RPBI
Son las siglas que se dan en México a
los Residuos Peligroso Biológico-
Infeccioso, o sea, a aquellos
materiales residuales producidos por
los servicios de atención médica y
sanitaria, que pueden contener
microorganismos, sustancias tóxicas y
otros elementos nocivos para la salud
y para el medio ambiente, capaces de
transmitirse a terceros.
Estos agentes infecciosos pueden ser de distinto tipo: bacterias, virus o parásitos
en una concentración suficiente como para reiniciar un ciclo infeccioso en quien,
de manera accidental, se vea expuesto a este tipo de desechos, sean humanos o
animales.
Por lo tanto, los RPBI son materiales de riesgo público que requieren de un
manejo cuidadoso, para el cual las autoridades de salud dictaminan medidas de
tratamiento muy específicas. El organismo que regula lo concerniente a los RPBI
es el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Los RPBI poseen la potencialidad de desencadenar enfermedades. Son
generados por hospitales, instituciones de investigación médico-patológica,
laboratorios clínicos, bancos de sangre, unidades psiquiátricas y otras
instalaciones similares.
Dependiendo de la cantidad de RPBI generado y de su peligrosidad, dichas
organizaciones deberán tener un espacio físico para acumular sus desechos y un
estricto procedimiento de manejo temporal en completo aislamiento del público.
Ejemplos de RPBI:
Muestras de
sangre líquida o
de sus
componentes, ya
sea en
recipientes o en
materiales
absorbentes
empapados de
ella.
Cultivos
bacterianos o
virales, así como muestras de tejido o secreciones de pacientes infectados.
Muestras de tejido orgánico, órganos amputados o residuos biológicos
quirúrgicos.
Herramientas cortantes o punzantes que hayan estado en contacto con el
cuerpo de un paciente, como agujas, bisturíes, etc.
Heces, orina y otras sustancias secretadas por el cuerpo de los pacientes.
Material médico o de bioanálisis usado, como jeringas, gasas, guantes,
batas, tapabocas o recipientes.
Para evitar las infecciones, los RPBI deben desecharse de una manera particular.
Estos residuos tienen que disponerse en bolsas específicas, rotuladas con un
símbolo que permita saber qué hay en su interior. También deben almacenarse en
lugares especiales y transportarse en cajas cerradas de manera hermética hasta
el sitio donde se desarrollará su tratamiento, que puede ser químico, físico o de
otro tipo.
El manejo de los RPBI contempla 5 pasos fundamentales, los cuales se explican a
continuación:
1) Identificación de RPBI: Apenas ha
finalizado el procedimiento en el cual
se generan los residuos, éstos deben
ser adecuadamente identificados por
parte de las personas responsables
que los hayan generado y en el
mismo sitio. El objetivo primordial de este paso es evitar que los residuos sean
reclasificados, y esto disminuye los riesgos asociados a su posterior recolección.
Entre los tipos que se reconocen durante esta primera fase se encuentran los
objetos punzocortantes (agujas de jeringas, bisturís, lancetas y estiletes de
catéter), los no anatómicos (como ser gasas empapadas en sangre o diversas
secreciones), los patológicos (como las placentas) y los utensilios desechables
usados;
2) Envasado de RPBI: Habiendo superado su identificación, llega el momento de
envasar los residuos, tomando en cuenta su tipo y su estado físico para escoger el
recipiente adecuado, según las normas oficiales en cada caso. Por ejemplo: los
objetos punzocortantes deben ir en recipientes rígidos fabricados en polipropileno;
los residuos no anatómicos y los restos de tejido humano o partes del cuerpo que
no se encuentren en formol, en bolsas de plástico; la sangre líquida y las muestras
para análisis (excluyendo excremento y orina), en recipientes herméticos;
3) Almacenamiento temporal de RPBI: Es necesario establecer previamente un
sitio en el cual se puedan almacenar los RPBI temporalmente, para evitar que se
confundan con el resto de la basura. Es importante resaltar que deben
permanecer tapados, sin excepciones. Además, no se deben ubicar cerca de los
demás residuos, aunque todos estén adecuadamente clasificados;
4) Recolección y transporte externo de RPBI: El personal a cargo de esta tarea
debe haber superado un proceso de capacitación que lo haya preparado para
comprender los riesgos de la manipulación de estos residuos. Por otro lado,
también debe estar al tanto de todos los tipos de basura que el establecimiento
para el cual trabaja genera, de manera que no los mezcle. La ruta para el
transporte debe ser siempre la misma, para evitar que los trabajadores de otros
sectores pasen por ella;
5) Tratamiento: El método más limpio y económico para el tratamiento final de los
RPBI consiste en utilizar un autoclave, un aparato de cierre hermético usado para
la esterilización por vapor (esto no se aplica a los objetos punzocortantes ni las
partes del cuerpo). Cuando los residuos hayan sido esterilizados adecuadamente
podrán ser tirados junto con el resto de la basura.