AXIOLOGÍA DE LOS VALORES, según Max Scheler
Antes de adentrarnos más en profundidad en los fundamentos y principios que aporta el propio
Max Scheler, cabe hacer una pequeña introducción sobre lo que nos referimos cunado de
axiología de los valores nos referimos.
Axiología (del griego axios, ‘lo que es valioso o estimable’, y logos, ‘ciencia’), teoría del valor o de
lo que se considera valioso. La axiología no sólo trata de los valores positivos, sino también de los
valores negativos, analizando los principios que permiten considerar que algo es o no valioso, y
considerando los fundamentos de tal juicio. La investigación de una teoría de los valores ha
encontrado una aplicación especial en la ética, donde el concepto de valor posee una relevancia
específica. Algunos filósofos como los alemanes Heinrich Rickert o Max Scheler (siglos XIX-XX) han
realizado diferentes propuestas para elaborar una jerarquía adecuada de los valores. En este
sentido, puede hablarse de una ‘ética axiológica’, que fue desarrollada, principalmente, por el
propio Scheler, y la cual trataremos a continuación.
En un primer momento, Max Scheler distinguió las esencias de lo que es tangible, real o existente,
lo que llevó a la afirmación de la independencia de los valores (eternos e invariables) respecto de
los bienes, que serían sólo sus portadores circunstanciales. De este modo, Scheler cambia el
enfoque formal del filósofo alemán Immanuel Kant por un estudio de los valores en cuanto
contenidos específicos de la ética, los que se presentan de un modo directo e inmediato a la
persona. Los valores, según Scheler, se presentan objetivamente como estructurados según dos
rasgos fundamentales y exclusivos:
1. La polaridad, todo los valores se organizan como siendo positivos o negativos. A diferencia
de las cosas que sólo son positivas.
2. La jerarquía, cada valor hace presente en su percepción que es igual, inferior o superior a
otros valores. Esta jerarquía da lugar a una escala de valores que Scheler ordena de menor
a mayor en cuatro grupos:
1. Los valores del agrado: dulce - amargo.
2. Las valores vitales: sano - enfermo.
3. Los valores espirituales, estos se dividen en:
1. Estéticos: bello - feo.
2. Jurídicos: justo - injusto.
3. Intelectuales: verdadero - falso.
4. Los valores religiosos: santo - profano.
Los valores morales no son una categoría de valores porque no poseen portadores, son valores
puros. Su realización es más bien indirecta. Se verifica en la realización de los otros valores según
su polaridad y jerarquía objetiva.
Para resumir, podemos afirmar que la ética axiológica defiende la división entre los valores
propiamente dichos y el resto de bienes, sustancias o cosas; de forma que pueden existir los
valores sin que existan los seres humanos. Es ante esto, donde encontramos su gran problema,
pues si no existen las personas que ponen en práctica los valores ¿cómo podemos decir que son
valores?
Para Ana Teresa López de Llergo existen, específicamente, valores en la persona y son de esta
naturaleza: Originarios, Corporales: físico-químicos, útiles, económicos. Espirituales: intelectuales,
morales, estéticos, los que enriquecen a la persona. Corpóreo espirituales: afectivos. En los
Espirituales, cataloga los inmanentes: intelectuales, morales, estéticos, intimidad, libertad, y los
Trascendentes: sociales, religiosos, morales, útiles, comunicabilidad, libertad. Entre los Sociales:
Solidaridad, Subsidiaridad, Respeto y Lealtad. En los Valores sociales y de servicio ubica:
Responsabilidad y Respeto. Cataloga a la verdad o veracidad como un valor y a la sinceridad como
una virtud. Por medio de la inteligencia se conocen los valores; al contemplar y comprender la
realidad se hacen valoraciones: se juzga, ordena, jerarquiza y clasifica. Por la voluntad se estima,
prefiere y se asume el buen ejemplo.
TEORÍA DEL CONSUMIDOR
1. Concepto:
Estudia el comportamiento de un agente económico en su carácter
de consumidor de bienes y de servicios encaminado a la obtención de la curva
de demanda del consumidor, explica la forma en que se comporta el consumidor.
Como se acaba de mencionar, la teoría del consumidor es observada bajo la
microeconomía y actualmente el análisis del consumidor es de vital importancia
pues a través de él se puede observar como una persona alcanza su máximo
bienestar dado su presupuesto.
El consumidor es la persona que utiliza o consume un bien o servicio.
Es la persona cuyas necesidades son satisfechas con los bienes y servicios que
se comercian en el mercado.
Teoría clásica del consumidor (Siglo XVIII)
La teoría clásica del consumidor surgió en el siglo XVIII, con el abandono de las
monarquías y la llegada del capitalismo occidental en la Europa. Su principal objetivo es
explicar cómo conceptos de valor, precio, oferta, demanda y distribución operan en la
realidad.
La obra más importante del período es “La riqueza de las naciones” de Adam Smith,
publicada en 1776. Según la teoría del pensador escocés, el choque entre las fuerzas de
la oferta y la demanda autorregularía el mercado, equilibrando los costes de
producción y el precio final.
Marcada por la racionalidad, esta teoría del consumidor asume que las decisiones de
compra están motivadas por la simple necesidad y que el costo de producción es el
factor determinante en el precio. Es decir, si necesitas comer, comprarás arroz. Si necesitas
vestirte, comprarás ropa.
Si quieres estudiar más sobre el tema, algunos de los principales economistas clásicos son:
David Ricardo, Thomas Malthus, John Stuart Mill, Jean-Baptiste Say y Eugen Böhm von
Bawerk.
Teoría neoclásica del consumidor (Siglo XIX)
La teoría neoclásica del consumidor surgió a finales del siglo XIX desafiando los
argumentos utilitarios de economistas clásicos, como Adam Smith. Para esta nueva
corriente de pensamiento, la percepción del consumidor sobre el valor del producto es
el factor determinante de su precio.
Según esta teoría de conducta del consumidor, las decisiones de compra estarían guiadas
por el deseo de maximizar la satisfacción personal. De esta manera, el valor, la oferta y
la demanda de un producto o servicio no estaría determinado únicamente por sus costos
de producción, como sugiere la teoría clásica. La percepción del consumidor jugaría un
papel crucial en esta ecuación.
Un ejemplo real de esta teoría del consumidor son las marcas de lujo como Louis Vuitton,
Gucci o Chanel. El costo de producir un bolso, vestido o perfume es menor que el precio
que se cobra en el mercado.
Sin embargo, la gente cree que el dinero invertido vale la pena, porque estas empresas
crean experiencias personalizadas y exclusivas. Esto estimula la satisfacción personal de
las personas que consumen estos productos y las hace sentir especiales, valoradas,
diferentes a otras personas.
Si estás interesado en esta teoría y deseas aprender cómo influir positivamente en la
percepción de su audiencia, te recomendamos leer: ¿Qué es el valor para el cliente y cómo
se puede crear?
Teoría poskeynesiana del consumidor (Siglo XX)
La teoría del consumidor poskeynesiana surgió en el siglo XX y está influenciada por
varios campos del conocimiento: economía, sociología, psicología, marketing. No es
sorprendente que los académicos partidarios de esa línea adopten enfoques bastante
diferentes para describir el comportamiento de una persona cuando compra un producto o
servicio.
Sin embargo, es posible esbozar 7 principios comunes en la teoría del consumidor
poskeynesiana, según Marc Lavoie:
1. Racionalidad procedimental
Basado en los estudios de Herbert Alexander Simon, un economista estadounidense, este
principio de la teoría del consumidor afirma que el comportamiento es guiado por reglas
o hábitos, y no mecanismos de satisfacción.
Para el experto, las personas toman decisiones de compra de forma más o
menos espontánea, guiándose por elementos de su rutina. Esto significa que no pasan
mucho tiempo reflexionando sobre los pros y los contras de comprar una mercancía en su
vida diaria, a excepción de ciertos bienes, como un automóvil o una casa, por ejemplo.
Por ejemplo, si pasas frente a una cafetería todos los días de camino al trabajo, es más
probable que compres algo allí porque el lugar es familiar y parte de tu rutina, que por la
calidad de los cafés, panes y dulces que ellos venden.
Simon llama a este comportamiento racionalidad procedimental porque, dadas las
opciones limitadas por la experiencia o exposición del consumidor, este toma una decisión
de compra racional.
Al contrario de lo que creían los neoclásicos, esto no se debe a que el consumidor haya
hecho un análisis exhaustivo de las variables involucradas en beber o no café allí, buscando
aprovechar al máximo su inversión de dinero. Es solo un método rápido, simple y casi
inconsciente de justificar nuestras acciones en base a costumbres anteriores.
2. Saciedad
El segundo principio de la teoría del consumidor poskeynesiana es la saciedad y está
basado en los estudios del matemático y economista rumano Nicholas Georgescu-Roegen.
Para el experto, después de satisfacer una necesidad específica con un producto o servicio,
el consumidor no obtiene ninguna satisfacción adicional al comprar más unidades del
mismo artículo.
Esto significa que existe una cantidad finita y predecible de mercancía capaz de
satisfacer las necesidades de un consumidor. Cualquier cantidad comprada en exceso
de la requerida anula automáticamente la utilidad del producto.
¿Te parece demasiado abstracto? Miremos algunos ejemplos de la teoría del
consumidor y el principio de saciedad.
Imagina que tienes hambre y compras una pizza. Después de saciar tu necesidad de comer,
comprar más pizzas no aportará ningún placer extra para ti. Lo mismo sucede si compras
un libro para la universidad. Adquirir otro volumen de la misma obra no traerá más
conocimiento a tu vida, lo que anula la utilidad de este segundo ítem. ¿Comprendes?
3. Separación
El tercer principio de la teoría del consumidor poskeynesiana es la separación y se refiere
al comportamiento de dividir bienes y necesidades en varias categorías
independientes. Esto significa que las fluctuaciones en el precio o en la disponibilidad de
un producto no afectan tu consumo de otros artículos.
Si necesitas comprar más champú para lavarte el cabello, no importa si Netflix incluye todas
tus películas favoritas en la plataforma. Estas necesidades pertenecen a categorías
diferentes (necesidad biológica y necesidad de ocio, por ejemplo) y se satisfacen de forma
independiente.
Este aspecto contrasta con la teoría neoclásica del consumidor, que cree que la falta
de un producto o servicio puede compensarse con la oferta de otros en mayor cantidad.
4. Subordinación
¿Qué es una prioridad para ti: comer todos los días o tener un celular de alta gama? La
pregunta puede parecer absurda, pero sirve para ilustrar el cuarto principio de la teoría del
consumidor poskeynesiana: la subordinación.
Es una reinterpretación de la pirámide de Maslow, cuya idea central es que nuestras
necesidades son jerárquicas y subordinadas entre sí. Según esa teoría de conducta del
consumidor, las personas distribuyen su presupuesto de manera desigual y solo cuando se
satisfacen las necesidades más básicas es que compran otros artículos.
Por ejemplo, pagar el alquiler y los gastos del hogar es una prioridad para muchas personas.
Solo cuando la necesidad de tener un lugar para vivir, con acceso a recursos básicos, como
luz y agua, es que se considerará la compra de otras cosas, como artículos de decoración.
5. Crecimiento
El quinto principio de la teoría del consumidor poskeynesiana es el crecimiento. Estudiado
por Georgescu-Roegen y Luigi Pasinetti en diferentes momentos, se refiere a la posibilidad
de cambiar las necesidades de acuerdo con el tiempo y el aumento de los ingresos.
Esto significa que a medida que cambia la etapa de tu vida y ganas más dinero, descubres
necesidades que antes no tenía. Por ejemplo, si asciendes en el trabajo y comienzas a
recibir el doble de tu salario, es posible que sientas la necesidad de vivir en un barrio más
caro, comprar ropa mejor o asegurar tus bienes.
6. Dependencia
Estudiado por el economista canadiense John Kenneth Galbraith, el sexto principio de la
teoría del consumidor poskeynesiana es la dependencia. Para el experto, las necesidades
y preferencias de una persona están influenciadas por la publicidad, la cultura, el círculo
social y la clase a la que pertenece.
Si los medios de comunicación dicen que Apple fabrica los mejores teléfonos, es posible
que desees uno. Si tus amigos usan zapatos Nike, quizás quieras comprar uno para sentirse
parte del grupo. ¿Entiendes cómo funcionan las teorías del consumismo según este
principio?
7. Herencia
Según el principio de herencia, el comportamiento de un consumidor está
condicionado por sus experiencias pasadas. Al contrario de lo que uno podría creer, el
aumento o la disminución de los ingresos de una persona tiene menos influencia en la
decisión de compra.
Imagina que una persona está desempleada y necesita ahorrar dinero en sus compras en
el supermercado. De acuerdo con el principio de herencia, la costumbre de comprar un
jabón más caro tendrá más influencia en la decisión final que el presupuesto del que
disponga la persona.
Teorías del consumismo actuales (Siglo XXI)
Según Marc Lavoie, la consecuencia clave de la teoría del consumidor poskeynesiana, en
particular el principio de subordinación, es que el índice de utilidad ya no puede ser
representado por una curva escalar, que crece continuamente sin perspectivas de un final.
Es decir, no podemos imaginar que una persona siempre necesitará una determinada
mercancía y que las empresas siempre la producirán infinitamente. O que el exceso de un
producto compensa la falta de otro.
Para el estudioso de las teorías del comportamiento del consumidor, la utilidad de un
producto ahora debería estar representada por un vector: una medida con un principio y un
final, guiada por los principios que mencionamos.