La importancia de conocer a la persona de Jesús
Texto base: Juan 17:3(RVR60) Y esta es la vida eterna: que te conozcan a
ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
Introducción: Ningún otro personaje de la historia ha suscitado tanta
controversia como la persona de Jesús. Más de veinte siglos han pasado
desde que Él fuera crucificado en Jerusalén por haberse proclamado Dios,
ni Pilato ni Herodes encontraron evidencia para incriminarlo y, aun así, no
se atrevieron a ir en contra de los que clamaban por Su sangre. Tres días
después de Su muerte, Su tumba fue encontrada vacía y desde entonces esa
tumba ha estado diciendo a la historia «Trata de borrar este
acontecimiento» a la filosofía «Trata de explicarlo» y a la ciencia «Trata de
duplicarlo». Es Jesús el centro de la historia y de la Biblia, sin Él nada
importa.
Tres razones importantes para conocer a Jesús:
1. Jesucristo es la piedra angular (Hechos 4:11-12)
En el pasado, los constructores solían colocar una piedra que sirviera
como punto de referencia para colocar las demás al iniciar la
construcción de un edificio. Era conocida como la piedra angular.
Jesús es llamado así no solo porque toda la creación depende de Su
persona, sino también porque la redención apunta hacia Él (Hebreos
1:3). Toda nuestra salvación depende de Jesús, vida, muerte y
finalmente Su resurrección, que es la que garantiza cada una de Sus
promesas: 2 Corintios 1:20 porque todas las promesas de Dios son en
él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.
2. Conocer a Jesús es conocer a Dios (Juan 14:8-9, Colosenses 1:15)
Dios quiere que lo conozcamos y quiere relacionarse con Su pueblo.
Por eso Dios enviaba profetas para comunicarse con los Suyos, por
último, envió a Su Hijo para romper toda barrera que nos separaba, por
eso el que conoce a Jesús, conoce a Dios (Hebreos 1:1-2). Cuando
Moisés pide ver el rostro de Dios, Él le respondió que no, porque
moriría, pero Dios, quien ama a los suyos, se hizo carne y todo aquél
que contempla su gloria es transformado de gloria en gloria: 2
Corintios 3:18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta
como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria
en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
3. El Padre quiere hacernos a la imagen de Su Hijo Jesús (Romanos
8:29)
Si Dios quiere hacernos a la imagen de Su Hijo, es lógico pensar
entonces que tenemos que conocer primero a la persona de Jesús si
hemos de parecernos a Él. Su forma de pensar, de hablar, de
reaccionar; en fin, Su modo de vivir ha de ser el modelo que cada
cristiano debe seguir, hoy no tenemos físicamente Su persona, pero sí
el relato que el Espíritu Santo inspiró para saber quién es Jesús:
Jesús es:
El Rey del universo,
El que sirvió al pecador,
El hombre que dividió la historia, y
El Dios que se hizo carne. ¿Lo conoces?
Jesús como Dios
Texto base: Juan 1:1(RVR60) En el principio era el Verbo (Hijo), y el
Verbo (Hijo) era con Dios, y el Verbo (Hijo) era Dios. Paréntesis
incluidos.
Introducción: Jesús en más de una ocasión se reveló en la tierra como
Dios y en múltiples ocasiones lo demostró con hechos y atributos
personales que solo Dios tiene. Su divinidad se encuentra revelada en la
Biblia mediante las afirmaciones que Él mismo hizo de sí mismo, así como
en los hechos que de forma verdadera demostraron que Él era el Hijo de
Dios y Dios mismo. A menos que no rindas tu vida al señorío de Jesús y
adores Su Nombre no tendrás propósito ni sentido para existir, porque solo
Jesús con Su poder soberano puede: Libertar, restaurar y sanar. ¡ADORA
AL HIJO DE DIOS!
Formas por las cuales sabemos que Jesús es Dios:
1. Sus atributos: Los atributos de una persona son expresiones de lo que
ella es en su esencia, al ver los atributos de Jesús se entiende que
verdaderamente Él es Dios, algunos de ellos son:
Eternidad: Isaías 9:6: Porque un niño nos es nacido, hijo nos es
dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre
Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Omnipresencia: Mateo 18:20: Porque donde están dos o tres
congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
Omnisciencia: Juan 2:24-25: Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos,
porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese
testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.
Omnipotencia: Apocalipsis 1:8: Yo soy el Alfa y la Omega,
principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el
Todopoderoso.
Inmutabilidad: Hebreos 13:8: Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y
por los siglos.
Creador: Juan 1:3: Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él
nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
2. Sus Nombres:
Emmanuel (Dios con nosotros): Isaías 7:14: Por tanto, el Señor
mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un
hijo, y llamará su nombre Emanuel.
Dios y Señor: Juan 20:28: Entonces Tomás respondió y le dijo:
¡Señor mío, y Dios mío!
Rey de reyes y Señor de señores (soberanía): Apocalipsis 19:16: Y
en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE
REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.
Alfa y Omega (eternidad): Apocalipsis 1:8: Yo soy el Alfa y la
Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de
venir, el Todopoderoso.
Se deduce que:
Jesús es creador de todas las cosas,
Jesús es el sustentador de todas las cosas, y
Jesús es supremo sobre todas las cosas.
¿Entiendes que, si Jesús es el Señor de todo, le debes toda tu vida a Él?
Hermano y amigo, rinde tu vida a Su señorío, obedece Sus palabras y
adóralo porque: «Nunca irás al cielo a menos que estés preparado para
adorar a Jesucristo como Dios» Charles Spurgeon.
Jesús como Hombre
Texto base: Filipenses 2: 8 (RVR60) y estando en la condición de
hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y
muerte de cruz.
Introducción: La Biblia presenta grandes contrastes que se conjugan en la
persona de Jesucristo, pero tal vez el mayor de todos y más sorprendente es
el de que Jesús fuera al mismo tiempo verdadero Dios y verdadero hombre.
Meditaremos en los propósitos de Dios al enviar a Su Hijo a este mundo.
Jesús como hombre:
Nació de una mujer.
Tuvo un cuerpo humano.
Tuvo una familia.
Sintió: Tristeza, hambre, sueño, cansancio y fue tentado.
Su humanidad es clara, pero ¿por qué Dios el Hijo tuvo que hacerse
hombre? Lo hizo por las siguientes razones:
1. Revelar al Padre (Juan 1:18) Cristo vino, entre otras cosas, a crear un
puente por medio del cual el hombre pudiera crear intimidad con Dios y
a eliminar el temor que antes teníamos por Dios, sin eliminar el respeto
por Su santidad y majestad. Por Él tenemos libre acceso a Dios:
Hebreos 4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la
gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno
socorro.
2. Pagar la deuda del pecado (Romanos 3:23-24) Cuando la humanidad
cayó, contrajo una deuda con Dios y esa deuda debía ser pagada por
alguien que no tuviera pecado, solo Cristo podía hacerlo; solo Él vivió
una vida de perfección cumpliendo todas las demandas de Dios:
Colosenses 2:13-15 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la
incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él,
perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que
había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y
clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las
potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
3. Reconciliar al hombre con Dios (2 Corintios 5:18-19) El hombre es
enemigo de Dios en su estado natural, pero Dios en Su misericordia
decidió poner fin a esa enemistad por medio de Jesús, a quien entregó
para el pago de nuestros pecados. En nuestra incredulidad el hombre
rechazó Su verdad, pero al morir Jesús, terminó con la división, el velo
se rasgó en dos y podemos contemplar a nuestro Dios.
4. Ser nuestro sumo sacerdote (Hebreos 2:17) El sumo sacerdote es
aquel que representa al pueblo ante Dios, quien hace los sacrificios e
intercede por ellos. Jesús fue el sumo sacerdote que no necesitó
animales para el sacrificio, Su vida misma fue la ofrenda, y la cruz fue
el altar, desde en medio de la agonía dio u grito de victoria:
¡CONSUMADO ES! Y cuando Él resucitó y fue llevado al cielo, entró
para interceder por nosotros, ¡Él ruega por ti! Por Su gran amor,
compasión y santidad es el ser más sublime (Hebreos 7:25-26)
Fue el amor lo que llevó al Padre a entregar a Su Hijo, hermano, Él se
compadece de ti en medio de tu dolor y sufrimiento, cuando eres tentado y
no encuentras salida, Él te entiende, Él vivió en carne propia lo que
nosotros sentimos, refúgiate en Jesús en todo tiempo, es Él el único camino
al Padre, medita en esto: ¡POR AMOR A MI, DIOS SE HIZO HOMBRE,
SUFRIÓ Y MURIÓ Y RESUCITÓ POR MI, AHORA ÉL CLAMA POR
MI ANTE EL PADRE! Cualquiera que sea tu situación ven a Jesús, en Él
encontrarás un manantial de misericordia.
Jesús como Salvador
Texto base: Tito 2:13 (RVR60) aguardando la esperanza bienaventurada y
la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
Introducción: «Si nuestra mayor necesidad hubiese sido información, Dios
nos hubiese enviado un educador. Si nuestra mayor necesidad hubiese sido
la tecnología, Dios nos hubiese enviado un científico. Si nuestra mayor
necesidad hubiese sido dinero, Dios nos hubiese mandado un economista.
Si nuestra mayor necesidad hubiese sido placer, Dios nos hubiese enviado
un comediante. Pero nuestra mayor necesidad era perdón, por lo tanto, Dios
nos envió un Salvador»
¿De qué nos vino a salvar Jesús?
1. De la justicia divina (Romanos 6:23) Ante la presencia de un Dios
santo, es inaceptable todo pecado, su justicia no lo tolera. Jesús viene a
salvarnos de la condenación eterna, que es lo que merecemos, es el
Señor Jesús nuestro redentor quien nos libra de la perdición: Romanos
5:10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la
muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos
por su vida.
2. Del pecado (Efesios 2:1-5) Nuestra condición antes de venir a Cristo es
de total atadura al pecado, tanto así que estábamos muertos
espiritualmente (es decir, enemistados con Dios) cuando Jesús nos
salvó, nos libró del poder que nos ataba y ahora ya no somos esclavos
del pecado, sino de Jesús.
3. De la esclavitud al temor (Romanos 8:15-16) El pecado que hay en
nuestro corazón es el que provoca la esclavitud al temor, es ese miedo
extremo que nos dice que, no podemos cambiar, que no podemos dejar
de ser como somos, pero, cuando el Espíritu Santo viene a tu vida, Él te
liberta y pasas de ser un esclavo del temor (pecado) a ser un hijo de
Dios, lavado con la sangre de Jesús.
¿Cómo puedo ser libre?
1. Conociendo la verdad (Juan 8:32,36) La verdad no es una cosa
abstracta o una virtud, la verdad es una persona y esa persona es Jesús,
Él es el poderoso Salvador que puede romper las ataduras de tu corazón
y traerte de vida a muerte.
Medita en esto: Dios, conociendo esto (mi pecado), envió a Su Hijo, quien
vivió una vida en perfecta conformidad a la ley de Dios. Esto lo calificó
para ir a la cruz y morir en nuestro lugar. De esta manera, en la cruz, Dios
Padre trató al Hijo como si Él hubiese vivido mi vida para que, cuando lo
confesara como mi Señor y Salvador, yo pudiese ser tratado como si
hubiese vivido la suya.
Jesús como Siervo
Texto base: Juan 13:3-5 (RVR60) sabiendo Jesús que el Padre le había
dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,
se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la
ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los
discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.
Introducción: Muchos hechos llaman poderosamente la atención en la
vida de Jesús, pero quizás uno de los aspectos más destacados fue Su vida
de servicio, sobre todo si se considera que Él es el Creador del mundo y
aun así se dispuso a servir a la criatura.
Estudiaremos Juan 1:1-17:
1. La actitud de servicio de Jesús (Juan 17:3-4) Nuestro Señor es el
sustenta todas las cosas con la palabra de Su poder y aun siendo quien
era, se arrodilló a servir a los que Él había creado. La actitud que Jesús
mostró nos debe llevar no solo a admirar Su bondad, sino también a
imitar Su ejemplo.
2. Quien no sabe dar no sabe recibir (Juan 13:8) Cuando una persona
no sabe recibir es debido a su orgullo y eso demuestra que tampoco está
capacitado para dar, Pedro no quería que Jesús le lavara los pies, pero
no lo vemos a Él con la toalla en la cintura. El siervo humilde es aquel
que no se avergüenza de ninguna de las tareas que le toca llevar a cabo y
esta es la razón por la que encontramos a Jesús de rodillas.
3. La humildad no es señal de debilidad (Juan 13:5) A menudo se ve la
humildad como una condición de debilidad, puesto que el siervo
humilde no es contencioso al creer que él nunca tiene nada que probar ni
nada que ocultar. Debemos comprender que humildad significa fortaleza
bajo control y Jesús es el ejemplo por excelencia.
4. La verdadera humildad sirve sin favoritismos (Juan 13:10-11) El
siervo humilde no elige a quien servir, sino que sirve porque eso es
parte de su naturaleza; ese siervo es libre de prejuicios y su libertad le
permite servir a todos por igual. Jesús fue un ejemplo de lo que esto
significa, porque sin dudarlo ni una vez, lavó los pies de aquel que lo
traicionaría.
5. Para servir no hay grado ni posición (Juan 13:14) El más maduro en
la fe es quien debe dar el ejemplo. Solo la persona madura poseerá el
fruto del Espíritu para servir como Dios manda. En este caso el Creador
sirvió a la criatura dejando ver que servimos no de acuerdo a nuestro
rango sino conforme a la voluntad de Dios.
6. Jesús espera que sirvamos como Él (Juan 13:15) El que sirve como
Jesús no cuestiona ni el servicio ni a quien le sirve porque el servicio no
tiene que ver con la persona, sino con Dios quien es a quien él sirve.
7. El gozo y las bendiciones del creyente dependen de su vida de
servicio (Juan 13:17) Personas llenas del gozo del Señor son
verdaderos siervos, y gran parte de su gozo es producido por su actitud
de servicio. Es imposible tener un corazón lleno de gozo y no tener un
corazón de siervo.
Conclusión:
No servimos más porque no amamos más, ni a Dios ni a los demás.
Servir me ayuda a entender que no se trata de mí, sino de Dios.
Un verdadero siervo no toma en cuenta sus privilegios, sino sus
responsabilidades.
Un verdadero siervo raramente se ofende, porque él reconoce que no
tiene nada que perder ni nada que probar.
Si eres un discípulo de Jesús el servicio no una opción, estas llamado a
ello, la pregunta es: ¿Estás sirviendo a Dios? ¿Haz dedicado a Cristo
toda tu vida o le estás dando únicamente tus ratos libres?
Jesús, el Hombre que confronta tu vida
Texto base: Juan 4:28-29(RVR60) Entonces la mujer dejó su cántaro, y
fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha
dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?
Introducción: Dios quiere poner Su mirada sobe ti, el pecador, para
salvarte, pero no sin antes haber tratado con el pecado en tu interior. ¿Por
qué ocultar las cosas a Dios cuando Él las conoce todas?, antes de las
buenas noticias viene la confrontación a tu vida.
Estudiaremos la confrontación de Jesús a la mujer samaritana:
1. La necesidad emocional (Juan 4:16-19) En cada uno de esos hombres
que había conocido, ella buscaba algo que solo Dios podía darle. Quería
sentirse amada, valorada, segura, apreciada y no entendía que, cada vez
que agregaba un hombre más, valía menos para el siguiente, después de
seis experiencias similares, solo había una persona que le seguía
amando igual y esa persona era Jesús. Casi siempre para sentirnos
satisfechos buscamos el pecado para llenar nuestro corazón, ignorando
que solo Jesús es capaz de saciar nuestro ser.
2. La necesidad espiritual (Juan 4:20) Esta mujer quería saber cuál era el
lugar correcto para adorar, el problema es que nuestra necesidad
espiritual no la llena un lugar, sino una persona; no la llena una religión,
sino una relación; y no la llena un hombre sino Dios. Ella quería un
lugar para adorar, cuando el Dios a quien ella debe adorar estaba frente
a ella. No trates de huir de Jesús, Él está en todo lugar.
3. La evasión a la realidad (Juan 4:12) Esta mujer está haciendo lo
imposible para no hablar de su vida, porque es mucho más fácil hablar
de religión que de mis problemas, es mucho más fácil hablar del pasado
que hablar de lo que yo tengo que arreglar en el presente. Es más fácil
hablar de otros que de mí, Jesús quería hablar de ella, pero ella quería
hablar de todo, menos de ella. Jesús quiere ir profundo, pero ella quiere
permanecer en la superficie, no evadas más la verdad y deja que Jesús
confronte todo en ti y déjate transformar.
4. Permite que Jesús invada tu vida (Juan 4:28-29) Cristo no rechaza a
esta mujer aun sabiendo su vida de pecado, más bien poco a poco se fue
acercando a su corazón, esta mujer buscó seguridad y aprobación en
estos hombres que tuvo y encontró rechazo, tuvo que mentir para
ocultar su pasado, pero cuando Jesús invade tu vida, deja de confiar en
los hombres y aprendes a confiar únicamente en Él. Solo Él es capaz de
permanecer fiel en cada una de las circunstancias de tu vida.
Conclusión:
En lugar de esconder a Jesús tus problemas, confiésalos.
En lugar de evadir y mentir, deja que Él confronte tu vida.
No sientas vergüenza ante Jesús, pues solo Él te ama
incondicionalmente.
No trates más de llenar tu corazón con el pecado que solo traerá culpa y
condenación, mejor rinde tu vida a Jesús pues solo Él saciará tu sed:
Juan 4:13-14: Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta
agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del agua que yo le daré, no
tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de
agua que salte para vida eterna.
Jesús, el Hombre que lo merece todo
Texto base: Mateo 10:37-39(RVR60) El que ama a padre o madre más
que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es
digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de
mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de
mí, la hallará.
Introducción: Aquel que lo da todo merece todo, ya que Jesús dio todo de
sí, nuestro deber es darle todo de nosotros, amar a Jesús es nuestro deber,
Él merece que le honremos, que vivamos en santidad, que suframos y que
perseveremos.
El Señor Jesús merece que:
1. Le amemos con todo nuestro ser (1 Pedro 1:7-8) Alguien que ama a
otra persona está dispuesta a pasar por los tiempos más difíciles por
amor, Jesús es nuestro Señor nosotros debemos amarlo aun en medio de
la tribulación, Él merece que en todo tiempo le ames.
2. Vivamos para Él (Hechos 20:24) Pablo está yendo a Jerusalén y Dios
de antemano le dijo que iba a sufrir, pero hacer la voluntad de Dios era
más importante para Pablo que su misma vida, ¿Sabes cuándo estás
viviendo para Dios? Lo sabrás cuando estés dispuesto a dar la tuya por
Él, no solo literalmente, cada vez que te niegas a ti mismo y haces la
voluntad de Dios, estás muriendo a ti mismo y viviendo para Jesús.
3. Esperemos Sus promesas (2 Corintios 1:20) Jesús merece que
confiemos en Sus promesas, Él dio Su sangre y resucitó como garantía
de que cumplirá cada palabra que dijo, Jesús prometió volver y ya han
pasado 2000 años, pero descansamos en la fidelidad de Su palabra y
esperamos con ansías Su retorno, por la sencilla razón de que Él es fiel.
4. Anunciemos Su evangelio (1 Corintios 9:16) Jesús nos manda a
predicar a toda criatura el poder de Su evangelio, la razón por la que no
lo hacemos es por nuestra falta de amor por Jesús y por los demás, es
hora de despertar y de anunciar el poder de Jesús por medio del
evangelio, pues solo Él puede libertar y sanar, levantar y restaurar, por
eso Él merece que anunciemos Su palabra.
5. Él tenga preeminencia (Lucas 14:26-27) Jesús no nos llama a odiar
nuestra familia, sino a amarlo a Él por encima de todos y todo, ya que Él
nos amó aun a costa de Su propia vida, nos dio ejemplo.
Conclusión:
Ya que Jesús es Dios y Señor le debes todo.
Ya que Él te ama incondicionalmente no huyas de Él.
Ya que Él sirvió al pecador, tú debes servirlo a Él.
Ya que Él te salvó, debes obedecerle.
En fin, Jesús merece que le demos todo, porque Él es digno.
Terminar en adoración, leyendo Apocalipsis 5:8-14