente colección de monedas griegas
y romanas. Esta seria utilizada como base de estudio para su De asso etpartibus ejus,
una de las obras de Numismática más famosas de su época. Publicada en 1615, seria
reimpresa en 16 ediciones hasta 1550, a la vez que traducida a otras lenguas, entre las
que se contaba el portugués (1535), como ya vimos al tratar al país lusitano. En ese
mismo periodo, es de nuevo Ernest Babelon (Traité> quién nos menciona al doctor
Woifang Lazius <1514-1 563), que, en su Commentatiorum votustatorum numismatum
<1558), fue el primero en concebir la idea de un “corpus nummorum” al estilo que hoy
lo concebimos, intento del todo desproporcionado en el momento en que fue planteado.
46
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
Entre las colecciones francesas del siglo XVI destaca, por su importancia, la que
Catalina de Médicis (1519-1589), esposa de Enrique II de Francia, se trajo consigo
desde Florencia, de donde era originaria. Este gabinete sufrió parecidos avatares que las
piezas de otras importantes colecciones de su tiempo, ya que heredado por su hijo
Carlos de Francia (1560-1574>, sus ejemplares fueron dispersados durante las guerras
de religión. En unas pocas décadas, sin embargo, el rey Enrique IV (1589-1610> consi-
guió hacerse con una colección incluso mejor que la anterior. Enrique asignó su
conservación al caballero francés, Pedro Antonio de Bagarris, así como la tarea de
buscar piezas para la colección real, que, con el tiempo, se convertiría en lo que hoy es
el Gabinete de Medallas de París. En el informe enviado por Bagarris a Enrique IV, que
reproduce E. Babelon en su Treité <1885-1886, vol. 1), hay un pasaje de especial interés
en el que se narra la historia de la colección de Catalina de Médicis, y relata que “en
Francia el “gran rey Francisco (1>, Enrique II, los siguientes reyes y reinas, sus esposas,
madres y los grandes príncipes” y, en Italia los príncipes y lores, especialmente los
Médicis, eran todos poseedores de importantes colecciones numismáticas.
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MUSEOS Y GABINETES NuMISMATICO-MONETARIoS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
lugar en pleno siéclo dos lumié res, punto culminante de la vida cultural francesa, en el
que las conversaciones de profundo y alto nivel llenaban los “salones” y círculos litera-
rios, no deja de ser destacabie el nivel de este grupo y el rigor y el método seguido en
sus discusiones.
Las colecciones más importantes del periodo encuentran sus mejores descripcio-
nes en los prefacios que Vaillant añadió a su voluminosa obra. En estas páginas,
generalmente relacionaba los gabinetes importantes que él había consultado durante sus
viajes por varios paises. De ellos podemos obtener una idea bastante buena de lo que
era la Numismática como entretenimiento y materia de estudio en esa época. Entre las
colecciones importantes que visitó, se encontraban, además de las que citábamos en
el apartado dedicado a Inglaterra, el gabinete de la reina Cristina de Suecia <en esa
época ya en Roma), la colección de Alejandro Farnesio en Parma, la colección de la Casa
de Este en Modena, el Gabinete de Saboya en Turín, la colección Lavaña en Génova, y
otras muchas más en los Paises Bajos, Suiza, España y Alemania.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
ALEMANIA Y AUSTRIA.
Dada la complejidad que presenta el caso austro-alemán, se ha optado por dejarlo
para el final dentro del repaso que estamos haciendo al origen e historia de los estudios
numismáticos y del coleccionismo de monedas, en algunos de los paises más
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NuMISMATIcO-MoNETAI~IOS
en Italia a través del anticuario de Mantua Jacobo de Strada, autor de una conocida obra
sobre la moneda romana, la Epitome thesauriantiquiteCum (1553), que llegó a traducirse
al francés. De Strada, actuó durante muchos años como agente comprador de piezas
para las colecciones de los emperadores Fernando 1, Maximiliano II y Rodolfo II. Otros
coleccionistas importantes del momento, por ejemplo de monedas romanas, fueron
Adolph Occo, más arriba ya mencionado, y Thomannus. Así mismo, en la próspera
ciudad alemana de Nuremberg, se encontraban las renombradas colecciones de Cristóbal
Federico lmhof y Pablo Praun. En 1571, Alberto el Magnánimo de Baviera, fundador de
la “kunstkammer” de Munich, adquirió a Fugger su biblioteca y su gabinete de monedas.
La persona encargada de la clasificación de la colección monetaria muniquesa, fue el
holandés Samuel van Quickeiberg, autor del tratado Theatrum sapientiae <1565). Libro
éste dedicado a comentar las piezas existentes por aquél entonces en los “gabinetes de
rarezas”. Los reyes Guillermo V <1579-1597) y Maximiliano 1(1597-1651) convirtieron
el de Munich en uno de los gabinetes numismáticos más importantes y conocidos de
Europa Central (BERNHART, 1934), superando al del príncipe de Sajonia, en Dresde, o
al de los duques de Gottorp, en Kassei. Igualmente, se dice que fue en torno a este
momento cuando el príncipe Elector Joaquín ide Brandenburgo <1535-1571), fundó el
gabinete numismático de Berlín.
Siguiendo la historia que hace Julio Friedlaender <1877), conocemos la riqueza
e importancia que tenía la colección del citado Gabinete berlinés, muy favorecida gracias
al interés mostrado por el rey Federico Guillermo 1 (1640-1688), el “Gran Elector”, la
cual era descrita por sus contemporáneos como “merecedora de la visita y atención de
todos aquellos que cultivan cosas interesantes” <BABELON, E. Traité). Este gabinete
había sido enriquecido de manera importante por el antecesor de Federico en el trono,
Jorge Guillermo 1(1619-1640), además de que ya incluía en 1686 la famosa colección
del “Rhinegrave”8 Carlos Luis, el cual había reunido más de 12.000 piezas, con las que
Laurenz Berger publicó un catálogo en 1685 en Heidelberg. Hacia 1690, la colección de
Berlín contenía más de 22.000 ejemplares.
En relación con el Gran Elector de Brandenburgo las fuentes suelen mencionar a
uno de los nombres más importantes del siglo XVII en el campo de la numismática, el
suizo Ezechiel Spanheim (1629-1710>. incansable viajero, en Roma se unió al grupo de
intelectuales amigos de la Reina Cristina de Suecia, y, como ya vimos en el apartado
anterior al hablar de Francia, se movió con soltura en los círculos diplomáticos y
culturales de Paris, en donde durante doce años fue enviado especial de Federico
Guillermo 1. Hombre de profunda formación clásica y erudición, a su principal trabajo la
cargo o trtulo nobiliario, que significa “Señor de las riberas del Rhin”.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GA2INETES NUMISMATICO-MONETARIOS
se debe, asimismo, proporcionárseles los artículos que les pueda servir de ayuda (dejar
estudiar las piezas de la colección) y adelantar cualquier cosa que él sepa es Nuestra
intención y que él pudiera considerar <iniciativa personal) de interés para el público”.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
55
.
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
EN ESPAÑA.
Como veíamos cuando tratábamos el caso francés, para Catalina de Médicis,
esposa de Enrique IV de Francia, los fines que se buscaban con la formación de una
buena colección de objetos artísticos y de monedas eran: “embellecer la residencia real,
ayudar a la educación del Príncipe, y ofrecer a los artistas contemporáneos buenos
ejemplos a imitar”. Frente a esta actitud que protagonizan a principios del siglo XVI los
promotores de algunas de las más importantes colecciones reales de monedas y
medallas europeas, la situación que presentan los reinos Hispanos es todavía muy
distinta, a pesar del importantísimo antecedente que representaba el rey Alfonso V
<1416-1 458> de Aragón, de Sicilia y de Nápoles, que había sido un verdadero hijo del
Renacimiento y leía y admiraba a los autores clásicos. Se decía de éste que coleccionaba
monedas, que guardaba en un cofre de marfil que llevaba siempre consigo en sus viajes
y campañas guerreras, porque la contemplación de estas piezas era para él un gran
estimulo, que le llevaba a imitar las virtudes de aquellos cuyas imágenes éstas
representaban.
SIGLO XVI.
En el caso de la monarquía española, el retraso en la formación de buenos
gabinetes numismáticos reales, es considerable en comparación con los de otros reinos.
Por ejemplo, en la colección artística de Juana la Loca, en Tordesillas, las “medallas”
serán una parte muy pequeña, de entre los valiosos objetos que contiene su Cámara,
deduciéndose ésto por el inventario de la misma publicado por Ferrandis <1943, págs.
175 y ss.). Se sabe, así mismo, que el rey Carlos 1 también se llevó consigo, a su retiro
del Monasterio de Yuste, una colección de monedas antiguas, que sería el principio de
la colección real española, pero aún dentro de la limitada afición por la Numismática que
hasta ahora vemos en los representantes de la corona española. Destacan en aquél
tiempo, sin embargo, las colecciones de monedas de los eruditos pertenecientes a la
nobleza y al clero. Así es como lo transmite, por ejemplo, Luis Cabrera de Córdoba
<1611), cuando en “De Historia, para entenderla y escrivirla”, nos habla de las
principales colecciones artísticas en el siglo XVI español. De algunas de éstas, nos
ocuparemos brevemente a continuación: además de la del cardenal don Francisco
Jimenez de Cisneros, que permanecería en los fondos de la Biblioteca Complutense
hasta su ingreso en los del M.A.N., en 1868, destaca -en Valencia- el caso del duque
de Calabria, con su imponente biblioteca, armería y colección de objetos preciosos
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MUSEOS Y GABINETES NLJMISMATICO-MONETARIOS
10 Para más datos sobre esta colección ver: ZARCO CUEVAS, 1930; GARCíA DE LA FUENTE, 1935;
y VILLEGAS, 1963.
~‘ A.G.S., C. y SR., legajo 36, fol. 7. cg. 247. También Vid: El Testamento de carlos y. 1982. Madrid.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETARIOS
En aquella España imperial, los nobles coleccionistas actuaban, más bien, con una
cierta apatía hacia la Numismática, mientras que otros personajes, por lo general
vinculados al clero, ponían similar entusiasmo al ejercido por aquél entonces en el resto
de Europa. Valgan como ilustración, de unos y otros, los ejemplos descritos por Morán
y Checa (1985): el conde de Benavente, don Alonso de Pimentel, por el escaso número
de medallas de oro que tenía en su rico patrimonio artístico; mientras que Fernando
Enríquez de Rivera, en cambio, se dedicó a la investigación de su colección de
antigoedades y monedas, considerando que las colecciones debían tener un cierto
aspecto social, aunque restringido a los estudiosos. También citamos el que fuera obispo
de Plasencia, don Pedro Ponce de León, del que coleccionó piezas romanas de cónsules
y emperadores, no en cantidad, pero si de un magnifico estado de conservación o bella
factura. igualmente, nos encontramos con el que fuera un buen amigo de Antonio
Agustín, el sevillano Argote de Molina, que poseía un “museo” en el que guardaba
monedas, medallas y antigúedades en general, además de contar con la correspondiente
12 En las pág. 139 y ss., hacen un estudio interesante sobre este tipo de coleccionismo.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
biblioteca, galería de retratos -fácil viviendo en una Sevilla con las ruinas de itálica a la
mano- y armería. Sus fondos numismáticos constaban de medallas de plomo, 2.121
monedas y medallas de bronce y 65 de latón (LLEO, 1971: 65>.
SIGLO XVII.
A pesar del interés que Felipe II mostró por la biblioteca de El Escorial y, muy
especialmente, por su monetario, el “ánimo” de la monarquía española hacia las
“medallas” siguió siendo de cierta apatía. Tanto el rey Felipe III como Felipe IV se
centrarán, al igual que sus antecesores, en su pasión coleccionista dentro de las artes
plásticas -lienzos de primera categoría, calidad y de ámbito internacional-, así como
tapices, armas, relojes, instrumentos científicos y rarezas para decorar los palacios
reales de nueva creación, o redecorar los alcázares ya existentes. Espíritu recolector por
otra parte extraordinario, para comprobarlo sólo hay que visitar hoy el Museo del Prado
o cualquier palacio, Real Sitio o fundación real ([Link]. Las Descalzas Reales de Madrid>.
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
momento será la del oscense D. Vincencio Juan de Lastanosa y Bariz de Vera (1607-
84)13. Ricardo del Arco (1953) enumera la importante colección que tenía Lastanosa:
44 medallas de bronce y plomo, 4.895 monedas de oro griegas y romanas -de forma
revuelta-, 5.700 de plata prerromanas, 603 denarios romanos, 2.000 camafeos, etc.
Además de la parte numismática, su rico patrimonio incluía pinturas, tapices, esculturas
y arqueología variada, aunque gran parte de las obras del museo se perdieron a su
muerte en 1788. Su museo pasó a Joseph Cabrero de Huesca, que, a fin de perpetuarlo
en beneficio del público, lo depositó en la Biblioteca de la Merced de Huesca en 1797”.
Al mismo tiempo, Lastanosa, además de un importante coleccionista fue un
fructífero escritor numismático, se pueden destacar: “Las tres cosas singulares que Cieno
la casa de Las Canosa este año de 1639” (1639); “Museo deles medallas desconocidas
de España” <Huesca, 1645); y, el conocido “Tratado de la monoda jaquesa”, impreso
en Zaragoza en 1681. Parece comprobado que su biblioteca era generosa en número de
volúmenes y calidad de los mismos, como se atestigua en el “Catálogo manuscrito de
la biblioteca do Lastanose” (1769), que vio la luz en Zaragoza, en la imprenta de J.
Monje.
Otras colecciones numismáticas de interés del siglo XVII son: la del conde de
Guimerá, D. Francisco Ximénez de Urrea y González de Munébrega, con 6.000 medallas;
la de Juan de Espina <CATURLA, 1969)14; la del duque de Arcos; y, la del doctor
Strany, que, según todos los indicios, tuvo una imponente colección que terminaría por
dispersarse <MARTíNEZ, 1925). También el duque de Villahermosa, don Martin Gurrea
y Aragón, es un buen ejemplo de importante colección de antigoedades, de entre las que
sobresalían las monedas y medallas de la antigúedad, además de estatuas clásicas
compradas en Italia y el fruto de excavaciones en toda España (MELIDA, 1902). Para
finalizar con éstos, mayoritariamente aragoneses, citaremos a Juan Francisco Andrés
de Uztarroz, que en la correspondencia mantenida con Lastanosa, desvela algunos datos
sobre la composición de su colección (RICARDO DEL ARCO, 1953). El importante
numísmata del diecinueve Antonio Delgado (reimpr. 1971), demuestra tener en gran
estima a dos de los estudiosos de las monedas autónomas de España de ese periodo;
Jerónimo de Zurita, marqués de Aula de Estepa y al propio Lastanosa. Este, refiriéndose
al monetario del último, resalta el gran acierto del maestro en un tema tan importante
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETÁRIOS
SIGLO XVIII.
Con el inicio del XVIII, además de una guerra de implicaciones internacionales por
la sucesión al trono español, comenzaron a llegar y a difundirse nuevas influencias
técnicas y culturales -poco a poco, no olvidemos que hablamos de España-, especial-
mente a partir del afianzamiento definitivo de la nueva dinastía borbónica, en contacto
directo con la Francia de “las luces”. La Numismática hispana tampoco quedará atrás,
y nuevos campos de investigación y de metodología enciclopédicos impregnarán los
estudios de nuestros especialistas, apareciendo en muchos casos multitud de tratados
sobre piezas de ámbito nacional. A modo de ejemplo, los estudiosos siguen el concepto
de la numismática como “I’archeologio de la monnale métalíique”, con un concepto claro
de la implícita conexión entre la Numismática y la Economía (GELDER, 1953>. Es el
caso, por ejemplo, del Padre E. Fiórez (GARCíA DE LA FUENTE, 1936) en su obra, ya
anteriormente citada, “Medallas de las colonias , trabajo utilizado constantemente
como libro de referencia durante todo el XIX, dentro y fuera de nuestro país. Este será
utilizado para catálogos de colecciones -particulares o públicas- que registran sus piezas
tomándolo como referencia. Un ejemplo es el inventario de ingreso en el Museo
Arqueológico Nacional de la Colección Rubio, en 1858 <Arch. MAN, leg. 15-7.>.
Ya vimos, al tratar el resto de los países, que en este momento se produce un
gran interés divulgativo y son publicados los llamados “Diccionarios”, con el fin de
ayudar a los coleccionistas a familiarizarse con los conceptos y términos básicos de la
ciencia. Es el caso de la obra -con marcado carácter pedagógico- de nuestro numísmata
Tomás Andrés de Gusseme (1773-77>, con su, también ya citado, “Diccionario
numismático General . Acudimos por un momento a las fuentes literarias del siglo
XIX, en este caso a Zóbel de Zangroniz, ya que en una carta suya al ingeniero Fernando
Bernáidez15, comenta el ambiente coleccionista del XVIII: “En la misma época debió
haber mucha afición numismática en la Península, como lo prueba la publicación de
Fiórez, que fue causa o efecto de dicha efervescencia”. Se puede asociar dicha
ebullición a la dispersión de algunas de las más importantes colecciones del momento,
con lo que ponen en circulación numerosas piezas susceptibles de ser de nuevo
recolectadas.
61
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
Esta situación es detectada y reflejada también por los viajeros extranjeros que
visitan nuestro país a finales de siglo, ya que se da una cierta apatía entre los antiguos
coleccionistas, que quieren vender sus fondos inundando el mercado, mientras que los
nuevos coleccionistas de principios del XIX no podrán asumir toda esa avalancha de
piezas. Será el momento en que museos y coleccionistas extranjeros compren abundan-
temente en España. A finales de siglo serán habituales las almonedas de patrimonios y
testamentarias, es decir, la venta de antigúedades -entre las que se cuentan las
monedas- en las ferias, rastros, baratillos y tenderetes al aire libre, de Madrid, Sevilla,
Valencia, etc.
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MUSEOS Y GÁBINETES NUMISMATICO-MONETÁRiOS
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MUSEOS Y GÁ2INETES NUMISMÁTiCO-MONETARIOS
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
Entre los eruditos, que como era bastante habitual también eran coleccionistas,
pondremos de ejemplo a fray Jaime Pascual, canónigo premostratense del Real Monaste-
rio de N0
5S de Belipuig de la Avellanas, en Balaguer, y autor del importante tratado
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARiOS
Los datos sobre este período existentes en el Archivo del Museo Arqueológico
Nacional son numerosos, pero habitualmente sesgados e incompletos: son la punta del
ovillo de colecciones que habría que investigar: Colección del Abad de Orieans de
Rotheiin, adquirida en 1746 y muy importante, etc.19. En cualquier caso, es posible
percibir la importancia que se le da en la segunda mitad del XVIII a realizar el catálogo
de las colecciones, y si éstos no se llegan a publicar, se guardarán cuidadosamente los
manuscritos, pasando a ser objeto de colección en el siglo XIX. También es de destacar
en la España del XVIII la presencia de importantes gabinetes numismáticos en manos
extranjeras -[Link]. el ya citado Mr. Mark-, pero dado que la residencia en nuestro país de
sus propietarios, en la mayoría de los casos, era sólo temporal -y por la falta de
existencia de una legislación específica que impidiera su exportación casi todas estas
colecciones terminaron en los fondos de museos extranjeros, ya especialmente en el
siglo XIX. Cuando se da algún caso en el que éstas permanecerán definitivamente en
nuestro país, como es el de la colección ya citada del anticuario radicado en Cádiz, don
Pedro Alonso O’Crowiey, nos dejará la descripción de las mismas en un catálogo
redactado por él mismo¿u. Gracias a este trabajo, hoy sabemos que constaba de ocho
series, siguiendo las normas tradicionales de catalogación: “monedas griegas, de
colonias y municipios de Hispania, familias romanas o consulares, imperiales, godas,
castellanas y medallas de juras, papas, reyes, repúblicas varias y varones ilustres”.
~ Monetario que fue de D. Pedro José de Estrada que en gloria esté compuesto de barias monedas y
otras diferentes cosas más particulares y son en la forma siguiente. En Archivo del MAN, Leg. 10, exp. 8-
11.
20 o’cRowLEY, Pedro Alonso. 1794. Musaei O’Croulianei comDendiaria descriptio: o catálogo de las
medallas, camafeos, monumentos antiguos, etc. de.... Madrid.
66
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
SIGLO XIX.
iniciaremos el relato sobre el siglo XIX con el recuerdo del irreparable saqueo al
que fue sometido por las tropas de ocupación francesas uno de los más importantes
monetarios de nuestra historia, el del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Algunas
de las piezas más importantes del actual Gabinete de Medallas de París, provienen de
aquél lugar y circunstancias <VILLEGAS, 1963). En cualquier caso, llegados a esta
centuria, comprobamos que en España, a diferencia de en otros países europeos, las
donaciones o legados a museos o instituciones públicas son muy escasos, seguramente
debido a que éstos eran la mayoría de propiedad real -o se confundían con ella- hasta
muy avanzado el siglo XIX <ACOSTA, 1986>.
Una segunda causa podría buscarse en el temor y prevención de los particulares
hacia todo lo que fuera “oficial”, dado el anómalo ambiente creado por la política de
continuas expropiaciones21 y desamortizaciones que se realizaron a lo largo del
siglo22, constituyendo ésta general reticencia lo que podríamos calificar de posición
defensiva, más que revanchista. Como tercera explicación podemos marcar la creación -
casi artificial- de los museos por parte del Estado, frente a las fundaciones de muchos
de éstos surgidos de la iniciativa privada en el ámbito anglosajón. Todo ello acarrea que
no se cimentara la tradición de la donación de colecciones a los museos por parte de los
particulares españoles.
Las piezas más valiosas y de pequeño formato, como las monedas de oro, y que
fueran salvadas por sus propietarios tras las desamortizaciones, deberán ser vendidas
en muchos casos para que su propietario pueda subsistir. Estas pasarán, generalmente
a manos de prestamistas, marchantes o rentistas, que se las ofrecerán a coleccionistas
y al Estado. Suelen ser piezas sueltas, ya que tampoco este último tiene suficiente
liquidez como para comprar de golpe importantes colecciones, cuya adquisición exigiría
un gran desembolso.
GABINETES Y MUSEOS.
Creados muchos de los museos actuales en el segundo tercio de siglo, gracias
a la implantación de las Juntas Provinciales de Monumentos, aquellos hicieron una labor
21 Por ejemplo, en un informe de 1846 del Museo Arqueológico Nacional, se cita que “en los cajones
de la mesa del mostrador del Museo están las monedas y medallas del secuestro de los bienes del Infante
D. Sebastian de Braganza, que tuvo lugar el 15 de junio de 1838 por motivos políticos, entre los que se
reseñan 9 monedas de oro, que parece ser le son devueltas el 5 de diciembre de 1859”, <ALFARO, 1993:
35)-
67
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
22 A modo de ejemplo: COMISION DE BARCELONA. 1877. catálogo que las Comisión de Monumentos
Históricos y artísticos de la Provincia de Barcelona.... Barcelona; y GARIN ORTIZ DE ZARANCA, F. 1923.
Recuperación y coleccionismo artístico durante el dominio francés y la Desamortización en valencia
Madrid. (Ed. 1961.>
24 SAVIRON y ESTEBAN. 1870. Adquisiciones del Museo Arqueológico Nacional en 1870. Madrid.
68
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTiCO-MONETARIOS
sos, o por las cada vez más habituales conferencias, así como por la extensa labor de
concienciación realizada a nivel popular por los artículos en gacetas o revistas
burguesas, y que van penetrando en la sensibilidad de los ciudadanos más receptivos
por su educación. De entre las colecciones y gabinetes numismáticos (institucionales)
más importantes, existentes en la España decimonónica, destacaremos los siguientes:
26 MUSEO ARQUEOLOGICO NACIONAL. 1871. Adquisiciones en 1871. Madrid; e iDEM. 1931. Adquisi-ET1 w506 12
ciones en 1931. Madrid. Otra donación más moderna es la de D. Bernardo cuadrillero, en 1939, Arch.
MAN, Exp. 1939/26.
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MUSEOS Y GABINETES NUMiSMÁTiCO-MONETARIOS
27 Arch. del MAN, expediente 1892/14, en el que se encuentra una relación entregada por el propio
Vives.
28 Cfr. Leg. H, Exp. 5, deI Archivo del MAN; y MATEu Y LLOPIS, Felipe. 1934. Catáloqo de los
ponderales monetarios del Museo Arqueológico Nacional. Madrid.
29 [Link]. 1989. “Archivo del Gabinet Numismátic de Catalunya”. Museu Nacional D’Art de Catalunya
Barcelona; y AMOROS, J. 1949.
70
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MUSEOS Y GABINETES NUMISMATICO-MONETÁRIOS
71
MUSEOS Y GABINETES NUMISMATIcO-MONETÁRIOs
muchos datos sobre sus fondos y sobre estas colecciones privadas, especialmente por
la publicación de la prof. Dña. M8 Paz García y Bellido (1992>30.
SO GARCíA Y BELLIDO, M Paz y GARcíA DE FIGUEROLA, Miguel. 1992. Album de la antigua colección
Sánchez de la Cotera de moneda ibero-romana. I.V.D.J. Madrid.; y también en todas las publicaciones en
las que se cita esta colección; [Link]. VIVES Y ESCUDERO, Antonio. 1926. La moneda Hispánica. R.A.H.
Madrid.
72
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTiCO-MONETARIOS
31 CASTELLANOS, Basilio Sebastián. 1847. Apuntes para un catálogo de los obietos que comprende
la colección del Museo de Antigúedades de la Biblioteca Nacional de Madrid. con exclusión de los
numismáticos: acompañado de una ligera reseña del Museo de Medallas y de los demás departamentos de
la misma Biblioteca. Madrid. Pág. 160.
73
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
COLECCIONISMO PRIVADO.
En cuanto a la formación de las colecciones privadas del diecinueve, nos
remitimos de nuevo a Antonio Vives: “Dicha colección (se refiere a la de don José G~
de la Torre) se logró a fuerza de constancia y no pequeños dispendios, hasta el punto
de que me decía entonces su dueño que le costaba más de treinta mii duros, cantidad
fabulosa en aquella época para tal clase de colecciones. Siempre ha sido en España la
afición a monedas patrimonio de gente modesta y, en general, pobre. Luego trataremos
de otras dos colecciones de “lujo”, la del marqués de Moiins y la del Sr. Vidal Quadras
y Ramón; las demás son todas más o menos modestas y formadas sin grandes
dispendios, por lo menos hasta muy entrado este siglo, en que las cosas han variado por
completo”.
Del mismo modo, en el período se comprueba la saturación del mercado por la
cantidad de oferta, lo que hace que se puedan seleccionar exquisitamente las piezas. Es
una ocasión que aprovecharán los grandes coleccionistas y marchantes y residentes
extranjeros, además de algunos españoles que podían permitirse adquirirlas. Es el
principio de las grandes colecciones españolas. Además, también se sabe que la nueva
nobleza comercial comprará a lo largo de la centuria infinidad de obras de arte,
especialmente pintura, en las grandes ventas parisienses y londinenses. También se
adquieren en el exterior piezas arqueológicas y numismáticas de coleccionistas que en
su día compraron en España, especialmente en la primera mitad del siglo, y que ahora
se deshacen. El marqués de Salamanca es un claro ejemplo, importando objetos
arqueológicos y piezas para su colección numismática, así como el ya destacado don
Guillermo de Osma, con las adquisiciones que realiza para su instituto Valencia de Don
Juan.
32 Ver inventario del Museo Arqueol6gico Nacional de 1846; y BERMUDEZ DE SOTOMAYOR, Francisco.
1876. Monetario del Museo Nacional de Antigúedades. Inventario de monedas y medallas que se conservan
en este Departamento. Ms. en Arch. del MAN, cg. 12, Exp. 5.
74
MUSEOS Y GABINETES NUMiSMÁTiCO-MONETARIOS
1 884)~~. Un buen ejemplo es la colección, ya citada, del Sr. García de la Torre, que
coincide con el gusto español de la época: “cecas ibéricas, mientras la afición particular
en España todavía no había formado ninguna colección importante en monedas de la
Tarraconense, como lo han sido posteriormente las del marqués de Moiins, Pujol y
Camps, de Cervera y del I.V.D.J.” <VIVES, 1926). Igualmente, Vives destaca en
ocasiones el hecho de que no todas las colecciones del momento estaban bien ordena-
das, como según parece le sucedía a la de G0 de la Torre, porque “preocupado sobre
todo, de salvar de la destrucción los descubrimientos de monedas, no pudo hacer la
última mano a su ordenación sistemática, y por sus muchos desplazamientos, esta
inmensa colección esta por así decirlo sin orden”. La irregularidad en la calidad de las
piezas de las grandes colecciones españolas también parece que habitual, aunque el
conjunto de éstas fuera excelente.
Para muchos autores, y a la vista de los nombres que manejamos, en el XIX el
coleccionismo numismático se ha centrado en Andalucía. De allí salieron las grandes
colecciones que, desde el último tercio del siglo XIX, hasta la década de los 20 de
nuestra centuria, se desharán habitualmente en Madrid y en el extranjero -fundamental-
mente Paris y Londres-, o que pasarán a incorporarse a otras colecciones públicas y
privadas. Con respecto a este asunto de las zonas con mayor atractivo numismático del
sur del país, en la primera mitad del siglo XIX se dirá: “La etapa Delgado... no parece
haber tenido ambiente en Madrid, ni en Barcelona encontramos datos que lo hagan
suponer. De modo que se puede decir que la afición a las monedas, hasta la venida de
HeYss en tiempo de Delgado, es una afición puramente andaluza” <VIVES, 1926).
“ Citamos, a modo de ejemplo, el trabajo de José Gascón Gumbau, publicado en Zaragoza en 1884,
Notas para los coleccionistas de monedas autónomas de España. Clasificación según el número de cifras
de que consta la leyenda del eiemDlar cuya localidad se pretenda determinar. Catálogo comprendiendo el
número de monedas existentes en cada colección
75
.
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARiOS
Los criterios de conservación por los que se rigen los coleccionistas -y los
conservadores de los gabinetes-, coinciden con los dados por los estudiosos (este tema
se desarrolla en el capitulo dedicado a la colección del Museo Monetario>, y suelen ser
de cinco o tres grados: Muy Buena Conservación, Buena Conservación, Menos Buena
Conservación, Conservación Ordinaria y Mala Conservación. Mientras que sobre dónde
se guardan las piezas, el gusto de la época es tener las colecciones en monetarios de
madera -siendo los más ricos los de caoba -y los mejores por motivos de conservación-,
como los del M.A.N., regalados por Fernando Vii en 1825, aunque también se prefiere,
si es posible, tener algunas a la vista en vitrinas-monetario con estantes de cristal. No
siempre estaba al alcance de todos los museos o particulares, especialmente para los
coleccionistas menores, pero si era muy habitual tener una selección de la colección,
junto con otros objetos, en pequeñas vitrinas o en cajones-monetarios de fácil acceso.
CERVERA Y ROYO.
Este famoso oculista valenciano -como sabemos por su gran amigo Vives- dedicó
su capital al retirarse a “gastar en su afición, las monedas, cantidades en su tiempo no
acostumbradas”, interés que tomó en Paris, hacia 1860-70, donde se especializó profe-
sionaimente. La fortuna que hizo le permitió reunir esta magnífica colección, de nivel
internacional, siendo su grado de especialización muy avanzado, como así lo sugiere
Vives hablando de las piezas de la “Tarraconense” de la misma. La importancia que se
le concedió en su momento a la colección Cervera viene confirmado por la adquisición
que de ella hizo la “Hispanic Society of America” de Nueva York, asunto estudiado por
Milles en su monografía sobre los fondos visigodos de la “American Numismatic
Society” de la misma ciudad: Tho bulk of Che coiloction came from two sources: Che
76
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
Visigothic hoard of La Gapilía, and the collection of Rafael Cervera y Royo <MILLES,
1952>, y confirmados por García y Bellido (1992): “La venta de la colección se tramitó
probablemente a través de Vives, quien en esos años era el director del instituto
Valencia de Don Juan y gran amigo de Cervera”.
Un dato importante, para desvelar la mentalidad internacional de Cervera, es que
tal vez fuera él quien acuñara el término de “Valor Numismático”, refiriéndose a lo que
ahora entendemos por valor de mercado, como apunta García y Bellido en su trabajo
sobre la colección Sánchez de la Cotera, “cuyos precios no se marcaban solo por la
rareza, sino, y sobre todo, por la conservación, ese era lo que Cervera llamaba ‘Valor
numismático”’.
GARCíA DE LA TORRE.
Para el conocimiento de esta colección seguiremos como fuente principal las
referencias que nos ha llegado gracias al anticuario francés Joseph Gaiilard, importante
especialista de la época, y que las conforma como información para la venta de la
colección en subasta pública: Descr¿otion des monnaies espagnoles oC des monna>’es
étrangéres qui ont eu cours en Espagne. . - composant le cabinot monétairo de Don José
García de la Torre34. La importancia cuantitativa de la colección -un nombro Cres
considerable des monnaies (30.000) formant plusieurs sérios-, junto con los viajes
realizados para la acaparación de piezas, fue la responsable de que “no pudo hacer la
última mano a su ordenación sistemática, y por sus muchos desplazamientos, esta
inmensa colección esta por así decirlo sin orden; yo haciendo la descripción la he
clasificado, completado y regulado, conf ormándome para ello al método de Eckhei, de
“35
Mionnet y de los más hábiles anticuarios contemporáneos
El hecho de la dispersión de la colección, en la citada venta pública por subasta,
debió ser un acontecimiento a nivel internacional, como lo describe Vives <1926): “a la
que asistieron comisionados de casi todos los museos de Europa. La venta alcanzó los
vuelos de las modernas ventas de Paris, Londres, etc: lo único modesto fueron los
precios, pero aún el hecho de una venta de ese porte no se ha repetido”. Asimismo, las
sucesivas fechas de celebración confirman la importancia numérica de los lotes, ya que
comenzó el 14 de abril de 1852, y terminó el 29 de mayo del mismo año. Entre los
comisionados españoles que se desplazaron a la Capital francesa estaban representantes
77
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
SANCHEZ DE LA GOTERA.
Los álbumes montados por Antonio Vives con las improntas de las monedas de
esta colección, constituyeron la base para la publicación de su libro “La moneda
hispánica”. Partiremos de los datos que nos facilita el propio Vives, y del estudio de
García-Bellido sobre la colección37. Siguiendo esta última investigación, sabemos que
Cotera forma la colección acudiendo a las mejores fuentes de atesoramiento de
monedas en su época. En la lista de procedencias de la colección, encontramos datos
muy interesantes para saber cual es su modo de actuar -comprar piezas de las grandes
colecciones y las relaciones que existían entre los grandes coleccionistas a la hora de
deshacer sus monetarios y ofrecérselos a sus colegas.
La venta de sus fondos debió hacerse en la primera década de este siglo, según
indica García y Bellido. Las piezas adquiridas por Vives, para su propia colección,
debieron ser las más selectas, por razones obvias. La parte adquirida por el instituto
Valencia de Don Juan constituiría un segundo núcleo y así parece entenderse de las
piezas que señala Vives en su obra. Otra parte fueron adquiridas por el Museo Arqueoló-
gico Nacional de Madrid, el Museo Británico de Londres y otras importantes colecciones
particulares.
36 Inventario de las Monedas y Medallas del difunto Excmo. Sr. O. José García de la Torre, que se han
comprado por cuenta de la Biblioteca NacionaL.. Archivo del MAN, leg. 15, n0 4.
“VIVES Y ESCUDERO, Antonio. 1926. GARCíA y BELLIDO, Ma Paz y GARCíA DE FIGUEROLA, Miguel.
1992.
78
MUSEOS Y GABINETES NUMISMÁTICO-MONETARIOS
VIDAL-QUADRAS Y RAMON.
Sin ninguna duda, la colección numismática del barcelonés don Manuel Vidal-
Cuadras y Ramón (1818-1 894), fue una de las más importantes del XIX, no sólo de
España, sino a nivel internacional. De hecho, y rodeada de un cierto aire mítico y de
misterio, sigue siendo la misma importantísima colección en algún lugar del extranjero,
se dice que en los Estados Unidos, o en Francia, ¿Suiza?... A su muerte, acaecida en
1894, se le dedicaron rendidos homenajes u obituarios en las más importantes revistas
de la época.
38 “Rapport sur une minian archeologique en Es~oagne” (1891>. En Novelles Archives des missions
scintifiques et literaries lii <1892>, ParIs, 1893. Todas las monedas visigodas que se describen en éste son
de la colección de Vidal-Quadras.
79
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
SO
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUÁLIPAD
ESPANA.
81
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ÁCTUALIDAO
82
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
83
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
- Museo de Cuenca.
- Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona.
- Museo de Jaén.
- Museo Casa de la Moneda, Fábrica Nacional de Moneda y Timbre <Madrid>.
- Museo de la iglesia de Mallorca.
- Museo de la Real Colegiata de Roncesvalles.
- Museo de La Rioja, Logroño.
- Museo de Menorca.
- Museo de Murcia.
- Museo de Navarra.
- Museo de Pontevedra.
84
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUÁLIOAO
EXTRANJERO.
85
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAO
86
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
87
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
Ya vimos cómo la colección pública más antigua de los [Link]., la del Gabinete
Numismático de la Casa de la Moneda de Filadelfia, fue trasladada a Washington en
1923, tras su incorporación al Museo Nacional de Historia de los Estados Unidos,
perteneciente a la Smithsonian Institution, con lo que se montó una de las exposiciones
más grandes de aquél país, y quizá del mundo entero (CLAIN-STEFANELLI, V. 1965);
si no contamos con la antigua exposición permanente -e incluso con la recientemente
reformada- del Museo Casa de la Moneda, de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre
de Madrid.
AVANCES IVIUSEOGRAFICOS.
En el aspecto expositivo, y desde los últimos años ochenta, es importante
destacar el hecho -por lo que significa de sensibilidad hacia su propio patrimonio
histórico y cultural- de que se empiecen a crear y abrir al público las nuevas exposicio-
nes permanentes de algunos museos vinculados a instituciones bancarias o cecas.
Instalaciones de nueva planta, o totalmente renovadas, y concebidas con unos plantea-
mientos museológicos y museográficos de gran interés, lo cual necesariamente implica
haber realizado un intenso trabajo previo de revisión y estudio de las colecciones. Estas
son, entre otras: The Bank of Engiand Museum, Londres, en 1988; el Museu de Valores
do Banco Central do Brasil ([Link]. 1988), Sao Paulo, también en 1988; The Money
Museum of the Bank Negara Maiaysia’s coilection <[Link]. 1989>, Kuaia Lumpur, en
1989; en 1991, el Banco de España en Madrid -bajo la denominación “Monedas de oro
de la colección del B.E.”, aunque fue desmontada con posterioridad- (BANCO DE
ESPAÑA, 1991>; en 1992, el Musée de la Monnaie de Paris (VELJOVIK, E. 1992), cuyo
montaje es comentado de manera crítica por Antonio Beltrán <1993); el Centro Cultural
Banco do Brasil (COLíN, 0. 1995>, inaugurado en 1995 en Rio de Janeiro; así como,
incluyendo también a España, la presentación de las primeras salas ya reestructuradas
del Museo Casa de la Moneda de Madrid, a finales de 1995.
88
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
~ con ocasión de la nueva “HSBC Money Gallery”, se ha publicado su guión y contenido en forma de
libro: WiLLIAMS, J. (ed.> 1997. MONEY. A HISTORY. British Museum. Londres. Así mismo, se ha realizado
una versión de la misma para niños: ORNA-ORNSTEIN, J. 1997. THE STORY OF MONEY. British Museum.
Londres.
89
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
40 “conservation and storage: coins and medals”. THOMPSON, J.M.A. <cd.), Manual of curatorship
Oxford, 1984.
90
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
Por otra parte, nos encontramos constantemente, no sabemos si para bien o para
mal, con la falta de un criterio común entre los restauradores -ya sabemos que entre
éstos y los conservadores de las colecciones es casi imposible de obtener- sobre los
criterios y procedimientos de limpieza a aplicar a las piezas monetarias de los museos.
La escuela del British, con W.A. Oddy (1993-A) a la cabeza, es partidaria de intervencio-
nes de base química, procediéndose -si se considera necesario- a la eliminación total de
las pátinas naturales, llegándose, finalmente, a aplicar un repatinado cosmético artificial,
como nos detaila el mismo Oddy (1 993-B). Especialistas como la ya citada conservadora
del Museo de Atenas <LYKiARDOPOULOU-PETROU, 1991-B) y A. Georgiades <1991),
son más partidarios de una intervención mayoritariamente física, por consideraría mucho
más controlable que la química. Oddy, en su notable intervención en el Seminario de
Leiden, hace un canto al trabajo del restaurador y efectúa un detallado repaso a las
diversas circunstancias que rodean a todo proceso de limpieza de monedas, en función
de quién sea su propietario y el fin que con éste se persiga; ya que dependiendo del
objetivo final que se pretenda alcanzar con el tratamiento, así deberá de ser la actuación
del profesional, aplicando y responsabilizándose de uno u otro tratamiento.
91
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
ENCUESTA INTERNACIONAL.
Con el fin de recopilar la mayor cantidad de información posible, que nos sirviera
como base de referencia y comparación para nuestro presente trabajo (y para la posible
organización en Madrid -finalmente no realizado- del Primer Congreso Internacional de
Museos Monetarios), decidimos acometer, en 1993, una “Encuesta institucional” de
ámbito internacional, en referencia a la situación real de gabinetes y museos monetarios,
partiendo de la experiencia que sobre este tratamiento de datos ya poseíamos a nivel
español. Se enviaron en torno a los 350 formularios, y se obtuvieron unas 190 respues-
tas, es decir, los que habían completado los casilleros con los datos requeridos (146),
más aquellos que nos comunicaron que no estaban autorizados a dar esa información,
o que a pesar de su denominación o dependencia, o no tenían colección o sus fondos
eran de otra naturaleza no numismática.
Una vez recopilados, elaborados y tabulados todos los datos obtenidos, se
decidieron omitir las respuestas de algunos de los apartados que ya no se consideraban
de un interés suficiente como para ser presentados en este trabajo, ya que en realidad
se trataban de datos sólo encaminados a arrojar información que sirviera para el
desarrollo y posterior programación de las sesiones técnicas que compondrían el
Congreso que se proyectaba celebrar.
Así pues, los datos más interesantes que se han mantenido, para su comparación
y reflejo en relación con la Museología y Museografía monetarias, se encuentran las
respuestas a los siguientes apartados: organización y personal, colecciones y fondos,
exposición permanente, almacenaje y sus problemas, informatización, biblioteca y
publicaciones. Estos datos comparativos podrán dar una perspectiva general, bastante
aproximada, sobre la situación actual e inquietudes técnicas y profesionales de las
instituciones participantes en la encuesta, que pensamos que se puede hacer extensiva
al resto de los paises del mundo, y en relación a las cuestiones que se acaban de
mencionar. La lista compieta de las instituciones participantes, que respondieron y
devolvieron las encuestas, es la siguiente:
MUSEOS PARTICIPANTES.
- Museum of Archaelogy, Tirana, Albania.
- Cabinet Numismatique institut d’Archeoiogie, Tirana, Albania.
- Numismatische Sammiungen der Fakuit~t fúr Geschichtswissen-schaft, Ruhr
Univesitát Bochum, Bochum, Alemanía.
- Stadtisches Museum Braunschweig, Braunschweig, Alemania.
92
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
- The Museum of the Department of Archaeoiogy & Museoiogy, Facuity of Arts, Riyadh,
Arabia Saudí.
- Royal Australian Mint Museum, Deakin, Australia.
- Tasmanian Museum and Art Gailery, Hobart, Tasmania, Australia.
- Museum of Victoria, Department of Numismatics, Melbourne, Victoria, Australia.
- Oberosterreichisches Landesmuseum, Munz und Medailien Sammiung, Linz, Austria.
- Cabinet des Médailles, Bibiiothéque Royale Albert 1, Bruselas.
- Musée Numismatique et Historique de la Banque Nationale de Beigique, Bruselas.
- Musées Royaux d’Art et d’Histoire-Koninklijke Musea Voor Kunsten Geschiedennis,
Bruselas.
- Munt- en Penningkabinet van de Provincie Limburg, Tongeren, Bélgica.
93
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
94
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
95
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
- The Barber institute of Fine Arts -Coins Coilection- Birmingham, Reino Unido.
- Department of Coma and Medais Fitzwiiliam Museum, Cambridge, Reino Unido.
- Biackburn & Art Gaíiery Museum St. Biackburn, Lancashire, Reino Unido.
- Department of Coins & Medais, British Museum, Londres, Reino Unido.
- Bank of Engiand Museum, Londres, Reino Unido.
- British Royal Mint Museum, Liantrisant, Pontyciun, Mid Glamorgan, Reino Unido.
- Hederbeen Coin Room, University of Oxford, Ashmoiean Museum Oxford, Reino Unido.
96
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
PREGUNTAS Y RESPUESTAS.
1.- DATOS
97
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
DIRECCION:
DIRECCION POSTAL:
CIUDAD, ESTADO, C.P., PAíS:
RESPUESTAS:
*Conservadores Jefe.
78 museos tienen Conservador Jefe, es decir, un 54,55%. Algunos de ellos
cuentan con más de uno. El Gabinete de Medallas de Paris, el Gabinete Numismático de
Taipei, entre ellos.
98
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
* Documentalistas.
31 museos tienen en su organización documentalistas, que representan un
21,67%. Hay cuatro museos que tienen dos profesionales de este tipo, el Museo
Nacional de Varsovia cuenta con 5 y, el Gabinete Numismático del Museo Británico,
cuenta con 6.
*Becarios de investigación.
22 instituciones afirman contemplar esta figura de colaboración, es decir, un
15,38%. De ellos, 10 cuentan con dos becarios; el Museo Británico, el Museum Van’s
Rijks Munt <Casa de la Moneda> de Utrecht, tienen 3 cada uno de ellos; 5 el Centro
internazionale di Studi e Numismatica de Nápoles, el Musée Dobree de Nantes y el
Rijksmuseum de Amsterdam; mientras que el Lahore Museum de Pakistán, el Museo
Municipal Dr. Santos Roche de Portugal y el National Museum of History de Taipei,
cuentan con 7 becarios cada uno de ellos.
* Bibliotecarios
38 museos tienen personal especifico en esta sección, un 26,57%. Algunos de
ellos cuentan con dos, como el Musée Royaux d’Art et d’Histoire de Bruselas, el
Arheoioski Muzej istre de Croacia, el North Carolina Museum of History de Raleigh
<[Link].>. El Museu e Archivo Histórico do Centro Cultural Banco do Brasil, tiene cuatro
bibliotecarios.
* Celadores/Vigilantes.
40 centros cuentan con este personal, es decir, un 27,97%.
99
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAO
*Personal de seguridad.
30 museos tiene personal al cargo de la seguridad de las colecciones, un
20,47%.
* Conservadores.
99 instituciones cuentan con conservadores para el control de las colecciones,
es decir, un 67,80%
* Restauradores.
39 museos tienen equipo de restauradores, el 26,71 %. En este caso caben
destacar:
100
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAO
* Voluntarios.
18 contemplan la posibilidad de que puedan trabajar con su personal voluntarios,
es decir, el 12,32%. Por ejemplo:
* Administrativos.
De entre las respuestas contestadas, 50 admiten tener administración indepen-
diente, un 34,24%. Entre ellos podemos destacar:
* Guías/celadores.
21 tienen personal de atención al público o guias, el 14,38%. De entre ellos
vamos a destacar:
101
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
* Mantenimiento
28 museos cuentan con personal de mantenimiento, un 19,17%. Entre ellos:
Por el contrario, y siempre según las respuestas contenidas en las encuestas, los
siguientes museos no tienen personal específico para la atención de las colecciones
monetarías:
102
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
* Museos o secciones que se mantienen, al parecer, con una sola persona al cargo de
todas sus necesidades:
103
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
Otras colecciones:
minerales
filatelia
— dibujos
— grabados
— papel sellado
libros
deuda/acciones
— sigilografía
— glíptica
RESPUESTAS:
* MONEDAS.
-Sin información de cantidad 34 museos 23,28%
-Del a 5.000 monedas 20 museos 13,69%
-De 5.000 a 10.000 monedas 15 museos 10,27%
-De 10.000 a 40.000 monedas 35 museos 23,97%
-De 40.000 a 100.000 monedas 25 museos 17,12%
-Más de 100.000 15 museos 10,27%
104
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
Además, hay 2 museos con características especiales que son los siguientes: el
Museo de Beaux Arts de Troyes, Francia, no menciona cantidad alguna, ya que indica
solamente porcentajes. Las monedas representan un 97% de los objetos exhibidos.
105
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
* MEDALLAS.
De las encuestas se puede deducir que de los 143 museos, 105 museos poseen
medallas, distribuyéndose de la siguiente forma:
Total: 71 museos
106
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAO
*PAPEL SELLADO. 7 museos poseen papel sellado entre sus colecciones, un 4,79%.
Hay otros museos que además de las piezas monetarias, tienen otros objetos o
piezas de arte. Como por ejemplo:
107
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIPAD
exposiciones temporales
—
sala/s de conferencias
saia/s de audiovisuales
almacenes/depósitos
___ m2.
108
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
iaboratorio/s
biblioteca/archivo
oficinas
2
tienda/librería m.
RESPUESTAS:
El resto, hasta los 84 museos que informan tener las colecciones expuestas en
salas no dan información de cuanto espacio ocupan.
*Controi ambiental.
Responden a esta materia 143.
109
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
*Exposición Permanente.
78 museos mantienen una exposición de carácter permanente, lo que hace un
53,42% dei total encuestado. Las superficies que ocupan en metros cuadrados, son,
haciendo una selección, y teniendo en cuenta que, en ocasiones, se refieren al total del
museo y no sólo al área monetario numismática, como sigue: 72, 135, 70, 210, 100,
60, 45, 600, 250, 40, 130, 180, 120, 84, 100, 400, 540, 50, 80, 30, 40, 240, 770
612, 400, 300, 150, 300 102, 125, 150, 653, 150, 300, 600, 300, 412, 200, 94’5,
142, 230, 200, 400, 100, 764, 50,... Destaca el Museo Casa de la Moneda de Madrid,
el más extenso del mundo en su género, con cerca de 6.000 m2 dedicados totalmente
a exposición permanente de monedas, medallas, billetes, maquinaria, etc., además de
los siguientes casos:
*Exposiciones temporales.
47 museos suelen organizar dentro o fuera de sus instalaciones -con sus propios
fondos o cedidos- exposiciones temporales, lo que hace un 32,89%.
Para estos montajes ocasionales disponen de espacios -en ocasiones compartidos
con otros departamentos en los museos generales- con las siguientes superficies en
entre otras: 250, 168, 100, 60, 272, 200, 350, 150, 140, 166, 55, 50, 300, 195,
250. Además, podemos destacar:
110
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
*Salas de conferencías.
30 museos cuentan con salas de conferencias, lo que hace un 20,54%.
Las superficies que algunos declaran, en metros cuadrados son, entre otras, las
siguientes: 225, 150, 250, 120, 307, 137, 80. Así mismo, podemos subrayar estas
instituciones que a continuación citamos:
*Salas de audiovisuales.
21 instituciones reconocen contar con salas preparadas para la utilización de
equipos audiovisuales , el 14,38%. Las superficies declaradas que algunos de ellos
ocupan son las siguientes:
111
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
*Almacenes/depósitos
65 museos cuentan con almacenes/depósitos específicos para las colecciones
monetarios lo que hace un 44,52%. Algunos de estos museos informan que dedican las
siguientes superficies a estos menesteres (m2): 225, 200, 170, 100, 28,5, 60, 60, 300,
100, 40, 100, 240, 80, 30, 80, 160, 140, 60, 25, 14 x 6,25, 389, 389, 152, 25, 40,
25, 165:
* Laboratorios
35 museos disponen de laboratorios de conservación y restauración en sus
propias instalaciones, lo que hace un 23,97%. De entre los que podemos señalar los
siguientes casos y superficies en metros cuadrados:
112
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
* Biblioteca/Archivo.
55 museos cuentan con instalaciones de biblioteca/archivo, el 37,67%.
*Oficinas propias.
En 63 instituciones existen oficinas administrativas, que representa un total del
36,30%.
* Tienda.
14 museos disponen de un punto de venta o tienda, sólo un 9,58%.
*Fototeca/diapoteca
En 49 casos existe un archivo de imágenes en forma de fototeca/diapoteca, es
decir, el 33,56%.
* Cafetería.
Existen 31 museos con servicio de cafetería, un 21,91% dei total.
*Servicio fotográfico.
40 museos cuentan con un servicio fotográfico para cubrir las necesidades
propias y de atención a las solicitudes externas, un 27,39%.
*Saia de investigadores.
En 44 casos se constata la existencia de una sala habilitada para facilitar el
trabajo de los investigadores, lo que hace un 30,13%.
* Recepción/información.
54 museos cuentan con un servicio de recepción/información a los visitantes, un
36,98%.
6.- ALMACENAJE
113
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
sobres
RESPUESTAS:
*Forma de almacenaje.
En monetarios. De entre los encuestados, en 54 casos se constata que conservan
las piezas en muebles monetarios, es decir, el 36,98%. De estos:
114
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
- La conservación en general.
- Deberían mostrarse los billetes.
- La limpieza en los espacios de exposición.
- La humedad causa la enfermedad del bronce.
- Presupuesto, espacio.
- Los antiguos monetarios para monedas.
- Humedad.
- Oxidación de monedas y medallas.
- Ambientación general.
- El área de almacenaje, zonas de exposición, informática.
- Tener el museo desmontado.
- Problemas de organización.
- Reorganización de la estructura sistemática. El uso de productos químicamente neutros
para el almacenaje y la futura exposición.
- Elaboración de la guía topográfica de la colección.
- Falta servicio fotográfico y sala de investigación.
- Acabar el nuevo inventario.
- Situación de reforma.
- Falta de salas de exposición permanente.
- Falta de ayuda científica para la gestión de la publicación de las colecciones.
- El PVC.
- El Polystyrii.
- Museo demasiado pequeño y de bajo presupuesto.
- La contaminación atmosférica del entorno.
- Corrosión de los metales modernos <cinc, aluminio, etc.).
- La conservación de los billetes de banco.
115
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAO
- Problemas de corrosión.
- Conservación e informatización.
- Problemas de clasificación y de identificación.
- Estudio e inventario incompleto.
- Falta de espacio para conferencias, exposiciones y audiovisuales.
Visita: — gratuita
tarifa __________________________
grupos __________________
Facilidades al público:
visitas guiadas auriculares
___
audiovisuales cafetería
8.- INFORMATIZACION
En proyecto/desarrollo: si no
116
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAO
En funcionamiento, se aplica a:
colecciones seguridad —
administración biblioteca
Sistema operativo:
Software comercial:________________________________
Base de datos (objeto, kb, registros, etc.>:___________
Información adicional:
¿incluye digitalización de imagen? no
___ ___ si (especificar)
RESPUESTAS:
*informatización
106 museos afirman estar informatizados o en proceso de realizarlo, es decir un
72,60%. De estos:
117
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAO
- WINDOWS 3.1.
- TEXT TRIEVE.
- Pc COMPATIBLES.
- MCINTOSCH.
- IBM P52.
- MiRYSIS.
- IBM/DWS.
- APPLE.
*Software comercial.
13 museos dicen utilizar un software de los existentes en el mercado, es decir,
un 12,26%. Puede que se refieran a que no han sido adaptados a sus necesidades.
* Bases de datos.
10 museos utilizan una base de datos convencional, es decir, un 6,84% del total.
9.- BiBLIOTECA
RESPUESTAS:
118
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
* Biblioteca Especializada.
114 museos poseen una biblioteca especializada en Numismática, es decir, el
78,08%. En 20 ocasiones, la respuesta es negativa, el 13,68%; finalmente, 9 museos
no dan información al respecto, es decir, un 6,16%.
10.- PUBLICACIONES
¿Editan revista/boletín? no
___ sí___
Nombre/periodicidad: _________________________________
RESPUESTAS:
* PUBLICACIONES.
51 instituciones editan una publicación con carácter periódico, es decir, el
34,93% dei total. Estas publicaciones -que no son siempre monotemáticas, sino que en
ocasiones sólo tienen secciones dedicadas a la moneda, medalla, notafflia, etc.- son,
entre otras, las siguientes:
119
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIOAD
11 .- ACTIVIDADES
120
.
INSTITUCIONES Y COLECCIONES MONETARIAS EN LA ACTUALIDAD
Sede propia:
Otras sedes:
Conjuntas:
Préstamos:
Proyectos:
Asistencia:
Proyectos:
Propios:
En colaboración:
Una vez repasados y conocidos los datos contenidos en las respuestas recibidas
a nuestra Encuesta Internacional, estamos en una disposición óptima para acometer en
los siguientes capítulos esa propuesta y estudio metodológico y funcional al mundo de
la Museología y Museografía monetarias que nos planteábamos en la Introducción,
habida cuenta de que tenemos una idea mucho más próxima a la realidad institucional
de los más importantes museos y gabinetes del mundo.
121
.
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
122
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
desarrollarán una función monetaria, así como las otras materias o sustancias que al ser
sus antecedentes permitieron a aquellos alcanzar la citada función. Por lo que nos es
posible definir y categorizar como DINERO, a todo aquello que nos sirve para pagar un
servicio o la adquisición de un bien, es decir, a lo que “hace” de dinero. Si el
objeto/materia que utilizamos, además de valer como medio de pago en un momento
dado -es reconocido y aceptado-, nos sirve de patrón de referencia para el intercambio
o como medida de valor de las cosas -para la creación de los precios- y, al mismo
tiempo, es por su propia naturaleza un buen sistema de atesoramiento que nos posibilita
la reserva de valor para un futuro -el ahorro-, estamos frente a lo que podríamos calificar
como fenómeno monetario perfecto.
LA COLECCION.
LA PIEZA.
Una vez puestas las bases sobre este punto, y desde la perspectiva del profesio-
nal del museo e independientemente de la naturaleza, dependencia y tamaño de la
institución o colección de la que se trate, proponemos calificar de forma general como
piezas susceptibles de ser museables los siguientes grupos:
123
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
MONEDA LEGAL.
Se la denomina de esta manera porque, independientemente de la materia, metal,
técnica o fin -curso ordinario, conmemorativo, etc.- para el que se haya realizado y
emitido, ha de cumplir una serie de requisitos formales y legales para que se le otorgue
esa función. Características que ya son descritas en el siglo VII de nuestra era por San
Isidoro de Sevilla, que en sus Etimolagias (Lib. XVI, cap. XVIII) dice: “In numismata tria
quaeruntur est: metalum, figura etpondus; siex ¡is al¡qu¡ddefueritnumismata non erit”.
Haciendo una traducción libre significa que, para que se pueda hablar de moneda, deben
estar en ésta presentes tres elementos fundamentales como son el metal, la figura
(representación del poder legal emisor) y el peso. Si alguno de estos falta, no se puede
hablar de moneda. Las monedas serán, como es lógico, la base fundamental de las
colecciones de nuestros museos y gabinetes monetario-numismáticos.
124
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
LA MEDALLA.
La moneda y la medalla han estado siempre muy cercanas en el aspecto formal
<que no legal, ya que les falta una ley de emisión que les confiriera el carácter
monetario) y en el lugar ocupado dentro de los gabinetes, llamados de medallas, que
siempre han conservado ambas piezas; al igual que en el pasado, cuando los estudiosos
hablaban en sus tratados de las Medallas, en realidad se estaban refiriendo a las
monedas. Medallas grandes y pequeñas, fundidas y acuñadas, conmemorativas y
artísticas, plaquetas, etc. Hoy en día, han aparecido unas nuevas piezas monetiformes
y a las que podríamos calificar de monedas no de curso legal. Los ECU’s, que es de lo
que estamos hablando, al no haber sido emitidos por la Unión Europea -de momento es
una unidad de cuenta- están a caballo entre la moneda y la medalla, ya que, si bien es
cierto poseen de la primera todas las características externas que proclamaba San
Isidoro de Sevilla, les falta el requisito más importante: esa ley de emisión que les
confiera la naturaleza monetaria.
125
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
LA COLECCION HISTORICA.
Podemos llamar Colección Histórica a aquella parte de los fondos que constituye
el núcleo inicial de éstos y cuyo origen, en muchos casos, se debe a la existencia de una
colección anterior creada a título personal u oficial por un coleccionista. Tal es el caso,
por ejemplo, de la colección particular de monedas, medallas, moldes, troqueles,
grabados, etc., de don Tomás Francisco Prieto, Grabador General de las casas de
126
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
moneda en tiempos de Carlos III, y que es considerada como el origen de los fondos del
Museo Casa de la Moneda; o las piezas propiedad del Rey Felipe V, con las que en 1712
se crea el Gabinete de Medallas de la Biblioteca Real, antecedente directo del Gabinete
Numismático del Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
ADQUISICION.
Las formas de adquisición más corrientes son la compra de nuevas piezas directa-
mente a particulares, comerciantes, en pública subasta, etc. Además, y en función del
tipo de museo al que nos refiramos, no serán extrañas las donaciones, incorporaciones
directas, así como el intercambio. La legislación española contempla para los museos
públicos <[Link]. 1992-A) varias fórmulas de adquisición de bienes muebles, parte de
las cuales tienen en primera o última instancia un centro de depósito cultural como es
el caso de un museo. Es de destacar que ninguna es la forma habitual de compra de
piezas, cuya especificación se omite quizá deliberadamente. La actual legislación de
contratos del Estado, que es la que ordena y regula las compras, requiere la oferta
previa de tres presupuestos diferentes, cosa imposible de obtener a la hora de comprar
piezas que son siempre de oferta única.
Es muy importante que en el presupuesto anual de la institución se marque una
cantidad para la adquisición de nuevas piezas y que sea gestionada por el Director del
museo o los conservadores. Sabiendo exactamente en que cifra nos movemos y
teniendo claro el criterio con el que se está gestionando la colección, no nos quedará
más remedio que afinar mucho a la hora de decidir qué piezas podemos adquirir y
creemos deben ser incorporadas a nuestros fondos. Marcar una cantidad fija para
adquisiciones no quita para que, en un momento dado y en vista de una importante
oferta que se nos haga, se pueda conseguir un dinero extra, ya sea de origen interno o
externo de la institución. Es bueno la existencia de esa partida presupuestaria, porque
obliga a aprender a administrarnos y a categorizar nuestras necesidades y prioridades
frente a las constantes ofertas que se hacen a los conservadores o responsables.
1 27
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
A PARTICULA RES.
La figura del coleccionista privado de monedas ha sido siempre elemento fun-
damental para la búsqueda de piezas, la creación de colecciones -como ya hemos visto
que pueden dar origen a museos y gabinetes-, así como de cantera de nuevos investiga-
dores que, lógicamente, comenzaron interesándose en su pequeña colección y termina-
ron escribiendo obras importantísimas para la ciencia Numismática; cabria recordarse
como ejemplo de aquellos a la figura del malogrado Antonio Orol.
Resulta muy interesante para los museos el mantener un excelente contacto con
los particulares y con las asociaciones o clubes creados por estos, atravéndolos hacia
las actividades culturales del museo, consiguiendo un enriquecimiento mutuo que, en
el caso de la institución, le permitirá, además, seguir la evolución de las colecciones
particulares y, dado el caso, estar atenta para su adquisición. En teoría, la actual Ley del
Patrimonio Histórico Español <Ley 16/1.985) obliga, en su Art. 9, a inscribir estas colec-
ciones en el Inventario General de los Bienes Muebles del Patrimonio Histórico Español,
lo cual no tenemos constancia de que esté ocurriendo. Una vez inscrita, los propietarios
están obligados a permitir el acceso a las mismas a los investigadores que así lo deseen,
a cambio de la “protección” que el Estado las otorga en la citada Ley. Es de justicia
reconocer que los coleccionistas rara vez se niegan a que sus piezas sean estudiadas,
aún sin estar inscritas o declaradas, como es la situación real de la mayoría de las
colecciones privadas que conocemos.
A COMERCIANTES.
El sistema menos problemático de compra de fondos para cualquier institución
museística -o con un museo en sus dependencias- es a través de comerciantes
especializados. La existencia de un variopinto mundo en torno al coleccionismo y
comercio de monedas hace que, junto a la presencia de “mercadillos” de mayor o menor
calidad -entre los que destaca por su tradición, tamaño y sabor el de la Plaza Mayor de
Madrid-, estén profesionales de prestigio internacional con los cuales hemos de trabajar
en estrecha relación, dado que ellos son, por sus mayores contactos, los que pueden
1 28
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
proporcionar las piezas que nos interesan con cierta garantía, así como el facilitar los
trámites burocráticos y fiscales. Así mismo, no nos debe importunar consultar dudas
con algunos de estos profesionales del comercio numismático, ya que no es extraño que
posean una profunda formación académica a la que hay que añadir la inapreciable expe-
riencia que se adquiere al ver día a día miles de monedas. La existencia de asociaciones
gremiales y profesionales, tanto a nivel nacional como internacional, nos asegura en
cierta medida un control, que estos mismos comerciantes ejercen sobre sus colegas,
frente a posibles fraudes o actuaciones de mala fe.
EN SUBA STA.
Hemos querido separar del apartado anterior la adquisición de piezas en pública
subasta, para resaltar las ventajas e inconvenientes que este sistema posee. Comenzan-
do por estos últimos, el más importante sea quizá el que al no conocerse de antemano
el precio de remate que va a alcanzar la pieza, a los museos, ya sean públicos o priva-
dos, les resulta complicado obtener fondos sin un destino o cantidad prefijados. Otro
escollo que suele ser habitual es que al conservador o la persona encargada de estas
cuestiones no le resulte sencillo o no se pueda desplazar a las subastas para pujar in
s¡tu, en especial a las celebradas en el extranjero, por problemas económicos. Esta debe
hacerse a través de otra persona, por correo o fax, con lo que no se controla
personalmente la progresión del precio, obligando a destinar unas cantidades a ciegas
por cada pieza que nos interesa. Una solución intermedia es la de participar en la puja
por teléfono, aunque no siempre es fácil dada la velocidad a la que se desarrolla todo
en las subastas numismáticas.
Es conveniente saber que existe una detallada reglamentación para los museos
públicos de cómo se ha de proceder en una subasta dentro del territorio Nacional, en la
que se indican plazos desde que ésta debe ser comunicada a la Administración, hasta
que se procede a la subasta (Real Decreto 111/1.986, de 10 de enero de Desarrollo
Parcial de la Ley de Patrimonio. 40-2, 41-2). Que el Estado posea el derecho preferente,
sobre cualquier persona o entidad, a adquirir un bien, se llama derecho de tanteo y de
retracto, según el momento de ejecutarse. Cuando lo ejerce antes de que la subasta o
la compra se haya efectuado, se denomina derecho de tanteo. Es de retracto, cuando
ejerce este derecho una vez realizada la compra, debiendo entonces indemnizar al
comprador con la misma cantidad en que adquirió la pieza. El Estado puede ejercer este
derecho en numerosas ocasiones, casi en todas las que impliquen la venta de un bien.
Puede, además, expropiarlo cuando se advierta un deterioro o mal uso de éste.
Esta capacidad aparentemente abusiva del Estado, tiene como contrapunto la
normal moderación en su uso y la dificultad de la Administración de controlar real y
129
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
eficazmente todo el patrimonio. Es además, el gran instrumento que el Estado tiene para
imponer la ley y proteger ese patrimonio común, fuera de las sanciones penales a que
hubiera lugar. La capacidad de la Administración del Estado o de las Comunidades Autó-
nomas para ejercer el derecho de tanteo y retracto, permite que el conservador de un
museo comunique a su Administración la conveniencia de la adquisición de algún objeto,
en el caso de que a ésta se le hubiera escapado o no le fuera remitido la información o
el catálogo correspondiente.
Aún así, las ventajas de la existencia de las subastas públicas son evidentes, ya
que, por un lado, todo el mundo tiene acceso al conocimiento de la existencia de las
piezas que se ofertan, con lo que resulta mucho más difícil que se lleguen a subastar
falsificaciones o ejemplares dudosos. Además, generalmente se destinan a las subastas
las piezas de mayor calidad y mejor grado de conservación, a la vez que a través de la
venta pública conoceremos más aproximadamente los precios reales de mercado, lo cual
le resulta muy útil a los museos, ya que cuando se les solicita el préstamo de piezas,
éstas hay que tasarías con valores reales de mercado a efectos de la contratación de la
póliza del seguro. Así mismo, a través de las subastas se le puede ir siguiendo la pista
a alguna pieza muy especial, e incluso pudiéndose detectar la presencia en el mercado
de hallazgos recientemente realizados -que pueden hacer fluctuar los precios si se trata
de piezas escasas- o la desmembración de colecciones conocidas.
130
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
Dinamarca ~ 0 01 1+ A 1- O M
~ A~.[Link] N~s~tSIidt O~1~ah~ Ek”.’sI” M’a” O~.1~abt
~ Ek~~,wI” Ek..,~pL~’
Finlandia 00 L 01 14- K 1? 2 H
Kiiltolyonti Lyontiveres E,ittain Hyva Kohtalainen l-leikko Huono
l-lyva
Noruega M U 01 1+ F 1- D 3
Usirkuleret Megea pent Pent eks Fullgodt aks lkke Fuil- Darlig eks
eks eks godt elcs
Suecia Polerad O 01 1 + F 1? D -
131
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
Partiendo de este cuadro y siguiendo con la idea anterior, los museos debieran
ponerse de acuerdo en el uso de una terminología común en relación con la rareza y
conservación de las piezas. Del mismo modo, el conservador responsable de la colección
debe conocer y manejar los grados de desgaste, según épocas y técnicas de fabricación,
otorgados por el aficionado/comerciante/catálogo y, como ya hemos indicado, sus equi-
valencias en diferentes paises, para poder mantener una relación fluida y sin equívocos
con otros colegas del extranjero que ya tienden a utilizarlos. El conocimiento de los
grados de rareza que los catálogos otorgan a las monedas le proporcionará al
conservador una valiosa información sobre el número de ejemplares que sobre un
determinado tipo existen en manos particulares, ya que lo que un comerciante puede
considerar ejemplar muy raro, es porque además de escaso cambia pocas veces de
propietario, mientras que, repetimos, puede ser muy común dentro de una colección por
tratarse quizá de un tesorillo.
DONACION.
Si hay algo que a un aficionado amante de su colección le puede llegar a
obsesionar es qué va a ocurrir con ésta, o qué van a hacer sus herederos con la misma,
el día que él desaparezca o se vea impedido para continuar con esta actividad. Unos
decidirán vendérsela a otro coleccionista o a un museo; otros harán donación de aquella
por considerar que el esfuerzo de años de estudio, selección y conservación merecen
ser aprovechados para el bien común a través de su cesión, por lo general, a una
Institución pública. En el caso de que el propietario sea muy rico y la colección muy
importante, es posible que se cree una Fundación-Museo para su custodia y exhibición.
Para un museo, recibir como legado -o por adquisición- una importante colección,
representa el aprovecharse de los muchos años de trabajo utilizados en la búsqueda,
selección, inversión, clasificación y conservación de esas piezas y que, en la mayoría
de las ocasiones, sería casi imposible de volver a reunir una colección similar si sólo se
dispusiera de dinero, así como por la evidente falta de personal y la agilidad administra-
tiva precisa para estos casos. Más arriba comentábamos lo importante que es el buen
trato con el mundo del coleccionista y seguir sus progresos, a lo que ahora añadiremos
la necesidad de transmitirles la suficiente confianza y prestigio por parte de la institu-
ción, para que el día de mañana piensen en nosotros como posibles depositarios del
resultado de su esfuerzo de tantos años, ya sea para su venta o, lo que es preferible,
para ser los destinatarios de su legado o donación <Ley 16/85 de Patrimonio. 70, y Real
Decreto 620/1.987, del Reglamento de Museos Estatales. 62), que permite al donante
deducciones fiscales reguladas en las medidas de fomento de la nueva Ley de Patrocinio
y Mecenazgo. Esta va estimular, en cierta medida, estas acciones al proporcionar un
132
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
trato fiscal más ventajoso, aunque insuficiente, que el hasta ahora otorgado por la ley
anterior, que ha hecho que en España no exista una tradición social en este sentido.
ACTIVIDAD.
Es el caso, por ejemplo, de los museos dependientes de Casas de Moneda o Ban-
cos Centrales, donde la incorporación directa a los fondos de la propia actividad produc-
tiva o emisora de las Instituciones, hace que sus colecciones se vean incrementadas de
forma continuada. Las monedas, medallas, billetes, planchas, bocetos, troqueles,
maquinaria y un largo etcétera, procedentes del área fabril, como es el caso del Museo
Casa de la Moneda de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, explican en gran medida
la variedad y riqueza de sus colecciones. Igualmente, es normal que a esta misma clase
de museos lleguen, por intercambio, las monedas y billetes producidos por sus colegas
extranjeros.
DEPOSITO.
No es extraño que parte de las piezas pertenecientes a una colección museistica
estén vinculadas a éste en calidad de depósito con carácter temporal o indefinido. Para
los museos de titularidad estatal, las colecciones son las que están asignadas a ellos,
pero también pueden estar depositadas en otros museos o en otros lugares con fines
culturales, científicos o de alta representación del Estado, sin que por ello el museo pi-
erda su propiedad (R. de M. 6-2). Aunque esta situación se ha dado de hecho, su
contemplación y regulación jurídica viene a ordenar situaciones que a veces eran con-
fusas o caóticas. Así, un museo puede ser propietario de colecciones que no usufructúe,
y como propietario debe ser responsable de ellas, llevando los registros, fichas e
inspecciones pertinentes. Para que los bienes salgan de un museo de titularidad estatal
a otro lugar que no sea un museo de las mismas características, se requiere un informe
de la Junta Superior de Museos <R. de M. 8-1). Como las exposiciones temporales se
consideran depósitos, aunque con un plazo fijo previamente acordado, se rigen por la
misma normativa que éstos.
HALLAZGO CASUAL.
¿Quién no ha soñado alguna vez con que mientras se están realizando trabajos
de reforma en su casa del campo al remover una losa encontrar un cofre lleno de
monedas de oro o que paseando por el campo al golpear una piedra apareciera un
puchero repleto de monedas?. La existencia de hallazgos casuales de los llamados
“tesorillos” es bastante habitual en países que, como el nuestro, han sufrido a lo largo
de su extensa historia momentos y situaciones de inestabilidad política y económica.
133
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
Una orden de 3 de Abril de 1.939 dice, en su Art. 30, que “...todos los hallazgos
arqueológicos casuales que se hallen en poder de particulares, especialmente los que
estén hechos en metales preciosos se entregarán en un plazo máximo de dos meses...
aunque a esta Orden se le nota en exceso el momento histórico de su publicación,
cuando el Gobierno de Franco necesitaba a toda costa oro para restituir el “perdido con
su envío a Moscú”, sí es cierto que el legislador ha sido siempre consciente de la
necesidad de controlar la aparición fortuita de estos hallazgos, para no perder la in-
formación contenida en el lugar de la aparición o en el propio tesorillo.
Del mismo modo, se ha tenido siempre en contra la ignorancia que a nivel popular
se ha tenido de la existencia de estas leyes que, como en el caso del Real Decreto de
1 de Marzo de 1.911, nos viene a despertar de esos sueños que al comienzo de este
capítulo confesábamos haber tenido, ya que, en su Art. 5, nos saca de toda duda
diciendo que “...serán propiedad del Estado, a partir de la promulgación de esta Ley, las
antigúedades descubiertas casualmente en el subsuelo o encontradas al demoler anti-
guos edificios . Muy oportunamente, en esta ley se establece que esta doctrina será
de aplicación a partir de 1.911, ya que en caso contrario se hubiera tenido que
desmontar más de un palacio sevillano, por ejemplo.
Como pertenecemos a un país “latino”, sólo en muy contadas ocasiones estos
hallazgos llegan completos a manos de expertos para su estudio o son depositados para
su custodia en museos del Estado. Cuando esto ocurre es, en la mayoría de los casos,
gracias a la oportuna intervención de la Guardia Civil. Nada tenemos que decir que no
diga el Código Penal en cuanto a los hallazgos forzados, es decir, realizados en áreas
arqueológicas o no, con la “ayuda inestimable’ de un detector de metales, salvo que le-
gislaciones sobre patrimonio más abiertas, como la inglesa, convierten al Estado en el
primer destinatario del intento de venta, evitando que piezas e información de gran inte-
rés se pierdan para el patrimonio común de la Nación. Con Legislaciones como la Espa-
ñola y la Griega, excesivamente restrictivas e intervencionistas, puede que sólo se esté
consiguiendo fomentar el mercado paralelo y la exportación ilegal de piezas.
EXCA VA ClON.
Todos los objetos arqueológicos que procedan de hallazgos o excavaciones, que
a su vez han de estar siempre debidamente autorizadas, tienen su destino final en un
museo <Ley 16/85. 42.1). Los materiales arqueológicos que, hallados con anterioridad
a la Ley de Patrimonio Histórico de 1.985, sean adquiridos por cualquier ente público
deben ser depositados en un museo (Ley 1 6/85. 45), que puede tenerlo y registrarlo
como depósito o como propiedad según estipula el Reglamento de Museos. Las piezas
de excavaciones, previa o posteriormente a su estudio, suelen ser depositadas en los
134
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
PRESTA MO O CES/QN.
Otra vía para el incremento de los fondos es la cesión temporal o indefinida de
piezas por parte de otra Institución. Aunque la pieza sigue perteneciendo al Museo de
origen, a efectos prácticos se puede considerar una pieza más del destinatario. Esta
entidad deberá cumplir todas las prescripciones estipuladas: hacerse cargo de los gastos
ordinarios de conservación; no someter al bien a ningún tratamiento de conservación sin
consentimiento expreso del Ministerio, museo u organismo -público o privado- que
autoriza el depósito; dar al museo prestatario la información que éste pida y permitirle
la inspección física del depósito y restituir el bien cuando se lo pida (R. de M. 8-4).
En cualquier caso, las colecciones de los museos son un claro reflejo del con-
cepto que de “almacén’ se ha tenido de los mismos y, en muy pocos casos, se ha
podido hacer una selección de piezas con criterios de “coleccionista”, atendiendo a las
necesidades reales de los fondos y respondiendo a unos baremos mínimos de calidad
y conservación de las piezas. En las colecciones de los museos y gabinetes numismáti-
cos de titularidad pública hay lo que hay, es decir, en ocasiones un gran número de pie-
zas repetidas de un mismo y escaso tipo (mientras que faltan de otros muy sencillos de
135
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
136
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
PIEZAS NO ORIGINALES.
Dentro de las colecciones de los museos monetarios tienen su cabida, casi al
mismo nivel que los ejemplares auténticos, los diferentes tipos de monedas no
originales, ya sean de época o no, como apuntábamos al referirnos a las colecciones del
museo. A través de su estudio, conocimiento y exposición se puede completar la
realidad económica y social de un periodo histórico determinado, y con su estudio
podremos obtener datos del nivel de desarrollo técnico de los falsarios, de época o
modernos, en el campo metalúrgico, tecnológico e incluso de la concepción que tenían
de los mecanismos de actuación de un sistema económico. Del mismo modo, repetimos
que la comparación de estas piezas no originales con otras claramente auténticas, nos
podrá sacar de dudas en aquellos casos que por factura, desgaste o pobreza de aleación
no sea tan evidente su atribución o autentificación. Podemos distinguir tres tipos de
piezas no originales: Falsas de época, Reproducciones y las Falsificadas/manipuladas/in-
ventadas.
137
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
FALSA DEEPOCA.
Es la pieza fraudulenta -moneda o billete- que es contemporánea e imita a la que
está en circulación, con el objetivo de desarrollar junto a ella una actividad económica
dentro del período de vigencia de la moneda legal. En algunas épocas, el hecho de
falsificar la moneda era considerado un delito de Lesa Majestad, ya que si el derecho de
acuñar moneda pertenecía exclusivamente al rey, el falsario se otorgaba con su acción
esa prerrogativa regia. Por supuesto que el hecho de falsificar moneda ha sido y es
duramente castigado por todos los códigos penales del Mundo, y no es extraño encon-
trar en los billetes de países como Francia mención expresa de las penas a las que uno
se arriesga al reproducir y poner en circulación papel moneda falso.
Como decíamos, la existencia de estas piezas no siempre ha representado un
perjuicio económico para el usuario, ya que, en numerosas ocasiones, al falsificar se
utilizaba el mismo metal que en la original. En cambio, otras falsificaciones de época,
las más habituales, sí que perjudican al usuario, ya que al tener la pieza un valor
fiduciario, si ésta es rechazada en un intercambio éste no recuperará el valor teórico de
la original. Asimismo, por extensión y dependiendo del volumen de éstas falsificaciones,
hasta la credibilidad del sistema económico-financiero de un estado se puede ver
afectado. Por poner un ejemplo, durante la II Guerra Mundial, el gobierno de la Alemania
nazi puso en marcha la Operación Bernhard, con la que se falsificaron ingentes
cantidades de billetes del enemigo, especialmente libras esterlinas. Con esta estrategia,
se pretendía perjudicar gravemente a la economía británica y, de paso, obtener los
fondos con los que pagar los servicios de espías, confidentes y traidores.
En ocasiones, es el propio poder emisor quién pone en circulación monedas bajas
de ley o peso, e incluso de otro metal con un simple baño; aunque es claro fraude al
público, no se las puede considerar falsas. Así mismo, tampoco pueden ser consideradas
como falsas las piezas realizadas imitando los tipos de otra ciudad -por ejemplo en el
mundo griego-, aunque habría que conocer la opinión que en su momento despertaron
éstas en la imitada.
Con el abandono, a principios de nuestro siglo, del patrón oro y, por tanto, el
abandono de la acuñación en metales nobles, el interés del falsificador se fue centrando
más en el papel moneda, cuya actividad fraudulenta se debió de iniciar junto con la
extensión del uso de éste en el XVIII y muy especialmente en el XIX, siendo en estos
momentos cuando hay una mayor incidencia de intentos de falsificación.
En el caso español, ya en el siglo XVIII se detectan falsificaciones de Vales
Reales y de los primeros billetes del Banco de San Carlos. Muy tempranamente se
impulsa e inicia la utilización de algunas medidas de protección en el papel, como son
138
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
las marcas de agua, filigranas, inserción de tarlatanas, etc., así como el encargo de la
realización de la imagen del billete, la plancha original, a prestigiosos grabadores a buril.
Gradualmente se intentará poner más obstáculos que, uno a uno, irán siendo
superados por los falsificadores. Modernamente, junto al tradicional uso de las marcas
de agua y fibrillas luminiscentes, así como aprestos especiales en la fabricación del papel
-base fundamental para la inviolabilidad del documento bancario-, se incorporan en la
impresión el uso de microleyendas, motivos coincidentes, tintas especiales de fórmula
secreta y la tradicional y muy segura impresión calcográfica -en base a una plancha
realizada a buril por un grabador y cuyo trazo, al reproducirse fotográficamente, queda
empastado o hace lo que en el mundo de las artes gráficas se conoce como moiré-.
Recientemente algunos bancos han incorporado a sus billetes imágenes holográficas e
incluso han sustituido, con mayor o menor éxito, el tradicional papel por una lámina de
P.V.C. Asimismo, y como no podría ser de otra manera, también encontramos ejempla-
res falsos de época en los más variados objetos utilizados con función de dinero. Por
poner solamente un ejemplo, al inicio de la presencia Española en América se utilizaron
las almendras de cacao como moneda, conociéndose algunas de éstas a las que de
forma muy hábil se les había vaciado su interior, a través de un pequeño orificio, susti-
tuyéndose el cacao por arena.
COPIAIREPRODUCCION.
Son las piezas que a lo largo de los siglos se han hecho sin ánimo delictivo, por
ejemplo, para la reproducción de piezas originales muy raras que ocuparían ausencias
en colecciones, para venta en museos, difusión de la Numismática, etc.. En estos casos
se debe añadir un anagrama o una letra distintiva, así como alterar las dimensiones y el
metal de la pieza original para que no quede ninguna duda sobre su carácter de imi-
tación; de lo contrario se podría comerciar con éllas como si se tratara de ejemplares
auténticos. Viene ocurriendo con algunas reproducciones, excesivamente fieles, que han
sido adquiridas de buena fe y como una valiosa variante, ya que se les ha convencido
de que la letra “R” <replica) que lucía no era otra cosa que la marca de un grabador o
ceca desconocida.
Recreaciones son aquellas piezas realizadas con un afán artístico o estético en
base a inventarse tipos de apariencia similar a las monedas auténticas, aunque más
adelante veremos que también se las puede considerar dentro del ámbito delictivo.
Como comentábamos en el Capitulo ~O, posiblemente sean las más famosas las
realizadas en el Renacimiento, en el siglo XVI, por Giovanni Cavino <1500-1570),
grabador italiano más conocido por su sobrenombre de E/Paduano <LAWRENCE, 1883),
que se dedicó a la realización de reproducciones de monedas clásicas e incluso a la
139
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
creación de variantes de éstas, según parece, sin otro ánimo que el de simple ejercicio
artístico. Este es de tal calidad que sus trabajos son conservados en los museos junto
a las auténticas, con el rango de obra maestra.
El problema surgió a la muerte de Cavino, cuando los sucesivos poseedores de
sus troqueles los siguieron utilizando, a lo largo de los siglos, con unas intenciones ya
mucho menos claras. No obstante, su obra sería muy bien acogida en el siglo XVIII,
donde numismáticos alemanes como Johann David Kñhler <1762) en H¡storische
Múnzbelustigungen, o Johann Heinrich Schulze, elogiaron su habilidad artística y sus
sinceras intenciones por propagar el interés por el arte griego y romano. Realmente,
como dijo W. Schwabacher en Múnzen des Altertums, estas piezas dejaron de ser
consideradas como falsificaciones en el exacto sentido de la palabra.
140
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
141
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
FUNDICION.
Es la técnica a la que más recurren los falsificadores. Hay que partir de unos
moldes en los que verter el metal y en donde se encontrará, en negativo, la figura de la
pieza que quieren reproducir. La perfección de los moldes y el proceso de vertido y
solidificación del metal marcarán finalmente la “calidad” de la falsificación. Para el
primer paso, el falsario habrá de partir de un buen original a reproducir -por improntas
en escayola, resma, etc.-, y cuya copia será el nuevo “original” base de todo el proceso
posterior, que puede incluir técnicas de reproducción tan clásicas como la de la cera
perdida, hasta otras modernas y sofisticadas, más propias de una casa de la moneda
que de una banda de falsificadores.
Los problemas más habituales que suele presentar la reproducción por fundición
son: aleaciones modernas fácilmente detectables con un análisis metalográfico; falta de
definición en ciertos detalles de la figura o letras -que incluso pueden llegar a
desaparecer en sucesivas utilizaciones, por acumulación del material-; superficies de
apariencia porosa e incluso con burbujas de aire; marcas delatando los puntos de unión
de ambos moldes; sonoridad distinta y apagada con respecto a la de la pieza acuñada;
etc. Frente a estas imperfecciones, el falsificador se las ha ingeniado para dar soluciones
como: utilización del metal de otras piezas originales contemporáneas; microfusión de
aleaciones menos densas, el utilizar moldes cerámicos o vítreos, sin poros, a los que
somete durante la solidificación a un movimiento circular que centrifuga y presiona el
metal, para que su distribución después del vertido de la colada sea más homogéneo;
etc. También se repasan con un buril los moldes para imitar perfectamente aquellos
detalles que queden menos nítidos. Por si esto fuera poco, incluso se llega ha utilizar
energía electromagnética para forzar a la masa a “apretarse” en aquellos puntos más
necesitados, como antes veíamos, de definición, o a someter al vacio el interior del
molde para evitar la formación de burbujas de aire.
Después de finalizar el proceso de reproducción, vendrá el de repaso final donde
se camuflarán posibles imperfecciones, se limarán marcas de unión, etc., y donde se le
dotará a la pieza de la apariencia externa que más convenga a base de pátinas artificia-
les, desgaste acelerado, oxidación, suciedad, etc.
142
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
resulta que es... itotalmente auténtica!. Porque si suena distinta y su superficie está
porosa, es porque la aleación tenía impurezas y, además, la plata se agrió, que es algo
así como cuando se corta la mayonesa... Así mismo, los defectos y adherencias
descubiertos en la leyenda se deben a que la pieza fue acuñada con un troquel retocado,
y la “línea de unión” es, posiblemente, una grieta natural, surgida en ocasiones por la
excesiva presión ejercida al acuñar. No nos podemos fiar nunca de las apariencias, ni
para bien, ni para mal.
GAL VANOPLAS7YA.
La realización de “galvanos”, ha sido desde el siglo XIX una de las técnicas más
utilizadas para la reproducción de monedas con el más variado fin: completar fondos o
colecciones de museos en los que faltan piezas muy raras existentes en otros, formación
de colecciones didácticas para centros docentes o exposiciones itinerantes, recuerdos
a la venta en los museos, etc. <siempre con su correspondiente y clara marca de
diferenciación).
Son bien conocidas, por ejemplo, las copias -electrotvpes, en inglés- de piezas
del Museo Británico que fueron hechas por los hermanos Ready, en las décadas previas
y posteriores al cambio de siglo. La técnica es sencilla y los resultados, en cuanto a la
calidad y perfección de detalles, diríamos que perfectos, ya que es con este mismo
procedimiento, por ejemplo, con el que se obtienen las copias de las planchas
calcográficas para la impresión de los billetes. El problema surge cuando piezas
realizadas con buen fin -y que incluso llevan las correspondientes marcas de aviso- son
desviadas de éste con ánimo delictivo, empezando a circular dentro del mundo
numismático para finalmente ser vendidas, si se puede, como originales.
143
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
A CUNA ClON.
La mayoría de las monedas que en el mundo se han puesto en circulación han
sido fabricadas por el método de acuñación. Es decir, que partiendo de dos bloques de
metal -dependiendo de las épocas de cobre, hierro o acero-, en los que se han grabado
unas imágenes, se ha colocado entre medias un disco de metal llamado flan o cospel
(fundido o laminado) y que por la acción de un fuerte golpe o presión se han estampado
simultáneamente en ambas superficies las figuras existentes en los troqueles. Aunque,
en lo básico, este procedimiento ha llegado hasta nuestros días sin grandes cambios,
existen en cada periodo histórico numerosas variantes de ésta técnica en apariencia tan
simple, que dan como resultado que en cada momento estas peculiaridades queden
reflejadas en las piezas y les confieran una textura y carácter propios.
Para imitar perfectamente cualquier pieza del pasado, es muy importante tratar
de recrear los condicionamientos técnicos del momento a que pertenece, lo cual, aunque
parezca una paradoja, se hace casi imposible con la moderna tecnología. La acuñación
a martillo, en molino de laminación o con prensa de volante, dotan a la moneda de unas
características físicas propias, lo mismo que el método de fabricación del cospel o la
técnica con la que el “abridor de cuños” ha grabado la imagen de la moneda en los
troqueles. Aunque la acuñación es la técnica que nos deja menos “pistas”, por ejemplo,
un exceso de presión al acuñar, de definición al grabar, o de dureza o perfección en la
aleación del metal, pueden fácilmente delatar a los ojos de un experto que se trata de
una falsificación.
144
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
Los falsarios que acuñan pueden hacerlo, por ejemplo, a partir de unos troqueles,
matrices o punzones auténticos que hayan localizado, a los que limpian y retocan; e
incluso utilizando cospeles o piezas de época a las que se les ha borrado la figura, con
lo que la metrología, el sonido y la composición del metal son perfectos. También, pue-
den hacer unos troqueles nuevos, obtenidos al pasar y copiar la pieza original en un
pantógrafo de corte continuo; o a partir de un galvano y por electroerosión directa de
la superficie del cuño. Así mismo, y si disponen en su equipo de un grabador de talento,
éste les puede hacer unos punzones ‘originales”, aunque es muy difícil imitar el trabajo
y estilo de otra persona, especialmente si ésta pertenece al pasado.
No obstante, y como ya vimos anteriormente, de vez en cuando surgen genios
como Cavino o Becker; y que en el caso de éste último, y a pesar de estar muy
documentada su “obra”, surgen constantemente grandes problemas para distinguir entre
las suyas y las auténticas. En el caso español y por poner un ejemplo real, hay una
permanente desconfianza hacia nuestras monedas visigodas, que hace que, por ejemplo,
pocos museos se arriesguen a adquirir estas piezas si no son de una procedencia muy
clara, ya que el tradicional dicho de que el relieve de las auténticas “corta”, y el de las
“otras” no, parece ser argumento lo suficientemente poco sólido y contrastado como
para consumar la adquisición.
MANIPULA ClON.
Partiendo, por ejemplo, de una pieza original, de menor valor en el mercado -en
el mundo del coleccionismo, los errores o variantes escasos pueden alcanzar precios
desorbitados-, se le añade o suprime algún elemento para que le haga ser igual al
ejemplar más cotizado. Lo más habitual suele ser añadir un resello falso, variar un dígito
en la cifra que aparece en la estrella, borrar o cambiar un elemento de la figura o de la
leyenda, etc. En el XIX empiezan a preocuparse sobre el tema y, según el concepto de
la época, dice Vives y Escudero <1926>: “Las imitaciones se separan por lo tanto
esencialmente de las falsificaciones <de época), en que las primeras, siendo acuñaciones
hechas en la antigOedad, son arqueológicamente consideradas monedas auténticas, con
curso entonces; en el sentido numismático sin embargo no son legítimas en cuanto se
intentan clasificar, guiándose por el tipo que ha servido de modelo para imitarlas... mas
no hay que confundir ese género de imitación con la copia de tipos sueltos inspirados
en diversas monedas extranjeras. El concepto de imitación, tal como nosotros lo
entendemos, no lo vemos mencionado por ninguno de nuestros precursores”.
145
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
Las técnicas más habituales para el retoque de las leyendas y las figuras de la
pieza, ahora y entonces, son la del ácido y el buril. Volvemos a Antonio Vives
<1 926)~’: “de las monedas retocadas para hacer revivir un letrero borrado, que
constituye ya una modalidad de falsificación, hay sólo un pequeño paso a las monedas
contrahechas, donde se corrige el tipo o epígrafe [‘.1 la gran cantidad de monedas falsas
y que hoy están en el Museo Arqueológico, darán una idea de la extensión de esta
industria fraudulenta. A todo esto hay que añadir finalmente que el retoque con ácido
o a buril ha sido siempre una costumbre censurable practicada principalmente en el
mediodía de España; y de ahí que, especialmente en la región sevillana, apenas se
formaran colecciones que no contuvieran varias piezas con leyendas refrescadas, sin
que esto produjera mal efecto a sus poseedores. El caso de las monedas retocadas es
sin embargo tan peligroso, que nosotros mismos, a pesar de nuestra extrema perspi-
cacia, hemos concluido por admitir alguna del Museo Arqueológico, cayendo en la
misma falta que Flórez, solamente con la atenuante de expresar mucha desconfianza al
describirla”.
En estos casos, experiencia y un binocular con buenos aumentos pueden
sacarnos de dudas, ya que es muy difícil no dejar huella de la intervención. El caso más
reciente y a mayor escala, que podemos comentar a la hora de redactar este capitulo,
puede que sea el de la moneda de 25 pesetas de 1995, dedicada a la Comunidad
Autónoma de Castilla y León, y en cuya primera tirada se suprimió de la leyenda -por
un despiste- el nexo “y” entre ambas regiones. Aunque rápidamente se retiraron de
circulación la mayoría de las piezas, algunas llegaron a manos de coleccionistas. Pues
bien, dado el disparatado precio que éstas alcanzan en el mercado, ya empiezan a
aparecer piezas de la segunda tirada -con la “y”-, a las que con mayor o menor fortuna
se les ha borrado esta letra.
146
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
cuyas monedas se llaman del tipo de Requena”, que reproducía por acuñación sobre
cospeles nuevos o sobre monedas antiguas patinadas y borrosas. Este personaje, o se
dejó llevar por unas intenciones un tanto románticas, o es que iba más allá en ser
espabilado, porque “luego en vez de copiar monedas raras, inventó nuevos tipos o
acuñó en metal distinto [...] y en tamaños completamente desusados”42. Parece que
estos falsos de “Requena” eran muy habituales en colecciones españolas del tiempo de
la generación de Vives.
147
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
FISICA5.
MONEDA METALICA.
148
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
149
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
actual. Así mismo, con la proliferación de máquinas electrónicas, el usuario detecta con
mucha mayor facilidad la presencia de la moneda falsa, ya que estas máquinas “tragape-
rras” miden parámetros, entre otros, las dimensiones, peso y conductividad eléctrica de
la aleación metálica, con lo que es prácticamente imposible que una máquina de éstas
características admita una pieza falsa.
PAPEL MONEDA.
JURíDICAS.
150
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
3-ALTERAR <Art. 283, 20>. Equivale a cambiar o modificar los signos representa-
tivos del valor de la moneda, ya sea metálica o de papel.
EXPEDIR (Art. 283, 40)~ Poner en circulación dentro del tráfico monetario nacional
moneda falsa.
TENENC/A (Art. 287). Mero acto de posesión de moneda falsa o alterada, que por su
número y condiciones se infiera racionalmente que está destinada a la expedición.
151
PROPUESTA DE COLECCION PARA UN MUSEO MONETARIO
152
PARTE II
REGISTRO E INVENTARIO
153
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
154
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
uno de aquellos. Soportes sobre los que quedará registrada la ficha con la mayor
cantidad de información posible <o el mínimo, pero que al menos exista algo>. Datos
básicos que de toda pieza de un museo se precisa conocer, para que, como ya hemos
dicho, sea posible su más clara y sencilla identificación y diferenciación de entre resto
de monedas, billetes, medallas, etc.
SOPORTE TRADICIONAL.
LA FICHA.
En cuanto a la ficha tradicional -que aparece denominada como cédula en algunos
manuales todavía en uso-, no se ha alcanzado un acuerdo general entre todos los
museos en relación a normalizar sus registros, dimensiones y presentación <vertical u
horizontal, unifaz o bifaz, etc.). En el caso de los museos monetarios la variedad es
amplísima, dada la evidente diversidad de dependencia administrativa de los mismos,
lo cual ha llevado a que en muchas ocasiones sean de un diseño o estructura interna
“excesivamente” personales, que lleva a que no siempre sea fácil el intercambio de
información entre museos y gabinetes.
155
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
cas propias tales <en formato individual o en bobinas continuas trepadas, etc), que se
pueda adaptar y cumplimentar -sin problemas de atascos- en impresoras matriciales, de
chorro de tinta <ink-jet>, láser, etc.
En colecciones con gran movimiento de investigadores trabajando directamente
en los ficheros, o con climas muy húmedos, incluso se necesitaría proceder al
retractilado de la cartulina, o a entregar las fichas al investigador protegidas dentro de
fundas plásticas.
EL CASILLERO.
Se denomina como casillero a cada uno de los espacios o compartimientos en
que se divide la superficie descriptiva de la ficha. Se deben estudiar cuidadosamente sus
dimensiones y ubicación dentro de la maqueta de la ficha, para que se puedan contener
sin problemas de lógica, espacio y localización todos los epígrafes previstos y precisos
para clasificar una pieza monetaria de cualquier tipo.
EL DATO.
Es la información, prefijada o puntual, contenida en los casilleros, sin cuya
existencia se hace imposible describir coherentemente y singularizar la pieza dentro de
los fondos, y, por tanto, su identificación. La ficha deberá contar, asimismo, con un
mínimo de casilleros con epígrafes generales de encabezamiento, comunes a las del
resto de cada una de las distintas colecciones del museo.
Serán otros datos más específicos los que marquen las diferencias entre fichas,
en función de la pieza o colección de la que se trate, de entre las muchas que suelen
“poblar” los fondos de los museos monetarios. En cualquier caso, los mínimos y más
corrientes datos que deben aparecer son:
GENERALES.
* Números de registro.
-General.
-Inventario.
-De orden de colección.
* Signatura/Registro topográfico.
-Sala.
-Vitrina <número o coordenadas).
156
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
-Depósito.
-Monetario <bandeja y orificio).
-Fichero <cajón, sobre)
* Entrada.
-Fecha de adquisición.
-Fecha de entrada en depósito.
-Procedencia: donación, compra...
-Precio.
ESPECíFICOS
* Serie/Periodo histórico.
* Poder emisor.
* Valor.
* Material.
* Fecha.
* Ceca/Taller impresión.
* Módulo <mm.).
* Peso <grs.>.
* Descripción.
-Anverso.
-Reverso.
* Bibliografía.
* Estado de conservación.
* Rareza.
157
x Fotografía.
-Negativo
-Copias
‘R Observaciones.
-Tratamientos (limpieza. reStauraCiÓr1, prOteCCión. etc.)
-Préstamos/exposiciones~
-Publicaciones.
EJEMPLOS DE FICHAS
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minantes R/ .............................................................. .......
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EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
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EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
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Clase:
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Ubicación:
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LA REPRODUCCION GRAFICA.
Toda catalogación y registro de una pieza, deberá ir siempre acompañado de una
imagen de la misma que nos permita identificarla y diferenciarla, sin duda alguna, de
entre el resto de la colección en caso de necesidad: mezcla accidental de piezas
similares, robo, pérdida, préstamo, etc.. En demasiadas ocasiones, después de haber
tenido lugar guerras y revoluciones, la única referencia que ha quedado de la colección
de monedas y medallas que un día tuvo tal o cual museo ha sido su archivo fotográfico.
Por tanto, en la imagen que se conserve se deberán distinguir claramente aquellos
detalles, marcas o defectos que hacen a la pieza única entre sus iguales.
Insistiendo en lo anteriormente dicho, la imagen, ya sea captada de manera
artístico-manual, fotográfica o por la realización de una impronta <técnica esta muy
utilizada en el mundo numismático), deberá ser capaz de resistir el paso del tiempo, o
las variantes condiciones ambientales a la que sea sometida, sin sufrir alteraciones o sin
degradarse. Por lo que se tendrá que elegir con sumo cuidado el soporte material de la
mí s ma.
171
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
LA IMPRONTA.
Una de las técnicas más antiguas, sencillas y baratas, para reproducir la figura
de las monedas y medallas es la de la obtención de improntas o calcos de las mismas.
¿Quién, alguna vez, no ha cogido un lápiz y lo ha frotado sobre el papel que cubría una
moneda, hasta que ha quedado reproducida la superficie de la misma? Pues bien, hay
172
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
museos que por carecer del más mínimo presupuesto para fotografiar sus piezas, siguen
haciendo uso de las improntas para completar en sus fichas este apartado.
Además, en numerosas ocasiones, podemos aprender mucho más de una buena
impronta -reproduciendo en relieve la figura, la textura y defectos de la superficie de la
pieza- que de una simple fotografía. Los investigadores, de hecho, prefieren obtener para
trabajar sus propias improntas, que recibir una fotografía. Es más, no son técnicas
incompatibles ni excluyentes entre sí, sino todo lo contrario, ya que cada una puede
aportar datos de interés. En si mismas, las improntas constituyen importantes
colecciones dentro de los fondos de los museos monetarios <[Link]. las láminas con
improntas de moneda hispanoárabe de Vives), como ejemplo de métodos y del trabajo
de especialistas del pasado, quedando a menudo como único reflejo de piezas perdidas
ya para siempre.
SOPORTE INFORMATICO.
173
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
Los diferentes datos que nos ofrece cada pieza, así como los precisos para su
“existencia” administrativa dentro de la colección del museo, serán las variables que
rellenen los campos de la ficha informática y a través de las cuales podamos localizar
la ubicación del objeto en cuestión y conocer todos los datos que de éste se posean o
sean extraibles. Además, en función de las características propias de cada colección,
se deben añadir todos aquellos campos que se consideren necesarios para la definición
y catalogación de ésta. Por ejemplo, puede ser necesario que dentro de un archivo
general se consideren distintas las colecciones de moneda griega, árabe o cualquier otra,
en cuyo caso se admitirían cambios en la definición, longitud y estructura de los
registros, pudiéndose introducir o eliminar los campos precisos.
174
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
<campos en el ordenador) son los que nos interesan realmente que aparezcan en la ficha,
y cuáles van a ser los que servirán como criterios de búsqueda de la pieza o de sus
datos dentro del sistema, y en un momento determinado. Al mismo tiempo, no será
necesario codificar todos los campos posibles, ya que si así lo hiciéramos tendríamos
un sin fin de complicados epígrafes por los que acceder a los archivos de las piezas. Es
preferible establecer únicamente palabras “clave” para el registro y catalogación de la
pieza, ya que si de entrada pretendemos que nuestro programa sea “perfecto” y
contenga todos los posibles datos y alternativas, convertiremos al sistema en una
herramienta muy lenta y, por tanto, poco útil, o éste se colapsará, o no sabremos que
hacer con él -que es lo más habitual-, y terminaremos utilizando de nuevo las fichas de
cartulina, porque... “tardamos menos en buscar los datos a mano que accediendo a la
base de datos”, que es lo que se suele aducir en los departamentos de conservación de
los museos para no usar el ordenador.
175
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
En los sistemas informáticos, además de los propios discos duros del equipo que
se ha adquirido, los soportes magnéticos más utilizados en la actualidad son los discos
flexibles tradicionales de 5 1/4 (ya casi desaparecidos) y 3 1/2 pulgadas, con unas
capacidades de memoria entre 1,2 Mb43 y 1,44 Mb, respectivamente. Para las
necesidades de gran memoria están los DATA CARTRIDGE, o cassettes de cinta
magnética, con capacidades de 10 Mb a 2 Gb44, así como los soportes de base óptica,
43Mb = Megabyte. Mega, prefijo que indica un múltiplo de un millón (106> o. en sentido más amplio,
un múltiplo de 220, es decir 1.048.576 bytes. Asimismo, un BYTE equivale a ocho BITo dígitos binarios.
~ Gb = Gigabyte. Giga, prefijo que indica un múltiplo de mil millones, 1 o~, o 230, es decir 1.073.741.
824 bytes.
176
EL REGISTRO DE LAS PIEZAS
46 ROM <Read-only ¡nemory), es decir, que no se puede grabar en esta memoria, sólo leer su contenido.
177
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
178
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
BUSCANDO SOLUCIONES.
En los años setenta, la presencia de la informática en los museos del mundo era
todavía muy limitada. En algunos paises se habían desarrollado en los años anteriores
proyectos pioneros en este campo, pero muchos de ellos recurrían a voluminosos y
complejos equipamientos con sistemas cautivos de las tecnologías exclusivas de un
único fabricante, que, como luego se vería, en el futuro inmediato iban a ocasionar más
de un problema de compatibilidad con los equipos y programas que se irían desarrollan-
do, así como graves dificultades a la hora de migrar la información almacenada desde
los primeros sistemas hacia los que venían a renovarlos o sustituirlos.
179
LA MECANIZACION DE LAS cOLECCIONES MONETARIAS
EL ORDENADOR PERSONAL -
LA REVOLUCION APPLE.
Aunque en el nacimiento de los ochenta, la multinacional norteamericana IBM se
enseñoreaba en solitario -y con gran diferencia- del mercado informático mundial, e
ignoraba por poco potentes a los primeros ordenadores personales, comenzaba a
vislumbrarse el final de su larga “dictadura” monopolística, dado que ya en 1981 el
Apple II era el equipo más popular de la incipiente informática personal. El proceso se
vendría a acelerar gracias al nacimiento de un nuevo equipo personal y muy compacto,
el Macintosh, que vino a revolucionar al sector también de la mano de la dinámica Apple
Computer, y de su joven y genial fundador Steve Jobs. El Macintosh fue el equipo
pionero en acercar definitivamente la informática al gran público y “sacarla” al exterior,
desde las profundidades de los centros de cálculo. También fue un avanzado en la
utilización de un entorno gráfico, incluyendo el uso de ventanas, ideogramas, menús
desplegables, el “ratón”, además de un programa excelente de tratamiento de textos,
etc.; y todo ello siendo de fácil manejo y a un precio muy razonable, lo cual le convirtió
en la herramienta de trabajo preferida en el campo educativo y dentro de los ambientes
universitarios y científicos.
EL PC DE IBM.
Una vez que IBM tomara conciencia de su error de apreciación e hiciera desde
su privilegiada atalaya una fuerte apuesta por el microordenador personal, creando el PC
<Personal Computer), y con éste todo su “entorno”, fueron surgiendo lentamente otras
firmas de desarrollo de programas y accesorios para aquel, así como una cada vez
mayor presencia en los mercados mundiales de los llamados ordenadores “clónicos”,
imitación exacta y compatible de los PC de IBM, pero fabricados por todo el mundo,
especialmente en las emergentes economías de Asia.
La “compatibilidad” se convertiría, a partir de entonces, en argumento básico a
la hora de valorar o de adquirir o no cualquier equipo o programa informático, ya que el
mundo de los Apple y Macintosh, a pesar de poseer una superior tecnología, hacían la
carrera en solitario, al no ser “compatibles” con los equipos del “Gran padre azul”~ Algo
parecido a lo ocurrido entre los sistemas Beta y VHS en el mundo del video, donde el
segundo ha ganado la partida, a pesar de ser tecnológicamente inferior.
MICROSOFT.
Por su parte, el ámbito de las empresas de diseño de los software iba, como
también sigue ocurriendo hoy en día, a remolque de los desarrollos tecnológicos de las
180
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
46 Dentro del conjunto de programas encargados de la gestión interna del ordenador se encuentra el
Sistema Operativo, un conjunto de programas y funciones que controlan el funcionamiento del hardware,
es decir, del propio aparato. Sin su carga, el equipo no responderla a ninguna instrucción, ya que es sobre
lo que se ‘acopla’ el programa o software.
~ Tiene dos inconvenientes, limitación de la memoria central y tratarse de sistema monotarea, es decir,
que sólo puede ejecutar un programa a la vez, con el programa Windows se vinieron a paliar en parte estas
dificultades.
46 RAM. viene de Aandoni Access Memory, memoria de acceso aleatorio, cuando el equipo se apaga,
se pierde la información en ésta contenida. Actúa como un folio en blanco cuyo texto se deberá pasar a
otra memoria para ser conservado.
~ Kilobyte. Kilo, prefijo que indica un múltiplo de mil <10’), o 2~o, es decir, 1.024 bytes o “palabras”.
181
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
era posible integrar los dos tipos de máquinas y generar un flujo de información entre
ambos con total transparencia para el usuario.
182
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
MUSEOS E INFORMATICA.
Ponernos a hablar de informática y museos monetarios, es referirse antes que
nada al origen y uso de las bases de datos, preferiblemente de gran capacidad. A finales
de los ochenta, por poner un ejemplo, el programa dBase estaba considerado como el
sistema gestor de bases de datos por excelencia. Su estructura relacional de ficheros
(que permite distribuir la información en múltiples ficheros enlazados por nexos lógicos),
gobernada por un sencillo pero completo lenguaje de programación -accesible a cualquier
persona formada en la materia y, sobre todo, la enorme divulgación del producto-, lo
habían convertido en la aplicación de uso general e indiscutible dentro de la gestión de
documentación empresarial y administrativa.
En el campo de la cultura, sin embargo, el dBase no contaba con demasiados
adeptos, ya que ciertas limitaciones técnicas derivadas de la propia especialización del
producto desde un principio, constituían su principal crítica: longitud máxima de texto
en los campos; incapacidad de almacenaje de imágenes, salvo que se recurriera a
programas externos, etc. A causa de esto, los profesionales responsables de la
documentación en archivos o museos preferían sistemas gestores que les garantizaran
libertad absoluta en el volumen de información a introducir en el sistema. Con esta
preferencia, se evidenciaba una cierta confusión (que todavía hoy subsiste> entre
información potencial e información pertinente a los fines propuestos, derivada, en
183
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
muchos casos, de una cierta indefinición de los objetivos que se esperaba cumplir con
la mecanización de los sistemas de registro del museo.
Esta falta de definición de los proyectos de informatización, podía ser una de las
explicaciones al éxito de los llamados gestores de bases de datos documentales, los
cuales permiten no sólo gestionar un volumen teóricamente infinito de información, sino
que además lo hacen sin necesidad de estructurar u organizar la misma, lo cual era el
sueño de cualquier profesional de museo, “aterrorizado” ante lo que se le avecinaba.
184
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
Internacional-, con los programas, equipos y bases de datos más utilizadas en todos los
museos contactados:
los encuestados.
* 13 museos utilizan software comercial sin adaptar, es decir, un 12,26%
* 10 reconocen tener una base de datos, un 9,43% por tanto.
185
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
Según estos mismos datos, los programas y sistemas operativos o equipos más
utilizados son:
-MACINTOSH. -APPLE.
-IBM P52. -MIRYSIS.
-IBM/DWS. -IBM AS/400
ESPAÑA.
En nuestro país, junto a proyectos institucionales, en muchos casos animados
por una clara vocación política y de proyección sobre la opinión pública, en los últimos
años muchos museos de carácter general han iniciado de manera espontánea y
forzosamente descoordinada, la informatización de sus colecciones. En su mayor parte
se trata de experiencias apoyadas en el voluntarismo del personal técnico (generalmente
autodidacta) y en unos recursos notoriamente limitados, con gestores de bases de datos
de uso sencillo y evitando las complejidades de la programación. Los resultados son
obviamente muy heterogéneos, en función de la diversidad de colecciones y la falta de
criterios unificados, pero en su mayoría han ido facilitando la gestión, generando un
volumen de datos registrados y mecanizados susceptibles de ser integrados en futuros
sistemas más sofisticados. Hasta llegar a esta situación, el camino recorrido no ha sido
del todo sencillo, como podemos ver a continuación.
NUMISMA liGA.
En el campo monetario y después de los primeros y tímidos pasos hacia la
mecanización numismática, anteriormente comentados, y del interés que demostraba
186
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
EL LARGO CAMINO.
Fue en 1987, por ejemplo, cuando la Comunidad Europea puso en marcha el
programa RAMA <RemoteAccess to Museum Archives) -por parte española se encontra-
ba, desde 1992, el MAN-, destinado a desarrollar la competitividad de la industria euro-
pea de las telecomunicaciones en relación con el mundo de los museos, y basado en la
puesta en contacto de aquél con las más avanzadas técnicas a través de estaciones de
trabajo y bases de datos multimedia. Sus objetivos eran atraer nuevos visitantes,
187
LA MECANIZAcION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
demostrar que con las nuevas tecnologías se acercaría al público el mundo del arte, e
influir en el diseño de las futuras bases de datos multimedia con acceso asociativo, de
los microcomputadores apropiados y de los software necesarios para completar la red.
En España, a finales de los ochenta, museos e informática eran todavía unos
socios mal conjuntados, apenas una declaración de intenciones con pocos ejemplos
prácticos, a pesar de algunas honrosas excepciones. Entre éstas, las experiencias del
Museo Gasa de la Moneda y la del Servei de Museus de la Generalitat de Cataluña,
cuyos primeros resultados prácticos vieron la luz en 1988, si bien en el caso de este
último hasta hace un par de años se ha mantenido en una postura ambigua sobre el
soporte informático a emplear definitivamente. En 1992, el Servei y el Ayuntamiento de
la Ciudad Condal, ya habían decidido elaborar un programa informático conjunto y
propio, apto para la gestión de las colecciones de los museos que ambas instituciones
gestionan. El programa DAC (GENERALIDAD DE CATALUÑA, 1993), que así es como
se denomina, se creó con unos objetivos que eran satisfacer las necesidades
informáticas de los museos catalanes, dotándolos de una herramienta adecuada para
proceder a la gestión de las colecciones. Además, se contemplaba confeccionar una
base de datos común o Inventario General de las Colecciones de los Museos de
Cataluña.
El programa (CACHO y otros, 1995) consta de diferentes módulos que cubren
totalmente las necesidades de gestión: documentación de colecciones, gestión de
ingresos y bajas y del movimiento de objetos, gestión patrimonial, control del estado de
conservación y de los procesos de restauración de los objetos, etc. Las características
generales del programa DAC son: personalización de la aplicación para cada museo a
partir de la creación de una base de datos realmente flexible; incorporación de la imagen
como soporte documental; sistema asistido de la documentación; sistematización de la
información y control terminológico; accesibilidad a la información y acceso controlado
de la información según los niveles de usuario y adaptabilidad a los avances tecnológi-
cos.
Igualmente, tenemos otros ejemplos como el del Museo del Pueblo Español, que
inició en 1988 la informatización de sus fondos museográficos y biblioteca, mediante
la utilización de un gestor de bases de datos documentales (Freebase>, con excelentes
resultados, al parecer. En cualquier caso, a pesar de todo el desconcierto existente a
nivel oficial, en nuestro país la informática personal ya comenzaba a asentarse
sólidamente, y los usuarios al igual que venía ocurriendo en el resto del mundo se
alineaban en dos bandos “irreconciliables”.
188
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
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LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
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LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
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LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
192
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
Una vez que hemos hecho un rápido repaso por la evolución de la informática de
gestión en los últimos años y de los sucesivos intentos de mecanización de los museos
nacionales y extranjeros, vamos a intentar sistematizar aquellos aspectos básicos sobre
los que debe concentrarse especialmente la atención del profesional de las colecciones
monetarias, a la hora de acometer un posible proyecto de informatización de sus fondos.
En primer lugar, como ya se ha dicho, al hablar de Numismática e informatización
debemos tener muy claro desde el principio qué es lo que queremos conocer, analizar,
y difundir de nuestras piezas, y con que herramientas contaremos para ello. No
obstante, y antes de llevar a cabo la deseada adquisición de equipo y programas en los
que introducir nuestra información, es necesario ser muy conscientes en qué se va a
beneficiar nuestra gestión y lo que pedimos que haga el ordenador para facilitar nuestro
trabajo; hay que tener muy claras las ideas para poder implementar el paquete
informático que se adapte mejor a todas y cada una de nuestras necesidades. Cuando
193
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
EL PROGRAMA <SOFTWARE).
Llegados a este punto, vamos a indicar algunas de las características que
consideramos debiera contemplar un programa susceptible de ser empleado en la infor-
matización de los fondos de un Museo Monetario. Es lo que los profesionales debemos
exigir al proveedor o asesor informático para que se nos puedan solucionar todos y cada
uno de los problemas que se nos suelen plantear en la actividad de cada día. Por tanto,
el paquete elegido deberá:
* Permitir crear bases de datos diferentes para cada una de las colecciones de
los fondos: monedas, medallas, billetes, troqueles, etc.
194
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
195
LA MECANIZAcION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
CAPTURA DE INFORMACION.
El módulo de captura de información, canaliza y normaliza cualquier vía de entra-
da de datos, ya sea desde el tecleado de documentos, o proveniente de los soportes
196
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
magnéticos, los periféricos (scanner, cámara de video, fax, télex, stenokey o transcrip-
ción directa y automática de la información verbal a texto en español, etc.) o “redes”
<nacionales o internacionales>, etc., preparando los documentos para su paso al módulo
de archivo documental, que es el que facilita las herramientas de codificación y
normalización, para su posterior ingreso en la Base Documental, y su ulterior utilización.
BASE DOCUMENTAL.
En este sistema integrado se engloban textos e imágenes en un mismo soporte,
lo cual permite disponer con la misma sencillez, por ejemplo, del facsímil de un plano,
de una fotografía, un documento, etc. Estos <textos y/o imágenes) pasan a una
estructura interna informática, la llamada Base Documental, que corresponde fielmente
con el Archivo General, donde las carpetas, legajos o simplemente fichas han sido ya
sustituidos por las claves codificadas correspondientes. De esta manera, y desde
nuestro terminal, podremos buscar, consultar y visualizar las fichas, cualquier párrafo
dentro de aquellas, y hasta palabras dentro de los párrafos.
CORREO ELECTRONICO.
El módulo denominado de correo electrónico (no confundir con el E-Mail), es el
que facilita la interrelación entre los diferentes usuarios (ya sea de la base documental
o del resto de módulos implementados) y los fondos documentales, “vivos o muertos”
<archivo general), de que dispone, en este caso, el museo.
DEPURACION DE CONSULTAS.
Es el que facilita un potente sistema de consultas de la base documental, canali-
zando a los servicios adecuados las peticiones masivas de información, y aportando un
subsistema de ayuda al usuario “no experto” (muy útil para puntos de información
cultural, por ejemplo), a la vez que depura las consultas que, por su generalidad o falta
de suficiente coherencia, serian de dudosa respuesta, optimizando así el acceso a la
base documental y el rendimiento del sistema de gestión. Este módulo suele disponer
de una conexión a VIDEOTEX.
197
LA MECANIZACION CE LAS COLECCIONES MONETARIAS
EL EQUIPO (HARDWARE).
En este apartado vamos a intentar preparar lo que seria un equipo básico para la
creación posterior de una base de datos dentro de un museo monetario; adecuado a
unas necesidades medias en el momento de redactar este Capítulo, ya que dentro de
unos pocos años, e incluso meses, estará totalmente superado por la vertiginosa
evolución tecnológica y quedará como “testigo” del pasado informático.
UNIDAD CENTRAL.
1. Ordenador Macintosh Quadra 950. Posee la velocidad necesaria para trabajar
con imágenes dado que tiene integrada una tarjeta de video de 24 bits, que permite el
uso teórico de 16,5 millones de colores, con lo que la imagen reproducida poseerá una
calidad casi fotográfica. Asimismo, la potencia de este ordenador le permite simultanear
en un solo aparato las funciones de server (componente del equipo en el que reside el
grueso de la información y al cual acceden los puestos de consulta cuando se trabaja
en la base de datos) y puesto de consulta.
Además, este equipo posee 5 ranuras Nu-Bus (conexiones destinadas a la adición
de tarjetas para la ampliación de las posibilidades del mismo) que se consideran básicas
para trabajar en el ámbito en el que nos movemos, ya que nos permiten el añadir
accesorios para la captura de imágenes de video, la tarjeta de compresión y, eventual-
mente, una tarjeta de aceleración de video.
Por último, es evidente que el disco duro deberá disponer de una gran capacidad,
como mínimo 400 Megas, un RAM de unas 20 Mb (para la ejecución de programas) y
otro para la ampliación de VRAM para acelerar la velocidad de refresco de la pantalla a
la hora de visualizar imágenes.
198
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
PUESTOS DE CONSULTA.
Hasta ahora hemos hablado de lo que seria la unidad central, opuesto de trabajo
principal, pero ahora trataremos los puestos de consulta y de trabajo secundarios. La
finalidad de estos estribaría en facilitar el acceso a los datos de la red, tanto para los
investigadores de la institución -con posibilidad de introducir datos-, como para la
posible instalación de un gabinete de consulta, en que el visitante pudiera acceder
directamente a la información solicitada:
1 Macintosh LC II. Dotado con una VRAM que permite visualizar 32.000
-
199
.
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
El equipo y paquete descritos son sólo un ejemplo del que hemos comprobado
su utilidad, aunque centrado en el entorno Macintosh, ya que lo óptimo sería crear una
configuración en la que trabajasen en red tanto los PC como los del aquél, en el caso de
que la red mixta accediese a un gran banco de datos central.
EL TRATAMIENTO DE LA INFORMACION.
EL REGISTRO.
Partiendo de algunas de las fichas numismáticas creadas por instituciones como
el Museo Casa de la Moneda de Madrid, Museo de Santa Cruz de Toledo, Museo de
Zaragoza, Museo Cerralbo de Madrid, etc., o los ya citados proyectos MDA, NUMCOL
o NUMTES, encontramos que ciertamente muestran todos aquellos apartados necesarios
200
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
para la correcta catalogación y archivo de las piezas monetarias, por lo que nos pueden
servir como ejemplo.
Así, con los datos contenidos en esas fichas tipo, podemos crear en cualquier
momento una base de datos informática que contenga estos casilleros, e incluso que los
amp1 íe.
LOS CAMPOS.
A continuación se creará la citada base de datos con un número de campos
variable, y modificable, ya que lo fundamental, es que estas bases sean operativas, es
decir, completamente abiertas para pedir listados e informaciones desde cualquier
momento y en unas determinadas circunstancias, ya sean unos listados temáticos,
figurativos, concernientes a una ceca determinada, valor, etc. Estas variables serán las
que rellenen los campos y a través de las cuales podamos llegar a la moneda. Los
campos serán los casilleros escritos en la ficha tradicional. El ordenador nos preguntará
por su nombre, longitud y tipo (numérico o alfanumérico).
LA IMAGEN.
Ya recomendábamos en el capitulo anterior que a la hora de tomar la imagen de
una pieza, es importante conocer las diferentes posibilidades técnicas que actualmente
se nos ofrecen en las últimas novedades en cámaras, ópticas, equipos de iluminación,
películas <ya sean de emulsión química o base magnética), etc; así como de los scanner,
fotografía digital, etc. De igual manera, que para fotografiar bien una moneda o un
billete es básico tener en cuenta y conocer la correcta utilización de la iluminación, ya
que en función de ésta, y en el caso de la pieza con relieve, quedará ésta totalmente
“plana” -donde no se diferencian campo y figura-, por lo que no se podrán resaltar
relieves o detalles, apenas perceptibles a simple vista, lo cual es algo muy importante
y necesario a la hora de trabajar con piezas de cobre fuertemente patinadas o desgasta-
das, que suelen ser la mayoría. Una mala ubicación de las fuentes de luz, dará como
resultado que una matriz de acuñación pueda parecerse en la imagen obtenida a un
punzón, o viceversa. También puede ocurrir que una moneda aparezca con la figura de
manera incusa, como si se tratara de la fotografía de un troquel de frente, al que no se
le aprecia el cuerpo.
201
LA MEcANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
En un programa tan sencillo como pueda ser el dBase IV, el propio menú presenta
la posibilidad de extraer la información referida únicamente a registros que cumplan
determinadas condiciones. Por ejemplo, cuando estos cumplen la condición de mayor,
menor, o igual que; mayor o igual que; menor o igual que; distinto de; etc. Es decir,
queremos, por ejemplo, todas las fichas de monedas cuyo campo referente al poder
“emisor” sea: igual a “Carlos III”. O un listado en el que se demanden todos los registros
en los que el campo “metal” sea: distinto de oro. El programa será capaz de presentar-
nos el listado que contenga las fichas de los registros referidos a todas las monedas
cuyo metal no sea el oro. En resumen los operadores lógicos son las herramientas de
las que nos servimos para establecer unas condiciones especificas en relación a los
argumentos de búsqueda de los datos almacenados.
Todos los equipos, programas informáticos y sistemas multimedia, así como sus
funciones y utilidades, que hemos venido comentando a lo largo de este capitulo, permi-
ten trabajar con diferentes niveles de información, así como desarrollar todos los
aspectos relacionados con el control y gestión de las colecciones. Gracias a un modem,
o terminal telefónico, el ordenador puede ponerse en contacto telefónico -de similar
202
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
manera que un aparato de fax- con todos aquellos equipos que estén a la vez
conectados y compartan el mismo lenguaje informático o proyecto de trabajo, como el
anteriormente citado en relación con la red de museos europeos: Remate Access to
Museum Archives <RAMA>. La extensión del uso de la red telefónica internacional (parti-
cularmente la digital, que discurre por cables de fibra óptica>, en especial para estos
contactos de comunicación -[Link]. el E-Mail- entre usuarios, ha dado como resultado la
consolidación de auténticas “autopistas” de información, a las que cientos de miles de
usuarios de todo el mundo se encuentran abonados y permanentemente conectados;
recibiendo e intercambiando simples datos; imágenes o mensajes; propuestas y
catálogos comerciales; prensa diaria y revistas; películas; etc. Se ha creado un espacio
virtual o “ciberespacio”, que ha convertido al usuario en un “cibernauta” o navegante
informático.
INTERNET.
Se trata de un conjunto de redes informáticas interconectadas internacional-
mente, constituyendo un medio rápido, económico y práctico de compartir información
gráfica, auditiva, escrita e ideas con personas e instituciones de todo tipo, del mundo
entero. La red Internet es asequible para todos los que lo deseen, pudiéndose acceder
a la misma desde cualquier lugar del mundo donde quiera que el posible usuario se
encuentre, ya que para acercarse a su interior es suficiente con disponer de un
ordenador de las características mínimas, que más abajo veremos, y tener conexión a
una línea telefónica. Esta red proporciona tres servicios principales:
203
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
204
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
ClON ELECTRONICOS.
A través del Internet se proporcionan gran número de documentos, ficheros de
información y bases de datos, sin contar con las imágenes y sonido, que pueden
consultarse en el ordenador en tiempo real, o bien cargarse en la propia base de datos.
En suma, los servidores electrónicos se pueden comparar a las bibliotecas o archivos,
en los que los documentos son conservados y se consultan por cualquiera que pueda
necesitarlo.
Las nuevas adquisiciones, por ejemplo, pueden anunciarse en el marco de las
listas de distribución; o, simplemente, los posibles usuarios son informados de la
existencia del servidor, y se les invita a consultar ocasionalmente el catálogo, para
conocer las últimas novedades.
205
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
CONEXION YEaUIPO.
Generalmente, el coste de utilización de Internet es la suma de una tarifa anual
de enganche <creación de su propio Web Site o punto de información dentro de la red)
a través de uno de los operadores existentes en España -el más importante se llama
Servicom-, más el coste de las llamadas telefónicas hasta ese punto de conexión. Para
ahorrar en su utilización, por ejemplo, se puede copiar de inmediato el correo recibido,
o los datos que interesen, en el propio ordenador, y entonces desconectar el teléfono
mientras se lee y prepara la contestación. Se encuentran a la venta variedad de
paquetes comerciales para utilizar el resto de funciones que ofrece Internet; también se
puede acceder a la red, sin ningún coste adicional, haciéndose con una copia del
programa que está disponible, de forma gratuita -o a un precio razonable-, en el propio
Internet: para acceder se pueden utilizar, asimismo, muchos de los programas habituales
de procesado de textos.
En realidad, se pueden enviar y recibir mensajes en correo electrónico, noticias,
expedientes, documentos, etc., casi con cualquier ordenador de los adquiridos en los
últimos años: los Pc’s compatibles, Unix o Apple son los más utilizados; y el software
que hemos citado, está disponible en el mercado bajo varias marcas comerciales. En
caso de que se piense adquirir un nuevo equipo para estos fines, el elegido debería poder
utilizar un interfaz gráfico Browser, de forma que pudiera beneficiarse de recibir las
imágenes On-line. Para conseguir un funcionamiento más eficiente del equipo debe
contar con unas especificaciones técnicas mínimas: es aconsejable contar, por ejemplo,
con un procesador Pc 486DX <de 33MHz), con 8Mb de memoria RAM, además de un
monitor con una tarjeta gráfica SVGA; si se quiere también disponer de audio, una
tarjeta de sonido de 16 bit. De igual manera, si el equipo está dotado desde un principio
para entorno multimedia mucho mejor. Se necesita, además, un “modem” para conectar
206
LA MECANIZACION DE LAS COLECCIONES MONETARIAS
207
2
- TOMO II
II ~DIIIIU UDU
09840390*
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE
INDICE
-TOMO II-
2. íNDICE.
2
INDICE
3
INDICE
42. UTILLAJE.
43. PAPEL.
43. LIMPIEZA.
44. ES TABIL¡ZA ClON.
44. ACIDEZ Y OTRAS CAUSAS QUíMICAS.
44. REINTEGRA ClON.
45. PRO TECCION.
46. PIEZAS DE OTROS MATERIALES.
4
INDICE
5
INDICE
6
INDICE
102. ESTILO.
102. EMOTIVO.
102. EVOCATIVO.
103. ESTETICO.
103. DIDÁCTICO.
103. ADAPTANDO LA IDEA AL LENGUAJE EXPOSITIVO.
106. DESARROLLO.
106. INTERNO.
106. EN COLABORACION.
106. GUION PROPIO. DISENO EXTERNO.
107. GUION EXTERNO. DISEÑO PROPIO.
107. GUION Y DISEÑO EXTERNOS.
107. EXTERNO.
108. LAS PIEZAS.
109. PROPIAS DE LA INSTITUCION ORGANIZADORA.
109. DE ORIGEN MIXTO. INTERNO/EXTERNO.
110. DE ORIGEN EXTERNO.
lío. LOS TEXTOS.
111. COMPLEMENTOS MULTIMEDIA.
114. DESARROLLO DE SISTEMAS INTERACTIVOS Y MULTIMEDIA.
7
INDICE
8
INDICE
9
INDICE
lo
PARTE III
LA PROTECCION DE LA PIEZA
11
CONSE R VAC lO N
CONSERVACION
12
CONSERVACION
Cada una de las piezas de la colección debe estar constantemente bajo el control
y la vigilancia de su protector “espiritual” y del físico. El primero, el conservador, es
quién la registra, clasifica y estudia, y es quién debe estar muy atento para dar la
primera voz de alarma frente a la más mínima señal que pueda advertirnos sobre los
posibles problemas de conservación -traídos de fuera o surgidos dentro del museo- que
puedan estar padeciendo. El segundo, el restaurador, y ya desde un punto de vista más
especializado, será el encargado de diagnosticar la enfermedad, proponer una terapia y
ejecutar el tratamiento -junto con el conservador- prescrito.
Es conveniente disponer dentro de la estructura del museo de un laboratorio
<aunque sea pequeño>, con equipo y personal especializado en la conservación y
restauración de nuestras colecciones. En la medida de lo posible, sería conveniente
evitar los traslados de piezas a otros centros para su tratamiento, ya que como en el
ejemplo de las monedas, además del problema de seguridad, no siempre hay coinciden-
cia de criterio, entre conservadores y restauradores, en cuanto a lo que es óptimo o no
para la pieza desde el punto de vista de la limpieza, apariencia y protección de la misma.
Por lo que es conveniente que el trabajo se desarrolle estando en constante contacto
todos los profesionales implicados.
En el laboratorio se debe llevar a cabo el proceso global de conservación de cada
pieza, es decir, controlar y testar aquellos elementos o materiales que habrán de estar
en todo momento en contacto con ésta; supervisar que las condiciones medio-
ambientales de salas y depósitos sean las indicadas a cada caso; limpiar y, si es preciso,
restaurarla; analizar o preparar las muestras para que se realicen los análisis de control
o para proyectos de investigación metalográfica o del papel; acondicionar las piezas para
su traslado, etc. Así mismo, deberá estar en función de la naturaleza de la porción
mayoritaria de nuestras colecciones -metal y papel-, el tipo, dimensión y la especialidad
del equipo material y humano que precisemos. Veamos las diversas circunstancias que
pueden llevar al deterioro y degradación de los elementos que forman la colección del
museo.
13
CON SE RVACION
CONDICIONES DE ORIGEN.
Es habitual que el dinero supere con mucho la duración del momento histórico
o las circunstancias económicas y políticas que lo crearon. Siendo así, y aunque hayan
sido producidas para servir a las diferentes funciones que por su naturaleza monetaria
se les supone, no será raro que en la mayoría de los casos nuestras piezas hayan tenido
una azarosa vida anterior y previa a su ingreso en nuestra colección, su -de momento-
última posada. El estado de conservación o de deterioro de la pieza podrá haber sido
influido, o podrá ser mejor explicado -si se conoce-, si su origen ha sido, posiblemente,
alguno de los siguientes:
HALLAZGO.
Casual o provocado, en una excavación arqueológica en superficie o bajo el mar,
los hallazgos siempre delatan circunstancias históricas de interés. Unos están
14
CONSE R VAC LO N
ANTERIOR PROPIETARIO.
Como ya vimos en el Capítulo 30, al hablar de la colección y origen de las piezas,
en numerosas ocasiones los museos y gabinetes se crean teniendo como base
colecciones públicas y privadas anteriores, o incrementan sus fondos con la adquisición
o legado de éstas mismas, aprovechándose del trabajo hasta entonces realizado.
Cada época ha aportado sus criterios de almacenaje, limpieza y conservación de
las colecciones numismáticas, siempre en relación directa con el nivel general de
conocimientos sobre estos temas en cada momento. El problema radica en que hasta
no hace mucho, se pensaba que los metales, en condiciones “normales’, eran poco
menos que indestructibles. Ni se sospechaba hasta hace relativamente poco tiempo que
la madera de roble de un artístico y elegante armario monetario, pudiera gravemente
atacar a las monedas en él conservadas. Así mismo, teniendo como objetivo final la
limpieza total de la superficie de la pieza, no se valoraban los daños que a la larga
pudieran producirse con las herramientas y métodos utilizados.
15
CON SER VACION
ACTIVIDAD INDUSTRIAL.
En los museos dependientes de casas de moneda, se reciben directamente
(conviene supervisar antes las cesiones, para que no les utilicen como su almacén o
basurero) de las áreas productivas gran número de piezas que han sido utilizadas en la
actividad industrial, y que, por lo tanto, en ningún momento han sido tratadas con
criterios museológicos. Desde pruebas de acuñación en diferentes metales hasta pruebas
de color y de papel, pasando por el utillaje, ensayos y pasos intermedios generados en
la producción, troquelado o impresión del dinero, llegan a nuestras manos en las más
variadas situaciones de conservación y limpieza.
Antes de que los datos o la información disponible se pierdan porque han jubilado
al encargado del taller, debiéramos conocer, por ejemplo, si el punzón o matriz recibido
ha sido templado; si no, se puede mellar o rayar. Que nos digan si el troquel ha sido
impregnado de algún tipo de grasa para evitar su corrosión, y, en caso afirmativo, que
nos proporcionen una muestra para su estudio y análisis -a lo mejor nos viene bien
usarla con todos los troqueles-, etc. Así mismo, y aunque no es un tema de conserva-
ción, no estará de más que nos expliquen bien para que servía tal o cual pieza o
máquina, o en qué se diferencian dos -aparentemente- iguales, porque con el tiempo,
estas cosas se olvidan y al final tenemos los depósitos llenos de chismes que ya nadie
se acuerda el por qué de estar allí o a qué máquina o proceso productivo pertenecieron.
CONDICIONES INTERNAS.
En demasiadas ocasiones, por desgracia, es en el propio museo donde las piezas
sufren el deterioro que, por paradojas de la vida, hasta ese momento no habían sufrido.
16
CONSERVA ClON
Monedas que habían salido airosas de dos mil años de dura existencia y que, en cambio,
fueron incapaces de resistir diez años de “experta” museología.
Como ya comentábamos en el Capitulo 10, los gabinetes numismáticos siempre
fueron unos parientes pobres, aunque distinguidos, entre la familia de los departamentos
de los museos arqueológicos o históricos; así como rarezas o curiosidades en aquéllos
dependientes de otras instituciones no museológicas. Como resultado, y generalizando,
éstos han estado siempre mal dotados de personal y peor de material, con lo que las
condiciones de conservación de las piezas han sido, las más de las veces, las que la
diosa fortuna ha estimado oportunas. Aunque es evidente que lo peor (¿o lo mejor?) que
puede ocurrir es que, por falta de medidas de seguridad apropiadas, sea robada la
colección, con lo que se nos acabó el problema...
ALMACENAJE Y EXPOSICION.
Suelen ser las causas más habituales de deterioro y degradación de las piezas y
obras de arte en nuestros museos. Inadecuadas salas de reserva o depósito, donde las
piezas siempre van a remolque de las variaciones de las condiciones medio ambientales.
Contenedores no proyectados para la función que han de desarrollar, junto a la
utilización de soportes fabricados o recubiertos con materiales agresivos -maderas de
roble o en base a conglomerados- y degradantes para los metales -celofán- o el papel
-sobres ácidos- vienen a completar el panorama que, en ocasiones, nos ofrece el
almacenaje de piezas en nuestros museos. Como ya se ha dicho, se impone dentro de
los museos el criterio de conservación preventiva (FROST, 1991>, para lo que hay que
adecuar las instalaciones de almacenaje y expositivas. Asunto éste tratado, por ejemplo,
por L.R. Green (1991), así como por Marina Lykiardopoulou-Petrou (1991-A), que
describe, por ejemplo, los cambios efectuados en el área de reserva del gabinete del
Museo Nacional de Atenas, aquejado de serios problemas de conservación y climatiza-
ción por su proximidad al mar y del grave caso de contaminación atmosférica que
padece la capital griega. En similar sentido se manifiesta, por ejemplo, C. Enderly
(1993), dado que la ciudad de Leiden y, por tanto, su Museo, sufren por capilaridad la
agresión proveniente de los cercanos canales y de las capas freáticas muy superficiales.
En cuanto a una deficiente técnica expositiva como base del deterioro de
nuestros fondos, se podrían dar numerosos ejemplos: vitrinas construidas con materiales
emanadores de gases corrosivos o con inadecuados niveles internos de humedad,
temperatura o iluminación; utilización de bases, elementos o sistemas de fijación que
atacan directamente a la pieza o que, al retener humedad o crear microcampos
eléctricos, propician la intervención de otros agentes degradantes, etc.
17
CONSER y A C lo N
MANIPULADO.
Ya sea por falta de información o de personal, nuestras colecciones numismáticas
sufren a menudo, por parte de algunos conservadores, un trato al que podríamos
calificar, de forma suave, como de “poco cuidadoso”. Excesivos manoseos que pueden
ser el origen de posteriores procesos de corrosión -a veces nos parece ridículo el hacer
uso de guantes de algodón-; sistemas de limpieza “caseros” o con utensilios que rayan
la pieza o que la dejan con restos y grasa; trabajar haciendo equilibrios sobre superficies
o suelos duros, arriesgándose a que la moneda se golpee y se marque irremedia-
blemente; pegar sobre las piezas etiquetas adhesivas o escribir en los billetes las
signaturas a bolígrafo; agarrarlas, en especial a las pruebas fondo espejo (PFE, PROOF)
como si de fichas de casino se tratara; y así, hasta un largo etcétera.
PRES TAMO.
En las últimas décadas se ha impulsado y extendido extraordinariamente la
organización y montaje de exposiciones temporales sobre los más variados temas y con
ocasión de todo tipo de conmemoración o efeméride. A nada que el tema toque algún
aspecto económico o político, allá estarán las monedas para ilustrar el asunto o, en
ocasiones, para llenar un hueco que el comisario de la muestra no acaba de encontrar
con qué rellenarlo.
El asunto es que, normalmente, y por tema de espacio, a los museos y gabinetes
numismáticos se les solicita en préstamo temporal interminables listas de piezas que hay
que localizar, limpiar, valorar, fotografiar, hacerle la ficha, empaquetar, etc. Porque
repetimos lo que ya decíamos en el Capítulo 30, ya que la gente -o los colegas- no suele
darse cuenta de que el trabajo museográfico que da, por poner un ejemplo, un humilde
Real de a Ocho, es el mismo, o más, que el de “Las Meninas” de Velázquez, y no
creemos exagerar. A nadie se le ocurre pedir en préstamo a otro tipo de museo
trescientos vasos griegos, mientras que a los nuestros, ¿por qué no trescientas
monedas?...
18
CON SER VACION
con piezas provenientes del interior- que no siempre disfrutarán de las mejores
condiciones de control <por mucho que queden especificadas en las hojas de cesión y
el prestatario se comprometa a cumplirías). Además, muy posiblemente estarán siendo
manejadas sin cuidado y con el riesgo permanente añadido que implica para su
seguridad la reducida dimensión.
Como acabamos de ver en al apartado anterior, son muy variadas las circunstan-
cias que influyen para que las colecciones de un museo soporten unas condiciones que
pueden propiciar un deterioro, en ocasiones, irremediable. A continuación, vamos a
repasar, para intentar comprenderlos mejor, los mecanismos intrínsecos y extrínsecos
de degradación, emanados de la propia naturaleza físico-química de los metales y del
papel; materiales que son, mayoritariamente, los que conforman las colecciones moneta-
rias.
LOS METALES.
Desde el mismo momento en que el hombre inventara en la prehistoria las
técnicas metalúrgicas, se inició una dura y constante lucha con la propia naturaleza de
los metales, que les lleva a abandonar el estado -más o menos puro- al que les ha
sometido el ser humano. Este, por obra y gracia de unos procesos químicos basados en
la presencia de una energía calórica -la forja y la fundición-, consigue transformar a unas
materias primas en estado mineral en metales o aleaciones de éstos y que, a su vez, se
convertirán en utensilios, armas, lingotes y, también, en cospeles.
LA CORROSION.
Es inmediatamente posterior a su transformación metalúrgica cuando los metales,
al entrar en contacto con el medio ambiente, inician sus procesos de alteración y
degradación en búsqueda de su estabilidad perdida, equilibrio que no será encontrado
de nuevo sino con la vuelta a su estado mineral primitivo. A estas alteraciones es a lo
que, genéricamente, llamamos CORROSION. Las modalidades de corrosión que se
pueden encontrar en las monedas son muy numerosas debido, fundamentalmente, a tres
factores que pueden alterar su teórico comportamiento: el Metal, la Técnica de
Fabricación y el Medio.
19
CONSERVA ClON
EL METAL.
La variedad de metales y aleaciones que a lo largo de la historia han sido
utilizados, con mayor o menor fortuna, para la producción de monedas ha sido
amplísima. Cada uno de ellos tiene unas características físicas y químicas diferentes,
que además son modificadas estando en aleación, que es, como resultado, cuando se
encuentran más vulnerables. Así mismo, la posibilidad de utilizarlos en estado puro ha
ido variando en paralelo cómo lo hacían las técnicas de refinado.
Los más habituales, ya sea en estado casi puro o en diferentes combinaciones
entre ellos de aleación, son: Oro (Au), Platino (Pl> -en raras ocasiones-, Plata <Ag), Cobre
(Cu) -y sus aleaciones-, Plomo (Pb>, Estaño (Sn), Hierro <Fe), Cinc <Zn), Aluminio <Al>,
Níquel (Ni), y las modernas aleaciones o asociaciones fiduciarias; estas últimas pueden
ser las piezas bimetálicas, del tipo emparedado o formando anillos concéntricos, que
veíamos en el Capitulo 30• Esta variedad es lo que hace muy difícil establecer criterios
generales, tanto de conservación como de limpieza o restauración de las piezas.
LA TEONICA DE FABRICACION.
La evolución a lo largo de los siglos de las técnicas de fabricación primeramente
ha hecho que, partiendo de un mismo metal -la plata por ejemplo-, tengamos diferencias
entre monedas fundidas y acuñadas, y que entre estas últimas, existan diferencias entre
las troqueladas en base a cospeles fundidos o las acuñadas con discos cortados a partir
de barras laminadas. Encontramos, además, otras piezas que, a la vez que se estiraba
el metal, les quedaba impresa la imagen de la moneda en su superficie (prensa de
molino), etc.
Igualmente, los diferentes tipos de terminación Proof -brillo, mate, prueba fondo
espejo, etc- que actualmente se han impuesto en el mercado numismático, dejan
superficies muy problemáticas de manipular y conservar, y obligan a que las prensas
sometan al cospel a increíbles presiones para alcanzar esas calidades. Todas estas
posibilidades técnicas provocan diferencias en la estructura cristalina -en este caso- de
la plata y de su comportamiento frente a agresiones externas.
EL MEDIO.
O lo que es lo mismo, factores como el origen de la pieza o su situación interna
en el museo y que anteriormente veíamos como determinantes en el proceso de
deterioro o estado de conservación de las colecciones. Como comentábamos cuando
hablábamos de las funciones del dinero, la moneda ha sido creada para servir de
intermediaria en los intercambios, para ser atesorada, etc., por lo que a lo largo de su
existencia, además de ser manoseada cuando circulaba, ha podido ser rayada,
20
CON SERVACION
EL PROCESO CORROSIVO.
Entre una moneda y los diferentes medios en los que se encuentra se producen
verdaderos intercambios de materia metálica, causados por las reacciones electroquími-
cas que entre éstos se producen y que son derivadas de la presencia de factores
desencadenantes de carácter hídrico, gaseoso, sólido o biológico; siendo el conjunto de
productos minerales producidos los constituyentes de los diferentes tipos de pátinas o
concreciones que puede soportar la pieza.
En general, la corrosión se puede producir sin la necesidad de que haya un
contacto directo con la pieza, por FENOMENOS ELECTROLíTICOS naturales de
intercambio de iones, en los que interviene, en el caso del suelo, la acción disolvente del
21
CON SER VACION
agua frente a ciertas sales que termina por producir un electrolito o sustancia conduc-
tora; en el mar, será la propia agua salada y, en el aire, el vapor de agua que contiene,
quienes ejercerán esa función. En ciertos casos, la CORROSION DIRECTA se produce
por reacción química al contacto de la pieza con las sales de la tierra, con las impurezas
del aire o con los componentes de una superficie, fijador o envase, por ejemplo, un
cartón ácido. Así mismo, si el medio es seco, es muy probable que la pieza no sufra
alteración alguna y se mantenga estable.
En la atmósfera, además del oxígeno, como responsable directo del inicio de las
reacciones de oxidación, contamos con una serie de contaminantes sólidos naturales
<partículas en suspensión) que, al depositarse en la superficie de una moneda, pueden
introducirse en grietas y fisuras, al ser muy higroscópicas, y retener la humedad o
ácidos en éstas, favoreciendo cualquier agresión. Estas partículas pueden reaccionar con
el metal por si mismas y originar los óxidos o sales de los procesos corrosivos, así
como, en el caso de la plata, sulfuros insolubles.
En ocasiones -Pb y Cu-, esa primera película de óxido puede servir de protección
estabilizando la reacción del propio metal. En el caso de la presencia de gases con restos
metálicos originados por la combustión de carburantes en motores (SO2, CO2, O~, NO,
etc.>; o de emanaciones de algunas maderas, pinturas, adhesivos, siliconas, etc., el
problema radica en que éstos producen ácidos que atacan la superficie de la pieza,
haciendo además, que le sea al oxígeno aún más fácil el inicio de cualquier proceso de
corrosión.
22
CON SE R VA CLON
sustancias del medio un condensador, o fenómeno de pila eléctrica natural, así como
entre las distintas piezas del hallazgo <algo similar ocurre entre la moneda y los alfileres
que, en ocasiones, se utilizan para fijarla en una vitrina). En esta situación, las piezas de
oro se conservarían en detrimento de las más débiles, por ejemplo las de cobre -que se
corroerían-, existiendo la posibilidad de que el producto de esta degradación se
depositara sobre las monedas de oro y plata que se encuentre en la proximidad. Las
piezas de metal noble se pondrán de color verde y aumentarán de tamaño, como
resultado del depósito de sales de cobre; mientras, las monedas de cobre, por ese aporte
de materia, se verán reducidas -y picadas- y se volverán frágiles.
Cuando todas las piezas sean de igual metal, el flujo de intercambio se establece-
rá únicamente con la materia del medio, o si la composición interior de las monedas es
diferente a la exterior, es decir, cuando se trata de piezas de cobre forradas o chapadas
con una delgada capa de plata, también puede producirse entre ambas partes un
proceso electrolítico similar al visto; así como cuando la aleación no es muy perfecta y
tiene impurezas, produciéndose un fenómeno interno parecido entre éstas y la plata.
23
CON SERVA ClON
EL PAPEL.
El papel es, sin duda, el soporte más común -cuando no exclusivo hasta hace
bien poco- de los documentos gráficos y por tanto de la moneda de papel, de los signos
fiduciarios, pagarés, papel-moneda y efectos bancarios en general. Originario de China,
como tantos otros inventos interesantes de la Humanidad, y aureolado su nacimiento
por la leyenda, como ocurrió anteriormente con otros soportes que le precedieron, entra-
rá en Europa por España, de mano de los pueblos árabes, aunque en realidad no
poseemos textos que ilustren fehacientemente los albores de esta actividad ni en
Oriente ni en Europa.
Las hojas del “Misal Mozárabe de Silos”, están consideradas como las primeras
muestras de papel europeo, como tal; aunque el papel más antiguo <hasta ahora
conocido y con filigrana) es de fabricación italiana del siglo XIII. A diferencia de sus
antecesores, el papiro -del que probablemente derive su nombre- y el pergamino, el
papel es el resultado de un auténtico proceso de fabricación.
En el mundo oriental, la materia prima base para la confección del papel estaba
constituida por restos de tejidos de origen vegetal y animal (seda), y por determinados
vegetales ([Link]. el bambú). Estos últimos, serán utilizados en solitario en la fabricación
de muchas clases de papeles; tal es el caso del denominado papel de arroz o de los
actuales papeles fabricados en el Japón, que reciben su nombre de la planta que lo
origina ([Link]. gampi, kozo, mitsumata). Así mismo, los primeros papeles elaborados en
24
CON SER y A C ¡O N
nuestro continente, también proceden de tejidos o trapos de fibra vegetal <lino, cáñamo,
algodón, etc.). Este, se mantendrá como base de ese método de fabricación, hasta
mediados del siglo XIX, época en que, como veremos, una nueva materia prima -la pasta
de madera- lo sustituirá radicalmente.
No es de extrañar, por tanto, que las razones de deterioro o destrucción del papel
moneda pueden proceder, en ocasiones, de factores intrínsecos a la propia naturaleza
físico-química del mismo, o hallarse en las circunstancias extrínsecas relativas a su
función y con el entorno medio-ambiental. Los agentes de degradación pueden tener
naturaleza física, química o biológica; pueden actuar conjunta o individualmente, de
modo habitual u obedecer a circunstancias fortuitas; de origen catastrófico -inundacio-
nes, incendios, guerras,...-; o emanadas de una deficiente manipulación o almacenaje,
incluso dentro del propio museo.
Cuando el papel amarillea, se vuelve frágil y acaba por desmenuzarse, se dice que
se ha “vuelto” ácido, a causa de un desequilibrio producido en el Ph por contener
elementos de características ácidas, ya sea desde el momento de su fabricación, o
adquiridos, como los generados en el proceso de envejecimiento o captados del aire. A
partir de 1 850, más o menos, la pasta de madera se utilizó de forma generalizada en la
fabricación de papel, y contiene, aparte de celulosa, otros compuestos como la lignina,
25
CON SERVACION
Otra causa, son los gases contaminantes presentes en el aire, dióxido de azufre
y óxido nitroso fundamentalmente, que reaccionan en el interior del papel en ácido
sulfúrico y nítrico, respectivamente. La acción de estos ácidos provoca la ruptura de los
enlaces que mantienen la estructura interna de la molécula de celulosa y generan una
degradación paulatina que culmina con los síntomas arriba descritos y la desintegración
final del papel. De igual manera, otro aditamento antiguamente utilizado era el alumbre,
nombre de uso común para el sulfato de aluminio, sal que al reaccionar con el agua,
siempre presente en el papel, forma ácido sulfúrico, cuyos efectos finales ya hemos
visto.
Siempre tendremos que tener en cuenta una característica de la acidez que la
hace muy peligrosa: es emigrante y, por lo tanto, muy contagiosa. Un billete, grabado,
libro o documento, incluso protegido con una cubierta, sobre base neutra o alcalina, si
permanece colocado largo tiempo junto a otra pieza ácida, o “protegida” por un
contenedor atacado de ésta patología, se tornará ácido también; por ejemplo, hay que
tener un especial cuidado con las colecciones de billetes que, en ocasiones, llegan
conservadas en antiguos álbumes de fotos, fijados a una hojas de cartulina, por lo
general, extremadamente ácidas, y que pueden llevar años sin abrirse.
LAS TINTAS.
Causa intrínseca de degradación del papel es, igualmente, el factor oxidante de
determinadas tintas. Elementos esenciales a la naturaleza del propio papel moneda,
aunque posible causa de su deterioro. Las tintas degradantes, algunas de las cuales han
sido utilizadas a lo largo del tiempo para su impresión y protección, pertenecen al grupo
denominado metaloácido.
La acción de las tintas corrosivas tiene, a largo plazo, efectos generalizados sobre
la hoja de papel que compone un billete o documento. No es raro encontrar en archivos
26
CON SERVACION
MECANICAS.
Son los deterioros que vienen determinados por la manipulación a la que son
sometidas las piezas en su “vida activa”, su deficiente instalación en vitrinas o álbumes,
roces, ataduras excesivamente apretadas de los fajos, cantoneras cortantes, clips
metálicos que se oxidan, etc.
FíSICO-AMBIENTALES.
Son las relacionadas con los factores ambientales básicos que afectan la
conservación del papel: Humedad Relativa y Luz.
LA HUMEDAD.
La Humedad Relativa <H.R.>, es la relación existente entre el vapor de agua
presente en el aire y la cantidad del primero que el segundo podría soportar estando
totalmente saturado, como ya vimos, que se expresa en tantos por ciento <%) y es un
factor estrechamente vinculado a las variaciones de temperatura.
27
C ON S E R VA ClON
LA LUZ.
El exceso de luz, sobre todo por la presencia de determinadas radiaciones, es
causa importante en el deterioro del documento gráfico: provoca el decoloramiento del
mismo. La luz más perjudicial, en base a la cuantía e intensidad de las radiaciones, es
la luz del sol. A diferencia de la humedad y la temperatura, la luz no incide de modo
directo sobre el deterioro de las piezas protegidas en álbumes, cajas, archivadores, etc.,
por lo que su acción no es tan peligrosa en almacenaje -aunque la luz solar, de hecho,
altera el equilibrio de los factores ambientales-, pero síes muy determinante cara a su
exposición, especialmente si va a ser prolongada.
BIOLOGICAS
Son múltiples los agentes degradantes y destructivos de las colecciones de
piezas de papel que ofrece la naturaleza, aunque los más habituales son: Roedores e
Insectos, Hongos y Bacterias.
ROEDORES E INSECTOS.
Si en el museo no se realiza regularmente un adecuado control y eliminación de
plagas, además de desinfectación y desinsectación, se podrán localizar en las salas,
instalaciones y piezas:
28
CON SERVAClON
* GUSANOS DEL LIBRO, nombre, muy genérico, para designar las larvas de
muchas especies bibliófagas. El insecto deposita sus huevos relativamente
superficiales y es la larva la que ejerce la acción perforadora hacia el interior,
segregando una sustancia gomosa que pega las hojas entre si. Excreta un fino
polvillo que queda depositado en los túneles que excava y sobre los estantes que
soportan los álbumes, libros o documentos afectados.
* PIOJO del libro, del orden corodentia, se alimenta de los engrudos, colas e
incluso de hongos existentes en el papel.
HONGOS Y BACTERIAS.
Son microorganismos que desarrollan, entre otras patologías, el llamado
“Moteado” o Foxing (múltiples pequeñas manchas de color marrón). La aparición del
foxing se suele atribuir a la presencia de unos microorganismos cuyos ácidos orgánicos
reaccionan químicamente con las impurezas de origen metálico (hierro, cobre) que
puedan existir en el papel. Lo cierto es que necesitan para su aparición de unas
condiciones menos extremas, de humedad y temperatura, que otros microorganismos.
La acción de los HONGOS y BACTERIAS se traduce en un reblandecimiento del
papel, que en la zona afectada adquiere un aspecto algodonoso. Hay microorganismos
que no pigmentan el área atacada, motivo por el cual su acción puede permanecer
oculta a los ojos del conservador durante mucho tiempo, hasta que los efectos sobre el
papel sean prácticamente irremediables.
29
OQN S E R VA C ‘O N
HUMANAS.
Pensemos en la incorrecta manipulación de los objetos de papel, ya sea por
ignorancia o -que de todo hay- a mala intención. La típica utilización de cintas adhesivas
en la reparación de pequeños desgarros en los billetes, reactivos para tintas, marcas de
propiedad -tampones en bibliotecas- o de control (casas de cambio y bancos, suelen
poner su marca en aquellos efectos -en especial los dólares- que han sido testados y no
han resultado falsos), reparaciones caseras, gomas elásticas, las modernas técnicas
reprográficas incorrectamente aplicadas, etc.
PROCESOS DE RESTAURACION.
Hasta aquí hemos asistido de forma escalonada a las distintas circunstancias que
rodean y que pueden afectar a la conservación de las piezas de un museo monetario:
causas de deterioro, procesos de degradación, etc. A partir de ahora, debemos de
afrontar la realidad y, ya sea por uno u otro motivo, nos encontraremos frente a una
serie de piezas necesitadas de una rápida intervención -profiláctica o restauradora- para
recuperar su apariencia anterior, es decir, para que sean identificables y exponibles; en
casos más extremos será su propia existencia, como elemento de la colección, lo que
se trate de recuperar.
No obstante, encontramos constantemente, no se sabe si para bien o para mal,
una falta de un criterio común entre los restauradores -ya sabemos que entre éstos y
los conservadores de las colecciones es casi imposible de obtener- sobre los criterios y
procedimientos de limpieza a aplicar a las piezas monetarias de los museos. Oddy
(1993-A), en su notable intervención en el Seminario de Leiden (SCHARLOO, 1993),
hace un canto al trabajo del restaurador y efectúa un detallado repaso a las diversas
circunstancias que rodean a todo proceso de limpieza de monedas, en función de quién
sea su propietario y el fin que con éste se persiga; ya que dependiendo del objetivo final
que se pretenda alcanzar con el tratamiento, así deberá de ser la actuación del profesio-
nal, aplicando y responsabilizándose de uno u otro tratamiento.
30
CONSE R VA ClON
En cualquier caso, habrá que intervenir tanto las piezas de antigua, como las de
reciente incorporación. Como los presupuestos de los museos suelen estar muy
apretados <y además, fácilmente pueden ser decenas de miles las piezas de la
colección), y estos tratamientos suelen ser lentos y, por lo tanto, caros, se tendrán que
priorizar aquellos casos más graves (papeles y metales en plena acidificación o
corrosión, especialmente tratándose de Pb, Fe y Cu) o urgentes ([Link]. por precisarse su
fotografía, préstamo, estudio, etc.>. Se han de localizar e identificar las piezas con
problemas, se seleccionarán entonces aquellas que, según los criterios de urgencia o
necesidad que establezcamos, serán las primeras. Acto seguido, se procederá al
diagnóstico del problema que padece cada una y a la determinación del tratamiento que
se le debe de aplicar.
Seamos conscientes que la labor del restaurador suele ser muy arriesgada: ha de
asumir el riesgo, siempre presente, de equivocarse en el diagnóstico o en el tratamiento
prescrito, lo cual puede traer aparejado el daño o la destrucción de la pieza ([Link]. no hay
solución para una pátina erróneamente retirada). La tendencia de los profesionales, hoy
en día, es intervenir el objeto cuanto menos mejor y, siempre que sea posible, utilizando
métodos reversibles.
METAL.
A continuación, vamos a conocer cada uno de los posibles procesos a nuestro
alcance. No se han de aplicar, necesariamente, en el orden que aquí aparecen, ya que
éste podrá variar en cada caso ([Link]. las piezas rescatadas del mar, primero han de ser
desalinizadas y estabilizadas>. En cuanto los tratamientos en si, sólo vamos a hacer una
relación, y somera explicación, de los más habituales, ya que nuestra intención es sólo
la de constatar su utilización, sin intentar recomendar, en ningún caso, el uso de uno u
otro sistema, que es función del especialista en conservación y restauración.
31
CONSERyAcION
LIMPIEZA.
Cuando se va a limpiar un grupo de monedas, primeramente es necesario
establecer de qué metal están hechas, teniendo en cuenta que, como ya vimos, las sales
de cobre pueden fácilmente depositarse sobre las monedas de oro, plata y sus
aleaciones y enmascarar la naturaleza original de éstas. Por lo general, la mayoría de las
monedas o medallas sólo necesitarán una leve limpieza de superficie, para quitarles el
polvo o la suciedad acumulada con el tiempo, y la posterior aplicación de un producto
de conservación que evite o retarde la aparición de los tipos de pátinas menos dañinas
en, por ejemplo, las piezas de plata. En otros casos -y aquí influyen todas esas causas,
origenes y procesos ahora comentados-, la presencia de tierra, adherencias, cloruros,
fuertes pátinas u oxidaciones, etc., obligarán a prescribir intervenciones más enérgicas
para intentar recuperar, en la medida de lo posible, la apariencia original de la pieza.
32
CONSERyAcION
casos en que el tratamiento debía tener prioridad, ahora, al tratar específicamente de las
piezas metálicas, podemos decir, en cambio, en qué casos nunca conviene intervenir.
Por ejemplo, en aquellas monedas o medallas -especialmente las de Cu y Ag- estabiliza-
das y que luzcan una fina y bonita pátina, que, además, les suele servir de protección.
El mercado numismático aprecia mucho más a piezas de bronce que tienen bellas
pátinas -auténticas, ya que se íes pueden dar artificialmente- de diferentes tonos de
color, en especial negro y verde (ODDY, 1993-B).
La cuestión ética, lo que se debe o no hacer, en lo que a la conservación de
metales en abstracto se refiere, es algo así como un campo de minas, por donde hay
que pisar con mucho cuidado, aunque, en términos generales, los conservadores están
de acuerdo en los principios principales. Sin embargo, en una especialidad particular
dentro de ese campo general de la conservación de metales, las reglas éticas normales
no siempre se aplican, y esa es, para nuestra desgracia, la de conservación de monedas.
El punto de partida de esta aseveración de Oddy (1978>, es una ponencia
presentada por este investigador británico en un seminario celebrado en Noviembre de
1978, en el Departamento de Arqueología de la Universidad de Durham <Reino Unido):
“Numismática y Conservación”. Esta reunión se convocó para discutir los problemas
sobre la conservación de las monedas que inquietaban a los numismáticos en ese
momento en particular, y que fue el tema de este artículo: “la preocupación de los
numismáticos por el tratamiento de su material de investigación por parte de los
conservadores”. Para parafrasear este eufemismo, Oddy decía que los numismáticos en
general no estaban contentos con los resultados de la conservación de las monedas,
salvo con los obtenidos en el Museo Británico. En conjunto, la situación respecto de la
conservación de monedas ha cambiado poco durante los más de tres lustros pasados
desde entonces. Por ejemplo, y si atendemos a las opiniones de los conservadores y
restauradores del prestigioso Museo londinense, parecen estar realmente satisfechos
con los resultados que obtienen con esos tratamientos de conservación de monedas,
aunque alguno de los métodos que se está todavía utilizando sería, con toda seguridad,
desaprobado por especialistas de otras instituciones.
La filosofía de actuación del Museo Británico (ODDY, 1993-A) consiste en que,
para la mayoría de los tipos de monedas corroídas, que todavía contienen un núcleo de
metal sustancial, es preferible llevar a cabo una limpieza química <o decapado>, frente
a otro tipo de limpieza manual basada en la aplicación de escalpelos y agujas: a pesar
de que, en los últimos veinticinco años, se ha ido eliminando gradualmente de los
tratamientos ese decapado químico -en favor del manual- en la conservación de piezas
metálicas arqueológicas. Más discutido, incluso, es el hecho de que Oddy recomiende
que, si es necesario, después de la limpieza química, las monedas sean de nuevo
33
CQN S E R VAClON
patinadas artificialmente (ODDY, 1 993-B). Hay que tener en cuenta, sin embargo, que
no todas las monedas corroídas necesitan ser limpiadas, y que, por suerte, no todas las
monedas que se han limpiado químicamente tienen que ser repatinadas artificialmente.
METODOS FISICO-MECANICOS.
Algunos de ellos son de los más fáciles de emplear, pero precisan, por parte del
restaurador, de una buena pericia manual y gran seguridad en lo que hace, ya que se
corre el riesgo de rayar la pieza irremediablemente. Es ello que no hay total unanimidad
entre los profesionales sobre la oportunidad, o no, de su aplicación. Para muchos, su
ventaja principal radica en que, en todo momento y a voluntad, se controla directamente
el avance del proceso de limpieza: precisamente por estos motivos, la anteriormente
citada conservadora del Museo de Atenas <LYKIARDOPOULOU-PETROU, 1991-6) y A.
Georgiades (1991>, son más partidarios de una intervención mayoritariamente física, por
considerarla mucho más controlable que la quimíca.
34
cONSEAyAcION
fabricadas con materias abrasivas, como polvo de vidrio, con lo que pueden ser muy
perjudiciales, especialmente en las monedas de superficie más delicada; así mismo, los
restos de goma -aunque sea inocua- al mezciarse con la materia desprendida de la
superficie, pueden hacer un efecto similar. También hay que utilizar el cepillo de pelos
de fibra de vidrio con muchas precauciones, ya que igualmente raya, y mucho,
dependiendo del metal y la época de la pieza ([Link]. una prueba PFE quedará destrozada).
ULTRA SON/CO.
Le podemos considerar un método de limpieza mecánica, porque está basado en
la proyección de ondas acústicas de altísima frecuencia sobre la superficie de la pieza.
Se utilizan, básicamente, dos métodos de aplicación: por inmersión de la pieza en una
cubeta -con agua destilada y un producto químico detergente-; o por toque puntual, tam-
bién con un fluido intermedio, en la zona a tratar, con el mismo instrumento sónico que
utiliza el odontólogo para desprender el sarro de la dentadura. Este sistema se
fundamenta en la interrelación causada entre el metal y el fluido por los rápidos cambios
alternativos de presión, que son originados por las vibraciones acústicas, produciéndose
una acción mecánica de limpieza al pasar el fluido por las fisuras de la superficie de las
monedas, desprendiéndose así la suciedad, grasa, corrosión y otros depósitos.
Este método es utilizado, en ocasiones, para acelerar la limpieza química, y se
suele considerar como la forma más efectiva para el lavado completo de las monedas,
una vez que se han limpiado. Dado que este procedimiento aplica fuerzas físicas de gran
energía, no se debe utilizar en monedas muy delgadas o frágiles. Así mismo, no se
deben mezclar piezas con diferentes patologías, ya que los tiempos de exposición y la
propia respuesta de cada pieza a estos es siempre diferente, y puede darse un caso de
electrólisis si son de distinto metal. Si no seguimos este consejo, nos podemos encon-
trar casos en que, mientras que una de ellas ha quedado perfectamente limpia, la otra
se ha estropeado irremediablemente.
LA SER.
La utilización de radiaciones lumínicas impulsadas tipo láser (LightAmp/ification
by Stimu/atedEmission of Radiation), del más variado origen e intensidad, ha venido a
revolucionar un importante número de actividades humanas por su gran precisión,
intensidad y versatilidad: armamento, telémetros, bisturíes en cirugía y odontología,
rádares, etc., y, por supuesto, en los trabajos de restauración, ya sea de edificios,
objetos arqueológicos y obras de arte de todo tipo.
El láser, al tratarse de un haz colimado de luz de un color determinado, que pasa
a través de una lente de focalización, atacará de forma selectiva sólo aquellas partes del
35
CON SERVA ClON
objeto que estén dentro de cierto indice de densidad y gama cromática, dejando intacta
al resto de la superficie que no se intenta limpiar. Esta técnica, se ha mostrado muy
efectiva en el tratamiento y supresión, por ejemplo, de pátinas o adherencias -líquenes,
musgo, etc.- de la piedra. En el tratamiento de monedas no existe una excesiva
experiencia contrastable, aunque es un método que sise utiliza para la eliminación de
ciertas alteraciones, óxidos y pátinas.
TERMICO.
En base a los diferentes índices de dilatación y contracción de cada metal, se
desarrolla el método térmico de limpieza, aplicándose, alternativamente, elevaciones de
temperatura en la estufa y enfriamientos, provocando la disgregación o sublimación de
las partículas de corrosión que se intenta suprimir. No es una técnica muy habitual, pero
si la hemos visto aplicada a monedas de hierro, cuyo único problema son los óxidos, la
herrumbre.
METODOS QUíMICOS.
Suelen ser peligrosos si no se controlan muy bien, ya que la capa de corrosión
se disuelve mediante la inmersión de la moneda en soluciones químicas de distinta
riqueza <alcoholes, ácidos, sales, disolventes, etc.), y, aunque pueden ser muy tóxicos
para el propio conservador, son muy utilizados en la normal actividad del museo. Estos
métodos tienen la ventaja de ahorrar mucho tiempo, especialmente con piezas de gran
tamaño, y se utilizan normalmente para tratar las que vienen con mucha suciedad
incrustada, las que se desconoce el metal, y la mayor parte de las corrosiones
encontradas en monedas de oro, plata, cobre, cupro-níquel y sus aleaciones, etc.
No es fácil la eliminación de esos grandes enemigos del hierro y del cobre que
son los cloruros, ya que actúan, además de superficialmente, en la profundidad del
metal, y precisan de largos tratamientos para su neutralización. Dicho queda que se
pueden utilizar gran variedad de productos -por lo general en baño- para eliminar la
corrosión del óxido, sulfatos, sulfuros, cloruros, etc., aunque siempre se deberá empezar
por los de acción más débil, para ver como reacciona la pieza, antes de pasar a aplicar
aquellos más vigorosos y eficaces, aunque sin duda más peligrosos.
METODOS ELECTROQUíMICOS.
Si las fuerzas de la naturaleza colaboran para que los metales puedan regresar
a su estado mineral primitivo, el hombre ha desarrollado sistemas con los que, a través
de la utilización bajo control de los mismos fenómenos naturales, recreándolos de forma
espontánea o inducida -mediante la aplicación de una corriente-, se puedan invertir en
36
CON SERVACION
INDUCIDOS.
El método electroquímico inducido, consiste en una reducción catódica que se
produce dentro de un fluido o electrólito (con agua destilada y sales>, por lo general
básico, donde se pone en contacto la pieza a tratar -en el cátodo <-)- con un electrodo
de otro metal -el ánodo (+ )-. Al pasar la corriente se produce una reacción o electrólisis
que genera hidrógeno, y que, a su vez, también reacciona con los productos de la corro-
sión, reduciéndolos al metal y eliminado de la moneda las capas de corrosión, al mismo
tiempo. Así mismo, para intervenciones muy puntuales, se puede apoyar directamente
sobre la superficie de la pieza -que estará conectada con el polo negativo de la batería-
un ánodo <+> de grafito, a la vez que se les moja a ambos con una solución que haga
las veces de electrólito (MOUREY, 1987).
Plasmático.
También se dispone actualmente del método inducido denominado de Reducción
Plasmática, donde la pieza con importantes incrustaciones es introducida en una cápsula
de cristal, en la que se hace un semivacio (a baja presión y temperatura) y en la que se
introduce un gas reductor -por lo general mezclas realizadas con hidrógeno, oxígeno,
argón, etc.-, que se activará por medio de una descarga luminosa de corriente alterna
a baja frecuencia (como si se tratara de un tubo de iluminación fluorescente).EI gas -[Link].
argón/hidrógeno- actuará sobre la pieza (conectada a unos electrodos), pasando las
corrosiones del estado de óxido al de metal.
La mezcla de argón y oxígeno, por ejemplo, trabaja de forma preferente sobre
compuestos orgánicos. El plasma no es un sistema barato y precisa de una formación
muy específica para su utilización. Se encuentra muy difundido, especialmente, en el
tratamiento de grandes piezas arqueológicas (hasta de 140 cm. de longitud) con
importantes patologías: espadas, fíbulas, clavos, etc.
ESPONTANEOS.
Como comentábamos, en otras ocasiones la reducción electroquímica se produce
sin utilizar una fuente eléctrica externa, de forma espontánea o natural. Es un sistema
simple y barato, en el que la moneda a la que se pretende eliminar restos de diversas
sales, es impregnada con una sustancia gelatinosa -que permita conservar la humedad-
37
CON SERVACION
ES TABIL¡ZA ClON.
Si la limpieza de la pieza debe ser importante, lograr su estabilización es
fundamental. Como ya sabemos, toda patología sufrida por una moneda, desde la más
simple pátina producida por sulfuro de plata (que puede ser inocua y resultar hasta
atractiva>, hasta los casos más graves de degradación a base de cloruros, o las
enfermedades del plomo o del cobre, es la respuesta natural del metal a los cambios o
agresiones generados en el medio: son distintos grados de avance dentro de la carrera
que les llevará de regreso a su estado mineral primitivo. Dicho esto, con algunas de las
técnicas de limpieza sólo se logra el suprimir o enmascarar los síntomas de la
enfermedad, que al no ser tratada seguirá activa y progresando.
38
CON SERVACION
CONSOLIDA ClON.
En ocasiones, además de sufrir alguno de los problemas que hemos visto, ya sea
como resultado del tratamiento, o por causas naturales o provocadas, la pieza puede
estar partida, exfoliada, tener una gran grieta o habérsele saltado una asca, por lo que
habrá que proceder a reintegración y consolidación.
REINTEGRACION.
Estos procedimientos tienen como fin mantener la integridad física y estética de
la pieza, dotándola de una mayor resistencia e, incluso, de mejor apariencia <ya que si
falta un trozo, la pieza puede ser completada con un postizo). Con este fin se utilizan,
de carácter reversible, gasas, soportes, aglutinantes de pátinas, etc.; como adhesivos,
resinas sintéticas que puedan ser eliminadas con disolventes, sin dañar el metal.
Para ensamblar los fragmentos, no se debe aplicar ningún tipo de soldadura
metálica, ya que es un tratamiento de difícil o nula reversibilidad y supone aplicar altas
temperaturas que pueden provocar la recristalización de la estructura interna, con lo que
cualquier estudio metalográfico posterior ([Link]. para conocer las técnicas de fabricación)
nos saldría falseado.
PRO TECCION.
Después de haber procedido a la limpieza, consolidación, estabilización, o lo que
le corresponda a la pieza, habrá que darle un buen lavado final para eliminar todo resto
de producto químico de los utilizados en alguno de los procesos anteriores. Acto
seguido, será introducida en la estufa por el tiempo que se precise, hasta que quede
asegurado el total secado de la moneda o medalla.
Es conveniente en todos los casos, y muy especialmente cuando va a ser
expuesta, el dotar finalmente a la pieza de una capa de protección permanente contra
la corrosión que pudieran causarle con posterioridad la humedad y las impurezas del aire.
Es necesario, así mismo, que el producto que se le aplique no obscurezca o esconda los
detalles de la moneda, por lo que, generalmente, se recomienda el uso de resinas
transparentes en forma de barniz o laca, y de ceras o aceites.
39
CONSERVACION
En cualquier caso, la calidad de los barnices y lacas modernos mejora día a día
([Link]. los diferentes tipos de las marcas Paraloid, Pioloform, etc.), y sin duda es muy
superior a la de hace unas décadas, por lo que la aplicación que hoy hagamos deberá
ser reversible, así como que todos los productos puedan ser retirados sin el más mínimo
problema al cabo de un tiempo ([Link]. para aplicar un nuevo producto de mayor garantia
y efectividad>. Estas lacas se pueden aplicar por aerosol o con un pincel. Este procedi-
miento de aplicar, primero, un recubrimiento de celulosa y, después, una capa de cera
o parafina, proporciona la mejor protección y está al alcance de cualquier profesional,
aunque si conviene tener en cuenta algunas regias: no utilizar el mismo barniz sobre
todos los metales o para todos los tipos de medio ambiente, ya que éste funcionará en
uno u otro de diferente manera; asimismo, es importante saber que los barnices -no las
ceras- se degradan bajo el efecto de los rayos ultravioletas de la luz <MOUREY, 198?>.
40
CONSERVA ClON
PLANCHAS DE GRABADO.
Las planchas o láminas originales de los billetes suelen ser de cobre o, más
común y modernamente, de acero templado, y con un tamaño más o menos similar al
del efecto del que se trate. En el caso de las planchas de impresión, el tamaño, además
de ser el resultado de la repetición de un transferido y de una reproducción galvánica,
variará en función del número de efectos que quepan en cada pliego.
La conservación de las planchas de acero es delicada, ya que, aunque estén
templadas para asegurar su dureza, si no están perfectamente protegidas son muy
41
CON SERVACION
oxidables por su alto contenido férrico; además, suelen aparecer únicamente impregna-
das, de algún tipo de grasa o cera, por la cara grabada o bruñida, con lo que el proceso
de degradación puede estar teniendo lugar por el reverso de la misma.
UTILLAJE.
En cuanto al resto de piezas relacionadas con el refinado, transformación y
manipulado de los metales -herramientas, crisoles, balanzas, maquinaria, etc.-, el
42
CONSERVAClON
PAPEL.
Como ya vimos, en el apartado dedicado a las piezas de metal, el control,
identificación, fotografiado, diagnosis y determinación del tratamiento, son el preámbulo
imprescindible a toda restauración, actuándose de igual manera con los billetes impresos
en papel. Intervención restauradora que tendrá como fin recuperar la integridad física y
funcional de la pieza, gracias a la corrección de las alteraciones o daños que la afectan.
Se trata de devolver al billete a su estado de equilibrio y, en proyección retrospectiva,
recuperar su condición monetaria y estética originales. El fundamento de los tratamien-
tos consiste, según algunos criterios, en reafirmar la base material del mismo y
proporcionarle de nuevo las características perdidas o mutiladas, siempre y cuando esta
devolución no implique la desvirtuación de su originalidad.
En esta línea, la intervención debe estar supeditada al respeto de la integridad
total y absoluta de la obra gráfica y su función, ya que sólo así se mantendrá la
autenticidad de lo que la autoridad emisora y el autor del diseño ejecutaron y transmv
tieron. Tengamos en cuenta no hacer manipulaciones que impliquen modificación real
o aparente de los auténticos y privativos valores documentales de la pieza.
LIMPIEZA.
Es la eliminación de cuantos enmascaramientos, ajenos a la integridad original del
billete, existan en su superficie e imposibiliten su adecuada identificación e interpreta-
ción documental, desde el punto de vista histórico, económico o artístico. Nos referimos
no sólo a la lógica limpieza mecánica de la suciedad que afecta a la superficie del papel,
que se suele hacer con una pequeña almohadilla con goma, o con disolventes no
acuosos, sino también a la desinfectación -[Link]. hongos- y desinsectación, si están
presentes estos problemas.
43
CONSERVACION
Igualmente, y una vez comprobado que las tintas no son solubles, se procederá
al lavado de la pieza con detergentes neutros o sustancias blanqueadoras -con
precaución-, para blanquear el papel y desprender la grasa y suciedad profunda que no
pudiera haberse retirado mecánicamente -inmersión que es aprovechada para neutralizar
al papel-, y a la eliminación de parches, cintas adhesivas, pseudorreparaciones, etc..
ESTABILIZÁ ClON.
REINTEGRA ClON.
Una vez limpio y neutralizado, el billete deberá ser reparado de todas aquellas
faltas, desgarros, dobleces, arrugas, etc., que padezca. Se procederá a la rein-
corporación de los fragmentos desprendidos de la pieza cuando sea evidente su
pertenencia al conjunto. Las roturas rasgados, fracturas, etc., pueden ser reparadas con
tiras de papel tissue; y los billetes cuya fibra esté sumamente frágil <especialmente los
más antiguos que, además, suelen ser unifaz) podrán ser reforzados con una capa nueva
de papel en todo su reverso. De igual manera, los orificios y faltas pueden ser
44
CON SERVA ClON
reconstruidos añadiéndole pulpa de papel en el lugar correspondiente, que una vez seca
hará cuerpo con la fibra original. Las modernas máquinas de reintegración por succión,
hacen unos trabajos con excelentes resultados y en muy poco tiempo. Básicamente, se
trata de ubicar la pieza de papel sobre una tela metálica (perfectamente delimitada por
bandas de plástico) en la cubeta del aparato, que se inunda y en la que se diluye pulpa
de papel que se haya calculado necesaria, previamente disgregada. Al hacer funcionar
la máquina, el agua se succiona y la pulpa se depositará únicamente en los lugares por
donde se permite el paso del agua. Una vez finalizada la operación, se dejará secar la
pieza entre cartones secantes y bajo una cierta presión ejercida por una prensa o pesas.
Si la pieza es importante, o si el fin al que esté destinada lo precisa y justifica (y
una vez reintegrada la falta de papel, manual o mecánicamente>, se puede pensar en
sustituir la superficie en blanco resultante por la reconstrucción plástica de los
elementos perdidos -incluida la grafía-, pero que son identificables gracias a los paralelos
y la documentación disponible, según estilo análogo al original. Esto se realizará
únicamente sobre las zonas en blanco reimplantadas con técnicas y materiales solubles
(reversibles> y distintos a los originales, para que al integrarse en la unidad del conjunto,
pueda ser fácilmente reconocido su carácter no original.
También se puede optar, como se hace con la pintura, por la reintegración
volumétrica y cromática de los elementos desconocidos y sin posibilidad de identifica-
ción, siempre que su presencia sea necesaria para la comprensión o mantenimiento
físico de la pieza, según estilo neutro y materiales distintos del posible original, para que,
en ningún caso puedan interpretarse como pertenecientes a la integridad primitiva u
original del documento monetario en cuestión. Toda reintegración -tanto inoportuna
como la severamente criticada- se deberá poder eliminar simplemente con sumergir la
pieza de nuevo en agua.
PRO TECCION.
Al igual que recomendábamos al tratar la conservación de las monedas, la
protección del billete debe empezar en el control de las condiciones medio ambientales
de almacenaje y exposición. Es importante mantener los niveles de temperatura, hu-
medad y, en exposición, de iluminación. Así mismo, es importante filtrar el aire para
evitar la existencia de partículas degradantes, además de controlar periódicamente los
contenedores y soportes para evitar que, si es que se vuelven ácidos, ésta migre a las
piezas.
Todos los soportes que utilicemos para guardar la colección de billetes -álbumes,
sobres, etc.- deberán ser totalmente libres de ácido y de un comportamiento estable.
Actualmente, se aplican algunos sistemas de protección basados en la laminación del
45
CQN & ER VAClON
billete entre dos películas plásticas, que posteriormente se funden formando cuerpo por
la acción de una plancha caliente. No parece que sea un método adecuado al ser
difícilmente reversible y someter al papel a altas temperaturas durante el proceso de
pegado. Otra cosa será proteger la colección dentro de fundas plásticas neutras y
estables -más adelante hablamos de los diferentes tipos y características- cuyas
aperturas queden, mientras tanto, selladas para evitar el polvo. En cualquier caso, sera
fundamental para asegurar esa estabilidad de la colección, una labor continuada de
control y revisión ocular de las piezas por parte de los conservadores.
46
ALMACENAJE
.7
ALMACENAJE
Antes de proceder al almacenaje de las piezas, una vez que éstas ya han sido
recibidas como tales en la colección del museo, y después de haber sido autentificadas,
registradas, clasificadas, y, si procede, restauradas (limpiadalconsoiidada/protegida), se
tendrán que estudiar todos los aspectos relacionados con la instalación de la sala de
reserva o depósito del museo y de la elección de los contenedores y soportes más
adecuados a nuestras necesidades, colecciones, espacio y presupuesto, y que estarán
en contacto directo con las piezas.
LA SALA DE RESERVA/DEPOSITO
CONDICIONES ESPACIALES.
Se intentará que la sala de reserva esté situada lo más cerca posible del lugar de
trabajo del equipo de conservación del museo, sin que existan barreras arquitectónicas
que les impidan, por ejemplo, el uso de carritos en los que llevar los álbumes o
monetarios. Así mismo, se deberá prever disponer de suficiente espacio libre por si se
precisa aumentar el número de contenedores <armarios, monetarios, estanterías,
compactos, etc.) o. si es necesario, situar puestos de trabajo en su interior para atender
demandas de la investigación en este sentido.
47
ALMACENAJE
SEGURIDAD.
Si la sala no está ubicada dentro de una cámara acorazada, o la puerta de acceso
no está blindada, deberán ser añadidos, además de un dispositivo de cerraduras y
anclajes de seguridad, un juego de balances magnéticos en cada uno de los posibles
accesos para detectar su apertura desde el puesto de control. Es muy interesante
instalar en el acceso un lector de tarjetas, para conocer en todo momento quién y
cuándo entra, y para determinar las personas que están autorizadas a pasar.
En todos los casos, y en función del presupuesto disponible para seguridad
(suelen ser caros estos dispositivos), se debieran instalar detectores ultrasónicos de
movimiento, un sistema de circuito cerrado de televisión, sensores de presencia por
infrarrojos, detectores de humos, etc., todos ellos conectados a una Central de Alarmas,
o al puesto más cercano de seguridad, que posibilite una respuesta inmediata frente a
cualquier contingencia.
Del mismo modo, el sistema contraincendios (difusores de agua; extintores de
agua, polvo, gas; etc.> deberá ser elegido en función de las características físicas de las
piezas allí guardadas, para el caso de que, por la causa que fuera, se declarase allí un
incendio, no fuera peor el remedio que la causa que provocó la respuesta del sistema
de protección. En todos los casos, los sistemas tendrán que ser revisados con
regularidad y probarse su efectividad por una empresa de mantenimiento, siguiendo las
especificaciones del fabricante.
CLIMATIZACION.
El objetivo de nuestra intervención, en función del plan de conservación
preventiva, será el dotar al depósito de un ambiente estable y puro las 24 horas del día,
y los 365 días del año, dado que lo realmente perjudicial para las colecciones son los
cambios bruscos de los niveles de temperatura y humedad y, por tanto, de Humedad
Relativa (H.R.) (los niveles óptimos de estos parámetros son estudiados más adelante>.
Por lo que se evitará, en la medida de lo posible y con el uso de telas refractarias, la
incidencia directa en el depósito de la luz solar y su importante aporte calórico. Cuando
la renovación del aire sea directa del exterior o proveniente de otra sala contigua sin
climatizar, se deberán instalar filtros de aire para evitar la entrada de partículas
polucionantes en suspensión, polvo o gases perjudiciales. Un depósito presurizado
evitaría estos problemas.
Así mismo, se debe colocar en el interior de los depósitos el correspondiente
dispositivo de control termo-higrométrico para detectar, en todo momento, las posibles
variaciones ambientales, así como para llevar un control estadístico periódico de las
mismas. Además de los ya clásicos termohigrógrafos de cuerda y gráfica de papel -y
48
ALMACENAJE
CONTENEDORES.
Llamamos contenedores a los muebles o estantes que, en el depósito, guardan
o reciben en su interior las bandejas, monetarios, álbumes, sobres, etc. (a los que
llamamos soportes>. En función de nuestro presupuesto, las características físicas de la
colección y del espacio disponible, podrán ser móviles o fijos, lo cual es muy importante
a la hora de facilitar nuestros movimientos dentro de la sala de reserva. Un gran mueble
o armario de seguridad-monetario puede tener su interior lleno de bandejas; un armario
o estantería puede contener, a su vez, varios monetarios -llenos de bandejas- de menor
tamaño y, posiblemente, más manejables.
La utilización de estanterías móviles, los llamados sistemas “compactos”, ha
venido a dar solución al problema endémico de falta de espacio. Habrá que seleccionar
con mucha atención, por ejemplo, el tipo, calidad y resistencia de los estantes, ya que
49
ALMACENAJE
LOS MATERIALES.
Con carácter general, tendremos que tener mucho cuidado con los productos
base con los que se han fabricado los elementos existentes dentro de nuestros
almacenes. Se utilizarán materiales inertes <metales, maderas, plásticos, telas, resinas,
pinturas, papel, adhesivos, cartones, etc.) de comportamiento neutro, por si mismos
(mejor que por imprimaciones que les hacen difícilmente estables) y en el momento de
su adquisición, y a lo largo de todo el tiempo en que esté prevista su utilización. De igual
manera, se espera que no reaccionen de forma negativa al contacto con el aire, con los
otros materiales utilizados en el almacén o con la materia con que se han fabricado las
piezas de la colección ([Link]. con las tintas de los billetes). Por lo que comprobaremos
cada caso y conoceremos aquellos productos o sustancias contraindicados, estudiando
detenidamente las especificaciones técnicas que nos deben aportar los proveedores,
contrastándolas con los resultados de los análisis que nosotros mismos realicemos o
encarguemos hacer, y, en caso de duda, nos abstendremos de su utilización.
EL SOPORTE.
Una vez lista la sala, se tiene que decidir el soporte que contendrá o estará en
contacto directo con las piezas, y que, entre otras funciones, deberá protegerlas frente
a las partículas degradantes, humedad, gases, polvo y, en su caso, hasta de los
insectos. También se ha de crear un microclima interior, en el cual se mantengan de
forma constante y natural los niveles de humedad y temperatura, así como de resguardo
50
ALMACENAJE
frente a posibles radiaciones luminicas perjudiciales. Así mismo, el soporte elegido nos
deberá facilitar, en la medida de lo posible, el control, acceso y estudio de las piezas.
MONEDAS Y MEDALLAS.
Los proveedores de productos de conservación y almacenaje, ya sea para el
mundo de la Numismática o el de los museos, pone a nuestra disposición para el
depósito de monedas y medallas, y en función de las dimensiones y material de éstas,
un variado muestrario de monetarios, álbumes y sobres:
MONETARIOS.
Monetarios construidos en metal, madera, plástico, etc., y con bandejas, a su
vez, de plástico, metal o madera, ya que se pueden mezclar. Es el sistema de soporte
más adecuado para museos y grandes colecciones privadas de monedas. Los hay de
dimensiones similares a los de armarios, y de tamaño mucho más pequeño y manejable,
que han de guardarse en contenedores, como los modelos de madera comercializados
bajo las marcas Crozier -en uso en el Museo Casa de la Moneda de Madrid- y Pheon.
Estos monetarios son los más recomendables: son muy manejables y portátiles,
ya que se pueden intercalar en los estantes y sacar de los contenedores para trabajar
en ellos, por ejemplo, sobre una mesa o en la oficina de conservación. La bandeja tiene
la ventaja, frente al álbum y el sobre, de permitir un más fácil acceso y contemplación
de las piezas en su conjunto, aunque está claro que un mal movimiento, muy en relación
con el tamaño de ésta, puede hacer que las monedas terminen en el suelo, con el
posible daño y el consiguiente desorden de las mismas.
De entre los muchos materiales y modelos de bandejas que los fabricantes ponen
a nuestro alcance, tendremos que elegir el más adecuado a nuestras necesidades: lisas,
en las que las monedas se depositan sobre cartones o en cajas de plástico o carton
móviles, facilitando la convivencia en un mismo espacio de piezas de muy diferentes
formas y tamaños. Este modelo esta especialmente recomendado cuando la cuestión es
guardar medallas, ya que, además, se pueden encontrar fabricadas con doble o triple
altura que la de las normales, con lo que se facilita la custodia de piezas de gran grosor.
Las bandejas más habituales son las que tienen troqueladas cavidades redondas
o retículas cuadradas de diferentes tamaños, y que se podrán elegir dependiendo del
criterio existente de almacenaje -[Link]. si es por valores, tamaños, etc.-, ya que si se
hace, por ejemplo, desde el punto de vista cronológico o de ceca, tendrán que compartir
un mismo tamaño de orificio piezas de diferente diámetro, con lo que se tendrá que
escoger el de la más grande, aunque nos quede la sensación de que se está desaprove-
51
ALMACENAJE
chando espacio -que implica, además, la compra de más bandejas (a mayor diámetro por
cavidad, menor número de piezas por bandeja). Asimismo, si se trata de una colección
en expansión, habrá que prever espacios vacíos para ubicar los nuevos ejemplares
donde, en teoría, les corresponda, para evitar que se queden muy descolgados de su
período o serie temática.
Los monetarios con grandes bandejas metálicas son los que normalmente dan los
mayores problemas de manejo, ya que se suelen hacer con chapas finas para evitar el
exceso de peso, con lo que se produce un peligroso efecto de alabeo, que puede dar con
las monedas en el suelo. No obstante, en un momento de aumento súbito de la
humedad y dependiendo del material que se interponga entre el metal de la bandeja (ya
sea como base de reposo de la pieza o como recubrimiento -pintura, barniz, etc.- de la
misma) y el de la propia moneda, se puede manifestar un efecto electroquímico de
condensador que puede terminar por dañar las piezas, además de que un roce con unos
bordes desprotegidos puede rayarías. Las que menos problemas pueden plantear entre
las metálicas son las bandejas esmaltadas al horno.
52
ALMACENAJE
con la estructura metálica- hasta de mano, tiene n casi todas las ventajas que los de
madera, más la de un precio mucho más económic o. Mientras se trate de un compuesto
plástico libre de cloruros, sulfuros o ácidos (comc el poliestireno o el poliéster), no hay
problema en su utilización para la confección de be ndejas, aunque surgen impedimentos
con ciertos compuestos plásticos que producen va pores corrosivos. Aquellos materiales
con un comportamiento inerte, como el “pie <iglás”, están siendo utilizados en
numerosos museos, por su facilidad de manejo y nayor duración, especialmente en los
que tienen colecciones de monedas y sellos de plomo <[Link]. el Museo de Atenas);
aunque tienen el problema que, en caso de fuego, se fundirán formando un bloque -casi
seguro irrecuperable- con las piezas, como ocurri 5 hace unos años en un incendio que
hubo en el Gabinete Numismático de un important e banco público austriaco. Pionero en
la búsqueda de soluciones basadas en materiale ~plásticos, fue el Convenio suscrito
entre la Universidad Complutense de Madrid y e 1 Patrimonio Nacional, dirigido por la
Prof. Dra. Dña. María Ruiz Trapero (con la colal ‘oración técnica del Dr. D. Angel M.
Municio), por el cual se trabajó en el diseño y fa bricación de bandejas de metacrilato
para la confección de los nuevos monetarios de •a colección numismática de Palacio,
además de su estudio y publicación.
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ALMACENAJE
ÁLBUM.
Los álbumes, cuyas hojas suelen ser por lo general de plástico, y en los que las
piezas son recibidas ya sea en un cartón, en un sobre o, directamente, en los espacios
realizados al efecto en la propia página, facilitándonos la visión del anverso y del reverso
de la pieza, son los menos aconsejados para la actividad museológica, por los problemas
de conservación que siguen planteando. Las hojas de plástico pueden dañar la pieza al
fomentar la condensación del vapor de agua del ambiente, así como que la moneda se
empañe. Además, es normal que las hojas de plástico de baja calidad vayan perdiendo
flexibilidad con el tiempo y se vuelvan opacas, como resultado de sus procesos de
degradación.
Los antiguos celuloides, que fueron los primeros productos plásticos de este tipo,
eran perjudiciales para todos los metales en general, además de muy peligrosos por su
alta combustibilidad. Desde hace muchos años se ha demostrado que ciertas sustancias
contenidas en los álbumes con hojas de cloruro de polivinilo -los más utilizados entre los
coleccionistas- pueden atacar especialmente a metales como el cobre, hierro, aluminio
y zinc, entre otros; haciéndolos reaccionar con dichas sustancias, y alterando, por tanto,
su estabilidad química. Al cloruro de polivinilo se le han ido incorporado, para darle
mayor consistencia, compuestos de zinc, plomo y estaño, y aunque éstos no activen el
natural envejecimiento del plástico, desprenden cloro, que de hecho también ataca al
metal de las monedas.
Alguna posibilidad para guardar las monedas en plásticos sería la de la utilización
de hojas fabricadas, por ejemplo, con una película delgada del compuesto especial de
celofán PME 325 (36 gr/cm2) -no olvidemos que el antiguo celofán es muy peligroso-,
la cara que toca la moneda está cubierta con polietileno y en la otra cara con
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ALMACENAJE
nitrocelulosa. Recomiendan en este caso cerrar los extremos con un sellador caliente,
pero entonces se pierde el principio de accesibilidad. Así mismo, no son dañinos ni el
polipropileno VK 166, ni el Suprathene. En cualquier caso, parece que lo que mejores
resultados está dando en los museos monetarios <especialmente con los billetes> es la
utilización de láminas de poliéster o triacetato de celulosa del tipo del Mylar “D” o
Me/mex “5” (polietilentereftalato -PET->.
SOBRE.
Los sobres de plástico, papel, cartulina, etc. son el sistema más económico y
simple para almacenar monedas y medallas, y sigue siendo muy utilizado en gran
número de museos, junto con los monetarios, para guardar, por ejemplo, las piezas de
excesivo tamaño, las repetidas, cuando se está en preparación de exposiciones, para
envíos o traslados, etc. Se suelen guardar en cajas -cartón, metal, plástico- y,
dependiendo de sus dimensiones, también en páginas de álbumes. En el Museo Casa de
la Moneda de Madrid, aquellas piezas que se mantienen en sobres, están en armarios
ficheros metálicos, cuyos cajones tienen en su interior contenedores compartimentados
con tapa metálica con llave, siendo el conjunto fácilmente extraible con unos tiradores,
para su cómodo traslado hasta la mesa de trabajo.
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ALMACENAJE
pequeñas partículas de los sulfuros de los que, así mismo, está compuesto el celofán,
produciendo un ennegrecimiento característico.
Si hablamos de la calidad del papel o de la cartulina de los sobres, buscaremos
uno de fuerte textura <tipo “kraft”) que sea no sólo neutro, desde el punto de vista de
la acidez (aunque hay profesionales que le restan importancia en relación con los
metales, su presencia es claramente perjudicial), sino, como se trata de proteger
metales, inerte desde el punto de vista de los ácidos orgánicos. Se tendría que
comprobar que no proviniera de pasta de madera de roble u otros árboles similares, que
como ya se ha experimentado y dicho, además de ser higroscópicos tienen resinas que
emanan gases que fomentan la corrosión y el patinado de las monedas.
PAPEL MONEDA.
Para el almacenaje de los billetes hablaremos básicamente de sobres y álbumes:
SOBRE.
Puede que se trate del sistema más sencillo y barato para guardar los billetes de
la colección. El único problema práctico que nos plantean los sobres y las fundas,
cuando no son transparentes, es que nos obligan a extraer la pieza para su contempla-
ción y estudio, con el consiguiente manoseo, manipulación y posible daño -[Link].
esquinas dobladas-. En cambio, tienen la ventaja de disponer de toda la superficie para
hacer anotaciones o una ficha catalográfica.
En cuanto al material en sí, los confeccionados con papel tienen el problema de
que pueden contagiar a las piezas su posible problema de acidez, por lo que se elegirán,
a ser posible, sólo aquellos sobres fabricados con fibra neutra de algodón -no olvidemos
que la pasta de madera tiene lignina-. Así mismo, estos sobres deben ser archivados y
protegidos del polvo, la luz y los cambios bruscos de HA., en cajas de cartón neutro
(independientemente de que luego se ubiquen en un fichero metálico>, que además haya
sido protegido con un tratamiento contra hongos, insectos, etc., y que serán la primera
barrera de protección frente a posibles imponderables.
Se va imponiendo el uso de fundas de plástico -material que a continuación
comentaremos- en sustitución de los sobres de papel, aunque para nosotros el sistema
más práctico para conservar billetes sea el álbum.
ÁLBUM.
Los ha habido de muchas formas y materiales, aunque más parecidos a los
utilizados para guardar fotografías, que específicamente diseñados para billetes. Hemos
tenido la oportunidad de ver colecciones de billetes pegados directamente a cartulinas,
56
ALMACENAJE
totalmente ácidas, además; o fijados con cantoneras, con lo que tenían las esquinas
melladas, y llenos de manchas marrones de acidez (en concreto una espléndida
colección de billetes locales alemanes>, etc. Las hojas deberán ser preferiblemente de
plástico transparente, para no entorpecer la visión de ambas caras, evitándonos el
extraer la pieza y los problemas inherentes a todo soporte de celulosa.
Así mismo, otras ventajas de la utilización de álbumes de hojas transparentes
intercambiables radican, en que se facilitará la visión de conjunto de las piezas y, por
tanto, el control y conservación de las mismas, así como el intercalado y almacenaje de
los billetes, según el criterio que establezcamos (país, ciudad, periodo histórico, etc.>.
OTRAS COLECCIONES.
Como comentábamos al hablar de las piezas propias de los fondos de un museo
monetario, al tener estos tan variada dependencia orgánica, antecedentes y peculiarida-
des, no será raro que nos encontremos más frente a un problema de almacenaje de
carácter general, que ante uno estrictamente monetario.
Como aquí podemos hablar de condiciones ideales, lo suyo seria que se pudieran
disponer de tantas salas de reserva como grandes familias de materiales tuviéramos que
almacenar: metales, papel, etc. Pero vayamos por partes:
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ALMACENAJE
PLANCHAS DE GRABADO.
Las planchas originales de los billetes suelen ser de cobre y, más comúnmente,
de acero templado, de un tamaño más o menos similar al del efecto. Como ya vimos al
tratar sobre su conservación, las de acero, si no están perfectamente protegidas, son
muy oxidables; mientras que las de cobre, que en ocasiones pueden aparecer cromadas
para dotarlas de una mayor protección y resistencia durante el proceso de transferido
<aunque es un metal bueno para que trabaje el grabador>, son raras de encontrar, a no
ser que se trate de una reproducción galvánica; en cualquier caso, son muy delicadas.
Para su almacenaje, recomendamos envolverías en papel o guardarías en sobres,
en cuya superficie se puede pegar una fotocopia de una prueba de estado, para que no
haga falta abrir el paquete cada vez que necesitemos comprobar algún detalle de la
plancha (por ejemplo, si ésta ha sido totalmente finalizada o si le falta algún elemento).
Luego, se pueden depositar de perfil en cajones, o tumbadas sobre bandejas, lo cual
dependerá de aspectos como el peso y la cantidad de las mismas.
MODELOS.
Los originales de monedas y medallas, realizados en escayola, arcilla <de cierto
grosor>, madera, resma plástica “epoxy”, galvanos, “nylon-print”, etc., se pueden
guardar sin mayor problema en vertical, dentro de cajas de cartón realizadas al efecto
(envueltos o con algún tipo de relleno inerte de los utilizados en los traslados para
amortiguar golpes), con lo que se facilitará su ubicación y localización en las estanterías.
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ALMACENAJE
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ALMACENAJE
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ALMACENAJE
METALES.
Como venimos indicando a lo largo de todo este capitulo, alcanzar la estabilidad
de las condiciones ambientales dentro del área de reserva -y de exposición también- es
el primer objetivo que nos debemos marcar, para poder establecer, a continuación,
aquellos niveles de temperatura y humedad más idóneos a cada caso. Como marcar
exactamente unos parámetros es difícil, porque cada caso tiene sus condicionantes, si
es cierto que cuanto menor sea la humedad relativa a la que expongamos las monedas
mejor, con carácter general, sí podríamos aceptar como adecuado un nivel de H.R.
situado entre el 30 y el 60%, y a una temperatura entre los 15 y 220C. Como nos
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ALMACENAJE
PAPEL.
Las condiciones climáticas que estableceremos para el almacenaje de las
colecciones de papel moneda, documentos, etc., tienen como fin mantener estacionarios
e inertes los factores intrínsecos y extrínsecos que en su momento enumerábamos,
evitando la aparición de algunas de las diferentes patologías que pueden afectarles, así
como el mantenimiento, en un estado óptimo de hidratación y flexibilidad, de la fibra
vegetal que asegure la cohesión del propio papel.
Dependiendo de la época y de la higroscopicidad de cada tipo de papel, que
estará muy en relación con la pasta base utilizada y los aditivos -colas, aprestos, etc.-
que haya recibido durante el proceso de fabricación, los niveles máximos de tolerancia
de H.R. podrían fijarse entre el 45 y 65%, a una temperatura entre 16 y 240C. Por
encima de estos niveles de humedad se verían degradados ciertos aditivos y comprome-
tida la cohesión de la propia hoja, además de aumentar peligrosamente la posibilidad de
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ALMACENAJE
que intervengan los factores biológicos de degradación. Igualmente, por debajo de éstos,
el papel se volvería progresivamente rígido y quebradizo.
Visto lo anterior, consideraremos como los más adecuado para el almacenaje del
papel mantener unos niveles de H.R. de entre el 50 y el 55%, y a una temperatura de
20-220C. En climas muy secos, para alcanzar esos niveles ideales de humedad se hará
necesario instalar dispositivos de humectación, así como tener previstos filtros que
eviten el exceso de polvo y de partículas en suspensión que este tipo de ambientes
suelen propiciar.
FONDOS MIXTOS.
En los museos, el problema más importante que se suele plantear es la falta del
suficiente espacio para el almacenaje de piezas, la necesidad de mezclar, en un mismo
recinto, piezas de muy distinta naturaleza y material, precisadas, por tanto, de un
diferente trato y tipo de conservación preventiva. Cuando no nos quede otro remedio,
habremos de intentar alcanzar un nivel medio de H.R. lo más adecuado posible a los
distintos requerimientos de cada material, para que al menos éste no sea perjudicial a
la pieza más sensible.
Conocidos en los apartados anteriores los niveles más adecuados de H.R. para
la conservación de las monedas y los billetes, podremos indicar para almacenaje
conjunto de los mismos un nivel de entre el 45% y el 50%, a una temperatura de 20-
220C. Hablando de la climatización de fondos mixtos, es muy importante asegurar, como
ya se comentó al tratar el primer caso, el control puntual de aquellas piezas precisadas,
ya sea de un menor o de mayor índice de humedad, que el establecido con carácter
general para la sala. En esta línea de actuación, además de los productos que
anteriormente citábamos, existe otro tipo de material silicio, bajo la marca comercial Art-
Sorb y en diferentes presentaciones (gránulos, planchas, cassettes), que, partiendo de
un nivel prefijado de humedad, irá cediendo o absorbiendo la misma, en función de las
variaciones que sufra el ambiente -cerrado- circundante. Lo cual nos asegura una climati-
zación personalizada y adaptada a la casuística de cada pieza.
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EL PLAN GLOBAL DE SEGURIDAD
El objeto de este capítulo no es otro que proponer una breve reflexión en torno
a la seguridad como parte fundamental de la estructura de funcionamiento de cualquier
museo, y, muy especialmente, en una institución relacionada con el dinero. Así mismo,
haremos una síntesis de las ideas sobre seguridad expresadas en las anteriores páginas
y daremos una serie de recomendaciones, herramientas de acción tanto físicas como
humanas <que aplicaremos en los siguientes capítulos), necesarias para garantizar en
todo momento la seguridad de las colecciones que se custodian y exponen en un museo
monetario, así como de las personas que en él trabajan, investigan o se distraen. En
cualquier caso, además de nuestra propia experiencia en este campo, nos hemos
basado, principalmente, en el trabajo de Robert G. Tillotson, Museum Security <1977),
publicado en Paris por ICOM, y traducido al español por el Ministerio de Cultura (1980>.
64
EL PLAN GLOBAL OE SEGURIDAD
PREMISAS.
65
EL PLAN GLOBAL OF SFGURIOAO
Una vez que ya exista esta mentalización general, es necesario conocer el terreno
y las circunstancias por las que nos movemos y fijar el papel o la tarea a desarrollar por
cada empleado del museo en materia de seguridad, es decir, definir y describir
adecuadamente los posibles riesgos. Las responsabilidades deben estar claramente
señaladas de forma que, en caso de algún incidente, la acción de cada miembro del
personal encaje plenamente en el conjunto de medidas de seguridad, que contribuirá a
una solución más eficaz del problema. El elemento humano juega un papel esencial en
la protección de los museos.
66
EL PLAN GLOBAL DE SEGURIDAD
Para una evaluación correcta del riesgo que tiene un museo, al igual que haría
una compañía de seguros antes de asumir una importante póliza, se deben considerar
una serie de factores que hagan ver, mediante una posterior cuantificación de los
mismos, el nivel de riesgo en que nos encontramos. De esta forma, se podrá dictaminar
qué acciones se han de adoptar para alcanzar el nivel de seguridad deseado o
previamente establecido. No se pueden dictar criterios de seguridad homogéneos para
todos los casos y situaciones de manera indiscriminada. La seguridad, cada vez más,
responde a factores técnicos concretos y su desarrollo a acciones precisas, adaptadas
a los niveles de riesgo en que nos encontremos. Es evidente que el mantener vías de
conexión con los responsables de la seguridad de otros museos y el intercambio de
experiencias sobre incidentes ocurridos en los mismos, resulta beneficioso para poder
adelantarnos a situaciones inesperadas (bandas internacionales de criminales, nuevas
tecnologías, etc), que ya se han planteado en aquellas instituciones.
PLAN PERSONALIZADO.
Como ya se ha comentado, no es lo mismo hablar de un museo enclavado en
Noruega, que otro situado en Mauritania; por lo que, a cada circunstancia humana, a
cada tipo de pieza, a cada estilo de gestión institucional o empresarial, a cada ubicación
geográfico-climática, etc., se debe aplicar y desarrollar un diferente y personalizado plan
de seguridad. Como es lógico, existen reglas generales y experiencias pasadas que no
conviene olvidar y que casi se convierten de obligado cumplimiento.
EL PERSONAL.
Cualquier instalación de seguridad, incluso las más sofisticadas y perfectas desde
el punto de vista técnico, necesitan una intervención inmediata y eficaz; sin ésta, la
instalación de un sistema será a todos los efectos inútil. La presencia de vigilancia
humana es irreemplazable, ya que las instalaciones mecánicas o electrónicas lo más que
harán será incrementarla, complementarla y poner sobreaviso al equipo de seguridad.
Una alarma que suene y a la que no haya quién responda o preste atención, será sólo
un ruido molesto.
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EL PLAN GLOBAL DE SEGURIDAD
Los celadores y vigilantes son, a menudo, los únicos empleados del museo con
los que el visitante toma contacto. Los guardias (muy a menudo pertenecientes a una
compañía externa de seguridad) deben ser informados de sus funciones y responsabilida-
des “de cara a la buena imagen que de la institución se ha de dar”, y convenientemente
entrenados para la función a desarrollar. Cualquier tipo de incidente debe ser previsto
y el vigilante debe ser adecuadamente formado para hacerle frente. En su responsabili-
dad, entran en juego, además, el propio museo, la colección y el público visitante. Su
labor debe ser, por tanto, concebida como una representación del museo, con lo que
conviene mantener la moral y el sentido de responsabilidad de éstos a un alto nivel.
El personal dedicado a las funciones de celador-guía, por lo general perteneciente
a la propia plantilla y mucho más imbricado en el proyecto global de museo, deberá
poseer una serie de determinadas características físicas y psíquicas que le hagan cumplir
correctamente la misión que se le encomiende, además de estar perfectamente
coordinado con el departamento de seguridad. Igualmente, además de informar sobre
cuestiones generales relativas a las áreas del edificio, exposiciones, salas y piezas, etc.,
en los momentos difíciles deberá ofrecer al público un semblante de tranquilidad y
autocontrol. Esta actitud será imprescindible para realizar las tareas que, por ejemplo,
le hayan sido encomendadas realizar en caso de incendio; dar la alarma a tiempo e
indicar a los visitantes las vías de evacuación previstas; etc. Así mismo, de su capacidad
de reacción puede depender que llegue a salvar o no una pieza importante. En todo
momento, se ha de tratar de dotar al personal, así como a las instalaciones del edificio,
de unos elementos de fácil manejo y de unas normas claras de actuación, que por su
simplicidad no entorpezcan sus habituales funciones de guía y/o vigilante, encomenda-
das a cada uno de los miembros de esta plantilla.
Punto fundamental, por lo tanto, en la seguridad interna del museo, es la
integridad moral y psíquica de cualquier persona susceptible de ser contratada por éste.
Una amenaza para el museo es la posibilidad de robos o actos de vandalismo por los
propios empleados. La selección del personal a contratar, pues, debe ser detenida y
rigurosa. El descontento del personal, ya sea por el bajo nivel de sueldos, condiciones
de trabajo, agravios comparativos o las escasas motivaciones que de su trabajo puedan
extraer (incentivos económicos, interés intelectual, ascensos, movilidad, etc), pueden
crear un estado potencial de delincuencia interna.
INSPECCION Y CONTROL.
La personas, deberán disponer previamente de una serie de útiles o herramientas
adecuadas de trabajo. Durante los recorridos de inspección, a museo abierto o cerrado,
los vigilantes y celadores deberán controlar cuidadosamente el interior y el contenido de
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EL PLAN GLOBAL DE SEGURIDAD
cada una de las salas de exposición, así como los accesos, aseos, almacenes,
despachos, buhardillas, sótanos, etc., (asegurándose de que todas las verjas, puertas,
balcones y ventanas estén convenientemente cerrados); además, es muy importante
seguir un protocolo de actuación para que nada quede sin controlar. Tenemos como
experiencia ajena lo que la realidad ha demostrado demasiadas veces en otras
instituciones, que con suficiente tiempo y dinero, cualquier sistema de seguridad puede
ser burlado o anulado.
LA COL ECCION.
LA FICHA.
Como ya fue comentado, al tratar el registro y catalogación de las piezas
monetarias, el correcto inventariado de las colecciones es a veces, por el gran número
de ejemplares y su complejidad, un aspecto descuidado en el trabajo diario de un museo
numismático. Un objeto sin su documentación está “perdido” entre miles de piezas más,
con lo que la sustracción o deterioro no será detectado a tiempo. Ya sabemos que es
precisamente la existencia de una ficha lo que le da su entrada en la colección a cada
pieza, y nos permite llevar un control exhaustivo de las mismas existentes en el museo.
Su catalogación y regular inspección por parte del personal técnico es un apartado de
destacada importancia en la seguridad general de las colecciones, siendo fundamental
la puesta al día de esas fichas, ya que como documento anexo al objeto son de gran
valor.
La ficha incluirá siempre, como es lógico, una fotografía de la pieza monetaria u
objeto, que contribuirá a reconocer la misma en caso de robo o pérdida, frente a otro
ejemplar de similares características, lo cual suele ser muy corriente en el mundo
numismático. Así mismo, y debido a su importancia, además de estar duplicada, e
independientemente del soporte sobre el que se ha realizado, debe ser cuidadosamente
protegida sobre todo del fuego, depositando los originales en lugar seguro. Son
recomendables las cabinas a prueba de humedad, resistentes al fuego y con acceso
estrictamente controlado.
En caso de exposiciones o préstamos externos al museo, se deberá rellenar otro
recibo similar al de movimiento interno señalando: destino, período de tiempo, persona
responsable en el nuevo destino, etc. Como complemento, y para evitar que nuestra
69
EL PLAN GLOBAL DE SEGURIDAD
De igual modo, este tipo de control, estará de acuerdo con las tareas de manteni-
miento, ya que cualquier fractura en el cristal o en las cerraduras deberá notificarse por
dos motivos, prevención de robo e integridad de las personas al acercarse a observar
objetos, ya que se podrían evitar desgracias personales, además que reflejarán los
posibles deterioros del resto de las instalaciones, a la vez que servirán como indicio para
conocer daños o posibles planes de robo o atentado.
Es distinto en caso de que la ausencia de una pieza haya sido sustituida por una
marca o señal que la identifique como pieza en estudio, algo que podría ocurrir por parte
de los conservadores, pero éstos, siempre que retiran alguna pieza de la exposición
deben dejar en su lugar una marca identificadora.
70
EL PLAN CLORAL DE SEGURIDAD
LISTADO.
Es necesario preparar para el equipo de control una lista completa de los
materiales que cada vigilante tiene a su cargo, enumerados y descritos brevemente. Esta
lista tendrá una doble misión, por un lado contabilizar dichos materiales, y, por otro,
servir de referencia en la propia misión de guía de aquél, facilitando las respuestas a las
preguntas que pudieran realizar las visitas.
FOTOGRAFíA.
Como complemento, y para poder verificar la presencia de todas las piezas,
convendría que dispusieran de un álbum con fotografías de las mismas, así como
fotografías de conjunto de todas y cada una de las vitrinas. Con un vistazo rápido, la
persona puede ver si se han movido o falta alguna de las piezas.
ESQUEMA.
Dado que el personal de control no tiene por qué tener suficiente formación
académica en la materia en cuestión, conviene prepararles un sencillo esquema en el que
se asocien las fotografías referidas y las piezas de la lista. Esto es, un dibujo en el que
se representan círculos o contornos con los números de las piezas en relación a los de
la lista que mencionábamos al comienzo. No olvidemos que en una vitrina de un museo
monetario, puede que haya más piezas que en dos salas completas de los de otro tipo.
TRASLADOS.
Sólo se debe permitir la salida de las piezas si las condiciones de seguridad y
conservación son equivalentes o superiores a las del museo del que proceden. Una vez
que se haya accedido al préstamo, y se disponga del correspondiente permiso de salida
<Orden Ministerial y -si procede- permiso de exportación temporal del país), se remitirá
al prestatario un formulario para que sea devuelto, aceptado y firmado con las
condiciones de conservación y seguridad que se han de observar en el desplazamiento
y estancia, requisito sin el cual no se puede proceder al envío requerido. Asimismo, una
vez presentada en regla la correspondiente póliza de seguro “clavo a clavo” que cubra
71
EL PLAN GLOBAL DE SEGURIDAD
Se debe incluir una ficha con todos los datos y estado de conservación de la
pieza junto a los papeles de expedición, y su contenido debe abrirse en destino con la
firma de la persona encargada de recibir y desembalar el objeto. Además, y si es
necesario, se deben ir señalando todos los lugares intermedios por los que vaya pasando
la pieza. Si el paquete debe ser abierto por cualquier motivo (autoridades aduaneras,
seguridad, etc.> en uno de estos lugares, se documentará el motivo de la apertura,
estado del objeto y persona que ha realizado el desembalaje y la reexpedición al museo
de origen. Todos estos trámites burocráticos son imprescindibles en cualquier traslado
de objetos de arte para evitarse, además, descargas de responsabilidades en caso de
incidente.
DEPOSITOS.
Cuando hablábamos del montaje y ubicación del área de reserva del museo nos
referíamos a algunos aspectos técnicos de seguridad (cámaras, detectores, etc.). Dada
la habitual situación de estos almacenes, cuando estos dispositivos sean activados por
una situación anormal será porque hayan fallado el resto de elementos de la red de
seguridad del museo. En cuanto al control de los movimientos de entrada y salida de
personas, que a la hora de hablar de los depósitos es uno de los aspectos más interesan-
te a tener en cuenta, es importante remarcar la necesidad de instalar lectores de tarjetas
para el control y la apertura de las puertas.
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EL PLAN CLORAL DE SEGURIDAD
* Toda persona que desee consultar los fondos deberá solicitarlo por escrito, con
suficiente antelación, ofreciendo referencias (cartas de presentación, fotocopia del
D.N.l., etc.) dejando muy claro el motivo de la visita y, exactamente, qué piezas quiere
ver. Alguno, si se le dejara, querría ver toda la colección. Se le comunicará día y hora
en que puede ser recibido.
* Una vez pasados los controles de acceso al museo, arco detector de metales
incluido, no se le permitirá portar monedas o billetes, y, si viene a comparar una pieza
suya con la de nuestra colección, la deberá entregar al conservador correspondiente, que
la custodiará hasta el momento indicado para la consulta.
73
EL PLAN GLOBAL DE SEGURIDAD
Esto no significa que estos productos sean totalmente inocuos, ya que no todos
sirven de manera adecuada para todas las posibles circunstancias a las que hay que
hacer frente a la hora de realizar la extracción de moldes: piezas de diferentes épocas
con gran variedad de tipos de metal o aleaciones y técnicas de fabricación. Pueden
dejar, asimismo, residuos perjudiciales tanto las sustancias que conformarán el molde
(al introducirse y expandirse en grietas o superficies porosas), como los productos
utilizados para que no se adhieran a la superficie de la pieza durante el proceso de
secado ([Link]. los polvos de talco).
ROBO.
Los museos no pueden adaptarse a un plan que requiera encerrar las piezas todas
las noches en una caja fuerte. Han sido creados para conservar y exponer los objetos
que son valiosos por uno u otro motivo. Los museos se mueven en un contexto
diferente de cualquiera de las otras áreas de las instituciones de quién dependen, ya
74
EL PLAN GLOBAL DE SEGURIDAD
EL LADRON.
Es evidente que una de las causas principales de la existencia de robos de piezas
en museos, o de obras de arte en general, es la existencia de un mercado negro de
posibles compradores sin escrúpulos -“peristas” y coleccionistas obsesivos-, que
asumen, sin hacer preguntas sobre su origen, el resultado del expolio al que es sometido
el patrimonio cultural, por parte de redes de tráfico ilícito de obras de arte. En cualquier
caso, el modus operandi del ladrón de museo no difiere mucho del utilizado por el resto
de sus “colegas” en general.
PLAN DEACTUAClON.
Como ya veíamos en los apartados anteriores, en un primer esquema de
organización de la vigilancia se cuidarán la exhibición y las reservas. Un estudio de los
métodos más apropiados de exposición facilitará la labor del vigilante y evitará la
actuación del ladrón no profesional aficionado a la numismática.
En los fondos y reservas del museo se respetarán las mismas normas de
seguridad que en las salas de exposición, y se elaborarán también una serie de normas
de actuación a seguir en caso de robo. El inventariado de las piezas, así como las
fotografías del estado del objeto antes del robo, ya hemos dicho que serán de gran
ayuda para la labor policial.
PROTECCION MECANICA.
La protección física, basada en medios tradicionales de tipo mecánico
<cerraduras, rejas, candados, timbres, etc.) sigue conservando vigencia, por lo que se
pueden instalar en las vías de acceso al edificio -tejados, chimeneas, paredes, conductos
de aire acondicionado, balcones, etc.-, con el fin de asegurarlas. La instalación de un
75
EL PLAN GLOBAL DE SEGURIDAD
PROTECCION ELECTRONICA.
En cuanto a la protección electrónica, deberán analizarse sus ventajas e
inconvenientes para escoger los sistemas más adecuados, aunque un museo no debe
conformarse con poner todas sus esperanzas de salvaguardia en los últimos adelantos
de la tecnología, sino que se deberá hacer un estudio realista, partiendo del presupuesto
disponible, de sus necesidades para poner la tecnología a su disposición. Cada uno de
los sistemas de detección electrónica -balances magnéticos, volumétricos, etc.- aportan
soluciones y ventajas que los diferencian entre sí, por lo que utilizar un solo concepto
de detección supone renunciar a las ventajas de los restantes.
El sistema de vigilancia óptimo será aquel en el que se combinen juiciosamente
varios sistemas de seguridad mecánica, personal y de detección electrónica. Resulta
aconsejable adoptar en cada proyecto el sistema más idóneo que asegure, por una parte,
una óptima sensibilidad y respuesta al estímulo y, por otra, la menor tasa de falsas
alarmas. Para que una instalación antirrobo sea realmente eficaz, deberá ser sencilla,
inviolable y mantenida de una manera sistemática siguiendo el programa de entretenv
miento recomendado por el instalador.
En este sentido, la central de recepción de señales o puesto de control, centro
nervioso de la seguridad del museo, los elementos de mando y alarma, así como todo
el cableado de la instalación, deberán protegerse contra la manipulación inexperta y el
sabotaje. Es aconsejable, por tanto, instalar un sistema de circuito cerrado de televisión
para controlar no sólo a las piezas, sino al personal y visitantes en los puntos sensibles.
INCENDIO.
EL DISEÑO PREVENTIVO.
La prevención del incendio comienza en los pianos del arquitecto del edificio o
de su reforma (DOVEY, 1981), así como en la del diseñador de exposiciones, eliminan-
do, en la medida de lo posible, los medios por los que puede aparecer un fuego y
teniendo desde el principio previstas las medidas de detección, resistencia al fuego,
evacuación y extinción, en el caso de que la prevención falle o sea insuficiente. Si
mediante las adecuadas medidas de prevención no se logra evitar el nacimiento de un
incendio, es preciso prever los mecanismos necesarios para su detección y extinción.
76
EL PLAN CLORAL DE SEGURIDAD
Dado que las normas y reglamentos impondrán unas medidas básicas de protec-
ción, al estudiar la planificación de la protección contra el fuego, se deben analizar las
normas y reglamentaciones que existan en dicha materia, tanto las obligatorias como
las de uso recomendado. Para una clasificación de los materiales más convenientes a
utilizar en los trabajos de museografía, se deben tener en cuenta dos criterios: reacción
y resistencia al fuego.
LOS MATERIALES.
Se ha definido como resistencia al fuego la capacidad que posee un material -en
este caso un elemento de construcción- de seguir cumpliendo su función cuando es
atacada por el fuego. Existen materiales combustibles, pero de buena resistencia al
fuego ([Link]. una viga de madera), que en ocasiones son preferidos a los materiales
incombustibles pero insuficientemente resistentes <[Link]. una viga de hierro que se
deforma con el calor>. De aquí se desprende, igualmente, que puede interesar construir
con materiales heterogéneos en los que las respectivas cualidades se intensifiquen para
mejorar el comportamiento frente al fuego del conjunto.
La apreciación de la resistencia al fuego exige tomar en cuenta no sólo la
naturaleza y las propiedades intrínsecas del material, sino también su configuración
física (espesor, calidad, etc.). Una pieza de madera de gran espesor resistirá más tiempo
al fuego que una plancha de idéntico volumen pero escaso espesor (BRAVO JUEGA,
1982>.
Teniendo en cuenta estos factores, los materiales habitualmente empleados en
las construcciones dan una clasificación en categorías según los tiempos de resistencia
a temperaturas dadas <DESIGNER COUNCIL, 1979>. Cuando se trate de montar exposv
ciones temporales o aportar algunas transformaciones provisionales a la configuración
de los locales, el jefe de seguridad o el director deberá ponerse en contacto con el
arquitecto o diseñador para elegir con él los materiales que respondan a las normas de
seguridad.
77
EL PLAN GLOBAL DE SEGURIDAD
ocasionar no sólo la pérdida de las colecciones y del edificio, sino de las vidas del
personal y público visitante
DETECCION Y EXTINCION
LA ALARMA.
La detección precoz tiene por objeto descubrir el fuego en su fase inicial y
transmitir la señal de ALARMA cuando éste está en su fase inicial y aún no ha producido
llama o alcanzado proporciones peligrosas. El conjunto de detectores y el puesto de
control se encuentran enlazados por una red de conductores eléctricos que deben estar
protegidos para que el fuego que tienen que delatar no les inutilice. El puesto de control
debe ser autovigilado para que las alarmas suenen sin una intervención externa.
No existe ningún detector de uso universal, aunque parece ser que el más
generalizado es el Detector iónico. Actualmente se instalan sistemas de detección
precoz de gran sensibilidad por aspirado. Es conveniente complementar las instalaciones
automáticas de detección con redes de pulsadores manuales de alarma. La eficacia de
una instalación automática de detección de incendios se obtiene únicamente cuando se
complementa con un plan de alarma e intervención previamente establecido y puesto
constantemente al día.
EXT INCION.
Una vez transmitida la alarma, y confirmada la veracidad de la misma, la primera
medida a tomar será la extinción del foco del incendio. Los tipos de extintores
considerados como más útiles para museos son los de agua pulverizada y polvo químico
polivalente, aunque para cada tipo de pieza se deberá estudiar el producto más
adecuado para cargar los equipos de extinción portátiles. Las instalaciones de extinción
con rociadores automáticos de agua o “sprinklers”, no son recomendables para las áreas
de exposición, ya que una simple falsa alarma nos puede llenar de agua las salas,
echando a perder el montaje -con la consiguiente pérdida económica y trastorno por el
cierre de la zona afectada-, y perjudicar a más de una pieza. Las mangueras con agua
a presión son más útiles.
El citado pian de emergencia que se establezca de antemano, facilitará una acción
coordinada de esfuerzos para reducir al mínimo las consecuencias de un incidente con
fuego. Debe incluir, además de la evacuación de personas, la de piezas, a llevar a cabo
en caso de siniestro. Así mismo, se deben organizar periódicamente ejercicios de entre-
namiento en el manejo de extintores, mangueras, rutas de evacuación, etc., en los que
78
EL PLAN GLOBAL DE SEGURIDAD
participe todo el personal del museo. Puede ser muy valiosa la conexión directa <y la
asistencia técnica) con el Cuerpo de Bomberos.
EVACUACION.
Como ya comentábamos en el punto anterior, un incendio puede ser detectado
precozmente o intuido por una serie de indicios, como olores, chispazos en un enchufe
al encender las vitrinas, o cualquier otra causa visible. Pero en el caso de que no se trate
de una simple detección de un pequeño foco de incendio, sino de algo de mayores
dimensiones, ya declarado, en primer lugar se harán sonar todas las alarmas y se
informará a los visitantes de las vías de evacuación y, una vez despejada la zona de
personas físicas, como acabamos de decir, se intentará salvar el más elevado número
posible de piezas, de mayor importancia.
Una vez notificado al control de seguridad y a la dirección del museo, cuando las
dimensiones del incendio no hagan peligrar la integridad física del personal, el celador
o vigilante, tendrá la obligación de salvar, siempre y cuando el riesgo sea asumible, la
pieza o piezas que él mismo conoce, por hallarse detalladas en su lista, teniendo
conocimiento de su importancia y situación topográfica exacta, en el esquema
mencionado con anterioridad.
VANDALISMO.
Quizás sea el acto vandálico o irrespetuoso el riesgo más difícil de prever y
combatir, debido, sobre todo, a lo sorpresivo del mismo. Suele tratarse de un problema
de falta de educación e inmadurez, por lo que podría ser evitado, con una concienciación
del público, en especial infantil y juvenil, sobre el daño que puede causar a una pieza el
roce continuo; esto se complementaria con el mantenimiento de un alto nivel de limpieza
y orden en las salas de exposición, retirando los objetos dañados inmediatamente y con
una continua atención del vigilante de la sala sobre el público presente. El museo, como
ya hemos señalado a lo largo del capítulo, está expuesto a toda suerte de peligros, dado
que está abierto al público y a la gran variedad de caracteres y nivel de educación del
mismo.
El “apasionado” contacto directo del visitante con la pieza supone ciertamente
un alto grado de vulnerabilidad para la misma; tanto que, algunos autores, aplican
también el término “vándalo” a esos visitantes que simplemente manosean las piezas
y las vitrinas <también a los que escriben o graban frases en las piezas y paredes,...
como es lógico). Aunque existen casos, como los que veremos al tratar la museografía
enfocada a deficientes visuales, en los que no sólo no nos quedará otro remedio que
79
EL PLAN GLOBAL DE SEGURIDAD
PREVENCION.
Pero el vándalo premeditado, propiamente dicho, no puede ser evitado ni previsto
con facilidad, ya que las apariencias externas suelen engañar. Además de que el
vandalismo puede ser causado por una gran variedad de motivaciones y factores: una
alteración psíquica, una cuestión política o una finalidad propagandística de cualquier
grupo que quiera pasar a ocupar los “titulares” de los principales periódicos, o, simple-
mente, la tensión a la que la Sociedad moderna somete al individuo, y que puede dar
como fruto distintas vías de “escape” a través de esas formas de comportamiento
destructivo.
80
PARTE IV
LA EXPOSICION
81
PREMISAS MUSEOGRAFICAS
PREMISAS MUSEOGRAFICAS
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PREMISAS MLJSEOGR4FICAS
83
PREMISAS MUSEOGRAFICAS
poder superar todas esas barreras o “ruidos” que el visitante trae de la calle, requiere,
por nuestra parte, de la asunción y reconocimiento de los estereotipos de la sociedad
en la que desarrollamos nuestra labor, así como de sus actitudes, códigos, costumbres,
virtudes, etc. Por ejemplo, el organizar en Israel una exposición que recuerde la gloria
del III Reich a través de sus medallas, además de desafiante, puede ser peligroso para
la integridad física de las piezas y de nosotros mismos.
Las actitudes negativas preconcebidas, es decir, los prejuicios, no tienen que ver,
necesariamente, con la formación o capacidad intelectual del individuo. Más aún, suelen
ser casi siempre el resultado de una evolución lógica de nuestra forma de pensar o
ideología, progresión que finalmente se ha asentado sobre unas conclusiones erróneas
o tendenciosas. Gran parte de lo que es un individuo, no lo olvidemos, procede de lo que
-él o ella- piensa de si mismo. Basándose en su propia imagen, hará evolucionar su
forma de percibir las cosas y las ideas que tiene sobre el mundo circundante. El
resultado de todo este proceso es el establecimiento de unos modelos y estructuras de
conocimiento sobre cómo es el mundo -según él lo ve- y cómo se ve a si mismo dentro
de aquél.
Según Gary Edson y David Dean (1994), el Universo de una persona es una
estructura o modelo cognitivo, racionalizado y personal del mundo individual de cada
uno. Se crea a partir de lo que el individuo piensa de sí mismo -la propia imagen-, así
como de sus ideas preconcebidas sobre la naturaleza de la realidad. Lógicamente,
existen innumerables factores que influirán en el desarrollo del universo personal de cada
cual. Y esto es porque cada individuo ve, oye, toca, huele o saboree los añadidos que
a su modelo de realidad le van surgiendo. Para completar el abanico de sensaciones o
ideas que están constantemente interaccionando en la persona y su entorno, podemos
resaltar como influencias predominantes la cultura, la religión, la psicología o el status
socio-económico y físico del individuo, ya que los ancianos, minusválidos, inmigrantes,
desempleados, mujeres, niños, etc., tendrán, por lógica, situaciones personales distintas
y, por tanto, un universo personal y posibilidad de percepción diferentes. El universo
personal forma un filtro o cedazo a través del cual la información que se recibe es
modificada y encajada en la estructura mental preexistente. La selección se lleva a cabo
en forma de juicios y evaluaciones de las sensaciones o ideas percibidas.
EL PUBLICO OBJETIVO.
En España, donde el índice de lectura no es precisamente espectacular, encontra-
mos que, al igual que no estamos habituados a leer un libro, tampoco lo estamos a
“saber” visitar un museo o exposición temporal. Ya veremos en el Capitulo 100 cómo
84
PREMISAS MUSEOGR4FICAS
suele reaccionar el público, el Target de los publicitarios, frente a los distintos tipos de
exposición -especialmente monetarias- que se pueden dar, así como qué podemos hacer
para remediar su falta de costumbre, paciencia y concentración, cuando finalmente
visiten aquello que tanto trabajo y dinero ha costado poder inaugurar.
La clave para capturar “limpia” la atención del posible visitante, y enfocarla hacia
el sentido real de nuestro trabajo (corrigiendo en lo posible la previsible resistencia>,
será, primeramente, conocer lo más fiel y aproximadamente el target o público objetivo
de nuestra exposición -niños, coleccionistas de monedas, grupos de la tercera edad, un
congreso de Numismática, etc.-, para pasar, posteriormente a desarrollar la muestra
apelando a su universo, con la utilización de referentes u objetos que le resulten algo
familiares. Si no ve algo reconocible o tiene dificultad de asumir nueva información en
su “universo”, se mostrará evasivo o incómodo, con lo que las posibles vías de
comunicación que museográficamente se pudieran establecer con él, se irán bloqueando,
y terminará, finalmente, por no enterarse de nada o, incluso, por marcharse; puede que
hasta irritado. Es posible que la muestra, al menos desde el punto de vista comunicativo
resulte, finalmente, un fracaso, y no cumpla sus objetivos sociales.
85
PREMISAS MUSEOGRAFIcAS
86
PREMISAS MUSEOGRAFICAS
posibles enfoques temáticos, que más habitualmente se presentan en relación con las
exposiciones vinculadas con el dinero, en cualquiera de sus formas.
NUMISMATICO.
Se centra en el objeto al que se le concede la función monetaria. El protagonista
total de la muestra seria, fundamentalmente, la pieza en sí misma. Es decir, la moneda
y su historia, talleres emisores, materiales y técnicas de fabricación; el diseño de sus
partes y los elementos físicos y formales de la misma, así como el estudio de los tipos
y sus variantes, pruebas, proyectos, etc. Se trata del enfoque más próximo al de ciertos
gabinetes clásicos y coleccionistas numismáticos, y suele separar a la moneda -con gran
facilidad- de su contexto económico o comercial, prescindiéndose también de otros tipos
de vínculos con la sociedad. El guión y su desarrollo giran en torno a la pieza, de igual
manera que en el montaje no hay demasiados elementos de apoyo, al carecer de otras
referencias que, desde el punto de vista temático, podrían venir a “descargar” el
contenido -quizá excesivamente erudito o especializado- de la muestra.
MONETARIO.
Se basa en la función desarrollada por la pieza dotada de tal característica. Es
decir -siguiendo con el ejemplo de la moneda-, cuando ésta hace de dinero participando
como intermediaria en las transacciones comerciales y de pago, dentro de un contexto
o situación histórica concreta. Se da un paso más desde el punto de vista conceptual
con respecto al anterior enfoque, y se la encarrila hacia una visión más abierta,
intensificándose su estudio en relación con lo político y lo social, así como con el campo
metrológico, paridades entre las piezas de diferentes metales, pesos y estados, etc. A
pesar de ser un enfoque más amplio, adolece todavía de que a la pieza, en si, se le
concede excesivo protagonismo, y tendrá en el guión y en el montaje una alta presencia.
ECONOMICO
Se parte del concepto y función del dinero, y de la estructura económica dentro
de un contexto humano o situación histórica concretos. En una exposición de carácter
económico, se presentará y discutirá más sobre la función del dinero o de la moneda
-como signo visible y circulante de aquél-, que del objeto. Las monedas y billetes
deberán aparecer simplemente como el último eslabón de una larga cadena de
situaciones y decisiones políticas y económicas, que son en definitiva las que les
conceden su valor de cambio, y sin las cuales serían meras chapas o cromos. La
estructura financiera, la actividad de la banca, si la hubiere en el periodo a tratar, los
medios fiduciarios o alternativos de pago, etc. Las posibilidades de guión y de desarrollo
87
PREMISAS MUSEOGRAFICAS
museográfico son mucho más abiertas, al poderse sumar, a lo hasta ahora visto, todos
los aspectos relacionados en cada época con el comercio, la industria, agricultura, etc.
GENERAL.
En las exposiciones concebidas a partir de una temática no claramente
relacionada con el dinero o la numismática, cuando se presentan monedas o medallas
suele ser más con una intención accesoria o de adorno, que como parte de un capitulo
esencial de las mismas. Si hablamos, por ejemplo, de Carlos III como político, siempre
vendrá bien una vitrina con piezas de su reinado “como ilustración de esa clara visión
que de la modernización de la sociedad de su tiempo tuvo el Rey, perfectamente
reflejada en el impulso que dio a la renovación del circulante y la medallística de su
tiempo De igual manera, si se trata de exaltar el culto a la Virgen del Pilar, siempre
se podrá montar una vitrina más, echando mano de unas cuantas medallas de devoción
mariana, o de las piezas conmemorativas de los diferentes eventos que tienen lugar en
la Basílica del Pilar de Zaragoza.
A pesar de ser muy cierto que, a través de las monedas, se pueden conocer
aspectos muy variados de la sociedad que las emitió <arte, tecnología, política,
economía, etc.), también no es menos cierto el hecho de que las autoridades monetarias
han solido ser, a lo largo de los siglos, bastante conservadoras en todos los aspectos,
por lo que ciertos cambios sufridos o reflejados en el circulante no siempre coinciden
exactamente con el período histórico que, en teoría, parecería corresponderle. Se imitan
piezas de prestigio en el pasado o en otro territorio, o se hacen permanecer en
circulación ejemplares acuñados en otras circunstancias históricas.
Al mezclar objetos monetarios con los de otra naturaleza, a la hora de ilustrar un
guión expositivo, hay que tener mucho cuidado que no sea excesivamente evidente el
uso de la moneda como un simple y socorrido “relleno”, si es que es ésa nuestra
intención real. Del mismo modo, y dada la “naturaleza problemática” de las monedas se,
se deberá estudiar con cierto cuidado su ubicación, fijación, descripción, etc., para que
no se pierda o destaque en exceso con respecto al resto de las piezas constituyentes
de la muestra.
CARACTER DE LA MUESTRA.
88
PREMISAS MUSEOGRAFICAS
PERMANENTE.
Iniciábamos este capitulo reconociendo que no es imprescindible la existencia de
una exposición permanente de monedas para que se pueda hablar de la existencia de
un “Museo Monetario”, aunque si es cierto, quizá, que la diferencia en muchas
ocasiones con la denominación “Gabinete” es, precisamente, la ausencia casi total de
aquella -además del tipo de dependencia administrativa, posiblemente-, independiente-
mente de que la colección del gabinete sea incluso mucho más importante que la del
primero.
En cualquier caso, el hecho de que se plantee crear un espacio donde desarrollar
un argumento relacionado con la historia del dinero o de la Numismática, las técnicas
de fabricación, el nacimiento y evolución del comercio y del sistema financiero o,
simplemente, la historia de la propia institución y sus colecciones, implica tomar
conciencia de que, con toda seguridad, una vez inaugurada la exposición no se va a
disponer más ni del personal ni de tos suficientes recursos económicos, como para estar
constantemente haciendo cambios o mejoras en la misma.
89
PREMISAS MUSEOGR4FICAS
TEMPORAL.
Como su propio nombre indica, son montajes efimeros realizados para presentar
temas más puntuales o de actualidad, conmemoraciones, estudios recopilatorios, etc.
Desde su concepción, hasta su desarrollo y montaje, debe tenerse siempre presente su
obligada limitación en el tiempo; lo cual, por lo general, no debe implicar pobreza de
medios para su preparación. Todo lo contrario, ya que suele ser más fácil encontrar
dinero para organizar y montar una muestra en conmemoración de un evento de carácter
puntual que para la reforma de un museo.
90
PREMISAS MUSEOGRAFICAS
Esto suele ser habitual, ya que sobre una exposición temporal puede que recaiga
un cierto interés general -especialmente político, si se puede salir en la foto cortando
cinta- y del que pueden existir otras exposiciones que lo traten desde otra perspectiva
(juegos olímpicos, el centenario de un rey, santo o artista, la conmemoración de un
tratado internacional), mientras que en el caso de la permanente, cuya inauguración
siempre estará más alejada en el tiempo, se contemplará como de menor rentabilidad
para el cargo. Lo inteligente será, aprovecharse del “gasto sin límites” o de consignas
como que “hay que inaugurar a toda costa”, que han presidido, en ocasiones, ciertos
montajes temporales, para reciclar todo lo que se pueda -especialmente equipos
audiovisuales, de iluminación, gráficos, etc.- de cara a su instalación definitiva en el área
correspondiente de la exposición permanente del museo, y si no existe, se puede crear
un apéndice.
Finalmente, recordar que de estos montajes, lo que suele quedar y ser más
importante a la larga desde el punto de vista científico y museológico -puesto que del
montaje solo quedarán el recuerdo y algunas fotografías-, es el catálogo que con tal
motivo se haya publicado (se trate de un amplio estudio del tema, o una simple
recopilación de las piezas que se han mostrado), por lo que se deberá de preparar con
sumo cuidado y calidad gráfica.
FIJA.
El desarrollo del guión y el diseño de los elementos expositivos y de información
deberá adaptarse al criterio con el que se prepara la muestra, ya que en función del
presupuesto disponible y de las necesidades propias o ajenas posteriores, los elementos
deberán ser totalmente desechados o podrían ser reutilizabies en provecho de otro
montaje temporal posterior o en beneficio de la exposición permanente del propio mu-
seo, si es que existe. En este último caso, y si se decide convertir la muestra en
itinerante, se deberá cuidar que los elementos sean de un diseño multiuso polivalente,
para que su adaptación a los diferentes espacios que les acogen -y por sus dimensiones
y peso-, no constituyan en sí mismo un permanente problema de intendencia y
almacenaje, lo que finalmente íes llevaría irremediablemente a la basura.
Independientemente de la calidad y del tipo de diseño museográfico con el que
se la dote, conviene jugar siempre con la “complicidad” del público a la hora de
evidenciar la temporalidad del montaje. No pasa nada porque se “note” que aquello no
91
PREMISAS MIJSEOGR4FICAS
ITINERANTE.
Pueden concebirse desde varios ángulos o puntos de vista, en función del tipo
de piezas a trasladar -evidentemente, no es lo mismo el transporte de una muestra que
sólo consta de monedas que, de otra, que también incluya prensas de acuñar, utillaje,
etc.-, del presupuesto disponible (¿quién está asumiendo los costes de montaje,
transporte, publicidad, etc.?), tiempo previsto de montaje, estancia y desmontaje en
cada una de las etapas, etc.
1 ~ Las piezas y objetos son únicamente los que se mueven de un lugar a otro,
desplegándose sobre los montajes e instalaciones, no necesariamente iguales,
preparados al efecto en cada una de las ubicaciones que visita la muestra.
92
PREMISAS MIJSEOGRAFICAS
UBICACION DE LA MUESTRA.
MUSEO NUMiSMATICO-MONETARIO.
Podemos denominar así a las colecciones que están directa o indirectamente
vinculadas con la actividad de fabricar, emitir o regular la actividad económico-financiera
del dinero.
93
PREMISAS MUSEOGRAFICAS
acceso. Es decir: la maquinaria y el utillaje originales con los que se han fabricado las
monedas de su país a lo largo de la historia, los proyectos y bocetos no aprobados; así
como los diferentes modelos y pruebas previos al diseño o modelado finalmente emitido,
etc.
94
PREMISAS MIJSEOGRAFICAS
95
PREMISAS MUSEOGRAFICAS
96
EL GUION Y EL PLAN EXPOSITIVO
lo
Hemos visto en el anterior capítulo cómo por medio de una comprensión de los
mecanismos de percepción y aprendizaje humanos, y con un esfuerzo continuado por
seguir conociendo los intereses y la estructura social de la comunidad, los museos
pueden ser cada vez más efectivos en alcanzar y retener, dentro de su entorno de
influencia, unas audiencias más grandes e interesadas de lo que era posible en el
pasado. La capacidad de asimilación e interpretación del mensaje contenido en las
colecciones que los museos ponen al alcance del público, únicamente podrá llegar a ser
más intensa e importante para cada una de las personas visitantes cuando la
información o formación que el público reciba allí dentro -y fuera del museo- esté basada
en criterios de responsabilidad social, personal y profesional; el equipo del museo debe
buscar y probar nuevos modos de hacer que la experiencia museológica valga la pena
y sea valiosa para el mayor número de personas.
IDEA Y ARGUMENTO.
97
EL GtJION Y EL PLAN EXPOSITIVO
exposición, para que el público sólo reciba en cada instante las imágenes que a nosotros
nos interese sean contempladas. En este sentido se les mostrará, únicamente, una cara,
ya sea la del anverso o reverso, de la pieza en cuestión.
Así, creando y controlando en todo momento cómo contar nuestra narración,
evitaremos el tener que dar satisfacción a cada una de las ideas prefijadas que, sin duda,
todos los visitantes traerán de cómo ha de ser una exposición con monedas, además de
tener un argumento de peso ante los “entusiastas” de las monedas, que siempre
“lamentan” el no poder contemplar la cara oculta de las mismas. Esto nos obligaría a
colocar dos piezas iguales -si es que las tenemos- o un molde, una foto o el consabido
espejo; solución que para algunos casos puntuales puede servirnos, pero que es
totalmente inviable a la hora de afrontar el uso continuado en una exposición con
cientos o miles de piezas.
TIPO.
Siguiendo, entre otros, a Margaret Hall (1987), y fijando como base de actuación
la intención que nos mueve a la hora de plantear un proyecto de expositivo, vamos a
dividir las exposiciones en tres tipos: Taxonométrica, Temática y Mosaico:
TAXONOMETRICA.
Si tomamos como referencia a las antiguas exposiciones de insectos, plantas,
minerales, y, evidentemente, de monedas, en una de carácter taxonométrico el material
se exhibe de manera sistemática y con propósito de clasificación: podría decirse que en
definitiva se da a los visitantes la oportunidad de conocer y discriminar entre los
conjuntos de objetos que se les presentan, para que ellos mismos extraigan sus propias
conclusiones. Es de suponer que, para poder plantear así una exposición monetaria, se
debe contar con un público conocedor o previamente informado sobre la Numismática
o materia en cuestión, ya que este tipo de presentación implica una disposición de
objetos de acuerdo con un sistema o método de clasificación conocido y aceptado por
todos -como si fuera uno de los catálogos de monedas al uso- en su aplicación a los
objetos a ordenar.
98
EL GIJION Y EL PLAN EXPOSITIVO
TEMA TICÁ.
Contrariamente al anterior planteamiento sistemático, la exposición temática
comienza con un argumento que se va a ir desarrollando en forma de una historia lineal,
aunque girando en torno a los objetos elegidos para ilustrar el tema. Esto implica guiar
al visitante para que realice sus propias conexiones con el relato, para que pueda seguir
el desarrollo de la tesis que le plantea la exposición. Este desarrollo puede entrañar,
como se ha dicho, un simple planteamiento lineal (denominado de “túnel”, ya que se
entra por un lado y se sale directamente por el otro>, como podría ser, por ejemplo, la
vida de César Augusto; o la fundación, desarrollo y decadencia de la ciudad romana de
Volubilis.
Pueden existir, naturalmente, ramificaciones que partan del tronco central dentro
de una exposición lineal, como podría ser, y siguiendo con los anteriores ejemplos, hacer
una referencia a las emisiones monetarias en la ciudad de Roma en tiempo de Augusto;
o el comercio con las tribus nómadas del desierto, en el caso de la ciudad norteafricana.
De cualquier manera, una exposición temática sin objetos no seria nada. El tema es el
elemento de unión entre las piezas que se extienden a lo largo de una secuencia lineal,
como las cuentas en un collar. Sin embargo, este planteamiento no presupone la
interpretación de las piezas u objetos expuestos, ni dentro ni en relación con el tema
principal.
MOSAICO.
Una modalidad alternativa de presentación para una exposición de estrategia
temática, es la llamada de tipo “mosaico”, por su forma de estructurarse. Dentro de
cualquier tema amplio que sea susceptible de desarrollarse extensamente, existen
muchas posibles representaciones separadas que nos pueden ofrecer información de una
forma aleatoria. A partir de ésta, el visitante podrá elaborar, unir y configurar una
99
EL GUION Y EL PLAN EXPOSITIVO
PLANTEAMIENTO.
La deseada reacción positiva de los visitantes ante las posibles diferentes
estrategias museográficas del comisario de la muestra, así como el grado de aceptación
y participación de aquellos con toda la “maquinaría de comunicación” que se pone a su
disposición, nos pueden ofrecer dos clasificaciones más, según qué planteamiento
hacemos del indice de participación que vamos a demandar al público en el entramado
de diferentes elementos de la exposición (BELCHER, M. 1991>. Es decir, si la persona
ha de tener una intervención intelectualmente activa, o una actitud pasiva, para poder
asimilar lo que se le está queriendo contar con todas esas piezas y textos. Esto se puede
aplicar igualmente a las exposiciones de tipo taxonométrico, mosaico o lineal temático,
que más arriba hemos estudiado. No hace falta que comentemos los planteamientos que
demandan una actitud totalmente pasiva del público. Sin embargo, en el caso de las que
se precisa su cooperación o de los que intenta atraer su atención, podemos distinguir,
al menos, cuatro variantes de planteamiento: Interactivo, Sensible, Dinámico y
Participativo.
INTERÁ CTIVO.
Actualmente la palabra interactivo invade el vocabulario que se utiliza en las
conversaciones del mundo de los museos, aunque no se tenga siempre muy claro de qué
se está hablando. Entre las varias y, a menudo, engañosas definiciones sobre una
presentación “interactiva”, posiblemente la más aceptable sea la que establecen Hill y
Miles <1987): “Exposiciones verdaderamente interactivas son aquellas que pueden variar
su presentación de acuerdo con la percepción que tenga el diseñador de la respuesta del
visitante”. Un factor más importante en esta definición son las posibles respuestas de
los visitantes, que tienen un efecto directo en la presentación. Así, pulsar un botón para
dar comienzo a una proyección no es un acto “interactivo”.
100
El GUION Y EL PLAN EXPOSITIVO
SENSIBLE.
G. Verlarde <1984> define montajes expositivos sensibles como “aquellos que
automáticamente responden a la llegada del visitante”. Esta seria una descripción
adecuada de una exposición que para atraer la atención del visitante, por ejemplo, está
preparada para que se conecte y se ilumine un expositor o un elemento cuando se
aproxime alguien. No hay que confundir este último ejemplo con el caso en el que, para
proteger a los billetes de una excesiva luz permanente, se les mantiene habitualmente
a oscuras, hasta que ante la proximidad de un visitante, y gracias a la existencia de un
sensor, se enciende la vitrina mientras se detecte en la sala dicha presencia.
DINÁMICO.
Este término puede aplicarse muy bien a una exposición monetaria en la que sus
elementos mecánicos se mueven. Es especialmente relevante en aquellos ejemplos en
los que los montajes o maquetas son accionados por medios mecánicos o similares,
aunque también puede aplicarse a las exposiciones donde los dispositivos son acciona-
dos personalmente por el visitante. Podría ser, por ejemplo, el accionamiento de una
máquina para acuñar un medalla conmemorativa del museo o de la exposición temporal
que se trate.
PARTICIPA TIVO.
Este tipo de planteamiento va muy en consonancia con los montajes enfocados
al mundo de la infancia: exposiciones que intentan no ser relacionadas únicamente con
una observación pasiva. Las exposiciones participativas son aquellas que intentan
activamente que el visitante utilice todos sus sentidos, incluyendo también el del tacto,
101
EL GUJON Y EL PLAN EXPOSIJIVO
para adentrarse, por ejemplo, en el mundo del dinero. Pueden ir desde exhibiciones
basadas en la moderna informática interactiva multimedia, hasta una clase de
actividades pretecnológicas del estilo “hágalo Vd. mismo”, donde se impulsa a los
visitantes, niños y adolescentes principalmente -aunque últimamente se empiezan
también a incorporar a estas actividades grupos de la llamada Tercera Edad, en
programas de “laborterapia”-, a participar plenamente y producir dibujos -bocetos de
billetes-, improntas de monedas, modelado de medallas o monedas, etc. Se basan en
el antiguo adagio educacional: “Escucho y olvido. Veo y recuerdo. Hago y comprendo”.
ESTILO.
En cierta medida la estrategia elegida para la exposición sugerirá el uso de un
“estilo” u otro, aunque en modo alguno la estrategia de que se parta y el estilo de
exhibición vayan inexcusablemente unidos. Los montajes expositivos pueden concebirse
y representarse en varios y diferentes estilos, siendo quizá los más importantes el
emotivo (evocativo y estético) y el didáctico. La mayoría de las exposiciones que
podremos desarrollar deberán llevar incorporado unos planteamientos estratégicos
binarios. Es decir, y por poner unos ejemplos: taxonométrico/estético, temático/evo-
cativo, temático/didáctico, etc., siendo posibles y deseables, según qué caso, muchas
otras combinaciones y permutaciones diferentes.
EMOTIVO.
El estilo emotivo intenta alcanzar su cometido influyendo en las emociones más
inconscientes del individuo, ya sea por medio de mensajes evocativos, o de los de
carácter estético, como vemos a continuación:
EVOCATIVO.
En una exposición que prima el carácter “evocativo”, se crea una atmósfera que
dramatiza de un modo teatral -imágenes, luces, colores, música, etc.- una época, un
país, etc. Esta puesta en escena ayuda al visitante a captar y comprender directamente
el mensaje por medio de la evocación inconsciente o consciente de un hecho, o por la
asociación de diferentes ideas; en este caso no es preciso la presencia implícita de
textos informativos. Monedas y billetes de la Guerra Civil, las cartillas de racionamiento,
etc., sugieren mucho mejor la penuria y el enfrentamiento del momento que un largo y
documentado texto explicativo.
102
EL GIJION Y EL PLAN EXPOSITIVO
EST ETIC O
En este tipo de exhibición cada objeto “habla por si mismo”. Los textos
existentes apoyan y los mecanismos y técnicas de presentación complementan, pero
todos éstos están finalmente subordinados al aspecto estético y visual. La base de la
acción museográfica es permitir al visitante percibir la belleza propia de los objetos,
seleccionados, a su vez, con este objetivo. Por poner algún ejemplo, la mujer en la
moneda, o las medallas conmemorativas realizadas por Bartolomé Maura, pueden ser
temas con enfoques estéticos, donde, en el primer caso, el tipo, valor, país, etc., de la
moneda es lo de menos, al igual que el motivo que se conmemora en cada pieza, en el
segundo. El entorno gráfico creado por el diseñador no debe nunca competir con la
pieza, evitándose por tanto las interferencias visuales. Todo debe ser pensado y
diseñado para crear un ambiente que acompañe las piezas desde el punto de vista
estético.
DIDÁCTICO.
La exposición de carácter didáctico es descrita por algunos autores como si se
tratara de un “libro sobre las paredes”. La intención que tenga el equipo de profesionales
<museógrafo, educador, etc.) a la hora de realizar el montaje y la apariencia con la que
se dote a la muestra, son elementos fundamentales para una mejor transmisión de la
información al público objetivo. En este tipo de exhibición, si hay incorporados
dispositivos o presentaciones interactivas, estos no serán necesariamente en la forma
de textos impresos o paneles. Lo primordial es transferir al público una información que
se considera importante para su educación, para lo cual se le proporcionan y articulan
los medios precisos con los que pueda ser instruido de una forma amena, implicándolo
directamente en el proceso de su aprendizaje. Aunque no se tenga un total éxito en la
asimilación del mensaje, al menos se habrá tratado de estimular intelectualmente a la
persona que visite nuestra exposición, es decir, despertarle una inquietud interior por
ampliar los límites de su conocimiento.
103
EL GUION Y El PLAN EXPOSITIVO
104
EL GUION Y EL PLAN EXPOSITIVO
1. Las piezas más grandes producen tiempos de observación más largos, por lo
que hay que “equilibrar” los volúmenes en la vitrina.
3. Lo nuevo, distinto o especial, atrae más la atención del público, por lo que es
interesante intercalarlo entre lo menos atrayente.
105
EL GUION Y EL PLAN EXPOSITIVO
DESARROLLO.
INTERNO.
Se puede llevar a cabo de manera interna, cuando el equipo propio tiene
suficiente capacidad técnica para asumir todas las facetas que la organización de una
exposición demandan, o no le queda otro remedio por carecer precisamente del
presupuesto necesario para contratar ayuda externa que venga a suplir las carencias de
personal, lo cual suele ser lo más habitual. De cualquier modo habrá que asumir la
realidad del caso y no pretender hacer montajes espectaculares, intentándose en todo
momento reutilizar el mayor número de materiales de otras exposiciones, además de
intentar aplicar a nuestro caso las soluciones expositivas ya experimentadas por otros
colegas.
EN COLABORACION.
La única forma de aprender y de que el equipo vaya tomando y acumulando
experiencia para próximas ocasiones, es con el desarrollo de las exposiciones
permanentes o temporales en colaboración con profesionales externos. Podemos
centrarnos en los tres casos más habituales:
106
EL GIJION Y EL PLAN EXPOSITIVO
cada momento se nos ocurre que podrían ser incluidos para puntualizar o completar un
periodo, así como la ingente cantidad de “imprescindible información y datos” -que si
no son exhaustivamente aportados, el visitante se sentirá desnudo-, hacen que sea muy
importante que haya un “defensor” del visitante, función que perfectamente puede ser
ejercida por el diseñador. En realidad, siempre estamos pensando en el habitual colega
que con ánimo constructivo, y después de revisar con lupa las miles y miles de monedas
expuestas, echará en falta “esa” pieza acuñada con motivo del santo del primo de un
general, cuñado de la hermana de un usurpador, que fue emperador una semana... Y
sin cuya presencia no se podrá nunca comprender la moneda romana!.
EXTERNO.
En este caso, nuestra institución participa en la organización de la exposición
exclusivamente cediendo el uso de las instalaciones, servicios <celadores, seguridad,
107
EL GIJION Y EL PLAN EXPOSITIVO
oficina de prensa, etc.> y la ayuda del personal que sea preciso para colaborar en el
montaje. Se supone que todo viene ya listo para ser instalado y adaptado a la realidad
física de las salas. Dar cabida a exposiciones itinerantes desarrolladas por otros
organismos es buena solución para impulsar las actividades culturales propias en
momentos de gran actividad del propio equipo (reforma de la exposición permanente,
etc.), o de restricciones presupuestarias, que nos podrían llevar de cara al público a dar
imagen de una aparente inactividad interna.
Es importante estar en contacto con los museos monetarios de todo el mundo,
ya sea tanto para ofrecer nuestras instalaciones -que tendrán que estar preparadas para
poder recibir todo tipo de muestras-, como nuestras propias exposiciones temporales
susceptibles de ser desplazadas allí donde se las quiera recibir. El hecho de que museos
de gran importancia acepten ceder sus exposiciones significará que confían en nuestras
posibilidades y nos reconocen un cierto prestigio. En cualquier caso, en todo momento
tienen que quedar muy claros los temas económicos a los que se comprometa cada
parte: ¿Quién asume el costo de los seguros; publicidad; traducción de cartelas, textos
y audiovisuales; carteles, pancartas y folletos; acto de inauguración...?
LAS PIEZAS.
Ya tenemos guión o historia que contar, ahora vamos a ilustrar todas aquellas
ideas y conceptos que queremos transmitir. Siguiendo con la relación existente desde
el primer momento entre piezas y argumento, seleccionaremos de las diferentes fuentes
que a continuación veremos todos aquellos ejemplos que cumplan con las condiciones
preestablecidas. Se pueden tener, por ejemplo, 1 .000 piezas de entre los fondos que se
pongan a nuestra disposición que respondan a la demanda y especificaciones del guión;
sólo debemos seleccionar las más adecuadas y significativas, ya sea por su belleza,
importancia o rareza. Sin una minuciosa selección previa no podremos sintetizar las
ideas a transmitir, haciendo que prime, siempre que sea posible, la calidad y conserva-
ción de la piezas elegidas al tratarse, no lo olvidemos, de un exposición o montaje de
base visual.
Exponer series interminables o repetitivas de monedas no lleva al espectador más
que al aburrimiento, y a la organización a un gasto innecesario en seguros. Hay que
conseguir una interrelación entre cantidad y calidad; saber destacar algo aunque para
ello obviemos el número. Es preferible exponer una sola pieza que compendie o sintetice
la idea a desarrollar, que bombardear con demasiada información que no hace sino
fatigar y provocar pérdida de interés. Hablamos siempre de una exposición y de un
108
El GIJION Y EL PLAN EXPOSITIVO
público determinados. Hay que estudiar bien cada caso, ya que será distinto el enfoque
cuando tratemos de hacer una exposición permanente u otra de carácter temporal, o
bien cuando un especialista requiera tener toda la información necesaria para su trabajo
de investigación.
109
EL GIJION Y EL PLAN EXPOSITIVO
También es interesante que en el resto del mundo sepan que nuestra institución
organiza exposiciones de importancia, lo cual significa respeto personal e institucional,
ya que no a todo el que lo solicita le van a prestar piezas. También son muy importantes
los contactos personales que se pueden establecer, el asociar un nombre a una cara,
que implica todo trabajo de producción de una muestra de este tipo. En muchas
ocasiones, junto con las piezas llegará un conservador del otro museo haciendo
funciones de correo. La única faceta menos positiva será el pago de los transportes y
los seguros <que al paso que va el asunto, terminarán por impedir el intercambio de
piezas entre museos, al ser imposible asumir los costes de las pólizas>, y tener que
depender de los permisos de las instituciones prestadoras para poder decidir prorrogar
su permanencia.
DE ORIGEN EXTERNO.
Como ya decíamos a la hora de hablar de las exposiciones itinerantes, y de lo que
tiene de significativo y de confianza en nuestra institución que lleguen a recalar en
nuestras instalaciones, poder organizar exposiciones con piezas ajenas en su totalidad
también precisa de un importante reconocimiento por parte del resto de museos y
colegas, sin los cuales será imposible acometer el proyecto.
Desde el punto de vista interno, el hecho de buscar temas de exposición de
interés, aunque se carezca de piezas propias con las que sustentarlos, demuestra una
gran responsabilidad cultural y educativa por parte del equipo hacia la comunidad en la
que está inmersa el museo, ya que se acometen los proyectos culturales y educativos
que se deben, y no sólo los que se pueden. En este caso se plantean serias dificultades
de intendencia: seguros, transportes, dietas, permisos de importación temporal, etc. Al
tener que coordinar tantos aspectos y a varias instituciones, se hace muy difícil
prorrogar en el tiempo este tipo de exposiciones o hacerlas itinerantes, si no estaba ya
previsto con antelación.
LOS TEXTOS.
Autores como David Dean (1994), hacen un cuidado desarrollo de los diferentes
aspectos que deben ser contemplados a la hora de la preparación de los variados textos
presentes a lo largo de toda exposición de carácter clásico -no basada en los equipos
multimedia-, tanto permanente como temporal. La literatura de una exposición contiene
la información escrita, que se presenta para facilitar la más adecuada interpretación de
la muestra y sus contenidos por parte del público visitante. Estamos hablando de los
110
FU GUION Y EL PLAN EXPOSITIVO
títulos, rótulos, textos, cartelas de los objetos, etc. Una regla práctica dice que lo escrito
no debiera tener más de 75 palabras en cada bloque de información de los paneles. Es
fundamental, del mismo modo, que el texto original sea escrito teniendo, en todo
momento, in mente al público que será su destinatario final, y no como el resultado de
un “divertimiento” de virtuosismo literario del equipo; a menos que la audiencia,
naturalmente, también esté compuesta de profundos eruditos. Veamos, pues, algunas
de las formas en las que se presenta la información, sus características y funciones:
* Los TíTULOS, sirven como guía, identificando o significando las secciones del
conjunto de la exposición, demarcando las diferentes áreas de conocimiento del
tema principal.
COMPLEMENTOS MULTIMEDIA.
111
EL GLIION Y EL PLAN EXPOSITIVO
112
EL GUION Y EL PLAN EXPOSITIVO
Ya veíamos en anteriores capítulos cómo las nuevas tecnologías son usadas con
frecuencia por los museos como puntos de información y como fuente de informaciones
adicionales sobre las colecciones, grabadores, cecas, etc. Muchos museos han
comenzado a producir programas basados en sus propias colecciones, ya sea para su
uso dentro de las áreas de exposición, para su difusión entre otros museos, así como
para su venta y adquisición por parte del público general. Esto convierte a la actividad
educativa, además, en una excelente fuente alternativa de ingresos económicos. En
otros casos, muchas instituciones han transferido sus videos o montajes de diapositivas
a estos nuevos soportes -disco láser, CD-, debido, principalmente, a que su uso no
implica un desgaste en la reproducción como ocurría con las cintas de video.
113
EL GUION Y EL PLAN EXPOSITIVO
1. Debemos saber cómo hacer un buen uso de los medios interactivos instalados
en un museo, para que contribuyan a incrementar la cultura histórica y artística
del usuario, o para que satisfagan realmente los objetivos de comunicación
propuestos por el equipo que lo concibió.
114
EL GUION Y EL PLAN EXPOSITIVO
5. ¿Sabemos cómo hacer que se logre un óptimo uso del sistema por y para el
usuario? ¿Qué tipo de interactividad queremos y podemos ofrecer? En definitiva,
¿cómo haremos para que la relación con la “máquina” sea amigable, visual y
sencilla, y no un problema más? Hay que analizar si es suficientemente buena la
calidad técnica de imagen que nos ofrece el equipo para la reproducción de las
piezas de nuestra colección. No olvidemos que la de los billetes, por su propia
naturaleza anti-falsificación, es normalmente de difícil obtención.
Los sistemas multimedia se han ido imponiendo, a nivel estratégico, como medio
de presentación para un amplio espectro de fines, dadas las características intrínsecas
del producto. Entre las aplicaciones más comunes dentro de los museos tenemos:
puestos de información sobre el plano general de instalaciones, temas, piezas o
servicios; catálogos de productos en puntos de ventas; acceso a bases de datos o
fuentes documentales; formación, comunicación, educación... Sus ventajas con
respecto a los sistemas tradicionales -video magnético, papel, diapositivas, transparen-
cias, etc- son algunas de las siguientes:
115
EL CUION Y EL PLAN EXPOSITIVO
116
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
11
Partiendo del objetivo que hayamos marcado para la exposición, y tomando como
línea de actuación el guión de la muestra, el número y tamaño de las piezas, etc., se
buscará o creará (ya sea por nuestro equipo o de acuerdo con el diseñador externo que
se contrate) el espacio apropiado a las necesidades de la muestra en función de todas
estas premisas anteriores. Tener en consideración el valor que puede alcanzar el espacio
como instrumento capaz de crear sensaciones en el individuo es de gran importancia,
en especial en el momento de concebir una exposición numismática, ya sea temporal
o de carácter permanente.
Como veremos a lo largo del presente capítulo, esa imbricación total entre el
tema y el espacio es lo que hará que el espectador pueda llegar a centrarse en una
circunstancia o ambientarse en una determinada época. Con esto no queremos decir que
la decoración del espacio deba ser necesariamente “contemporánea” a la de las piezas,
sino que la sensación que se cree y se transmita con la utilización de los diferentes
espacios, tanto abiertos como compartimentados, sea la que sugiera esa circunstancia
temática o histórica. Luego vendrá la decoración que se elija para el caso, que no hará
sino remarcar o puntualizar la idea o la sensación sugerida por el espacio.
117
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
aislamiento, estrechez, etc. Así, conseguiremos crear, por un lado, parte de la atmósfera
general de la muestra y, por otra, influir en el espectador para que desarrolle una
predisposición positiva hacia los temas señalados en el guión.
Algo muy distinto será la “decoración” de ese espacio, en el que sí podemos
ubicar puntualmente imágenes o hacer referencias de obras arquitectónicas o materiales,
o bien a situaciones o ambientes como recrear una acrópolis, un ágora, un mercado,
etc.; aunque deben ser referencias aisladas, ya que tratamos de sugerir más la idea que
la contemplación directa de un decorado.
No existe un modelo o plantilla museográfica fija que una vez aplicado nos de
siempre soluciones válidas para un determinado problema o tema; ya que cada uno
poseerá unas características que lo harán diferente y adaptable o no a una estructura
espacial ya existente o directamente creada para un asunto concreto. Este montaje se
podría reutilizar simplemente cambiándole el color de sus paredes y elementos; ese
mismo color cambiará la concepción del espacio si lo “llenamos” con luces o sombras,
utilizando como único ingrediente constructivo varias tonalidades de un mismo color,
118
EL ESPACIO Y ELEMFNTOS EXPOSITIVOS
recreando espacios nuevos para temas diferentes, puesto que así provocaremos en el
público visitante sensaciones y respuestas emocionales distintas.
Para mucha gente la selección de colores es algo que depende en gran medida
de la educación y del gusto individual de cada cual, y, en cierto modo, esto es
indudablemente así. Conocemos a personas que tienen una especial habilidad para
seleccionarlos y combinarlos de manera intuitiva, creando buenos efectos cromáticos,
mientras que otros necesitan referirse a muchas teorías sobre el color para orientarse;
aunque, en realidad, quizá se haya escrito demasiado, tanto sobre la teoría cromática
como de la combinación y aplicación de los colores. En cualquier caso, no estará de más
que recordemos que en un museo o exposición monetaria todos terminamos por sufrir,
antes que en otro tipo de muestra, lo que se ha dado por llamar “fatiga expositiva. Es
decir, un gran cansancio y falta de concentración producido por una sobre-estimulación
o sobre-esfuerzo mental o físico originado por el exceso de sensaciones, información,
piezas, textos, audiovisuales, etc., que recibimos a lo largo de la visita. Según los
psicólogos y educadores, el promedio máximo de duración de la atención o concentra-
ción real en lo que se esta percibiendo, para una audiencia adulta, estaría irremediable-
mente en torno a los treinta minutos, hagamos lo que hagamos para evitarlo desde
nuestra posición museográfica.
119
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
ENTORNO LEJANO.
Sería el contexto y el espacio del propio museo en el supuesto de la exposición
permanente y, en la temporal, la exposición misma. En el primer caso, no será lo mismo
trabajar en una exposición permanente de numismática a instalar en un museo conocido
por sus colecciones de porcelana, o sobre un edificio de carácter histórico, que en todo
momento vendrá a influir sobre la temática de la exposición y, sobre todo, en el ánimo
o predisposición del público, que la que se ubique en un museo histórico o en unas
instalaciones totalmente reformadas y adaptadas a la función expositiva, o en un edificio
de nueva planta pensado como y para museo. Por ejemplo, imaginemos por un momento
una muestra de moneda griega -clásica y racional- instalada en un castillo medieval -
120
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
ENTORNO PROXIMO.
En la exposición permanente se correspondería con cada una de las salas o
períodos históricos concretos en que se divide la misma; y en le caso de las monográfi-
cas o de las temporales con cada una de las ideas o conceptos que sucesivamente se
intentan reflejar o destacar dentro del conjunto de entornos próximos que formarían un
entorno amplio diferenciado.
ENTORNO INMEDIATO.
El expositor o la vitrina y su entorno inmediato, serán el final de la escala de
aproximación hacia el espacio físico y conceptual ocupado por cada pieza; que incluirá,
además, la información contenida en las cartelas y en los pequeños textos explicativos
que le acompañan.
ENTORNO HUMANO.
En cuanto al entorno ocupado por cada visitante, objetivo primero y último de
toda exposición, habremos de tener en cuenta que como Ser Humano y en sus
reacciones o respuestas frente a las percepciones que recibe tanto de agresión como de
placer, su forma de actuar es el resultado de una mezcla de sus propios instintos
animales y de los miles de años de evolución cultural de las diferentes sociedades en las
que habita.
A causa de lo anterior, es por lo que personas en apariencia iguales, pero de
diferentes países o regiones, e influidos por estas circunstancias y aculturaciones,
responderán de manera muy diferente frente a estímulos externos similares. En cuestio-
nes de espacio esas mismas personas podrán llegar a mostrar un comportamiento
francamente animal, aplicando incluso los mismos instintos de territorialidad desarrolla-
dos por otras especies, en ocasiones injustamente acusadas de ejercer una mayor
agresividad.
Poner en práctica estos principios aplicándolos en el contexto museográfico en
el que nos estamos moviendo, significaría tener que dar a cada uno de los visitantes a
un museo un espacio lo suficientemente amplio como para que aquél se sintiera que
puede mantener “su” espacio vital, sin ser “agredido” cuando al mismo tiempo, y
alrededor suyo, otros miembros de su misma o distinta “manada” están también
intentando ver esa exposición.
Desarrollar el Entorno Humano de una exposición implicará también conocer bien
las reacciones y costumbres de movimiento -conscientes o inconscientes- del posible
visitante, que más adelante estudiamos, y los espacios de tránsito libres de objetos que,
en cualquier caso, deben ser tenidos en consideración. Lo que nosotros denominamos
121
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
como Entorno Humano es a su vez subdividido por Gary Edson y David Dean <1994> en
varios espacios: Personal, Territorial y Transaccional; como a continuación vamos a ver.
ESPACIO PERSONAL.
El espacio personal queda delimitado por el propio volumen y alcance de cada
uno, y es una reacción frente a la presencia de personas externas con la que se íntima
o no. Es decir, aunque a un amigo o miembro de la familia, se le permita permanecer
dentro del espacio personal, se supone que los foráneos deberán mantener una distancia
apropiada. En algunas sociedades, este espacio puede ser más compacto que en otras
dependiendo de las disponibilidades físicas reales. Estamos acostumbrados a ver
enjambres de personas en China o Japón compartiendo espacios mínimos en los
transportes públicos sin, en apariencia, inmutarse o sentirse molestos. Esto también
ocurre, del mismo modo, con las personas que habitan áreas metropolitanas muy
pobladas. Sin embargo, cuando un espacio personal se percibe como violado por otro
miembro de la comunidad, un individuo reaccionará repeliendo la agresión -si como tal
se toma- o echando afuera al invasor.
El tener que luchar por obtener un espacio mínimo que nos permita contemplar
una exposición sin agobios nos creará sentimientos negativos hacia la muestra y los
organizadores de la misma. Más aún, si se trata de ver objetos pequeños como son las
monedas, cuya contemplación precisa de un mayor detenimiento, lo cual no suele
resultar físicamente nada fácil, necesitaremos ocupar más metros para ubicarnos
correctamente frente a la pieza o la vitrina en cada caso. Para evitar estas situaciones
de tensión innecesaria y molesta, se debe previamente trabajar en el guión -menos
piezas a contemplar-; en el tablero de diseño, dotando a los elementos del suficiente
“aire” circundante y espacio de paso; y, a nivel organizativo, creando un buen plan de
visitas -cita previa, horas recomendadas, visita guiada, etc.- para que los diferentes
grupos de personas no se incomoden entre sí. Es decir, que no haya niños saltando
sobre pacíficos jubilados o interrumpiendo una clase para universitarios; o que, por el
contrario, señores muy severos no ahoguen la espontaneidad de un grupo de
adolescentes con su profesor.
ESPACIO TERRITORIAL.
Otra forma de espacio humano es el territorial, un área tridimensional sobre la
cual cada individuo ejerce un control: una casa, una habitación, una empresa, etc. Se
trata de un sentimiento -o instinto- muy sutil que puede ser aplicado incluso con las
personas, sobre las que se mantiene una relación de dominio o de “propiedad”. La
territorialidad se ejerce de manera física -tanto individualizada como en “rebaño” -[Link].
122
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
el nacionalismo, los territorios de las bandas urbanas, etc.-, o de forma intelectual; todos
conocemos casos en los que cuestiones científicas son tratadas como si fueran de
propiedad privada de alguien, y lo curioso es que el resto de los miembros de la
comunidad lo respetan y aceptan esa forma de dictadura. Es importante comprender
como pueden desencadenarse los mecanismos de territorialidad de los individuos -y de
las colectividades- para evitarse problemas durante el tiempo de permanencia de una
exposición.
ESPACIO RELACIONAL.
Para los ya citados Edson y Dean (1994), una de las formas primarias de relación
espacial sería el espacio de relación o transacción, donde la gente se desplaza y lleva
a cabo diversas actividades en presencia de los otros, es decir, en sociedad. Dentro del
espacio relacional cabe diferenciar una serie de subespacios demarcados por los tipos
de actividades que en ellos se desarrollan o tienen lugar. Estos son los espacios de
tránsito, distribución y recogimiento.
TRANSITO.
Son aquellos lugares a través de los cuales el público pasa de un espacio a otro,
transitando dentro o fuera de la exposición -es un espacio que puede seguir conteniendo
piezas-, tales como zonas de descanso, ¿trios, accesos, etc. Los espacios transicionales
son muy comunes en los museos y por eso son importantes y se han de tener en cuenta
en el plan general de museografía. El reconocimiento de la naturaleza de un área
concreta, ayuda al diseñador a planear sus funciones en base a sus características
inherentes.
DISTRIBUCION.
Se trata de esas áreas o espacios en los que la gente entra y sale de paso hacia
otras salas o exposiciones. Los lugares definidos como pasillos -no las salas alargadas-
y vestíbulos -no las introducciones o prólogos de las muestras-, son distribucionales por
su propia naturaleza.
RECOGIMIENTO.
Son, por ejemplo, las estancias o áreas en donde la gente se reúne o se
encuentra para un propósito común. Ejemplos de esta clase de espacios son las salas
de proyección, aulas, auditorios, la cafetería, etc.
123
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
COLECTIVOS ESPECIALES.
Los grupos visitantes especiales que se han de tener en cuenta a la hora del
planteamiento museológico y del desarrollo museográfico, por lo general corresponden
a dos categorías <siguiendo las Actas del Grupo de Trabajo sobre Grupos Especiales del
CECA-ICOM, celebrado en septiembre de 1979 en Seimbra, Portugal), de las cuales, en
realidad, sólo nos afectará, a efectos expositivos, la segunda. Estas categorías son:
2.- Personas cuyas deficiencias culturales, físicas o psíquicas exigen del museo un
trabajo, presentación y adaptación especiales, en función de cuatro tipos principales de
limitaciones:
* MOVILIDAD REDUCIDA.
Que afecta a personas con deficiencias motoras <aunque pueden ayudarse de
bastones o sillas de ruedas) o en circunstancias personales específicas: niños pequeños,
mujeres embarazadas, ancianos, etc.
124
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
* COMPRENSION REDUCIDA.
Tanto por una deficiencia mental como por otros factores circunstanciales como
son la edad -niños-, dificultades lingúisticas -emigrantes, visitantes extranjeros-,
analfabetismo, etc.
125
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
Integración Social de los Minusválidos (LISMI). El texto de esta Ley incluye preceptos
en los que se fundamenta la idea amplia de accesibilidad apuntada especialmente en el
Art. 54.1 de la citada Ley: “La construcción, ampliación y reforma de los edificios de
propiedad pública o privada [aquí tenemos que añadir nosotros tanto las reformas o
montajes de la exposiciones permanentes de los museos como las exposiciones de
carácter temporal que se puedan organizar], destinados a un uso que implique la
concurrencia de público [estos colectivos suelen ser un visitante muy agradecido y
recurrente si se le facilita el acceso y el movimiento], así como la planificación y
urbanización de las vías públicas, parques, jardines de iguales características, se
efectuará de tal forma que resulten accesibles y utilizables a los minusválidos”.
Continuando en el artículo 30 de la misma: “A tal fin, las Administraciones
Públicas competentes aprobarán las normas urbanísticas y arquitectónicas básicas
conteniendo las condiciones a las que deberán ajustarse los proyectos, el catálogo de
edificios a los que serán de aplicación las mismas normas y el procedimiento de autoriza-
ción, fiscalización, y en su caso sanción”.
126
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
generalmente más prudente contar y jugar con las inclinaciones de la propia naturaleza,
que oponerse a ellas.
Por ejemplo, y después de una larga y sostenida tarea de observación del
comportamiento del público visitante, al menos en los Estados Unidos, se constata una
marcada tendencia de la gente a girar hacia la derecha en cuanto se entra en un área
abierta o no estructurada (DEAN, D. 1994). Siguiendo también a David Dean, vamos a
repasar algunos de estos comportamientos “irracionales” que normalmente son
compartidos por el grueso del conjunto de los visitantes a museos y exposiciones.
El ser conscientes de su existencia, puede marcar la diferencia entre errar o no
en nuestro proyecto museográfico, al igual que suelen ser profusamente aprovechados
estos comportamientos por los profesionales de la mercadotecnia, a la hora de ubicar
y mover los productos de mayor consumo entre los lineales de exposición de las grandes
áreas comerciales: el pan y la leche al fondo, aunque variando de lugar; ofertas en las
cabeceras de pasillo; máquinas de afeitar, pilas y chocolatinas junto a la caja (compra
de último minuto>, y éstas a la altura de la mano de los niños, etc. Según ésto, el
ciudadano medio tendría cierta tendencia natural a:
SEGUIR EL MURO DERECHO. Una vez que uno ha iniciado el movimiento hacia la
derecha, en la mayoría de los casos se permanecerá en ella, dedicando menos atención
a los expositores situados del lado contrario.
ELEGIR TERMINAR POR LA RUTA MAS CORTA. Las vitrinas o expositores situados a
lo largo de la ruta más corta hacia la salida, son los que reciben una mayor cantidad de
atención por parte del público, y son, por ejemplo, los lineales -o estantes- que se
alquilan más caros a los distribuidores en los supermercados.
127
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
PREFERIR LAS SALIDAS BIEN VISIBLES. Quizá este comportamiento sea el resultado
de un deseo inconsciente de evitar situaciones claustrofóbicas o de peligro: se expresa
como una renuencia a entrar en un área sin salidas visibles y claras.
IGNORAR LOS EXPOSITORES JUNTO A LA SALIDA. Cuanto más cerca está la gente
de la salida, más “atraídos” se sienten por ésta y menos atención prestan a las vitrinas
situadas en esa zona.
128
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
MODOS DE INFORMACION.
A la hora de planificar las vías que se utilizarán para hacer llegar al visitante la
información presente en el guión de la exposición, se tiene que considerar, además de
los aspectos pedagógicos que se intentan expresar y desarrollar con la muestra7, si se
desea que esa fuente informativa permanezca inamovible en su relación con la persona,
GARIZIA BLANCO, A.; SANZ MARQUINA, T; MACUA, JI, y GARCIA-RAMOS, PA. 1980. FunciÓn
pedagógica de los Museos. Madrid.
129
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
SEÑALETICA.
Una de las cuestiones a considerar más interesantes, en relación con las
diferentes técnicas de información estática desarrolladas para impulsar el movimiento
de las personas, tanto interior como en el entorno de la exposición, y el flujo de
información con el público, es todo lo relacionado con la Señalética; es decir, lo que
130
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
podemos llamar el arte de la concepción, diseño, ubicación de los mensajes que facilitan
al visitante su estancia y circulación por el, a veces intrincado, entramado arquitectónico
del museo o del montaje expositivo, así como la salida, cuando no su evacuación.
A través de la utilización de cartelas, placas, adhesivos, señales, pies, etc.,
rotulados con signos, palabras, frases o iconos (cada vez más usados, al contener un
lenguaje gráfico lógico e internacional), tanto convencionales como creados ex profeso
para ese montaje, se ofrecen al público visitante de una manera sencilla, pero
continuada, datos e imágenes muy efectivas: planos de ubicación para que se sitúe y
decida el recorrido a seguir; avisos, prohibiciones o instrucciones que, en un momento
dado, pueden salvarle la vida <salida de emergencia, extintor, prohibido el paso, alta
tensión, privado, etc.); rutas recomendadas o de obligado seguimiento; identificación de
facilidades y servicios <aseos, guardería, cafetería, tienda, guardarropa, consigna,
ascensores, escaleras, etc.>.
Es muy importante, en señalética, la unificación de criterios conceptuales y de
diseño, así como conocer de manera crítica lo ya realizado en otros montajes o la
normalización establecida en estos temas por la legislación local. Así, se podrán evitar
posibles confusiones o malos entendidos, que si se refieren a propiciar ciertos equívocos
entre el aseo de damas o el de caballeros, no pasará de la anécdota jocosa; pero que si
se provoca que en caso de una situación de alarma, el público se dirija a una zona sin
salida de emergencia, el asunto puede traer graves consecuencias.
131
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
desarrollo del mismo. Luego, la cuidada elaboración de un guión bien estructurado y una
buena planificación de los sucesivos pasos del tiempo de producción serán clave para
alcanzar el éxito.
* Reunir las piezas y los materiales, tanto gráficos como textuales, o, al menos,
identificar su localización.
Del mismo modo, debemos saber y tener en cuenta otros aspectos técnicos y
conceptuales del programa, que nos permitirán afinar mucho más en su aprovechamien-
to y en su correcto enfoque funcional, como que:
132
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
Las nuevas tecnologías y las palabras de moda que han surgido se oyen todos
los días y en cualquier lugar: multimedia, interactividad, digital, láser,... Nosotros, que
podemos ser unos clientes potenciales, nos podemos preguntar cómo y cuándo nos
decidiremos a asumir el coste y desarrollo de una producción para nuestra exposición
permanente o temporal. ¿Deberemos esperar varios años hasta que se consolide una
tecnología estándar? ¿Se nos quedarán muy pronto obsoletos nuestros equipos y
sistemas ante el vertiginoso avance tecnológico en estos campos? En realidad no hay
razón alguna para esperar. Se tienen que identificar claramente nuestras necesidades,
y comenzar a emplear aquellas tecnologías ya existentes que las satisfagan, de acuerdo
con nuestras disponibilidades presupuestarias y con los objetivos de modernización de
nuestras formas de comunicación que nos hayamos propuesto con su utilización,
aunque no es oportuno hacer uso de una de estas nuevas tecnologías exclusivamente
porque se esté poniendo de moda y ya las estén utilizando en otras instituciones. No se
debe hacer nada hasta que no se hayan explorado completamente sus posibles ventajas,
su desarrollo, su coste, y lleguemos a la conclusión final de que con nuestro equipo
humano, y con el que se contrate de fuera, se puede encontrar una solución adecuada
a las necesidades actuales -y futuras- de nuestro museo o exhibición.
SOPORTES.
133
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
CONSTRUCCION Y MONTAJE.
134
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
IMAGEN GENERAL-AMBIENTACION.
Ya nos referíamos al principio de este capítulo a la importante función que tiene
el color a la hora de crear el ambiente requerido dentro de un espacio, así como para
remarcar un aspecto emotivo o un concepto. En el contexto de una exposición, la labor
135
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
de trazar las posibles tendencias de color a aplicar sobre las formas y espacios creados
es, con mucho, una parte esencial de la función de un buen diseñador, y por tanto,
dentro de un equipo multidisciplinar, esta labor tendría que realizarla la persona que
tuviese la formación más adecuada para esta función. Quizá las dos consideraciones
más importantes que tiene en cuenta el profesional sean conocer las piezas que han de
exhibirse (especialmente si sus colores, textura, brillo, etc., constituyen un factor
importante), y las calidades ambientales o el “talante” que se quiera conseguir en el
espacio previsto para la exposición.
* Una caja empaquetada en azul oscuro parece ser más pesada que una idéntica
con un embalaje coloreado en amarillo.
* Una persona en una habitación azul, pondría el termostato cuatro grados más
alto que aquella que estuviese en una habitación roja, intentado efectuar así una
compensación térmica a la aparente sensación visual de frialdad.
136
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
* Un ruido “suena” más alto a un oyente que esté en una habitación blanca que,
el mismo ruido, cuando se oye en una habitación violeta.
CLASIFICACION.
Los colores pueden clasificarse de varios modos: en primarios, secundarios y
terciarios, y éstos, a su vez, y de manera más popular y más utilizada en actividades
museográficas, en Cálidos, Fríos y Neutros”. Los colores “cálidos” son los rojos,
naranjas, amarillos, junto con aquellos colores que los combinan en un grado detectable,
“Fue Sir Isaac Newton, además de famoso físico, M¡ntmaster de la Royal Mint inglesa, quién, en 1666,
descubrió que la luz blanca, cuando pasaba a través de un prisma de cristal, podría dividirse en siete
segmentos de luz coloreada: violeta, añil, azul, verde, amarillo, naranja y rojo. Desde el descubrimiento de
Newton, dos de los sistemas de color más ampliamente aceptados fueron los de Ostwald, quién como
Newton reconoció siete colores primarios y, el de Munselí, que decidió que había cinco. El sistema primario
basado en tres colores es el más popular, y se basa en la mezcla de tres pigmentos fundamentales: rojo,
azul y amarillo; del cual todos los demás colores pueden obtenerse mediante combinaciones. Cuando cada
color primario es mezclado con otro, se obtienen los colores secundarios; los terciarios son aquellos que
se forman mediante la fusión de dos de los secundarios.
137
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
por ejemplo, el marrón y algunos verdes. Los colores “fríos” son fundamentalmente los
de la gama de los azules, pero además pueden incluirse tanto los azul-verdoso, azul-
rosado y los colores formados con la inclusión de tonos del blanco. Los colores
“neutros” son, esencialmente, el negro, los grises y el blanco. Estos se relacionan bien
y generalmente se acoplan, sin distorsión visual, a cualquier otro color. Existen otras
variadas denominaciones que describen otro tipo de características como son los colores
“tierra” (ocres), los “pastel”, “eléctricos”, “metalizados”, etc.
EL TONO.
Otro factor a considerar es el tono de los colores, esto es, su claridad u
oscuridad. Es mucho más fácil apreciar las siluetas de los objetos cuando se ven contra
un fondo de un tono suficientemente contrastado, bien más oscuro o más claro que el
Sobre los estilos museográficos de moda en los museos y galerías de arte en la Inglaterra de principios
de siglo, ver E.T. Hall, 1912.
138
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
objeto propiamente dicho: éste, en un fondo más claro, parecerá ser más pequeño que
lo que realmente es, mientras que un objeto claro, semejaría superior tamaño cuando se
sitúe sobre un fondo que sea tonalmente más oscuro.
EL EXPOSITOR.
Al igual que ya comentábamos al hablar del soporte de almacenaje, la vitrina
<horizontal, vertical, inclinada, exenta, empotrada, etc.) debe ser diseñada, construida
y dotada con los materiales y elementos más adecuados en cada caso, para que se
protejan las diferentes piezas frente a una posible degradación u otro tipo de agresiones
externas: contaminación, polvo, insectos, agentes corrosivos, etc.. Del mismo modo
debe estar pensada para crear internamente unas condiciones ambientales o microclima
139
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
que mantengan constantes los niveles de humedad y temperatura que se marquen. Así
mismo, la vitrina deberá disponer de un sistema de iluminación con el tipo de luz más
adecuado a nuestras necesidades <[Link]. que se puedan “dramatizar” aquellos aspectos
o matices que más nos convenga resaltar de la superficie de las piezas>; además de
asegurarnos una protección mínima frente a posibles actos de vandalismo o intentos de
robo, contando para ello con unos buenos dispositivos de cierre, vidrios de seguridad,
sensores, etc., como a continuación veremos con mayor detenimiento.
MATERIALES
Teniendo en cuenta lo que anteriormente comentábamos sobre el reciclado o no
de los elementos de anteriores exposiciones, las mismas ideas básicas que recomendá-
bamos tener en cuenta cuando tratábamos los diferentes aspectos del almacenaje, son
aplicables ahora en el momento de construir la estructura y los elementos de la
exposición y, muy especialmente, de los expositores; es decir, que aquellos han de ser:
neutros, inertes y romos.
CONSTRUCTIVOS.
Para realizar una vitrina podemos utilizar desde plástico hasta metacrilato,
pasando por metal, etc., aunque lo más corriente es que se haga con madera. Hoy en
día, y al precio que está la madera -ya sabemos que es difícil encontrar muebles
construidos con tableros macizos de maderas de calidad-, lo normal es que sean
utilizados tableros de contrachapados, en los que finas láminas de una madera de
superior calidad son adheridas sobre planchas de unos conglomerados de maderas
ínfimas y otras sustancias. El problema parte de que estos cuerpos internos se fabrican
prensando una masa de virutas y serrín (en donde la emisión de ácidos orgánicos se ha
disparado) con colas y adhesivos, por su parte también muy corrosivos, como ya hemos
tenido oportunidad de conocer; pero, por si fuera poco, incluso se les añaden, en
ocasiones, sustancias endurecedoras-ignifugantes como el formol o formaldehido, que,
además de ser cancerígeno, ataca a las piezas de plata. Las paredes se suelen construír
<según las posibilidades del presupuesto> tanto con planchas de conglomerados de baja
calidad y densidad -con problemas de acabado por la deficiente superficie que
presentan-, como con otras de materiales más prensados, densos y, como resultado con
una superficie mucho más lisa -recibe mejor las imprimaciones que se le apliquen-: los
denominados tableros de DM o densidad media.
Como las maderas blandas son más higroscópicas que las duras, en ciertos
climas absorben demasiada humedad -las paredes y elementos se hinchan, creando
problemas- y a través de sus poros, más abiertos, las inevitables resinas emiten con
140
EL ESP4cIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
mayor facilidad los gases de los ácidos orgánicos que finalmente atacarán a los metales.
Cuanto más densa y dura sea una plancha mejor se adaptará a nuestras necesidades
constructivas. Es decir, la madera de roble y las poco curadas, además de los conglome-
rados de baja calidad y los realizados en base a resinas o productos adhesivos que
emanen ácidos orgánicos o gases corrosivos, nos están totalmente vedados; así como
las siliconas, lacas, barnices y pinturas que puedan producir similares problemas.
EXPOSITIVOS.
Es muy importante poner sumo cuidado a la hora de elegir los materiales de los
elementos y revestimientos interiores de las vitrinas que estarán más en contacto con
el entorno de las piezas. Ya se ha dicho que han de ser inertes en sí y neutros con
respecto a las piezas. Las pinturas, telas (muralantes> -que pueden retener la humedad-
serán siempre previamente analizados -[Link]. con el Método Oddy- y se procurará que su
composición esté libre de ácidos, que sean neutras: al igual que los cartones y papeles,
que si tienen como base el algodón puro, tendrán un óptimo comportamiento a lo largo
del tiempo. Se debe evitar el uso de fieltros -dada su variada composición y alta
absorción de la humedad-, y los terciopelos, por su comportamiento excesivamente
higroscópico. En cuanto a vidrios, plásticos, metales, nos remitimos a lo comentado al
tratar la conservación de las piezas.
LAS BASES.
Ya nos hemos referido en varios apartados a que toda materia que llegue a estar
en contacto directo -o próximo- con las piezas en exposición, deberá ser sometida a los
análisis y estrictos controles de calidad que se estimen oportunos, así como a los
sistemas de simulación que nos aseguren -y nos prevengan- de su posible inadecuado
comportamiento ante las condiciones de conservación más adversas o extremas; contro-
les que nos asegurarán que a lo largo del período útil de la vida que se le supone a la
citada materia, no va a degradarse o a atacar a las piezas de su entorno. Esto es, y en
resumen, que la base ha de tener un comportamiento neutro en si, en el tiempo y en
contacto con el material de la pieza en cuestión, así como ser poco higroscópica y
electrostática -el metacrilato y ciertos plásticos atraen el polvo en suspensión- y evitar
reflejos y brillos que puedan molestar o distraer. Finalmente, de un color, tono y textura
que resalten las calidades de las piezas: puede ser buena solución el uso de cristal
esmerilado, que no presenta ninguno de los problemas que acabamos de citar, aunque
si puede llegar a rayar la pieza.
En cuanto a la utilización de espejos tanto en función de base como bajo ciertos
soportes, con la idea de poder contemplar a la vez el anverso y el reverso, el problema
141
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
surge cuando no se hace de manera puntual, sino que se pretende extender esta
solución a todas las vitrinas de la muestra para evitar las críticas de los que lamentan,
como ya dijimos, no poder contemplar la cara oculta de las mismas. El remedio está en
colocar dos piezas iguales -si es que las tenemos-, un molde o una foto, en vez del
consabido espejo; solución que, para algunos casos concretos, puede servirnos, pero
que, insistimos, es totalmente inviable a la hora de afrontar su aplicación continuada en
una exposición con cientos o miles de piezas.
SUJECION.
En cuanto a los diferentes sistemas de fijación o de apoyo de las piezas en los
expositores, no vamos a recomendar aquí ninguno en concreto -ya se estudiaron algunos
de los problemas que pueden llegar a presentarse en el apartado de conservación-,
aunque se pueda utilizar todo aquello que nuestra mente sea capaz de llegar a imaginar
y pueda ser utilizado, siempre y cuando se confirme que no son perjudiciales para cada
una de las necesidades de nuestra colección de monedas y medallas: peanas, pastas y
cintas adhesivas, ceras microcristalinas; orificios, apoyos y perfiles en las bases;
cápsulas de plástico adheridas, alfileres (de cobre, acero -con y sin protección-, plástico,
etc.>, etc.; además del “emparedado” -fijo o giratorio- de la pieza en una plancha-base
perforada a su medida, entre láminas de material trasparente, para poder ver ambas
caras de la misma al tiempo, y en el que la iluminación puede distribuirse por “polaridad”
con dos fuentes de luz colocadas en los extremos de la plancha: así es el montaje, por
ejemplo, de la Academia de Carrara, el Museo Rético de Coire (LAPAIRE, C. 1983> y del
Musée de la Monnaie de París (VELJOVIC, E. 1992>, cuya renovación de su exposición
permanente es comentada de manera crítica por el Profesor D. Antonio Beltrán (1993>.
Los billetes, de diferente materia, peso y grosor, se suelen fijar con esquineras
y cantoneras, por presión -bajo, o entre cristales-, con imanes sobre una base con metal,
en fundas y bandas de poliéster, etc. En cualquier caso, ya sea usando fijadores,
construyendo expositores o almacenando objetos, resulta peligroso el generalizar
soluciones o hacer recomendaciones de carácter teórico sin conocer de cerca la
situación y necesidades reales de cada pieza, además del tiempo que se prevé dure la
exposición permanente o temporal. Lo mejor que podemos hacer es consultar con
colegas o especialistas de prestigio y con la suficiente experiencia práctica en el uso de
tal o cual sistema; ya que vale más el “escarmentar” en colección ajena, que hacer
experimentos con la propia.
SEGURIDAD.
142
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
PASIVA.
Estas deberán contar, eso sí, con un planteamiento de seguridad basado en la
existencia de una estructura sólida -sin puntos débiles- que, además, esté bien anclada
al suelo, y de unos cristales fiables -hay lunas con diferentes grados de seguridad:
antibalas, antidisturbios, etc.- y, si es posible, dotados con filamentos para la detección
de fracturas. Igualmente, los marcos y las cerraduras deberán ser fuertes e inviolables,
y además, estas segundas, de un manejo sencillo y fácil mantenimiento y reparación en
caso de necesidad.
ACTIVA.
Además de los dispositivos de detección y timbres de alarma con que se debe
haber dotado a la sala, los expositores deben contar con los suyos propios -cuanto más
escandalosos mejor- que denuncien, especialmente a museo abierto, tanto los intentos
de desplazamiento o apertura del mueble, como los de corte o fractura de las lunas. En
el caso de que el destacado valor de las piezas lo aconseje, se podrán añadir, por
ejemplo, sensores que detecten movimiento en el espacio interior y el desplazamiento
o elevación de las piezas en cuestión.
ILUMINA ClON.
Para una mayor seguridad del mueble y de las piezas, los dispositivos de control
o transformación de la potencia de las instalaciones eléctricas deben colocarse, en la
medida de lo posible, a una prudente distancia de la propia vitrina; y cualquier dificultad
que pueda surgir en relación con reflejos o deslumbramientos, ha de ser considerada y
resuelta en las sucesivas fases del diseño. En referencia a la iluminación que ha de
recibir una pieza depositada en una vitrina, podemos distinguir entre la que le llegará de
manera indirecta, o, directamente, de forma puntual.
143
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
INDIRECTA.
Podrá tener su fuente, tanto en el interior del expositor como en la sala. En
función del tipo de luz que se disponga y del material de la pieza más delicada a
considerar, se tiene que prever la posible utilización de filtros según las diferentes
radiaciones a tratar, e incluso se aplicarán éstos al cristal para controlar la luz externa,
ya sea natural o artificial. Deben evitarse las reflexiones excesivas, especialmente en el
cristal de las vitrinas, pero también de cualquier superficie pulida, incluyendo el suelo;
las luces internas y externas no deben posicionarse de forma que brillen en los ojos de
los visitantes cuando éstos se muevan por la exposición. Vale la pena recordar aquí que
el ángulo de incidencia es igual al ángulo de reflexión, de forma que si no es posible
recolocar los focos, pueden quitarse reflexiones innecesarias aumentando la inclinación
del cristal en las vitrinas, o sustituyéndolo por otro antirreflectante -bastante caro-, sí
es que ese es el origen del problema y su solución.
PUNTUAL.
La iluminación interna o externa de incidencia directa o puntual a la pieza, se
debe tratar también desde el punto de vista de la conservación de las piezas, al igual que
cuando hablamos de los fondos y materiales en contacto con ellas. Existe gran variedad
de posibilidades técnicas y accesorios en la actualidad10. En general, se han ido
descartando ya las lámparas incandescentes, grandes emisoras calor -alterando los
niveles de temperatura y humedad-, aunque la iluminación que ofrezcan sea excelente,
porque pueden llegar a dañar tanto a la pieza como al espectador.
Las fuentes de luz fría con las que actualmente se está trabajando, a base de
fluorescencias, está demostrado que emiten gran cantidad de rayos UV, que pueden
dañar considerablemente, por ejemplo, a las monedas de plata y cobre, fundamental-
mente. Este problema se solucionaría colocando unos filtros adecuados.
La FIBRA OPTICA, con la cual ya se está trabajando en la actualidad, no emite
calor ni ninguna radiación perjudicial, aunque hay que conocer el grado de apertura o de
difusión del haz de luz que proporciona cada modelo suministrado; por lo que se hace
necesario el colocar difusores para conseguir mayores superficies iluminadas, o bien
realizar con cada una de las fibras una iluminación puntual de moneda, dirigiendo una
a cada uno de los puntos de interés. El grado de iluminación con una sola fibra no sería
muy alto, pero concentrando varias en un punto, y dejando la sala en semipenumbra,
conseguiríamos por un lado un efecto visual que atrajera al público y, por otro, preservar
a las piezas de focos innecesarios de calor. De igual modo, y basada en similares
144
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
principios físicos que la fibra óptica, la luz polarizada, como hemos dicho al tratar los
métodos de fijación, puede iluminar -sin sombras ni aporte de calor- aquellas piezas
insertadas en los orificios de la plancha que ejerce a la vez las funciones de base y
dispositivo lumínico; la idea, en principio, es buena, aunque los montajes ya realizados
y experiencias propias nos muestran la poca intensidad luminica que recibe la pieza.
CONTROL AMBIENTAL.
Dentro del capitulo dedicado a las condiciones de conservación, ya nos referimos
a la cuestión de las condiciones ambientales y del control de la circulación del aire
dentro de las propias vitrinas. En toda exposición, ya sea permanente o temporal, existe
siempre un problema de polvo y materias en suspensión en el ambiente. Si se supone
que ya hemos atajado los posibles problemas generales de temperatura y humedad de
las salas -cuya solución sea también adecuada para las piezas-, nos encontraremos
ahora con la existencia de un flujo hacia las vitrinas de filtración constante de partículas
de polvo y otras sustancias degradantes; situación que hay que solucionar.
El sistema óptimo sería el de disponer de unos expositores que contaran con
equipos autónomos de aire acondicionado, ajustados en función de cada uno de los
parámetros que los diferentes materiales demandaran, y presurizados (para que el flujo
del aire fuera forzado hacia el exterior); aunque estos sofisticados dispositivos tienen el
145
El ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
problema del mantenimiento, y que pueden ser obstruidos con algún insecto o similar.
En otras circunstancias más específicas, por ejemplo al exponerse materiales muy
deteriorados o con necesidad de tratamientos intensivos, se haría necesario contar con
unas vitrinas totalmente estancas -con juntas de neopreno-, en las que no existiera ni
entrada ni salida de aire, y en las que se podrían introducir ciertos gases inertes que
garantizarían la inalterabilidad y conservación, en especial, de las monedas y objetos
metálicos. Este último sistema, tendría el inconveniente de que cada vez que se tuviera
que abrir la vitrina -muy a menudo en las exposiciones monetarias permanentes-, de
nuevo se tendría que reinyectar, a la presión adecuada (lo cual implica disponer de un
equipo especial), el gas en cuestión que, además, no son baratos.
Acabamos de conocer las que serían, sin duda, unas soluciones ideales para dos
diferentes requerimientos de conservación. Sin embargo, la realidad económica de
muchas instituciones -dado el alto coste de estos sistemas- nos impone buscar
soluciones más sencillas y económicas al control interno de temperatura y humedad, así
como de la presencia de partículas de polvo. Si las condiciones ambientales externas son
las adecuadas al tipo de pieza, y ubicando en el interior de la vitrina un pequeño sistema
de control termohigrométrico -[Link]. recordemos las tiras reactivas con escalas de color-,
se pueden instalar sendos pequeños ventiladores en las tomas de entrada y salida de
aire, a los cuales se les incorporaría una “manta” filtrante para evitar las citadas
partículas. Ciertamente, los ventiladores existentes en el mercado producen algo de
ruido, aunque mínimo, de unos 33 decibelios; por lo que si el sonido se considera un
inconveniente serio, se podrían recomendar los silenciosos ventiladores incorporados a
los equipos de informática, aunque desconocemos si su potencia respondería o no a
todas las necesidades, en función de las circunstancias concretas y volumen interno de
cada vitrina.
ROTULOS Y CARTELAS.
En las exposiciones numismáticas, se suele tender a redactar unas cartelas muy
“densas” y repletas de datos -que no dudamos sean “imprescindibles’ para su
comprensión- de cada una de las piezas, lo cual obliga a que sus dimensiones externas
sean lo suficientemente generosas como para acoger tanta letra, en muchas ocasiones
innecesaria. No hay que olvidar que, mientras que para otro tipo de objetos más grandes
hace falta un menor número de éstos para llenar el interior de una vitrina y, por tanto,
menos cartelas, con las monedas se suele sufrir de Horror Vacul, y se llena el espacio
con decenas de piezas y, claro, de cartelas, con lo que al final no se sabe muy bien de
qué trata la exposición, si de numismática o de colecciones de cartones llenos de texto.
Si una exposición no es un libro, una vitrina no es en absoluto una lámina de ilustración,
146
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
por lo que no es necesario (y nos tememos que en el libro tampoco) describir todos los
detalles de una pieza -según la costumbre al uso- que estamos directamente contem-
plando: no se es “más’ científico por describirla -en una exposición- de forma que sólo
interese a los profesionales, y nunca al público visitante, por lo que se tiene que
simplificar al máximo su contenido.
Del mismo modo, los rótulos y textos que acompañen tanto a la vitrina como a
la pieza, se han de dimensionar teniendo en cuenta los aspectos de equilibrio visual que
más adelante trataremos, aunque conscientes de que toda exposición está constituida
por una sucesión de textos, vitrinas y piezas, cuya suma final es el mensaje que
intentamos transmitir a la concurrencia, por lo que cada uno de estos componentes por
separado no deberá agotar la capacidad de atención de aquella.
ACCESORIOS DE APOYO.
Para completar la función didáctica o de medio de información que posee el
expositor, se le puede dotar de una serie de accesorios de apoyo como pueden ser:
bandejas extraibles conteniendo información complementaria -fichas, fotos, mapas,
esquemas, etc.-, como las que había bajo cada vitrina en la antigua exposición
permanente del Gabinete Real de Estocolmo; dispositivos con grabaciones que
presionando un botón amplían la información en la vitrina, etc. Igualmente, casi siempre
que se exponen monedas surge la necesidad de buscar un método que nos ayude a
superar sus reducidas dimensiones y nos facilite la mejor contemplación de sus detalles.
La solución ha sido casi siempre la ubicación de fotografías o modelos ampliados junto
al original, o la del uso de cristales de aumento, en forma de lupas independientes
fijadas al mueble con cable <[Link]. Exposición “Moneda Griega. La colección del Museo
Casa de la Moneda”), que suelen desaparecer, o de elementos de magnificación móviles
-a mano o con mando a distancia- diseñados para formar parte estructural de la propia
vitrina ([Link]. en las exposiciones “Brasil através da Moeda” e “1 Gonzaga ). Una
profundidad excesiva de la vitrina, suele representar el problema más habitual a la hora
de encontrar el cristal de aumento más adecuado para que la pieza no se salga
constantemente de foco.
DISEÑO.
A modo de resumen, diremos que el expositor elegido, independientemente de
cuál sea su diseño, deberá cumplir una serie de requisitos que irán en beneficio del
resultado final del montaje general de la muestra, como es el estar adaptado su diseño
al entorno o al tipo de exposición en el que cumplirá su función, especialmente en el
caso de las de carácter permanente. La experiencia nos dice que soluciones estéticas
147
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
* Ser hermética, no sólo desde el punto de vista ambiental, que puede ser
importante, si no del de la seguridad, para lo cual la vitrina deberá contar con una
estructura sin puntos débiles y con lunas fiables -hay diferentes grados de seguridad-
y con detección de fractura. Así mismo, las cerraduras deberán ser inviolables, pero
sencillas de manipulación y mantenimiento, y con los correspondientes contactos del
sistema de alarma.
* De fácil manejo, ya que es muy importante que, por ejemplo, el modo de aper-
tura de la vitrina no dificulte por su peso o complicación el trabajo de los conservadores.
Es muy habitual el que se nos pidan piezas para su estudio, fotografiado o préstamo,
precisamente las que en ese momento se encuentren en los expositores de más
complicado acceso.
* Tener bien ubicados y accesibles todos los dispositivos eléctricos, por lo que
el sistema de iluminación y sus accesorios se situarán, siempre que sea posible, fuera
del recinto del expositor donde se encuentran las piezas para no alterar las condiciones
148
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
149
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
IMPACTO.
Muy en relación con los aspectos cromáticos que presente la pieza indivi-
dualmente y en relación con el total de la muestra. El color, la textura, el valor” <[Link].
una pieza de oro “impacta” más, de entrada, que una de cobre) y otros elementos
utilizados en el diseño trabajan conjuntamente para crear el poder visual o “impacto” de
un espacio o un objeto cuando es percibido por el observador. Los grupos monocromáti-
cos, como las monedas, dependen en gran medida de estos elementos externos -[Link].
el fondo sobre el que reposan- pero añaden relaciones de color (plata-azul, oro-rojo,
etc.). Es importante, sin embargo, que los colores de los objetos no compitan con su
entorno, en detrimento de uno o más de los demás elementos.
PESO.
La “temperatura” de los colores, la textura, etc. trabajan para imbuir a la
composición general una u otra sensación de “peso” visual. Por ejemplo, un billete que
1 50
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
luzca una viñeta con una gran cantidad de colores claros dará la impresión de una mayor
ligereza o apertura, mientras que otro, con tonos sombríos y colores oscuros, parecera
más pesado y más voluminoso, dentro del conjunto de piezas.
DIRECCION.
De las piezas que tienen como una característica apreciable el hacer que el
observador mueva sus ojos hacia una cierta dirección, se dice que poseen “direccionali-
dad” (calidad de las piezas y elementos muy importante a la hora de intentar dirigir la
atención visual del visitante en función de nuestros intereses), como se le podría atribuir
a un conjunto de monedas cuyos retratos mirasen o a la izquierda o derecha. Elementos
lineales, secuencias de color, cómo se distribuye su peso”, etc., son aspectos que
afectan en el aumento o disminución de la direccionalidad de un objeto o composición
dentro de la exposición.
BALANCE.
El peso visual, el color y la direccionalidad, se combinan para conceder su
“balance” a un objeto. El desequilibrio es visualmente perturbador, dando la falsa
impresión de estar, la imagen que percibimos, en movimiento o inclinación. Cuando el
balance visual de un conjunto se encuentra equilibrado, se produce y transmite la
sensación de estar aquél en reposo.
MASA.
Los objetos tienen una calidad visual que proyecta al observador una sensación
de densidad o solidez: el color, la textura, el valor y la linealidad confieren al objeto esta
característica. La masa visual se relaciona con la densidad aparente de un objeto; por
ejemplo, un cubo de cristal transparente simulará tener menor masa que otro similar,
pero de material opaco.
151
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
este último; siempre teniendo en cuenta los principios visuales museográficos que
marcan las diferencias al tratarse de la ubicación de piezas y elementos -y espacios- de
dos o tres dimensiones, teniendo en cuenta, eso sí, que a ciertas monedas se las puede
considerar y tratar tanto en uno, como en otro grupo.
DIRECCIONAL/DAD.
Ya vimos cómo algunos objetos son fuertemente direccionales en apariencia. La
disposición de los conjuntos de monedas debería pugnar para que la vista del observador
se fijara en la composición general: mientras que algunos objetos son autónomos en
este aspecto, otros conducirán decididamente la dirección de la mirada a otra parte.
Combinando las “calidades direccionales” de varias piezas, se puede conseguir que la
composición refuerce el significado en sí de cada pieza.
EQUILIBRIO.
Es. generalmente, lo que se desea alcanzar con la disposición de las piezas. Las
características propias de los objetos individuales deben equilibrarse en relación con el
conjunto: fondos, accesorios, cartelas, etc. El colocar, por ejemplo, un grupo de
monedas de cobre oscuro en un lado de la vitrina y otro de piezas claras de plata en el
contrario, producirá una sensación de desequilibrio visual. A veces, para crear el
equilibrio entre piezas, puede utilizarse adecuadamente el espacio que las rodea y,
especialmente, el que las separa, que deberá ser proporcionalmente más grande para
compensar incluso un objeto pequeño. Este entorno, si es demasiado grande, se
“convertirá” en espacio, y no nos servirá ya más para equilibrar; simplemente “adopta”
la posición de fondo.
BALANCE.
Ya sabemos que balance es la calidad encargada de la distribución de peso visual.
Cuando las imágenes u objetos están dispuestos simétricamente -artículos de igual
tamaño y peso se equilibran mediante un punto medio-, se dice que están en un balance
152
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
simétrico o formal. Cuando están dispuestos de forma que no existan al otro lado del
eje de simetría sus equivalentes, la composición será asimétrica, informal. Entre la
simetría y la asimetría, hay infinitas variaciones de posible balance, ya que éste no
siempre se alcanza equilibrando una pieza con otro objeto similar: un objeto también
puede ser equilibrado con un espacio -claro u oscuro-, ya que la utilización adecuada de
los espacios puede reforzar grandemente el interés visual de una composición de piezas,
al mismo tiempo que se produce un “sereno” balance.
FLA NQUEO.
El flanqueo es una técnica visual que utiliza elementos opuestos para equilibrar
unos objetos con otros, a lo largo de una línea horizontal, forzando a los ojos a mirar
hacia el centro de la agrupación de piezas. Con este método se puede emplear tanto un
equilibrio formal como informal, es decir, simétrico o asimétrico: la distinción radicará
en oponer fuerzas visuales equilibradas a través de un eje imaginario.
OBJETO BIDIMENSIONAL
Como aplicación de los planteamientos anteriores, al colocar, por ejemplo, piezas
planas -billetes, bocetos, grabados, colecciones de monedas enmarcadas, etc.- en una
superficie vertical, la regla sería colgarlas a una altura que fuera cómoda para la visión
del observador. Claro que ésta no será la misma si se trata de un montaje para niños,
personas impedidas o adultos norteamericanos o bolivianos: lo cual significa que hay
que colocar la masa visual de los objetos de forma que la altura de visión coincida con
el centro vertical de los mismos. El alineamiento de varias piezas planas tomando como
referencia su eje central, le concede a su distribución, aunque sean de diferentes
tamaños, una relación visualmente equilibrada. Otra manera de disponer objetos
“planos’ sobre un panel es tomando como referente los ejes marcados por las lineas de
su contorno; es decir, las piezas se colocan de forma que los bordes superiores o
inferiores queden alineados unos con otros. No es un sistema que dé por lo general
buenos resultados, ya que cuando se adopta como punto de referencia no la pieza como
masa visual, sino sus limites con el espacio o, simplemente, un marco, se pierde la
relación existente entre el nivel de visión y la línea o eje central.
OBJETO TRIDIMENSIONAL
Los objetos tridimensionales utilizan las mismas reglas y factores que los planos,
pero con el añadido de que cuentan con una tercera dimensión: la profundidad. Esta
permite el establecimiento de unas relaciones muy interesantes y complejas entre los
objetos. Al igual que ocurre cuando se habla de los objetos planos en conjunto o de
153
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
manera individual, el objeto tridimensional se trata de una forma muy diferente que
cuando está formando grupos. Aislando un objeto, tanto si es plano como tridimensio-
nal, se le confiere una importancia, se eleva su “rango” dentro de la exposición y se le
enfatiza. En las agrupaciones de objetos tridimensionales es necesario poner cuidado
para que se garantice que cada pieza tenga un adecuado tratamiento y espacio que le
reafirme su “importancia” y capacidad de atraer la atención del público.
ILUMINACION.
Hemos querido dejar para lo último tratar un tema tan importante como es el de
la iluminación de la exposición, una vez que ya se ha construido el espacio, se ha
pintado con los colores adecuados, “amueblado” convenientemente, y que, finalmente,
se han colocado los elementos de información en su sitio y las piezas en los lugares
previstos. Evidentemente, el cómo ha de usarse exactamente la luz en el contexto de
cualquier muestra y montaje expositivo, dependerá esencialmente del efecto plástico
que el comisario y el diseñador intenten ayudar a crear, así como de la demanda de
conservación y “dramatización” proveniente de los propios objetos, que en esencía
constituyen la base de toda exposición.
Como nos recuerda Michael Belcher (1991>, en museografía, la luz figura junto
con la proporción, el color, la forma, el espacio y la textura, como uno de los elementos
154
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
~‘ Para ampliar la información sobre las diferentes técnicas de iluminación de museos y exposiciones,
as< como las últimas novedades técnicas, se recomienda consultar:
[Link]. 1 964. ‘El Alumbrado de Museos”. Rey. mt, de Luminotecnia 5 y 6.
[Link]. 1971. “Un sistema unificado para las aproximaciones estética y tecnológica con respecto
al alumbrado”. Rey. lnt. de Luminotecnia 3.
155
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
156
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
negativo la intensidad variable del calor que se proyecta en la sala y que va alterando
las condiciones ambientales de temperatura y humedad; en particular si el sol llega al
interior de una vitrina, en la que el vidrio aumentará esos efectos. No obstante, y a
pesar de los problemas que conlíeva, es esa calidad pura de la luz natural algo que
muchos sistemas de iluminación artificial prueban a emular, además de servirnos de
patrón de referencia para las normas de valoración en la que las distintas luces
artificiales se comparan, aunque en el mejor de los casos la calidad de aquella siempre
sea superior.
157
EL ESPACIO Y ELEMENTOS EXPOSITIVOS
‘conveniente. Por ejemplo, todos hemos cuestionado alguna vez el tipo de iluminación,
por supuesto que impecable y técnicamente perfecto, que se ha instalado en tal o cual
sala de un museo de pintura, ya que si tomamos el contexto de un cuadro cualquiera
del siglo XVII, por ejemplo, no cesamos de interrogarnos sobre si ¿es ésta la luz bajo la
cual fue creada esa obra pictórica?; lo que vemos ahora tan bien y con tanto detalle ¿es
lo que quiso el pintor que viéramos, o lo que contempláramos de su trabajo?; al ver la
obra con una luz tan intensa, pura y perfecta ¿no estamos alterando la esencia del
trabajo del artista, que cuando concibió la globalidad de su obra ya tuvo en cuenta, y
compensó, las deficiencias visuales que le producía la luz con la que pintaba en su
estudio, y con la que su mecenas iba a contemplarla luego?. Después de mucho cavilar
sobre cuál sería la respuesta a tanta pregunta, hemos podido llegar a sospechar que ¿no
será mejor presentar al público ese cuadro con una luz lo “suficientemente mala” como
para que pueda resplandecer tal y como la vio en su plenitud y en su tiempo el artista?
Más de una vez nos contaron la anécdota de que los primeros grupos de
visitantes a las cuevas de Altamira no se iban quedando muy impresionados de lo que
se les estaba mostrando -gracias a la nueva instalación de luz eléctrica- justo hasta que
el guía, que se las sabia todas, aprovechaba la falda encarnada de alguna de las
señoritas presentes para cubrir su linterna; era entonces, en ese preciso instante,
cuando ante sus ojos, y gracias a la luz roja que se proyectaba, el techo de la caverna
se llenaba de todo tipo de matices, y los colores, hasta ese momento pálidos y sin vida,
retornaban a ésta y hacían lucir a las figuras plenas de fuerza y cromatismo, como si el
tiempo se hubiera parado en pleno Paleolítico Magdaleniense. Esta pequeña historia, un
tanto idílica, nos sirve bien para recordar que cuando se pintaron los bisontes de
Altamira, es evidente que no existía la luz halógena, por lo que la mano ejecutora tuvo
que forzar su vista y ciertos pigmentos para que los colores compensaran el tono rojizo
y extremadamente “cálido” de la fogata, antorcha o de la fuente de luz que se tratase
y que tuviera más a mano. Recreando, por tanto, las circunstancias cromático-lumínicas
originales ayudamos a que se recupere la obra tal y como es. No confundamos, por
favor, esta posible polémica, con la de si se debe o no limpiar un cuadro... La respuesta
es sí, por supuesto, ya que nunca fue concebido ni pintado sucio; lo otro, son ‘modas”
tenebristas más propias de Lord Byron. La obligación del museógrafo es recrear, en
función de sus posibilidades técnicas y económicas, las circunstancias originales que
rodearon al momento de creación de la obra de arte. No se, y exagerando un poco, si
no nos debiéramos ir acostumbrando a ver la obra escultórica de Fidias, o la de las
iglesias románicas, tal y como fueron creadas. Es decir... coloreadas.
158
MUSEOGRAFíA MONETARIA PAR4 INVIDENTES
12
159
MUSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIOErJTES
El niño invidente total de nacimiento, privado de ésta, debe suplir este canal
perceptivo fundamentalmente con el sentido del tacto, de carácter básicamente
analítico, frente al carácter integrador de la visión. Igualmente, el ciego que llega a esta
situación en la edad adulta y que desea conocer una pieza u obra de arte debe realizar
este proceso de síntesis -que en ocasiones puede verse dificultado por el conflicto
interno que conlíeva el haber tenido visión con anterioridad- antes de poder interiorizar
una imagen globalizadora de este objeto.
160
MuSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIDENTES
En los últimos años y gracias al progreso general de los servicios sociales en las
naciones más desarrolladas <WEHRENS, B. 1991, y MAGNANT, A. 1991>, se viene
prestando mucha más atención a todos estos aspectos de formación, así como a la
inmersión del colectivo de personas discapacitadas en las actividades generales de ocio
y cultura, concebidas éstas desde una perspectiva más amplia de su integración en la
comunidad, compartiendo con los demás los códigos y referencias comunes a la
sociedad a la que se pertenece.
Ya en 1988, tiene lugar en la sede de la Unesco en París y bajo los auspicios del
ICOM y la Fundación de Francia, la Conferencia europea Museums and the Disabled,
cuya recopilación de ponencias fue publicada en Londres, en 1991 bajo el título de
,
MUSEUMS WITI-IOUT BARRIERS, a new deal for disabled people. En ella participaron
especialistas en el mundo de los discapacitados y conservadores de museos de toda
Europa, en un interesante ejercicio de concienciación e intercambio de experiencias
sobre integración y gestión. En 1994, se ha celebrado en Grenoble <Francia) el
encuentro internacional CRÉER. RECRÉER LE MUSÉE.
Asimismo, en España, en los congresos nacionales de los DEAC <Departamento
educativo y de acción cultural) se detecta un cada vez mayor interés y concienciación
en todo lo referente a la integración de discapacitados, en todas sus categorías y clases,
en su importante campo de actividad dentro de la vida de los museos de nuestro país
<[Link]. Pedro Lavado en el Congreso DEAC de Mérida de 1994).
161
MUSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIDENTES
No debe ser un objetivo prioritario el que las personas ciegas puedan acceder
autónomamente y sin ningún tipo de ayuda a los museos, ya que a pesar de las posibles
acciones contrarrestadoras de las dificultades inherentes a su incapacidad, es indiscu-
tible que la privación visual resta posibilidades reales irreparables, a pesar de los
esfuerzos que una institución pueda realizar al respecto.
En este capítulo únicamente intentamos hacer pensar sobre un problema
museológico real y dar algunas ideas para que el usuario invidente pueda aproximarse
más sencillamente a los valores históricos, técnicos, artísticos y culturales que nuestros
variados tipos de centros puedan ofertar, aún haciéndolo en alguna medida con ayuda
de otra persona.
Sin embargo, si que consideramos responsabilidad de la institución anfitriona, y
de la sociedad en general, permitir y facilitar una autonomía suficiente para que el sujeto
discapacitado pueda utilizar y aprovecharse al máximo sus propias capacidades poten-
ciales. En definitiva, nuestro objetivo debiera ser que, cuando una persona ciega deseara
conocer la oferta cultural de un centro numismático, pudiera tener al menos la posibili-
dad de hacerlo sin otras limitaciones añadidas que las propias de su impedimento
(DUBOIS, P. 1991).
Somos, asimismo, plenamente conscientes de que la accesibilidad material de un
discapacitado en general, y visual en particular, a un centro museistico monetario no se
soluciona únicamente al sustituir las escaleras por rampas, ya que los controles de
seguridad y otras características propias a cada una de las instituciones de nuestro
“gremio”, vienen a complicar en gran medida nuestro afán integrador (GARCíA
ARNAREZ, F. 1991). No obstante, las barreras arquitectónicas sihan supuesto histórica-
mente un obstáculo real a este acceso, por lo que merecen ser tenidas en cuenta y
suprimidas en cuanto se pueda, ya que el primer y más evidente problema con el que
tropieza una persona con deficiencias visuales (para la de incapacidad motora, será
insalvable) es el del acceso físico al centro.
En general, lo que determina que un museo sea inaccesible para las personas
invidentes, son una serie de detalles que, aunque este no es el lugar para analizarlos -ya
que sería trabajo de los arquitectos el especializarse en estos problemas y encontrar
soluciones <COSULICH, P. 1991), y el de las autoridades el de regular su aplicación y
control-, sí deberían tomarse en cuenta a la hora del desarrollo de planes de diseño de
futuras exposiciones permanentes/temporales o de nuevos edificios.
162
MUSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIOENTES
MOVILIDAD EN EL INTERIOR.
Es ahora cuando hemos de enfrentarnos al problema de su desplazamiento por el
interior del edificio. Por lo general, la estructura interna del museo responderá al tipo de
edificio o la distribución espacial de la institución a la que pertenezca o de quién
dependa, ya que no será lo mismo si éste está ubicado dentro del área fabril de una
ceca, en un extremo de una institución bancaria, en un anexo de una universidad, en el
interior de una cámara acorazada, etc. Son muy interesantes las soluciones que se han
aplicado en museos como el D’Orsay de Paris, ubicado en una antigua estación de tren
<PHILIPPON, J.P. 1991>.
Es preciso, además, tener en cuenta que es muy posible que sea la primera vez
que aquella persona visite el recinto y que, por tanto, se enfrenta a un espacio
totalmente desconocido y, por consiguiente, “agresivo”, y en el que se va a mover con
inseguridad.
Las necesidades de adaptaciones físicas para facilitar la orientación y la seguridad
de las personas con deficiencias visuales que visitan cualquier museo, giran en torno a
una serie de requisitos que facilitarán o dificultarán sus desplazamientos y que están
basados en el concepto de ergonomia que actualmente lo invade todo en el mundo del
diseño industrial y, por qué no, museográfico (GROSBOIS, L.P. 1991).
ESCALERAS.
Al contrario de lo que habitualmente se piensa, sobre lo acertado o no de la
sustitución de las escaleras por rampas para las personas con minusvalias (ERLANDE-
BRANDENBURG, A. 1991), en el caso de las discapacidades visuales, resulta mucho
163
MUSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIDENTES
~ Las escaleras mecánicas, al ser muy peligrosas, sobre todo a la hora de coger
el primer escalón móvil y en el momento de abandonarlas, no deberán sustituir
a las convencionales, sino complementarías.
ASCENSORES.
En cuanto a los elevadores, hay que tener en cuenta que son hoy muchos los
museos que, por razones de índole arquitectónica o por razones puramente museológi-
cas o de originalidad de diseño, incluyen en el recorrido de su exposición permanente,
o en el de las temporales que se puedan desarrollar o acoger, la visita obligada a varias
plantas del edificio.
La instalación de ascensores que no precisen de la asistencia del personal auxiliar
del museo para ser utilizados, facilitarán enormemente el desplazamiento de personas
con deficiencias visuales o motoras hacia los pisos superiores, e igualmente cómodos
resultarán para el resto de los usuarios. En el caso de personas con deficiencias visuales,
los ascensores deberán tener los dígitos de los pulsadores identificados con sistema
Braille, así como unos grandes números digitales y una voz sintética que avise de la
llegada a la planta deseada, y en la que se va a salir.
164
MUSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIOENTES
DESPLAZAMIENTO HORIZONTAL.
En cuanto al desplazamiento del visitante a lo largo de una misma planta, que será
lo más corriente, es conveniente prever una serie de pequeños detalles que facilitarán
la orientación del visitante deficiente visual y que le permitirán la máxima autonomía
posible en su recorrido por las diferentes áreas del museo. Detalles como <GARCíA
LUCERGA, 1993):
165
MuSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIDENTES
LA ILUMINA ClON.
Como hemos ido viendo, el tipo e intensidad de la iluminación en las exposiciones
es sumamente complejo y levanta numerosas polémicas sobre qué luz afecta más o
menos a las piezas. No obstante, parece claro que para las personas con deficiencias
visuales parciales, todo lo relacionado con la calidad de la iluminación juega un papel
fundamental y no debería ser descuidado en ninguno de los casos.
Una iluminación favorable a los ciudadanos semividentes es aquélla que es
homogénea y posee la misma intensidad en todas las áreas del museo, de forma que no
provoque reflejos en el suelo, estantes o vitrinas, ni ocasione, asimismo, ángulos
muertos de escasa visibilidad. De gran utilidad sería, por ejemplo, el instalar un interrup-
tor que aumentase temporalmente la iluminación sobre los objetos a contemplar,
permitiendo una mayor calidad en la observación de lo expuesto. En este sentido, sería
posible la utilización de dispositivos individuales que permitiesen obtener ese mismo
resultado y que, entregados a la entrada, presenten la ventaja de limitar el número de
veces en las que se incrementa la intensidad de la iluminación, para dañar lo menos
posible a las piezas en cuestión.
Otro factor importante seria la utilización para facilitar los movimientos y la
ubicación de una iluminación a nivel del piso, o de líneas de puntos luminosos de
señalización como las utilizadas en salas de cine o en aviones, que, además de marcar
los itinerarios, poseen la ventaja de no iluminar las piezas.
EL PERSONAL.
Contar con todo el equipo del museo para implementar las medidas reductoras
de las barreras físicas y psíquicas que pudiera haber es fundamental si se pretende
alcanzar un avance positivo real en estos temas. Un personal adiestrado y preparado
sobre las necesidades de las personas con deficiencias puede jugar un papel decisivo en
la eliminación de obstáculos para acceder al museo y disfrutar de las propuestas que
este le ofrece.
El programa de formación debiera impartirse a todos los miembros del equipo,
desde los encargados de limpieza hasta el director del mismo, lo que repercutiría
finalmente en un mejor y más agradable trato a los grupos e individuos, y también
reforzaría las actitudes positivas hacia el incapacitado por parte del público en general.
Un personal, abierto a las necesidades de las personas deficientes visuales, organizará
(sin “caridades” mal entendidas) exposiciones y programas que tomen en cuenta dichas
166
MUSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIOENTES
necesidades y ayudará a integrar lo más posible a este grupo en las actividades ordina-
rias del museo.
Como ya hemos visto en los capítulos anteriores, una de las facetas fundamentales
del museo es su proyección didáctica y formativa, fuerza primordial de las actividades
museográficas, ya que radica en el desarrollo del perfeccionamiento de las facultades
humanas. Encontrar el equilibrio entre criterios educativos de validez científica e ideas
sugerentes que despierten y estimulen facultades propias de cada individuo, imagina-
ción, sensaciones, fantasías, curiosidad, etc., es uno de los objetivos a lograr.
ACCESO A LA INFORMACION.
Ofrecer pues al invidente un museo “didáctico’ de fácil lectura, y que lo sea para
el mayor número posible de público, pese a que éste posea diferentes códigos de
interpretación, es una de sus finalidades. Es necesario por ello que se desarrollen una
serie de normas específicas en relación a la utilización de sus servicios por parte de las
personas con deficiencias visuales, a los que hay que poner a su alcance medios de
acceso a la información alternativos a la visión, para una más conveniente apreciación
de las ideas y objetos allí contenidos y expuestos.
Cuando en su filosofía de trabajo el museo monetario intenta integrar a visitantes
con deficiencias visuales, ha de suministrarles una información específica que les
permita autovalerse en lo posible en el recorrido habitual del mismo, ya de por sí
habitualmente complejo para el visitante sin problemas de percepción.
En este sentido, el museo puede hacer mucho más por la integración de este
colectivo que en otros aspectos, ya que el hecho de contar con una información especia-
lizada, no requiere grandes esfuerzos técnicos ni económicos, como ocurriría en el caso
de tener que acometer la supresión de barreras arquitectónicas y la transformación de
espacios; en esta labor tienen mucho que decir y aportar las asociaciones de ciegos
(WEISEN, M. 1991). Esta adaptación de la información consistiría fundamentalmente en
la impresión y edición de:
167
MUSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIOENTES
En este mismo sentido, son ya muchos los museos que cuentan con alguna informa-
ción especializada, siendo éste el primer paso en el deseo de una futura integración total
de las personas con discapacidades visuales al mundo de los museos. La ONCE y la
Fundación ONCE -enfocada más hacia el resto de las minusvalias-, desarrollan una gran
labor de asesoramiento y patrocinio <subvenciones para la reforma de accesos y
adaptación de puestos de trabajo, empleo de minusválidos, etc.> en estos campos,
además de haber creado el Museo Tiflológico de Madrid (MAY, R. 1991>.
168
MUSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIDENTES
CEGUERA TOTAL.
Para que una persona ciega pueda aproximarse al máximo conocimiento de un
objeto, cuya apreciación exige básicamente de su contemplación, es necesario que
pueda utilizar el resto de sus canales hábiles de percepción de la realidad exterior, según
sea la pieza a la que pretendan acceder.
Si el resto de los sentidos, olor, tacto, gusto y sabor pudieran trabajar juntos de
forma complementaria, las posibilidades de disfrutar y aprender serían mayores para las
personas no videntes, obteniendo una gratificación real del conocimiento del objeto. En
ocasiones, cuando es imprescindible la percepción visual para apreciar un objeto o un
concepto, es preciso acudir a explicaciones que informen sobre las piezas, más amplias
y completas cuanto más limitadas sean las posibilidades de ayuda por parte de los otros
sentidos.
169
MUSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIDENTES
En cuanto a las piezas tridimensionales, éstas sólo pueden ser conocidas por las
personas invidentes en el caso de que se encuentren a su disposición para ser
exploradas. Surge entonces la vieja polémica del deterioro al que se exponen estos
objetos, frente a quienes defienden posiciones más progresistas en este sentido. Para
resolver el problema dentro del contexto del museo monetario, se pueden hacer
resúmenes de los apartados correspondientes donde se ubiquen, junto a los textos en
braille y esquemas en relieve, reproducciones tridimensionales ampliadas de las monedas
y medallas más significativas.
Así mismo, y especialmente en museos vinculados a casas de moneda, se
pueden preparar exposiciones o apartados monográficos sobre el arte de la medalla o
de moneda contemporánea -de curso ordinario, conmemorativo, etc.-, a partir de copias
en escayola, resma o galvanos de los modelados originales, que suelen ser de un tamano
muy superior al de la pieza acuñada.
En función del tipo de piezas que contenga cada colección, se podrá permitir o
no el que sean tocadas, además, las matrices y los punzones en positivo de monedas
170
MUSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIOENTES
171
MUSEOGRAFíA MONETARIA PARA INVIOENTFS
* Dejar espacio suficiente para poder alejarse del objeto, e incluso para utilizar
gemelos o prismáticos especiales.
* Iluminar lo mejor posible las piezas; en este caso la luz natural resulta mejor,
ya que evita las fuertes sombras que provoca la luz incandescente.
* Evitar los reflejos y los destellos que provocan las superficies demasiado
brillantes.
~ Para la persona con R.V.A., así como para la persona ciega, es muy útil
disponer de cassettes o guias especializadas cuya explicación es inestimable para
la comprensión de la obra.
172
PARTE V
CONCLUSIONES
173
CONCLUSIONES
CONCLUSIONES
No se trata aquí de repetir las conclusiones que hemos ido expresando a lo largo
de los anteriores capítulos, en los que creemos que hemos logrado hacer una
recopilación de los métodos de trabajo y tipos de estructura organizativa o de exposición
existentes en los museos monetarios actuales, a partir de lo cual hemos estado en
disposición de hacer en los mismos nuestra propia propuesta y modelo de actuación en
este ámbito. Hemos comprobado, asimismo, cómo el mundo de los museos y gabinetes
monetarios, campo de actividad e investigación de una gran tradición y lleno de matices
y posibles interpretaciones por su propia naturaleza y funciones, se ha venido a alterar,
enriquecer y sofisticar -o, según interpretaciones, a simplifican con la gradual adopción
y desarrollo de nuevas tecnologías museográficas, emanadas, básicamente, desde el
sector informático y, más concretamente, del de sistemas multimedia. Todo esto a pesar
de que, desde un principio, todo el mundo estuvo de acuerdo en que el dinero era uno
de los objetos museables más necesitados de control informático, tanto por lo complejo
de la información en él contenida, como por el gran número de ejemplares similares que
suelen reunirse en los fondos de las colecciones. No obstante, y a pesar de la precoz
atención que recibió en el pasado, es una de las secciones de las colecciones
museológicas que más tarde se han contemplado, y que peor se han tratado técni-
camente en los proyectos de mecanización de los fondos de los museos de todo el
Mundo.
174
CONCLUSIONES
método de trabajo y las funciones del museólogo se continúan en lo básico sin cambios,
aunque hayan variado tanto los instrumentos como las maneras de aplicación de los
mismos; incluso las necesidades laborales y personales de los profesionales.
175
CONCLUSIONES
176
CONCLUSIONES
Para finalizar, si que es importante resaltar el hecho de que se hace cada vez más
necesario, para cualquiera de las colecciones monetarias de nuestro país, incrementar
el grado de interrelación e intercambio de información entre las mismas, y entre éstas
y las del extranjero, así como el establecimiento de unos criterios de actuación
modernos, coordinados y conjuntos, en línea con lo que se está haciendo en el resto de
las naciones más avanzadas de nuestro ámbito cultural. Es también muy importante
facilitar e impulsar la formación académica del personal técnico -y de cualquier nivel- del
Museo, posibilitándole el acceso a aquellas materias complementarias de especial interés
en el campo museológico -idiomas, informática, etc.- sin las que será muy difícil el estar
al día de las novedades bibliográficas, y el contacto e intercambio con otros colegas e
instituciones, de otros contextos lingiDisticos. Del mismo modo, ha de ser una práctica
habitual la pertenencia a organismos y asociaciones supranacionales como el Consejo
Internacional de Museos (ICOM), Comité Internacional de Museos Monetarios
(ICOMON>, la Comisión Internacional de Numismática, Asociación Iberoamericana de
Estudios Numismáticos (SIAEN), etc.; así como nuestra permanente presencia en
congresos y conferencias, con la aportación de comunicaciones y ponencias por parte
de nuestros profesionales, en todos aquellos foros de debate de ámbito internacional
que se celebren. Es casi más importante el asociar caras a nombres, el conocerles y que
nos conozcan en persona, que la información que allí nos será ofrecida por nuestros
colegas, y que luego será puntualmente reflejada en las correspondientes Actas.
177
PARTE VI
BIBLIOGRAFIA GENERAL
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